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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 319 - ver ahora
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Madre mía, qué macarrada.

Ampliando la imagen

he descubierto que el tío lleva un chapa que dice: "Acteon 2000".

-"¿Acteon 2000", y qué es eso?"

-Un colegio mayor de universitarios.

-Tomás, te coaccionaron los veteranos, ¿verdad?

-Que no, joder.

Estoy harto de esta pregunta.

-Y nosotros de que niegues la evidencia.

(ESPE) -¿Se mete en la fuente?

(SOSPRENDIDA) ¡Venga ya! Con zapatos, con ropa, con todo...

-Te has pillado una bronquitis por culpa de esos salvajes.

Lo mejor será que los denuncies.

-Es la pantalla inicial del ordenador al que quiero acceder.

Ahora tengo acceso remoto al ordenador, ¿es así?

-Traigo malas noticias.

-¿Qué ha pasado?

-El gerente de Harinas Crisol rescinde el contrato con nosotros.

-¿Qué motivo te ha dado?

-Se enteró de que asesoramos a Harinas Belmonte,

su máxima competidora.

Le ha sentado como un tiro.

-Conmigo también jugaron sucio,

y no quiero que nadie pase por algo así.

Le dije que trabajan para Harinas Belmonte

porque tenía la obligación moral.

¿Has notado algo en el escritorio?

¿A qué te refieres?

El hecho de que el cursor se mueva solo es sospechoso.

Alguien ha podido acceder al control remoto de tu disco duro.

Normalmente, estos virus se instalan manipulando el ordenador físicamente.

-Yo lo mato, yo lo mato...

"Papá, ¿de qué hablas?"

No, mejor de quién hablo.

De Sergio Mayoral, estuvo aquí.

"Está claro que ha sido él".

Si Sergio tiene algo que ver con todo esto,

tenemos una oportunidad de oro para encarcelarlo.

Estando en libertad condicional,

este delito le saldría caro. Pero prométeme...

No te preocupes, no haré ninguna tontería.

Pero ocúpate de esto, porque me está perjudicando.

La policía ya está analizando el portátil.

Es cuestión de tiempo que rastreen la conexión hasta aquí.

-Nunca volveré a participar en un atraco.

Por nada del mundo. Tienes que creerme.

-A estas alturas, eso es imposible, papá.

-Si está enfadado contigo, no querrá hablar,

Y a lo mejor ha decidido irse a otro lado.

-No, David siempre contesta mis llamadas, y nunca apaga el móvil.

Estoy convencido de que le ha pasado algo, lo sé.

-¿En qué puedo ayudarle? -Sí, venía...

(Teléfono)

Disculpe.

-¿Qué gano yo haciéndole daño a tu hijo?

Solo quiero que trabajemos juntos.

-Y yo quiero verlo. -¡Cállate ya!

-Hola. -Hola.

-Perdón. ¿Interrumpo? -No, yo ya me iba.

Ya hablaremos cuando te venga bien, ¿vale?

Hasta luego.

-He organizado 12 puntos de control y nos llamarán en cada uno.

De momento, han sido puntuales.

-¿Sabemos si el sellado de las lavadoras es seguro?

-Completamente.

Perdón. ¿Este teléfono es el tuyo? Sí.

¿Dónde estaba? Ahí fuera. Se te habrá caído.

¿Habrá oído lo de las lavadoras? -No creo.

Estaba esa puerta cerrada.

¡Quieto todo el mundo, las manos en alto!

¡Que nadie se mueva! ¡Registren el interior!

Comisario Bremón,

esto no parece una visita de cortesía.

¿Qué es lo que pasa?

Tenemos una orden de registro.

(Música emocionante)

No sabía que transportar lavadoras era un delito en España.

¿No es así comisario?

No se haga el gracioso.

Sabe perfectamente lo que buscamos.

Inspectora, yo respeto mucho a la autoridad.

No sé de qué me está hablando.

En ese caso, no tendrá inconveniente en que registremos las cajas.

Qué importa lo que yo diga si tienen una orden.

Efectivamente, la tenemos.

Creo que ha llegado el momento de hablar con su abogado.

¿Quiere que lo llame=

-No haga nada, Tano.

Si lo llama parecerá que somos culpables.

Todavía no han encontrado nada.

Déjelos que sigan buscando.

Patrón, van a encontrar... -Que se calle la boca.

Eso es lo que tiene que hacer.

¿Qué es lo que pasa con el perrito?

¿Está constipado?

¿No encuentra nada?

No cante victoria tan rápido.

Usted sabe que desmontaremos las lavadoras

hasta comprobar que no hay ningún compartimento estanco.

Es cuestión de tiempo encontrar lo que buscamos.

Inspectora, yo le voy a decir algo.

Desde que la vi llegar tengo un pensamiento

dándome vueltas en la cabeza.

¿Cómo es posible que una madre primeriza

esté haciendo un operativo en lugar de estar con su bebé?

¿Será que el impulso policial es mayor que el impulso maternal?

Qué pena siento yo por ese bebecito.

Que una madre prefiera estos menesteres

antes de estar cuidándolo.

Su madre ha venido para ver la detención

del responsable de la muerte de su padre.

También haría bien en retirar su perro,

y no cause tantas molestias.

Tengo que cumplir un plazo de entrega,

y no puedo hacerlo por su culpa.

Desde que yo tomé Transportes Quintero,

las fechas de entrega son muy importantes.

Le aseguro que, ahora, ese es el menor de sus problemas.

Yo que usted...

iría pensando qué explicación nos va a dar

cuando terminemos de abrir todas sus lavadoras.

No puede hacer eso. Destrozará la mercancía.

Por supuesto que puedo.

La orden nos da permiso para registrar el camión

y todo el contenido. De arriba abajo.

¿Qué te pasa?

¿Qué ibas a prepararte?

-Un café.

-Tal como estás, es mejor que te prepare una tila.

Una manzanilla o algo.

-No me lo puedo sacar de la cabeza

que he estado a punto de que confesara.

-Ya.

-Pero he sido incapaz de que denunciase

a esos bestias que le hacen la vida imposible.

¿En qué lugar me deja a mí esto como policía?

Si el muchacho ha preferido seguir viviendo

las perrerías que le hacen en lugar de hacerme caso.

-Pues en un lugar muy bueno, Fede.

Ese chico está aterrorizado por las posibles represalias

en el colegio mayor si denuncia.

Y tú...

Tú estás así porque has empatizado con él.

Porque sufriste lo mismo, y sabes lo qué está pasando.

-De repente...

Pensé que tenía todo eso superado,

y las puñeteras novatadas, pero...

El caso de Tomás...

me ha empezado a revolver por dentro.

-¿Sabes qué es lo mejor para estos casos?

Hablar. -¿Y qué quieres que te diga?

¿Lo humillado que estaba?

¿Lo enajenado que estaba como persona?

-Por ejemplo.

Es un buen comienzo, sí.

Fede, que somos amigos.

Yo no te voy a juzgar por nada de lo que me cuentes.

Ya sé que te da un poco de corte

hablar de sentimientos tan íntimos, pero...

Te doy mi palabra de que no va a salir de aquí.

¿Habéis encontrado algo dentro?

No hay nada en el muelle ni en las oficinas.

Ya le dije que aquí iban a encontrar lavadoras nada más.

Hay más aparatos embalados, esto es el principio.

No me hagan perder más tiempo, ni pierdan el suyo.

Terminen con este numerito.

Que continúen con la búsqueda de las otras cajas.

En la boca me metieron un embudo...

y empezaron a echar mogollón de alcohol...

Litros y litros.

Luego tuvieron la gentileza, de dejarme en la puerta de urgencias

para que me tratasen el coma etílico.

-¿Y por qué no denunciaste?

-Porque fui un ingenuo y un imbécil.

Fui a hablar con los veteranos.

A ver si podían interceder en mi caso,

y hacerme la vida más agradable.

-Pero no hicieron nada, ¿no? -Sí, hicieron.

Hicieron mogollón, se ensañaron conmigo...

Desde entonces lo pasé muy mal, y fue cuando...

cuando casi dejé los estudios.

-Menos mal que no los dejaste.

-Estuvieron apaleándome durante toda la noche.

Con uno de esos cables de electricidad,

de los que hay en las obras, que parecen barras.

Otra vez me pegaron un puñetazo en el ojo.

Delante del director del colegio mayor.

Y el muy mierdas no dijo nada.

-Hay que ser muy valiente para soportar todo eso.

No sé cómo pudiste aguantar. -Pues día a día, Espe.

Contaba los minutos para que se terminase primero y...

y marcharme a un piso compartido.

Pero el caso de Tomás, me ha hecho recordar

toda esa vaina y...

y lo mierda que me sentía yo, ¿sabes?

Parece que soy yo ahora el que es un...

un acobardado de 18 años.

-Bueno, todavía puedes seguir intentándolo con Tomás.

Tú puedes convencerlo.

Nadie mejor que tú sabe por lo que está pasando.

-Pero ya has visto cómo ha reaccionado.

-Bueno, pero...

tú no le presiones con la denuncia, déjale que hable,

que se exprese, que lo exteriorice, y...

Y así se sentirá más cómodo. Contigo ha funcionado.

-Sí, pero yo no soy tú.

-El número de Tomás.

-Lo tenías todo calculado.

-Es que, hay que tener en cuenta todos los supuestos.

-Espe,

eres muy linda.

-Llama.

-"¿Sí?" -Eeeee...

Tomás, soy Fede, el inspector de la comisaría.

-"Ya os dije que no pondré ninguna denuncia."

-No tiene nada que ver con ninguna denuncia.

Yo solo quiero hablar contigo, sé cómo te sientes.

-"¿Para qué quiero hablar?"

-Para desahogarte, para sacar todo lo que tienes dentro.

Yo te puedo dar unos trucos

para estar más relajado con todo esto.

Solo quiero hablar contigo.

-"Si conoces estas historias, sabrás que no es fácil para mí".

-Por supuesto, ¿cómo va a ser fácil?

Anda, no te hagas el fuerte.

¿Cuándo te vendría bien quedar?

-"Esta noche, si quieres".

-Esta noche por mí perfecto.

¿Conoces un sitio que se llama bar La Parra?

Estamos acabando y seguimos sin encontrar nada.

Se lo dije.

Si me hubieran hecho caso, se habrían ahorrado este bochorno,

y la mamá estaría acunando a su bebé.

No entres en el juego. Intenta templar los nervios,

y centrémonos en lo que queda por registrar.

A ver si con suerte encontramos algo, aunque sea mínimo.

¿Tampoco nada? Nada.

No lo entiendo.

¿Cómo puede ser que no haya nada?

"¿Satisfechos?"

Si me hubieran hecho caso desde el principio,

se hubieran ahorrado tener que darme la razón.

Nosotros cumplimos con nuestro deber.

Ahora que ya cumplió con su maldito deber,

¿por qué no se larga de aquí?

Ya me hizo perder demasiado tiempo y dinero.

Está bien. Atentos, señores.

Muchas gracias, buen trabajo.

Hasta aquí hemos llegado.

No puede ser, déjeme mirar la cabina del camión,

quizá nos dejamos algo en los asientos.

Los perros inspeccionaron el interior del camión.

¿No lo has oído? Déjalo, ¿es que no lo ves?

Nos la ha jugado.

Deme media hora más.

Esa droga está aquí, tenemos que encontrarla.

Alicia, por favor, no empeores las cosas.

Ya hemos hecho bastante el ridículo por hoy.

Retírate con los demás, por favor.

Bien, siento mucho los daños ocasionados.

Puede solicitar una indemnización en el juzgado correspondiente.

¿Y mi credibilidad quién me la devuelve?

No puedo más que disculparme. Créame que lo siento mucho.

Teníamos la orden de un juzgado de hacer este registro.

Si quiere que le crea,

¿por qué no me dice quién dijo que había más que lavadoras aquí?

La orden vino del juzgado.

Yo no tengo esa información. Miente.

Este es un claro caso de xenofobia y prejuicio.

Ustedes vinieron simplemente porque yo soy colombiano.

Ya le estoy diciendo que únicamente cumplíamos con nuestra obligación.

No le creo ni una sola palabra.

Es libre de pensar lo que quiera.

Voy a poner una denuncia formal en la embajada

y en el consulado de mi país.

Haga lo que tenga que hacer.

Yo daré cuenta de mi actuación a quien haga falta.

Quite esa cara, Tano.

¿No ve que la sangre no llegó al río?

-Pensé que nos iban a pillar.

Si la mercancía no está en las lavadoras,

¿dónde está?

-No se preocupe por eso.

Lo sabrá a su debido momento.

Mientras tanto, quiero hablar con Iker cara a cara.

Tráigamelo.

-Sí, patrón.

No soy supersticiosa,

pero parece que estamos gafados con esa empresa.

Nos ha pasado lo mismo que cuando fuimos a por Quintero.

Hemos registrado todo y no hemos encontrado nada.

¿Cómo ha sido la reacción de Somoza?

Ha sido bochornoso.

Él sabía perfectamente

que no encontraríamos nada desde el principio.

Delante, sintiéndose por encima del bien y del mal...

Y haciéndose el ofendido. ¿Te has encarado con él?

No, pero tuve que contenerme. Quiso humillarme

diciendo que debería estar en casa con mi hijo,

cuando él es el responsable de la muerte de Rober.

Pero, lamentablemente, seguimos sin tener pruebas de eso.

No tenemos otro remedio que trabajar para encontrarlas.

Me han dicho que no han encontrado la droga.

Eso me estaba explicando Alicia. Lo hemos registrado todo.

Hemos desmontado todas las lavadoras,

hemos registrado la cabina del camión,

el perro ha olfateado todo.

Y lo mismo con el muelle de carga y las oficinas,

y no había ningún rastro de droga.

Tendremos que ver qué ha podido salir mal.

Si nos hemos equivocado de camión, o si ha sido una jugada de Somoza.

Cuando llegue el comisario, haremos una reunión de evaluación.

Alicia, deberías irte a casa. Me gustaría asistir a la reunión.

No puede ser, tienes que irte a casa.

¿No ves que no me puedo ir sin más?

Necesito entender qué ha pasado, y puedo ser de gran ayuda.

Estuve aguantando la mirada de Somoza.

Sé lo que sientes, pero, lo siento, no te lo puedo permitir.

Alicia, vamos a hablar. Espera.

Miralles tiene razón.

¿No te das cuenta de que no tendrías que saber nada

de la Operación Valentina?

Ya estamos otra vez con secretitos.

No son secretitos.

Es una operación del Centro Nacional de Inteligencia,

y solo los altos mandos

están autorizados a recibir información.

Somoza se ha reído de nosotros, y lo ha hecho delante de mi cara.

Esto es muy injusto, Alicia.

Nuestra actuación ha sido impecable, y quiero pillar a Somoza más que tú.

Eso es imposible.

Porque a ti no te ha quitado el padre de tu hijo.

Mira, chaval, tienes que comer algo.

No quiero que tu padre piense que te hemos tratado mal.

-¿Y eso qué importa ahora? -Importa y mucho.

Tu padre era un buen compañero.

Que ha robado y ha engañado.

Un tipo cojonudo.

-Mira...

en este gremio hay buena gente y mala gente,

igual que en la vida.

Y tu padre, sin duda, era de los primeros.

A mí me lo demostró

cuando atracamos la fábrica de azulejos.

Acabábamos de reventar la caja fuerte,

salimos de allí a toda prisa.

Pero saltó la alarma y los guardias soltaron los perros.

Lo perros eran grandes, todo dientes,

de estos que agarran un bocado y no lo sueltan.

Corrimos como alma que lleva el diablo.

Y a unos metros de la valla, me torcí un tobillo.

Veía que los perros se me echaban encima.

No iba a poder saltar.

Todos mis compañeros

saltaron uno a uno,

sin mirar atrás.

Todos menos uno.

-Mi padre.

-Sí, tu padre.

Volvió a por mí,

sabiendo que los perros podrían devorarlo vivo.

Estuvimos a punto de perder las pelotas.

-Vaya...

-No, tu padre se preocupa por los demás.

Tienes que estar orgulloso de él.

-Creo que Jesús, por fin, ha entrado en razón.

-¿Ha decidido unirse a la banda? -Sí.

El muy cabezota ha tardado en convencerse

de que solo así volverá a ver con vida a su hijo.

-¿Me habéis secuestrado para obligar a mi padre a entrar en la banda?

-¿Te crees que estás aquí por tu cara bonita?

A tu padre le vuelve a tocar ser "el Chispas".

-Tu padre se pasado la vida huyendo de nosotros.

Solo quería sacar la Huerta adelante y cuidar de ti.

Yo le propuse volver a la banda, y él se negó de plano, ¿entiendes?

-Bueno, ahora que, por fin, todo empieza a marchar,

me siento generoso.

Voy a dejar que hables por teléfono con tu padre.

-Una vecina me ha contado que ha habido lío

en el polígono industrial, que pasaban muchos coches de policía.

-Veo que por aquí vuelan las noticias.

-¿Ha sido algo gordo?

¿Habéis detenido a alguien?

No se te ve muy contento.

-La verdad, no he podido estar presente.

Porque traes mala cara.

-Íbamos a pillar a un pez gordo, y se ha ido de rositas.

-¿A un pez gordo?

-Un asunto de narcotráfico.

No te puedo dar más detalles. -Ya.

Lo entiendo. Perdona si te he puesto en un aprieto.

-Perdona, igual te he puesto yo a ti.

No quisiera que te preocuparas

pensando que hemos atrapado a uno de tus compinches.

-¿De qué hablas?

-Lo sabes de sobra, el Toño y su banda.

-Ya te dije que no son mis compinches.

Toño ha pasado por aquí a saludar.

Ha salido hace poco de la cárcel

y quería charlar de los viejos tiempos.

Eso es todo.

¿Qué pasa, que no me crees?

-Sí, claro que te creo. Disculpa.

Quería oírtelo decir para estar más seguro.

Discúlpame.

Me voy a llevar también un zumo.

Nacha no para de decir lo rico que está.

-Muy bien.

Las manzanas y el zumo, cinco euros.

-Perfecto.

Ahí está.

(Teléfono)

¿No lo vas a coger? -No, es David.

Ya hablaré luego con él. -Yo no tengo prisa, cógelo.

-Hola, David, ¿qué tal por el pueblo?

-Papá, no estoy en el pueblo.

-Julián me ha llamado para decirme que habías llegado bien.

-Papá, ¿qué dices? ¿Estás bien?

-Claro, claro...

Dame un minuto para que atienda a Elías y hablamos en un rato.

Se me ha caído un poco.

Gracias.

-Dale recuerdos. -De tu parte.

-Gracias.

-David, ¿estás bien?

-Bien, sí, no te preocupes.

No me han hecho daño.

-No sabes la alegría que me da oírte.

Lo siento, todo lo que te está pasando es culpa mía.

-No te preocupes, papá.

Sé por qué estoy secuestrado,

y quiero decirte que no tienes la culpa de nada.

-Tú, tranquilo, enseguida te dejarán libre.

-Ya, ya lo sé.

Toño me ha contado que vas a participar en un golpe.

"Ese es el precio que te han puesto para soltarme".

-David, mantente fuerte.

Enseguida vas a volver a casa.

-No lo hagas, papá, te lo pido por favor...

-¿Así me pagas que te deje hablar con tu padre?

-David, David, escucha...

-Vaya, parece que el chico ha salido un poco rebelde.

No te preocupes, aquí está en buenas manos.

Ya le enseñaremos a comportarse. -¡No, no lo hagas!

-"Toño, escúchame".

No te atrevas a tocarle un pelo.

Si quieres que el plan continúe, prométeme que no le pasará nada.

-Ya hablaremos.

Hemos hecho un ridículo estrepitoso.

A ver con qué cara me presento en Jefatura,

cuando llegue la demanda de Somoza. No lo va a hacer.

Amenazó con dirigir una demanda

al consulado o a la embajada de su país,

y conociéndole, alguien moverá los hilos.

Emilio, créeme,

tan solo es una pose para mantener su imagen

de empresario honrado.

¿Y por qué tengo que creerme lo que dices que hará Somoza?

Dijiste que ese camión iría lleno de cocaína,

y allí no había absolutamente nada.

La información estaba contrastada con el CNI.

Te recuerdo que Iker se está jugando la vida

infiltrado en la organización de Somoza.

Lo sucedido me pone en una situación muy delicada.

Yo tengo más que perder que ninguno de vosotros.

Es absurdo que lo pague contigo, perdóname.

Es la mala leche acumulada, entiéndelo.

Lo importante es saber qué ha pasado realmente.

Si había un cargamento de droga, o si era un farol.

Somoza me dijo

que los dos cargamentos llegarían a la vez.

Que tenía que avisar cuando la policía incautara la droga,

y eso es lo que hice.

Pero ¿tus compañeros del CNI tenían controlado ese cargamento?

¿Saben con seguridad que era ese camión?

Allí estaban Somoza y Tano vigilando esa descarga

como si transportaran el oro de Moscú.

No harán lo mismo con cada camión de lavadoras que llegue.

Lo que parece claro es que Somoza lo tenía preparado todo.

Esa es la explicación lógica.

Si esperaban que llegara la policía,

está claro que nos tendieron una trampa.

No, me la tendió a mí.

Somoza me puso a prueba para saber si era de confianza,

y averiguar si hay un topo en su organización.

Me he quemado.

Mi general, soy Lemos.

Somoza me ha tendido una trampa. Activemos el plan de contingencia.

Sí, estoy seguro. Solo así salvaremos la operación.

Está bien.

Que lo pongan en marcha.

Dame el arma y el móvil.

Pero ¿qué haces, tío?

Sin hacer movimientos extraños.

Me los vas a dar muy despacito.

No te lo daré, si no me dices de qué va esto.

Somoza quiere verte.

¿Y me lo dices a punta de pistola? ¡Dame el arma y el móvil!

O estampo tus sesos contra el cristal.

Ponme a prueba, ¡ponme a prueba!

Calma, Tano, calma.

Eso.

Ahora baja la pistola, ¿quieres?

No estás en posición de pedir nada.

Yo te habría pegado dos tiros

y abandonado tu cadáver en la puerta de la comisaría,

para que vean tus compañeros como tratamos a los traidores.

Pero don Alejandro quiere oír tus explicaciones.

No sé de qué estás hablando. Lo sabes perfectamente.

Quiere mirar a la cara a la rata,

eso es lo que eres, una rata.

¿Has terminado ya de insultarme?

Que te insulten es lo mejor que te va a pasar hoy.

Venga, arranca.

Tira para la constructora.

Y sin tonterías, porque te pego un tiro.

Tenías que haber visto la cara de tus compañeros.

Era un poema.

Una cosa te voy a decir,

cuando vi llegar a la policía dije: "Nos han pillado con todo el equipo".

No conocía el plan de Somoza.

Yo fui el primer sorprendido.

¿Qué hizo cambiar de opinión a Somoza?

Cuando tú vas, él ha ido y ha vuelto 20 veces.

Sabía que se la estabas jugando.

¿Dónde está? Dijiste que quería verme.

Está esperando que se vacíe el edificio.

Quiere tener contigo una charla, completamente a solas.

Mira, Tano,

esto no es lo que parece.

Yo no os he vendido.

No conocía ese operativo en Transportes Quintero.

Te lo juro, tienes que creerme.

Ahorra fuerzas, las vas a necesitar.

Si tan seguro estás de que os he vendido,

¿por qué no acabamos con esto de una vez?

No...

¿y no verte implorando a los pies del patrón?

-¿Todo en orden?

-Todo en orden, patrón.

Nadie nos ha seguido, y he inutilizado su móvil.

-¿Qué le parece, oficial?

Usted y yo vamos a tener una conversación en privado,

y nadie se va a enterar.

Déjenos solos, Tano.

-Encantado de conocerte, guapito.

-Disculpe la tardanza, oficial.

Lo que pasa es, que...

hoy ha sido un día bastante movido, ¿sabe?

Apareció una legión de policías

entre los que estaba la mujercita esa suya,

con la que se está encamando,

en la nave de Transportes Quintero.

Y estaban buscando un cargamento de cocaína.

Le juro, señor Somoza,

que yo no tengo nada que ver con eso.

Usted se guardó mucho

de contarme nada, ¿recuerda?

Me dio instrucciones de que actuásemos

en el cargamento del aeródromo, y así hice.

Pero ¿sabe lo que pasa?

Que usted sabía

que el cargamento real llegaba a la misma hora.

Y con esa información era más que suficiente

para que usted se pusiera a averiguar.

Y encontrar un camión de lavadoras que viniera del sur

no era tan difícil.

Le aseguro que yo ni he averiguado ni he informado a nadie.

Me enteré de todo en comisaría.

Incluso de que solo había lavadoras.

Pues eso es afirmativo.

¿Y sabe por qué?

Porque ese era un cargamento falso.

Un cargamento que yo hice

para probar que estaba trabajando con un ambiente confiable.

Y ya ve...

Por lo que veo, a alguien se le fue la lengua.

Yo no le traicioné.

Si eso fuera cierto, usted me habría avisado

de que la policía iba a ir a la nave.

Y no lo hizo. Porque no lo sabía.

Era una operación coordinada por el comisario.

Yo solo soy un oficial, no me lo cuentan todo.

Ah, ¿no?

¿Ni si quiera la novia que tiene usted ahí?

Ella era la más inquisitiva.

Ya le he dicho que estaba en el aeródromo.

No vi a Alicia, estaba reunida con Miralles,

porque confía mucho en ella Por eso la mandó al operativo.

A mí me mantuvieron al margen, le juro que no sabía nada.

Don Alejandro, debe creerme.

Cuando supe que la policía fue a registrar los camiones,

empecé a hacer averiguaciones.

Yo sé lo que realmente ha pasado.

Ah, ¿sí? Sí.

Sé quién es el traidor.

Sorpréndame entonces.

Es Tano.

Yo pongo las manos en el fuego por Tano.

Tiene muchos años trabajando conmigo. Jamás me traicionaría.

¿Ni siquiera para ayudar a su hermano?

Sí, estoy hablando de Diego Céspedes.

Tano haría lo que sea por él.

Incluso traicionarle a usted.

Pero le digo una cosa,

Diego está detenido en Bélgica acusado de homicidio,

por la fuga de Petrovic.

Y está colaborando con la policía para una reducción de su condena.

Eso es problema del carajito ese, no tiene que ver con Tano.

Lo conozco perfectamente.

Dígame una cosa, Somoza,

antes de que apareciera Diego,

¿sabía que Tano tenía un hermano?

Creo que no conoce a Tano lo suficiente.

Ya le traicionó una vez

llevándole a Transportes Quintero contra sus órdenes.

Tiene dos minutos para contarme todo lo que ha averiguado.

-¿Quieres que te traiga algo de comer?

-No, no, quizás luego.

Estoy esperando a alguien que no acaba de llegar.

-Sí que tarda, ¿no? Llevas aquí media hora.

Yo el otro día llegué supertarde a casa de mi madre

porque se estropeó el metro y hubo un gran lío.

-Yo creo que este ya no viene.

Me ha dado un plantón como la copa de un pino.

-Tampoco te pongas en lo peor. ¿Has probado a llamarle?

-No, tampoco quiero agobiar.

¿A quién pretendo engañar? Yo soy policía de casos tecnológicos.

Lo mío son los ordenadores, no las personas.

¿A quién le voy a dar yo confianza? A nadie.

-Creo que me acabo de perder un poco.

¿Qué tiene que ver que tu amigo no llega con ser policía?

-Es que no es exactamente un amigo.

Es un chico de un caso.

Un caso que estamos siguiendo ahora...

Mira, ¡Tomás!

-Siento el retraso. -No te preocupes.

¿Qué quieres tomar?

-Una caña. -Pues dos botellines.

Pensé que no venías.

-Ha habido una avería en el metro y hemos cambiado de tren.

No tenía cobertura para avisarte. -No te preocupes.

Lo importante es que has decidido venir a charlar.

-La verdad, creo que me va a venir bien.

Ya no aguanto más.

-Ya...

Sé por lo que estás pasando. Yo pasé lo mismo.

Pero, bueno...

Sientes vergüenza, ¿no?

-Demasiada.

-Mira, si hay algo que aprendí,

es que los que se tienen que avergonzar

son ellos, por su comportamiento, que son unos salvajes.

-¿Cómo pudiste aguantarlo?

-Casi ni lo sé, las noches eran...

finas filipinas.

Estaba todo el día en la universidad metido en el aula de estudio,

porque no quería ni pisar el colegio mayor.

-Es como estar viviendo una pesadilla.

-Tomás, tú puedes despertar de esa pesadilla.

-No lo sé, no lo sé...

-Sí.

Yo me arrepiento de no haber denunciado a esos miserables.

-Tú me prometiste que no mencionarías las denuncias.

-No, tranquilo, no te pongas así.

Lo único que te estoy diciendo

es que me arrepiento de no haber tenido las pelotas

de ir a decir: "Te denuncio".

Porque si hubiera tenido las agallas, igual...

ni tú ni otros chicos estarías sufriendo este calvario.

(Teléfono)

¿Qué pasa?

-Nada, nada.

-Es un mensaje de los veteranos, ¿no?

Dime qué te dicen.

-"Esta noche duerme con un ojo abierto,

tenemos una sorpresa para ti".

-La peña con el terror psicológico.

No le basta con joderte en el colegio mayor,

también lo hacen a distancia.

-Yo no sé si es mejor estar preparado

o que lo hagan sin avisar.

-Mira... -Joder...

Ya no aguanto más.

-¿Sabes qué? Que se acabó la pesadilla.

Hoy te vienes a cenar a mi casa.

Y si quieres, te quedas a dormir. -¿En serio?

Cuando llegué a comisaría y vi que habían montado un operativo

para intervenir un cargamento en Transportes Quintero,

intenté averiguar de dónde había llegado ese soplo.

Para mí todavía sigues siendo culpable.

Miralles no me dijo nada, y el comisario tampoco.

Pero hablé con compañeros oficiales y me dijeron

que una persona muy cercana al entorno de Somoza

se había ofrecido como confidente

a cambio de conseguir un trato de favor para un familiar.

Inmediatamente me puse a pensar

en quién de su entorno, como para tener esa información,

querría algo así.

Y enseguida llegué a Tano.

Hasta donde yo sé,

Tano no tiene ningún familiar en prisión.

Su hermano escapó y ahora está en el extranjero,

libre.

Diego Céspedes, hace unos días, fue detenido en Bélgica,

pendiente de extradición. ¡Basta ya, cabrón!

¿Hasta cuándo va a mentir para salvarse el pellejo?

Si no me cree, llame a la prisión de Amberes, a ver qué le dicen.

Más le vale que esto sea verdad,

porque, si no, su muerte será más lenta y dolorosa

de lo que tenía planeado.

-La ensalada no te ha gustado mucho.

Si quieres te hago un bocata, o una tortilla francesa.

-Esta buena, pero no tengo apetito.

Gracias.

¿Dónde está el baño?

-Mira, la segunda puerta a la izquierda.

Pobrecito, tiene que tener el estómago cerrado de los nervios.

¿Has conseguido algo?

-Pues tengo un poco más de confianza.

Pero sigue sin querer denunciar. -Bueno, poco a poco.

Estás logrando importantes avances.

Bueno, pero es gracias a ti,

porque tú me has apoyado para ello.

-No te quites mérito.

-Fíjate, este es el caso policial más personal que he tratado.

Me vienen mogollón de imágenes a la cabeza, y recuerdos...

-Debo parecerte un desagradecido,

además de que me invitáis, no pruebo bocado.

-No te preocupes, has tenido mala suerte.

Podrías haber venido un día que cocina Fede,

que son la mayoría,

y se esmera mucho más que yo.

-No te preocupes.

Solo con la idea de ver a toda esa gente del colegio mayor,

los veteranos, flipando porque no vas a dormir,

ya me doy por pagado.

-Bueno, esta noche estoy a salvo, pero... ¿y el resto?

Así no voy a solucionar nada.

Mañana la volverán a tomar conmigo.

Puede que sea mucho peor que antes,

estarán cabreados por darles esquinazo esta noche.

-¿No estarás pensando volver ahora

para evitarte las represalias de mañana?

-No.

Lo que pienso, realmente, es lo que dijo Fede antes,

que se arrepentía de no haberlo denunciado.

-No fui lo suficientemente valiente.

-Mira, yo no soy ningún valiente, pero...

voy a serlo.

Voy a denunciar.

-¿Lo dices en serio?

-Sí, sí.

Lo hago para sentirme mejor conmigo mismo,

pero también por mis compañeros del colegio mayor.

Supongo que si denuncio, tendré que irme de allí.

-Dices que no eres valiente, pero estás demostrando lo contrario.

-Tomás, enhorabuena.

Sé que no es una decisión fácil,

y que le estás echando valor y coraje.

Yo creo que mañana se acaba tu infierno,

y hoy podrás dormir tranquilo, a cuerpo de rey,

y sin nadie que te moleste.

-Falta me hace.

-¡Dame un abrazo!

-Lo has conseguido.

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Tenía razón o no tenía razón?

Le han confirmado que Diego Céspedes está preso, ¿verdad?

Dígale a Tano que venga inmediatamente.

¿Por qué ha hecho eso?

¿Qué pretende?

Voy a hacer lo mismo que hacen ustedes.

Un careo, ¿no es así que le dicen?

Ya ha llamado. ¿Qué más pruebas necesita?

Yo necesito ver para creer.

Por eso los voy a poner cara a cara,

así me daré cuenta quién es el que está mintiendo.

Está bien. Pero, al menos, suélteme.

No soy ningún animal.

¿Qué pasa? ¿Quiere que sea yo el que...?

-Tano, hábleme de su hermano.

-¿De Diego? ¿Por qué?

-Porque me da la gana.

Cuénteme.

-Hace una semana que no hablamos. Sé que iba a trabajar de camarero,

con una documentación falsa.

Supongo que estará bien.

-Eso es mentira.

-¿Cómo?

-Su hermano está metido en una prisión de Amberes.

-Eso no puede ser, me habría llamado.

-Yo mismo hice la llamada, esa información es cierta.

-Le agradezco la gestión,

pero no entiendo a qué viene todo esto.

-A que el oficial dice que el traidor es usted y no él.

Que usted negoció una reducción de condena para su hermano

a cambio de información. -¿Cómo iba yo a negociar

si acabo de saber que está detenido? Miente, sí que lo sabía.

Lo primero que hizo Diego fue llamarlo.

A mí no me llamó nadie.

No mientas.

Iker, es tarde y todavía no has vuelto.

Llámame cuando puedas, por favor. Es importante.

Oye...

si sirve de algo, quiero que sepas que...

me arrepiento mucho de lo que te he dicho en comisaría.

Lo siento.

¡Eres un mierda!

Estás mintiendo para librarte de tu castigo.

¿Por qué no te vas como un hombre, no como un gallina?

Reconócelo, nos traicionaste y nos vendiste a la policía.

¿Y qué ganaba yo con eso?

Piénselo, Somoza.

Si yo denuncio, sabrían en comisaría que trabajo para usted,

y que yo maté a Quintero. ¿En qué me beneficia?

Solo quiero es dinero, y si usted está preso,

yo dejo de ganarlo. Una hora, patrón,

deme una hora para hacer unas llamadas.

Y desmonto todas sus mentiras.

Dele ese tiempo y no volverá a verlo,

porque está claro que huirá. No huiré a ninguna parte.

Solo quiero demostrarle que no he llamado a mi hermano,

ni a la cárcel, ni a ningún sitio. Ah, ¿no?

Pues si tienes huevos, dale tu teléfono a tu jefe.

Yo no tengo que darle nada a nadie.

(UNA MUJER CONTESTA EN FRANCÉS)

-Yo no he llamado a Francia.

-Este es el prefijo de Bélgica.

El teléfono de la centralita de la prisión de Amberes.

Yo mismo llamé hace un par de minutos.

-Es una trampa, patrón.

Yo no he llamado a nadie, ni a mi hermano,

ni a la prisión, ¡a nadie!

-Aquí hay un número que no tiene registrado en su agenda.

Justo minutos antes de que llegara el camión.

"Soy Emilio Bremón, en este momento no puedo atenderle.

Por favor, deje un mensaje".

Me la están jugando, patrón,

yo jamás he llamado a Bremón, ¿para qué iba yo a hablar con él?

Sabe perfectamente que jamás haría nada contra usted.

-Eso pensaba yo hasta este momento.

Así le paga Alejandro Somoza a sus traidores.

Iker...

Estaba preocupada.

Llevo una hora llamándote, ¿no oíste mis mensajes?

Siento todo lo que te dije en comisaría, estaba...

cabreada y me pasé.

Lo sé.

Pero ahora no quiero hablar de eso, ¿vale?

Ven.

Solo quiero que estemos un rato tranquilamente, y ya está.

¿Estás bien?

Por un momento pensé que no volvería a veros.

El operativo...

era una trampa de Somoza para probarme.

Sabía que yo le pasé la información a la policía, y...

esta mañana Tano me llevó a punta de pistola

a la constructora.

Somoza le encargó que me llevara al matadero, pero...

la bala, al final, ha sido para él.

¿Tano está muerto?

Voy a contarte algo de lo que no me siento orgulloso...

Te pido, por favor, que no me juzgues.

En toda misión preparamos un plan de contingencia,

por si algo sale mal.

Sabíamos que Somoza no confiaba en mí,

y que podía tenderme una trampa.

Y en caso de yo quedara descubierto,

toda la operación se iría a la mierda.

¿Y eso qué tiene que ver con Tano?

Hicimos que todas las sospechas cayeran sobre él,

para que yo quedara limpio.

Tano era la única persona del entorno de Somoza

que podía tener tanta información.

Pero lo que no entiendo es por qué Somoza

te ha creído a ti y no a él.

Porque llevamos semanas fabricando...

pruebas que demostraran mi coartada llegado el caso.

Tano tenía un talón de Aquiles:

su hermano.

Y nosotros lo hemos utilizado.

Pero ¿no se había fugado de la cárcel?

Lo teníamos monitorizado desde el principio.

Sabíamos que nos podría ser útil en cualquier momento,

y hace tres días lo detuvieron en Amberes por orden nuestra.

Para chantajear a Tano y que se confesara culpable, ¿no?

Más o menos.

Técnicos del CNI hackearon el teléfono de Tano,

añadiendo llamadas que pudieran implicarle

y pareciera que fue él quien llamó a la policía,

y negoció un trato para su hermano.

Pero el plan no implicaba la muerte de Tano,

solo su detención por nuestra parte.

Nosotros salvábamos a Tano de Somoza,

y él nos pasaba información de la organización.

Pero todo se precipitó.

No podía imaginar que Somoza lo ejecutaría en el acto.

Delante de mis ojos.

No creí que fuera capaz.

Ese hombre ha demostrado que es capaz de cualquier cosa.

Igual que yo, Alicia.

Siento que para pillar a ese criminal,

me estoy convirtiendo en alguien peor que él.

¿No me dijiste que si te veía mustio

te sacara a bailar? -Sí.

-Pues le digo a Fuen que nos vamos a cenar otra noche,

y tú y yo a despendolarnos. -María, no hagas eso.

Tú te vas a cenar con tu amiga.

Estaréis mejor las dos solas.

-¿Cómo vamos a estar las dos solas mejor?

Eres mi pareja, ella es mi amiga, y tengo muchas ganas...

-Que te he dicho que no me apetece, ¿vale?

-Tranquilo, no te vayas a poner mal.

Luego te traeré algo de comer.

-Goliat, pero ¿qué cojones haces?

¡Dije que nada de comida ni bebida hasta nueva orden!

Esa es la actitud. Por fin un poco de interés.

-Dime de qué se trata. -Vamos a entrar...

en el chalé de un tasador de diamantes holandés,

a las afueras de Madrid.

-¿Diamantes? -Tiene varias joyerías de lujo,

y en el mercado del diamante hay mucho material sin declarar.

-Bueno, mucha suerte, Tomás.

Seguro que todo te va a ir muy bien,

puedes estar orgulloso de lo que has hecho.

-¡Fede, ven aquí!

-¿Qué está pasando aquí? ¡Me cago en todo!

-Estos dos energúmenos vienen buscando bronca.

Mira cómo han dejado al chaval. -¿Eres amigo de este pringado?

-Sí, soy amigo de este valiente.

Intenta convencer a tus superiores, por favor.

Debes detener a Somoza por asesinato y acabar con esto.

Descabezar la organización no es desmantelarla.

La droga seguirá fluyendo hacia Europa,

pasando por Distrito Sur.

Dime que, al menos, lo vas a plantear.

Hazlo por nosotros, por favor.

No supe prever los movimientos de Somoza.

Creí que tenía su confianza, pero él no se fía ni de su sombra.

Debí haber valorado que era una trampa.

Ese miserable es muy astuto.

Haremos bien en detenerlo, ahora que podemos.

Soy yo, mi general.

Debemos hablar de la Operación Valentina.

Quiero ver a mi hijo, hoy mismo.

-Ni lo sueñes.

No te llevaré al sitio donde está escondido.

-Móntatelo como quieras, pero si no veo a mi hijo,

no pienso mover un dedo.

-Sí, todo bien. ¿En serio?

Vale, muy bien.

Creo que tienes suerte, esta noche verás a tu padre.

Reconozco que fue usted muy hábil al hacernos creer

que en esos camiones iba un gran cargamento.

Son simples trucos que un va aprendiendo en la vida.

Juegos necesarios para limpiar lo indeseable.

Ya veo.

Ahora, si me disculpa, no puedo seguir hablando con usted.

Podemos seguir hablando esta noche en mi despacho.

Ayer estuviste a punto de morir.

No vayas, tengo un mal presentimiento.

Sacrifique a Tano por mantener mi tapadera,

no puedo permitir que Somoza desconfíe de mí

por un presentimiento. Somoza está agradecido

por descubrir la traición de Tano.

No tiene por qué ocurrir nada.

El peligro ya pasó.

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Servir y proteger - Capítulo 319

07 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. yo

    Por favor, no maten a Tano, hagan que vuelva, no se merecía morir así... :(

    13 ago 2018
  2. Mar

    Me encantan la actuación de Raúl Olivo y el personaje de Somoza, con tantos detalles. Por favor, que no desaparezca tan pronto!!! Por cierto, menos mal que Alicia parece que ya tiene un comportamiento más coherente con como era antes y lo que le ha pasado, está interesante por fin la historia de su nueva relación, je, je. Espe es la mejor, mejor, mejor, y bueno, bueno, Adriá Collado es la bomba. Gracias por esta serie a todas las personas implicadas en su creación y producción.

    11 ago 2018
  3. piscis69

    Con cuanta ternura mira hacia la cunita de Leo!!!!! me encanta esos pequeños detalles!!

    08 ago 2018
  4. July

    Me da penita de tano... No tenía q haber acabado así. O a lo mejor no está muerto. Ahora Iker será su mano derecha? Está muy bien la serie me encantan todos los actores..

    08 ago 2018
  5. Jorge

    Que pena pensé que tanto iba a durar más en la serie

    08 ago 2018
  6. Nancy Ilarraza

    Había venido mirando la serie pero sin poner mucha atención a la trama; sólo hace unos días es que me doy cuenta de lo interesante que es. El actor, que no se si realmente es colombiano, hace un destacado e intimidate papel y en general ya se que todos son reconocidos actores. Estoy recomendando esta serie a mis amigas en Miami para que disfruten de esta calidad de programa. Además se aprenden cosas sobre diferentes ámbitos y eso me gusta. Les felicito equipo, lograrán el éxito que se merecen en Cuidar y Proteger!!!

    08 ago 2018
  7. Doris Blanco

    Qué bueno este capítulo por favor!!!! Me tuvo con el corazón en la boca todo el rato. Enhorabuena a los guionistas y por supuesto a Iker y a Somoza por su excelente interpretación.

    08 ago 2018