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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 288 - ver ahora
Transcripción completa

El blues forma parte de mi pasado, y, por favor,

no lo digas, que tú eres muy de cascar.

-Fede cantaba en una banda de blues.

-¿Cantabas en una banda de blues?

Cómo mola, ¿no? -Sí, cantaba en una banda de blues,

no sé qué tiene de especial.

-Se llamaba Fede and The Predators.

-¿Puedes parar de una vez, por favor?

-Qué bueno, ¿no?

-Sí, y qué actitud tiene, ¿eh?

No parece ni él. Está muy intenso.

-He estudiado detenidamente el caso,

y he decidido aceptar la defensa de su primo.

¿Sabe mi padre que has aceptado el caso?

Díselo cuanto antes porque se va a llevar un disgusto.

Me preocupa que te relaciones con ese hombre.

Si tienes algún problema con Somoza, te pido que recurras a mí.

-No entendemos por qué lo mantienes en secreto.

No lo cuentes si no quieres, pero...

¿Por qué dejaste el grupo de música?

Perdió la voz en mitad de un concierto.

El cuerpo se le agarrotó y se quedó como una estatua.

Le entró un pánico escénico increíble.

¡Antonio, por favor! ¿Qué te pasa?

¡Antonio, qué ocurre!

Enfermera, no sé qué le pasa a mi marido, no se encuentra bien.

Tranquilo, Antonio, ya vienen. (SE QUEJA)

No sé lo qué le pasa a mi marido.

Está bien. Espere fuera, por favor.

-Estoy fibrilando.

-¿Qué le ha pasado a tu padre?

-Empezó con mucha fiebre, lo llevamos al hospital,

y está ingresado. Aún no saben lo que tiene.

-De momento está estable.

Tengo el resultado de los análisis.

Parece que en México le picó una vinchuca.

¿Eso qué quiere decir? Tiene el mal de Chagas.

-Mi padre me aconsejaría que aceptase su oferta.

Pero ¿sabe cuál es el problema? Que mi padre está muerto.

Ya no me puede aconsejar una mierda. -Comete usted un grave error.

-Así somos los Quintero, testarudos.

No le tengo miedo.

-Aprenderá a tener miedo.

Entiendo que no aceptes la oferta de Somoza, pero no lo provoques.

Lo mejor es que vuelvas a Miami.

Julio Quintero con un trastorno mental.

¿Quién lo iba a decir?

-Julio Quintero es una bomba a punto de estallar.

Tras morir su padre, seguro que está a punto de tener una crisis.

-Si no la tiene naturalmente, nosotros se la vamos a provocar.

Si nosotros logramos eso,

ya lo tenemos en nuestras manos.

Puede que Iker sea un policía corrupto.

Vamos a ver, ¿en qué te basas para decir esto?

Ayer, en su habitación

encontré algo que no debería estar allí.

Algo...

que me hace pensar que puede ser el asesino de Quintero.

Tienen pruebas de sobra para ir a por ese colombiano.

Somoza solo es una pieza de una red de narcotráfico,

si lo detenemos ahora alertamos a sus socios.

Yo necesito tiempo dentro de la organización para informarme.

¿Qué ha ocurrido? Alicia Ocaña.

¿Qué pasa con ella?

Es demasiado inteligente para tragarse la versión oficial.

A ver dónde has estado tú...

Esto está en mitad del campo.

¿Qué estás haciendo?

Detenerte por el asesinato de Fernando Quintero.

Te equivocas... Pon las manos en alto.

¡Cállate y pon las manos en alto!

¡Alicia!

Será mejor que bajes esa pistola.

(Música emocionante)

Estás...

Vivo, sí, estoy vivo.

Será mejor que bajes esa pistola, Alicia.

¿Qué está pasando aquí?

Baja el arma, Alicia.

Todo tiene una explicación. Pues dámela ya.

Y cuidado con lo que haces.

Te estoy apuntando.

Tranquila.

Soy agente del CNI.

Compruébalo tú misma.

La muerte de Quintero forma parte de la Operación Valentina.

Un operativo conjunto con la DEA norteamericana.

Nuestro objetivo es Somoza.

Sí, Alicia...

llevo meses trabajando para infiltrarme en su organización.

Somoza cree que soy un policía corrupto

capaz de matar a su rival, Fernando Quintero.

Su asesinato...

ha terminado de convencerlos.

¿Y tú te has prestado a este montaje?

No lo he hecho por propia voluntad si es lo que te preguntas.

No le quedaba otro remedio.

En el CNI teníamos pruebas de su vinculación

con el tráfico de drogas,

para tenerlo una temporada en la cárcel.

Ya ves, no siempre se puede salir ganando.

A cambio de su colaboración en esta operación,

la fiscalía rebajará su condena.

O eso espero, al menos.

Ya puedes contármelo todo desde el principio.

Está bien.

Pero baja el arma, por favor.

He vuelto a hablar con Fede.

Le he dicho que debe hacer algo para superar el miedo al escenario.

-Seguro que no le ha gustado que saques el tema.

-Le guste o no tiene que hacer algo para superarlo,

sería muy bueno para él. -Yo pienso lo mismo.

Sería más feliz si volviera a cantar, volvería a disfrutar de la música.

La de malos rollos que se le quitarían de la cabeza.

-Imagínate, subido a un escenario con esa voz tan chula que tiene.

-El problema es que él se lo imagina y tiembla como un flan.

Está clarísimo que cuando lo piensa se pone malo el pobre.

-Debió de ser muy duro para él aquel momento.

-Pues sí, pero...

No se da cuenta de que cada día que pasa,

se le hace más bola el tema.

Si lo superara sería mucho más feliz.

Estaría más seguro de sí mismo. No sé, más él.

-Me encanta lo psicóloga que estás últimamente.

-Bueno, me he hecho un tour por internet para informarme un poco.

-¿Has visto los ojos cómo se le ponen cuando escucha blues?

Está a punto de echarse a llorar. -Porque es su pasión.

Ni la policía, ni la informática, ni nada.

Lo que realmente le pone es la música.

-¿Y qué podemos hacer?

No quiere que saquemos el tema.

-No lo sé, pero tengo clarísimo

que tenemos que conseguir que vuelva a cantar.

-Ya lo he intentado, pero está aterrado solo de pensarlo.

-Pues tendrá que superarlo.

No es el primero que lo hace, a Adele le pasaba lo mismo.

-¿Qué me dices? No se le nota nada.

-Porque ha vencido sus miedos. Y a Robbie Williams,

y a Barbra Streisand.

¿Sabes que Scarlett Johansson

era incapaz de hacer teatro?

-Con lo buena actriz que es...

-Lo ha superado y ahora disfruta muchísimo de su trabajo.

-Y ganando una pasta.

Es lo que tendría que hacer Fede.

-En "¿Quiere ser millonario?" -No, tonta.

Superar sus miedos. -Ya lo sé, es broma.

-¿Sabes qué? A lo mejor contándole estos ejemplos reflexiona.

-No.

Hace falta algo más impactante, y yo creo que sé lo que es.

-Cuenta que me das miedo.

-Esto pensando en la manera de que supere su pánico escénico.

-Ya lo sabemos, pero concreta un poco.

-No, no, no...

Ahora no te lo voy a decir.

Más tarde, tranquilamente. Necesito madurar mi idea.

-Cuéntamelo, no me dejes así.

-No te lo voy a contar ahora, espérate.

Pero tengo clarísimo que esto va a funcionar.

-¡Espe, cuéntamelo!

Somoza para probarme me pidió que matara a Quintero y decidí...

En el CNI se decidió llevar a cabo

una estrategia para simular su muerte.

Fue todo muy rápido.

Tan rápido...

como que yo no me enteré hasta el día de mi muerte.

Y desde entonces estás aquí. Sí, desde entonces estoy aquí.

Completamente aislado.

Sin poder tener contacto con nadie en el exterior. Sin teléfono...

sin internet, sin radio, televisión... Nada.

Por eso queríais que la investigación la llevara Homicidios.

No queríamos que nadie descubriera el pastel.

Somoza mordió el anzuelo, ahora puedo buscar pruebas contra él.

Más que pruebas que lo incriminen,

necesito conocer cómo funciona su entramado internacional.

¿Miralles y Bremón están al tanto de este montaje?

El comisario desde un primer momento.

Miralles desde hace poco.

Sospechaba que maté a Quintero y Bremón tuvo que contarle la verdad,

para que no siguiera investigando.

Te felicito.

¿Me felicitas por qué?

Por tu gran interpretación.

Me has engañado todo este tiempo. No tenía más remedio.

Me has usado como una pieza de este montaje.

Yo nunca te he utilizado.

¿Qué vais a hacer con Quintero? Si es que me podéis contar.

Mañana volará a Cabo Verde con una identidad falsa.

Por fin una buena noticia.

Estarás allí hasta que detengamos a Somoza.

No me hace gracia tener que salir de España.

Pero estoy dispuesto a lo que sea,

con tal de salir de aquí.

Ahora, si no te importa, Iker,

me gustaría hablar un momento con Alicia.

A solas, si puede ser.

Está bien.

Volveré esta noche, para ultimar los detalles del viaje.

Ya hablaremos en otro momento.

Te veo muy animado, ¿no?

-Ah, ¿sí? Estoy como siempre.

-Como siempre no. A ti te pasa algo.

-¿Y qué me va a pasar?

¿No se puede estar contento sin ningún motivo?

-Anda, cuéntame.

-Es por Paty, que ha suspendido el examen.

No me entiendas mal.

Me da mucha pena, pero...

Adivina qué. -¿Qué?

-Que voy a volver a darle clases de matemáticas.

-¿Y ahí está la buena noticia?

-Pues sí, sí...

Resulta que...

tiene recuperación en unas semanas y yo pues...

me he ofrecido a ayudarla y ha dicho que sí.

-Ya.

Ha dicho que sí a las clases o a algo más.

-No, no, de momento darle clases como buenos amigos.

-Tú ve con cautela.

-Para que no me haga ilusiones, ¿no? -Sí, por eso, precisamente.

-Puedes estar tranquilo papá.

Iré con cuidado.

Aquello no lo he olvidado.

Pero he perdonado a Paty y me gustaría volver a intentarlo.

-Pero no me gustaría que volvieses a pasarlo mal por ella.

-Por lo menos lo voy a intentar.

Quiero luchar por ella, por muy difícil que sea.

-Ojalá lo consigas.

-Pensé que te alegrarías más de verme con vida.

Pues ya ves que no.

¿Sabe Julio que estás vivo? No tiene ni idea.

Ya te he dicho que estoy aislado,

y sin poder tener ningún contacto con el exterior.

Sin teléfono, sin internet..

Sin posibilidad de enviarle ningún mensaje.

¿Cómo está?

Supongo que lo estará pasando mal.

Exacto.

Bastante mal.

¿Te ha dicho si tiene intención de volverse a Miami?

No, se queda al frente de Transportes Quintero,

a pesar de la oferta de Somoza. ¡No puede hacer eso!

La empresa es demasiado grande para él.

No sabrá llevarla, se la va a venir todo encima.

Debería venderla y quitarse de en medio,

por muy doloroso que le resulte.

Ya se lo he dicho, pero no lo va a hacer.

Dice que se sentiría como un cobarde

y que traicionaría tu memoria.

¡A la mierda mi memoria! Lo importante, ahora mismo, es él.

Tiene que aceptar esa oferta de Somoza

porque es la mejor que le van a hacer.

Coger el dinero, irse a Miami y empezar de cero,

empezar una nueva vida.

Alicia, te pido un favor,

tú eres la única persona que puede convencerlo,

porque tú eres su hermana.

No quiero que Julio termine como yo. ¿Cómo?

¿Escondido?

¿Muerto en vida, narcotraficante...? ¿Cómo?

Julio es mi hijo,

y no quiero que le pase nada malo. Es tarde para lamentarse.

Deberías haberlo pensado hace tiempo,

porque todo lo que está ocurriendo es tu culpa, por egoísta.

Y porque, una vez más,

serán otros quienes paguen tus platos rotos.

¿Sabes...?

Empezaba a echar de menos tus ataques de odio hacia mí.

¿Y qué esperabas?

No hay razones para que mis sentimientos hacia ti cambien.

Yo creo que algo sí ha cambiado.

Ahora estoy de parte de los buenos, como tú querías.

De los buenos...

¿A quién pretendes engañar?

No tenías elección, y da gracias de que el CNI

te ha eliminado, sino sería un sicario de Somoza.

Lo importante es que sigo vivo, que estoy aquí.

Y yo me alegro, ¿sabes por qué?

Supongo que por lo mismo que cualquier hija,

por mucho odio que le tenga a su padre,

se alegraría de saber que está vivo.

Porque, por fin, podré verte en la cárcel.

Aunque no el tiempo que me hubiera gustado.

¿Por qué eres tan dura conmigo? Soy justa.

Aunque tú siempre consigues escaparte.

¿Sabes qué es lo que más rabia me da de todo?

No haber sido yo quien te pusiera las esposas.

¿No va a cambiar eso nunca, verdad?

Seguirás teniendo ese odio y ese desprecio hacia mí.

Un odio y un desprecio que tú te has encargado de alimentar.

Tengo muchas muerte encima de mí, y tú jamás..

me ayudas a encontrar a sus asesinos.

¿Cómo quieres que no te odie?

Eres un criminal.

Y también soy tu padre.

Un padre que te quiere con toda su alma, Alicia.

Y por mucho que me odies te querré hasta el fin de mi vida.

Quería que lo supieras, porque...

es posible que esta sea la última vez que nos veamos.

Y también...

me gustaría pedirte un favor.

Tómatelo como...

un último deseo, una última voluntad.

¿Qué quieres?

Un abrazo.

Solo eso.

Necesito sentirte entre mis brazos

por lo menos una vez en la vida para...

llevarme ese recuerdo grabado en la memoria hasta...

hasta el mismo día en el que muera.

Yo...

necesito pedirte perdón por todo el daño que te he hecho.

Yo no abrazo a criminales.

Y mucho menos les perdono.

¿Qué ocurre, Alicia?

Necesito hablar con vosotros, con los dos.

¿Tan poco confiáis en mí como para no informarme de lo que pasaba?

No tenéis que seguir disimulando.

Alicia, siéntate, por favor. Está vivo.

He ido a detener a Iker y resulta que todo era un montaje.

He visto a Fernando Quintero con mis propios ojos.

¡Basta, Alicia!

Primero tienes que bajar la voz y después escucharnos.

Todo esto requería del máximo secreto,

no teníamos por qué informarte.

Yo tampoco lo sabía,

pero el comisario tuvo que contármelo,

porque también sospechaba de Iker.

Vosotros sabíais que la investigación de Quintero

me tocaba de forma muy personal.

Eso no justifica que te saltes las órdenes

que venían de arriba.

Hubiera mantenido la confidencialidad.

Podíais haber confiado en mí.

Aquí no hay consideraciones personales,

aquí hay instrucciones que cumplir.

¿Eh?

Y las órdenes exigían máximo secreto.

No te podíamos decir nada, ¿está claro?

No se trata de capturar a un narcotraficante de barrio,

no es contra Fernando Quintero.

Se trata de una operación

contra una organización criminal internacional.

Si no te lo ha contado Iker, te lo voy a contar yo.

El CNI y la DEA, llevan colaborando mucho tiempo

para detener a Somoza.

No podemos permitirnos ni un fallo.

Así que, te ordeno que te mantengas al margen de esto.

Y ni se te ocurra hablar con nadie de esta investigación.

A sus órdenes, comisario.

No sé por qué, pero me esperaba esta reacción.

Yo también, y aunque no me gustan las formas que ha empleado,

entiendo que esté dolida. No podíamos decirle nada.

Y espero que sepa mantenerse callada.

Hola. -Hola, Olga. ¿Qué tal?

-Venía a por fresas para hacer unas tartaletas.

-Pues mira, me las han traído hoy, están buenísimas.

-Sí, tienen muy buena pinta. -¿Quieres probarlas?

-No hace falta, ponme medio kilo. -Eso está hecho.

¿Soy para hoy o para mañana?

-Para hoy. Ponme las más maduras que tengas.

-Perfecto.

-Yo quería darte las gracias.

-Si todavía no las has probado...

-Por las fresas no, que seguro que están buenísimas.

Por lo que has hecho hoy por Paty.

-Era lo mínimo que podía hacer.

-Ella lo necesitaba y tú has llegado en el momento justo.

-Cuestión de suerte.

-Bueno, los amigos no aparecen por casualidad.

Tú sabías que ella lo ha pasado mal y te has ofrecido a ayudarla.

-Tú hubieses hecho lo mismo.

-Sí, con la diferencia de que conmigo hubiese suspendido sin remedio.

Y contigo seguro que aprueba.

Yo soy buena ayudando de otra manera,

con repostería, por ejemplo, el dulce es infalible.

-¿Esto es para tu padre? -No, él todavía no puede.

Pero cuando salga del hospital le haré muchos postres.

-¿Qué tal se encuentra?

-Mejor, ya le han puesto el antibiótico,

y va mejorando poco a poco.

-Me alegro de que esté mejor.

-Gracias. ¿Cuánto te debo? -Son 2,50.

Gracias. Justo.

Te pongo cuatro de regalo. -Perfecto.

-Esta... esta...

-Gracias. -A ti. Hasta luego.

¿Puedo hablar contigo un momento?

¿Qué quieres?

Preferiría que fuera en un sitio más tranquilo.

A solas.

No me apetece nada oír tus explicaciones.

Ya me los has contado todo y está muy claro.

Por favor, ¿podemos hablar tranquilamente?

Necesito una oportunidad para poder explicarme.

¿Para qué? ¿Para que me sigas mintiendo?

Eres un farsante y un manipulador

y has estado jugando con mis sentimientos y utilizándome.

Yo nunca te he utilizado.

Yo creo que me has utilizado como una pieza de toda esta farsa.

Solo te he mentido en lo referente a mi trabajo,

y porque estaba obligado.

Pero mis sentimientos hacia ti son sinceros.

¿En serio?

Nunca te mentiría sobre eso.

Si tus sentimientos hubieran sido auténticos,

habrías confiado en mí.

Sabías lo que significaba Quintero en mi vida

y lo que supondría su muerte. Contarme la verdad

hubiera sido una muestra de que me querías.

Tú solo te quieres a ti mismo,

y utilizas al resto para tu conveniencia.

Estás siendo muy injusta conmigo. No, te estoy felicitando

por tu gran interpretación.

De verdad, eres un gran actor.

Has conseguido tenerme engañada todo este tiempo.

Y si he dudado, me has engatusado con tus mentiras y promesas.

¿Cómo he podido ser tan imbécil? Entiendo que estés cabreada,

y que te sientas engañada,

pero en ningún momento he dejado de pensar en ti,

y en lo mal que podías estar. No te hagas la víctima, no te creo.

Ya no.

Nunca haría nada para hacerte daño.

Pues, mira, ya lo has hecho.

¿Me lo vas a contar o qué?

-La respuesta está aquí.

-¿Has quedado con alguien en La Parra?

-Ay... Que no, tonta.

Que la respuesta al problema de Fede está aquí, en La Parra.

-Como no te expliques mejor...

-Haz memoria.

¿Recuerdas el concierto que dieron Bika y Rober?

-¿Estás pensando en organizar un concierto de Fede?

-Qué mejor sitio para perder el miedo.

Estaría rodeado de sus compañeros...

No me imagino un público mejor. -Me parece una idea genial.

-Claro, porque es mía.

-Ya me imagino a las dos de managers.

Tú dedicada a las cuentas y yo al estilismo.

-Yo a las cuentas, que, si no, le engañan a este.

Primero tenemos que hablar con María, ¿no?

-Y convencer a Fede que no es moco de pavo.

-Sí, paso a paso.

Primero vamos a hablar con la dueña del bar.

-Sí, sí. A ver...

Hola, María. -Hola, chicas, ¿qué os contáis?

-Ahí vamos...

-¿Tienes un momento? Queríamos comentarte una cosa.

-Claro, dispara.

-¿Tú te acuerdas de una actuación que dieron aquí Rober y Bika?

-Cómo no me voy a acordar... Esa noche salió todo redondo.

Es uno de los mejores recuerdos que tengo de este bar.

-¿Y te gustaría que hubiera otro concierto?

-Sí, pero ¿un concierto de quién?

-De Fede.

-¿De vuestro compañero? -Ese.

-¿Ese toca algo?

-No, canta.

Canta, María, como los ángeles.

Mira. -A ese chico lo veo muy raro.

-Tú escúchalo primero.

Verás. Luego me cuentas.

-Pónmelo.

¿Este que canta es Fede? -El mismo.

Y el grupo se llama Fede and The Predators.

-Si canta de escándalo. -Como que va para estrella.

-Bueno, bueno, en la vida...

me lo hubiera imaginado yo.

Por mí sí, pero le tenéis que decir que...

que no hay ni un duro, que nos repartimos lo de las copas.

-Sí, me parece estupendo. -¿Sí?

¿Y él va a querer actuar aquí?

-Sí, claro. No te ha dicho nada porque es muy tímido.

-Pues por mí, encantada.

Me decís lo que os hace falta y adelante con el concierto.

Me voy a poner con las cenas, que se me echa el tiempo encima.

-Creo que se nos está yendo la olla, organizándolo sin consultárselo.

-Ya veremos...

-He hablado con él esta mañana, y se niega a hablar del tema.

-Ya sabes lo que nos toca.

Tú y yo tenemos que convencerle.

-Madre mía, Espe...

Se va a enfadar...

-Lo que sea por nuestro amigo.

-Esto ya está.

David, ¿estás bien?

Antes estabas contentísimo, y ahora...

-Sí, estoy bien. -¿Seguro?

Si quieres vamos a tomar una cerveza y charlamos un rato.

-No hace falta. Estoy bien.

-Mira.

-¿Llego muy tarde? -No, qué va.

Llegas perfecta. Estábamos terminando de cerrar.

-No he podido escaparme antes del bar.

Si quieres lo dejamos para mañana. -No, no.

Hay que aprovechar el tiempo al máximo.

El examen está a la vuelta de la esquina.

-Pero no quiero molestar, mira qué hora es.

Seguro que queréis ir a cenar. -Por mí no hay molestia,

y no creo que a David le importe.

-No, para nada.

-Voy a casa a preparar la cena.

Si después del estudio os apetece, estáis invitados.

-Muchas gracias.

-Lo dicho, que se os den bien los números.

-Hasta luego.

-Tu padre es un amor.

-Sí, sí, sí.

A veces es un poco pesado y controlador conmigo, pero...

es muy buen tío. -Es lo normal,

eres hijo único y te tiene que mimar.

Me encanta el buen rollo que tiene, me recuerda a mi padre.

-¿Sí? -Sí, él también era mi jefe.

-Llevábamos el gimnasio del barrio.

Y siempre intentaba controlarme, dentro y fuera del trabajo.

-Y ahora lo echas de menos.

-Un montón.

Sobre todo ahora que vivo sola.

-A tu madre la ves muy poco, ¿no? -(ASIENTE)

Una vez al mes o así. Pero ella va a su rollo.

A mí me calienta la cabeza cada vez que la veo.

-¿Te apetecen unas fresas? -Vale.

-Están buenísimas.

Mira.

-Tienen buena pinta. -Sí.

-Mmmmm...

Están buenísimas. -A mí me encantan.

-Me estoy acordando de la primera vez que vine a la tienda.

También me diste fresas.

-Sí... Casualidad.

-Viniste, te presentaste, me diste a probar fresas,

y luego me regalaste un paquete de café.

¿No te acuerdas?

-Claro que me acuerdo, perfectamente.

Me quedé "flasheado" nada más verte.

Llevabas el mismo perfume que ahora.

-Yo a tanto detalle no llego.

-Sí, sí, el mismo.

Estabas sacando fotos.

-Porque María me mandó a espiaros.

Decía que le ibais a hacer la competencia.

Vaya neura que se pilló.

Puso el menú vegetariano.

-Es verdad.

-¿Te acuerdas del humus de lentejas rojas?

-Con chips de boniato.

-Qué asqueroso estaba, no había quien lo comiera.

Tenía toda la clientela cabreada

porque querían sus lentejas con chorizo.

-Mi padre andaba cabreado porque María ni le hablaba.

Y cuando lo hacía lo trataba fatal.

Y ahora, míralos, de parejita.

¿Quién lo iba a decir?

-Lo suyo les ha costado.

-Pero ha merecido la pena.

Porque, al final, se han dado cuenta de que los dos se quieren.

-¿Nos ponemos a estudiar?

Encima de que llego tarde, estamos de cháchara...

-Sí.

Si quieres nos podemos...

poner en la trastienda que estaremos más cómodos.

-Pero esto me lo como. -Vale.

¿A qué has venido?

Verás, he venido...

a pedirte...

a suplicarte...

que no odies a tu madre.

Tu madre me dijo que si algún día teníamos una hija ella y yo,

quería ponerle de nombre Alicia.

Como "Alicia en el país de las maravillas".

Ella quería que fuese...

una niña alegre, divertida, aventurera, sin miedo a nada.

Feliz.

Libre.

(Puerta)

Hola.

¿Estás sola?

¿Por qué lo preguntas?

Me gustaría saber si hay alguien que nos pueda escuchar.

Nerea no está. ¿Quieres tomar algo? No, gracias.

Sabes lo importante que es mantener el secreto en este asunto.

Con todo el lío de comisaría

no te he preguntado cómo está Antonio.

Bien. Está en el hospital todavía, pero ya sabemos lo que tiene,

al parecer contrajo una enfermedad tropical en México.

¿Es muy grave? Podría haberlo sido,

pero afortunadamente le están administrando el tratamiento.

Pronto lo tendremos en casa.

Me alegro.

Me gustaría hablar de lo que ha sucedido esta tarde

en el despacho de Bremón.

Entiendo tu enfado por no informarte de la Operación Valentina, pero...

a mí tampoco me lo contó Bremón.

Eran órdenes.

Lo entiendo.

Bremón dejó bien claro que era

una operación llevada con el máximo secreto.

No podía haber, ni puede haber ninguna fuga.

Ya.

Pero en mi caso es distinto, Claudia.

Sabes la relación tan directa que tengo con este asunto.

Podrías haber confiado en mí para contármelo.

Sé que todo esto es muy especial para ti.

Pero los acontecimientos se han precipitado.

Intenté convencer a Bremón para contártelo,

pero él insistió en su negativa.

Órdenes son órdenes.

Pero, precisamente, Iker y tú...

Me duele que vosotros me lo hayáis ocultado.

En un asunto como este, hay que dejar de lado la amistad.

Eso también lo aprendiste en la academia.

Lo sé.

Ahora con Julio me está pasando lo mismo.

Me duele no poder decirle que su padre está vivo.

Estás haciendo lo correcto.

Cumples con tu deber ocultándole la verdad.

Verás, el éxito...

de este tipo de operaciones depende, en gran medida,

de la discreción con que se lleve.

Tenemos que comportarnos con máxima profesionalidad.

No podemos dejarnos llevar por los sentimientos.

Lo sé.

Julio lo está pasando tan mal...

Haz tu parte ahora que lo sabes.

Intenta animarlo, no sé...

Sácalo de casa...

y, sobre todo, mantenlo alejado de Somoza.

Ya sabemos lo peligroso que es.

Lo intento, pero es muy complicado.

Lo mejor que podría hacer es volver a Miami.

Tal vez tú puedas convencerlo.

Está empeñado en quedarse al frente de Transportes Quintero.

Y Somoza no hace más que acecharle.

¿Sabes lo complicado que es esto para mí?

Yo...

me había hecho a la idea de la muerte de Quintero.

Pensaba que las cosas serían más fáciles.

Ya.

Y, de repente...

descubres que está vivo.

Todo...

se me ha vuelto a remover por dentro.

Por un lado me alegro...

me alegro de que esté vivo.

Pero...

por otro, se ha vuelto a despertar todo mi odio hacia él.

Bueno...

Siempre has tenido una relación muy difícil con él.

Y ahora más.

Cuando he ido a verlo, quería que lo abrazara.

Dice que, quizá, es la última vez que nos vamos a ver.

Tranquila...

Y yo se lo he negado.

Y ahora me siento fatal porque...

porque es mi padre, Claudia.

Venga...

Aquí tienes tu pasaporte con tu nueva identidad.

"Damián González".

Vaya nombre.

Podíais haber buscado algo más glamuroso.

Se trata de pasar desapercibido.

Supongo que tampoco me haréis viajar en avión en business.

Viajarás a Cabo Verde en un avión militar.

Un viaje militar es mucho más seguro.

No podemos arriesgarnos a que alguien te identifique.

¿De qué se supone que voy a vivir allí, en África?

¿Dónde? ¿De qué forma?

En un resort de lujo, desde luego, que no.

Olvídate de unas vacaciones pagadas a tope.

No esperaba menos de vosotros.

Vivirás en un sitio apartado y nada turístico.

¿Y este...

este tal Damián González, a qué se supone que se dedica?

Productos agrícolas.

Serás un empresario interesado en frutas y verduras.

Yo no tengo ni idea de hortalizas ni de nada.

Tampoco tienes que preocuparte.

En el avión te darán documentación para que la estudies.

¿Y el dinero? ¿De qué se supone que voy a vivir?

Te enviarán una cantidad semanal para tus gastos.

Voy a recibir una paga como cuando se es pequeño, ¿no?

(Puerta)

¿Ocurre algo?

¿Qué pasa?

¿Hay algún cambio de planes o qué?

Tenemos visita.

¿Quién?

Alicia.

He venido a hablar con Quintero.

A solas, si es posible.

Alicia...

se marcha en dos horas.

Con este pollo al curri, tenemos ganado a Fede.

Está para chuparse los dedos. Pruébalo.

-A ver...

Mmmm... Es verdad. Para chuparse los dedos.

-Vamos a repasar la estrategia.

¿Le vas a decir lo del concierto antes o después del pollo?

-Lo suyo es que se lo digas tú. -¿Yo?

No, no. La idea ha sido tuya. Y yo he preparado el curri.

-A mí no me va a hacer ni caso.

-¿Y a mí sí? -Claro.

Cosa que le dices, cosa que hace.

Todo lo que le propones le parece fantástico, genial.

Brutal.

-Buenas.

No veáis qué día de curro, estoy baldado.

¿Eso que huelo es...? -¡Pollo al curri!

Como sé que te gusta. -Me parece fantástico.

Genial, brutal...

Qué bueno. ¿A qué se debe este detalle?

Porque si no cocino yo, vosotras...

de una ensalada y un sándwich para cenar no...

-Queríamos darte una sorpresa.

Y agradecerte las veces que cocinas para nosotras.

-Pues ha sido un sorpresón, la verdad.

¿Puedo...? -Claro, claro. Espera...

Primero te sirvo vino, ¿vale?

Que es reserva.

-Me gusta el reserva.

Excelente está.

-Y unas aceitunas de Campo Real.

-Bueno, bueno, bueno...

-Riquísimas, las aceitunas y vosotras, las dos.

-Oye, Fede, una cosita te iba a preguntar.

A ti que te gusta mucho la música,

¿tú conoces a una cantante que se llama Bika?

-Sí, hace un folk pop, así, fusión... ¿Por?

-Estábamos ahora hablando de ella.

Estuvimos en un concierto suyo hace poco, en La Parra.

-¿Bika en La Parra?

-Sí, Bika era muy amiga de Rober,

y tocaron juntos en el bar.

-Bika cantaba y Rober tocaba la guitarra.

-Fue genial, menudo conciertazo dieron.

Maravilloso, la gente se lo pasó... -Claro, estas cosas improvisadas,

de poca gente y tal, funcionan muy bien.

Son muy agradables. Como las "jam sessions".

-Pues hemos pensado que se podría repetir.

-¿Tenéis la confianza como para llamarla y que vuelva a La Parra?

-Tenemos mucha confianza con otro cantante.

-¿Y qué cantante es?

-¿No estaréis pensando en mí? -Fede, por favor...

Sería la bomba. La gente lo pasaría genial.

Y, además, tendrías la oportunidad de volver a cantar en público

y rodeado de amigos.

-Yo no vuelvo a cantar en público jamás.

-No es en público, es en La Parra.

Sería rodeado de amigos, de tus compañeros de trabajo.

-Peor me lo pones. Me pondría más nervioso...

-Por favor, hazlo por nosotras, hazlo por mí.

-Se lo hemos dicho a María y le parece fantástico..

-¿Que habéis hecho qué?

¿Qué le habéis dicho a María? ¿Un concierto a mis espaldas?

Esto me parece el colmo.

-Es que si te lo decimos, habrías dicho que no de primeras.

-Pero ¿no te das cuenta de que eres un cantante excepcional?

¿No te vas a dar el gusto de cantar en público?

¿Por qué? ¿Por nada?

-¿Cómo que por nada? Tú no sabes lo que yo siento.

Me quedo petrificado solo de pensarlo.

Me da terror. Por eso se llama pánico escénico.

-Pero La Parra no es ningún escenario.

Es un sitio ideal para que puedas superar esos miedos.

Rodeado de la gente que te quiere... -¡Basta ya!

¡Se acabó!

Habéis estado fisgando mi pasado,

cuchicheando a mis espaldas, y preparáis un concierto

porque os apetece.

¿Y os llamáis mis amigas?

Venga, por favor. Buenas noches.

-Aquí estoy.

Como tú siempre has querido verme,

hundido y derrotado.

Has ganado, Alicia.

Ya puedes escupir sobre mí todo el odio que te queda dentro.

Eso es lo que más me gustaría.

Odiarte con todas mis fuerzas.

Tengo motivos para hacerlo porque me has hecho mucho daño.

Eres cruel, miserable, manipulador...

Pero también eres mi padre.

Yo...

intento seguir odiándote, pero...

no puedo, el corazón no me deja.

Hija, yo... No...

no me toques.

Está bien.

No quiero que me líes con tus sentimentalismos,

es lo que menos necesito.

Esto está siendo muy complicado para mí.

Pero has venido.

Sí.

He venido porque...

si no lo hubiera hecho,

no me lo habría perdonado nunca.

Eres mi padre.

Quizá esta sea la última vez que nos veamos.

Quiero...

despedirme de ti.

Y decirte que te perdono.

Que perdono todo el daño que me has hecho.

Yo...

también quiero darte ese abrazo.

Porque...

lo deseo y lo necesito.

Escúchame...

lucha...

lucha siempre por ser feliz, ¿de acuerdo?

Y por perseguir tus sueños.

Haz feliz a ese bebé.

Y cuida de tu hermano.

Quizá esta sea la última vez que nos veamos en la vida, y...

yo solo quiero que sepas una cosa:

que te quiero con toda mi alma,

y que te seguiré queriendo el resto de mi vida.

-Ya sé que tienes la mercancía parada, Jiménez,

pero ten un poco más de paciencia.

Te juro que no vas a perder ni un solo céntimo.

No, no te busques a otro...

Hazlo por la memoria de mi padre.

Lo sé, lo sé...

Solo te pido un poco más de paciencia.

Está bien. Adiós.

(Teléfono)

Sí.

Está bien. Que entren.

Puede dejarnos solos.

-Quinterito, ¿cómo está?

¿Cómo le va siendo el gran jefe de todo esto?

¿Mucho vértigo en las alturas? -Para nada.

Me va perfectamente. Sé cómo llevar una empresa.

-Es cierto,

es verdad que el chico estudió en Estados Unidos

para ser un gran empresario. -¿Qué es lo que quiere, Somoza?

-Tratar con usted.

-Ya le dije que no tenemos nada que tratar.

No voy a venderle Transportes Quintero,

pensé que estaba claro.

-Es verdad,

creo que nos dimos cuenta cuando nos rompió el cheque en la cara.

Nos sorprendió mucho, ¿cierto, Tano? -Cierto, patrón.

Fue una reacción muy extraña.

-Y tanto...

Una oferta tan generosa,

con la posibilidad de dejar todos los problemas atrás.

Pero en ese momento no sabíamos que usted era un enfermo mental.

Eso lo explica todo.

-No sé de qué me habla. -Ah, ¿no?

La bipolaridad, ¿no es así que se llama?

-Hagan el favor de marcharse ahora mismo.

-"Easy", Quinterito... -¡He dicho que se marchen!

-Tranquilo, chaval, no pierdas los nervios.

A ver si te vas a poner a romper cosas o algo.

-Igual que se puso cuando lo cogió la policía en la calle

rompiendo todo lo que le pasaba por delante.

¿Por qué fue que se puso así?

Una pelea con su papito, ¿cierto?

Pues tranquilo...

ya no está.

Está muerto.

-No van a conseguir nada de mí.

-Nosotros no vamos a hacer nada.

Usted solito se dará cuenta que un enfermo mental

no puede manejar una empresa como esta.

La va a llevar a la ruina. -Eso ya lo veremos.

Quizá esté enfermo, pero puedo gestionar Transportes Quintero

y lo haré por mi padre, porque él lo quería.

-No se engañe, hombre,

por más fuerza que quiera demostrar, sabemos que no es verdad.

En cualquier momento le da una crisis de esas.

Así es esta enfermedad, yo ya lo averigüé.

-Largo.

-Se está controlando, ¿cierto?

Está luchando contra esa ira que tiene por dentro.

¿No es cierto, Tano? -Cierto, patrón.

Es un ser débil y desequilibrado.

-Vamos, hombre,

dele rienda suelta a ese carácter que tiene, vamos.

-No voy a caer en sus provocaciones.

-Usted va a llevar a esta empresa a la ruina.

Se va a hundir en una depresión...

Piense en todas las familias que va a dejar en la calle.

-Puedo controlar mi enfermedad.

Sé cómo hacerlo.

-¿Controlarla?

Claro, no me haga reír.

-¡Fuera de aquí, fuera!

¡Fuera!

¡Fuera!

-Tranquilo, chaval, tranquilo...

¿Eh?

-¿Qué pasa, Quinterito?

Qué pena verlo así...

Piense en su salud y en el bienestar de los empleados.

Termine de venderme está empresa, aún está a tiempo.

-Largo.

-Usted sabe dónde encontrarme.

Nos vemos.

El teatro de la muerte de Quintero

ha hecho que Somoza confíe más en mí.

No bajes la guardia.

De momento he conseguido algo realmente difícil:

situarme en el círculo de confianza de Somoza.

Está cumpliendo una misión, no lo tomes como algo personal.

En mi caso sí era personal.

Aun así, eres policía.

Deberías entenderlo.

Hablarlo ya es un paso enorme.

Ahora debes decidir si quieres volver a cantar o no.

-A mí me encantaría, pero la verdad es que no puedo.

-¿Y si buscas ayuda?

A ti no te pasa nada en la voz, todo lo tienes en la cabeza.

Ese sería el segundo paso, ponerte en manos de un profesional

que te dé las herramientas para solucionarlo.

-¿Queréis que haga terapia? -Sí.

-Qué faena. No sé cómo nos ha podido pasar esto.

-Yo sí, nos precipitamos.

Tendríamos que haber tanteado a Fede antes de venir.

-Tampoco sirve de nada lamentarse.

Alicia, eres policía, puedes entender

lo difícil que ha sido infiltrarme en la red de Somoza,

y conseguir la colaboración de Quintero.

Tenía que hacerlo todo a la sombra, o no habría conseguido nada.

¿En qué lugar me deja a mí todo esto?

¿Yo era parte del plan?

¿Por qué dices esto? Porque ya no sé

si me he acostado con Iker, que no sé si es tu nombre,

o con un agente que cumple una misión.

Mis sentimientos son de verdad.

Lo más auténtico que he sentido en tiempos.

Estoy bien, no te preocupes.

Venías durmiéndote por el camino, yo creo que estás cansado.

La medicación da somnolencia.

No he dormido ni un día bien en el hospital,

cuando duerma en mi cama, esto se me pasa.

Más te vale. Como vea una cosa rara nos volvemos al hospital.

¿No acepta un cafecito? -No, muchas gracias.

He venido a hablarle de mis avances.

-Estoy seguro que llegará el día que usted me acepte el café.

Bonito ejemplar, ¿cierto?

Estoy viendo si lo compro, pero todavía no me decido.

¿Usted qué opina?

-No sé. He venido a hablar de trabajo, no de aficiones.

Me contrató para defender a su primo, por eso estoy aquí.

-¿Me dice que está pagando a una persona

para que robe y se haga pasar por su primo?

¿Solo por estar cerca de esta abogada?

-Para que sepa de primera mano que yo soy buena gente.

-¿Qué necesidad tiene de eso? Puede pagar a cualquier abogado.

-Usted no se preocupe por eso, ya se enterará.

La información que nos dio Quintero empieza a dar sus frutos.

Las escuchas han revelado que uno de esos capos locales

viene para Madrid.

Parece que quiere ajustar cuentas con Julio Quintero.

¿Y qué pretende?

Lolo Jiménez viene con la orden

de quedarse con la distribución de la droga en Madrid.

Esto podría ser una amenaza para Julio.

¿Es usted de Cádiz? -De cerca.

-Pues 1,50.

Gracias.

-¿Sabe, por casualidad, dónde queda Transportes Quintero?

Julio, tu padre querría que no acabes como él,

y evitar la cárcel o las balas de Somoza.

¿Ya vas a acusarme como hacías con nuestro padre?

¿A eso has venido? No he venido a eso.

He venido a darte el mismo consejo que te daría él: vende y márchate.

Tú no eres nadie para decirme nada.

-Pobre niño rico...

Por un lado nosotros y por otro el Clan del sur.

Está nadando en un mar de tiburones.

-Lo lleva claro.

  • Capítulo 288

Servir y proteger - Capítulo 288

22 jun 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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