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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 260 - ver ahora
Transcripción completa

-Que no se ha confundido, que te ha metido en el almacén,

que te ha acariciado, te ha agarrado de las muñecas,

te ha besado, le has dicho que no y ha seguido.

-No tengo eso ahora en la cabeza. -¿Y qué tienes?

-Quedarme sin curro. Es lo que me importa.

-¿Qué haces, tío?

-El mensaje que te mandó Teo te lo envié yo desde su móvil

porque el Cobra soy yo.

(Disparos)

Dos disparos a quemarropa.

Eres un problema, eso es lo que eres. Por tu culpa todo se ha complicado

y he tenido que hacer cosas que no debería haber hecho.

A ver si puedes hablar con un compañero o alguien

que haya trabajado con él a ver si esa forma de actuar es la habitual.

Déjalo en mis manos. Me enteraré de algo.

Yo voy a revisar sus últimos casos. ¿Isa?

Papá, tienes que venir cuanto antes. Estoy secuestrada.

¡Por favor! ¡Quiere venderme!

Hija, ¿quién te ha secuestrado? ¿Le has visto la cara?

Sí, papá, él es el Cobra...

-Tú no aprendes, ¿verdad? ¡Isa!

¡Contesta, Isa! ¿Me oyes? Te quiero con la boquita cerrada.

Nadie tiene que saber que tu hija sigue viva.

"Y, en segundo lugar, ni se te ocurra geolocalizar la llamada de Isa".

Sí. "Si lo haces",

te juro que no vuelves a ver a tu hija con vida.

Creo que Castillo puede ser un policía corrupto

que admite mordidas del narcotráfico,

se haya dejado sobornar por el Cobra

y por eso le está encubriendo. Bueno, ¡basta!

Basta, no quiero volver a oír una sola palabra de este tema.

A ver, Miralles, se trata de mi hija.

Estamos investigando su desaparición,

no estamos investigando a Castillo.

No, creí que estábamos investigando su muerte, no su desaparición.

Claro, eso es lo que quería decir.

Tienes que evitar que tus compañeros sospechen de mí.

Mañana, yo estaré debajo de una palmera

y tú al lado de tu querida hijita, pero de ti depende.

-Hace muchísimo tiempo que no sentía algo así por una mujer.

-Aparte de Carmen.

-Ya sabes, el destino no quiso que estuviésemos juntos,

así que, por ahora, prefiero ser prudente.

No quiero que esto que está empezando entre Maica y yo se estropee.

-Aquí se ha instalado un software que copia automáticamente

todos los archivos del disco duro de un ordenador.

Ya usted sabe qué es lo que tiene que hacer.

-No lo entiendo porque mi hermano se ganaba la vida

jugándosela por proteger a los demás ¿y que lo hayan asesinado?

Se tiene que hacer justicia con eso. -Bueno, eso es cosa de la policía.

Estoy segura de que van a detenerlos pronto, los van a encontrar.

-¿Cosa de la policía? -Toma. Creo que es tu talla.

-Yo creo que sí porque tú y yo ahí andamos, sí.

Perfecto. ¿La tarjeta que usáis para fichar?

-"¿Me trajo lo que le pedí?".

-Está vacío. Aún no he conseguido copiar el contenido

del ordenador de Quintero en el USB. -Si está vacío, ¿para qué lo trae?

Si lo que vino fue a traerme malas noticias,

entonces estamos perdiendo el tiempo. -No, también traigo buenas.

He conseguido convencerle para que retome la idea del viaje.

Quintero está loco por mí. Confía en mí ciegamente.

No será difícil conseguir el momento para copiar sus archivos.

(Música emocionante)

Cariño, ¿está listo el café?

Perdona, se me ha ido. Te lo preparo ahora.

No te preocupes, me lo tomo en La Parra que tengo prisa.

No te vayas a ninguna parte, que es un minuto.

Venga, por favor, espérate, anda. Vale.

Me quedo con la condición de que me cuentes qué te ronda por la cabeza.

Vaya. Nada, estoy cansado, no he dormido bien, nada más.

¿Nada? De eso, nada. Anoche ya estabas tú así.

Venga, desembucha.

Eso es lo malo de estar casado con una policía,

que no se puede ocultar nada.

Desembucha.

Vale, a ver, que me han hecho una oferta de trabajo.

Ah, ¿y me lo puedes contar?

Se trata de acudir a un congreso de medicina familiar en Acapulco.

¿Acapulco?

Un congreso anual. Suele ir el director del centro,

pero, cuando no puede, se lo da a un médico de confianza.

Como nos llevamos tan mal, no pensé que me invitaría.

Y en esta ocasión te lo ha propuesto.

Debe tener mala conciencia tras lo mal que se portó conmigo

con esto de la negligencia. Ya. ¿Y qué problema hay?

A ver, que no es irse de vacaciones.

Allí te meten en una habitación y estás de conferencias todo el día.

No te creas.

Pero entre conferencia y conferencia, puedes ir a la playa.

Además, me parece que allí se rodó una de tus películas favoritas.

Sí, "El ídolo de Acapulco", cuando Elvis Presley era el rey.

Yo siempre he sido más de los Rolling, la verdad.

Bueno, el caso es que, en fin, que no me gustaría ir solo.

Me aburriría como una ostra. Me gustaría que vinieras conmigo.

¿Cuánto dura ese congreso? Diez días más los viajes.

Jolines, es un pedazo de congreso, ¿eh?

Sí, bueno, importante, sí. Acude gente de todo el mundo.

Lo siento, cariño, pero no voy a poder ir.

Vamos a ver, pídete unos días de vacaciones.

Retraso el billete de vuelta, pagamos unos días de hotel y listo.

Son muchos días, Antonio, son muchos días

y, además, es que está muy lejos, cruzando el charco, no.

No, de verdad que estoy metida en un tsunami en comisaría, no puedo.

¿Ves como era mejor no contarte nada? ¿Y por qué?

Claro, has hecho bien en contármelo, pero,

pero tienes que ir, es una oportunidad para ti.

Puedes disfrutar y, además, aprovecharlo profesionalmente.

Bueno, anda, es posible. Voy a pensarlo.

(Timbre)

-Jairo, qué sorpresa.

Pensaba que era Julio, que se había olvidado las llaves.

Acaba de salir a correr ahora, ¿no lo has visto?

-Don Fernando, estuve toda la noche llamándole.

-Lo sé, lo sé. -¿Por qué no cogió el teléfono?

-Porque estaba ocupado. ¿Ha ocurrido algo?

-¿Ocupado? Estuvo acompañado, ¿verdad?

-Sí, estaba con Maica. ¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Qué ha ocurrido?

¿Me quieres decir si ha ocurrido algo?

-¿Le ha dicho algo a esa mujer sobre nuestros negocios?

-No, hombre, qué le voy a contar. No soy idiota.

Estuvo a punto de dejarme al saber que estuve en la cárcel,

no le diré a qué me dedico.

Si se lo tengo que decir algún día, ya veré cuándo,

si es que se lo cuento.

-Cuanto menos sepa esa mujer sobre usted, mejor.

-¿Por qué me dices eso? Explícate.

-Seguro que ya se ha interesado por su trabajo, ¿verdad?

¿Le ha hecho preguntas? Haga memoria.

¿Ha intentado alguna vez quedarse sola en el despacho?

-¿Quieres dejar de hacerme preguntas y decirme qué demonios está pasando?

-Sé que esto no le va a gustar, don Fernando.

Se lo voy a decir así: Maica no es quien dice ser.

-Sí, hombre, ahora me vas a decir que es una policía infiltrada.

-No, es mucho peor que eso. Trabaja para Somoza.

-¿Cómo?

Jairo, si esto es una broma, quiero que sepas

que no me está haciendo ninguna gracia.

-Ojalá fuese una broma, me encantaría, pero no lo es.

Esa mujer le está espiando, don Fernando. Es peligrosa.

Tiene que apartarla de usted.

Sé de primera mano que quiere tener acceso a su ordenador.

-Jairo, me parece que esta vez se te ha ido la pinza, pero de verdad.

Maica no tiene que ver con ese tipo de mujer

que Somoza puede pagar para que intente acostarse conmigo.

No es ninguna prostituta de lujo ni ninguna "escort",

te lo digo yo, he conocido a algunas. -No estoy diciendo que lo sea.

No sé si lo es y no me importa. Sé que está a las órdenes de Somoza.

-¿Cómo sabes eso? ¿Quién te ha dado esa información?

-Mis propios ojos. Anoche la vi reunirse con él.

-Anoche es imposible, Maica estuvo conmigo.

-Pero antes de estar con usted estuvo en el despacho de Somoza

porque yo la vi. -¿La viste?

-Sí.

-¿Y se puede saber qué hacías en la empresa de Somoza?

-Iba a matarlo.

-¿Cómo? -Iba a matarlo.

Lo tenía todo preparado a conciencia.

Le pagué una pasta al empleado de la limpieza

para poder entrar en su lugar

y cuando ya tenía el arma cargada y estaba a punto de entrar

y meterle dos tiros a Somoza, vi que aparecía Maica.

Me di unos segundos para decidir qué hacer.

Créame que se me pasaron muchas cosas por la cabeza,

pero, al final, cuando descubrí que ella era una espía,

decidí que lo mejor era aplazar la venganza a mi hermano

y advertirle a usted, don Fernando, que está en grave peligro.

-No sé, hijo, todo esto tiene que tener alguna explicación.

Maica es una importante marchante de arte

que trabaja para una de las más grandes casas de subastas.

Es posible que Somoza quisiera comprar algo

y estuviesen hablando de negocios. -Por favor.

No se empeñe en cerrar los ojos, no fue lo que escuché.

Oí cómo Somoza le daba un "pendrive" y le daba indicaciones.

-¿"Un pendrive"?

Está bien, está bien, Jairo. Siéntate.

-No me puedo creer que Olga todavía siga en París.

Si es que se fue para dos meses y lleva ahí medio año, por lo menos.

Si quieres que te diga la verdad, es lo que más tranquila me deja.

Significa que le va bien allí o ya habría vuelto.

Fíjate, ahora está haciendo un curso con un chef muy importante,

el chef de la pastelería Ladurée, esta que es superimportante.

Sí, me contó, me estuvo contando, es verdad.

Sí.

Solo te digo que, en cuento me avise que vuelve,

me voy a poner a régimen porque voy a engordar cinco kilos.

De verdad, no sabes las ganas que tengo de verla, te lo prometo.

Y que sepas que para mí tu hija es un ejemplo a seguir.

Espero que bueno. Hombre, por supuesto que es bueno.

Es el ejemplo de luchar por lo que uno quiere

y atreverse a hacerlo, ¿sabes?

Mírame a mí, que estoy deseando empezar a estudiar ADE.

Lo que tengo que hacer es aprobar el examen de ingreso.

No pienso desaprovecharlo. ¿Qué tal llevas las Matemáticas?

Pues muy bien, la verdad. Mejor de lo que me esperaba.

Sí, David es muy buen profesor, mucho mejor

que los que tuve en el instituto.

Y, además, es que le encanta resolver problemas.

Me han dicho que quiere ser policía.

Mira, nosotros nos pasamos la vida resolviendo problemas,

así que persona más adecuada no hay. Va a ser muy buen poli.

Sí.

(Móvil)

Disculpa. Sí, dime, Montse.

Sí, sí. ¿A ver?

Ajá, vale.

Vale, muchas gracias. Sí, luego te llamo.

Fenomenal. Venga, gracias. Aquí me tienes. ¿Qué ha ocurrido?

Que quiero contarte algo. ¿No me lo puedes contar tras un café?

Te lo puedo contar durante el café.

Paty, ponme un cafecito cargadito de los míos, por favor.

-Claro.

-Cuéntame, ¿qué?

Ayer llamé a Ibarra para averiguar si Asuntos Internos está enterado

de la sospechosa vida de Castillo. ¿Y?

Y me ha llamado ahora para darme la información.

Ha hablado esta mañana con un compañero suyo de confianza.

¿Qué han descubierto? Asuntos Internos lleva

sobre la pista de Castillo unos cuantos meses.

Todo empezó con un control rutinario

en el que descubrieron que su tren de vida

y sus viajes a Marbella

no corresponden en absoluto con el sueldo que cobra.

Y ni herencia ni loterías.

Como tú mismo descubriste. Efectivamente.

Así que esos fondos provienen de una fuente opaca.

Gracias.

Tiene un montón de ingresos en sus cuentas corrientes

que no puede justificar y eso, además, agárrate,

de unas amistades con jeques cataríes.

Ya. ¿Y te han dicho qué van a hacer?

Querían hablar hoy con él, pero no ha aparecido por comisaría.

Creo que se ha olido la tostada. Cuenta conmigo para lo que quieras.

Si hay algo que odio es un policía corrupto.

-¿Y qué ha pasado?

La relación con Iker sigue siendo tensa.

Desde que me dijo lo que sentía por mí,

no hemos conseguido tener una relación profesional.

Ya. ¿Y eso tiene que ver con el trabajo

o con que no hayas dicho a Iker cuáles son tus sentimientos?

Ahora lo que menos me importa son mis sentimientos.

Quiero concentrarme en mi hijo

y si puedo no hacerle daño a Nerea, mucho mejor.

Sí. ¿Es un niño? Sí.

¿Y cómo ha sido la experiencia de enterarte?

Muy impactante.

La verdad es que cuando escucho el latido de su corazón,

me saltan las lágrimas y verlo en esa pantallita...

Ya tiene de todo, chiquitito, pero de todo.

Ahora es como una aceituna, nuez, ciruela,

no sé qué fruta tocaba esta vez, pero ha sido maravilloso.

Qué bien.

Bueno, ahora que sabes que es un niño, puedes pensar en un nombre.

Se va a llamar Roberto, como su padre.

Sí. Es un homenaje bonito.

El nombre de su padre me gusta, pero no sé si es...

Continúa. ¿Qué?

No es fácil. Ya lo sé.

Me da miedo que cada vez que le corrija, que lo llame,

me recuerde a él y haga más complicado

que pueda pasar página. Lo entiendo.

Yo soy una persona alegre y feliz,

aunque, aunque ahora me suponga un esfuerzo.

Estás pasando un proceso de duelo. Es natural.

Lo sé, pero quiero que mi hijo crezca en un entorno feliz,

que tenga una madre alegre que mira al futuro,

no alguien anclado en el pasado. Y no quiero que cuando sea mayor

y sepa que le he llamado como su padre,

es porque tiene que parecerse a él.

Ese niño va a ser una personita completamente distinta a su padre.

Se va a parecer, claro, pero no más que a ti.

Por supuesto.

Y jamás he tenido intención de imponerle nada.

A mí eso ya me pasó con mi padre.

A ver, es una decisión que tiene peso,

eso no lo vas a poder evitar.

Y los recuerdos no son malos, a no ser que te instales en ellos

y no te dejen avanzar.

Nunca lo he pretendido. Pues busca el equilibrio.

Ese niño va a pasar tiempo buscando recuerdos de su padre

y nadie va a querer hablar mal de los que ya no están,

así que, inevitablemente, va a tener una imagen idealizada.

Lo del nombre es una promesa, ¿sabes?

Le dije a Rober que nuestro hijo se llamaría como él.

Esta mañana, cuando hemos salido del hotel, estabas muy contento,

pero ahora estás como triste o enfadado...

¿Te ha pasado algo? ¿Has discutido con alguien?

¿Va mal el negocio?

-No, no, va todo bien, es solo que estoy pensando

en un asunto, en un problema que tengo que resolver, nada más.

-¿Es por mí?

¿He dicho algo que no te gustase o...?

-No, no, mujer. No te preocupes, cariño.

Tú eres maravillosa, como siempre.

Es un problema de logística que tengo con un cliente.

Pero vamos, no te preocupes. Ya se arreglará.

-Oye, que si tienes que volver a la empresa,

no tienes que estar aquí conmigo.

Quiero decir, te he dicho que quedásemos

porque me gusta pasar tiempo juntos, pero si tienes que volver allí...

-Pues no lo sé, la verdad.

Quizás sí porque cuando tengo algo pendiente en la cabeza,

hasta que no me lo quito de en medio no paro,

así que no sé...

-Bueno, pero si estás aquí y tu cabeza está allí,

casi es mejor que vuelvas a tu despacho.

-Pues sí, sí, no sé. Quizás tengas razón

y lo mejor será que tire para allá y lo resuelva.

Lo que pasa es que como también quiero estar todo el tiempo contigo.

Me dijiste que no tenías nada que hacer esta tarde, estabas libre.

¿Por qué no te vienes un rato y me acompañas?

-Vale. Venga, prometo no distraerte demasiado.

-No te preocupes.

Paty, ¿serías tan amable de apuntarme esto?

Te lo pago otro día. -Vale.

-Hola. -Hola, guapo.

A ti te pasa algo. -Nada, ¿por qué?

-Porque llevas más de cinco segundos aquí

y no me has preguntado por las Matemáticas.

-Perdona. Sí, tienes razón.

Llevo toda la mañana dándole vueltas a una cosa

y no estoy muy centrado.

-¿Y eso? ¿A qué le estás dando tantas vueltas?

-No, no quiero distraerte. Estás trabajando.

-Venga, va. Cuéntamelo.

-Hoy me he levantado pensando en mi madre.

Hace semanas que intento encontrarla, pero no avanzo por ningún lado.

Ni siquiera Fede me pudo ayudar.

-Ya. ¿Y ahora sabes por dónde seguir buscando?

-Mi padre me dijo que intentaría localizar a viejas amistades

por si alguien sabía algo, pero me temo que no ha movido un dedo.

-Que sí, te mintió, pero fue para protegerte.

Ahora que sabes la verdad, no tiene sentido mentirte.

-Antes confiaba ciegamente en él, pero ahora...

No sé, igual piensa que con el tiempo se me pasará el capricho

de encontrar a mi madre, pero no se me va a pasar, Paty.

Nunca.

Beltrán, ¿qué demonios ocurre? Perdone, no sabía que estaba aquí.

¿Y por qué no voy a estar? Es mi despacho.

Pensaba que había ido al funeral de su hija.

Se ha cancelado.

¿De verdad? Sí.

¿Y por qué se ha cancelado? Porque sí.

Siento no poderte dar más explicaciones. Por favor.

Claro. Le he traído eso que acaba de llegar de Jefatura.

Gracias. Inspectora.

¿Tienes un minuto? ¿No puede esperar?

No, no puede. Es importante.

Asuntos Internos ya está detrás de Castillo.

¿Qué dices? Por lo que saben, no es trigo limpio

y sus sospechas concuerdan con lo que descubrió Elías

y yo te conté, así que van a ir a por él.

Un momento, ¿cómo que van a ir a por él?

¿Cuándo? Pues ya. Le están buscando.

No se ha presentado en su puesto de trabajo,

así que eso le hace más sospechoso. A ver, un momento.

Está claro que Asuntos Internos se está precipitando.

Miralles, así no se hacen las cosas. No te precipites tú.

Asuntos Internos lleva tiempo detrás de Castillo.

Siempre tienen que buscar un cabeza de turco

para justificar su sueldo.

Deberían dejar a Castillo hacer bien su trabajo.

Pero ¿tú te estás escuchando? ¿Quieres que dejen a Castillo?

Sí, sé lo que he dicho.

Miralles, lo conozco desde la academia, no es ningún chorizo.

A lo mejor no lo conoces tanto. ¡Que le dejen en paz!

O que busquen otra explicación a su nivel de vida en Marbella

o lo que haga. Han buscado otra explicación

y no la han encontrado y cada vez huele más a podrido,

así que van a ir a por él, esto está claro.

¿Y la presunción de inocencia?

Emilio, no entiendo tu actitud con Castillo, te lo digo.

Y mira, voy a ayudar a Asuntos Internos.

Yo no voy a cometer más irregularidades,

no me voy a saltar más protocolos ni a cometer más errores

porque eso solo nos mete en problemas.

Miralles, espera, espera, por favor, espera.

¿Qué? Miralles,

esto tiene una explicación. No.

Escúchame, por favor.

Mi hija está viva.

¿Cómo? Sí.

Está viva y Castillo la tiene secuestrada.

Pasa, porfa. -Gracias.

-Te lo agradezco mucho, de verdad. Muchas gracias por venir

porque ya sabes que no quiero pasar ni un solo minuto sin estar contigo,

pero no puedo despegarme de la oficina, ya sabes.

Pero voy a intentar hacer todo lo posible

por quitarme de en medio lo más urgente

y luego, si te parece, quiero llevarte a comer

a un restaurante peruano donde hacen el mejor ceviche de Madrid.

-Guau, eso sí que es un planazo. Cualquiera dice que no.

-Disculpa. Dime, David.

No te preocupes, bajo al muelle ahora mismo

y os digo cómo lo vamos a hacer. Estupendo, hasta ahora.

Pues me vas a disculpar, pero acaba de entrar un camión

con una mercancía un tanto frágil y delicada

y tengo que estar allí para supervisar la descarga,

así que no creo que tarde mucho. -Claro, vete sin problema.

Yo me puedo quedar aquí trabajando. Tengo un par de llamadas que hacer.

¿Me puedo quedar aquí y usar tu despacho?

-Sí, claro, por supuesto, cariño. Estás en tu casa.

No creo que tarde mucho. -¿Como cuánto?

Que no quiero pasar mucho tiempo sin verte.

-¿20 minutos te viene bien?

-Ya te estoy echando de menos. -Estupendo. Ahora vengo.

Marisa, ¿me puedes acompañar un momento al muelle?

¿Dónde vas tan deprisa, cariño? -Es que me tengo que ir.

He tenido una llamada de trabajo. Te iba a escribir ahora.

-No te preocupes. Quédate, siéntate ahí.

-No, Fernando, es que me tengo que ir.

Nos vemos luego, en el hotel o en nuestra habitación.

-¡Maica!

Siéntate ahí. Ahora.

Verás, eh,

(CARRASPEA)

cuando he salido de aquí, no he estado en el muelle.

He estado en la sala de seguridad que tenemos en las oficinas

porque esta misma mañana le he pedido al encargado de la seguridad

que coloque una cámara de vigilancia en este despacho.

Ahí, justo ahí. ¿La ves? Es pequeña, ¿verdad?

He estado en la sala de seguridad

viendo por el monitor todo lo que has hecho en mi despacho,

así que será mejor que me devuelvas ese "pendrive".

-Eh, te lo puedo explicar. -No, no te preocupes.

Vas a tener todo el tiempo del mundo para explicarte.

Pero primero dame ese "pendrive".

Maica, dame ese "pendrive"

si no quieres que te lo quite por la fuerza.

Y aquí estoy,

cruzado de brazos, impotente, esperando a que ese malnacido

me llame de un momento a otro para darme instrucciones

y confiando en que mi hija esté viva.

Esto lo explica todo. Tu actitud era demasiado extraña.

¿Y qué querías, Miralles?

Sé que tenía que haber hecho las cosas bien,

pero te juro que es que no puedo pensar.

Solo tengo una cosa en la cabeza: salvar como sea a mi hija.

Entonces espabila, comisario, espabila.

Somos la Policía Nacional.

Tienes una comisaría a tu disposición para encontrarla.

¿A qué esperas para mover el culo de la silla?

Venga. Castillo es un canalla.

La puede matar. Yo no quiero... ¿Qué? ¿Ponerla en peligro?

Si no haces nada, la pones en peligro.

Le estás dando la oportunidad de que tome la iniciativa.

Venga, Emilio, debiste avisarnos antes, desde el principio.

Qué fácil es criticar cuando no estás en el problema.

Yo he pasado por un problema similar.

Es verdad. Perdona.

Tienes toda la razón. Escucha.

A Olga no la salvé yo, la salvó la comisaría,

la salvó el trabajo policial. ¡Venga!

Me he dejado llevar por la desesperación, Claudia.

Creía que solo podía solucionar el problema,

pero tenía que haber pedido ayuda antes.

Ya tendremos tiempo de lamentarnos. Ahora hay que localizar la llamada.

¿Por qué lo has hecho? -Lo siento mucho, de verdad.

No quería, Somoza me obligó.

-¿Eres una prostituta de lujo? -No.

-Menos mal porque no me lo parecía.

De todas formas, para hacer todo esto de seducirme

y acostarte conmigo, supongo que Somoza te habrá pagado

una buena cantidad de dinero. -No he cobrado ni un euro de Somoza.

-¿Entonces? -Lo he hecho por mi hermana.

Cumple condena en una cárcel de Colombia

y la única manera de que sobreviva allí es

con la protección que le da Somoza.

-Y supongo que también me tengo que creer eso, ¿no?

-¡Que es verdad, te lo juro!

Lo puedes comprobar, si quieres te doy su nombre.

-¡Me importa una mierda cómo se llame tu hermana! ¿Te enteras?

¡Lo que importa es que me has mentido y traicionado, maldita sea!

Y vas a pagar por eso.

¿Sabes lo que pasa, Maica?

¿Sabes lo que más me jode de todo esto?

Que me gustabas de verdad.

Pero supongo que así funciona este jodido mundo

que nos ha tocado vivir, ¿no? Confías en alguien,

le abres las puertas de tu corazón y, cuando menos te lo esperas,

bajas un poco la guardia y recibes una maldita puñalada.

-Yo no quería. -¿Qué es lo que no querías?

Porque, hasta ahora, has estado disimulando muy bien.

-Muchas de las cosas que te dije las sentía de verdad.

-¿Ah, sí? Dime una, dime solo una cosa que me hayas dicho

que sea verdad. -Lo único que te oculté fue

que Somoza me obligó a espiarte, ya está.

-Será mejor que te calles, de verdad,

porque estás empezando a parecer una mentirosa patológica.

-Tú tampoco te quedas corto.

No creo que puedas ir de santo por la vida.

Sé a lo que te dedicas y que toda esa vida de empresario honrado

que te inventaste era mentira.

¿Me lo habrías contado si acabamos juntos?

-Mira, sí, maldita sea, sí, te lo habría dicho

porque por una mujer que realmente mereciese la pena

estaba dispuesto a dejar todo esto, ¿sabes?

Estaba dispuesto a irme contigo bien lejos de aquí

para empezar de cero, tú y yo solos.

Pero todo eso ya, ya da igual, ¿verdad?

Porque se ha ido a la mierda. Nada de eso va a pasar.

-¿Qué vas a hacer conmigo?

Si quieres, puedo trabajar para ti.

-¿Cómo?

-Somoza no tiene por qué saber nada de lo que ha pasado.

Te lo dije y te lo repito, haría cualquier cosa por mi hermana.

Si crees que la puedes proteger o que la puedes traer aquí,

yo, de verdad, haría lo que quisieras.

Le podría pasar información falsa a Somoza.

Le podemos tender una trampa.

De verdad que, que lo que te dije

que yo también estaba empezando a sentir algo por ti es cierto

y estoy segura de que, en otras circunstancias,

podríamos haber tenido algo juntos. -¿En otras circunstancias?

-Piénsalo, por favor. Si puedes ayudar a mi hermana, yo...

Me costaría mucho menos estar a tu lado que al de Somoza.

-Ya. ¿Sabes?

Hasta hace un momento me parecías una mujer fascinante.

No quisiera quedarme con la versión más patética de ti misma.

Vale, ya está bien de tanto llorar, por favor.

-Yo solo quería que esto acabara bien, que acabara bien.

Solo quería ser feliz por una vez en la vida.

-¡Es que esto no puede acabar bien, maldita sea!

¡Y lo sabes!

¡Esto solo va a acabar cuando uno de los dos esté muerto!

¡O Somoza o yo! -¡Pues que sea Somoza!

Yo puedo ayudarte, de verdad, se fía de mí.

-¡Él no se fía de nadie, maldita sea!

¡Y es lo que yo tendría que haber hecho contigo!

No fiarme de ti.

¿Pero cómo he podido ser tan estúpido?

¿Sabes lo que más me jode de todo esto?

¡Que llevo toda mi puñetera vida aguantando los palos

que me está dando la vida! ¡Llevo toda mi puñetera vida

sobreviviendo en un maldito estercolero

lleno de basura humana! Y me quedaba solo esto, Maica,

solo me quedaba un pequeño,

pequeño punto de inocencia y de esperanza

y tú acabas de matarlo. Acabas de dejarme sin alma

y a lo mejor hasta me has hecho un favor, ¿sabes?

Porque creo que, ahora mismo,

podría ser capaz incluso de matarte aquí, con mis propias manos

y es muy probable que no sintiese nada.

Será mejor que te vayas antes de que me arrepienta.

Un momento. Escúchame bien esto.

Si me entero que vas a ver a Somoza o vuelves a hablar con él,

te juro que será tu hermana quien asista a tu entierro.

Será mejor que te vayas una temporada de Madrid.

Vete bien lejos.

Fede, ¿puedes geolocalizar la llamada?

Sí, puedo, pero necesito un poco de tranquilidad.

De verdad, es un trabajo bastante complejo y con presión...

Déjate de dar explicaciones y encuentra a ese capullo.

Vamos a ver, señor comisario,

de verdad, estoy en ello, estoy en ello,

pero que lo podíamos haber tenido hecho ya.

Pero me dijo de localizar la llamada y luego no...

Venga, calla y concéntrate en lo que tienes que hacer.

El programa ya está en marcha, solo tengo que triangular

unos repetidores y hacer unos cálculos.

¿Cuánto puede tardar en dar el resultado?

Aproximadamente, una hora.

Demasiado tiempo. ¿No se puede acelerar?

Consiguiendo unos servidores que vayan a doble velocidad.

Para eso no hay tiempo, Fede. Ni tiempo ni presupuesto.

De verdad, lo hago lo más rápido que puedo,

pero no hay más remedio que esperar esa hora.

Claudia, escucha, no podemos esperar una hora.

No tenemos noticias de Castillo en todo el día.

He llamado a Distrito Dos y no saben nada de él.

¿Y si ha huido? Su plan era salir de España hoy mismo.

Emilio, no podemos andarnos con paños calientes.

Tenemos que dar una orden general de búsqueda.

Si su plan era salir de España hoy mismo,

no va a pasar por comisaría ni va a atender las llamadas.

Ahora solo puedo pensar en Isa.

Si ha huido, no se la llevará con él.

No, sería un lastre para él.

No quiero ni pensar lo que ha podido hacer con ella.

¿Entonces?

Da esa orden. Bien.

(Móvil)

Es Castillo. Rastrea la llamada.

Castillo. "Hola, Emilio".

¿Qué tal estás? ¿Me echabas de menos?

Dime lo que quieres y devuélveme a mi hija sana y salva.

"Tranquilo".

Escucha bien porque aquí el que manda soy yo.

Espero que estés cumpliendo tu parte del trato.

Por supuesto.

"¿No le habrás ido con el cuento a Miralles?".

Claro que no. ¿Oyes sirenas? No, ¿verdad?

Si quisiera, a estas horas te tendría geolocalizado

"y rodeado de Z". Muy bien. Así me gusta.

Y espero que siga así si quieres volver a verla con vida.

Bueno, yo ya he cumplido mi parte, ¿eh? Devuélvemela.

De acuerdo. Te quiero en una hora en el antiguo matadero de Distrito Dos.

¿Donde ahora hacen "paintball"? "Eso es".

Allí estaré. Y espera un momento.

Ya que vienes, no te vengas de vacío. Quiero que me traigas 20 000 euros.

¿Qué dices? ¿Eso no estaba en el trato?

Pues ahora, sí.

Espera, no me da tiempo a reunir ese dinero.

"No me jodas".

Que con que te pases por un par de bancos

y cojas de tu casa el dinero que tienes bajo el colchón

llegas de sobra, ¿eh?

"Ya ves que te lo pongo fácil. No soy avaricioso".

Te digo que necesito más tiempo. Y yo te digo que no lo tienes.

Así que espabila si quieres volver a ver a tu niñita con vida.

¿Qué quieres hacer?

No lo sé, Miralles. Matar a ese cabrón, es lo que quiero.

¿Lo tenemos? No ha habido tiempo suficiente.

Geolocaliza la llamada. Es urgente, ya sabes.

Tenemos menos de una hora. Voy organizando el operativo.

Vamos.

Patrón. -¿Qué quiere?

-Traigo malas noticias. -¿Cuándo es que ha traído buenas?

-Anoche, uno de nuestros empleados estuvo en un bar

bebiendo, emborrachándose, invitando a copas.

-¿Yo qué tengo que ver? Estaba celebrando y ya está.

-Estaba bebiendo en horas de trabajo y fichó aquí para entrar a trabajar.

Estaba en los dos sitios al mismo tiempo, en el bar y aquí.

He revisado las cámaras de seguridad de la entrada de personal.

Fue otra persona la que fichó en su nombre.

-¿Quién? -Jairo Batista.

-¿Qué hacía ese malparido aquí? -No tengo ni idea,

pero tengo a todo el personal revisando las cámaras

a ver por dónde se movió, si pudo robar algo.

Los de informática están revisando

por si metió un virus o un software espía.

-Quiero que revisen y que encuentren algo.

Quiero saber qué hacía ese malparido aquí

y al limpiador ese me lo despiden inmediatamente.

Eso sí, le dan una buena indemnización

para que no se olvide de esta empresa.

-Por supuesto.

-¿Sí? Hágalo pasar, pues.

Fernando Quintero está aquí.

(Puerta)

Fernando Quintero.

¿A qué le debo su visita ahora, pues?

-Pues verá usted, señor Somoza, he venido a devolverle algo

que creo que le pertenece. -¿Y eso qué es?

-No se haga el imbécil, por favor, sabe muy bien lo que es.

Eso es un "pendrive" que le dio a Maica

para que hiciese un volcado de mi ordenador.

Me estaba espiando.

-Así que ya lo descubrió. -Eso parece.

-¿Y cómo hizo para descubrirlo, pues? ¿Ella se inculpó a ella misma?

¿O será que de verdad esa estúpida se estaba enamorando?

-No ha hecho falta, lo descubrí solito.

-¿Y qué se siente al llevarse una desilusión de no ser un galán?

¿Eh? ¿Que una mujer tan bonita solo lo quiera para robar?

-Escúchame bien, Somoza, porque no he venido aquí

para escuchar provocaciones de patio de colegio.

He venido aquí para decirte dos cosas:

la primera, ni negociando ni intentando llegar a un acuerdo

ni con chantajes ni con amenazas ni engañándome

vas a conseguir lo que quieres. -Eso ya lo veremos.

-La segunda, como se te ocurra tocarle un pelo a Maica

o hacerle algo a su hermana, te juro que te mato.

-Ah, no.

Pues si es que Quintero tiene un corazoncito de oro, ¿cierto?

Esa va a ser su perdición, se lo aseguro.

-Ten mucho cuidado, Somoza,

porque si alguien tiene que matar a Maica,

ese voy a ser yo.

Pero como tú le pongas una sola mano encima,

te juro que te arranco los huevos. No lo olvides.

(Ladridos)

No hubiese venido solo.

Me han chivado que los de Régimen Disciplinario

han estado en comisaría preguntando por mí.

Ya te dije que los compañeros empezaban a sospechar.

Esos mierdas de Régimen Disciplinario y Asuntos Internos no son compañeros.

Castillo, todavía estás a tiempo de reflexionar y parar esta locura.

Están tras tu pista. Es mucho mejor que te entregues.

¡No digas tonterías! Lo tengo todo pensado.

Me voy del país y no me vais a encontrar jamás.

¿O qué te creías? ¿Que me iba a jubilar como poli?

Lo que pienso es que estás en un lío muy grande.

Pero si reflexionaras un poco... ¡Cállate ya!

¡Y enséñame el dinero!

Tengo el dinero, pero primero dime dónde tienes a mi hija.

Está en el coche.

Quiero verla.

Sal.

¡Eh! Las manos donde yo las vea. Tranquilo, iba a sacar el dinero.

Ponlo encima del capó.

¡Atrás! ¡Atrás!

Muy bien, Emilito. Así me gusta. ¿No ves como no era tanto para ti?

¡No te muevas ni un milímetro!

Escucha, ya tienes el dinero. Lárgate, venga.

Desde que te conocí en la academia, siempre has sido un idiota.

Si no llega a ser por el braguetazo que diste con la hija de Contreras,

hubieras pasado la vida como uno más, como un vulgar agente de policía.

Insúltame todo lo que quieras, pero dame a mi hija.

¿Te crees que te la iba a devolver por unos pocos miles de euros?

Esto es solo calderilla comparado con lo que me van a dar por ella.

A mis amigos árabes les gustan así,

jovencitas y de ojos claros. ¿Qué amigos?

Es mejor que no te dé detalles. Hala, ya puedes largarte.

Y agradece que no te mate. Después del Ricky y Teo

y la prostituta del coche quemado,

no me importaría poner a otro en la lista.

Parece que eres tú el que se ha dejado llevar por la avaricia.

¿Pensabas que te iba a dejar escapar llevándote a mi hija?

¿De qué estás hablando? Mírate.

¿Qué mierda es esto?

Francotiradores geo.

Tú no los puedes ver a ellos, pero ellos te pueden ver a ti.

¡Cállate ya!

Ahora vas a pagar por todo lo que has hecho, hijo de puta.

¡Suéltelo, comisario! ¡No merece la pena!

¡Suéltalo! ¡Quieto, quieto, Emilio!

¡Ven aquí, listo! ¡Nacha! ¡Vamos!

Vamos. Lleváoslo de aquí.

Venga.

Léele sus derechos, aunque se los sabe de memoria.

¡Tira!

Emilio, se ha acabado la pesadilla. Aquí la tienes.

Hija. ¡Papá!

(SE QUEJA)

¡Oh!

(SE QUEJA)

Hola. ¡Cariño!

Estoy mayor para correr detrás de los malos.

¿Qué pasa? Demasiadas emociones en el día de hoy, ¿no?

¿Eh? Venga, ahora a relajarse y a olvidarse de todo.

(SE QUEJA) Gracias, cariño. Oh, tengo una bola ahí.

Yo creo que tengo todo esto contracturado.

Tienes que ir al fisio. Tengo que ir a tantos sitios...

¡Oh! ¡Qué manos tienes! ¿Qué pasa?

¿Os ha costado mucho atrapar hoy al malote de la semana o qué?

Cuando te cuente lo que ha pasado, vas a alucinar.

Pero ahora no tengo ganas de hablar de trabajo.

Ya te lo contaré. Bueno, pues haces muy bien.

De todas formas, quiero hablar de trabajo.

He decidido no ir a Méjico, ¿sabes? Y eso ¿por qué?

Llevo todo el día pensándolo, pero me acabo de dar cuenta

que me necesitas aquí.

Eh, chist. Ni se te ocurra ponerme como excusa.

Si no vas a Méjico que sea porque no te apetece, ¿no?

Ese es el problema, que mucho Acapulco,

pero te da una pereza enorme tirarte muchas horas

ahí, en un avión, ¿no? Es eso. Qué pereza ni qué pereza.

Me han conseguido un billete de primera, voy tumbado.

¿Entonces? Me sabe mal dejarte aquí sola.

Me siento mal. Entonces, señor doctor,

recétese usted algo para su mala conciencia

porque yo, sin ánimo de ofender, me puedo manejar bien solita

dos semanas e, incluso, dos meses y si paso un día malo,

pues mira, lo compensaremos con lo bien que lo estés pasando tú.

¿Qué te crees? ¿Que me voy de vacaciones?

Que no, hombre, que voy a un congreso.

Ahí se va a trabajar. A ver si te crees

que voy a estar tomando mojitos en la piscina.

Sí, cariño, sé que vas a trabajar y me siento orgullosa

de que quieras seguir formándote, pero tendrás un momento

para hacer turismo sin sentirte culpable, ¿no?

¿Eh? Anda. Llevas razón, me has convencido.

Me alegro. ¿Cuándo sale el vuelo? Es mañana.

¡Ay, mañana! ¡Es verdad! Se me había pasado.

Bueno, en ese caso, voy a preparar la cena.

¿Adónde vas, que estás muy cansada? Déjalo.

Si ya me he recuperado.

Voy a preparar una cena estupenda para esta despedida.

Eh, no hables de despedida, ¿vale? Ni hablaré de cena estupenda

porque solo voy a buscar unas latas, las que nos queden.

¡Ven aquí! Ven aquí.

¿Cómo no voy a estar yo más enamorado que nunca de ti?

Ay, madre.

¿Cómo se te ocurre ir a intentar matar a Somoza, hijo?

-Lo siento, pero se acabó mi paciencia.

Mató a mi hermano, han pasado meses, no hemos hecho nada,

¿a qué tenemos que esperar? -A que llegue el momento oportuno,

Jairo, te lo he dicho mil veces, maldita sea.

Tienes suerte de haber salido vivo de allí

porque si te llegan a descubrir, serías hombre muerto.

-Lo sé, pero no puedo tener los brazos cruzados por más tiempo.

-Jairo, confía en mí, de verdad.

Estoy haciendo todo lo posible para que acabemos con Somoza,

pero cuando llegue su momento.

Hoy te vas a librar de una buena bronca

porque no estoy yo para dar lecciones a nadie.

Sobre todo después de haber hecho el imbécil

dejándome engañar por esa... Bueno, vamos a dejarlo ahí.

Y también te vas a librar porque, si la hemos descubierto,

ha sido gracias a ti, así que, a partir de ahora,

nos centraremos en lo importante. Nos vamos a centrar en Somoza.

(Puerta)

-¿Ocurre algo? -Sí, siéntate.

Tenemos que hablar de algo importante.

-Pues tú dirás.

-Verás, antes de nada tengo que decirte que,

que tu padre ha hecho el imbécil dejándose engañar por una persona

que trabaja para Somoza. Maica.

-¿Cómo dices? -Maica es una espía de Somoza.

-Hijos, quiero que estéis muy preparados a partir de ahora, ¿vale?

Porque las cosas solo pueden ir a peor.

Ahora que hemos desbaratado los planes de Somoza,

puede ser capaz de hacer cualquier cosa.

-Espera, ¿cómo lo has descubierto? -No he sido yo, ha sido Jairo.

Vio a Maica hablando con Somoza en su despacho.

-¿Y tú qué hacías ahí?

-Bueno, digamos que es una larga historia, pero resumiendo,

Jairo estaba a punto de cometer una solemne tontería

cuando vio a Maica hablando con Somoza.

-¿Por qué no nos centramos?

Estaba usted diciendo que las cosas solo pueden ir a peor.

-Sí. Somoza ya lo ha intentado todo.

Ha intentado llegar a un acuerdo negociando. No lo ha conseguido.

Me ha chantajeado, me ha amenazado y, por último, ha intentado engañarme.

-Entonces, ya solo le queda un camino: la violencia.

-Hijos, escuchadme bien. Quiero que estéis muy preparados, ¿de acuerdo?

Porque esto se pone feo.

Pronto te recuperarás.

Con un poco de suerte, mañana mismo te dan el alta.

Bueno, y ahora, vete.

Tendrás a tu familia esperando en casa, no hace falta que estés.

Gracias por todo.

Me quiero quedar toda la noche aquí, si no te importa.

¿Toda la noche?

No se me ocurre nada mejor que cuidar a mi hija.

"A mi hija".

Me gusta cómo suena, pero después de todo lo que te he hecho pasar,

creo que no merezco que me llames así.

¿Y cómo quieres que te llame, eh?

Eres mi hija, no tengo otra manera de llamarte.

Bah, de verdad, vete.

Tienes dos hijos y una mujer que seguro que te necesita más que yo.

Hoy, la que más me necesita eres tú.

¿Qué ocurre?

Cuanto más amable eres conmigo, peor me siento.

¿Por qué?

Porque me presenté en tu vida por puro interés.

Necesitaba dinero y quería zanjar una deuda,

una deuda asquerosa. Olvídate ya de eso.

¿Por qué me tratas tan bien? Mira, en esta vida

hay un cariño que se da a cambio de algo.

Es decir, tú quieres a alguien, ese alguien te quiere a ti

e intentas ser amable con él y él contigo.

Luego hay otras veces en que la gente solo quiere algo de ti.

Te usa. Ya. Ese ejemplo sí que lo entiendo.

Pero hay un tipo de cariño que se da sin esperar nada a cambio.

Yo solo lo conocí cuando tuve a mis hijos, a tus hermanos.

Bueno, y volví a sentir esa cariño cuando apareciste,

cuando sentí que no iba a volver a verte.

No sé cómo te llevabas con tu madre.

Quiero entender que intentó ser la mejor madre del mundo

dentro de sus posibilidades. Pero escucha, Isa, quiero que sepas

que, a partir de ahora, me tienes a mí.

Todos merecemos tener a alguien en la vida que nos quiera,

alguien que esté dispuesto a hacer por nosotros

lo que sea para defendernos.

Al menos, para mí esa es la idea de padre,

alguien que nos ayuda.

Y no importa lo que hayas hecho.

Esto lo entenderás cuando seas madre.

Cuando mamá murió, se me hundió el mundo.

Creí que no tenía a nadie y que siempre estaría sola.

Por eso me metí en el mundo de la noche, de las drogas.

Eso ya pasó. Afortunadamente, quedó atrás.

Lo que has hecho por mí es...

Gracias. Eh, no tienes que darme las gracias

ni tienes que volver a sentirte sola.

Ahora tienes una familia. Lo he hablado con Natalia

y los dos queremos que formes parte de nuestra familia,

que vengas a casa a conocer a tus hermanos.

Son unos chicos estupendos.

A lo mejor descubres que tienes mucho en común con ellos.

Eso me encantaría.

Entendemos que quieras ir poco a poco, no queremos forzar nada.

Pero Natalia y yo queremos que sepas

que la puerta de nuestra casa siempre estará abierta para ti.

Es una buena oportunidad para empezar de cero si quieres.

Sí, quiero y necesito empezar de cero.

Bueno, ahora hay grandes decisiones que solo tú puedes tomar.

Tendrás que dejar el mundo de las drogas y de la noche.

Pero te mereces esta oportunidad y te vamos a ayudar.

Sí, no, eso ya se acabó.

Quiero terminar con esa desastrosa vida.

No sé qué voy a hacer ni a qué dedicarme, pero...

Tendrás que renunciar a algunas cosas, no va a ser fácil.

Has perdido un tiempo precioso, pero estás a tiempo de formarte,

de conocer a gente nueva, enamorarte. De ser feliz.

Sí, quiero hacerlo.

Quiero volver a tener ilusión por las cosas, volver a estudiar.

Quiero aprovechar esta segunda oportunidad que me ha dado la vida.

Así me gusta, hija. Ese es el espíritu.

Gracias, gracias por salvarme de mí y de ese monstruo.

-Mira, tía, como no le denuncies va a pensar que tiene el derecho

a tratar a las mujeres así cuando está cometiendo un delito.

-Que la teoría está muy bien, pero la práctica es otra cosa.

-Tienes que denunciarle. -¿Sabes qué te digo?

Que lo denuncie otra. En mi casa necesitan mi sueldo

para llegar a fin de mes, así que ahora lo que haré

es evitarle y no quedarme a solas con él.

Lo estás tratando como a un criminal y, al fin y al cabo,

lo que me hizo no fue para tanto. -Tina, yo te lo digo como compañero,

recuerda que estás en periodo de prueba.

-Me leo la oferta y le digo algo en unos días.

Muchas gracias.

-Hola. ¿Quién era ese? -Un empresario.

Está interesado en invertir en El Color de la Huerta.

-Imagino que le habrás dado largas.

-Bueno, de momento me lo voy a pensar.

-Desde arriba nos están presionando muchísimo

para que lo de Castillo no se repita en otras comisarías.

Os dejo. Gracias por todo, Montse.

Bueno, pues tendremos a Montse por aquí durante un tiempo

hasta que se aclaren las cosas. O hasta que la convenzamos

de que en esta comisaría no hay ningún policía corrupto.

Desde lo de María, está muy negativo.

Dice que ahora este esfuerzo no tiene sentido

y que son muchos gastos.

-¿Gastos? Si la tienda marcha bien. -Marcha estupendamente.

Pero se le ha metido en la cabeza lo de vender y volver al pueblo.

-No me importa estar vivo o muerto, no te enteras.

Mi vida es una mierda.

El único impulso que tengo para levantarme

es matar a ese cerdo, ¿sabes por qué?

El que tendría que estar muerto soy yo.

-¿Qué dices? ¿Qué dices, Jairo? Lo dices por el dolor que sientes.

-¿Qué dolor ni dolor? Es lo digo porque yo maté al hijo de Somoza.

-¿Y Batista? ¿Qué vino a hacer aquí? -Estuvo merodeando por su despacho.

Lo que creo es que su objetivo era usted.

-¿Qué quiere decir con eso? -Que Jairo Batista vino a matarle.

-Iker Lemos oculta algo, estoy convencida.

Cuando llevas tantos años buscando manzanas podridas,

puedes distinguir una con los ojos cerrados.

Está bien, estaré atenta, pero ya no patrullamos juntos,

así que coincidimos en comisaría.

Haré una declaración de fuerza para que me tomen en serio.

-Quiere decir que vamos a la guerra. -Llámeme a nuestro policía.

Dígale que venga, que quiero hablar con él.

-"Don Alejandro quiere verte hoy".

¿No podemos quedar mañana? Esta tarde había hecho planes.

"Pues los anulas". No, por supuesto.

Si te vas mañana, hago un hueco y nos vemos.

Te llamo cuando salga del curro y me dices por dónde andas.

¿Ya te vas? Sí, ya sabes, con mi primo.

Me toca hacerle de guía turístico con lo poco que me gusta.

¿Tú has terminado?

Sí, pero debo pasar por el despacho de Fede.

Tengo un asunto pendiente. Bueno. Chao.

  • Capítulo 260

Servir y proteger - Capítulo 260

14 may 2018

Jairo le cuenta a Quintero que Maica es una espía de Somoza. El empresario no quiere creerle. Miralles descubre que Castillo oculta algo y obliga a Bremòn a contarle la verdad. el tiempo se agota si quieren salvar a Isa.

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