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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 262 - ver ahora
Transcripción completa

-Hola. ¿Quién era ese? -Un empresario.

Está interesado en invertir en El Color de la Huerta.

-Me imagino que le habrás dado largas.

-Bueno, de momento me lo voy a pensar.

Por ahora está valorando la oferta, no hay ninguna decisión tomada.

-Creo que es tu talla. -Sí, porque tú y yo ahí andamos, sí.

Perfecto. ¿La tarjeta esa que usáis para fichar?

-Sí. Toma.

-¿Me trajo lo que le pedí?

-Está vacío. Aún no he conseguido copiar

el contenido del ordenador de Quintero en el USB.

-Me he enterado de que uno de los empleados

estuvo en un bar bebiendo, emborrachándose, tomando copas.

Otra persona fichó en su nombre. -¿Quién?

-Jairo Batista.

-Esa mujer le está espiando. Es peligrosa.

Sé de primera mano que quiere tener acceso a su ordenador.

-Estuvo merodeando por su despacho, así que creo

que su objetivo era usted. -¿Qué quiere decir con eso?

-Que Jairo Batista vino a matarle.

-Julio, no me importa estar vivo o muerto.

No te enteras, mi vida es una mierda.

Mi impulso para levantarme de la cama es matar a ese cerdo.

Yo fui el que mató al hijo de Somoza, no mi hermano.

¿Te estás enterando de qué va la movida?

-Iker Lemos oculta algo, estoy convencida.

Cuando llevas tantos años buscando manzanas podridas,

puedes distinguir una con los ojos cerrados.

Está bien, estaré atenta.

Haré una declaración de fuerza para que me tomen en serio.

Por ahora, llámeme a nuestro policía.

Dígale que venga inmediatamente, quiero hablar con él.

Estoy cansado de esperar que las cosas pasen.

-Don Alejandro quiere verte hoy. "¿No podemos quedar mañana?".

Para esta tarde había hecho planes. "Pues los anulas".

-Nada, te llamo del móvil de una amiga.

Me han dado el trabajo, empiezo mañana.

-No se ha confundido, que te ha metido en el almacén,

te ha acariciado, te ha agarrado de las muñecas,

te ha besado, te has negado y ha seguido.

¡No se ha confundido! -No tengo eso en la cabeza.

-¿Y qué tienes? -Quedarme sin curro.

Es lo que me importa. -Tienes mi número.

De verdad, a la hora que lo necesites, llámame. Por favor.

-Tina, yo te lo digo ya como compañero,

recuerda que estás en periodo de prueba.

-Mira, hoy no voy a poder ir a las cañas, pero mañana, sí, ¿vale?

-Bien, eso está mucho mejor. Está mucho mejor.

Si quieres mañana hablamos de hacerte un contrato fijo

antes de que termines tu periodo de prueba, ¿vale?

¿También has terminado?

Sí, pero debo pasar por el despacho de Fede.

Tengo un asunto pendiente. Bueno. Chao.

Hablemos de Quintero. Simplemente sospechas.

Nunca han podido acusarle de nada.

Quiero toda la información que tengan.

¿Qué hacías en la constructora de Somoza?

Me han dicho que Somoza tiene que recibir mercancía

camuflada como material de construcción

y la iban a descargar esta noche.

¿Por qué no has informado a los superiores?

Alicia, cada vez que hay sospechas sobre Somoza o Quintero

siempre termina igual, no se les puede molestar sin pruebas.

No las tenía, fui a buscarlas. ¿Viste algo?

Estuve hablando con los vigilantes, Somoza no estaba.

Husmeé un poco, pero no vi nada raro.

(Música emocionante)

Oye, ¿y las playas son como en las películas?

¿Grandes de arena blanca?

Que ya lo sé, cariño, sé que estás trabajando,

pero podrás ir un rato, ¿no? Claro que me gustaría estar allí,

pero hasta que no tenga el don de la ubicuidad, no puedo.

Claro, sí, hombre.

(SE RÍE)

Bueno, yo también te quiero.

(Timbre)

Te dejo. Venga, un besito. Chao.

Buenos días. Churros.

Como en los viejos tiempos.

Bueno, yo te pongo un café y tú te comes los churros.

No me los vas a rechazar, Claudia. Si sabes que los tengo prohibidos.

¿Y quién te los prohíbe? ¿Tu médico de cabecera?

¿Este que se está bronceando en Acapulco?

Mira que eres malo. ¡Que está trabajando!

(ACENTO MEXICANO) Bueno, pues unos churritos están de madre.

Y sabes que tengo un problema, que cuando empiezo, no puedo parar.

Ya, bueno, tú imagínate, ¿eh?, que has hecho un viaje en el tiempo,

que estamos en la churrería de la Patru

después de toda una noche de troncha.

Qué mano tenía la Patru para los churros.

Sí. Le pongo azúcar y todo.

Vale. ¡Dele! (SE RÍE)

Echo de menos aquellos tiempos, ¿tú, no? ¿Eh?

Bueno. Sí.

Aquellas noches de frío en invierno,

aquellas persecuciones en el Seat Ritmo,

"Ritmillo" le llamábamos. El "Ritmillo", ya no me acordaba.

Recuerdo el primer día que llegaste a Distrito Sur.

¿Sí? Eras la única mujer

en toda esa formación de hombres y así nos pusiste a todos derechos.

Pues más de uno de esos me las hizo pasar canutas.

Pues pasaría igual en la tuya. Ahora eres la que más manda.

No, el que más manda es Bremón.

Anda ya, si le estás salvando el culo todo el día.

Aquí estamos para ayudarnos, Elías. Yo le ayudo a él, tú me ayudas a mí.

Y tú me estás ayudando siempre.

De hecho, me enseñaste a patrullar en el "Ritmillo".

Los compañeros creían que estábamos enrollados, ¿te acuerdas?

Sí y cuanto más lo negábamos, menos se lo creían.

Bueno, pero algo había, reconócelo. Eso ya lo hemos hablado, Elías.

Cada uno recuerda las cosas de manera diferente.

Tú dirás que no, pero yo creo que hubiera ido a más

si no hubiera aparecido Antonio y yo no me hubiera retirado un poco.

Pero bueno, si nunca me dijiste que ibas en serio.

Ya, amiga, pero me hice ilusiones.

Mi matrimonio iba fatal y tú eras un chorro de aire fresco.

Pero ¿por qué nunca hablaste claro?

Por eso, porque te habías enamorado de Antonio.

Eso es verdad. Ya ves.

Cuando apareció es que era tan distinto a todos los chicos...

Tan alto, tan guapo, tan yo qué sé... No sé.

Era muy diferente, incluso a los que conocía de comisaría.

Muchas gracias, ya me ha quedado claro que no tenía nada que hacer.

Efectivamente, no tenías nada que hacer

porque, como bien dices, me enamoré de él hasta las trancas.

Pero ¿sabes qué?

Que yo quería mucho a mi mejor amigo

y le quiero mucho todavía porque nos complementamos,

porque me ayuda y me trae churros cuando estoy de régimen.

Así es. Sí.

Y estoy pensando que ya sé lo que te pasa.

Sí. Ajá.

Tú eres un soñador y te cuesta dar el primer paso.

Pero me da mucha rabia porque tienes un potencial enorme

para ser una estupenda pareja.

Bueno, yo ya he encontrado a mi media naranja

y es una mujer perfecta.

Elías, no se te ocurrirá volver a la carga.

No hablo de ti, Claudia,

aunque tú también eres una mujer perfecta, ¿eh?

Entonces, cuéntame, ¿quién es? ¿Eh? ¿La conozco? ¿Es del trabajo?

Negativo. Negativo.

Del barrio. Afirmativo.

Espérate, pero el barrio es muy grande.

A ver, dame una pista.

Pues la vemos a diario y nos suele alegrar la vida.

¡María, la de La Parra! Sí.

¡Ay, qué calladito te lo tenías! ¿Y qué, lo sabe ella?

Sí, pero es un amor imposible. ¡Ay!

Si quieres hablar con Paty, está a punto de llegar.

-Pues cóbrame, prefiero no verla. -¿Y eso, mujer? ¿Qué os pasa?

-Que me tiene harta. -Pero harta, ¿por qué?

-Porque es muy entrometida, está siempre con la misma canción.

-¿Qué canción? -No te hagas la despistada.

Tú también lo sabes. No para de decirme que denuncie a Sebastián.

-Si insiste será porque le preocupas.

-Es muy fácil dar consejos cuando no se tiene miedo de perder el trabajo.

Tengo que llevar un sueldo a casa, no puedo estar en el paro.

-A ver, Tina, un sueldo no es lo más importante.

Por encima está la dignidad, lo sabes, ¿no?

-¿Qué dignidad?

-Vamos a ver, ¿tu jefe se propasó contigo a no?

-Yo exageré un poco y me malinterpretasteis,

así que, por favor, dejadme de hablar de dignidad.

-Eso no es lo que parecía.

-Ya está. Como insistas, no vuelvo a venir.

-Vale. Yo no quiero agobiarte. -Ahora, que la culpa es mía, ¿eh?

Tengo la boca muy grande. No tendría que haber contado nada.

-Buenos días. Qué bien encontrarte aquí, así fichamos juntos.

-Hola, Sebastián. -¿Le pongo algo?

-Sí, un café con leche con leche fría y sacarina, por favor.

Fuiste muy tonta no viniéndote ayer. Lo pasamos increíble.

Acabamos en el karaoke y todo, imagínate.

-Es que no soy muy de karaoke.

-Si no es el karaoke, es estrechar vínculos, estar juntos.

Recuerda que esto tiene que ser una familia.

-Sí, ya me lo has dicho.

-Hoy no creo que vengan tus compis. Iremos tú y yo solos.

Y, si cuadra, karaoke.

No te gusta porque no has ido con la persona idónea.

Muchísimas gracias, guapísima.

Qué seria, ¿no?

Vamos, ni que le debiera algo. -Tendrá un mal día.

-Supongo. Como sea así con todos ya puede colgar el cartel de traspaso.

Bueno, tú y yo tenemos algo que hablar, ¿no?

-¿De qué?

-La propuesta que te hice ayer, ¿no te acuerdas?

Lo del contrato fijo. -Ah, sí, sí.

-No te veo muy entusiasmada.

Si quieres seguir a prueba, sigues a prueba.

-No, no. -Con el contrato fijo y los extras,

te vas a sacar un buen pellizco, aunque te lo tienes que ganar.

Hay mucha envidiosa suelta que se me va a tirar al cuello

si no muestras que tienes lo que hay que tener.

-¿Qué hay que tener?

-Pues mantenerme contento como jefe directo tuyo que soy.

Tina, tienes mucho potencial, pero mucho.

Puedes llegar muy alto en la empresa.

Imagínate lo contentos que se van a poner tus padres.

-Sí. Bueno, debería ir ya para el súper.

-Estando yo, tú no pagas.

Guapa, ¿me dices cuánto te debo por los dos cafés?

-3,50.

-Qué sudadas tienes las manos.

Guapa, te quedas con las vueltas, ¿vale? Hasta luego.

-Adiós.

Iker, ¿qué hacías tan tarde en Construcciones S.Z.?

Se lo dije a la inspectora Ocaña, investigar un chivatazo

que había recibido de un confite. Investigar, ¿el qué?

Un cargamento de droga que tenía que llegar a los almacenes de Somoza

camuflado con material de construcción,

pero todo fue una falsa alarma. En fin, cosas que pasan.

¿Y no pensaste que debías informar de eso a tus superiores?

A ver, inspectora jefe, la llamada fue de un confite de confianza

y decidí ir yo solo y, por otra parte...

Y por otra parte, ¿qué?

Por otra parte pensé que, si informaba,

me podían impedir que investigara. ¿Y por qué pensaste eso?

Porque cuando hay una sospecha sobre Somoza o sobre Quintero,

aquí se ponen muchas trabas.

Pero no porque les estemos protegiendo,

sino porque es ilegal abrir una investigación sin pruebas.

En segundo lugar, porque es una pérdida de tiempo

y en tercero, porque se pone en alerta a un posible sospechoso.

Y por eso solo fui a recabar pruebas,

pero, desgraciadamente, no encontré nada.

Bueno, pues si no encontró nada, no hay más que hablar.

Asunto zanjado, Miralles. ¿Cómo que zanjado?

A ver, Iker ha actuado bien.

No vamos a gastar recursos de los que no disponemos

por un simple chivatazo.

El oficial Lemos ha actuado por su cuenta.

Bueno, dime un solo agente de esta comisaría

que no haya investigado por su cuenta.

¿Quizá tú? ¿Tú, Alicia? ¿Elías? Está bien.

Oficial Lemos, ¿tienes alguna información más sobre Somoza

que le hayas ocultado a tus mandos? No. Eso fue un chivatazo puntual.

Bien. ¿Y ese confite trabaja para Somoza?

Prefiero no revelar mi fuente.

Deberías revelarnos la identidad de tu confite.

Nos vendría muy bien para la investigación sobre Somoza.

Lo siento, pero ya sabe lo volátiles que son los confites.

A la mínima sospecha, se rajan. Lo sé, pero...

Basta, por favor, Miralles.

Escucha, si no quiere revelar la identidad de su confidente,

no podemos obligarle, ¿no?

Tal y como están las cosas, un buen soplo no tiene precio.

Él ha actuado correctamente y cuenta con mi amparo, ¿eh?

Así que no se hable más. Otra cosa, Alicia.

¿Cómo supiste que Iker se había ido a Construcciones S.Z?

Yo también tengo mis confites, comisario,

y no voy a revelar su identidad. Bueno, ya está bien, ¿eh?

Esto me está empezando a cargar. A ver si ahora

vamos a sospechar unos de otros en lugar de atrapar a los malos.

Venga, al tajo. Iker, un momento.

Gracias.

(Puerta)

Que sea la última vez que te tengo que salvar el culo, ¿entendido?

Por supuesto. ¿Alguna cosa más, comisario?

No, puedes marcharte.

(Puerta)

Encima va de simpático, de amable, el tío.

-Claro, esa es su táctica

para que nadie le pueda tachar de maleducado o de grosero.

-¿Grosero? Lo que es, es un miserable.

A ese lo tenía que pillar yo, se le iba a hacer tarde.

-Pena que Tina no tenga un poco más de sangre.

Es que si fuera yo...

(RESOPLA)

-Ya, nena, pero ella está capeando el temporal como puede.

Si estaba hoy venga a decirle que esta noche se tenían que ir de copas

y luego al karaoke. Tú te crees que...

-Tenemos que convencerla ya de que denuncie.

Estoy por ir a comisaría ahora. -La decisión la debe tomar ella.

-De verdad, la de Tinas que tiene que haber por el mundo

calladas y sin atreverse a decir nada, es que...

-Pues ya ves, asquerosos hay en todas partes.

Mira el productor americano ese de cine,

que les hundía la carrera a las actrices

porque no querer meterse en su cama. ¿Sabes quién te digo?

-Sí, sé quién me dices, sí. Bueno, y el entrenador de gimnasia

que abusaba de las niñas pequeñas de su equipo.

-Calla. Se me pone la piel de gallina.

-Ahora te digo, ¿eh? Es que no pienso dejar a Tina tirada.

-Claro que no. Lo que vamos a hacer es estar bien pendientes de ella

y que sepa que cuenta con todo nuestro apoyo.

-Sí.

David, ¿y esa cara? ¿Qué te pasa?

-Que lo de irnos de Madrid va tomando cuerpo.

-No. -¿Perdona?

¿Cómo que os vais de Madrid? ¿Qué es eso?

-Jesús quiere vender la tienda. -¿Eso desde cuándo?

-Desde ayer. -Paty.

-Voy.

-Una empresa de La Rioja abre una cadena de supermercados

y le ha hecho una superoferta a mi padre.

-¿Y tu padre la va a aceptar? Pero si va como un tiro

y estabais contentos en el barrio. -Sí, pero es una oferta irresistible.

-Anda, quítale a tu padre esa idea de la cabeza.

-Mi padre es muy cabezón y esto de la ciudad no le ha sentado bien.

Prefiere volver a un pueblo pequeño como El Bonillo.

-Pero con todo el esfuerzo que tuvo que hacer tu padre

para mudarse a Madrid.

-Pero dice que la gran ciudad cansa mucho

y es más costoso de lo que pensaba y como no voy a estudiar Medicina...

-¿Y eso para cuándo sería? -A los compradores les urge.

-Pero ¿y tú no puedes hacer nada? -Sí, quedarme.

Mi padre que haga lo que quiera, pero si me voy con él

para ayudarle en el traslado, a la mínima volveré para estar contigo.

-Oye, eh, oye, Jesús. -Ah, mira, Elías.

Te voy a dar una noticia que te alegrará el día.

Me voy de Madrid, así que ya puedes levantar la vigilancia.

-Creo que no hay ninguna vigilancia. Por la última conversación,

me quedó claro que no lo ibas a volver a hacer.

-No te creo. Tú no eres de los que suelten la presa.

-Bueno, tampoco será fácil para ti sujetar tu instinto.

Eres un delincuente de raza y la tentación siempre está cerca.

-Ya sabes que el Chispas murió.

Ahora mi prioridad es darle una vida digna a mi hijo.

-Oye, ¿qué es eso de que te vas de Madrid?

-Resulta que un empresario muy importante

me ha hecho una muy buena oferta por la tienda.

Eso sí que me tienta.

-Ya, bueno, poco te ha durado la estancia en la capital, ¿no?

-Sí, es que la ciudad me agobia.

Estoy deseando volver a vivir en el campo.

-¿Es ese el único motivo por el que te vas?

-Bueno, ya sabes que hay otra razón.

No quiero que mi hijo se entere de mi pasado al margen de la ley.

-Ya, bueno, por mí no te preocupes, ya te dije

que yo no le iba a contar nada. Yo soy un tipo de palabra.

-Sí, pero se puede enterar por otra gente.

-Gente de tu pasado.

-Sí, no sé, aquí estoy demasiado expuesto.

No quiero vivir con esa permanente amenaza sobre mí.

-Bueno, todos somos responsables de nuestro pasado, amigo.

-Lo sé, pero si mi hijo se enterara de quién soy,

sería una decepción enorme. -Entiendo.

Es mejor que te vea como un hombre recto y honesto, ¿no es así?

-Es que lo soy y creo que te he dado muestras suficientes

de haber dejado atrás mis errores, ¿no?

Bueno, hasta otra. -Oye, Jesús, una cosa, eh...

¿María tiene algo que ver en esta decisión de que te vayas?

Es que no quiero que sufra y no me gustaría que viviera engañada.

¿Pensabas contarle la verdad de tu pasado?

-No, no, le rompería el corazón. Lo último que quiero es hacerle daño.

Pero bueno, de todas formas, ahora tienes vía libre

para conquistarla, ¿no? -No, no te creas, amigo.

Yo tampoco tengo mucho futuro con ella.

-Algo tenemos en común, ¿eh?

-Hola, Jesús, ¿qué tal? Luego me paso por tu tienda.

-Ahí estaré. -¿Vamos, Elías?

-Bueno, Jesús.

-Tengo las coordenadas para localizar a los chorizos de los móviles.

-Muy bien. Pues venga, a cazar chorizos.

-Os he visto hablando como muy trascendental. ¿De qué iba?

-Hablábamos de la vida, del trabajo, del amor...

-Vaya, me lo he perdido. -No te has perdido mucho.

Una conversación entre fracasados. -Ya será menos.

-Oye, ¿sabes que va a traspasar la tienda y se va de Madrid?

-¿En serio? -Sí.

-Qué fuerte, ¿y por qué?

-Bueno, supongo que las cosas no le han salido como esperaba.

-Ah, ¿y en esta decisión tiene algo que ver lo ocurrido con María?

-Mira qué lista es mi chica.

-Y tú, ¿qué? ¿Sientes alivio porque se vaya?

-Hombre, la verdad es que no siento mucho alivio

porque le estaba empezando a coger aprecio.

No es mal tío, ¿eh? Las llaves. -Toma.

-Vamos a ver, se monta él solo un operativo

sin comunicárselo a ningún superior ¿y luego es una falsa alarma?

¿Y no te parece sospechoso?

Es lo que me dijo, pero he informado a Miralles y a Bremón.

¿"Motu proprio"?

¿Y no ha incurrido en ninguna contradicción?

No, y eso que Miralles ha sido bastante dura con él.

Le acusó de actuar de forma opaca e individualista.

Bueno, pues me parece muy bien.

El comisario también debería tomar alguna medida contra él.

No lo creo. De hecho, le ha defendido de forma contundente.

Ha dicho que investigar individualmente en la policía

es algo normal y no le ha dado más importancia.

En teoría, el asunto ha quedado zanjado.

No es la primera vez que el comisario sale en defensa de Lemos.

También paró una investigación que queríamos abrir

por sospecha de cohecho.

¿Se te ocurre alguna razón por la que pueda estar actuando así?

No sé. Las explicaciones que ha dado Iker parecen sinceras

y en su día a día es brillante.

Otra que ha caído rendida a sus encantos.

¿Por qué dices eso?

A veces las emociones son cruciales entre compañeros de trabajo.

Unas veces se les coge tirria y otras demasiado cariño.

No en mi caso, Montse. Creo que soy neutral con Iker.

Para ser neutral, le echas demasiadas flores.

Montse, te lo repito, creo que es un buen policía.

Comete fallos, como todos, pero se entrega, es listo y buen compañero.

Está claro que tienes una relación demasiado estrecha con él

y no puedes ser tú la que lo investigue.

Te estás equivocando.

¿Seguro que no hay nada más con Iker?

Está bien. Por favor, estate alerta.

Ahora tengo que marcharme que me esperan en Jefatura. Adiós.

-¿En qué estás pensando tan concentrada?

En lo difícil que resulta mantener la objetividad dentro del trabajo

cuando se mezclan las emociones.

¿Hablas de una investigación o de una persona?

De un compañero. ¿De Iker?

Quiero ser profesional en todo lo que le atañe,

pero a veces creo que me involucro demasiado.

¿Y te involucras con todos los compañeros o solo con él?

Saca tus conclusiones, ¿no?

¿Y qué hago, Teresa? Pues escucharte un poquito más.

Voy a pedir un café.

(RECHISTA)

-"No sé si me voy a acostumbrar a tanta sinceridad".

-"Creo que será mejor que te vayas acostumbrando

porque pienso seguir siendo totalmente sincero contigo".

-"Tú eres como eres y a mí me gusta lo que veo".

(Puerta)

-Permiso, don Fernando.

Traigo muy buenas noticias.

La mercancía ya está en Londres. Ha pasado los controles sin problema.

-Estupendo. -Pues no le veo muy animado, ¿eh?

-No mucho, la verdad.

-¿Por qué no se toma el día de fiesta?

-Porque no tengo nada que celebrar.

-No siempre hay que estar de humor para tomarse un día libre.

Necesita airearse un poco de aquí.

Salga, dese un paseo y déjeme a mí al mando.

-Hijo, ya sabes que confío en ti y que te puedes quedar al mando,

no hay ningún problema, la cuestión es que

creo que no sabría adónde ir. -¿Quiere que le dé algunas ideas?

-No, no, no necesito ningún guía turístico, tranquilo.

-Vale, como quiera, pero no soporto verle así, don Fernando.

¿Sabe lo que parece usted? Parece un perro apaleado.

-Bueno, qué le vamos a hacer. Ya se pasará.

-Esa Maica... No, digo, que,

que le ha fastidiado bien, pero hay que pasar página.

-¿Qué pasa? ¿Ya no te acuerdas de lo mal que lo pasaste con Paty?

-Claro que me acuerdo. Lo pasé y lo paso todavía.

Si es que esto del amor es así,

cuando va bien, es la leche, pero cuando no, es muy cruel.

Te parte por la mitad sin compasión.

-Después de la muerte de Carmen, la madre de Alicia,

yo, no sé, pensaba que nunca más volvería a sentir algo así.

-Es que no se merecía este palo, las cosas como son.

(SUSPIRA) -Si seré gilipollas.

Llevábamos un par de días conociéndonos

y ya pensaba, pensaba que podíamos compartir una vida juntos.

-Lo que más coraje me da es

que detrás de todo eso esté el desgraciado de Somoza.

Tenía que haberle metido cuatro tiros cuando lo tuve a huevo.

-En fin, creo que esto ya no me va a volver a pasar nunca más.

Será mejor que dejemos de hablar. Todavía me duele bastante.

Tira al muelle y termina lo tuyo. -Una cosa antes, por cierto.

¿Sabe que el bebé de Alicia es un niño que se va a llamar Rober?

-¿Voy a tener un nieto? -Va a tener un nieto, don Fernando.

Así es. ¿Por qué no se da un paseo en busca de Alicia,

que seguro que se la encuentra por ahí

y le da la enhorabuena? -No, no.

No creo que sea buena idea. Ya me dejó claro

que quería que me mantuviese lo más alejado posible.

-Que diga lo que quiera,

pero tiene que luchar por su hija y por su nieto.

-¿Sabes qué? Igual tienes razón.

Será mejor que me vaya a buscarla. -Claro.

-Oye, encárgate tú de revisar estos albaranes

que a mí no me da la cabeza ya para más.

-Claro que sí, no se preocupe.

Don Fernando, me alegra mucho ver que usted no se rinde.

-Gracias, hijo.

Iker, estás en babia.

Estaba distraído, perdona. ¿En qué estabas pensando?

En cómo me has dejado a los pies de los caballos.

Fuiste tú quien actuó de manera sospechosa.

Ya te expliqué por qué, ¿o no?

No podía dar cobertura a tu irregularidad.

Ya has escuchado a Bremón, no hay ninguna irregularidad.

Entonces, no entiendo de qué te quejas.

Si Bremón te ampara sales ganando y, de todas formas,

no es la primera vez que te defiende así.

Por lo menos alguien en comisaría valora mi trabajo.

Que le caes muy bien.

¿No estarás insinuando que me tiene enchufado?

Solo digo que a algunos nos gustaría que nos tuvieran tanta estima.

Habló el ojito derecho de la inspectora jefe.

¿Qué pasa? ¿Tienes una respuesta para todo?

Contigo no hay quien pueda. Tú puedes.

A ver, déjame probar suerte. Probar suerte, ¿con qué?

Verás, he estado dándole vueltas a cómo demostrarte

que no te guardo rencor por haber desconfiado de mí

y se me ha ocurrido algo,

pero es posible que me vuelvas a mandar a paseo.

Abrevia. Vale.

Tengo dos entradas para ver a los Raining Dogs.

Es un grupo de jazz buenísimo y, como te gusta el jazz,

es posible que, no sé, a lo mejor te gustaría venir conmigo.

¿Tienes entradas para el concierto de los Raining Dogs?

No me digas que los conoces.

Claro, guardo como un tesoro su primer CD.

No puedes decir que no.

No, creo que es mejor dejar las cosas como están.

Alicia, te propongo un plan de colegas

sin malos rollos ni expectativas, amigos, amigos.

Amigos, amigos.

Así nos olvidamos de los marrones que nos toca comernos aquí.

Venga, di que sí.

No. Hazlo por tu hijo.

¿Por mi hijo? Sí.

¿No dicen que lo que hace y siente una embarazada

repercute en el bienestar del niño?

Qué mejor que un buen concierto de jazz.

Qué liante eres. ¡Que no! Que es verdad.

Muchos estudios científicos han demostrado

que hay que estimular musicalmente al bebé desde el vientre.

Estimulas sus conexiones neuronales y potencias su coeficiente.

Imagínate si, además de heredar tu inteligencia, lo estimulas,

ese niño va a ser el nuevo Einstein.

El que te rías también es bueno para él.

A ver, ¿cuándo es el concierto? Esta noche.

Esta noche, no, demasiado precipitado.

Pues nada, cuando tú quieras.

Bueno, ¿a qué hora has dicho que era?

Últimamente llego agotada y necesito dormir.

Ya te digo que eso no va a ser un problema.

Vale, pero vamos como amigos. Por supuesto.

Mándame un mensaje con la dirección y nos encontramos.

Perfecto.

¿Y esa cara, tío?

Perfecto, Fede. Que todo es perfecto.

Le he propuesto a Alicia ir a un concierto

y me ha dicho que sí. ¿Y cómo lo has conseguido?

Voy a preguntar, con ese piquito de oro que tienes.

Lo mío me ha costado, ¿eh, tío? Sí, pero lo has conseguido.

Ya me gustaría a mí ir con Lola los dos juntos a un concierto de jazz.

Todo es proponérselo. (LO IMITA) Todo es proponérselo.

Si tuviera ese careto, ya te digo yo.

-¿Qué pasa, Jairo? ¿Sabes dónde anda mi padre?

-Lo he mandado a darse un paseo.

Estaba con una depresión de caballo por lo de Maica.

-Ya. La verdad es que ha sido un palo muy grande para él.

-Te digo. Mira que lo he visto chungo, ¿eh?

Pero es que lo que no han conseguido ni sus enemigos

ni la policía ni nadie,

va y lo consigue la desgraciada de la tía esta.

-Sí, pero no olvidemos que detrás está Somoza.

-Hombre, claro que no lo olvidamos, eso está clarísimo.

Y para acabar con él necesitamos a tu padre fuerte y entero.

-¿Sabes, Jairo?

Reconozco que he sido un idiota por tener celos de ti.

Has dado tantas muestras de lealtad y apoyo a mi padre

que ahora entiendo todo ese cariño, ¿sabes?

-Pues claro que sí, que estaba justificado.

Además, somos familia. Tu padre es el padre de mi cuñada

y va a ser el abuelo de mi sobrino. -Es verdad.

Bueno, entonces tú y yo también somos algo, ¿no?

-Claro, tú y yo algo somos, pero no sé el nombre que tiene.

-De verdad, me encanta que nos llevemos bien

y que tengamos esta confianza.

Para mí fue importante que me contaras

cómo murió el hijo de Somoza. -Sí.

Si te soy sincero, eso se me escapó completamente

porque es algo que no me quito de la cabeza.

Me tortura todo el rato.

¿Sabes lo que es saber que mi hermano murió por cubrirme a mí?

-Sí, pero no tienes que martirizarte por eso.

Mira, está claro que esto es una guerra

y Somoza debe pagar por lo que ha hecho, pero sin causar bajas.

No quiero perderte porque actúes a lo loco.

-No, hombre, no voy a actuar más en solitario.

Vamos a acabar con él yendo juntos.

-Ven aquí.

-Alicia, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Bien, gracias.

Me ha dicho Jairo que va a ser un niño.

Sí. Y que le vas a llamar Roberto.

Es un nombre muy bonito

y seguro que va a ser un niño guapísimo, como su madre.

Por cierto, estás radiante. Te sienta muy bien el embarazo.

Gracias, pero tengo prisa. Espera, espera, Alicia, por favor.

No te veo desde la operación

y la última imagen que tengo de ti estabas muy débil y paliducha.

Yo tampoco voy a olvidar que donaste tu sangre para salvarme.

Y me siento orgulloso de haberlo hecho.

Sabes perfectamente que sería capaz de hacer cualquier cosa por ti.

Alicia, me pediste que,

que me mantuviese alejado de ti y del niño,

que era lo mejor para los dos. Y lo prefiero.

Así nos evitamos hacernos daño innecesariamente.

Estoy cumpliendo con lo que me pediste.

Hace semanas que no aparezco en tu vida.

Pero necesito que sepas que no es nada fácil.

Estoy haciendo un esfuerzo tremendo con tal de no salir a buscarte,

no llamarte para saber cómo estás, tanto tú como el bebé.

Hoy, hoy no estás cumpliendo.

¿Sabes una cosa? No puedes prohibirme que te ame.

Soy tu padre biológico y el abuelo de esa criatura

que llevas dentro de ti.

Hija, lo único que yo quiero es poder quedar a comer,

a cenar contigo de vez en cuando, que charlemos,

saber de ti, saber cómo estás sin presiones.

¿Crees que te estoy pidiendo tanto?

Lo siento, pero sigues siendo un hombre que ha dañado a mi familia.

También he hecho muchas cosas buenas por ti

y por tu madre, incluso por Marcelino.

Se me hace muy difícil gestionar esta situación.

¿Ni siquiera ahora que vas a ser madre me vas a dar una oportunidad?

Hay cosas que nunca van a cambiar. Eres tan testaruda como yo, ¿no?

Yo voy a seguir insistiendo una y otra vez también

para que podamos charlar y quedar tú y yo tranquilamente.

Lo siento, pero tengo trabajo.

¿No puedo hacer nada para convencerte?

-Hola. -Hola, Marcelino.

-Hola, hija.

Que como no tienes mucho lío, he reservado en el tailandés.

Además, quería comentarte algo que se me ha ocurrido

que no puede faltarle al bebé.

-Eh, bueno, yo creo que será mejor que me vaya.

Adiós, Alicia.

-Vamos, hija.

En comisaría están moscas conmigo y me vigilan.

La próxima vez busca un lugar más seguro.

Hola. Hola.

¿Compartimos mesa? Claro.

¿Qué? ¿Mucho ajetreo en comisaría últimamente?

Qué va, lo normal. Y tú, ¿qué? ¿Otra vez de guardia?

Sí, estoy con el tema del chico

que después de robar en los grandes almacenes,

intentó salir por el conducto del aire

y se quedó atascado. Supongo que sabes de quién te hablo.

Sí que lo sé. Nos hemos echado unas risas hablando de ese tonto.

Al final tuvo que pedir auxilio para que le sacasen de ahí, ¿no?

Le puede caer una buena. Intentaré que sea la menor posible.

Ha tenido suerte con una abogada tan maravillosa.

Gracias. -Nerea, corazón, ¿te pongo algo?

-Sí, porfa, un cafetito. -¿Un solo?

-Gracias, sí. Y tú, ¿qué? Ponme al día.

Últimamente, no cruzamos ni dos palabras.

Ayer fuiste tú la que salió pitando.

Estabas con Alicia. No quería molestar.

¿Y? Es tu prima. Y tu jefa.

Pero ayer fue ayer. Otros días eres tú el que me rehúye.

Y no te lo niego, pero como me mandaste a paseo,

pensé que querías mantener las distancias.

E hiciste bien por cómo me porté contigo.

Menos mal que lo reconoces.

Vuelvo a pedirte perdón, Nerea. Que da igual, es igual.

Prefiero guardar un buen recuerdo de lo que tuvimos.

Pasamos buenos ratos, ¿no?

Sí, como se dice: "Fue bonito mientras duró".

Y duró lo que duró porque como te has enamorado de otra...

Nerea, prefiero no hablar del tema, ¿vale?

Pero cuéntame, al menos, si esa mujer misteriosa te corresponde.

Pues no voy a contarte nada. Pero ¿por qué? ¿Qué más te da?

Si como amigos podemos contarnos nuestras historias.

De verdad, no me apetece.

Si lo tengo asumido, no pasa nada. Dame una pista, ¿la conozco?

Tiene que tener mucho carácter para no haber caído a tus pies.

¿O es eso lo que te pone, que te lo haga difícil?

Creo que voy a volver a comisaría.

Iker, ¿cuál fue mi error? ¿Te lo puse demasiado fácil?

No hay ningún error.

(Puerta)

Permiso.

Traigo algo para usted. -Nuestro policía preferido cumplió.

-Son los archivos policiales que le pedimos.

Me ha advertido que en la comisaría están moscas con él.

-Nos salió llorón el muchacho, ¿eh? Olvídese de ese hombre.

Sírvase un trago que vamos a ver

lo que nos tiene esta lámpara de Aladino.

A ver si nos cumple con los deseos.

Hay dos carpetas, una de Alejandro Somoza y otra de Quintero.

Yo voy a pecar de engreído y voy a abrir la mía primero.

-Mire, Salvador Jerez abrió una investigación

sobre la implantación de capos colombianos en España.

-Sí, y sospecharon que mi hijo tenía que ver con su muerte

y con la de Toreno, el confidente. Es que tenían la mira puesta en él.

-Ya le hablé del altercado que tuvo con Roberto Batista.

Terminó con su hijo pasando una noche en comisaría.

-Y ahí fue que empezó la riña de mi hijo contra los Batista.

Menos mal que Rober se está quemando en el infierno, ¿cierto?

-Ahí tienen información sobre el asesinato de Yanakis,

el sicario que contraté.

Le dije que no tenían nada contra nosotros, pincharon en hueso.

-Eh, esta policía española...

Lemos tenía razón. No tienen nada en contra mía.

Vamos a ver la de Quintero.

¡Eh! ¡Vaya, hombre! Este tipo está más cargado

que las mulas que suben el cerro de Medellín.

No, pues hasta envidia siento, Tano.

-Muchos registros en las oficinas y en los muelles de carga

de Transportes Quintero buscando drogas, todos negativos.

-Eh, también lo investigaron por la relación que tiene

con otro narcotraficante llamado el Algecireño.

Vaya careto de pendejo que tiene este hombre, ¿cierto?

-Hay información también sobre Alicia Ocaña.

-Es que aquí están todos los payasos del circo, ¿cierto?

Vamos a leer qué dice sobre ella.

Ah, no, pues mire. Es que Alicia defendió a su papá

cuando el Algecireño trató de matarlo.

Ah, no, pues es una maravilla, hombre.

La hija policía defendiendo al padre narcotraficante.

Esto es una delicia, pues. -Ahí no acaba todo.

El Algecireño murió en la comisaría de Distrito Sur.

Lo ahogó su compañero de celda

cuando iba a declarar contra Quintero.

-Lo mandó a matar este "cara chimba".

-La policía no pudo encontrar pruebas que lo relacionen con Quintero.

-Es que este tipo es como un gato, siempre cae de pie.

-Abra otro archivo.

Mire, también está la investigación del soplo del Flaco,

el yonqui que mandamos matar en prisión.

Y de otro distribuidor, el Gomis, que trabajaba en Transportes Quintero.

-Sí. Bien, bien, bien, bien, Tano.

Esta información nos va a servir bastante.

Vaya historial que tiene nuestro amiguito.

-¿Qué piensa hacer con toda esa información, patrón?

-Pues usarla como un torpedo para hundir ese submarino.

Aló, Alejandro Somoza al habla. ¿Cómo está, señor Torneo?

Ah, pues me da mucho gusto. Yo bien también,

con una información que le puede interesar a su periódico publicar.

-Hasta mañana, chicas. -Chao.

-Adiós, chicas.

¿Qué tal la jornada? Bueno, ahora me cuentas con una cerveza.

-No, es que me voy a ir a casa. No me encuentro bien.

-¿Y las cañas que nos teníamos que echar?

-Otro día, ¿vale? Hoy me duele la cabeza.

-Venga, va, no seas mala. Si uno queda, queda.

-Es que no estoy de humor. -Ahora te vendrá el humor

cuando te diga cuál es el plus por trabajar los fines de semana.

-¿Y eso no puede ser en tu despacho en horario laboral?

-¿Sabes que algunas compañeras están muy enfadadas conmigo?

Se han enterado de que te he ofrecido la vacante de los findes

y, como son más antiguas que tú, me han puesto el grito en el cielo.

-Llevan razón, se lo merecen más. -Ya.

Pero resulta que soy yo el jefe de personal

y yo decido quién merece mejorar sus condiciones de trabajo.

-No quiero que se enfaden conmigo si es injusto.

-De injusto, nada. En dos días has demostrado lo mucho que vales.

Yo lo tengo muy claro. Ahora dime tú,

¿quieres un ascenso y un aumento de sueldo?

-Hombre, pues sí, claro que lo quiero, sí.

-Hecho. El puesto es tuyo.

¿Has visto qué fácil? ¿Eh? Ahora ya podemos ir a celebrarlo.

Invito yo.

¿Es que no me vas a dar las gracias? -Gracias.

-Gracias, ¿qué? -Gracias, Sebastián.

-¿Sabes que me gusta mucho cuando dices mi nombre?

Falta algo, ¿no? ¿Eh?

Un besito. -No, por favor.

-Venga, vamos, mujer. Aquí, venga. ¡Venga! Aquí.

¿Es que no me estoy portando yo bien contigo?

Yo solo te estoy pidiendo un poco de cariño.

(SUSPIRA)

-Oye, no te pongas... No pongas esa cara.

Solamente te he dado un pico, nada más.

Venga, sonríeme un poquito. Va, una sonrisita. Venga.

Eso es. Así estás mucho más guapa.

Ahora vamos a pasar de las sonrisas a los besos.

-No, por favor.

¡Por favor!

-Pero si nos lo vamos a pasar muy bien, Tina.

Lo podemos pasar muy bien y tú más porque te vas a levantar un dinerito.

¿Y tus padres? ¿eh? ¿Lo contentos que se van a poner tus padres

cuando te vean ahí, prosperar de esa manera?

-Por favor. -¿Eh?

(Voces)

Eh, Tina, te vienes media hora antes, ¿vale? Mañana.

Que tengo una reponedora enferma y necesito que eches una mano.

-Vale, mañana voy.

-Muy buen trabajo. Venga, hasta mañana.

(Puerta)

-Hola, María. -Hola.

-¿Te hace falta algo? -No, no venía a comprar.

Venía a hablar contigo, si tienes tempo.

-Eh, sí, sí, claro. Adelante.

Perdona.

Pues nada, tú dirás. -Que me he enterado

que quieres vender la tienda y te quieres ir de Madrid.

-La verdad es que se me está haciendo cuesta arriba vivir en Madrid.

Además, que vinimos aquí para que David estudiara Medicina

y como ha cambiado de idea, pues...

-Pero va a preparar las oposiciones para policía.

-Sí, pero eso puede preparárselo en cualquier lugar, ¿no?

Por su cuenta. -Ah.

Bueno, pues nada, ya me has dicho tus razones,

pero es que yo no puedo evitar sentirme responsable, Jesús.

-¿Responsable? ¿Por qué? -Por lo que pasó entre nosotros.

Me daría pena que todo esto fuera por mi culpa.

-No, para nada. Ya te he explicado mis razones.

-Ya, pero sé sincero conmigo. -María, lo estoy siendo, de verdad.

A ver, reconozco que me dolió mucho

que no quisieras compartir tu vida conmigo,

pero ya está, ya lo tengo superado.

-A mí me va a dar mucha pena que te vayas, Jesús.

Yo te voy a echar mucho de menos. -Yo también os voy a echar de menos.

La verdad es que en el barrio he conocido a gente estupenda

a la que he cogido mucho cariño.

Pero es que también me tira volver a vivir en el campo.

-Ya. ¿Y a David?

-David es mayor, ya puede tomar sus propias decisiones.

Y si más adelante quiere volver, pues no voy a ser yo quien se lo impida.

-Bueno, pues entiendo tus razones y,

y lo único que puedo desearte es que te vaya muy bien

en cualquier sitio donde estés, aunque va a ser así

porque eres un hombre estupendo y te van a coger cariño donde sea.

Bueno, y quería darte las gracias por abrir tu corazón

y contarme cosas que no le habías contado a nadie

y por sacarme a bailar, por hacerme reír, por...

Bueno, por todo. -Gracias a ti.

-Adiós. -Adiós.

Habla bajito, no vayamos a despertar a Nerea.

Vale, me das el CD y me voy que mañana hay que madrugar.

La última vez que lo vi estaba en este cajón.

Aquí está. El primer CD de los Raining Dogs.

Sus primeras composiciones fueron increíbles.

No han vuelto a ser tan buenos. Ese es el recuerdo que tienes.

Puede ser. Esta noche me han encantado.

Me alegro de que te lo hayas pasado tan bien.

Quédatelo y ya me lo devolverás. Ah, pues gracias.

¿Te he contado que cuando era más joven

tenía un grupo que se llamaba Los fugitivos del norte?

Varias veces y que tocabas la batería también.

Más que tocarla, la aporreaba porque llevaba al grupo loco, vamos.

No daba ni una.

Intentaban seguirme el ritmo, pero iba a mi bola.

Y sigues yendo a tu bola, Iker. Pero siempre hay tiempo de cambiar.

Si me das una oportunidad, creo que haríamos muy buen equipo.

Siempre y cuando me cuentes los chivatazos sobre Somoza.

Podríamos investigar juntos.

Si queremos formar un buen equipo, debemos tenernos confianza

y contarnos todos nuestros movimientos,

especialmente los de los confites.

¿Por qué habremos dejado de hablar de los grupos?

¿Y tú? ¿No tocabas ningún instrumento?

El piano, pero me aburría.

Me lo pasaba mejor subiéndome a los árboles

y con el grupo de la urbanización. Serías la jefa de la pandilla.

Pues sí, un poco. Y una justiciera también.

Una vez vino un grupo de otra urbanización

a vernos jugar al fútbol y empezaron a meterse con un amigo

porque tenía una cojera, así que no me lo pensé dos veces

y me encaré con el más gallito y me lie a puñetazos con él.

¿Una pequeña Alicia atizándole a otro chaval?

Seguro que saldría por patas. Sí.

Pero cuando ya no podía pillarle, me lanzó una piedra

y me abrió una brecha en la ceja. Casi me deja sin ojo

y me hizo una pequeña cicatriz. ¿A ver?

Yo no veo nada.

Me gustas mucho. Iker...

Sé lo que piensas, pero, por favor, no lo digas.

Solo quiero que sepas que para mí eres muy especial.

¿Y por qué debería creerte? ¿Por qué ahora y por qué yo?

Sé que va a ser difícil que me creas después de,

después de todo.

De todas, más bien. No, esto es diferente.

Tú eres diferente y yo tampoco soy el mismo.

Te juro que nunca he sentido esto por nadie.

Creo que,

creo que me estoy enamorando. Iker, no digas nada más, por favor.

Estoy cansada y no es el momento.

Está bien. Que descanses.

Hasta mañana. Hasta mañana.

No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran.

¿Qué quieres decir?

Que si estuvieras enamorada de un hombre,

yo no tendría la poca delicadeza de traerlo a casa.

Pensaba que estabas dormida. Además, se fue enseguida.

No te lo quería contar para que no pensaras cosas raras.

¿Daros un beso es una cosa rara?

No solo os escuché, también vi cómo os besabais.

-Igual necesitaba quitarte un peso de encima.

¿A qué te refieres?

Ahora que Nerea sabe que entre Iker y tú hay algo,

a lo mejor puedes empezar una relación con él.

Alicia, estas cosas pasan.

Nerea no es la primera persona que sufre un desengaño.

¿No te das cuenta, Iker? No se trata de un desengaño.

Nerea siente que su amiga del alma la ha traicionado quedando contigo.

Era de esperar que no le iba a gustar enterarse de lo nuestro.

¿Cómo que lo nuestro?

Oye, tía, lo siento. Sé que te estoy dando caña

con el tema de denunciar a tu jefe por acoso,

pero yo solo te quiero ayudar.

-No me puedo permitir quedarme sin trabajo, lo sabes.

Y menos ahora que me van a hacer fija

y voy a echar horas extra los fines de semana.

-¿Y todo eso a cambio de qué?

-Tú eres un poquito lianta, ¿no? ¿Eh?

Un día vienes, me pones ojitos,

al día siguiente te abrochas la blusa hasta arriba como una monja.

¿No tienes calor?

Conmigo no te hagas la mosquita muerta, Tina.

Me has estado engatusando.

-Yo creo que cuando corté la relación con él,

le cayó como un jarro de agua fría.

Yo también me quedé hecha polvo de ver su cara.

-María, ¿por qué no le pides que se quede?

-Para hacer eso tendría que estar segura de que estoy enamorada.

-No sé, pues por el bajón que tienes encima,

yo diría que es lo que sientes.

-¿Has leído el artículo? -Sí que lo he leído, sí.

Lo tengo aquí delante. El maldito periodista

ha escrito un artículo en la portada de un periódico

tratando de relacionarme con el narcotráfico.

-¿Conoces al que lo firma?

-No lo conozco ni tengo idea de quién puede ser,

pero el problema es que cita fuentes policiales

y eso quiere decir que alguien ha filtrado un informe policial

desde la comisaría y se lo ha dado a él.

Ha sido Elías Guevara.

¡Y si ustedes dos lo tienen tan protegido

será porque algún beneficio sacan de todo esto!

No se equivoque, no nos interesa filtrar ninguna información

de una investigación a la prensa.

Acabo de hablar con Hurtado, de Algeciras

y bueno, está un poquito nervioso. -¿Y eso por qué? ¿Qué le pasa?

-Que ha leído el artículo y está acojonado

con la mercancía que hay que mover mañana.

Me ha preguntado si no es mejor suspender la ruta.

-No vamos a suspender nada ni a interrumpir la ruta.

Si hiciésemos eso, conseguiríamos levantar más sospechas.

-Ya sabía que iba a intentar cobrarse de alguna manera ese ascenso.

Tenías que haberle metido una patada en sus partes.

-Pero no podía, me temblaba el cuerpo del miedo que tenía.

-Soy Sebastián Castro, el encargado del establecimiento.

Es que escuché a una de mis empleadas hablar con uno de sus agentes

y, como es lógico, me gustaría saber sobre qué están investigando.

Bueno, y ofrecerme por si necesitan cualquier ayuda.

-Acompáñeme, señor Castro. Me gustaría hacerle unas preguntas.

-¿Sobre qué?

-Tenemos indicios de un presunto delito de acoso

en el establecimiento del que es encargado.

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  • Capítulo 262

Servir y proteger - Capítulo 262

16 may 2018

Alicia pilla a Iker en la empresa de Somoza. Jairo y Julio unen fuerzas para apoyar a Quintero en su guerra. Sebastián vuelve a acosar a Tina. Jesús sigue pensando en vender al tienda.

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