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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 269 - ver ahora
Transcripción completa

Mañana Fernando Quintero muere.

-Alejandro Somoza te manda Saludos.

(Disparos)

¡Al suelo, jefe!

Debes encontrar la implicación de los sicarios con Somoza.

Elías, como sea.

Yo no sé de qué demonios me está hablando.

Marque en un calendario los días de libertad que le quedan.

Si cree que Quintero es su enemigo, no sabe quién soy yo.

Te ordeno que no des ni un solo paso en este caso

si mi autorización.

Prometí a Felisa que encontraré a los asesinos de sus hijos,

y cumpliré mi promesa.

Solo quiero que cargue sobre su conciencia

durante su vida con la muerte de mi hijo.

Si quiere ayudarme,

saque la droga de este barrio.

No se lo pido por mí,

se lo pido por mi nieto, para que pueda crecer feliz.

y tranquilo.

-Quiero que sepas que has matado a un chico inocente.

-Usted escogió la guerra.

Debió aceptar que quien manda soy yo.

-Nunca, ¿me oyes?

Nunca. -Pues se atiene a las consecuencias.

-El que se va a atener a las consecuencias eres tú.

Porque te voy a hacer sufrir, esto no quedará así.

-No quiero irme a ninguna parte.

En realidad quiero...

quiero quedarme aquí, en Madrid.

Contigo.

Hemos decidido retomar la relación.

-Yo aprecio mucho a María y siempre deseo lo mejor para ella.

-Si le cuentas a qué me dedicaba hace años igual no le gusta.

-Ya te dije que no le iba a contar nada

de tu pasado como chispas, y yo soy un tío de palabra.

Siempre que mantengas tú la tuya y no vuelvas a las andadas,

a los butrones. -Por eso no te preocupes.

-¿Quedamos esta noche? -Justo esta noche no puedo.

Viene una amiga de Barcelona para el congreso

y saldremos a cenar.

-¿Tu amiga también es psicóloga? -Sí, se llama Mar.

En Barcelona se portó muy bien, y le debo esta cena.

-Me dijo mi compañera Espe que pusiste una denuncia

porque te robaron la cazadora en un pub.

-Sí, cenamos en un indio y luego de copas.

El local era un poco tugurio y en un momento

nos levantaron la cazadora.

¿Cómo voy a pasar de ti? ¿Por qué dices eso?

-No sé, ayer tuve...

un ataque de celos y me sentí insegura.

-¿Le has dicho a tu chica que te gustan las relaciones abiertas?

-Yo pensaba que sí, pero igual no.

-Pero ¿no lo has hablado con ella?

-Una pareja es un espacio de intimidad entre dos personas,

y a eso aspiro yo.

Yo creí que había sido clara contigo.

Por eso mismo he tomado la decisión de dejarlo.

-No, por favor, no seas tan drástica.

Vamos a hablarlo, porque en otras cosas

nos compenetramos muy bien. -No.

Para mí esto es un aspecto muy importante, y...

no puede obviar lo que siento.

No te pongas en el punto de mira de Somoza.

No soportaría perderte, ya hemos tenido demasiadas pérdidas.

(Música emocionante)

"El turismo es el motor económico de las islas..."

"Se ha anunciado una reserva especial de cien millones de euros,

para rehabilitar la infraestructura turística..."

(Puerta)

-¿Qué haces levantado tan temprano?

-No podía dormir.

Me he pasado la noche en vela.

-¿Qué pasa?

¿Sigues dando vueltas a lo que ha pasado con Jairo?

-Sí.

No paro de darle vueltas.

He tenido hasta pesadillas.

Ha sido todo tan injusto...

-Sí que lo ha sido, sí.

Sobre todo para ti, ahora que...

empezabais a llevaros bien.

-Más que eso.

Al principio tuvimos movidas porque éramos muy diferentes.

-Lo sé. -Pero...

Pero luego empezamos a entendernos.

¿Sabes? Aprendí a respetarle, y...

creo que él a mí también.

-Cuando te ofrecía su amistad, lo hacía de verdad.

Te entregaba todo su corazón, todo lo que era.

Ha sido la persona más noble que he conocido en toda mi vida.

-Lo que más me duele es que nos reconciliamos demasiado tarde.

-Al menos lo hicisteis, eso es lo importante.

Peor hubiera sido perder un amigo

con el que tenías cuentas pendientes.

¿No crees?

Anda...

Cuéntame esa pesadilla que estás teniendo,

y te desahogas un poco.

-Llego a la oficina y...

Jairo está apuntando con su arma a uno de los sicarios que te atacó.

Pero no ve que el otro le apunta a él,

y yo intento avisarle, pero...

es inútil porque no tengo voz.

Busco mi arma pero no la encuentro y...

De repente oigo un disparo.

Y Jairo cae abatido.

Y yo veo cómo muere en un charco de sangre.

¡Joder!

No paro de darle vueltas.

Si hubiera estado con vosotros podríamos habernos defendido,

podríamos haber hecho algo.

-Hijo...

Yo estaba allí,

y te aseguro que no habrías podido hacer nada,

lo que pasó, pasó. Jairo ahora está muerto y...

Por más que queramos no podemos dar marcha atrás,

e intentar cambiar el destino. -Me siento muy responsable.

-No. -Siento que...

podría haber hecho algo más por salvarlo.

-No voy a permitir que sigas pensando eso,

debes quitártelo de la cabeza.

El único culpable es ese maldito asesino,

el que apretó el gatillo y mató a Jairo.

Y la persona que le ordenó que lo hiciese.

Bastante culpable me siento yo con todo esto...

Me siento culpable por meter a Jairo en este mundo,

y por meterte a ti, no quiero que te pase nada.

-Nosotros decidimos quedarnos a tu lado,

nadie nos obligó a hacerlo. -Sí, es cierto.

Pero yo podría haber hecho algo desde el principio, no sé...

Hubiera llegado a algún acuerdo con Somoza,

haber negociado...

No sé...

No sé qué podría haber hecho. Quizá todo el problema empezó...

desde el momento en el que me metí en este mundo de la droga.

-Es tarde para pensar en eso.

-Eso es lo que quiero decirte.

Lo que necesito que entiendas.

Debemos dejar de lamentarnos por lo que ha pasado,

aprender de esto para estar alerta ante lo que pueda venir.

¿Comprendes?

-Y lo vamos a estar.

-No sé, hijo...

No sé.

Sabes que, en el fondo, estoy contento de que estés aquí,

aunque también sabes que lo que quisiera es

que estuvieses lejos para ponerte a salvo.

-Quítatelo de la cabeza porque no pienso hacerlo.

Y ahora menos que nunca.

-No sé, no sé... Y te lo agradezco.

-Puedes contar conmigo para lo que sea.

-Sí. Lo único que quiero es que estés bien alerta,

tenemos que hacer todo lo posible

para que la policía piense que lo que ha sucedido

no ha sido más que un robo.

¿Vale? -No te preocupes.

Sé perfectamente qué decirles si me preguntan.

-Confío en ti.

Ahora será mejor que me dé una buena ducha.

-Papá... -Dime.

-¿Has sabido algo de Alicia?

Tiene que estar muy afectada

al ver que Jairo ha tenido el mismo final que Róber.

Sí que lo está.

Y lo peor de todo es que...

también me hace responsable de la muerte de Jairo.

-El responsable es el que aprieta el gatillo.

-Eso es.

Eso es.

-Yo estoy todavía en shock.

No sé, la muerte cuando le viene a una persona tan joven,

y encima así...

Te deja hecho polvo.

Y Paty no te quiero ni contar cómo está.

-A mí no me ha sorprendido lo que ha pasado,

dedicándose a lo que se dedicaba.

-¿Qué quieres decir?

-Me han dicho que traficaba con drogas.

-¿Jairo narcotraficante? Venga, por Dios...

Qué ganas tienen de hacer daño...

-Es lo que he oído.

-¿Tú crees que si Transportes Quintero

estuviera envuelto en el narcotráfico,

con la policía en el barrio, no estaría Fernando encerrado?

-No sé. Mejor que no sea así.

-La gente tiene muchas ganas de hacer daño.

A mí quien me preocupa ahora es Paty.

No te puedes imaginar cómo se puso cuando le di la noticia.

Era como si no...

como si no admitiera la realidad. -Ya.

Uno no sabe cómo reaccionar ante noticias así.

-Era como si no...

como si no pudiera aceptarlo, como si...

Ella lo único que me decía era que quería salir corriendo,

para estar con él. -Ya.

Pero ella es una chica fuerte, ¿no?

-Pero todo el mundo tiene sus límites, y esto...

Me voy. No quiero dejarla más tiempo sola.

Puede que tenga La Parra llena de gente.

¿Nos vemos a la noche? -Claro.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Adiós, David.

-Hasta luego, María.

Estaba hablando de Paty, ¿verdad?

-Pues sí.

La pobre lo está pasando fatal.

-Pues ya somos dos.

-Sé que aún estás enfadado con ella, pero...

Después de lo que ha pasado, deberías acercarte a verla un rato.

-Lo he pensado, pero... No sé.

-Estás dolido,

estás cabreado, pero necesita apoyo.

De cuanta más gente mejor.

Nadie merece perder a alguien

de esta manera y tan de repente.

-Paty tiene mucha gente que puede consolarla.

No tengo que ser precisamente yo.

-David, tú no eres así. -¿Y cómo soy, papá?

Yo también lo he pasado mal.

¿Qué quieres?

¿La tengo que consolar por la muerte del tío con quien me engañó?

-Lo que quiero decir es que tú nunca has sido rencoroso.

Te agradecerá que estés a su lado.

-Estás tú muy seguro de eso. -Sí que lo estoy.

Antes de ser novios erais amigos, y de los buenos.

Pero si no quieres ir, no estás obligado a ello.

-Ni preparado tampoco.

-Como tú veas.

-¿Quieres que cierre la tienda esta noche?

He oído que sales con María.

-Si no te importa, te lo agradecería.

María dice que después de tantas desgracias

la mejor manera de honrar a los muertos es

aferrarse a la vida, y disfrutarla.

Tiene razón.

-Me voy volando que llego tarde.

¿No vas a desayunar? No me da tiempo,

ya tomaré algo por ahí.

No sabes cuánto te agradezco que esté aquí otra vez.

Necesitaba alguien cerca que...

no me mirase con lástima, que simplemente me acompañase.

No sabes lo importante que es para mí.

Mi viaje a Barcelona me ha servido para tomar distancia

con el tema de Iker.

Tenías motivos.

Yo ahora no lo veo así.

No los tenía para decirte las cosas que te dije.

Te mentí y no debí hacerlo.

Ya sé que no siempre es fácil decir la verdad.

Si a veces no somos sinceros con nosotros mismos...

Y después de todo lo que has pasado, y sigues pasando,

no voy a ser yo quien te fastidie tu historia con Iker.

Es complicado ser sincera con una misma.

Pero yo...

no sé si quiero una relación con Iker o no.

(Puerta)

Hola y adiós, tío. -Buenos días.

-Te veo en la comisaría. Tengo que ir por el turno de oficio.

Chao.

¿Cuántas veces tengo que decirte

que no tienes que venir a cada instante?

Es mi obligación como padre.

Te quiero y seguiré haciéndolo igual te pongas como te pongas.

Has desayunado, ¿no? Sí.

Pero te he traído unos cruasanes. Venga. Siéntate.

Vengo de estar un rato con Felisa.

¿Y cómo la has encontrado?

Está destrozada.

Como para no estarlo...

Y es...

es dificilísimo

hacer algo para consolarla.

Has hecho bien yendo a verla, seguro que te lo agradece.

Yo le dije que se quede aquí unos días, pero no sé si querrá.

Hay algo que sí puedo hacer por ella,

ayudarla con los papeles de Jairo.

Seguro que no tiene ganas de hacerlo.

Me parece muy buena idea. ¿Verdad?

Así evito que tenga que hacerlo sola.

Hay que estar pendiente de ella, hasta que nazca el niño.

Sí, pero le estamos poniendo demasiada responsabilidad.

Va a nacer agobiado. Pues cero agobios, por favor.

Y ahora me tengo que marchar,

que un jefe no puede llegar más tarde que sus empleados.

No creo que hayas hecho eso en tu vida.

Prométeme que si te sientes mal,

o necesitas algo,

vas a llamarme.

Claro que sí.

Yo sé que tú también vas a hacer algo por ayudar a Felisa:

encontrar al responsable de la muerte de sus hijos.

Pero, recuerda, siempre piensa antes en ti,

y en tu hijo.

Lo haré.

La movida es bastante chunga.

Entiendo que estás enfadado con Paty,

pero deberías ir a verla, porque lo que le ha pasado

es bastante más chungo.

-Por fin encuentro alguien que piensa como yo.

-Esto del amor lo han debido de inventar unos sádicos.

¿Si tú quieres a alguien,

no es más fácil que ese alguien te quiera a ti también?

Tú le gustas a ella, ella te gusta a ti...

Y todos tan amigos y tan contentos.

Así viviríamos todos más tranquilos.

-Pero eso no me aclara qué hacer.

¿Voy a verla? ¿O paso de todo y me quedo en casa?

-Yo creo que si vas a verla te vas a quedar mejor,

más digno, como un caballero...

También entiendo que nadie te exige que lo hagas,

y que no es plato de buen gusto. -Si no voy, no sé...

Es como si quisiera hacerle daño, y no quiero eso.

Paty, realmente, me importa y mucho.

-Ya, tú eres de mi equipo.

Que de buenos, nos convertimos en pagafantas.

-Y hay otra cosa...

Cuando me enteré que estaban juntos,

deseé que Jairo se muriera.

Es lo que piensas y luego...

-Van y lo asesinan. -Pues sí.

No sabes cómo me siento de culpable por haberlo pensado.

-Tranquilo, tú no le has echado mal de ojo,

ni has hecho magina negra, ni nada.

Entiendo que te sientas un poco culpable.

Lo únicos responsables de su muerte son los malos.

-¿Los malos?

-Así llamamos a los delincuentes en comisaría.

Cuando seas policía sabrás que la vida puede ser caprichosa.

-Lo de los malos suena tan a dibujos animados,

que te hace tomarlo menos en serio.

-Hay una cosa que...

que nos pasa a los policías y que usamos

cuando le vemos la cara amarga a la vida, y es el humor.

No estamos haciendo chistes todos los días, no,

pero es una herramienta que usamos para protegernos

de los sinsabores de nuestro trabajo.

Si no, estaríamos amargados todo el día

y sin ganas de nada.

-Y hablando de pagafantas...

¿qué tal con Lola?

-Mira que eres majo...

Pues igual de mal.

Ella, pues...

no quiere nada conmigo y yo no puedo renunciar a lo que siento.

Es como si este, por muchos palos que le dan,

no se diese por vencido.

-Me imagino que vivir con ella tampoco ayuda.

-Eso es lo que piensa esto, pero, de repente, este,

oye la palabra mudanza, y se pone de uñas.

-Tranquilos, no os cortéis por mí, yo también soy de vuestro club.

-¿Tú también tienes mal de amores?

-Yo creo que yo inventé el mal de amores.

Si es aquí donde una viene a desahogarse,

¿quién da la vez? -Sí, quédate.

No sé por qué, pero al menos a mí,

me alivia no sentirme el único idiota.

-¿Me pones un zumito? -Claro que sí.

Siéntate.

-O sea, que también mal, ¿no?

Cuéntaselo a Fede, que soy como un consultorio sentimental.

-Como decía mi mejor amiga de Colombia,

¿por qué quien yo quiero que me quiera no me quiere

como yo quiero? ¿Entiendes?

Sí.

Le pides el teléfono y me los pasas, ¿vale?

¿Me has pedido café para llevar?

Sí, que hoy no hay quien pare en comisaría.

¿Tú destino anterior era tan movido como este?

No. Vivimos en uno de los países más seguros del mundo,

pero parece que todos los criminales han venido a Distrito Sur.

No será porque no hay buenos policías.

Tenemos uno de los índices más altos de casos resueltos,

pero ni con esas. Te lo saco.

Gracias.

Hola, Iker. Nerea...

¿Qué tal?

Llevo el caso de unos detenidos en comisaría.

¿Qué tal por Barcelona? Bien, bien...

Me vino estupendamente cambiar de aires.

Ya debes saber que he vuelto a vivir con Alicia.

Me alegro.

Y también sabes las razones por las que me fui.

Nerea...

siento mucho cómo sucedieron las cosas.

Ya...

Supongo que era inevitable que pasara lo que pasó.

No quiero mentirte, quizá pude haberlo evitado.

Pero debes tener claro que tu prima jamás

intentó traicionarte o mentirte.

Yo soy el único responsable.

No tienes que echarte la culpa de nada.

Uno no elije de quién se enamora.

No quiero que tengáis mal rollo por mí.

No te preocupes.

Tengo claro que después de lo que ha pasado,

si Alicia tiene la oportunidad de volver a ser feliz,

yo no voy a ser un obstáculo.

Si ella quiere que estéis juntos... Adelante.

Gracias.

Muchos pensarán que estoy haciendo el imbécil.

Yo no, y si alguien lo piensa, el imbécil es él.

Nerea...

eres una mujer increíble.

Eres guapa, divertida, inteligente...

Para, no sigas por ahí que me lo voy a creer.

-Aquí tienes, Iker. Gracias, María.

Te lo pago luego. Te lo apunto.

Me voy, que tengo un poco de prisa.

Oye, Nerea...

Que...

gracias por todo.

(Teléfono)

¿Sí? "El señor Somoza quiere verte".

¿Por qué llamas a estas horas?

Podría estar en comisaría rodeado de gente.

"Esta noche, en su despacho, es urgente".

Está bien, intentaré ir.

"No lo intentes, hazlo, esta noche".

Me sentí muy mal después de la conversación que tuvimos.

Pero no estás solo, tienes a tu madre y a mí.

Ya lo sé, pero yo soy un animal,

y me caliento, digo lo que se me pasa por la cabeza sin pensar en nada.

Ya, pero dijiste que...

que querías vengar la muerte de Róber,

aunque fueras a la cárcel. Olvídalo.

Hay días que se me hace muy duro no tenerlo cerca.

¿Te quedas tranquila y me perdonas?

Claro que sí.

Está todo olvidado.

Alicia...

¿Qué te pasa?

¿Estás bien?

Es por lo de Jairo,

no me creo que no lo volveré a ver.

Es normal que no te hagas a la idea. Te llevará tiempo.

No me quito de la cabeza el recuerdo de Felisa llorando.

Ella es una mujer muy fuerte y...

Es horrible verla tan derrumbada.

Solo tenía a sus hijos

y me gustaría decirle que tiene que seguir luchando.

¿Luchando para qué?

Alicia,

entiendo que quieras ayudarla,

pero no puedes cargar con la vida de Felisa.

Tienes que pensar en ti.

En cuidarte y dejar que te cuiden.

Lo sé.

Pero no está mal que te lo recuerden.

No me des las gracias

y haz lo que te digo.

Lo haré.

¿Sabes que ayer hablé con Miralles? Ah, ¿sí?

Me pidió disculpas

por el encontronazo que tuvimos en su despacho.

Se habrá dado cuenta que aunque tiene razón,

se había equivocado.

Yo también le pedí perdón y le puse las cosas fáciles.

No tenía que haber ido a ver a Somoza sin informarla,

fue una imprudencia. Tú lo has dicho.

Miralles estaba preocupada por ti y por la investigación.

Tendría que haber sido más profesional.

Pero necesitaba desahogarme.

La próxima vez cuentas hasta diez

antes de desahogarte con un narcotraficante

que te podía pegar un tiro y volado la tapa de los sesos.

Lo haré.

Oye...

sé que...

no es el momento para hablar de esto, pero...

he estado hablando con Nerea.

Dice que habéis hecho las paces.

¿Y no te ha dicho nada más?

Sí...

Me ha dicho que...

no se va a oponer si...

queremos tener una relación.

Ya sabes que por mi parte estaría encantado.

Me gustaría estar a tu lado, y más...

en un momento tan delicado como este.

Me alegro de que Nerea no me vea como una enemiga.

Pero no es el momento más idóneo.

Supongo que la muerte de Jairo ha hecho que...

vuelvas a tener muy presente a Róber.

Sí.

Y hace mucho que no me encontraba a nadie que...

supiera lo que siento sin tener que decirlo.

¿Qué tal?

¿Estás bien, Alicia?

Sí, dime.

Hay una pista nueva sobre el asesinato de Jairo.

Aunque tú no llevas la investigación...

imagino que quieres saberlo. Claro.

He convocado una reunión en 15 minutos.

¿De acuerdo? De acuerdo.

Los dos tipos están empadronados en Sevilla.

Tienen antecedentes por robo, pero son casos prescritos.

El último fue en 2004.

¿Qué han hecho en todo este tiempo?

No se les conoce trabajo,

pero no parece que se ganan la vida con el sudor de su frente.

-Pero han aprendido a burlar a la policía en este tiempo.

Parece más el perfil de sicarios que el de ladrones.

Aquí no hay nadie con más ganas que tú

de demostrar que esto es un ajuste de cuentas.

Pero tenemos que ceñirnos a los hechos,

y los hechos son: una caja fuerte abierta,

y un testimonio que apunta al robo.

Quintero a todos los efectos, para nosotros, es un ciudadano más.

¿Tenemos a alguien relacionado con esos tíos?

Sí, con la novia de uno de ellos.

La chica estaba en shock, la verdad,

no se había enterado de la muerte de su pareja.

Había poca comunicación en esa pareja.

Te sorprendería ver la falta de comunicación

que hay en algunas parejas. -Nacha, al grano, por Dios...

-La chica parecía bastante sorprendida

cuando le dije por teléfono que su pareja

estaba involucrada en un asesinato.

Sabía que él había robado alguna vez,

pero no entendía que fuera capaz de asesinar.

-Tiene que ser un susto descubrir que estás durmiendo con un asesino.

-Está dispuesta a colaborar en lo que haga falta,

y parece sincera.

¿Dio datos de sospechosos con los que se relacionara el novio?

¿Algo de lo que fuese a hacer?

Sí, nos comentó que justo antes del supuesto atraco,

él le pidió que comprara dos pasajes con destino a Brasil.

¿Con qué dinero?

Uno que tenía escondido en casa, que ella no sabía que existía,

pensó que eran unas vacaciones.

Ese dinero podría ser un pago por adelantado.

Esto probaría que no fue un accidente sino un encargo.

De ahí es de donde vamos a tirar.

Va a viajar para encargarse del entierro,

y podríamos aprovechar para interrogarla.

Sí, y tenemos que aprovechar esto

para encontrar el vínculo con Somoza.

Os recuerdo que todos tenemos que actuar con la cabeza fría.

Tenemos que ser muy escrupulosos.

No podemos permitir que desestimen cualquier acusación,

por precipitarnos con teorías sin pruebas.

Hola, Paty. Hola, Alicia.

¿Me pones un sándwich mixto para llevar?

Claro.

-Hola, Alicia.

Julio, no te había visto.

¿Cómo estás?

Ya te lo puedes imaginar, no son días fáciles.

Te entiendo perfectamente.

Lo que le ha pasado a Jairo no tiene nombre.

Es horrible.

Además, era el tío de tu bebé.

Pues sí, es horrible.

Si necesitas algo,

lo que sea,

ya sabes dónde nos tienes.

Estamos preocupados por ti.

Gracias, pero podré arreglarme sola.

Alicia, somos hermanos,

yo también soy el tío de tu hijo.

De verdad, sabes que puedes contar conmigo,

me gustaría que lo hicieras.

Ya te he dado las gracias, Julio.

No creo que necesite tu ayuda para nada.

Me duele mucho que no confíes en mí.

Creía que ya nos llevábamos bien.

Yo también lo creía,

hasta que te pusiste del lado de Quintero.

De eso quería hablarte.

Mi padre quería a Jairo como a un hijo.

No lo machaques tanto. Perdona.

Él está sufriendo mucho con lo que ha pasado,

quizá el que más. Estamos todos del mismo lado.

Te equivocas, yo estoy del lado de quienes persiguen delitos,

y Quintero es el que los comete. Creo que hay una gran diferencia.

Nunca se ha podido demostrar nada contra él, y lo sabes.

Los únicos culpables en todo esto son los que apretaron el gatillo.

Ya.

Eso es lo que dice tu padre, ¿no? No te pongas sarcástica conmigo.

No quiero ponerme así, y menos contigo.

Pero te ha lavado el cerebro

para convertirte en un hipócrita como él.

No me gusta lo que dices. Ni a mí decirlo.

Cuando te conocí te importaba la gente,

parecías buenas persona. Lo sigo siendo.

Y mi padre también.

Por favor, no me hagas reír...

Me están poniendo en peligro,

no pueden llamarme cuando les dé la gana.

Buenas noches, oficial.

Acordamos que debíamos concertar las citas.

Me comprometen llamándome a cualquier hora.

Pero a veces yo tengo prisa, ¿sabe?

Esas prisas pueden acabar con nuestra relación de confianza,

porque si me pillan, todos acabaremos en la cárcel.

Oídas sus quejas.

Podemos ir al grano.

Claro.

Quiero saber qué tiene la policía

sobre el asesinato del lugarteniente de Quintero.

¿Y por qué le interesa?

¿Acaso tiene algo que ver con esa muerte?

El otro día me lo negó en redondo.

Y se lo sigo negando.

¿Entonces?

Esa compañera suya, la inspectora Ocaña...

está obsesionada conmigo.

Me preocupa que busque pruebas hasta debajo de las piedras

para culparme de ese muerto.

Si le preocupa que encuentren pruebas,

quizá tiene algo que esconder.

Mire, oficial,

en el trato que hicimos, creo que quedamos...

que yo hacía las preguntas, ¿cierto?

Y con respecto a eso,

no tengo ninguna relación.

¿O se lo tengo que volver a decir? No es necesario.

Puede estar tranquilo.

Fíjese que no lo estoy,

yo conozco muy bien a la policía.

Son capaces de hacer cualquier cosa para demostrar lo que quieren.

Le he dicho que no tiene que preocuparse.

No hay nada contra usted o su gente.

Aunque le advierto una cosa, la inspectora Ocaña

no es la única que lo responsabiliza de ese asalto.

¿Es que la presunción de inocencia no vale

para un pobre inmigrante latino como yo?

¿Qué es lo que tiene? Nada.

Solo pruebas débiles que no van a ninguna parte.

¿Está seguro? Seguro.

Y me imagino que cuando sepa algo vendrá a decírmelo.

Por supuesto, ese era el trato, ¿no?

Información a cambio de pasta.

Así es.

Bien, pues si no necesitas nada más,

vuelvo a comisaría para terminar mi turno.

¿Que opina, patrón?

-No sé, Tano, no sé...

Ese policía me desconcierta.

No termina de darme confianza.

-¿Qué es lo que le hace sospechar?

-Es por intuición.

Yo creo que viene más a buscar información que a dárnosla.

Hay que tener cuidado con lo que hablamos delante de él.

(Teléfono)

-Dime.

Sí, espera un momento.

Es el periodista que viene a hacer el reportaje sobre la empresa.

-¿Ya le enseñaron la empresa?

-Sí, y ha hecho fotos de las instalaciones.

Solo falta la entrevista con usted. -Pues hágalo pasar.

No queremos quedar como unos maleducados, ¿cierto?

¿Cómo se llama? -Pipo Fernández.

Maricarmen, hazlo pasar al despacho de don Alejandro.

Buenas noches. -Buenas noches.

Señor Somoza.

-Señor Pipo Fernández, qué gusto verle por acá.

Espero poder ayudarle para ese reportaje

que quiere terminar.

¿Se quiere tomar una copita?

-Alicia, escúchame, ¿quieres?

Te pido que recapacites.

Que dejes a un lado el rencor que sientes hacia mi padre,

y lo veas también como el tuyo.

Mírame.

Necesitas una familia.

Necesitas apoyarte en los tuyos, en tu gente.

Al menos, hazlo por el bebé.

Por favor, no metas a mi hijo en todo esto.

Yo solo pienso en su futuro.

Eso es lo que estoy pensando yo.

Y espero que sea lo más lejos posible

de un criminal como Quintero.

Y también te voy a decir otra cosa,

recapacita, Julio.

Estás a tiempo de alejarte de él.

En el fondo eres buena persona, y Quintero te ha corrompido.

¿Corrompido?

Por favor, no digas tonterías. No las estoy diciendo.

Sé perfectamente de qué día hablo.

Estábamos en la plaza y habías descubierto algo

que te angustiaba.

Y cuando ibas a contármelo, apareció Quintero,

y decidiste convertirte en un delincuente como él.

No sé de qué me estás hablando. Sí, claro que lo sabes.

Te hablo del día en el que cruzaste esa línea.

Dar un paso así, puede traer consecuencias muy duras para ti.

¿De verdad me ves como un delincuente?

No.

Creo...

que todavía estás a tiempo de cambiar.

Si colaboras con nosotros,

podrías evitar más finales trágicos como el de Jairo.

Esa persona podías haber sido tú.

No vale la pena lo que pueda ofrecerte Quintero,

a cambio de tener la conciencia limpia.

¿De verdad crees que los únicos responsables de la muerte de Jairo

son quienes apretaron el gatillo?

Todo eso no son más que imaginaciones tuyas.

Mi padre es un hombre honrado.

Tuvo sus errores en el pasado, sí, como todo el mundo,

pero ya pagó por ellos.

Cuando dejes de repetir como un loro

ese cuento que has aprendido, ven a verme.

Tu hermana siempre te va a esperar.

No hace falta que esperes ni un minuto más,

sé perfectamente cuál es mi sitio.

Muy bien, Julio,

pero mientras tanto seguirá habiendo bandos,

y no pararé hasta demostrar que te equivocaste al elegir.

(Teléfono)

Walter...

Sí, soy Julio. Gracias por llamar.

Todo está bien, solo quería preguntarte

si puedes mandarme más pastillas.

Es que, aquí todo va muy lento

y las que me ofrecen no hacen el mismo efecto.

Claro. Yo te mando un mensaje con mi dirección en España.

Genial. Oye, por favor,

mándamelas urgente.

¿Vale?

Perfecto.

Venga. Gracias.

"Bye".

Venga, ánimo.

Sé que no es fácil lo que has hecho.

Pero es lo mejor que podías hacer.

Además,

él ya no está aquí, no puede hacerte nada.

-Pero él tiene muchos amigos.

Si se enteran de que he contado cualquier cosa...

No te preocupes, tendrás vigilancia las 24 horas,

el tiempo que sea necesario.

No permitiremos que te ocurra nada.

Y, no sé, si...

si recuerdas algo, aunque creas que es una tontería,

llámanos, seguramente para nosotros es importante.

Los compañeros de Sevilla han registrado el piso,

y han incautado el dinero para seguirle el rastro.

Bueno, ya hemos acabado.

Muchas gracias, nos has sido de gran ayuda.

¿Habéis sacado algo en claro?

Cada vez tenemos más indicios

de que el ataque a Transportes Quintero

fue un encargo.

El novio de la chica recibió dinero días antes,

y se lo llevó a Sevilla.

Científica y la Policía Judicial están investigando el dinero,

pero es un dinero casi imposible de rastrear.

¿La chica no vio quién le dio el dinero a su novio?

No tiene ni idea de la procedencia del dinero

ni de las amistades de su novio.

Ni siquiera sabe dónde andaba el pájaro esos días.

¿Y el móvil del sospechoso?

Está inoperativo desde el momento del crimen.

Otra prueba de que fue un asesinato planeado,

y no un robo. Aun así lo hemos rastreado y...

no ha habido llamadas ni a Somoza ni al Tano este,

que anda siempre con él.

Así que estamos años luz de Somoza.

Ni siquiera Quintero, que es una de sus víctimas,

lo menciona en las declaraciones.

Porque si lo destapa, también se destapará él.

Exacto. Aunque ya sabemos que Quintero está detrás de todo esto.

Sin pruebas no hay delito.

Todos sabemos que la muerte de Jairo fue debido

a una guerra entre bandas.

Pero creo que deberíamos interrogarle otra vez,

para que cuente todo lo que sabe. No podemos presionar a Quintero

más de lo que hemos hecho.

No sé cómo, pero siempre consigue librarse.

Paty, yo no voy a salir,

no te quiero dejar así como estás.

-María, no te preocupes, además, Olga vendrá en un rato.

-¿Seguro que va a venir Olga? -Segurísimo.

-Si no, le digo a Jesús que no venga. -No, de verdad, sal.

Sal y diviértete, que es lo mejor que puedes hacer por mí.

Hay que ser felices,

todo lo que se pueda, porque de repente...

Pues eso.

-Paty, cariño...

Yo sé lo mal que lo estás pasando, y lo que sufres, porque lo he vivido.

Por eso te digo que...

que tú volverás a ser feliz.

Aunque ahora no puedas verlo.

-¿Tú crees?

Yo no lo sé.

Ahora mismo de lo único que tengo ganas es

de encerrarme y llorar...

pero sin parar.

-Claro, porque está todo muy reciente, pero...

Si eres una cría, tienes todo el futuro por delante.

Volverás a hacer planes, volverás a ilusionarte,

volverás a querer comerte el mundo...

Aunque ahora te parezca imposible. Te prometo que será así, ya verás.

-Perdonad, si queréis vuelvo más tarde.

-No, no, no...

Marchaos, yo estoy bien.

-¿Seguro? -Sí.

-Lo siento mucho.

-Gracias.

Venga, iros, por favor.

-Qué guapa estás?

-Claro, menudo pibón que te llevas...

-Como se nota que los dos me miráis con cariño.

Paty...

Que estoy muy orgullosa de ti.

Te estás haciendo un mujerón, fuerte, valiente...

-María, iros, que me vas a hacer llorar otra vez,

y no quiero.

-Estamos a diez minutos.

Cualquier cosa que necesites, llámanos.

-Sí. Disfrutad, pasadlo bien.

-Adiós. -Adiós, guapos.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Lo siento... -¿El qué?

-Supongo que no es agradable ver a María salir con otro.

-No lo es, pero menos agradable es darse cuenta

de que te has comportado como un gilipollas

y la has dejado escapar.

Pero ya no hay nada que hacer.

-No es culpa tuya. -Sí, claro que lo es.

Y ahora me toca apechugar.

Y desear que María sea feliz.

-Tú también tienes que serlo.

-No, yo no cuento. -Sí, sí que cuentas.

Claro que cuentas, y si María te ve por ahí

como un alma en pena, difícilmente estará tranquila.

¿Qué te pongo?

-Nada, solo venía a verte.

A ver cómo estabas.

-Pues igual de mal.

Gracias por preocuparte.

-Bueno...

De todo se sale, pequeña.

De todo se sale.

-Es mejor que no me quede a dormir, yo te lo agradezco,

pero no haría más que molestarte. Tú nunca molestas.

Sí molesto, sí.

Me paso las noches en danza como un alma en pena.

Yo en mi casa, tengo mi tele, mi cocina,

mi costura, mis cosas...

Allí estoy distraída y...

no pienso en mis niños.

Debes mantener la cabeza ocupada.

Y ya sabes lo que te encargaron... Sí.

Descuida, las primeras ropitas del bebé, las hago yo.

Eso es.

Muchas gracias, Alicia.

A ti y a tu padre por todo lo que habéis hecho por mí.

Es lo menos que podemos hacer.

No es solo lo que habéis hecho,

es con el cariño que me habéis tratado.

No lo olvidaré jamás.

Lo hacemos porque te queremos.

Y porque nos duele verte sufrir. Ya lo sé.

Yo no sé cómo hubiera llevado todos estos días sin vosotros,

de verdad.

Pero yo solo pienso en mí, y tú tampoco lo habrás pasado bien.

Yo tengo mi trabajo, amigos, y...

lo más importante, a mi hijo.

Es verdad.

El hijo de mi Róber.

Es que te miro...

veo esta casa, y me imagino

lo feliz que hubiera sido mi chico con su hijo aquí.

Hubiera sido tan buen padre...

El mejor.

Y ya sé que no es un consuelo, pero...

el último año Róber fue muy feliz y me hizo muy feliz a mí.

No había más que veros.

Y esté niño también lo será, te lo prometo.

Claro que sí.

-Hola, Felisa.

-Hola.

Me voy, que no quiero molestar.

-No, no, usted nunca molesta.

Quiero decirle que siento mucho la muerte de Jairo.

-Ya lo sé.

Pero ahora hay que pensar en los que están por llegar.

Tú cuida de mi nuera y de mi nieto, haz el favor.

-Claro, lo haré encantada.

-Yo me voy ya.

Adiós, Alicia. Gracias por venir.

-Adiós, Nerea. -Adiós.

¿Cómo estás?

Tirando.

Me gustaría retomar la conversación de esta mañana.

Yo no tengo nada más que decir.

Y no necesito más explicaciones sobre lo que haces con tu vida.

Pero yo sí quiero dártelas.

¿Te apetece un vino? Claro.

Gracias.

Lo primero que quiero decirte,

es que me pareció bonito que hablaras con Iker

y le dijeras que no vas a oponerte o a enfadarte.

Si queréis estar juntos, yo no pinto nada en medio.

Con todo lo que ha pasado, no lo tengo nada claro.

Pero Iker sí lo tiene claro.

Y si es lo que tú quieres, tienes derecho a ser feliz.

No sé, a lo mejor me da miedo lanzarme.

¿Te digo una cosa?

De lo único que me arrepentido en la vida,

es de las cosas que no hice por miedo.

Yo solo quiero

que las cosas entre nosotras vuelvan a ser como antes.

Claro.

Y tenía un crisantemo que no se sabe de dónde llegó,

y calado hasta los huesos en la puerta de mi apartamento.

Era monísimo.

-Y un poco kamikaze también,

seguro que se agarró una pulmonía... -Dos semanas en la cama.

-¿Y nunca...? -No, tía, ¿qué dices?

Yo a él le encantaba, lo que pasa que...

yo me sentía mal porque no sentía lo mismo por él.

-Vaya tela con el japonés...

Parece que habéis vivido una historia de película romántica,

de amores imposibles...

-Yo lo que creo es que he tenido una sobredosis de anime...

¿Y esa cara?

-Pues...

porque has vuelto en el momento que más te necesitaba.

Eres la única que consigue hacerme desconectar.

El resto de la gente me mira con cara de pena.

Lo que hacen es recordarme más lo que pasó.

-Pues me alegro.

¿Sabes cuál es el próximo plan? -¿Cuál?

-Te voy a invitar a cenar

para que pruebes todas las recetas que he aprendido.

-Seguro que son platos supercomplicados,

con nombres más complicados de pronunciar.

-Qué va, no es para tanto.

-Ay...

-Paty, es normal que estés así.

-Intento mantener la cabeza ocupada,

intento no pensar, pero no puedo...

No puedo...

Siempre hay algo,

que mi mente hace: pum...

Y conecta con Jairo. Es una sensación muy extraña.

-Y dolorosa, ¿verdad?

Pero tienes que ser fuerte.

-Lo sé.

Tía, justo en el momento en el que decidimos volver a estar juntos,

y estábamos bien.

-Por lo que me dijiste fue de repente, ¿no?

-Justo la noche antes de que lo mataran.

Vino a hablar conmigo y...

empezamos a recordar...

todo lo que habíamos vivido.

Una cosa lleva a la otra...

Y nos acabamos liando.

-Vuestra atracción era tan fuerte, que eso era inevitable.

-Pero yo no me siento orgullosa.

Nunca le había puesto los cuernos a nadie.

Y David es la persona que menos se merecía esto.

Así que, fui a hablar con él y...

Obviamente, me dejó. Claro.

-Siento mucho todo esto.

-Además,

no paro de darle vueltas a los últimos días de Jairo.

Estaba muy raro.

Todo el rato triste, pensativo, no sé...

Era como si...

como si supiera lo que le iba a pasar.

-Eso no tiene sentido.

-Ya sé que nadie puede prever su futuro, pero...

La sensación que a mí me daba era...

de que se estaba despidiendo de mí.

-Mira...

Yo sé que tienes ahora muchísimas cosas en la cabeza,

pero debes recordar los buenos momentos que tuviste con él.

Y estoy muy segura

de que Jairo era feliz por volver contigo.

-Ahora sé que no le olvidé.

Yo pensaba que lo tenía superado, pero no.

Lo quería mucho.

Y lo seguiré queriendo.

Si no fuera por ti...

¿A alguna de estas dos preciosidades le puedo invitar a cenar

en ese japonés que hay en el Parque de la Dehesa.

¿Tú no estabas cerrando? -Sí.

-Coge tus cosas que nos vamos las tres.

¡Venga!

(Teléfono)

Mira, es tu padre.

¿Qué tal, Antonio?

Sí, echándote de menos.

La tengo a mi lado, ¿quieres hablar con ella?

Te la paso.

¿Qué pasa, papá? En la playa, ¿no?

Hinchándote a enchiladas...

¿Cómo lo llevas, cariño?

Mal.

Pero sé que me voy a poner bien.

Y vosotras tendréis mucha culpa en eso.

(RÍE)

Quería hablarte de Nacha.

Yo no quiero meterme donde no me importa, pero...

la quiero mucho, y no la veo bien.

¿No crees que esto puede ser un bache?

-¿Quién ha llamado tan temprano?

-El cartero -¿El cartero?

¿Algo desde Miami?

Yo sé que para ti la familia no es importante,

pero en la vida no hay más.

Y puedes evitar acabar muerto antes de los 30 como Jairo.

-Yo no acabaré como él.

-Iker dijo que no teníamos que preocuparnos.

-Mientras, en comisaría interrogaban a la novia de uno de los atracadores.

-¿Qué dijo la mujer? -Nada, su novio no era un bocazas.

-Jairo lo hizo todo muy bien. -¿Qué quieres decir?

-Por lo que se ve, Jairo no quería dejarle ni un duro a su padre,

si le pasaba algo.

-¿Por qué se tomaría tantas molestias, con lo poco que tenía?

-No tan poco, tenía tres cuentas bancarias

con casi 50 000 euros en total.

-¿De dónde sacó mi hijo tanto dinero?

-Tiene pinta de ser un publirreportaje.

Y si el periódico anda mal de pasta,

Somoza les habrá untado para salir tan bien parado.

Deberíamos iniciar una estrategia de comunicación.

-Me parece bien. Ponte con eso ahora. -Espera.

Aquí dice que está planteándose

presentarse a la Cámara de Comercio y haciendo obras benéficas.

-Yo soy de los que creen en la colaboración social.

Y me da pena ver que las cosas no se hacen por falta de recursos.

Y yo quiero poner mi granito de arena, como dicen aquí.

Quiero abrir mis puertas para ayudar a la policía.

-Lo único que quiere es ocupar mi puesto.

Suplantarme, ser lo que yo soy.

Quiere quedarse con este negocio. Y no parará hasta que lo consiga.

-Creía tener claro que nunca la perdonaría.

Pero el día que me cuenta lo de los cuernos con Jairo,

lo matan.

-Pero tú estarías dispuesto a volver con ella?

-Está bien, sabemos que el verdadero móvil

del asalto no fue el robo, fueron contratados.

Les pagaron una buena suma de dinero, y todo apunta a que vienen a por ti.

-¿Quién se supone que es la persona que les pagó?

-No lo sabemos todavía, pero quizá tu sepas

quien quiere hacerte daño.

-A mí me preocupa Iker, no termina de ganarse mi confianza.

Quiero ver qué se trae entre manos el pendejo ese.

-Por mí, encantado de traérselo.

Siempre me ha parecido un listo de feria.

-Pero sea prudente, tráigalo de noche.

Que si no me gustan sus explicaciones,

puede ser que lo saquemos por la puerta de atrás.

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Servir y proteger - Capítulo 269

25 may 2018

Nerea da vía libre a Alicia para que siga su relación con Iker. Éste por su parte, tiene que informar a Somoza de lo que la policía averigüe. David no sabe cómo comportarse con Paty. Julio, muy afectado por la muerte de Jairo, contacta con un doctos de Miami. Marcelino decide ayudar a Felisa.

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