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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 306 - ver ahora
Transcripción completa

El caso es que Nacha está recibiendo llamadas vejatorias.

-Oh. -¿Estás llamando a Nacha?

-Me sabe fatal que me creas capaz de hacerlo.

-Sabemos de lo que eres capaz.

-Me da igual lo que me digas, me da igual que me amenaces.

-¿Qué dices? Estás como una cabra. Mira, que me dejes.

(SE QUEJA)

-Ya puedes vestirte.

Estás en tu derecho de no denunciar, pero, si no lo haces, lo haré yo.

-¿La persona que te agredió fue Nacha Aguirre?

-La de anoche no fue la primera vez.

Ya me había amenazado en otra ocasión.

Me dijo que me largase de Madrid o me iba a arrepentir.

Yo me encaré, pero ella me empujó y me tiró al suelo

y ahí sí había una testigo, la camarera.

-Es eso, lo que te he contado, que discutían

y Nacha le pegó un empujón a otra chica.

-¡Qué me voy a tomar la tarde libre! Debo ir a los juzgados a denunciarla

por calumnias, acoso y presentar una denuncia falsa.

Ni se te ocurra, ¿has oído? Ahora te vas directa a casa.

Y es una orden. Bueno, tranquila.

Por muy lista que parezca esa tipa, algún fallo habrá cometido.

-¿Ella pudo hacerse esas lesiones a sí misma?

-No, rotundamente, no.

Por las características de las lesiones

y donde están situados los golpes, imposible.

Alguien la tuvo que agredir.

-Vais a pagar con creces todo el daño que me habéis causado.

Va a ir a por todas.

No te preocupes, sabremos hacer frente a lo que sea.

No permitiré que ataquen a mis hombres.

Eres un gran comisario. Gracias, Lola.

Siempre estás ahí cuando te necesito.

Eso es lo que te pasa, que te gusta alguien.

-Ya sabes quién es.

-Lola, por favor, no, ese no puede ser, Lola. ¡Ese, no!

-El corazón manda.

-Anoche me dijeron que me van a trasladar.

Me llevarán a la cárcel de Estremera.

-Te lo he visto en la cara. Pensabas que no iba a llegar a tiempo.

-No he dudado de ti nunca.

(Disparos)

-¡No, por favor, no dispare!

Han asaltado el furgón en el que iban Diego Céspedes y Petrovic.

¿El mercenario que detuvimos en la frutería?

Un compinche de Petrovic le tendió una trampa

a los guardias que los trasladaban.

Tu hermano me debe un favor, capullo, y tú me vas a sacar de aquí,

por las buenas o por las malas, ¿queda claro?

-Lo conocí en los Balcanes. -Era soldado.

-No, mercenario, que es un trabajo mejor pagado.

¿Qué pasa? ¿Desconocías a lo que se dedica tu hermano?

-Trabajo para Alejandro Somoza hasta que muera él o muera yo.

Tenía que ayudarle, patrón. No podía dejar que le cogiera la policía.

-¿Y qué le he dicho yo? ¿No se acuerda?

-A las seis sale un camión hacia Amberes.

Por favor, deje que se marche en él.

-Reza conmigo. Empieza a rezar por tu madre.

¡Con las manos también!

-Dios te salve, María, llena eres de gracia.

(Música emocionante)

-Amén. Reza otra.

-¿Otra? -Sí, quiero que reces otra.

Solo así te purificarás. -No me sé ninguna más.

-Entonces, se acabó. Prepárate para morir.

-No, espera, espera. Petrovic, por favor.

Te lo pido por tu madre. -¡Ni se te ocurra nombrar a mi madre!

Si estoy aquí es por ella. Tú vas a morir para vengarla.

Mi madre ha muerto y no he podido despedirme.

¡Fue por tu culpa! -¿De qué hablas?

-Cuando me metieron en la cárcel, mi madre cayó enferma.

Un poco antes de morir me llamaba para despedirse,

para poder irse en paz al encuentro con María Bistrica, nuestra señora.

No lo entiendes, ¿no? -No.

-Me metieron en la cárcel por ti.

No pude despedirme de mi madre por tu culpa.

Murió con el corazón roto y vas a pagarlo.

-No, no fue culpa mía. Eso fue cosa de la casualidad.

-No, fue porque tú me entregaste a la policía.

Pero esto no va a volver a pasar. -Espera.

-Te voy a matar. -Espera.

-Cuando lleguen, estaré muy lejos. -Espera. Espera, intenta recapacitar.

Yo también tengo un hijo. -Que se joda tu hijo.

Mi madre ha muerto con esta pena y yo siento mucho

por no poder despedirme de mi madre y darle el último abrazo.

-Ya, yo lo entiendo, lo entiendo.

Es muy duro perder a una madre, pero yo no tuve nada que ver.

-Antes de matarte, me vas a dar el dinero que tienes en la caja.

-No sé qué queda en la caja registradora.

-¿Solo esto? ¿Dónde está el resto, desgraciado?

-No tengo más.

-No mientas. ¿Dónde está el dinero de la caja?

-Hace un rato, mi hijo se la ha llevado para ingresarlo.

-¡Mentira! Los bancos están cerrados. -Lo hizo en el cajero automático.

-Algún otro dinero tendrás por aquí.

-No tengo más, te lo juro por mi hijo.

-¡Te juro por la memoria de mi madre que no me voy con las manos vacías!

Tendrás tarjetas bancarias, ¿no? -Eh, sí, yo tengo una

y mi hijo tiene otra. Si quieres te doy la clave secreta.

-No, me vas a acompañar. Levántate.

No quiero un número falso. -Te voy a dar el auténtico.

Es la fecha de nacimiento de mi hijo. -¿Quieres morir ahora?

¿O prefieres acompañarme al banco? Tú eliges.

-Prefiero acompañarte, sí.

(Claxon)

-Pon las manos arriba, que pueda verlas.

Esperaremos un poco aquí.

-El camión sale a las seis de la mañana, quedan pocas horas.

Diego se irá y asunto resuelto. -Asunto resuelto, no.

-Déjeme ayudarle. Se ha metido en un buen lío.

-¿Y qué fue lo que le dije?

-Que bajo ningún concepto ayudará a mi hermano.

-Es mi culpa, señor Somoza. Yo le metí en este marrón.

-Ah, es su culpa.

Entonces es usted el que debe pagar las consecuencias y no su hermano.

-No, a él déjelo fuera. ¿No ve que es un crío?

-Volvemos al punto de inicio.

Usted me desobedeció y me mintió, doble traición.

-Lo sé, patrón. Se lo compensaré de la manera que quiera.

-De la única manera que me puede compensar es pagando por ello

y usted sabe cómo trato a los traidores.

-Siempre le he sido fiel. Soy su hombre de confianza.

-Y la gente fiel también falla.

Pero ese castigo va a servir como un escarmiento

para los demás subordinados.

Y usted ya va a saber de qué voy.

-Patrón, apelo a la memoria de sus hijos, Andrés y Valentina,

lo que más quiere del mundo. ¿No hubiera dado la vida por ellos?

-Un hijo es un hijo, sangre de mi sangre.

-¿Y nosotros no somos sangre de la misma sangre?

¿No somos hijos del mismo padre y la misma madre?

Patrón, no tengo hijos, Diego es todo lo que tengo en el mundo.

-Pero usted me mintió, Tano.

Cuando me dijo que estaba pagando a los distribuidores,

estaba ayudando a este. -Cierto.

Pero sé que no le hubiera gustado que dejara tirado a mi hermano.

Eso habría sido como no tener entrañas,

cono renunciar a mis raíces, ¿es cierto?

-¿Dónde está el croata? -Se ha largado.

Ese tío es un mal bicho. -Pero mi hermano, no.

Es un buen chaval, solo ha robado unos móviles.

Fue Petrovic el que mató a esos guardias

y arrastró a mi hermano en la fuga. -Yo no he matado a nadie.

-Está bien, Tano.

Lo voy a perdonar, pero la próxima vez lo va a pagar con su vida, ¿sabe?

-Muchas gracias, patrón. Le juro que no le volveré a fallar.

-Yo también quiero darle las gracias, señor Somoza.

-Su hermano que no espere hasta las seis,

que se vaya ahora mismo.

-Ahora llamo al conductor para que acelere las cosas.

-Mañana, cuando nos veamos, no quiero hablar de esto.

-Entendido, patrón.

(SUSPIRA)

Hemos tenido suerte, Diego. Somoza no perdona una mentira.

-Hermano, te la has jugado por mí y algún día te lo voy a devolver.

(Móvil)

-No vayas a cogerlo, ¿eh?

Sácalo del bolsillo, quiero ver quién es.

Sácalo.

María, ¿quién es María? -Es mi pareja.

Si no contesto, se presentará aquí. Hemos quedado para cenar.

-Me acuerdo de ella.

Contesta, pero dile que ya no hay cena.

Cuidado con lo que dices, tío.

-¿María?

-"Jesús ¿qué pasa, que no contestabas?".

-Eh, es que no me encuentro muy bien.

-"Bueno, vente para acá, que se nos pasa la hora".

-Deberías llamar al libanés para anular lo de esta noche.

-"¿Qué me dices? Pues voy a verte". -No, espera.

Yo es que creo que voy a ir directo a casa.

Es una pena, ¿eh?

Porque me hubiera encantado ir al libanés.

-"Y dale con el libanés. Si íbamos a la trattoria que me gusta".

-No, te confundes. Te digo que era el libanés.

-Corta el rollo.

-"¿Cómo dices, que te gusta el libanés?".

-Venga, hasta mañana.

-Muy bien. Ahora, coge una bolsa y ponme comida para el camino.

Pero nada que se estropee. Ponme frutas y conservas.

¿Sabes, tendero?

En la cárcel tuve que aguantar muchas burlas por ti.

-¿Burlas? -Sí.

Antes era suficiente solo pronunciar mi nombre

y todos empezaban a temblar.

Pero ahora he tenido que aguantar bromitas

sobre un tendero que me entregó a la policía.

Pero lo que no saben es que no eres un simple tendero.

Un simple frutero no tiene tus agallas

y tampoco sabe manejar un arma como lo has hecho.

¿Quién eres? ¡Contéstame! ¿Quién eres?

-Era "el Chispas", el mejor butronero de España, ¿eh?

Me dedicaba a asaltar bancos y joyerías.

-Lo sabía, sabía que eras un delincuente.

-Lo fui, pero ya no. Ya te dije que me había rehabilitado

y te recomendé que tú hicieras lo mismo.

(RECHISTA) -El que es delincuente, lo es para toda la vida.

Se lleva en la sangre, tendero.

Elías, escucha. Sí.

Que antes de irme, ¿se sabe algo de la fuga de Petrovic

y el otro preso?

La verdad es que poca cosa. Hemos dado aviso

en las comisarías y cuarteles de la Guardia Civil.

También hemos puesto controles en carreteras,

estaciones de tren y aeropuertos. Petrovic tiene muchos tentáculos.

Algún hombre de su banda estaría esperando a que saliera de la cárcel

para ayudarle. Lo dudo mucho.

En el operativo detuvimos a casi toda la banda de Petrovic

y tenemos vigilada a la gente que puede ser afín a él.

¿No habéis detectado nada sospechoso?

¿Habéis tirado del hilo del hombre que les ayudó a fugarse, Santana?

Bueno, ese tipo es un lobo solitario. Petrovic lo contrató como abogado,

pero Santana se dedicó a organizar la fuga

y fíjese cómo ha acabado. Bueno, lo único que nos queda

es investigar el entorno del otro fugado.

Diego Céspedes, se llama. Sí, la inspectora Miralles

nos mandó enseguida a hablar con Tano, su hermano.

Como me esperaba, es una fuga que le pilló por sorpresa.

¿Y crees que fue sincero?

No lo sé porque Tano es como una esfinge.

Tengo la teoría de que Diego, este chaval,

se vio arrastrado por la fuga de Petrovic.

Es demasiado pardillo y organizar una fuga le viene grande.

Quizá Petrovic se lo llevó para usarlo de rehén.

No lo descartaría, comisario.

¿Te vas a quedar la noche de guardia?

Cualquier novedad, me informas, sea la hora que sea.

Hasta mañana, Elías. Comisario, una pregunta.

¿No le parece desproporcionado mandar a Nacha a su casa?

No, todo lo contrario.

Elías, es mejor tener a Nacha fuera de servicio

hasta que Ibarra termine la investigación.

No quiero que Régimen Disciplinario me acuse de trato de favor.

Nacha es incapaz de agredir a nadie a sangre fría.

Esa chica se lo está inventando.

¿Tienes pruebas de lo que dices? Si tienes pruebas,

cerramos el caso ahora mismo. No tengo pruebas.

Pero pongo mi mano en el fuego por ella.

Elías, déjame que te dé un consejo:

no pongas la mano en el fuego por nadie.

Mira esta, se ha quemado varias veces.

Conozco a Nacha como si fuera mi hija y si ella dice

que no ha sido, no ha sido. Elías, Nacha había bebido.

Y tú como yo sabemos que bajo los efectos del alcohol

se pueden cometer locuras inimaginables.

Yo estuve a punto de ser juzgado por el asesinato de una chica

y ni me hubiera podido defender porque no me acordaba de nada.

Hazme caso, no pongas la mano en el fuego. Hasta mañana.

Y vuelve a trabajar

y escucha a través del "walkie" del bebé susurros y gemidos.

¿Y la canguro? ¿No tenía una tu amigo?

Los susurros y gemidos eran de la canguro.

Se llevó al novio a la casa del bebé para darse un homenaje

en la habitación de los padres. Qué fuerte. No me lo creo.

Así que tranquila, que estos cacharros son la leche.

Mejor que los chismes que venden en las tiendas de espías.

No sé si está enchufado o no. Lo está,

así que relájate y puntúame mi tortilla de bacalao.

Pues mira, un diez sobre diez. La verdad es que estaba deliciosa.

Eres una caja de sorpresas, siempre una receta nueva.

¿Qué te parece? Otro día te preparo cocochas, si quieres.

Quiero y Leo también.

Se está poniendo hecho un toro con el invento de la leche.

Por cierto, ya debería tocarle su siguiente toma.

Cariño, es lactancia a demanda, ¿no? Significa que, si no te demanda,

tienes tiempo para cenar y charlar con tu novio.

Vale, no me riñas. No te riño.

(Móvil)

El general.

Buenas noches, mi general. Lo siento, sin novedades.

Ya lo sé y estoy haciendo todo lo posible,

pero Somoza es más impermeable de lo previsto.

Me estoy labrando su confianza, pero sin dar un paso en falso

para no levantar sospechas.

Está bien. Redoblaré esfuerzos. A sus órdenes, mi general.

¿Están nerviosos en la casa?

Que llame el general en persona nunca es buena señal

y no sé cómo entrarle a Somoza.

Ni matando a Quintero te ha abierto las puertas.

No hay forma de introducirme en su organización.

Solo me quiere como soplón de los asuntos de comisaría.

La falsa muerte de Quintero solo ha servido para generar dolor a Julio.

Era una carta que debía jugar.

Si no lo hubiera hecho, Somoza hubiera ejecutado a Quintero.

Lo sé, pero me duele ver sufrir a mi hermano.

No me pidas eso, ya sabes lo que hay.

Julio no debe saber nada.

Lo sé.

(Bebé llora)

Bueno, yo voy a la comisaría a revisar unos informes.

"Hola, mi amor. ¿Qué pasa?".

"¿Tienes hambre? Venga, cariño, no te preocupes que ya estoy aquí".

Hoy intenta dormir bien, Gustavo.

Mañana vas a estar más fuerte para hablar con tu jefe.

-Gracias por atenderme pese a las horas.

-Para eso estamos.

Me pones un mensaje mañana y me cuentas qué tal.

-Buenas noches. -Buenas noches.

(SUSPIRA)

(Puerta)

Bueno. -Hola.

Acabo de ver cómo se iba un paciente. Te pasa como en Barcelona,

haces unos horarios un poco excesivos.

-Si es urgente, lo debo atender. Tú me dirás.

-No quiero molestarte, si tienes otros planes, yo...

-Mi plan es irme a dormir porque estoy muy cansada.

-Solo te robaré cinco minutos. Es por lo que ha pasado con Nacha.

Para mí es terrible y no solo por el dolor físico.

Lo que más me duele es que estés involucrada.

Sufro mucho al saber que estás con una persona violenta.

-Nacha no es violenta. -Anoche me dio una buena paliza.

Y lo que temo es que... -Nora, por favor.

-No, déjame hablar, por favor, déjame hablar.

Lo que más temo es que un día la víctima seas tú.

En serio, la veo muy capaz. -Nacha no me haría ningún daño.

-Pero Teresa, sácate la venda de los ojos.

Esa mujer es puro veneno, tiene la agresividad en sus genes.

-Nora, estoy muy cansada, me quiero ir a casa a dormir, por favor.

-¿Crees que no es violenta en su trabajo?

-No, no lo es. Es una policía excelente.

-Conmigo ha demostrado que perdía los nervios con facilidad.

No entiendo que estés con una persona tan violenta.

-No vayas por ese camino, ¿eh?

-Teresa, ¿por qué no vuelves conmigo a Barcelona?

-Pero ¿tú te estás escuchando? -Fuimos tan felices, ¿te acuerdas?

Yo pienso en ello a todas horas.

Fue tan genial y todavía podemos revivir aquellos momentos.

-Nora, no estás bien. Estás viviendo en una realidad paralela.

-Pero ¿por qué? -Lo de Barcelona no fue tan genial.

-Cualquiera que te escuche pensará que no disfrutaste conmigo.

-Vamos a olvidarnos del pasado, que es lo más sano, ¿te parece?

-¿Y si me vengo yo a Madrid? Puedo pedir el traslado.

Me da rabia que estemos separadas

cuando estamos hechas la una para la otra.

-Vamos a ver, ¿no estabas con una chica, Laia,

y estabais encantadas de la vida? -Ni una ni cien Laias

me harían olvidarme de ti y sé que te pasa lo mismo.

Nacha es solo un parche. Tú me quieres a mí.

Sí, tus ojos me lo dicen. -No, yo quiero a Nacha.

Aunque no estuviera con Nacha, no estaría contigo.

Necesito que entiendas esto ya.

-¡Nadie te va a querer como te quiero yo!

¡Sería capaz de hacer cualquier cosa por ti!

Haré lo que sea para que me vuelvas a amar.

-Nora. -Lo que sea.

-¡Suéltame! ¡Me estás haciendo daño! Me haces daño, suéltame.

Nora, por favor. -Ay, perdona.

Perdona, perdona, no quería agobiarte, lo siento.

-Me estás agobiando mucho. -Te quiero demasiado.

Perdóname, perdóname. -Márchate, por favor.

-Sí, me marcho. Mañana hablamos con más calma, ¿de acuerdo?

Perdona. -Márchate.

-Ya, ya lo sé. Ya, pero me da mucho apuro.

Vale. En cuanto tengamos una noche, vamos a cenar ahí.

Perdonadme otra vez, lo siento mucho, ¿eh?

Muchas gracias. Venga, hasta luego. Adiós.

-¿Qué? ¿Has tenido que anular? -Pues sí.

Menos mal que no se han disgustado mucho.

-Qué pena, con las ganas que tenías de llevarle a la trattoria esa.

-Si está malo, está malo, qué le vamos a hacer.

-Ya. -Aunque...

-Aunque, ¿qué?

-No sé, Paty, que lo de la indisposición

me ha sonado a excusa, ¿sabes? Que no ha querido

ni que me pase por allí a verlo ni... Me ha colgado sin despedirse.

-Bueno, yo no le daría más vueltas.

Cuando llegues a casa, le llamas y lo habláis.

-Sí, eso haré.

-Buenas. -Buenas.

-Hola. -¿Has apagado la máquina de café?

-Pero alma de Dios, ¿Cuándo te he negado un café

con la máquina apagada o sin apagar? -Gracias.

Con amigas así, para qué quieres más. -Yo se lo pongo.

-¿Estás de guardia? -Sí, me han alargado el turno

porque ha habido una baja y tenemos mucho follón.

-¿Y eso? ¿Ha pasado algo? -Se han fugado dos presos

que trasladábamos a Estremera.

-Y el asunto de Nacha, ¿cómo va? -No muy bien.

Le han mandado a casa hasta que se aclare todo lo ocurrido.

-Ojalá sea pronto.

La criatura está sufriendo lo indecible

y Teresa, ya, ni digamos.

-Estoy convencido de que Nora miente, pero Nacha no puede demostrarlo.

-Elías, ¿le podrías decir a Nacha que siento mucho

haber hablado con Ibarra esta tarde?

Me ha insistido mucho... -¿Sobre qué?

-Pues sobre el empujón que Nacha le dio a Nora.

De verdad, lo siento, no quiero perjudicar a Nacha.

-A ver, Paty, has hecho lo que tenías que hacer,

decir lo que viste. Si le empujó, le empujó.

-Tiene razón. Di lo que viste. -Ya, bueno, pero me da apuro.

He metido a Nacha en un lío. -No le des más vueltas al tema.

-¿Le vas a decir que lo siento? -Sí, claro.

Verás como Nacha no te lo tiene en cuenta.

-Paty, vete ya, que ya cierro yo, que se me ha chafado el plan.

-¿Sí? ¿No te importa? -Claro que no.

-Pues voy a ver a mi madre, que me ha enviado un mensaje

y creo que está falta de cariño.

-Oye, pues dale un besico de mi parte, ¿eh?

-Yo se lo doy. Y no te preocupes más por Jesús

que seguro que no le pasa nada.

Hasta luego, Elías. -Hasta luego, peque.

Oye, ¿qué pasa con Jesús?

-Nada, que he tenido que cancelar una cena que teníamos

para esta noche en un restaurante.

Se ha encontrado indispuesto, nada importante.

-Por el tono de Paty, sí parecía importante.

¿Seguro que no hay nada más? -A ver, a lo mejor son cosas mías,

pero lo he notado muy raro al teléfono

diciéndome que anulara en el libanés. -Eso tampoco es tan raro, ¿no?

-No habíamos quedado en el libanés, sino en una trattoria.

-Se habrá confundido.

-Eso es lo que me resulta raro, Elías,

que Jesús el libanés no puede ni verlo.

-¿Y por qué?

-¿Te acuerdas del día que entró el croata ese, criminal en su tienda?

-No me voy a acordar, si estaba al frente del operativo.

-Esa noche, fuimos a cenar al libanés.

Se ve que, con lo que había pasado,

Jesús tenía el estómago cortado y no probó bocado

y dijo que no volvería allí en su vida,

que siempre le iba a recordar a ese día.

-Qué raro, ¿no? -Pues sí.

Sobre todo porque me ha repetido varias veces:

"Que canceles el libanés, que canceles el libanés".

-María, apúntame el café, ya vuelvo...

-Madre mía, qué nervio.

-¿Por qué lo has dejado?

-Necesitaba un cambio.

-Eso no me lo trago. Debe ser algo más serio.

Yo, por ejemplo, empecé a matar porque me obligaron a ello

cuando estaba en mi país. Tenía 14 años.

¿Qué te pasó a ti?

¿Por qué dejaste de ser el mejor butronero de España?

-Mi último golpe salió mal. Mi hermano murió

y eso para mí significó un antes y un después.

Así que tomé la decisión de irme a vivir al campo con mi hijo.

Quería cambiar de vida. -Y lo has hecho, hasta hoy.

Venga, en marcha, que no quiero llegar tarde.

-Espera, ¿dónde vas a escapar? -Lejos. Vamos al banco, va.

-¿Me vas a dejar libre? -Cállate la boca y espabílate.

(Puerta)

-Jesús, ¿estás ahí?

Vamos, Jesús, que veo luz. Que soy Guevara.

¿Jesús?

(SE QUEJA)

-Jesús, oye, ¿qué pasa?

Bermúdez, mándame refuerzos a El Color de la Huerta. ¡Ya, venga!

(Disparos)

¿Jesús?

(ELÍAS) ¿Jesús?

(HABLA EN CROATA)

-¡Jesús!

(Puerta)

¿Qué pasa?

Dios mío.

Petrovic.

¿Qué ha pasado?

Tranquilízate, que ya he pedido refuerzos.

Luego haremos un informe, ¿vale? Tranquilo.

(Sirena)

-Esto del minimalismo en la comida está muy bien.

Puede uno dormir ligerito de estómago.

Y hablando de minimalismo,

te has pasado toda la noche lanzando monosílabos.

¿Qué te pasa?

No quería amargarte la cena con mis cosas de trabajo.

Ya nos dijo Teresa que nuestras veladas tenían

que ser espacios de intimidad donde disfrutáramos el uno del otro.

Cenar con una persona ausente no es agradable.

¿Qué te pasa? Estoy muy preocupada por Nacha

y con lo que está pasando con la denuncia de esta chica.

Además, que es tan buena persona que no...

Bueno, toda buena persona puede tener un mal día

o cometer cualquier disparate.

Ya, pero agredir a alguien no es de buena persona.

Además, es que esta agresión... Eh, supuesta agresión.

Bueno, esta supuesta agresión es una mezcla de celos,

de despecho y amor y eso, mezclado con alcohol, mal asunto.

Lo sé, Antonio, pero no me cuadra que Nacha vaya a arruinar su vida

y su carrera comportándose de esta manera, caramba.

Desde luego, quien agredió a Nora lo hizo con ensañamiento.

Ya te he comentado que esa chica no se autolesiono.

Bueno, vamos a esperar el dictamen de Régimen Disciplinario.

¿Una infusión? Sí, cariño, muchas gracias.

Me ayudará a relajarme un poco.

Mira tú qué bien.

¿Y Olga no tendría que estar en casa ya?

Se habrá entretenido con sus amigas.

Más bien con su amigo. ¿Qué amigo?

¿Qué amigo va a ser? Julio Quintero. Pero no nos agobiemos, hombre.

Olga es libre para quedar con quien quiere.

Por más que intentemos apartarle de él, cada vez será peor.

Eso quiere decir que sabes que van en serio.

¿Qué más da lo que yo de por hecho? Ya es mayor de edad.

A mí me parece una niña.

Ese es el problema, no lo es. No, ahí no está el problema.

El problema está en que no toma las decisiones correctas.

¿Y cuál es la decisión correcta que debe tomar? ¿Renunciar a Julio?

¿No se puede echar un novio normal y todos tan felices?

(SUSPIRA)

(Móvil)

Hola, Teresa, ¿ha pasado algo?

"Hola, Claudia. No, mira, no es nada grave,

pero es por el caso de Nacha. Me gustaría hablar contigo,

aunque sea a primera hora de la mañana".

Ya. Oye, ¿No te vendría bien pasarte por mi casa ahora?

"¿No es demasiado tarde para ti?". No, Teresa, no.

Si es que estoy preocupada por ella,

así que me vendrá bien hablar contigo.

"De acuerdo. Voy enseguida". Venga, hasta ahora.

Sufriste tanto que pensaba que te habías quedado inmunizada.

-Más que inmunizada, escarmentada.

He hecho todo lo posible para olvidarle.

Lo has visto. Me he ido de viaje, me he enrollado con tíos,

hasta he sido fría con él. -Sí.

Por eso no entiendo que sigas ahí, enganchada en un bucle infinito.

Yo pensé que ya eso se te había olvidado.

Que lo del comisario estaba superado.

-No, si a rachas lo supero, de verdad,

pero luego me doy cuenta de que en realidad sigue aquí

y no se va. Y está aquí de una manera especial e intensa.

-Si sigues por ese camino, malo.

-A ver, te lo cuento porque eres mi amiga.

¿A quién se lo voy a contar? -Ya. Venga, lo siento, cuéntamelo.

-¿Qué hago, Espe? -Es que no lo sé.

En su día te dije todo lo que te podía decir.

Es que me quedé sin palabras y ahora vuelves a la carga.

Yo ya me rindo, de verdad.

-Pero dime algo, no sé. Siempre tienes consejos que dar.

-Me he quedado sin consejos, lo siento mucho. Esto me supera.

-¿De verdad no vas a apoyarme? -No se trata de apoyarte, Lola,

se trata de que aprendas la lección de una vez.

-Que sí, que de cabeza tengo la lección muy aprendida,

pero es que el corazón es otra cosa. -Ya.

(Puerta)

-Hola, chicas.

¿Qué tal están las reinas de la casa, eh?

Estáis despiertas todavía. -Sí, aquí, de palique. ¿Tú qué tal?

-Muy bien. Me he apretado un solomillo entre pecho y espalda

que alucinas en el Café de París. No veas qué rico estaba.

¿Qué habéis cenado vosotras?

-Nosotras, nada, unos sándwiches y una ensalada.

Nos hemos quedado sin risotto de setas.

-Ahí va, es verdad. Os juro que mañana os lo hago.

Bueno, pero os he traído dos regalitos

para que alegréis esas carillas de azucena que tenéis.

Esta es para ti y esta es para ti, ¿eh? Para que no te pongas celosona.

Estos son unos gatitos que se ponen en el cuarto

y hacen un poco de compañía.

-No sé si esto va a pegar en mi cuarto.

-Te lo puedes llevar a comisaría. Yo me lo voy a llevar al despacho.

Va a hacer juego con los cactus y eso.

Mira, Lola, mira qué mono es. Yo creo que tiene tus ojos.

-No estoy para chorradas, Fede. Buenas noches.

-Buenas noches.

Ya sé que el gatito no es nada de otro mundo,

pero no es para ponerse así.

Así que otro chaval ingresado por coma etílico.

Y en la misma zona.

Creo que en el garito que está al lado del parque

están vendiendo alcohol a menores.

Acércate por allí con Esther, a ver qué os cuentan.

A ella no la tienen muy vista. No, ni a mí tampoco.

Id y abrid un informe. Mañana lo comentamos con Miralles.

Vamos, Jesús, que enseguida te tomo declaración.

¿Y esa sangre? ¿Ha pasado algo? No, no es mía.

-Vlado Petrovic, que andaba fugado y no se le ocurrió otra cosa

que ir a la tienda de Jesús a visitarle.

¿Cómo? ¿Y dónde está? ¿No lo habéis detenido?

Está muerto. ¿Cómo que muerto?

Iba a por Jesús, pero consiguió desarmarle.

-Sí, pero ha sido en legítima defensa. Iba a matarme.

Has actuado con mucho valor. No todos actuarían así.

Nuestro frutero ha demostrado tener agallas.

-Estoy vivo de milagro.

-Bueno, vamos, Jesús. Te tomo declaración

y así te vas ya cuanto antes, ¿eh? Dame tu DNI.

-Yo lo he hecho en plan algo divertido, sin mala intención.

-No tienes la culpa de los prontos de Lola.

-Ya, pero esta tía es imprevisible. -Ya, Lola es Lola.

-Lola es Lola, Lolo es Lolo y Pepito, Pepito.

Pero vamos, algo le tiene que pasar para tener esta actitud.

Espe, cuéntamelo. Cuéntamelo que sé que tú lo sabes.

-Pero ¿por qué lo iba a saber?

-Porque tú lo sabes todo. Anda, dime qué le pasa a Lola.

-Nada. -Ese nada...

De verdad que solo quiero ayudarla. -Tú no puedes hacer nada.

-¿Cómo que no puedo hacer nada? Somos amigos, somos compañeros.

-Si tan amigos y compañeros sois, mañana, cuando desayunéis juntos,

se lo preguntas, a ver qué te dice. -No me lo contará. Dame una pista.

Seguro que hay un rollo con un tío o algo.

-No es un rollo, exactamente.

-Ah, pero entonces sí hay un tío, que es el Guzmán ese,

ojos de gato, ese. -Germán.

-¿Cómo? -El ojos de gato se llama Germán.

Pero que no es ese tío, que no.

Es un asunto de Lola privado, íntimo e intransferible. Olvídate.

-¿Cómo me voy a olvidar?

Es como decirle a un goloso que se olvide del chocolate.

Dímelo o no voy a pegar ojo en toda la noche.

-Bueno, si te lo cuento, por favor, me tienes que prometer

que no le dirás nada.

-Nada, mis labios están sellados. Venga. Dime quién es él.

-Bremón. -¡Bremón!

(RECHISTA) -Baja la voz. Por Dios, que te va a oír.

-Vamos a ver, es que es flipante. Me habéis contado

que tuvo un rollo con él, pero hace mucho tiempo. No sé.

-Ya, pero sigue sintiendo algo por él, algo muy fuerte.

En otras palabras, que está enganchada hasta las trancas.

Pero oye, no le digas que te lo he dicho que me la cargo.

-Lo que me comentó María fue lo que me dio la pista, ¿sabes?

-No sabía cómo avisarla sin que Petrovic lo notara.

Pero llega a encontrar dinero en la caja y me pega un tiro allí mismo

y se larga. He tenido mucha suerte. -Bueno, eso no es suerte.

Has demostrado tener sangre fría, macho.

-No, ha sido por instinto. -Oye, cuéntame un poco otra vez.

¿Cómo conseguiste arrebatarle el arma?

Por si te has dejado algún detalle. -Sí.

A ver, tú empezaste a aporrear la puerta,

entonces él se sorprendió, giró la cabeza

y entonces yo no lo dudé, intenté desarmarle.

Te podría haber disparado a ti también.

-Eso es así. -Entonces la pistola cayó al suelo,

él intentó alcanzarla, pero yo se lo impedí.

Me lancé contra él, hubo un forcejeo

y nos quedamos como cuerpo a cuerpo,

entonces la pistola estaba como entre los dos.

-Hay algo que está menos claro. ¿A cuál se le disparó el arma?

-No te lo podría decir con certeza

porque todo fue muy rápido y confuso, pero fui yo.

Pero vamos, solo quería defenderme, no quería matar a Petrovic.

-Bueno, venga, si ya estamos terminando.

-Elías, ¿crees que esto traerá consecuencias?

Quiero decir, que haya matado a un hombre.

-Para mí está claro que ha sido en legítima defensa.

Además, teniendo en cuenta las circunstancias del asalto

y el historial de este tipo, no tienes que preocuparte.

Elías, ¿necesitas que te ayude? No, está todo controlado.

Bueno, aunque estaría bien saber algo sobre Diego Céspedes.

¿No te habló de él? -Eh, ¿de quién? No...

-Es el preso que iba con Petrovic cuando se fugaron.

Pensé que se escaparía con él. ¿No comentó nada?

-No, del otro preso, no. Solo dijo que necesitaba dinero para largarse.

-Ya, pero bueno, ¿cómo o dónde? ¿No te dio ninguna pista?

-Creo recordar que dijo que se iba en unas horas,

pero no concretó nada más.

-Papá, ¿estás bien? -Sí, hola.

-¿Estás herido? -No, estoy bien.

¿Te lo han contado? Que Petrovic ha asaltado la tienda.

Quería vengarse por haberlo entregado a la policía.

-¿No estaba en la cárcel? -Ya, pero bueno, se ha fugado

en un traslado entre cárceles y no ha tenido otra idea

que ir a la tienda de tu padre para cargárselo.

-Ese tío está loco.

¿Y tú qué hiciste? ¿Volviste a enfrentarte a él?

-Sí, no tenía más remedio. Lo he matado.

-Pero ha sido en legítima defensa, chaval, de verdad.

-Sí, hubo un forcejeo, la pistola quedó entre los dos

y disparé. -Papá, podrías haber muerto.

-Bueno, tu padre ha demostrado tener un par de narices.

-¿Sabe María lo que te ha pasado? -Ahora podéis ir a contárselo.

Venga, fírmame la declaración y ya os podéis ir. Venga, aquí.

-Muchas gracias, Elías. Te debo una.

Si no llega a ser por tu instinto, a lo mejor ahora no lo contaría.

-Ya.

Me parece increíble que Jesús se haya enfrentado

al bestia ese de Petrovic.

Bueno, en cualquier caso, Elías, muy buen trabajo.

(Timbre)

Venga, te veo mañana.

Hola, Teresa. -Buenas noches.

Perdonad las horas, ¿eh? No te preocupes.

Pasa y siéntate. ¿Quieres tomar algo?

No, muchas gracias. -Os dejo solas.

Gracias, cariño.

Buenas noches, Teresa. -Buenas noches. Termino pronto.

Tú me dirás. Estoy muy preocupada por Nacha.

Y yo. La denuncia de Nora

arroja muchas pruebas inculpatorias contra Nacha.

Y yo creo que Nora se ha inventado la agresión.

¿Por qué dices eso?

Mira, hace un rato ha estado en mi consulta

para pedirme que volviéramos a estar juntas como pareja,

quiero decir. ¿Esa historia no estaba acabada?

Acabada y de la peor manera, Claudia.

Yo le he dicho que no, se ha puesto muy agresiva,

me ha zarandeado, incluso. Vaya.

Sí. Dijo que estaba dispuesta a hacer lo que fuera por estar conmigo.

Lo ha dicho mirándome y con una cara que daba terror.

Supongo que en toda esta historia a Nora le sobra Nacha, ¿no?

Claro, en su esquema mental, Nacha es un escollo a eliminar,

por eso creo que se ha inventado la agresión.

Lo he visto clarísimo.

Aunque tú lo tengas claro y tengas razón,

sin pruebas fehacientes no podemos resolver el caso a favor de Nacha.

También se ha inventado otra cosa.

Me ha dicho que tenía una relación con una tal Laia y es mentira.

Pero sigue siendo insuficiente para exculparla

porque las heridas y los golpes son de verdad

y Antonio insiste en que no se lo ha podido hacer ella misma.

¿No habrá contratado a alguien para que le pegue?

¿La crees capaz de algo así? La creo capaz de eso y de mucho más.

Además, me lo ha dicho ella.

-Hola, María.

¿Cómo estás? -¿Cómo estoy yo?

¿Cómo estás tú?

-Pues sí, la verdad es que ha sido horrible.

Pero bueno, ahora ya estoy más tranquilo.

-Ha vuelto a portarse como un héroe.

Se ha enfrentado a Petrovic, que fue a la tienda a vengarse de él

por haberle impedido huir la otra vez.

-Por Dios, cuéntame todos los detalles con pelos y señales.

Bueno, vamos, si te encuentras con ánimos para desahogarte.

Siéntate. -Pues nada,

que le debo la vida a Elías.

Afortunadamente, ató cabos cuando le mencionaste lo del libanés.

-Madre mía, y yo fastidiaba porque no recordabas que era una trattoria.

Hace falta ser burra, ¿eh?

-María, no pasa nada. Lo importante es que lo pilló.

-Voy a ponerte algo de comer para reponer fuerzas.

-María, gracias, pero no tengo hambre.

-¿Tú tampoco, David? ¿Nada? -No, nada.

Tengo el estómago cerrado.

-Lo entiendo, pero hay que esforzarse, hay que comer.

-Oye, ¿y cómo entró Petrovic en la tienda sin ser visto?

-Por la ventana de la trastienda. Estaba abierta por el calor, no sé.

Es que me culpaba de que lo hubieran metido en la cárcel.

Se ve que no pudo estar en el lecho de muerte de su madre.

-Madre mía, cómo están las cabezas. ¿Qué culpa tendrás tú?

(SUSPIRA)

-Me siento tan raro.

(SUSPIRA)

-Me encanta cómo huele tu pelo.

-Mira, es un champú de camomila nuevo

que me he comprado. Cuando quieras, te lo presto.

-Hablo en serio, Olga. Estoy encantado contigo.

Te estás portando tan bien.

-Ni que fueses un ogro al que es imposible querer.

-No lo digo por eso, pero no me creo que estemos así.

Siento que no me lo merezco.

-Ya te he dicho que no me des las gracias.

Si lo hago es porque me sale así, porque te quiero.

-Yo también te quiero, Olga. Estoy muy feliz a tu lado.

Pero... -¿Ya hay un pero?

-Tengo miedo de echarlo todo a perder.

-¿Tú, por qué? -Me ha pasado otras veces.

-Otras veces con otras novias, te refieres.

-Bueno, en realidad solo con una,

Silvia, una chica cubana con la que salí en Miami.

-¿Y qué pasó? ¿Te dejó ella? -Fue más complicado que eso.

Me dio una etapa depresiva muy chunga y ella no supo sobrellevarlo

y acabó rompiendo conmigo.

-Bueno, Silvia es Silvia y yo soy yo. A mí no me va a pasar.

-Estar al lado de un bipolar no es fácil,

por eso no me comprometo con nadie.

-Conmigo puedes hacerlo, no tengas miedo.

-Ahora te parece fácil, pero verás cuando me dé una crisis.

-Estaré a tu lado, apoyándote en lo que necesites.

Soy más fuerte de lo que crees, Julio Quintero.

-Bueno, y tú, ¿qué? ¿Has tenido muchos novios?

-Puf, eh...

Importante, uno, pero fue un poco horroroso, la verdad.

-¿Horroroso? ¿Por qué?

-Bueno, yo estaba enamorada de él,

pero luego descubrí que era ecoterrorista.

-¿Ecoterrorista? -Sí.

Él pertenecía a un grupo radical llamado Planeta libre.

No habrás oído hablar de ellos porque no estabas en España.

-Pero, ¿qué son? ¿Los que asaltan plataformas petrolíferas o...?

-No, no. Él y su grupo ponían bombas en nombre de Gaia,

es decir, en nombre de la Tierra.

Todavía se me pone la piel de gallina al pensar en eso.

Oye, ¿qué hora es?

-¿Qué pasa? ¿Te tienes que ir? -No, me quiero quedar.

-¿Y qué van a pensar tus padres? -Pues no lo sé,

pero vamos, soy mayorcita para dar explicaciones.

-No voy a ser yo el que te diga que te vayas.

Por mí te puedes quedar todo el tiempo que tú quieras.

-Qué nervios he pasado con tu jefe.

-No te preocupes, Somoza cumplirá su palabra. No te hará nada.

-¿Ha llegado el camionero? -Está en el muelle.

Salís en 15 minutos. -¿Qué pasa con Petrovic?

-Que le den, que no se hubiera ido. -¿Y si luego llega?

-Déjalo en paz. Solo quiero que desaparezcas.

Coge la bolsa de la comida, que llegamos tarde.

(Puerta)

¿Qué pasa, Tano? ¿Esperabas a otra persona?

¿Tal vez a Vlado Petrovic?

Bueno, pues no te preocupes. Vengo a adelantarte

que el croata está haciendo el viaje al más allá.

Vamos, que la ha palmado. ¿Cómo?

Le han pegado un tiro y ya es historia.

¿Quién le ha disparado? (RESOPLA)

El frutero del barrio. ¿El mismo que le capturó?

El mismo. A Petrovic no se le ocurrió mejor idea

que ir a hacerle una visita para vengarse

y ya ves, le salió el tiro por la culata.

Joder con el frutero. Bueno, ¿y tú a qué has venido?

A llevarme al preso que lo acompañaba a la cárcel.

Tano, ¿quién es este tío? -Iker Lemos, oficial de policía.

-¿Tienes tratos con los policías? -Con algunos.

¿Va a dejar que me vaya a Amberes?

-Por supuesto. Que no.

Por muy hermano tuyo que sea, debe volver a la cárcel.

¿Ya no te acuerdas de en qué equipo juegas?

Sí, pero es que soy polivalente. Puedo jugar en dos equipos a la vez

y, de hecho, ahora estoy jugando en el equipo de los buenos.

No me jodas, Iker, no me jodas. Mira, Tano, hay dos guardias muertos

además de un criminal. Tu hermano debe pagar por lo que hizo.

No ha hecho nada, fue Petrovic. -Es verdad, lo juro. No tuve que ver.

Petrovic me implicó y yo estaba muerto de miedo,

no podía hacer otra cosa. Mira, ese es un buen argumento

para cuando hables con el juez. -Sabes que ningún juez le creerá.

Que se busque un buen abogado.

Iker, no quiero que mi hermano pague por los errores de otro.

La única solución es que desaparezca. Por favor, ayúdame.

-Tano, me arrepiento de haberme ido del pueblo.

No solo por este lío, también por los problemas que te estoy causando.

Lo siento. -Tranquilo.

Si mi hermano vuelve a la cárcel, será su perdición.

Ya sabes cómo sale la gente de allí.

La única salida es que se monte en un camión a Amberes y desaparezca.

Si tienes corazón, Iker, échame una mano.

¿Tú pidiéndome favores a mí?

Yo he cometido los peores crímenes, pero mi hermano es inocente.

Por favor, no dejes que se convierta en alguien como yo.

Está bien, que se vaya. Gracias, Iker.

Pero este favor te lo voy a cobrar. No lo olvides.

No lo olvidaré. Suerte, chaval.

Y no te metas más en líos.

No siempre estará tu hermano para ayudarte.

Gracias, hermano.

-Recuerda lo que te ha dicho ese policía.

No te conviertas en alguien como yo.

Qué bien te huele el pelo. ¿A qué hora te has duchado?

Ayer, al llegar, me duché.

No me huele al champú de casa.

Vale, estuve con Julio, ¿qué pasa?

Soy su madre y tengo mucha información.

¿No voy a poder opinar? Por supuesto que sí,

pero eso no evitará que ella tome sus decisiones.

Cuando dos personas se quieren, no les importa el resto.

Ya, desde luego.

Te voy a traer el periódico y una tapa de ensaladilla.

-Paty, ven acá.

Normalmente, no leo el periódico. ¿Me estás haciendo la pelota?

-No, qué va. -A ver, Paty, no me chupo el dedo.

-Parecía una mosquita muerta, pero es de cuidado.

Sí, según el perfil que trazó de ella Teresa,

no me sorprendería que hubiera pagado a alguien

para que le diera la paliza e inculpar a Nacha.

Eso pensé desde el principio.

Ya, pero las intuiciones sin pruebas son papel mojado,

lo sabes tan bien como yo.

Así que vamos a investigarlo a ver si estamos acertando.

Elías, la cosa no está para echar cohetes y lo sabes.

-Ahí te equivocas porque he encontrado un hilo

del que tirar para demostrar que Nora está loca.

-Hola, ¿has visto a Teresa por aquí?

-No. -¿Seguro?

-Sí, ¿por qué te iba a mentir?

-Estáis raros los dos, ¿no? ¿Me lo vais a contar?

-No hay nada que contar.

No estamos hablando de nada, ¿a que no?

De nada cuando has llegado. -A ver, que tampoco nací ayer.

Le has contado lo de Bremón. Te ha faltado tiempo para contárselo.

-¿Bremón? No conozco a ninguno. Vamos, no sé...

-Debe tener un mal rollo en el cuerpo...

-Le he escuchado levantarse todo el rato.

-¿Y cómo ha amanecido hoy?

-Él dice que bien para que no me preocupe,

pero yo lo veo tocado.

-Jesús, si Petrovic no pudo ir a darle el último adiós a su madre

es porque era un criminal huido de la justicia.

No tienes que ver con eso, macho.

-De todas formas, no es eso lo que más me agobia.

-¿Y qué es?

-Se cree por encima del bien y del mal.

Confío en que el juez le mande a la cárcel cuando se celebre el juicio.

-Te refieres al juicio final, ¿no? Porque el otro ya te vas a encargar

de dilatar el proceso hasta el infinito

con los recursos que hagan falta. -Olvídese de que le defienda.

-Es un trabajo sobrehumano. -Y no solo en el plano profesional,

le recuerdo que tuve que alejarme de mi familia.

-¿Adónde quiere llegar con esto? -Si mantiene su palabra,

yo ya no le debo nada. A partir de hoy, no volverá a verme por aquí.

¿Está de acuerdo en que finalicemos nuestro compromiso?

¿Ha pasado algo?

Cuando puedo contarte algo, lo hago, pero esto es muy delicado.

Solo puedo decirte que he subido un peldaño más

en la Operación Valentina.

Me está escondiendo algo. -No, ¿por qué?

(Puerta)

-¿Quién es?

-Bueno. -¿Qué hace aquí esta tía?

-Nora, déjate de numeritos que no estás ni en La Parra

ni en la frutería y no tienes testigos.

-No estoy hablando contigo, zorra.

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Servir y proteger - Capítulo 306

19 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. anturbano

    El capitulo 206 una vez descargado no se puede visualizar, lo he bajado dos veces con el mismo resultado. Podrian revisarlo por favor? algo parecido con el capitulo 294. Gracias anticipadas.

    20 jul 2018