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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 261 - ver ahora
Transcripción completa

Yo creo que es tu talla. -Creo que sí, porque tú y yo...

ahí andamos, sí.

Perfecto. ¿La tarjeta para fichar?

-¿Me trajo lo que le pedí?

-Está vacío. No he podido copiar

el contenido del ordenador de Quintero en el USB.

-Anoche uno de los empleados de limpieza estuvo en un bar

emborrachándose e invitando a copas. Fue otro quien fichó en su nombre.

-¿Quién? -Jairo Batista.

-Esa mujer le está espiando, es peligrosa.

Sé de primera mano que quiere acceder a su ordenador personal.

-¿Se puede saber qué hacías en la empresa de Somoza?

-Iba a matarlo.

-Dame ese "pen drive" si no quieres que te lo quite por la fuerza.

-Lo hice por mi hermana, presa en una cárcel en Colombia.

La única manera de que sobreviva es con la protección de Somoza.

¿Isa? Papá, tienes que venir cuanto antes,

estoy secuestrada. Quiere venderme.

¿Quién te ha secuestrado? ¿Le has visto la cara?

Tú no aprendes, ¿verdad? ¡Isa!

¡Contesta, Isa! ¿Me oyes?

Te quiero con la boca cerrada.

No pueden saber que tu hija sigue viva.

Castillo puede ser un policía corrupto.

Que admite mordidas del narcotráfico,

que se ha dejado sobornar por el Cobra y lo está encubriendo.

Tienes que evitar que tus compañeros sospechen de mí.

Mañana yo estaré debajo de una palmera,

y tú al lado de tu hija, pero...

De ti depende.

Mi hija está viva. ¿Cómo?

Está viva y Castillo la tiene secuestrada.

Llevo toda mi vida sobreviviendo en un estercolero humano...

Y me quedaba solo esto, Maica.

Solo me quedaba un pequeño...

pequeño punto de inocencia y de esperanza.

Y tú acabas de matarlo.

Como se te ocurra tocarle un pelo a Maica

o hacerle algo a su hermana,

te juro que te mato.

Somoza lo ha intentado todo.

Ha intentado llegar a un acuerdo negociando,

y no lo ha conseguido. Me ha chantajeado,

me ha amenazado, y por último, ha intentado engañarme.

-Entonces, ya solo le queda un camino:

la violencia.

Castillo es un canalla.

La puede matar.

Yo no quiero... ¿Qué? ¿Ponerla en peligro?

Si no haces nada es como la pones en peligro,

le dejas a él que tome la iniciativa.

Tenías que habernos avisado antes, desde el principio.

Te quiero en una hora en el antiguo matadero de Distrito 2.

Allí estaré.

Ya que vienes, no te vengas de vacío,

quiero que me traigas 20 000 euros.

Ya tienes el dinero, lárgate.

¿Te crees que te la iba a devolver por unos pocos miles de euros?

Esto es solo calderilla comparado con lo que me darán por ella.

¿Qué mierda es esto? Francotiradores GEO.

Tú no les puedes ver a ellos, pero ellos sí te ven a ti.

¡Cállate ya! ¡Ay!

(Disparo)

(Música emocionante)

¿Dónde has dejado al doctor? Que últimamente parecéis siameses.

Lo acabo de facturar para Méjico.

¿Qué me dices? Sí, sí.

Lo he dejado en el aeropuerto con otros 200 médicos.

Se va a un congreso de medicina familiar.

Estará dos semanas allí.

Le va a venir muy bien porque últimamente ha padecido mucho

con la denuncia de esa mujer. Así se airea.

Eso mismo he pensado yo. Por eso le he convencido.

No se quería ir.

¿Qué vas a hacer tú aquí sola? ¿Yo?

De momento reponerme,

que me he llevado un susto con en el aeropuerto.

¿El tráfico? ¿Que casi no cogéis el vuelo?

Qué va, hemos salido con mucho tiempo.

Pensábamos desayunar allí, lo que pasa que...

al llegar a facturación, ¿qué dirás? Exceso de equipaje...

Antonio que tenía el pasaporte caducado.

Por Dios, cómo son de despistados...

¿Qué habéis hecho?

Hemos ido a la comisaría del aeropuerto

a que le hicieran uno de urgencia, casi no coge el avión.

Por los pelos lo ha cogido. Me da un infarto a mí...

Si llego a saber te pongo una tila.

Que no, me tengo que reponer después de la adrenalina que he soltado.

Si necesita algo más me dices, ¿vale?

-¿Me pones un café solo, por favor?

-Sí, señor. -Sin azúcar.

-Sin azúcar. Buenos días. -Buenos días.

¿Qué hace usted aquí tan sola, inspectora?

¿Tan raro es ver a una mujer sola desayunando en un bar?

No lo digo por eso. Se me hace raro no verte con Antonio.

Últimamente sois inseparables. Pues ve acostumbrándote,

porque se ha ido a Acapulco a un congreso.

Mira el doctor Torres.

No sabía yo que en la sanidad pública hacían esos viajes.

Pobre mío.

La última vez que fue a un congreso fue a Alcalá de Henares.

Aquí tienes.

Sin azúcar... -Gracias.

¿Y tú cómo lo llevas?

La última vez que se fue Antonio

estabas de los nervios.

Ya, pero eso fue distinto, eso es porque...

Es cuando fue a ver a Olga a París

y se fue enfadado porque yo no iba con él.

Lo recuerdo, sí.

Ahora he tenido que insistir para que se fuera.

Yo no me lo pensaba dos veces.

No te veo yo debajo de una palmera sin hacer nada.

Es verdad que me gusta mucho el trabajo,

pero últimamente me he dado cuenta de que...

Que la vida también es muy importante.

Tú estás muy filósofo hoy.

Y muy raro.

Pues me leo la oferta tranquilamente y le digo algo en unos días.

Muchas gracias.

-Hola.

¿Quién era ese? -Un empresario.

Está interesado invertir en El color de la huerta.

-¿Otro? -Sí.

-Pues que se ponga a la cola. Primero vino Rodrigo

que quería abrir la franquicia.

-Ya, pero este es diferente.

-¿Por qué? -Porque este va en serio.

Quiere comprarnos la tienda,

y para demostrarlo ha traído una oferta por escrito.

Es un empresario de La Rioja que quiere abrir

una cadena de supermercados ecológicos.

-¿Y por qué no abren sus propios locales?

-Su estrategia es desembarcar en Madrid

con tiendas de cercanía que estén funcionando, como esta.

Penetran en el mercado con clientela afianzada.

-Vaya, veo que te ha calentado la oreja a base de bien.

Me imagino que le habrás dado largas, ¿no?

-De momento, me lo voy a pensar.

-¿Cómo que te lo vas a pensar?

La tienda marcha mejor de lo que imaginamos.

-Sí, ahora que no tenemos competencia.

¿Te imaginas lo que va a pasar

si abren un supermercado ecológico en el barrio?

-La gente no viene a nuestra tienda solo por el género.

Nuestros consejos, la atención personalizada...

-Tienes razón, pero si abren una cadena de supermercados

lo vamos a pasar mal.

Piensa que ellos tienen producción propia multiplicada por cien.

Más variedad, rotación de cultivos, más producción...

Tienen ingenieros que les asesoran.

Producen vino, aceite...

-Te vas a dejar apabullar por el primer vendemotos que pase.

-David, me parece que no acabas de entenderlo,

es que tenemos las de perder.

Es mejor vender ahora que estamos en beneficio

que no dar el traspaso cuando estemos en pérdidas.

-Te escucho y no te reconozco.

¿Desde cuándo te asustan los números?

Cuando vinimos teníamos más que perder que ahora.

Vinimos sobre todo por una razón: darte un futuro.

Ahora que no quieres ser médico,

no sé si tiene sentido seguir luchando por esto.

-No, no me salgas con esas.

¿Porque no voy a ser médico nos tenemos que volver al pueblo?

-Digo que con el dinero que nos den por la tienda,

podíamos comprar una casa o un terreno...

Podíamos comprar un caballo. Siempre quisiste tener uno.

-Entonces, ¿ya tienes una decisión tomada?

-No, no he decidido nada.

Solo estoy pensando en voz alta.

Pero está claro que la oferta de ese señor

es muy importante, no sé...

Viviríamos muy desahogados. -Yo no lo veo, papá.

Estoy tan sorprendido que no...

que no termino de creérmelo.

-Vale, pues no le demos más vueltas. Dejemos reposar la oferta.

Tomaremos una decisión después de analizar los pros y los contras.

No hay que responder ahora mismo.

Venga. Vamos a preparar los pedidos.

-Tu cafecito con leche.

Hola, Tina. -Hola.

¿Me pones un café con leche y una magdalena?

-Claro.

Vienes sin uniforme.

¿Has dejado el trabajo y has denunciado a tu jefe?

-Ni una cosa ni la otra.

Y si me vas a dar el sermón, me voy a otro sitio a desayunar.

-Perdona, tienes razón.

Sé que piensas que me entrometo en tu vida.

-Sí, estás siendo un poco pesada con el tema.

-Yo lo único que quiero es ayudarte.

No puedes consentir que tu jefe... -¿No está María hoy?

Prefiero que me atienda ella.

-No está, salió a hacer unos recados. Pero ella piensa lo mismo que yo,

que lo que te hace no está bien, y que deberías denunciar.

-Hay muchas cosas que no están bien. Aguantar en este trabajo

porque lo necesito es una de ellas. ¿Sabes por qué?

Si lo pierdo puedo tardar meses en encontrar otro,

y no voy a pasar por ahí.

-¿Cómo estás tan segura de que perderás el trabajo?

El que está haciéndolo mal es Sebastián.

¿Es el dueño de toda la cadena de supermercados?

Tendría que irse a la calle él. -Ay, Paty...

¿Cómo puedes ser tan ingenua?

El mundo laboral funciona así: o aguantas o a la calle.

Los trabajos no son como el que tuviste con tu padre,

o el de ahora. -Como no denuncies a ese cerdo,

va a pensar que tiene derecho de tratar a todas las mujeres igual.

Él está cometiendo un delito.

-La teoría está muy bien, pero la práctica es otra cosa.

-Tienes que denunciarlo... -No, que lo denuncie otra.

En casa necesitan mi sueldo para llegar a fin de mes.

A partir de ahora voy a evitarlo y no quedarme a solas con él.

Lo estás tratando como a un criminal, y al fin y al cabo,

lo que me hizo no fue para tanto.

-Pero ¿cómo puedes decir eso?

-Porque igual me alarmé sin motivo, o exageré...

-No exageraste y lo sabes perfectamente.

-¿Tú estabas allí para verlo?

-Tu silencio hará que ese tío se crezca.

Y puede ir a más. -Ya te lo avisé.

No he venido a escuchar sermones.

Se me ha quitado el hambre. -Espera, no te vayas así,

Tina, por favor, Tina...

-Hola, Alicia, te estaba buscando por toda la comisaría.

Pues aquí me tienes, ¿qué querías?

Felicitarte en persona.

Me ha dicho Marcelino que vas a tener un niño.

Quien quería que fuera un niño era él, a mí me da igual.

Tenías que verlo, está feliz.

No hay cliente que no sepa que va a tener un nieto.

Sí, ya está pensando en hacerle un abono del fútbol.

Si a Marcelino no le gusta el fútbol.

Dice que quiere ser un abuelo diez.

A ver con qué me viene esta semana, me tiene frita a llamadas.

Estoy muy sorprendida.

No me imaginaba que le hiciera tanta ilusión tener un nieto.

No es que a mí no me haga ilusión,

pero yo nunca recibí la llamada de la maternidad.

Yo hasta que no supe que estaba embarazada no me lo había planteado.

En una época decir eso era poco más que un sacrilegio.

La de presiones que recibí yo.

No podían entender que prefería centrarme en mi carrera profesional.

Yo creo que es una decisión muy personal.

Rober siempre tuvo claro que quería tener hijos.

Tú vas a ser una madre estupenda.

Supongo que estás aquí por la detención de Castillo.

En efecto.

En Dirección General ha sentado muy mal que un inspector

pueda burlar la ley durante tantos años,

y monte una red en las narices de sus compañeros.

Me imagino que ha tenido que escocer.

No te imaginas cuánto. Nos ha caído una bronca...

Tanto a Régimen Disciplinario, como a los de Asuntos Internos.

Un policía corrupto sabe cómo borrar su rastro,

no es fácil ver las señales.

Siempre las hay, hazme caso.

Hay buscar un mínimo resquicio para tirar del hilo.

Hay que ser muy especial para hacer bien tu trabajo.

Investigar a tus compañeros no es tarea fácil.

Y, desde luego, no se hacen amigos. Pero alguien tiene que hacerlo.

Exacto.

Pero a veces tenemos que hacer preguntas...

que son realmente incómodas.

Ya.

Creo que tenemos confianza, no hace falta que des rodeos.

Es por Lemos, necesito que estés muy atenta.

¿Otra vez? Ya lo vigilamos y no descubrimos nada.

Es caótico e impulsivo, pero es un buen policía.

Y ha tenido intervenciones brillantes.

Iker Lemos oculta algo, estoy convencida.

Cuando llevas años buscando manzanas podridas,

puedes distinguirlas con los ojos cerrados.

Estaré atenta. Pero ya no patrullamos juntos,

solo coincidimos en comisaría.

Solo te pido que mantengas los ojos abiertos.

Y que me avises si ves algo sospechoso.

Y no temas que tu nombre salga a la luz.

Si descubro algo turbio sobre un compañero,

sería la primera en dar un paso al frente.

Gracias, Alicia, de verdad.

-Hola, guapa. -Hola.

Tienes a María contenta...

Menos mal que no está, si no, te regañaría por llegar tarde.

-No es culpa mía, que le pida cuentas a mi padre.

-Pues están los dos...

¿A ti qué te pasa? ¿Estás malo?

-Ojalá fuera eso.

-A ver...

¿Por qué has discutido con tu padre esta vez?

-No hay ninguna pelea.

Hay un oferta económica para vender la tienda.

Y parece que le ofrecen bastante pasta.

-Pero eso es algo para celebrar, no para estar con ese bajón.

-Me ha dicho que si la vende

nos volvemos al pueblo.

Que esto le viene grande y allí se vive mejor.

-Eso cambia un poco las cosas

-Desde lo de María, está muy negativo.

Volvió a sacar el tema de medicina que yo tenía olvidado.

Dice que este esfuerzo...

no tiene sentido y que son muchos gastos.

-Pero la tienda marcha bien. -Sí, marcha estupendamente.

Pero se le ha metido en la cabeza vender y volver al pueblo.

-¿Y tú qué vas a hacer si la vende?

-Por ahora está valorando la oferta, no hay ninguna decisión tomada.

Pero mi vida está aquí, me gusta Madrid,

me he acostumbrado al barrio, a mis amigos, a ti...

-Pues si no está tomada la decisión...

No hay que preocuparse por algo que no ha pasado.

-Mi padre es de ideas fijas.

Cuando se le mete algo en la cabeza...

-Patrón...

-¿Por qué entra así si sabe que no me gusta?

-Esto es importante.

Creo que sé lo que hacía Jairo anoche en la oficina.

-Más vale que sea así, porque, le recuerdo,

que esta cagada es culpa suya. -Tiene razón.

Ha sido un fallo de seguridad imperdonable,

pero no volverá a ocurrir.

-Y la próxima vez no me voy a conformar con palabras bonitas.

-Hemos localizado al empleado

que le dio la tarjeta de acceso a Jairo.

Se fue de chamba con el dinero que le dio.

-Eso ya me lo dijo ayer.

¿Qué pasó con el tipo ese? ¿Le quitó las ganas de fiesta?

-Está en la UCI, hace falta ser descerebrado.

-¿Y Batista, qué vino a hacer aquí?

-No vino a robar, no se llevó ningún documento,

estuvo merodeando por su despacho.

Creo que su objetivo era usted.

-¿Qué quiere decir con eso?

-Que Jairo vino a matarlo.

He revisado sus movimientos en las cámaras de seguridad.

Estuvo aquí esperando que se quedara solo

y entonces recibió la visita de Maica.

Esa visita le salvó la vida.

Después estuvo escuchando la conversación,

y cuando salieron se escondió.

¿Qué vamos a hacer con Jairo? Porque esto es intolerable.

-¿Sabe qué le digo, Tano?

Que yo creo que todo esto es culpa mía.

-¿Por qué dice eso?

-Porque he sido demasiado blando con esta gente.

-Usted dejó clara su postura cuando vengó a su hijo.

-Eso fue justicia, no tiene que ver con los negocios.

Cuando vine a este país trate de adaptarme

para hacer las cosas como las hacen aquí,

sin sangre, sin balacera.

Pero me equivoqué.

-La alianza que les propuso, beneficiaba a todas las partes.

-Y no me escucharon. ¿Sabe por qué?

Porque no he hablado con suficiente contundencia.

-Yo creo que usted ha hecho bien las cosas.

-Me he equivocado, Tano.

Aquí, como en cualquier otro lugar, hay que hacerse oír.

Tengo que hacer una declaración de fuerza

para que me tomen en serio.

-Quiere decir que vamos a la guerra.

-Así es. Pero va a ser una guerra fría.

Por ahora, llame a nuestro policía,

dígale que venga inmediatamente, que quiero hablar con él.

Estoy cansado de esperar que las cosas pasen.

¡Adelante!

Buenos días.

Traigo el escrito con los fallos de la pulsera telemática

del caso Galino. Déjalo donde puedas.

Perdona, Lola, no es que no me interese.

Intento ponerme al día con todo el trabajo atrasado.

Lo de Castillo me tiene completamente absorbido.

Quería felicitarte.

No solo has salvado a tu hija,

también has destapado a ese poli corrupto.

La primera en sospechar fue Miralles.

Yo estaba tan sumido en el dolor

que apenas pude ver que había cosas que no cuadraban.

Confiabas en tu amigo, es normal.

Menudo ojo que tengo para elegir las amistades, Lola.

Si no fuera por Miralles ahora estaría muerto, y mi hija...

En manos de unos proxenetas a miles de kilómetros de aquí.

Tú solo pensabas en recuperar a tu hija, es lógico.

Y lo de Castillo...

Hay que ser muy retorcido para ver cómo estabas sufriendo por tu hija,

y negociar su venta con fines sexuales.

Es denigrante, la verdad.

Es un drama que siguen viviendo muchas mujeres en pleno siglo XXI.

El negocio del sexo es rentable

y el tráfico de mujeres para ser compradas y vendidas,

y luego ser prostituidas sigue existiendo.

La esclavitud de nuestros días.

Bueno, con la información que están sacando a Castillo

estamos deteniendo a mucha gente.

Espero que sirva para liberar a muchas chicas como mi hija.

El dinero es muy poderoso y puede comprar favores.

Nunca se sabe quién puede estar involucrado en estas mafias.

Nosotros hemos puesto un granito de arena deteniendo a Castillo.

(Puerta)

¡Pasad! Lola, si nos disculpas...

Quería felicitarte por el caso de Castillo.

-Gracias.

El informe sobre el caso está muy bien documentado.

Pero sabes que en estos casos, mi obligación es asegurarme

de que no nos dejamos nada.

Tengo que tomarte declaración. Conozco el procedimiento.

Es una historia larga y enrevesada.

Espero contar con Miralles que estuvo presente en todo momento.

Por supuesto. Vamos.

Me ha sorprendido mucho tu invitación.

Últimamente apenas me dirigías la palabra.

Tampoco exageres.

Pero tiene que haber buena comunicación entre nosotros

si queremos que el equipo siga funcionando.

Yo pienso lo mismo.

Y resulta bastante incómodo tener que evitarte por comisaría.

A mí también me pasa.

Además, estoy acostumbrada a trabajar en equipo,

y hacerlo sola me resulta complicado.

A este paso nos convertiremos en la comidilla de la comisaría.

¿Significa eso que volvemos a ser colegas de trabajo?

¿Se acabaron los silencios incómodos?

Por mí, sí.

Pues es un alivio, la verdad.

Me alegra que todo vuelva a ser como antes.

Como antes de antes.

Antes de que me dijeras lo que sentías por mí.

No quiero que volvamos a hablar de eso.

Nunca pasó y no hay posibilidad de que vuelva a ocurrir.

De acuerdo, tú sigues siendo la superior al mando.

Y tampoco tengo más remedio.

¿Algo más de lo que no pueda hablar?

O mejor, ¿de qué quieres hablar?

Pues, por ejemplo, de tu vida antes de llegar aquí.

Solo te oí hablar del pasado cuando convenciste a Ramiro

para que bajara del muro. ¿Algo de todo eso era verdad?

Más o menos el 80 %, pero tuve que adornarlo

para que sonara más convincente.

Me lo imaginaba.

De tus orígenes, solo sabemos que eres del norte.

Los del norte nacemos donde nos da la gana.

Vale, vale, no te mosquees...

No me gusta hablar de mi familia. Apenas tenemos relación.

Ya. Y yo, por el contrario,

sigo viviendo en la casa donde me crié.

Y mi padre me llama o viene a verme todos los días,

y a veces las dos cosas. Yo eso no podría soportarlo.

¿Que mi padre fuera a verte?

Eso entre otras cosas... Soy una persona bastante solitaria.

Si tú lo dices.

Paty, ¿me pones un batido para llevar?

-Claro.

-¿Qué tal?

Hola, pareja. Hola.

¿Quieres tomar algo con nosotros?

¿Hay poco trabajo en comisaría?

No, estamos haciendo un descanso.

A estas horas no queda una taza limpia en la sala de comisaría.

¿Qué te pido? No puedo quedarme.

Me había citado aquí con un defendido,

pero me he retrasado y ya debe estar en comisaría.

Voy a ver si lo pillo. Hasta luego. Ahora nos vemos.

Igual deberíamos irnos.

¿Ya? Bueno...

Como quieras.

(Teléfono)

Cógelo, por mí no te preocupes, igual es importante.

Qué va, solo es mi primo. Pero, bueno...

¿Qué pasa, primo, cómo estás?

Coño, ahora somos familia...

No puedes hablar, ¿no?

Sí que ha pasado mucho tiempo, sí. ¿Cómo te trata la vida?

Don Alejandro quiere verte hoy.

¿No podemos quedar mañana? Esta tarde ya tengo planes.

Pues los anulas.

A Somoza no se le hace esperar. No, por supuesto.

Si te vas mañana, hago un hueco y nos vemos.

Te llamo cuando salgo del curro y me dices dónde andas.

Agur.

Creí que no tenías relación con nadie de tu familia.

Yo no he dicho eso. Hablamos, pero muy poco.

Por la conversación, parece que os tratáis más a menudo.

Qué va, Alicia, ya sabes cómo soy.

Pues no, todavía no sé bien cómo eres.

Pues no me gusta dejar colgada a la gente,

y menos si mi primo me pide que, por favor, lo lleve a algún sitio.

Hablando de irse, ¿Tú no querías irte?

Deja que pague esto y nos vamos.

Paty, ¿me cobras lo de la mesa? Claro.

Al comprobar que Isa estaba bien, le di el dinero a Castillo.

Entonces él le apuntó con el arma.

Quería huir con mi hija y con el dinero.

Le avisé que era objetivo de los francotiradores.

Tenía en el pecho varias dianas láser apuntándole.

Aproveché un descuido para desarmarlo.

Hubo un forcejeó, aparecieron mis hombres, lo redujeron,

y liberaron a mi hija.

Ahí acabó todo. Afortunadamente sin heridos.

Creo que con esto será suficiente. Gracias.

Sé que no ha sido fácil para ti, Emilio.

En este caso se han mezclado muchos elementos personales.

Creo que me va a costar un poco digerir todo esto.

Pero colaboraré contigo al cien por cien,

solo quiero que toda la verdad salga a la luz.

No te preocupes, de eso me encargo yo personalmente.

Llegaré hasta el fondo de la cuestión.

A mí no me cabe en la cabeza

cómo Castillo ha podido actuar impunemente

tanto tiempo, sin levantar sospechas en su comisaría.

Eso es lo que toca averiguar ahora.

¿Qué va a ocurrir con él?

El juez ha decretado prisión provisional,

y se va tirar ahí una buena temporada.

Hasta que los investigadores terminen de analizar

todo el entramado de negocios ilícitos que tenía.

No entiendo cómo me pude fiar de alguien así.

Me manejó a su antojo desde el principio.

Habías perdido la objetividad, estabas tan metido en la historia,

que solo querías salvar a tu hija.

Respecto a la objetividad,

te recuerdo que, alguna vez, tú también pasaste por ello.

En el caso del agresor sexual

y con el demente que secuestró a tu familia.

No quisiste pasar a segunda fila. Tienes toda la razón.

Afortunadamente, todos esos casos han terminado bien.

Yo creo que ese instinto de protección es el que nos hace...

tener la fuerza suficiente para superar situaciones de peligro.

Eso es verdad.

Montse, estoy en tus manos y quiero que sepas

que acataré la decisión que tomes, sea la que sea.

Puedes estar tranquilo.

Quien no puede estarlo es tu colega Velasco.

El comisario de Distrito 2 tiene muchas cosas que explicar.

En cualquier caso, si necesitas algo de esta comisaría,

estamos a tu disposición. Sí, sí, tranquila que lo haré.

Desde arriba nos están presionando mucho

para que lo de Castillo no se repita en otras comisarías.

Yo pongo la mano en el fuego por todos mis hombres.

Eso mismo dijo Velasco al conocer la detención de Castillo.

Nunca se sabe, Emilio.

Os dejo.

Gracias por todo, Montse.

Tendremos a Montse por aquí durante un tiempo,

hasta que se aclaren las cosas.

O hasta convencerla

de que en esta comisaría no hay ningún policía corrupto.

El Blas se presentó con una raqueta de tenis.

Decía que para dar a una pelota no se necesita tanta equipación.

Buenos días.

Y para demostrarnos... Te cojo yo una...

Y para demostrar que tenía mejor técnica que nosotros,

se empeñó en llegar a todas las pelotas.

Hasta que en una calcula mal,

y se mete una hostia contra la puerta de la cancha

que se hizo una brecha en la frente.

Fue increíble, increíble.

No sé por qué no querías venir aquí, se está muy bien...

-¿Qué vais a tomar?

-¿Lo de siempre, chicas?

Dos refrescos de naranja, dos cafés con leche,

y... ¿Tú qué quieres, Tina?

-¿Te pongo una tila? -No, hoy voy a tomar agua.

-¿Os conocéis?

-Sí, del gimnasio al que iba antes. Ella trabajaba allí.

-¿Y ella no tiene nombre?

-Sí, soy Paty, y tú tienes que ser Sebastián.

-Vaya...

Supongo que Tina te ha hablado de mí. -Sí me ha hablado mucho de ti.

-Supongo que bien.

En el súper somos como una familia.

Y yo no soy el típico jefe distante.

-Ya me han dicho que eres muy cercano.

-Me gusta pensar que trato bien a mi equipo

y que no me equivoco escogiendo.

-Oyéndote hablar pareces el jefe del supermercado.

-Qué va...

Simplemente, soy el director de recursos humanos.

Me encargo de la gestión, selección del personal...

En este centro he intentado implantar las relaciones de tú a tú.

No hay barreras, aquí todos somos compañeros,

¿verdad que sí?

-Sí, también me ha llegado algo de eso.

Entonces, van a ser dos refrescos de naranja,

dos cafés con leche, y agua para ti, Tina.

-Uno de los cafés con leche fría y sacarina, ¿vale?

¿El baño? -Al fondo de la barra a la izquierda.

-Muchas gracias. -De nada.

-Paty...

No le digas nada, no te vayas de la lengua.

-Veo que tenéis todas buen rollito con él.

-Ya te he dicho que es muy amable y simpático.

-Vale, ahora ser acosador significa ser amable y simpático.

No lo sabía, qué ignorante soy. -Paty, por favor...

Ellas no saben nada. No te entrometas más en mi vida.

-¿Por qué te avergüenzas tú?

El que lo está haciendo mal es él. -Paty, por favor, cállate.

Ponte en mi lugar, necesito este trabajo.

-¿Tu madre sabe lo que intenta hacer tu jefe?

-Si me echan, ¿le dirás a mi madre que no ponga la calefacción?

¿O que no compre las medicinas de mi padre?

-Tus padres te van a apoyar. -Paty, déjame, no quiero tu ayuda.

-¿Y esas caras tan largas?

Si estamos terminado el día y nos vamos a tomar unas cañitas...

-Anda... -¿Tú no te apuntas?

-No, yo paso. Termino tarde.

-Es un placer, guapa.

-Tina...

No vayas, tía, no vayas...

Escucha.

Tienes mi número de teléfono.

De verdad, a la hora que necesites, cuando lo necesites, llámame.

Por favor.

-Estábamos diciendo que cañitas, ¿no?

¿Vamos donde el otro día?

Está ahí y te ponen unas tapas...

-Hombre, Jairo.

¿Mi padre sabes dónde está?

-Se ha marchado a casa. ¿Qué necesitas, es urgente?

-No, es por el registro del nombre de la empresa.

Se lo consulto cuando llegue a casa.

¿Y tú, qué? ¿Haciendo horas extras?

-No tengo prisa por ir a casa, no me espera nadie.

-Ya...

Tampoco tiene que estar mal eso de vivir solo, ¿no?

-Le veía las ventajas cuando Rober se fue con Alicia,

porque me libré de esas broncas de hermano mayor.

-¿Se fue a vivir con Alicia? -Se fue con ella, sí.

Pero cenábamos juntos cada dos por tres,

venía con cualquier excusa:

para coger ropa, para jugar a la consola...

Cómo echo de menos nuestras cenas, de pollo al ajillo y cerveza.

-¿Por qué no vienes a cenar con nosotros a casa?

Nosotros lo de cocinar, mal.

Tráete la consola y echamos una partida.

-No, déjalo.

Ya no me divierte la consola. Desde que murió Rober no juego.

Prácticamente, ni veo la tele.

No hago nada de lo que hacía con él.

De todas formas, te lo agradezco, pero no.

Espero que no te molestes. -Tranquilo.

Lo entiendo perfectamente, nada de videojuegos ni de tele.

Pero ¿ lo de cenar con nosotros...?

Porque seguirás cenando.

-No os quiero amargar vuestro rollo familiar.

¿Tú crees que tu padre quiere veme el careto

después de la cagada de ayer? -Pero ¿ qué cagada?

Si descubriste a Maica.

Si no es por ti, mi padre seguiría engañado por esa impostora.

¿Te puedo preguntar qué hacías allí?

-Tú, tranquilo, que no os puse en peligro.

-No lo he dudado ni un segundo.

Venga, tío, cuéntamelo que hay confianza.

-Iba a matarlo, Julio.

Iba a cargarme a Somoza.

Meterle cuatro tiros y hacer justicia de una vez.

-Sé que no te faltan motivos para hacer algo así.

Y reconozco que le echaste un par de huevos.

Pero es una locura. -Locura nada.

Lo tenía perfectamente planeado, el fallo fue que entró Maica.

-¿Y cómo pensabas salir de allí con vida?

-Por la puerta, igual que entré.

Con mi uniforme de empleado de la limpieza

por el que pagué a un tolai. Tenía ya la oficina vacía.

La pistola cargada...

y a Somoza solo en su despacho.

Pero... -Pero entonces llegó Maica.

-Sí.

-Si te cargabas a Somoza también tenías que cargarte a ella.

-Sí.

Y se me pasó por la cabeza, pero... Joder, no estoy tan loco.

-Lo sé, y por eso tuviste que recular.

Si hubieras matado a Somoza,

es muy difícil que hubieras salido de allí con vida.

-Suponiendo que eso sea verdad, ¿a mí qué me importa?

Yo juré vengar a mi hermano,

han pasado meses y no he cumplido mi promesa.

Eso me martiriza.

-¿Por qué no nos has contado lo que habías planeado?

-Tu padre prometió ayudarme a vengar a mi hermano,

y no ha movido un dedo, Somoza sigue vivo.

Y yo no lo culpo.

Él tiene sus problemas y movidas para preocuparse por mí.

Pero yo no tengo otra cosa en la cabeza, solo eso, ¿entiendes?

Tenía que haberlo matado cuando lo tuve a huevo.

-Fui tonto. -Pues hoy no lo estarías contando.

-A mí no me importa estar vivo o muerto,

que mi vida es una mierda.

El único impulso que tengo para levantarme de la cama

es matar a ese cerdo.

Porque yo estoy viviendo una vida de prestado.

¿Sabes por qué?

Porque tendría que estar muerto y enterrado.

-¿Qué dices?

Eso lo dices por el dolor que sientes.

-Eso lo digo porque yo maté al hijo de Somoza.

No mi hermano. ¿Te enteras de qué va la movida?

Yo me cargué a Andrés Somoza.

¿Ya te vas? Sí, ya sabes, con mi primo.

Me toca hacer de guía turístico con lo poco que me gusta eso.

Tú tienes mucha labia, seguro que se te da bien.

Ya te contaré. ¿Tú también has terminado?

Sí, pero tengo que ir al despacho de Fede,

tengo un asunto pendiente. No trabajes tanto.

Me voy enseguida. Bueno. Chao.

¿Molesto?

Deberías llamar antes de entrar, es el vestuario de mujeres.

-Ya sabes que esto es como una familia.

Es supermercado es nuestra casa, aquí lo compartimos todo.

¿No te lo han dicho tus compañeras? -¿Qué quieres?

-A ver si te vas a venir a tomar unas cañitas hoy.

Te estás haciendo mucho de rogar.

En la caja ni me has contestado. -No soy de salir todos los días.

-Ni que fuéramos a estar por ahí hasta las mil.

Solo una caña con los compis.

-Lo siento, estoy cansada y mi madre me espera en casa.

-Eso me suena a excusa.

¿No estarás enfadad conmigo?

-No, no.

-Te dije que lo del otro día en el almacén fue un malentendido.

A ver... Te juro que yo creía que me estabas lanzando señales.

Venga, no seas cría...

No dejes que esto estropee nuestro "feeling".

-Yo me conformo con venir a trabajar y nada más.

Prefiero dejar a un lado lo del "feeling".

-Esa no es la actitud que queremos aquí, Tina.

Estás siendo muy negativa.

El mal rollo se contagia a los clientes, y luego a las ventas.

Un mal clima de trabajo es lo último que quiero aquí.

Como jefe de personal no me lo puedo permitir.

-Yo soy muy positiva, de verdad.

E intento ayudar a mis compañeras en lo que puedo.

Estoy muy contenta de trabajar aquí. -¿De verdad?

-Claro que sí.

-Cualquiera lo diría, con la cara que tenías antes.

Tina, yo te lo digo como compañero,

recuerda que estás en periodo de prueba.

-Hoy no puedo ir a las cañas, pero mañana sí, ¿vale?

-Bien. Eso está mucho mejor.

Está mucho mejor.

Si quieres mañana hablamos de...

hacerte contrato fijo antes de terminar el periodo de prueba.

¿Vale?

También tengo unos extras para los fines de semana

que te pueden venir muy bien. -¿De verdad?

¿Cobran plus por horario especial? -Mañana te llevo una nómina,

tú le echas un vistazo y me cuentas.

¿Vale?

-Me encantaría ser fija. -Mañana hablamos de eso.

Pero no me hagas planes, ¿OK?

-Vale. -Venga.

¿Qué tal, chicas?

Cuento con vosotras para tomarnos unas cañitas.

Te he cogido una barrita de estas que está de locos.

Mañana te la repongo, ¿vale?

Chao.

-¿Qué tal el día?

-Muy raro, pero bien. -¿Raro por qué?

-Pensaba de que vendría la amiga de Paty

a denunciar a su jefe.

Pero, finalmente, no lo ha hecho.

-Ya. Le he puesto un mensaje hace un rato.

Creo que no quiere denunciar por miedo a perder el trabajo.

Me da una rabia, me dan ganas de...

ponerme el uniforme y darme un paseo por el supermercado.

-Es buena idea, pero no estaría bien hacerlo.

Solo podemos esperar que venga.

¿Habéis acabado? ¿Os vais ya? Sí, ¿y tú? Te hacía en casa.

Acabé hace un rato, pero me quedo un poco.

Déjalo para mañana, seguro que Antonio te está esperando.

Qué va, estoy de Rodríguez, se ha ido a un congreso.

Sí, sí.

Voy a aprovechar para adelantar trabajo.

Hoy no tendré remordimientos por llegar tarde.

Puedes aprovechar para venirte con nosotras y desconectar.

-Claro, anímate, vente con nosotras.

Es muy tentadora la oferta, pero no, gracias.

Tengo mucho lío, pero va a estar dos semanas fuera, así que...

Un día buscamos un hueco. Me lo apunto. No te libras, jefa.

-No te quedes muy tarde. Gracias.

¿Te vas ya? Sí, voy a buscar a Isa.

¿Quieres que te acerque a casa? No, gracias, voy a adelantar...

trabajo que tengo encima de mi mesa que no es poco.

¿Cómo está Isa? ¿Salió del hospital?

Sí, esta mañana a primera hora.

Ahora la recojo y nos vamos a casa.

Natalia ha preparado cena,

y los enanos están como locos con su hermana mayor.

Vaya detalle el de Natalia.

La verdad es que se está portando muy bien.

Fíjate cómo es la vida.

Al final ha salido ilesa y ahora tiene una familia.

Tu familia.

No volverá a estar sola.

A ver si puedo disfrutar de una etapa de tranquilidad

que falta me hace.

¿Sabes?

No dejo de pensar en el engaño de Castillo.

Crees que conoces a alguien y te llevas un chasco así.

Bueno, la gente cambia.

No creo que este Castillo tenga que ver con el que conociste tú.

En la academia estudiaba lo justo, pero...

El tío tenía olfato, y mucha ilusión por convertirse en policía.

Patrullamos juntos al terminar la academia,

y luego cada uno a una comisaría distinta.

No sé qué le pasó para convertirse en un corrupto así.

No lo pienses. Nadie podía verlo venir.

Tú, sí. Para mí era más fácil,

no era mi hija la que estaba en peligro.

Y vete a esa cena, no llegues tarde.

Muchas gracias. De verdad, Claudia.

Tú habrías hecho lo mismo. Pero siempre eres tú

la que está ahí. Esta comisaría te debe mucho.

Venga, y por favor,

no me utilices como excusa si llegas tarde.

Hombre, yo pensaba que no iba a venir.

No quería levantar sospechas.

He preferido venir cuando no hubiese nadie trabajando.

Ah, qué precavido...

Pero vamos al grano.

Cada minuto que paso aquí me la juego en mi trabajo.

Cada minuto que pasa usted aquí me lo cobra y no es nada barato.

Así que, deje el desespero y siéntese.

Le voy a comentar que estos días voy a hacer ciertos movimientos,

digamos... delicados.

Así que no quiero ninguna sorpresa.

Quiero saber qué tiene la policía en mi contra.

Nada. Le investigaron cuando llegó pero no encontraron nada.

Pero no quiero actuar confiado y que luego vengan los problemas.

Nadie lo está investigando.

No hay escuchas ni seguimiento, no tiene que preocuparse.

¿Y lo de mi hijo? ¿Lo tienen archivado?

Ese caso lo llevaba Salvador Jerez.

Un policía de otra comisaría.

Murió en acto de servicio.

Eso usted ya lo sabía, ¿no? (ASIENTE)

Yo tuve que cometer algún error educando a mi hijo.

Andresito era una bala perdida.

Por eso lo mandé para acá, a ver si sentaba cabeza,

pero, qué va, me lo mataron.

Le hicieron pagar caro por su errores.

Usted tampoco se quedó de brazos cruzados

ordenando la muerte de Batista. ¿Quién le ha contado eso?

¿Acaso yo se lo he dicho? No, lo piensa la policía.

Pero ¿no tienen nada en mi contra? Eso es lo que le he dicho.

No hay pruebas contra usted.

Bueno. Hablemos de Quintero.

¿Qué tiene en contra de él?

¿Esos movimientos de los que habla

son con él? ¿Significa que están trabajando juntos?

Usted limítese a contestar lo que le estoy preguntando.

¿Qué tienen en contra de Quintero?

Simplemente sospechas, nunca han podido acusarle de nada.

Pues esos papeles los quiero yo en mis manos.

Quiero toda la información que tengan sobre Quintero.

Yo no he trabajado en esos casos,

y sacar esa información de comisaría podría ser arriesgado.

Régimen Disciplinario y Asuntos Internos

están al acecho por un caso de corrupción.

Un inspector de otra comisaría, de Distrito 2.

¿A sueldo de alguien?

Trabajaba para sí mismo,

montó su chiringuito a espaldas de los demás.

¿Ve que sí se puede?

Solo hay que ponerle un poco de interés.

Además, usted tiene la ventaja de conocer los errores ajenos.

No se me vaya a perder por ambiciones, oficial.

Pero no quiero tener a Asuntos Internos

pegados a mi mesa de por vida.

Déjese de pendejadas, usted sabe bien cómo es la vaina.

Yo no le doy otra opción, sino traerme esos papeles.

Está bien... Se los traeré.

Pero esto le va a costar el doble.

-Papá, ya está todo recogido y limpio.

¿Nos vamos?

-No me voy a quedar un rato haciendo números

por la posible venta de la tienda.

-Me dijiste que no tenías nada decidido

y que dejarías reposar la oferta, pero por lo visto...

no piensas en otra cosa.

Y para ser tan buena oferta te cuesta que te salgan las cuentas.

-Todo lo contrario, ha salido tan bien

que pensaba que me había equivocado. He empezado desde el principio.

-¿Esto es la oferta total? -Sí.

Mira, este es el coste...

de un terreno en una zona de regadío de Teruel.

Es una parcela hermosa.

Podríamos hacer una zona de cultivos.

Y construir una señora casa.

Imagínatelo,

es lo que siempre habíamos querido:

una casa con pozo, con paneles solares...

Y no me olvido del caballo... -Papá, estás volviendo a hacerlo.

Estás dando por hecho que me iría contigo sin preguntarme qué quiero.

-Ya sé lo que quieres hacer, quieres...

preparar las oposiciones a policía nacional.

No se me ocurre mejor entorno para hacerlo.

Aquí no tendrías distracciones

y podrías entrenar al aire libre las pruebas físicas.

-Hablas como si viviéramos en una mina y necesitáramos huir al campo.

Yo estoy bien aquí.

No quiero instalarme en un pueblo abandonado.

-¿Y qué opciones tenemos?

¿Me las puedes explicar?

El negocio de la comida ecológica está de moda.

Date una vuelta por los supermercados,

cada vez hay más estantes eco, y más tiendas como la nuestra.

-Para evolucionar podríamos pasarnos al negocio

de ofrecer comidas saludables a domicilio...

Invertir ese dinero en otra cosa.

-Te has olvidado cuál era el objetivo de venir aquí.

-No me he olvidado, esta mañana me lo has vuelto a recordar:

que yo estudiara medicina.

-Si ese objetivo se ha esfumado,

¿por qué vamos a seguir viviendo en Madrid?

No lo entiendo. -Porque a mí me gusta mi vida.

Tengo amigos, un trabajo, acabo de empezar con Paty,

y me preparo para ser policía. -Eso lo entiendo perfectamente.

Pero cuando apruebes las oposiciones, que las aprobarás, seguro,

continuarás tu formación en la academia de Ávila.

¿Y yo qué voy a hacer?

-Queda mucho tiempo para eso. -No queda tanto.

Seguro que en ese momento ya habrá por aquí un supermercado ecológico.

Con mejores tarifas, mejores precios...

No sé, hijo, yo solo pienso en nuestro futuro.

Yo no quiero quitarte nada.

En serio. -No sé...

Esta mañana me dices que es solo una oferta

y ahora parece que está todo decidido.

No me pidas que lo acepte todo sin rechistar.

-David, no está nada decidido.

Sencillamente, quería compartir mis ideas contigo.

Pensé que tenías a Paty para hablar de tus cosas, pero...

yo no tengo a nadie.

Venga...

es tarde.

Vamos a descansar, tenemos que asimilar

muchas cosas para tomar esta decisión.

Y no te preocupes, tendré en cuenta tu punto de vista.

¿Sí?

(Puerta)

¿Quién es? Alicia.

¿Ha pasado algo?

No sé, dímelo tú.

¿No deberías estar por ahí con tu primo?

Ya ves que no. Fuimos solo a cenar.

Su tren sale temprano y no quería trasnochar.

No sabía que estaba bajo arresto domiciliario.

¿Por qué tanto interés por mi primo?

En tu primo ninguno. ¿Por qué me mientes?

¿Que yo te he mentido? Acabas de hacerlo.

No hay ningún primo,

si no es de familia colombiana y de apellido Somoza.

O que tu primo trabaje para ellos.

¿Me has seguido? Sí.

¿Qué hacías en la constructora de Somoza?

¿Por qué me has seguido?

¿No te fías de mí? La cuestión es que me has mentido.

¿Me vas a decir qué hacías allí?

He ido a investigarle.

¿Por qué no me lo has dicho? Sabes que voy detrás de él.

Era extraoficial y no quería levantar la liebre

sin estar seguro de que la información es buena.

¿Quién te ha dado la información?

Un "confite". ¿Qué tipo de información?

Somoza iba a recibir mercancía

camuflada con material de construcción,

y la tenían que descargar esta noche en sus almacenes.

¿Por qué no informaste a nuestros superiores?

¿Para llevarme una bronca como tú o como Guevara?

Cada vez que hay sospechas sobre Somoza y Quintero

termina igual, que no se les puede molestar sin pruebas,

y yo no las tenía, solo fui a buscarlas.

Supongamos que toda esta película es cierta,

¿por qué no me lo has dicho a mí?

Sabes que quiero que pague por todo lo que ha hecho.

Sí, tanto que te hubieses empeñado en venir conmigo.

Tú estás embarazada, no puedo ponerte en peligro.

Eso no es excusa.

¿Viste algo?

No.

Hablé con los vigilantes porque Somoza no estaba.

Husmeé un poco, pero no vi nada raro.

Debieron suspender la entrega, no sé...

¿No me crees?

Aún hay algo que no me cuadra.

Alicia, te estoy diciendo la verdad.

Si no te dije nada fue para no ponerte en peligro.

Si hubiese visto algo raro te lo hubiese dicho

para iniciar una investigación, pero no encontré nada raro.

Sé muy bien donde estás metido,

porque yo crucé esa línea cuando investigué la muerte de mi madre.

No me trajo más que problemas y se convirtió en una obsesión.

Así que, ten cuidado, Iker.

Saltarse las normas tiene un precio.

Confía en mí, sé lo que hago.

¿Quieres que confíe en ti?

Habla con Miralles y cuéntale toda la información

que te dieron los "confites". Eso será una pérdida de tiempo.

Solo me ganaría una bronca. Hay dos formas de hacer las cosas,

a tu manera y a la mía.

Yo también quiero a Somoza, pero solo se puede hacer a mi manera.

Así que, tú decides.

Buenas noches.

Espera, no te vayas.

Está bien, haré lo que me pides.

Mañana hablaré con Bremón y Miralles.

¿Contenta?

Tú eres un soñador

y te cuesta dar el primer paso.

Me da rabia porque tienes potencial para ser una estupenda pareja.

Yo ya he encontrado a mi media naranja,

y es una mujer perfecta.

-¿Cómo que os vais de Madrid? -Que Jesús quiere vender la tienda.

-Una empresa de Rioja abre una cadena de supermercados

y le ha hecho una superoferta a mi padre.

-¿Y tu padre lo va a aceptar? Si el negocio funciona

y estáis contentos en el barrio. -Es una oferta irresistible.

-Aquí estoy demasiado expuesto.

No quiero vivir con esa amenaza sobre mí.

-Todos somos responsables de nuestro pasado.

-Lo sé, pero si mi hijo se enterara de quién soy,

sería una decepción enorme.

-Con el contrato fijo y los extras, tendrás un buen pellizco.

Pero todavía te lo tienes que ganar.

Hay mucha envidia y debes demostrar que tienes lo que hay que tener.

-¿Cómo lo que hay que tener?

-Mantenerme contento como jefe directo tuyo que soy.

-Le estaba diciendo que esta noche se tenían que ir de copas,

y luego al karaoke.

-Tenemos que convencerla de que denuncie.

Me iría a comisaría ahora mismo. -Eso tiene que decidirlo ella.

-La de Tinas que tiene que haber por el mundo

calladas y sin atreverse a decir nada.

-Ya ves, asquerosos hay en todas partes.

La llamada fue de un confite de confianza y decidí ir solo.

Y, por otra parte...

¿Y por otra parte, qué?

Pensé que si informaba me podían impedir que investigara.

¿Y por qué pensaste eso?

Porque cuando hay sospechas sobre Somoza o Quintero

se ponen muchas trabas.

Se monta él solo un operativo sin comunicar a los superiores,

¿y resulta ser una falsa alarma?

¿No te parece sospechoso?

Es lo que me dijo, pero ha informado a Miralles y a Bremón.

En comisaría están moscas y me vigilan.

La próxima vez busca un lugar más seguro.

¿Qué piensa hacer con toda esa información?

-Usarla como un torpedo para hundir ese submarino.

Nerea...

prefiero no hablar del tema. ¿Qué más te da?

Podemos compartir nuestras historias. De verdad, no me apetece.

Lo tengo asumido, no pasa nada.

Dame una pista. ¿La conozco?

-Reconozco que...

que me dolió mucho...

que no quisieras compartir tu vida conmigo.

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Servir y proteger - Capítulo 261

15 may 2018

Tras conocer a Sebastián, Paty insiste a Tina para que denuncie lo ocurrido. Ibarra pide a Alicia que vuelva a investigar a Iker y la joven inspectora descubre algo sospechoso. Jesús recibe una suculenta oferta económica para traspasar El color de la huerta a una cadena de supermercados.

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