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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 312 - ver ahora
Transcripción completa

Ayer me echaste en cara que comprometiera mis ideales

por ayudar a mi padre.

Si Sergio no me quita la venda de los ojos,

pensaría que no estoy a vuestra altura.

Cálmate.

Ahora irán contra mí.

Te dirán que soy el diablo y que no creas lo que te digo.

He cometido errores, pero no soy el monstruo que ellos dicen.

-Yo estaba a punto de entregarme,

aún tengo la carta que iba a entregar al juez.

Él borró todas las pruebas contra mí y contra Quintero.

-Me dijo exactamente lo que me advertiste que diría.

-Y te habrá hecho creer que yo estaba involucrado en el blanqueo.

-Evidentemente, pero eso ya lo había pensado yo solita,

-Le dije que ni la mirara.

Le voy a decir una cosa, Mayoral.

No juegue conmigo porque va a salir perdiendo.

-Me gusta hablar contigo.

Eres la única que no me trata mal.

Bueno, a veces.

-Me tengo que ir. -Hasta otro rato.

-No sigas por ahí con Nerea,

es intocable para mi patrón.

-Deberías informar a tu patrón

de que la época en que las mujeres eran propiedad de los hombres,

ya quedó atrás. -¿De verdad quieres que le diga eso?

-Yo no tengo ningún interés romántico con usted.

-¿A qué viene tanto interés por mi entorno masculino?

-No quiero que mis empleados

se distraigan de sus labores en la empresa.

-No te esperaba hasta la tarde, ¿qué haces aquí?

-Anoche salí de fiesta,

y he pensado venir directo antes de quedarme sobado.

Tú me dices cuál es el mejor garito de la zona y yo te invito a salir.

Salir de fiesta, pasarlo bien... Estaré solo unos días por aquí.

-Y has decidido no perder el tiempo. -Eso nunca.

Yo puedo facilitaros la distribución por Europa.

El problema es que al señor Somoza

no le gusta incorporar personal nuevo a la organización.

Y yo ahí no puedo decidir.

A lo mejor puedes hablar con él y hacerle ver

que me he jugado el cuello por vosotros en varias ocasiones.

y que soy de confianza.

No sé, Tano, no lo veo. -Hizo un buen trabajo con Quintero.

-"Oficial Lemos, me pregunto si su oferta de colaboración sigue en pie".

Cuente conmigo.

"Quiero verlo en dos horas en Transportes Quintero".

Allí estaré.

Nunca recibirá información de antemano,

va a tener las órdenes con el tiempo justo y necesario

para que ejecute lo que le pedimos.

A sus órdenes, patrón.

Vente conmigo, empecemos de cero en Miami, juntos.

-Julio ha decidido volver a Miami

y me ha pedido ir con él, pero yo lo voy a pensar.

-¿Qué tienes que pensar? Es una locura

ir detrás de un chico que acabas de conocer.

-Tranquilízate, no voy a hacer ninguna locura, de verdad.

-En Miami hay restaurantes de todo el mundo, tenemos contactos...

-Para, para, para...

No he dicho que me voy contigo.

Pongamos en marcha el proyecto de la pastelería online,

el trabajo de marketing.

-Jesús y yo te vamos a dar unas clases particulares.

-¿Qué? -Que se vienen con nosotros.

-Ah, qué bien.

-No tengo tantas horas libres y no quiero dejar a mi padre solo.

-¿Y qué piensa de que te vayas a la academia de Ávila?

-Llevamos toda la vida juntos,

pero parece que ya tiene asumido que seré policía.

-Si no lo veo no lo creo.

El Chispas reconvertido en frutero.

-Hola, Toño. -Podrías alegrarte de ver a tu jefe

después de tantos años, ¿no? -¿Qué quieres de mí?

-Regresar al pasado.

(Música emocionante)

Eso es lo que quiero, regresar al pasado.

que todo vuelva a ser como antes.

-Tantos años en la cárcel te ha afectado al cerebro.

-Relájate, chispas.

Solo quería ver el chiringuito que has montado.

Por eso te mandé aquel mensaje.

-Pues ya lo has visto.

-Tenía razón Rodrigo,

tienes una tienda muy cuca.

Te manda un abrazo. -Ah, ¿sí?

¿Qué tal, cómo se encuentra?

-Bueno, de salud bien.

Los años no pasan en balde.

Ya no es el temible Goliat.

¿Sabes lo que me rompe el corazón?

Verle repartiendo publicidad y folletos por los buzones.

Tiene muchas deudas, ¿sabes?

Cualquier día, este vuelve al trullo.

-¿Por qué?

¿Por qué piensas eso?

-Porque está desesperado.

Pero tampoco sería mala opción.

Allí tendrá un techo y una comida caliente.

Joder...

Qué vida más perra, Chispas.

-No me llames así.

-¿Esos son los garbanzos de los que me habló Rodrigo?

Me dijo que están buenísimo.

¿Por qué no me preparas un kilo? Hace mucho que no hago un cocido.

Es lo que tiene estar encerrado.

-¿Sabes qué?

Te voy a poner dos kilos.

Te regalo.

Por los viejos tiempos.

-Estás deseando que me vaya, ¿eh?

¿No quieres que me vean contigo?

-Toño, tenemos que ser prudentes.

-¿Sabes qué?

Después de tantos años de condena,

dos kilos de garbanzos me saben a poco.

¿Sabes lo que quiero realmente? -¿Qué?

-Lo que yo quiero es compañerismo, que me trates como a un amigo.

Y me invites a ese zumo que ponías con la hamburguesa...

-Jabata. -¡Jabata!

-Veo que te has informado bien. -Claro.

Me interesa la vida de mis amigos.

Por cierto, me ha gustado el bar ese, La Parra.

Me ha gustado.

Pero lo que está bien es la dueña.

Está muy buena.

Está para desnudarla rápido y... -¿A ti te parece normal hablar así?

Ya no estás en la cárcel.

-Tú te estás zumbando a la dueña del bar.

Pero, bueno, ¡eres mi héroe!

Montas tu negocio, te echas novia... Qué manera de triunfar.

Tu hijo debe estar muy orgulloso de ti.

Se llama David, ¿no?

Me ha parecido verlo en la plaza.

-¿No le habrás dicho nada? -No, tranquilo.

Me imagino que no le habrás contado a qué te dedicabas en tus años mozos.

¿Quién me iba a decir que te encontraría hecho un padrazo?

-No sé de qué te extraña.

Si abandoné la banda fue por eso.

Para llevar una vida honrada, y para educar a mi hijo.

Te pido, por favor, que no levantes tanto la voz.

-Mientras tú hacías biberones y plantabas tomates,

yo me pudría en la cárcel.

-Lo dices como si fuera culpa mía.

-En el último atraco, tuvimos que salir por patas.

Yo me llevé por delante a dos tíos con el coche.

Y dio la casualidad, la maldita casualidad,

de que uno de ellos era primo

del que llevaba todo el cotarro en la prisión.

Me han hecho la vida imposible. -No sabía nada de eso.

-Me han robado en el economato, me han dado los peores trabajos...

Me dieron una paliza y me rompieron seis costillas.

-Lo siento, de verdad que lo siento.

-Lo sientes tanto,

que no has ido a visitarme ni una vez en todos estos años.

-Era muy... muy arriesgado.

Y no me enteré de tu condena hasta pasado mucho tiempo.

-Mira...

¿Recuerdas esto?

Un marco alemán, una moneda de plata del 19.

La encontraste en el banco que atracamos en...

-Tomelloso. -En Tomelloso, sí.

Me la regalaste. Me dijiste: "Te va a dar suerte".

No sé yo... Toma.

-¿Para mí? -Claro.

-¿Por qué?

-Bueno, algunos seguimos valorando la amistad a pesar del tiempo.

-Mira, Toño, cuando dejé la banda, me fui a vivir al campo,

y desconecté de todo.

Solo quería vivir con mi hijo tranquilamente.

-Pues tan tranquilo no has vivido.

Me dicen que el otro día tuviste que cargarte a un fulano

muy peligroso. -Sí, pero fue en defensa propia.

La pistola no era mía, no tuve otra opción.

-Sí, puede ser, pero, para enfrentarse a un tío así

hay que tener los cojones más gordos que el caballo del espartero.

-¡Hola! -¡Hola!

-Hola, María.

-Al final, le hice caso a su camarera y he venido a ver la tienda.

Y resulta que conocía al dueño...

de la mili. -Vaya, qué casualidad.

-Me marcho. Hasta luego.

Muchas gracias por los garbanzos, ya nos veremos.

Tenemos muchas cosas de qué hablar.

Hasta luego. (AMBOS)-Hasta luego.

-¿Qué? Te echaba de menos.

-Me mola tu curro, Lola.

Tampoco es que me cuente mucho, pero bueno...

No me habías dicho nada de ese bar que tenéis en frente.

-Sí, vamos mucho por ahí, se come muy rico y barato.

-Comida casera.

Pero ya verás cómo cocina nuestro compañero de piso.

Eso es un lujo. -Es muy maja la camarera de La Parra.

¿Trabaja ahí todos los días?

-¿Paty? Sí, es un encanto. Creo que trabaja todos los días.

Alguno debe librar. -Creo que me haré habitual del bar.

¿Sabéis si tiene novio?

-Oye, ¿de verdad quieres conocer la comisaría

o prefieres quedarte en el bar?

-No te digo que no, porque la chica me ha gustado.

-Alberto, lo acabas de dejar con Gema.

-Por eso. -¿No te cansas de ir de flor en flor?

-Soy joven, soltero, guapo, es normal que las chicas me den bola.

-Me parece estupendo. Otra cosas es cómo te quedas cuando te dejan.

-No le voy a pedir matrimonio, es para divertirme en Madrid.

¿Tiene novio?

-No estoy al día de la actualidad sentimental de Paty.

Pero te digo que, últimamente, lo ha pasado muy mal

y tiene por norma no tontear con los clientes.

Bueno, ¿te enseñamos la comisaría o no?

-Sí, ya te digo que sí, empezando ahí.

¿Quién es ese bellezón?

-Alberto, tío... -¿Tiene novio?

-Esa seguro que no tiene novio.

Vamos, con toda seguridad.

-Viene para aquí. Me la presentáis.

-Espe, las diligencias que me pediste.

-Gracias.

-Nacha, te presento a mi hermano Alberto.

-Mucho gusto, Nacha. Bienvenido.

¿Te están enseñando la comisaría? -Sí, Lola se ha empeñado.

Yo lo que quiero es conocer a sus compañeros y compañeras.

¿Vosotras salís mucho juntas?

Estamos pensando en hacer algo esta noche...

-Gracias, pero ya he quedado.

Que la paséis muy rico, tengo mucho lío.

-No me ha hecho ni caso...

-¿Quieres ver la sala de interrogatorios?

Es lo que más le gusta a todo el mundo.

-¿Por qué no dejamos el tour para otro momento?

Seguro que estáis muy liadas.

-La verdad es que sí.

Te doy las llaves de casa... -No, voy a dar una vuelta,

para conocer el barrio y cuando salgas vamos juntos.

¿A qué hora salís? -A las ocho.

¿Y la maleta? -Te la dejo aquí, ¿no?

-Sí, claro. -Nos vemos a las ocho.

Me ha encantado la comisaría. Gracias por enseñármela.

Chao.

-Madre mía...

Menudo ritmo tiene tu hermano, ¿no?

-Espero que se calme cuando llegue a casa.

Vaya tela.

-A ver...

-Parece simpático tu amigo. -Sí, sí.

En realidad, no somos tan amigos, éramos compañeros de mili.

Y hacía años que no lo veía.

-A mí, al principio, no me dio muy buena espina.

Tiene un mirar revirado... -Sí, ¿eh?

Oye, qué bien lo pasamos anoche.

Nacha y Teresa son las reinas de la fiesta.

-Pues yo a ti te vi un poquillo apagado.

-Estaba un poco descentrado, todavía pensaba en lo de Petrovic.

-Eso me dijo Paty.

Le dije: "Veo a Jesús un poco apagado".

Me dijo que era normal con todo lo que estás pasando.

-Oye, María,

hazme un favor,

sácame más a bailar, aunque me veas apagado.

-Julio, di algo, que llevas diez minutos con monosílabos.

-Es que, no me lo esperaba.

-Ya, pero la respuesta no puede ser ir a por unos zumos.

-Necesitaba hacer algo porque tu propuesta me ha dejado en shock.

Es de maracuyá, ¿no te gusta?

-¿Por qué no nos centramos en la propuesta que te he hecho?

Voy a darte algunos argumentos a montarlo juntos.

Como si tú fueses un inversor y yo te presento un plan de negocios.

-OK, adelante. -Venga.

En primer lugar, el producto está testado.

El tiempo que trabajé en La Parra, recibí muchos elogios.

-De hecho, la gente se quejó cuando dejé de hacerlos.

Así que, hay demanda.

-Es un punto fuerte, sin duda.

-En segundo lugar, ya tengo el "know-how".

En La Parra pude optimizar un sistema de trabajo:

ya tengo las materias primas, los tiempos,

las cantidades...

Lo sé todo acerca de preparar galletas, muffins y magdalenas.

-Un equipo experto, eso favorece mucho.

-Y en tercer lugar, tú confías en mí, ¿no?

-En ti, sí.

En mí, ni un poco.

En dos meses al frente de Transportes Quintero,

conseguí dejar al borde de la ruina

una empresa que llevaba años funcionando sola.

-Julio, sola no funcionaba.

A tu padre lo apoyaba todo el mundo,

pero a ti te dejaron solo y con un gran problema encima.

Pero te habrá servido la experiencia, ¿no?

-Sí.

He aprendido que todo lo que toco lo echo a perder.

-Perdona, ese plan de negocios lo diseñaste tú.

Y nos pusieron un sobresaliente.

Y en mi escuela no los regalan. -Ese trabajo era un pasatiempos.

Además, era algo teórico.

Una empresa de verdad, implica una responsabilidad real.

Mucho sacrificio y yo no sé si estoy preparado para...

trabajar con esa presión.

¿Te recuerdo mi enfermedad?

-Si te medicas puedes llevar una vida normal, eso no es excusa.

Si te da tanto miedo que salga mal, es porque te mola el proyecto.

-¿Seguro que quieres asociarte conmigo?

-Claro, eres un hacha del marketing.

Y conoces el plan de negocios porque lo diseñaste tú.

Está claro que tenemos que asociarnos.

Así, podríamos pasar mucho más tiempo juntos.

¿Y si hundo la empresa como hundí la de mi padre?

-Pues eso que habremos aprendido.

El que no arriesga no gana.

Quiero hacer esto y te quiero a mi lado.

-Yo tengo el dinero que me dieron por Transportes Quintero,

y había pensado en invertirlo en alguna "start up".

Sería absurdo buscar más cuando te tengo delante.

-¿Eso es un sí?

-¿Socios?

-¿Te quedas en Madrid conmigo? -¿Tú qué crees?

Me has conquistado por lo personal y por lo profesional.

-Tengo que ir a clase, pero esto hay que celebrarlo.

Vamos a tomar algo. -Espera, ¿cómo que a tomar algo?

Tenemos un negocio en marcha, no vamos a escaquearnos desde ahora.

Hay que fijar las bases de la colaboración de inmediato.

-Sí, claro, ¿por dónde empezamos?

-Pues tenemos una hora, ¿no?

-Qué susto me has dado. Pensé que te ponías en plan sargento.

-Gracias por confiar en mí.

-Hay tanta oferta de academias para las oposiciones,

que es difícil elegir.

Pero cuando supe que fuiste profesor allí,

no me lo pensé.

-Has hecho estupendamente.

-Mi padre quería que lo preparase por mi cuenta.

-Yo pienso que es mejor si vas a una academia.

No te digo que sea imposible,

pero se te puede hacer cuesta arriba. -Eso mismo pensaba yo.

Sin un compañero a quien consultar nada,

ni un foro, ni nada...

-Mucho mejor en una academia.

En esta, los profesores son muy accesibles.

Además, hay un chat donde puedes consultar dudas.

Aunque pagues más dinero, merece la pena.

-Hola. -Hola, enseguida le atiendo.

-Si hubiera tenido yo las facilidades de ahora cuando hice la oposición,

me habría ahorrado muchos dolores de cabeza.

-Tú no eres tan mayor, ya habría chats y foros y de todo.

-Algo había, pero el sistema online no estaba tan instaurado

en la academia.

Era un trasiego de apuntes por todas partes.

Clases presenciales...

Eso era como el paleolítico inferior.

Ahora lo tienes todo a golpe de clic.

-Dicen que si te dedicas a tope,

en seis meses estás listo para presentarte.

-Seguro, sí, sí.

-Oye,

espero que para atender a los demás no tardes tanto.

-¿Perdona?

-Llevo aquí un rato y no me haces ni caso.

-Enseguida estoy contigo.

-Perdone, es culpa mía, tengo una lista de compra interminable.

Tengo una cena esta noche... -No me cuentes tu vida,

que nos dan las uvas. Nunca mejor dicho...

Date prisa, que tengo prisa.

-Un poquito borde, ¿no?

-Cuando quiera clases de modales, las pediré.

Igual en esa academia de la que no paráis de hablar.

-Tranquilo, no hay razón para ponerse así.

-¿Cómo así?

¿Además de no atenderme me vas a echar la bronca?

¿Así tratáis a los clientes aquí?

No me extraña que tengas la tienda vacía.

-Vacía ha dicho, se nota que no es del barrio.

Esta tienda es fabulosa y conocida en toda la zona,

precisamente, por la atención estupenda que tiene.

-Claro, es eso, a los del barrio los atendéis muy bien,

y a los de fuera nos tratáis a patadas.

Pues me voy a comprar a otro sitio,

y os voy a poner a parir en internet a los dos.

Inútiles.

-Un poquito gilipollas.

Lo de internet lo arreglo yo en un momento.

-David, ¿pasa algo? -Nada, no.

Un tipo que ha entrado de malas maneras.

-Un cagaprisas que ha venido y se ha quejado de que no se le atendía.

-¿Por qué no me has llamado para atenderlo?

-No me ha dado tiempo, se ha puesto como un energúmeno.

-Sí, a veces la gente tiene prisa y no lo entiendo.

Estando yo aquí no hay que hacer esperar a nadie.

-Llevaba un minuto cuando empezó a quejarse.

-El cliente siempre tiene la razón.

-¿Puedo decir una cosa?

Este, de cliente tenía poco, y la mala leche la traía de casa.

Yo creo que no venía ni a comprar, solo a fisgar.

Te digo que David ha estado impecable.

-Termino yo el pedido de Fede y me pongo en el mostrador,

tú vete a dar una vuelta, a airearte. A ver si se te pasa el disgusto.

-El único disgusto que tengo es que no me creas.

-Ha estado de 10.

-¿Tú otra vez aquí?

-Ya ves, me ha gustado tu bar. -Me alegro.

¿Qué vas a tomar?

-Quiero que me cuentes lo de las discotecas que conoces.

No me has contado nada. -¿Cómo que no?

Te he dicho que la Red Star mola.

Pero no te creas que yo soy la reina de las fiestas.

-Yo tampoco soy de desfasar, suelo ser el primero en irme a casa.

-Sí, seguro que sí.

-Como tienes dudas, vente conmigo esta noche

y verás que lo que digo es verdad.

-Mejor que no, déjate...

-Dicen que los madrileños sois muy hospitalarios.

Podrías acompañarme y hacer de guía local...

-Ah, de guía local... -Sí.

¿Tú siempre eres tan directo con las tías?

-No siempre no.

Pero a una chica tan guapa como tú la invitarán todos los tíos.

Es mejor ir directo y de frente.

-Se agradece la sinceridad.

-Y la sinceridad solo es una de mis muchas virtudes.

Cuando quieras te muestro las otras.

-De momento quedo solo con la sinceridad.

¿Vas a tomar algo, o solo has venido a ligar conmigo?

-No creo que pida nada.

-Un zumo de piña.

Me apetece algo de fruta.

La verdad es que en este barrio es un poco difícil de conseguir.

-Ah, ¿sí? ¿Y eso?

-No en todas partes atienden tan bien como aquí.

Tendré que venir más a menudo.

-Cuando tú quieras. Voy a por tu zumo.

¿Te pasa algo?

-Me pasa que no sé por qué le das palique a ese.

Entiendo que quieras trabajarte las propinas, pero...

tampoco hace falta rebajarse.

-Oye, ¿qué le pasa a ese chaval?

¿Es tu novio?

-No, voy a por tu zumo.

-No me has dicho si vienes conmigo esta noche.

-No, no voy a ir contigo esta noche ni la siguiente, ni nunca.

No te lo tomes a mal,

yo también voy con la verdad por delante.

-Pues nada,

ha quedado clarísimo, iré yo solo a la Red Star.

-Perfecto, voy a por tu zumo.

-Hola, Paty.

Me acabo de cruzar con David y ni se ha parado a saludarme,

llevaba una cara... -Mira, ni me hables.

Me acaba de montar una escena que flipas.

-Una escena, ¿por qué? -Eso mismo me pregunto yo.

¿Por qué me monta una escena?

Estaba hablando con un cliente de buen rollo,

y le ha dado un ataque de celos chungo.

Se ha puesto en plan, que si me estoy rebajando por una propina...

No sé qué me ha dicho. -¿Perdón?

Pues qué mal rollo.

-Ya te contaré. Vaya tela.

(Teléfono)

-Hola, Julio.

Que no me llames empresaria.

No, no había pensado lo del local.

Tranquilo, no me agobio.

Teniéndote a mí lado, sé que saldrá todo bien.

Vale, lo hablamos luego.

Claro que no me arrepiento de haber tomado esta decisión.

Venga, hablamos luego.

Chao.

Paty, vas a flipar. -¿Qué pasa?

-Que no me voy a Miami.

-¿En serio? Me acabas de hacer la persona más feliz de la tierra.

Perdona, lo siento un montón.

Supongo que tu madre te habrá dicho que por encima de su cadáver...

-No, ha sido Julio.

-¿Lo has dejado con Julio?

Lo siento muchísimo, de verdad. -Paty, ¿me vas a dejar hablar?

-Perdona, sí, habla.

-Julio tampoco se va, lo he convencido para quedarse.

-¿Seguís juntos?

Menos mal, tía, qué iba a hacer yo sin ti aquí.

-Yo también te iba a echar de menos.

Aunque, todavía no te he contado la mejor parte.

-¿Qué? -Me voy a hacer empresaria.

-¿Cómo que empresaria?

¿Vas a dejar la escuela?

-No, de hecho, tiene mucho que ver con la escuela.

¿Te acuerdas del trabajo de marketing que hice para la escuela?

La repostería online a domicilio. -Ah, sí.

-Lo voy a montar de verdad. -¿En serio?

Qué fuerte, ¿no?

¿Y de dónde vas a sacar tanta pasta?

Porque tenéis que conseguir un local,

los repartidores, la publicidad... Mil movidas.

¿Vas a pedir un crédito?

-Digamos que tengo un socio capitalista.

-Ah, ¿sí? ¿Quién es? -Ya te lo contaré.

Pero vas a flipar. -Ya estoy flipando.

Tía, te vas a forrar.

-¿Tú crees? -Sí.

-Tengo miedo de que no salga bien. -Miedo, ¿de qué?

Con la mano que tienes en la cocina, lo petas seguro.

-Ojalá tengas razón. -Tú hazme caso a mí, ya verás.

En cuanto venga María de la compra y se lo cuentes,

vas a tener la primera clienta.

-Se lo tendrás que contar tú, porque si no, llegaré tarde a la escuela.

-Vete, no vayas a llegar tarde. -Chao.

-Adiós, guapa.

-Hola otra vez.

-Hombre, ¿encontró El color de la huerta?

-Sí, estuve por allí hace un rato.

De hecho, me encontré allí a tu jefa. ¿No está por aquí?

-Salió a comprar al mercado, pero tiene que estar al caer.

-Menudos horarios debe tener esta mujer...

Llevar un bar es muy sacrificado.

Tengo un sobrino que tiene un bar en Toledo.

Dice que no tiene tiempo ni para echarse novia.

-La verdad es que son un montón de horas, pero María es muy apañada.

Tiene tiempo para estar con su chico y hacer sus cosas...

¿Qué le apetece tomar? -Nada, ya me voy.

Solo quería darte las gracias por tus indicaciones.

Hasta otra. -Pase un buen día.

Hola, Elías.

¿Qué te pongo?

-¿Cómo?

-¿Estás bien?

-Sí, estaba intentando recordar...

Ponme un café solo para llevar y me lo apuntas.

-Vale.

-¿Todavía sigues enfadado conmigo?

-No estoy enfadado contigo, papá.

Ya sé que antes te contesté mal. Perdona.

-Tenías razón.

No es tan raro chocar con un cliente.

-No, papá, no es eso.

Antes he ido a tomar algo en La Parra,

y he visto a Paty de risitas

con el capullo que ha montado el numerito aquí.

Me ha dado una rabia...

-¿Me estás diciendo que es amigo de Paty?

-No, que va de sobrado por la vida, nada más.

Igual se la lía a un tendero,

que le tira los trastos a la camarera.

Lo peor es que me ha picado tanto ver que Paty le seguía el rollo,

que le he hablado mal a ella.

Habrá pensado que soy un celoso patológico.

¿Me estás escuchando?

-Sí, perdona, me he despistado. Yo también llevo un día...

Me estabas hablando del cliente ese y de La Parra...

Paty... -Nada. Déjalo.

Ya me vale a mí agobiarte con mis movidas...

Bastante tienes tú con lo tuyo.

No te quitas de la cabeza a Petrovic. -David, David, lo siento.

Antes me has hablado de tu academia y no te he escuchado.

-No te preocupes.

-Quiero que sepas que...

que yo te apoyo, si necesitas dinero para los estudios,

aquí me tienes. -No, de momento me llega bien.

-¿Qué te parece si yo termino y tú vas a preparar la cena?

-¿Algo sencillito?

¿Ensalada y filete vuelta y vuelta? -Bien.

Te lo compro.

-Pues te veo en un rato.

No te despistes mucho. -No.

-Venga. -Hasta luego.

-Entonces, esta es la de casa,

y esta la del portal. ¿Y esta? -Esta es del cuarto de contadores,

y la pequeña del buzón. -Perfecto.

Qué salón más majo.

-Me alegro de que te guste, porque vas a dormir aquí.

Solo tenemos dos habitaciones. -Si el sofá es tan bueno como parece,

voy a estar divinamente. Huele muy bien a comida.

-Es que nuestro compañero de piso es un chef de primera.

¡Fede, ya estamos aquí! -¿Te dejo esto por aquí?

He vaciado un cajón para tus cosas. -Perfecto.

-¡Buenas!

Hola. -Os presento.

Fede, inspector de la UIT,

y el cocinero oficial del piso. Él es Alberto, el hermano de Lola.

-¿Qué tal?

-¿Pasa algo?

-Ya nos habíamos visto en la frutería.

-Nos hemos visto y nos hemos oído también.

-Perdona si estuve un poquito borde.

-Poquito, pero un poquito...

-Tenía mucha sed. Entré para comprarme un zumo,

y el chaval no me hacía caso porque estaba ocupado con...

con tu compra, que, vaya compra...

-Es que, yo quería hacer una cena en plan Master chef.

Para eso, uno necesita un poquito de tiempo...

comprando, solo un poquito.

-¿Se puede saber que ha pasado? -No ha pasado absolutamente nada.

Tengo los pimientos en el horno...

¿Ponéis la mesa? -Sí, me toca a mí.

-¿Te gustan los pimientos rellenos?

-Sí, si me dejáis para después, genial.

-¿Cómo para después? -Es que, me tengo que ir ahora.

-¿No te quedas a cenar? -No, pensaba salir.

Me han hablado de una discoteca, la Red Star...

Tengo que aprovechar que estoy en Madrid para un poco de acción.

Valladolid la tengo muy vista. -Pero si has venido de empalmada...

¿No vas a dormir? -Sí, por el día mientras curráis.

Así no os molesto. De hecho, me voy a llevar esto,

para no ir con el estómago vacío.

-¿Adónde vas? Esa fruta no es mía.

Tienes que preguntar antes de coger las cosas.

-No te preocupes, es mía. Te la puedes llevar.

-Gracias por hacer la cena. Luego la pruebo.

Hasta luego.

-Lo siento, chicos, no entiendo nada.

-Tú, tranquila, ahora nos vamos a comer los pimientos.

No le pienso dejar ni el aliento.

Vamos a cenar todos. Aquí paz y después gloria.

-¡Qué susto, joder!

¿Qué?

-¿Qué pasa, hombre? ¿Tengo cara de atracador?

-Se puede saber qué quieres. -¿En serio me lo preguntas?

Pero ¿no es evidente?

-¿Por qué no me dejáis en paz? No volveré a trabajar con vosotros,

ya se lo dejé bien claro a Rodrigo. -Sí, clarísimo.

Es que, yo no acepto un no por respuesta.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Obligarme? -No, no.

Tranquilo, ya sé que tú eres una máquina de matar.

-Venga, lárgate.

No quiero tener nada que ver con vuestras movidas.

-No son nuestras movidas.

¿Ya no te acuerdas? También son tus movidas.

150 cajas en cuatro horas,

en aquel banco en Talavera de la Reina.

¿No me digas que no te acuerdas?

Aquello fue un récord.

Fue olímpico, nadie lo ha superado.

-¿Cuánto tiempo hace de aquello?

20 años. -Sí, pero el que tuvo retuvo.

Tú eres el mejor, nadie te supera con la lanza térmica.

Tienes que ser tú.

Escúchame, ya tengo el sitio localizado,

es el palo más fácil de mi vida,

y vamos a sacar mucha mucha pasta.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

Acabas de salir de la cárcel, ¿y quieres volver a entrar?

-Necesitamos dinero, joder.

¿A mí edad qué trabajo voy a encontrar?

Yo no sé hacer chapuzas,

y no valgo para meter propaganda en los buzones.

-A todo el mundo le cuesta levantar la cabeza.

-Es fácil decirlo, tú ya tienes tu tienda, y te va todo de vicio.

-¿Tú crees que no me ha costado montar esto?

Todos los años que trabajé en el campo partiéndome el lomo...

A mí no me han regalado nada, me lo he currado yo solito.

Y no voy a echarlo a perder.

-Tienes que ayudarme a dar este palo, me lo debes.

-No, yo no te debo nada.

-Tú nos dejaste tirados.

Perder al Fitipaldi fue muy duro, ya lo sé, pero fue un accidente.

Tú te largaste porque te salió de los huevos.

Nos quedamos sin conductor y sin chispas.

Normal que nos pillaran. -No, no.

Tarde o temprano nos habrían pillado.

-Tú eras el mejor y el más rápido. Al largarte tú,

tuvimos que asumir muchos riesgos.

Por tu culpa nos pillaron.

Sí, y por tu culpa me han hecho la vida imposible en el talego,

y por tu culpa Rodrigo vive como un pordiosero.

-Absolutamente todo es mi culpa.

En cambio, tú eres un santo, ¿verdad?

¿Sabes qué habría pasado si me quedo con vosotros?

Que habríamos caído los tres.

Y mi hijo se habría criado sin padre.

Lo que le pasó a mi hermano fue una señal.

Solo que vosotros no la visteis.

-Solo un golpe, solo uno.

Lo tengo todo muy bien pensado, no va a haber ningún fallo.

Cuando terminemos este trabajo, te dejo en paz para siempre,

te lo juro por mi madre que en paz descanse.

-Venga, lárgate, lárgate.

-Hace 20 años, tú lo has dicho. Nadie sospechará de nosotros.

-¡Márchate, márchate, coño!

-Está bien, está bien, me largo, pero volveré.

Volveré para que me des una respuestas inteligente.

No tendré en cuenta la cabezonería de hoy.

(TELEVISIÓN)

¿Está buena?

Sí, me encanta, ¿no te lo he dicho?

Perdona.

No has hablado en toda la cena.

¿En serio? Ni me he dado cuenta.

Estás pensando en tus cosas, ¿no? La Operación Valentina.

Sí.

Ha habido noticias.

Somoza va a darme más responsabilidad en su organización.

Eso es una buena noticia, ¿no? Sí, eso creo.

Es lo que llevo buscando mucho tiempo, pero...

a la vez me preocupa.

Y no por Somoza, sino...

Lo que me da miedo es qué pasará después.

¿Después de qué?

Si todo sale bien y Somoza acaba cayendo,

me darán otro destino.

Lo sé, pero prefiero no pensar en ello, la verdad.

He intentado vivir con la coraza puesta, y...

no involucrarme demasiado en la vida de otras personas.

En fin...

es a lo que te acostumbras cuando trabajas de incógnito.

Llega a un sitio,

estás lo que dura la misión, y vuelves a desaparecer.

Ya, pero...

no se puede estar así toda la vida.

No.

Tienes razón, no se puede.

Sobre todo, cuando conoces a una mujer tan maravillosa como tú.

No puedo imaginar mi vida sin ti y sin Leo.

Bueno, yo también intenté mantener las distancias.

Ya lo creo.

Me tenías a raya, y de qué manera. Pero tú me hiciste bajar la guardia.

Y ha merecido la pena. No me arrepiento, dure lo que dure.

Si un día acaba, ya veremos cómo lidiamos con ello.

Si hemos podido lidiar con ese bichito que está durmiendo,

podremos con todo.

(Teléfono)

Tengo que cogerlo.

¿Es Somoza?

¿Sí?

"Deje lo que esté haciendo y se marcha a Algeciras inmediatamente".

Lo esperan dentro del carro en la gasolinera de Saladillo.

Ahí va a recibir instrucciones.

Salgo de inmediato.

"Demuéstreme que puedo confiar en usted".

Alicia, tengo que irme. ¿Adónde?

A Algeciras. Parece que voy a...

introducirme en su organización antes de lo previsto.

Ten mucho cuidado, ¿vale?

Siento tener que irme así. No te preocupes.

Sabes que estoy muy orgullosa de ti, ¿verdad?

Anda, vete. Muchas gracias.

Dale un beso a Leo de mi parte.

Y que sepas que te quiero mucho.

Y yo a ti.

Manda un mensaje para saber que estás bien.

En cuanto pueda.

¿A Algeciras ya, tan pronto?

-Es el momento perfecto para ponerlo a prueba.

Llame a Casares y dígale que lo espere en la gasolinera de Saladillo.

-¿Cuál va a ser su trabajo?

-Su trabajo va a ser recobrar los dos kilos de cocaína

que nos robaron en el último cargamento.

O tratar de encontrar a quiénes lo hicieron.

Esos dos kilos debieron venderlos hace tiempo.

-No creo que a Casares le guste que otro haga su trabajo.

-A mí no me importa lo que él piense.

Más bien, que se ponga las pilas.

Llámelo y dígale quién es Iker Lemos. Que se ponga a la orden.

Cada día que pasa, resiente más mi prestigio.

-Como mande, patrón.

(Puerta)

-¿Se puede? -Con permiso.

-Pase, Mayoral.

Le ofrezco una copita.

-Lo aceptaría si tuviera algo que celebrar,

pero me temo que no es así.

-Explíquese.

Creo que me llevará más tiempo mover su dinero de las empresas en Cali.

-¿Y eso por qué?

-El anterior contable no hizo las cosas bien.

Usar testaferros tiene su complejidad.

-Yo sé que usar testaferros tiene su complejidad,

para eso está aquí usted, y no pudriéndose en Soto del Real.

Haga el trabajo para el que le contraté.

-En ello estoy, señor Somoza.

Pero han surgido algunos problemas...

-¡Yo no lo contraté para que me cuente sus problemas!

Lo contraté para que me solucione.

¡Si no tiene solución no venga aquí a joderme!

¿Qué pasa que lo veo aquí todavía?

Y mire, Mayoral,

déjeme decirle una cosa.

Yo puedo estar muy apurado, pero usted está más apurado que yo.

Cada día que pasa, se acerca más a que usted regrese a la cárcel.

Y se aleja más de recibir un millón de euros y su retiro en Brasil.

Así que, vaya a ver qué es lo que hace.

-¿Papá va a cenar cuando venga o en el centro de salud?

No tengo ni la menor idea, cariño, no sé.

Déjale el plato en el horno, y yo le dejo una nota.

Si no lo quiere, lo metemos en el frigorífico.

Oye, mamá, yo creo que deberíamos hablar del futuro.

Ay cómo suena eso...

Es que, llevo toda la cena dándole vueltas, y digo:

"A ver cómo se lo digo para que no se raye".

Si me dices que no me raye, me preocupo.

¿Qué pasa con el futuro, hija?

Tú sabes que Julio y yo somos pareja. Sí, lo sé.

Pues a partir de ahora vamos a ser algo más que eso.

Me voy a sentar para oír esto... No, no, no.

No te rayes, que no estoy embarazada ni nada de eso.

Pues es un alivio.

¿No estarás pensado en casarte?

No, mamá, es una buena noticia.

Al menos, para mí lo es... ¡Olga!

Por favor, desembucha ya, ¿qué pasa?

Julio y yo vamos a montar un negocio juntos.

¿Qué clase de negocio?

El de repostería a domicilio,

el que hicimos en el proyecto de "marketing".

Mamá, de verdad, no me mires así.

No es nada loco, lo tengo todo planeado,

de hecho, me pusieron un diez en el trabajo.

Ya, ya...

Si...

Es mejor noticia de lo que me esperaba.

Es una idea muy...

interesante.

Pero para montar un negocio hace falta dinero.

Por eso no te preocupes porque lo va a poner Julio.

Él va a ser el socio capitalista,

y el encargado de la gestión de la empresa.

Y yo me encargaré de cocinar, de la distribución,

y del contacto con el cliente. ¿Qué te parece?

Pues me parece muy...

A ver, sí... Hay un pero.

Tenía que haber un pero.

¿Me lo cuentas para oír mi opinión, o para que me quede callada?

Depende, si me lo vas a criticar todo...

Yo no pretendo criticarte.

Solo que... Solo que no me vas a apoyar, ¿verdad?

Porque la idea es muy... O suena muy...

¿Muy arriesgada quieres decir? Pues sí, cariño, arriesgada.

Menos mal que lo reconoces.

El que no arriesga no gana. Y el que arriesga demasiado,

a veces se estrella, hija.

Tú eres muy buena cocinera, y mejor en la repostería,

y te irá muy bien en eso,

pero montar un negocio implica muchas cosas.

Que ya lo sé, mamá. Mira, yo hice un plan exhaustivo,

y saque un sobresaliente.

Pero no es lo mismo hacer un plan sobre el papel,

que montar una empresa de verdad.

Eso te va a quitar mucho tiempo. Y está en el plan.

¿Y los imprevistos?

¿Habéis valorado la competencia, o encontrar un local adecuado?

Los permisos, todo eso, yo creo que no es compatible con la escuela.

Sí, mamá, por eso no te preocupes,

porque en mi escuela son comprensivos y dan muchas facilidades.

Ay...

Lo que pasa es que tú no confías en mí.

Tú crees que esto no me puede salir bien.

Olga, yo confío en ti.

Claro, a ti lo que no te gusta es que esté Julio en el ajo.

Yo no he dicho nada de Julio. No hace falta que lo digas.

Sí, es verdad.

A mí me parece bastante arriesgado

mezclar lo personal con lo profesional.

Vais a estar de la mañana a la noche juntos.

Eso solo lo ves mal tú, a mí me parece fantástico.

Mamá, es mi novio y me encanta pasar tiempo con él.

La única que no lo soporta eres tú. Yo no he dicho eso.

Mira, entiendo perfectamente que no aguantes a mi novio,

habrá muchas madres que no acepten a los novios de sus hijas.

Pero me parece muy fuerte,

que juzgues mis capacidades según el tío que hay a mi lado.

Olga, por favor. Olga por favor, nada.

Buenas noches.

-¿Dices que te golpeaste con una puerta?

-Con la puerta del baño. -Ya.

¿No te caíste?

-No, no, no.

Iba a entrar y la abrieron.

-¿Nadie te empujó? -No me empujó nadie ni me caí.

Fue un accidente tonto.

-Tonto y un poco raro, ¿no?

-¿Por qué raro?

-No te caíste, nadie te empujó...

Ibas andando, se abrió una puerta... Tendrías una herida vertical.

Si te diste con la puerta, sería una herida vertical.

La buena noticia es que no vas a necesitar puntos.

-¿Seguro? Porque sangraba muchísimo.

-Si quieres te doy puntos, pero no hace falta.

-Si no hace falta, no.

-La mala noticia es que no me creo lo de la puerta.

Estoy obligado a dar parte

si la herida es compatible con una agresión.

Aunque tú no denuncies, yo tengo la obligación de hacerlo.

-Vale, sí, sí que me caí.

De hecho, fue un empujón.

¿Contento?

-Estaría más contento si me dices quién lo hizo y por qué.

-Es que no lo sé, es una discoteca muy grande.

Había mucha gente, estábamos todos saltando y bailando, y...

Noté un empujón y me fui al suelo, pero no...

-Fue un accidente, no una agresión. -Para nada, para nada.

¿Se queda más contento ahora?

-Mira al dedo.

-Joder...

-Tienes las pupilas dilatadas, normal que te caigas.

¿Ves un halo alrededor de la luz?

-Sí, ¿cómo lo sabe?

-Porque soy médico.

Una midriasis bilateral más una herida en la ceja,

tonta, a la una de la madrugada, y una taquicardia,

es compatible con que has tomado cocaína.

¿Cuánto te metiste, un gramo, medio gramo...?

-No, ni un gramo, ni medio ni nada.

Lo único que tomé fueron unas copas de un garrafón asqueroso.

El alcohol también hace que se dilaten las pupilas.

-Si tuvieras encimas cuatro copas de garrafón, como tú dices,

y te das ese golpe, habrías caído redondo.

-¿Qué pasa? ¿Me va a denunciar?

Se aburre en la consulta y le apetece una investigación peliculera.

Me voy, y le prohíbo que utilice mis datos contra mí.

-Manía persecutoria, otro síntoma del consumo de cocaína.

No te preocupes, no te voy a denunciar.

Toma una muestra de un antiséptico,

póntela un par de veces al día en la ceja, y que no te entre en el ojo.

Sería mejor que no pasaras la noche solo.

-Comparto piso con gente, no se preocupe.

-Cuídate.

-Gracias.

(Puerta)

Coño, la puñetera llave, joder...

-Buenas noches. -Anda, estás despierto...

-Estoy con un videojuego, cada uno tiene sus vicios...

¿Qué te ha pasado en la ceja? -Nada, me he dado con...

Con la puerta del baño de la discoteca.

Tuve que ir al centro de salud porque no paraba de sangrar.

-Qué movida. ¿Y han tenido que coserte?

-No.

Oye, ¿te importa si...? Es que estoy muy cansado.

-Sí, claro, yo ya me iba a dormir.

¿Quieres un ibuprofeno o algo?

-No, no te preocupes.

-Perdona que me meta en camisas de once varas, pero...

Esto de la puerta del baño... ¿No ha sido otra movida rara?

Perdona, es deformación profesional.

-Apaga la luz cuando puedas, ¿vale?

-¿Alberto?

-Éramos pocos y parió la burra.

-¿Qué te ha pasado? ¿Cómo te has hecho eso?

-Que te lo explique Fede, no voy a repetirlo.

Me voy a lavar los dientes.

Y, por favor, después dejadme dormir. ¿Vale?

-Me ha dicho que se ha dado un golpe con la puerta del baño.

A mí también me parece absurdo, pero...

Al menos no le han tenido que coser. -Esto es muy raro, Fede.

-Muy raro tampoco.

Igual, en la discoteca le ha entrado a una chavala,

y el novio le ha pegado. Tampoco se acaba el mundo.

-¿Y qué ha pasado exactamente en la frutería?

-Nada importante, ¿por qué? -Porque antes mi hermano no era así.

Este rollo canalla de ir de empalmada,

de ir a la discoteca solo, de discutir sin ton ni son...

-Ha llegado muy nervioso,

muy nervioso, y...

y bastante histérico porque no le atendía David.

Luego se ha puesto a insultarle,

a decir que iba a poner malos comentarios en internet...

-¿Así, sin ton ni son? -De cero a cien en un segundo.

-Esto es rarísimo, a mi hermano le pasa algo.

-Anda, ¿todavía levantada?

Hola, cariño.

¿Qué pasa?

¿Te has aficionado ahora a leer las noticias?

Estoy buscando...

empresas de repostería a domicilio. Ya, ¿quién quiere dormir

pudiendo andar buscando empresas de repostería a domicilio?

Siéntate, anda.

A ver.

¿Qué pasa?

Olga ha decidido montar una empresa de repostería online.

¿Y a que no sabes quién va a ser su socio?

Julio Quintero. ¿Y lo va a hacer en España?

¿Cómo que si es en España? ¿Por qué me preguntas eso?

Yo te lo explico, pero no te rayes. No me digas que no me raye.

Cada vez que me decís eso me dais un disgusto. ¿Qué pasa?

¿Recuerdas a Santi, el chico de la escuela de Olga,

que pensaba ir a Miami? Pues no es Santi, es Julio.

Era un globo sonda.

¿Cómo que un globo sonda? ¿Qué es eso?

Pues que Julio había pensado en volver a vivir a Miami,

y le ha dicho a Olga que se vaya con él.

La madre que lo parió...

Cálmese, inspectora, al parecer, se han echado para atrás.

¿Y tú desde cuándo lo sabes? ¿Por qué no me has dicho nada?

No te he dicho nada para evitarte el disgusto.

He pensado que era una ventolera de la niña y a esperar que se le pase.

¿Y si no se le pasa? Pues ¿qué le vamos a hacer?

Ya es mayorcita, no la vamos a atar.

¿A ti te parece bien que se vaya a Miami con ese chico?

No, pero si cuando te tantea, te pones de uñas,

corres el peligro de que lo tome como una cuestión de orgullo,

y tome la decisión equivocada por desafiarte.

Ay...

Con lo fácil que entras en la mente de un criminal,

y lo que te cuesta meterte en la cabeza de Olga.

Es de primero de "padrelogía":

"No hables mal de un novio que no te gusta".

Pero ¿se va o no se va?

Lo está valorando. Me ha dicho que no te lo diga

hasta que no tome una decisión definitiva.

Lo de la empresa es el peaje que tenemos que pagar

para que se quede en Madrid con nosotros.

Si ese es el peaje, yo lo pago encantada para que no se vaya.

Si se va, a mí me da el disgusto de mi vida.

Ya te digo...

Ay, cariño...

¿Esto de ser padres mejora en algún momento, se hace más fácil?

Creo que sí, cuando uno se vuelve abuelo.

Eso ni lo digas.

No puedo...

No puedo, no puedo...

Te juro que ahora mismo,

ella es mi mayor aliciente para seguir en Madrid.

-Cuídala. Se la ve muy bien contigo.

-Déjame ver...

-¿Además de madre quieres hacer de enfermera?

Ya me lo curaron, y supe ir solo al centro médico, sin molestarte.

-No me molesta, me preocupa, que es diferente. ¿Qué te pasa?

Mi instinto me dice que...

que el comportamiento de mi hermano no es normal.

Que salga solo de marcha, su euforia, sus repentinos cambios de humor...

En realidad, quiero saber

si cuando lo atendiste viste el más mínimo indicio

de algo preocupante.

-Él se puso faltón desde el principio y montó un pollo.

-Pero eso no justifica tu actitud.

-Pero yo ya venía calentito de la tienda,

y al verlo intentado ligar contigo, exploté.

-¿Y qué pasa si intenta ligar conmigo?

¿Tú eres mi guardaespaldas?

-Paty, es que... -Que no, David.

Yo pensaba que venías a pedir perdón y solo me dices excusas.

-Necesitamos una cocina industrial, sin eso no vamos a ningún sitio.

-Podríamos empezar con algo más modesto, ¿no?

-Que no, Julio, no es por capricho, es normativa.

-Lo sé, necesitamos una licencia de actividad.

Pero lo tengo previsto.

-Veo que cada vez trabajas más tiempo para Somoza,

eso no te ayudará a dejar de sentirte su prisionera, como me confesaste.

-No me quedan muchas más opciones.

-Esa dinámica es peligrosa.

Si entras en la celda por tu propio pie, te olvidas que es una celda.

Puedes creer que estás ahí voluntariamente, y no por obligación.

-No sabes cuál es mi situación personal,

ni por qué trabajo para Somoza.

-Sé que tiene que ver con Eric el Irlandés.

-Si tiramos aquel tabique, podemos ampliar la cocina

para la zona de preparación.

-Podríamos aprovechar la toma de agua que hay

para colocar un fregadero con encendido automático.

-Y aquí podemos poner la zona de frío.

-Julio, ¿tú te has pensado bien esto?

-Nosotros estamos, nada más que para darle consejos.

Para dar nuestro punto de vista,

ella debe tomar sus decisiones, y nosotros debemos apoyarla.

No nos ha pedido un duro.

Vamos a darle un voto de confianza para que siga.

Vine tan rápido como pude, solo paré para echar gasolina.

Ojalá la espera valga la pena.

Conocer la mercancía sustraída, hubiese ayudado,

y habría tardado menos.

Usted no tenía por qué conocer eso.

Usted fue a atrapar a los ladrones. ¿Lo hizo o no?

¿Acaso lo dudaba?

Soy policía, me gano la vida deteniendo ladrones.

Tienes un hijo majísimo, buen mozo, tiene una mirada...

inteligente...

Es trabajador... A lo mejor, también se maneja bien con la lanza térmica.

-A mi hijo lo dejas al margen, ¿estamos?

-Tranquilo, es una broma.

Yo no quiero a tu hijo, yo te quiero a ti.

Por eso te di un día de margen, para que meditaras mi propuesta.

¿Lo has pensado mejor?

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Servir y proteger - Capítulo 312

27 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Beatriz

    Buenas tardes. Enhorabuena por la serie. Soy una enfrascada de Servir y Proteger. Saludos.

    30 jul 2018
  2. María

    ¡Qué mala actriz es Olga! No se cuál es el nombre de la intérprete pero más le valdría tomar unas clasecitas...

    29 jul 2018
  3. piscis69

    En el capïtulo 304,se ve una escena que ocurre en el 309....no lo entiendo, bueno en la portada.Y me hubiera gustado ver antes a Iker con el bebe en brazos ,es tan tierno ,de verdad le queda muy bien ,hacen una bonita familia los tres.Pero ha tardado mucho esa escena y si es un poco mas larga ,pues mejor.Son momentos muy tiernos y tanto Andrea como Angel ,lo hacen muy bien.Asi que un poco mas por favor de esos momentos con el bebe.Por cierto que es un encanto que ni llora .

    28 jul 2018
  4. piscis69

    Estoy de acuerdo con Carolina ,hay tramas que necesitan mas variedad.Pero hoy queria comentar sobre el personaje de Somoza,evidentemente es un mafioso en toda regla, y cuando se pone en plan malo ,da miedo, pero, tiene un lado que me hace gracia ,y es el vocabulario que emplea,entre sarcástico,burlón, y esas palabras tan rebuscadas.Pero estä claro que Raul tiene mucho arte para hacer su personaje y le pone el tono adecuado en cada secuencia ...y unas caras...Felicidades .Y a Paco Manzanedo tambien ,cuando se pone chitoso...

    28 jul 2018
  5. Carolina Otalvaro

    buenas tardes, la serie siempre ha sido dinamica pero en los ultimos capitulo se convirtio monotona y sin avance, el dinero de somoza lleva mas de 7 capitulos, excelente la visibilidad de Nacha y Teresa pero no pasan de la consulta y la parra interesante si las muestran en otros ambientes ( una casa, con amigos en una reunion, un lugar, una cena algo que permita mostrar que pueden tener una relacion normal sin drama y con crecimiento como pareja, personal y profesional, crear algo intereante para Lola, Fede a nivel personal. Ademas traen mucho el pasado de las personas. Muchas gracias

    27 jul 2018