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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 291 - ver ahora
Transcripción completa

¿En qué te basas para decirlo?

Ayer en su habitación encontré algo que no debería estar allí.

Algo que me ha hecho pensar que Iker podría ser el asesino de Quintero.

Tienen pruebas de sobra para ir a por ese colombiano.

Somoza es una pieza de una red internacional de narcotráfico.

Si lo detenemos, alertamos a sus socios.

Necesito estar más tiempo en esa organización

para recabar información. A ver dónde has estado.

Esto está en mitad del campo. Soy agente del CNI.

La muerte de Quintero es parte de la operación

que llevamos a cabo con la DEA norteamericana.

Está cumpliendo una misión. No lo tomes como personal.

En mi casi sí era personal, Claudia. Aun así, eres policía.

Deberías entenderlo.

La información que nos dio Quintero está empezando a dar sus frutos.

Las escuchas han revelado que uno de esos capos locales

viene para Madrid. ¿Y qué es lo que pretende?

Lolo Jiménez viene con la orden de quedarse con toda la distribución

directa de la droga. Esto podría ser una amenaza para Julio.

A ti esto te va grande y solo se me ocurre una solución.

Me vas a ceder el mando del negocio. -No, eso no puedo hacerlo.

-¡Pues eso es lo que quiero!

(Móvil)

Dime, Julio. "Marisa".

¿Julio?

Te presento al señor Jiménez. Ha venido a darme el pésame

por lo de mi padre. "Eran viejos amigos".

¡Tira el arma! ¡Has llamado a la policía!

Tú estás más loco de lo que imaginaba.

(SE QUEJA)

Vas a tener que declarar y contarnos qué esconde esta empresa

porque estás a un paso de meterte en un berenjenal.

Tengo trabajo que hacer.

Que sepa que, a partir de hoy, me va a tener de frente.

No voy a traicionar la voluntad de Quintero.

Sé que usted lo mató. La próxima vez no recibirá de mí solo palabras.

Alicia, sueño con que volvamos a estar juntos.

No puedo enamorarme de ti.

No sé si me conviene. Así que no lo estás ni un poco. Ya.

Un poquito, sí. (ASIENTE)

Mira, no entendemos por qué lo mantienes en secreto.

No me lo cuentes si no quieres, pero ¿por qué dejaste el grupo?

Perdió la voz en mitad de un concierto

y el cuerpo se le agarrotó y se quedó como una estatua, petrificado.

-¿Y si buscas ayuda?

No sé, no te pasa nada en la voz, todo lo tienes en la cabeza.

Ese sería el segundo paso, ponerte en manos de un profesional

que te diga las herramientas para solucionarlo.

-¿Queréis que haga terapia? -Sí.

-Sería bueno que, gradualmente, te fueses exponiendo a ese miedo.

-Exponiendo, ¿cómo? O sea, ¿cantando en público?

-Sí, pero algo más relajado.

Un concierto pequeño con amigos donde no te jugases nada

ni tú ni el futuro de la banda.

-Estamos tremendamente emocionados todos contigo, Fede.

Eres grandísimo, de verdad. Solo tengo palabras de admiración.

Que eres un crack como persona, como amigo

y como músico ya ni te cuento. Te quiero mucho.

(Gritos)

(Música emocionante)

De verdad, este zumo de remolacha y manzana está delicioso.

Este niño va a salir fuerte como un roble.

(SUSPIRA) Cuento los días para verlo.

Según tu ginecóloga, 34 días.

Ponerse de parto no es una ciencia exacta.

Se puede adelantar o retrasar.

Voy a ir recogiendo que no quiero que se nos haga tarde.

Ya recojo yo, ve tú a arreglarte. Papá, estoy arreglada.

No me gusta que me trates como a una inútil.

Vale, vale, pues recoge tú, ¿eh?

Por cierto, ¿has pensado lo que te comenté? ¿Lo de pedirte la baja?

Mi ginecóloga me ha dicho que estoy fenomenal

y que está de acuerdo si quiero apurar hasta el último día.

Muy bien.

Me tendré que resignar a que rompas aguas

tomándole la declaración a un delincuente.

Papá.

Oye, por cierto, ¿qué sabes de Julio? ¿Lo has visto últimamente?

Pues un par de veces en los últimos meses.

Ya. Pensaba que vuestra relación era más fluida.

Desde la muerte de Quintero no ha estado muy comunicativo,

que digamos.

Yo creo que deberías apoyarle.

No sé. Nunca ha parecido necesitarlo.

Es evidente que el chico lo debe estar pasando bastante mal.

Oye, ¿a qué viene este interés repentino en Julio?

Verás, el otro día vino al bufete a pedirnos que hiciéramos

una evaluación económica de Transportes Quintero.

Se la daré esta mañana. ¿Y no hay buenas noticias?

Manejo datos preliminares, pero la cosa pinta bastante mal.

En otras palabras, que Transportes Quintero se está hundiendo.

¿Estás seguro? Completamente.

Y si Julio quiere salvar la empresa, deberá tomar medidas drásticas.

Hace dos meses le dije que se fuera a Miami, pero no quiso escucharme.

Le hubiera ido mejor haciéndote caso.

No creo que este chico esté hecho para este negocio.

-Es increíble cómo has conseguido que esa chica se diera cuenta

de que debía alejarse de su novio. Ni sus padres ni sus amigas

habían conseguido que viera que ese chico era tóxico para ella.

-Cada profesional tiene sus herramientas.

Pero Noemí va a tener que hacer terapia para superar esa relación.

Lo bueno es que es joven. Va a ser fácil ayudarla.

-Deberíamos ayudar a su exnovio para que no busque otra víctima.

-Desde luego.

Ambos deben entender que los celos no son una muestra de amor,

son una demostración de tus inseguridades.

Es muy típico que a esas edades se enganchen a ese tipo de relaciones

de dependencia porque son jóvenes, son muy vulnerables.

-Desgraciadamente, nos encontramos con casos terribles de dominación

y por mucho que intentes ayudarles, es imposible.

A veces entran en un bucle del que es difícil salir.

-Para eso estamos los profesionales, para cambiar ese comportamiento.

Muchas veces se ha adquirido imitando modelos familiares o sociales.

Sí, es muy importante romper con esos modelos tan anticuados

y tan tóxicos.

-¿Sabías que doy clases de violencia de género en los institutos?

-Sí, algo me había contado Nacha.

-Estoy pensando que podría incluirte en el programa.

Tu visión como psicóloga podría ser fundamental.

-¿De verdad? Pues me encantaría.

¿Sabes qué estaría muy bien? Incluir a los padres.

Ellos tienen un rol fundamental en la educación de sus hijos.

-Tienes razón. A veces nos enteramos de los problemas de sus hijas

porque nos vienen a pedir ayuda.

Dicen que sus hijas cambian de repente,

les cambia el carácter, no hablan de sus chicos, se vuelven retraídas.

-Podíamos abordar estrategias, modelos de autodefensa emocional...

Hay muchísimas cosas que hacer. -Qué bien.

Me encanta que te guste la idea. -Sí.

-¿Cuándo podrías quedar para planificarlo?

-Te llamo luego desde la consulta y cuadramos agendas.

-Pídeme un café con leche. Voy al baño.

-Paty, hola. -Hola.

-¿Me pones dos cafés con leche? Uno descafeinado.

-Perfecto. -Gracias.

-Hola, Paty. ¿Me puedes poner un café para llevar?

-¿Quieres algo de comer también?

-No, es que tengo mucha prisa. De hecho, te pago de una vez.

-Tranquila, ¿eh? -Sí, es que tengo prisa. Gracias.

-Hola, Nacha. -Hola, ¿qué tal? ¿Qué haces por aquí?

-Estaba ayudando a Lola con un caso de una chica

que estaba en una relación tóxica y hemos venido a tomar un café.

-Seguro que le has podido ayudar. En el amor eres una experta.

-Bueno, no sé si en el amor soy una experta,

pero en las relaciones tóxicas y patológicas, sí.

-Relaciones tóxicas, cuanto más lejos, mejor.

-Sí.

Ay. -Este es el descafeinado, ¿vale?

-Gracias, Paty. ¿Y qué te iba a decir?

¿Tú tienes una relación? Sana, quiero decir.

Quiero decir, si tienes una relación.

-No, ¿y tú? -No, yo tampoco.

-Paty, tengo prisa. -Voy, voy, voy.

-Gracias. Bueno, hasta otra, Teresa. -Hasta otra y oye...

-¿Qué? -Que a ver si nos vemos más.

Que no se te ve el pelo. -Ah. Bueno, ya sabes dónde trabajo.

Hasta luego.

-El café. Este es el mío, que es descafeinado.

-¿Todo bien? -Sí, bien.

-Tío, ¿qué haces aquí tan temprano? (SUSPIRA)

-Llevaba varios días sin ver a mi hija

y he venido a desayunar con ella. -Llevabas un par de días.

-Para mí una eternidad.

-Si estás así y aún no ha nacido el niño,

no me quiero imaginar cómo será cuando nazca.

-Por favor, te pido que me avises si se pone de parto.

-¿Cuántas veces me lo has pedido ya? -Las que hagan falta.

Quiero estar presente cuando eso pase.

-Te adelanto que a empujar no vas a poder empujar.

Las contracciones serán de Alicia.

-Ya, pero estaré para cogerle las manos y darle fuerza.

-Debiste ser pesadísimo cuando la tía Carmen estaba embarazada.

-Ni te imaginas.

A partir del sexto mes estaba histérico.

Se me hizo larguísimo, como ahora. -Pues no la agobies.

Bastante se agobia ella sola, está en plena fase nido.

-Ah, la fase nido. Sí, sé lo que es.

La madre prepara la casa para la llegada de la criatura.

-Se pasa el día limpiándolo todo.

Si el parto se adelante, quiero que esté todo impecable.

Pues haces muy bien, hija.

Y si necesitas que me ponga el delantal y me arremangue,

tú me lo dices.

-Tío, ¿te vas al bufete?

-No, tengo que ir a una reunión en el polígono de Distrito Sur.

Si quieres te acerco en coche. -Si me dejes en una parada, vale.

-¿Tardarás mucho en salir? Una hora, más o menos.

Voy a aprovechar para lavar la ropa de la canastilla

con jabón neutro, que es lo que hay que hacer.

Nos vemos esta noche.

(Móvil)

Hola. "¿Qué tal? ¿Cómo has dormido?".

Regular. El enano se tiró toda la noche dando patadas.

"Tienes que dormir. Si no es ahora, cuando nazca ni te cuento".

Gracias por el consejo, Iker. No sé quién es más pesado, mi padre o tú.

"Me gusta que estemos en el mismo saco".

"¿Te paso a buscar?". No, todavía puedo conducir.

"Te lo digo por darte un beso antes de trabajar".

Bueno, nos lo damos en comisaría. Chao, cariño.

No podía imaginarme que la situación fuera tan mala.

-Julio, hay que actuar. -¿Y qué hago?

-Vamos a centrarnos en finanzas. ¿Tienes otros recursos

aparte de los de la empresa, quiero decir?

-No.

-¿No sabes de otras cuentas que pudiera tener tu padre?

-No.

-Pues, entonces, no veo muchas salidas.

-¿Y si pido un crédito?

-No vas a conseguir que ninguna entidad te apoye.

Tienes que hacer frente al último pago del crédito que pediste.

-Sí, ya lo sé, Marcelino, pero no voy a poder hacerlo.

-Te enviarán una orden de embargo. -Joder, no me digas eso.

Tiene que haber alguna fórmula. -No hay fórmulas mágicas

y lo que se me ocurre es que intentes reducir el tamaño de la empresa.

Que vendas camiones y que despidas a gran parte de la plantilla.

-Eso no puedo hacerlo.

Son trabajadores que llevan toda la vida.

Hacerlo así sería mandar a la mierda el trabajo de mi padre.

-Lo siento, hijo, pero si quieres sobrevivir, tienes que soltar lastre.

(RECHISTA)

-No puedo dejar a los trabajadores en la estacada.

-No vas a poder aguantar esta agonía mucho tiempo.

-Marcelino,

yo sé que tú y mi padre fuisteis grandes amigos en el pasado,

por eso confió en ti y acudió a tu bufete.

(SUSPIRA) -Lo sé.

Pero no puedo hacer más.

-Joder, qué desastre.

Pensaba que podía tirar del carro solo como si fuera mi padre.

-Tu padre sí tenía ayuda, Julio.

Tenía colaboradores, abogados, contables

y no olvides que tenía mucha experiencia.

No es justo que te compares con él. -Me arrepiento de haberla cagado.

-Julio, escúchame. Haz un plan para convertir Transportes Quintero

en una empresa más pequeña y hazlo ya

o el banco la troceará para recuperar su dinero.

Y contra la banca siempre se pierde, te lo aseguro.

-Tengo que pensar con calma lo que me has dicho.

-Pero no te demores.

-Muchas gracias, Marcelino.

-Tenme al corriente y no dudes en llamarme

si necesitas consultarme algo más.

Adiós. Ten esto. -Hasta luego.

A ti te estaba buscando yo. ¿Qué haces?

Pensar si me como o no este bollo.

Pecar o no pecar, esa es la cuestión.

Se me ocurren otras formas de pecar.

Aquí no, Iker.

No me refería a esas formas, si no a estas.

Palmeritas de chocolate. He ido a tu pastelería preferida

y las compré para anticiparme a tus antojos.

Cuando nazca el niño me tendré que machacar en el gimnasio

para quitarme todos los kilos de más.

¡Pero están tan ricas!

La hipersensibilidad sensorial tiene sus ventajas.

Están más buenas que nunca. Sí.

Eso fue lo que le tuve que decir al panadero

al que me mandaste el otro día de madrugada:

"Verá, mi chica está embarazada y tiene hipersensibilidad sensorial".

Vamos, un antojo de toda la vida.

Lo que tú no consigas, cariño.

(Móvil)

Es Tano. Responde.

Dime, Tano. "Tengo una llamada perdida tuya".

Sí, es que me gustaría ver a Somoza. "¿Para qué?".

Bueno, ya se lo diré a él.

"Te equivocas de actitud, amiguete". Vamos, Tano, no me jodas.

Solo quiero reunirme con él.

"Está bien. Te avisaré si es posible".

¿Qué pasa?

Llevo semanas intentando ver a Somoza, pero está siendo difícil.

No sé, creo que no confía en mí.

Él cree que mataste a Quintero por encargo suyo.

Sí, pero estos narcos son desconfiados,

si no, no tendrían el imperio que tienen.

Ten cuidado con Somoza, ¿eh?

Tranquila, no daré un paso en falso.

¿Sabes que se me hace raro no verte como un compañero más?

¿Más que verme como tu pareja?

Bueno, a eso también me cuesta acostumbrarme.

Pues nada, tendré que esforzarme más para que no sea así.

Hola, hija. -¿Qué haces aquí?

-Estaba dando un paseo por Madrid y he venido a darte una sorpresa.

-No me gustan las sorpresas y lo sabes. Podías haberme avisado.

-¿No me vas a dar dos besos?

-¿Te vas a quedar en casa? -No, he cogido una habitación.

Vengo solo para tres días. -¿Para qué?

-Me han invitado a una convención para emprendedores.

-¿Y quién organiza eso?

-Un fundación privada para emprendedores con visión de futuro.

-Ve con cuidado que en esos congresos hay mucho buitre.

-Eh, que no soy idiota.

Para pescar, hay que lanzar la caña. -Papá, no empieces con tus mantras.

-No seas tan arisca conmigo y déjame que te invite a almorzar.

-¿Y el congreso?

-El congreso es mañana, hoy tengo el día libre.

Podemos ir a pasear y a almorzar. -No sé si podré escaquearme.

Tengo mucho trabajo.

-Pasar el día con tu padre no es escaquearse.

-Adolfo. -Hola, Marcelino.

Oye, antes de que me preguntes qué hago aquí, te lo cuento yo.

He venido porque me han invitado a una convención

para empresarios y nuevas tecnologías.

¿Qué te parece? -Ah, muy bien.

Algunos de mis clientes van a visitarla.

-¿Ah, sí? Pues me los podrías presentar.

o darme referencias y así mañana hablo con ellos.

-Ya veremos. Ahora debo hacer unas llamadas importantes.

Nerea, ¿cómo llevas lo que te pedí? -Bien, justo lo acabo de terminar.

-Marcelino, un momento. Me gustaría dar un paseo y almorzar con mi hija.

¿Le puedes dar el día libre?

-Imposible. Aún tengo que encargarle otros asuntos.

-Siempre la tienes trabajando día y noche.

No se va a hundir el negocio porque salga unas horas.

-Hay 52 fines de semana al año para que puedas visitarla.

¿Por qué no esperas al sábado?

-El sábado no estoy disponible, tiene que ser hoy.

-Hay un principio que no entiendes, el de ser cumplidor en el trabajo.

Si se tomar el día cuando le plazca, no es serio.

-Ya estás empezando a tocarme las narices con tus sermones.

-Bueno, calma, que os acabáis de encontrar y ya estáis discutiendo.

Papá, intentaré terminar antes.

¿Vale? Nos vemos por la tarde y buscas un restaurante para cenar.

-Está bien, hija. Llámame cuando acabes.

-Nerea, si no tienes nada urgente, puedes irte.

-Pues no, no tengo nada urgente.

-Que Miriam te pueda localizar si surge alguna urgencia.

-Gracias. -De nada.

Me consta que trabajas muy duro en el bufete

y no es culpa tuya que tu padre no sepa organizarse

para visitarte los días festivos.

(Puerta)

-Patrón, está aquí Iker Lemos.

-Oficial Iker. Pase, adelante, siéntese.

¿Cómo es que hizo usted para ausentarse de su trabajo?

Bueno, me inventé una excusa para venir a verle.

Hace tanto que no sé de usted que pensé que se había olvidado de mí.

No, hombre, hace pocas semanas.

Ya, pero soy una persona activa y no me gusta estar parado,

así que por eso quería reunirme con usted.

¿Y eso para qué?

Para saber si tiene algún encarguito para mí.

Para eso pudo llamar a Tano, él le hubiera dicho.

Sí, pero hay cosas que me gusta hablar cara a cara.

¿Qué me dice? ¿Tiene algo o no?

¿Qué le parece, Tano? Este policía que nos tenía estrechito

y ahora pidiéndonos marcha, ¿eh? Cómo cambian las cosas.

Es que Somoza, desde lo de Quintero, usted me tiene en el dique seco.

No se me ponga mujercita llorona, hombre.

Yo lo que quiero es volver a actuar.

Además, se me está acabando lo que me pagó por eso.

¿En qué se está gastando usted la plata?

Bueno, tengo mis vicios privados.

Pues ándese con cuidado. No quiero que sus superiores

sospechen de usted. Quédese tranquilo.

No soy tan idiota como para dejar rastro.

Apriete el puño, no se gaste lo que le queda

porque no tengo nada para usted ahora.

¿Significa que está tranquilo?

Así es. Mis negocios van muy bien,

mis enemigos están cayendo, me están dejando la vía libre

y la policía no me está tocando los huevos.

Si usted lo dice...

¿Qué quiere decir con eso? ¿Me están investigando o qué?

¿Ahora quieres saberlo? ¿Significa que me necesita?

Tano, ¿qué es lo que le pasa al huevón este?

Lo tengo a sueldo y anda con esa "vaciladera".

Dígame si es así o le digo que se encargue de él de una vez.

-¿Qué pasa? ¿No has oído lo que ha dicho el patrón?

Contesta a su pregunta.

¿Está la policía investigando sus negocios a la muerte de Quintero?

Bueno, tranquilos.

Lo de Quintero quedó encarrilado al poner el punto de mira

sobre un simple chorizo. Además, no se encontraron pistas

y el caso se enfrió. ¿Y sobre mis negocios?

Siempre hay sospechas y rumores.

Pero bueno, la policía ya no tiene tanto interés en usted.

Vaya, qué lástima, ¿cierto?

Pero yo sé que usted no está de brazos cruzados.

Ah, no sé, ¿lo estoy, Tano?

¿Qué pasa? ¿Que no confían en mí? ¿Qué es lo que pasa, huevón?

Le dije que no tenía nada, ¿no entiende?

Está bien, ya me voy.

Una cosa antes de que se vaya, Iker.

¿Cuáles son los vicios privados que tiene? No me gustan los secretos.

Si usted no confía en mí, ¿por qué debería confiar en usted?

Buenas tardes.

(Puerta)

¿Qué será, Tano?

¿Será que este huevón anda en vicios de juego

o de drogas o algo así? -No, que yo sepa.

Solo pasa tiempo con Alicia Ocaña. Creo que tienen una relación.

-¿Con Alicia Ocaña? ¡Ave María, hombre!

Pero si está preñada. -Parece que a Lemos no le importa.

-La viudita de Batista, ¿cierto? Tanto que lo lloraba

y todas esas amenazas que me hacía con que me iba a destrozar

y todo eso y en menos de un año ya se está acostando con otro.

Vaya bandida.

Bueno, y hablando de otro tema, ¿cómo estamos con Quintero Junior?

-Está dando los últimos coletazos.

-Y todo gracias a nosotros, ¿cierto?

-Estas últimas semanas están siendo duras para él.

Nuestro boicot está funcionando.

-Otro Quintero más que está por caer.

¿Ya te vas?

Te he estado esperando, ¿dónde estabas?

Cuando salía de hablar con Somoza, me llamaron para participar

en un operativo en el parque de la Dehesa y no pude llamarte.

Me han tenido ocupado toda la tarde. ¿Qué tal con Somoza?

Pues no muy bien.

Pensaba que conseguiría sacarle información,

pero el tío está hermético. Vamos, que estoy en el mismo punto

que cuando me encargué de Quintero. No se fía de mí.

Iker, no se fía de nadie.

Ya, pero el tiempo pasa y no consigo avances sustanciales con Somoza.

Pensaba que la máscara de Quintero me daría el empujón

para ganarme su confianza, pero no es así.

¿Qué te dice tu sexto sentido?

Que su cártel está en periodo de transición

intentando organizar su estructura en España,

pero su entramado no está engrasado o habríamos sabido

que es el rey del narcotráfico en Europa.

Antes o después acabará cayendo, no te desesperes.

Vamos a quedar como unos inútiles ante los americanos.

La DEA lleva años tras él.

Pensaron que cuando Somoza decidió desembarcar en España,

sería cuestión de meses hacerlo caer.

Cuando contactaron con la casa... La central del CNI.

Sí. Todo parecía que iría más rápido.

La verdad es que todavía me cuesta verte

como un agente encubierto del CNI.

Y eso ¿por qué? ¿Tan inútil me ves? No digas tonterías.

Eres una de las personas más valientes que he conocido.

Ya. Pues los yanquis no tienen que pensar lo mismo.

Yo estoy muy orgullosa de ti.

Oye, ¿qué tal con Julio?

Mi padre ha hecho un estudio financiero de su empresa

y está en la bancarrota. ¿Cómo? ¿En solo dos meses?

Sí. Había pensado en ir a ver a Julio.

Me parece buena idea. Pero hoy no puedo.

Tengo clase de preparación al parto. Me gustaría acompañarte,

pero tengo unas diligencias que... No pasa nada.

Puedo sola. ¿Sí?

O sea que me dejas fuera de los preparativos.

Oye, ¿por qué dices eso?

Porque cuando te pregunto cuántas patadas da

o si necesitas algo, cambias de tema.

Bueno, pero eres víctima de todos mis antojos,

palmeritas de chocolate incluidas.

Y cuando nazca el bebé, te hartarás de cambiar pañales.

Sí, eso era justo lo que quería oír.

¿Te recojo a la salida del curso y nos vamos a cenar?

¿Sobre las diez, eh? Chao. Chao.

Alicia, estás explosiva. Y nunca mejor dicho. Chao, Fede.

Chao.

¿Qué tal, macho?

Me voy a tomar un café cargado porque esta noche tengo guardia.

Yo me voy en una hora. ¿Ah, sí? Qué bien.

¿Has quedado con tu chica?

Sí, la recogerá a la salida del curso preparto e iremos a cenar.

El curso preparto. ¿Quién te ha visto y quién te ve, eh?

Eras el ligón de la comisaría

y ahora eres un incipiente padre de familia.

Has dado como un salto mortal, pero con cabriolas, volteretas

y con todo. Y soy feliz, Fede, soy feliz.

Eso está muy bien y yo lo celebro. Podíais hacerlo oficial.

¿Pretendes que haga un comunicado?

No creo que haya alguien en comisaría que no lo sepa.

Sí, la verdad es que todos son de cascar.

Pero bueno, unas palabras podías decir.

Bueno, ¿tú qué tal con Lola? Hace tiempo que no me cuentas nada.

Bueno, ya sabes, yo en el dique. ¿Qué?

Qué gracioso eres, ¿eh? En el dique seco estoy.

No, pues ya sabes, pues eso.

Después del concierto tuve mi exitillo,

me dio un beso como casto, pero vamos,

no va a pasar de ser una entrañable amistad.

Que no es poco. ¿No es poco? ¡Es poquísimo!

Bueno, me voy a currar.

-Gracias por acompañarme, papá. Eres todo un caballero.

-Espero que los hombres con los que sales lo sean.

Si no, les das una patada y fuera. -Hombres, ni que fuera Mata Hari.

-Quiero decir que no quiero que salgas con cualquiera.

Yo a tu madre la trataba muy bien, nos queríamos muchísimo

y eso es lo que quiero para ti.

-Mi madre se pasó a vida sufriendo por los líos en los que te metías.

-Reconozco que no es fácil estar al lado de un visionario.

Pero ella me entendía.

-¿Quieres algo? ¿Una copa de vino, una cerveza?

-No, no quiero molestar. ¿No está Alicia?

-No, me ha llamado, que ha salido a cenar con su novio.

-¿Tiene novio? -Sí. Así es la vida.

Es un compañero de comisaría, se llama Iker.

Me voy a hacer una infusión, ¿quieres algo?

-Una cerveza. A ver si tenemos un ratito

antes de que venga Alicia con su guardaespaldas.

Por cierto, me has dicho que se llama Iker.

¿No se llamaba así el chico con el que saliste?

-Bueno, salir, salir, tampoco salimos.

No pasó de tres cenas.

-¿Y no te importa que Alicia esté con él?

-No. Lo tengo asumido. Es más, me alegro por ella.

-Qué buena eres, hija. No sé a quién habrás salido.

-Corazón, ¿vas a tomar algo más?

De postre tengo un flan casero estupendo.

-Si están como las alcachofas, no se hable más.

-Muy bien. Oye, me encanta verte por aquí,

pero me resulta raro que últimamente siempre vienes a cenar.

-Ya, es que no tengo tiempo para comprar ni para cocinar.

Mejor que pedir una pizza... -Dónde va a parar la comida casera.

Te lo traigo ahora.

Cariño, me da cosica verte ahí esperando, ¿quieres algo?

-Sí, que acabes ya. -Ya sabes lo esclavo que es esto.

-¿Quieres que anule el restaurante? -No, no.

Hoy toca cena y luego baile, no me lo pierdo por nada.

-Oye, ¿por qué no le pides a Paty que cierre ella?

-Paty. -Paty.

-¿Qué pasa?

-Oye, ¿por qué no le sirves tú el flan a Teresa

y me dejas que me vaya un poco antes? Cierras tú hoy, ¿vale?

-Sí, hoy toca bachata.

-Tranquilos, yo le sirvo el flan a Teresa

y hago todo lo demás. -Gracias, cariño. Eres un sol.

-Qué maja eres. -Venga, vámonos.

-Nada, nada. Pasadlo bien, divertíos muchísimo.

Tu flan. -Gracias.

Oye, qué bien se les ve a María y a Jesús.

-Pues sí que se les ve bien.

Al principio les costó, pero mírales, lanzados.

-Me alegro. Está muy bien que, a pesar de las dificultades,

puedan superarlo, ¿verdad?

-No hay nada mejor que proponérselo y luchar por ello.

¿No vas a probarlo? -Sí.

-Lo he hecho yo. Le he puesto anís para darle un toque especial

y diferente. Renovarse o morir, ya lo sabes.

¿Qué, te gusta? -Muy bueno.

Distinto, pero bueno, sí. -Anís. Que aproveche.

-¿Estás cansada? -Sí.

Lo he pasado muy bien, pero ha sido un día intenso.

-Yo también lo he pasado bien. Suerte que tu tío te dio permiso.

-Me voy a retirar ya y tienes mañana el congreso de emprendedores.

Deberías centrarte en eso.

-Tú crees que yo no me centro, ¿verdad?

-Antes me dejaste preocupada.

-¿Por qué? -Porque durante la cena

me insinuaste algo de un negocio atractivo.

Y con tus antecedentes... -El negocio es diferente.

Tiene plenas garantías. Es una oportunidad de oro.

-¿Estás seguro de eso?

-Mira, ¿sabes lo que es ser accionista

de un hotel en la playa del Sardinero?

Podré vivir de rentas.

Además, están implicados los mejores empresarios de Santander.

-¿Y ya está? ¿Tan fácil?

-No empieces. -¿No hay nada de qué preocuparse?

-Lo único que se han retrasado los permisos del ayuntamiento.

Pero no por el negocio, sino por los funcionarios.

Son unos toca pelotas.

Antes de dar el permiso para poder construir,

ya te están mareando.

-Papá, ¿tienes problemas económicos? -Los costes de los terrenos

se han disparado y he tenido que pedir a algunos socios

para no perder la inversión. -Ya, entiendo.

Y ahora esos socios quieren que les devuelvas su dinero, ¿no?

-Con este retraso no he podido recuperar nada.

Tuve que dar los beneficios como aval para poder devolver el crédito.

-Estás endeudado hasta las cejas. -Te aseguro que lo tenía todo atado

y bien atado, pero por culpa de la burocracia, estoy así.

-Papá, habla claro. ¿Cuál es tu situación?

-Si no devuelvo lo que debo, lo pierdo todo.

Espera, pero déjame hablar.

Mira, si yo aguanto un poco más

mientras el ayuntamiento da las licencias para poder construir,

entonces, tendré beneficios y todo saldrá como esperaba, ¿entiendes?

-Dios, hace menos de seis meses que vendiste la casa de mamá

¿y ya has vuelto a cagarla? ¿Qué voy a hacer...?

¡Tío! Qué alegría, no sabía que estabas en Madrid.

He venido solo para tres días, pero bueno, no hablemos de mí.

¿Cómo está mi futuro sobrino nieto?

Creciendo sin parar y su mamá reventada.

Bueno, pues yo me voy. No os molesto más.

¿Un beso?

Mañana seguimos hablando de lo mío. Hasta luego.

(Puerta)

-Paty, ¿has cerrado ya? ¿Podrías prepararme un bocadillo de algo

que tengas a mano? -Eh...

¿Te sirve atún? -Fenomenal.

-Ahora lo preparo. -Gracias.

Hola. -Hola.

-¿Qué tal, cenando? -Sí. Bueno, ya terminé.

¿Y tú? ¿Qué? ¿De guardia?

-Acabando ahora, pero me entró el gusanillo.

-Que antes fue un visto y no visto. No te pregunté. ¿Cómo estás?

-Como siempre, luchando contra el crimen.

-Luchando contra el crimen, ya. Y en lo personal, ¿qué tal?

-Pues igual, en la rutina. ¿Y tú? -Bien, muy bien.

Con muchísimo trabajo y eso me permite no pensar

en otros aspectos de mi vida que no van tan bien.

-¿Otros aspectos de tu vida?

-Verás, eh, mi vida personal no está muy bien.

Cuando lo dejamos, empecé una terapia...

¿Por qué me miras con esa cara? A mí me afectó.

-Ya, ya.

-Y bueno, tengo que reconocerte que me equivoqué al dejarte marchar.

-Supongo que forma parte de tu terapia,

reconocer los errores. -Sí.

Y quiero que sepas que fui muy egoísta.

-Bueno, yo también lo fui.

De una u otra manera, te pedí que renunciaras a tus convicciones.

-Ya, pero verás, lo he estado pensando mucho, Nacha,

y estoy dispuesta a darle otra oportunidad a esto, si quieres,

y con tus condiciones.

-¿Por qué?

O sea, ¿y por qué vas a renunciar a tus principios, Teresa?

-Bueno, renovarse o morir, ¿no?

(Móvil)

-Disculpa.

Dime, Elías, ¿qué pasa? -"Nacha, vente rápido

que tenemos un aviso de H50". -Vale, vale. Voy para allá.

Eh, perdona, ya seguimos hablando.

-Ya. Pero piénsatelo.

-¡Nacha!

-Ha tenido que irse, tiene una emergencia.

(RESOPLA) -No, si está claro que hoy tengo el día.

-Sí, pues anda que yo...

Renovarse o morir, genial.

Nerea, me voy a preparar un chocolate, ¿quieres uno?

Sí.

(Móvil)

Hola, ¿ya me echas de menos?

"No, me he acordado del nombre del restaurante

al que iba de niño a celebrar mi cumple con la familia".

"El galón de oro".

Cuando vayamos a Euskadi, lo probamos.

"No podremos porque lo he buscado en internet

y ya cerraron".

"Pero bueno, que no te libras de la ruta gastronómica".

Será por restaurantes en el País Vasco.

"Venga, un beso. Hasta mañana". Un beso, cariño. Descansa. Chao.

Oye, ¿estás bien? Sí.

¿Tiene que ver con tu padre? (SUSPIRA)

¿Qué ha pasado? ¿Se ha vuelto a meter en líos?

No me lo ha explicado bien, pero vuelve a necesitar dinero.

¿Para qué?

Debe un dineral que pidió prestado para invertir en un hotel.

Pero las obras están tardando más de lo previsto

por unos permisos municipales que no llegan

y ahora debe devolver todo el dinero a los acreedores,

pero no tiene nada.

Pero después de malvender la casa de tu madre, ¿se mete en esto?

Solo ha tardado seis meses en volver a las andadas.

Lo siento mucho, Nerea.

Se supone que tengo que quererle porque es mi padre

y que estoy obligada a ayudarle y todo eso,

pero es que ya no puedo más. Lo sé.

Es que no escarmienta.

¿No puede buscarse un trabajo para ganar un sueldo, como todos?

Él no, él tiene alma de millonario

y para conseguirlo le da igual meterse en cualquier negocio turbio.

Yo le doy igual. Solo me hace sentir vergüenza y decepción.

Entiendo cómo te sientes

y lo peor es que nos sentimos culpables por ello.

Venga, tranquila que juntas vamos a encontrar una solución.

He pensado en hablar con gente de confianza de Santander

para enterarme de lo que está pasando porque de lo que él me cuente

yo ya no me fío. Me parece muy buena idea.

Pero eso lo haremos mañana, ¿vale?

Ahora voy a preparar esos tazones de chocolate.

Venga.

¿Estás bien? ¿Necesitas algo más?

-No, gracias.

-Pues si no te importa irme pagando, que tengo que cerrar la caja.

-¿Cierras ya? -Sí.

Bueno, en cuanto llegue una amiga, Olga,

que hemos quedado para quemar Madrid. -Sí que vais fuerte, ¿no?

-Es una manera de hablar.

-Justo eso es lo que yo necesito. -¿El qué? ¿Salir de fiesta?

-No, quemarlo todo, reducirlo a cenizas.

-¿Sabes que tengo un radar

para detectar cuando un cliente está chungo?

Venga, cuéntamelo, si quieres. -No, gracias.

Lo último que necesito es una camarera psicóloga.

-Bueno, los 3,50 te los voy a seguir cobrando igual. Tú verás.

-¿Estás ya, Paty?

-Sí, dame un par de minutos, que cierro la caja.

-No me digas que María te ha dejado al cargo otra vez.

-Sí, tía. Había quedado con Jesús y me ha dado palo decirle

que teníamos plan. Pero vamos, lo tengo todo recogido

y Julio ya se iba, además, ¿verdad?

-Paty, perdona por haber estado tan borde.

-No te preocupes. Tengo la piel curtida de clientes bordes.

-No digas eso. Si es que tienes razón.

No he estado fino. Perdóname. Mira, quédate con el cambio.

-Estás perdonado.

Ah, por cierto ¿os conocéis? -No.

-Julio, Olga, Olga, Julio.

¿Por qué no le cuentas a mi amiga lo que te pasa

y la entretienes mientras cierro la caja?

-¿Te pasa algo, Julio?

-Bueno, digamos que tengo que tomar una decisión muy difícil

y me cuesta dar el paso.

-Tal vez si me lo cuentas te sientes mejor.

-Verás, mi padre falleció recientemente

y me dejó la empresa en herencia.

Pero no estoy capacitado para dirigirla

y ahora la empresa hace aguas.

-Vaya, lo siento. -Estoy hecho un lío.

No sé por dónde tirar.

-Bueno, yo te diría que fueses honesto contigo.

Si debes tomar una decisión, por dura que sea,

si es lo correcto, adelante.

-¿Aunque traicione la memoria de mi padre?

-Yo no lo llamaría traicionar, sino supervivencia, ¿no?

-Sí, sí, supervivencia.

-Nuestros padres tienen expectativas sobre nosotros

que no podemos cumplir.

Lo mismo lo tuyo no era seguir los pasos de tu padre.

-¿Y tú? ¿Seguiste los pasos de tus padres?

-No, yo, no. Mi madre es poli y mi padre es médico.

Al principio me costó que me apoyasen en esto de estudiar cocina.

-Ah, ¿eres cocinera? -Sí y encantada de la vida.

Creo que uno encuentra su felicidad cuando encuentra su camino.

-Eres muy madura, Olga. -Bueno, no tanto.

Pero los problemas desde fuera siempre se ven mejor

y a veces ayuda hablar con desconocidos.

-Ya no somos tan desconocidos, ¿no? -No, ya, no.

-Tía, ya termino. Vámonos pitando, ¿va?

-Sí, yo también me marcho. -Sí.

-Encantado, Olga. Nos vemos. Chao, Paty.

-Hasta luego, Julio. -Mucho ánimo.

Es majo el chico, ¿no? -Sí.

-Se ve que lo está pasando mal.

-Ya, ha sufrido mucho con lo de su padre.

Y encima le ha dejado la empresa y va fatal.

-¿Qué empresa es? -Transportes Quintero.

Sí, no me mires así. Es el hijo de Fernando Quintero.

-Qué fuerte, tía. -Mucho. Sí.

(Puerta)

-Patrón, mire el pajarito que me he encontrado en la puerta.

-Quinterito, Quinterito.

¿Qué es lo que hace por aquí, merodeando como vampiro

buscando sangre? -Déjese de tonterías.

He venido a hablar con usted.

-¿Y no podía ser a horarios de oficina?

-Prefiero hacerlo esta noche, no sea que me arrepienta.

-Dispare, pues.

-Acepto venderle Transportes Quintero.

No ponga esa cara, ya me ha oído. -Vaya, vaya.

El principiante de brujo

se ha quemado con sus experimentos, ¿cierto?

¿Me equivoco o es que lo veo un poco desesperado?

¿Usted qué opina, Tano?

-Que Transportes Quintero está en las últimas.

-En la quiebra, diría yo.

¿Qué pasó con el otro negocio? -No estoy preparado para gestionarlo.

-Pues eso era evidente.

-Los distribuidores de Algeciras, de La Línea y del norte

han hecho de todo para impedir que siga al mando.

Supongo que usted ha tenido algo que ver

porque me consta que me han boicoteado.

-¿Sabe qué es lo que pasa, Quinterito?

Que usted es muy poca cosa al lado de su padre.

¿A usted nunca lo iban a respetar? -Disfruta humillándome.

Le dije que Transportes Quintero no iba a funcionar

si no se encargaba del otro negocio.

-Intuyo que mi padre podía tener otras cuentas,

pero me ha sido imposible saber más.

-Esto le queda muy grande. -¿Me va a comprar la empresa?

-No me avasalle, huevón.

Usted y su padre me dieron de largas durante muchos meses.

Insultándomela, poniéndomela difícil.

-Mi padre ya pagó un precio muy alto por ello.

-A su padre lo mató un atracador, recuérdelo.

-Si no me va a dar una respuesta, me largo.

-Quédese, Quintero.

Tano, sírvale una copa por si le da un ataque de esos.

-¡No quiero copas! Deme ya una respuesta.

-Por supuesto que quiero su empresa.

Pero le voy a decir algo: está haciendo un mal negocio.

Usted debió vendérmela cuando podía negociar.

-¿Qué quiere decir? -Lo que mi patrón quiere decir

es que el precio será considerablemente inferior

del que te ofreció en primera instancia.

-¿No me va a pagar lo mismo? -¿Pero usted por quién me toma?

-¿Cuánto está dispuesto a pagar? -Una décima parte de lo que ofrecí.

-Venga, hombre, solo los camiones cuestan más.

-Mire, Quintero, estoy siendo demasiado generoso con usted.

Podría esperar que esa empresa termine yéndose a la quiebra

y comprarla en rebajas. -Le ofreceré la empresa a otro.

-Si tuvieras a otro, no estarías aquí.

-¿Va a aceptar el trato o no?

-Le enviaré a un abogado para cerrar el acuerdo.

-Espérese ahí.

Estas son mis condiciones, válidas solamente por esta noche.

-¿Ya lo ha redactado? -Pero por supuesto.

Hombre precavido vale por dos. Yo sabía que esta noche iba a llegar.

Solo tiene que firmarlo.

(SUSPIRA) ¡Merinero!

Llévate al pajarito y mételo en la jaula.

-Ahora mismo. ¿Qué ha hecho? -Atracar un cajero.

No parecía experto, se ha quedado dentro.

-Venga, andando. Te espera una suite con vistas.

-Oye, ¿qué te pasa? Llevas todo el día con esa cara.

-Tengo hambre y me dejé el bocadillo en el bar.

-¿Un bocadillo? Venga, no me la cuelas. ¿Qué te pasa?

-Está bien, no es eso, lo que pasa es que

justo cuando me llamaste estaba hablando con Teresa.

Me dijo que quería volver conmigo.

Que me echaba de menos y estaba dispuesta a renunciar

a lo de las relaciones abiertas por mí.

-¿Qué le has contestado? -Pues nada.

Me quedé de piedra y en ese momento me llamaste.

-Si lo sé, me voy solo al operativo y os dejo solas.

-No, al contrario, menos mal que me llamaste

porque le hubiera contestado cualquier burrada.

-Ya decía yo que estabas empanada cuando hemos trincado al tipo.

Le has dicho: "Tienes obligación de guardar silencio"

en vez de: "Tienes derecho a guardar silencio".

-¿De verdad? -Sí.

-No, es que aún lo estoy digiriendo. No se me va de la mente.

-Te vas a la cama y lo consultas con la almohada.

Yo acabo estas diligencias. -Estoy como para pegar ojo.

De todas formas, le voy a decir que no a Teresa.

-Oye, creo que te estás precipitando.

Es la relación que tú quieres con tus condiciones.

Te lo está poniendo en bandeja. -¿Pero eso no es muy fácil?

-No, está siendo franca y sabe que la puedes mandar a paseo.

Eso es porque te quiere. -Pero yo no quiero tener una relación

a costa de cortarle las alas a ella

o que sienta que tiene una relación como una prisión.

-Está siendo sincera contigo.

-Sabes lo que dicen: la cabra tira para el monte.

Puede que, tras un tiempo, se acabe arrepintiendo

de haber tomado esa decisión.

-Otro refrán dice que te pones la tirita antes de la herida.

¿Por qué no te lanzas a la aventura? Estás enamorada.

-Ok, te voy a hacer caso. -¿Le vas a decir que sí a Teresa?

-No, que voy a consultarlo con la almohada.

Hasta mañana. -Hasta mañana, sinvergüenza.

-¿Lo va a firmar o no? No tenemos toda la noche.

-Antes prométame que se ocupará de los trabajadores.

Llevan años con nosotros y han sido fieles a mi padre.

-Haré lo que pueda, pero mientras no firme,

esos se quedarán en la calle.

Necesito algo más.

-Aquí tiene la información sobre la ruta de suministros y distribución.

-Disfruta lo que le queda de su padre,

no lo vaya a malgastar. Ahórrelo.

Sirva dos copas, Tano, que ahora vamos a celebrar.

-Enhorabuena, patrón. Por fin Transportes Quintero es suyo.

-Fueron muchos dolores de cabeza, pero al final valió la pena todo.

Ya tenemos las rutas de distribución de Quintero.

Sus contactos, la gente que ha comprado en las fronteras.

Absolutamente todo.

Voy a llenar ese vacío que dejó Fernando Quintero al morir.

-A rey muerto, rey puesto.

-Brindemos porque el imperio de Alejandro Somoza

se llegue a expandir por toda Europa.

-No lo entiendo. Parece como si el dinero le quemase en las manos.

Y le hice prometer que no volvería a hacerlo.

Si al menos fuera suyo, pero otra vez quiere volver

a invertir tras tener que vender la casa de tu madre.

No entiendo cómo no se le cae la cara de vergüenza.

Vergüenza la que voy a pasar hoy hablando con mis amigos

de Santander para entender de qué va esto.

Y lo peor es que sé que las respuestas no me van a gustar.

-Madre mía, esto es mucho peor de lo que pensaba.

-¿Qué pasa? -¿Qué va a pasar?

La recaudación, que va de mal en peor.

-¿Qué dices? ¿Cómo va a ser eso si no paramos?

-Sí, pero mira, los números no engañan.

No sé adónde va la gente a esas horas, pero a La Parra, no.

¿Qué? -María no podría con el bar sin ti.

Además, que muchos negocios tienen meses malos.

-Ya, ¿pero y si no es un bache? ¿Y si cierra?

-¿Estás seguro de eso? No, claro, ¿por qué iba a mentirme?

Sí, a mí también me gustaría que las noticias fueran otras.

Descuide, no le diré nada de que me lo ha contado. Adiós.

-Debió buscar ayuda hace mucho. Imagino lo mal que estará.

Y no quiere que nadie le tenga lástima,

pero hija, es lo que da. Parece un zombi.

Ya. Lleva meses así, sin levantar cabeza.

Y con lo que me cuentas, no me extraña.

¿Dónde está Julio?

Ay, que no te has enterado de la noticia.

Claro. Enterarme, ¿de qué?

Tengo el placer de comunicarte

que Transportes Quintero ahora pertenece a Alejandro Somoza.

-Si mi padre levantara la cabeza, se avergonzaría de mí.

Julio, si tu padre levantara la cabeza,

no te dejaría hablar así.

Él no tenía pelos en la lengua y lo sabes.

Le gustaba hablar claro y yo he fracasado.

Eso es lo que soy, Alicia, ¡un fracasado! ¡Un incompetente!

Un enfermo.

-¿Qué pasa contigo? ¿Estás solo pensando en comer?

-Es solo un minuto. ¿Tienes prisa?

-Sí, quiero llegar, detener a ese tipo,

hacer las diligencias, terminar mi jornada y no hacer un picnic contigo.

-Tú has quedado con Teresa después de lo que te soltó ayer.

-Sí, tenemos una conversación pendiente. No me entretengas.

-Cuéntame, ¿qué le vas a decir?

-Nerea, no puedes ceder siempre a sus pretensiones.

-Quiere que quedemos a comer, nada más.

-Quiere algo más. Acabas de contármelo, quiere tu dinero.

Se las ha dado de gran empresario y quiere que le saques del apuro.

-¿Qué más quieres que haga? -Negarte. Ya se apañará.

Es un manipulador. No dejes que te engatuse, por favor.

-Es mi padre.

-¿Puedo sentarme? -Claro.

Si no te importa que te vean con un fracasado...

-Bueno, estás muy negativo.

Veo que no te sirvieron mis consejos de anoche.

-No te creas. Te estoy haciendo caso en lo de ser honesto conmigo.

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Servir y proteger - Capítulo 291

27 jun 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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Añadir comentario ↓

  1. Capricornio

    Sería posible que hubiera un poco más de grano y menos paja ?. Creo que hay muchos dialogo inútiles y debería haber más trama. Me gusta y entiendo que es necesario para rellenar tantos capítulos. Enhorabuena

    29 jun 2018
  2. Cancer

    Buenos días,soy adicta a servir y proteger desde el capítulo 1,me gusta mucho la serie y los actores,mi admiración a Luisa Martín buenísima,.Me encanta la relación de Íker y Alicia,creo que las embarazadas también pueden tener«cariño»,la veo con mucha ternura y limpia,para mi son los Hart y Hart españoles.Nerea la pobre sé le viene encima una buena,con el inútil del padre el retorcido de Sergio y el bicho de Somoza,Dios la coja confesada,que no pague los platos rotos,mi enhorabuena a todo el equipo que hacen y nos hacen disfrutar.Gracias

    28 jun 2018
  3. Belén B

    Va de pena No se ven los capítulos desde hace dias

    28 jun 2018
  4. Nuria S.

    Hace varios días no se pueden ver los capítulos.

    27 jun 2018