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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 327 - ver ahora
Transcripción completa

Los mensajes ni le llegan. Mira, una rayita.

-A lo mejor es que en ese pueblo no tiene cobertura.

-Ahora te va a tocar a ti mentir para encubrirme.

-Perdí el móvil en el campo y tardé casi dos días en encontrarlo.

-No me cuentes la película de que se te cayó y se mojó, no cuela.

-No sé a qué viene tanta desconfianza.

-¿Se puede saber qué te pasa conmigo?

¿Qué he hecho para que te pongas así de borde?

¿Estás enfadado? -Basta de tanta pregunta.

Te lo he contado. Si no te lo crees es tu problema.

-Te sigue gustando. -¿A mí? No.

Lo único que hago es preocuparme por él como una amiga.

-Claro.

Venía a solicitar mi incorporación antes de agotar mi baja

y a cogerme la jornada reducida. Por mí no hay problema.

Pongo en duda que sea un criminal, pero no tengo pruebas para demostrar

que lo es y vosotros tampoco. Pero decidiste trabajar para él.

No me quedó más remedio.

Lo único que espero es que encuentres pronto la forma

de salir del círculo de Somoza antes de que sea demasiado tarde.

He estado dándole vueltas a la cabeza con esa idea

que me propuso de ocupar el puesto de Tano.

¿Y?

Que tras lo de hoy, creo que necesito una reestructuración de mi seguridad

y usted es el indicado para eso.

Quiero que se ocupe de la seguridad de Sofía.

¿Cómo? ¿Acaso está amenazada o huyendo de alguien?

No, pero prefiero cubrirme las espaldas.

¿Sigue sintiendo algo por ella? Perdone la indiscreción.

Me gustaría saber qué tipo de vigilancia quiere que le haga.

La muerte de Valentina creó un abismo entre nosotros

y decidimos poner una distancia para no seguir haciéndonos daño.

-¿Estamos en paz? -Estamos en paz.

-Murió hará unas 48 horas.

No tenemos más que el informe preliminar.

La Científica llevaba allí 20 minutos cuando llegué.

¿En el informe hay algo concluyente?

Aparentemente, murió por herida de arma blanca.

Tenía una laceración en el costado y una herida en el pecho.

Pinta que lo llevaron allí después de muerto.

-No se conformaba con su parte, lo quería todo.

Cuando estábamos a punto de salir, Toño se tomó la justicia por su mano

y le clavó una navaja.

-Después de lo de mi amiga Flor, me está costando más de lo normal.

-¿A Flor? ¿Qué le pasa? -Falleció la semana pasada.

Anabel, la chica que me cuida,

me echa, literalmente, a la calle para que me dé el sol.

Dice que, en su país, todos son alegres

y están felices por el sol.

-Lo he intentado todo, pero cuanto más tiempo pasa, es peor.

En vez de olvidarme, el sentimiento de culpabilidad no para de crecer.

-David, te lo vuelvo a repetir, tú no has hecho nada.

Has sido una víctima. -Soy encubridor, ¿te parece poco?

(Música emocionante)

-David, por favor, controla los nervios.

Desde ayer no das pie con bola. -¿Cómo quieres que esté, eh?

No he dormido nada pensando en el Pincho.

-Sí, yo tampoco pude dormir.

Cada dos por tres me viene su imagen agonizando.

-Me parece horrible. Además de darle un navajazo,

lo tiraron a un vertedero como si fuera basura.

-Sí, Toño es un cabrón sin escrúpulos.

-Creo que tenías que haberme contado que lo habían matado.

-¿Para qué? Estabas tan mal con el secuestro

que esto solo habría añadido más sufrimiento.

Sé que habíamos quedado en que no habría más mentiras,

pero, de verdad, todo esto me superaba.

-¿Y no pensaste que lo sabría por la prensa?

-Te he dicho que solo me preocupaba no hacerte sufrir más.

-¿Seguro que fue por eso

o porque sí tuviste algo que ver con la muerte del Pincho?

-David, pero ¿qué dices? Te lo juro.

Ya te dije que fue Toño el que mató a Pincho a traición.

Ni Rodrigo ni yo tuvimos tiempo de reaccionar. Tienes que creerme.

-Sí, pero eso no me quita la angustia.

Ahora mismo, me siento incapaz de superar todo lo que ha pasado.

Estaba atacado por los nervios y esto me ha acabado de hundir.

-Ya, sí, todo esto nos va a costar digerirlo,

pero bueno, tenemos que aparentar normalidad, ¿eh?

Para no despertar sospechas. -¿Normalidad?

No podemos estar normales tras lo ocurrido, papá.

Ya te dije que ayer fui muy borde con Paty

y también estuve raro con Nacha, como pudiste ver.

Y todo sin saber nada de la muerte del Pincho.

A partir de ahora, será peor.

-Sí, pero debemos mantener la cabeza fría.

Debemos actuar con normalidad. ¿Sabes qué voy a hacer?

En un rato, voy a llevar el pedido a María.

Me va a costar, va a ser duro el reencuentro,

pero es lo que debo hacer.

-¿Ves a lo que has llegado por culpa de Toño?

Incluso te obligó a romper con tu novia.

-No podía hacer otra cosa.

Si no acataba sus órdenes, María lo habría pagado.

Ya has visto cómo se las gasta Toño.

-Ojalá en el futuro puedas volver con ella.

-Sí, ojalá, aunque no creo.

Fui muy brusco con ella, le dije que no la quería.

No va a volver a confiar en mí en toda la vida y con razón.

-Yo creo que tienes un buen argumento

con el que convencerla para que vuelva contigo.

-¿En qué estás pensando?

-En que vayamos a comisaría a contarlo todo.

Así María entenderá por qué te alejaste de ella.

-Estoy de mierda hasta el cuello.

La policía no creerá que actué bajo coacción.

-¿Por qué dudarían de tu palabra?

-Porque Elías hace tiempo que sospecha de mí.

Pensará que fui yo quien te metí en el ajo.

-Pero si ni te has quedado con el botín.

-Pero eso no lo puedo demostrar. Me imagino que pensarán

que todavía tengo los diamantes y que estoy esperando

a que pase la tormenta para colocarlos en el mercado negro.

-Si la policía descubre por su cuenta lo del atraco,

será mucho peor para ti.

-Bueno, me voy a arriesgar. Además, no van a descubrir nada.

Según me contó Toño, la víctima del robo no pudo denunciar nada

porque los diamantes no estaban declarados.

-¿Y qué?

Ya han abierto una investigación por el asesinato del Pincho.

-Pero no pueden relacionarlo ni con la banda ni con nosotros.

Además, si Toño se entera de que lo he traicionado,

querrá vengarse y él sabe dónde hacerme daño.

-Si facilitamos la tarea de la poli, lo meterán entre rejas.

Ya no tendremos nada que temer. -No, David.

Toño puede vengarse tanto dentro de la cárcel como fuera.

De verdad, no me importaría ir a la policía y confesarlo todo,

aunque supusiese pasarme años en la cárcel,

pero no voy a permitir que termines en un vertedero.

¿Lo entiendes?

Es por eso que tenemos que estar callados, ¿eh?

Venga.

-Pero ¿sabes cuándo vuelve Elías? -Pues no lo sé.

Pero no creo que tarde porque, según tengo entendido,

Israel se está recuperando bien de su cirugía.

-Debes decirle a Elías que se vaya buscando otro binomio

porque tú y yo somos uña y carne.

-A ver, Fede, ha sido muy bonito, pero no te hagas ilusiones

que Elías y yo tenemos una relación sólida desde muy atrás.

-¿Ves? Yo siempre voy a ser el segundo plato.

-Anda ya, no digas tonterías.

Como pareja artística de Nacha sobre el escenario no tienes rival.

-Eso es verdad. No vuelvo a un karaoke

si no es así, bien agarrada de tu brazo.

Eh, ¿qué pasa? ¿De qué habláis? Mira, de cosas importantes.

De parejas de baile, de lo mucho que echa de menos Nacha a Elías.

-Yo un poco a Lola también la echo de menos.

¿Y qué pasa? ¿Nadie extraña a Alicia?

Jo, un montón. Todos la echamos mucho de menos,

pero sabemos que aún le quedan muchas semanas de baja maternal.

Hola, buenos días.

Ay, pero Alicia, por favor, qué sorpresa.

-Que bien calladito te lo tenías. Bueno.

Sentaos, por favor.

Bueno, os informo que Alicia ha pedido su incorporación

después de la baja maternal, con lo que, a partir de ahora,

podemos disfrutar de su presencia con las mismas ganas que siempre.

Claro, aunque trabajaré jornada reducida.

He preferido incorporarme poco a poco.

Su vuelta nos viene de perlas en estos días

que coincide con la ausencia de Miralles,

que como sabéis, está en un congreso de Seguridad ciudadana en Mallorca.

Pero Alicia se va a encargar de sustituirla.

No quiero que suene a peloteo, pero no se me ocurre nadie mejor.

Y no creo que sea la única que lo piensa.

Gracias a todos. Intentaré estar a la altura.

Seguro que lo haces muy bien.

No tengo más que decir. Cualquier cosa, estoy en mi despacho.

Gracias, comisario.

Bien, no quiero entretenerme con más preámbulos.

Fede, ¿cómo va la investigación en la "deep web"

sobre el caso de trata de personas?

A los cabecillas no los hemos encontrado,

pero con el nuevo software que me permite una búsqueda más amplia,

seguro que iré más rápido. Me alegro.

Espe, ¿qué sabemos del caso de malos tratos al niño?

La doctora que firmó el parte de lesiones

ha ratificado su declaración y sus padres pasarán hoy mismo

a disposición judicial. Bien. Mantenme informada.

Nacha, ¿tienes el resultado de la autopsia de Mario Fernández,

alias el Pincho? Sí y se confirman las sospechas.

Murió por herida de arma blanca.

El informe aclara que la muerte no fue donde estaba el cadáver,

sino que fue trasladado tras su asesinato.

¿Has hablado con alguien de su entorno?

Con su mamá. Vive en Guadalajara, pero no tenía relación.

Me confirmó que el chico era problemático.

Tuvieron una discusión cuando él tenía 17 años,

se fue de casa y nunca más volvió. Pero algo de relación sí tenían.

Se hablan esporádicamente por teléfono,

por eso sabe que no tenía un domicilio fijo.

¿Has hablado con alguna persona de su entorno?

Con el dueño de un taller donde él era cliente.

Dice que era bravucón y chulillo. Le gustaba hacer el cabra con el coche.

Al parecer participaba en carreras ilegales de coches.

Sería interesante descubrir los lugares por los que se movió

los días previos a su asesinato. Podríamos encontrar algo.

Y en cuanto al robo de cobre en el polígono Santa Luisa,

os encargaréis Menéndez y tú. A sus órdenes, inspectora.

Bien. Ahora, como diría Miralles, todo el mundo a trabajar.

¿Qué tal, Domingo? ¿Cómo está? -Aquí, descansando.

Estoy reventado. -¿Qué ha hecho?

-Darme un paseo de dos horas.

No me falta ninguna esquina del barrio por la que pasar.

-Buena caminata, ¿eh?

-Nunca he sido de mucho caminar, pero ya sabe lo que decía Flor:

"Paseando se alejan las penas".

-Flor le ha dado un buen consejo, pero no hace falta pasarse.

Con una hora al día es suficiente. -No crea que tengo más que hacer.

Antes madrugaba para ir a comprar el pan a la tahona

y de ahí me iba a casa de Flor y desayunábamos

y cada día hacíamos un plan diferente.

-Ya me contó, sí. -Y ahora me siento algo huérfano.

-¿Por qué no prueba a ir al Centro de Mayores?

Creo que hacen actividades interesantes.

-Ya he ido un par de veces.

Allí lo que hacen es jugar a las cartas y al dominó

y a mí esos juegos me aburren.

-¿Y los viajes del Inserso? Son baratos. Se lo pasa uno bien.

-No me veo bailando en Benidorm al son del acordeón de Paula Roca.

Eso no va conmigo.

Y tampoco creo que me quite la pena de haber perdido a Mamen, mi esposa,

y a Flor, mi mejor amiga.

-Algo tendrá que hacer para entretenerse, ¿no?

-Gracias a Dios que cuento con Anabel.

No solo me lleva la casa y me ayuda en todo,

también me entretiene.

-La chica venezolana de la que me habló, ¿no?

-Sí. Ahora la estoy esperando para que me acompañe al banco.

Ya casi no hay empleados y me llevo fatal con las máquinas.

-Sí, esa es la tendencia, sí,

escupir del mercado laboral a cuantas más personas, mejor.

Dentro de poco me van a sustituir por un robot, ya verá.

-No diga eso.

El contacto humano no se puede sustituir por nada del mundo.

-Eso es. Es lo primero que aprendí en la facultad,

que la mano de un médico puede ser más tranquilizadora

que unas pastillas. -Gracias, Antonio.

-Pero bueno, Domingo. Ya veo que me hizo casi y se afeitó.

Está usted guapísimo.

-A mí ya me da igual estar guapo que feo.

-No diga eso, por favor. Las personas que le queremos nos ponemos contentas

de verle con mejor aspecto. -Tú tienes que ser Anabel.

Domingo no hace más que hablar maravillas de ti.

Dice que le cuidas muy bien, que le ayudas en todo.

-Y cómo no hacerlo, si es un sol de hombre.

Mire, es simpático, educado, buena persona

y, además, guapísimo.

Porque no quiere, que por mí me casaba con él.

-Venga, vámonos, que como empieces a darle palique a Antonio,

nos dan las tantas y llegamos tarde.

-Usted es bien exagerado a veces que yo no hablo tanto.

Además, queda un par de horas para que nos cierren el banco.

-Ya, pero a mí esos trámites me ponen nervioso

y me los quiero quitar cuanto antes.

-¿Y vamos a dejar al doctor con la palabra en la boca?

-No os preocupéis por mí, debo volver a la consulta.

-Pues nada, vámonos.

Encantada de conocerte, Antonio. -Igualmente. Cuídate, Domingo.

-Hola, María. -Hola.

-Te he traído el pedido. -Ya lo veo. Déjalo por ahí.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Yo muy bien, ¿no me ves? ¿Y tú?

-Bueno, pues haciéndome a la idea de nuestra ruptura.

No lo estoy pasando muy bien.

-A ver, Jesús, no entiendo nada.

Primero me mandas a tomar viento y ahora te haces la víctima.

-Lo siento.

-¿Qué es lo que pretendes? Vamos, si puedo saberlo.

-No sé, me gustaría que pudiésemos mantener una relación cordial, ¿no?

Lo normal entre un proveedor y su cliente.

-Si es por eso, no te preocupes.

No soy ninguna cavernícola, no te voy a negar el saludo.

¿Quieres un café? -Venga, sí.

Que sea para llevar, por favor.

David ya ha vuelto del pueblo. -Ah, me lo han comentado.

-Por fin hemos hecho las paces. -Y yo que me alegro.

Tu café.

¿Pasa algo? -No, nada. Que me cobres.

-Hemos quedado en mantener las formas, ¿no?

No te voy a cobrar porque a mis proveedores,

cuando me traen el pedido y se toman un café, nunca les cobro.

No vas a ser una excepción. -Bueno, pues gracias.

Hasta luego, Paty. -Adiós.

(RESOPLA)

Era la primera vez que pasaba por aquí desde que cortó contigo, ¿no?

-Sí, ¿y te puedes creer que ha venido haciéndose la víctima?

Este hombre cada vez me deja más desconcertada.

-No te quiero contar cómo me deja a mí el hijo.

¿No vino ayer a la terraza y se puso superborde conmigo?

No sé, empiezo a pensar que Olga tiene razón.

-Olga, ¿por qué? ¿Qué dice?

-Que quizá David se haya echado una novia en el pueblo

y está nervioso porque no quiere que lo descubra.

-¿Qué más da que lo descubras? -Ya lo sé. Eso digo yo.

Olga dice que no querrá porque pierde la oportunidad de volver conmigo.

-Pues hija, no sé yo, aunque no me extrañaría nada de ellos.

Hay que ver que los Merino son raros, pero...

-No, ya.

-Lo que debemos hacer es quitárnoslos de la cabeza.

Solo nos dan disgustos. -Ay, María.

-No le esperaba.

-No pretenderá que le dé explicaciones de cuándo entro

y salgo de mis instalaciones. -Claro que no.

Lo decía porque me gustaría recibirle en la puerta, como se merece.

-Es usted bien chistosito, ¿no?

-Desde niño me malacostumbraron riéndome las gracias.

No me metí a cómico porque no se ganaba pasta, que si no...

-No sé quiénes serían los pendejos que se reirían de sus chistecitos,

pero ya sé en qué le vamos a sacar partido a su simpatía.

-¿En qué está pensando?

-Va a ir al aeropuerto a buscar a Sofía, mi exmujer.

Llega en una hora a Barajas en un vuelo procedente de Roma.

-Le agradezco que haya pensado en mí para una misión tan especial,

pero no voy a poder encargarme. -¿Y por qué no?

-Tengo trabajo buscando un mariachi para la nueva sociedad pantalla.

Ya sabe, para blanquear el resto de su dinero.

-Yo lo que veo aquí es un curso de portugués.

-Esa pestaña se me debió quedar abierta anoche.

Estuve indagando sobre recibir un curso intensivo de portugués.

Ya sabe, por si me instalo en la selva brasileña.

-Mire, Mayoral, a mí no me importa donde usted vaya

después que termine este trabajo.

Pero ahora usted está trabajando para mí

y no consiento que cuestionen mis órdenes.

Usted va a buscar a Sofía al aeropuerto y ya está.

-Seguro que ella se pondría más contenta

si es usted quien va a recibirla. -Yo también estoy seguro de eso,

pero tengo una reunión que no puedo cancelar.

-El gran Alejandro Somoza no puede cancelar una reunión.

Yo pensé que era una de las personas más importantes del planeta.

-Mire, huevón, si quiere saber hasta dónde llega mi poder,

siga diciendo las estupideces que está diciendo.

-Perdón, pero tengo mi orgullo.

Yo trabajo para usted, pero como asesor financiero.

No soy su chófer ni el chico de los recados.

-Imagino que en la cárcel debió hacer cosas que no quería hacer, ¿cierto?

-Alguna que otra.

Pero ¿por qué no envía a un guardaespaldas a buscarla?

-Porque conozco a Sofía

y no le va a gustar estar rodeada de matones.

Se va a aburrir como una ostra.

Ella es una mujer muy fina, muy delicada.

Quizá con usted tenga algún tipo de conversación.

Además ella sabe portugués, quizá le ahorre los regalitos

que se va a gastar en el curso.

-Veo que no solo me toca recoger a su exesposa, también debo entretenerla.

-No tiene que montar un circo para hacer las payasadas esas que hace.

Solo tiene que llevarla a mi despacho y esperar a que yo llegue.

Esta es ella.

-No solo es culta y refinada, también es una mujer muy atractiva.

-La que tuvo, retuvo.

Era una modelo internacional muy bella.

-Ahora entiendo que haya pensado en mí.

No creo que tenga un empleado con más clase.

Voy a tratarla con una educación exquisita.

-Usted y su humildad, ¿cierto?

Esa es la respuesta que quería escuchar.

-¿Cómo se apellida?

Puestos a ejercer de chófer, igual llevo un cartel con su nombre.

-Collantes, Sofía Collantes para que lo ponga en el cartelito ese

que va a llevar. Llega a las 18:40.

Esté puntual.

-Buenas tardes.

-Buenas, Fede. ¿Qué tal? ¿Qué te pongo?

-Quería kilo y medio de fruta variada.

Ponme lo que quieras que me fío de ti.

-Ahora mismo.

-¿Qué tal las oposiciones? -Pues regular.

El temario es más difícil de lo que pensaba.

-Para ser policía hay que prepararse bien.

No solo en lo teórico, sino también en las pruebas físicas.

Hay una cosa muy importante, el lado humano.

-¿A qué te refieres?

-Los policías tenemos que ser gente íntegra

con una ética irreprochable, ¿no crees?

Tú tranquilo, que a ti se te ve que estás educado en buenos valores

y que eres buen chaval.

-También es importante las ganas de aprender, ¿no?

Yo, por ejemplo, siempre intento leer las noticias de sucesos

para estar al día de cada investigación.

-Eso está muy bien, fíjate, porque así vas, no sé,

sabiendo un poco lo que son las pesquisas, la jerga policial...

Porque la teoría es importante, pero se aprende con los casos prácticos.

-Eso mismo pienso yo.

Oye, por cierto, ¿se sabe algo del cadáver

que apareció en la incineradora? -¿Ya lo ha publicado la prensa?

-Sí, ayer lo leí en un periódico digital.

Al chaval lo mataron de un navajazo. Sí, se apodaba el Pincho o algo así.

-Si lo dice la prensa...

-Hay que ser un mierdas para matar a alguien y tirarlo a un vertedero.

¿Se sabe quién ha sido el asesino?

-Ahora la investigación... Estamos un poco en pañales.

Lo está llevando Nacha, pero ya sabes que no te puedo contar nada.

-Ya, pero dime solo una cosa.

A simple vista, apunta a un ajuste de cuentas, ¿no?

Estoy seguro de que pronto vais a dar con el asesino.

Nacha es una máquina.

-Sí, es una máquina, pero te digo que está todo un poco...

La investigación está en un punto embrionario, para entendernos.

A no ser que dé un vuelco todo... -¿A qué te refieres?

-Que aparezca un testigo, alguien que ha visto algo,

que ha escuchado algo y no ha declarado por miedo.

-No me extrañaría que tuviera miedo.

En España el tema de los testigos protegidos

no funciona muy bien, ¿verdad? -Pues hombre, la cosa está un poco...

Nos daría para hablar horas y horas.

Para mí que la legislación ahí está un poco en pañales.

¿Qué te debo? -4,50.

-Pues mira, quédate con el cambio y te compras algo.

-¿Que tal, Fede? ¿Cómo vas?

-Muy bien, comprando un poco de fruta y charlando con tu chaval.

Nada, que este tiene una madera de policía que alucinas, ¿eh?

Siempre que vengo hablamos mucho de estos temas.

Ahora está obsesionado con el tema del cadáver en la incineradora.

-Sí, algo he leído. A él le encantan estas noticias.

Siempre está fantaseando para ver si se descubre al asesino.

-Si lo descubres, me lo cuentas, ¿eh? Bueno, hasta luego.

-Hasta luego. -Chao.

-Pensaba que le habías contado algo a Fede.

-Si no he dicho nada no ha sido por falta de ganas.

Si una persona tiene conocimiento de un delito, está obligada a denunciar.

-David, ¿quieres que volvamos a hablar del tema?

Pensaba que ya lo habíamos zanjado.

Venga, hay que preparar el pedido de doña Clotilde. Ponte a ello.

-Anda, pero qué guay.

Van a organizar otro "speed dating" en la cafetería

que hay debajo de la casa de mi madre.

-Qué harta estoy de anglicismos. ¿Sabes lo que es?

-Sí, un evento de citas rápidas para conocer gente, ¿no?

-Sí. Qué, María, ¿te animas a organizar uno?

-Déjame, no tengo cabeza para eso. ¿Qué quieres tomar, cariño?

-Un cafecito con leche, porfa. -Que sepas que tiene tirón.

Vamos, en esta cafetería organizan uno cada dos por tres

y no me extraña porque recaudan el triple.

-Pues sí, pero a saber lo que se gastan en su organización.

-Casi nada. Es un evento "low cost".

Solo hay que invertir en los "flyers" para la publicidad y poco más.

-Dale con los términos en inglés.

Paty, no tengo cabeza para eso, de verdad.

Con pasar el día a día tengo suficiente.

-Hasta donde sé, la mecánica es sencilla.

No creo que sea costoso organizarlo.

-Claro que no. Va, María, anímate y así captamos a clientes nuevos

y de paso te sacas unas pelillas y arreglas las tuberías del baño,

que no paras de quejarte de que no tienes dinero.

-Vamos a ver, ¿en qué se basa eso del "speed dating"?

-Es supersencillo, de verdad.

Tenemos que conseguir que se apunten diez personas al menos.

Después organizamos un cuadrante de citas cruzadas entre ellas,

cada siete minutos tocamos una campanita y nos cambiamos de pareja

y así hasta que todos hablen con todos.

-Vale ¿y en siete minutos tienes que ligarte a alguien?

-A ver, esos siete minutos te dan para una criba.

Si esa persona te gusta, apuntas su nombre

y si coincidís y la otra persona también apunta tu nombre,

tenéis una cita más larga para conoceros mejor.

-La leche. La gente las cosas que se inventa para ligar.

-Yo creo que es una manera guay de conocer gente nueva.

Y no tienes que ir buscando pareja tampoco,

también puedes encontrar nuevas amistades.

-Yo que sé, lo veo todo un poco artificial.

-Puede ser una manera sana y fácil de relacionarse.

-Claro, eso pienso yo.

Tampoco hay que obsesionarse con encontrar el amor de tu vida.

-Vivimos en una sociedad donde se eluden las relaciones personales

y se sustituyen por las virtuales.

Lo que sea relacionarse cara a cara me parece muy bien.

-En eso te doy la razón.

-Venga, María, anímate. Si no tenemos nada que perder.

-A ver, ¿cómo vas a calar a una persona en siete minutos?

-Ah, bueno, que lo digas tú tiene tela.

Siempre estás presumiendo de que calas a la gente.

-Sí, Paty, pero no es lo mismo ver de qué va un cliente

que establecer unas relaciones de amistad

o de pareja, que para eso se requiere más tiempo, digo yo.

-Sí.

No sé, pero las primeras impresiones son importantes, ¿no?

Por lo que piensas de la persona y por las reacciones del cuerpo.

-¿Cómo? -Te pongo un ejemplo.

Conoces a alguien y se te acelera el pulso sin lógica aparente.

No significa que te estés enamorando, pero pasa algo.

-Ya, o conoces a alguien y te da por salir corriendo, que pasa.

-Eso también, pero entre una cosa y otra hay posibilidades.

No sé, hay gente tímida a la que le vendría bien un evento así.

-Ya estoy viendo que me convencéis.

-Ya me contaréis qué decidís. ¿De momento me cobras?

-1,20. Bueno, un eurito. -Venga.

Gracias, hasta luego. -Hasta luego.

-Hasta luego. -Adiós, Teresa.

Eh, un botellín. -Muy bien.

-Jo, María, ¿no te apetecería ver el bar rebosando de gente

como cuando hicimos el concurso de la hamburguesa jabata?

-Claro que me gustaría, Paty.

Pero no tengo la cabeza para eso con la ruptura de Jesús y todo.

-Precisamente es todo lo contrario.

Lo que necesitas es mantener la cabeza ocupada en cosas.

Te va a venir superbién.

Al menos te olvidarás de él unos días.

-Venga, que sí, lo hacemos.

Pero te encargas tú de fichar a la gente y organizarlo, ¿sí?

-Sí, yo me encargo de todo, te lo juro.

No te vas a arrepentir. Lo vamos a pasar tan bien.

Te apunto a ti la primera, ¿no? -¿A mí? Ni el olor que te dé.

Y tira antes de que me arrepienta.

(Puerta)

-Sí. -Buenas, ¿se puede?

-Hola, Anabel. Pasa, sí. -Hola.

Perdona que haya venido así, sin pedirte cita antes,

pero necesitaba hablar contigo.

-No te preocupes, ya he terminado. ¿Te encuentras mal?

-No, qué va, si yo estoy muy bien, gracias a Dios.

Por quien estoy preocupada es por Domingo.

-¿Ah, sí? ¿Qué le pasa?

-Yo esta mañana no quise decirte nada delante de él,

pero de vez en cuando tiene algún mareíto.

-Ya, ayer en la revisión me dijo que eran esporádicos y leves.

Apenas ha tenido dos o tres.

-Ya, pero yo creo que tiene que ver con la medicación

que se está tomando para la tensión, que le baja las pulsaciones.

-Es posible, pero ¿cómo estás tan puesta en esto?

-Bueno, porque estudié para auxiliar de enfermería en mi país,

por eso no pasa un día que no le tome la tensión.

-Yo también se la tomo y la tiene bien

y las palpitaciones no tienen mayor importancia.

Está dentro de su edad y su complexión física.

-Ya, seguramente tienes razón.

Pero yo me quedaba más tranquila si venía a contarte lo de los mareos.

-Has hecho muy bien. Las personas como Domingo

no me cuentan todo lo que les pasa porque se les olvida

o porque no le dan importancia.

-Entonces no crees que hay que hacerle ninguna prueba ni nada.

-Le hago pruebas cada seis meses, pero que venga mañana

y le ajusto la dosis. -Me parece muy buena idea.

Siempre es mejor prevenir que tener que curar.

-Eso es. Hablando de prevenir, ¿sigue mi consejo de tomar poca sal?

-Ah, sí, por eso no te preocupes que la que cocina soy yo.

Siempre le echo apenas una pizquita.

Aunque te tengo que decir que alguna vez lo he pillado

echándole sal a escondidas a la comida y lo he regañado.

-Bueno, las personas mayores se vuelven como críos,

pero Domingo tiene la suerte de tener a una persona que le cuida.

-Mira, para mí la alimentación es primordial.

Siempre digo que uno tiene que comer de todo y variado

sin pasar, sin abusar y en pequeñas cantidades.

-Buen principio. -Bueno, eso sí,

los sábados nos salimos de la dieta y nos damos tremendo banquete.

Y preparo pabellón, un plato típico de mi país, ¿lo conoces?

-No.

-Mira, lleva caraotas, que son frijoles negros,

arroz, plátanos fritos y carne mechada,

que es así como la ropa vieja. Eso está divino.

¿Por qué no te vienes el sábado y así lo pruebas?

-Te lo agradezco, pero no puedo.

-Ah, bueno, pues es una pena porque a Domingo le habría hecho ilusión

y porque luego tú y yo nos podríamos ir a bailar salsa.

-¿Qué dices? No, ya no estoy para esos trotes.

-¿Qué dices? ¿Cómo que no estás para esos trotes?

¿Tú te has visto, Antonio? Si estás hecho un chaval.

-Bueno. -Además, el baile no tiene edad.

Como dicen en mi tierra: el baile es la alegría de la vida.

-Sí, ya. Además soy un torpe, acabo dando pisotones.

-Por eso no te preocupes, te puedo enseñar unos pasos bien sencillos

y básicos. Anda, Antonio, anímate que hace tiempo que no voy a bailar

y nos podemos echar un "dancing".

-Hola, hija. -Qué bella. ¿Esta es tu hija?

-Sí, no os he presentado. Olga, Anabel.

-Ay, qué linda. Encantada.

Pero es bellísima y esos ojitos azules

y esa mirada tan dulce, como la de tu papá.

-Gracias.

-Bueno, nada, que te he quitado mucho tiempo y te he entretenido mucho.

Me voy. Muchísimas gracias por todo. -No hay de qué. Adiós.

-Bueno, chao. -Chao.

-Chao, bella. Hasta luego.

-¿Esta mujer es paciente tuya? -¿Anabel? No, qué va.

Es una persona que cuida a un paciente mío.

Bueno, ¿qué? ¿Dónde te invito a cenar?

-No, vamos a casa que estoy cansada de andar todo el día por ahí.

-Bueno, como quieras.

-Si le apetece, podemos hacer un recorrido por las instalaciones

y así se familiariza con ellas. -Eres muy amable, Sergio,

pero no es necesario. He visitado muchas empresas

y todas son exactamente igual de ostentosas.

-Entre usted y yo, a mí tampoco me convence el estilo de decoración.

-No me extraña.

No hay más que verte para saber que tu concepto de la elegancia

es muy diferente. Intuyo que se parece más al mío.

-Yo también tengo esa sensación.

Pase, por favor. -Gracias.

¡Vaya! No me ha defraudado.

El despacho es un calco del que tiene en Cali.

¿No te parece demasiado solemne? -¿Sinceramente? Sí.

Espero que pueda sentirse cómoda hasta que llegue el señor Somoza.

-¿Ya te vas?

-Sí, pero si necesita algo solo tiene que silbar.

Estaré fuera trabajando.

-¿Tanto te aburres como para salir corriendo?

-En absoluto, me parece una mujer muy interesante.

Imagino que estará cansada

y no quiero obligarla a mantener una conversación.

-Nada me gusta más que hablar con alguien culto.

-En ese caso, me quedo con mucho gusto.

¿Le apetece una copa? -Sí, pero con una condición.

Deja de hablarme de usted. Me hace sentir mayor.

-Claro.

-Toma. -Gracias. ¿Tú no te tomas una?

-Me encantaría acompañarte, pero no bebe mientras trabajo.

-Me extraña que alguien como tú trabaje para Alejandro.

¿A qué te dedicas, exactamente?

-Digamos que soy su asesor financiero.

Aunque paso casi todo el tiempo en Transportes Quintero.

Es una empresa que acaba de comprar el señor Somoza.

-Vaya, pues ya puedes ser muy bueno en tu trabajo

para que mi exmarido te confíe sus finanzas.

-No me gusta echarme flores, pero sí, soy muy bueno en mi trabajo.

-Me gusta que hables así de ti.

Si hay algo que no soporto es la falsa modestia.

-A mí me pasa igual, tampoco la soporto.

Esa gente suele ser la más egocéntrica,

por eso se esfuerzan tanto en disimularlo.

-Cuando trabajaba como modelo, me ponía por las nubes.

Me daba igual que me tacharan de arrogante.

-¿A qué te dedicas ahora?

-Desde que me divorcié de Alejandro no he parado de viajar por el mundo.

-Eso lo hacías cuando eras modelo internacional.

-Sí, pero apenas tenía tiempo para nada.

Siempre iba con prisas, de la pasarela al hotel.

Ahora tengo tiempo de empaparme de la cultura de las ciudades que visito.

Acabo de estar en Roma, ¿la has visitado?

-No una, varias veces. Roma es única. Tiene mucho que ver y disfrutar.

-Mi lugar favorito de madrugada, cuando no hay turistas,

es la Fontana di Trevi,

donde se rodó la mítica escena de "La dolce vita".

-Es una de mis películas favoritas.

-¡Bravo! Eso sí que no me lo esperaba.

Creía que a la gente joven solo le interesaba las pelis de acción

y de efectos especiales.

-Una secuencia de Fellini tiene más intensidad

que 100 explosiones de una película de Hollywood.

-Roma es maravillosa, pero no pienso regresar allí.

Creo que he cubierto mi etapa en la ciudad eterna.

Además, allí el tráfico es un auténtico desastre.

Me saca de quicio. -Peor es el de Nápoles.

Aquello es un caos, no hay quien respete un semáforo

y todo el mundo adelanta por donde quiere.

-Sí, desde luego. La vieja Italia tiene una riqueza cultural inmensa,

pero, como cada país, tiene sus cosas menos buenas.

-¿Y dónde piensas vivir ahora?

-Voy a pasar una larga temporada en España.

Llevo demasiado tiempo fuera. La echaba de menos.

-Yo, en cambio, estoy pensando en cambiar de aires.

Igual me puedes ayudar a elegir destino.

-Dime lo que necesitas. Intentaré ayudarte.

-Sí, mamá, ya sé que estás trabajando,

pero digo yo que tendrás un rato para pasear por la playa, ¿no?

Que sí, no me lo preguntes más.

Vale, yo también te quiero mucho, mamá. Chao.

Tienes razón, ¿eh? Noto a mamá muy animada.

-Bueno, aunque ha sido por trabajo, pero esta escapada le ha venido bien.

-Sí, aunque por muy bien que se lo esté pasando,

no puede evitar hacer las típicas preguntas.

-¿A qué te refieres? -¿A qué me refiero?

"¿Estáis cenando bien? ¿Os estáis acostando muy tarde?".

-A mí me ha preguntado lo mismo, sí.

Le he dicho que nos olvide y disfrute lo máximo posible.

-¿Y eso vas a hacer tú, olvidarte de ella y disfrutar a tope?

-¿A qué viene esa pregunta?

-Te he visto muy animado con esa señora en la consulta.

-¿De qué estás hablando? ¿Qué dices? Qué tontería.

-Tontería la que tenía ella contigo.

Me ha parecido escuchar que te ha invitado a bailar.

-Por compromiso, por amabilidad.

Sabes cómo son los latinos de extrovertidos.

-¿Has quedado con ella? -Que no, hombre.

Y me está molestando este interrogatorio absurdo.

-Me parece que esa mujer quería rollo contigo.

¡Es una fresca! -Pero bueno.

¿Cómo puedes hablar así de alguien a quien no conoces?

Estás muy equivocada, tienes una impresión equivocada.

-Tampoco te pongas así.

-¿Cuántas veces te he dicho que no te guíes de una primera impresión?

Aunque me preocupa más si lo estás haciendo porque es una inmigrante.

-Bueno, estás equivocado porque te diría lo mismo

si fuese española, ¿eh? -Hay que valorar lo que hacen.

Viven muy lejos de su familia.

Muchos son licenciados y vienen aquí a trabajar en trabajos

que no queremos los españoles por cuatro duros.

Hay que respetarles y mucho.

-Vale, papá, contigo estoy de acuerdo en eso.

Mi discurso no iba por ahí.

A lo mejor debo disculparme porque mi comportamiento ha sido infantil

al pensar que podías estar tonteando con ella.

-Ni con esa ni con ninguna.

¿Crees que a estas alturas...? Solo tengo ojos para tu madre.

-Ya. Se me han cruzado los cables y digo tonterías.

-Lo que te has montado con ella no tiene ni pies ni cabeza.

-Vale, ya me ha quedado claro. -Vamos a cambiar de conversación.

-Vale. Me toca hacer la cena, ¿qué te apetece?

-No sé, no tengo hambre. Un yogurt y ya está.

-Ah, no, hay que cenar que cuando nos llame mamá

tenemos que decir que estamos comiendo bien.

-Fui al mercado y compré espárragos. ¿Los hacemos a la plancha?

-Venga. Con taquitos de jamón.

-Entonces, ¿qué? ¿Cenamos algo o picamos o nos vamos a casa?

-Yo me tomaría unas raciones. -Ah, pues por mí, sí.

Pero me extraña que no tengas ganas de cocinar.

-Me he tirado todo el día en la "deep web"

en un caso de trata de personas y la verdad es que me da cosa

meterme en casa, encerrarme tan pronto.

-Ya, si es por eso, lo entiendo. Vamos a ver lo que tienen, ¿no?

Paty, porfa.

-¿Qué, chicos? ¿Otra cervecita? -Sí, pero vamos a cenar algo.

-Ah, vale.

Mira, tenemos hoy ensaladilla rusa, boquerones en vinagre,

chopitos a la andaluza... -Ay, qué hambre.

-Pues yo, por mí, no necesito escuchar nada más.

-Ponnos una ración de cada. -Venga, marchando.

María, una de chopitos.

-¿Te pasa algo, Paty? -¿A mí? No...

No, no... Bueno, me estaba preguntando.

¿A vosotros os apetece conocer al amor de vuestra vida?

-¿Y eso?

-¿Con quién nos quieres emparejar ahora?

-No os voy a emparejar. Podéis hacerlo vosotros solos.

A ver, en La Parra vamos a montar un "speed dating",

un rollo de citas rápidas de esos. ¿Qué, os apuntáis?

-Yo ni loca, que yo paso de esas movidas tan artificiales.

-Yo tampoco. Superartificial todo.

Vamos, una vergüenza me da a mí. Paso total.

-Venga, por favor, no seáis muermos, ¿eh?

Que va a ser superdivertido.

Se va a llamar "Amor en siete minutos"

porque las citas duran siete minutos. ¿Qué? ¿Os parece tiempo suficiente?

-A mí me sobran seis minutos y medio. Yo en 30 segundos ya digo:

"Hola, me llamo Fede. ¿Qué tal? ¿Te gusta hablar?".

Comida familiar, ambiente agradable... Que no.

-Yo todo lo contrario, ¿eh?

A mí con siete minutos no tengo suficiente para calibrar

si me gusta o no me gusta alguien.

-Al menos puedes saber si te interesa o no

y si tú también le interesas, tenéis una cita más larga

para conoceros mejor. -Que no, me da mucha pereza.

Te agradezco que quieras hacernos pasar un buen rato,

pero que estas cosas no me van, no me veo.

-Yo tampoco. Además, esto de ligar está muy sobrevalorado.

Parece que vas con el género al mercado de abastos.

-Sois unos antiguos, de verdad.

Si así os va la vida. -Pero ¿qué dices?

Nosotros estamos estupendamente. -Claro, estupendísimamente.

Si se nota a la legua que habéis perdido la ilusión.

-¿Qué ilusión? -Sí, habéis perdido la ilusión.

No sé, lo que necesitáis es salir de la rutina esa

que lleváis, conocer gente nueva, otras cosas.

-Perdona. Yo el otro día, cuidado, he estado en un karaoke.

-¿En un karaoke has estado? Madre mía, estás todo loco.

-¿Me estás vacilando? O sea, cachondeos los justos.

No me meto en un berenjenal de estos después de lo de, ¿cómo se llama?

La hamburguesa jabata esa.

-Dímelo a mí, que un poco más y no lo cuento.

-Tú por lo menos ganaste.

-Jo, de verdad, con la ilusión que le hacía a María esto.

Para ella es muy importante no quedarse atrás, ¿sabéis?

Ahora todo el mundo tiende a irse a los bares del centro.

Como no consigamos atraer a nuevos clientes,

al final va a tener que cerrar La Parra.

Y cuando pierda el trabajo, ¿qué va a ser de ella?

¿Qué va a hacer? Me da una pena... Pobrecita.

-Te estás marcando un dramón, por favor, que pareces Corín Tellado.

¿Sabes lo que te quiero decir?

Tú tienes un futuro estupendo como novelista, vamos.

-Sí, yo diría como cuentista,

que se está marcando esta movida para que piquemos.

-Que no, lo estoy diciendo de verdad.

¿No habéis oído eso de renovarse o morir?

La Parra no va a ser menos.

O renovamos o, al final, va a acabar muriendo.

-A ver, supongamos que tienes razón. No nos puedes responsabilizar

de la supervivencia del bar a largo plazo.

-No, si tienes razón.

Vosotros tampoco vais a traicionar vuestros principios a estas alturas

por ayudar a una amiga a evitar la ruina, perder su trabajo,

a que se muera del asco la pobre y viva debajo de un puente o...

Qué lástima. Bueno.

-Bueno, venga, apúntame, que solo de pensar

que pongo en peligro el futuro de La Parra me da un algo.

-Bueno, pues apúntame también. Si se apunta Espe, yo también.

Aunque no voy a pasar de la primera ronda ni de coña.

A ver quién va a querer tener dos citas conmigo.

-Venga, ya, qué dices. Eso ya lo veremos.

Además, los dos sois un partidazo. Vais a tener éxito, seguro.

Ahora os traigo vuestras raciones.

-Y allí estaba, volando en globo sobre la Capadocia

y posando para una de las revistas de moda más prestigiosas del mundo.

Fue una de las experiencias más apasionantes de mi etapa como modelo.

-Adoro escucharte, tienes anécdotas increíbles sobre tu carrera.

-Eso lo dices para adularme. -Para nada. Te lo digo en serio.

Me fascina la pasión con la que hablas.

-Creo que empiezo a sentirme como la protagonista

de "La primavera romana de la señora Stone".

-Si no me equivoco, fue la única novela de Tennessee Williams.

-No se te escapa una. -Tuve una buena educación

y mi profesora de Literatura era mi favorita.

-¿Has leído la novela? -Claro. Y he visto la película.

Vivien Leigh y Warren Beatty. -Exacto.

¿Me ves parecido con la señora Stone? -No, no veo la relación.

-Ella era una mujer mayor

que conectaba cada vez más con hombres jóvenes.

-Me niego a que hables de ti como una mujer mayor.

No sé la edad que tienes ni me importa, yo te veo radiante.

-Van a tener razón mis amigas, que estoy envejeciendo bien,

como los buenos vinos.

-Sofía. -Alexander.

-Tú siempre cambiándome el nombre. -Así te llamabas cuando te conocí.

Es el nombre que figura en tu partida de nacimiento.

Alejandro te llamaste cuando decidiste conquistar el mundo.

-Alejandro es un nombre más adecuado para un emperador.

¿Qué tal Sergio? ¿Cómo la trató? -Estupendamente.

Es muy culto y amable. Da gusto hablar con él.

-Gracias. Yo también he disfrutado hablando contigo.

-¿Quién le ha dicho que la puede tutear?

-Yo misma. No te preocupes, Alejandro.

Tu empleado ha cumplido fielmente con tus órdenes.

-Un placer. -Gracias, Sergio.

Sergio me ha tratado estupendamente

y hemos tenido una conversación interesante.

-Sabía que te iba a agradar, por eso lo envié a recogerte.

Seguro que te pareció apuesto, ¿cierto?

-Sí, pero no tanto como tú.

No hay ningún hombre que pueda hacerte sombra a ti, querido.

-Y tanto cariño, ¿por qué?

La última vez que nos vimos fue al revés.

-No me lo tengas en cuenta, estaba muy furiosa

en aquellos momentos tan duros. -¿Y por qué ese cambio de actitud?

-Con el tiempo he ido aprendiendo a quedarme

con lo bueno de nuestra relación. -Me alegra que pienses así.

Fue muy duro para nosotros la muerte de Valentina

y después la de Andresito. -No hablemos de eso ahora.

Ya habrá tiempo de hacerlo más adelante.

-Sí, tienes razón. No estoy preparado para remover ese dolor.

Cuéntame, pues, ¿cuáles son tus planes?

-Estoy loca por darme una ducha. ¿Me acompañas al hotel?

-Sí, por supuesto. Así me pones al día.

¿Te vas a quedar mucho tiempo en Madrid?

-Aún no lo tengo decidido, pero creo que una larga temporada.

No te importa, ¿verdad?

-¿Por qué me va a importar? Haces lo que te da la gana.

-¿Seguro que era el hombre que estaba hablando con el Pincho?

Pues muy bien, no sabes lo bien que me viene esta información,

Márquez, muchas gracias.

Sí, lo tengo en cuenta. No te preocupes, que no me olvido.

Vale. Hasta luego.

-"Solo te lo voy a decir una vez, ¿vale?".

"Ándate con ojo con quien te juntas y lo que haces".

"No quiero delincuentes de tu calaña en el barrio. Tira".

-"Oye, ¿este qué hacía por aquí?".

"No me suena de ningún caso que tenemos abiertos".

-"Es un delincuente de la vieja escuela".

-"¿Sospechas que está metido en algo?"

-"No, pero quería charlar con él. Me gusta tocar las narices".

Comisario. Dime, Nacha.

Tengo información sobre el caso del Pincho.

Cuéntame. He estado hablando con un confite

y me dijo que unos días antes de su muerte

lo vio hablando con un tipo, Rodrigo Jiménez, alias Goliat.

¿Quién es ese hombre? Es un tipo que tiene antecedentes.

Estaba justo revisando su ficha policial.

Intenta localizar al tal Goliat para interrogarle.

Sí, es justamente lo que iba a hacer.

Sobre todo porque, hace unos meses, lo vi en la comisaría

hablando con Elías. ¿Estás segura?

Sí, soy buena fisionomista.

Me llamó la atención porque era grandullón,

calvo y con una mirada muy peculiar. ¿Sabes de qué hablaron?

No lo sé. Lo único que me dijo Elías es

que era un delincuente de la vieja escuela.

Llama a Elías ya y le pones al día del caso.

Seguro que te puede aportar más del tipo este.

Sí, lo haré.

Me voy. Cualquier novedad, me llamas.

Muy bien. No se preocupe. descanse. Enhorabuena. Buen trabajo.

Gracias.

Elías, ¿qué tal, compañero? ¿Cómo estás? ¿Y tu hijo?

Me alegro.

Sí, todo bien, pero quería comentarte sobre un caso de la comisaría.

Deja, que te cuento.

Un joven que se hacía llamar el Pincho

apareció muerto en el vertedero de Distrito Sur

y unos días antes de su muerte

un confite me dijo que lo vio hablando con un viejo amigo tuyo.

Rodrigo Jiménez, alias Goliat.

-¿Cuánto voy a tener que seguir aquí? -El tiempo que yo decida.

-¿Por qué me tortura así? ¿Me está castigando por algo?

-No diga eso, señorita Nerea, es todo lo contrario.

-Dígamelo de una vez, ¿por qué se encaprichó conmigo en cuanto me vio?

¿Cuál es la razón?

-¿Qué te has guardado? ¿Qué tienes ahí?

-Un par de monedas para desayunar en el bar.

-No te creo. A ver, enséñamelas. -¿Qué pasa, papá?

-Te digo que me las enseñes.

Este diamante está manchado de sangre

y está relacionado con la muerte de alguien.

Nos convierte en delincuentes. ¿Cómo has podido hacerlo?

¿Cómo te atreves? Es que...

-Bueno, me voy tres días y esto se convierte en una novela rosa.

-¿Qué haces aquí? ¿Por qué no me avisaste para recogerte?

-Quería ver esa cara de sorpresa. Dame un abrazo, compañera.

-Sé que fui un poco borde el otro día contigo.

-¿Un poco? -Me porté como un imbécil, ya lo sé.

-¿Te has enrollado con una tía en el pueblo, una novieta?

-Paty, te juro que no hay otra chica.

-¿Y por qué pareces otra persona?

-¿Por qué será que todos los hombres que merecen la pena están pillados?

Como Claudia, tu esposa, está de viaje,

por qué no te vienes este fin de semana para que pruebes el pabellón

que te ofrecí. Anda, Antonio.

-Quiero que lleve a mi exmujer de compras.

Es cuestión de un par de horas mientras la busca el hotel

y la lleva a las boutiques que ella diga.

-Muy bien.

-Otra cosa que le voy a decir, Mayoral.

No la traiga por acá, aunque se lo pida.

-¿Es una impresión o estás evitando que pase por allí?

-No, solo lo digo porque te aburrirás en la oficina.

-¿Aburrirme, yo? Ya te he dicho que soy una mujer de recursos.

No nos podemos quedar con la primera imagen de la persona que conocemos.

Si hubiera hecho eso contigo, me sentiría muy inquieta, Sergio.

-No te sigo.

-Estás acusado de dos homicidios y has pasado tiempo en la cárcel.

No te han juzgado por ello. Da miedo, Sergio.

-Paty, ¿cómo van las inscripciones? -Bueno, así, así.

La gente se interesa y tal, pero apuntarse, poco.

-Chica, pensaba que ya estábamos, casi.

Tenemos hasta mañana, pero poneos las pilas

a ver si se apunta alguien más.

-Estas visitas que te han hecho Toño y Goliat

no son, precisamente, visitas de cortesía.

Creo que querían reunir la banda o quieren reunirla

y te han ofrecido dar un palo. -Qué tontería.

-Voy a vigilar cada paso que des y al más mínimo indicio que encuentre

de que estás metido en esto, no voy a tener contemplaciones contigo.

¿Vale? -Elías, espera.

Rodrigo y Toño me propusieron participar en un atraco.

-¡Sorpresa! -Sofía.

-Hola. Encantada.

-Llámame Sofía, por favor y tutéame,

si no me voy a sentir mayor de lo que ya soy.

-Sofía, tú no eres mayor, por favor. -Más que la señorita Nerea, sí.

Podría ser su madre.

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Servir y proteger - Capítulo 327

20 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio

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  1. Fran

    Si,la serie es buena,hay grandes actores:Guillen Cuervo està genial..Marcelino,Antonio el dr,muy creibles...pero....nadie toca a la puerta para llamar???Olga entra a la consulta direcctamente...jaja..y si hay un paciente medio desnudo ???tb cuiden q una comisaria no es un parque tematico,eso d hacer un tour....a no ser q seas agente,etc...y todo dios entra como pedro por su casa,sin acreditacion "V"...de visitante...y a zonas especificas...otra cosa...interrogatorios sin abogado ??? Y lo.peor...entrando con un detenido por la puerta principal,de cara a todos,impensable....y no son esposas...se llaman grilletes...grillos en el argot,engrilletar....nada d esposar....debian controlar un poco la jerga,está bien confite,troncha,peluso...

    26 ago 2018
  2. Marí Carmen

    Mari Carmen Serie muy buena , de factura , producción y personajes muy del día a día muy humanos llegan al corazón del espectador trabajan muy bien ya forman parte de mi familia , (se echa mucho de menos a Juanjo Ballesta , el Rober lo que disfrutarían Alicia y Rober con Leo) , seguir asi. Haber cuándo sale la abuela de Leo y que le dé achuchones de abuela , jajaja Necesita esta serie plublicitarla más , la vería y engancharia a mucha más gente....yo creo que se ría bueno ... Un saludo

    21 ago 2018
  3. Josea

    Serie buena de factura, producción Deseo que dure mucho

    20 ago 2018
  4. Josea

    Serie muy buena, de factura y producción.

    20 ago 2018