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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 323 - ver ahora
Transcripción completa

María, basta ya, por favor.

-¿Cómo basta ya? -No hay que levantar la voz.

Yo no le he faltado al respeto.

-No, lo que tú haces es peor,

se llama acoso.

Y si sigues por ahí, te denunciaremos.

¿A que sí, Jesús? -No, María, no lo vamos a denunciar.

¿Se puede saber qué te pasa?

Me calmaré cuando este individuo salga de mi bar.

-Te espero en la tienda, Jesús.

Si quieres ver a tu hijo cuando todo esto termine,

ya sabes lo que tienes que hacer:

corta con esa mujer.

-Siento ser tan brusco, pero en estos momentos de mi vida

no puedo estar contigo.

Creo que es mejor ser directos.

-La marcha de David tiene que ver con todo esto.

¿Tú no llegaste a saber por qué discutieron?

-Yo, no. Pregunté un par de veces, pero estaba de un misterioso...

-Algo gordo les ha tenido que pasar, María.

Tenemos una denuncia de López Benito,

la empresa de fontanería y reformas del polígono.

Sé quiénes son.

Anoche les robaron sopletes, radiales y bombonas de oxígeno.

Están haciendo inventario de lo sustraído.

Id para hacer el atestado.

Son los materiales necesarios para construir una lanza térmica.

-Te he dicho mil veces que ya no soy un delincuente.

¿Me quieres dejan en paz?

-Jamás se saltará el código de honor traicionando a sus socios de Cali.

Si no lo pillamos en plena operación de recepción de mercancía,

no nos sirve de nada. ¿Y cuáles son sus órdenes?

La Operación Valentina debe continuar hasta su objetivo final:

desmantelar toda la organización de Somoza.

Se me ha ocurrido algo que podría ayudarnos a detener a Somoza:

Julio. ¿Tú hermano?

Creo que tiene información relevante sobre este entramado.

¿Y crees que querrá hablar? No lo sé.

Intenté que confesara todo lo que sabía,

pero se negó en redondo.

La persona que mató a nuestro padre, a Rober y Jairo sigue libre.

Y podría seguir matando inocentes, algunas de ellas muy cercanas.

Te pido que pienses un poco en mí.

Intento empezar una vida nueva, tranquilo.

Y comprendo tus miedos.

Pero sé que eres valiente, y por eso apelo a ti.

No, qué belleza ver dos hermanitos en armonía.

No se ponga a desequilibrar la balanza

porque va a salir malparado.

-¿Me está amenazando? -Le estoy advirtiendo.

-Yo no puedo hacer nada más.

Y no es por falta de ganas,

pero no puedo en peligro a la persona que más quiero.

Lo sé.

Y yo no debería habértelo pedido.

¿Qué tal si hace con el puesto de lugarteniente de dejó Tano?

Se lo puedo proponer, pero no creo que acepte.

Así tendría información de primera mano.

Mate a Quintero por usted, ¿o ya no se acuerda?

Claro que me acuerdo.

Pues, entonces, confíe en mí.

También demostré que su mano derecha lo vendió a la policía.

¿Qué más pruebas quiere?

Me necesita a su lado.

¿Qué pasa, quiénes son ustedes? ¡Dígame!

¡Bajad las armas de inmediato! ¡Ay!

(Disparos)

¿Está bien, Somoza? Me alegro de haber vuelto.

(Música emocionante)

¡Usted no tiene que explicarme nada.

Esos malparidos han entrado en el muelle

y han disparado sin que nadie lo impida.

Es un error grave de seguridad que traerá consecuencias.

Hoy mismo despido a todos los vigilantes de aquí.

Pandilla de pendejos que son.

Afortunadamente, todo quedó en un susto.

Sí, gracias a usted.

Estoy vivo porque usted apareció, si no, estaría lleno de balas.

Hice lo que tenía que hacer: protegerlo.

Esos malparidos querían robarme.

Parece que buscaban mercancía.

Por lo menos tómese una copa, se lo ha ganado a pulso.

Gracias.

Por profesionales como usted que hacen su labor,

aún en las peores circunstancias.

Esos tíos no parecían profesionales, más bien unos chapuceros.

A mí no me importa si son chapuceros,

esos malparidos la van a pagar bien caro

¿Cómo de caro?

Esos desgraciados están sentenciados a muerte.

¿Y es necesario hacer tanto ruido? Usted no se preocupe,

que yo voy a contratar a alguien bastante discreto.

Ya me imagino.

Estoy impresionado con su actuación.

En la policía nos preparan para esto.

Usted parecía el propio James Bond.

No exagere, simplemente soy un oficial.

Igual no es mala idea que sustituya a Tano.

¿Eso es una propuesta en firme?

Tómelo como un cumplido.

Por lo menos se ganó la idea de que me lo replantee.

Buenos días. Inspectora Miralles,

qué sorpresa tenerla por acá. ¿En qué la puedo ayudar?

Los vigilantes del polígono nos han alertado

sobre disparos en esta nave. Por eso he venido personalmente.

Pero...

lo veo muy tranquilo para que sea verdad.

Pues eso es cierto.

Entraron unos tipos violando mi seguridad

y se cayeron a tiros.

¿Y qué cree usted que querían?

Pues robarme, inspectora, ¿qué más va a ser?

Así se comportan los ladrones violentos.

Ya, claro.

Antes de seguir hablando con usted,

me gustaría preguntarle a mi oficial Lemos qué hace aquí.

(Puerta)

Toma.

-Gracias.

¿Qué tal?

¿Cómo vas?

¿Te has pensado lo que te dije?

-No empieces a calentarme la cabeza...

-Es por tu bien.

No mereces que te pase nada malo.

-No te voy a soltar hasta después del golpe.

-Tú verás lo que haces, pero lo más normal es

que acabes en la cárcel por el resto de tu vida.

-¿Por qué no dejas tus dotes persuasivas

para cuando seas policía?

Ya te digo que conmigo no te funciona.

-Solo quería hacerte reflexionar.

Durante el tiempo que lleváis sin actuar,

cualquier banco ha perfeccionado su sistema de seguridad.

-¿Quién te ha dicho que vamos a robar un banco?

-Es solo un ejemplo.

Quiero decir que cualquier banco, o domicilio particular

tiene hoy una seguridad mejor de la que existía en vuestra época.

-No te preocupes, Toño se ha puesto al día en la cárcel.

-Ya, pero lleváis mucho tiempo sin actuar.

Lo más fácil es que cometáis errores. -¡Pero qué pesado eres!

Tendremos que arriesgarnos, y si nos trincan, mala suerte.

Prefiero arriesgarme antes de pedir limosna.

-¿Tan mal te ha ido en la calle? -¿Tú que crees?

Desde que salí de la cárcel las he pasado canutas.

Solo he conseguido un par de chapuzas mal pagadas.

Ya no me queda gente para pedirle pasta.

-Siempre hay una puerta que se abre.

-En mi caso no.

A mí no me queda otra que seguir robando.

-Mi padre montó un negocio y logró cambiar de vida.

-Tu padre lo hizo porque no se encontró

los problemas con los que yo me encontraría ahora.

Yo no puedo pedirle un crédito a un banco.

-Si no lo intentas, nunca lo sabrás.

-La gente me vuelve la cara cuando saben que vengo de la cárcel.

Además...

solo quedan 24 horas para que todo acabe y te soltemos.

Y no intentes ponerme nervioso porque no conseguirás nada.

(Puerta)

-¿De qué hablabais?

-De nada...

El chaval, que se cree muy original

porque no le gusta el fútbol.

-Sí, me mola más el baloncesto.

Me parece un deporte mucho más limpio.

-¿Tú también dando lecciones de moral como tu padre?

-Eso mismo le estaba diciendo yo.

-A las nueve vengo por ti.

Vamos a reunirnos para ultimar los detalles del plan.

-Oye, ¿y el chico se queda solo?

-"El Pincho" se quedará con él.

-¿"El Pincho" es el tipo que escucho a veces, ¿no?

¿También forma parte de la banda?

¿Va a participar en el golpe?

-Mientras menos sepas, mejor para ti.

Y deja de hacer preguntas, me pones la cabeza como un bombo.

-Espera, espera...

OK, me callo.

Pero...

¿puedo pedirte algo? -Venga, inténtalo.

-Si durante el atraco se tuercen las cosas y mi padre se ve en apuros,

¿te acordarás de cuando te torciste el tobillo en una huida?

-Todos siguieron corriendo menos él.

-Se jugó la vida para tenderte la mano

y evitar que los perros se te echaran encima.

-Eso es lo que más te preocupa, ¿no?

Que a tu padre le pueda pasar algo.

No te preocupes, yo me encargaré de que no le pase nada.

Nunca olvido cuando un amigo hace algo por mí.

Pasabas por aquí, oíste los disparos, decidiste entrar,

pero ya era demasiado tarde

y solo pudiste ver a los asaltantes cuando huían.

No ha podido resumirlo mejor.

Supongo que habrás tomado declaración

a los vigilantes amordazados por los atracadores.

Y a los empleados que presenciaron los hechos.

¿Has buscado los casquillos? Por supuesto.

Llévalos a balística inmediatamente. Claro.

Cuando Somoza cuente su versión. De eso ya me ocupo yo.

Ve a comisaría.

Iker, es una orden.

Inspectora...

el oficial Iker simplemente actuó

como hubiera hecho cualquier policía al oír disparos.

No sea tan estricta con él.

La relación que yo mantenga con mi subordinado,

no es asunto suyo, si me disculpa.

Y ahora, ¿me podría contar qué ha sucedido?

Bueno, como escuchó ya...

Llegaron unos hombres que burlaron mi seguridad y trataron de robarme.

He escuchado atentamente el relato de Lemos,

pero necesito completarlo con el suyo.

Dígame qué sucedió antes de que él llegara.

Yo bajaba del muelle

terminando una conversación telefónica,

cuando un carro a toda velocidad se acercó

y se bajaron dos tipos y me apuntaron.

Me ha dicho que vinieron con intención de robar.

¿Sabe usted qué mercancía buscaban?

Yo les ofrecí las lavadoras que ustedes me destrozaron.

Pero eso no les gustó y se pusieron furiosos.

¿Tal vez porque no buscaban lavadoras?

Eso yo no lo sé.

Lo que sé es que esos dos se bajaron del carro

y me apuntaron con las pistolas.

Se pusieron nerviosos porque llegó un camión,

y a uno de ellos se le disparó.

¿A uno de ellos se le disparó una pistola?

Así es. Se le disparó la pistola,

se pusieron a discutir entre ellos, y decidieron huir.

Ahí fue cuando llegó el oficial.

¿Y dice usted

que les ofreció las lavadoras

y que las rechazaron poniéndose furiosos?

¿Tal vez sería porque buscaban cocaína?

Fíjese, que eso no me extrañaría.

Pero si fuera así, es culpa de ustedes.

¿Perdón?

El día que registraron la nave la pusieron patas arriba.

Quizá se corrió el rumor, infundado, por supuesto,

de que yo era un narcotraficante.

Qué barbaridad...

¿Cómo alguien ha podido creer esa infamia?

La pésima actuación de la policía

me expuso a los yonquis y a los criminales.

¿Cómo me van a recompensar eso?

Salvo la indemnización por los destrozos causados

por el propio el registro, no tenemos nada más que ofrecerle.

Para mí eso no es suficiente,

yo estoy perdiendo clientes por culpa de ustedes.

Me consta que el comisario

ha venido a disculparse personalmente.

Así es, y yo le dije que no tomaría ninguna acción legal

en contra de la comisaría.

Pero me lo estoy replanteando.

Usted está en su derecho de tomar cuantas acciones legales

estime oportunas.

Y así lo haré.

Porque yo vine a este país a crear trabajo y generar riqueza.

No a que me tilden de narco por ser colombiano.

No se equivoque, señor Somoza.

El registro de esta nave no fue motivado por su nacionalidad.

Permítame que lo dude.

Me siento víctima de una actitud xenófoba

por parte de la policía de Distrito Sur.

Permítame usted que le diga

que esa teoría no se sostiene por ningún lado.

Una de mis mejores agentes es de nacionalidad colombiana.

Pues será la excepción de la regla.

Señor Somoza,

déjese de teorías conspiratorias.

En cuanto a lo sucedido hoy aquí, no se preocupe,

porque llegaremos hasta el final.

Buenos días.

Claudia...

¿Qué ha pasado en Transportes Quintero?

No me creo la versión que has dado delante de Somoza.

(Puerta)

¿Ya has vuelto de Transportes Quintero?

Sí, y estoy desconcertada con lo que ha ocurrido.

Estaba hablando con Iker de eso.

Es el general Fidalgo del CNI.

Viene para hablar de este tema.

Es el máximo responsable de la Operación Valentina.

Inspectora. General.

Ya veo que le sorprendió ver a Iker Lemos en Transportes Quintero.

Naturalmente. Se supone que el oficial Lemos

está bajo mi mando. Y mientras esto sea así,

yo debería estar informada de sus movimientos,

y le pedí una explicación.

Tienes razón, Claudia.

Lo que te conté delante de Somoza es mentira.

Yo presencié el tiroteo e intervine para que Somoza saliera ileso.

¿Tú sabías que se iba a producir el tiroteo?

Así es. ¿Cómo?

Los atracadores eran miembros del CNI.

Todo el tiroteo ha sido un montaje.

Un montaje poniendo en riesgo a trabajadores

de una empresa en Distrito Sur. ¿No es así, Emilio?

Así es, y no comparto esa forma de actuar, pero...

Ya ves, es lo que hay.

Mis agentes redujeron a los vigilantes de seguridad

y simularon el atraco con un objetivo muy concreto.

Quería ganarme la confianza de Somoza,

para conseguir ser su lugarteniente ocupando el puesto de Tano.

Por eso organizamos este operativo.

Para que Somoza piense que Lemos le ha salvado la vida

y acceda a convertirlo en su mano derecha.

Un operativo arriesgado,

podía haber habido heridos o muertos...

Las balas no eran de fogueo. Cierto.

Eran balas reales.

Pero mis agentes están perfectamente entrenados.

Sabían dónde disparar y no hubo bajas.

Solemos tener buena puntería.

Aun así me parece una temeridad,

cuando se empieza a disparar no se sabe cuándo se acaba.

Y en ese muelle había personal trabajando.

No todo vale para detener a un delincuente,

por peligroso que sea. Su opinión es muy respetable,

pero nosotros actuamos según nuestro propio criterio.

Si debemos recurrir a métodos extremos, lo hacemos.

No necesitamos su autorización para ello.

Espero que, a partir de ahora, se nos informe puntualmente

sobre los métodos que piensan poner en práctica.

Por supuesto que no necesitan nuestra autorización,

pero sí que necesitan nuestro apoyo,

y por bien de la Operación Valentina,

no deberíamos enterarnos de las operaciones tan tarde.

Intentaremos mantenerlos al tanto.

Pero no les prometo que pueda ser siempre así.

Y ahora, si me disculpan... General.

Lo siento.

Desde la casa no me permitieron informar de la operación.

Ya me imagino.

Lo bueno es que el plan salió bien,

y Somoza me ofrecerá ser su mano derecha.

Esperemos que este sea el principio de su final.

¿No has oído nada del robo en la fontanería?

Mantén los ojos bien abiertos

y si te enteras de algo, dame un toque.

Venga, amiguete. Chao.

-¿Sin novedad al frente? -Ninguno de mis "confites"

ha oído hablar de radiales, ni bombas de oxígeno, ni nada.

-Igual los malos están esperando unos días

antes de vender la mercancía. -O igual no quieren venderla.

-¿Sospechas de algo?

-Como te decía antes, un delito puede llevar a otro.

Es todo muy contradictorio.

-Muy misterioso te veo yo a ti.

¿No le estás dando demasiada importancia?

-Puede ser.

-Pues aparca el tema, que ya me encargo yo.

-¿Y yo me quedo de brazos cruzados o qué?

-No, te compras un billete a París, que ya estás tardando.

-Es que no sé si de verdad quiero ir.

-¿No es importante que operen a tu hijo?

-Claro que sí, pero no sé si seré más un estorbo que una ayuda.

-Elías, conozco a Israel muy bien

para saber que estará encantado cuando te vea aparecer en París.

-Lo sé, cada vez que hablamos, me deja caer

que a ver si va a ser una fatiga para mí...

que no me tome la molestia...

-Eso lo dice porque sabe que nuestro trabajo

trabajo es demasiado absorbente, y no te sientas comprometido.

-¿Tú crees? -Pues claro.

¿Y a qué más le estás dando vueltas?

-Pues a lo mismo.

Es que Israel y yo...

Nos ha costado mucho recuperarnos, y no quiero meter la pata.

-A ver, Elías, si tú tienes un amigo

y van a operar a su hijo de lo que sea,

verías normal que fuera a la operación de su hijo, ¿no?

-Está claro, es obvio. -Vale.

¿Por qué lo que aplica para ese amigo imaginario, no aplica para ti?

-Porque cada relación padre-hijo es un mundo.

Israel y yo estuvimos mucho tiempo separados.

Y si no es por ti, aún lo estaríamos.

-Pero eso es agua pasada. Ahora os lleváis fenomenal,

estáis como la seda.

Deja de darle vueltas a algo tan sencillo.

-Puede que tengas razón. -Claro que la tengo.

Mira yo con Teresa.

Yo estaba preocupada pensando que Teresa rechazaría mi propuesta

de irnos a vivir juntas, y al final, ¿qué pasó?

Que ella se moría de ganas como yo.

-No voy a tener mejor motivo para dar un salto a París.

-Claro. Entonces, ¿te vas?

-A ver qué dice la inspectora, tengo que pedirle un par de días.

¿Alguna novedad del robo en la fontanería?

De momento nada,

pero Elías tiene algo importante que contarte, ¿verdad?

Los dejo hablando.

Tú dirás.

Me alegro que hayan pensado en mí para el puesto.

¿Hasta cuándo tengo para responder a su oferta?

No se preocupe, yo le digo algo antes.

Gracias. Buenos días.

Señor Somoza...

-Dígame, señorita Nerea. -Quería hablar con usted un momento.

-Me gustaría hablar con usted, pero no tengo tiempo.

-Seré breve, se lo prometo.

-Dígame pues.

-Me han llamado de un bufete de Santander...

Es muy prestigioso...

-Y le han hecho una oferta para que trabaje con ellos.

-Sí.

Y sería muy bueno para mi carrera, me gustaría aceptar esa oferta.

-¿Tan mal la tratamos aquí que quiere salir corriendo?

-No, no es eso. -Entonces, ¿qué es?

-Me gustaría volver a mi tierra. Echo de menos...

muchas cosas, como vivir en una ciudad más tranquila.

-Señorita Nerea, no me venga con eso.

Usted y yo sabemos que no se quiere ir

por el tráfico y el estrés de la ciudad.

Usted se quiere ir por mí.

¿Por qué no es honesta conmigo y me dice la verdad?

Terminamos esto de una vez. -Pues siendo honesta,

me gustaría avanzar en mi carrera, y estar cerca de mi familia.

Especialmente, de mi padre. -Si le preocupa tanto su papito,

debe saber que no puede dejar de trabajar conmigo.

Esta conversación ya la tuvimos, pensé que había quedado claro.

-En realidad, el trabajo que yo hago aquí,

podría hacerlo cualquier abogado.

¿Por qué no me libera de ese compromiso?

-Porque los compromisos son para cumplirlos

y no para andar cambiándolos.

¿O la situación de su papá cambió?

-No.

-Entonces, ¿cómo quiere dejar este trato laboral que tenemos?

-Sinceramente, creo que esta etapa está agotada.

-Ah, ¿sí?

¿Por qué no va y le pregunta eso a Eric "El Irlandés"?

Es el prestamista que quiere mandar a su papá al otro barrio.

Ya sabe lo que tiene que responder a la gente de Santander.

Y le voy a pedir un favor.

No me vuelva con estos temas que me hace perder el tiempo.

-Yo tampoco dejaría escapar a Nerea Ocaña.

Es una magnífica abogada.

-¿Y a mí qué me importa su opinión?

¿Y qué hace usted aquí? ¿No le di el día libre?

-Pensé que no quería que apareciera por Transportes Quintero.

Tengo que hacer un videoconferencia con las Bahamas.

Para cerrar el acuerdo con el nuevo mariachi.

-¿El mariachi?

-Ahora llaman así a los testaferros.

(MURMURA) -Este hombre es tonto...

Haga esa videoconferencia y se larga de una vez.

¿O quiere algo más?

-Me han contado que hubo un tiroteo en Transportes Quintero.

¿Es cierto?

-Mire, Mayoral, le voy a dar un consejo.

Deje de creer en rumores falsos,

y mucho menos en propagarlos.

Se lo digo por su bien.

Va a estar su madre con él,

pero a mí me gustaría estar presente en la operación.

¿Cuántos días necesitas? Un par de días y me vuelvo.

A ver, no estamos bien de efectivos como siempre, pero...

Ya que vas a París, coge más tiempo, ¿no te parece?

Yo, encantado, la verdad.

Me gustaría estar junto a Israel en su convalecencia.

Quédate lo que necesites.

Si alguien se merece días ese eres tú.

Aparte, el motivo está más que justificado.

Eso, desde luego.

A ver qué dice el comisario. Dirá lo mismo que yo.

Y si pone pegas, ya me encargaré yo.

Tú preocúpate de sacar un billete a París para hoy mismo.

Sí, Claudia. Muchas gracias.

Te debo una. Qué tontería.

Dale un abrazo a Israel y que vaya bien la operación.

Oye, Claudia...

Una cosita.

Me ha dicho Menéndez que ha habido un tiroteo en Transportes Quintero.

Una falsa alarma. ¿Cómo que una falsa alarma?

¿Qué es tu prioridad ahora? Tu hijo, ¿no?

Concéntrate en eso y déjanos el trabajo a los demás.

No me dejes ir así de intrigado a París.

Cuéntame.

No ha pasado nada.

No te lo vas a creer.

Un vigilante... Que sonaron unas detonaciones,

unos petardos o algo así,

y el vigilante nos llamó diciendo que eran tiros.

¿Me estás hablando en serio? Que sí.

Te pongo a hacer papeleo. Cómprate el billete.

Me pongo ahora mismo. Y otra cosa.

Ni se te ocurra traerme un imán de la torre Eiffel

que no me caben en la nevera. ¡A sus órdenes!

(Puerta)

Me ha dicho Espe que quería verme.

Sí, pasa por favor.

Siéntate.

Hemos recibido una notificación urgente de Interpol,

sobre el secuestro de un vecino del barrio,

y quiero que te encargues de la investigación.

Miralles está al tanto de todo,

y como es algo relacionado con Interpol,

quiero estar muy encima del caso.

Claro. Supongo que está al tanto

de que Elías se ha cogido unos días de permiso.

Sí, por la operación de su hijo.

Por eso te he buscado otra pareja de baile.

¿Y quién es?

-Comisario, ¿puedo pasar?

Sí, te estábamos esperando.

Fede será mi nuevo compañero. Seguro que hacéis un gran equipo.

Siéntate.

Disculpe, pero no sé de qué va todo esto.

Estoy un poco perdido.

Verás, Fede, Elías está de vacaciones

por un asunto familiar.

Y necesito que le eches una mano a Nacha en un asunto urgente.

Es algo puntual,

y no quiero que descuides tus funciones en la UIT.

Ya, señor comisario, pero justo... No te preocupes,

que te dará tiempo a todo.

Quiero que le dediquéis a esto la máxima prioridad.

¿Me podría contar de qué va el tema? Por supuesto.

Aquí está.

Ángel Camacho.

Es argentino y lleva varios años viviendo en España,

concretamente en nuestro barrio.

Su familia vive en Argentina

y está recibiendo estas fotos junto a mensajes pidiendo dinero.

¿Cuánto hace que está secuestrado?

No lo sabemos exactamente. La familia ha tardado varios días

en contactar con la policía argentina.

¿Y por qué han terminado haciéndolo? Tras efectuar varios pagos,

los secuestradores continúan torturando

y pidiendo más dinero por la víctima.

Lógicamente, están desesperados. (NACHA ASIENTE)

¿Cuánto dinero han pagado hasta ahora?

La cantidad total está en el informe que nos ha dado Interpol.

Os lo remitiré por intranet.

Fede, quiero que verifiques la autenticidad de esas fotografías.

Necesitamos saber si realmente se trata de Ángel Camacho.

Me pongo con ello ahora mismo.

¿Sabemos si Interpol ha rastreado los mensajes de los familiares?

No les ha dado tiempo.

Tal y como la policía argentina les ha pasado el caso,

nos lo han remitido para hacernos cargo.

Pues me pongo con ello ahora mismo.

Nacha, quiero que hables con los vecinos de la víctima.

A ver si recuerdan cuándo lo vieron por última vez,

qué tipo de relación tenía con ellos...

Si frecuentaba alguna tienda, bar... Lo que sea.

Claro que sí, comisario, es lo primero que pensaba hacer.

Por favor, poneos las pilas.

Este caso viene a través de Interpol,

y tenemos que solucionarlo con la mayor brevedad posible.

Usted tranquilo, que por nosotros no será.

-Desde luego que no. Vamos a dar el cien por cien

para estar a la altura, como siempre. Gracias.

Permiso.

-Muchas gracias. Hasta la próxima.

-Hola, Jesús.

-Hola, Paty, ¿qué querías? -No venía a comprar.

Quería hablar contigo.

-Me imagino que María ya te ha contado que hemos roto.

-Bueno, me ha dicho que la has dejado tirada como una colilla, pero...

eso son cosas vuestras y yo no me meto.

-Entonces, ¿de qué quieres hablar?

-Quería hacerte una pregunta.

¿La discusión que has tenido con David

ha tenido que ver con tu ruptura con María?

-Para no querer meterte es una pregunta bastante directa.

-Es que, no entiendo como se ha ido así, de sopetón, al pueblo.

-Lo dices como si se hubiera ido sin despedirse.

Me consta que sí lo hizo. -Sí, sí.

Me dijo que iba El Bonillo a ayudar a un amigo suyo

que tiene un problema familiar.

Pero eso no me cuadra. -¿Y por qué?

-Porque él acaba de empezar con las clases en la academia,

e íbamos a preparar juntos las pruebas físicas.

-¿Y?

-Porque estoy segura de que él se ha ido,

y habéis discutido por algo de María.

Y por eso lo has dejado con ella.

-María ya me preguntó y le dije que no quiero hablar del tema.

Parece que no le gusta la respuesta y te manda de emisaria.

Para sonsacarme, ¿no? -No, he venido por voluntad propia.

-Jesús, a mí no me engañas. sé que quieres a María,

y la has dejado porque ha pasado algo raro, y no me queréis contar...

-No somos ni la primera ni la última pareja que rompe.

¿Tan difícil es entender que ya no la quiero?

¿Quieres que te lo diga en chino?

-Eh, que no tienes que ponerte así de borde.

Yo he venido a hablar de buen rollo, y sin faltarte al respeto.

Mira...

-Vaya mosqueo lleva la camarera de La Parra...

¿Qué le has dicho? -Nada.

-¿Cómo que nada? ¿De qué discutíais?

-Está cabreada porque he roto con María,

como me pediste. -Muy bien, así me gusta.

Si todos cumplís mis órdenes al pie de la letra,

no dejaremos ningún cabo suelto.

Y el plan saldrá perfecto.

¡Adelante!

Con permiso.

¿Alguna novedad?

Pasé por el domicilio de la víctima,

y como era de esperar, no había nadie.

Pero hablé con su vecina puerta con puerta.

¿Y? Dice que lleva varios días

sin coincidir con Ángel en el ascensor,

y cree que no ha estado en casa. ¿En qué se basa para decir eso?

Porque cuando él abre los grifos...

o tira de la cisterna, ella oye las tuberías en su casa.

A mí me parece bastante escandaloso, y hace días no oye nada.

¿Recuerda la última vez que lo vio?

Hace diez días coincidieron en el ascensor,

y se dieron los buenos días con naturalidad.

¿Algo más? Me ha dicho que es un hombre amable,

que nunca ha tenido problemas con nadie...

Se relaciona poco con sus vecinos, es un tipo poco hablador.

¿Has hablado con algún otro vecino?

Con el dueño de un bar donde solía ir Ángel a tomar alguna caña.

¿Te han dicho cuándo lo vieron por última vez?

No me supo precisar, pero aproximadamente diez días.

Coincide con la cajera del supermercado

donde Ángel iba a hacer la compra.

¿Y no les ha extrañado que desapareciera?

No, dieron por hecho que se fue de viaje,

y como no tiene mucha relación con ninguno,

vieron normal que no los informara.

¿Has averiguado si trabajaba en algún sitio?

Ahora mismo no está trabajando en ningún sitio, y...

pedí su vida laboral, y lleva un año sin estar de alta.

¿Y Fede tiene algún avance?

Sí, ha podido confirmar que la fotografías no son un montaje,

y que coinciden con la identidad de Ángel Camacho.

¿Ha podido rastrear los mensajes de los secuestradores?

Los mensajes se enviaron desde móviles prepago.

Se dieron de alta con identidades falsas,

y las tarjetas han sido destruidas.

Ha geolocalizado el móvil de la víctima

y, como era de esperar, lleva diez día inactivo.

Conocerá su última ubicación, me imagino.

Efectivamente, el domicilio de la víctima.

O sea, no tenemos ningún avance, ¿no?

No, es...

todo lo que tenemos de momento. No es gran cosa.

Hay que solicitar al juez una orden de registro

del domicilio de la víctima.

Nos vendría bien para encontrar pistas de las que tirar.

Tienes que ponerte las pilas, Nacha.

En Jefatura ya me están pidiendo resultados. ¿De acuerdo?

Sí.

¿Qué pasa?

Echas de menos a Guevara, ¿no?

Digamos que se me hace raro.

Me he acostumbrado a cotejar todas las pistas con él,

de las investigaciones que llevamos juntos.

Lógico, pero tú también eres una gran policía.

Lo has demostrado muchas veces. Muchas gracias.

Guevara tiene más experiencia que tú,

pero tú estás capacitada para dirigir este caso.

Así que, no desaproveches la oportunidad,

y demuestra lo que vales, ¿de acuerdo?

Sí. Permiso.

-Supongo que la urbanización tiene seguridad privada.

-Lo habitual en estos sitios.

Además del sistema de videovigilancia,

un coche hace ronda las 24 horas del día.

-¿Y sabemos cada cuánto pasa por delante del casoplón?

-Cada 45 minutos, está todo estudiado.

Ese es el tiempo que tenemos para entrar,

dar el palo y pirarnos. 45 minutos.

-Es muy justo, no sé si podré reventar la caja fuerte.

-Ya te digo yo que sí. El que tuvo retuvo.

Tú has reventado cajas fuertes en menos de media hora.

-Ahora estoy menos entrenado. -Venga, Jesús.

Lo harás en el tiempo que te propongas.

-"Goliat" tiene razón.

-Y mejor que así sea, si no, ya sabes lo que le espera a tu hijo.

-¿Quieres dejar en paz a mi hijo?

No puedes amenazarme con hacer daño a mi hijo,

si sale mal. Bastante he hecho ya.

-Tú me estás obligando. -Vale, por favor.

Dejémonos de historias y vamos a lo importante:

los sistemas de seguridad de la casa.

Supongo que tendrá sensores, cámaras...

-Está todo estudiado. Llevaré inhibidores.

-¿Y no habrá nadie en el interior de la casa?

-El dueño se piró a Ámsterdam,

está montando una exposición de diamantes

y no vuelve hasta pasado mañana.

-Lo tienes muy claro. ¿No tiene familia, o servicio?

-Te aseguro que no habrá nadie. Deja ya de dudar de mi palabra.

-Bueno, vale ya. ¿Y qué pasa con los perros?

Seguro que habrá más de uno.

Yo no tengo buen recuerdo de la última vez.

-Hay dos perracos.

Dos pastores alemanes, pero yo sé neutralizarlos.

-¿Te los vas a cargar? -A mí me encantan los perros.

Son más fieles que muchas personas.

No hay que presionarlos para que vuelvan con uno.

-¿Y qué pasa con la alarma?

-Está controlado, llevaré un dispositivo para hackearla.

-Espero que sea verdad que lo tienes todo tan controlado.

-Llevo mucho tiempo preparando este golpe,

no he dejado ni un cabo suelto, ¿entiendes?

En la cárcel he soñado con dar el golpe perfecto cada día.

Y deja de tocarme las narices con tus dudas.

-Bueno, vale ya, por favor...

¿Cómo llegaremos al cuarto de calderas

donde están los diamantes? -Bajando por las escaleras al sótano.

Hay una puerta de fácil acceso.

Te voy a decir una cosa, "Chispas".

Tú no paras de cuestionar mi tarea, ¿y la tuya?

¿Cómo vas tú con la lanza térmica?

-Bien, mañana estará lista.

-Eso espero, no quiero ninguna sorpresa con este tema.

-No la habrá.

-¿Y qué pasa con el "Pincho", nos va a ayudar?

-"Pincho" nos espera en el coche para salir pitando.

-¿Estáis seguros que este tío no nos dará problemas?

-¿No te he dicho que era de fiar?

Él es quien está cuidando a tu hijito en este momento.

-¿Qué os parece si vamos a ver a David,

y los soltáis, así estaré más tranquilo para actuar mañana.

-Tú estarás más tranquilo, pero yo no. Ni lo sueñes.

-¿Y si pasa algo? ¿Quién lo va a soltar?

¿Eso también lo tienes controlado? -No, porque no va a pasar.

Para que veas que no soy tan mala persona como crees,

tengo una sorpresa para ti y para tu hijo.

-En total, 10 000 euros ha pagado la familia a los secuestradores.

Y todavía no lo han soltado.

-Es un poco raro, ¿no? -Mogollón.

En estos casos de secuestro,

lo normal es que cuando los secuestradores tienen el dinero,

suelten a la víctima enseguida. -Pobre hombre...

(Puerta)

Lo debe estar pasando fatal,

él y toda su familia.

Sobre todo, viviendo en otro país.

-Hola, Espe. -Hola, Nacha, bonita.

Fede está ahí. Me estaba poniendo al día

con la investigación que lleváis juntos.

-Hola, Fede. -¿Qué tal?

Esto del binomio te lo estás tomando en serio.

No puedes vivir sin mí.

-¿Qué te parece si hacemos un repaso de lo que tenemos hasta el momento,

y sacamos algo en claro? -Claro. ¿Quieres tomar algo?

-No, estoy bien. Gracias.

-Yo os dejo trabajar, y me voy a recoger el cuarto,

que lo tengo manga por hombro.

-Te veo un poquitín tensa.

-Es que, Bremón me está metiendo presión con este caso,

es bastante grave y no tenemos nada.

-Ya.

El día de hoy no ha sido muy productivo, que digamos.

-Por cierto, me dijo el comisario

que solicitemos orden de registro en el domicilio de la víctima.

Ya está en marcha, ¿vale? -Perfecto.

Me imagino que de ahí podemos rascar algo.

-Me parece tan raro que no han liberado a la víctima

después de cobrar el rescate.

¿Y si algo salió mal? ¿Si se cargaron a la víctima?

-Todo puede ser.

Pero yo creo que tiene que haber otro motivo.

-Puede que haya un móvil, aparte del económico,

para secuestrar a Ángel Camacho.

-Eso me cuadra más.

Pero te lo digo por intuición,

no porque tenga pruebas.

-Otra cosa que no me encaja es

por qué los secuestradores le pidieron a la familia

el pago del rescate a plazos.

Como si supieran que les va a costar reunir el dinero.

-Lo más raro es que secuestran a alguien

cuya familia no tiene dinero.

(Puerta)

Debe ser el repartidor.

Hoy hemos dicho Espe y yo que no cocinamos.

-"Ya me encargo yo".

Hola, buenas noches.

A ver...

Quédese con el cambio.

Nacha, ¿te quedas a cenar? -Ay, no, no.

Gracias, pero no quiero molestar. -No es molestia.

Además, seguro que hemos pedido comida de más, como siempre.

-Está bien, me quedo a cenar, pero para adelantar el trabajo.

-También te puedes quedar a dormir y adelantamos curro.

-Eso sí que no. -Que sí, mujer...

Al no estar Lola, tenemos una habitación libre.

-Es una idea estupenda. Ya sabes que en comisaría,

vienen todos con sus pijadas, y no me dejan trabajar.

Aquí podemos aprovechar el tiempo y tirar millas.

-Sí, eso es cierto, pero no sé...

cómo se tomará Teresa que no duerma en casa.

En teoría, hoy empezamos a vivir juntas.

-Bueno, conociéndola, seguro que bien.

Si quieres llámala desde la habitación de Lola

y así tenéis más intimidad.

-Voy a ver qué me dice.

-Es la primera a la derecha.

Te lo digo para que no te metas en mi habitación,

que es una leonera...

¿Qué?

Mola trabajar con un binomio, ¿eh? -La verdad, que mucho.

Estaba acostumbrado a estar en mi cueva,

estaba anquilosado, parezco un ermitaño.

-Bueno... -¿Qué, te quedas a dormir?

-Sí, he chafado mi primera noche romántica en pareja, pero...

Teresa lo ha entendido.

-Ya verás cómo le vamos a dar duro al curro y valdrá la pena.

(NEREA SUSPIRA)

(Puerta)

-Por favor...

Solo necesito hablar contigo un momento.

-¿Para qué? ¿Para proponerme otra de tus citas absurdas?

-Te prometo que no.

Es algo importante de verdad.

-Está bien, pasa.

-¿Sabes lo que ha pasado en Transportes Quintero?

-No.

-Hubo un tiroteo en el muelle de carga.

-¿En serio?

-Somoza lo niega, pero un vigilante me lo ha confirmado.

Estaba acojonado, casi no podía hablar.

-¿Y por qué ha sido?

-¿De verdad que no lo sabes? -No soy tan lista como tú.

-La policía hizo un registro en Transportes Quintero,

supongo que estás al tanto. -Sí, y no encontraron nada.

-Somoza es muy listo y pudo engañar a la policía.

Pero se sabe que mueve drogas con su flota de camiones.

Por algo dos tipos armados se han presentado allí dando tiros.

Buscaban el último cargamento de coca que debía llegar ayer.

-¿Y lo encontraron?

-Que yo sepa, no.

Pero está claro a qué se dedica nuestro querido jefe.

Tal y como están las cosas,

trabajar para Somoza es un deporte de riesgo.

-¿A qué te refieres?

-No me gustaría que una bala perdida me volara la cabeza.

-Muy bonita tu reflexión,

pero todavía no entiendo por qué has venido a verme.

-Sé que estás hasta las narices

de trabajar para el mafioso de Somoza.

-Sí.

Pero no es asunto tuyo.

-Sé que trabajas para él porque no te queda otra.

Pero si pudieras elegir,

¿no lo dejarías?

¿No te gustaría irte lejos, fuera de Madrid?

Y no estoy pensando en la oferta del bufete de Santander.

-¿Y tú cómo sabes eso? -Te oí hablar con Somoza.

Y también oí la negativa tan contundente que te dio él.

-¿Y a qué has venido? ¿A recrearte?

-Al contrario, te traigo una salida.

Si tú quieres, puedes liberarte de trabajar para él.

-¿Sí? ¿Y lo haría gracias a ti?

-Digamos que puedo ofrecerte...

las condiciones necesarias para que lo mandes a paseo.

-Permíteme que lo dude.

-Hace tiempo, te dije que llegado el momento

yo mismo te ayudaría a alejarte de todo esto.

Ese momento ha llegado.

Nerea...

olvídate de todo, y vente conmigo.

Vámonos a algún lugar bonito, a miles de kilómetros.

-¿Estás de broma?

-Yo no te exigiría nada a cambio.

Y te prometo que el dinero no sería un problema.

-Estás loco si piensas que voy a irme contigo.

-Dime que no sueñas con alejarte de Somoza.

Y de los problemas de tu padre.

Y de todo.

De Alicia...

De Iker.

Empezarías de cero en otro lugar,

sin tener que preocuparte de nada, ni de nadie,

solo de disfrutar

de los placeres de la vida.

Se acabarían todos tus problemas, tus angustias.

No necesito que me des una respuesta ahora.

Piénsalo,

y cuando lo tengas claro, me dices algo.

(Puerta)

Perdón por el retraso, no pude escaparme antes.

Bien, cuénteme.

Quiero saber qué sabe la policía

sobre esos dos malparidos que atacaron el muelle.

De momento, están dando palos de ciego,

no tienen absolutamente nada.

Pues eso me parece bien,

porque no quiero que los agarren ellos.

Ya le digo que no lo harán.

¿Cómo están ustedes tan seguros?

Me puse creativo redactando las diligencias del tiroteo,

y me aseguré de que nadie sepa cómo meter mano al caso.

Ah, qué astuto...

No sé si sabe que quiero que los agarre usted.

Algo me estaba imaginando.

Quiero que ajuste cuentas con ese par de gonorreas

que entraron a mis instalaciones disparando a diestra y siniestra.

¿Y eso significa que...? Que quiero que los mate.

Así como mató a Quintero, sin dejar rastro.

Cuente con ello.

Debo mandar un mensaje a todos esos desgraciados

que quieren atacar a Alejandro Somoza.

Daré con esos tipos y cumpliré con su encargo.

No creo que sea muy difícil, no parecían profesionales.

Otra cosa, oficial.

Estuve dándole vueltas a esa idea que me propuso

de ocupar el puesto de Tano.

¿Y?

Que después de lo de hoy,

creo que necesito una reestructuración de mi seguridad.

Y usted es el indicado para eso.

Me lo ha demostrado salvándome la vida.

¿Cuándo quiere que empiece? Tranquilo, oficial.

A mí todavía me funciona la información que me está dando

del cuerpo de policía.

Yo estoy dispuesto... Yo sé que está dispuesto

a dejar el cuerpo de policía y todas esas cosas.

Pero a mí todavía me interesa esa información.

Así que nuestra colaboración seguirá siendo la misma.

Y no hay nada más que hablar.

Si usted cree que es lo mejor...

Como vea. ¿Desea algo más?

Sí.

No quiero que cruce esa puerta

si no es para decirme que mató a ese par de malparidos.

Así será, se lo aseguro.

(Puerta)

Papá...

-¿Cómo estás?

-Deseando salir de este agujero. -"Tendrás quejas".

"Te hemos tratado a cuerpo de rey". -Debes aguantar un poco más.

En nada terminará esta pesadilla.

-No, pesadilla es pudrirse en la cárcel,

como yo todos estos años.

-Mañana todo volverá a la normalidad.

Volverá a ser como antes. -Como antes no.

Va a ser mucho mejor.

Vamos a vivir como reyes, yo ya huelo la buena vida.

La estamos rozando con la yema de los dedos.

-Supongo que lo dices por ti, y por Rodrigo,

y por ese chaval que también está en el ajo.

-Y por ti también.

Tú también vas a disfrutar de una jubilación dorada.

-No, yo no me voy a quedar con mi parte del botín.

-¿Estás de broma?

-No quiero nada que no haya ganado de forma honrada.

-Ya estamos con las lecciones de moral, me tenéis harto con esto.

-Mi padre puede darte todas las lecciones que quiera.

Él no es un delincuente como tú.

-No compliquemos más las cosas.

-Haz caso a tu padre y cierra el pico,

no sea que me vaya a poner nervioso.

Y tú, haz lo que te dé la gana, pero yo chaparía la tienda y a vivir.

-Si voy a reventar esa caja fuerte es porque me has obligado

secuestrando a mi hijo. -Papá, no lo hagas.

No quiero que vuelvas a delinquir por mi culpa.

-No es culpa tuya, ¿de acuerdo?

Todo irá bien. Mañana iremos a la tienda,

tú volverás a estudiar tus oposiciones,

y nos alejaremos de esta...

de esta gentuza. -Se acabó el tiempo, ¡vámonos!

Estoy harto de oír tonterías.

Deja de hacer el moñas y vámonos.

-Escúchame, todo irá bien.

Pero si pasa algo, que no pasará,

acuérdate de lo mucho que te quiero.

-Vamos.

-María, tú eres una mujer fuerte,

y puedes con una ruptura y con lo que sea.

Pero la incertidumbre acaba con los nervios de cualquiera.

-En eso tienes razón.

A lo mejor te hago caso y pruebo a hablar con él.

Para aclarar las cosas, ¿no?

-He tardado tres cuartos de hora en perforarlo.

Y no es ni la mitad de grueso que una caja fuerte.

-Bueno, era un primer ensayo. -Sí, sí.

Era un primer ensayo y casi prendo fuego a la tienda.

-Tú eres el mejor, siempre lo has sido.

Y mañana nosotros seremos ricos, y tú recuperarás a tu hijo.

-Yo pienso que es mejor dejarlo para más adelante.

-¿Más adelante, cuándo? -Necesito tiempo para prepararme.

-¿No está mal el negocio, eh?

Unos días en un zulo, a cambio de un dineral.

-Supongo que es una forma de verlo, pero mi padre no aceptará el dinero.

-¿De qué me hablas? -Ayer se lo dijo a Toño.

¿No te lo ha contado?

-¿Qué pasa?

-Que David está desaparecido del mundo.

No coge el teléfono ni contesta los mensajes.

Los mensajes ni le llegan. Mira, una rayita.

Tiene el teléfono apagado.

-A lo mejor, en el pueblo no tiene cobertura.

-¿Tantos días sin un poquito de cobertura?

Es un poco raro, ¿no?

-Antes el conductor era mi tío. -"El Fitipaldi".

Mítico, no había Dios que le echase el guante.

El tío salía de los sitios quemando goma...

que no lo volvías a ver.

-Hasta que se estampó en una cuneta.

25 años tenía cuando la palmó.

2852 habitantes que tiene El Bonillo,

y tres bares, y un hotel restaurante.

El pueblo es pequeño, pero cobertura hay, fijo.

Tiene el móvil apagado.

-¿Por qué no llamas a uno de los bares?

-¿Para qué?

-En un pueblo se conoce todo el mundo.

Si llega alguien de Madrid y se mete en una casa vacía, lo notan.

-Pues es buena idea.

-¿Eso es la lanza térmica? No he visto ninguna.

-Llévate a este payaso. -A ver cómo me hablas, ¿eh?

-Por favor... Te necesito en tu puesto, ¿vale?

-Mi hermano no dejaría su puesto aunque cayesen bombas.

-Pero tu hermano no está aquí.

Sigue con lo tuyo y déjate de chorradas.

-Máscara.

Apartaos.

-No podemos cagarla.

Para una vez que el comisario confía en nosotros

para un caso de esta envergadura... -¿Te crees que no lo sé?

-Pues piensa, ¿qué hacemos?

-Te estoy ofreciendo que vengas conmigo como amiga.

No tienes que acostarte conmigo a cambio.

¿Qué clase de persona crees que soy? -Una que solo piensa en su interés,

y no calcula el daño que hace a los demás.

-Te ofrezco un millón de euros y una salida segura.

-Te digo que trabajo para Somoza por obligación.

para proteger a mi padre.

¿Sabes qué podría pasar si me largo sin avisar?

-¿Tú otra vez? ¿Tú estás tonto?

-Al contrario, soy el único con cerebro de los cuatro.

-Venga, los diamantes.

Me voy a llevar la bolsa, por las buenas o por las malas.

Dame la bolsa, ¡ya!

-Tendrás que venir a por ella. -Te juro que te mato.

-¡Y yo te mato a ti!

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Servir y proteger - Capítulo 323

13 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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