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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 329 - ver ahora
Transcripción completa

He estado hablando con un confite y me dijo

que días antes de su muerte lo vio hablando con un tipo

que se llama Rodrigo Jiménez, alias Goliat.

¿Quién es ese hombre?

Hace unos meses lo vi en la comisaría hablando con Elías.

¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me avisaste para ir a recogerte?

-Quería ver esa cara de sorpresa. Dame un abrazo, compañera.

-Rodrigo y Toño me propusieron participar en un atraco,

pero no me dieron detalles.

-¿No te dijeron nada? ¿Ningún dato o pista?

-No. Me hablaron del atraco en abstracto.

-Más te vale que lo que me estás diciendo sea verdad.

Vamos a investigar hasta el fondo. -Haz lo que debas.

-¿Te has enrollado con alguna tía en el pueblo

o una novieta o algo así? -Paty, te juro que no hay otra chica.

-Entonces, ¿por qué pareces otra persona?

-Tú y yo nos podríamos ir a bailar salsa.

-¿Qué dices?

-Pero ¿has quedado con ella para bailar?

-Que no y me está molestando mucho este interrogatorio absurdo.

-Como Claudia, tu esposa, está de viaje, ¿por qué no te vienes

este fin de semana para que pruebes el pabellón que te ofrecí?

-Te lo agradezco, pero te dije que no.

-Anda, Antonio.

-La chica que cuida a Domingo, tenías razón en lo que me dijiste.

Sus intenciones no son, precisamente, inocentes conmigo.

-¿Sabes lo que es un "speed dating"?

-Sí, un evento de citas rápidas para conocer gente.

-Se han apuntado varios tíos buenos, Espe.

¿Recuerdas a Álex, el bombero? -Ostras, el Álex, hombre.

¿Cómo no me voy a acordar? -Entonces te borro, ¿no, Espe?

-No, Paty, no me borres.

Todo sea por conocer a Álex, el bombero.

-¿Y tú, Fede, qué? ¿Te borro? También hay tías muy majas.

-Yo sigo adelante también con esto, ¿vale?

-Nunca se sabe cuándo podrás necesitarlo.

-Este diamante está manchado de sangre

y está relacionado con la muerte del Pincho.

-Yo no lo sabía cuando Rodrigo me lo dio.

-¿Por qué me tortura así? ¿Me está castigando por algo?

-Mi interés por usted es una bendición.

-Dígamelo de una vez.

¿Por qué se encaprichó conmigo cuando me vio? ¿Cuál es la razón?

-Tú y yo sabemos que no tienes aquí contratada a esta chica

porque sea una buena profesional,

sino porque es la viva imagen de Valentina, nuestra hija.

(Música emocionante)

-Buenos días. -Hola.

Esta mañana te has ido pronto de casa sin desayunar.

-No tenía hambre.

-Y por lo que veo no tienes ganas de hablar.

-Papá, estoy haciendo un esfuerzo enorme

por olvidar lo que ha pasado en las últimas semanas.

No me va a ayudar si insistes en hablarlo otra vez.

-Sí, sí, tienes razón.

Tenemos que mirar para adelante y dejar de dar vueltas al pasado.

Perdona.

-Supongo que te habrás deshecho del diamante, ¿no?

-La verdad es que no. Lo he pensado mejor.

-Pero ¿cómo que no? Ayer me dijiste...

-Espera.

-¿Qué haces?

-No quiero que nadie nos oiga. -Se supone que estamos abiertos.

-Sí, pero solo será un momento.

David, creo que tenemos que quedarnos con el diamante

por lo que pueda pasar. -Pero ¿qué dices?

Precisamente por eso deberíamos deshacernos de él.

Es lo que tú dijiste. -Ya sé lo que dije, de recuerdo.

Pero las cosas han cambiado desde ayer.

-¿Qué ha pasado?

-Anoche pasó por aquí Elías

y estuvo preguntando por Rodrigo y por Toño.

Sospecha que tuvieron algo que ver con la muerte de Pincho.

-Sospecha bien, pero ¿por qué viene a verte?

¿De qué sabe que conoces al Toño y a Rodrigo?

-Él lo sabe todo sobre mí desde hace mucho tiempo.

-Va a descubrir que robaste los diamantes.

-Él solo sabe que fui el Chispas,

pero negué que tuviera que ver con el palo de Rodrigo y de Toño.

-Aun así no entiendo por qué no ha dicho nada sobre tu pasado delictivo.

-Si no dijo nada sobre mí es porque yo se lo pedí.

Le dije que ya no hacía nada ilegal, que había cambiado de vida.

Además, le conté que tú no sabías nada

y la verdad es que se portó muy bien conmigo y se apiadó de mí.

-¿Cómo pudiste participar en el robo

sabiendo que tienes a un poli vigilándote?

-¿Qué querías? Me amenazaron con matarte.

-Podías haber ido a la policía. -¿Me estás escuchando?

Te digo que me amenazaron con matarte.

Bueno, ¿sabes qué? Da igual. No tiene sentido discutir por eso.

-¿Y crees que cuando descubra que le has engañado

se va a seguir apiadando de ti?

-Hola, ¿qué tal? Soy Esperanza Beltrán,

pero me puedes llamar Espe. No, esto es muy largo.

Hola, soy Esperanza, Espe para los amigos.

Pareces tonta, ¿no? Porque... Hola, soy Espe.

Soy una pringada que me voy a mi casa ahora mismo

que yo no sé qué hago aquí. A ver, tranquila, directa

y grave, que es más creíble como:

Hola, soy Esperanza. Llámame Espe.

-¡Qué te has bloqueado! Que si quieres te reinicio.

-Qué susto. ¿Cuánto tiempo llevabas ahí espiando?

-Acabo de salir del cuarto. ¿Qué estabas haciendo?

-¿Pues no me ves? Aquí, planchando.

-¿Qué estabas haciendo repitiendo esa frase continuamente, eh?

¿Estabas ensayando para lo de esta noche?

-Pues sí.

¿No sabías que el tono de voz es uno de los aspectos que más influyen

a la hora de gustar a una persona? -No tenía ni la menor idea.

-Lo dice un estudio científico de la universidad de Sheffield.

-Ah, Sheffield. Fíjate, de Sheffield son los obreros de "Full Monty".

Es una de mis pelis preferidas. -No me digas.

Es una de mis comedias preferidas también.

-¿Ah, sí? No sale Hugh Grant. -Qué poco me conoces.

-Bueno, a lo que vamos.

O sea que si estás leyéndote estudios científicos

es que te interesa de sobremanera lo del "speed dating", ¿no?

-A ver, que tampoco me he puesto a informarme a lo loco,

que lo he leído en una revista en la pelu.

-¡Ah! Una revista en la pelu. Sí, la mar de veraz, imagino.

Oye, ¿ese es el vestido que vas a llevar esta noche?

-Sí, ¿por qué? ¿No te gusta? -No, sí, es brutal.

Seguro que le gusta mucho a Álex, el bombero.

Porque vamos, te has apuntado solo porque se ha apuntado él.

-Me he apuntado por hacerles un favor a las chicas de La Parra.

-Ya, pero no te has borrado porque está él metido también, ¿no?

-Bueno, no me he borrado porque me interesa conocer gente nueva,

ampliar mis relaciones... -Y también porque está...

-Y bueno, a ver, no nos vayamos a engañar,

porque oye, no me importaría darle un buen repaso al Álex este,

que a nadie le amarga un dulce y está como un queso, el chaval.

-Ya. Al fin nos estamos sincerando un poquito.

-Oye, ¿y tú vas a ir así? -Así ¿cómo? ¿Qué problema hay?

-Que te podrías arreglar más, ¿no?

-No, ¿por qué? Yo tengo que ir como uno mismo.

Mira, no hay que fabricar imágenes artificiales de uno mismo,

fíjate lo que te digo. -O sea que te has estado comentando.

-Bueno, un poquito he mirado en internet, sí.

Hay un foro donde hay varios trucos para estas citas rápidas.

-Venga, cuenta, cuenta.

-Lo primero es que uno no tiene que pasarse con el alpiste.

Te puedes tomar una copa tranquilamente

como para desinhibirte, soltarte, ¿sabes?

Pero si te pasas, igual puedes jeringar la noche.

-Eso tiene su lógica. -Claro.

Y también dicen que uno tiene que sonreír mogollón, ¿sabes?

Y mirar a los ojos siempre.

Y lo que no hay que hacer es hablar de los ex.

-Eso tú y yo lo tenemos fácil. -Sí, tal cual.

Bueno, y también dice que es mejor no monopolizar la conversación,

no hablar todo el rato de uno mismo.

Yo me he hecho un guion con un par de cosas

con lo que tengo que decir. -¿Qué me dices? ¿Un guion?

¿No decías que hay que ser uno mismo

y no hay que crear una imagen artificial?

-Bueno, ya, pero es que yo soy así. Yo soy un tío muy inseguro

que me gusta saber lo que decir en cada momento, ¿eh?

No me mires así que tú estabas ensayando antes.

-Lo que dice mi confidente es que en la calle se comenta

que Toño puede estar reorganizando la banda para cometer un nuevo golpe

y que Goliat estaría ya dentro. -No me extraña.

Con el currículum que tienen ese par, lo normal sería

que estuvieran buscando algún "business".

Pincho era aficionado a los coches y a las carreras ilegales.

Lo ficharían como conductor. Correcto.

Hubo alguna movida entre ellos y decidieron cargárselo.

-Toño tiene fama de ser bastante violento

y el Pincho, según dicen, era un jovencito bastante chuletas.

Seguramente este le protestó alguna parte del plan,

el otros se picó, tuvieron un encontronazo

y acabaron a navajazos. Sí, pero damos por hecho

que no llegaron a cometer el robo.

Si hubiera algún golpe, habríamos recibido una denuncia.

No lo sé. Todo es bastante raro en general.

Un crimen de este tipo me cuadraría si hubiera un problema

para repartir la pasta, pero si no cometieron el palo, no lo veo claro.

Pero tanto Toño como Goliat están desaparecidos.

Eso cuadra con que hayan podido dar el palo

y por eso hayan huido.

Lo que hay que solicitar es una orden de busca y captura al juzgado.

Si queréis, voy redactando la orden.

-Yo te saco la afiliación de Toño Rodríguez.

Perfecto. Voy a contárselo a Bremón.

A mí esta situación me da mucha pena.

Pensé que os ibais a reconciliar e ibais a volver.

-Te reconozco que yo también lo he pensado,

pero ahora lo veo imposible.

Lo que tengo que hacer es olvidarlo y seguir con mi vida, pero...

Mira, ahí está. Le cuentas lo de los "muffin" ahora.

María, Olga ha tenido una pedazo de idea para el "speed dating".

-¿Sí? Espero que no sea de comprar nada más

porque me he traído medio mercado. -No, tranquila, no implica comprar.

De hecho, implica regalar. -¿Regalar?

Hija, estoy para ganar dinero, no te digo "na".

-Escúchala, que es una buena idea.

-Mira, tú sabes que Julio y yo estamos buscando maneras

de promocionar nuestro negocio de repostería online.

-Sí. -Vale.

Hemos pensado que le podríamos regalar una muestra de "muffins"

a cada participante del "speed dating".

-Ellos hacen publicidad

y La Parra tiene un detalle original con los participantes.

-Me parece muy buena idea. -Es una "win-win situation".

-¿Una qué? -Que salimos todos ganando.

-Ah, ¿y tú por qué hablas así?

-Bueno, es que Julio estudió Marketing en Estados Unidos

y se me están pegando sus americanadas.

El caso, ¿lo hacemos o no? -"All right". Lo hacemos.

Y muchas gracias por ofrecerte. Y a propósito de ofrecerse,

¿no tendrás alguna amiga que se quiera apuntar al evento este?

-Pues sí. Tengo una amiga que ha salido hace poco de una relación

y necesita olvidarse de eso.

Le vendría bien conocer a gente nueva.

-Pobre, pues claro, dile que se apunte.

-¿Sí? -Sí.

-Pues hala, toma, rellena formulario, guapa.

-Tienes un cachondeo en el cuerpo que no se puede aguantar.

-Oye, escucha que no es tan mala idea.

Así te quitarías a David de la cabeza.

-Me voy a poner a ligotear, ¿y quién va a servir las mesas?

-¿Yo, por ejemplo? -Y yo la puedo ayudar.

De todas formas debo venir a ver cómo va mi producto.

-Pero ¿estáis locas o qué pasa?

María, esto va a ser una montaña de trabajo.

-¿Qué dices? Montaña de trabajo ahora, que hay que organizarlo.

Pero luego, el evento en sí, que no me hago bien sola con esta sala.

Y más si me ayuda Olga, que se la conoce bien.

-A ver, ¿quién os ha dicho que me quiera presentar?

¿Qué complot es este?

-Complot ninguno, Paty. ¿Qué me acabas de decir?

Que debes olvidar a David y seguir con tu vida.

Pues hala. -Exactamente.

Es una "win-win situation". Apúntate. -Venga.

-Me voy a apuntar, pero para que os calléis un ratito, ¿eh?

Pero no estoy convencida de esto.

Jo, tía.

-Venga, perfecto. Oye, si te enteras de algo más, ya sabes dónde estoy.

Venga, amigo, un abrazo. Chao.

¿Alguna novedad? Pues sí.

Estaba hablando con un colega

que está destinado en la cárcel donde estaba Toño

por si hubiera congeniado con alguien que esté ya en la calle

y le esté echando una mano. Bien. ¿Qué te han contado?

Me han dado unos nombres que miraré en la base de datos.

Si no encuentro nada, se lo paso a Fede.

Hablando de la base de datos.

He revisado la información de la banda de Toño

y hace tiempo tenían a un experto en reventar las cajas, un tal Chispas.

Sí, correcto, lo que pasa es que parece que es como un fantasma.

¿Qué quieres decir?

Que nunca se ha conocido su identidad ni su paradero.

Debía ser uno de los más listos de la banda

porque lo dejó meses antes de que los trincaran.

Pero si estaban preparando un palo,

lo normal es que recurriesen a los habituales.

Si los detenemos, debemos preguntarles por este Chispas.

Como quieras, pero por ahí no llegamos a nada.

Este tipo podría estar muerto o jubilado en Benidorm.

Yo me centraría más en el entorno de Toño en la cárcel.

Sí, tienes razón. No tiene lógica.

Si Chispas abandonó la banda antes de que cayeran,

lo más probable es que no se dedique a esto.

Seguro. Me voy. Luego me cuentas.

Bien.

-Domingo, ¿qué tal? ¿Cómo se encuentra hoy?

-¿No se me ve? Estoy fresco como una lechuga.

He dormido casi ocho horas del tirón. -Bueno, y ahora, ¿qué?

A darse un paseíto mañanero, ¿no?

-Aquí, la jefa, me ha puesto la correa y a dar vueltas por el parque.

Y yo, ya se sabe, a obedecer sin rechistar.

-Domingo, tiene a veces un humor muy particular.

Ha sido él el que ha insistido en salir.

-El que se empeña es el doctor Torres.

Siempre me dice que hay que hacer un paseo diario.

Hora y media llevamos de caminata, ¿qué le parece?

-No hay que exagerar. Con una hora de paseo sería suficiente.

-Total, para quedarme en casa aburrido viendo la tele.

Si estuviera solo, igual ni salía,

pero tengo la suerte de tener este ángel conmigo.

-Para eso estamos, Domingo.

-Y hablando de suerte, voy a comprar la lotería.

Ahora vengo. ¿Me vas pidiendo mi cafelito?

-Sí, enseguida.

¿Has visto? Hoy está lleno de energía.

-Está hecho un toro, sí.

-¿No te ibas a tomar un café a La Parra?

-Es mi momento de descanso, sí.

-Bueno, si no te importa te acompaño y espero a Domingo.

-Creo que lo voy a pedir para llevar.

Tengo que resolver unas cosas de unos historiales pendientes.

-Ah, pues muy mal porque los descansos son para descansar.

Anda, tómate un café conmigo, disfruta la vida.

Tienes derecho a pasar un buen rato. -Disculpa, perdona.

Perdona un momento, pero... Perdona que sea tan directo.

Tú y yo tenemos que aclarar un par de cosas, perdona que te diga.

-Ah, ¿y qué cositas?

-Me pareces una persona simpática, agradable,

cuidas muy bien de Domingo, yo eso lo valoro, lo haces muy bien, la verdad.

-Bueno, gracias. Significa mucho viniendo de ti.

-Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Yo los buenos ratitos los paso con mi mujer.

Estoy felizmente casado. Me va muy bien en el matrimonio.

-Bueno, y yo que me alegro. -Y aunque no me fuera bien,

no aprovecho que mi mujer está fuera para...

-Para serle infiel. -Pues eso.

-Perdóname, Antonio, de verdad. Perdone que me ría.

Pero vamos a ver, ya que estamos aclarando términos,

¿exactamente en qué momento te ha parecido a ti

que yo he estado intentando seducirte o algo así?

-Bueno, seducir no sé si es la palabra.

Pero bueno, tal y como me hablas, como me agarras, como me miras,

como me coges la mano, eso de vivir la vida, pasar un rato contigo...

¿Qué te crees? Va con segundas, seguro.

-¿Qué segundas, Antonio? ¡Claro que no!

Pero por favor. Vamos a ver, mira.

Si te hablo como te hablo, así como dices tú,

si te trato como te trato es porque me resultas simpático.

Ya está. Y al menos yo, con la gente que es simpática conmigo,

yo también soy simpática y risueña y cariñosa y ya,

pero porque así soy yo, así somos nosotros en nuestra tierra.

-Chica, perdona. Yo creía que...

-Mira, perdóname tú, de verdad. A lo mejor soy yo la que debe disculparse.

Es que a mí a veces se me olvida que los españoles sois un poquito secos

y malinterpretáis según qué gestos. -Te juro que yo pensaba que...

No vayas a pensar que soy un creído, ¿eh?

-Chico, quédate tranquilo.

Además, me alegra que hayas sacado el tema

porque así no va a haber más malentendidos entre los dos.

-¿Estás segura? ¿No me lo vas a tener en cuenta?

-Que no, hombre, ya está.

Y relájate, que te pusiste rojo como un tomate.

-Sí. -Anda, tómate tu café.

-Bueno... -Ya, olvida el tema.

-Gracias por tomártelo con tan buen humor.

-Hola, soy Fede.

Me gustan los deportes de riesgo, el alpinismo, el rafting y de todo.

(VOZ GRAVE) Hola, soy Federico, pero me puedes llamar Fede,

una cosa más coloquial y entrañable.

¿Cómo estás? Tú estás en La Parra, también.

Como yo, ¿no? Que soy muy risueño.

Voy a parecer un psicópata así.

Hola, soy Fede, Federico, vamos,

pero me puedes llamar Fede porque es más corto

y así pues economizamos sílabas.

Es horrible.

¿Estás hablando solo? ¿Qué quieres?

Tío, preséntame a tu colega, ¿no? Hola.

Hola. ¿Qué...?

Tío, que no es ni colega ni nada, ¿eh?

Y no estoy hablando solo, no estoy tan grillado.

¿Entonces? Pues nada, que estoy ensayando.

Sí, es esta noche.

Hala, chaval, ¿vas a ir a esto de las citas rápidas?

Fede, no sé yo si es buena idea, ¿eh?

Pues por eso estoy ensayando, tío. No veas lo cagado que estoy.

Tengo que hablar con muchas chicas desconocidas.

Soltar frases memorizadas no creo yo

que sea la mejor forma de romper el hielo.

Vas a parecer un poquito...

(SILBA)

¿Y qué quieres que haga, eh? Por eso estoy ensayando.

Ya te digo. Ahora me vendrás con eso de: "Sé tú mismo".

Ya, pero llevo un año tratando de ser yo mismo

y ya no sé ni quién soy. ¿Para qué te metes en estos saraos?

Por echar una mano a las chicas de La Parra.

Además, Espe va a ir y le da un poco de vergüenza ir sola y digo: "Bueno".

A ver cómo te lo digo. ¿Cuándo te vas a dar cuenta

de que tú y Espe estáis hechos el uno para el otro?

Qué cosas dices. Sí.

No, déjalo. Vamos a centrarnos en el "speed dating".

Además, Espe y yo somos muy amigos, compañeros de piso

y esas cosas, ¿eh? Y tengo que ensayar la voz

porque esto lo dice la universidad de Sheffield.

¿Quién? La universidad de Sheffield.

¿Qué? Bueno, que da igual, tú no lo vas a entender.

Bueno, ¿qué quieres?

Nada, iba a salir a tomar un café, por si te querías venir.

Pues mira, sí, voy y te invito yo. Ah, vale.

Pero tú te vienes esta tarde conmigo. ¿Dónde?

A comprar ropa. ¿Adónde?

A comprar ropa. A comprar ropa.

¿Tú y yo juntos? Sí.

Estás de coña, ¿no? No, no.

Es que Espe me ha dicho que normalmente voy así,

como un poco desgarbado y me tendría que arreglar más para la ocasión.

¿Quién te lo ha dicho? Espe.

¿Quién? Espe me lo ha dicho.

Muy bien, como te lo ha dicho Espe, vas a ir tú solo

porque tienes mucho en qué pensar. Pero porfa, Fede,

me mandas alguna foto del probador rollo "Pretty Woman",

que esto no tiene desperdicio. Vas a estar muy sexi.

(TARAREA) ¡Eh!

Oye, qué bien os lo pasáis aquí, ¿no? -¿Qué pasa, Elías?

-Oye, ¿sabemos algo del preso ese? -Ah, pues sí.

Mira. Nada, tiene un currículum absolutamente limpio.

No hay nada que rascar. Tipo, cuando salió de la cárcel,

se fue a Canarias, a Lanzarote, encontró un trabajo y ahí sigue.

-¿Y no puede haber venido a la península?

-He estado rastreando sus redes sociales y parece que no,

que lleva ahí como seis meses. -Ya miraré por otro lado.

Muchas gracias de todos modos. Oye, ¿y esto?

¿Qué es, lo de las citas rápidas que han organizado ahí enfrente?

-Sí, sí.

-Hay que estar desesperado para apuntarse a eso.

Es superpatético, vamos.

Oye, ¿tú no te habrás...? Venga, Fede, tú no...

-Sí, pero vamos, por echarles una mano.

-Ya, claro, por echarles una mano. Normal.

-Bueno, y viene Espe, también. -Supongo.

-Y mucha gente de la comisaría, ¿por qué no te apuntas?

Nos echamos unas risas al final.

-Para echarme unas risas me voy a ver una de Esteso y Pajares.

No sabes quiénes son, ¿no? Bueno, da igual.

Esto, más que reírte, dan ganas de llorar, hijo.

"Amor en siete minutos" es como la comida rápida a la gastronomía.

-Tampoco hay que exagerar, Elías.

-No, si no te juzgo a ti, solo que esto conmigo no va.

Bueno, pues nada, dale duro. Venga, machote.

-Hola, soy Espe, digo, Fede.

-Oye, había pensando en llamarlos "Love muffins", ¿qué te parece?

-Creo que, si se te hubiera ocurrido ayer, ya estaría en las cajitas.

Con tan poca antelación, la imprenta no puede hacer nada.

-Gruñón, tampoco te preocupes.

Podemos hacer unas etiquetas chulas y pegarlas.

-¿Y no va a quedar un poco cutre?

-Anda, toma un "muffin" a ver si te endulzas, que te me avinagras.

-Perdona, no quiero ser negativo, pero es que...

-Muerde. -Que no tengo hambre.

-Eres el responsable de calidad de Le patisserie de Olga.

Tienes que probar todos los productos que salen al mercado.

-Ostras, qué rico, ¿no?

No, en serio, Olga, está increíble. ¿Es una receta nueva?

-Es para el evento de esta noche.

-Tienes que hacer más porque van a triunfar.

-Claro que van a triunfar, son "muffins" mágicos.

Se lo das a un gruñón y fíjate qué simpático se vuelve.

-Perdona.

Es que llevo la mañana pateándome las tiendas y, la verdad,

al final tanto rechazo le deja a uno tocado.

-¿Nadie te ha querido hacer un pedido?

-De momento, no. Aunque bueno, es normal.

Tienen que probar el género, ver si les encaja con los otros productos

que venden y que nadie se fía de un proveedor nuevo.

-Ya. Yo supongo que habrá gente que empieza con mucha ilusión

y luego baja la calidad o no le da tiempo... Esas cosas.

-Exacto. Pero bueno, tú no te preocupes

porque con el "packaging" que tenemos y la calidad de producto,

en un par de semanas estaremos atendiendo pedidos.

-Eso espero porque el arranque se me hace eterno.

Además, solo rellenamos papeles, pero no entra un euro.

-Tiempo al tiempo. -¡Tiempo!

(Móvil)

¡En cinco minutos tenemos que estar en La Parra!

-Sí. Ah, hola, claro que me acuerdo. Hemos hablado hace unas hora.

Por supuesto, déjeme que apunte. Un boli, rápido.

Sí. ¿Seis docenas? Perfecto.

¿Para celíacos? Sí, claro que tenemos.

Dos docenitas. Muy bien.

Y de regalo le voy a incluir una cajita de "Love muffins",

que es un producto que acabamos de sacar con un toque romántico.

Le va a encantar, ya verá. Genial. Muchas gracias.

¡Nuestro primer cliente! -Qué fuerte, ¿no?

-Oye, perdona que te he pintado toda la mano.

-No te preocupes, me ha hecho ilusión.

Me ha hecho mucha ilusión. ¿Crees que tenemos tiempo para...?

-¿No habías quedado en cinco minutos en La Parra?

-Bueno, podemos tener una cita rápida, ¿no?

-La verdad es que es una "win-win situation" de manual.

-A ver.

¿Las ponemos todas así, María? -Sí.

Las sillas enfrentadas, que las parejas puedan mirarse cara a cara.

-Y si viene gente que no quiere participar, ¿qué?

-Hija, que se aguante.

Esta noche es la noche del amor en siete minutos.

-Vale.

-Pero bueno, menudo operativo estáis montando aquí.

Está quedando precioso.

-Hijo, hay que atraer a la clientela. -Ya me han contado.

Me voy a encontrar con un circo y a un domador de tigre.

-Ese día te puedes venir de payaso, que seguro que tienes éxito.

-¿Quieres tomar algo, Elías?

-Mira, si te puedo pedir un café para llevar

sin tener que sentarme a ligar, pues sí.

-Sí aún no hemos empezado. -Ya te lo pongo yo.

-¿Y qué? ¿Se ha apuntado mucha gente? -La verdad es que bastante.

No sabes la de gente que hay sin pareja.

-¿Me lo dices o me lo cuentas?

-Tú que estás soltero y sin compromiso, mira.

-¿No pretenderás que me apunte a esto? Parece que no me conoces.

-Porque te conozco. Tienes buenísima conversación

y vas a tener así de "match". -¿Cómo "match"? ¿Se juega al tenis?

-"Match", que apuntas en la tarjeta al que te gusta

y el otro te apunta a ti y es que tienes un "match".

-¿Hay que rellenar tarjetas? Es una trabajera, muy complicado.

-¿Qué va a ser complicado? Espera, que te lo explico.

-Que no tengo edad para esto. Voy a parecer un viejo verde.

-¿Qué vas a parecer un viejo? Si estás estupendo

con esa barbita y esas canas de madurito interesante.

-Venga, no me vendas la moto, que todavía me acuerdo

de lo mal que te salió la jugada de lo del Flirting.

-¿Para qué me lo recuerdas?

El tío aquel que intentaba que nos lo montáramos los tres.

-Eso digo, que si poliamor, que si ligar en siete minutos.

No saben lo que inventar ya. -Yo te digo una cosa, Elías.

Esto lo hago por atraer clientela, porque a la gente le gusta,

pero yo me sentiría violenta participando en algo así

y mira que no me vendría mal, ¿eh? -¿Qué pasa?

¿Que no te has arreglado con el otro madurito atractivo del barrio?

-No, lo de Jesús está finiquitado.

La verdad es que estoy harta de tirar del carro.

-Aquí llegan los "Love muffins". -Menos mal. Pensé que no veníais.

-Sí, es que nos hemos entretenido con el "packaging".

-Es una receta especial para el amor en siete minutos.

Venga, pruébalos. -A mí es que los dulces no...

-Elías, ya tienes tu café aquí.

-Por poco.

-Elías, pruébalos. Esto va genial con el café.

-Pero esto, ¿esto qué es lo que lleva?

-Pues amor, mucho amor.

-Si lleva mucho amor, estará riquísimo.

De verdad, tengo mucha faena.

Oye, María, suerte con el sarao, ¿eh? -Muchas gracias.

-¿Se puede?

-Sofía. Pasa, Sofía.

¿Te ofrezco un café, un agua? ¿Qué quieres?

-No, no quiero molestarte. -Tú nunca molestas, Sofía.

¿Qué tal la mañana? -Bien.

Me desperté temprano y he ido a dar un paseo al Retiro.

He subido hasta el observatorio. -Ah, qué bueno.

-¿No te suena? -¿El observatorio? No.

-Valentina y yo tenemos una foto allí

de nuestro primer viaje a España juntas.

Ella tenía diez años. -Sí, es cierto.

El observatorio astronómico, la cúpula, ¿cierto?

Recuerdo que no pude ir con ustedes porque tenía que trabajar.

-Como siempre.

-No sabes lo que me arrepiento de las veces que les dije a mis hijos:

"Papi no puede ir con ustedes porque tiene que trabajar".

Es la frase que más escucharon de mí.

Me arrepiento de cada minuto que no pasé con ellos.

-¿Por eso has contratado a este chica?

¿Para hacerte a la idea de que Valentina sigue viva?

-Ya te dije que no quiero hablar de eso.

-No podemos hacer como si no estuviera pasando.

-Mira, Sofía, tengo mucho trabajo, ¿sí?

-¿Sabes la impresión que me llevé al entrar aquí y ver a esa chica?

¿Qué edad puede tener? La misma que tendría nuestra hija ahora.

Es su vivo retrato.

-No tienes idea de lo que me pasó

cuando me crucé con ella por primera vez.

Sentí que se me paró el corazón. Creí que estaba alucinando.

-¿Ella lo sabe? -No, por favor, ¿cómo lo va a saber?

¿Cómo le explico yo eso?

-¿Y cómo conseguiste que trabajara para ti?

-Pues con dinero, como a todo el mundo.

Pero ella es muy buena abogada. -Pero Alejandro, ¿por qué haces esto?

¿Crees que es necesario torturarte así todos los días?

-No lo sé, Sofía, no me lo puedo explicar ni yo mismo.

Es como si Valentina me estuviera mandando un mensaje del más allá.

Y yo sé que se escucha todo extraño, lo entiendo,

pero tienes que entender cómo es mi vida.

Siempre solo, sin alicientes que no sean materiales.

-Estás solo porque quieres. -Eso no es cierto, Sofía.

Estoy solo porque perdí a mis hijos y perdí a mi esposa.

-Eso no fue exactamente así. Tú me echaste de tu lado.

-Bueno, no quiero seguir discutiendo eso.

Lo que sí me acuerdo es que tenía una familia feliz

y ahora ¿qué tengo? Trabajo y dinero ¿y para qué?

Al menos ver a Nerea me recuerda que en algún momento fui feliz.

¿Tú te acuerdas?

¿Te acuerdas de lo felices que éramos?

Éramos una familia. -Claro que me acuerdo.

Todos los días.

Pero no me permito estar todo el día en los recuerdos

porque si no, no puedo pasar página. -Sí, yo sé cómo piensas.

Yo sé que tú piensas en eso y que uno no puede vivir en el recuerdo

y que hay que pasar página y mirar al futuro,

pero yo no puedo, a mí me duele demasiado y a ti también.

Y ya no quiero seguir discutiendo esto.

-Está bien.

-¿Tienes planes para esta noche? Si quieres le digo a Sergio que...

-No quiero que le digas nada a Sergio.

No quiero cenar con nadie.

Alejandro, quiero cenar contigo.

Quiero pasar más tiempo contigo.

Has dicho que te arrepientes mucho de todo el tiempo

que no estuviste con nuestros hijos.

Algún día yo también falté. -No digas eso, Sofía, por favor.

-En los últimos años no nos hemos tratado muy bien.

-Es cierto. Nos dijimos cosas terribles.

-Nos echamos la culpa de la muerte de nuestros hijos,

pero no quiero seguir sufriendo más.

Bastante desgracia es haberlos perdido

como para seguir cargando con la culpa y con el dolor y el rencor.

Dicen que el tiempo cura las heridas, ¿no?

Podríamos probar a ver qué ha hecho con las nuestras.

-Voy a dar el cante que lo flipas. -Venga ya, que nadie te está mirando.

Y si te mirasen, verían a un tío vestido para la ocasión,

arreglado, pero informal.

-Lo que quieras, pero me siento rarísimo.

-No es porque vayas mal hoy, sino el resto de los días.

-Qué maja eres, ¿no?

Me encantaría soltarte alguna bordería, pero no puedo.

Normalmente vas estupenda, pero hoy estás muy guapa.

-Gracias. -No, gracias a ti.

Si no, no habría ido a comprarme estos trapos.

Si te parece que están bien, es que están estupendamente.

-Te queda fenomenal. Estás estupendo.

-Bueno, chicos, pero qué guapísimos estáis los dos.

Fede, hijo, estás irreconocible.

-¿Irreconocible en plan bien o en plan irreconocible?

-Que no le hagas caso, María. -En plan, irreconocible muy bien.

Muy bien, aquí tenéis vuestras tarjetitas también.

Van las instrucciones por detrás, pero es muy fácil. Mucha suerte.

A ver, por favor, un poquito de atención.

A ver, ¿se me...? Estoy afónica.

Bueno, para quien no nos conocéis,

yo soy María, dueña del bar La Parra

y ella es Paty, mi mano derecha en todo.

Queríamos daros la bienvenida y desearos muchísima suerte

para que esta noche en La Parra encontréis el amor en siete minutos.

Así que por favor, Paty.

-Bueno, bienvenidos a todos al evento del "speed dating".

Las instrucciones las tenéis en las tarjetas

que os hemos repartido al entrar, pero por si tenéis dudas, os cuento.

Os vamos a pedir que os sentéis por turnos

con el resto de concursantes.

Al inicio de cada turno os vamos a indicar

el número de mesa al que ir para hablar con la siguiente persona.

Cada cita durará siete minutos y, cuando escuchéis la campanita,

pasáis de turno al siguiente.

En las mismas tarjetas vais a encontrar un casillero

que corresponde a cada turno.

Si estáis hablando con una persona que os gusta u os interesa,

escribís el nombre en el casillero.

Si esa persona también escribe vuestro nombre,

tenemos un "match" así que, al final del evento,

no os olvidéis de preguntarnos para ver vuestros "match".

Nosotros os lo diremos y podréis estar más tiempo hablando después.

-Esta noche también queremos agradecer a Olga y a Julio

de La patisserie de Olga que nos han traído unos "Love muffins"

para celebrar esta noche tan especial.

-Y están buenísimos. Un aplauso para ellos, por favor.

-Bueno, y como ya tenemos cada uno nuestro número de mesa,

vayan sentándose y comiencen las citas.

-Ah, ¿te ha tocado la cinco también?

-Ah, sí, ¿a ti también? -Sí.

-Esta. -Qué casualidad, ¿verdad?

Bueno, me imagino que preferirías que te hubiese tocado con un bombero.

Se han apuntado tres más. -Venga.

Ya habrá tiempo de bomberos.

Prefiero empezar de manera relajada, que estoy más nerviosa...

-¿En serio? No se te nota nada.

-A ti tampoco. -¿Por qué vamos a estar nerviosos?

Somos chicos jóvenes, entrañables

y queremos conocer gente de manera desenfadada.

-Porque somos superdesenfadados. -Claro que sí.

-Mira, Fede, mira a esa chica, qué mona.

Seguro que te toca luego con ella, ¿eh?

-Sí, es monísima. Oye, ¿y el bombero ese?

Madre mía, qué brazos. Parece un glúteo mío.

-Un glúteo.

Madre mía, Paty también está teniendo una cita.

-Aquí el que no corre, vuela.

-Oye, ¿tú crees que triunfaremos?

-Pues no sé, pero lo que está claro es que si uno de los dos triunfa,

el otro va a ser el primero en enterarse

porque dormimos pared con pared. -Es verdad.

¡Ay, qué vergüenza! -Un poquito.

-¿Te ayudo? -No, ya he terminado.

-Lo siento, se me ha hecho tarde.

-¿Qué tal? ¿Te han dado mucha caña en la academia?

-No he ido a la academia.

-¿Y eso? Hace un rato me has dicho que sí.

-Ir sí que he ido, pero no he llegado a entrar.

No tenía fuerzas, no iba a poder concentrarme en nada.

-Ya, lo entiendo. Nos va a costar volver a la normalidad.

-No sé cuánto te va a costar a ti, pero a mí me va a ser imposible.

De hecho, he tomado una decisión: no voy a volver a esa academia

y no me voy a presentar a las pruebas. No quiero ser policía.

-¿Perdón? -Que no quiero ser policía.

No puedo, no tiene sentido. -¿Cómo que no tiene sentido?

Llevas meses preparándolo. -¡La decisión está tomada!

Para ti será una rutina cometer crímenes y hacer como si nada,

pero no es fácil volver a la normalidad.

-No grites tanto. -Piénsalo un poco.

¿Con qué cara me presento a las pruebas

siendo cómplice de un atraco o un asesinato?

-David, escúchame. No eres cómplice de nada, no has tenido que ver.

-Como mínimo estoy encubriendo delitos como mi secuestro.

Mi obligación como ciudadano, no digo como policía,

sería ir a la comisaría y denunciarlo todo.

-David, eso no lo puedes hacer. ¿Sabes lo que me pasaría a mí?

Sabes que lo hice por ti, ¿no? -Sí, lo sé.

Y por eso no voy a denunciarlo y por eso no puedo ser policía

porque sería un falso, un hipócrita y un traidor.

-Y es por eso que, desde pequeña, tengo esa manía.

-Ya, pero esa manía tiene un nombre, se llama hipocondría.

-Pero qué exagerado eres tú, ¿eh? Que tú también tienes tus cositas.

-A ver, reconozco que no soy el tío más convencional del mundo.

-¿Sabes lo que te digo? Que lo normal siempre es aburrido.

-Pues tienes toda la razón.

-A ver, han pasado los siete minutos. -Qué pronto, ¿no?

-Se me ha pasado volando.

-Eso es porque lo hemos pasado genial en nuestra primera "speed" cita.

-Bueno, ¡cambio de pareja!

-Fue una movida, parecía de "La guerra de las galaxias".

Dije: "Cuidado con las espadas" y no había ni escudos ni...

¿Qué te iba a decir? Tú eres más de silencios así como hondos, ¿no?

Como existenciales. A mí me gusta mucho Jean Paul Sartre,

el filósofo, no el futbolista.

Ese juega en el Montpellier, un equipo de Segunda División,

pero con posibilidades de ascenso, fíjate.

Tú siempre eres así como concisa, ¿no?

Como de sí, no... Ya. Como de monosílabos.

Tú serás de la LOGSE, ¿verdad?

-Pues ya veo que estás en forma, que te gusta cuidarte y eso, ¿no?

Pues yo admiro mucho tu cuerpo. Tu cuerpo, no,

el cuerpo de bomberos, quiero decir.

Que tu trabajo me parece muy sacrificado.

-Me gustan mucho estas citas. -Ah, porque tienes experiencia, ya.

Yo es que soy novata en esto. -Me gustan mucho estas citas.

-Ah. Que ya me había quedado claro.

-Bueno, entonces, ¿te gustó el restaurante?

-He cenado de maravilla.

-Qué bueno porque me lo recomendaron para un momento especial.

Pero no tenía con quien compartir ese momento especial hasta ahora.

-Alguien habrá habido, aunque no sea especial.

-No, la verdad es que no.

Me paso la vida trabajando, pensando en el pasado,

en cuándo voy a volver a Colombia.

-Te noto triste, Alejandro.

-Lo que pasa es que a veces me pongo a pensar.

¿De qué sirve tener tanto dinero si no se puede disfrutar?

-Madrid está lleno de oportunidades para disfrutar,

sobre todo para quien tiene dinero.

-En este momento solo hay una cosa que me interesa de Madrid. Tú.

¿Quieres algo de tomar? -Lo mismo que tú.

-Bueno, y cuéntame,

¿a quién has conocido por ahí?

Habrá alguien o... -Por favor, Alejandro.

-¿Qué pasa? Es una pregunta normal.

No eres una adicta al trabajo, eres una mujer inteligente, preciosa.

Tienes la vida resuelta.

Seguro que tienes una docena de hombres detrás de ti.

-Como si hubiera cientos.

Yo ya he vivido el amor verdadero, el amor pleno.

Fue contigo y lo sabes.

Cualquier cosa que vaya a ofrecerme un hombre sería un sucedáneo.

-Por el amor verdadero.

-En realidad sí hay un hombre con el que empezaría una relación.

Pero bueno, es complicado. -¿Y por qué?

-Porque él no parece interesado en empezar una relación.

Ha sufrido mucho, le cuesta olvidar el pasado

y solo piensa en su trabajo.

Pero, en realidad, es la única persona

con la que puedo compartir mis sentimientos

porque los conoce desde hace mucho.

¿Qué pasa? ¿No vas a decir nada?

-Mira, lo que pasa es que yo no me esperaba esto, ¿sabes?

La última vez que nos vimos parecías furiosa conmigo.

-Lo estaba.

-En el funeral de Andresito ni siquiera me miraste a la cara.

-Estaba destrozada.

Necesitaba pagarlo con alguien.

He sido muy injusta contigo, Alejandro.

Andrés era mayor de edad cuando se metió en el negocio

y sabía dónde se metía.

No puedo culparte por eso.

Sé que su muerte te dolió tanto como a mí.

¿Me perdonas?

-No hay nada que perdonarte.

-¿Qué tal? -Bien, muy bien.

¿Y tú? ¿Qué tal te ha ido con tu bombero favorito?

-Bueno, repetía siempre las cosas dos veces,

pero vamos, muy bien. Yo creo que ha habido "feeling".

-Pues vamos a ver qué dice esto. Vamos a entregarle las cacharras.

Oye, ya que estamos, ¿qué quieres beber?

-Yo un zumo de tomate.

-Venga, pues yo una sin. -Venga, ahora mismo.

-¿Y tú qué tal? Que te he visto poco animado con la rubia del principio.

-Bueno. Rita se llamaba. Muy bien, no, pero muy bien, ¿eh?

No te creas, que al final...

Yo no quiero vender la piel del oso antes de cazar,

pero ahí tengo un "match" seguro. Un poco callada.

Calladita era, las cosas como son, pero habrá conexión, seguro.

-Qué guay, ¿eh? Me encanta verte tan animado.

-Y a mí también me encanta verte tan risueña.

-Es que me lo he pasado superbién. Me he reído contigo mucho.

Y me has ayudado mucho. Gracias. -¿Yo?

Me has ayudado tú, si no habría venido aquí vestido de chándal.

-Y yo no habría venido de ninguna manera.

Y me ha venido bien tener la primera cita contigo

porque así se me han quitado todos los miedos.

-A mí también porque venía cagadito, de verdad.

-A ver, chicos, aquí tengo vuestros "match".

Espe, Fede.

-Eh, vamos a ver, aquí no está Rita.

-Y aquí tampoco está Álex. -Tiene que haber algo mal

porque yo solo tengo "match" con Espe.

-Y yo solo tengo "match" contigo. ¡Venga ya!

Para eso no necesitaba salir de casa. ¿Seguro que está bien?

-Está bien segurísimo, Espe. ¿Qué queréis que os diga?

-Pero...

Hala y míralos, se van juntitos los dos, Álex y Rita.

-Qué mal repartido está el mundo, ¿verdad?

-Es de injusto...

-Oye, ya que estamos aquí, ¿nos tomamos algo con más enjundia?

-Sí, por favor, lo necesitamos.

-María, echa aquí unos pelotillos, por favor.

-¿Os pongo unos mojitos? -A mí me encantan.

-Venga.

(SE RÍEN)

-Total, que le digo al pavo, le digo:

"Oye, tú le tienes que decir a tu comisario

que el mismo Fede Alarcón te ha dicho

que eso es una cuestión de orden judicial".

-¿Y se lo creyó? -¿Cómo?

Al día siguiente, en el "briefing", dice:

"Señor comisario, que ha venido Fede Alarcón en persona

y me ha dicho que esto es de orden judicial".

Y la gente diciendo: ¿quién es ese Fede Alarcón?

-Y allí no te conocía ni el Tato. -Ni el Tato, el tuti ni el titi.

Si estaba en la academia. Total, que el comisario dijo:

"Mira, chaval, tú eres un gracioso. Quién es Federico Alarcón,

que no le conozco, esto no es de orden judicial

y tú al calabozo cuatro días".

Muy fuerte, tío.

Las llaves, que las he perdido. -Hala.

Oh. -¿Cómo que: "Oh"?

Que me he dejado las llaves, Espe, me las he dejado,

que me he dejado las llaves en La Parra.

Y había tanta gente que vete tú a saber...

-Que te las habías dejado en la puerta, melón.

-Yo creo que era un poquito a la frasca de más.

-Es que los mojitos tenían un calibre que madre mía, ¿eh?

-Madre mía.

-Dame un masaje, anda.

-¿Quién, yo? -No, el vecino.

El de las pelis, ¿sabes?

-Es que yo no hago nunca masajes. Te voy a hacer cosquillas, solo.

-Ahora mismo el Álex, el bombero, le está dando un masaje a la Rita esa.

-¿Álex? Ese Álex es un gilipollas.

-Oye, Fede. -¿Qué?

-¿Y tú por qué me has puesto un "match"?

-Vamos, porque bueno, porque tenías que poner "match"

a la chica con la que mejor te lo has pasado, ¿no?

Y yo me lo he pasado muy bien contigo.

Muy bien. ¿Y tú? ¿Por qué me has puesto un "match"?

-¿Yo? Pues por lo mismo. -Ya.

-¿Qué?

-Pues que yo creo que lo has hecho un poco por lástima

porque sabías que nadie me iba a poner uno, o sea que...

-¿Qué dices?

-Pues eso te digo. Que yo sé que tal,

pero vamos, que no soy un partidazo, yo.

-No, para, para y mírame.

Fede, eres el tío más inteligente,

más majo y más gracioso que había en ese puñetero bar.

El Álex, el bombero, hablar con él es hablar con un redondo de ternera.

Mucha carne, pero le falta un peral y fue pasado, ¿sabes?

-Un redondo de ternera, dice.

Oye, Espe, que yo quería decirte una cosa.

Que me caes muy bien desde el primer día que nos conocimos.

Y que, pues eso, que me lo paso muy bien contigo

y que hoy me lo he pasado muy bien también

y que ha sido una noche que hacía muchísimo

que no me lo pasaba tan bien con alguien.

-Es que las feíllas tenemos que recurrir al humor

y a hacer gracia porque, si no, nos comemos los mocos.

-O sea, las feíllas. Tú eres un poco tonta, eso sí.

Las feíllas, dice. A ver si tengo que cambiar el espejo del baño,

que está cóncavo o convexo, no sé. No, tú no...

Tú eres maravillosa.

-Vaya, no sé. -Sí, vaya, vaya dos.

-Eh, ¿tú crees que esto es buena idea?

-No, es una idea horrible.

-No tiene ningún sentido, esto.

-Han hecho falta ocho años de ausencia,

de viajar por todo el mundo, de conocer a gente nueva,

para darme cuenta de que eres el hombre de mi ida.

Por eso he vuelto a Madrid, Alejandro,

porque quiero estar contigo.

-Me lo pasé muy bien, pero a ver,

que llegados a un punto no sé si éramos nosotros mismos.

-Bueno, igual fue cosa de los "Love muffins" esos

porque nos los comimos y nos vinimos arriba.

No me esperaba que Espe me dijera eso tan duro a la cara

y yo lo único que no quiero es perderla como amiga.

Pues a mí me da que no quieres olvidar lo que pasó anoche.

Fue un error porque yo estaba tonteando con el chaval

y en realidad no podía parar de pensar en David.

-Paty, esto era para que te sacaras a David de la cabeza,

lo que pasa es que no ha funcionado. -No, no ha funcionado.

-No voy a ser policía. -¿Qué dices? ¿Es broma?

-He dejado la academia. No voy a presentarme a la oposición.

-¿Y eso por qué?

¿Cómo cambias de idea tan rápido si estabas convencido?

-He cambiado de idea y ya está.

No tengo que dar explicaciones a todos, es mi vida.

-Vale, perdona.

-Para mí ver a Nerea es ver a mi Valentina.

-Reconozco que el parecido es asombroso,

pero Nerea no es Valentina.

No me parece bien esto que estás haciendo.

Creo que deberías despedirla.

-Igual lo que pasó ayer pasó porque tenía que pasar.

Y vamos a brindar. -Vale.

(Móvil)

-No lo cojas, que estamos aquí pasándolo bien y eso.

-Pero bueno, si es Lola, ¿qué? -Si es Lola como si es Lolo.

-Bueno, vamos a salir de dudas.

¿Sí?

¿Karim?

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Servir y proteger - Capítulo 329

22 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Juanito

    Con la musica que ponen en los diálogos no me entero de la mitad de lo que hablan. Mejorar el sonido directo.

    11 sep 2018
  2. Fran

    Concursantes ???? Seran...participantes...lo de las citas en la.parra....se veia venir q espe y fede se liarian....na mas vuelva lola veras el de la uit....jajajja

    26 ago 2018
  3. io

    Qué mal llevan el inglés los personajes...

    24 ago 2018
  4. Alfonso

    Y Pensar que El cruel Alejandro Somoza tiene su corazón

    22 ago 2018