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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 310 - ver ahora
Transcripción completa

-La de anoche no fue la primera vez.

Ya me amenazó en otra ocasión.

Las heridas son de verdad.

Antonio insiste en que no se las ha infligido ella.

¿No habrá contratado a alguien para que le pegue?

¿La crees capaz de algo así?

De eso y de mucho más.

-¿Vas a volver conmigo?

-"Nora, ¿dónde estás? ¿Vienes y hablamos tranquilamente?".

-Veo que has tomado una decisión.

-¿Crees que puedes perdonarme?

-¿La quieres a ella o a mí? -Te quiero a ti.

Te quiero solo a ti.

-Me encantaría casarme contigo.

¿Quieres que tengamos un niño o niña?

Puedo facilitaros la distribución por Europa.

El problema es que a Somoza

no le gusta incorporar personal nuevo a la organización

y ahí no tengo voz ni voto.

A lo mejor puedes hablar con él y hacerle ver

que me he jugado el cuello por vosotros en varias ocasiones

y que soy de confianza.

No sé, Tano. No lo veo.

-Hizo un buen trabajo con Quintero.

-Es un sicario muy caro y rebelde para mi gusto.

-Un sicario no hubiera preparado las pruebas del crimen

para desviar la atención sobre nosotros.

¿Sabes que iré a Algeciras? ¿Por qué preguntas?

Si tengo que salir de Madrid a coordinar entregas...

Che, che, ¿quién habla de coordina entregas?

No saques lo pies del tiesto.

-¿Por qué mi tío haría algo así?

-Gracias a la financiación de Quintero levantó su bufete.

El precio era llevar la contabilidad en vez de su empresa.

El dinero que no pudo blanquear se ocultó en paraísos fiscales

y ante una red financiera ilegal que creó Marcelino.

-Doña Principios encubriendo delitos de papá.

Sergio te está manipulando, no te ha contado toda la verdad.

Yo sí... -¿Tú qué?

Ayer me echaste en cara comprometer mis ideales

por ayudar a mi padre.

Si Sergio no me hubiera abierto los ojos,

pensaría que no estoy a vuestra altura.

Cálmate.

Sergio tenía razón.

Lo que más rabia me da

es que ni siquiera nos ha dejado explicarnos.

Se ha tragado al versión de Sergio sin masticar.

Ahora irán contra mí.

Te dirán que soy el diablo y no creas lo que salga de mi boca.

He cometido errores,

pero no soy el monstruo que te van a pintar.

Transportes Quintero tenía una contabilidad paralela.

Usted me la va a proporcionar.

-Lo que usted me cuenta me suena muy raro.

Aunque imagino que es posible. Es una empresa grande,

no sé qué entraba en los camiones, pero una cosa le digo:

si se movió dinero negro o hubo ingeniería fiscal

fue a mis espaldas.

-¿Cree o sabe que miente?

-Estoy casi convencido... -¡Casi no me sirve!

No lo puse casi en libertad, lo puse en libertad, sin el casi.

Usted me dice, ¿miente o cree que miente?

-Miente. Estoy seguro.

(Llanto)

-Mire, Mayoral,

no ha nacido la primera persona que miente y robe a Alejandro Somoza

y vive para contarlo.

Eso sí...

antes de morir me va a decir

todo lo que quiero saber sobre el dinero de Quintero.

Son muchos millones.

Muchos.

(Gritos de dolor)

Los quiero en mis cuentas nuevas

lo más rápido posible y a mi disposición.

(Música emocionante)

(Música animada)

-¿Siempre es el primero en llegar a la oficina?

-Para construir un imperio hace falta madrugar.

Necesito que se ponga a trabajar pronto.

Escoja el puesto que quiera, quiero que esté cómodo.

-Mi paso por prisión me ha vuelto bastante austero.

Un rincón tranquilo me vale.

-No sea tímido, Mayoral.

Si hay que trasladar a alguien o que despedirlo, se hace.

Total, lo importante es la cantidad de X que me va a traer.

-Ese escritorio me vale.

Tampoco estaré mucho tiempo trabajando aquí.

-Eso no lo sabemos.

Construcciones SZ es una empresa en expansión.

Capaz termina haciendo un trabajo satisfactorio aquí

y termina teniendo un despacho en esta oficina.

¿No me dijo que era ambicioso?

No parece.

-Le recuerdo que estoy a la espera de juicio.

Además, después de lo de anoche...

-¿Lo de anoche qué?

Fue un simple intercambio de información entre profesionales.

Lahoz fue el que puso la pauta de negociación.

Si nos hubiera dado la información que está en esta libreta

desde el principio, se hubiera evitado muchos golpes.

-Ojalá lo hubiera hecho.

-Vamos, Mayoral.

Un doble homicida como usted no se puede amilanar

por un par de gotas de sangre.

-Supongo que no. Pero tampoco quiero que me salpique.

Valoro mucho mi libertad provisional.

-Eso me parece muy bueno porque eso me lo debe a mí

y a la señorita Nerea, que trabajó bastante

y estuvo a la altura de mis expectativas.

Espero que usted lo esté también.

-Haré cuanto esté en mi mano para no defraudarle.

Me ha quedado claro cómo trata a quienes lo hacen.

Da gusto que haya captado el mensaje.

-Claro.

-Ahora póngase a trabajar. -Muy bien.

-Una cosita que le voy a decir, Mayoral:

quiero que el dinero que ocultó de Quintero

pase discretamente a mis cuentas, así como lo hizo con él.

Y no quiero ningún pero.

-No se lo he puesto.

-Ayer dijo que alguien podría estar revisando mis conexiones.

-Nada que unos cuantos proxis no puedan solucionar.

-Me gusta que se haya puesto resolutivo de un momento a otro.

Pero eso es normal, esas cosas pasan.

Son puras excusas hasta que uno enseña el diente.

Una simple escenita como la del señor Lahoz

y ya está, problema resuelto, ¿cierto?

-Señor Somoza,

espero que no piense que mi efectividad

es fruto del miedo.

Yo lo respeto.

De verdad.

-Bueno, demuéstrelo con hechos.

-Me pongo a trabajar.

Necesitaré acceso a los libros de contabilidad.

La oficial y la otra.

-¿Eso para qué?

-Para disfrazar los movimientos de dinero

necesito tomarle la medida a la empresa.

Querrá que su negocio parezca el más legal del mundo.

No se trata solo de apoderarse del tesoro,

hay que hacerlo con discreción para que nadie sospeche.

-Bueno.

Va a tener los libros, pero no crea que van a salir de aquí.

Le voy a decir algo, Mayoral.

No se juegue conmigo, ¿oyó?

Si no quiere que le pase lo que a Quintero,

no me subestime ni me mienta.

Ahora póngase a trabajar.

Mejor que empiece cuanto antes. -Muy bien.

¿Antes podré tomarme un café?

-Sí, hombre, claro. Vaya.

(CHISTA)

-Buenos días, patrón.

¿Qué hacen aquí tan temprano?

-Quería sentar las bases de mi relación con este abogado.

Es una sabandija, pero creo que puedo empezar a confiar en él.

-Tras ver cómo tratamos a Lahoz no tendrá ganas de traicionarnos.

-Y nuestro contable, ¿qué?

¿Algún problema? -No.

Bastó con decirle el mercado donde su madre hace la compra

para quitarle las ganas de hablar con nadie.

Lo vigilamos toda la noche,

ni movimientos extraños ni ha hablado con la policía.

En cuanto salga del hospital y se recupere de la caída

que tuvo anoche,

le haré una visita para recordarle que estamos aquí.

-Qué seríamos nosotros sin la familia, ¿cierto?

-Cierto, patrón.

-¿Cómo no me voy a preocupar por él? Es mi hermano.

-Es suficientemente mayor como para lamerse solo las heridas.

Sobre todo si son de amor, que lo digan los demás está de más.

-Le ha dado fuerte, aparece una chica y no puede vivir sin ella.

-Tú misma me dijiste que el mes pasado fue otra

y el anterior una canadiense, ¿no?

-¡Qué mal repartido está el mundo! -¡Y que lo digas!

-No sé, Espe. Le he estado dando vueltas

a lo que dijiste ayer.

Creo que tienes toda la razón.

Creo que intenta rellenar el vacío por la muerte de mi padre.

-Eso es una teoría, la otra es que es un ligoncete de tomo y lomo

y el tipo se cree que se ha enamorado

y por eso sufre.

-No lo sé, Fede. La vedad es que nunca ha sido así.

Este comportamiento tan descentrado, tan loco, errático, ha empezado

tras la muerte de mi padre.

-Ya sabes que esa es mi teoría, Lola.

-Ahora me siento culpable por lo atenderlo debidamente.

-Anda ya, Lola.

Alberto sabe que puede contar contigo,

que si se siente solo aquí te tiene.

Está visto que en cuanto te necesita te llama.

-Ya, supongo.

-Lo voy a llamar para que vea que estoy aquí y lo apoyo.

A ver si tiene un buen día.

Alberto, ¿qué tal, cómo estás?

¿Has dormido bien?

¿Cómo?

(Música tranquila)

(Llaman a la puerta)

-Estaba saliendo.

-¿Podemos hablar un momento?

-No tengo tiempo para tus excusas. Ayer hablamos suficiente.

-Ayer hablaste tú, sin darnos derecho a réplica.

Tu silencio fue más que elocuente.

Si mis acusaciones no fueran ciertas las hubieras negado,

pero te callaste.

-Porque son verdad.

(SARCÁSTICA) -Aclarado entonces.

Sois tan hipócritas como me dijeron.

Si no te importa, me tengo que ir.

Me esperan en ese trabajo tan deleznable.

-Por favor, Nerea.

Déjame hablar, por favor.

Solo te han contado una parte de la verdad

y por eso estoy aquí.

Quiero que conozcas la historia completa.

Por favor.

-Pasa, tienes dos minutos.

¿Y bien?

(SUSPIRA) -Fernando Quintero era mi cliente

y nos hicimos buenos amigos.

(Música dramática)

Y sí, desvié su dinero negro

a cambio de que me ayudara con el bufete,

pero no sabía la procedencia de ese dinero.

-Por favor, que no naciste ayer y yo tampoco.

Vas a tener que esforzarte más.

-Para mí se trataba de eludir impuestos.

Quintero siempre fue muy cuidadoso con mantener su fachada.

A mí no me interesaba rascar más allá.

-No, porque te pagaba muy bien.

-Pues sí.

Me pudo la ambición.

Y me vendí.

-Exactamente, te vendiste.

Por eso me repugna que vayas por ahí dando lecciones de moral,

condenando a mi padre por intentar ganar dinero fácil, como lo llamas.

O a mí por trabajar con Somoza, que de momento no está en la cárcel,

sino al frente de una potente empresa.

-Seguirá libre mientras le hagamos el trabajo sucio.

-Es que es alucinante lo del chaval este.

Tiene una lista con todas las chicas con las que había ligado.

Y es que es muy fuerte:

una semana dejaba a una y la misma semana se liaba con otra.

-Se hacen muchas gilipolleces en el instituto.

-Que es un capullo ya lo sabemos,

lo que me parece raro es que las chicas siguiesen picando.

-Ya, es que nos creemos que podemos redimir a cualquiera.

Como La Bella y la Bestia.

Nos meten en la cabeza esa movida desde pequeñas

y así nos va luego, lo vemos a diario en la UFAM.

(FURIOSA) -Y córtate con las llamaditas,

que algunos trabajamos, ¡hombre!

De verdad, es que soy boba, ¡soy boba!

No sé para qué me preocupo.

-¿Ahora qué ha pasado?

-Dice que no lo puedo entender porque nunca me he enamorado.

¿Será egocéntrico? ¿Qué sabrá de mi vida este mico?

-Pues sí, va a ser verdad que últimamente

no os comunicáis mucho, ¿no?

-En serio, no voy a aguantar que me des la charla.

Si no te interesó hurgar, ¿por qué iba a hacerlo yo?

-Porque te vas a arrepentir.

Seguro que no estás cómoda trabajando para él.

Incluso si solo te encarga trabajos legales.

-No, no lo hago por gusto.

Y solo he aceptado encargos legales, no como tú.

-Sí, gané mucho dinero, pero...

nunca me sentí cómo con aquello.

-Para no estar cómodo, montaste un señor bufete.

-Cuanto más dinero lavaba para Quintero,

más involucrado me sentía

y más difícil era echarme atrás.

Hasta que lo hice.

Reuní fuerzas para decirle que se buscara a otro

que encubriera sus negocios.

-¿Con eso tienes la conciencia tranquila?

Siento decirte que no es suficiente.

Que te echaras atrás no borra todo lo que hiciste.

-Lo sé, el blanqueo de capitales es un delito grave

y debí pagar por ello.

-Pero, por suerte, ahí estaba mi prima.

Tu querida hija encubrió tus delitos.

-Te equivocas.

Esa es la parte de la historia que Sergio no te ha contado.

Si sigo en la calle es por él.

-¿Por Sergio? -Así es.

Estaba a punto de entregarme, conservo la carta para el juez.

Pero borró todas las pruebas contra mí y contra Quintero.

Si iba a la policía, sería mi palabra contra la suya.

Nada mostraba lo que iba a decirles.

-¿Por qué iba a hacer eso?

¿Para salvar a Quintero? -No.

Para salvarse a sí mismo.

Porque fue Sergio quien me sustituyó blanqueando dinero para Quintero.

Esa es la parte que no te ha contado

porque no le interesaba.

-Me advirtió que harías esto punto por punto

para defenderte y echarle mierda. -Ah, ¿sí?

¿Y a quién vas a creer?

-En lo que se refiere a fraude fiscal,

tu expediente no es mucho mejor que el de Sergio.

-Piensa lo que quieras, no vengo a exculparme a mí,

sino a Alicia.

Quiero que te quede bien claro que no me encubrió.

Cuando se enteró dijo que no iba a incurrir

en ningún delito por mí.

-Muy bien.

Si ya has dicho todo lo que tenías que decir...

-No.

Quiero decirte algo más.

(Música tensa)

Si te pedí que te alejaras de Somoza no era para dar lecciones de moral.

Era porque sabía con conocimiento de causa

donde te estabas metiendo.

Aléjate de esa gente, Nerea. Es peligrosa.

Cuanto más te metas, más te costará salir.

-No te ha ido tan mal relacionándote con el narcotráfico.

Montaste un bufete y lo hiciste crecer.

Y aquí estás, vivito y coleando.

Con tu prestigio intacto y sin pagar por tus errores.

-No te confundas, ¿eh?

Puede que no haya cumplido condena,

pero he pagado un precio muy alto por relacionarme con ellos.

Perdí a mi mujer.

Y casi pierdo a mi hija.

No te deseo ni una pequeña parte de ese sufrimiento.

-¿Has terminado?

-Supongo que sí.

Sé que Teresa es una gran profesional,

por eso no me explico que no sospechara de Nora,

ya que fueron pareja. Porque Nora también es psicóloga.

Controlaba su comportamiento para no hacer saltar alarmas

y no había llegado tan lejos.

Pero Teresa había declarado que ya la acusó en Barcelona.

Pero entonces parecía una persona depresiva

que no fue capaz de aceptar una ruptura sentimental

y que tampoco podía controlar su rabia.

Pero era mucho más que eso. He leído el informe de Guevara.

Sí.

Después de atacar a Nacha, una vez detenida ya,

deliraba sobre Teresa:

que si se iban a casar, que si iban a adoptar...

¿No estaría fingiendo?

No lo parecía.

Pero hemos pedido un informe psiquiátrico pericial.

Teresa dice, ya que se han repetido los brotes en el tiempo,

que los más probable es que padezca esquizofrenia sin diagnosticar.

En ese caso, solo podemos compadecernos de ella.

Supongo que el juez la enviará

a un centro psiquiátrico penitenciario.

Si hay sitio. Si no, irá a una cárcel normal y corriente

rodeada de presas comunes.

Bueno, eso ya no es de nuestra competencia.

Si te deja más tranquilo...

¿Sabes lo que me deja más tranquilo?

Saber que Nacha se podrá reincorporar al servicio.

No estamos sobrados de efectivos ni de prestigio.

Desde luego, Emilio, cuando te pones pragmático...

¡eres único!

Ay, Lola. Pasa, pasa, por favor.

Una cosa, he podido mirar con tiempo

el calendario de las charlas en centros escolares

y está estupendo, enhorabuena.

Gracias. Traigo una copia al comisario.

Pues adelante.

Déjame echarle un vistazo.

Desde luego, estás haciendo una gran labor en colegios.

Muchas gracias.

Aunque solo sea por la niña que animó a su madre

a denunciar malos tratos, mereció la pena.

¿Por qué lo dices con tan poco entusiasmo?

Perdona, Emilio, no quería que sonara así.

Es solo que... he tenido un mal día.

¿Pasa algo?

Ya sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea

como amigo o como comisario.

Es solo que he discutido con mi hermano.

Me ha removido algunas cosas del pasado

que creía que tenía zanjadas.

¿Qué cosas? Si puede saber, claro.

No vayas a pensar que... ¡No!

Se trata de la muerte de mi padre.

¿El paso del tiempo no ayuda?

Supongo que sí, mi hermano y yo hemos rehecho nuestra vidas.

Pero cuando crees que está superado

la tristeza sale a flote

y te das cuenta de que tienes un vacío muy grande.

Hay pérdidas que no se superan.

Si necesitas unos días para ir a Valladolid

con la familia, me lo dices.

No, muchas gracias. Te lo agradezco, pero necesito estar aquí.

¿Seguro? Espe te puede sustituir.

Muchas gracias, no quiero que nadie me sustituya.

Aquí me siento muy útil y necesaria.

Puede sonar egoísta, mi hermano me puede necesitar...

No te preocupes.

Por alguna razón extraña, nos es más fácil

ayudar a desconocidos que a quien depende de nosotros.

Te entiendo, no tienes que darme explicaciones.

Si eso es egoísta, aquí tienes al más egoísta del mundo.

(RÍE)

Me viene muy bien hablar contigo. Venga.

(Música emotiva)

(ELÍAS) Pequeña y ambiciosa, pero es que la han echado.

-Espera para hablar con Miralles.

He visto entrar a Guevara y Nacha en el despacho,

supongo que para cerrar lo de Nora.

-Que la encierren con cuatro llaves.

Si cada vez que me rechazan monto un numerito de esos...

-Ah, hablando de rupturas,

Lola sigue rayada con lo de su hermano.

Si te pide consejo le tendrás que decir que vuelva a llamar,

conociéndola, seguro que le sigue dando vueltas...

¡Ay! ¡Pero si tenemos visita!

(FEDE JUEGA)

Ay, qué cosita.

(BROMEA) -¿De qué raza es? ¡Fede!

-Qué pequeñito, ¿no?

(BALBUCEA)

Conozco al juez Langa

y creo que intentará la vía psiquiátrica antes que la penal.

Supongo que será lo mejor, ¿no?

No me sentiría nada cómoda si Nora se pudre en la cárcel.

-No seas tan generosa, compañera.

Por enferma que creas que está, el cuchillo era de verdad.

-Pero era su brote psicótico el que lo manejaba.

Teresa me explicó que en esos casos la verdadera personalidad

está dentro tratando de recuperar el control.

-Por las dudas, prefiero que esté fuera de circulación.

-Si se le diagnostica y se trata correctamente la enfermedad

podría recuperar su vida.

En cualquier caso, como dice el comisario,

esa ya no es nuestra guerra.

Me alegro mucho de que te reincorpores.

Yo también, compañera.

-Estoy deseando volver a trabajar.

Bien, hay un montón de casos que hay que solucionar.

Poneos inmediatamente con el de las Campbells.

¿Eso no lo llevaba Fede? Sí, lo lleva él.

Pero quiero que os ponga al tanto de las novedades.

Lleva varios días estableciendo un cerco al proxeneta,

pero hemos llegado al momento en el que hay que salir a la calle

y hacer preguntas.

Muy bien. Después de tantos días suspendida

esto me suena a planazo. ¿Vamos?

Ah, oye. Nacha, otra cosa.

Si te mandé a casa no fue porque dudara de tu palabra.

Lo sé, jefa. Es el protocolo.

Entiendo que no te sentara bien. ¡Ni a ti ni a tu binomio!

Que te retiren sin derecho a réplica no le sienta bien a nadie.

Era necesario para investigar con objetividad.

Está claro.

Y, la verdad, también te pido perdón

porque mi reacción fue poco temperamental,

pero llevaba unos días bastante cargadita

con los mensajes y las llamadas.

Mensajes de los que si hubiéramos tenido conocimiento

otro gallo hubiera cantado con la denuncia de Nora.

La próxima vez que la voz de la experiencia

te diga algo, hazle caso.

A ver a quién llama viejo, inspectora.

-Está claro, lo reconozco: fue una estupidez,

luego lo vi claro.

También pensé que era un número equivocado.

No hay excusas, Nacha.

Nos pasamos la vida diciendo que ante casos así

acudan inmediatamente a la policía. Tenemos que dar ejemplo.

¿Qué pasa allí?

¡Ay!

Huy, huy, huy.

¡Pero mira quién está aquí!

Mira quiénes han venido a verte, di: "Hola".

¡Mira qué pucheritos hace!

-Enhorabuena, compañera.

-Qué bien se porta, ¿no?

¿Siempre es así de formal?

Durante el día sí, por la noche se pone a llorar.

(Risas)

(LEO LLORIQUEA) Ay, no llores tú.

Porque tienes que dormir tú cuando duerma.

-Lo que hay que hacer es distraerlos durante el día

para que duerma bien por la noche.

-Ahora lo que se lleva es la demanda.

Me lo ha dicho un colega con una piara de críos que alucinas.

Que el bebé haga un poco lo que quiera

y ya te apañarás como puedas.

-Siempre se les ha dejado llorar.

Ahora dicen que se les crea un trauma y te guardan rencor.

-En el subconsciente. ¡Anda ya! -¡Es verdad! Pregunta a tu novia.

¡Pero bueno!

¿Pudiste dormir cuando me fui?

Estabas tan a gusto que no te desperté.

Has salido y se ha puesto a llorar.

Seguro que me echaba de menos.

¡Anda ya!

Si lo único que necesita este pequeñito es a su mamá.

¿Y la mamá qué es lo que necesita?

Alguien que haga la comida y le sujete al niño

mientras se da una ducha.

Oye, que yo haga mucho más. ¡Díselo, Alicia!

Cambiar pañales se le da de maravilla.

Sorprendentemente, cantar nanas también.

(TODOS) ¡Oh! ¡Pero vamos a ver!

¿Parecía tonto cuando llegué o qué?

Pues ahora que lo dices, una pedradica sí que...

-Tonto no, pero un padrazo tampoco parecías.

El amor hace milagros.

(RÍEN)

¿Podemos cambiar de tema ya, por favor?

Ven aquí tú.

¿Y tú cómo estás?

Agotada, ¿eh?

La verdad es que sí, no te voy a engañar.

Pero cuando lo tengo en brazos y me transmite ese calorcito

se me pasa todo. Aunque...

¿Aunque qué?

Que pienso mucho en Rober.

No sé, lo miro a la carita...

Me recuerda a él, no lo puedo evitar.

¡Pero es normal!

¿Y es normal que eche de menos trabajar?

Completamente, sobre todo en alguien tan vocacional como tú.

Ser madre es algo maravilloso,

pero también es agotador y estresante.

No tienes por qué sentirte culpable.

No sé, hay veces que tengo la sensación de estar

en una isla entre lavadoras y tomas.

(RÍE)

Echo de menos hablar de algo que no se mi bebé

y lo quiero con toda mi alma.

De la noche a la mañana dejas de ser tú misma

para convertirte en la madre de no sé quién.

(RÍE) ¡Pues prepárate!

En el colegio nadie te vuelve a llamar por tu nombre.

Mira, no sé, a veces me siento mala madre

por estar con Leo y poner las noticias,

pero es lo más cerca que estoy de una investigación.

Desde luego, sí que eres vocacional.

A veces comparto con él mis teorías de líneas de investigación.

Esto ya me preocupa más. (RÍE)

No, Claudia, ahora en serio.

Me he estado informando y me gustaría incorporarme antes.

No tengas prisa en recuperarte.

Aquí nos apañamos bien sin ti,

ya es suficientemente corta la baja.

Pero tras las seis semanas obligatorias,

aún quedarán 10.

Si me incorporo a media jornada, podría alargarlas a 20.

La ley lo permite y así no me desconecto tanto.

Veo que lo tienes todo muy bien pensado.

Yo negaré que he dicho esto, pero...

(SUSURRA) te echo de menos.

(RÍE)

Pero a ver, vamos a ver,

¿queréis dejarlo respirar?

(FEDE IMITA A LEO) ¡Ha dicho: "Tío Federico"!

(ESPE) -¡Cómo va a decir "tío Federico"!

¡Qué cosas tienes!

Tengo que irme, le toca el pecho.

(RÍE)

¿Quién ha sido?

El tío Federico.

¡Eh!

(RÍEN TODOS)

-Me da igual. Si entran en una panadería, entras a comprar.

Que sienta tu aliento en el cogote, ¿estamos?

-¡Tano!

-¡Bueno, el que me faltaba!

¿Qué quieres tú ahora?

-Hablar contigo un minuto.

Fui a buscarte a la oficina, pero me llevé una sorpresa

al encontrarme a Sergio Mayoral.

-No tengo que darte explicaciones.

Quien entre o salga de allí no es problema tuyo.

-De eso quería hablarte.

Me gustaría que Transportes Quintero dejara de llamarse así.

-¿Cómo? -Lo que has oído.

No quiero que lleve el nombre de mi padre.

-¿Quién te crees que eres?

-El único aquí que se apellida Quintero.

Ya que no he podido salvar la empresa familiar,

me gustaría al menos preservar su bien nombre.

Que quede claro, no tenemos que ver con los maleantes que la dirigen.

-¡Bueno! Poco te han dado para lo tonto que eres.

-No creo pedir nada descabellado.

Sé que a Somoza le encanta exhibir su poder.

No entiendo cómo no lo ha llamado Transportes Somoza

o SZ o Cali o como le dé la gana.

-Me gustan los tres nombres. ¡Bah! -¡Escucha!

Solo quiero terminar de desvincularme de todo esto.

Que quede claro que mi familia no tiene que ver

con los chanchullos de Somoza.

-Escúchame bien, tonto del culo,

tu padre se dedicaba exactamente a lo que nosotros

y no vamos a cambiar el nombre a la flota por tu capricho.

-Muy bien.

Tendré que hablar con tu patrón directamente.

-Escúchame bien.

Parte de mi trabajo es evitar que molesten a mi patrón.

Como se te ocurra acercarte a él, no esperaré para ir a por ti.

-Tampoco hace falta... -Sí hace falta ponerse así.

Tienes mucha tendencia a cagarla.

No sé si es tu enfermedad o eres así de tonto.

-¡Me sueltes! -¡No, y me vas a escuchar ahora!

Nos hiciste creer que podías convencer a tu padre

para vender la empresa dos veces y no fue así.

Tuvimos que cometer crímenes por tu culpa.

-No es verdad. -¡No me contradigas!

No quiero discutir contigo. Es más, me vas a escuchar.

No quiero volver a verte.

No quiero que te acerques a las empresas de Somoza.

Si me cruzo contigo por la calle, cruzas de acera.

Es más, ¡vete a Miami con tu mamaíta!

Si tienes algo de dignidad, haz las maletas y lárgate.

¿No quieres alejarte de esto? Ya estás tardando.

Porque si te quedas...

Ya te lo he advertido.

Si me cruzo contigo va a haber más que palabras.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

-Vaya, pareces un alumno aplicado.

-Me juego algo más que una aprobado.

-En ese caso, no te molesto más. Quería saludar.

-Se agradece.

Siempre es un alivio ver una cara amiga.

-¿Amiga? Yo no diría tanto.

-Te has acercado a saludar. Es más de lo que ha hecho el resto.

Soy sospechoso de querer robar el trabajo a alguien.

-Somoza no se caracteriza por crear un ambiente laboral distendido.

-No lo había notado.

Reconoce que soy lo más parecido a un amigo que tendrás aquí.

Espero que tras abrirte los ojos con los Ocaña

me haya ganado tu confianza.

-Fue un detalle que me ayudaras a descubrir

las vergüenzas de mi familia,

pero de ahí a una amistad haría falta mucho más.

-Bueno, paso a paso.

-A propósito de eso,

mi tío ha venido a verme esta mañana.

-¿Qué quería ese hipócrita?

-Me dijo exactamente lo que dijiste que diría.

Que Alicia no estaba enterada y, cuando lo supo,

quiso ir a la policía.

Pero no pudo porque borraste las pruebas.

-Ya.

Supongo que te quiso hacer creer que estaba involucrado.

-Evidentemente.

Pero eso ya lo había pensado yo sola.

Espero que no cometas el error de intentar negarlo,

resultaría ridículo.

-¿Por qué estás tan segura?

No hay que ser muy listo para deducir que si Somoza

tenía tanto interés en sacarte de la cárcel

era porque necesitaba algo de ti.

La prueba es que aquí estás,

rodeado de libros de contabilidad.

-Está bien, acepto los cargos.

Pero te recuerdo que también trabajas aquí.

No eres una simple espectadora.

Parece que estamos en el mismo barco.

Espero que no sea el Titanic.

Reconoce que te he hecho gracia.

He visto un amago de sonrisa.

-Sí, me ha hecho gracia.

Pero olvida eso de ser amigos

y confórmate con que seamos compañeros.

-El conformismo no va conmigo.

Pero está bien.

Con eso me vale.

(Música tensa)

-Señorita Nerea, la estoy esperando en mi despacho para la reunión.

Hágame le favor y no distraiga a mis empleados.

-No lo haré. Pensé que llegaba con tiempo.

-Pase, pues.

Le dije que ni la mirara.

-Se ha acercado a saludar.

Además, no acostumbro a decidir por las mujeres.

-Le voy a decir una cosa, Mayoral:

no juegue conmigo porque va a salir perdiendo, ¿oyó?

Recuerde lo que le pasó al contable Lahoz.

(Coches)

(Música emotiva)

(LEO LLORA)

¿Qué pasa, cariño?

¿Te han agobiado un poquito en comisaría?

Eso es que tenían muchas ganas de conocerte.

Yo hay veces que también me agobio.

Pero merece la pena.

(ARRULLA)

(Timbre)

Hola.

¿Puedo pasar? Claro.

Estaba leyendo el libro que me regalaste

hasta que se ha despertado.

No consigo leer ni un capítulo del tirón.

Oye, ¿te pasa algo? Tienes mala cara.

No, tranquila.

Es solo que me apetecía veros.

A ti y a Leo.

Justo se acaba de quedar dormido otra vez.

¿No lo habré despertado?

No, se despierta con frecuencia y se queda frito enseguida.

¿Puedo acercarme a verlo?

Claro.

(Música emotiva)

¿Te ha dicho si iba a venir a cenar?

-Pero, pero habría avisado.

Vamos a esperarla un poco y ya está.

-Pero esperamos cinco minutillos y ya

porque el pescado lleva mucho en contacto con la lima.

Entonces, se pasa y ñam, ñam, no sabe a nada.

Mira, ya está aquí.

-Qué cara traes.

-Estoy deseando meterme en la cama.

No te arregla meterte en la cama:

yo he preparado la cena y qué cena, ¡riquísima!

¡A cenar todos! -¿Sí? ¿Qué has preparado?

-¿Has hablado con tu hermano?

¿En qué bando estamos? ¿Le compadecemos u odiamos?

-Tú tranquila, tú contesta lo que quieras.

Te vamos a apoyar pase lo que pase.

-De verdad, sois un amor.

Qué afortunada me siento de teneros.

Esto es lo que la falta a Alberto.

-¿Entonces le compadecemos?

-Pues sí, un poco, la verdad.

-Bueno, yo lo odio un pelín.

Porque tiene una facilidad para ligar que me alucina.

-La de charlas que doy en la UFAM sobre cómo expresar sentimientos

y lo difícil que es aplicarse una el cuento.

Pero le he soltado mi teoría sobre la pérdida de papá

y sobre cómo le puede estar afectando.

-¿Está de acuerdo?

-Se ha hecho el fuerte, pero ha acabado reconociendo

que hay cosas que no encajan en su vida desde entonces.

Por ejemplo, que no para de discutir con mi madre.

-Pero se había independizado, ¿no?

-Sí, pero no por esas.

Comen juntos los domingos y acaban siempre discutiendo.

Se llevaba mejor con mi padre.

-Perdón, yo no sé mucho de psicología y lo sabéis,

pero no sé qué vainas tiene que ver vuestra teoría

con que el chico sea picaflor y parezca el Burlador de Sevilla.

-Es evidente, Fede.

Ha estado buscando en sus parejas una falta de cariño

de la que no era consciente y no podían darle.

-Claro.

-Claro, claro.

-Y tú, ¿cómo estás?

Conociéndote y viendo la cara que traías,

apuesto a que te sientes culpable.

-El duelo es personal, cada uno tiene que atravesar el suyo.

Pero me pesa no haber estado pendiente de él.

Los últimos días en el hospital, los preparativos para el funeral

y la estancia... Hicimos piña.

-La pérdida se lleva mejor si la compartes con los que quieres.

-Sí, pero en Madrid me dejé llevar por la rutina

y siento que me he desentendido de Alberto.

-Para haberte desentendido, llevamos hora y media hablando de él.

-¿Qué vas a hacer? ¿Vas a irte unos días?

-Pues no, de eso quería hablaros.

Quería proponer que él se quedara unos días en casa.

Así lo sacamos de su entorno y no lo mezclamos con mi madre,

que no creo que ayudase.

-Muy buena idea. Por mí que se quede. ¿Y tú?

¿Qué opinas? -Sí, sí, una idea estupenda.

-No pasa nada. Si no te parece bien, lo dices

y buscamos otro sitio.

-No, no me pasa nada. Es que se va a pasar el ceviche.

Verás tú qué gracia.

-¡Haberlo dicho antes!

-¿Ceviche?

Pero, Fede, eres un sol.

(RÍE) -Sí, me has dicho muchas veces que soy un sol,

pero ya verás como se pase el dichoso ceviche.

¡Voy a ser un sol nublado!

¡Venga! Todo el mundo a cenar.

Verás qué rico.

(Música agradable)

(RÍE)

¿Qué pasa? ¿De qué te ríes?

De nada, de...

Me estaba acordando de la primera vez que te conocí.

Cuando aún no sabía que eras mi hermana y...

Y me tiraste los trastos.

Me muero de la vergüenza cada vez que me acuerdo.

Julio, ¿qué te pasa?

Y no me digas que nada.

¿Cómo sabes que me pasa algo?

Porque soy tu hermana.

He venido a despedirme.

¿Cómo que ha despedirte?

Va siendo hora de que vuelva a Miami.

Es una decisión que he estado posponiendo desde que murió papá,

pero no tiene sentido que siga aquí.

Bueno, eso es algo que me esperaba entonces.

Pero ahora no entiendo por qué.

En algún momento tendré que hacerlo.

Todo lo que me duele aquí de mi vida es mucho más que lo que me ata.

Mi madre estará encantada con que vuelva con ella.

Pero aquí nos tienes a Leo y a mí.

Lo sé.

Y no te lo tomes a mal,

pero realmente no me necesitáis.

Eso no es cierto. Sí.

Sí que lo es.

Ahora que conozco a Leo puedo irme tranquilo.

Me irás mandando fotos, espero.

Haremos las videollamadas que quieras.

Pero de verdad que no lo entiendo.

¿Tiene que ver con Olga? ¿Lo habéis dejado?

Qué va.

Todo lo contrario.

Ella es una de las razones por las que me quedaría.

Me va a costar mucho explicarle que me voy.

Entonces podrías ensayar conmigo

y empezar a ser un poquito sincero.

Esta tarde me he encontrado con Tano y me ha dicho unas verdades

que me han hecho pensar.

Pero sabes que no puedes escuchar a alguien así.

(SUSPIRA)

¿Qué te ha dicho? Qué más da.

Si da igual, no es lo que me haya dicho, es...

su presencia.

La de Somoza, el bar, la plaza...

Los camiones con mi apellido señalando mi fracaso.

Son muchas cosas, muchos recuerdos.

No sé cómo lo haces, pero no lo aguanto más.

Porque si me fuera, ellos ganaría.

No pienso dar esa satisfacción a Somoza.

Supongo que eres más fuerte que yo.

Mira, Julio...

la única razón que me ata aquí es mi trabajo.

Si no fuera por eso, hace mucho que habría hecho las maletas

y me habría largado a otro lugar a empezar de cero.

Entonces me entiendes.

¿No te parece mal?

No, claro que no.

Pero...

me da mucha pena.

Sabes que esta siempre será tu casa.

¡Bueno, estás espectacular!

-Muchas gracias, estás muy guapo.

-Vas a tener faena apartándole los moscones, ¿eh, Jesús?

-Esos me los he apartado toda la vida así.

(RÍEN)

(NACHA) -Paty, ¿me pones un botellín?

¡María! ¿Dónde vas tan churra? ¡Estás divina!

-Vamos a bailar salsa Jesús y yo.

-Qué chévere. No sabes la envidia que me dais.

Ya me gustaría ir con Teresa aunque fuera una noche.

Es imposible convencerla, le da vergüenza.

-Porque no lo ha probado. Ahí ves que no te miran.

-Siempre habrá gente que baile peor y gente que baile mejor.

Se trata de pasar un rato y disfrutarlo.

-Cuando te aficionas te preguntas cómo has podido vivir

sin soltar músculos de vez en cuando.

-¡Cierto! (TERESA) -¡Hola!

-Hola. -Bueno, guapa.

-¡Hola!

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Qué tal? ¿Qué te apetece tomar? -Eh... una cañita.

¡No! Mejor agua.

Bebiendo y comiendo a este ritmo, no sé qué pasará.

-¿Sabes lo que es bueno para adelgazar,

se te queda un tipazo y quemas muchas calorías?

Bailar. -¡Ah!

-Eso dicen, sí. Lo que pasa es que yo...

El baile y yo no... Tengo dos pies izquierdos.

-Yo pensaba lo mismo, pero es pillarle el tranquillo

y dejarte llevar.

-¡Y lo bien que va para desconectar! -Lo mejor.

-Después de esta semana tan trágica que tuvimos...

-Yo había pensado en ir a tomar unas copas, unas tapas...

-Eso sí que engorda mogollón, ¿eh?

Creo que es mejor el plan de ir a bailar.

-Bueno, ¡dónde va a parar!

-¿Qué pasa? Me estoy perdiendo algo, ¿no?

(NACHA SE PARTE)

-Vale, lo reconozco: es un complot.

Mira qué guapos están

y nos han convidado para bailar con ellos.

-Venga, Teresa. Un día es un día.

-¿Tanto te apetece? -Sí.

-Bueno, vamos a bailar. Pero no os podéis reír de mí, ¿eh?

Y si te piso... -Prometo no decir nada.

-Que no, mujer. Te vamos a dar unas clases, ¿eh, Jesús?

-¿Qué? -Se vienen con nosotros.

-Sí, sí. -Ah, ¡qué bien!

-¿Pasa algo?

-No, un pedido que se me ha retrasado.

-Hijo, que todo lo malo sea eso.

Hasta luego, Paty, cariño. -Pasadlo bien.

-Pues nada, vámonos. -Muy bien, chicos.

-¿Se puede?

-Adelante.

-Veo que está trabajando usted mucho.

Es el primero en llegar y el último en irse.

Eso me gusta.

-Ya me iba, pero me gustaría hacerle una propuesta.

-Ah, ¿sí?

Cuente, pues.

-He estado diseñando la estrategia para mover el dinero

de las cuentas de Quintero a las suyas de forma discreta.

Que sea compañía transnacional nos ayuda.

El volumen de negocio entre las oficiales y las más opacas

permite generar muchas transacciones cruzadas con facturas falsas,

muy difíciles de rastrear.

-¿Muy difíciles?

-Imposibles de rastrear.

-Eso me gusta más.

A ver, pues.

-Quería revisar el plan con usted.

En especial esta transferencia.

-Un millón de euros.

Bueno, mi hijo, ¿y a qué santo?

-Son mis honorarios.

-Ah, sus honorarios.

Yo lo saqué de la cárcel y pagué la fianza.

Esos son sus honorarios.

¿O es que le parece poco?

-Sinceramente, sí.

Cuando sea el juicio ni Nerea podrá evitar

que me devuelvan a la cárcel.

Eso lo sabemos todos.

Una cosa es salir en espera de juicio

y otra liberarme de prisión para siempre.

-Veo que es un hombre bastante realista.

-Sí, pero no me conformo con unos meses de libertad.

No pienso volver ahí.

-¿A qué se refiere?

-Tengo que huir del país.

-Claro.

Y quiere hacerlo con el riñón bien cubierto, ¿cierto?

-En la cárcel le dije que quería que me sacara de allí

y que ya discutiríamos los términos económicos.

Esta es la cantidad que quiero.

-Pero es que un millón es mucha plata.

-Es lo que necesito para poder fugarme

y emprender una nueva vida lejos.

Además, solo es una pequeña parte del dinero de Quintero

que estoy recuperando para usted.

-Sí, pero un millón siempre es un millón.

Y un acuerdo entre caballeros es un acuerdo entre caballeros.

Sinceramente, no pensé que regatearía

como si estuviésemos en el zoco.

-Recuerdo que me dijo que la cárcel lo había vuelto austero.

Bueno, pues aplique ese plan.

(Música tensa)

-No me obligue a chantajearle.

-No lo voy a hacer.

No se le va a ocurrir hacerlo porque lo mato.

-Sé que me mataría.

¿Pero a qué precio?

Está en el punto de mira de la policía.

¿Le compensa cargar con otro crimen?

Total, por dinero.

¿Qué es un millón para evitar esos problemas?

-Está bien.

Negociemos, pues.

-Cómo te lo has currado, ¿no?

-¿Te gusta? -Sí, me encanta.

¿Pero qué celebramos?

¡Es porque llevamos una semana juntos!

No te he preparado nada. -Tranquila.

Olga, no es por eso.

Además, soy un desastre para las fechas.

¿Solo llevamos una semana?

Siento que te conozco de siempre.

-Ya, a mí también me pasa.

Pero vamos, la cena puede esperar.

¿Pasa algo?

-Sí.

Si no te lo digo ya, me voy a sentir fatal

y va a ser un desastre.

-Julio, ¿qué pasa?

¿A qué vienen la cena y las velas?

-Quería que fuera especial.

Es una cena de despedida.

-Es broma, ¿no?

¿Me vas a dejar?

Pero acabamos de empezar y estamos bien, ¿no?

-Estamos genial, Olga.

-Entonces, ¿qué ha pasado?

¿Es por tu enfermedad?

Vale, es por mis padres. -No tiene que ver con ellos.

-Está claro que no les hace gracia que estés conmigo,

por eso se van a alegrar cuando sepan mi decisión.

-Julio, olvídate de ellos. No deciden por mí.

Mira, tú me gustas mucho.

Creo que esto que estamos empezando puede ir a más.

¿Por qué no vemos dónde nos lleva?

-Porque me voy, Olga.

(Música triste)

Me costado decidirme, pero hoy lo he visto claro.

Me vuelvo a Miami.

-¿Cuándo has decidido esto y por qué ahora?

-Si no lo he decidido antes fue porque te conocí.

Eras el motivo porque el que seguía aquí.

-Entonces, ¿qué ha cambiado?

Porque no lo entiendo.

¿Ha pasado algo?

A ver... sí. Sí y no.

-Julio, estoy flipando. Explícamelo, por favor.

-Esta tarde he tenido un encontronazo

con el asesino de mi padre.

-¿Sabes quién mató a Quintero? -Tengo mis sospechas.

Si no fue él, fue cómplice.

De una manera u otra está implicado.

-Claro, ¡te ha amenazado!

Tenemos que ir a comisaría, hablar con mi madre...

-No.

La policía conoce mis sospechas, lo investigó y sigue libre.

No necesita amenazarme,

es que no tengo la necesidad de seguir cruzándome con él.

¿Entiendes?

-Entonces ese tipo decide por ti.

-No, soy yo quien decide.

Lo que me ha pasado estos meses, lo de las pastillas,

la venta de la empresa, la muerte de mi padre...

son muchas señales para ignorarlas.

Ya te dije que en Miami era feliz, pero aquí no.

Está claro que no debo seguir en Madrid.

-Ni siquiera por mí.

-Que seas lo que me retiene es volcar en ti mucha responsabilidad.

No es justo ni una buena base para una relación.

-Lo que no es justo es que me dejes aquí tirada.

-Vente conmigo.

-¿Qué? -Olga, vente conmigo.

Empecemos de cero en Miami.

Juntos.

-Le ofrezco medio millón.

-Sabe que no alcanza para mantener el anonimato muchos años.

Al menos no en gente como nosotros.

-Gente como nosotros...

¿Qué tenemos en común nosotros dos?

Que nos gusta la buena vida.

El ron de importación.

Mi plan no es esconderme en una cabaña en el monte.

No soy de esos.

-Puedo llegar hasta 750.

Eso sí, va a tener que hacerme un encarguito más.

Véalo como una extensión de contrato.

-¿Nuevo encargo? -Así es.

Me he enterado de que han arrestado a mi contable en Colombia.

Eso me puede traer problemas con la Hacienda colombiana.

-¿Delito fiscal? -No.

Corrupción de menores.

El gran Gabo se metió donde no debía.

Quiso contratar los servicios sexuales de un muchachito.

Sí, a mí también me impresionó.

Imagine, era el contable de confianza de mi padre.

Crecí viéndolo por mi casa.

¿No tendrá usted alguna aberración o vicio peligroso de esos, no?

-Mi único vicio es el dinero.

Por eso quiero ese millón de euros.

No pienso rebajar ni un céntimo.

-Bueno.

Está bien, pues.

Va a manejar usted mis cuentas de Colombia.

Va a manejar más dinero que Transportes Quintero.

Pero, por lo menos, va a estar bien pagado.

-Lo justo para poder desaparecer y vivir tranquilo.

-Si es así, Mayoral,

de hoy en adelante usted se convierte

en mi contable personal.

-Siempre que me dé tiempo a huir de España antes del juicio.

-A su salud, pues.

-El trato tiene fecha de caducidad.

-Cuénteme, pues, qué es lo que le pasa.

-Quiero asegurarme de que me iré cuando salga la fecha del juicio.

-Tenemos un contrato de trabajo.

Y tiene que terminarlo.

-Si sé que David es el chico perfecto para mí.

Claro que lo sé. Pero si no me sale de aquí...

-Pero la vida sigue y tú eres muy joven.

-Así que tengo tiempo de volver a enamorarme.

-Alberto, no te esperaba hasta esta tarde.

-Hola.

Es que anoche salí de fiesta

y he pensado que o venía del tirón o me quedaba sobado.

Un trato: me dices cuál es el garito más guapo y te invito.

Salimos de fiesta, a pasarlo bien... Solo estaré unos días.

-Por lo visto no vas a perder el tiempo.

-Eso nunca.

-A ver, ¿qué?

¿Me lo vas a contar?

-¿Sabes qué pasa? -¿Por lo de Pretrovic?

Parecía que no era para tanto, pero...

te vuelven las imágenes a la cabeza.

-Sí, creía que no me había afectado mucho,

pero parece ser que sí.

Supongo que por eso no estoy durmiendo bien.

-¿A quién se le ocurriría hacer el concurso

de las hamburguesas con zumo de frutas?

¡Donde esté una caña fresquita!

-Porque no ha probado los zumos de El Color dela Huerta.

-Si me dices dónde está, me paso.

-Le aconsejaría que se aleje de Mayoral, no le conviene.

-¿Por qué no se quita la careta y me dice qué espera de mí?

-No tengo ningún interés romántico con usted.

-¿Y sexual tampoco?

-¡No, por favor! ¿Qué dice?

-¿Y a qué viene tanto interés por mi entorno masculino?

-No sigas por ahí con Nerea.

Es intocable para mi patrón.

-Tal ver deberías informar a tu patrón

de que la época en que mujer era propiedad del hombre

quedó muy atrás.

-¿De verdad le digo eso?

(SOMOZA) -"Oficial Lemos, ¿su oferta de colaboración sigue en pie?".

Cuente conmigo.

"Lo veo en dos horas en Transportes Quintero".

Allí estaré. Soy una caja de sorpresas.

Es lo que estás pensado, ¿verdad?

-De sorpresas o de incógnitas, diría yo.

-Quedamos para cenar

y te resuelvo las incógnitas que quieras.

-No tengo tanto interés.

-Tendré que conseguir que lo tengas.

-Después de París, la escuela se me queda pequeña.

Eh, espera, espera.

¡No estarás pensado de verdad en irte!

¡Acabas de llegar!

Se vuelve a Miami porque no quiere que seas lo único

por lo que se queda en Madrid, sería injusto para ti.

Pero él es la única razón por la que vas a Miami.

-No es lo mismo, allí no tengo malos recuerdos.

-No, claro. Allí no tienes nada.

-Va a volver a Miami y me ha pedido que vaya con él.

Solo lo estoy pensado. -¿Qué hay que pensar?

Es una locura ir tras quien acabas de conocer.

¿Qué pintas allí?

-No paro de darle vueltas.

Pienso que podemos ser felices en Miami.

"Ya verás, va a ser alucinante.

Hay restaurantes de todo el mundo, mi madre tiene muchos contactos.

Podrás hacer... (OLGA) -¡Para, para!

Estoy enamorada de ti".

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Servir y proteger - Capítulo 310

25 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Marta

    Yo tampoco conseguia ver los capitulos pero he descubierto que si se entra en la pagina mas abajo donde pone videos que estan todos los capitulos le pinchas en el que quieras y esperas un poco y se abre solo sin darle al play, debsjo de comentarios

    27 jul 2018
  2. Leticia

    Me uno a los comentarios anteriores, ¿hasta cuándo?

    26 jul 2018
  3. Grisel

    Es la tercera semana consecutiva en que siguen sin poder verse los capitulos. En algún momento lo piensan arreglar?

    26 jul 2018
  4. M. José

    Por favor arreglen lo q sea Para poder ver los capítulos de servir y proteger q no podemos ver en directo. Gracias

    25 jul 2018
  5. Mar

    Últimamente por aquí es prácticamente imposible ver los capítulos y luego en la app tardan más en ponerlos...

    25 jul 2018