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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 297 - ver ahora
Transcripción completa

Un contacto me ha dicho que Eric el Irlandés

va a partirle las piernas a un tipo por una deuda: Adolfo Ocaña.

-¿Estamos a tiempo de comprar su deuda?

-La deuda expira hoy. Tenemos hasta esta noche.

-Señor Somoza, dígame cómo puedo compensarle

por lo que está haciendo.

-Si le importa su hija, se va a mantener alejado de ella.

No le quiero ver más por aquí. El precio ya usted lo sabe,

quiero que trabaje para mí cuando la necesite.

-Quiero salir de aquí. -En Colombia podría hacer eso

con un abrir y cerrar de ojos, pero aquí aún no puedo manejar

los hilos que me gustaría. -Pues tendrá que encontrar cómo.

-Lo siento, pero no puedo defenderle.

-Si no quiere que la situación de su padre empeore,

va a tener que dedicarse 100 % al caso de Sergio Mayoral.

Quiere decir que va a tener que dejar de trabajar para Ocaña.

-¿Hay algo que pueda hacerte cambiar de opinión?

-Quiero dar este paso en mi carrera.

No voy a pasar mi vida refugiándome en el despacho familiar.

-¿Cuándo tienes pensado marcharte? -Hoy.

-Tengo un proyecto empresarial. Estoy agobiada.

Sí, ya te veo lo agobiada que estás.

Con toda la gente que conoces, ¿nadie te puede ayudar?

Pues sí, conozco a la persona indicada.

Prométeme que, al menos, te lo vas a pensar.

-¿Cómo te lo tengo que decir, Olga? ¡Que no!

-Vale, perdón. Solo quería animarte. -Has conseguido lo contrario.

-Ya me voy y nunca más te voy a molestar.

-He conocido a alguien.

-¡Madre del amor hermoso! Tremendo bigardo.

-¿Es o no es para flipar?

-¿Y dónde se ha ligado a este espécimen de la naturaleza?

-En internet. ¿Y cuándo dices que se muda a España?

-La fecha exacta aún no me la ha confirmado.

-¿Y no te parece un poco raro que después de dejarle 18 000 euros

no te diga cuándo va a venir? -Pues no.

Él tiene muchos trámites que hacer en Estados Unidos

para cobrar la pensión del gobierno.

-Si ya me sonaba a chino eso de que era veterano de guerra,

tras desplumarte, todavía más. -¿Qué pasa?

-Que tengo una amiga a la que creo que están estafando.

Se ha echado un novio americano por internet

y le ha faltado tiempo para pedirle dinero.

-¿Tienes alguna foto o algún dato del tío este?

-Sí. Mira, este es su perfil. -Perfecto.

Si puedes hacer una captura de pantalla y mandármela.

-Claro. -Y así lo puedo investigar.

-Y tú tranquila, que vamos a desenmascarar a ese estafador.

-Estuve a punto de tirarlas, pero me dio pena.

Pensé: "Igual pasa a buscarlas". -¡Dame ese bote!

-Debo estar mal del oído. No entiendo qué me estás diciendo.

-Que me des mis pastillas, por favor.

Si me dejas que te ayude con tu proyecto,

igual cambias de opinión y confías en mí.

-Julio, creo que es mejor dejar las cosas así.

-Me gustaría mostrarte que no soy un ogro.

Si te pasas por mi casa, intentaré aportarte lo que pueda

para que presentes un buen proyecto. -Julio, ¿me oyes?

¿Qué te has tomado?

¿Hola? Sí, necesito una ambulancia.

Avenida de las Tres Cruces, 21. 1 Derecha.

(Música emocionante)

Si Paty no lo consigue,

hay que buscar otra manera de abrir los ojos a Nuria.

-Démosle otra oportunidad a Paty. Conoce a su madre.

Se fiará más de ella. -Ya, pero a veces cuesta más creer

a un familiar que a los profesionales, de verdad.

Lo veo con las víctimas de la UFAM. Aunque los padres intenten ayudarlas,

no hay manera. -Ya. Es que, de verdad,

es increíble que personas adultas, inteligentes,

caigan en estas estafas. -Es un tópico, pero el amor es ciego.

-Y tonto.

-Buenos días. -Hombre, ¿qué tal?

-Aquí, enfrascado con esto. -¿Con qué estás?

-Con el supuesto timo a la madre de Paty.

-Ah, mira, de eso estábamos hablando nosotras.

-¿Has encontrado algo? -Pues sí.

En esto del mundo de los timos, todo avanza minuto a minuto.

Lo del soldado americano que viene de Afganistán

o Irak pues es una variante.

Hay miles de timos relacionados con el amor.

-¿Y no sería momento de hablar con Paty

para que abra los ojos a Nuria de una vez?

-Sí, pero...

-Creo que le va a costar mucho convencer a su madre

de que está siendo víctima de un fraude.

-Claro, estos timos están muy bien paridos, ¿sabes?

A ver, la víctima no se atreve a denunciar

porque el orgullo, el amor propio, la necesidad de sentirse amado

convierten a los estafadores en personas intocables.

-No sé cómo abordar a Nuria para que no se enfade.

-Deberíamos hablar con ella y darle confianza

para que vea que queremos ayudarla.

-Bueno, Espe en las relaciones personales es la mejor, ¿no?

Quiero decir, que sois muy buenas las dos en lo vuestro.

Pero bueno, de ahí...

-No, Espe es la mejor en muchas cosas.

-Bueno, ya está, ya está bien, ¿eh?

Dejaos de cachondeos. Sí, hablo con ella y ya está.

-Claro. Bueno, me voy a duchar.

-No tardes tres horas que los demás también vamos a trabajar.

-¡Que sí!

-Oye, ¿has desayunado? Yo tengo la hamburguesa todavía aquí.

-Calla, calla. Estoy haciendo una dieta depurativa.

Me voy a quedar... -A ver si me la pasas.

Tengo leña en la leñera como para tres inviernos.

He oído la puerta. ¿Se ha ido Olga?

Sí. ¿Adónde?

Con un amigo. ¿Con un amigo? ¿Qué amigo?

¡Si es tempranísimo!

¿Qué pasa? No he querido decirte nada,

pero ayer estuvimos en el hospital.

¿En el hospital? ¿Qué le ha pasado? A ella, nada.

Entonces, ¿a ti? ¿Has recaído? Yo también estoy bien, estoy bien.

¿Qué? Se trata de Julio Quintero.

¿Julio Quintero? ¿Qué tenéis que ver con él?

Han establecido cierta amistad a fuerza de verse por el barrio.

¿Qué tipo de amistad? Nada, amistad incipiente.

Se ofreció a ayudarle en el proyecto de la escuela

porque ha estudiado Marketing en EE.UU..

Ya, ¿y qué más? Quedaron en casa de Julio

para hacer el trabajo y, cuando Olga llegó allí,

se lo encontró bajo los efectos de ciertas pastillas.

Cada vez me gusta menos lo que oigo. ¿Estaba drogado?

Se intentó suicidar.

¡Por Dios! Es terrible, sí.

Oye, y Olga, entonces, ¿cómo entró en la casa?

Cuando abrió la puerta, estaba aún consciente,

pero al poco se desplomó. Imagínate el susto que se llevó Olga.

¿Y está muy mal? ¿Está en el hospital?

¿Está grave? Fuera de peligro.

Olga llamó a una ambulancia y le lavaron el estómago.

No tendrá secuelas.

Lo está pasando fatal con lo que le ha ocurrido a su padre

y con el lío que debe tener en esa empresa.

Y a lo que añadir su enfermedad.

¿Cómo que su enfermedad? ¿A qué te refieres? ¿Cuál?

Se atiborró a litio, la medicación para...

Ya, litio. O sea, que es bipolar.

Madre mía, madre mía.

¿No es un poco pronto para que te den el alta?

-Me siento bien y pedí que me dejaran ir.

No es lo habitual, pero allí me ahogaba.

-¿No te van a hacer un seguimiento? -Qué remedio.

Me acaba de llamar el asistente social

para decirme que van a venir a verme a casa a diario.

Ellos lo llaman tutelaje, yo control para asegurarse

de que no vuelvo a intentar suicidarme.

-Yo me subo al carro y también te haré un tutelaje.

-¿Quieres tomar un café? -No, gracias.

Bueno, cuéntame, ¿cómo te sientes tras lo que ha pasado?

-Pues estoy aquí, que no es poco.

Necesitaba tocar fondo y es lo que he hecho.

-Cuando uno toca fondo, tiene que dar una patada al suelo

y subir para arriba. -No es tan fácil, ¿sabes?

Para empezar, estoy adaptándome a la nueva situación.

Cuando vine de Miami a ver a mi padre

no podía ni imaginarme lo que iba a pasar.

He madurado una década de golpe.

-¿En el hospital te han recomendado hacer terapia?

-Afirmativo.

-Te va a venir muy bien hablar con un profesional

y rodearte de la gente que te aprecia.

-Lamentablemente, no queda mucha gente de esa.

-Por eso no te preocupes. Cada vez seremos más.

Bueno, yo venía con la idea de que, a lo mejor,

podríamos recuperar eso de que me ayudes en mi proyecto de marketing.

-Hoy, no. -No, claro, hoy, no.

Ni tampoco tiene que ser mañana.

Hoy podremos ir al cine o salir a pasear por ahí.

-Para el carro, Olga.

No necesito que me saques a pasear o me lleves al cine

ni que cocines para mí ni nada. Bastante has hecho con salvarme.

-Sí, perdón, a veces me embalo. -Pues no lo hagas.

Tú y yo apenas nos conocemos.

-Ya, pero pensé que eso era lo que estábamos haciendo, conocernos.

-No te lo tomes a mal.

Mira, en cualquier otro momento me habría encantado ser tu amigo.

Estoy seguro de que tenemos "feeling".

Pero es que ahora no puedo corresponder a tu entusiasmo.

No te cargues una responsabilidad que no te corresponde.

-¿Qué responsabilidad? -Sacarme del hoyo.

-Julio, nadie me obliga a hacer nada. Lo hago porque quiero.

Además, tú anoche, en el hospital, estabas por la labor

de que fuéramos amigos, no sé porque ya no.

-No es eso, Olga.

Me pareces una chica fantástica.

Cuando estoy a tu lado, me siento bien, me siento genial,

me llenas de energía positiva. -¿Pero?

-Pero esta no es tu guerra. -¿De qué guerra hablas?

-Hazme caso, por favor. No te conviene tener una relación conmigo.

-No lo entiendo, la verdad. -¿Cómo quieres que te lo diga?

Tú por tu lado y yo por el mío, ¿entiendes ahora?

-Sí, ahora sí lo he entendido.

-Olga, lo siento, de verdad.

(Puerta)

(RESOPLA) En fin.

Lo primero es calmarse un poco y ver cómo evolucionan las cosas, supongo.

No sé, Antonio.

A nuestra hija parece que le atraen los chicos problemáticos.

No lo vayas a enfrentar así si hablas con ella.

Me preocupa que se enamore de él.

Ya, pero le hemos prometido que no nos íbamos a meter en su vida.

Antonio, no me refiero a su enfermedad

ni al intento de suicidio. Pero en comisaría estamos convencidos

de que Julio Quintero estaba al tanto y, probablemente, participaba

de los negocios más oscuros de su padre, ¿entiendes?

Bueno.

Ayer hablé con ella a las claras, pero, como puedes imaginar,

se enfadó muchísimo, lo que significa que ese chico le importa.

Razón de más para que le hagamos entender, ¿no?

No sé, estoy igual de confundido. Lo que sé es que lo pasó fatal

en el hospital y el chico, cuando se despertó,

lo primero que hizo fue preguntar por ella.

¿Alicia sabe lo que le ha ocurrido?

Con la preocupación no me di cuenta de que eran hermanos,

pero no le he dicho nada. No sé si él habló con ella.

En cualquier caso, hablaré con las dos esta mañana,

con la una y con la otra.

Cuando lo hagas con Olga, por favor, con calma, ¿eh?

Que le prometí que no te iba a decir nada.

Solo faltaría que me dejaras al margen.

¡Claudia! Ni Claudia ni nada. ¡Caramba!

No te preocupes, iré con cautela, ya está.

Hola, Jesús. -Hola.

Ah, mira, ¿te apetece un zumo de manzana y apio?

-Es mi favorito. ¿Cómo sabías que iba a venir?

-Tengo poderes. Tengo que anticiparme a los clientes.

Toma. -A ver.

-¿Eh? -¡Está buenísimo!

-¿Verdad? ¿Vienes a por las frambuesas que me encargó María?

-Sí, me tengo que poner ya con la macedonia.

-Voy a por ellas. -Vale.

-Y le digo a David que salga. -Vale.

-David, Paty está fuera.

-Hola. -Hola.

-¿Me traes los ejercicios? -No, no me ha dado tiempo.

-Paty, el examen es en tres días. -Ay, no me riñas,

que ya bastante agobiada estoy. -Está bien.

-No he pegado ojo en toda la noche.

Me he intentado poner esta mañana, pero ha sido imposible.

-¿Es por tu madre? -Hemos vuelto a discutir otra vez.

-Si te apetece desahogarte...

-Creo que está siendo víctima de una estada.

Se ha enamorado de un tío en internet y la está sableando.

Le ha sacado ya 18 000 pavos. -¿Qué me dices?

(RESOPLA)

¿Y quién es ese tío? -Yo qué sé.

Un americano excombatiente de Irak o de Afganistán

o vete tú a saber de dónde. -¿Se ha enamorado de un marine?

-Ni idea si es marine o soldado, pero todo me suena a falso.

No me quiere escuchar, no sé cómo decírselo.

-Si apenas lo conoce. -Ya.

Solo lo conoce por lo que él le quiera contar.

Pero no hay manera de hacerle entrar en razón, no sé cómo hacerlo.

-¿Y la policía?

¿Has pensado hablar con ellos? -Lo he hecho.

Espe y Lola la quieren ayudar, pero es que va a ser muy difícil.

Ella está cerrada en banda. -Ya.

Pero Paty, no debes abandonar las Mates.

-Ay, David, ¿no te he dicho que no tengo cabeza para más?

-Ya, pero tu madre tiene su vida, pero tú tienes la tuya.

Debes estudiar o perderás esta oportunidad.

Piensa en ti o cuando todo haya pasado,

te arrepentirás de no haberte presentado al examen.

¿Eh? Al menos hazlo por mí. -¿Por ti?

-Claro, me lo paso genial a tu lado haciendo de profe de Mates.

-Anda, primera noticia de que las mates fueran tan divertidas.

-Lo son contigo.

-Mira, te prometo que, en cuanto encarrile lo de mi madre,

me pongo con ello, ¿vale? Pero es que ahora no puedo.

De verdad, no tengo la cabeza para eso.

-Aquí tienes. -Muchas gracias.

Pues nada, tiro para el bar. Eh, nos vemos pronto.

Gracias. Hasta luego. -Hasta luego.

¿Le pasa algo a Paty? (SUSPIRA)

-Tiene un pequeño problema con su madre

y ha dejado de estudiar las Mates.

Me tiene preocupado porque no puedo hacer nada por ella.

-Te sigue gustando mucho, ¿verdad? -Sí.

Pero si quiero ayudarla es porque me importa como amiga

y no me gustaría que dejara pasar esta oportunidad

de presentarse al examen. -Eres muy buena persona.

-Venga, a trabajar, papá. -Sí.

-Hola.

-No puedo evitar sentirme culpable.

-Si has sido más que generoso con ella.

Has sido muy flexible con su trabajo en el turno de oficio

y le has dado los días libres por asuntos propios,

como cuando vino su padre. -Algo debimos hacer mal.

-No lo creo.

-Bueno, deberíamos haber estado más pendientes de sus intereses.

Podríamos haber creado un departamento de Penal

que ella hubiera llevado o haberla hecho socia. No sé.

-Tu sobrina no dio señales de que se dejara tentar por otros.

-Creía que tendría un gran recorrido con nosotros.

-Además, se ha ido de la peor manera.

Ni nos ha dado preaviso ni nos ha dado opción

de buscar un sustituto para hacer un traspaso de funciones

como es debido. -Tienes razón, González.

Su marcha me duele doblemente, en lo profesional y en lo familiar.

Hola. Hola.

Por las caras diría que estáis hablando de un caso complicado.

Y tan complicado. Se llama Nerea.

-Estamos que no nos lo creemos, Alicia.

Precisamente, venía a hablaros de eso.

¿Has hablado con ella? Poco.

Ayer, cuando llegué a casa, la vi,

pero se mostró reticente cuando pregunté.

¿No te dijo nada que pueda darnos una pista

de lo que ha pasado?

Por lo visto, ha conseguido este nuevo trabajo

gracias a Yayo Cárdenas, ¿te acuerdas?

Claro. Así que ha sido él quien le ha puesto en contacto

con este otro bufete. Sí, tiene un nombre americano.

Estaba abriendo una nueva sucursal en Madrid.

Se llama Roberts y no sé qué. Roberts and McLuhan.

Sí, eso es.

La ha fichado una firma muy potente. Tienen sedes en media Europa.

-Un momento, hay algo que no entiendo.

Para empezar, esta empresa, su proceso de selección dura meses.

-A saber cuánto lleva preparando su marcha a nuestras espaldas.

¿Por qué no nos dijo nada ayer? ¿Por la confidencialidad?

-No sé. Lo que me duele no es ni siquiera eso,

es que mi propia sobrina me lo haya pagado así.

No es propio de Nerea comportarse de esta manera.

Sé que te quiere mucho y te está agradecida.

González, ¿no tendrás el teléfono de Yayo Cárdenas?

-No, pero conozco a alguien que trabaja en Roberts and McLuhan.

¿Hablo con él? -Sí, por favor.

-Entonces, ¿hoy tienes mucho lío?

-Si las cosas no cambian, un día de mesa y poca acción.

-Bueno, no está mal porque ayer ya tuviste acción, ¿no?

-Con lo poco que he dormido me voy a caer sobre los papeles

y Bremón necesita unas diligencias para su rueda de prensa.

-Bueno, no te quejes. No estuvo tan mal, ¿no?

-Sobre todo tú, que dormiste toda la noche como una reina

mientras yo me caía por el borde.

-¿Qué tal? ¿Queréis algo más? -No, estamos bien así. Gracias.

-Bueno, unas mejor que otras, ¿no, Teresa?

-Lo dice porque ocupo toda la cama y no puede dormir.

-Amigo. -Es mejor cada una en su casa.

Aunque yo me sacrifico para poder dormir con ella.

-Ah, pero pensaba que vivíais juntas.

-No, de momento, no. Estamos bien así, ¿no?

-Fenomenal. "Living apart together". -¿Qué?

-Es una expresión anglosajona

para definir este nuevo tipo de relación de pareja.

Estamos juntas, pero cada una en su casa.

-Como Jesús y yo. Juntos, pero no revueltos.

-Eso es.

-¿Vosotros no os habéis planteado ir a vivir juntos?

-Planteado, sí, acordado, no. -Bueno, no es necesario.

Hay parejas que no necesitan una casa para desarrollar su relación

porque la relación es la casa. -¡Ay, qué bonito!

-¡Oh!

-Suena como una frase de... -De nadie. Me la acabo de inventar.

-Pues me encanta y nuestra relación así, también.

-Bueno.

Recuerdo el chasco que te llevaste cuando supiste

que no quería seguir tus pasos. Esto no tiene nada que ver, hija.

Igual Nerea necesita su independencia

para encontrar su camino.

A ver, que quiera volar sola,

que quiera labrarse una carrera me parece correcto.

Lo que me escama es la manera en que lo ha hecho,

de forma precipitada y sin dar explicaciones.

¿No te parece raro? Sí, la verdad es que sí.

Pero es mejor esperar a tener más datos antes de juzgarla.

(Mensaje)

Me voy a tener que ir. Miralles me ha llamado.

No le des vueltas a la cabeza.

Antes o después hablaré con ella y sabremos qué está pasando.

Mantenme informado, ¿de acuerdo? Y cuídate, hija.

Adiós.

-Marcelino, mi contacto dice que ahí no han contratado

a ninguna Nerea Ocaña. -¿Cómo?

-Lo que oyes. Ahí no se ha ido.

-Tal vez tenga una cláusula de confidencialidad

que le impida hacerlo oficial

y, como nosotros, los trabajadores aún no lo sepan.

-No es lo más extraño. Yayo Cárdenas tampoco sabe nada.

-Espero haya ido todo bien

y haya podido preparar la reunión con Mayoral.

-¿Cuándo se va a celebrar esa reunión?

-Dentro de dos horas. -¿Tan pronto?

-¿Qué pasa? ¿Algún problema?

-No, ya he revisado el informe y he analizado el caso.

-No me cabe duda de que hará un buen papel.

¿Ya tiene preparada una estrategia?

-Tengo algunas ideas. -¿Me las puede contar?

-No, antes quiero hablar con mi defendido.

No quiero aventurar una propuesta y luego tener que desecharla.

-Está bien. Pero recuerde que Sergio Mayoral es abogado.

Quizá podría darle indicaciones. -Él no tiene que dármelas.

-Escúchelo. Quizá sea bueno para nosotros.

Pero tenga presente que en quien confío es en usted

y en sus artes de seducción. -¿Mis artes de seducción?

¿Qué se ha creído? Yo soy abogada. -Yo lo sé y de las mejores.

Pero un buen abogado ha de saber seducir también, ¿cierto?

-Cuando termine mi reunión con Mayoral, le haré un informe

para que conozca mi línea de defensa. -No me esperaba menos.

-Y respecto a que soy de las mejores,

hay penalistas excelentes con más experiencia que yo.

-Yo lo sé, pero la quiero a usted.

Le pone el corazón a los casos, sobre todo cuando son injustos.

-¿Y el caso de Sergio Mayoral es injusto?

No me haga reír. Más bien diría que roza lo imposible.

-Como decía mi difunto padre:

"Un triunfador es un perdedor que nunca se dio por vencido".

-¿Y cuál es la moraleja?

-Yo construí este imperio luchando contracorriente,

cuando todos los demás se daban por vencido.

Yo nunca me doy por vencido, señorita Nerea.

-Felicidades.

-No se crea más que yo, señorita Nerea.

Usted y yo estamos hechos del mismo fango.

Yo sé que no va a parar hasta que haga suyo su caso y lo gane.

-Para empezar, no nos parecemos en nada.

Y segundo, no tengo garantías de ganar el caso.

He aceptado el caso de Mayoral por razones ajenas a mí.

-Mire, señorita Nerea,

usted va a ganar este caso como me llamo Alejandro Somoza.

Ahora, si no tiene más que decir, váyase por esa puerta.

No quiero que llegue tarde.

(Puerta)

-Buenos días, letrada.

¿Está cabreada por algo o es siempre tan borde?

-No hombre. La señorita Nerea es un sol.

Pero está enojada y con razón. -No entiendo.

-Quería convencerla por las buenas, pero no lo logré.

Ahora está haciendo algo que no quiere.

-Mientras cumpla con su cometido... -Sí, pero no es suficiente.

Quiero traerla a mi terreno, pero lo voy a lograr.

Ahora, cuénteme, ¿cómo va el asunto que debemos poner en marcha?

-Casares está cumpliendo con su trabajo.

Ha metido en vereda a unos capos del sur

que se habían puesto algo díscolos. -¿Y lo de Croacia?

-La mercancía llegará a destino en tres días, a lo sumo.

-Eso es como música para mis oídos.

-Vaya con esas dos. ¿Quién nos lo iba a decir hace una semana?

-Desde luego. Están de un empalagoso que no sé cómo no se pegan a la mesa.

¿Qué te pongo?

-Ponme un café con leche y algo de comer. ¿Tienes algo dulce?

-Tengo unas palmeras de chocolate. Alicia las devora cuando viene.

De hecho, Alicia ha venido. Ya no me quedan. ¿Unos churros?

-No, churros, no, a ver si me cambia el metabolismo y empiezo a engordar.

-¿Qué vas a engordar? Has estado igual desde que te conozco.

Menudo tipín. -Eso me digo todas las mañanas

cuando me miro al espejo, que vaya tipín.

No tengo a nadie que me lo diga... -¿No eres un lobo solitario?

-Más solitario que lobo.

Ponme ese café, que me estás matando a disgustos.

Oye, ¿a ti qué tal te va con Jesús? ¿Os habéis ido a vivir juntos ya?

-No, de momento, no.

-María, ¿me guardas unas espinacas? Que están en el menú.

-Claro que sí, eso está hecho. -Hola, doctora.

-Hola, Elías, ¿qué tal? Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Qué? ¿Preparada para una preciosa mañana de cierre de expedientes?

-Sí. -Nacha, ¿a ti qué te pasa?

-¿Eh? Nada, nada.

¿Eh? -Ya.

Bueno, bueno, bueno.

¡Claudia!

Me tienes intrigada con tu mensaje. ¿Por qué quieres verme?

¿De dónde vienes? ¿Has estado con Julio?

¿Con Julio? Entonces no lo sabes.

Pasa y siéntate.

Que no sé, ¿el qué? ¿Somoza ha atentado contra él?

En esta ocasión no ha sido Somoza, ha sido él mismo.

¿A qué te refieres, Claudia?

Tu hermano Julio está pasando por un momento de horas bajas.

Oye, ¿y tú cómo lo sabes?

Porque, al parecer, Olga tiene cierta relación con él.

¿Tu hija? ¿Está saliendo con Julio?

No sé si se puede decir que estén saliendo.

Lo que sí es que se han visto en varias ocasiones.

Olga le pidió a Julio que le ayudara en un trabajo para la escuela,

motivo por el que se presentó anoche en su casa.

Cuando Julio le abrió la puerta, parece que estaba mareado,

pero al poco se desplomó inconsciente ante ella.

¿Tiene algo que ver con...? ¿Con su bipolaridad, te refieres?

No sabría decirte. Lo que sí sabemos es

que intentó suicidarse con sus pastillas de litio.

¿Cómo que suicidarse?

Anoche le han hecho un lavado de estómago en el hospital.

Pero ¿está bien? ¿Está fuera de peligro?

Creo que sí.

Afortunadamente, estaba Olga. Ya te digo que su intervención

fue crucial y no creo que le queden secuelas.

Joder.

(SUSPIRA)

Mierda, tenía que haber estado más pendiente de él

y haberle convencido de que dejara esa empresa.

Imagino que estar en contacto

con los asuntos turbios de Transportes Quintero

no le habrá ayudado a salir del hoyo.

Entre el embarazo y que cuando le veo se me revuelve el estómago

por mentirle sobre su padre, claro que le he dejado de lado.

Alicia, no te sientas culpable.

Independientemente de su trastorno bipolar

o su relación con la empresa, creo que ese chico ha tomado decisiones

que no me parece que fueran las más adecuadas.

Y está muy solo.

¿Crees que es como Fernando Quintero?

¿Te refieres a si es buena persona?

Ya sabemos que los delincuentes no nacen, se hacen.

Pero es cierto que hay gente que tiene mayor predisposición.

¿Cómo crees que es él de verdad?

Creo que tiene buen fondo,

pero que ha tenido demasiadas cosas sobre sus espaldas.

Ya. Y, además, una enfermedad muy complicada.

Claudia, entiendo que estés preocupada como madre,

pero no deberías precipitarte. No sabes si Olga siente algo por él.

Pues algo tiene. No sé qué sentimientos son, pero algo tiene.

Bueno, poco a poco.

¿Me das permiso para ir al hospital? Querría verlo.

Claro, para eso no necesitas permiso.

Pero creo que ya está en su casa, ¿eh?

Gracias. Luego te cuento. Venga.

(Puerta)

Hola, Olga. Hola.

Si vas a empezar a acribillarme a preguntas

o a tratarme como a una niña, me voy a ir.

Primero: "Hola, mamá".

Hola, mamá. Ya me puedes disparar.

No te trataré como a una niña si dejas de estar a la defensiva.

¿Te sientas, por favor?

Hola, venía buscando a Espe. -Sí, soy yo.

¿En qué puedo atenderte? -Soy Nuria, la madre de Paty.

-Ah. Bueno, gracias por venir tan rápido. Encantada.

-Igualmente. -Siéntate.

-Gracias. Tú dirás.

-Bueno, primero de todo, perdona por hacerte venir aquí,

pero es que tenemos un lío en comisaría...

-No te preocupes, iba a venir al barrio

a ver a Paty. Háblame de ese local. -El local, sí.

-Me decías que tiene calificación comercial

y que es una herencia de tu abuela. -Sí, es una herencia de mi abuela.

Y Paty me había contado que gestionas una serie de locales, ¿no?

Yo quería preguntarte si es un buen negocio.

-Bueno, no tanto como parece, ¿eh? Esos locales no son ningún chollo.

-Paty, ven ya.

-Entonces, que yo me entere, ¿me recomiendas venderlos o...?

-Habría que hacer una valoración de todas las posibilidades.

Depende de su estado y de la zona, te aconsejaría una cosa u otra.

¿Tienes alguna foto? -No, fotos no tengo.

Mi abuela murió hace poco y aún no me he hecho cargo.

Nuria, ¿te apetece tomar un café en la zona de descanso?

-Sí, claro. Así hablamos más tranquilas.

-Acompáñame por aquí. -Nada, siento lo de tu abuela.

¿Dónde me decías que estaba el local?

Quizá puedo hacer una primera valoración por zona.

Entonces, sois amigos. ¿A qué viene tanta desconfianza?

Pues a que no me gustaría

que te encariñaras con él, ¿eh?

Ya, pero no voy a elegir mis amigos según tus gustos.

No lo hice de pequeña ni lo haré ahora.

Olga, este chico no ha llevado una vida, digamos, normal.

Ya, ¿y la gente con trastornos psicológicos no puede tener amigos?

No he dicho eso. No me malinterpretes.

Mamá, según hablas, veo lo que piensas.

Después de lo de Quico, no me hace falta acercarme

a otro chico desequilibrado.

Si me preocupa no es porque sea bipolar.

Entonces, si tuviese asma o diabetes, ¿también te entrometerías?

Mamá, ser bipolar y estar medicado es como tener cualquier otra enfermedad.

Olga, tu madre no es tan insensible.

Me preocupa que tengas una relación con Julio porque...

Porque me vas a dar la charla por lo mismo que papá.

Es hijo de un narcotraficante.

Me preocupa porque ha podido estar relacionado con delitos graves.

Has dicho "podido".

Eso significa que solo es una hipótesis.

Si tuvieses pistas, Julio ya estaría en la cárcel.

Además, si no me equivoco, no pudisteis probar nunca

que Quintero lo fuera, ¿sí o no? Teníamos pistas, pero murió.

Vale, murió. Le dejó la empresa a Julio y él la ha vendido.

Mamá, no tiene que ver con Transportes Quintero. Ya está.

La ha vendido a un narcotraficante, a Somoza, ¿sabes por qué?

No, no lo sé.

Lo único que me dice es que no ha podido gestionar la empresa

y la ha tenido que vender. Y está muy mal por eso.

Además, ya vale de culpar a la gente porque sí, mamá.

No te alteres, por favor. De verdad, estoy harta.

Tú ya lo has condenado y no conoces nada a Julio.

Es una persona muy sensible y está muy solo en Madrid.

Pero te diré algo que te va a dejar tranquila.

Julio ha decidido apartarme de su vida.

No quiere que me meta en sus problemas.

¿Ha hecho eso? Sí, pero me da igual.

¿Cómo que te da igual? Claro.

Voy a luchar por ser su amiga y apoyarle porque me necesita.

(Puerta)

-A los ahorradores nos viene bien tener una entrada regular de dinero.

Si tuvieras el dinero en el banco, no te darían tanto.

Y como están los tipos de interés...

Bueno, si no tienes más que aportar, yo me voy y ya me llamas

y me dices cuando te viene bien ir a verlo, ¿te parece?

-Bueno, una cosita más. -Dime.

-No te vayas a enfadar con tu hija, por favor.

-¿Cómo? -Mamá.

-Pero bueno, ¿esto qué es? ¿Una encerrona?

-Porque no les cuentas lo que me has contado.

Solo para quedarnos más tranquilas.

-¿Les has contado mis intimidades?

Y tú seguro que no tienes un local para alquilar.

-No, pero escúchame un momento,

que te quiero contar una cosa que me ocurrió hace unos meses.

¿Tú conoces a Hugo Ferrer?

-¿Quién? ¿El actor? -Sí.

-Sí, sé quién es, pero no entiendo nada.

-Vino a comisaría para prepararse un personaje para su película

y, bueno, me sedujo.

Yo caí rendida a sus pies y me creí todo lo que me contaba.

-Bueno.

-Ya sé que todo esto parece mentira, pero es cierto.

-No sé de qué va todo esto.

-Pues va de que mi noche con Hugo Ferrer fue una estafa.

Él se enrolló conmigo solo para prepararse el papel

y me engañó, me utilizó.

Y, cuando me quise dar cuenta, ya era demasiado tarde

y a toro pasado creo que hubiera agradecido

que alguien me hubiese abierto los ojos.

-Mira, yo de verdad que siento lo que te pasó,

pero es que no es mi caso. Este hombre es una bellísima persona

y no me está engañando. -Mike ha aparecido en tu vida

en el momento en que más lo necesitabas.

Y las advertencias de los demás ahora te parecen una agresión

no contra él, sino contra ti misma.

-Deja que le investiguen, mamá.

Si al final nos equivocamos, no va a pasar nada.

Al contrario, estarás más segura de tu amor.

-Si te niegas a investigarlo es porque una parte de ti

teme que tengamos razón y se acabe este momento dulce

que estás viviendo, ¿verdad?

-Nuria, créenos, vemos casos como este a menudo.

-Mira, yo os agradezco mucho el interés, pero,

pero Mike es una persona real. De hecho, me escribió una carta.

Una carta de verdad, de los Estados Unidos, no del chat.

Esta es suya. -Nunca me lo has enseñado.

-¿Cómo te lo voy a enseñar? Las madres no le enseñan a los hijos

las cartas de amor íntimas. -¿Me permites?

-Claro, mirad lo que queráis. Quiero terminar con este error.

Es de verdad, tiene el sello americano.

-Voy a llevársela a Fede.

-Nuria, nosotras solo queremos ayudarte.

-Sí, mamá, no quiero que sigas sufriendo más.

-Buenas. -Hola, bombón.

¿Qué te pongo? -Pues un zumo de naranja.

-Venga.

Aquí tienes. -Gracias.

-Oye, ¿recuerdas que estuvimos hablando de buscar un piso?

-Sí. ¿Y qué? ¿Te lo has pensado? ¿Te gustaría?

-Mira, he estado mirando por mirar.

-Qué rápido. -Sí.

-Bueno, enséñame, a ver qué has encontrado.

-Mira. A mí el que más me gusta es este.

Mira qué luz. -Ya. Las fotos engañan, ¿eh?

-Bueno, tiene tres habitaciones, una para David, otra para nosotros

y una chiquitilla que podría ser el trastero, un despacho...

-Sí, pero la cocina es americana.

-Si, está separada del salón por una barra.

-¿Y no te molesta que el salón se impregne con el olor a comida?

-La verdad es que con La Parra ya tengo bastante.

Mira este otro. Tiene el salón más grande.

-Muy oscuro. -Sí, sí.

Y los baños están cochambrosos también. Habría que cambiarlos.

Y tiene orientación norte. Me gusta que el sol entre por las mañanas

por lo menos al salón y a la cocina. Otro. Este.

-Este necesita una reforma muy grande, ¿no?

-Sí, y al precio que está, encima una reforma...

La verdad es que no he encontrado nada más interesante.

Esto es lo que hay.

-Tenemos que mirarlo con calma. Tenemos que patearnos el barrio.

-Sí.

-No nos vamos a meter en un cuchitril de estos, ¿no?

Mejor nos quedamos como estamos. -No hay ninguna necesidad.

Ni que fuéramos dos adolescentes huyendo para verse a solas.

-Claro. Con el tiempo, uno se vuelve selectivo.

-Sí, no te sirve cualquier cosa. -Claro, por eso estoy contigo.

-Oye, ¿y venirte a vivir a mi piso y dejar a David por libre?

-Ah. María, no sé si me sentiría cómodo, ¿no?

No sé si podría hacer mío tu piso. No quiero sentir que me acoplo.

-Bueno, puedes hacer los cambios que quieras. Mi casa es tu casa.

-Ya. -Además así ahorrarías dinero.

-Tendría que seguir pagando el piso de David.

-Pero siendo un piso para él solo, podríamos buscarle algo más pequeño.

-No quiero que David sufra las consecuencias de que vivamos juntos.

-Vamos, que venirte a mi piso no te hace ilusión.

-No sé, María, pienso que igual no hace falta

que vivamos juntos para estar juntos.

-Ya. Bueno, hay parejas que dicen

que una relación no tiene por qué tener una casa,

que muchas veces la relación es la casa.

-Ah, qué bonito. -Es de una amiga, no es mío.

-Creo que define muy bien lo que tenemos tú y yo, ¿no?

Y no estamos nada mal. -No.

-Además, a mí me da vida que vengas unas noches a dormir a casa,

que yo vaya otras noches a la tuya. -Bueno, tiene su punto.

-Bueno, pues nos quedamos como estamos.

Venga. Eso sí, tenemos que seguir haciéndonos muchos mimos.

-Vale. -Dame un beso.

-¿Te pongo un pinchico? -Sí, venga.

-Mike, es real. Tengo constancia de eventos del ejército a los que fue

y noticias en las que aparece.

Aparece en la página del ejército americano

y su familia tiene perfiles en las redes sociales.

-Nosotros, con tecnología, tenemos más alcance.

-Me estáis tratando como a la tonta del bote

a la que le han colado el timo. -No, le puede pasar a cualquiera.

Deja que te expliquemos cómo funcionan estos timos.

-Pues venga o esta pesada no va a parar.

-El timador no es Mike, sino alguien que está usurpando su personalidad.

Es decir, hay un Mike real y otro falso,

que es el que contacta con las víctimas.

-El Mike real reside en algún lugar de Estados Unidos

o donde quiera que le lleve su trabajo,

pero no es el mismo que chatea contigo.

El Mike falso puede estar en Moscú, Roma o, yo qué sé, en Almansa.

-¿Alguna vez habéis chateado por webcam?

-Sí. -¿Cómo que sí? Me dijiste que no.

-Hemos quedado un par de veces para vernos por la web,

pero hubo problemas técnicos.

-¿Y no te parece raro? -Pues no.

Mi ADSL va fatal, vamos. Que me pasa con Mike y con más gente.

-Qué casualidad, ¿no?

-A ver, lista, si esto es así, ¿cómo puede ser que el Mike falso

tenga los datos bancarios del Mike verdadero?

-Estados Unidos es tan grande que no es raro encontrar

a varias personas con el mismo nombre.

-Además, te puedes crear un "middle name"

para que tu nombre parezca otro.

Hoy se crean muchos perfiles falsos a través de internet.

-La única manera de saber si de quien te has enamorado es real

es que nos proporciones sus datos, investigándolos:

su número de cuenta, su nombre real completo,

su número de identificación... -Va, mamá, por favor.

-Muy buenas. Toma. -Gracias.

Como puedes ver, es una carta real. -La carta, sí, el matasellos, no.

Si se fija y lo analizamos, vemos que está impreso sobre el sobre.

Es un cuño no sellado.

-Mamá, vale ya. Dale los datos del estafador este

y vamos a acabar con esto, por favor.

-Eh, Nacha, estás muy callada, ¿qué te pasa?

-Nada.

-Estás como preocupada y alicaída,

como en tus peores tiempos con Teresa.

-Estoy superbién. -¿Puedes dejar el móvil y atenderme?

¿Me puedes decir qué te pasa?

-Eres peor que una piña bajo el brazo.

-Sí, lo que tú digas. Suéltalo, venga, ¿qué?

-Me están bombardeando con mensajes amenazantes

desde un número anónimo. -¿Cómo? A ver, déjame ver eso.

-Como puedes ver, se ponen más bestias.

(LEE) -"Eres una zorra que me ha jodido la vida

y voy a joder la tuya".

¿Desde cuándo te pasa esto? -Desde esta mañana.

-Deberías dar parte, ¿no?

-No, primero quiero pensar quien me puede odiar hasta este punto.

-Cualquier detenido o familiar de un detenido, Nacha.

-No creo. No suelo dar mi número a cualquiera.

A veces a las víctimas o a sus familiares,

no a alguien que haya cometido un delito.

-Tampoco pierdes nada dejándole el móvil a Fede

para que rastree su origen. -Que no, Elías.

No me gusta invertir tiempo ni recursos en asuntos personales.

-Pero esto parece delito de acoso, no un asunto personal.

(Móvil)

-¿Hola? -"¿Por qué no te largas a tu país?".

-¿Quién eres?

-¿Qué? -Es una mujer.

Me ha dicho que me largue de España. -Está claro que te conoce.

Hay que ir a investigarlo ahora. -No, Elías.

Solo te pido que no hagas nada. Me encargaré yo de esto, por favor.

-Va, mamá, que igual me he equivocado y todo queda en un susto.

-Tómate esto, anda.

-Soy idiota. Seguro que tenéis razón. -No te vayas a culpabilizar ahora.

Estas cosas le pasan a buena gente como tú.

Siempre hay alguien que se aprovecha de las buenas personas.

(SUSPIRA)

-Fede, ¿qué habéis encontrado? -Toma.

Bueno, la cuenta en la que ingresaste los 18 000 euros ya no existe.

-¿Cómo? -¡Lo sabía!

-¿Y de Mike habéis averiguado algo?

-Bueno, he estado rastrando los mails que te mandó

y desde la IP desde donde se mandaron y está en Vallecas.

-¿En Vallecas?

¿O sea que me he enamorado de un capullo de aquí al lado

y hay un soldado americano que ni sabe que existo?

-Siento haberte traído estas noticias, de verdad.

Son las que hay.

-Supongo que tengo que daros las gracias.

-A nosotros, no. Dáselas a tu hija.

-Vamos.

-Venga, va, mamá, tómate la infusión y nos vamos a casa.

Jolín.

-Buenos días, señor Mayoral.

¿Qué es lo que le hace gracia?

-El señor Somoza me prometió que me encontraría al mejor abogado

y yo, tonto de mí, me hice ilusiones.

-También yo tenía expectativas sobre su valía profesional

y me decepciona ver que está lleno de prejuicios.

-Ahí has estado bien.

Perdona que te tutee, pero no debes ser mayor que yo.

Eres muy joven para tener gran experiencia en el campo legal.

-Sigue dejándose llevar por los prejuicios.

-Está bien.

Si tú no te dejas llevar por los prejuicios, no lo haré contigo.

Somos profesionales, ¿no? -No voy a pasar un examen.

A mí me ha contratado Somoza. -También sabes sacar las uñas.

¿Qué tal si vamos al grano? ¿Has podido estudiar mi caso?

-Tengo toda la documentación.

-¿Y qué conclusiones has sacado hasta ahora?

-No tengo conclusiones todavía.

Empiezo a investigar y a explorar alguna línea de argumentación.

-¿Y qué esperas obtener de esta visita?

-Conocer en persona quién es usted.

-Pues ya me ves.

Y aparte de tu interés por mí,

¿tendrías la gentileza de compartir tus estrategias?

Olvidas que llevo muchos meses aquí encerrado

sin hacer otra cosa que pensar en posibles estrategias de defensa.

No sé, igual te gustaría oírlas.

-No, prefiero no dejarme influir por sus fantasías.

Homicidio, homicidio involuntario, obstrucción a la justicia,

tenencia ilícita de armas, resistencia activa grave,

falsa acusación, falso testimonio en causa judicial

y una confesión detallada

y completamente innecesaria que hizo a la policía.

-Estaba sometido a mucha presión.

-En su caso, la pérdida de control es una pauta de comportamiento,

no un hecho aislado.

Según los informes periciales que he leído

acerca de las muertes de Rafael Ugarte y Elena Ruiz,

se ve que se dejó llevar por la pasión.

-Deberías contextualizar

y entender mejor las circunstancias, abogada.

En aquella épica estaba sometido a una fuerte presión

y había sufrido un envenenamiento. Lo habrás leído, ¿no?

-Ya llegaremos a eso. En cualquier caso,

debo decirle que aunque trate de comportarse como alguien arrogante,

es mucho más vulnerable de lo que pretende.

-¿También eres psicóloga? -Ser vulnerable es una cualidad

que no vamos a desaprovechar, todo lo contrario.

En la vista pondremos en evidencia su humanidad

para buscar la empatía del juez.

-Debo parecer más humano, vulnerable, desgraciado.

¿Esa es tu mejor baza?

-No es la mejor ni la única, pero la jugaremos.

-Lo que sea por salir de aquí. -Mi propuesta es la siguiente:

usted no actuó a sangre fría, sino que fue víctima

de un envenenamiento tras un secuestro.

-Esa es la verdad.

-Fue sometido a un chantaje por parte de las dos personas

que acabaron muertas, pero confesó y se mostró muy arrepentido,

incluso ante la madre de Elena Ruiz.

-Es una buena manera de presentarlo.

No me has dicho cómo te llamas.

-Nerea Ocaña.

-¿Eres familia de Marcelino Ocaña?

-Soy su sobrina y trabajé con él

hasta que me contrató el señor Somoza.

-Y Alicia es tu prima. -Ajá.

-Esto sí que no me lo esperaba.

¿Y no habrá un conflicto de intereses?

-¿Por qué tendría que haberlos?

Soy una profesional y, como bien le estoy demostrando,

los prejuicios los dejo en casa.

-Me gustas, Nerea, profesionalmente hablando, claro.

Seguro que nos vamos a entender muy bien, abogada.

-Me molesta es la discusión con mi madre por esto.

-Con tu madre, ¿por qué?

-No quiere que le vuelva a ver. -Por lo de su padre, imagino.

-Sí, dice que Julio está implicado en asuntos turbios

y más ahora que se ha quedado la empresa.

Ya sabes, ata cabos y saca sus conclusiones.

-Bueno, es normal que la mujer se preocupe.

-Ya. -¿Tú qué piensas hacer?

-Eres una mujer muy hermosa.

-¿Podría hacer el favor de centrarse? -Hueles bien.

Vale, me centro en el caso, pero con una condición.

No sé, es extraño. No le pega trabajar en ese bufete americano.

Pues no, no le pega nada, ¿y sabes por qué?

Porque es mentira.

¿El qué es mentira? Lo de ese bufete americano.

Se lo ha inventado.

-Bien, ahora mismo nuestra estrategia sigue tres líneas:

cuestionar las pruebas, argumentar legítima defensa

y probar que el talio alteró su percepción de la realidad.

Durante esos días no sabía qué hacía por el veneno que llevaba.

-Hay una cuarta línea de defensa que has olvidado

o has fingido que se te olvidaba: Alicia.

-Es posible que deba cuestionar el trabajo policial

y decir que declaró bajo coacción. -¿Y cuál es el problema con eso?

-Me está obligando a traicionar

a las dos personas que más han hecho por mí.

Tú eres la única persona con la que habló tras tomarse las pastillas

y quería saber si crees que fue un arrebato

o si lo pudo hacer por algo en concreto.

¿Estáis investigando a Julio por algo?

No, esto es un tema personal.

Lo que te voy a contar no lo sabe nadie.

Te pediría que fueras discreta.

Es difícil de entender, pero los años pasan volando

y las posibilidades de ser feliz al lado de alguien son muy pocas.

-Ya, ¿y cómo sé que David es una persona con la que puedo ser feliz?

-Seguro no se puede saber nunca, cariño.

-Ya. -No te quiero insistir demasiado,

pero, a primera vista, ese chico parece un amor.

Yo no renunciaría tan rápido a intentar algo con él.

-Traigo noticias frescas.

Es mejor que te sientes, Espe, porque igual te da algo.

-Bueno, suéltalo. ¿Has encontrado al estafador?

-Pues sí y no. El estafador ha resultado ser una estafadora.

-Me gustaría conocer a esa mujer. -Bueno, eso no es recomendable.

-Ya, pero lo necesito.

Escúchame, Alicia. Me encantaría ayudar a tu hermano Julio,

pero decirle que Quintero está vivo, ¿para qué?

Estás reconociendo que el chaval es inestable.

¿Cómo reaccionaría al saberlo? Te lo digo.

Toda la mascarada con Somoza se vendría abajo.

¡Me dejé la piel por estar a la altura de mi padre

y no me hizo ni caso!

Y tú lo amenazabas e insultabas a diario

y él te tenía en un pedestal, te idolatraba.

No es cierto, tu padre te quiere más que a nada.

  • Capítulo 297

Servir y proteger - Capítulo 297

05 jul 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. minora acevedo

    lola se deve de enamorar de fede,y karim deve regresar a buscar a espe y quedarse con ella.

    06 jul 2018