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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 300 - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame, venga, ¿qué? -Me están bombardeando

con mensajes amenazantes desde un número anónimo.

(Móvil)

¿Hola? -"¿Por qué no te largas a tu país?".

-¿Quién eres? -¿Qué?

-Es una mujer. -Necesitaba pedirte perdón.

Me porté muy mal contigo. Los ataques de celos,

mis reacciones violentas... Mi comportamiento fue desesperado

y tú no te lo merecías. -No, ni yo ni nadie, Nora.

-Te pido perdón.

-Es de alguien que focaliza su odio en ti.

No es algo que se diga en caliente, como en una detención.

-Sí, puede que tengas razón.

-Julio, ¿me oyes?

Pero ¿qué te has tomado?

¿Julio Quintero? ¿Qué tenéis que ver con Julio Quintero?

Han establecido cierta amistad. Ya. ¿Y qué pasó?

Se lo encontró bajo los efectos de ciertas pastillas.

¿Crees que es como Fernando Quintero?

Creo que tiene buen fondo,

pero que ha tenido demasiadas cosas sobre sus espaldas.

Y, además, una enfermedad muy complicada.

Quintero fue muy mala influencia para Jairo

y, por su culpa, él está muerto. -Paty, ¿qué dices?

-¿Cómo que qué digo? Lo que oyes.

Pero también te digo que creo que Julio no es como su padre.

-Sí, yo también lo creo. -Gracias por haber venido.

Estás teniendo mucha paciencia conmigo.

-Hoy por ti, mañana por mí.

Ahora, te digo, no sé cuánto me va a aguantar el ser tan buena contigo.

-No me has dicho cómo te llamas. -Nerea Ocaña.

-Eres familia de Marcelino Ocaña. -Soy su sobrina.

Trabajé con él hasta que me contrató el señor Somoza.

Al parecer, Mayoral ha solicitado una nueva vista

para plantear otra línea de defensa. ¿Se lo han admitido a trámite?

Parece ser que sí.

Hablé con los vecinos y me han contado el caso de un hombre

del que intentó aprovecharse. -¿Qué vamos a hacer con el arma?

¿Cómo explicaremos que llevara un arma encima?

-La tenía movido por el pánico a que Rafael le atacara,

pero siempre con fines disuasorios.

-Podríamos decir que ni sabía utilizarla,

que se me disparó.

-Recuerdo que le disparó por la espalda.

Alegan que confesó en sede policial bajo coacción.

Eso es mentira, Claudia. No entiendo.

-Son para usted. -Se está usted confundiendo conmigo.

No soy su amiga ni soy su sirvienta y, desde luego, no soy su zorra.

-Tengo dos propósitos en este momento en mi vida:

el primero es que Mayoral salga de la cárcel y trabaje para mí

y el segundo es verla usar a usted esos pendientes.

Cuando yo te conocí, no eras ningún ángel

y Elena vino para vengarse de ti. No me metas en ese saco.

Si estás ahí sentado es porque mataste a dos personas

y cumplirás tu condena. No soy un asesino, ¿vale?

Actué en legítima defensa

y con la ayuda de tu prima lo voy a demostrar.

¿Qué tiene que ver Nerea en esto?

Te informo de que Nerea Ocaña es mi nueva abogada defensora.

(Música emocionante)

(Timbre)

¿Qué ha pasado, hija? ¿Te encuentras mal?

No tiene nada que ver con el embarazo.

Pues tienes una cara... El niño está bien.

Lo que te tengo que contar es algo chocante. Siéntate.

Alicia, me estás asustando. A ver, ayer fui a la cárcel

a visitar a Sergio Mayoral. ¿Por qué vas a ver a ese indeseable?

Necesitaba entender qué narices está tramando.

¿Cómo? La fiscalía advirtió a Miralles

de que Sergio prepara una nueva estrategia de defensa

y quieren dejarle en libertad a la espera de juicio.

Eso es imposible. Mató a dos personas, tenéis su confesión.

Ni el mejor abogado podría borrar eso.

No hay de qué preocuparse. O sí.

Papá, alegará miedo insuperable y legítima defensa,

además de irregularidades en su detención

y haber confesado bajo coacción policial.

Eso no es cierto. Claro que no,

pero si el juez acepta su argumentación,

podría dejarle en libertad con cargos.

¿Y qué abogado se va a prestar a algo así?

No te vas a creer quién ha asumido la defensa de Sergio.

¿Quién?

Nerea. ¡Eso es imposible, por favor!

Ella no haría una cosa así, es una idealista,

no es una defensora de asesinos confesos.

¿Has hablado con ella? No me coge el teléfono

y no ha venido a dormir. El fiscal me lo ha confirmado.

¿Qué demonios le está pasando a tu prima?

Renuncia a trabajar conmigo para aceptar una supuesta oferta

que resulta que es mentira

y está defendiendo a este psicópata. ¿Qué pretende?

No lo entiendo, no es propio de Nerea aceptar este caso.

No sé lo que es propio o no de ella.

Nerea me tiene desconcertado, últimamente.

Lo que no entiendo es cómo se ha puesto en contacto con él.

Lo que sabe de Sergio es lo que ha escuchado por mí.

Y de mí, que aún no hemos olvidado el paso de Sergio por el bufete.

Ella sabe que Sergio intentó arrebataros el bufete

y sabe el daño que nos hizo.

No entiendo cómo ha podido hacer una cosa así.

Tu prima va a tener que explicarnos muchas cosas,

pero, por favor, hija, intenta que esto no te afecte demasiado.

No te conviene. Lo sé.

Lo sé, pero no sé cómo voy a reaccionar cuando la vea.

(Timbre)

Buenos días, Marcelino. Buenos días, Iker.

Pasa. Sí. Te traje el desayuno.

Bueno, yo tengo trabajo en el bufete.

Tranquilízate, por favor, hija, ¿eh? Hasta luego.

¿Desayunamos?

(Sirena)

Usted dirá, señor Somoza.

-He querido venir personalmente a darle las buenas nuevas.

La vista oficial será dentro de 48 horas.

En dos días, estará usted libre.

-Lo veo muy convencido. ¿Ha comprado al juez?

-Debería tener más confianza en la justicia, hombre.

Lo único que tuve que hacer fue contratar a una buena abogada.

Su colega creó un buen argumento de defensa, ¿cierto?

-No sé si me gusta más como abogada o como mujer.

-Le voy a recomendar que no se vaya por ahí.

Usted a Nerea la respeta, no quiero ni que la mire.

-Ya veo. La quiere para usted solito. -Mejor cállese la boca, ¿oyó?

-No se altere, don Alejandro.

No es ningún delito que le gusten las jovencitas.

Parece que se ha enamorado de ella. -Está usted muy equivocado, "mijo".

Pero le voy a ordenar que saque sus pensamientos sucios de ella.

En lo que a usted respecta,

lo que debe importarle es que yo le pago los honorarios

para que lo saque de este hueco, ¿está claro?

-Ha quedado claro, no se preocupe.

Si como usted dice, en dos días estoy fuera,

tendré a muchas mujeres a mi alcance.

-Yo no sé cómo la inspectora Ocaña se fijó en usted.

-Seguro que Alicia no me ha olvidado.

-Y yo le aseguro que tiene cosas más importantes en las que pensar.

-¿Lo dice por el embarazo?

Realmente, cuando la vi, parecía a punto de reventar.

-¿Cuándo la vio usted? -Ayer mismo vino a verme,

en cuanto supo que tengo una nueva línea de defensa.

Estaba furiosa. Está claro que no le soy indiferente.

-Esa mujer quiere acabar con mi negocio.

Le voy a decir que no me gusta que la vea a mis espaldas.

-Su visita me sorprendió como a usted,

pero póngase en mi lugar. Se agradecen mucho las visitas.

-¿Y qué le dijo?

-Se quedó sin palabras cuando supo quién era mi nueva abogada.

-¿Se lo contó? -Nadie me dijo que fuera un secreto.

Pero tranquilo, por su reacción supe que más me valía ser cauto

y me abstuve de revelarle quién había contratado a su prima.

-Bueno, imagino que en algún momento lo iba a descubrir.

No importa, pero me alegra que usted lo tenga presente.

Cuando ponga un pie en la calle, recuerde que fui yo

el que lo puso en libertad, no me vaya a traicionar.

-Sé bien que tiene usted tentáculos en todas partes,

dentro y fuera de prisión.

-Y dentro y fuera del país también, así que vaya con cuidado.

-Tenemos un pacto y pienso respetarlo.

Soy un hombre de palabra,

por eso Fernando Quintero confió en mí para mover su dinero.

-Al único que le debe lealtad usted es a mí.

Si me traiciona, se va a ir a criar malvas con su anterior jefe.

Espero que disfrute los días que le quedan aquí.

Iker, me tienes demasiado consentida.

Y si viviéramos juntos, te consentiría mucho más.

¿Eso es una proposición? Bueno, ¿y por qué no?

Porque en nada habrá un recién nacido en esta casa.

¿Y?

Pues que tenemos que ir asumiendo los cambios

y, cuando nos adaptemos a las nuevas circunstancias,

podemos volver a plantearlo.

Entonces, no lo descartas. Claro que no.

Me encantaría compartir mi vida contigo.

Es solo que ahora son demasiadas emociones juntas.

Y lo entiendo. No quiero presionarte, todo lo contrario.

Me encantaría echarte una mano y sí, ya sé que está tu prima,

pero tampoco me vas a comparar, ¿no? No.

Además, no sé si voy a poder contar con ella.

¿Cómo que no? ¿Es por ese nuevo trabajo?

Mira, no quería contártelo

hasta saber a qué narices está jugando,

pero Nerea nos ha mentido con lo de la oferta laboral.

No trabaja para ningún bufete americano.

En el fondo, me cuadra.

¿Te ha dicho para quién trabaja ahora?

Creo que va por libre, pero ¿por qué te cuadra?

Sabes que tenemos vigilada Construcciones S.Z., ¿no?

Bien, pues últimamente hemos visto mucho a Nerea por ahí.

No sé, pensábamos que quizá ese bufete nuevo

quería captar a Somoza como cliente, pero si no existe dicho bufete...

¿Es porque Nerea trabaja para él?

Joder, por eso me ha mentido y por eso me está evitando.

Alicia, respira y relájate, no te conviene alterarte.

¿No te das cuenta?

Somoza ha encargado a Nerea la libertad de Mayoral.

Te hablé de él. Sí, no es fácil olvidarlo.

Pero ¿por qué querría sacar Somoza a Mayoral de la cárcel?

Sergio llevó las cuentas de Transportes Quintero

una temporada y está al corriente del negocio del narcotráfico.

Tiene información valiosa para Somoza.

Sí, tiene sentido.

Pero no entiendo por qué Nerea accedería a llevar sus negocios.

Yo tampoco. Sabe que está detrás de las muertes de Róber y de Jairo.

¿Por qué se iba a mezclar con alguien así?

Los distribuidores han cumplido.

La mercancía llegará a Croacia puntual y sin contratiempos.

Los capos del sur han aceptado el cambio de patrón.

-A rey muerto, rey puesto.

¿Quién se acuerda de Fernando Quintero ahora?

-Ahora que tenemos sus rutas, Europa es nuestro mercado.

-Así es.

Costó, pero, finalmente, logré terminar lo que mi hijo empezó.

Juré venganza y aquí estamos.

Hubiera dado mi imperio por ti, hijo mío.

(Puerta)

-Tiene visita, don Alejandro. La inspectora Ocaña.

(SUSPIRA) -Hágala pasar.

Gracias, Tano.

(Puerta)

Lo sé todo. Sé que ha contratado a mi prima

para que defienda a Sergio Mayoral. ¿Cómo está, inspectora Ocaña?

Un gusto verla por acá. ¿Cómo sigue la barriguita?

¿Le ofrezco un vaso de agua? Ahórrese su falsa cortesía conmigo

y responsa a mis preguntas, es lo que quiero.

Ya veo que su prima le ha contado todo.

La verdad es que no me ha contado nada.

Será porque no se siente muy orgullosa.

Pues usted la conoce mejor que yo.

Pensaba que tal vez la encontraría por aquí.

Fíjese que tuvo que salir de viaje por unas cuestiones laborales.

Cuestiones laborales. ¿Se refiere a preparar la defensa de un asesino?

Me pregunto si todos los sospechosos que tiene le causan el mismo efecto,

no solamente sus exparejas.

Veo que está muy bien informado. La información es poder.

Entonces, sabrá que Mayoral es el asesino confeso

de dos personas, así que, dígame, ¿por qué quiere ponerlo en la calle?

Inspectora, no creo en la confesión que le arrancaron en comisaría,

por eso no es la misma que en sede judicial.

Eso es porque se cree demasiado listo.

¿Se cree o quizá lo es? Por eso quiero que trabaje para mí.

Ya que su padre rechazó llevar mis asuntos legales,

tuve que hacerme con los mejores abogados que tenía a mi alcance.

Esos son Sergio Mayoral y Nerea Ocaña.

¿Qué le parece esa dupla? Está buena, ¿cierto?

Qué casualidad.

¿No quedaba nadie sin vinculación conmigo en el Colegio de Abogados?

No sea tan egocéntrica, inspectora, que esto no tiene que ver con usted.

Ellos dos han probado su valía en el bufete de su padre

y, por el contrario de ser algo malo, es algo bueno.

Ese bufete ya está un poco rancio. Solo le queda algo de prestigio.

Fíjese si su padre confía en Mayoral que lo hizo socio.

No se fíe de las apariencias, señor Somoza. Engañan.

Ah, no, eso yo lo sé y, en este caso, se aplica.

Mayoral es un hombre bueno, humilde, un buen abogado

encarcelado injustamente. ¿Me va a hablar usted de justicia?

Le voy a decir una cosa, ¿sabe?

Si hay algo que no soporto es la injusticia.

Por eso voy a luchar con todo lo que tengo

para demostrar que Mayoral actuó en defensa propia,

así va a salir de la cárcel y podrá trabajar para mí.

Y los dos sabemos perfectamente por qué.

Mayoral puede acceder al entramado fiscal que armó para Quintero.

Ahora que es dueño de su empresa,

lo necesita para llegar al dinero oculto, ¿me equivoco?

Si sabe todas las respuestas, ¿para qué pregunta?

Hay una pregunta a la que no le encuentro respuesta.

¿Por qué mete a mi prima en esto?

No se lo tome como algo turbio, inspectora.

Solo le hice una buena oferta laboral y ella lo aceptó.

Le recuerdo que ella trabajó para mí anteriormente.

Sí, defendiendo a un pobre hombre que no tenía dónde caerse muerto

y donó todos sus honorarios a una ONG.

¿Pretende que crea que va a defender a un asesino a cambio de dinero?

Lleva la razón. Es íntima de su prima, la desconozco.

Como le dije, yo solo le hice una oferta laboral

en una empresa en alza con proyección de futuro.

Tiene que haber algo más.

Todo el mundo tiene un precio, incluso usted.

¿Qué le pasa? ¿Está bien? No me toque, no me toque.

Se ve pálida. Debería aceptarme el vaso de agua.

Ahórreselo, estoy bien.

Debería tener cuidado con el bebé que tiene ahí adentro.

No queremos que en la recta final le pase algo

y usted tiene experiencia con eso.

Acabaré con usted.

Y más vale que Nerea elija de qué lado está

porque ni siquiera ella podrá detenerme.

¡Dios! Ha llegado la hora, ¡madre mía!

-Paty, ¿no te tendrías que ir ya al examen?

-Sí, me voy ya.

Dios mío, creo que he hecho fatal en hacer este repaso.

Se me han mezclado todos los conceptos en la cabeza.

Llevo una empanada...

-No pienses ahora en eso porque te pondrás más nerviosa.

Tú deja a mente en blanco.

-Eso es lo que temo, quedarme en blanco ahí.

-Que no, ya tienes la experiencia de la otra vez.

Vas mejor preparada. David ha dicho que llevas las Mates genial.

-¡Ay, Dios mío, David!

Como me suspendan, se va a llevar una decepción...

Con el tiempo que ha invertido en mí.

-¿Quieres dejar de pensar en suspenso?

Vamos a ver, dame las manos. Repite conmigo:

"Me lo sé". -Me lo sé.

-No, así, no, con convicción porque es verdad.

"Me lo sé y voy a aprobar". -Me lo sé y voy a aprobar.

-Claro que sí, ya está. Ahora tú respira hondo,

concéntrate y visualiza lo que has estudiado

y lo dejas fluir, ya está.

Y lee bien el enunciado para saber lo que te preguntan.

-Vale. Gracias, María.

Me voy a ir porque con los nervios,

fijo que me pierdo y no encuentro el aula.

No entiendo por qué lo hacen en la universidad.

¿Sabes lo pequeña que me hace sentir eso?

Es que... -Pues de eso, nada,

que mi niña es muy grande. -Mamá, ¿qué haces aquí?

-¿Qué voy a hacer? Apoyarte en un día tan importante para ti.

-Ay, te has acordado. -Hombre, claro que sí.

Te dije que íbamos a hacer muchas cosas.

¿Te acompaño para que vayas más tranquila?

-Ay, pues sí, porfa. -Venga, pues iros ya.

Así vais con más tiempo y tranquilicas.

Tenme al tanto, Paty. -Vale.

-Mucha suerte. -Gracias. Hasta luego.

-Adiós, cariño. -Adiós, María.

-Buenas. -Buenas.

¿Me pone un café con leche? -Ahora mismo.

¿Quieres algo de picar? -No, de momento, no.

Tiene un buen negocio montado con la comisaría, ¿no?

Lo digo porque se ve a mucho uniformado.

-Sí, la verdad es que muchos de mis clientes son policías.

Como allí tienen café que es veneno, a mí me viene muy bien.

-Sí, doy fe. Ayer estuve renovando el DNI

y tuve la desgracia de probarlo. -Porque no preguntaste.

Desde el novato al comisario te hubiera mandado acá.

Y tengo unos bocadillos buenísimos, ¿quieres uno?

-Bueno, de acuerdo, ¿tiene carta? -Sí, ahora mismo te doy una.

-De acuerdo.

-Toma, corazón. -Gracias.

Lo sé, pero si no hay una denuncia del propietario,

tenemos las manos atadas. Lo siento, me gustaría hacer más.

Hasta luego.

¿Por qué has ido a ver a Somoza? He ido a buscar a mi prima.

Necesito entender qué hace trabajando para ese capullo.

¿Y? ¿Te ha servido la visita? Pues no, Iker.

No estaba y, según Somoza, le hizo una oferta tan buena

que no pudo rechazar.

Pero no me creo que esté haciendo esto por dinero.

El narcotráfico es el negocio más lucrativo.

Por eso consiguen comprar a gente en todos los estamentos.

Lo sé, pero Nerea siempre ha estado del lado de los débiles,

de quienes sufren las consecuencias de los narcos.

Como la mujer que acaba de llamar, Julia Moreno, ¿te suena?

Sí, la del "narcopiso" de la calle de la biblioteca.

Sí. Ayer atendí yo su llamada.

Exactamente. Llama prácticamente todos los días.

¿Te imaginas que la escalera de tu casa

se llene de un día a otro de yonquis?

¿O que todos los comercios de tu calle cierren?

Esa mujer vive con miedo por el negocio de Somoza.

De Somoza y de los fondos de inversión que no denuncian.

Lo sé, pero no podemos hacer nada.

Ellos tienen el 80 % de los pisos ocupados.

Así que, una vez más, la droga arrasa barrios enteros.

De verdad, me hierve la sangre.

Tómatelo con calma que... No me conviene, lo sé.

Y si todos no me lo recordáis a cada rato,

este no para de dar patadas. Creo que va a salir protestando.

Eso seguro.

Si te parece, me doy una vuelta con Menéndez, a ver si se cortan.

Sí, llevaos el Z, que sientan la presencia policial.

Voy a ver si como, que ya no aguanta más.

Alicia, ¿tienes un minuto? Claro.

Además, tengo pendiente contarte mi visita de ayer a Sergio.

Sí, precisamente de eso quería preguntarte.

¿Sacaste algo en claro? Me temo que sí.

Nerea Ocaña es su abogada y está pagada por Somoza.

Vaya, o sea que Somoza lo ha conseguido.

Tiene a sueldo a tu prima.

Estás segura de eso, ¿no? Completamente.

Nerea hará lo posible para dejar libre a Sergio.

Lo siento. ¿Y cómo viste a Mayoral?

Me equivoqué con él. No tenía ni rastro de arrepentimiento.

Da miedo, Claudia.

Volví a verlo como el cínico y manipulador que era.

Si Somoza está pagando su defensa es porque quiere algo a cambio.

Seguramente, tenga que ver con cuentas opacas.

Ya. Oye, ¿tú estás bien? Me he levantado con molestias,

la verdad, pero todo dentro de lo normal.

Ahora iba a comer algo. Creo que va a salir glotón.

Muy bien. Cuando termines de comer, te vas a descansar.

Te tomas la tarde libre. No te preocupes. Se pasa enseguida.

Alicia, es una orden. Quiero que estés en casa tranquila.

Llevas demasiadas emociones últimamente, ¿eh?

Está bien, tú mandas. Claro.

Sí, señor Somoza, tengo lo que buscaba.

Ese testimonio será útil para corroborar la versión de Mayoral

acerca del chantajista. Bueno, pensaba contárselo en su oficina.

Acabo de volver de Salamanca.

¿Cómo? ¿Y de qué tenía que hablar Alicia con usted?

¿Que lo sabe? No, claro que quería contárselo yo.

Le tengo que dejar.

(Puerta)

Vaya, por fin apareces. Te he llamado varias veces.

Lo siento, Alicia.

Tenía que haber hablado antes contigo.

Sé que te has enterado por otro lado, acabo de hablar con Somoza.

Con tu nuevo jefe. ¿Cómo has podido, Nerea?

¿Creías que podrías ocultarme una cosa así?

No, claro que no. Pensaba hacerlo llegado el momento.

Estás a punto de dar a luz y no quería disgustarte.

No haber aceptado el trabajo.

Sabes que Somoza es un narcotraficante

que ordenó las muertes de Róber y de Jairo.

No está demostrado que sea un narco ni que esté tras la muerte de nadie.

Y, desde luego, lo que haré para él es legal.

Solo faltaba.

Todo el mundo tiene derecho a una defensa

y Sergio Mayoral aún no ha sido jugado.

De momento es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Sergio Mayoral confesó sus crímenes,

confesó que había matado a Elena accidentalmente

y que la tiró a un pantano. Nos dijo dónde podíamos hallar el cadáver.

Y encontramos a Rafael Ugarte en el maletero de su coche

junto al arma homicida. Sostiene que actuó en defensa propia

en ambos casos y que se declaró culpable

porque fue presionado en el interrogatorio.

Por eso después cambió su declaración en el juzgado.

Según él, hubo coacción en la sede policial.

Por favor.

Mira, si vas a por los agentes que participaron en la detención

y en el interrogatorio contra Sergio, vas contra mí

porque yo fui uno de ellos. Lo sé.

Y créeme que no es algo que me guste.

Pero si no hubo coacciones... Por supuesto que no.

Entonces, no tienes de qué preocuparte.

En favor de mi cliente, pediré que se revisen

las actuaciones policiales de aquel operativo.

¿Sabes el daño que nos hizo Sergio a mi padre y a mí?

¿Cómo puedes plantearte siquiera el defenderlo?

No te tomes esto como algo personal, Alicia.

Es solo profesional.

No te reconozco.

Sé que es difícil de entender, pero tú estás a punto

de tener a tu hijo, tienes esta casa estupenda,

un chico que te quiere y yo solo tengo mi carrera.

Tengo que pensar qué es lo que me conviene.

Podías haber hecho carrera junto a mi padre.

Lo sé, pero... Pero todos tienen un precio, ¿no?

Y tú te has vendido al mejor postor

y lo que es peor, has vendido a tu familia.

Yo siempre te he tratado como a una hermana.

Te di una casa, mi padre un trabajo, ¿y tú?

Nos traicionas de esta manera, ¿por qué?

¿Por qué? ¿Por dinero?

Nunca pensé que serías capaz de hacer una cosa así.

Alicia, yo te quiero como a una hermana.

Cállate porque eso es mentira. Alicia, por favor.

Fuera de mi casa.

He dicho que largo.

Mañana mandaré a alguien para que venga a recoger mis cosas.

(SE QUEJA)

Tranquilo, pequeño.

Buenas. ¿Estaba todo a tu gusto? -Estaba buenísimo.

Y eso que no soy mucho de cocido.

Pero me alegro de no haber elegido el bocadillo.

-Cuando se tiene tiempo no hay nada como soplar a la cuchara.

Y si te gusta el pisto, los jueves hago un pisto murciano de morirte.

-Ay, qué pena. Solo estoy aquí de visita.

-Como decías que venías a renovarte el carnet,

me he montado yo mi película.

-He venido a ver a una amiga, ¿sabe? -Ah, vale.

Pues nada, que te vaya bien la visita.

-Gracias. -Hasta luego.

-Has hecho bien comentándoselo a Teresa,

así no piensa cosas raras.

-Sí, me he quitado un peso de encima porque, si recibo más llamadas,

no tengo que disimular ante ella.

Aunque bueno, una cosa te digo. Que se lo he contado para nada

porque, desde entonces, no he vuelto a recibir ni mensajes ni llamadas.

-No cantes victoria.

María, ponnos unos cafés para llevar que tenemos mucho lío.

-Oye, Nacha, dile a tu compañero que no sea cagaprisas

que ya voy, leche. -El mío sin leche, acuérdate.

-¿Me cobras? -Sí, cariño. Ya voy.

-Perdona. -Sí.

-¿Te puedo hacer una pregunta? -Ah, sí, claro. Dime.

-Verás, he venido a visitar a una amiga

y me gustaría tener un detalle con ella.

¿Sabes dónde podría comprarle algo por aquí?

-Pues bueno, depende de cuál sea el gusto de tu amiga.

-Bueno, ella es de tu edad y tenéis el mismo estilo.

Si fuese un regalo para ti, ¿qué te gustaría?

-Ah, pues mira, mira, sí, sí, sí.

Hay una tienda de artesanías cerca del mercado,

detrás de la iglesia de San Miguel, ¿la conoces?

Pues ahí. -Creo que la vi viniendo hacia aquí.

Voy a ver si le encuentro algo bonito.

-Suerte. -Muchas gracias.

Hasta otra. -Chao.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Es cosa mía o te estaba tirando los tejos?

-Qué va, Elías. Cero, cero.

-Yo para mí que sí. Conmigo también ha hablado y no me ha pedido opinión.

-Eso será que no eres su tipo. -Pues debe ser.

(Móvil)

-Ay, me llaman otra vez.

-¿Otra llamada oculta? -No, tranquilo.

Esto es del seguro del hogar. ¿Te importa que lo coja?

Tengo humedades en la casa, han ido tres fontaneros

y ninguno ha dado con el chiste. -Cógelo, a ver.

-Te veo ahora en el K, en cinco minutos. ¿Aló? ¿Sí?

(SUSURRA) Tranquilo, pequeño.

Vale, yo también debería tranquilizarme.

(Timbre)

"Alicia, ¿estás bien?".

"Alicia, dime algo". Voy.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Estaba a punto de tirar la puerta.

Solo ha sido una contracción. ¿Qué? Vamos al hospital.

No, con que me acompañes al sofá, basta.

¿Estás segura?

Es normal sentir contracciones las semanas previas al parto.

No es la primera, pero nunca me habían dolido tanto.

Además, la comadrona ya me lo advirtió.

Sí, pues ya me lo podías haber advertido tú a mí,

que menudo susto me he llevado.

Cobarde. ¿Y qué quieres, Alicia?

Para estas cosas no nos preparan en el CNI.

¿Qué tienes que hacer ahora? Nada, respirar y dejar que pasen.

Me quedan tres semanas para salir de cuentas.

Está bien. Pues vamos a respirar y a tranquilizarnos un poco.

Todavía no me has dicho qué haces aquí.

¿A ti qué te parece? Preocuparme por ti.

Tras el mareo que te ha dado, quería asegurarme de que estás bien.

Ya ves que estoy bien. Deberías volver a comisaría.

No me muevo hasta que no paren las contracciones.

No te preocupes, Miralles está al tanto.

¿Qué? Nada.

Que me alegro de que estés aquí. No debiste ir a ver a Somoza.

Lo sé. Tienes razón, debería evitar situaciones de estrés.

Pero me ha puesto de los nervios mi prima, no Somoza.

¿Has hablado con ella? Más bien hemos discutido.

La encontré al llegar a casa. Tenías que verle la cara.

Intentó justificar sus mentiras con mi embarazo.

Entonces, ¿es verdad? ¿Defenderá a Mayoral por dinero?

Eso parece. La he echado de casa.

¿Qué? ¿Otra contracción?

No, que creo que he roto aguas. ¿Qué?

Vale, sí, he roto aguas. Vamos corriendo al hospital.

No te preocupes, que pongo la sirena.

(SE QUEJA)

Vale, Alicia, todo va a salir bien, ¿vale? Tranquila.

Iker, la bolsa del hospital. ¿Qué? ¡La bolsa!

(RESPIRA)

Bueno, ya has oído a la matrona.

Tampoco es tan raro que pueda adelantarse unas semanas

y más aun siendo, ¿qué te ha llamado?

Primípara. Eso, primípara.

Así que deja de culpabilizarte, no ha sido cosa tuya

ni de Nerea ni de Somoza. Ya, me siento más tranquila.

Supongo que él ha sentido que ha llegado su momento

y, además, ya ha alcanzado su peso. Bien. Ahora solo nos queda esperar.

¿Sabes que estás divertido así de nervioso?

¿Qué? ¿Otra contracción?

Vamos, Alicia, respira conmigo. Así.

Inhalaciones cortas y luego como si soplaras una vela. Así.

Iker, con la epidural, solo siento la presión.

Apenas tengo dolor y, además, estoy así, como achispada.

Ah, muy bonito. Y yo aquí haciendo el canelo.

Cuando venga el anestesista le voy a pedir algo para mí.

Tampoco te pases, que no es nada agradable.

Además, no siento las piernas. Ahórrate el chiste.

Está bien, está bien.

¿No quieres que avise a tu padre? Me va a matar cuando se entere.

No, seguro.

Mejor esperar un poco hasta que me bajen a la sala de partos.

Puedo tardar varias horas en dilatar y seguro que se pone muy nervioso.

Y, además, con tenerte aquí me basta.

Por cierto, la enfermera me ha dado esto.

Se ha pensado que era el padre y no le voy a contar nuestra vida,

así que lo cogí y ya.

Pero, obviamente, lo que tú decidas. Ya.

Iker, me estás ayudando mucho y no solo ahora,

sino en todo este proceso. No sé qué hubiera hecho sin ti,

sin tu apoyo y tu compañía.

Pero cuando llegue el momento, yo...

Quieres hacerlo sola.

Bueno, no voy a estar sola.

Espero que no te moleste. Por supuesto que no.

Gracias. Y no le digas a mi padre que he discutido con Nerea.

No tenía pensado hacerlo.

Cada vez son más seguidas. Esta ha sido un poco más fuerte.

Vamos a ver cómo va esa mamá.

No me acostumbro a que me llamen así.

Acostúmbrate porque estás de diez, así que nos vamos.

¿Ya?

Tranquila, Alicia, lo vas a hacer muy bien.

Eres la mujer más valiente que conozco.

¿Sabes que cuando vuelva seremos dos?

Tres, Alicia, seremos tres.

Te quiero. Y yo.

Me alegra que me hayas llamado. Estoy feliz de que me des otra oportunidad.

Como amigas, quiero decir. Entonces, ¿cuál es el plan?

-No, perdóname, Nora, es que igual no me expresé bien.

No te llamo para quedar a tomar algo ni hacer ningún plan.

Es que necesito hablar contigo.

-Eso está muy bien, por algo se empieza. ¿De qué?

-De mi novia.

Me gustaría contarte que mi novia se llama Nacha

y estamos muy bien.

-Bueno, eso está estupendo. Me alegro mucho. Te lo mereces.

-Gracias. Verás, la cosa es que Nacha está recibiendo llamadas vejatorias.

-Oh. -La insultan, la acosan.

-Vaya, pobrecita. ¿Y por qué me lo cuentas a mí?

-Es una voz de mujer. -¿Y?

-Nora, ¿eres tú la que estás llamando a Nacha?

-¿Me estás acusando? -No te estoy acusando,

te estoy preguntando. Quiero saber la verdad. ¿Eres tú?

-Mira, Teresa, no conozco a tu novia, a Nacha.

Ya te dije que estoy muy feliz con mi pareja, con Laia.

Estamos muy enamoradas y nos va genial.

Me sabe fatal que me creas capaz de algo así.

-Las dos sabemos de lo que eres capaz.

En Barcelona me hiciste la vida imposible.

Me perseguías, me acosabas, me insultabas,

insultabas a mis amistades... Fue un infierno.

-Yo también lo pasé muy mal entonces. Estaba enamoradísima de ti.

-Eso no lo justifica. -Cuando me dejaste, sufrí mucho

y sí, puede que cometiese alguna locura,

pero ya te he dicho que no soy aquella persona posesiva.

He aprendido que no se puede vivir con celos.

Veo que no me has perdonado.

Si me dieras otra oportunidad... Venga, vamos a tomar algo,

por los viejos tiempos. -No, Nacha va a llegar.

-Perfecto, así la conozco. -No, de ninguna manera.

Mira, Nora, dejé Barcelona porque quería hacer una vida nueva

y no me apetece que formes parte de ella.

Yo te perdono, de verdad, pero ya está.

-De acuerdo. Lo entiendo, está bien.

No volveré a molestarte. -Gracias.

-Espero que seas muy feliz. -Tú también.

(Puerta)

-Iker, ¿cómo va? ¿Han dicho algo nuevo?

He venido lo antes posible.

No, tranquilo, todavía no han dicho nada.

Oye, ¿cómo ha sido? ¿Cómo estaba Alicia?

¿Estaba asustada? ¿Tenía mucho dolor? Bueno, un poco.

Pero tan pronto le pusieron la epidural, ha dejado de sentirlo.

Al principio nos asustamos porque salía de cuentas en una semana.

¿Y qué han dicho los médicos? Le dije que se pillara la baja,

pero como es tan cabezota... Bueno, cálmate.

La matrona ha explicado que es normal que se haya adelantado.

El bebé está casi formado, no hay peligro.

¿Lo dices para tranquilizarme? No, hombre, no.

Sí, es verdad, todo está bien, todo está bien.

No recuerdo haberlo pasado tan mal cuando nació Alicia.

¿Estabas presente cuando nació? Sí.

-¿Familiares de Alicia Ocaña? Sí.

La madre y el niño están bien.

-¡Soy abuelo!

Bienvenido al mundo, mi amor.

Te juro que

voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que seas muy feliz

y para darte todo mi amor.

Y te voy a hablar mucho de tu papá.

También te va a proteger.

Mira, pequeño.

Aquí vienen dos personas a conocerte.

Papá, te presento a tu nieto. Es precioso.

Es el bebé más bonito que he visto en mi vida.

¿Quieres cogerlo? ¿Yo?

No sé, estoy como nervioso. Venga.

A ver.

Qué cosa más pequeñita.

Bueno, tampoco es tan pequeño, ¿eh? Ha pesado 3 kg y 550 gramos.

Mírate, ya hablas como una madre orgullosa.

¿Cómo estás?

Me han dicho que te has portado como una campeona ahí dentro.

Bueno, me lo ha puesto muy fácil.

Tenía muchas ganas de salir y yo de verle la carita.

Se puso a llorar y me lo pusieron en el pecho para que se calmara.

Te juro que ha sido mágico.

Es la experiencia más impresionante que he vivido nunca

y no lo voy a olvidar jamás.

Estoy muy orgullosa de ti, hija.

Y de ti también.

Lo has hecho muy bien.

¡Paty!

-¿Dónde has estado? Nos tenías preocupados.

-Se me ha quedado el móvil sin batería.

Cuando lo iba a encender, estaba muerto.

-Te lo he dicho. ¿Y dónde has estado hasta estas horas?

-Nada, que nos han dicho que iban a colgar las notas

en el tablón de anuncios y me he quedado a esperar.

-Podrías llamar al bar, al menos. -Calla, lo he intentado.

Pedí el móvil a un chico, pero con los nervios se me olvidó el número.

-Tú y tus nervios. -Un momento.

Entonces, ¿ya sabes las notas?

-¿Y qué, Paty? ¡Dilo ya! Por Dios, ¡suéltalo!

-¡Un 7.25! -¿Ves como podías?

-¡Toma ya! -¡Lo sabía, lo sabía!

Sabía que lo conseguías. -Gracias a vosotros.

Gracias a vosotros de verdad, ¿eh? ¡Ay!

-No, gracias a nosotros, no, no te quieres el mérito.

Has sido tú sola. -No, no. Ha sido gracias a vosotros.

Tú por animarme a que me presentara a la recuperación

y tú porque sin ti no habría podido aprobar nada,

ni Matemáticas ni nada. -Esto hay que celebrarlo.

-David, te debo una muy grande, de verdad.

Te has portado superbién, has sido muy generoso

y has tenido mucha paciencia. -Lo que haría cualquier amigo.

-No, cualquiera, no.

(SE RÍE) -Pero ¿lo has preparado para mí?

-Hombre, en cuanto te has ido al examen

la he metido en la nevera porque sabía que lo ibas a conseguir.

Si es que eres muy grande. Venga.

¡Por Paty! -Por Paty.

-Pues por mí. -Estoy muy orgullosa de ti, cariño.

¿Has llamado a Felisa?

No, pero la llamo ahora mismo. No te preocupes.

Yo avisé a Miralles y me ha estado mandando mensajes

cada cinco minutos para saber qué tal.

Y por eso sé que todo ha ido de maravilla.

Claudia. Ven.

Bueno, Iker y yo nos vamos a ir a tomar un café

que no es conveniente que haya mucha gente

en la habitación de un recién nacido.

Desde luego, tu padre se ha convertido

en un abuelo profesional de la noche a la mañana.

Te presento a mi hijo.

¿Lo cojo? Sí.

¡Ay, Dios mío!

Qué cosa más bonita.

Y puedes decirlo, es clavadito a Róber.

Sí que se parece, sí.

¡Oh! Sí.

¡Dios mío!

Es tan injusto que no lo haya conocido.

Bueno, creo que quieres estar con tu mamá.

¿Eh? ¿A que sí? Sí. Toma, toma, con mami.

(BALBUCEA)

Que se le cae el gorrito.

(SUSURRA)

Mira, ya.

Ya está contigo, ya se ha quedado tranquilo.

¿Sabes qué? Durante el parto

he pensado mucho en Róber.

Él siempre quiso ser padre

y siempre hablaba de formar una familia numerosa.

Ha tenido que ser muy duro hacerlo sin él.

Nunca pensé que se pudieran sentir tantas emociones juntas.

No sé si fue el efecto de la epidural, pero

escuchaba todo el rato su voz, dándome ánimos en cada empujón.

Bueno... Mira.

Ya, mi amor, ya. De cierta manera,

estaba contigo y va a estar siempre a través de este niño.

Gracias, Claudia.

La verdad es que estoy muerta de miedo.

Saber que esta personita depende completamente de mí.

¿Y si no soy buena madre? ¿O si no estoy a la altura?

Pero ¿qué dices? Si ya has hecho lo más difícil,

bueno, todavía te queda criarlo y la adolescencia

y la universidad y la primera novia, ¿eh?

Pero yo creo que habéis empezado con muy buen pie.

(SE QUEJA) ¿Estás bien?

¿Llamo a la enfermera? No, tranquila.

Son los entuertos. Te juro que esa palabra

ha adquirido un nuevo significado para mí.

¿Ves tú? De eso me libré yo.

Cuando a mí me entregaron a Olga,

pensé que esa gente no sabía lo que hacía.

No me sentía preparada.

Pero en el mismo momento supe que nada me podría separar de ella.

Vas a ser una madre fantástica.

Y que te hagas esas preguntas significa que te preocupas por él

y eso es todo lo que necesita.

(TOSE) (SUSURRA)

Madre mía.

Acaba de llegar al mundo y ya siento que lo quiero más que a nada.

¿No es alucinante?

Alicia,

sabes que me tienes aquí para lo que necesites, ¿verdad?

Claro.

Mira, cuando este pequeñín se haga mayor

y me empiece a hacer preguntas sobre su padre,

¿sabes qué te voy a pedir?

Que le cuentes lo buen policía que era.

¿Vale? Cuenta con ello.

Ven aquí. Lo siento.

Joder, no sabía que estaba en Madrid. Entonces, le han trincado.

¿Dónde lo tienen?

-Es la primera vez que cometo un delito, lo juro.

-Un delito, no. Cuatro:

robo con violencia, conducción temeraria,

omisión del deber de socorro y resistencia a la autoridad.

Te vas a comer años en la cárcel. -Mi hermano Diego.

Está en un calabozo de la comisaría de Distrito Sur por un alunizaje.

Ayer me la encontré en casa y tuvo que contármelo todo.

Y esa es su explicación, que Sergio le paga muy bien.

Sergio, no, es Somoza quien le paga.

¿Cómo dices? Papá, Nerea trabaja para Somoza.

Por eso nos mintió con el bufete americano

y Somoza le ha encargado la defensa de Sergio.

¿Identidad? Diego Céspedes.

22 años, no tiene antecedentes.

Dice que su compinche le amenazó para dar el palo

y yo la verdad que le creo.

Pero el compinche no lo admite, claro.

Con esos cargos, el juez lo enviará a prisión preventiva.

Si quieres ayudar a tu hermano, mejor búscale un buen abogado.

Ya sé que te dije que iba a llamarle Róber.

Es algo que hablamos y que a él le hacía mucha ilusión.

Pero, ahora que ya no está,

no creo que sea buena idea.

¿El qué? ¿Ponerle el nombre de su padre?

¿Qué tiene de malo Róber?

-Da gusto empezar el día con buenas noticias.

-¿Qué tal estás? -Muy bien, ¿y tú?

-Mira. -Hola, Teresa.

Qué sorpresa verte por aquí. Descubrí este bar y me encanta.

-Sí, es una sorpresa, sí.

-Oye, yo a ti te conozco de algo, ¿no?

-Sí, no me había fijado que eras tú.

-Que no te he dado la enhorabuena por tu sobrino.

He ido a conocerle esta mañana.

Qué bebé más lindo, ¿eh? -Sí, ¿verdad?

Estamos todos contentos por Alicia. Es una gran noticia.

-Yo alucino contigo. -¿Por?

-¿Has venido a este bar para abordar a Nacha?

-Bueno, si fueras una de mis pacientes

te diría que tu mente está viendo una causalidad

donde solo hay casualidad. -Demasiada para mi gusto.

-¿Cómo voy a saber que era tu novia? Ni me dijiste que era policía.

Venga, relájate y deja que te invite a almorzar.

-No eres bienvenida, Nerea. Te pediría que te marcharas.

Ahora Alicia no necesita disgustos.

-Pero necesito hablar con ella y pedirle perdón.

-¿Sigues defendiendo a Mayoral? -Sí.

-En tal caso, no hay más que hablar

y no me extraña que te echara de casa.

-Veo que estás al tanto de nuestra discusión.

-Por supuesto. Y aún me cuesta creerlo.

-¿Y a ti qué te pasa? -Míralo tú misma.

Ha vuelto a la carga.

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Servir y proteger - Capítulo 300

10 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Leticia

    Hola, soy la única que lleva un mes sin poder ver la serie por internet? Cuando le das a empezar se cambia automáticamente y solo deja ver un minuto, no el capítulo completo. Jooooooo, me la estoy perdiendo, porque a la hora de TV no puedo verla....

    24 jul 2018
  2. Juan

    Que pasa ? El capítulo del día martes no se puede ver por internet, favor solucionar esto por qué no quiero perderme nada.

    13 jul 2018
  3. Juan

    Que pasa, el capítulo del día martes no se puede ver por internét. No quiero perderme nada.

    13 jul 2018
  4. piscis69

    Ese Iker ,con esos nervios ,con esa sonrisa,con esa ternura hablando ..... Y ese aire fresco que aporta a la serie,me encanta y espero no lo cambien porque es muy importante . Lo mismo digo de Fede ....tienen un punto muy bueno los dos .Gracias chicos.

    11 jul 2018
  5. Arlesa

    Alicia con su bebé en brazos, compartiendo ese momento tan especial y único con Claudia. Muy tierno, emotivo, íntimo, precioso. Claudia es como una madre para Alicia.

    11 jul 2018
  6. Cáncer

    Enhorabuena!!ya 300 capítulos juntos!que bonito a sido,todavía tengo la lagrima puesta,.Felicidades desde el productor a quien limpia los platos,a los guionistas por lo bien y delicado que lo hacen tratando temas actuales y haciendo conocer un poquito el trabajo policial,sobre todo a quien a elegido este fabuloso elenco de actores con mí admirada Luisa Martín a la cabeza,Anrea para mi buenísima y con la maestra que tiene llegará muy lejos,pasa del¡Hola chicos!a¡Ojo por ojo!en un suspiro,Ángel de Miguel tan natural que no parece esté actuando,Coronado digno hijo de su padre,Guillén Cuervo,buena familia,Eduardo Velasco,se le hecha de menos,seguiría uno por uno pero no quiero ser pesada pues todos son buenos desde los veteranos a los jovencitos.Espero seguir juntos muchos capítulos más pues sois mí medicina diaria y vuestra hora en mi casa es innegociable.Enhorabuena y FELICIDADES

    11 jul 2018
  7. piscis69

    ENHORABUENA!!!!!!!! por el 300 y además FELICIDADES por esta preciosidad de capítulo. Ha sido tierno,delicado con cierto tema y eso dice mucho de la sensibilidad de los guionistas .Seguir trabajando de esta manera porque es bonito lo que contais ....a mi me encanta Y a los actores en general darles las gracias porque haceis que vuestras historias nos ayuden a llevar nuestro día a día un poquito mejor . Sois estupendos ,todos y todas.

    10 jul 2018