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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 324 - ver ahora
Transcripción completa

¿Que le parece si se hace con el puesto

que dejó vacante Tano?

Lo puedo proponer. No creo que acepte.

Conseguiría información de primera mano.

Maté a Quintero por usted, ¿o no se acuerda?

No, claro que me acuerdo. Entonces, confíe en mí.

Le demostré que su mano derecha le estaba vendiendo a la policía.

¿Qué más pruebas quiere? Me necesita a su lado.

¿Qué pasa? ¿Quiénes son ustedes? -La mercancía, cabrón.

-¿Quiénes son? ¡Bajad las armas de inmediato!

Mis agentes redujeron a los vigilantes de seguridad

y simularon el atraco con un objetivo muy concreto.

Quería ganarme la confianza de Somoza

para ser su lugarteniente ocupando el puesto de Tano.

Por eso organizamos este operativo,

para que Somoza piense que le ha salvado la vida

y acceda a convertirlo en su mano derecha.

Ángel Camacho. Es argentino, pero lleva años viviendo en España,

concretamente en nuestro barrio.

Su familia vive en Argentina y está recibiendo estas fotos

junto a mensajes pidiendo dinero. Lógicamente, están desesperados.

Otra cosa que no me encaja.

¿Por qué los secuestradores pidieron a la familia el pago a plazos?

Es como si supieran que les va a costar reunir ese dinero.

-Lo más raro es que secuestran a alguien

cuya familia no tiene dinero, eso es lo más raro de todo.

-Mi trabajo podría hacerlo casi cualquier abogado.

¿Por qué no me libera de ese compromiso?

-Los compromisos son para cumplirlos

y no para cambiarlos a la primera de cambio.

¿O es que la situación de su papá cambió?

-No. -Si quieres, puedes liberarte de él.

Digamos que puedo ofrecerte las condiciones necesarias

para que lo mandes a paseo.

No necesito que me des una respuesta ahora. Piénsalo.

-He estado dándole vueltas con esa idea

que me propuso de ocupar el puesto de Tano.

¿Y?

Que tras lo de hoy, necesito una reestructuración

de mi seguridad y usted es el indicado para eso.

-Si quieres reencontrarte con tu hijo cuando todo esto termine,

ya sabes lo que tienes que hacer. Corta con esa mujer.

-Siento ser tan brusco, pero en estos momentos

no puedo estar contigo. Creo que es mejor ser directos.

-La marcha de David ha tenido que ver con esto. Seguro.

¿No te enteraste de por qué discutieron?

-Yo, no. Pregunté un par de veces, pero estaba de un misterioso...

-Algo gordo les ha tenido que pasar, María.

-El dueño se ha ido a Ámsterdam.

Está montando una exposición de diamantes

y no vuelve hasta pasado mañana. -¿Cómo lo tienes tan claro?

¿No tiene familia ni servicio? -Llevo mucho preparando este golpe.

No he dejado ni un cabo suelto, ¿entiendes?

Deja de tocarme las narices con tus dudas y miedos.

-Vale ya, por favor. -Jesús, a mí no me engañas.

Sé que quieres a María y si lo has dejado con ella

es porque ha pasado algo raro y...

-Paty, no somos ni la primera ni la última pareja que rompe.

¿Tan difícil es entender que ya no la quiero?

-Papá, no lo hagas. No quiero que vuelvas a delinquir

o te pase algo por mi culpa. -No es culpa tuya.

Todo irá bien. Y si pasase algo, que no pasará,

acuérdate de lo mucho que te quiero.

(Música emocionante)

¿Seguro que nadie te ha seguido? -Y dale.

¿Quién me va a seguir y para qué?

-Acabas de salir de la cárcel. No sería tan raro.

-Relájate.

-Además, ¿a qué has venido aquí tan temprano, eh?

-Quiero comprobar que está todo en su sitio

y que nadie se está haciendo películas en la cabeza.

-¿Qué películas? ¿Qué dices?

-Películas tipo: "Me voy a pasar por el bar de mi exnovia

a ver si por casualidad me cruzo con un madero

y por casualidad le suelto lo que está planeado esta noche".

-Eres un paranoico. -Soy previsor.

-No. Si fueras previsor, abortarías el plan ahora mismo.

-¿Por qué iba a hacer eso? -Porque no estamos preparados.

-Ay, no, tú tienes miedo

porque te has acostumbrado a la vida del esclavo.

A madrugar todos los días, a romperte la espalda currando...

Por eso has dicho esa chorrada de que renuncias a tu parte del botín.

-Espera. Mira.

Mira, ¿ves esto?

He tardado tres cuartos de hora en perforarlo

y no es ni la mitad de grueso que una caja fuerte.

-¿Y qué? Era un primer ensayo. -Sí, sí, era un primer ensayo

y casi prendo fuego a la tienda.

Toño, escucha, me temblaban las manos.

No recordaba cómo se hacía

y esto ha sido aquí, sin riesgo y con todo el tiempo.

-Pero ese es el problema. Esta noche, con la adrenalina,

vas a poner los cinco sentidos en el trabajo

y lo vas a bordar, como has hecho siempre.

-Te digo que no da tiempo. Es materialmente imposible entrar,

preparar todo el material, perforar la caja fuerte

y salir de ahí en menos de 45 minutos.

-Mira, deja de lloriquear. Tú eres el mejor, siempre lo has sido.

Lo de esta noche va a ser un paseo para ti

y mañana nosotros seremos ricos y tú recuperarás a tu hijo.

-Yo digo que es mejor que lo dejemos para más adelante.

-Para más adelante, ¿cuándo?

¿Crees que esos diamantes van a estar esperándonos

para que vayamos a robarlos? -Necesito tiempo para prepararme.

Llevo 20 años sin ponerme delante de una caja fuerte.

-Piénsalo, Chispas.

El dueño de esas joyas se ha ido un par de días a Ámsterdam.

Cuando vuelva, se acabó el chollo. -Ya.

Toño, dices que esos diamantes valen una fortuna, ¿verdad?

-Dos millones de euros, tirando por lo bajo.

-¿Y ese fortunón lo van a meter en una caja fuerte normal y corriente?

Lo normal sería que tuviera una puerta anti lanza térmica.

¿Sabes la de tiempo que se tarda en perforar eso?

-Ni puñetera idea, pero... -Por lo menos seis horas.

Y con este material, más. La tecnología ha cambiado mucho.

-Mira, ya lo sé, pero escúchame. -Escúchame tú.

Toño, a ver, entiendo que quieras dar este palo, ¿eh?

Pero es que... No me voy a echar atrás, ya me he comprometido,

pero de verdad que este palo no funciona.

¿Quieres que acabemos en la cárcel? -Ya sé que es raro

que algo de tanto valor lo guarden en una caja fuerte baratita, normal.

Es raro y es raro que el dueño de la casa

se vaya un par de días y no ponga vigilancia.

Es raro, pero por eso es una oportunidad.

-No, yo no lo veo nada claro.

-Me importa una mierda que no lo veas claro.

No es el Banco de Inglaterra, es un chalet con una caja fuerte barata.

Así que deja de lloriquear y no me cabrees más.

A las 20:00 estate preparado porque vendrá Goliat a buscarte.

¿Que si está claro? -Sí, está claro.

-Eso espero por el bien de tu hijo.

-A las 3:00 me desperté con el ruido del camión de la basura

y no he vuelto a pegar ojo. Toda la noche con el runrún.

De verdad, no entiendo qué le ha podido pasar a Jesús.

-¿No te ha dado más explicaciones sobre la ruptura? ¿Nada?

-Que no siente lo mismo que yo.

-Y no habéis vuelto a hablar. -No, hija, ni ganas.

-Me estás diciendo que el tema te quita el sueño.

Sería conveniente hablar con él y aclararlo. Intentarlo, al menos.

-Yo qué sé, no sé.

-María, tú eres una mujer fuerte y puedes con una ruptura y lo que sea.

Pero la incertidumbre acaba con los nervios de cualquiera.

-No, si en eso tienes razón.

Yo qué sé, a lo mejor te hago caso y pruebo a hablar con él,

aunque sea para aclarar las cosas. -Claro.

Oye, cóbrame que me tengo que ir.

-Sí, te voy a cobrar tras la sesión que me has dado.

-Pero bueno, ¿te voy a cobrar por darte un consejo?

Que no, no necesitas terapia. Lo que te pasa es que estás triste.

-Gracias, cariño. Que tengas buen día.

-Igual. Hasta luego, Paty. -Adiós, Teresa.

De verdad, qué cansada estoy del rollo este de desconectar.

-¿Qué pasa?

-¿Que qué pasa? David está desaparecido del mundo.

No me coge, no me responde a los mensajes...

Los mensajes ni le llegan. Mira, una rayita.

No, este tiene el teléfono apagado.

-A lo mejor en ese pueblo no tiene cobertura.

-¿Tantos días sin un poco de cobertura?

María, un poco raro, ¿no? -Bueno, hija, será genética.

Su padre tampoco es muy comunicativo, que digamos.

-Ya.

(RESOPLA)

-¡A desayunar!

-¿Qué hora es? -Las 08:45.

-Llevo tanto tiempo encerrado que he perdido la noción del tiempo.

-Es normal, pero hoy es el último día.

Las tostadas se me han chamuscado, pero es lo que hay.

Lo que habría dado por este desayuno en el trullo.

¿Sabes qué nos ponían de desayunar? Mejor no te lo digo.

¿Por qué no hablamos de cómo vas a estar a partir de mañana?

-¿Cómo voy a estar? -Podrido de dinero.

No está mal el negocio, ¿eh?

Unos días en un zulo a cambio de un dineral.

-Es una forma de verlo, pero mi padre no aceptará el dinero.

Él renuncia. -¿De qué me hablas?

-Ayer se lo dijo a Toño. ¿No te ha contado nada?

Si os ayuda con esto es porque le habéis obligado,

pero no quiere vuestro dinero.

-No te quedes conmigo. ¿Cómo que no quiere su dinero?

-Mi padre prefiere ser pobre y honrado antes que volver a robar.

-¿No veis que todos hacen lo mismo?

Los políticos lo llaman impuestos o licencias

y los empresarios comisiones o beneficios.

Pero aquí todo el mundo trinca. Este país funciona así.

Tu padre es un hombre noble y te ha educado bien.

¿Sabes cuál es el problema?

Que en este país ser noble significa pasar hambre.

-Eso no es así.

De toda la vida ha habido que sudar para ganarse el pan.

Nadie dijo que fuera fácil. -Bueno, igual llevas razón.

Quizá, si hubiese tenido hijos, habría hecho lo mismo que tu padre,

intentar que no se fueran por el mal camino.

Esto no es vida.

-Por lo poco que he podido ver en estos días,

no hay dinero en el mundo que compense la vida que lleváis.

-Pues no. Hay que jugar con las cartas que nos han tocado.

Esta noche nos ha caído una mano ganadora.

-La vida te da muchas cartas, pero tú has elegido jugar con estas.

Pero si quisieras, podrías llevar otra vida muy distinta.

-¿Quién, yo? Si yo no valgo para nada.

-Mi padre es un tío normal y corriente.

Si él ha podido cambiar, ¿por qué no podrías tú?

-Él cambió cuando era joven. Pero yo, a mi edad, ¿adónde voy a ir?

-Ni que fueras un anciano.

-Haces bien en estudiar para policía. Es importante tener un oficio.

A tu edad es fácil dormirse en los laureles.

Tienes toda la vida por delante.

Si no te esfuerzas, puedes terminar como yo.

-Tú no has acabado, no exageres. -No, si yo no me quejo.

En nuestro gremio no es normal tener la suerte que hemos tenido nosotros.

Y después de esta noche, a jubilarse.

Estoy pensando en comprarme un barco y todo.

-Eso si os sale todo bien.

-Eh, mira, David, quería decirte algo.

Mañana, cuando repartamos el dinero y te vayas con tu padre a tu casa,

me gustaría que le dijeras que lo siento mucho.

Que le pido perdón, vaya. -¿Por qué no se lo dices tú mismo?

-No, a mí no quiere escucharme.

La verdad es que yo no estaba de acuerdo con esto del secuestro.

-Para no estar de acuerdo, bien que has colaborado.

-Mira, ¿qué quieres que te diga?

Aprecio a tu padre, pero también tener una casa

y llevar dinero en el bolsillo. Todo esto ha acabado bien, ¿no?

-No, esto no ha acabado. -Sí que ha acabado.

Mañana te soltaremos y todos tan felices.

(Puerta)

-Sí, que pase, claro.

(Puerta)

-Gracias. Hola, Antonio.

-Hola. -Muy buenas.

-¿A qué se debe la visita? Supongo que no vendréis a la consulta.

-No. Venimos preguntando por un paciente tuyo.

-Ha desaparecido e intentamos localizarlo.

-Ángel Camacho se llama, ¿te suena?

-Así, a bote pronto, no. Voy a mirar su ficha, a ver.

-La verdad es que con lo que nos puedas ayudar, genial

porque venimos a la desesperada. No sabemos dónde más buscar.

El tipo apenas se relaciona con los vecinos,

poco pisa los bares y no tiene relación con nadie.

-Sí, solo tenemos un par de fotos y cuatro o cinco recuerdos vagos

de gente que le saluda.

-Así, por el nombre no lo recordaba, la verdad.

Pero estuvo aquí, sí.

Estuvimos tratándole una cefalea tensional.

Estuvo en el neurólogo y el tratamiento no funcionó.

-Ya. ¿Y eso es muy grave? ¿Se pudo haber muerto de eso?

-No, qué va. Tratamos en dar con su tratamiento, pero se recuperó.

La última vez que vino fue hace un par de meses.

(ASIENTE) -Y dentro de lo que le conoces, ¿alguna vez te habló

de sus familiares, amigos, conocidos, aficiones...?

-No. Recuerdo que perdió el trabajo y que eso le tenía muy tocado

y eso de que era poco social tenía que ver

con que no le gustaba cómo le miraban.

-¿Y cómo le miraban? -Con pena.

Decía que todo el barrio sabía que había perdido el trabajo

y que prefería quedarse en casa antes de ver cómo le compadecían.

No sé si esto sirve para algo.

-¿Y alguna vez te habló de su familia en Argentina?

-No, que yo recuerde, no. -¿Y de alguien más concretamente?

¿Alguien al que le pudiese deber dinero o...?

-No, la verdad es que no. -Entonces, ¿no recuerdas nada más?

-La verdad es que no.

En todo caso, alguna vez le vi hablar con Osvaldo.

-Osvaldo, ¿quién es ese?

-Un habitual de la consulta. Trabaja en una ONG.

Se dedica a sacar chavales de la droga.

Hace mudanzas, recoge trastos, los vende... Cosas de esas.

-¿Y recuerdas cómo se llama la ONG?

-¿Algo así como Hay vida? ¿Hay más que vida?

No os puedo decir otra cosa, solo eso,

que alguna vez le vi hablar con Osvaldo.

-Antonio, no te robamos más tiempo. Muchas gracias por tu información.

-No hay de qué. Lamento no tener más datos.

-Nada, ha sido válido lo que nos has dicho

y nos va a ser de gran ayuda. -Gracias.

-Adiós.

-Oye, ¿tienes el presupuesto de Harinas Molina?

-Ah, sí, aquí está. Oye, ¿quieres otro café?

-Vale, pero para llevar que tenemos que irnos.

-Paty, ponnos otros dos, pero para llevar.

-2852 habitantes que tiene El Bonillo.

-¿Qué? -Y tres bares y un hotel restaurante.

El pueblo es pequeño, pero cobertura hay fijo.

Este tío tiene el móvil apagado. -¿Aún sigues con lo de David?

-Hombre, es que es muy fuerte.

O se está escondiendo en plan: paso de vuestra cara

o le ha pasado algo de verdad. -¿Por qué no llamas a un bar?

-¿Para qué?

-En un pueblo se conoce todo el mundo.

Si llega alguien de Madrid

y se mete en una casa vacía en temporada baja, lo notan.

-Oye, pues es buena idea, ¿eh? Sí, mira, igual lo hago.

No se lo va a tomar mal, ¿no?

-Desaparece unos días y no habla ni con su padre,

no creo que le moleste que se preocupen.

-Ya, tienes razón. Vale. Ahora os sirvo el café.

-Y tú, ¿qué? ¿Te decides? -Es más complicado de lo que parece.

-Estamos con la harina y el azúcar. No nos puede llevar tanto tiempo.

-Viendo cómo está el mercado,

diría que estas son las tres mejores opciones.

-Está claro cuál elegimos, la más barata.

-Espérate. A veces lo barato sale caro.

Aparte del presupuesto hay que mirar otros factores

como la atención al cliente o su capacidad de respuesta

si hay alguna demanda o hay un fallo de distribución.

-Vale, ¿y cómo hacemos eso? -Como se ha hecho toda la vida.

Concertando una cita con cada uno y hablando cara a cara.

-Eso nos va a llevar mucho tiempo.

-Puede ser, pero nos ahorrará muchos disgustos.

-Los cafecitos, chicos. -Gracias, Paty.

Oye, ¿nos cobras, por favor? -Sí.

-Y quédate con el cambio. -Qué generoso. Gracias.

-Oye, ¿has sabido algo? -No, todavía nada.

Pero voy a seguir investigando. -Luego me cuentas.

-Vale. Hasta luego, chicos. -Hasta luego.

(Puerta)

-¡Tú! ¡Despierta!

Venga, bella durmiente, traigo la comida.

-¿Dónde está Rodrigo? -Ha ido a hacer un recado.

-A ti te llaman Pincho, ¿no? -Veo que soy famoso.

-El otro día no me dijiste tu nombre. -Ni falta que te hace.

-Vale, tranquilo, no hace falta que me hables así, ¿eh? ¡Joder!

Prefiero estar con Rodrigo.

-Que me da igual lo que hagas con el Goliat, ¿vale?

Pero no me toques los huevos.

Desgraciadamente, esta tarde me toca estar de niñera.

Ya te puedes portar bien. ¡Venga, come, coño?

-Bueno, vale. No hace falta dar patadas.

-¿Qué pasa? ¿El Goliat te despertaba con besitos?

¿O qué? ¡Venga, a comer!

-¿A esto le llamas comida? -A que te quedas sin ella, listo.

Te estoy vacilando, hombre.

¿Qué pasa? ¿Goliat te cocinaba recetitas de la abuela o qué?

Anda que no se ha ablandado, con lo que ha sido.

-No se ha ablandado, pero es buena gente.

No va disfrutando machacando a los demás.

-¿Buena gente, dice? ¿El Goliat?

No te han contado cómo iban estos por la vida, ¿verdad?

Yo no los conocía porque era un crío, pero sé que esta peña era muy chunga.

-Lo que tú digas.

-Cuando me dijeron que iba a entrar en la banda del Toño, flipé.

Son una leyenda, tío. Lo palos que han dado,

las fugas que se han marcado...

-¿Tú vas a conducir el coche? -Pues ya ves.

Solo me dejan ponerme al volante y traerle bocadillos al niño.

Mira, porque hay pasta de por medio o les habría mandado a hacer puñetas.

-Antes el conductor era mi tío. -Ya lo sé. El Fitipaldi, mítico.

No había Dios que le echase el guante.

El tío salía de los sitios...

(CHILLA)

Quemando goma y no lo volvías a ver. -Hasta que se estampó en una cuneta.

25 años tenía cuando la palmó.

-Uno que no tuvo problemas de próstata.

Venga, tío. Mira, para acabar de viejo como tu padre o como Goliat

o pasarme 20 años en la trena como el Toño

prefiero vivir a tope y palmarla joven.

-Yo prefiero vivir tranquilo y sin movidas.

-Tranquilo y sin movidas.

¿A ti seguro que no te adoptaron, chaval?

No tienes la misma sangre que el Chispas y Fitipaldi.

Oye, ¿sabes lo primero que voy a hacer cuando cobremos?

-A saber. -Me voy a pillar un 911.

-¿Eso qué es? -¿"Eso qué es"?

¿"Eso qué es", dice el notas?

El mejor carro que ha habido en el mundo, chaval.

Ya tengo uno fichado, modelo Targa. Clásico de los 70.

El mismo que ganó en las 24 Horas de Le Mans.

-¿Eso es lo primero que harás con el dinero?

¿Por qué no te escribes en la frente: ladrón de joyas?

-¿Me estás vacilando?

¿Quieres probar qué tal se come sin dientes?

Además, ¿para qué está el dinero?

-Lo que quiero decir es que no es buena idea

empezar a gastar a manos llenas. Puede resultar sospechoso.

-¿Tú qué sabrás, pringado?

Nadie va a sospechar, no me quedaré en Madrid.

Mira, trinco la pasta, me bajo a Algeciras

y a currar con los colombianos. Esos sí que saben vivir.

-Trabajarás para el narcotráfico. -¿Me vas a echar el sermón ahora?

No sabes cómo viven.

-Supongo que si quieres vivir a tope

y morir joven, ese es el camino. -Exacto.

Y además, con el pedazo de carro que voy a llevar debajo del culo,

me voy a llevar a las tías de calle.

Y mientras tanto tú vendiendo manzanitas en el barrio.

Has acabado, ¿no? Venga. Hasta luego, "loser".

(Puerta)

(RESOPLA)

-¿Está abierto todavía? -Eh, por los pelos.

Estaba a punto de cerrar. ¿Qué quieres?

-No vengo a comprar. Oye, ¿estás bien?

-Sí, ¿por qué? -No sé, porque te noto un poco...

-No, es que estoy deseando cerrar e irme a casa.

Ha sido un día muy largo. -Ya.

-Dime, ¿qué quieres?

-Mira, tú y tu hijo estáis de lo más raro últimamente, de verdad,

y yo no sé qué he hecho para que estéis así conmigo.

Si tenéis algún problema, decídmelo

y a ver si se puede solucionar y ya está.

-¿Problema? ¿Qué problema? No sé de qué hablas.

-Está claro que está pasando algo y no me lo queréis contar.

-No. Si hubiera pasado algo, te lo diría.

Pero vamos, que no es el caso. Está todo normal.

-Todo normal, sí. ¿Dónde está David?

-¿Cuántas veces quieres que te lo diga? En El Bonillo.

-Espero que no me lo vuelvas a decir porque los dos sabemos

que eso es mentira. -¿Mentira?

-Sí, he llamado a los tres bares del pueblo,

al hotel y nadie ha visto a David desde hace meses.

-Será que no ha ido al Bonillo a pasarse el día de bar en bar.

Sinceramente, ¿qué debería hacer en el hotel?

Sabes que tenemos casa.

-Ya, bueno, pero El Bonillo es un sitio pequeño

y la casa vuestra lleva mucho tiempo cerrada.

Imagino que los vecinos habrán visto si hay alguien.

-La casa no está en el centro, es una granja

que está bastante apartada.

No sé, Paty, David ha ido a estudiar las oposiciones.

No sé, a lo mejor ha parado de camino a comprar

y se ha encerrado a estudiar, yo qué sé.

-Ya. Y no ha encendido el móvil en ninguno de estos días, ¿no?

Porque le he llamado mil veces, le he escrito mensajes

y no solo que no me conteste, es que ni le llegan los mensajes.

Jesús, estoy superpreocupada, de verdad lo digo.

-No te preocupes tanto. ¿Sabes qué pasa?

Que en El Bonillo no hay ni una raya de cobertura.

-No hay teléfono en el campo, ¿no? ¿Y qué me vas a decir ahora?

¿Que no tenéis electricidad? ¿Sacáis el agua del pozo en cubos?

-Sí, había teléfono, era un fijo,

pero lo dimos de baja cuando nos vinimos a Madrid.

Mira, ¿sabes qué vamos a hacer?

Cuando vaya para casa voy a llamar a unos conocidos

y les voy a decir que pasen para verle, ¿vale?

-Vale, y les dices que le digan que encienda el teléfono

y que me conteste, por favor.

-Que sí, se lo voy a decir. No te preocupes.

Ahora, si me disculpas, debo hacer el inventario.

-Sí, vale. Buenas noches. -Buenas noches.

-Qué pesada la camarera. Creía que no se iba a ir nunca.

-¿Sabes? Es que son muchos días sin saber de David

y la gente empieza a sospechar.

Rodrigo, creo que lo que deberíamos hacer

es ir a ver a David y liberarlo.

Sí, y desaparecemos un tiempo del mapa.

-Pero ¿qué me estás contando? -No le diremos nada a Toño.

Yo te voy a dar dinero para ir tirando un par de semanas.

-¿Un par de semanas? Y luego, ¿qué? El Toño nos raja a los dos.

-No, hombre. Ahora Toño está desatado con todo esto de los diamantes

y del chalet, pero ya verás que cuando todo esto pase,

volverá a poner los pies en la tierra.

-Que no, hombre, que no. No me líes. Ya solo quedan un par de horas

para que toda esta movida acabe por todo lo alto.

-Ya.

-A ti te ha entrado el canguelo de las últimas horas, ¿eh?

-No, de las últimas horas, no.

Hace mucho que te digo que no estoy preparado

para volver a manejar la lanza térmica.

El plan está muy apretado, joder.

-Cuéntamelo dentro de dos semanas, ¿eh?

Cuando estemos con un cóctel en una hamaca en un hotelazo de Cancún.

Ahí sí que nos vamos a reír del miedo que tienes ahora.

-Sí, en Cancún, ¿eh? -Sí.

-Sí, más bien en Soto del Real.

A una habitación doble, ahí es donde vamos a ir.

-Que sí, que es arriesgado, lo sé.

Pero no puedo volver a la vida que tenía hasta ahora.

Desde que salí del trullo, lo que he mendigado

han sido un par de trabajos de mierda.

Yo quiero jubilarme a lo grande, Chispas.

Venga, vamos a coger el material y deja de discutir,

que nos están esperando.

-¿Estás seguro de que no hay cámaras?

-Sí, no seas pesado. Prepara el material.

-Tiempo. -Que sí. 41 minutos.

-Chispas.

Ya puedes trabajar deprisa, ¿eh?

-Deprisa, no, voy a trabajar bien para evitar que volemos.

-Trabaja como quieras,

pero no pierdas el tiempo discutiendo conmigo.

Ven, Goliat, déjale. -¿Cómo estarán los perros?

-¿Los perros? A mí qué me importan.

-Les has dado tranquilizantes como para matar a un caballo.

-Los perros son el menor de nuestros problemas. No me calientes la cabeza.

-No quiero matar a nadie si no es necesario.

-¿Quién ha hablado de matar?

Les he dado somníferos, no matarratas.

-Date prisa.

-¿Qué haces? ¡Guarda eso! ¿Quieres que nos maten a todos?

-Cállate. ¡Coño! ¡Me cago en la madre que me parió!

-Tranquilo. ¿Cómo vais por aquí?

-¿Cómo entras así? ¿Quieres que dispare?

-Solo quería ver si va todo bien. -No tienes que ver nada.

Debes estar en el coche con las llaves puestas

por si tenemos que salir pitando. -¿Desde cuándo mandas aquí?

-Callaos los dos. Por aquí va todo bien.

-Oye, ¿eso es la lanza térmica? No había visto ninguna. Mola.

-Llévate a este payaso. -¡Eh, que te meto!

-Por favor. Te necesito en tu puesto, ¿vale?

Vamos muy mal de tiempo, vamos al límite.

Estoy más tranquilo si estás al volante.

-Vale, ya me voy.

Y no te rayes tanto, ahí fuera no hay ni Dios.

-¿Cómo vas?

-¿Quieres dejar de preguntarme cada minuto?

-Vale.

-¿De dónde habéis sacado al niñato este?

-Este niñato tiene muchos huevos conduciendo.

Desde tu hermano, no he visto nada igual.

-Tendrá huevos, pero de cerebro anda escaso.

Mi hermano nunca dejaría su puesto aunque cayesen bombas.

-Pero tu hermano no está aquí, ¿vale?

Sigue con lo tuyo y déjate de chorradas.

-Máscara. Venga. Apartaos.

-A ver, Fede, ¿cómo lo llevas? -La verdad es que desesperado.

-Fede, no me digas eso. ¿No has encontrado nada nuevo?

-Nada. He encontrado el apellido, Martínez.

-Vaya por Dios, Martínez, pues. Habrá unos cuantos, ¿no?

-Sí, mira. Fíjate que pensaba que Osvaldo era un nombre peculiar.

Pero he puesto Osvaldo Martínez y me han salido decenas.

-¿Y qué? Ninguno fichado, supongo, tampoco.

-No. He buscado también en las redes sociales, pero nada.

Nada útil he encontrado.

-¿Los de la ONG no te han dado nada? -Sí, me han dado el apellido.

Me han dicho que estuvo trabajando con ellos menos de un año

y hace dos meses se fue sin despedirse, no saben dónde fue

y que era un tipo bastante receloso a la hora de hablar de su pasado.

-Y por el tipo de ONG que es no se podrán hacer muchas preguntas.

-No. La ONG se dedica, básicamente,

a dar oportunidades a gente con problemas: expresidiarios, exyonquis,

gente que tiene cosas que guardar en la mesita de noche.

Algo que ocultar. -Sí.

¿Y alguna dirección no te han facilitado? Aunque sea antigua.

-Sí, me han facilitado una dirección y una foto,

la que presentó en el carnet para afiliarse.

La dirección, no vive nadie allí

y la foto la he escaneado y he hecho una búsqueda, pero nada.

-Mira, Fede, no podemos cagarla, de verdad.

Para una vez que el comisario confía en nosotros

para un caso de esta envergadura... -¿Crees que no lo sé?

-Entonces, piensa, ¿qué hacemos, Fede?

-Mira, a mí pensar con presión me da hambre.

Me voy a por un sándwich y ya vuelvo. -No. Te quedas quietecito

que tenemos que encontrar un hilo del que tirar con esto.

-¿Todavía trabajando a estas horas? -El dinero nunca descansa.

-Cualquier operación ahora no tendrá validez hasta mañana.

-Depende de en qué parte del mundo tengas el dinero.

Solo un tonto tiene todo su dinero en la misma franja horaria.

-Supongo que tienes razón.

Y los criminales soléis trabajar mejor de noche.

-No soy ningún criminal.

Soy un simple empleado de Somoza como tú.

-No, como yo, no. Yo hago esto por obligación.

Tú lo haces por avaricia. -¿Para eso has venido al despacho?

¿Para echarme en cara tu superioridad moral?

Cuando has dicho que venías, pensé que era para hablar de otras cosas.

Por ejemplo, alojamientos en Brasil. No tiene que ser Brasil.

Hay muchos lugares con playas vírgenes

y sin convenio de extradición.

Con la cartera llena se vive bien en cualquier parte.

-La cartera llena del dinero de Somoza, entiendo.

Estás más loco de lo que pensaba.

-No estoy pensando en robarle ni nada parecido.

Ese dinero es mío. Te he dicho que soy un simple empleado,

pero con un buen salario.

-Un salario y unas condiciones que no incluyen que te largues sin avisar.

-¿Has oído que si debes 100 000 euros al banco tienes un problema,

pero si debes 100 millones, el problema es del banco?

Con Somoza y conmigo pasa algo parecido.

Sé tanto de sus negocios que no le conviene dañarme.

-Que te vaya bien, pero no cuentes conmigo.

No vamos a irnos juntos ni a Brasil ni a ningún sitio.

-¿Qué tengo que hacer para que cambies de opinión?

-No voy a cambiar de opinión. No quiero nada contigo.

Es más, si por mí fuera, aún estarías en la cárcel.

-¿Te arrepientes? -Sí.

Me arrepiento de haberte defendido y más de acostarme contigo.

-Te estoy ofreciendo que vengas conmigo como amiga,

no te voy a pedir que nos acostemos a cambio.

¿Qué clase de persona crees que soy? -Un miserable sin escrúpulos.

Alguien que solo piensa en su interés y no calcula el daño que hace.

-¿Que solo pienso en mí?

Te ofrezco un millón de euros y una salida segura.

-Acabo de decirte que trabajo aquí por obligación

para proteger a mi padre.

¿Sabes lo que podría pasarle si me largo sin avisar?

De todas formas, ¿crees que soy tan ingenua

como para lanzarme al vacío contigo tras haber sido tu abogada

y saber lo que sé sobre ti? Me dejarías tirada a la primera.

-¿Y si no? ¿Y si ya no soy esa persona que crees que soy?

Nerea, arriésgate conmigo. -Sé de sobra que no eres de fiar.

-En cambio, te fías de Somoza cuando te dice

que tu padre estará a salvo mientras trabajes para él.

-No es que me fíe, es que tiene lógica.

Él usa su poder para conseguir algo a cambio.

Tú, sin embargo,

¿me quieres regalar la mitad de tu dinero a cambio de nada?

No me cuadra. Tú no eres así.

-Nerea, habré hecho muchas cosas mal en la...

-Tú haz lo que quieras, pero no cuentes conmigo.

Y no vuelvas a hablarme del tema, no quiero que Somoza sospeche de esto.

Y si vuelves a proponérmelo, se lo contaré todo.

-Tú te lo pierdes.

-¿Ya está? -Sí, apunta.

-Eres el puto amo, Chispas. Mira esto.

-Somos ricos.

-Seréis ricos si salimos en menos de diez minutos. Venga, rápido.

-Las viejas costumbres nunca cambian, ¿eh?

Seguimos haciendo la cadena como la hacíamos antes.

-Sí, pero al final siempre soy yo el que lleva las bolsas, mamones.

-¡Os queréis callar de una vez!

-Chispas, disfruta del éxito de la vida.

¿Tú otra vez? Pero ¿tú estás tonto?

-Al contrario, viejo. Soy el único con cerebro de los cuatro.

Venga, los diamantes.

-Pero ¿tú estás loco, chaval? -Eso es, loco de remate.

Tan loco que igual me lío a tiros como no me des... ¡Eh!

Las manos quietas, que yo las vea. Mirad, me voy a llevar la bolsa.

Puede ser por las buenas o por las malas.

Si es por las buenas, tenéis tiempo de salir por piernas.

Vosotros veréis. -No lo hagas. Va a ser tu final.

-Cállate o te pego un tiro a ti el primero.

-Después Toño te mata.

-No sería la primera vez.

-En cambio tú seguro que no has disparado un arma.

-¡Dame la bolsa! ¡Ya!

-Vas a tener que venir a por ella. -Te juro que te mato.

-Y yo te mato a ti.

-Nacha, estamos metidos en un callejón sin salida.

-Para un caso que llevo sin Elías y habrá que cerrarlo en falso.

-Tampoco te pongas así que tenemos tiempo.

No hay que adelantar acontecimientos.

(Mensaje)

Mira, igual es un mensaje de un confite que nos da algún dato.

-Que confite ni que ocho cuartos. Mira, es Elías.

A ver qué dice.

Por lo menos que la cirugía de Israel ha salido bien.

Me pregunta qué tal vamos. ¿Qué le digo?

No le voy a decir nada, me muero de vergüenza.

(SUSPIRA)

¡Claro, Fede! ¡Vergüenza! Vergüenza, eso es, tú lo has dicho.

Antes que en esa ONG la gente tiene muchas cosas que ocultar.

¿Y si ha cambiado de identidad? ¿Y si se ha inventado el nombre de Osvaldo?

-Vale, a ver, se me está ocurriendo. Vamos a mirar el catastro

y también el padrón de habitantes.

Si nos han dado una dirección correcta,

sabremos quién es el propietario del piso o quien ha estado empadronado.

Ahí está. -Ahí está.

Martínez. -Óscar Martínez.

Vale, por la O podría ser él.

-Sí. A ver, pon ese DNI en la base de datos, a ver qué aparece.

-A ver.

¡Míralo! ¡Si es el mismo tío! ¡Es el tío de la foto!

-Bingo, está fichado.

Mira, si pones en la ONG cuando salió de la cárcel por secuestro.

Ya está, Fede, lo tenemos.

-Bueno. Espera, espera, aquí pone otra dirección.

Que es en Distrito Sur. O sea, ¿somos tontos o qué?

Lo teníamos delante de nuestras narices.

Ya está, has resuelto el caso.

-Bueno, eso ha sido un trabajo de equipo, ¿eh, colegui?

-Muy bien. -Ha sido el trabajo de dos.

-Hecho.

Espero que esa euforia sea por el caso del argentino secuestrado.

Muy buenas, comisario. Ya tenemos un sospechoso.

-Sí, es un expresidiario.

Estuvo en la cárcel cumpliendo condena por secuestro.

Además, tenemos un testigo que lo ha visto varias veces

hablando con el desaparecido.

-El testigo es el marido de la inspectora Miralles,

sin ir más, lejos, Antonio. -Sí.

¿Cuál es el siguiente paso?

Propongo, de entrada, le hacemos una visita

a ver si coopera y si no, pues... Me lo decís

y escribiré al juzgado pidiendo una orden de detención.

Buen trabajo. Gracias.

-Yo no sé al juzgado, pero puedes escribir a Elías

a decirle qué tal ha ido todo, que menuda presión.

Ya está.

-Acabemos con esta tontería. Goliat, saca el arma y pégale un tiro.

-Si mueves la mano, disparo. -Qué miedo.

No le darías a un burro a dos metros.

Estás a punto de cagarte encima. -¿Queréis dejarlo?

¿No veis que si nos liamos a tiros alertaremos a los guardias?

¿Queréis acabar en la cárcel?

-Lo prefiero a regalarle los diamantes a este.

-Este te va a volar la cabeza si no te callas.

Goliat, dame la bolsa o hago aquí una carnicería.

¡Quieto! ¡Dame los diamantes! -Escúchame, escúchame.

En cinco minutos pasan los guardias y verán el coche.

Sabéis que no quiero mi parte. Vamos a hacer lo siguiente.

Voy a contar hasta tres y me vais a entregar las armas, ¿eh?

El plan sigue como hasta ahora y nos olvidamos de todo.

-Una mierda. Si voy con vosotros, me despellejan vivo.

-Toño.

-Si nos sacas antes de que lleguen los guardias,

por mi parte está olvidado.

-¿Goliat? -Yo solo quiero mi parte.

No he venido a matar niñatos, he venido a robar.

-Pincho. -¿Por qué me iba a fiar de ellos?

-Si no, este te mata y faltan tres minutos. Tú verás.

-Bien. Cuenta.

-Tres, dos, uno. ¡Ahora!

¡Venga, venga, rápido, rápido!

-Espera. Estamos en paz.

-Estamos en paz.

-Pero ¿qué haces, cabrón? -He hecho lo que tenía que hacer.

Y cállate la boca si no quieres acabar igual.

Vamos. Ayúdame, Goliat, cógelo por los hombros.

-Lo tengo.

-Buenas noches y muchas gracias por su ayuda, señor Martínez.

Sentimos profundamente la confusión. -Menudo susto, ¿eh?

-Si tiene toda la razón, señor Martínez.

Pero buscamos a una persona que ha sido secuestrada

y no tenemos tiempo que perder.

Muchas gracias por su colaboración y que pase buena noche.

-Muy bien. Buenas noches.

-Menudo chasco, Nacha. -Sí.

¿Quién era ese?

El principal sospechoso del secuestro de Ángel Camacho.

¿Y por qué se marcha? No tenemos nada contra él.

-Hemos estado tres cuartos de hora interrogándole

y le hemos metido un susto... Tiene antecedentes

y ya se veía detenido.

¿Le habéis sacado una información de utilidad?

No, la verdad es que muy poco.

Cuando salió de la cárcel, se metió en una ONG

para reformarse y hacer ejemplo con la gente

y que no siguieran sus pasos, vaya.

-Sospechábamos por el cambio de nombre, pero lo ha argumentado bien.

Es normal que la gente que tiene antecedentes

pues decida hacer estas cosas para reincorporarse a la sociedad.

Lógico. Hoy en día meten cuatro datos en internet

y es fácil que lo señalen a uno. ¿Y tenía al menos coartada?

Sí, la tenía. Cuando estaba en la ONG,

se cruzó con un antiguo compañero de celda

que le ofreció un negocio.

Así que el tipo salió despavorido y se fue a trabajar a Holanda.

-Estuvo en Holanda trabajando como recolector de tulipanes.

Estuvo allí tres meses y ha vuelto a Madrid hace poco.

¿Lo habéis contrastado? Puede ser una cortina de humo

para que no le relacionemos. Está contrastado.

He revisado viajes, estancias, seguro médico en Holanda,

permiso de trabajo... Todo.

Además, él estaba allí el día que secuestraron a Camacho.

-Y la empresa lo ha confirmado.

Aparte, nos dijo que era un trabajador serio y eficaz.

¿Os ha dado alguna información de la víctima?

La verdad es que alguna información, pero muy trivial.

La ONG de Osvaldo hizo la mudanza de un vecino de Camacho

y también coincidió con él en el centro médico

y un día tomando un café, pero vamos, nada relevante.

-Camacho se enteró de que Osvaldo había estado en la cárcel

y le gustaba hacerle muchas preguntas.

A la gente le causa curiosidad esas cosas, seguramente.

Osvaldo, como no está cómodo hablando de su pasado,

decidió cortar relación con él.

-Sí, estamos otra vez en el mismo callejón sin salida.

¿En el registro de la casa de Camacho no habéis encontrado nada?

Hemos registrado todo y absolutamente nada.

-El secuestro no fue allí porque lo revisamos todo

y estaba ordenado, recogido y no había rastros.

Bueno, no os preocupéis. Ya encontraréis algo.

Lo mejor ahora es que os vayáis a descansar.

Muchas gracias.

Buenas noches. Buenas noches, comisario.

-Cuando llegue a casa no voy a poder ni dormir

de lo cansado que estoy. -¿Y qué hacemos, Fede?

-Yo qué sé qué hacemos, Nacha.

Si quieres vente a casa, cocino algo y podemos repasar otra vez el caso

a ver qué pasa. Podemos hacer un mapa de ideas.

-Te lo agradezco, pero no creo que sea buena idea

empezar una relación de convivencia así.

Prefiero quedarme pasando estas notas a limpio

y marcharme a casa.

-Discúlpame, no sé dónde tengo la cabeza.

Que acabas de empezar a vivir con Teresa y estoy a mi...

Tranquila, en casa te mando un mensaje si se me ocurre algo

y ya está, ¿vale? -Vale.

-Buenas noches. -Gracias, Fede.

(Móvil)

Hola, Elías. -"¿Qué tal, compañera? ¿Cómo vas?".

Qué alegría me ha dado tu mensaje.

¿Vais a detener al Osvaldo este o qué?

-Bueno, todavía no está tan seguro.

-"Lo importante es que la investigación va avanzando".

-Sí. ¿Y qué tal estás tú? ¿Cómo ha ido la operación de tu hijo?

-La verdad es que la recuperación va a llevar unos días más

de los que esperábamos y necesita a alguien cerca

que le eche una mano, así que tendré que quedarme unos días más.

-¿Has hablado con Miralles de esto? -"Quería hablar antes contigo".

"¿Cómo vas?". -Por mí no te preocupes.

No tengo ningún problema. Debes cuidar de tu hijo.

Es lo principal. -"Sí, es que su madre"

tenía un trabajo al que no podía faltar,

pero antes o después tendré que volver.

No te voy a dejar con todo el marrón.

-Bueno, no te preocupes. Descuida de eso, de verdad.

No te lo diré más, mi postura será siempre la misma.

-Ya, Nacha, pero hay soluciones para todo.

Si necesitas que esté contigo, me pongo a organizar

para buscar a una enfermera que cuide a Isra.

-Tranquilo, déjate de enfermeras.

Cuida de tu hijo, que es lo que está mandado.

Aquí me las apaño perfectamente con Fede.

-¿Seguro, compañera? No te quiero dejar tirada.

-"Que sí, de verdad, no te preocupes".

Ahora lo importante es que estés ahí con tu hijo

y este caso lo resuelvo en dos días. Olvídate del curro, ¿vale?

-Venga, pues muchas gracias, ¿vale? Te llamo mañana o pasado, ¿eh?

-Vale. Oye, y dale un besito a Isra de mi parte.

-Venga, de tu parte. Un beso.

(Puerta)

-Oh, papá.

Pensaba que os habían cogido. -Lo siento. Hemos tardado mucho.

-Sí, ¿qué ha pasado?

-Ha habido un contratiempo. Tuvimos que desviarnos

para deshacernos de...

-De la mierda de la lanza térmica para no dejar rastro en el chalet.

Si dejas indicios, le sirve a la policía para atar cabos.

-El Chispas no da puntada sin hilo. Es el mejor de su profesión.

Lástima que se retire. -¿Y dónde está el otro? ¿El Pincho?

-No, a ese no lo vas a volver a ver.

Tenía prisa por largarse con su parte.

-¿Con su parte?

¿Los diamantes no hay que venderlos para repartir el dinero?

-¿A ti qué te importa lo que se hace con ellos?

-Una cosa, a partir de ahora, cuanto menos sepas, mejor,

más vas a vivir, así que nada de preguntas.

-No le hagas caso. Está con el subidón de adrenalina.

Aquí todos tan amigos, solo que, a partir de ahora,

cada uno que siga su camino para evitar movidas.

-Hablando de lo cual es momento de irse.

Tú sigues con las tuyas, no te interesa nada, ¿no?

-Venga. -Chispas, ¿estás seguro?

Ahí hay mucho dinero.

-Yo ahí solo veo muchos años de cárcel

o peor aún, una vía rápida al cementerio.

Solo he hecho esto porque os llevasteis a David.

-Yo lo que veo es mucho rencor.

A ver si estás pensando en ir a ver a la poli,

que los tienes muy cerca de tu curro. -¿A la policía? ¿Por qué?

¿Para decirles que he vuelto a trabajar con mi antigua banda?

¿Y qué saco yo con esto? Acabaría en la cárcel, como vosotros.

-Yo veo raro que no quieras sacar nada de esta movida.

-¿Te parece poco lo que he sacado? ¿Recuperar a mi hijo sano y salvo?

Escuchadme. Nunca he sido un chivato.

No lo fui hace 20 años y no voy a serlo ahora.

Solo quiero vivir tranquilamente. -Vámonos, papá.

-Para vivir tranquilo hay que estar calladito.

¿Vas a estar calladito, Chispas?

¿O le has cogido el gusto a salir en los periódicos

como el héroe de Distrito Sur?

-Apártate, Toño. -Toño, déjalos pasar. Vamos, venga.

(SE RÍE)

-¡Oh, Dios!

-Hay una cosa que es muy rara en este caso

y es que la familia argentina no es adinerada.

Además, el perfil de Ángel tampoco corresponde al típico secuestrado.

Y la familia vive muy lejos.

-Sí, y eso, además, complica los pagos.

Sin hablar que el secuestrador sigue exigiendo pagos

sin liberar a la víctima y sin borrar el rastro.

Oye, ¿cómo llevas la investigación con Nacha?

-No estoy muy optimista.

Hemos perdido las pistas, sobre todo la del testigo.

Solo nos queda seguir el rastro del dinero enviado.

¿Malas noticias? No exactamente.

Una visita inoportuna que no voy a poder evitar.

¿Quiere que me encargue? Lastimosamente, no puede.

El único que se puede encargar de mi exesposa soy yo.

No tiene el dinero suficiente para mantenerla.

Un mal divorcio. ¿Y cuál es bueno?

"Tenemos un audio del propio Ángel Camacho".

"Interpol nos lo ha hecho llegar. ¿Te lo envío?".

No, si estoy ya vestido para ir a comisaría, vamos.

No tardo nada. "Te espero en comisaría. No tardes".

"Mariela, soy yo, Ángel. Dicen que quieren más dinero".

¿Hay alguna forma de limpiar las pistas

para ver si podemos arreglar ese sonido y sacar algo?

Sí, la hay. Si me da un rato, en cuanto la tenga se la paso.

-"El dispositivo está preparado".

"Debe estar en el descampado del Alamillo en 30 minutos".

Perfecto. Voy para allá.

¿Cómo propones que actuemos frente a esta nueva petición?

Que paguen, comisario.

El secuestrador ha sido avaricioso, pero también muy descuidado.

Los pagos se han realizado por agencias de envío de dinero

y se han recogido en la misma sucursal.

Hemos rastreado los pagos anteriores y todos se hacen así,

a través de una agencia de dinero y se recogen allí mismo.

-Lo peor de mentir es que es una bola que va creciendo

y cada vez afecta a más personas.

Mira, ahora te va a tocar a ti mentir para encubrirme.

-Por si la policía llega a ti.

-Sí, pero no solo eso. Paty estuvo preguntando por ti.

Estaba preocupada porque no respondías a sus llamadas.

María... -¿Qué pasa con María?

-Toño me obligó a romper con ella.

-Estos ocultan algo seguro. ¿Y si David está en peligro?

-Si David estuviera en peligro su padre sería el primer interesado

en que no le pasase nada. -Ya, pero piénsalo.

¿Y si David está en peligro y su padre no puede pedir ayuda

por miedo a que le hagan daño?

-Si tan segura estás de que le pasa algo,

debes ir a la policía. Mira. -Tengo que hablar contigo, Espe.

-¿Estáis locos? ¿Se puede saber qué hacéis aquí?

-Relájate. No hay testigos ni movimiento por la zona.

-¿Cómo se os ocurre venir al barrio?

-Hay que estar bien informado, Chispas.

Y la información mejor de primera mano, por eso hemos venido,

para contarte que todo está saliendo bien y que estés tranquilo.

-Ya me habéis informado. Venga, fuera.

-¿Esa es forma de tratar a los amigos?

-Todos los retiros de dinero se han hecho con el DNI de Ángel Camacho.

-¿Será que le han robado el DNI? -Lo descubriremos ahora mismo.

Vamos a irnos preparando para el operativo.

-Tenemos que ir a ver quién se hace pasar por Ángel

para recoger ese dinero. Vamos.

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Servir y proteger - Capítulo 324

14 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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