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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 265 - ver ahora
Transcripción completa

Para mí eres muy especial. ¿Y por qué debería creerte?

Esto es diferente.

Tú eres diferente, y yo tampoco soy el mismo.

Nunca he sentido esto por nadie.

Me has mentido sistemáticamente durante semanas.

¿Y qué pretendías que te dijera?

Ni yo sabía lo que me pasaba. Pues habérmelo contado.

¿No ves que ya no puedo confiar en ti?

-Solo te digo que entiendo tu enfado. Sé lo que se siente

cuando alguien de tu familia te traiciona,

y no se lo deseo a nadie.

-No se ha confundido, te ha metido en el almacén,

te ha acariciado, te ha agarrado, te ha besado,

le has dicho que no, y ha seguido. -No tengo eso en la cabeza.

-¿Qué tienes en la cabeza? -Quedarme sin curro.

-Te espero en mi despacho en cinco minutos.

-¿Para qué? -Para hablar, mujer.

Para hablar, no seas suspicaz.

-Yo no voy a ir a tu despacho.

Prefiero firmar mi contrato en Administración.

-No sé de contrato hablas. Lo que vas a firmar es tu finiquito.

¿De verdad se van a quedar con la versión de Tina?

¿Una tipa resentida por un despido?

-Le rogamos que colabore y nos acompañe a responder unas preguntas.

-No estoy obligado a ir a ninguna parte,

ni a contestar sus preguntas.

Que yo no quisiera hacerte daño no quiere decir

que tú no lo hayas sentido así.

Estoy dispuesto a extenderte un cheque de 6000 euros,

a cambio de que todo esto quede atrás.

Un trabajo nuevo...

6000 euros...

Y la tranquilidad de no volver a verme.

Solo tienes que retirar esa absurda denuncia.

-A veces la Justicia no es tan rápida y eficaz como nos gustaría.

Pero el problema no son las denuncias investigadas,

sino las que quedan sin investigar.

-Por miedo o por vergüenza, hay mujeres que no denuncian.

Esto no tiene que ver solo contigo.

¿Cuántas mujeres habrán sido silenciadas por Sebastián?

Y a muchas les pasará lo que a ti.

-Estamos recabando testimonios de otras víctimas.

Sabemos que usted no ha sido la única.

Sí, anónimo, absolutamente. Al menos en esta primera fase.

-Tiene dos denuncias más por acoso sexual.

-¿Cómo? ¿De qué me estás hablando?

-De manoseos, de besos, de proposiciones indecentes...

Y de un montón de cosas vergonzantes.

-Aunque para eso, hay que tener vergüenza.

-¿Qué pasa?

-Pasa que acabamos de perder el tercer cliente en tres días.

Domingo Parejo, un importante ceramista de Murcia,

con quien llevábamos trabajando desde el principio.

-Ya ves tú.

-Sus mercancías escondían otras mercancías.

Y las rutas para llevarlas a su fábrica de cerámica de Murcia,

eran la tapadera para otras rutas mucho más rentables.

Eso es lo que pasa.

-Su empresa está agonizando.

Y tras el escándalo publicitario lo han abandonado los clientes,

los trabajadores y los distribuidores.

-Le hemos dado una buena faena al galleguito ese.

-Ahora sé que tú dabas sentido a todo.

Pero no quiero verte así, Paty.

Lo mejor es que me vaya. ¿Verdad?

-¿Qué quiere que hagamos ahora, patrón?

-Mañana Fernando Quintero muere.

(Música emocionante)

¿Jugamos?

Felipe, tu café y tus churricos.

-Gracias.

-Pero, bueno, qué elegante...

-Gracias, ¿Te gusta? -Mucho.

¿Vas al juzgado a declarar? -Al juzgado no. ¿Por qué?

-Por tu denuncia contra Sebastián.

Anoche fue la policía a llevárselo... -¿Ya te has enterado?

Las noticias vuelan.

-En el súper no se hablaba de otra cosa.

Tuvo que ser un número cuando se lo llevaron detenido...

Fueron Lola y Espe.

-Sí, me llamó Lola para contármelo todo.

Por lo visto han localizado a antiguas empleadas

que pasaron por lo mismo que yo,

y al saber que ya había una denuncia se animaron a contarlo.

-O sea, ¿que se hubiera ido de rositas si no es por tu denuncia?

Ya te pueden agradecer las otras chicas.

-Las gracias las tengo que dar yo

a ti y a Paty por insistir en que tenía que denunciar.

Y a Espe y Lola, que me convencieron para seguir adelante.

-Tú no te quites méritos

lo que has hecho requiere mucho coraje.

-Si es por vosotras cuatro yo seguiría trabajando ahí.

Muerta de miedo con ese cerdo. -Bueno, eso ya ha pasado.

Tú mira adelante. ¿Estás buscando trabajo?

-Por eso vengo tan elegante, tengo una entrevista de trabajo.

-Cuéntame.

-Quería contárselo también a Paty. ¿No está?

-Pues no, y ya debería, hace media hora que empezó su turno.

-No sé si esperarla porque voy justa de tiempo.

-Mírala... -Lo siento, lo siento...

¡Tina! Qué guapa, ¿no? -Tengo una entrevista de trabajo.

-¡Toma ya!

-Iba de camino, pero quería contároslo antes.

Es para dependienta en unos grandes almacenes.

-Si están buscando dependientas elegantes y responsables,

te darán el puesto. -No lo sé...

Ojalá, me haría mucha ilusión.

Tengo una amiga trabajando ahí, que me ha recomendado,

y dice que el ambiente de trabajo es genial,

y pagan mejor que en el súper. -Ojalá que te lo den.

Te lo mereces más que nadie.

-Cuando sepas algo avísame. -Sí, sí, claro.

Me voy, que no quiero llegar tarde.

-Mucha suerte. -Hasta luego.

-Corre, que la puntualidad en el trabajo es muy importante.

¿A que sí, Paty? -Lo siento, María...

¿Has tenido mucho lío? -Hija, eso es lo de menos.

Lo que no es de recibo es que no avises, ni vengas,

y que no me cojas el teléfono. -Ya, lo sé.

Es que se me ha juntado todo. He pasado una nochecita...

¡Vaya tela!

-¿Has estado mala? -No.

Casi no he dormido y se me quedó el móvil sin batería.

Ni alarma ni llamadas, ni nada.

-Bueno, no te lo voy a tener en cuenta.

Pero cuéntame lo que te ha pasado que tienes cara de angustia...

¿Te puedo ayudar en algo?

-Es que la he liado muchísimo, y no sé si lo puedo arreglar.

Y no sé cómo hacerlo.

María, es que soy un desastre.

-¿Me vas a contar lo que te ha pasado?

-Anoche Jairo y yo nos acostamos.

-Tira...

Tira para adentro.

(Puerta)

Hola, papá. Hola, cariño.

¿Quieres tomar un café? Pues no, hija.

Solo quería saber

cómo estabas, qué tal has pasado la noche...

Siéntate.

Después de haber hecho una cena muy sana,

y de caminar media hora, me acosté y he dormido ocho horas.

Me he levantado a las siete, he meditado,

y estoy haciendo un desayuno equilibrado.

Tú, búrlate de tu padre.

Pero llegará el día que ese bichito que llevas dentro

se burlará de ti, ya verás.

No me burlo, es muy tierno que te preocupes por mí.

¿No crees que exageras un poco?

Puede ser, pero no estoy tranquilo sabiendo que vas a estar...

viviendo sola otra vez. Tendremos que hacernos a la idea.

Nerea no quiere vivir aquí.

Estos días en Barcelona le servirán para reflexionar.

Ojalá tengas razón.

Me encantaba tenerla aquí y...

Nos llevábamos muy bien.

Nerea me ha dicho que...

os habéis enfadado por algo relacionado con...

Iker y tú. No estamos juntos,

si eso es lo que quieres saber.

Pero ¿hay algo, o no?

A ver...

Iker me dijo lo que sentía por mí, pero...

yo le dije que no.

No quería hacer daño a Nerea,

y en este momento de mi vida, ¿qué hago yo pensado en novios?

Pero...

Por mucho que intento convencerme de lo contrario...

La verdad es que me gusta, siento algo por él.

He intentado ignorarlo, quitármelo de la cabeza, pero...

Comprendo.

Pensaba que te enfadarías cuando te contara.

¿Yo? ¿Por qué, cariño?

Claro que no.

Yo también traté de convencerme que lo mío con Montse

no iba a ninguna parte.

Y mira lo felices que somos ahora.

Cariño, ojalá...

vuelvas a disfrutar del amor.

Gracias, papá.

-Y con la tontería de los auriculares y de estar tan cerquita...

La música, todos los recuerdos de esas canciones...

Al final...

nos acabamos besando.

Y no sabes la cantidad de cosas bonitas que me decía.

-Me puedo hacer una idea.

Jairo es así, parece que no, pero tiene un pico de oro el tío...

-Sonaba tan sincero, lo que me decía era tan de verdad...

-Lo que fue es efectivo.

Si de aquí os fuisteis a su casa...

-No lo digas así, María, por favor...

-¿Cómo quieres que lo diga?

Pero no te estoy juzgando.

Pero pensaba que estabas a gusto con David.

-Y lo estoy, yo lo quiero muchísimo.

Estoy superbién con él, estamos genial.

O estábamos, o...

Pero ¿qué he hecho? ¿Cómo la he cagado tanto?

¿Qué he hecho?

-Nada, que Jairo te ha engatusado.

Tú estabas tranquila y él te ha comido la cabeza.

-Tampoco es su culpa.

Lo que pasa es que...

Entre nosotros todavía quedaba algo.

Yo pensaba que ya lo tenía superado, te lo juro.

Parece que no.

Si es que... Fue la música, fueron sus palabras...

-Lo que fuera nena...

Deja de pensar en lo que fue, y ponte a pensar en lo que va a ser.

-¿Por qué crees que no dormí en toda la noche?

Lo último que quiero en este mundo es hacerle daño a David.

No quiero. Y yo no voy poniendo cuernos por ahí.

En la vida.

-Ya.

Tú, ahora, plantéate qué es lo que quieres hacer,

si quieres seguir con David,

o volver con Jairo.

-Ojalá fuera tan fácil tomar esa decisión.

A ver...

Yo con David estoy muy bien...

Pero si siento esto por Jairo...

No puedo seguir así como así con él.

Es casi un alivio que se vaya de Madrid.

-¿Estás decidida a romper con David?

-No, yo tampoco he dicho eso, no.

Yo, lo que necesito ahora es tiempo.

Necesito aclararme las ideas, saber qué quiero y ya está.

Va a ser muy duro ver a David todos los días

y hacer como si no hubiera pasado nada.

No puedo hacer eso.

-No sabes cómo te entiendo, hija mía.

Bueno, y tienes que pensar otra cosa,

a ver cómo se comporta Jairo.

A ver si es discreto o...

-No puedo permitir que David se entere.

Y mucho menos por Jairo, me muero.

Tengo que decirle algo.

-Cambia de tema porque ahí viene.

Buenas, ¿qué tal?

-¿Tienes un momento? -Estaba liada, colocando esto...

-Tengo buenas noticias.

-Ah, ¿sí? -Que me quedo en Madrid...

contigo.

He hablado con mi padre y le parece bien.

Ahora tengo que buscar habitación.

Pero ya está decidido.

¿Qué, no dices nada?

Pensé que te haría ilusión.

-¿Que si me hace ilusión?

¿No ves que me he quedado sin palabras?

Muy bien...

¿Y el trabajo qué?

Mi padre va a hablar con los compradores

para que me mantengan el puesto de trabajo.

Yo creo que les vendrá bien contar conmigo

porque me conozco el negocio, el barrio...

-Sí, es una buena idea.

Qué sorpresa. -Es que estoy tan bien contigo,

estamos tan bien juntos...

Te dejo, que tendrás trabajo, y yo debo llamar a los compradores.

Luego te cuento. -Luego me cuentas...

Olga, ¿cómo no voy a estar contenta si dices que vuelves?

Claro, pero me has pillado por sorpresa y en comisaría.

¿Qué quieres?

Escucha una cosa... Pero, ¿seguro que vuelves?

¿No me saldrás en último momento con que tienes un master

y tardas tres meses en volver? ¡Adelante!

Te tengo que dejar, cariño.

Cuando sepas el vuelo en el que vienes,

me avisas para ir a buscarte a Barajas.

Yo también te quiero, Olga. Un besito. Chao.

¿Qué tal tu hija? Ella muy contenta y yo más,

porque me confirma que vuelve a Madrid.

Por fin. Ha pasado allí muchos meses, ¿no?

Demasiados, pero eso ya no importa porque la semana que viene

la tenemos aquí. A ver si me acuerdo de decírselo a Antonio.

Con el desfase de horas se me pasa. ¿Qué tal le va por Méjico?

Bien, creo que ha aprovechado el tiempo,

y ha podido hacer algo de turismo.

No sé, se habrá ido a la playa. Le habrá venido bien.

Con todo lo que ha pasado últimamente...

Desde luego.

Pero supongo que no has venido a preguntarme por mi familia.

Pues no. Siéntate, por favor.

Vengo a decirte que hace unos días le encargué a Alicia

que vigilase a Iker Lemos.

Cuando descubrimos que Castillo era corrupto,

saltaron las alarmas en Asuntos Internos.

Entiendo. Todos se pusieron nerviosos

y mandaron intensificar los controles.

Hay que curarse en salud.

Pero no vamos a investigar a todos los agentes así como así.

¿O es que tú tienes alguna sospecha concreta

de que Iker esté metido en algún asunto?

No puedo darte detalles.

Y no hay nada concluyente.

Si te lo cuento es por el afecto que sé que tienes a Alicia.

Ella ha defendido a Iker Lemos con uñas y dientes.

¿Quieres decir que también sospechas de Alicia?

No, para nada.

Pero, quizá, no está siendo objetiva en sus valoraciones.

Parece ser que Iker Lemos y Alicia Ocaña...

son algo más que un binomio. ¿Cómo lo sabes?

Por Marcelino.

Parece que todavía no tienen una relación como tal,

pero todo indica que entre Iker y Alicia hay algo.

A Régimen Disciplinario le da igual que tengan una relación,

y yo me alegro por ella, porque eso significa

que está superando la muerte de Rober.

A ti lo que te preocupa es que los sentimientos de Alicia

le impidan juzgar con objetividad

el comportamiento de Iker. Exacto.

Si Iker Lemos oculta algo, Alicia puede no darse cuenta.

Y ninguna de las dos queremos que se meta en complicaciones.

No, desde luego.

Te agradezco que hayas venido a contármelo.

Voy a estar muy atenta.

La idea es limpiar la mala imagen que nos ha dado la prensa.

He analizado las palabras clave del artículo

y las que más eco han tenido en redes sociales:

"Sospechas", "Registro", "Policía"...

"Narcotráfico"... -A ver, a ver...

¿No pretenderás usar esas palabras en el anuncio?

-No, papá. La idea es generar nuestro propio discurso.

Debatir con las palabras del adversario es jugar en su terreno.

Nosotros vamos a debatir con las palabras clave en sentido contrario.

"Salud pública", "Colaboración ciudadana",

"Transparencia"... -Entiendo, entiendo.

No vamos a hablar del negocio, sino de las ventajas sociales

que genera la empresa. -Eso es, papá.

Vamos a destacar que nuestros empleados

tienen el mejor seguro privado.

Todo lo que tenga que ver con el concepto "Salud pública",

inconscientemente desmonta en el lector el concepto "Narcotráfico".

-Sí, me parece una idea estupenda,

porque no parece que nos estamos defendiendo.

-Exacto. La mejor defensa es no contestar la acusación

y cambiar el discurso.

Esto son solo bocetos, ahora iré a la agencia

para hacer los diseños definitivos. -Pues ponte con eso ahora mismo,

y presiona a la agencia. Quiero que salga cuanto antes.

-Tranquilo, somos buenos clientes, tenemos prioridad.

Mientras tanto, lo que tenemos que hacer es

dar un punto tridimensional a la campaña.

Tienes que salir a la calle, que te vean salir por el barrio,

y no solo en una valla publicitaria. -Estoy dispuesto a hacer lo que sea.

-El concepto del "Narcotraficante" nos enseña tipos aislados,

superprotegidos, rodeados de lujo.

Nosotros vamos a dar la imagen contraria.

Vas a ir un día a un comedor social, a estrechar la mano a la gente...

-Supongo que también será conveniente

hacer una buena contribución económica

a esos comedores sociales. -Sí, pero sin hacer hincapié.

Soltar demasiado dinero da la imagen de lujo.

Lo que vamos...

Lo que vas a hacer es ponerte el delantal

y servir comida a los más desfavorecidos.

Sé que puede sonar extremo, pero piensa en el poder de la foto.

Daría la imagen contraría que da el artículo de ti.

-A mí no me tienes que convencer, hijo.

A mí me parece una idea cojonuda.

-Entonces, ¿por qué te ríes?

-Porque me siento muy orgulloso de ti, hijo.

Yo no quería que tuvieses ningún tipo de relación

con este negocio, pero reconozco que me equivoqué.

Porque tienes talento.

Y eres un "crack". No sé qué haría sin ti.

-¿En serio?

Papá, gracias.

Para mí significa mucho que mi trabajo te sirva.

-Claro que me sirve, hijo, y mucho.

Me siento muy orgulloso de ti.

Ayer, Jairo y tú me demostrasteis que formáis un gran equipo,

y que puedo confiar en vosotros. Y que juntos, los tres,

no solo acabaremos con Somoza,

sino con lo que se ponga por delante. -Por supuesto.

Pero ahora que tengo tu aprobación,

voy a la agencia para ponerlo en marcha.

-¿Te parece bien si quedamos a comer luego?

-Papá, hoy ni comer ni cenar.

Voy a encerrarme y mientras no lo tenga listo, no voy a salir.

No me esperes levantado -Vale.

En ese caso, avísame justo antes de terminar

para enviarte uno de nuestros coches.

-No hace falta, cogeré un taxi.

-No voy a admitir ninguna discusión sobre este asunto.

Yo estaré más tranquilo si tú no vuelves solo de noche a casa.

Ya sabes que Somoza, esta vez, va muy en serio.

-Te recuerdo que llevo un arma.

Si vienen a por mí, se llevarán una sorpresa.

-Nunca pensé que diría esto, pero ahora mismo,

me alegra que lleves una pistola encima.

-Luego te veo.

-Se podían haber buscado un cruce de caminos, un descampado...

Parecen tontos. -Como les caiga delito

contra estafa, falsedad de documentos,

y delito contra la seguridad vial,

no te digo que no acaben en la cárcel.

(Teléfono)

-¿Qué pasa?

-Nada, Teresa, que...

Me dice que no puede venir al cine esta noche.

-Por un día que no os veáis no pasa nada, ¿no?

-Es la tercera noche seguida que me dice que no puede, ya le vale.

-Estará liada la mujer, tampoco es tan grave.

-Grave no es, es la forma en la que lo dice.

Mira...

(LEE) "Me encantaría, pero no puedo".

"Hablamos. Un beso".

Una vez vale, pero tres cansa.

-Le has preguntado por qué no puede? -No quiero pedirle explicaciones.

-Prefieres andar montándote películas y cabreándote.

-Oye, si te vas a burlar de mí...

-No me estoy burlando.

Te digo que la llames, charles con ella un rato,

y le preguntes por qué está tan liada.

-Igual la llamo después... -(IMITÁNDO) Igual la llamo después...

Prefiero darle la chapa a mi compañero...

Hola, Iker. Perdón.

Me preparo un café y os dejo pelear tranquilos.

No estábamos peleando, hablamos sobre los problemas de pareja.

-Oye, que yo no tengo problemas de pareja.

-Pues cuéntale tu movida a Iker,

verás cómo este chaval sabe darte algún consejo.

-¿Yo pedirle consejos a este?

Tú me darás consejos de cómo ligar,

pero ¿qué sabes tú de relaciones serias?

-Tampoco trates a Iker así, por Dios.

El de los consejos he sido yo, él solo viene a tomar café.

Que no, Elías, Nacha tiene razón,

que no estoy hecho para relaciones largas.

Mejor vamos a tomar declaración a estos del accidente falso.

-Sí, mejor nos vamos yendo. Venga.

Chao.

Entonces, ¿la habitación tiene baño propio?

Vale, el piso tiene dos baños,

y cada baño lo compartirían dos habitaciones.

Sí, sí, a las cinco y media. Perfecto.

Vale, gracias. Hasta luego.

Chao.

Hola, Paty. -Hola.

-¿Cómo tienes esta tarde para escaparte un rato?

-Pues no lo sé. ¿Por? -Mira...

Habitación exterior, 18 metros cuadrados,

400 euros con internet de fibra óptica, y limpieza semanal.

Tiene ascensor y la cocina equipada con todo.

¿Qué? Bien, ¿no? -No suena mal.

Y no se admiten ni fumadores, ni mascotas...

Será un sitio limpio...

He quedado esta tarde porque creo que se ocupará muy pronto.

¿Te vienes conmigo a verlo?

-Tendría que preguntarle a María, pero no creo que pueda esta tarde.

-Pregúntale. Está a un cuarto de hora de aquí.

Muy cerca de tu piso está.

-¿400 euros no es mucha pasta? ¿Cuánto te piden de fianza?

-Dos meses.

De entrada va a ser un pico, pero...

Creo que merece la pena.

Me haría mucha ilusión que vinieras a verlo y me aconsejaras.

-¿Estás seguro de que te quieres quedar aquí cien por cien?

¿En Madrid? -Pues claro.

Sí. Ya me han dicho que me mantienen el puesto aquí.

Y con un sueldo bastante decente.

-Pero con tu padre no tendrías que pagar nada.

Y tendrías tiempo para estudiar las oposiciones con tranquilidad...

-Aquí seré un empleado y tendré un horario.

Mi padre puede tirar de mí todo lo que quiera.

Montar una granja es un trabajo. -Ya.

-El primer año hay que echar más horas que un esclavo.

-Pero es tu padre, si tú le pides tiempo para estudiar...

te lo va a dar, un jefe no es tan comprensivo.

-Me da la impresión de que no te mola que me quede en Madrid...

-No, no es eso.

Es que...

Me parece preciosa la idea de que te quieras quedar conmigo.

Pero no quiero que condiciones tu futuro por mi culpa.

-Pero Paty...

Que tú también formas parte de mi vida y de mi futuro.

Esto ha sonado muy solemne, pero que estamos bien.

-Yo no he dicho que estemos mal. -Puedo trabajar y estudiar a la vez.

Mucha gente lo hace, tú lo estás haciendo.

Sería peor si me fuera al pueblo.

¿No ves que me paso los días pensando en ti?

Si no te veo un rato cada día, no me concentro.

-No te merezco.

-¿Por qué dices eso?

Paty, mírame. ¿Qué pasa?

Ya sabes que puedes decirme lo que sea.

¿No quieres que me quede?

-No es eso...

-¿Qué?

-Anoche pasó una cosa.

Jairo vino al bar...

y estuvimos hablando.

Se me puso a hablar de cuando estábamos juntos...

De lo que habíamos vivido, y empezamos a recordar...

-Os liasteis.

-Lo siento, lo siento de verdad.

-¿Todavía estás enamorada de él?

-Creo que sigo sintiendo algo por él, sí.

-Y yo hablándote de alquilar pisos y de futuro...

-David, yo estoy superbién contigo, me encanta estar contigo,

me haces muy feliz.

Lo que siento por ti es muy fuerte.

-No tan fuerte si te has liado con otro.

Y con tu ex...

¿Y qué tal fue?

Si me lo has contado, no estarás arrepentida.

Estás deseando que me largue de Madrid

para repetir con total libertad. -Eso no es verdad.

-Tienes razón, no debería decir eso.

No debería decir nada.

Tú y yo ya no tenemos nada que decirnos.

-¿Lo dices en serio? ¿No vas a hablar conmigo más?

¿Me vas a dejar y ya está? -No.

Yo no te he dejado.

Eres tú quien se ha cargado todo esto.

Y, ahora, por favor,

¿te importa dejarme solo? Tengo un montón de cosas que hacer.

Para empezar, cancelar la visita que tenía.

La del piso.

No tiene sentido que me quede a vivir aquí.

-Lo siento.

Qué bien huele ese café.

¿Te preparo uno? Ya sabes que no puedo tomarlo.

Porque has leído que la cafeína no es buena para el niño.

Pero habrá estudios que aseguran lo contrario.

Por si acaso, me tomo un té.

Está bien.

¿Qué tal con Nerea? ¿Se marchó?

Se ha marchado, pero todavía no se ha mudado.

No lo entiendo.

Ha metido todas sus cosas en cajas,

pero se ha ido unos días a Barcelona.

Espero que reflexione y dé marcha atrás.

Siento haberte puesto en esta situación.

Tú no me has puesto en ninguna situación.

Nadie me obligó a besarte.

Estaba pensando que...

si estás sola y no tienes planes...

podría llevarte la cena.

Hola.

Hola.

Yo he terminado mi descanso. Hasta luego.

Hasta luego.

¿Qué tal, Claudia?

Bien, me siento un poco sola, pero pasará.

¿Qué tal tu relación con Iker?

No tengo ninguna relación con Iker, todavía no sé lo que es.

Yo te estaba preguntando por el trabajo.

Por tu relación con tu binomio.

Pero ya me has confirmado que hay algo.

Y...

Bueno, me preocupa, porque...

no se me olvida que en su día le acusaron de...

de estar metido en algo turbio.

Y ahora tiene todos los focos sobre él.

Será lo que sea, pero estoy convencida de que está limpio.

No digo que no, pero me sorprende la seguridad con que lo defiendes.

Tú siempre me has hablado con mucha claridad.

¿Qué es lo que te preocupa de verdad?

Tú.

Me preocupas tú.

A ver, Iker...

me dijo lo que sentía por mí.

Pero no hay nada entre nosotros.

Yo sigo echando de menos a Rober,

y al despertarme de noche creo que lo tengo a mi lado.

Además, voy a tener un hijo y no quiero pensar en relaciones.

Verás...

Hay momentos en los que la vida te sorprende

con situaciones que no estaban previstas.

Yo creo que te ha llegado uno de esos momentos.

Y es muy complicado de gestionar.

Por eso me preocupa.

Porque recuerdo lo que me dijiste de él, que era un don Juan,

un poco frívolo... Y tú...

puedes ser vulnerable.

Pero me conoces,

y sabes que soy fuerte. Lo sé.

Pero no quiero que te hagan daño.

Si me da el visto bueno, los llamo para darles luz verde.

He reservado una habitación de hotel y entradas en el Bernabéu,

por si necesitan una coartada.

-A mí no me preocupa su coartada, me preocupa su currículum.

¿Quiénes son esos tipos?

-Están curtidos, patrón.

Tienen condenas por asalto y robo. Son profesionales.

No es la primera vez que hacen este trabajo.

No les temblará el pulso cuando tengan delante a Quintero.

-¿Y las armas? ¿Las consiguió?

-Se las daremos cuando lleguen al hotel,

estarán en Madrid 24 horas.

-¿No habrá hecho la reserva del hotel desde aquí?

-Por supuesto que no.

La hice desde una cuenta falsa en un locutorio.

Nada puede relacionarlos con esta empresa.

-¿Y dónde lo va a hacer?

¿En su despacho, en su casa, en la vía pública...?

-Será en su despacho.

Sabemos que Quintero trabaja hasta tarde,

y sabemos cómo neutralizar la vigilancia.

-Recuerde a estos tipos que tienen que abrir la caja fuerte.

Necesitamos que parezca un robo. -Sí, señor.

-Deshágase de esto.

-Una pregunta, ¿cuál es el plan cuando acabemos con Quintero?

-Cuando esté muerto tendremos que negociar con Quintero junior.

Ese es un chico, no sabe lo que está haciendo.

No está a la altura de su apellido.

Cuando nos vea la cara se va a cagar en los pantalones.

-Entendido. Con permiso, patrón. -Tano...

Quiero que esos tipos le digan a Quintero antes de matarlo

que los manda Alejandro Somoza.

No me conformo con verlo muerto.

Quiero que sepa que fui yo quien le ganó esta guerra.

-Así será, señor.

-Parece que Tina va a conseguir un nuevo trabajo.

De dependienta. La recomendó una amiga.

Está más contenta, vino a contárnoslo.

-Ay, ojalá la contraten.

Porque se lo merece -Sí.

-Hablando de dependientes,

me he enterado de que Jesús vende la frutería.

Eso parece.

-Qué pena...

No ha durado ni seis meses abierta, ¿no?

-Y eso que el negocio no les va mal.

Parece que se van fuera de Madrid.

-¿Definitivamente? -Pues sí.

Prefiere vivir en el campo con los animales y no con las personas.

-Con la buena pareja que hacíais... -Espe, no me digas esas cosas.

Bastante mal lo estoy pasando yo. -¿En serio?

No sabía que te afectó tanto. Fuiste tú quien lo dejó.

-Es que estaba hecha un lío.

Tenía todavía a Elías en la cabeza.

No quería marear a Jesús y tenerlo en vilo con mis neuras.

-Te entiendo.

-Ahora me doy cuenta de que hice mal. -¿En serio?

Pero ¿sigues enamorada de Jesús?

-Supongo que sí. -¿Cómo que supones?

-Creo que no supe ver que estaba enamorada de él,

y ahora que es tarde me doy cuenta.

-¿Y se lo has dicho a él?

-¿Cómo voy a decírselo?

Primero que sí, luego que no,

y ahora que se va, ¿le vuelvo a decir que sí?

Pensará que estoy loca.

Que soy una veleta. Lo voy a volver loco.

-Yo creo que le gustaría saber que... -¡Me lo han dado!

¡Me van a contratar, tengo trabajo! -¡Ay, ay, ay!

-¡Pero qué alegría, hija mía!

-¡Enhorabuena, me alegro mucho!

-Estoy que no me lo creo, de verdad.

Fui para la entrevista, y he estado a punto de marcharme

de los nervios que tenía.

Estaba convencida de que me dirían que no.

-¿Por qué? -Os parecerá una tontería,

pero al haber estado tanto tiempo en el paro, y...

en el primer trabajo me toca un acosador...

Me dio por pensar que ya no tendría suerte nunca más.

-No es ninguna tontería,

es un mecanismos psicológico muy normal.

Te proteges de una posible decepción anticipándola.

-¡El caso es que te lo han dado! -¡Ay, sí!

Me voy a celebrarlo con unas amigas ahora.

Muchas gracias, de verdad.

-Y disfruta, que te lo mereces.

-Hasta luego. -Hasta luego, bonita.

Oye, Espe,

¿cómo es lo del mecanismo ese psicológico?

-Ah, eso.

Que te proteges de la frustración anticipándola.

Lo típico, que te pones en lo peor

pensando que cuando llegue la decepción

te dolerá menos, pero no funciona, luego te duele igual.

Y te has perdido la satisfacción de vivir con un poco de esperanza.

-Es lo que yo estoy haciendo con Jesús, ¿no?

No decirle lo que siento por si me manda a freír espárragos.

-Yo no te lo quería decir así por no presionar, pero...

Sí, es precisamente lo que estás haciendo.

-Ya.

¿Tú crees que yo debería tener esperanza y decírselo?

-Yo no me atrevo a decirte lo que tienes que hacer,

porque es un tema muy personal. No te puedo decir nada.

Ahora... yo hablaría con él.

Y yo me voy que...

¿Qué te digo, María? Ánimo.

Toma.

(Puerta)

-¡Adelante!

Nacha... No sabía que venías.

-No quería molestarte, pero quería comentarte una cosa.

-Es que tengo cita en unos minutos y no he revisado las notas.

-¿No me puedes dar ni dos minutos?

-Claro, sí. Pasa.

¿Ocurre algo? ¿Estás preocupada?

-Bueno, es que... Quería preguntarte una cosa.

Hace unos días que me estoy calentando la cabeza,

y no quiero seguir así.

¿Tú me estás evitando?

-¿Qué? Pero ¿qué clase de pregunta es esa?

-No sé, pero es la tercera vez que te propongo quedar

y me dices que no puedes. Tampoco me explicas por qué no.

No digo que me tengas que dar explicaciones, pero es raro.

-Siento muchísimo que te sientas así, de vedad.

Tengo muchísimos trabajo, es solo eso.

-Segura que es solo eso?

Porque si ha pasado algo y yo no me he enterado...

O hice algo que te ha molestado dímelo.

-Nacha, no hay nada de eso.

Me ha salido una ponencia para un congreso de psicología,

y apenas he podido prepararla porque tengo mucho trabajo.

-¿Segura? ¿No tengo por qué preocuparme?

-Nada, nada por qué preocuparte.

De hecho, ya tengo el borrador.

A partir de ahora voy a estar mucho más libre.

-Entonces, ¿podremos quedar?

Tenía tantas ganas de verte. -Y yo también.

Siento mucho que te hayas sentido así.

Estaba tan metida en el trabajo que no me di cuenta.

-Perdóname tú también, que he venido en plan posesivo...

-No hay nada que perdonar.

Me quedo con que me echabas de menos. -Entonces, ¿quedamos esta noche?

-Justo esta noche no puedo.

Viene una amiga de Barcelona para el congreso y vamos a cenar juntas.

-¿Y tú amiga es psicóloga? -Sí, se llama Mar.

En Barcelona se portó tan bien conmigo, que le debo esta cena.

La voy a llevar a un indio...

(Teléfono)

Perdona, lo tengo que coger. -Claro. Yo ya me voy.

-Hablamos luego, ¿vale? -Vale.

¿Sí?

Dime, Ernesto.

Claro. Sí, la podemos cambiar. ¿Cuándo te vendría bien?

-¡Joder! -¡Que soy yo!

¿Te he asustado? Perdona.

-Pues sí, me has asustado, tío.

-Lo siento, soy un estúpido.

-No, lo siento yo.

Perdona, no tengo un buen día.

-¿Por qué? ¿Por mi culpa?

-No sé, tú qué crees?

-Yo creo que lo de ayer estuvo bien, y que disfruté mucho.

¿Y tú?

-Se lo he contado a David.

Y él no piensa lo mismo que tú.

-Joder, vaya palo.

¿Se lo ha tomado muy mal?

¿Cómo se ha enterado?

¿Lo ha adivinado o se lo has confesado tú?

-A ver, David confía mucho en mí.

Bueno, confiaba.

Tiene el derecho de saberlo.

Y es un buen chico que no se merece el daño que le he hecho.

-Ya...

¿Qué ha dicho cuando se lo has contado?

-En resumen, que me vaya a la mierda y que no me quiere ver más.

-¿En serio? ¿Ha cortado contigo?

Lo siento mucho.

-Claro, estas destrozado, no te jode...

-No te voy a engañar, yo prefiero que no estéis juntos,

pero no me gusta que lo pases mal. -Pues lo estoy pasando mal.

-Yo quiero que sepas

que no me arrepiento en absoluto de lo de ayer.

Y que fue el mejor momento que he tenido desde hace tiempo.

-Sí...

Fue bonito.

Y me acuerdo todo el rato.

Pero me gustaría olvidarlo. -¿Y por qué?

¿Por qué tenemos que olvidar las cosas que nos gustan?

-Porque también tenemos que actuar con cabeza.

Y lo normal es que me olvide de ti de una vez.

Pero no puedo.

-¿Y ahora qué hacemos tú y yo?

-No lo sé, dímelo tú, porque yo...

No tengo ni idea para dónde tirar. -Para empezar...

¿por qué no quedamos esta noche

para hacernos compañía y para hablar sin preocupaciones?

¿O por qué no vamos a bailar a una discoteca?

Como aquella que tanto te gustaba, la Red Star.

-Sí, me vendría bien salir un poco y...

despejarme y bailar hasta agotarme. -Me parece una pedazo de idea.

-Cualquier cosa menos seguir pensando en esto.

-Pues listo. Voy a sacar entradas por internet.

He mirado y hay mazo de conciertos y el garito se llena enseguida,

hay que comprarlo antes.

-Fíjate qué previsor eres cuando quieres.

-¿Has visto? Al final será verdad que he madurado.

-Tengo que seguir trabajando.

Nos vemos luego, ¿vale? -Vale.

Una cosa antes de irme...

Hoy está siendo...

el mejor día

que he tenido en muchísimo tiempo.

Y lo está siendo gracias a ti. Quiero que lo sepas.

-"Hola".

Hola. ¿Puedes hablar?

Me iba a acostar. ¿Qué quieres? "Solo quería saber cómo estabas".

¿Nerea? Sí, sí, estoy bien.

Estoy muy cansada, me iba a la cama.

¿Querías decirme algo? "No, no te quiero molestar".

Quería decirte que te echo de menos y que se me hace raro estar sin ti.

"Miro tus cajas y..."

¿Crees que podrías pensártelo un poco más?

"¿Hola?"

Hablamos a la vuelta, ¿vale? Por teléfono no es plan.

"Me voy a la cama. Buenas noches". Claro. Buenas noches.

(Puerta)

Hola. Iker, ¿qué haces aquí?

Te traje la cena: lasaña.

No la he preparado yo, pero el detalle es lo que importa.

Lo siento, pero ya he cenado.

Qué cara has puesto... Es broma, me encanta la lasaña.

También te traje vino.

Estoy embarazada, no puedo beber.

No te tienes que preocupar, que esto es vino sin alcohol.

Ideal para embarazadas. ¿Sabías que existía?

La verdad es que no. Muchas gracias.

No sé si es buena idea que hayas venido.

Mejor dicho, que yo acepte esta cena.

¿Y por qué?

Alicia, yo no he venido con la intención de nada, salvo cenar.

Aunque si cambias de opinión yo me adapto.

El problema es que no traje pijama ni líquido para lentillas.

¿Llevas lentillas?

No, pero queda bien en la frase, ¿no?

Vamos a la cocina y lo preparamos. ¡Marchando!

A esa hay gente tenemos que pagarles con su propia medicina.

Estoy llamando a mis contactos en Méjico

para que me den información de las rutas que Somoza tiene allí.

En algún sito tuvo que dejar rastro. -¿Rastro de qué?

¿De que trafica con drogas? -Me da exactamente igual.

Necesito un hilo del que tirar

para conseguir la mayor información posible.

No solo lo filtraré a la prensa española,

también a la agencia antidroga norteamericana.

A la DEA. -Oh...

Don Fernando, eso son palabras mayores.

Como salga bien puede ser mortífero.

-La mejor defensa siempre es un buen ataque.

-Lo único...

¿No le da un poco de reparo...

ir a la policía?

Aunque sea Somoza...

-Me importa una mierda si me toman por un chivato.

Lo importante es acabar con el enemigo,

antes de que él acabe contigo.

Y nuestro principal problema ahora no es la policía,

es ese colombiano.

-Pues es verdad. Qué tontería.

¿Y usted cree que los de la DEA

pueden coger a Somoza? -No lo sé,

Somoza tendrá un buen entramado empresarial

y será difícil relacionar su dinero con la droga,

pero le haremos daño, tendrá que cambiar las rutas

y eso le costará una fortuna.

Mientras tanto, Julio trabaja en una campaña publicitaria

para lavar la imagen de Transportes Quintero.

-Hablando de eso, don Fernando, ¡chapó!

Julio se está dejando la piel por la empresa.

-Sí que lo está haciendo, sí.

¿Quieres una copa? -No, de hecho,

me tengo que ir, a no ser que me necesite para algo.

-Yo no te necesito para nada, vete cuando quieras.

-Vale.

-¿Va todo bien? ¿Pasa algo?

-No pasa nada, solo que...

que he quedado con una chica. -¿Con una chica?

¿Y eso? -Bueno, con una chica...

Con Paty. -¿Con Paty?

¿Estáis saliendo juntos otra vez?

-No, no, saliendo juntos no,

pero hay muy buenas perspectivas.

-No sabes cuánto me alegro por ti. Anda, tira...

Vete corriendo, no sea que llegues tarde y se estropee la cita.

-Hola.

-¿Podemos hablar un momento?

-Sí. ¿Quieres hacerlo aquí o vamos a otro lugar?

-Mejor aquí si a ti no te importa.

-No, claro que no.

Dime.

-¿Has firmado ya la venta del negocio?

-Todavía no, estamos con el papeleo.

Firmaremos en un par de días. -No te vayas, Jesús.

Quédate en Madrid, quédate en el barrio.

-María, ¿por qué me dices eso ahora?

Si te sientes responsable, ya te dije que no tiene que ver.

-No es por eso.

No quiero que salgas de mi vida.

-No entiendo por qué me dices eso ahora.

Fuiste tú la que quería acabar con la relación.

-Ya lo sé, pero en realidad no...

no quería dejarla, lo que pasa que...

no sabía qué pensar y no quería jugar con tus sentimientos.

Entiendo que estés molesto porque parezco una cría caprichosa:

ahora que sí, ahora que no...

Pero entonces no estaba segura, y ahora sé lo que quiero.

-María, no sé qué decirte.

Me encanta que me digas eso, pero...

Hace dos semanas decías lo contrario. -Ya lo sé.

Necesitaba pensar.

Necesitaba sentirme segura

de que lo que sentía por Elías no iba más allá.

Y no quería seguir la relación contigo y hacerte daño.

-Daño... Un poco ya me has hecho.

-Lo siento, Jesús.

De verdad, mi intención era la contraria.

Yo entiendo que te quieras ir, pero no podía dejar que te fueras...

sin contarte lo que...

lo que he descubierto.

-¿Qué has descubierto?

-Que te necesito.

Que quiero estar contigo, que...

que no soporto la idea de que te vayas.

Que te quiero.

Pero soy una pava y entiendo que...

que tú quieras seguir con tu vida y yo...

te deseo lo mejor.

-Espera. Espera, no te vayas.

María, yo...

no quiero irme a ninguna parte, yo...

en realidad quiero...

quiero quedarme aquí, en Madrid.

Contigo.

-Vaya, hombre...

Jairo, soy Fernando.

Te llamo porque he encontrado en el suelo de la oficina

un par de entradas para una discoteca,

Red Star.

Supongo que se te habrán caído cuando estuviste hace un momento.

No te vuelvas loco buscándolas.

Si necesitas que te las acerque, voy en un salto.

No quiero que se te estropee la cita con Paty por esta tontería.

Llámame y me dices qué quieres que haga.

Hasta luego, hijo.

(Cargador de revolver)

¿Quiénes sois y qué queréis?

-¡Silencio! Aquí las preguntas las hago yo.

¿Dónde está la caja fuerte?

¡Vamos!

-Está bien, está bien. La caja fuerte está allí,

detrás del cuadro de la esquina.

¡Tranquilo, tranquilo!

Tranquilo...

Os daré todo lo que hay.

Esto es todo, no hay más.

Puedes mirar si quieres.

¿Qué pasa?

No venís solo por el dinero, ¿verdad?

¿Habéis venido a por mí?

-Alejandro Somoza te manda saludos.

-¡Al suelo, jefe!

-¡Maldito hijo de...!

Jairo, hijo...

-Don Fernando, me han dado. -¡Dios!

-Me cuesta respirar...

-No te muevas, voy a llamar a una ambulancia.

Hola. Llamo desde Transportes Quintero.

Ha habido un tiroteo en la oficina, hay una persona herida.

Tiene dos tiros en el pecho. Por favor, es muy urgente,

vengan inmediatamente... Eso es, esa es la dirección, sí.

No tarden, por favor. Es muy urgente, es grave. Gracias.

Tranquilo, hijo, tranquilo...

Voy a por el botiquín para taponarte la herida.

-No lo haga don Fernando, no se vaya.

Ayúdeme... -Espera, espera...

Espera, hijo, espera...

¿Por qué has tenido que volver? ¡Maldita sea!

-Quería volver a por las entradas de la discoteca.

Tenía que ir con Paty a bailar.

A ella le encanta bailar.

Dígale que me acordé de ella en este momento.

-Yo no le voy a decir... -Que la quiero mucho.

-Se lo vas a decir tú... -Y a mi madre...

A mi madre, por favor, hágalo por mí.

Y a Alicia también.

Usted debería enamorarse, don Fernando, se lo merece.

-No te preocupes ahora, no gastes fuerzas.

Tranquilo, se lo dirás tú.

¿Eh?

-Me alegro mucho de haber venido.

He podido salvarle la vida, como usted a mí.

-Sí, sí, tranquilo. La ambulancia está a punto de llegar.

-Somos un gran equipo. -Siempre lo hemos sido.

Siempre hemos sido un gran equipo.

-Prométame una cosa.

-Dime.

-Mátelo.

Mate a ese cabrón de Somoza.

Por mi hermano.

-Te juro que lo haré. -Y por mí.

-Te juro que lo haré, hijo.

Mataré...

a ese maldito colombiano con mis propias manos.

No te preocupes, Jairo.

Jairo...

¡Jairo!

¡No!

Jairo...

-¿Tú vienes con ganas de marcha, ¿no?

-No pensarás que he venido a Madrid solo para aburrirme en ese congreso.

-Al verte tan estilosa he dicho:

"Esta no viene a trabajar". -La ropa gris está en el hotel.

Para la noche hay que ponerse algo más interesante.

¿O no?

-Escúchame bien, hijo, escúchame bien, maldita sea,

No puedes decir ni una sola palabra de Somoza, ¿me entiendes?

Ni una sola palabra.

Te van a hacer muchas preguntas, tienes que hablarles mucho.

Tienes que contarles todos los detalles que puedas,

pero habla solo de tu trabajo en la dirección de marketing.

Pero ni una palabra de Somoza, ¿me oyes, hijo?

"¿Ha pasado algo?" Sí...

Ha habido un tiroteo en Transportes Quintero.

Tenemos tres cadáveres. ¿Qué?

Uno de ellos es...

Jairo Batista.

Dios mío...

Han entrado a robar en Transportes Quintero,

¿A Fernando le ha pasado algo?

Se enfrentó a ellos y salió ileso gracias a Jairo.

Al parecer, llegó a tiempo de salvarle la vida.

Le han disparado.

O sea, usted no sabe un carajo de lo que ha pasado.

¡Usted es un inútil!

-Al menos hemos empezado a acabar con nuestros enemigos.

-¡A mí qué carajo me importa la muerte de Jairo Batista.

Yo quiero salir de general, no de los soldaditos.

-Ese cabrón intentó matarle, patrón.

-Usted no está entendiendo nada.

Señor Quintero, ¿el contenido de la caja fuerte estaba asegurado?

Sí, estaba asegurado.

Entonces, parece claro que Jairo Batista

no se jugó la vida por recuperar el dinero,

sino porque sabía que le iban a matar.

La pregunta es por qué lo sabía.

¿Cómo que le han disparado? ¿Y quién ha sido?

-No te puedo dar más detalles, la investigación está abierta.

-Tío, ¿se puede saber dónde cojones estás?

Llevo una hora esperándote, ¿qué haces?

-Estuvo Teresa. -Ah, ¿sí? ¿Para qué?

Para poner una denuncia.

-¿Le pasó algo? -No, tranquila, Teresa está bien.

La denuncia la puso la amiga que venía con ella.

-¿Te suena si esa amiga se llamaba Mar?

-Sí, ¿la conoces?

-No... Bueno, Teresa me ha hablado un poco de ella.

-Eres mala, pero mala...

-Por eso te gusto tanto...

-No te vas a creer lo que me ha pasado.

No te lo vas a creer...

¿Te acuerdas que Jairo me dejó tirada en la Red Star?

Pues lo ha vuelto a hacer.

Con dos cojones. Dos horas he estado esperando en la discoteca.

Con este frío y con esta mierda de chaqueta.

-Cariño, quiero hablar contigo... -Y ni una llamada, por supuesto.

Ni una nota de voz ni nada...

Me he fundido el teléfono a llamarle y no lo coge.

¡Muy fuerte! Pero te digo una cosa, paso.

Paso completamente, que haga lo que le dé la gana.

Yo estoy harta.

¿Y tú por qué estás aquí todavía?

-Siéntate, que quiero hablar contigo, por favor.

-¿Qué pasa?

  • Capítulo 265

Servir y proteger - Capítulo 265

21 may 2018

Tano informa a Somoza que ha contratado a dos asesinos a sueldo para eliminar a Fernando Quintero esa misma noche. Miralles no se fía de Iker y pide a Alicia que sea prudente. Paty se siente culpable por haberse acostado con Jairo. María se atreve a decirle a Jesús que está enamorada de él.

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