www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4663626
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 303 - ver ahora
Transcripción completa

Me están bombardeando con mensajes amenazantes

desde un número anónimo.

Hola. -"¿Por qué no te largas a tu país?"

-¿Quién eres?

-¿Qué?

-Es una mujer.

-¿Me estás acusando? -No, te estoy preguntando.

Porque quiero saber la verdad. ¿Eres tú?

-Me sabe mal que me creas capaz de hacer eso.

-Las dos sabemos de lo que eres capaz.

Me llamaba a todas horas, me escribía mensajes,

me montó números delante de mis amigos. Fue horrible.

-¿Ya te ha dicho que le gustan las relaciones abiertas?

Pues no te lo creas.

Es una excusa para ir de flor en flor,

ella no puede olvidarse de mí.

Me encanta ver el miedo en tus ojos.

-Si se ha atrevido a amenazarme y a acosarme

siendo policía, ¿qué no hará a otras personas?

-Me imagino que si la encuentran culpable la condenarán.

Tendrá antecedentes, ¿no? -Como todo hijo de vecino.

-Nuestra estrategia sigue tres líneas:

cuestionar las pruebas, argumentar legítima defensa,

y probar que el talio alteró su percepción de la realidad.

-Hay una cuarta línea de defensa que se te ha olvidado, Alicia.

Estaba despechada, quería vengarse de mí.

Verme preso era una obsesión para ella.

Alegan que confesó en sede policial bajo coacción.

Eso es mentira, Claudia.

Actué en legítima defensa.

y con la ayuda de tu prima lo voy a demostrar.

¿Qué tiene que ver Nerea en esto?

Te informo de que Nerea Ocaña es mi nueva abogada defensora.

Tenemos vigilada Construcciones SZ,

y últimamente hemos visto mucho a Nerea por allí.

¿Nerea trabaja para él?

Desde comisaría podríamos evitar que haga daño a tu padre.

La policía no tiene recursos para protegerlo 24 horas al día.

Nerea, sé que lo has pasado muy mal con todo esto.

Pero trabajas para la persona que ordenó las muertes de Rober y Jairo.

Pensaba que me entenderías.

Mañana intentarás sacar de la cárcel a Sergio Mayoral,

y tu defensa se basa en cuestionar el procedimiento policial.

Así que, lo siento, Nerea,

son demasiadas cosas y no te puedo perdonar ninguna.

Vale, gracias por la información. Te debo una.

-Es la primera vez que cometo un delito.

-Un delito no, cuatro:

robo con violencia, conducción temeraria,

omisión del deber de socorro y resistencia a la autoridad.

Pasarás años en la cárcel.

Con esos cargos el juez lo mandará a prisión preventiva.

Si quieres ayudar a tu hermano, búscale un buen abogado.

Tengo un mensaje para Tano.

Dile que su chavalín lo tiene crudo.

-¿De qué me habla? -Que te lo cuente él, si quiere.

Su protegido tiene de compañero de celda a Petrovic.

-¿Qué podría hacer yo aquí dentro para facilitar las cosas?

-Pues tienes que ser prudente, ¿vale?

No comentar el tema con nadie.

Puede haber alguien grabándote con el móvil.

Te daré más información poco a poco.

Hoy solo quería conocerte personalmente,

y que me garantices que quieres seguir adelante con el tema.

¿Crees que es como Fernando Quintero?

Creo que tiene buen fondo.

Pero...

que ha tenido demasiadas cosas sobre sus espaldas.

Y, además, una enfermedad muy complicada.

Gracias por haber venido, estás teniendo mucha paciencia conmigo.

-Hoy por ti y mañana por mí.

Pero no sé cuánto me va a durar ser tan buena contigo.

-Cuéntame cómo fue la presentación...

-Yo preferiría seguir donde lo dejamos antes.

Sí, está bien.

Hablamos después.

Señorita Nerea,

la solemnidad le sienta muy bien.

Creo que eso es una ventaja contra el fiscal.

-Entre profesionales solo cuentan las pruebas.

-Cuenta todo, señorita Nerea, cuenta todo, créame.

Y, por lo que estoy viendo,

esto es a favor de nosotros.

En todo caso, lo más importante es que Sergio Mayoral salga libre hoy.

-Está todo calculado.

Solo necesito el cheque con su firma para la fianza.

Si el juez concede la libertad provisional,

habrá que depositarla en el juzgado.

Creo que debería irme ya.

-Tiene razón, vamos andando.

El chófer nos está esperando.

-¿Usted va a asistir a la vista? -Por supuesto.

-No lo sabía, no estaba previsto.

-Yo no tenía que decirle nada a usted.

El dinero que yo me estoy jugando,

no es la misma limosna que le di a su padre

para salvarle el pellejo.

Además,

yo quiero ver salir a Sergio Mayoral con mis propios ojos.

-Prefiero que no lo haga, no es aconsejable.

-¿Y por qué?

¿Le avergüenza que la vea trabajando? -No creo que sea apropiado.

Eso es todo. -¿Y por qué cree que no es apropiado?

-Bueno, usted es un conocido empresario colombiano,

con una sombra que lo vincula al narcotráfico.

El juez podría reconocerlo.

Y preguntarse por qué está usted allí.

-El juez va a estar en sus cosas.

De todas formas, creo que se fijaría ante en usted que en mí.

Su belleza no pasa desapercibida.

-También estará el fiscal,

y buscará cualquier argumento para que Sergio no salga en libertad.

No le ayudemos.

-Está bien, no voy a ir.

Pero recuerde utilizar todas las cartas posibles.

Incluyendo a su prima Alicia.

-Ya le dije que la coacción policial

la habíamos presentado como argumento.

-No me refería a eso.

Yo me refería a algo más personal y pasional,

como la obsesión de Alicia en encerrar a Mayoral.

Es una carta fuerte y hay que utilizarla a nuestro favor.

-Esa supuesta obsesión es una elucubración de Sergio.

-Yo creo que está más que claro que Sergio Mayoral

fue obligado a confesar dos crímenes

que cometió, simplemente, por salvar su vida.

Y el hecho de que su prima Alicia haya estado despechada por él,

influye mucho.

En cualquier caso, aquí lo que importa es

que Sergio Mayoral salga libre hoy.

-Confío en que no será necesario ir directamente a por mi prima Alicia.

-Piense bien, señorita Nerea,

que no creo que por salvar a su prima ponga en riesgo la vida de su padre.

Lo más importante y su único objetivo

es que Sergio Mayoral salga libre hoy.

-¿Cree que presionándome así mejoraré mi defensa del caso?

-Yo no la estoy presionando, yo la estoy motivando.

Yo creo que con el recuerdo de su padre,

puede fijarse más en el objetivo y menos en los prejuicios.

-No se preocupe, cuando entro en este despacho,

sé por qué estoy aquí.

Sergio Mayoral tendrá la mejor defensa que le pueda proporcionar.

-Recuerde jugar todas sus cartas,

porque esta es una partida del todo por el todo.

Y no solo para mí.

Suerte.

-Buenos días. -Buenos días. Vaya horas...

¿Hoy no hay clase? -Es la jornada de puertas abiertas,

Hasta mediodía no me encuentro con los futuros alumnos.

-Qué interesante. Nosotros no hemos ido a eso, ¿no?

No me suena.

Es el primer año que lo hacen.

Es para enseñarles el plan de estudio,

y la metodología con la que trabajamos.

Para que no se lleven una sorpresa en las clases teóricas.

Apropósito, ¿qué tal fue la presentación del trabajo ayer?

Ayer nos acostamos y no te oímos llegar.

¿A qué hora viniste? ¿Saliste con alguien?

-Bueno, yo en París echaba muchísimo de menos

estos interrogatorios matutinos.

Me tomaba el café sin responder ninguna pregunta.

Cariño, no pierdas las buenas costumbres,

tómate el café y nos lo cuentas.

Saqué un sobresaliente. ¡Ay, cariño!

¡Enhorabuena!

Así que salí a celebrarlo con Julio.

-Un sobresaliente, enhorabuena.

-Y el profe me felicitó delante de toda la clase.

Por la idea de negocio y lo bueno que era mi plan de viabilidad.

-Yo te lo he dicho siempre,

hace falta repostería personalizada y a domicilio.

-¿Qué dices? Hasta hace un segundo dudabas de mi proyecto.

-¿No te dije yo que hicieras pasteles en forma de píldoras,

para alegrar los congresos médicos?

Pues yo no dudo del proyecto, yo dudo de la celebración.

Pues no sé por qué.

Julio me ayudó a sacar un sobresaliente,

qué menos que invitarlo a cenar para agradecerlo.

-Ya, pero un mensajito, una llamadita...

-Pero mamá no se refiere a eso, ¿verdad?

¿Por qué no me dices otra vez lo poco que te gusta?

Cariño, si sabes que no me gusta Julio,

parece que sales con él por llevarme la contraria.

No sé ese empeño tuyo en relacionarte con él.

Mamá, no es para llevarte la contraria.

Si salgo con Julio es porque me gusta,

y tiene muchísimas cualidades.

Para mí su enfermedad es lo de menos. Y para mí también.

A mí me preocupa que es hijo de un delincuente.

Esa es una acusación sin fundamento.

¿Perdona?

Si hubieras tenido algo en contra de su padre,

ahora estaría en la cárcel y no muerto.

Olga, eso yo no lo voy a discutir contigo.

Yo solo te digo que, por primera vez,

te fijaras en alguien que no fuera sospechoso

de un delito, que no estuviera fichado

o investigado por la policía. Mira, mamá, Julio es inocente.

Él no trabaja en la empresa, de hecho, la vendió.

No sé de qué delitos me hablas.

¿De ayudarme a sacar un sobresaliente?

¿O por sentir la muerte de su padre, el supuesto delincuente?

Es increíble que uses los mismos argumentos

que utilizó siempre Fernando Quintero.

Mira, mamá, te guste o no, Julio es mi chico.

-¿Tu chico?

Entonces ¿la cosa va en serio?

-Lo único que digo es que él,

tan mala persona como decís que es, y tan enfermo que está,

no va criticando a la gente sin conocerla de nada.

Yo solo te digo que andes con pies de plomo,

porque las apariencias engañan.

Y, a estas alturas, tú ya deberías saberlo.

¿Hasta cuándo voy a tener que aguantar esto?

-Vamos a tranquilizarnos un poco.

Tu madre solo trata de evitar que te hagan daño.

-Alicia, va todo muy bien.

Gracias. Hasta luego.

Me encantan los pies de los bebés.

Siempre me ha parecido increíble,

que algo tan pequeño y frágil pueda desarrollarse

para soportar todo el peso de un cuerpo adulto.

Pues imagínate yo, cada vez que me paro a pensarlo,

no me creo que haya crecido dentro de mí.

Alicia, ahora no tengas prisa en que crezca.

Disfruta cada momento porque el tiempo pasa volando.

No me canso de mirarlo.

Aprovecha ahora que duerme para descansar tú.

Tienes que estar agotada.

La matrona dice que se despertará cada tres horas para comer.

Así que, ya me he hecho a la idea

de no dormir del tirón en una buena temporada.

Al principio es así,

comer y dormir.

Y llorar.

¿Yo era muy llorona?

Bueno, tenías tus días.

Alguna noche movidita nos diste.

Parece que fue ayer que estabas en la cunita...

Y ahora mírate.

Acabas de hacerme abuelo.

Madre mía, cómo pasa el tiempo.

Y cada vez me gusta más el nombre de Leo.

¿Sabes que tuve un bisabuelo que se llamaba Leonardo?

¿Cuántas veces tengo que repetir que Leo no viene

ni de Leonardo, ni de Leopoldo, ni de Leocadio?

Que sí, que sí, que me gusta: fuerza y osadía.

Si el nombre imprime carácter, será un luchador.

Leo Batista Ocaña.

¿Estás preocupada por algo? ¿Porque te dan el alta mañana?

A ver, la cosa será distinta que aquí.

Vas a estar sola, no es darle a un botón y aparecer la enfermera,

es normal que tengas miedo. No es por eso, papá.

Sé que antes o después tendré que enfrentarme a la realidad:

estar a solas con Leo.

No lo digas dos veces que me instalo con Montse,

en menos que canta un gallo.

Con vuestras visitas será suficiente.

Cuento con, al menos, ¿dos diarias?

Si no es eso, ¿qué te preocupa?

Hoy es la vista de Sergio.

Hija, no pienses en eso ahora.

Ahora solo piensa en ti.

En recuperarte y disfrutar de tu hijo.

No lo puedo evitar, papá. Cada vez que pienso que...

mi prima intenta poner en libertad a ese monstruo,

se me pone piel de gallina.

Yo dudo que un juez deje en libertad a alguien de esa calaña.

Pero, si te quedas más tranquila,

me paso por los juzgados a ver cómo va la cosa.

La verdad, me gustaría tener información de primera mano.

Pero si tienes asuntos más urgentes, no importa.

¿Qué hay más urgente para un padre que cuidar de su hija?

Gracias, papá,

por estar siempre a mi lado.

Y por cuidarme y preocuparte tanto.

Cariño, eso va con el cargo.

Y lo mejor de todo

es que se hace sin esfuerzo.

Luego vuelvo.

Adiós, Leo.

-Entonces, ¿te gusto Barcelona? -Me encantó.

Además, me adapté muy rápido.

Encontré un grupo de gente muy guay,

y los fines de semana íbamos a la playa y hacíamos muchas cosas.

Pero, no sé por qué,

echaba muchísimo de menos esto, pero mucho mucho, ¿eh?

-No me extraña, este barrio es muy especial.

Los rincones, los bares... Y la gente es muy amable.

-Pues sí, y en el tema pisos es mucho mejor.

Por aquí son más asequibles, pero si vas al centro, olvídate.

Con los apartamentos turísticos...

Ni pisos, ni aparcamiento ni nada.

Ahora vengo.

-Hola, Nacha. ¿Quieres tomar algo? -No, gracias.

Quiero hacerte una pregunta, y quiero que seas sincera.

-No me lo digas.

Te has dado cuenta que lo que te dije ayer es cierto,

Teresa sigue sintiendo algo por mí.

Y quieres saber si estoy dispuesta a compartirla, ¿no?

-No, no sueñes tanto.

Quiero saber si eres tú

quien me llama y me envía mensajes amenazantes.

-La que sueña eres tú. ¿Por qué te voy a enviar mensajes?

-Porque a juzgar por tu historial del pasado, no sería raro.

-No sé de qué me hablas.

-Teresa me lo ha contado todo.

Cómo la llamabas, la acosabas,

e ibas a su casa a montar el numerito cuando ella te dejó.

-¿Y qué más te contó Teresa?

¿Te habló de lo enamoradísimas que estábamos?

-Eso no es cierto, Nora.

-¿Te contó lo bien que lo pasábamos en la cama?

-Te voy a advertir una cosa.

No me vengas con llamaditas y amenazas, yo no tengo miedo.

Si quieres decirme algo dímelo a la cara,

deja de esconderte detrás de un teléfono.

-Yo no te he enviado ningún mensaje.

Si quieres malmeter con Teresa, estás muy equivocada.

Ella y yo tenemos una relación muy especial.

Y no se va a romper porque una policía celosa

lance acusaciones falsas.

-Conmigo no te hagas la inocente,

yo vengo de vuelta de reconocer muchas mentirosas como tú.

Estás obsesionada con Teresa.

No sé lo que sientes por ella, pero sea lo que sea,

lamento decirte que no es correspondido.

-Lo que te pasa es que estás asustada porque estás perdiendo a Teresa,

y me quieres culpara a mí.

Así que, no me vengas con tus aires de poli dura,

porque no me das miedo. Me da igual lo que me digas.

Me da igual que me amenaces.

-¿Qué dices? Estás como una cabra.

-¿Acaso estoy mintiendo? A mí me ha sonado a amenaza.

-Mira, que me dejes. -¡Ay!

(NORA SE QUEJA)

-¿Por qué me empujas?

Me has hecho daño, esto es acoso policial.

-Nora, vamos, arriba.

Deja de hacer teatro, yo no te he hecho nada.

-¿Cómo puedes ser tan agresiva?

Dios...

(NORA SE QUEJA)

-¿Estás bien? -Sí.

Gracias.

No estoy acostumbrada a que me hablen así, y menos a que me empujen.

-Yo no sé de qué hablabais,

pero te aseguro que Nacha es un cielo que no...

hace estas cosas. No sé qué le ha pasado.

-Se ha comportado de manera enajenada.

¿Tendrías un poco de hielo?

Me duele mucho. -Ahora mismo te lo traigo.

-Gracias.

-¿Cómo que tengo una visita? Yo no tengo a nadie que ver.

¿Tano?

¿Qué haces aquí?

No me digas que has venido desde Cali para verme.

-Llevo varios meses en España.

-¿Cómo que varios meses?

-Y no me has dicho nada. -Cierra la boca, anda.

¿Quién te mandaría irte del pueblo?

Yo pensando que llevabas una vida honesta,

vienes aquí, ¿y te conviertes en ladrón?

-Te juro que no era mi intención, ha sido mala suerte.

Primera vez que me meto en un lío y la pago.

-Tendrías que haberme llamado. -¿Adónde?

¿A qué teléfono?

Te hacía al otro lado del mundo

como guardaespaldas de aquel empresario colombiano.

Ni sé el tiempo que no te veía.

-Desde el entierro de papá.

Hace cinco años. -Me dejaste claro lo que pensabas.

Te desentendiste de mí, ¿te acuerdas?

-Solo te dije que no podías venir conmigo a Colombia,

que yo allí no te podía cuidar,

que estabas mejor con los tíos en el pueblo.

Y no me hiciste caso, y mira dónde estamos.

-¿Para eso has venido?

Tanto tiempo sin vernos,

y vienes para darme el sermón y llamarme tonto.

-Tienes razón.

Estas visitas son muy cortas, no las malgastemos discutiendo.

-¿Nunca has oído eso de: "Se llevan como hermanos"?

-Siempre quise lo mejor para ti, que no faltara nada.

¿Por qué me devolvías los giros que te enviaba de Colombia?

-Estaba cabreado por no haberme ido contigo.

Quería demostrarte que podía salir adelante sin tu dinero.

-Ya veo.

-No me iba mal, de verdad.

Trabajaba en la fábrica de quesos. Manejaba dinero,

salía los fines de semana.

Pero el pueblo no era para mí, me estaba asfixiando.

-Vamos a dejar de hablar del pasado.

¿Por qué estás aquí?

-Se me acabó el contrato en la quesería,

no me renovaron, y pensé que debía dejar Extremadura.

Me dije: "Para Madrid, allí seguro que sale algo".

Lo que ha salido es que estoy e prisión.

-¿Cómo te metes en ese lío? Tú nunca habías hecho nada.

-Las malas compañías, nada más.

Me junté con quién no debía, y ahora lo estoy pagando.

No sabía que iban a dar un palo.

-¿Cómo? -Que soy un pringado.

Los llevé porque era el único con carnet.

Pero no me dijeron lo que iba a hacer.

-¿Y por qué no los dejaste cuando supiste lo que iban a hacer?

-Me aseguraron que no pasaría nada, que no era peligroso.

-Cuéntamelo todo desde el principio.

-¿Te pasa algo?

No esperaba encontrarte tan "plof" esta mañana.

¿Te arrepientes de lo de ayer? -No, para nada.

Lo de ayer fue muy especial.

No tiene que ver contigo.

-¿Entonces?

-Mi madre...

Me sigue tratando como si tuviese 15 años.

No se da cuenta de que no soy una cría.

-¿Qué ha pasado?

¿No deberían estar contentos por tu sobresaliente?

-No le gustó que lo celebráramos juntos.

-Ya...

Es por mí, ¿verdad?

Yo la entiendo,

a mí no me gustaría que mi hija salga con alguien como yo.

Tú lo tienes todo, Olga.

Eres simpática, inteligente...

guapa.

Tu madre solo quiere lo mejor para ti.

-Yo podría decir lo mismo, ¿no?

Tengo delante un chico guapo, inteligente, simpático...

-Bipolar...

La enfermedad está ahí, aunque no quieras verla.

Paso de la ira a la depresión o a la euforia en un momento.

¿Qué futuro hay con alguien así? -Estás siendo muy negativo.

-Tu madre está siendo previsora.

Sabe que no tengo trabajo ni empresa ni nada.

Se preguntará qué voy a hacer

cuando se acabe la pasta de Transportes Quintero.

-Basta ya de compadecerse,

para ser director de marketing, te vendes muy mal.

Mira lo que dijo ayer mi profesor.

Presentamos el mejor proyecto que había visto en mucho tiempo.

Yo sé que tienes mucho futuro.

-No voy a hacerme cargo de ningún negocio,

ni propio ni ajeno.

El primero que empecé, lo hundí en dos meses.

-Como si los grandes empresarios no fallasen nunca.

Ahora cuentas con la ventaja de que estoy a tu lado.

-¿Cómo va todo por aquí? ¿Necesitáis algo más?

-No, mi chico y yo estamos perfectamente.

-"Mi chico" dice. Así que ya es oficial, ¿eh?

Ya veo...

-Además, hacemos un gran equipo.

Ayer nos pusieron sobresaliente por nuestro proyecto de marketing.

-Me alegro un montón. Esto hay que celebrarlo.

¿Qué queréis, tortilla o torreznos?

Están recién hechos.

-Salimos a toda hostia, y apareció el segurata de la nada.

Me lo llevé por delante sin querer.

Menos mal que no le pasó nada, si no,

ahora no podría dormir de la mala conciencia.

-Has cometido varios errores.

El primero, juntarte con esa gentuza.

El segundo, involucrarte en un robo.

El tercero, atropellar al vigilante.

-Fue pisar el acelerador y arrepentirme.

¿Quién me manda meterme en esto?

-Si no fuera por el atropello, no estarías aquí.

-El abogado dice que no me caerá mucho.

-Es incompetente.

Tendría que haberte evitado la preventiva.

Cualquier otro abogado lo habría conseguido.

Conseguiré un buen abogado para sacarte de aquí.

-¿Crees que tengo posibilidades? -Tú no deberías estar aquí.

Y menos con Petrovic como compañero de celda.

-No parece mal tío, se pasa el día rezando.

-Ojo con él.

Que no te engañen las apariencias, es un tío peligroso.

Era un mercenario de los más crueles.

-¿En serio?

Coincidí con él en mi época de militar en los Balcanes.

-A mí me recuerda a la tía Antonia,

todo el día con la estampita de la virgen.

-¿Le has hablado de mí?

-No. -Pues no lo hagas.

Aún tenemos una cuenta pendiente.

Pero cuanto menos sepas mejor, así no te metes en más líos.

-Tranqui, hermanito, yo callado.

-"Venga, es la hora".

-Este es mi teléfono, memorízalo.

Si tienes problemas, me llamas, a cualquier hora.

-¿Cómo vas a ayudarme desde fuera?

-No te preocupes por eso.

Fuera se pueden comprar muchos favores.

-Gracias, hermano.

-Se nos acaba el tiempo.

Escúchame.

Cuídate ahí dentro, ojo.

Y no te fíes de nadie.

Venga.

-Compañera, ¿qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

-Elías, no te vas a creer lo que me ha pasado.

He tenido que ir a dar una vuelta para que se me pasara el cabreo.

-¿Qué te ha pasado? -Nora.

-La amiga de Teresa, sí.

-Resulta que fueron más que amigas, pero ese no es el caso.

Sospecho que es Nora la mujer que me ha estado acosando.

La he visto en la terraza de La Parra y no me resistí a encararla.

-¿Y qué te ha dicho?

-Se puso chula, y para rematar montó un teatro

acusándome de acoso policial.

-¿Cómo? Explícame eso desde el principio.

¿Qué?

-Nora es una antigua pareja de Teresa.

Resulta, que las cosas entre ellas no acabaron muy bien,

mejor dicho, acabaron fatal.

Nora se quedó pillada de Teresa,

y la acosó un montón de tiempo en Barcelona.

Teresa y yo creemos que es muchísima casualidad,

que justo ahora que Nora está aquí, reciba yo esos anónimos.

-Pero ¿tienes pruebas?

-No, joder, no tengo pruebas. Solo sospechas.

Pero es la forma en la que se comportó con Teresa.

Su personalidad manipuladora, los celos...

Lo que me dijo en el bar. Todo encaja, Elías.

Pero no tengo nada sólido.

-Hablaste con ella para sacarle algo, ¿no?

-Sí, pero me salió rana, y lejos de reconocer nada,

giró todo en contra mía.

Y me dijo que era yo quien estaba celosa de su relación con Teresa,

y que me aprovecho de llevar placa.

-Tu solo hablaste con ella, ¿no?

-Sí, esa era mi intención, pero ella armó una bronca,

y fingió que yo la había empujado y lo exageró todo.

-Mi consejo es que denuncies esto cuanto antes,

y podamos investigarlo tranquilamente.

Así, encontramos pruebas contra esa tipa,

y tú no te expones.

-Sí, pero...

Pensándolo bien, no vamos a hacer una bola enorme

poniendo una denuncia.

Yo lo veo como un caso doméstico. Tampoco vamos a exagerar.

Me cabrea que Teresa se pueda enfadar conmigo.

-¿Por qué se va a enfadar?

-Porque me advirtió que me mantuviera alejada de Nora,

y mira lo que ha pasado.

-No sé, Nacha, yo, de verdad...

te aconsejo que andes con cuidado.

-No fue fácil convencer al juez.

Tenía muchas dudas sobre el caso, y tuve que resolverlas una a una.

-¿Hizo hincapié en la actuación de la policía como le dije?

-Sí, tuve que hacerlo.

Cuestioné el procedimiento durante la detención,

y en el interrogatorio.

Alegamos que Sergio fue coaccionado para confesarse culpable.

El juez ha dictado libertad provisional con fianza,

y Sergio debe presentarse cada semana en el juzgado,

y le han retirado el pasaporte.

-Dígame, señorita Nerea, ¿en cuánto me salió esa gracia?

-300 000 euros.

Aquí tiene el resguardo del depósito en el juzgado.

-Eso quiere decir que ahora Sergio Mayoral es un hombre libre,

¿cierto?

-Hasta que se celebre el juicio.

Luego ya se verá.

-¿Y dónde está? ¿Por qué no vino con usted?

-Ha venido, pero le pedí que esperase fuera.

-Marcando territorio...

Eso me gusta.

-¿Quiere que le haga pasar? -Por favor.

Sergio Mayoral...

Bienvenido, qué gusto tenerlo por acá.

Bienvenido al equipo. -Un equipo ganador.

Tuvo buen ojo al elegir a Nerea para mi defensa.

Cuando hemos empezado, y viendo la actitud del juez,

pensé que estaba todo perdido.

Pero Nerea ha sabido darle la vuelta.

Y aquí estoy.

-Por supuesto que tuve buen ojo, ¿usted qué cree?

Nerea es la mejor.

Pero cuénteme los detalles.

Ella es muy modesta y no me quiso decir mucho.

-El momento decisivo fue cuando empezó a destrozar a su prima Alicia.

Y ha continuado con la chapucera acción policial de Distrito Sur.

Ha sido tan brillante, que el juez ha tenido que soltarme.

-Solo he seguido las instrucciones del señor Somoza.

-Usted solo utilizó las armas necesarias

para liberar a su defendido.

-No te sientas mal, Nerea, es solo trabajo.

Tu prima hubiera hecho lo mismo en tu lugar, créeme.

-Lo dudo mucho.

Cuando tenga el auto del juzgado se lo haré llegar.

-¿Por qué se va? ¿No quiere celebrar con nosotros?

-Usted ya sabe por qué he hecho esto. Para mí no hay nada que celebrar.

Si me disculpa...

-Un gran fichaje.

Aunque sería bueno que le bajara los humos.

-Nerea tiene su carácter, usted quédese tranquilo.

-Ni con esas va a aguarme la fiesta.

Esto hay que celebrarlo.

-Sí, pero ¿estás seguro?

¿No te has enterado?

Es verdad, se conoce todo el mundo.

Oye, Teodoro, te debo una.

Hasta luego.

Tengo noticias. ¿Algo importante?

Una coincidencia que puede ser interesante.

Este chaval, Diego Céspedes, que hemos detenido por el alunizaje,

es el hermano de Tano.

¿El lugarteniente de Somoza? Cayetano Céspedes, sí.

No recuerdo que viniera a verlo cuando lo detuvimos.

Como que no ha venido.

Me dijo que tenía un hermano, pero no mantenían relación.

¿Y ha ido a verlo a Soto del Real?

Eso me ha comentado Teodoro, este amigo que trabaja allí.

Cuando llega alguien de Distrito Sur me tiene informado.

¿No creerás que Tano o Somoza

tienen relación con esa chapuza de alunizaje?

Yo creo que Tano se enteró tarde que su hermano estaba en un lío.

El chaval este parecía sincero, de verdad.

Llegó a Madrid y se juntó con quien no debía.

O con los antecedentes de su familiar más cercano,

ha decidido seguir su ejemplo, ¿no?

No. No lo crees.

De todas maneras, sígueles la pista a los dos,

que no me fío un pelo.

Uno no sabe apreciar las cosas hasta que le privan de ellas.

La libertad es nuestra mayor posesión,

y no la valoramos.

-Así es.

Y brindo por eso.

-Es otra de las cosas que más eché de menos allí dentro:

el buen gusto, la buena bebida...

-Las mujeres...

-Espero recuperarme pronto.

-No tiene que esperar tanto, hombre.

Si quiere le presento unas amiguitas, usted dígame sus gustos y ya está.

-No soy de esos. No se ofenda, ¿eh?

Nunca he necesitado recurrir a servicios pagados.

Antes que nada, quiero hacer alguna visita.

-Que esa visita no le vaya a tomar mucho tiempo.

Yo no lo saqué de la cárcel para que haga cosas personales.

Usted sabe muy bien lo que yo quiero:

el dinero oculto de Fernando Quintero.

-Eso por descontado.

No tendré ningún problema en recuperarlo.

Cuente con él como si lo tuviera en su cuenta.

-Pero no lo tengo.

Me gustaría que hoy mismo fuera a Transportes Quintero

y empezara a hacer las gestiones pertinentes.

-Desde el primer día que entré en la cárcel,

solo he pensado en lo que haría el día que saliera.

Comprenda que el trabajo no está en la lista de prioridades.

-Lo comprendo.

Pero le daré un consejo:

tenga cuidado con lo que se pone a hacer,

no vaya a ser que regrese a la cárcel.

-No lo haré.

He tenido tiempo de reflexionar en los errores que cometí.

He pensado en pedir unos días libres.

Así puedo estar con vosotros y echar una mano.

Ah, ¿sí?

Yo creo que podría arreglarme sola, ya me he hecho a la idea.

Ya lo sé, no dudo de que puedas arreglarte sola,

pero me dice un amigo que los peores días son los primeros.

Que son muy estresante, entre los llantos, los pañales,

los baños y las tomas. Veo que estás muy bien informado.

Alicia, sé que no te gusta pedir ayuda,

pero vas a necesitarla.

Debes centrarte en atender a Leo, y en descansar.

Yo podré echar una mano con la limpieza, haciendo la compra...

La comida...

Además, no me pienso entrometer en la crianza de Leo.

Quienes han pasado por esta experiencia dicen

que lo peor es soportar tantas opiniones y consejos.

Sobre todo, porque tú no tienes mucha idea.

Vale, me has pillado, soy el candidato ideal.

Lo que hagas me parecerá estupendo.

Oye, dime una cosa,

esto de hablar con tus amigos primerizos

te refieres a tus compañeros del CNI.

No me imagino a un grupo de espías hablando de bebés y de suegras.

De trabajo no hablamos, a no ser que estemos en la misma misión.

Además, llevo tanto tiempo viviendo solo,

que soy bastante apañado.

Vives en un hotel, por favor, no tienes que hacer nada.

Eso es ahora, ni que llevara toda la vida ahí.

Dame la oportunidad y verás.

Venga, ¿qué me dices?

¿Eso es un sí?

Podemos probar.

Además, es cierto que voy a necesitar cualquier tipo de ayuda.

Y...

me apetece compartir todo esto contigo.

Y así, tendré alguien con quién hablar,

porque a Leo le faltan unos meses para eso.

No te vas a arrepentir.

Igual te arrepientes tú.

La matrona me ha dicho

que mis hormonas van a entrar en modo montaña rusa.

Y puede afectar a mi estado emocional.

Alicia...

estoy preparado para cualquier cosa.

(Puerta)

Hola. Hola.

¿Vienes del juzgado?

Pues sí, hija. ¿Has podido averiguar algo?

Sergio ha quedado en libertad con cargos hasta el juicio.

¿A pesar de estar acusado de doble homicidio?

Así es.

Su defensa ha podido darle la vuelta al caso.

Ya...

Supongo que la fianza no ha sido un problema para él.

¿Cuánto le han impuesto? 300 000 euros.

Ya están consignados en el juzgado.

Ya.

Y supongo que quien pagó la defensa

también ha asumido el coste de la fianza.

Somoza.

A ver, no era de extrañar.

Sergio no dispone de esa cantidad,

ni del poder de convocatoria para recaudarlo en tiempo récord.

Pero vamos a olvidarnos de él,

que yo quiero saber si mi nieto ha crecido algo.

Pero si lo has visto hace nada...

Es muy posible que haya cambiado algo.

Es una bendición.

Puedes olvidarte de todo lo que hay fuera

con solo mirarlo.

Me alegra saber que con eso basta.

Yo no sé cómo reaccionaré cuando vea a Sergio.

Vas a tener pocas oportunidades de encontrártelo.

En pocos meses será juzgado y volverá donde le corresponde.

¿Qué pasa? Pues...

que tenemos que contarte algo.

¿Sobre Leo?

No, sobre nosotros, papá.

Iker se viene a vivir a casa conmigo.

He pensado que estaría bien

echarles una mano, sobre todo, los primeros días.

¿No te alegras?

Sí, claro, perdóname. Es que, me ha pillado de sorpresa.

Como esta mañana no me has dicho nada...

Porque lo acabamos de decidir ahora mismo.

Eres la primera persona en enterarte.

Ya no tendrás que preocuparte, porque no volveré a estar sola.

Me alegro mucho.

Pero no te vas a librar de nuestras visitas, ¿lo sabes?

Papá, vuestras visitas siempre son bienvenidas.

Iker...

a cuidarles bien.

-"Dice que su único delito es estar enamorado de usted".

"¿Y tiene coartada?"

(Puerta)

-Dile a tu jefe, que yo cumplí con mi parte del trato.

No tengo nada que celebrar ni quiero que me mande emisarios.

-Es un asunto personal, ¿puedo pasar?

Se trata de mi hermano Diego, mi hermano pequeño.

Es un buen chaval que se ha juntado con malas compañías.

-Si ha frecuentado la tuya y la de tu jefe, está perdido.

-No se trata de Somoza ni de mí.

Lo convencieron para conducir un coche,

querían hacer un alunizaje.

Mi hermano no lo sabía, todo fue una chapuza y salió fatal.

En la huida atropellaron a un guardia.

-¿Y ha muerto el guardia?

-Solo tiene el brazo roto.

-No lo veo tan grave, si, como dices, Diego es un buen chico...

No tendrá antecedentes. -Y no los tiene.

Pero su abogado no ha hecho nada, y está en la cárcel a espera de juicio.

-Así es la Justicia: unos entran otros salen.

-Mi hermano es un buen chaval que ha cometido un error.

Y en la cárcel corre peligro, allí no se aprende nada bueno.

-Yo no voy a defender a nadie más del entorno de Somoza.

Me da igual que sea santo, misionero, o el Dalai Lama.

Se acabó la barra libre de defendidos.

-No se trata de nosotros, no te estoy pidiendo nada para mí.

Te lo pido para mi hermano,

un buen chaval que cometió un error, todos los cometemos.

-Sí, yo la primera.

Pero cada palo que aguante su vela, de los errores también se aprende.

-¿Dónde están tus principios? ¿Los has olvidado?

-¿Acaso lo dudas? Los dejé en el despacho de tu jefe.

El día que acepté trabajar para Somoza,

renuncié a todo lo que siempre había defendido.

No intentes apelar a los principios, porque yo no sé lo que significan.

-No digas eso, tú no eres así.

Solo te pido que te entrevistes con Diego, nada más.

-¿Que yo no soy así?

No habéis parado hasta convertirme en algo que odio.

Me avergüenzo de mí y no quiero defender a nadie, ¿lo has entendido?

Y, ahora, vete.

Si quieres una buena defensa para tu hermano no lo busque aquí,

mira en internet, encontrarás cien abogamos mejores que yo.

(TELEVISIÓN)

Yo tengo hambre, ¿por qué no preparamos algo?

Estaba esperando a ver si viene Olga con alguna sorpresa.

No me mires con esa cara.

Cuando se enfada y quiere reconciliarse con nosotros,

suele preparar comida rica.

Bueno, pues llámala.

La he llamado, no contesta. Qué raro.

Estará fuera de cobertura, o no lo coge porque no le da la gana.

¿Por qué no lo intentas tú?

Por llamarla cada cinco minutos no lo va a coger, cariño.

Es su manera de castigarnos.

Pues a ti no sé por qué,

porque esta mañana no has abierto el pico.

He echado de menos algo de apoyo.

Parece que no te importa con quién sale Olga.

Ya sabes que me importa.

Pero da igual lo que le digamos.

No nos va a hacer caso. Viene de vivir sola en París.

Pues ahora vive con nosotros, y tendrá que oír nuestra opinión.

Y la mía es que Julio no es la persona más adecuada.

Ya, pues dicho así, suena decimonónico.

Es una persona adulta, tú misma has dicho que ha madurado mucho.

Pues en esto no ha madurado. Te lo explico otra vez.

A mí me preocupa que Julio es hijo de Fernando Quintero.

Con todo lo que eso implica.

Además, este muchacho sufre una enfermedad

que le puede acarrear muchos problemas.

En primer lugar, nadie elegimos a nuestros padres,

y él ha tenido el padre que ha tenido.

Además, ha convivido poco con él, no lo metas en el mismo saco.

Tú no lo sabes, pero en esa empresa han pasado muchas cosas,

y él ha mirado para otro lado.

En segundo lugar, el trastorno bipolar es tratable,

con medicación y terapia puede llevar una vida normal.

¿Y el intento de suicidio, qué me dices?

A mí solo me preocupa Olga,

ahora están muy bien porque están empezando, pero ¿luego qué?

Yo no quiero que mi hija se pase el día de sobresalto en sobresalto.

Ni yo, ni nadie.

A ver, piénsalo de otra manera. Olga puede ser de gran ayuda a Julio.

Debe ser su único punto de apoyo ahora mismo.

Él necesita una relación estable para superar lo que le ha pasado.

Muy bien, pero ¿por qué tiene que ser con Olga?

Mi hija no es una ONG.

Podría ser al contrario, ¿no?

Encontrar alguien que la cuide a ella,

alguien que tenga un trabajo normal, y sin este tipo de complicaciones.

Claudia, puestos a pedir,

a mí me gustaría tener ojos azules, medir 1,90 y ser cachas.

No saques las cosas de quicio. No las saco.

No podemos pedir un imposible, no depende de nosotros.

Es su vida.

Solo podemos aspirar a escucharla y darle consejos.

Yo no me quedo quieta porque soy una mujer de acción.

Vale, tienes razón.

Como siempre. Qué más quisieras.

Dichosos los ojos...

Te llamamos para ver si venías a cenar.

¿Pedimos comida al hindú nuevo que es tan bueno?

No he visto las llamadas, pero yo he cenado con Julio.

Pues preparo una ensalada para nosotros dos,

y si quieres vemos "Master chef" que te encanta.

¿Eh? No.

Me voy a dormir. Además, tengo que estudiar.

Ya lo veré mañana.

-Que descanses.

-Te estuve llamando toda la tarde y no contestabas.

-He tenido un día que no he podido ni mirar el teléfono.

¿Por qué, era algo urgente?

-¿Te lo cuento mientras cenamos? Me apetece un sitio tranquilo.

-Hoy tengo lo del colegio de psicólogos, ya te lo dije.

-Es verdad, no me acordaba de eso.

Pues mientras que recoges y te acompaño al coche

te lo voy contando. -Vale.

¿Has visto a Nora?

De eso quería hablarte.

He tenido un encontronazo horrible con ella.

¿Te ha escrito algo? -Sí.

Dice que te has pasado con ella

y que tiene miedo de lo que puedas hacer.

-¿Eso te ha dicho?

Yo me la encontré por casualidad en La Parra,

y le pregunté si ella me estaba mandando esos mensajes.

-Quedamos en que ese tema lo abordaría yo.

-Pues sí, pero ya está hecho.

Pero se puso chula negándolo todo, y para rematar,

montó una escena que flipas

delante de todos los clientes de La Parra,

haciendo como que yo la había empujado.

-Nora es muy manipuladora, hay que tener cuidado con ella.

Todo lo que digas se puede volver en tu contra.

-Yo no la empujé, fue ella la que se me echó encima.

Yo solo le puse el brazo para que no se me acercara más.

-Pero a saber qué ha visto la gente, o lo que cuenta ella por ahí.

Con Nora las cosas así no se arreglan.

-Entonces, ¿cómo se arreglan?

Tus intentos para alejarla de tu vida tampoco han funcionado, ¿no?

-Con esa actitud, la que gana es ella.

-Encima, la culpa va a ser mía...

-No estoy diciendo eso, pero le das protagonismo,

que es lo que ella quiere. Hay que pasar.

-¿Cómo quieres que pase de alguien

que me manda constantemente mensajes amenazantes?

Y se atreve a decirme que tú, todavía, estás colada por ella.

-Pasando, ya se cansará y se irá a Barcelona.

-Sinceramente, no esperaba esta actitud de ti.

Parece que estás continuamente justificándola.

Ni te has molestado en negar sus insinuaciones.

-No la estoy justificando, pero yo ya conozco la historia.

-Pues yo no le tengo miedo, ni me voy a quedar de brazos cruzados

viendo cómo intenta machacarnos.

Tú puedes perdonarle todo lo que te ha hecho,

pero yo no estoy de acuerdo. -No te vayas así...

-No, tú vas a llegar tarde a ese acto,

y yo no voy a seguir discutiendo. Hablamos mañana.

-Pues vale.

(Puerta)

-Hola, Alicia.

¿Qué haces aquí?

¿Cómo puedes tener la poca vergüenza de presentarte?

Espero que no recibas así a todas tus visitas.

Ahora tienes que dar ejemplo.

Solo he venido a darte la enhorabuena.

Y las gracias.

¿Cómo que las gracias?

Utilizar tu nombre en el juico fue la clave para mi libertad.

Provisional. Libertad provisional a la espera de juicio.

Brutalidad policial, coacción en el interrogatorio,

y atentado contra la integridad moral.

Ha sido música celestial.

Eso solo son palabras.

En el juicio tendrás que demostrarlo con pruebas.

¿Te parece poca prueba tu obsesión conmigo?

Hoy se ha demostrado en la vista,

ha sido el punto fuerte de la defensa.

Me das asco.

Será mejor que te largues, antes de que avise a seguridad.

Te estás comportando como un psicópata,

porque eso es lo que eres. No, no, no, Alicia,

ni soy un asesino ni un psicópata, solo soy una víctima.

Actué bajo los efectos de las drogas

que una amante despechada me suministró.

Tuve que defenderme de una amante trastornada,

de un chantajista, y una inspectora vengativa

que quería encerrarme a toda costa.

¿Sabes decir algo más que mentiras?

Reconozco que cuando las cuenta tu prima,

suenen mucho más convincentes.

No ha dejado títere con cabeza en Distrito Sur.

Ha sido un momento muy placentero.

No estoy dispuesta a seguir escuchándote.

Tranquila, ya me voy.

Pero antes me gustaría ver al bebé,

tengo curiosidad por saber...

No permitiré que un asesino se acerque a mi hijo.

Esa actitud tuya...

concuerda con lo que se ha dicho en la vista.

¿No estás exagerando un poco?

Es instinto maternal, pero tú jamás lo conocerás,

porque solo te preocupas de ti mismo.

Hasta el punto de matar a dos personas para seguir con tus planes.

El papel de madre coraje te queda bien,

pero no me lo trago.

Yo te conozco como nadie, Alicia.

Conozco la historia de tu familia y no sois ejemplo de nada.

Tu madre le ponía los cuernos a Marcelino

con el hombre al que blanqueaba el dinero.

Un narco que resultó ser tu padre. Basta ya.

Ese niño va a tener suerte, si se parece en algo a su padre,

sea quien sea.

¿Qué está pasando aquí?

Fuera.

Sergio Mayoral.

El horario de visitas ha terminado.

Tranquilo, ya me voy.

Pero tú ten cuidado,

no es la mosquita muerta que aparenta.

En cuanto te descuides, se irá con otro.

Si no te vas ya, te saco a patadas.

Lo siento, Alicia.

Siento no haber estado aquí...

¡Te juró que no pararé hasta que ese cabrón vuelva a la cárcel!

Tranquila, Alicia, ya pasó todo.

Pensé que podía hacerle algo a Leo.

No dejaré que os pase nada a ninguno de los dos.

Ya puedes vestirte.

Estás en tu derecho de no denunciar,

pero si no lo haces tú lo haré yo.

Es mi obligación cuando hay evidencia de agresión.

-No por favor, si la persona que me ha hecho esto se entera, me mata.

Es policía. -¿Cómo has dicho?

-Que la persona que me ha hecho esto

es policía.

-Me he pasado la noche buceando en las cuentas de Quintero.

El dinero no está donde yo esperaba.

-Si es una maniobra suya para ganar tiempo,

le voy a recomendar que ni lo intente.

-A mí me interesa tanto como a usted encontrar ese dinero.

-No, mi hijo, a usted le interesa más que a mí.

Yo puedo vivir sin ese dinero, en cambio usted...

Su vida depende de ese dinero.

-Yo entiendo tu situación,

pero denunciar es lo mejor que puedes hacer.

De entrada, prohibirán a ese agente acercarse a ti.

Y la inspectora jefe estará a tu lado desde el primer momento.

-Me preocupa que Petrovic le haya hecho algo.

-Tano, usted estuvo ayer con él y todo estaba perfectamente.

Tenemos mucho trabajo y no quiero que usted se ausente.

-Por favor, patrón,

tengo un mal presentimiento.

Yo he sido comprensivo con sus asuntos personales,

y no pueden interferir en mis negocios..

No repetiré una orden nuevamente.

-Anoche me comunicaron que me van a trasladar

a la cárcel de Extremera. -También me avisaron a mí.

-¿Por qué estás tan tranquilo?

-Es que, no podemos hacer nada por evitarlo.

-¿Para qué cojones te pago?

Se supone que tenías dinero, y plan

para sacarme de aquí. -Tranquilízate, por favor.

-¿Cuándo te convertiste en una mujer tan resentida?

-Cuando tu amo y tú me obligasteis a enfrentarme a mi familia,

para excarcelar a un asesino.

-¿Ver a un inocente en la cárcel te hace sentir mejor?

-¿Dices que la persona que te agredió fue una mujer?

-Sí, sí, fue una mujer.

¿No lo había dicho ya?

"Necesito que volváis a comisaría cuanto antes".

  • Capítulo 303

Servir y proteger - Capítulo 303

13 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 303" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 303"
Programas completos (327)
Clips

Los últimos 1.367 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Cáncer

    Hola,creo que Alicia y Marcelino debieran decir a Íker y Monse que trabajo para Quintero, antes que se lo diga el retorcido de Sergio, tendrán dificultades, pero las superarán,¡Por favor que no se separen estas parejas! que a Nacha se le arreglen todo bien,cada día mejor y mas enganchada gracias.

    15 jul 2018