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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 249 - ver ahora
Transcripción completa

Te veo muy ilusionada, y luego lo pasarás mal.

Sabía que me colarías una de tus advertencias.

Pero me va bien, me va bien...

Aunque creo que, esta vez, estamos más conectados.

-¿Que te gusta una tía y no te hace caso?

¿Me estás vacilando?

¿Te han dado calabazas a ti?

No me he declarado, ni siquiera sabe que me gusta.

Pues ¿entonces...?

Una mujer no tiene que rechazarte para saber que es imposible.

Si estás con otra persona deberías haberme parado

antes de hacer el ridículo.

No estoy con esa otra persona, pero no puedo dejar de...

de pensar en... En alguien que no soy yo.

-¿Rodrigo? -Reacciona, te has quedado tieso.

No esperabas verme por aquí. ¿Cuánto tiempo hace, 20 años?

-Por favor. -Eras el mejor

reventando cajas en menos de 15 minutos.

-¡Venga! -Sí, sí, sí, ya me voy...

Pero ¿esta es la vida que quieres llevar?

¿Una vida mediocre? -Fuera, vete.

-Yo lo único que quiero es

que charlemos un rato, como en los viejos tiempos.

Después de tanto tiempo en la cárcel,

no sabes cómo se agradece ver la cara de un amigo.

En el último palo, Toño se llevó por delante a dos.

A mí me acusaron de cómplice, y terminamos todos en el trullo.

-"Papá, ¿dónde estás?"

Hola. -¿Qué haces aquí?

¿No habías quedado con un colega? -Venía a ver si necesitas ayuda,

pero veo que estás ocupado.

-Sí, estábamos hablando de negocios.

Es un empresario, un posible inversor.

-"Tengo algo importante que decirte, que puede cambiarte la vida".

-Hasta luego.

Aquí tienes.

Al principio me dijo que era

para los gastos que generó la muerte de su madre.

Pero crees que miente y que está metida en un lío, ¿no?

¿Dónde estás?

"Eres el único que puede ayudarme, por favor...

(LLORANDO) Papá..." ¿Dónde estás?

Necesito saber dónde estás.

Isa... Isa, ¿me oyes?

¿Isa?

Anoche le estuve dando vueltas a la cabeza,

he abierto una investigación, y te necesito a mi lado.

Tenemos un análisis pormenorizado del móvil de Isabel.

Hemos sacado varias conclusiones.

La primera es que usaba el aparato de manera muy puntual.

Hay algo que nos llama poderosamente la atención,

y es que la gran mayoría de llamadas entrantes

eran de gente que solo llamaba una vez.

¿Crees que pueden ser clientes?

No sabemos si son clientes o no, pero todo apunta a que sí.

¿La conoces?

Se llama Isabel Fernández. Sí.

Puede ser. Yo la conocí cuando entró a trabajar en la discoteca.

Desde el principio me cayó bien y me molaba...

Alguna vez nos enrollamos y me pillé bastante por ella.

Pero ella no sentía lo mismo por mí.

Cuando empezó a soltarse un poco y a conocer el trabajo,

se olvidó de mí.

Desde que Isa dejó la discoteca, no la he vuelto a ver.

Estas son las diligencias sobre una investigación...

de esta chica, Isabel Fernández.

No sabemos nada de su entorno,

pero sabemos que tuvo una relación íntima

con un tal Ricky. Se conocieron en la discoteca Magenta.

Elías, quiero que te pegues a ese Ricky

y que lo investigues a fondo. Yo sé que oculta algo,

y, quizá en ese algo esté la clave de la desaparición de la chica.

(Música emocionante)

Hola.

¿Qué haces levantada tan temprano?

Buenos días. Tengo que llevar a comisaría la baja.

¿Quieres que te la lleve yo? No te preocupes,

me vendrá bien tomar el aire.

Igual prefieres quedarte a pasear aquí y no ir tan lejos.

No me importa hacerte el favor. No, de verdad.

Tengo que ir al barrio, tengo cita con Teresa.

¿Vas a volver a terapia? Sí, necesito organizar la cabeza.

La ayuda de Teresa me va muy bien.

Pues yo te veo estupenda, igual la que necesita...

una cita con ella soy yo.

¿No has dormido bien?

Me he pasado la noche dando vueltas en la cama.

Ya.

¿Y tiene que ver con el mal rollo con que llegaste ayer?

Pues sí. Y, por cierto,

quería pedirte disculpas.

Ayer estuve muy borde contigo, estaba de una mala leche...

Ya te imaginas por qué...

¿Iker? (ASIENTE)

Nuestra cita de ayer fue un desastre.

Y ya sé que me lo has advertido mil veces.

No pensaba que iba a ser la mujer de su vida, pero...

Fue tan sorprendente... No me lo habría imaginado jamás.

¿Qué pasó? ¿Discutisteis? Peor.

Me dijo una cosa que me sentó fatal.

¿Qué te dijo?

Que no podía estar conmigo porque...

estaba enamorado de otra mujer.

¿Cómo te quedas?

Pues eso sí que no me lo esperaba. Ni tú ni nadie.

¿Y te dijo quién es esa persona? No.

Pensé que, quizá, tú me podías decir quién es.

¿Y por qué lo iba a saber yo?

Porque sois compañeros y pasáis mucho tiempo juntos,

y ahora os lleváis bien. Pues no me ha comentado nada.

Pero esas cosas se notan.

¿Quién crees tú que puede ser esa mujer?

No tengo ni idea.

¿Sabes qué es lo que más me duele de todo?

Que, por lo visto, no tiene nada con esa tía.

¿Cómo que no tiene nada?

Que no están saliendo juntos ni nada parecido.

Me vino a decir que es como un amor imposible.

Pues eso sí que no le pega.

Al principio me pareció una excusa, pero no.

Está colgado de verdad por alguien.

Me da que lleva con esa tía en la cabeza

un montón de tiempo y no me lo ha querido decir.

Ya le vale...

Bueno, Nerea, no creo que sea eso.

Sé que lo estás pasando mal, pero...

Todo esto tiene algo positivo...

Ah, ¿sí? Sí.

Que ya sabes a qué atenerte con él.

Si la culpa es mía, por imbécil.

Pero no voy a dejar que esto me afecte más.

A otra cosa. Me voy a centrar en el trabajo,

y ya está. Me parece buena idea.

Me tengo que ir.

Pedí la cita a primera hora y no quiero llegar tarde.

Claro, claro. Y si necesitas algo, dame un toque.

No te estreses, que aunque no lo parezca,

estás convaleciente y no debes esforzarte demasiado.

-Que aproveche. -Gracias.

-¿Qué tal el desayuno? -De vicio, estaba todo de muerte.

El café este tenía un aroma especial.

Me ha parecido raro. -Pero ¿le gusta?

-Sí, sí, mucho.

Hace mucho que no probaba un café tan bueno.

-Eso es porque es ecológico.

Lo venden en "El color de la huerta", por si lo quiere.

-Muchas gracias por la información. -De nada.

-Veo que le ha cogido gusto a este bar.

-Como para no cogérselo: todo está buenísimo, es barato

y atienden fenomenal.

-¿Puedo sentarme? -Sí, claro,

yo termino enseguida y te dejo la mesa entera para ti.

-No hace falta, precisamente, quería hablar con usted.

-¿Hablar conmigo? ¿Sobre qué?

-¿La propuesta que le ha hecho a mi padre va en serio?

-Sí, sí, claro, por supuesto.

-¿Y en qué consistiría exactamente?

-En una franquicia...

Lo que te explicó ayer tu padre...

-Sí, pero no me quedó claro si él estará al frente

de la nueva tienda o, simplemente, le daría asesoramiento a usted.

-Ah, bueno...

No sé...

Quizá deberíamos coger las dos cosas.

-¿Y no me podría dar más detalles sobre su plan de inversión?

-Verás...

es que no estoy...

no estoy decidido al cien por cien de hacerlo, ¿sabes?

-Para no tenerlo claro, le ha hecho muchas visitas a mi padre.

-Pero eso es normal, hombre.

Para perfilar un buen proyecto,

tengo que hablar con él, para ver todos los detalles, ¿sabes?

Hay muchos factores que...

que no te puedo explicar porque se ha me ha hecho tardísimo.

Sí, me tengo que ir. Me voy volando.

Tengo un día muy duro. Ya sabes...

Inversiones y todo eso...

Guapa, cóbrate.

Ahí tienes. Y quédate con el cambio.

-Gracias.

-¿Qué te parece ese tipo, Paty?

-A mí me cae muy bien.

Le gusta todo lo que hacemos

y es superamable. Va de buen rollo siempre.

-¿A ti te parece que tiene pinta de inversor?

-Por las propinas que deja, yo diría que sí.

Por cierto, ¿por qué no te llevas mi cuaderno

y me corriges los ejercicios? -Podemos echarle un ojo ahora.

-Qué va, seguro que están fatal

y me da palo que lo corrijas delante de mí.

-¿Crees que me reiré de ti si no están bien?

-Si te ríes de mí, te mato.

-Qué poco me conoces, Paty.

Venga, va. -Venga...

-A ver...

Este primero...

Esto está muy bien. -¿En serio?

-Sí. Mira.

-Bien.

-En esta ecuación hay un pequeño error.

Has despejado mal la equis, tendrías que haber hecho eso.

Ves, equis...

-Ah, que pasa a... Vale, vale.

Hola, Teresa. Hola, Alicia. Pasa por favor.

Qué bien verte con tan buen aspecto. Estás muy guapa.

Gracias.

Me encuentro muy bien. ¿Sí?

Y has pasado dos veces por quirófano en menos de una semana.

Fue todo rápido. Primero la herida de arma blanca,

y después la hemorragia interna.

Por suerte, ya pasó todo.

Reconozco que me preocupé bastante cuando me enteré.

Me lo imagino, os di un buen susto a todos.

Supongo que retomar terapia tendrá que ver

con las situaciones de riesgo que has vivido.

Sí, en parte sí.

Pero también me gustaría hablar de otros temas.

¿Sí? ¿Cuáles?

Quintero vino a verme al hospital.

Y volvió a incomodarte, ¿no? No, esta vez no.

Yo le di permiso para que viniera a través de su hijo Julio.

Son tantas cosas que no sé ni por dónde empezar.

Lo mejor es empezar por el principio.

Cuéntame qué pasó cuando fue a verte al hospital.

Hablamos durante un buen rato,

y me contó la relación que tuvo con mi madre

antes de que ella conociera a mi padre.

Y, por primera vez, entendí

lo mucho que se querían.

Pero ahí no acaba todo.

Cuando me operaron por segunda vez

faltaban reservas de mi grupo sanguíneo.

Vaya, de eso no me enteré. ¿Y qué pasó?

Quintero estaba allí y se ofreció a donar su sangre.

Si no hubiera sido por él,

mi vida habría corrido serio peligro y la de mi hijo también.

Ya.

Imagino que por eso y por la conversación que tuvisteis,

tu concepto sobre él ha cambiado.

Un poco, sí.

Pero es algo con lo que no me siento cómoda.

¿Van a querer algo más? -No, no, muchas gracias.

Oye, una cosa, ¿cuándo vuelve María?

-No lo sé, supongo que cuando termine todo lo que tiene que hacer.

-Eso supongo yo también.

Cuando hables con ella dale recuerdos de mi parte.

Y que no se preocupe por el negocio, que lo llevas estupendamente.

-Está riquísima.

Si te soy sincera, te propuse quedar aquí

para volver a tomar el pincho de tortilla.

-Me alegra oír eso, porque le tengo mucho cariño a este sitio.

-A partir de ahora, La Parra será nuestra sala de reuniones.

Todo lo que tengamos que hablar lo hablaremos aquí.

-Me parece estupendo.

Creo, entonces, que vamos a tener mucho...

éxito con nuestros negocios.

Y no solo por el pincho de tortilla, sino también porque es un placer

hacer negocios con alguien tan competente como tú.

-Eso se lo dirás a todas. -No, no, no...

No creas que yo soy ese tipo de hombre, para nada.

Te lo digo de verdad.

No es fácil encontrar alguien que tenga las ideas tan claras,

y que, al mismo tiempo, sea una persona tan...

sofisticada y tan... natural.

-No pensabas que me fuera a sentir tan cómoda en un bar como este, ¿no?

-No, la verdad es que no.

Ya sabes que la mayoría de los empresarios

son gente muy estirada.

Pero tú no eres así, tú eres...

una persona sencilla,

auténtica...

elegante y muy...

Con mucho estilo.

-Si pretendes halagarme, lo estás consiguiendo,

Fernando Quintero.

¿Sabes? Solo hubo un motivo por el que dudé en venir aquí o no.

-Ah, ¿sí? ¿Cuál?

Temía que te volvieras a encontrar con ese policía.

No sé, la situación fue muy tensa.

-Sí...

Siento mucho que tuvieses que presenciar todo aquello.

-No entiendo qué puede tener un policía

contra un empresario honrado como tú.

-Verás, Maica...

A mí no me gusta mucho ir hablando sobre la vida de los demás...

En fin, dadas las circunstancias...

Este hombre es un pobre desgraciado que solo piensa en su jubilación,

hace tiempo perdió a su familia, y va pagando su frustración

con alguien por el barrio, y me ha tocado a mí.

-¿Por qué no lo denuncias ante sus superiores?

-Lo he hecho varias veces, pero no ha servido de nada.

Ya sabes que en algunas ocasiones

los policías se suelen cubrir entre ellos.

-Pero algo le pasará contigo

para que tenga tanta inquina hacia ti.

-Verás, Maica, no me apetece nada seguir hablando de...

de este tema, no me siento cómodo.

-Perdón, perdón...

No quería molestarte. -No, tranquila,

discúlpame tú a mí.

No tendría que haberte contestado así.

-No, la culpa es mía por dar una conversación

en un tema que no me incumbe.

-Bueno, yo no diría eso.

Yo creo que te incumbe...

bastante.

No lo sé.

Nos estamos empezando a conocer, ¿no?

Tampoco quiero que tengas la sensación de que te oculto algo.

Creo que te debo una explicación.

Intentaré ser breve, ¿vale?

Verás, yo empecé a montar mi empresa cuando era muy joven.

Empecé de la nada, y nadie me ayudó nunca.

Conseguí tres viejas camionetas que estaban para el desguace,

y las arreglé yo mismo, con mis propias manos.

Pero me quedé sin un duro,

así que necesitaba hacer dinero rápido.

Cometí un error y terminé en la cárcel.

-Nunca lo hubiera imaginado de ti. -Ya, me imagino.

Fue hace mucho tiempo.

Estamos hablando de casi 30 años, yo...

era demasiado joven e inconsciente.

-¿Y puedo preguntarte cuál fue tu delito?

-Contra la salud pública.

Tráfico de drogas.

-Vaya...

-Bueno, yo...

Alguien me ofreció transportar fardos de hachís

y caí en la tentación de hacer ese dinero rápido.

Desde entonces, ese policía, Elías Guevara, me la tiene jurada.

-¿Y pasaste mucho tiempo en la cárcel?

-Sí, unos años, sí,

fue una experiencia bastante dura, la verdad.

Cumplí hasta el último día la condena de condena,

no hubo piedad para Fernando Quintero.

Cuando salí de allí volví a empezar de cero y...

y me juré a mí mismo

que jamás volvería a cometer el mismo error.

-Agradezco tu valentía de contarme tu historia.

-Verás, yo solo espero que..

haberte confesado todo esto no haga que te...

eches para atrás,

y que te plantees cancelar el contrato con mi empresa.

-En principio, no tengo por qué replantearme nada.

Siempre he renegado de él y nunca acepté sus explicaciones.

Pero después de todo lo que ha pasado,

sé que lo que siente por mí es sincero.

¿Y ahora quieres tener una relación más cercana con él?

No.

De hecho, me despedí dejando bien claro

que las cosas entre nosotros no iban a cambiar.

No me parece que sea conveniente.

No te he preguntado si es conveniente,

solo si buscas una relación más cercana con tu padre biológico.

Prefiero que no.

Antes o después le voy a poner las esposas,

y no me puede temblar el pulso al hacerlo.

Parece que se te plantea un dilema moral,

más bien, un dilema sentimental.

Tienes miedo a pasarlo mal si tuvieras que detenerlo.

Sí.

Pero, aun así, lo haré.

Mi deseo de hacer justicia está por encima de los sentimientos.

Yo eso no lo pongo en duda.

Pero estás siempre en tu parte racional,

necesitas que tu parte emocional se exprese.

Es que...

Es muy extraño, me siento totalmente desconcertada.

Bien. ¿Y qué es lo que te genera esa confusión?

No sé, es como si mi cabeza hubiera cambiado,

o, más bien, mi corazón.

Me ha roto los esquemas

entender que mi madre se enamorase de Fernando.

Al fin y al cabo,

era un chico atractivo, con iniciativa

y que la quería muchísimo.

Es curioso, si no recuerdo mal,

es la primera vez que lo llamas por su nombre de pila.

Me guste o no, ahora...

me siento más cerca de él.

Me ha ayudado a comprender y a reconciliarme con mi madre.

Y nos ha salvado la vida a mi hijo y a mí.

Estás viviendo un proceso muy interesante.

Lo que ha ocurrido en el hospital ha hecho que se muevan muchas cosas.

Así es.

Lo más importante es que, por primera vez,

has empezado a ver la relación de Quintero y tu madre

como la relación de dos adultos con vida propia.

Independientemente de que sean tus progenitores.

Lo sé.

Aun así, no quiero ningún contacto con él.

Es imposible mientras sospeche que es un criminal.

Ahí está hablando, otra vez, tu parte racional,

y está bien, no pasa nada.

Pero es importante que conectes con tus emociones,

que sepas lo que sientes hacia Quintero.

Gracias, Teresa.

Me ayuda mucho hablar contigo.

Aunque, creo que con ese tema vamos a tener cuerda para rato.

Seguramente.

Pero por hoy es suficiente.

Tenemos unos minutos todavía, ¿quieres contarme algo más?

No.

No lo has dicho muy convencida.

Hay un tema que me preocupa,

pero tiene que ver con mi prima Nerea.

Cuéntame.

Se ha enamorado de mi compañero Iker.

Pero él no quiere tener una relación con ella.

Y eso te pone en una situación incómoda.

Para que exista esa incomodidad, tiene que haber algo más.

Esta mañana Nerea me ha contado algo sobre Iker.

¿Y qué es?

No tiene importancia.

Creo que me estoy montando mi propia película.

Si te sigue preocupando, me lo cuentas en la siguiente sesión.

Espero que no sea necesario.

Me alegro mucho de verte.

Hasta luego.

-El tío es más corto que el rabo de una boina.

¿Cómo puede publicar una foto en redes con un peluco robado?

"Los chorros me están facilitando el laburo".

¿Te pasa algo, tío?

No. ¿Por qué? Porque tienes una cara de vinagre...

Qué asco de café, cada día sabe peor.

No me cambies de tema.

Te veo chungo, chungo.

Y creo que sé por qué es. ¿De qué hablas, tío?

Igual es de ese amor imposible, ¿por ejemplo?

Mira, Fede, no me apetece hablar del tema.

O sea, que he acertado.

Premio para el caballero, pero ¿podemos dejar el asunto?

No sé, has dicho...

que saliste con una chica para despejarte un poco.

Pues sí, salí, y fue un completo error.

Eres un genio... ¿Y con quién?

Con Nerea. Por eso te digo que fue un error.

Pues ya te vale. No la utilicé, si es lo que crees.

Simplemente, le expliqué que no puedo estar con ella,

porque no dejo de pensar en otra mujer.

Pues para ella habrá sido un golpe bastante duro.

Tú sabías que tú le gustas, con lo cual... Pobre chica.

Pues sí, pero no es tan fácil.

Me ha costado darme cuenta,

y mucho más, asumir que estoy enamorado de otra mujer.

Ya.

Pues sí que está... está asqueroso el café.

Si quieres, lo que puedo hacer es

invitarte a uno bueno en La Parra, y me cuentas quién es

esa... chica misteriosa.

Hola, chicos.

Hola, Alicia, qué guapa estás.

Gracias, Fede. ¿Ya te has incorporado?

No, pero en unos días estaré de vuelta.

No os vais a librar de mí. ¿Qué tal estás?

Bastante bien.

¿No deberías estar en casa descansando?

He venido a traer la baja y a saludaros a todos.

Es que no puede vivir sin nosotros.

Ni sin vosotros, ni sin el café de esta comisaría.

La verdad que está bastante repugnante.

Me voy a currar, que tengo tarea.

A ver si le sacas una sonrisa a este, que está más agrio..

Hiede de lo agrio que está.

Ni se te ocurra probar el café porque sabe a matarratas.

Estoy haciendo una infusión, pero gracias por avisar.

Oye, ¿te pasa algo?

No. ¿Por?

Porque ayer estábamos hablando de buen rollo, y...

de repente, de veo de morros conmigo.

La verdad es que sí me pasa.

Me parece mal que juegues con los sentimientos de Nerea.

Me equivoqué y le pedí perdón.

Y con pedir perdón ya está todo arreglado, ¿no?

¿Qué más quieres que haga?

He sido sincero en todo momento. Yo diría que no siempre.

Ayer le contaste un buen rollo para quitártela de en medio.

Y le dijiste que estás enamorado de otra mujer.

¿Y crees que le mentí?

Claro, Iker, es obvio.

Es imposible que te enamores, eres demasiado egoísta.

Personalmente, no creo que exista esa mujer.

Pues te equivocas, Alicia.

Porque existe, y estoy loco por ella.

Aunque sea una cabezota...

que no para de darme caña todo el día

y dudar de mi palabra.

¿No sabes de quién estoy hablando?

Pues no, y tampoco me importa.

Solo quiero que no le hagas más daño a Nerea.

¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo?

Esta conversación está durando demasiado.

Sabes que eres la persona de la que estoy hablando

y la mujer de quien estoy enamorado.

Hola.

¿Por qué no vamos fuera y seguimos hablando?

No puedo, he quedado con Miralles.

Necesito esas diligencias antes de las dos de la tarde.

Márquez, eso no es asunto mío.

No.

Las necesito antes de las dos de la tarde y ya está.

Pues, claro.

Venga... Oye, otra cosa.

¿Tú has visto a Elías?

No, no ha pasado nada,

pero me sorprende que no lo he visto todavía.

Vale. Hasta luego.

Alicia, qué alegría. ¿Cómo estás? Bien, he venido a traerte la baja.

Y a decirte que me reincorporo la semana que viene,

si te parece bien, claro.

Si los médicos te dan el alta, yo no tengo nada que objetar.

Pero no saldrás de comisaría ni para desayunar en La Parra.

Tampoco te pases. Bueno, ¿y qué?

Cuéntame, ¿estás tan bien como parece?

Sí, si fuera por mí, saldría a patrullar hoy mismo.

Pues Iker se iba a llevar una buena alegría.

¿Por qué lo dices?

Porque se ha acostumbrado a salir contigo,

y si tiene que patrullar con otro, se queja.

Ya. Pues tendrá que aguantarse.

¿Te ha pasado algo con él? No, no, no,

pero estando embarazada tengo que hacer trabajo de oficina.

¡Muy bien, muy bien! Así me gusta.

¿Y cómo lo llevas? Bien, bastante bien.

¿Cómo van las cosas por aquí?

Con muchos frentes abiertos, ya sabes, lo de siempre.

Pero prefiero informarte cuando te hayas reincorporado.

Seguimos sin tener noticias de Gomis, ¿verdad?

Nada. Yo creo que ha salido de España,

tal y como suponíamos.

Alicia, qué alegría, ¿cómo estás? Bien.

Le decía a Claudia que quiero reincorporarme la semana que viene.

No sabes cómo me arreglo. Estás muy guapa.

Siento si os he interrumpido. No, yo ya me marchaba.

Adiós, Claudia. Hasta luego.

Siéntate, Emilio.

Siento si ayer estuve pesado con el tema de Ricky.

Sin pruebas había que dejarlo en libertad, pero, que sepas,

que no me he quedado quieto.

¿De qué hablas?

Al terminar su turno, le pedí a Elías que siga a Ricky.

¿No deberías habérmelo contado?

Ya te habías marchado de la comisaría,

y no es la primera vez

que Elías o cualquier otro agente echa unas horas extras.

Me gustaría que me hubieras informado.

Y la excusa de que me había ido no vale.

Te recuerdo que hay un aparato que se llama teléfono.

Claudia, estoy pasándolo realmente mal.

Pasan los días y no sé el paradero de mi hija,

¿sabes la cantidad de cosas que le pueden haber pasado?

Siento mucho que vivas con esa angustia,

y haremos todo lo que esté en nuestra mano,

pero Elías tiene muchos caso urgentes.

Si no encuentra algo pronto,

tendremos que dejar ese seguimiento. Vale, me parece justo.

Pero te digo que Ricky no es trigo limpio,

y le vamos a encontrar algo sí o sí.

Me ha dicho González que querías verme.

-Sí, pasa.

He revisado la propuesta de desgravación fiscal

de la cadena de hoteles.

Te has encargado tú, ¿no es así?

-Sí, la he terminado hace un rato. ¿Pasa algo?

-Me temo que hay un error.

-¿De qué tipo? ¿Dónde?

-El volumen de negocio que aparece en la propuesta no es correcto.

No tiene importancia, pero es mejor que lo corrijas.

-Claro, ahora mismo.

Y lo siento.

-Nerea...

¿te pasa algo?

-Que he dormido regular, pero no te preocupes.

Ahora me meto café en vena y termino con eso.

-Espera, Nerea.

Me gustaría preguntarte algo más.

-¿Hay algún otro error? -No, no, no.

Es algo más personal.

Nerea, ya sabes cómo soy,

y sin entrar en detalles...

¿qué tal te va con Iker?

-No muy bien.

Ya que lo dices, mi error ha podido ser por falta de concentración.

Te prometo que no volverá a pasar.

-No me preocupa que cometas errores,

todos lo hacemos,

no somos máquinas, somos humanos.

¿Quieres contarme qué te pasa?

-Que me había hecho ilusiones con Iker y...

tengo que asumir que no voy a tener nada con él.

-Nunca se sabe, la vida da muchas vueltas.

-Puede ser, pero no tantas como para que acabemos juntos.

En fin, tampoco es un drama,

no soy la primera a quien le pasa algo así.

-No sé, creo que has tirado la toalla muy pronto.

No conozco los detalles,

pero no creo que lo tengas más difícil con Iker

de lo que lo tuve yo con Montse.

-¿En serio? Si se os ve muy bien.

-Bueno, ahora sí...

pero, al principio, se negaba a tener una relación conmigo.

-¿Por qué?

-Porque ella pensaba que se iba a morir,

y no quería iniciar ninguna relación con ese horizonte.

Cuando la conocí estaba muy enferma.

-¿Y qué hiciste para que cambiara de opinión?

-Mostrarle lo mucho que la quería.

Le dejé claro que estaría con ella hasta el final.

-Fuiste muy valiente luchando por ella

en una situación tan difícil. -Incluso Alicia al principio

se opuso, pero al final la aceptó.

-Me alegro mucho de que sea un final feliz,

pero vuestra historia no se parece a la mía con Iker.

-Me imagino, pero quien no cree en milagros,

no es realista. ¿Lo sabías?

-No lo había oído nunca, pero me lo apunto.

-Me lo acabo de inventar, pero está bien, ¿no?

-Tío, muchas gracias por escucharme.

Sé que lo haces de corazón.

Y que sepas que me ha sentado muy bien hablar contigo.

-Pues me alegro, y ya sabes dónde estoy.

(Teléfono)

-Papa.

Sí, sí, a estas horas estoy en el bufete.

¿Que vienes mañana?

Cuando sepas la hora, me lo dices, por favor.

Claro, si puedo voy a recogerte.

Vale, vale.

Adiós.

-No me digas que tu padre viene a Madrid.

-Eso parece.

-Pues me alegro.

Hace mucho tiempo que no veo a mi hermano.

¿Y viene de visita o por otro asunto?

-No me lo ha dicho, ya sabes cómo es.

Con mi padre nunca se sabe.

Ay...

Adelante. ¿Puedo pasar, comisario?

Elías, por fin, te estaba buscando.

¿Dónde te metes?

Nada, que la discoteca Magenta cierra a las seis de la mañana,

y he dormido un par de horas antes de venir a trabajar.

Disculpa.

Muchas gracias, y te debo una. ¿En serio?

Pues, si no le importa, me voy otra vez...

Elías, era una forma de hablar. Déjate de bromas y vamos al grano.

¿Has conseguido algo? El pollo este es camarero.

Eso ya lo sabíamos. Pero no solo vende copas,

también trapichea con éxtasis con los habituales del local.

¿Seguro que solo se dedica al menudeo?

Si fuera un traficante más fuerte, no trabajaría de camarero.

¿Cuánto tiempo puede llevar con esto?

Por lo visto, lleva más de dos años.

Cuando entró allí Isa ya estaba traficando.

¿Has averiguado algo más de él? No, nada.

Pero le seguiré el rastro, seguro que nos lleva hasta su hija.

No podemos perder más tiempo.

¿Qué quiere decir?

Prefiero que lo detengas por tráfico de estupefacientes.

Para tenerlo a mano y presionarlo para que largue.

Yo creo que sería conveniente informar al Distrito 2.

Esa discoteca está en su territorio. No vamos a comunicar nada.

Les haremos un favor retirando un camello de la calle.

Igual los están investigando, y reventamos la investigación.

Ya llamaré yo a Distrito 2, si es necesario.

Tú y Nacha iros a por él, cuanto antes mejor.

Está bien. Como usted ordene, comisario.

Nos haría falta un sitio más grande para el archivo, ¿no?

Todos pensamos lo mismo. ¿Qué tal si lo hablas con Bremón?

¿Yo?

Sí, contigo se lleva superbién.

No sé por qué lo dices. Yo creo que se lleva igual con todos.

A ver...

Mira, aquí están las pruebas que me pediste.

Gracias, Espe. Esta comisaría no funcionaría igual sin ti.

Porque funcionaría mejor, ¿no?

Sabes que no.

Lo sé...

Era por sacarte una sonrisa, que hoy estás de un apagado...

Bueno, he tenido días mejores.

Mucho curro, ¿no? No es por el curro, es que...

En fin...

Que he metido la pata.

Mucho. Vaya...

¿No quieres contármelo?

No, prefiero comérmelo yo solo.

¿Tú también piensas que soy la cotilla oficial de la comisaría?

Espe...

Que no, que no...

Bueno, me vuelvo a mi puesto.

Yo me quedaré echándole un vistazo a esto.

Y...

muchas gracias.

Y sonríe, por favor.

-Ya te dije que esta empresa de transportes era la mejor opción.

No te preocupes, Charo, yo me encargo de cerrar el contrato.

Vale. Hasta luego.

¿Qué tal? ¿Ha llegado todo bien? -En perfectas condiciones.

Incluso los jarrones de porcelana de Cantón,

y eso que son muy frágiles. -Vaya, me alegro.

Supongo que hemos pasado con muy buena nota la prueba, ¿no?

-No tengo ninguna pega.

A partir del próximo mes,

todos los envíos los haremos con Transportes Quintero.

-No lo dices muy convencida.

-Todavía tengo que valorar algunos detalles.

-Está bien. Si quieres rectificar alguna cláusula en el contrato,

todavía estamos a tiempo.

-Ya te diré algo mañana. Por ahora está todo bien.

-Maica, ¿tienes algún plan para esta noche?

-En principio, no. -Verás, es que...

tengo que ir a un acto benéfico,

soy uno de los patrocinadores, así que estoy obligado.

Me preguntaba si te gustaría acompañarme.

-Pues te agradezco la invitación, pero...

Estoy muy liada con la organización de la próxima subasta.

-Vaya...

¿Qué pasa, Maica?

Creo que ya somos suficientemente mayores

como para andar con este tipo de excusas.

¿No te parece?

-En realidad, es que...

prefiero que nuestra relación se limite al plano profesional.

¿Y eso por qué?

-A ver, Fernando,

eres un hombre muy interesante,

y me lo he pasado muy bien en la exposición,

y en nuestras charlas... -¿Pero?

-Pues...

Tengo como norma no mezclar lo personal con lo profesional.

-Vaya.

Eso podrías haberlo pensado antes, ¿no?

¿No puedes hacer una excepción?

¿Con lo que está empezando a ocurrir entre nosotros?

-No lo creo.

-¿Qué pasa, Maica?

Desde que te dije que de joven estuve en la cárcel,

tu actitud conmigo ha cambiado radicalmente.

-No me lo hagas más difícil.

Simplemente, no quiero dar pie a que surja...

algo más entre nosotros. De momento.

-Está bien, está bien. No quiero agobiarte.

A partir de ahora, nuestra relación se limitará

única y exclusivamente al terreno profesional, nada más.

-Muy bien.

Hasta pronto. -Hasta pronto.

Se te echa de menos.

Espero que te mejores pronto.

Gracias por venir a verme. Ha sido un detalle.

Y me han encantado las flores, aunque no sea

el regalo más original del mundo.

Intentaré ser más original la próxima vez.

Yo espero no estar ingresada próximamente.

Iker...

Creía que te habías ido a casa.

Quería hablar contigo.

Si te puedes ahorrar la chapa sobre Nerea, te lo agradezco.

No he venido a darte ninguna chapa.

Quiero terminar la conversación que hemos dejado a medias.

Mira, es...

verdad que al principio no me caíste bien,

me pareciste un chulo y un prepotente.

Pero me he dado cuenta de que eres un buen compañero.

Y un buen policía.

Gracias.

Esa es la zanahoria.

Ahora viene el palo.

Te estoy diciendo la verdad, te aprecio.

Pero...

me gustaría dejarte claro que no quiero contigo

ninguna relación más allá de lo profesional.

Ahí está el palo.

Pero no te preocupes, estoy bien.

Has dicho que me aprecias.

Menos da una piedra.

Con el tiempo todo se pasa.

Lo que siento es muy fuerte para que se pase.

No digas tonterías. No son tonterías, Alicia...

¿Por qué no quedamos para cenar y hablamos?

Después de lo que acabo de decir

es mejor no hacer planes fuera del horario laboral.

¿De verdad sientes lo que dices?

Sí.

No sé...

Igual te parece otra de mis chulerías, pero...

Creo que tú también sientes algo por mí.

Pues...

Lo siento, tengo otras prioridades antes que enamorarme de ti.

Por si no te has dado cuenta, estoy embarazada

y en unos meses tendré un hijo. Lo sé, Alicia.

Pero ser madre no es incompatible con enamorarse.

Contéstame, por favor.

¿Sientes algo por mí?

No.

Y te agradecería que no vuelvas a sacar este tema.

No entiendo qué hago aquí otra vez.

No sé nada de Isa desde que dejó la discoteca.

-Ya te he explicado que estás detenido

por tráfico de estupefacientes. -¿Usted piensa que soy tonto?

-Tú eres un espabilado, si no, no ganarías dinero vendiendo mierda.

-Yo no trapicheo, soy un simple camarero.

-Claro, y las pastillas que había en tu coche, ¿qué?

-Eso es para consumo propio. -Ya, lo de siempre.

-Estáis cometiendo un error, y me estoy poniendo nervioso.

-Tranquilo, que en el calabozo te calmas.

-Sé por qué me habéis traído aquí.

Yo no tengo nada que ver con la desaparición de Isa.

-Llévatelo, que estoy harto de oír tantas milongas.

¿Se puede saber por qué lo habéis detenido?

Por tráfico de pastillas.

Perdona por no informarte, pero Bremón me lo dijo

a última hora ayer y... Ya me lo ha contado.

Me dijo que le podríamos encontrar algo, y, ¡bingo!

Ha acertado. No me calientes.

Esta detención se ha producido

para sacarle información sobre Isabel.

Quizá esa desaparición tiene que ver con la venta de drogas.

Yo no lo niego.

Espero que hayáis informado de la detención a Distrito 2.

El comisario me dijo que se encargaría él personalmente.

No me gusta cómo se está llevando este asunto.

A mí no me mires. Donde hay patrón...

Espero que el comisario mantenga la cabeza fría

y no se le vaya esto de las manos.

Es que su actitud es normal, Claudia.

Si mi hijo estuviera desaparecido, yo movería cielo y tierra

para encontrarlo. ¿Me lo dices a mí?

Yo estuve en esa situación y no me salté el protocolo,

y él se lo salta todo. Este chaval está detenido

por vender droga en su trabajo.

No nos hemos saltado el protocolo. Tú, no, desde luego...

Me preocupa que el comisario cometa alguna irregularidad.

Espero que esta vez tu hijo no nos interrumpa.

-Tranquilo, fue a hacer unos recados, y tardará en volver.

-Perfecto. No quiero que me bombardee a preguntas como esta mañana.

-¿De qué hablas?

-Nada, que nos vimos en el bar esta mañana,

y me hizo un tercer grado...

Yo creo que tenía la mosca detrás de la oreja,

no creía que yo fuese un inversor. -¿Y tú qué le has dicho?

¿No habrás metido la pata? -Tranquilo, no pasa nada.

Seguro que se ha tragado el cuento. -Me fastidia mentir a mi hijo,

pero no puede saber nada de mi pasado.

-No, hombre, no te preocupes,

no tiene por qué saber que su padre es el Chispas,

el mejor butronero de este país.

Ya sé que habíamos quedado en que no volviera a llamarte así.

Perdona otra vez, es que... -Escucha, escucha.

Ese nombre, esa vida, son parte de un pasado que está enterrado.

Ahora soy un simple empresario

que tiene que hacer muchos números para cuadrar las cuentas.

-De eso quería yo hablarte, de números.

Y de euros.

Toño está intentando volver a unir a la banda.

-No entiendo por qué hemos detenido a un camello

que trapichea en otro distrito, como si no los tuviéramos aquí.

-Porque el tal Ricky puede estar relacionado

con la desaparición de una mujer.

-Sí, ya lo sé, de la tal Isabel esta.

Pero no entiendo por qué tenemos que llevar ese caso.

¿Acaso esa chica pertenece a este barrio? No.

-Creo que no. -Pues ya está.

Lo que encontramos en casa y en el coche del chaval

podría ser para consumo propio.

Yo creo que eso de traficante le va bastante grande.

-Te he dicho que no tengo ni idea, que es una orden directa de Bremón.

¿Es que aquí no atiende nadie o qué?

-Que no, tío, que no...

Déjame de vuestras historias. -Jesús...

Tú eres el "alma mater" de la banda, el cerebro.

Desde que te fuiste, todo se fue al garete,

contigo dentro somos invencibles.

No puedes negarte. -Claro que puedo.

Conmigo no contéis, buscad a otro. -Jesús, por favor...

Con una lanza térmica en las manos...

eres el mejor. -Hace muchos años puede que lo fuera,

pero ahora no sabría manejarla. -Pero si tú eres un máquina, hombre.

Tú te pones al día en un pispás.

El que tuvo, retuvo.

Además, era cuestión de maña, ¿no?

Es lo que tú nos decías siempre.

-Que no, estás perdiendo el tiempo, no vas a convencerme.

-¿Vas a estar toda tu vida vendiendo lechugas?

-¿Y eso qué tiene de malo? -Porque tienes un don

y no puedes desaprovecharlo.

Eso es como si a Picasso le da una ventolera

y se vuelve charcutero. ¿Te lo imaginas?

-No, no tengo nada que imaginarme.

Yo he invertido mi tiempo y mis ahorros en este negocio,

y no voy a echarlo todo por la borda.

-Toño va a dar el golpe.

Y con ese dinero nos jubilamos todos a lo grande.

¿Y por qué? Esta tienda me da suficiente dinero

para vivir dignamente con mi hijo. No necesito nada más.

Y la tranquilidad que tengo desde que dejé la banda...

Eso vale más que todo el dinero del mundo.

-Tío, me has emocionado.

Pero ¿tú quién eres? Tú eres otra persona.

-Mira, por fin te das cuenta

de lo que intento explicarte desde hace varios días.

Sí, soy otra persona.

El Chispas, el rey de los butroneros, ya no existe.

Desapareció hace mucho tiempo, ya no queda nada de él.

-Ya veremos cómo se toma Toño tu negativa.

Los años de cárcel le han agriado el carácter.

-Me da igual lo que diga Toño. Fuera.

Vete antes de que vuelva mi hijo.

-Dale una vuelta a mi propuesta, Jesús.

Creo que merece la pena que lo pienses, ¿vale?

Hola.

-Hola, buenos días.

-(AMBOS) Hola, Jesús.

-Estaba cerrando un pedido. ¿Qué te pongo?

-Ya me he servido. Pésame esta fruta

y dime cuánto es. -Ahora mismo.

Son siete euros.

¿Qué tal por la comisaría, mucho lío?

-Ya sabes que los mangantes nunca descansan,

siempre están maquinando para liarla. -Sí, cuanto más maquinan ellos,

menos descansamos nosotros, Jesús.

-Aquí tienes. -Gracias.

Me has dado mal el cambio, te di un billete de 20, faltan 10.

A ver si te voy a tener que detener por ladrón.

Que es broma, hombre, no pongas esa cara.

Ya está. Gracias. -Hasta luego.

-¿Quieres una?

Elías, ¿me escuchas? -No, gracias, no me apetece.

-¿Qué estás maquinando?

-El tipo que estaba dentro con Jesús

me suena una barbaridad y no sé de qué.

-Será de verlo por el barrio. -No.

Es de otra cosa.

De eso no es.

Estoy seguro.

Déjame hablar con el detenido a solas.

Está bien, comisario. Espera...

Dame las llaves del calabozo. ¿Perdón?

Ya me has oído.

Gracias.

Es más cómodo hablar

sin barrotes de por medio, ¿no te parece?

Cara a cara.

¿Intenta asustarme? No.

Para nada.

¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo? No, ninguno.

Yo no he hecho nada.

Pues yo creo que sí.

Sabemos que traficas con estupefacientes.

¿Cómo tengo que explicarlo? Esas pastillas son de consumo propio.

Lo siento, pero no cuela. Te pillamos "in fraganti".

Trabajando.

No voy a hablar más del tema hasta que no me traigan un abogado.

Pues es una lástima, porque yo quería hacer un trato contigo.

¿De qué tipo?

Verás...

Tú nos dices todo lo que sabes sobre Isa

y yo puedo hacer que estés en la calle en media hora.

Ya les he contado todo lo que sé.

Pero si quiere, me invento cualquier cosa.

No te pases de listo, chaval.

Yo quería evitar que pases una buena temporada entre rejas,

pero ya veo que no quieres colaborar.

Te vas a llevar un buen puro.

Que te sea leve.

Comisario...

No va a conseguir acojonarme.

No tengo antecedentes,

y con las pastillas que me han encontrado

ningún juez me mandaría a la cárcel.

Veo que tienes la lección muy bien aprendida.

Tienes razón.

Completamente.

No podría hacer nada.

Lo que ocurre es que se me está ocurriendo...

otra solución para que me cuentes rápidamente todo lo que sabes.

¿Qué quiere decir?

Puedo convertir tu vida en un infierno, si quiero.

No sé cómo va a hacer eso. Muy fácil.

Hoy puedo hacerte dormir en el calabozo,

y mañana estarás en la calle, pero, eso sí,

primero me voy a encargar de filtrar

a todo el mundo que has denunciado a quienes te pasaban droga,

y a otros camellos del barrio.

¿Lo vas pillando?

Usted no puede hacer eso. Claro que puedo.

En poco tiempo todo el mundo sabrá

que eres un bocas y que te has ido de la lengua.

Perderás el trabajo en la discoteca, y eso no va a ser lo más grave.

¿Tú sabes lo que les pasa a los soplones en la calle?

Claro, tus perspectivas pueden cambiar rápidamente

si decides contarme todo lo que sabes de Isa.

¿No dices nada?

Bueno...

En fin, que tengas suerte.

La vas a necesitar.

¡Comisario, espere!

Está bien,

le contaré todo.

-Me comunican que ha muerto un paciente.

¿Alguien conocido?

No, ni siquiera era un paciente mío,

era un paciente de la doctora de la Torre.

Lo pasaron a mi turno porque venía de urgencias,

un hombre de 40 años, con un fuerte dolor de barriga.

¿Qué tenía?

No sé. Yo le hice la exploración, le tomé la tensión...

Miré si tenía las pupilas dilatadas, si tenía fiebre...

¿Y de qué ha fallecido? Pues, al parecer,

de alguna dolencia cardiaca.

-Quiero encontrar a Isa, y quiero encontrarla ya.

Te lo advierto, empieza a decirme todo lo que sabes,

si no quieres que te lo saque a golpes.

¿A ti te suena un tal Cobra?

Es un traficante que suministra a los camellos de la zona norte

y ellos la distribuyen en la discoteca Magenta.

¿Has conseguido que cantara Ricky? Sí.

Pensé que solo quería declarar ante el juez.

Ha cambiado de opinión.

No habrás hecho nada de lo que arrepentirte.

Maica.

Ahora me va a decir que...

cancela el contrato con nuestra empresa, ya verás.

Maica, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Dime. -"Hola, Fernando, ¿te pillo bien?"

-Sí, sí, cuéntame.

-"Quería saber si podíamos vernos".

"Hay algo que me gustaría dejar resuelto esta tarde".

Podríamos seguir siendo amigos.

¿Por qué no dejas de decir chorradas? Nerea, te aprecio.

Me aprecias.

Sí, me gustaría que siguiéramos siendo amigos.

Y seguir yendo a esos restaurantes raros que te gustan.

¿A ti te gusta Iker?

¿Cómo? Que si te gusta.

Podría ser. Pasáis mucho tiempo juntos,

no estoy diciendo una locura. No es eso, Nerea,

no entiendo a qué viene esta pregunta.

A que me gustaría saberlo, y prefiero preguntarlo .

-A ver, Amparo, siento muchísimo lo de su marido.

Sinceramente, pero...

Eso no va a resolver nada.

Escúcheme. ¡Amparo!

¡Amparo! Si es cierto lo que dice,

voy a recibir una notificación.

No me extrañaría que ella haya pedido la autopsia.

-Me ha costado mucho lograr lo que tengo

y no quiero echarlo por la borda. Y mucho menos, que David...

-Sí, pero entiéndeme tú a mí.

Hace media hora he recibido una llamada,

y te afecta.

-¿De qué hablas?

-El Toño me ha llamado.

-¿Tú conoces a ese tipo de algo?

-No mucho, ha empezado a venir esta semana.

Creo que es un inversor.

David me ha dicho que ha hablado con su padre

para montar un franquicia. ¿Por?

-El caso es que me suena de algo, pero no logro recordar de qué.

(LEE) "Rodrigo Jiménez, alías Goliat".

Era de la banda de Antonio Asensio,

alías el Toño.

Y aquí está el famoso Chispas...

¿Tú quién eres, Chispas?

¿Por qué no tienes nombre?

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Servir y proteger - Capítulo 249

26 abr 2018

Elías descubre que Ricky pasa pastillas y Bremón ordena su detención. Rodrigo informa a Jesús de que Toño, el jefe de la banda, saldrá de prisión en breve y cuenta con él para un golpe. Quintero le confiesa a Maica que estuvo en la cárcel. Nerea cuenta a una sorprendida Alicia que Iker la rechazó.

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