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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 322 - ver ahora
Transcripción completa

Esto no parece una visita de cortesía.

Tenemos una orden de registro.

Me la están jugando, patrón.

Jamás he llamado a Bremón, ¿para qué iba a hablar con él?

No entiendo por qué Somoza te ha creído a ti y no a él.

Técnicos del CNI "hackearon" el teléfono de Tano

añadiendo llamadas para implicarle y que pareciera que fue él

quien llamó a la policía y negoció un trato.

Intenta convencer a tus superiores, pero debes detener a Somoza

y acabar con todo esto.

La Operación Valentina debe continuar hasta conseguir su objetivo final:

desmantelar la organización de Somoza.

-Tano ya no va a estar al frente de Transportes Quintero.

Tuvo que viajar a Colombia por unos imprevistos.

-¿Así, tan de repente? -Por algo se llaman imprevistos.

Por eso pensé en usted para ponerlo al frente de Transportes Quintero.

-¿No te cansas de intentar hundirnos una y otra vez?

-Sois tan mediocres que no necesitaré mover un dedo.

-Solo aceptarán que los representes tus compañeros de prisión.

-Debería partirte la cara, imbécil. -Usted ahora trabaja para mí.

Se encarga de mis finanzas y mis asuntos legales.

-Yo le agradezco la confianza. -No me haga arrepentirme.

Sus problemas con el bufete Ocaña quedaron en el pasado, ¿estamos?

Somoza me dio esto. Un pequeño aliciente, lo llamó él.

¿Te ha amenazado con hacernos daño?

Me dijo que si le traicionaba, lo pagaríais tú y Leo.

La operación sigue adelante según lo previsto.

Solicito protección para Alicia y su hijo.

Claro. Cuente con ello.

-Tu padre se ha tirado su vida huyendo de nosotros.

Hace unas semanas le propuse que volviera a la banda

y él se negó de plano.

-Vamos a entrar en el chalet de un tasador de diamantes holandés

a las afueras de Madrid. -¿Diamantes?

-Sí, el tipo tiene varias joyerías de lujo.

Sabes que en el mercado de los diamantes hay material sin declarar.

-Toño es un tipo peligroso, ¿eh? Sobre todo, no lo provoques.

En dos días todo habrá terminado y estarás a salvo.

-¿Y tú, eh? No quiero que te conviertas en un delincuente por mí.

-María, basta ya, por favor. -No, ¿basta ya o no basta ya?

-No hay que levantar la voz, no hace falta.

Ne le he faltado el respeto a nadie. -Lo que haces es peor.

Se llama acoso y mira lo que te digo, si sigues por ahí

te vamos a denunciar, ¿a que sí? -No lo vamos a denunciar.

¿Te puedes calmar? ¿Se puede saber qué te pasa?

-Me voy a calmar cuando este salga de mi bar.

-Te espero en la tienda, Jesús.

Si quieres reencontrarte con tu hijo cuando todo esto termine,

ya sabes lo que tienes que hacer. Corta con esa mujer.

-Siento ser tan brusco, pero en estos momentos no puedo estar contigo,

por eso creo que es mejor ser directos.

-Si no te importa, me gustaría quedarme sola.

-Háblame del conductor, ¿es de fiar?

-Lo que necesitas saber de él es que conduce como Dios,

tan bien como tu hermano o mejor.

-No quiero que nos salgamos de la carretera

o nos estampemos contra un muro.

-Estate tranquilo, va a ser un palo limpio,

sin víctimas, como a ti te gustaba. Ni tendremos que salir huyendo.

Está todo pensado.

(Música emocionante)

-Buenos días, María. -Buenas.

-¿Y esa cara?

-Déjame, que hay que empezar con el bar. Tira para la barra.

-Si todavía no hay nadie. Oye, ¿has estado llorando?

¿Qué pasa? ¿Es por Jesús?

-Que ha roto conmigo, Paty. -¿Qué dices? ¿Cuándo? ¿Anoche?

-Justo después de irte tú. -Bueno, me dejas a cuadros.

-Se ve que le agobié mucho preguntándole por su hijo,

metiéndome en su vida... No sé. -No te rayes, no has hecho nada.

Si le has preguntado es porque te preocupabas.

Pero ¿qué razón te ha dado para dejarlo?

-Que no siente lo mismo que yo.

Que él desde lo de David no está igual y que...

En fin, no sé.

Excusas para llegar al mismo sitio, que no me quiere.

Está muy a gusto conmigo, pero no está enamorado.

-Es que no me lo puedo creer.

Si pensaba que te adoraba. Lo he visto con estos ojos.

-Habrás visto lo que quieras, pero sus palabras fueron muy claras,

que han estado toda la noche martilleándome.

-Es muy "heavy" lo que te ha dicho.

Algo le ha tenido que pasar. -Sí.

Jesús no es el mismo del que me enamoré.

Parece que le han dado la vuelta como a un calcetín.

Con lo ilusionada que estaba cuando empezamos...

-María, ¿por qué no subes a descansar un poco? Lo necesitas.

-¿A descansar ahí arriba? -Sí.

-Solo le doy vueltas al tarro todo el día

y me encuentro cosas suyas tiradas que se ha ido dejando.

Déjate, estoy mejor aquí. Estoy trabajando y no pienso.

-La marcha de David ha tenido que ver con esto. Seguro.

¿No te llegaste a enterar de por qué discutieron?

-No. Le pregunté, pero estaba de un misterioso que...

-Mira, algo gordo les ha tenido que pasar.

Si no, David no se iría así, tan de sopetón,

sin casi despedirse ni nada.

Y yo le he llamado y escrito y no me contesta.

No sé, igual sigue agobiado por todo el tema con su padre, no sé.

-Bueno, da igual. Me pongo con la tortilla o nos pilla el toro.

-¿Sabes en qué me he fijado?

En que, últimamente, Jesús tiene la frutería superdescuidada.

No sé, como si no prestara atención al negocio.

-Claro, porque no está bien, ese hombre no está bien.

-Si no está bien, no te mortifiques porque no es tu culpa.

Igual lo tienes aquí en nada pidiéndote perdón.

-Entonces seré yo la que lo mande a paseo.

Que ya está bien, hombre.

Ni con mil perdones me quita esto que tengo aquí dentro.

Que ya son muchos años llevándome disgustos

para que sigan haciéndome daño, hombre. Que le den.

-Vigila, que te vas a cortar al final.

¿Estás bien?

He dormido poco y no ha sido por Leo.

Imagino el motivo.

¿Hasta cuándo va a durar todo esto, Iker?

¿Hasta cuándo va a durar todo esto, Iker?

Yo no me asusto fácilmente, pero quiero que todo esto acabe.

La idea de que haya más víctimas inocentes...

Por eso insisto en que lleves protección.

Se lo pedí a Fidalgo y viste cómo actuó.

No. ¿Cuánto tiempo sería?

¿Unos días, meses? ¿Años? La verdad, no lo sé.

Ahí lo tienes. No quiero pasarme el resto de la vida

con un colega tuyo del CNI pegado a los talones.

Además, soy policía. Sé cómo lidiar con esto.

Está bien. Tú mandas.

Esta noche se me ha ocurrido algo que podía ayudarnos a detenerle.

Mejor dicho, a alguien. ¿Y quién?

Julio. ¿Tu hermano?

Sí. Estoy segura de que tiene información de este entramado

del tiempo que estuvo al frente de Transportes Quintero.

¿Y crees que querrá hablar? No lo sé.

En aquel momento intenté que confesara, pero se negó.

Estaba demasiado afectado y no podía pensar con claridad.

Pero quizá ahora esté dispuesto a hacerlo.

Puede ser.

Pero no sabemos qué sabe de los otros negocios de Quintero.

Pero cualquier cosa que nos diga

puede ayudarnos a acercarnos a Somoza.

Y estoy convencida de que lo odia profundamente.

No sé si la casa estará de acuerdo.

La casa no tiene que enterarse si no se lo cuentas.

Si llegara a oídos de Fidalgo diré que fue cosa mía y que no lo sabías.

Hace un momento hablabas de las víctimas inocentes

que puede llevarse por delante esta guerra.

Tu hermano sería una si Somoza se entera.

Somoza no tiene por qué enterarse, nadie tiene por qué.

Quedará entre Julio y yo.

No puedes contarle nada de la Operación Valentina.

Por favor, déjame ayudarte.

Está bien.

Pero lo hago porque no soporto que Leo y tú estéis amenazados.

También estoy deseando acabar con esto cuanto antes.

Por favor, ten mucho cuidado.

Qué ganas tengo de acabar esto. Estas diligencias son un rollo.

-No te quejes que demasiado bien parado has salido.

-Lo dices porque me ha tocado hacerlas a mí.

-Bueno, a ver, era lo suyo, ¿no, compañero?

Después de casi recibir sartenazos de las vecinas,

que menos que lo escribas tú. -Mira, por graciosa,

me vas a invitar a un café en La Parra.

-Eso está hecho. ¿Adónde vais?

Eh, íbamos a tomar un café en La Parra,

pero si tienes algo mejor que ofrecernos...

Acabamos de recibir una denuncia de López Benito,

la empresa de fontanería y reformas del polígono.

Sé quiénes son.

Anoche les han robado sopletes, radiales y bombonas de oxígeno.

Están haciendo el inventario del material sustraído.

Id para allá y haced el atestado.

Venga, vamos, Nacha. Tenemos otra misión imposible.

Elías, ¿te estás quejando o solo me lo ha parecido a mí?

No, Claudia, no me quejo, pero es una constatación

de que, últimamente, solo nos dejas los saldos.

Aquí no ha saldos.

Todas las misiones tienen la misma importancia.

Ya, pero estos robos pequeños y discusiones entre vecinas

se los podías dar a otros agentes, a los "pelusos".

Los "pelusos", los compañeros que acaban de incorporarse

están dedicados a labores más instructivas

como adaptarse al funcionamiento de esta comisaría.

Me parece que investigar un robo es bastante instructivo.

Les dejas en un operativo para que se luzcan los muchachos.

¿Sabes lo que te digo? Que tienes razón.

Te voy a asignar a un "peluso" para que vaya contigo

y le vas instruyendo mientras investigáis.

Nacha, vamos que lo haremos más rápido.

¿Tienes algún problema con los novatos?

Cada vez que se me acerca uno me fríe a preguntas

con mis batallitas y me siento un carcamal.

Ya. Pues Elías, la próxima vez que quieras quejarte,

piensa que no hay casos pequeños, hay policías pequeños.

A sus órdenes, inspectora.

-Parece que la jefa está un poco agresiva.

¿Qué carajo le pasa?

-Apostaría a que ella y Bremón se han llevado una bronca

por lo mal que salió la detención de Somoza.

-Algo se rumorea, que Bremón le tuvo que pedir disculpas.

Bueno, vamos a tomarnos ese cafecito a La Parra

y después a hacer un atestado a esa empresa.

Te estás muriendo de ganas.

-Vamos a investigar qué han robado exactamente

porque ese soplete nos puede llevar a un delito mayor.

¿No lo has pensado?

Lo que nos ha enumerado es perfecto para un buitrón.

-Eso sería mucho suponer, pero es cierto que es posible.

No sé cómo no lo había pensado.

-Igual estás perdiendo facultades, compañera.

(Móvil)

Es mi hijo.

Isra, pero bueno, qué alegría. ¿Eh? Sí, no, sí.

Muy bien. ¿Tú cómo estás? ¿No irás a venir por aquí?

¿El qué? ¿Cómo que en el hospital?

¿Pero eso es seguro? ¿Y mañana? ¿Está tu madre contigo?

Vale, sí, venga. ¿Me llamas tú o te llamo yo?

Venga, no dejes de hacerlo. Venga, hijo. No me agobio, no.

Venga, hijo, tranquilo. Que te quiero.

-¿Qué le pasa a Isra?

-Pasado mañana le operan de apendicitis.

-Ah, bueno. Tranquilo, no es tan grave.

-Pero estas operaciones a veces se complican, Nacha.

Venga, vamos. -Respira.

(Timbre)

¡Alicia ¡Qué sorpresa!

De eso se trataba, de darte una sorpresa.

¿Te pillo en mal momento?

No, me pillas trabajando en la puesta en marcha del negocio de repostería.

Me alegro de que te vaya bien con ella.

Sí. Nos hemos complementado de maravilla

en lo personal y en lo profesional. Mira.

Ya estamos metidos en harina, nunca mejor dicho.

Le "patisserie" de Olga. Suena muy bien y muy francés.

Olga aprendió mucha repostería cuando estuvo en Francia.

Ten. Prueba una. A ver.

(EXCLAMA) Oye, está buenísima. Es que mi chica es maravillosa.

Todo lo hace bien. Se te cae la baba.

Me alegra verte tan ilusionado con todo.

Ya me tocaba que se me encarrilasen las cosas.

Por supuesto. ¿Y mi sobrinito qué hace?

Llorar cuando le saco del parque y le meto en casa.

Le va la marcha y salir a la calle. Ha salido a la madre.

Tienes que venir a verlo. Claro.

Cuando esté el negocio lanzado, me paso.

¿Quieres un café o un refresco? No, no quiero entretenerte.

De hecho, venía a pedirte algo

y tiene que ver con Somoza.

¿Y qué pasa con ese? Que cada vez tiene más poder, Julio.

Hace poco montamos un operativo para atraparlo

haciendo una descarga en Transportes Quintero.

Pero, una vez más, se ha vuelto a ir de rositas.

Es un tipo astuto.

Su objetivo es distribuir toda la droga

que le llega desde Colombia por su empresa de transportes.

Debemos pararle los pies.

Para eso estáis la policía.

Nos dejamos la piel en ello, pero necesito tu ayuda, Julio.

Lo siento, pero no me involucres.

Tienes información que no podemos conseguir.

¿Por qué supones eso?

Cuando te hiciste cargo de Transportes Quintero,

estuviste en el ajo durante semanas.

Por favor, cualquier cosa, por pequeña que sea, será útil.

Rutas secretas, contactos en Algeciras,

clientes por Europa... Cualquier cosa, por favor.

¡Alicia, no entiendo cómo puedes pedirme eso!

Ya sé que te estoy exponiendo. No lo haría si no fuera necesario.

Por supuesto que no es un juego para todos.

Julio, eres una de las personas que más razones tiene

para desear que Somoza caiga. ¿O no?

(Puerta)

¡Alicia! Qué guay verte. ¿Has venido sin el niño?

Sí, se ha quedado con la canguro.

¿Y cómo está? Muy espabilado, supongo.

Sí, está monísimo. Le he dicho a Julio que puede venir a verlo

y tú serás bienvenida. Gracias. ¿Ya come galletas?

Todavía no, pero en cuanto lo haga, le daré una tuya.

Os felicito por el negocio. ¿Te gusta el nombre?

Sí, mucho. Bueno, yo me tengo que ir.

Debo pasar por comisaría. Chao.

¿Y tú cómo vas con esto? -Bien, bien.

-Yo creo que me debería ir a París. -Elías, es solo una apendicitis.

-Yo estoy más tranquilo si estoy allí.

¿Y si las cosas se lían y salen mal? -De verdad que eres un caso.

Bueno, vete y ya no le des más vueltas.

Pero díselo antes de presentarte allí.

-Si le llamo me va a decir que no vaya,

que no quiere que pierda el trabajo y que está allí su madre.

-Ya. En esos casos, viene muy bien tener cerca

a la gente que quieres. Me hubiera vuelto loca

si no te tuviese cuando me pasó lo de la vista.

Fuiste como un padre conmigo. -Bueno, pero te lo merecías, Nacha.

-También hiciste una cosa que se llama transferencia.

Volcaste todos tus sentimientos de padre conmigo

porque no tenías aquí a tu hijo.

-Esto de dormir con una psicóloga te está trastornando un poco.

-Sí, un poco.

-La verdad es que llevo tan alejado de él por mi cabezonería

que debería recuperar el tiempo perdido.

-Sí. Seguro que él también se lamenta de haberte rechazado

cuando intentaste recuperar la relación entre los dos.

Anda, cógete unos días y vete. Os va a sentar de fábula.

-Lo hago, ¿no? -Sí.

-Hay que mirar hacia el futuro, ¿verdad, doctora?

-Sí. Oye, ¿qué le pasa a María? Tiene una cara...

-Sí, está un poco hecha polvo. -Gracias.

-Oye, María. Ven aquí, mujer.

Tienes los ojos hinchados. ¿Has estado llorando?

-Para qué os lo voy a ocultar si os vais a enterar.

Jesús y yo hemos roto.

-Hombre, lo siento mucho, María.

-Yo también lo siento mucho. ¿Y cuándo fue?

-Anoche.

-Pero ¿qué raro, no? Estabais tan a gusto, se os veía tan bien.

-Sí, yo, sí, pero por lo visto él no tanto.

Dice que no siente lo mismo.

En fin, ahora a asumirlo y a seguir para adelante, ¿no?

Más cornadas da el hambre, que dicen los toreros.

-Oye, María, que lo que necesites, lo que sea, ¿eh?

Que aquí me tienes, ¿eh?

-Conmigo también puedes contar y lo sabes.

-Muchas gracias a los dos.

-Bueno, ahí te he dejado lo de los cafés. Voy yendo.

Ánimo, guapa. -Gracias.

-María, cuídate, ¿vale? Poco a poco.

-Gracias, Elías.

-De acuerdo. Gracias por la información.

(Puerta)

Buenos días, general. Adelante, Lemos.

¿Alguna novedad sobre Somoza? No, estoy esperando a que me cite.

Créame, es mejor así.

Cuando he intentado adelantarme, ha sido peor.

Es un hombre hermético. Y desconfiado por naturaleza.

Pero es crucial para la misión que confíe plenamente en usted.

Lo sé y me revienta no haber podido conseguir nada más.

Lo de Tano me ha hecho ganar puntos, pero no se fía.

Si no se infiltra bien en su organización,

no vamos a conseguir darle caza

y el enlace de la DEA me está presionando mucho.

¿El capitán Jefferson? El mismo.

Es complicado llevar la iniciativa con Somoza.

Al final, es él quien marca los tiempos.

Vamos a intentar cambiar eso.

¿Qué le parece si se hace con el puesto de lugarteniente

que dejó vacante Tano? ¿Lugarteniente de Somoza?

Eso son palabras mayores.

Inventaremos algo para darle coartada en comisaría.

Se lo puedo proponer, pero no creo que acepte.

Así podría conseguir la información de primera mano.

Hay que hacer méritos para ser su mano derecha

y todavía recela de mí.

Iker, acaban de comunicarme algo que me preocupa.

¿Es cierto que la inspectora Ocaña ha rechazado nuestra protección?

Así es, general. ¿Por qué?

No le gusta sentirse sometida a vigilancia.

¿Es consciente del riesgo que corre estar amenazada por ese capo?

Sí, y está dispuesta a asumirlo.

Mientras Somoza no sospeche que le traiciono,

ella y su hijo están a salvo.

Será su responsabilidad si le ocurre algo a esa mujer.

Le voy a ser franco, Lemos:

lo mejor para todos es que rompa su relación con Alicia Ocaña.

Ni hablar.

Desde el momento en que se involucró en una relación tan seria con ella,

puso en riesgo la operación. Discrepo.

Me he comportado con una profesionalidad y entrega

fuera de duda. Cuando uno entra en la casa,

sabe que las misiones pasan por delante de la vida personal.

Y ahora el especio vital que debería dedicarle a la Operación Valentina

está invadido por la inquietud por el bienestar de esa mujer y su hijo.

Puedo con ello. Eso cree.

Pero lo que veo es a un hombre estresado, por no decir angustiado.

La misión no se verá resentida.

Somoza sabe que Alicia y su bebé son su talón de Aquiles.

Si tiene que sacrificarlos, no dudará.

Ha sido franco conmigo, permítame que lo sea con usted.

No estoy dispuesto a dejarla, está por delante de la misión.

Piénselo mejor.

Va a pasarlo muy mal teniendo que manejar a un desalmado

como Somoza sabiendo que puede dañar a quien más quiere.

Lo asumo. Quiero a Alicia y puedo seguir sin romper con ella.

(Móvil)

Es el capitán, Jefferson.

Ya está.

Jefferson sabe que será el lugarteniente de Somoza.

Lo intentaré. Lo hará.

Es lo que la DEA espera de usted.

-Pensaba que te habrías ido del barrio.

La canguro podía quedarse un rato más. Siéntate.

Julio, piensa en lo que podríamos conseguir si nos ayudaras.

No pienso en los beneficios, sino en los riesgos.

No me refiero solo a Somoza, hablo también de la policía.

Me vería obligado a reconocer delitos que...

No te preocupes por eso.

Al ser una fuente confidencial, solo yo lo sabría.

He sufrido demasiado, Alicia.

La pérdida de papá no te afectó, pero a mí me jodió y mucho.

Luego, al ponerme al frente de su empresa,

tuve que aguantar sus amenazas y sus presiones.

Lo has pasado muy mal,

pero se trata de hacer un último esfuerzo

para acabar con esto.

Un esfuerzo.

Mira, yo no tengo tu aguante ni tu profesionalidad.

Estoy enfermo, ¿sabes?

Estuve a punto de quitarme del medio por la vía rápida.

Si no llega a ser por Olga, no lo contaría.

No sabes cuánto me cuesta pedirte ayuda,

pero estamos desesperados, Julio.

La persona que mató a Quintero, a Rober y a Jairo sigue libre

y podría seguir matando a inocentes, algunas de ellas muy cercanas.

Por favor, te pido que pienses en mí.

Estoy intentando empezar una vida nueva, tranquilo.

Comprendo tus miedos,

pero sé que eres valiente, por eso apelo a ti.

Por favor, ayúdanos.

No, pues qué belleza ver a dos hermanitos en armonía.

Estábamos muy a gusto hasta que ha llegado.

Ahora, si no le importa, querríamos seguir hablando a solas.

¿Sabe cuál es la diferencia entre Quintero y yo?

Que a mí ya no me quedan hijos, pero yo sigo aquí.

Deje a nuestro padre descansar en paz.

Ah, no, ahora resulta que usted lo ama, ¿no?

Lo que hace el poder de la muerte. Hace bueno a cualquier huevón.

No le consiento que hable así de él.

No se ponga así, inspectora. Ni el embarazo la endulzó.

¿Sabe lo que debería hacer usted?

Pedirme perdón. ¿Yo? ¿Pedirle perdón?

Sí, porque usted fue a mi empresa con sus compañeros

porque tenía la imaginación, se imaginaba, pues,

que yo estaba recibiendo droga ¿y qué encontró?

Nada. Se pusieron a revisar todo y lo único que me dejaron

fueron todas esas lavadoras rotas.

Bueno, digamos que son los daños colaterales

de la lucha contra el narcotráfico.

¿Y yo por qué tengo que ser víctima de esos daños colaterales, eh?

Mire, el comisario ya le pidió disculpas

y supongo que le habrán recompensado económicamente.

Dese por satisfecho. ¿Sabe qué es lo que pasa?

Que mi nivel de satisfacción es mucho mayor.

Sobre todo cuando las personas que me hieren

son las que deberían estar protegiéndome.

Qué cínico es.

En fin, me tengo que ir. Luego hablamos.

Un momento, Quinterito. No tan rápido.

¿Qué le parece cómo me trata su hermanita?

-Tengo que irme. -No. Usted no va a ningún lado.

¿De qué hablaron? -De mi nueva empresa.

-¿Seguro? ¿No estarían hablando de Transportes Quintero?

-No tengo que darle explicaciones.

-Mire, Quinterito, Quinterito. Quédese tranquilo, ¿oyó?

Mire que nuestra relación terminó muy correcta

y beneficiosa para los dos.

No se ponga a desequilibrar la balanza

porque va a salir mal parado. -¿Me está amenazando?

-No, le estoy advirtiendo.

Mejor quédese haciendo "cookies" con su rubia

y no se meta en camisas de once varas.

-¿Qué sabe de Olga?

-Sé que es una rusa traída a España, adoptada cuando era pequeña.

Como ve, tengo mucha información

y me interesa, sobre todo, cuando se trata de niñas hermosas.

-Déjela en paz. -¿Qué pasa?

¿Acaso estoy diciendo que le voy a hacer algo?

Es que usted ahora lee la mente, por eso sabe de lo que soy capaz

si usted me traiciona, ¿no?

-Ella no tiene la culpa de nada. -Pues yo lo sé.

Pero como dijo su hermanita aquí,

en todos lados hay víctimas colaterales.

Mantenga la boca cerrada, que en boca cerrada no entran moscas.

-Hola, Jesús. -Eh.

-¿Me pones unas cuantas naranjas? -Sí.

-Están un poco mustias. A ver si me vas a envenenar.

-Tengo más. Si quieres voy a la cámara a buscar.

-No. Con tres o cuatro me apaño.

Qué animado está el local, ¿no?

-Bueno, sí. A veces no hay nadie, otras está hasta los topes.

-Ya. -Así son los negocios.

-De negocios entiendo poco, la verdad.

-¿Algo más?

-Sí. Esta mañana, mientras investigábamos un robo

en un almacén de fontanería y construcción,

me he acordado de ti. -¿De mí?

-Sí. Pura asociación de ideas. La mente es una caja de sorpresas.

-La mía debe estar cerrada. No sé de qué hablas.

-Hablo de tubo metálico, de varillas de hierro enriquecidas con magnesio,

de bombonas de oxígeno, sopletes, ¿te suena?

-No. Sigo sin entenderte.

-Son los materiales para construir una lanza térmica. ¿O falta alguno?

-Elías, ¿has venido a comprar naranjas o alguna otra cosa?

-La verdad es que he venido a despejar cualquier duda sobre ti.

Ten en cuenta que han pasado por aquí Goliat y el Toño hace poco.

-Elías, venga, no me jodas, ¿eh?

¿Tienes algo sólido de lo que acusarme?

-No, sólido, no, algo en estado gaseoso.

Lo que no quiero es encontrarme con que el Chispas ha vuelto a la carga

con sus compinches, ¿me entiendes?

-Te he dicho que ya no soy un delincuente.

-¿Me quieres dejar en paz?

-Si no tienes nada que esconder, ¿te importa responderme a una pregunta?

¿Dónde estabas anoche a la una?

-Anoche a la una estaba en casa, sí.

Estaba viendo un programa que echan en la tele,

de esos que salen famosetes bailando. ¿A ti te gustan?

-Me encantan. -¿Ah, sí? A mí también.

Y, como no quería cocinar, pedí una pizza por teléfono.

Tengo la factura ya pasada la medianoche.

-No hace falta que me des tantas explicaciones.

-¿No? Pues pensé que estabas deseando escucharlas.

-Yo solo espero por tu bien, de verdad,

que mis sospechas no sean más que unas de esas tonterías

que rondan por mi cabeza, ¿eh?

Venga. ¿Qué te debo. -1,20.

-Como estos.

Oye, Jesús, otra cosita.

Que me he enterado de lo de María, ¿de verdad que has roto con ella?

-¿Eh? Le ha faltado tiempo para comentártelo.

-Somos buenos amigos y necesitaba hablar con alguien.

Está destrozada. -Lo siento por ella.

Yo no lo estoy pasando bien tampoco.

-Entonces, ¿por qué has roto con ella?

-Eh, ¿sabes qué? No me apetece contártelo, son cosas mías.

-Mira, Jesús, te dije una vez que no le hicieras daño

y no has podido evitarlo. -Ya te digo que lo siento.

-Mira, Jesús, si de verdad no la quieres, aléjate de ella.

Oye, ¿y tu hijo por dónde anda? ¿Cómo está? Hace días que no lo veo.

¿Jesús?

-Está en el pueblo con unos amigos, ¿de acuerdo?

-Espero que vuelva pronto porque te está afectando, macho.

Venga.

-Está hecha polvo.

María parece muy fuerte, pero en el fondo es muy sensible.

-No lo entiendo. ¿Estaban mal y disimulaban de cara a la galería?

-A ver, estaban ahí, ahí, pero vamos, que nada serio.

Creo que María no imaginaba que Jesús iba a dejarla así.

-Es que una nunca se espera esas cosas. ¿Y dónde está?

Me gustaría darle un achuchón. -Ha subido a descansar

aprovechando que no hay mucho lío. La pobre no ha pegado ojo.

-Se pasa tan mal cuando estás enamorada y se acaba.

Por eso luego es tan difícil volver a confiar en alguien, ¿no?

-Ya te digo. Pero bueno, Espe, ¿qué quieres?

Estar enamorado es de lo más bonito que te puede pasar en la vida.

No sé, sentir todo el rato ese hormigueo

que te cura de todos los males... No sé.

-Si es que tienes toda la razón, pero conforme te haces mayor,

ya es más difícil hallar a quien te haga sentir especial.

Tú aprovéchate, que eres joven. -¿Qué dices? Si eres una chavala.

-Hola, chicas, ¿qué tal? -Hola.

-Paty, ¿me pones un cortadito, porfa?

¿Qué tal está María? -Ha subido a descansar un rato.

-Vaya faena le ha hecho Jesús. Nos lo ha contado.

-Es que a los tíos, quien los entienda, que los compre.

-Bueno, en el amor es así, unas veces se sufre y otras no.

-Tú de qué te quejas si te va genial, ¿no?

-La verdad es que sí, para qué negarlo.

Ojalá se arreglen Jesús y María.

-Bueno, yo vi a Jesús un poco tajante, ¿eh?

Y María no quiere verlo ni en pintura, claro.

-Más tajante fue Teresa conmigo y ahora mira. Nos va fenomenal.

-Ya, pero Teresa nunca te dijo que no te quería.

-No, pero me dijo que no se comprometería conmigo

y ya ves, ahí vamos.

-Bueno, comprometerse, tampoco se ha comprometido del todo.

-¿Qué quieres decir?

-Que vivís cada una en vuestra casa sin la carga de la convivencia.

-Se llama "living apart together". -Bueno, llámalo como quieras.

Pero ¿tú estás bien? -¿Yo? Fenomenal.

-Ya está. ¿Para qué cambiar las cosas si funcionan?

-A mí es que me encanta lo que hacemos juntas.

-Pues allá tú.

-Voy a retirar lo dicho. Lo que te pasa es que eres antigua.

-¿Qué dices? ¿Qué antigua? No tiene que ver con eso.

Lo que pasa es que yo, cuando me enamoro,

me enamoro a tope y lo entrego todo

y quiero estar con esa persona todo el rato

y pasar con él los días y las noches y convivir

porque la convivencia es un proyecto precioso como pareja.

Es superar juntos los obstáculos de la vida.

Bueno, que me tengo que ir o Miralles me va a echar una bronca...

Que últimamente está crispada. ¿Me pagas el...?

-Pues sí, sí, enamoradiza, yo te lo pago.

-Hasta luego, Espe.

¡Las tortillas, Dios!

-Oye, Paty, que sí huele un poco a quemado, ¿eh?

-Ya, ya.

-Señor Mayoral. Esa no es una pose de un trabajador esforzado.

¿Qué está haciendo?

-Me permito soñar que estoy en uno de esas playas.

-Pues cambie de pantalla, que no le pago para soñar.

-Solo es una pausa. -¿Qué ha pasado con mis asuntos?

-Aunque no lo parezca, me ocupo de ellos.

-¿Usted me toma por huevón?

Se está perdiendo el tiempo haciendo nada.

¿Qué pasa con mi dinero en Cali? -Se está redireccionando.

Ya le dije que estos procesos llevan su tiempo

y no puedo hacer nada por acelerarlos. ¿O quiere que pedalee?

-¿Está buscando que le arranque la cabeza o qué?

Otra respuesta como esa, malparido, y lo mando de vuelta a la cárcel.

-Le pido disculpas. -Eso está mejor.

-Bueno, Y dígame, pues,

¿ya agarró posesión de sus funciones en Transportes Quintero

o se cree que esto se maneja solo? -Por supuesto que no.

Pero necesito hacer unas consultas y quería pedirle permiso

para llamar a Tano. Dejó colgados varios asuntos

y me iría muy bien hablar con él. -Olvídese de Tano.

Él está en Colombia y usted está aquí.

-Sí, ya lo sé, pero tengo unas dudas que seguro que me puede solucionar.

-Que cada palo se cargue su vela. Olvídese de Tano para siempre.

-Como usted mande,

pero me llevará más tiempo poner orden en Transportes Quintero.

-Quiero saber cómo va mi dinero hasta el paraíso fiscal.

-Yo se lo explico. -Pero me lo explica en cristiano,

no en la jerga que usa usted de picapleitos.

-Por supuesto. Mire, el 50 % de su dinero está siendo transferido

en este momento a Las Bahamas. -¿Quién lo está manejando?

-He puesto al frente a un testaferro de confianza.

-Quiero ver las rutas de mi dinero de Cali hasta Las Bahamas.

-Muy bien.

Observe este cuadro. En él se explica la ruta y quién es el receptor.

-¿Cómo se llama el testaferro?

-Christian Vargas Gil con residencia en Panamá.

Él lo transfirió a su empresa, Bananas Company,

situada en las islas Caimán.

De allí sigue viajando hasta Marga Star, situado en Barbados

para desembarcar en Las Bahamas, en Farmer and CIA.

¿Satisfecho?

-Las Bahamas. Mi isla preferida del Caribe.

Quizás la tengo mitificada por eso de las películas de James Bond.

-¿Y eso?

-Ahí fue su primera aventura cuando estaba peleando contra doctor No.

-Ah, no sabía. Yo soy más de Indiana Jones.

-Indiana Jones, esa gringada pendeja. -Permítame discrepar.

No sé si se acuerda en la segunda película...

-Bueno, Mayoral, se calla que no le pago para que me hable de cine.

¿Qué pasa con mi otro 50 % del dinero?

¿No lo va a blanquear o qué? -No he querido llamar la atención.

Por seguridad es mejor diversificar el capital "black"

y crear otro entramado financiero totalmente diferente.

-Con otro testaferro. -Por supuesto.

Y este no sabrá nada del primero. Ante todo, opacidad.

Pero debe darme más tiempo, quiero que lo tenga presente.

-No se vaya a quedar dormido en los laureles.

Mire que mi paciencia no es infinita. -Lo tengo muy en cuenta.

Creo haber hecho méritos suficientes para ganarme su confianza.

-¿Mi confianza? Es una palabra que no le regalo a cualquiera, ¿oyó?

-¿No me he ganado su reconocimiento? -¿Qué quiere decir con eso?

-Que teníamos un trato y tras transferir el 50 % de su plata,

debería pagarme la mitad del millón de euros

que acordamos iba a pagarme.

-Hasta que usted no blanquee el 100 % de mi dinero,

usted no va a recibir un céntimo. -Eso no es justo.

-No me haga repetírselo.

El trato es que usted me transfiere el 100 % del dinero

y después, solo después que lo haga

quizá yo le recomiende algunas playas en Brasil.

-Todos esos pensamientos oscuros los apuntas en una libreta,

como hablamos, y el próximo día lo comentamos. ¿Te parece?

-Muchas gracias. Me estás ayudando mucho.

-Gracias a ti, Gabi. Hasta la próxima.

-Adiós.

(SUSPIRA)

-¿Y tú qué haces aquí?

-He pensado que tendrías cambio de paciente

y tendrías cinco minutitos.

-Sí. Y me viene muy bien desconectar.

Cada vez que viene esta niña, me deja hecha polvo.

-Pobre. -¿Y tú qué tal? ¿Qué tal todo?

-Bien. En lo que va del día, Elías y yo nos hemos ocupado

de una pelea entre vecinas y del robo en una empresa del polígono.

Ya ves, nada excitante. -Bueno. ¿Y esta noche debes trabajar?

-Si no hay nada urgente, no. ¿Por qué? ¿Quieres que hagamos algo?

-Sí, pero en mi casa.

He visto un plato en un blog que te lo quiero hacer.

-Tu cocina me está haciendo ganar dos kilos de más,

pero no me importa, me encanta ser tu conejillo de indias.

-Si eres más que eso, boba. -Ya, bueno.

-Ya, bueno, ¿qué?

-No me pongas esa mirada escrutadora que no me gusta.

-Pero "ya, bueno", ¿por qué has dicho eso?

No te gustan mis platos. -Claro que sí. Me encantan.

-¿Y por qué has dicho eso? ¿Qué querías decir?

Dilo que tienes tres minutos hasta que llegue el paciente.

-No he querido insinuar nada. Me parece genial,

me encanta que un día estemos en tu casa y otro también en la tuya.

-Es eso, no quieres venir a mi casa. ¿Quieres que vayamos a la tuya?

-Que no, que me encanta, pero no me he sabido explicar.

-Pues explícate.

-¿Te parece si lo hablamos esta noche?

-Venga, suéltalo ya. -A ver, es sobre nosotras.

Me gustaría que nos fuéramos a vivir juntas.

Vale, sí, ya sé que me he precipitado un montón,

tú eres muy independiente y yo creo...

-No, me parece muy bien.

-¿En serio? -Sí.

A ver, aunque te sorprenda, lo había pensado.

-¿Sí? -Sí, de verdad.

¿No te lo crees? ¿Te lo pongo por escrito?

-No, si con un beso me basta.

Bueno, ¿y qué? ¿Cuándo empezamos? ¿Cómo hacemos todo esto?

-Hoy mismo, si quieres. Vienes con una maletita y te instalas.

-Me encanta. -¿Sí?

-Te quiero. ¿Te he dicho que eres la mujer de mi vida?

-Me lo dices tropecientas veces.

(Timbre)

-Creo que ha llegado tu paciente. -Sí, venga.

-Te veo esta noche. -Vale.

-Chao. Te quiero.

Buenos días. Ya era hora.

Disculpe el retraso, pero para venir debo tomar precauciones

si no quiero levantar sospechas en comisaría.

Eso lo entiendo. Cuéntame, ¿cómo van las cosas con sus superiores?

¿Vieron que la operación que me montaron fue un fracaso?

Bueno, no está siendo un buen trago, la verdad.

El comisario Bremón volvió a disculparse,

pero eso no me basta.

¿Que no le basta? No.

Quiero cobrársela a esos malparidos. Pase página, Somoza.

Ya se ha ido de rositas, ¿no?

Por cierto, la mercancía ya tiene que estar en su destino, ¿no?

Por supuesto. Y está siendo en este momento distribuida en siete países.

¿En siete? No pierde usted el tiempo.

¿Cómo voy a perder el tiempo, amigo? El tiempo es oro.

¿Cree que llegué aquí por casualidad o qué?

Lo que me pregunto es cómo consiguió burlar a la policía.

¿Qué quiere decir?

Que si no transportó esa mercancía en las lavadoras,

entiendo que utilizaría otros métodos.

Por supuesto, hombre, pero eso no se lo voy a decir.

Lo importante es que esa mercancía llegó

y está siendo distribuida en este momento y punto.

Además, este triunfo no solo tiene un valor económico,

sino un valor psicológico.

Eso me convierte en el amo y señor de todo este negocio

y eso lo saben sus superiores, mis socios y mis enemigos.

Y nadie lo duda, Somoza, es usted el amo.

Pero como todo buen amo, necesita un subalterno de confianza,

un lugarteniente, ¿no?

Y ahora que el puesto de Tano se ha quedado vacante,

necesitaría encontrar a uno.

Y lo haré, oficial, pero a su tiempo.

Tengo que serle honesto y decirle que ese nombre aún me escuece.

Lo entiendo y es lógico. Una traición siempre marca.

La verdad es que le tenía cariño.

Era un hombre que hablaba poco, pero...

Bueno, prefiero no hablar de ese tema ahora.

Si me disculpas, creo que deberíamos hablar del tema para zanjarlo.

¿Y si no tiene que buscar a nadie porque lo ha encontrado?

¿Y si lo tiene delante en este momento?

¿Usted?

Le he demostrado con creces mi lealtad.

Y lo ha hecho, pero no me sirve. Veo demasiados inconvenientes.

¿Como cuáles?

Como que tendría que dejar el cuerpo de policía.

Sí, ¿y?

Que me quedaría sin ningún infiltrado.

Le podría buscar un policía que nos pasara la información que necesite.

No me costará.

A mí me extraña que quiera dejar ese cuerpo así por así.

Somoza, soy ambicioso y lo sabe. ¿Qué me dice?

Mire, oficial, mejor se queda trabajando como infiltrado

y ya después veremos. Tiempo al tiempo.

Somoza, maté a Quintero por usted, ¿o no se acuerda?

Claro que me acuerdo. Entonces, confíe en mí.

Le demostré que su mano derecha le vendía a la policía.

¿Qué más pruebas quiere? Está claro que me necesita a su lado.

Mire, lo que pasa es que en esta vida

las cosas tan claras me causan recelo.

Mejor siga trabajando como infiltrado y ya veremos qué pasa.

Tiempo al tiempo.

Está bien. Dígame al menos que lo considerará.

Está bien, oficial, lo voy a considerar.

Ahora retírese y déjeme solo que voy a hacer una llamada a Colombia.

Hasta mañana y gracias por todo. De nada.

Llámame si necesitas ayuda. Lo tengo en cuenta.

Pero vete o llegarás tarde a la universidad.

Hola, ¿puedo pasar? Claro.

Me alegro de que hayas venido. ¿Y Leo?

Durmiendo. Acaba de tomarse el biberón, aunque le ha costado,

y se ha dormido. Bueno, dime.

Eh...

Que me quedé con mal cuerpo cuando te fuiste.

Sí, yo también. No voy a hacerlo, Alicia.

Lo siento, tienes motivos que podrían convencerme, pero...

Y lo que has sufrido, ¿qué? Precisamente.

Es que no sé cómo aguantas cuando lo ves pasear tan campante...

Que sí, hermana, lo que me vayas a decir se queda corto.

¿Y todo el daño que podría causar? ¿No te motiva para desenmascararlo?

Me amenazó con hacerle daño a Olga, ¿sabes?

¿Cuándo? Justo al irte tú.

Se olió lo que estábamos hablando y no se anda por las ramas.

Será cabrón.

No me lo puedo creer. No puedo hacer más, Alicia.

Y no es por falta de ganas, pero no puedo exponer a quien más quiero.

¿Entiendes? Claro.

Me tiene controlado.

Ha investigado sobre Olga. Sabe que es rusa,

que estamos montando un negocio... ¿Sabe que es hija de Miralles?

Es un demonio y se entera de todo

y no vacila para cumplir sus amenazas.

Por eso no puedo permitirme poner en riesgo a Olga.

Lo sé y no debería habértelo pedido.

Soy muy feliz con ella. Estamos empezando una vida juntos.

Tienes toda la razón al protegerla.

Te quiero dar un consejo que no me has pedido.

Tú también deberías protegerte.

Aunque te creas a salvo por ser policía,

si le tocas las narices, acabará contigo.

Por favor.

-Así es, Nelson. Todo está saliendo como lo planeamos.

Sí estamos hablando, entonces. Bueno, pues.

¿Qué pasa aquí? ¿Quiénes son ustedes? -La mercancía, cabrón.

-¿Qué es lo que pasa, malparido? -¿Dónde está la droga?

-¿Qué droga? Lo que hay son lavadoras, mijo.

-¡Pedazo cabrón, la droga! ¡Eh! ¡Bajad las armas de inmediato!

Soy policía y fuera hay un coche patrulla. No vais a salir de esta.

(Disparos)

¿Está bien, Somoza? Ese malparido quería lo mío.

Bueno, ya está, patrón. ¿Cómo fue que se volvió?

En el control de acceso vi al vigilante maniatado

y supe que algo no iba bien.

Déjeme decirle que su instinto me salvó la vida.

Me alegra haber vuelto. Vamos a la oficia, pues.

-¿Qué? ¿Sin novedad al frente?

-Ninguno de mis confites ha oído hablar de radiales

ni bomba de oxígeno ni nada.

-Igual están esperando unos días para vender la mercancía.

-O igual no quieren venderla. -¿Por qué? ¿Sospechas de algo?

-Lo que te he comentado, un delito puede llevar a otro.

Es todo muy contradictorio.

-¿Puedo pedirte algo? -Venga, inténtalo.

-Si durante el atraco se tuercen las cosas

y mi padre se ve en apuros,

¿recordarás cuando te torciste el tobillo en una huida?

-Eso es lo que más te preocupa, ¿no? Que a tu padre le pueda pasar algo.

No te preocupes. Yo me encargaré de que no le pase nada.

-Jesús, tú a mí no me engañas.

Sé que quieres a María y si la has dejado es

porque ha tenido que pasar algo y... -Paty, no somos ni la primera

ni la última pareja que rompe. ¿Tan difícil es de entender

que ya no la quiero? ¿Eh? ¿Te lo cuento en chino?

-Eh, que conmigo no hace falta que te pongas borde.

He venido a hablar las cosas de buen rollo

y sin faltarte al respeto.

-No es mala idea que sustituya a Tano.

¿Es una propuesta en firme? Se lo puede tomar como un cumplido.

Al menos se ganó la idea de que me lo replantee.

Buenos días. Inspectora Miralles.

Qué sorpresa tenerla por acá. ¿En qué la puedo ayudar?

Antes de seguir hablando me gustaría preguntarle

a mi oficial Lemos qué hace aquí. Ángel Camacho.

Es argentino, pero lleva años viviendo en España,

concretamente en nuestro barrio.

Su familia vive en Argentina y está recibiendo estas fotos

con mensajes pidiendo dinero. Lógicamente, están desesperados.

Quiero que verifiques la autenticidad de las fotografías.

Necesitamos saber si se trata de Ángel Camacho.

Me acaban de llamar de un bufete de Santander.

Es muy prestigioso.

-Y le han hecho una oferta para que trabaje con ellos.

-Eh, sí. -Gracias.

-Me gustaría volver a mi tierra. Echo de menos muchas cosas

como vivir en una ciudad más tranquila.

-Se quiere ir por mí.

¿Por qué no es honesta y me dice la verdad?

Pues terminamos esto de una vez.

¿Ha rastreado los mensajes de los secuestradores?

Los mensajes se han enviado desde móviles prepago.

Han sido dados de alta con identidades falsas

cuyas tarjetas ya habrán sido destruidas.

Ha geolocalizado el móvil de la víctima

y, como era de esperar, lleva diez días inactivo.

-Te traigo una salida.

Si quieres, puedes liberarte de trabajar para él.

Digamos que puedo ofrecerte

las condiciones necesarias para que lo mandes a paseo.

-Permíteme que lo dude.

-Hace tiempo te dije que, llegado el momento,

te ayudaría a alejarte de todo esto. Ese momento ha llegado.

-El dueño se ha pirado a Ámsterdam.

Está montando una exposición de diamantes

y no vuelve hasta pasado mañana.

-¿Cómo lo tienes tan claro? ¿No tiene familia?

-Llevo mucho preparando este golpe. No he dejado ningún cabo suelto.

En la cárcel he soñado con dar el golpe perfecto cada día.

¡Deja de tocarme las narices con tus dudas y miedos!

-Vale ya, por favor.

  • Servir y proteger - Capítulo 322

Servir y proteger - Capítulo 322

10 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Yeyo

    No sé por qué, si Alicia ya probó las galletas de muestra que le dio Julio, parece que, al llegar hoy a casa de éste, no las conociera. Supongo que los que atacaron a Somoza fueron enviados a sabiendas del General para facilitar a Íker el convertirse en el lugarteniente de Somoza.

    11 ago 2018