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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 248 - ver ahora
Transcripción completa

Aquí tienes.

Al principio me dijo que era

para los gastos que había generado la muerte de su madre.

Ya. Pero crees que te ha mentido y está metida en un lío.

Solo quiero saber cuál es tu problema, ¿lo entiendes?

Lo entiendo perfectamente.

No me llames más.

Quiero que consigas toda la información de la base de datos

de esta mujer. ¿Qué está pasando, hija, dónde estás?

(LLORANDO) "Eres el único que puede ayudarme, por favor".

"Papá..." Ya, hija, ¿dónde estás?

Necesito saber dónde estás.

Isa... Isa, ¿me oyes?

¡Isa!

Anoche le estuve dando vueltas a la cabeza,

y he decidido abrir una investigación.

Te necesito a mi lado.

¿No tenemos más datos sobre ella? No.

He sabido hace muy poco de su existencia,

la única certeza que tengo es que...

está en serios problemas.

¿Tienes los números de serie de los billetes que le diste?

Los apunté por precaución porque no me fiaba.

Sí, aquí están.

Tómalos. Bueno, Fede, ponte con ello.

Tira la pistola al suelo, o le rajo el cuello.

No, no, no, tírala más lejos. Dale una patada.

-Yo vengué a su hija.

Pensé que usted lo podía hacer, pero...

no lo hizo, ya está, yo lo hice.

-Han matado al Flaco.

Apareció muerto en los baños de la cárcel.

-¿Y han interrogado a los reclusos?

Todos han dado versiones diferentes,

y nada fiables. Es como no tener nada.

¿Y ahora qué hacemos?

Nos emplearemos solo hasta donde podamos,

porque el caso lo llevan en Homicidios

y en Distrito Sur solo damos labores de apoyo.

¿Sabes por qué María se ha ido al pueblo?

-Si no te lo ha comentado, yo no debería hacerlo.

-Jesús, no te pongas borde, María y yo somos muy amigos.

-No sé qué contestarte.

-Ah, ya veo,

tampoco se ha puesto en contacto contigo.

-Esta conversación es absurda. -O sea, no.

-Yo no he dicho eso. -Elías, yo ya estoy.

-Yo también estoy. Sí, sí. -Chao.

-Ha sido un verdadero placer conocerla.

-El placer ha sido mío, señor Quintero.

Fernando, si te parece bien que nos tuteemos.

-Sí, claro, por supuesto.

-Hasta pronto. -Hasta pronto. Disculpa.

-Yo no estaría tan tranquilo sabiendo que estamos detrás de Gomis,

y que estás aquí,

en la lista de sospechosos por la muerte de el Flaco.

-Ya os he dicho varias veces,

que no sé quién es, ni tengo nada que ver

con ese tal Gomis, y mucho menos, con el Flaco.

-No cantes victoria,

que la investigación no ha hecho más que empezar.

-Los pinchos.

-¿Rodrigo? -Reacciona, que te has quedado tieso.

No esperabas verme por aquí, ¿verdad? ¿Cuánto tiempo hace? ¿20 años?

-Por favor... -Eras el mejor reventando cajas

en menos de 15 minutos.

Sí, sí, ya me voy,

pero ¿está es la vida que quieres llevar?

¿Una vida mediocre? -¿A ti qué te pasa?

¿Te ha puesto un micro la policía? -¿Un micro la pasma a mí?

¿Por quién me tomas? -¿Y tú por quién me tomas?

Solo soy un simple frutero,

que quiere llevar una vida honrada con su hijo.

Fuera, vete.

(Música emocionante)

¡Adelante!

Buenos días.

Ya tengo actualizadas las estadísticas de la UFAM.

He revisado y corregido los datos de protección

que estamos dando a las denunciantes. Solo debes revisarlos,

firmarlos y yo los envío a Jefatura. Muy bien.

Gracias.

¿No vas a echarles un ojo?

Es una tontería. Ya sabes que confío plenamente en ti.

De acuerdo. Si no me necesitas más, me voy.

Tienes mala cara.

¿Estás cansada?

Bueno, he estado trabajando hasta tarde.

A ver, no te muevas, déjame.

Ay, Lola...

Estás muy tensa, deja que te ayude.

Comisario...

¿Tú crees que en estos momentos soy tu comisario?

Basta, Emilio...

Dijimos que esto se había acabado.

¿El qué? ¿El besarnos en mi despacho?

Ya lo sé, cariño. A ver si luego encontramos

un momento de discreción en casa. ¿En tu casa?

Te has vuelto loco, ¿o qué?

Te recuerdo que eres un hombre casado.

Ya, ya lo sé.

Tengo un anillo que me lo recuerda todos los días.

Que es exactamente igual que el tuyo.

A ver, cariño,

perdóname, ya sé que no debería hacer esto aquí,

en comisaría, pero es que...

en casa con los niños, no tenemos nada de intimidad.

Emilio, ¿qué estás diciendo?

Que siempre estás rodeada de niños.

No sé cómo lo has hecho, pero

has conseguido metértelos en el bolsillo.

Y, espérate tú,

que cuando venga la princesita,

se van a poner locos de celos.

No puede ser...

¿Estás bien, cariño?

Ya sabes que...

yo siempre voy a cuidar de nosotros.

¿De verdad? Pues, claro, mi amor.

Ya sabes que para mí, vosotros sois lo primero.

No puede ser...

Esto no es real...

Esto no es real...

¡No!

¡No!

(Puerta)

-Lola, date prisa, que es tardísimo.

¿Te has quedado dormida o qué?

(LOLA JADEA) -¿Estás bien?

¿Qué te pasa?

-Ha sido solo un sueño.

-Un sueño no, será una pesadilla,

un sueño no te deja con esa cara de susto

y la respiración como si tuvieras taquicardia.

-Es que ha sido muy fuerte...

-¿Y de qué iba la pesadilla?

-Era una especie de mundo paralelo.

-¿Como de ciencia ficción?

-No, una realidad paralela en la que...

Natalia no había tenido el accidente de tráfico.

Tampoco estaba casada con Emilio, era yo la que estaba casada con él.

Y, de repente, pasaban cosas. -¿Qué cosas?

-No sé, de repente,

me miraba el dedo y tenía un anillo como Emilio.

-¿Y estabais en una playa desierta?

-No, estábamos en su despacho como un día normal,

yo entraba, y...

Él estaba muy cariñoso,

y me trataba como si fuera mi marido, me empezaba a tocar y..

No sé...

Yo estaba muy desconcertada,

porque me iba enterando de todo sobre la marcha.

-Hombre, no entiendo mucho, pero...

parece interesante la cosa.

¿Y sus hijos?

-No sé, era como que...

yo vivía con él y con sus hijos,

que habían aceptado la situación y me querían mucho.

Y, luego, me hablaba de una niña que veía.

-¿Cómo que venía?

-Sí, yo me tocaba la tripa, y...

Te juro que lo he notado, Espe.

He notado un sobresalto.

-Ay...

No sé... Qué bonito suena, ¿no?

-Era bonito, pero era muy extraño todo.

No sé, debo estar premenstruando, o algo...

Que tengo las hormonas alocadas, porque, si no,

no entiendo cómo he soñado con esto.

-Hombre, no hay que ser Freud

para interpretar el sueño.

Habla de los sentimientos que todavía reprimes por el comisario.

Una parte de ti

te dice que ya lo has superado todo, has superado la ruptura, pero...

los sentimientos tienen que salir por algún lado.

-No sabía que fueras psicóloga.

-Pues no soy psicóloga, pero soy tu mejor amiga.

La historia que tuvisteis Emilio y tú,

fue muy bonita, y se truncó de repente,

por un accidente.

Es normal que tú sigas preguntándote qué hubiera podido pasar.

-Sí, tienes razón.

Lo admito, puede que tenga que ver con...

con lo que pudo ser y no fue.

Pero yo creo que, en el fondo,

esto no tiene que ver con Bremón, sino conmigo, y con lo que yo

había planificado para mi vida a esta edad.

-¿Para tu vida?

Bueno, la mía...

la mía también da para unas cuantas pesadillas,

-Es que yo...

La situación de Alicia me está afectando:

verla embarazada, con su tripita...

Todas mis amigas tienen una relación estable, y yo...

todavía no tengo nada de eso.

-Anda, ya.

Que te voy a dar una torta y te quito la tontería.

Pero ¿no te oyes?

Si eres una cría, y hablas como si fueras una vieja.

-Te juro que no, yo a esta edad me había imaginado

con una pareja, con una casa, con hijos...

Y... -Y, mírate,

aquí, teniendo que compartir piso, además con esta pesada,

es para llorar, la verdad, para llorar...

-Emilio has sido lo más cercano

a lo que yo me había imaginado, ¿entiendes?

Y haber roto con él me hace pensar en todo lo que no tengo.

-Por eso, precisamente,

no merece la pena que sigas dándole vueltas a lo mismo.

Un sueño solo es un sueño.

¿Y si ahora siguieras con Bremón y te fuera mal?

No, mejor,

¿y si estás a punto de conocer al hombre de tu vida?

-Ojalá.

-Quizá encuentres una pareja,

que tenga muchos hijos...

O, quizá, sigas mucho tiempo siendo así,

una mujer valiente, independiente, como eres.

No se sabe...

Pero tienes que aprender a vivir y a ser feliz con lo que viene.

Y, por ahora, lo único seguro que tienes es...

esta pesada de aquí...

-Y yo tengo la suerte de tenerte.

-¿Y sabes también lo que es seguro?

Miralles nos echa. -Es tardísimo.

-¡Vamos!

-Hola. Buenos días.

¿Has visto qué desayuno te he preparado?

Pero qué lujo, mujer. Gracias.

Qué menos para mi prima favorita.

¿Y se puede saber a qué viene tanta felicidad?

Es que, anoche salí con Iker...

Ah. ¿Estáis otra vez...?

La cosa surgió de manera espontánea, en plan amigos.

Fuimos a un mexicano que hay cerca de la comisaría.

¿Te gusta esta cómoda?

Sí, está muy bien.

¿Y qué tal?

Bueno, al principio la cosa empezó...

fría, pero poco a poco nos fuimos soltando,

y hablamos de todo un poco,

de casos que había tenido yo en el turno de oficio,

y, sin darnos cuenta, estábamos supercómodos,

mejor que nunca.

Pues muy bien.

¿No vas a preguntarme si la cosa...

ya sabes, si fue a más?

Te lo pregunto y no me vas a contar. Sí.

Pues te tengo que decir que ayer nos portamos

asquerosamente bien.

Y mentiría si dijera que no me apetecía mogollón.

¿No vas a decirme nada?

Ya sois mayorcitos para saber lo que tenéis que hacer.

¿Sabes? Creo que Iker es más maduro de lo que parece.

Es lo que tú dijiste.

Que esa imagen que da,

es para ocultar que las cosas le importan

y que si buscas detrás de esa fachada,

hay un hombre sensible y atento.

Yo creo que la cuestión no es Iker,

sino cómo vas a gestionar tus sentimientos hacia él.

Te veo muy ilusionada, y luego lo volverás a pasar mal.

Sabía que me colarías una de tus advertencias.

Pero me va bien, me va bien.

Aunque creo que, esta vez, estamos más conectados.

Que las cosas pueden ser de otra manera.

¿Cómo?

Que estamos en la misma onda, y es especial.

(Puerta)

Abro.

Hola. Hola.

Hola, Alicia.

Hola.

¿Te has recuperado de las micheladas?

Es el mejor invento del mundo. No estaban nada mal, la verdad.

Venía a ver a Alicia.

Pues yo ya me voy al bufete.

Por cierto...

¿has probado alguna vez la dopiaza?

¿No es un plato del restaurante etíope

al que me llevaste? Es curry indio con cebolla.

Pero no te hago más "spoilers". ¿Tienes hueco hoy?

¿Le tienes que pedir permiso a tu jefa?

A Alicia no le importa, ¿a que no?

No, por supuesto que no.

Además, no soy jefe de nadie durante estos días.

Vale, quedamos.

Te mando un mensaje con el sitio y la hora.

Venga.

Chao, prima. Chao.

Siéntate.

¿Quieres un café?

Vale.

Desde que la compañía telefónica

me permitió el acceso al móvil de Isabel,

no ha habido movimiento. El teléfono ha estado apagado dos días.

Desde que llamó para pedir ayuda,

no hemos tenido ni mensajes, ni llamadas, ni nada.

Pues está claro,

la persona que la tiene en peligro, la habrá incomunicado.

¿Y la geolocalización? La última que tenemos

la sitúa a dos kilómetros de Distrito Sur.

He mirado todos los datos, pero no hay nada.

No hay ningún móvil a su nombre,

todas sus redes sociales están capadas...

Y los movimientos bancarios tampoco...

No hay nada que esté relacionado con ella.

¿Has venido al despacho para decirme que no tienes nada?

Emilio, el inspector ha venido a contarnos

lo que tiene por el momento porque se lo hemos pedido.

Me consta que el responsable de la UIT está haciendo un gran trabajo.

Y he puesto dos agentes a analizar los mensajes y las llamadas

de las últimas semanas para poder cribar

las personas con las que se veía con más frecuencia.

Sí, así es, pero nos va a llevar mucho tiempo.

Conseguiremos los nombres de las personas

que tenemos que interrogar. Lo creeré cuando vea resultados.

Por ahora brillan por su ausencia. Comisario, no puedo ir más rápido.

Necesito datos más concretos

para poder direccionar nuestros esfuerzos.

Amistades, aficiones...

Vale, vale, no quiero más excusas,

y no vuelvas hasta que tengas algo relevante.

Comisario...

Amedrentar a tus agentes no hará que la encuentres antes.

Y, además, me parece muy injusto.

Tienes toda la razón, lo siento. La he pagado con él.

En realidad, estoy enfadado conmigo. ¿Y?

Nada, que Fede tiene razón.

Si no sé nada de ella, ¿por dónde voy a empezar a buscarla?

No la conozco, y lo que es peor,

no sé si voy a tener otra oportunidad para conocerla.

Así que te gustan las micheladas.

No, pero tu prima se empeñó.

Y como eres un caballero, no supiste decirle que no.

El sitio estaba chulo, la comida estaba buena,

y las micheladas muy fresquitas.

Entonces lo pasasteis bien juntos, ¿no?

Bastante bien, muy relajados, como dos buenos amigos.

¿Así ves a Nerea, como una buena amiga?

Sí, así es como yo la veo.

Compañera, yo he venido a ponerte al día del trabajo.

¿Qué pasa?

"Compañera", ya hablas como Elías.

¿Acaso no somos compañeros? Sí, claro que sí.

Pero eso solo lo dice él.

¿Hay alguna novedad en comisaría?

No.

¿Has venido para decirme que no hay ninguna novedad?

La noticia es que hemos buscado a Gomis y no aparece.

Comienza a ser sospechoso.

Ya.

Yo creo que ya estará fuera de España.

Sí, a mí también me lo parece.

Ya que estás aquí,

cuéntame algo, aunque no sea un caso nuestro,

alguna bronca de Miralles, o...

algún cotilleo de Espe.

Está bien.

¿Te acuerda del robo del camión cargado de bombonas de butano?

Eran mil y pico, ¿no? (ASIENTE)

Pensábamos que podían usarse para un atentado.

Qué atentado, han sido dos listos

que las han vendido en el mercado negro.

En aquella nave, no quedaban ni 300 bombonas.

Pero me alegro de que solo fuera eso.

En cuanto tenga algo de los pederastas, te aviso.

Vale. ¡Ah!

Si te cruzas con Roncales felicítale que es su cumpleaños.

Gracias. No sé qué haría sin ti. Inspectora.

Pasa, pasa, Lola.

Buenos días,

tengo las estadísticas actualizadas de la UFAM.

Necesito que las revises antes de enviarlas a Jefatura

y que las firmes. Muy bien. Gracias, Lola.

¿No vas a echarles un vistazo?

No, ahora tengo otras cosas que hacer,

pero ya sabes que confío plenamente en ti.

Perdona, necesito que revises esos número.

Es importante y es tu trabajo.

Claro que no.

Por supuesto, ahora lo...

Perdóname, Emilio, no tienes por qué hacerlo ahora.

Además, tienes cara de cansado.

La verdad es que sí, Lola.

Estoy agotado.

¿Es por Isa?

Sí, todo se junta.

Su desaparición,

esa maldita llamada de auxilio...

se me repite una y otra vez en la cabeza.

Encima, el rastreo de Fede no ha servido de nada.

Los casos de desaparición son muy complicados, lo sabes.

Lo sé.

Lo peor es que...

tengo la sensación de que la vida me ha dado una oportunidad

solamente una oportunidad para conocerla y ayudarla, y...

y he fracasado.

Primero como policía, por no ver que...

tras esas deudas había algo peligroso.

Pero, sobre todo, he fracasado como padre.

No supe hacerle ver que podía confiar en mí,

y podía contar conmigo para lo que quisiera.

No digas eso, Emilio.

Como policía estás poniendo los medios necesarios

para encontrarla, y como padre,

los dos sabemos los sacrificios que has hecho por tus hijos.

Gracias, Lola.

Después de todo lo que hemos pasado juntos,

de todos los errores que he cometido,

no sé cómo piensas eso de mí.

Los dos nos equivocamos.

Pero hay algo que siempre he tenido muy claro,

y es que para ti, siempre será lo primero tu familia.

Eso es algo que valoro muchísimo.

Lo sé yo, lo sabe tu mujer, lo saben tus hijos...

Y esa chica lo sabrá cuando la encuentres.

No sabes cómo agradezco poder contar contigo como amiga.

Así es como debe ser, ¿no?

-Sí, María, estate tranquila.

Si el bar funciona solo.

Pero ¿qué me estás diciendo?

No, no hay ratas, ni crítico gastronómico

ni nada de eso. Qué imaginación tienes, ¿no?

Que no, María, tienes que estar tranquila,

tú, relájate.

No hace falta que me llames todos los días.

No, no me molestas, pero... -¿Estás hablando con María?

-Sí. -Pásamela, ¿no?

-María, acaba de llegar Jesús con el pedido, y pregunta por ti.

Ah, que estás saliendo...

Que tienes prisa. Vale.

Se lo digo, se lo digo. Adiós.

Que... -Ya, tranquila. No pasa nada.

Te dejo aquí el pedido.

-Supongo que prefieres que me largue, ¿no?

-Haz lo que quieras.

-No quiero malos rollos contigo.

Eras mi amigo y te sigo apreciando mucho, de verdad.

¿Por qué no quedamos y nos tomamos algo juntos?

-Es que tengo mucho trabajo. -Oye...

Entiendo que no quieras hablar de tu pasado.

Lo entiendo.

Has rehecho tu vida y te sientes un hombre nuevo,

y eres un padre responsable y todo ese rollo.

Pero una cosa es renegar de tu pasado,

y otra torcer la cara a la gente que te aprecia.

Yo me he portado bien contigo, ¿o no?

He sido un buen compañero.

Un fiel colega.

Si el otro día me pasé por tu tienda con toda la ilusión del mundo,

fue para volver a ver a un viejo amigo,

no para molestarte. Y te agradecería

que no me tratases como si fuese un perro.

-Sí, es verdad.

Siempre te portaste bien conmigo y todos te apreciaban.

-Gracias, muchas gracias, hombre.

-Perdona,

ayer no tenía que haberte echado de la tienda, pero es que...

me puse nervioso

pesando que mi hijo podía aparecer en cualquier momento.

Tienes que entenderlo,

David es lo más importante, es toda mi vida.

-Ya, ya...

Sí, te entiendo. -¿Sabes qué?

Que ayer estuve recordando

esos fines de semana, cuando quedábamos todos...

Nos juntábamos allí con los botines, y...

Ese butrón de Talavera de la Reina...

Mira, todo eso,

comparado con la primera vez que tu niño te dice "te quiero",

es una nimiedad.

Eso sí que es un botín.

-Lo entiendo.

Te aseguro que no estoy aquí para causarte problemas.

Me pediste que no te llamara Chispas.

Y lo he respetado.

Y que no le dijese nada a tu hijo, y he cerrado el pico.

Si quieres podemos vernos...

como si nos conociéramos de otra cosa, cuando esté él delante.

O podemos quedar en un sitio donde él no nos pueda ver.

Si yo lo único que quiero es

que charlemos un rato, como en los viejos tiempos.

Después de tanto tiempo en la cárcel,

no sabes cómo se agradece ver la cara de un amigo.

-Mira, hagamos una cosa,

pásate en un par de horas por la tienda.

Yo suelo cerrar un rato para comer.

Además, oí que mi hijo había quedado con un amigo

para comer fuera y...

-¡Hecho! -Venga. Hasta luego.

-Hasta luego.

Fede me ha escrito diciendo que tiene algo.

Sí, sí, me ha llamado también. No sé nada más.

Espero que esta vez sea algo útil. Yo también lo espero.

Tenemos un análisis pormenorizado del móvil de Isabel.

Hemos sacado varias conclusiones.

La primera es que usaba el aparato de manera muy puntual.

No lo usaba para redes sociales, cosas extraña a su edad...

Ni para movimientos bancarios, ni para información...

¿Es posible que tuviera otro móvil?

Exactamente. Digamos que,

debido a la escasa frecuencia de llamadas y mensajes,

hemos deducido que podría tratarse de un segundo móvil.

Además, posiblemente, vinculado a un negocio.

Hay algo que nos ha llamado poderosamente la atención,

y es que la mayoría de las llamadas entrantes,

eran de gente que solo llamaba una vez.

¿Crees que pueden ser clientes?

No sabemos si son clientes, ni de qué tipo,

pero todo apunta a que sí.

Además, en la gran mayoría de los mensajes,

hacían referencia a copas,

turnos...

Es evidente, que puede trabajar en un bar o en una discoteca.

Además, hay uno de los teléfonos que destaca por encima del resto,

es el de un tal Ricky.

Ricky, ¿qué más? Explícate, inspector.

Por los mensajes no sabría decir qué relación hay entre los dos.

Pero sí que es su contacto más frecuente.

Aunque hay varias semanas en que no se han comunicado,

creemos que es el hilo del que podemos tirar

para sacar más información sobre la vida de Isabel.

¿Tenemos alguna manera de localizar a este Ricky?

Sí, dos líneas de móvil a su nombre,

y sabemos su localización en este momento.

Ponte en contacto inmediatamente con Nacha y con Elías,

y que se ocupen ellos de traerlo aquí.

Eso sí, que sean suaves, todavía no sabemos

qué papel juega este tipo en todo esto.

Comisario.

Haz lo que te ha dicho la inspectora,

y en cuanto el tal Ricky llegue a comisaría, me avisas.

Muy bien. Fede, espera.

Escucha, que...

Siento lo de antes, la he pagado contigo.

Pero veo que estás haciendo un buen trabajo. Muchas gracias.

Muchas gracias, señor comisario.

Inspectora. Gracias, Fede.

Rectificar es de sabios, comisario.

Y, si quieres, cuando llegue Ricky a comisaría

me ocupo yo de él personalmente.

No te preocupes, prefiero ser yo quien lo interrogue.

Disculpa, pero no deberías involucrarte en el interrogatorio.

Si fuera al contrario, tú me dirías lo mismo.

Lo sé, pero soy el comisario de Distrito Sur,

y esa decisión me corresponde a mí.

Pues tú sabrás lo que haces, pero yo ya lo he dicho.

Aparte de una frutería bien chula,

veo que te has montado, también, todo un centro de operaciones.

-No, no, solo es un simple despachito

para hacer las cuentas, encargar pedidos, y poco más.

Ya. Lo que hay que ver, ¿eh?

Un tipo como tú,

con ese talento para usar la lanza térmica,

que podías estar forrándote haciendo butrones,

ejerciendo de empresario honrado.

-¿Sabes qué pasa? Que...

que ese talento que tanto admiras no sirve de nada.

Eso es algo que aprendí hace muchos años,

cuando murió mi hermano.

-¡Joder, el Fiti! -Jorge,

para mí, Jorge. -Lo sé, lo sé, lo sé...

Es que era un fiera con el volante, como fitipaldi.

Cómo corría quemando goma.

Perdona, no quería hurgar en la herida, hablando de él.

¿Fue por esto por lo que saliste del negocio?

-En parte sí.

A veces lo pienso. ¿De qué le sirvieron tantos botines,

si al final no vivió para poder disfrutarlos?

Pero, bueno, eso no fue lo único.

Marina me había dejado.

-Marina es la madre del chico, ¿no?

-Sí, se largó porque no podía superar su adicción a las drogas.

-La mierda de las drogas.

-Imagínate.

Imagínate, de la noche a la mañana...

de repente estaba solo,

con un niño de pocos meses, mi hermano muerto...

Y sin otro oficio

que el de hacer agujeros para robarle al prójimo.

Si quería sobrevivir, tenía que reinventarme.

Y lo conseguí,

buscando en mi hijo la fuerza para salir adelante.

-Pues te advierto que saliste en el mejor momento.

Después de la muerte de tu hermano y de que te fueras,

Toño se volvió un imprudente. -Siempre lo fue.

-Ya, pero tú lo controlabas.

Se ponía muy gallito, diciendo que era el jefe de la banda,

pero a ti te escuchaba,

y no se hacía nada sin que tú dieras el visto bueno.

-Y, al final, los trincaron. -Ya.

Nos volvimos unos chapuceros,

estábamos cada día más creciditos...

No preparábamos bien los golpes como contigo,

y, al final, terminábamos improvisando.

En el último palo

Toño se llevó por delante a dos.

A mí me acusaron de cómplice, y terminamos todos en el trullo.

Pero ese es el pasado,

ahora las cosas han cambiado.

Precisamente, quería hablarte de...

de algo que... -"¡Papá!"

"Papá, ¿dónde estás?"

Hola. -Hola.

¿No habías quedado con un colega? -Lo hemos dejado para mañana.

Venía a ver si necesitabas ayuda en la tienda,

pero veo que estás ocupado. -Sí, estábamos hablando de negocios.

Es un empresario, un posible inversor.

Está interesado en un modelo de negocio

basado en los productos ecológicos...

Y quiere apostar por "El color de la huerta",

dice que podríamos abrir un segundo local,

pero en otra zona.

-Totalmente, sí.

-¿Esas eran las gestiones que venía a hacer?

-Sí, más o menos. -¿Está pensando en una franquicia?

-Una franquicia, o dos franquicias...

Esto de la fruta "ecologista"

está muy bien, vamos...

Y viendo el material que tenéis por aquí...

Estoy enamorado del "Calor de la huerta".

-"El color de la huerta" -El color...

Bueno, familia, me tengo que ir,

tengo que hacer unas gestiones en el banco.

-Quiero decir,

los empresarios tenemos que estar bien con los bancos.

Ya hablamos en otro momento, ¿de acuerdo?

Bueno... -Aquí estaré.

-Adiós, chaval. -Adiós.

-Adiós, y gracias. -De nada.

-Refrescos, bocadillos...

y la frutita. ¡Hala!

-Quédate con el cambio. -Gracias.

Hola, Lola. -Hola.

¿Qué, tienes lo mío? -Sí.

-Qué bien huele a tortilla de patata.

Me encanta.

Ay, no me puedo creer...

Me he dejado la cartera otra vez... -Ya me lo darás en casa el dinero.

-¿De verdad?

Ay, qué haría yo sin mi Fede.

Gracias. Luego nos vemos.

Lemos... Hola.

Paty, una sin, porfa.

¿Qué? ¿Triunfando?

Ya sé lo que me vas a decir,

que soy un pagafantas y todo eso. Encima, hoy, literal.

No soy quién para juzgarte, y menos, en mi situación actual con las tías.

En este momento soy más pagafantas que tú.

Gracias. Pero si tú eres un macho alfa.

Macho alfa y pagafantas, son dos conceptos antagónicos.

Llámalo como quieras.

Pero soy amigo de una tía imposible de conseguir.

¿Qué te gusta una tía que no te hace caso?

Venga, ¿me estas vacilando?

¿Te han dado calabazas a ti?

No me he declarado, ni siquiera sabe que me gusta.

Pues, entonces...

Una mujer no tiene que rechazarte

para saber que es una historia imposible. ¿Tú qué?

¿Te has declarado a Lola? Calla, calla...

Si lo dices me rebrota la psoriasis. ¿Lo ves? Estamos en las mismas, tío.

(Teléfono)

Hola.

"Iker, que el indio ese que quería enseñarte..."

¿Qué indio?

"El restaurante está petado, no tienen mesas disponibles".

No pasa nada, en otra ocasión.

"Hay un menú degustación con cata de cervezas en un alemán,

dicen que mola mogollón".

"¿Qué dices?"

Vale. "Genial".

"Te mando el sitio por mensaje. Nos vemos allí a las diez".

"Te dejo, que tengo prisa". Chao.

¿Era ella?

Ya me gustaría.

Tú eres un genio.

Estás tonteando con una y te gusta otra.

Si eso no es ser un macho alfa...

Pensé que una distracción me iría bien.

Pero creo que me estoy metiendo en otro jardín.

Yo me piro.

Suerte con lo tuyo.

Una distracción dice...

Cóbrame la sin, que como estoy yo de paganini...

Nos tendríamos que sindicar los pagafantas, esto es intrusismo.

-Di que sí.

-Al principio me daba mucho yuyu, porque era igual que en el sueño.

Entraba en el despacho con los informes

y decía que no podía cogerlos, que se fiaba de mí.

-Dime que no habéis acabado con otro morreo de película

porque puede ser una película de terror.

-Solo nos dimos un abrazo.

-¿Qué necesidad había de ese abrazo? -Porque está mal,

necesitaba el apoyo de alguien que lo conozca de verdad.

¿Entiendes? -Yo lo siento por él,

pero la que me preocupa eres tú.

¿Cómo te ha sentado el abrazo? ¿Te ha removido algo por dentro?

-No, para nada, todo lo contrario, de verdad. Porque...

En el sueño estaba desconcertada, intranquila, pero...

en el despacho me sentía tan en paz...

De verdad, he salido feliz, sabiendo que he ayudado a un amigo.

Por primera vez, Espe, estoy sintiendo que...

que está todo en orden y bajo control.

-Pues no sabes cuánto me alegro.

Y ojalá no vuelvas a tener pesadillas.

-Viene conmigo.

-Quiero un abogado.

-No te hace falta, no estás detenido ni acusado de nada.

-Claro, porque no he cometido ningún delito.

-Solo queremos hablar contigo.

¡Comisario, perdón!

Justamente lo iba a mandar buscar.

¿Dónde lo has encontrado?

En una cancha de básquet jugando con unos amigos,

se lo pedimos amablemente, pero le ha costado acompañarnos.

-¿Amablemente?

Me han sacado como a un delincuente delante de mis colegas.

Nadie me ha dado ninguna explicación.

¿Qué queréis de mí? ¿Por qué me tratáis como a un chorizo?

En primer lugar, aquí no se viene a hacer preguntas,

sino a dar respuestas. Y, en segundo lugar,

no quiero oír acusaciones sobre cómo te han traído a comisaría.

Esas muñecas no tienen esposas, y podrían tenerlas.

Eso quiere decir que has venido voluntariamente.

Voluntariamente... Cálmate,

porque no te vamos a llevar al calabozo,

solo te vamos a hacer unas preguntas.

¿Está claro?

Sí. Sí, señor comisario.

Sí, señor comisario.

Una cosa más,

¿quieres un café?

¿La conoces?

Se llama Isabel Fernández.

Sí, puede ser.

¿Le ha pasado algo?

Limítate a responder y a decir la verdad.

Ya veremos si después respondemos tus preguntas.

¿Nos puedes decir de qué la conoces

y qué tipo de relación tienes con ella?

Conocí a Isabel cuando empezó a trabajar en La Magenta.

Es una discoteca en la zona norte.

Yo soy camarero allí y la veía de vez en cuando por allí.

¿Se te ocurre quién podía tener tratos oscuros con ella

de la discoteca, o querer hacerle daño.

¿Qué tratos oscuros? ¿A qué se refiere?

A ver, sabemos que Isa debía mucho dinero a alguien,

alguien que, tal vez, conoció en esa discoteca.

Alguien que, tal vez, conoces tú mismo.

¿Se te ocurre algún nombre?

Yo no tenía tanta relación con Isa...

¡Mentira!

Estás mintiendo.

Sabemos que hablabas a menudo con ella,

tenemos un largo listado de mensajes que demuestran

que te veías con ella fuera del trabajo.

¿Tú sabes lo que implica mentir a la policía?

Vale, perdón.

Alguna vez nos hemos visto fuera del trabajo,

pero fue hace mucho tiempo.

Si está metida en algún lío, ya no es problema mío.

¿Eso ya no es problema tuyo?

Entonces, en algún momento, sí que lo fue.

¿Qué pasa? ¿Os metisteis juntos en algún lío?

Yo no estoy diciendo nada de eso, yo estoy diciendo

es que ya no tengo nada que ver con Isa.

Lo importante lo decidimos nosotros.

Así que, respóndenos.

¿Tenías algún tipo de relación íntima con ella?

¿Y eso a qué viene ahora?

¿Qué importa la vida íntima de Isa o la mía?

A su padre, por ejemplo.

A la persona, que ahora mismo está enfrente de ti.

Eso no puede ser.

Nunca me dijo que tenía un padre policía.

Comisario.

Más te vale decirnos lo que sabes de ella.

Vale. Como les he dicho antes,

la conocí cuando empezó a trabajar en la discoteca.

La chica estaba verde, no conocía el mundo de la noche,

no sabía cómo manejarse y yo intentaba ayudarla.

Le explicaba cómo manejar a los clientes,

como ponerlos a raya, que no se pasaran...

Intentaba protegerla, de verdad.

Es verdad que desde el principio la chica me cayó muy bien,

y me molaba...

¿Y qué más?

Alguna vez nos enrollamos y me pillé bastante por ella.

Pero ella no sentía lo mismo por mí.

Cuando empezó a soltarse e iba a su bola en el trabajo,

se olvidó, prácticamente, de mí.

La verdad es que desde que dejó la discoteca,

no la he vuelto a ver.

Y lo pueden comprobar en los mensajes que tienen.

Está bien.

¿Podrías hacernos una lista de las personas

con las que se relacionaba Isa en la discoteca?

Especialmente...

de las que pudieran suponer una amenaza.

Yo podría hacer memoria y escribir algún nombre.

Antes me gustaría saber si Isa está bien

Todavía no lo sabemos.

Tenemos indicios de que pudiera estar en peligro, pero...

lo desconocemos, por eso estamos investigando.

¿De verdad te da confianza ese hombre?

No parecía saber mucho de lo que hablaba.

-No te preocupes, le escuché por ser amable.

No voy a meterme en más aventuras,

y si se diera el caso, pues...

lo haría con un socio de confianza: mi hijo

¿Qué pasa? Llevas todo el día como serio...

-Hace ya unos días que me dijiste

que me ayudarías a buscar a mi madre. -Sí, sí, sí.

-Pero no has movido ni un dedo.

Yo mientras he buscado en internet día y noche,

pero estoy perdido.

Necesito alguien que me diga por dónde seguir,

y ese eres tú. -¿Yo?

-Sí.

¿Qué?

¿O ya no quieres ayudarme? -No, no es eso,

pero no sé cómo puedo serte de utilidad, la verdad.

-Hubo un tiempo en que salisteis juntos

y estuvisteis enamorados, ¿no?

Tendríais algún amigo en común.

Alguien que mantenga contacto con ella o la recuerde...

-Sí... pero es que no...

No es tan fácil, estaba completamente apartada de la familia.

-No creo que solo se tratase con gentuza de esa.

Algún amigo tendría.

-Ahora el que me viene a la cabeza es tu tío Jorge.

También la conoció, y al principio, se llevaban muy bien.

De hecho, fue el primero en advertirme

que María estaba entrando en un callejón sin salida.

Yo no le escuché,

hasta que fue tarde.

-Así que el tío Jorge, ¿eh? Qué conveniente.

Justo alguien que está muerto y a quien no puedo preguntar.

-Es el primero que me ha venido a la cabeza.

-Me da la sensación de que, otra vez, me estás dando largas o mintiendo.

Ahora que lo pienso, el tío Jorge

también murió en un accidente de coche, como mamá.

¿Eso significa que está vivo o es un yonqui...?

-Ya está bien

Un respeto.

Si hay algo sobre lo que nunca mentiría,

es sobre mi hermano Jorge.

Jorge era un tipazo

que murió de forma absurda.

Y perdona que te lo diga, hijo,

pero tu madre no le llegaba ni a la suela de los zapatos.

Y, además, Jorge te...

te habría querido muchísimo.

-Perdona, papá.

No quería hacerte daño.

(Teléfono)

-Hola.

-"'Inversiones Ecológicas', buenas noches".

-¿Qué tal, cómo está?

-"Deseando invertir".

-Lo siento mucho, en este momento estoy cerrando la tienda

con mi hijo y no puedo atenderle.

Si eso, le llamaré cuando tenga un hueco,

para poder continuar esta conversación.

-"Muy bien, espero que puedas encontrar ese hueco".

"Tengo algo importante que decirte, algo que puede cambiarte la vida".

-Hasta luego.

-Ay...

¿Dónde guardabas el Oporto? ¿El qué?

Lo que bebimos la primera vez que vine.

¿No te acuerdas? Sí, pero si te digo la verdad,

ni traigo Oporto ni visitas. Ya.

Y también te has hecho monje de clausura, ¿no?

Me sigue pareciendo rarísimo que vivas en un hotel.

Pero me gusta.

Y el vino no nos hace falta, ¿a que no?

Nerea, yo...

Creo que deberíamos tomarnos esto con...

un poquito más de calma.

Cuando vas de canallita me encanta, pero...

cuando te pones en plan caballero, yo creo que me gusta más.

No es una pose.

¿Te da miedo hacerme daño?

No te preocupes por eso.

Los dos somos adultos y nos gustamos...

y solo queremos pasarlo bien.

Yo solo quiero disfrutar este momento.

¿O es que tú no quieres pasarlo bien?

Te lo he puesto superfácil.

Perdona, Nerea, esto...

no tiene que ver nada contigo.

Estás preciosa, pero...

Lo siento. No puedo.

¿Que no tiene que ver conmigo?

¿Entonces?

Hay otra mujer.

¿Y a que vino la quedada de ayer, y la de hoy?

Si estás con otra persona, podías haberme parado

antes de hacer el ridículo, ¿no?

No estoy con esa persona, simplemente, no puedo dejar de...

de pensar en... En alguien que no soy yo.

Pues no lo entiendo.

Creía que los dos estábamos en el mismo punto,

y que era...

especial. ¿No?

¿Qué ha pasado, en qué momento...? Sé que parece absurdo, pero...

es la verdad.

Lo sé.

Ya te voy conociendo.

Te juro que no quería hacerte daño.

Pues lo has hecho.

Nerea, escucha... No, no me toques.

Dices que no es por mí.

Pero ¿por qué soy siempre yo la que no vale?

¿Ni como rollo de una noche, ni la chica de la que te enamoras?

¿Ves cómo me siento ahora mismo?

Me siento como una mierda.

(Puerta)

¡Adelante!

Comisario. Estaba con el informe de Fede.

Hemos mandado a Ricky a su casa tras responder por escrito

todas las preguntas del protocolo.

Ahora tenemos algunas llamadas que hacer.

¿Estás segura de que hemos hecho lo correcto?

Ese chico no ha hecho más que mentir desde que entró.

Y sabemos que tuvo una relación íntima con Isa.

Es nuestro principal sospechoso. Esto es un caso de libro.

Muy bien. Según tú, ¿qué tendríamos que haber hecho?

Dejarlo toda la noche en el calabozo, ablandándose.

¿En base a qué? ¿A que no te gusta como posible futuro yerno?

Emilio, si de verdad, queremos encontrar a Isa,

tenemos que ser muy rigurosos y no precipitarnos.

Ese chico no va a ir a ningún lado.

Tenemos todos sus datos, vamos a investigarlo a él

y a su entorno. Si encontramos algo sólido,

le haremos cantar, pero mientras tanto,

no nos podemos precipitar, ¿vale?

Podemos cometer un error irreparable.

Bien, bien. Como tú digas.

Pero no me des la razón como los tontos.

¿Esas son las diligencias del caso?

Sí, pero no te las doy porque te vas a pasar la noche

repasándolas y yo quiero que descanses.

Mañana tienes que estar con la cabeza fría.

Miralles...

Como tú quieras.

Hasta mañana.

Hasta mañana.

¿Ya estás aquí?

¿Estás bien?

Estupendamente.

Daba por hecho que no dormirías en casa.

Y yo, pero ya ves...

Sorpresitas que se lleva una de vez en cuando.

¿Seguro que estás bien?

No, no lo estoy, pero ya se me pasará.

Cuéntame qué ha pasado. No, estoy muy cansada,

y mañana tengo que madrugar.

Me voy a por un vaso de leche. Buenas noches.

¡Elías! ¡Elías! Sí, dígame, comisario.

Disculpa. ¿Tienes un minuto?

Le advierto que si es un asunto oficial lo contaré como horas extra.

Yo he acabado y me iba para casa.

No, es algo extraoficial. Es broma. Le escucho.

Pasa.

Siéntate, por favor.

Usted dirá.

Tengo que decirte algo que requiere la máxima confianza.

Mira...

Estas son las diligencias sobre una investigación

de esta chica, Isabel Fernández.

Desapareció hace dos días, tras hacer una llamada de auxilio.

No tenemos ni idea de su entorno,

pero sabemos que tuvo una relación íntima

con un tal Ricky, se conocieron en la discoteca Magenta

que está en la zona norte.

Sí, algo me suena, sí.

Quiero que te pegues a ese Ricky

y lo investigues a fondo. Yo sé que oculta algo,

y quizá ahí está la clave de la desaparición de la chica

Ya, pero hay algo que no entiendo,

la discoteca Magenta está fuera de nuestro perímetro.

Creo que les corresponde a los compañeros del Distrito 2.

Ya te he dicho que era algo extraoficial.

Ya, comisario, pero hay algo en el procedimiento que...

¿Se trata de algún asunto personal?

¿La hija de algún gerifalte o...?

¿Hay algo que me tiene que contar?

Esa chica es mi hija.

¿Su hija? ¿Está de broma?

Espero que tengas tiempo,

porque lo que te voy a contar es largo.

Soy todo oídos, comisario.

-Nuestra cita de ayer fue un desastre.

Me dijo una cosa que me sentó fatal.

¿Qué te dijo? Que no podía estar conmigo porque...

estaba enamorado de otra mujer.

Eso sí que no me lo esperaba. Ni tú ni nadie.

Hay un tema que me preocupa y tiene que ver con mi prima Nerea.

Cuéntame.

Se ha enamorado de mi compañero Iker.

Pero él no quiere una relación con ella.

Y eso te pone en una posición un poco incómoda.

Si existe esa incomodidad tiene que haber algo más.

-¿Puedo sentarme? -Sí, claro, yo termino enseguida,

y te dejo la mesa entera para ti.

-No hace falta, precisamente, quería hablar con usted.

-¿Hablar conmigo? ¿Sobre qué?

-¿La propuesta que ha hecho a mi padre va en serio?

-Sí, claro, por supuesto.

-¿Y en qué consistiría exactamente?

-Lo que te explicó ayer tu padre.

-¿Qué te parece ese tipo, Paty?

-A mí me cae muy bien.

Le gusta todo lo que hacemos, y es superamable.

Va de buen rollo siempre.

-¿A ti te parece que tiene pinta de inversor?

He sido sincero en todo momento. Yo diría que no siempre.

¿Crees que le mentí? Claro, Iker, es obvio.

Es imposible que tú te enamores de nadie, eres demasiado egoísta.

Yo no me creo que exista esa mujer. Pues te equivocas, Alicia.

Porque existe y estoy loco por ella.

Solo hubo un motivo por el que dudé

en venir aquí o no. -Ah, ¿sí? ¿Cuál?

-Temía que te volvieras a encontrar con ese policía. La situación fue...

muy tensa. No entiendo qué puede tener un policía

contra un empresario honrado como tú.

-Creo que te debo una explicación.

Intentaré ser breve, ¿vale?

Le pedí a Elías que siguiera a Ricky.

Me gustaría que me hubieras informado.

Siento mucho que estés viviendo con esa angustia.

Haremos lo que está en nuestra mano.

Pero Elías tiene muchos casos urgentes,

si no encuentra algo pronto, tendremos que dejar ese seguimiento.

Tengo que ir a un acto benéfico,

soy uno de los patrocinadores, así que estoy obligado.

Me preguntaba si te gustaría acompañarme.

-Pues te agradezco la invitación, pero...

estoy muy liada organizando la próxima subasta.

-¿Qué pasa, Maica?

Creo que ya somos suficientemente mayores

como para andar con este tipo de excusas, ¿no te parece?

-El pollo este es camarero.

Eso ya lo sabíamos. Pero no solo vende copas,

también trapichea con éxtasis con los habituales del local.

No podemos perder más tiempo.

¿Qué quiere decir?

Prefiero que lo detengas por tráfico de estupefacientes.

Así podemos presionarle para que largue.

Si mi hijo estuviera desaparecido,

movería cielo y tierra para encontrarlo.

Yo estuve en esa situación y no me salté el protocolo.

y él se lo salta todo. Pero este chaval está detenido

por vender droga en el local donde trabaja.

No nos hemos saltado el protocolo. Tú no, Elías.

Me preocupa que el comisario cometa irregularidades.

Esa vida forma parte de un pasado que está enterrado.

Ahora soy un empresario que hace muchos números

para cuadrar las cuentas.

-De eso quería yo hablarte, de números, y de euros.

Toño está intentando volver a unir a la banda.

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Servir y proteger - Capítulo 248

25 abr 2018

Bremón sigue tras la pista de Isa y, gracias a Fede, consigue localizar a Ricky, un amigo de la chica. Jesús y Rodrigo suavizan la tensión de su última conversación. Iker y Nerea tienen una nueva cita que no terminará bien para ella.

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