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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 246 - ver ahora
Transcripción completa

Tira la pistola al suelo o le rajo el cuello, ¿eh?

No, no, no, tírala más lejos. Dale una patada.

-El problema es su grupo sanguíneo. -Alicia es cero negativo.

-Un porcentaje pequeño de la población tiene ese grupo sanguíneo.

Si no hay reservas suficientes, los médicos no se atreven,

sobre todo en estas operaciones. -Yo no lo soy.

-Pero yo, sí. Antonio, llévame adonde sea.

Estoy dispuesto a dar toda la sangre que Alicia necesite.

-Tranquilito, ¿eh?, tranquilito. -¿Eso quién lo dice? ¿Tú?

¡Quieto! ¡Ah!

Me ha dicho algo de la caja de la papelera.

Era suya. Nos dijo quién le suministra.

Un tal Francisco Gomis. Francisco Gomis. No me suena.

Cuando te diga de dónde sale, igual te suena más,

Transportes Quintero. ¿Dónde está Gomis ahora?

-Ha cogido unos taxis para alejarse del barrio

y está esperando en un bar.

-Tenemos que ir a por él y traerlo sin que nadie lo vea.

-Eres mi padre, ¿no?

Sí. Ahora te toca a ti.

Tienes que darme ese dinero.

Empezar una relación así, con dinero de por medio,

me parece una simple y fría transacción comercial.

Aquí tienes.

Al principio me dijo que era para los gastos

que había generado la muerte de su madre.

Ya, pero crees que te ha mentido y que está en un lío.

Quiero saber cuál es tu problema, ¿puedes entenderlo?

Lo entiendo perfectamente. No me llames más.

-No sabes cómo me arrepiento. -Pues haberlo pensado antes, Elías,

en vez de andar con tanta tontuna de ahora sí, ahora no.

-Te pido perdón, de corazón. -Ya lo sé, Elías,

pero lo hecho, hecho está.

No quiero engañar a Jesús, no se lo merece.

Y luego yo también necesito saber

qué me pasa exactamente con Elías. Es que esto es un sinvivir.

-A ver, si necesitas un tiempo para pensar,

pues yo lo entiendo.

Pero quiero que sepas que si ha pasado algo

entre tú y Elías en el pasado, a mí me da igual.

-Te vas a ir a Marsella escondido en un camión

que sale de aquí dentro de media hora.

Y antes de que me preguntes nada, la respuesta es no,

no te vas a despedir de tu novia, no te vas a despedir de tu madre

ni de nadie porque te vas a ir sin mirar atrás.

Como me entere de que te relacionan con nosotros,

te juro que te encuentro y te arranco la piel a tiras.

¿Te queda claro?

Eres un egoísta.

¿Y sabes por qué?

Porque tú solo piensas en ti.

Antes o después, reuniremos las pruebas necesarias

para detenerte y si tengo que hacerlo yo, me dolerá,

pero te juro que no me van a temblar las manos

al ponerte las esposas.

(Música emocionante)

Entonces dices que Alicia estaba mejor.

-Sí, afortunadamente, está mucho mejor.

Puede hablar con ella un rato y me alivió mucho verla

que estaba tan tranquila y tan despierta.

-Ya me imagino.

Después de verla intubada con los cables, los monitores...

-Calla, calla, no me lo recuerdes

que creo que no voy a olvidar esa imagen nunca.

-Me alegro de que esté mejor

y de que puedas ir a visitarla con normalidad.

-Eso de que pueda ir a visitarla con normalidad, no sé yo.

-¿Cómo? Pero si fue ella la que te dio permiso

para ir a verla, ¿no? Sí, me dio permiso para ir a verla,

pero sigue pensando que soy el mismísimo demonio.

-Ya.

-Ayer mismo volvió a empezar con la cantinela de siempre:

que si soy un delincuente, que si soy un criminal,

que si no va a parar hasta que demuestre que soy un traficante.

Hasta que terminó con su frase favorita:

"Juro que no voy a parar hasta que termine deteniéndote

y te aseguro que no me temblará el pulso

cuando vaya a ponerte las esposas".

-¿Y qué esperabas? -Pues no lo sé, hijo,

un poco de agradecimiento de gratitud, de comprensión.

Le he donado parte de mi sangre.

-¿De verdad esperabas eso?

Papá, Alicia es inspectora de policía

y se dedica a detener a gente como tú.

-¿Gente como yo? -Sí.

Lo quieras admitir o no, eres un delincuente

y ella está en una posición muy delicada.

No puede olvidar lo que eres.

-Puedo pretender que no olvide que soy su verdadero padre.

-Yo solo digo que el razonamiento de Alicia es lógico

teniendo en cuenta que estáis en dos lados de la ley distintos.

Quizá no haya pruebas sobre el tráfico de drogas,

pero Alicia no es idiota y está convencida

de que las encontrará y te llevará preso.

-No sé, dicho así, tan fríamente...

-Papá, yo me limito a ser realista.

De nosotros depende que no las encuentre

y no pueda meternos en la cárcel. -No hables por ti, Julio.

Tú todavía estás a tiempo de salir de todo esto,

es más, creo que deberías hacerlo,

aprovechando que no estás fichado por la policía.

-Ya hemos hablado de eso, papá. Déjalo, ¿vale?

(Puerta)

¿Quieres un café? -No, gracias, tío.

Solo venía a informar de que Gomis llegó a Marsella.

-Muy bien. ¿Ha ido todo bien, entonces, con el pasaporte falso?

-Pasaporte falso perfecto y tiene un nuevo número. Toma.

-Ah, muy bien. Bien hecho, Jairo.

Hijo, muy bien hecho también, buen trabajo.

Le has echado un par de huevos cogiendo ese coche

y hallando a Gomis antes que la policía.

Si lo hubiesen hecho ellos, los tendríamos encima en media hora.

-No tuvo ningún mérito, un paseo en coche, nada más.

-Que no tuvo mérito, dice.

Cualquiera no hubiese sido capaz de coger ese coche

sin perder los nervios y sin cagarla y tú lo hiciste.

Habéis hecho un buen trabajo y sois un buen equipo.

-Está claro que a Gomis se lo ha tragado la tierra.

-Sí, porque ni siquiera ha intentado ponerse en contacto con la novia

ni con sus amigos ni con sus familiares cercanos.

-Se ha pirado de España.

Se ha olido que vamos detrás y ha volado.

-¿Quién le dio el chivatazo? ¿Quintero?

-Yo creo que Iker, cuando habló con él, levantó la liebre.

-Iker no tiene la culpa, estaba cumpliendo órdenes.

-No, la culpa es de Bremón. No tiene las narices para entrar

en Transportes Quintero a saco y por sorpresa.

-¿Quién te crees que somos? ¿Los marines?

-No, pero, con tanto remilgo, Quintero se escapa una y otra vez.

Él y sus camellos.

-Pero ningún juez iba a autorizar un registro

solo porque un camello decida acusar a un empleado.

Pero bueno, no todo está perdido.

Los de la UDICO siguen vigilando, las patrullas tienen su foto

y los confites están avisados. Igual aparece.

-Quien no aparece por ningún lado es Paty.

¿Me oyes, Paty? ¿Estás por ahí? Ponnos un cafelito.

-Ay, perdonad que estoy sola y no doy abasto. Voy, voy ya.

-Sí.

-Perdonad, ¿eh? ¿Qué os pongo, lo de siempre?

-Sí, Paty, porfa.

-Oye, Paty, ¿dónde está María? ¿Qué pasa, está enferma o...?

-No, qué va, no.

-Pues es una lástima, con lo bien que iba el caso.

La verdad es que el confite de Iker

nos había puesto al Flaco en bandeja.

-Sí, la confesión del Flaco fue bastante reveladora.

-No es mal chico, el Iker este.

A mí al principio... Pero cuando fuimos a por los matones

que atacaron a Antonio, dio la talla

y ha tardado poco en hacerse con buenos confites en el barrio.

-Sí, es buen poli, aunque al principio me cayó gordo.

Me tiró aquí en el bar, los trastos. -Oye, no quiero desilusionarte,

pero yo creo que es una técnica habitual.

-Que sí, que yo lo sé.

Lo que quiero decir es que, al principio, va de sobrado,

peor luego se ve que tiene buen fondo.

-Ya, no, puede que tengas razón.

Aunque vaya de sobrado, ahora que va de compañero

con Alicia lo va a poner firme, pero ya.

-Cortado y solo. -Gracias.

-Oye, Paty, ¿qué sabes de María? ¿Qué le pasa?

-No, que se ha ido a Barinas, a su pueblo en Murcia.

-¿Y sabes por qué se ha ido?

-Porque tenía que hacer unas gestiones o algo así.

-¿Pero es algo de lo de la herencia? Yo creía que lo había arreglado ya.

-Parece ser que no, no lo sé.

Pero no me ha dado muchos detalles y he preferido no preguntar.

Que tengo que ir a atender más mesas, lo siento.

-Claro, sí.

¿Qué? -Nada, nada.

No sabes las ganas que tenía de volver a casa.

Pero esto ha cambiado, ¿qué ha pasado aquí?

Es la manera que tiene Nerea de darte la bienvenida.

Me dijo que te animaría.

Y tenía toda la razón.

La verdad es que ha quedado precioso.

A veces es necesario un cambio para tomar un nuevo impulso.

Hija, ¿me estás queriendo decir algo?

Que Nerea y yo estamos más conectadas de lo que creía

porque yo también estaba pensando en un cambio

y no me refiero solo a la casa.

¿Me estás hablando del trabajo?

¿Te estás planteando dejar...? No.

Me refería, sencillamente, a un cambio de "look".

No, sé, hija, para mí estás muy guapa.

Tras lo que ha pasado, siento que empiezo una nueva etapa

y, no sé, un cambio me daría mucha energía.

Pero sin salir de casa, ¿eh? Todavía no.

Papá, conozco a unas estilistas que vienen a domicilio.

No voy a tener que salir de casa.

Lo que tengo claro es que necesito renovarme

y poner punto y aparte. Lo que tú digas, hija.

En cualquier caso, lleves el "look" que lleves,

para mí vas a estar preciosa.

(REPRENDE) Alicia:

reposo absoluto. Ya has oído lo que ha dicho el médico.

Papá, solo voy a sentarme en el sofá.

Además, yo he oído "reposo".

Lo de "absoluto" solo lo has escuchado tú.

Bueno, pero ya has roto el reposo.

Pues llama a los médicos y que me ingresen otra vez.

Ay, soy un pesado, ¿verdad, hija?

Eres el mejor padre del mundo.

Pero creo que deberías tranquilizarte un poco.

Yo soy la primera interesada en cuidarme

y no voy a hacer ningún esfuerzo.

Bueno.

Voy a dejar eso por ahí y te voy a hacer algo de comer.

¿Cómo que algo de comer? ¿No tienes que ir al trabajo?

Tengo una reunión esta tarde que no puedo aplazar,

pero hoy voy a trabajar desde aquí.

Tengo que hacer unos escritos y tengo el portátil.

¿Y no necesitas documentos del bufete?

A ver, lo tengo todo en la nube.

Y, no sé, hoy quería estar aquí contigo.

No pongas esa cara, Alicia. No quiero controlarte.

Yo también estaba deseando que te vinieras a casa.

Y pensé que podríamos comer juntos.

Me parece muy buena idea.

De hecho, había pensado, si no te parece mal,

que, como aquí hay espacio suficiente,

podría venirme unos días...

y... no sé, ayudarte a organizar cosas...

a prepararte el desayuno... Papá.

No hace falta.

Y además, está Nerea.

No voy a hacer ningún esfuerzo y me voy a cuidar.

Si necesito cualquier cosa, te llamaré.

Pero debes estar en casa con Montse.

Con Montse ya he hablado y no le parece mal.

Prefiero que no.

Pero, hija, a la mínima, me llamas, ¿eh?

Te lo juro.

Vale. Papá, espera.

Hola, buenos días. -Buenos días. ¿Qué le pongo?

-Buena pregunta, porque no lo sé.

(RÍE)

Así que... me voy a poner en tus manos,

porque eres muy guapa y tienes cara de lista.

¿Qué me recomiendas?

-Eso depende. ¿Trae mucha hambre?

-No mucha, pero una ración de algo sí me comería.

-Le recomiendo el pincho de tortilla que tiene muy buena fama.

Es que es la mejor de "to" Madrid.

-No se hable más. Una cerveza y un pincho de tortilla.

Y gracias por el consejo. -De nada, hombre.

-Ah, y perdona por lo de "guapa".

Que no era por...

Quiero decir, que no quiero que pienses que soy un baboso.

-No se preocupe, no pienso nada de eso.

-Es que antes lo de los piropos

estaba bien visto. Ahora no.

Pero antes era lo más normal. Se hacía para caer simpático.

Y a mí me sale solo.

A ver, no es que vaya gritando piropos desde los andamios.

-Tranquilo, le he entendido a la primera.

-Gracias.

-Si le parece bien, le voy a invitar a la especialidad de la casa.

¿Le apetece? -Claro que sí. La pruebo encantado.

A ver. -A ver qué le parece.

-¿Y qué es?

-Escalopines de seitán en salsa. ¿Es usted celiaco?

-No, soy de Teruel.

¡Perdona, es un chiste muy malo!

-Lo digo porque lleva mucho gluten.

-Ah, no me va a hacer daño, seguro. Y sí, soy de Teruel.

Pero me vine de chico a la capital.

Mi familia era pobre y tuvimos que emigrar.

Bueno, a ver.

Caray, qué bueno está esto. -¿Sí? ¿Le gusta?

-Sí, mucho.

-Ganamos el primer concurso de cocina vegetariana del barrio.

Nos dieron una placa.

-Bueno, pues enhorabuena.

-Gracias.

-Hola. ¿Me pones una tónica, por favor?

-Claro que sí. -¿Qué tal el día?

-Pues de aquella manera.

Todo el día sola en el bar porque María se ha tenido que ir

a un viaje improvisado

y me ha dejado al frente y sin ayuda.

-¿Por qué? ¿Ha pasado algo?

-No lo sé.

La han llamado del pueblo por algo urgente.

Pero no me ha contado nada más.

-Ahora entiendo la cara que tenía mi padre.

Se ha ido sin despedirse de él, ¿verdad?

-No lo sé.

Pero igual no está mal por lo de María,

sino por la movida que tenéis con tu madre.

-Sí, la verdad es que...

en estas semanas nos ha pasado de todo.

Lo del atracador croata, lo de mi madre...

-No te agobies. Vamos a pensar en las cosas buenas.

El Color de la Huerta va bien. Eso son muchas alegrías.

-En parte entiendo a María. -¿A qué te refieres?

-A lo de alejarse del agobio de la ciudad.

Seguro que en su pueblo está más "tranqui".

-Pero tú no te vayas al pueblo, prefiero tenerte aquí cerca.

¿Cómo era? El Bonillo. -Correcto.

El Bonillo, un pueblo de bolsillo. ¿Recuerdas?

-Sí, no se me olvidará en la vida.

-¿Me cobras? -Voy. Ahora vengo.

-Oye, la tortilla esta está de lujo, ¿eh?

¿Y la salsa de los escalopines qué lleva?

-Es una mezcla de verduras de una frutería de aquí al lado,

El Color de la Huerta.

La lleva Jesús. No sé si la conoce. -No la conozco,

pero si la verdura está tan buena,

le haré una visita. -Hace bien.

-Sí. Si puede identificar al denunciado,

tiene que poner la denuncia en comisaría.

Por internet solo puede denunciar hechos cuyo autor no conoce.

A usted. Buenos días.

-Esto es para mandar al juzgado.

-Perfecto, gracias.

-¿Vas a ir a comer a La Parra?

-No, me he traído un táper. Quiero comer en diez minutos,

que luego se me amontona la faena.

-Yo iba a comer en otro sitio. He visto a Paty agobiada.

Parece que María se ha ido de viaje y está sola.

Tiene que atender la sala y la cocina. Un agobio.

-¿Y María? ¿Está enferma o qué?

-Ha tenido que irse de viaje a su pueblo.

-¿A ti te pasa algo?

-Entre tú y yo, creo que se ha ido por mí.

-¿Por qué?

-He ido a hablar a Paty y se ha alejado escaqueándose,

como evitando el tema... Y yo creo que se ha ido por mí.

Por el beso que le di.

(RÍE) -Hombre, Elías, tú no estás mal.

Pero tanto como para que la gente salga pitando...

-Si te vas a cachondear, no te lo cuento.

-Perdóname, pero ha sonado un poco...

-No quiero estropear nuestra amistad.

Siempre nos hemos llevado genial y ahora tenemos mal rollo.

Creo que se ha ido para poner tierra de por medio.

-No te pongas en lo peor.

A lo mejor tenía algún evento, una boda, un bautizo...

O tenía que descansar un par de días.

A lo mejor ha visto una finca rústica

y se la quiere comprar.

-Podrían ser mil cosas. ¿Te parece si la llamo?

-Hombre, si se ha ido para poner tierra de por medio,

agobiarla con llamaditas, no sé...

-Tienes razón, me toca esperar.

Si tiene que pensar, pues que piense.

-Sí. Lo que tenías que hacer, ya lo has hecho.

Bien o mal, pero ya lo has hecho.

-Lo he hecho fatal y a destiempo. Un desastre, Espe.

-¿Sigues con ese rollo tan negativo?

Ya me lo llevo, que a mí me ha amargado todo el día

y no hace falta que te amargue a ti.

Escucha: te vas a venir esta tarde con Tere y conmigo.

Necesitas dejar de pensar tanto en María.

Nos podemos ir los tres a un "escape room".

-¿Y eso qué es?

-Es como un desafío.

-Toda mi vida es un desafío, ¿qué historia es esa?

-A ver, escucha:

esto es como una habitación, nos encierran

esconden un cadáver o alguna cosa; un enigma, ¿vale?

Nos dan unas pistas

y tienes 60 minutos para descifrarlo todo.

-¿Y si no lo logras?

-Has perdido.

-¿Y qué pierdes, aparte del tiempo?

-Elías, es un juego. -¿Y se paga para eso?

-Sí, hay que pagar 15 euritos, pero es muy divertido.

-¿Quieres que pague por meterme en una habitación a investigar?

Eso lo hago todos los días y no pago. Me pagan a mí.

-Elías, tienes que cambiar de actitud, compañero.

-Te lo agradezco,

pero irme con tu novia y contigo a un "escape room"

no me va a ayudar a tener una actitud positiva.

-Bueno, no vengas si no quieres.

Pero prométeme una cosa: no te rayes más.

Eres un encanto y María te aprecia un montón.

Todo se arreglará.

Y antes se solucionará si dejas de ser tan cascarrabias.

-¿Y si trabajamos? Tenemos enigmas de verdad que resolver.

-Eres más gruñón, de verdad...

-¿Qué tal? -Bien.

Sal tú a tomarte el café.

-No. Hoy no me apetece café.

-¿Por lo de María?

Se ha ido sin despedirse, ¿no?

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Paty me ha dicho que se ha ido y no ha dicho por qué.

Y con la cara que tú tienes, lo he deducido.

Y ahora me lo has confirmado.

-Vaya, al final sí que vas a valer para policía.

-¿Qué pasó anoche, papá,

cuando vino María? ¿Discutisteis?

-No. Hay que llevar este pedido a doña Sagrario.

Como tú has salido, lo llevo yo.

-¿Te vas sin decirme nada?

-No hay nada que contar. No discutimos.

Y doña Sagrario está esperando. ¿Lo llevas tú o lo llevo yo?

-Como quieras.

-Nos vemos en media hora o así.

-Chao. -Chao.

En dos horas te llamo y lo vamos viendo.

Perdón, Emilio. ¿Tienes un minuto? Sí, hemos terminado.

Dime. ¿Qué tal fue con Isa?

(RESOPLA) Fatal, la verdad.

Vamos al despacho y te cuento.

Le ofrecí mi ayuda,

pero dice que no quiere saber nada de mí.

Mejor dicho:

solo quiere saber de mí para pedirme dinero.

Y como no se lo di, se marchó de mala manera.

Ya, pues lo siento.

Al menos, has hecho lo correcto.

Sí, pero no ha servido de nada.

A saber dónde va a buscar ese dinero.

Aparecerá dentro de un par de días. No es tonta.

Y si está en dificultades,

se dará cuenta de que tener un padre comisario de policía

le puede ser de gran ayuda.

O puede suponer un problema más grave.

Tú has hecho lo que podías, digo yo.

No sé. En fin.

Otra cosa: a Alicia le han dado el alta.

Me alegro. Gracias por avisar. Luego la llamo.

También quería informarte sobre Gomis:

no aparece por ningún lado.

¿No tenías un K vigilando su casa?

Sí, pero no ha aparecido.

Tampoco ha mandado a nadie a recoger cosas.

Ni a su novia, a conocidos... Nada.

Ya.

Está claro que ha habido un chivatazo,

sabe que vamos tras él y ha desparecido.

Es evidente que ha salido de la ciudad.

Habrá que avisar de Aduanas, por si acaso.

Ya están informados.

También hemos hablado con las compañías aéreas

para revisar las listas de pasajeros.

Y hay controles en estaciones de tren y autobús.

¿Ha sacado dinero? No hay movimiento bancario.

Fede ha clonado el disco duro de su PC y no hay nada relevante.

Ya. ¿Y el teléfono?

Solo tiene una línea a su nombre.

Imagino que para trapicheos usaría una tarjeta

con nombre falso.

¿Ningún confite sabe nada?

Hemos distribuido su foto por la comisaría

para que lo pasen a los confites, pero nada.

Si no ha ido a su casa y no ha sacado dinero,

igual no se ha ido de España y está escondido.

Habrá que esperar a ver si hace algún movimiento bancario

o va a su casa.

Si de verdad era el que distribuía la droga de Quintero,

no se va a quedar quieto.

¿Insinúas que se lo han cargado?

No. No hay que descartarlo, pero no creo.

No es el estilo de Quintero.

Creo que nuestro empresario ejemplar

le ha preparado un plan de fuga.

Pues a ver qué hacemos.

No podemos interrogar a Quintero. Nada lo relaciona con Gomis.

Además de tu sospecha.

Interrogarlo no, pero podemos ponerle vigilancia.

Parece una pérdida de tiempo y recursos.

Quintero no va a andarse con ningún riesgo

y Gomis el último sitio al que irá

será Transportes Quintero a pecho descubierto.

Es un callejón sin salida.

Habrá que esperar. Qué remedio.

Como tú digas.

(Música sombría)

Hola, Fede. Soy Bremón.

Pásate por mi despacho cuando puedas.

Gracias.

(Música animada)

Bueno, eso está bastante bien, me alegro.

¿Cuándo puedo pasar a verte, Alicia?

"Cuando quieras.

Mi padre me vigila y no puedo salir de aquí".

Pero hace muy bien, porque te tienes que cuidar.

Es superimportante que te mejores.

"No te imaginas lo pesado que está con el tema".

Pero es eso, hazle caso.

Ahora mismo es reposo absoluto.

Te tengo que dejar, que tengo trabajo.

"Venga".

Cuídate. En cuanto pueda, paso a verte.

"Vale, un beso, Jairo".

Venga, cuñada. Besos.

¿Qué hay, don Fernando?

-¿Estabas hablando con Alicia?

-Sí.

Estaba preguntándole cuándo puedo pasarme para verla.

-Muy bien. Cuando vayas, dile de mi parte...

Dile que le deseo lo mejor. ¿Vale?

-Claro, se lo voy a decir.

-Y una cosa muy importante, por favor:

que no se te escape ningún comentario

sobre lo que ha pasado con Gomis. Debemos ser muy prudentes.

No quiero que cometamos ni un solo fallo.

-Yo a Alicia le tengo mucho cariño,

pero no olvido ni por un momento quién es.

Y, créame, sé muy bien cómo comportarme delante de ella.

-Lo sé, lo sé.

Es que estoy preocupado desde que vino

a hacernos una visita ese nuevo oficial, Iker Lemos.

No me fío ni un pelo de ese tío,

porque todavía no sé de qué palo va.

Y me miraba con mucha arrogancia.

-Que mire, que no va a ver nada. A Gomis no lo va a ver nunca.

Nadie lo puede relacionar con nosotros.

-Parece que tenemos visita.

-Perdón, busco a Fernando Quintero.

-Soy yo, soy Fernando Quintero.

Disculpe, mi secretaria ha debido de salir a hacer algún recado.

¿Puedo ayudarla en algo?

-Soy Maica Vallejo.

-Encantado. -Don Fernando, con permiso.

-Sí, claro, Jairo. Pase, por favor. Siéntese.

¿Qué puedo hacer por usted?

-No he concertado cita.

Si está ocupado, puedo volver otro día.

-No se preocupe, siéntese. Es un buen momento.

Esta mañana está siendo muy tranquila.

¿Quiere que le ofrezca algo?

¿Café, té, agua...?

-Café. -Café. Estupendo.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Con permiso, comisario.

Pasa, Fede.

Verás:

quiero toda la información que haya en la base de datos

sobre esta mujer.

Isabel Fernández Zafra,

25 años, hija de Mónica Fernández Zafra,

fallecida hace un año aproximadamente por cáncer.

¿No tenemos nada más? ¿Ni un DNI?

Tienes su número de teléfono, debería bastarte.

Hoy los jóvenes publican en la red hasta su grupo sanguíneo.

Es hija de padre desconocido,

porque tiene los dos apellidos maternos.

Supongo que sí.

¿Y esto viene por vía judicial o particular?

Porque yo te lo pido.

No hay caso, ni denuncia, ni juez.

Solo ese papel. Y muy poco tiempo.

¿Y podría decirme el delito que ha cometido? Como pista.

No sé si habrá cometido alguno.

Es posible que sea víctima de un chantaje o una extorsión,

pero no te puedo dar más datos.

Yo termino con la investigación en curso

y me pongo con ello.

No sé si va a haber dónde rascar.

Creo que no me has entendido, Fede. Esto es urgente.

Déjalo todo y ponte con ello de inmediato.

Muy bien, señor comisario. Disculpe.

-¿Cómo terminó trabajando en una empresa de subastas?

-Siempre me gustó el mundo del arte.

He trabajado en galerías de mucho prestigio

y cuando una empresa de subastas me hizo una oferta

me pasé al lado oscuro.

(RÍE) -¿Al lado oscuro?

-Desde ahí se vive el lado más mercantilista del arte.

No es tan estimulante.

-También se ganará muchísimo más dinero.

-En mi caso no me puedo quejar.

Pero he de lidiar con problemas logísticos

a los que no estoy acostumbrada.

Como que los transportistas dañen una pieza muy valiosa.

-¿Le ha ocurrido eso?

Espero que esa pieza estuviese asegurada.

-Sí, pero la subasta perdió mucho empaque

y hemos perdido a un cliente. Y eso no lo cubre el seguro.

Por eso quiero cambiar de empresa de transportes.

-En nuestro caso lo que le puedo garantizar

es que en Transportes Quintero tenemos un cuidado exquisito

con ese tipo de mercancías.

-¿Tienen camiones carrozados, climatizados, con hidrómetro...?

-Sí, todo tipo de camiones.

Hacemos portes para los teatros y auditorios de música

más importantes del país.

Imagine lo que implica transportar un clavicémbalo del s. XVIII.

-¿Y en cuanto a volumen...?

-Lo que usted necesite. No hay problema.

Aparte de tener una gran flota, externalizamos parte del trabajo

con autónomos de confianza,

así que podemos responder a cualquier pico de demanda.

-Suena bien. Ojalá podamos llegar a un acuerdo.

-Por nuestra parte no habrá problema.

Si me da usted su contacto,

puedo enviarle un "mail" con un presupuesto general

que ya iríamos concretando en función de las necesidades

de cada transporte. -Perfecto.

Le enviaré un "mail" con las necesidades generales.

Sigue vigente el contrato con la otra empresa,

pero quiero ir moviendo ficha.

-Siempre hay que ir unos cuantos pasos por delante.

-Si no necesita nada más, estamos en contacto.

-Muy bien. -Ha sido todo un placer conocerla.

-El placer es mío, señor Quintero.

Fernando, si te parece bien que no nos tuteemos.

-Por supuesto, Maica.

-Bueno...

Hasta pronto. -Hasta pronto. Disculpa.

-¿Se puede? -Sí, pasa, Jairo.

¿Entonces qué?

-¿Qué de qué? -¿Todo bien?

-Sí, todo bien.

-Con la mujer que se acaba de ir. -Sí, todo bien.

Es una clienta que necesita portes especializados.

Puede ser una buena cuenta. Es marchante de arte.

(RESOPLA) -Ya le digo.

Es un porte especializado ella en sí misma, que te cagas.

-Jairo, habla con más respeto.

Pero tienes razón, sí que es guapa.

-¿Cuánto hace que no tiene pareja? -¿A qué viene eso ahora?

-Si le incomoda, no conteste.

-Os lo he dicho ya a ti y a Julio:

no quiero tener parejas en mi vida.

Solo he estado enamorado una vez, de una sola mujer: Carmen.

Y no creo que encuentre a otra a su altura.

-Eso es precioso, don Fernando.

De las cosas más bonitas que he oído en mi vida...

"pa" un poema. Pero en la vida real

hay que aprender a pasar página.

Y, una cosa, con esa mujer... hay "feeling".

Yo esas cosas las huelo

y lo he visto en cuanto la he visto aparecer.

-¡Que te calles y te dejes de tonterías!

Qué "feeling" ni "feeling",

si solo hemos hablado de trabajo.

-Por algo se empieza. Poco a poco.

-Jairo, tira para el muelle,

y haz un calendario con la disponibilidad

de los camiones acolchados y climatizados.

-¿O sea que hay trato? -Que vayas y te dejes de tonterías.

Tira. -Lo voy a hacer "encantao".

-Será pesado.

"Feeling" dice el Brad Pitt ese.

Será mamón...

"Feeling".

-¿Rodrigo?

-¡Reacciona! Que te has quedado tieso.

No esperabas verme por aquí, ¿eh?

-¿Cuánto tiempo hace? ¿20 años?

-No llega, pero casi.

-Tienes buen aspecto. Mejor de lo que pensaba.

-Tú también tienes buen aspecto.

(RÍE) -¡Qué mal mientes!

Te lo agradezco, pero he cogido unos kilos.

Es lo que tiene no comer en condiciones tanto tiempo,

cuando puedes comer bien, no paras.

Vaya, vaya... Así que el Chispas ha terminado

de frutero.

-Escucha, no me llames así. Yo no soy ese.

-Pero te lo decía de buen rollo.

No creía que te iba a molestar.

-Es que ese nombre me trae malos recuerdos.

-Antes todo el mundo te llamaba así. -Sí, antes.

No quiero volver a escuchar ese nombre.

-Vale, vale.

Qué garito tan chulo.

La verdad es que yo soy más de chuletón y de marisco.

Pero con unas buenas verduras

o unas patatas como Dios manda, pues mejor.

-Sí. Oye, ¿qué estás haciendo por el barrio?

-Venir a verte. ¿Tú qué crees?

-¿Cómo me has localizado?

-Fácil.

Mira.

"El tendero que salvó al Distrito Sur".

"Un exmilitar croata retiene a punta de pistola

a Jesús Merino, tendero del barrio, y a su hijo.

El frutero logra reducirlo".

Por cierto, muy guapo tu hijo.

-¿De qué conoces a mi hijo?

-Pues... -"Papá,

¿has archivado los albaranes del mercado?"

Ah, no sabía que estabas con un cliente.

-No, yo puedo esperar. Tengo todo el tiempo del mundo.

-No, el cliente siempre es primero.

-Si quiere hacer un buen cocido madrileño,

tiene que llevarse estos garbanzos.

Son lo mejor de lo mejor.

-Muy bien. Pues me los quedo, no se hable más.

¿Cuánto es? -Tres euros justos.

-Ah, pues mira, justo lo que llevo.

A pasarlo bien.

-Adiós, muchas gracias. -Hasta luego.

-Un cliente nuevo.

No me suena su cara.

-Yo tampoco le había visto nunca.

-Parece que el boca a boca está funcionando.

Sigue viniendo gente nueva. -Sí, eso parece.

-Pues deberías alegrarte y no poner esa cara.

Estás como pálido. ¿Qué te pasa?

-Estoy cansado, nada más.

¿Qué pasa con esos albaranes?

-Papá, no hace falta que disimules conmigo.

Yo sé lo que te pasa.

-¿Ah, sí?

-Estas preocupado por María.

-Sí, es eso. Ayer tuvimos una charla intensita.

Pero no quiero hablar de ello, no quiero agobiarme.

-Como quieras.

-Pero ya pondré mejor cara, sobre todo de cara al público.

-Voy a revisar esos archivos a ver si encuentro los albaranes.

-¡Hola, prima!

Hola.

¿Y ese nuevo "look"?

¿Te gusta?

¡Me encanta!

Lo necesitaba y he decidido hacerlo hoy.

No he salido de casa. Han venido aquí.

Ah, bueno.

(CARIÑOSA) ¡Ay!

¿Qué te parece la nueva decoración?

Ha quedado preciosa.

Pero aún podríamos cambiar algunas cosas.

Quizá podríamos sacar ideas de aquí.

Ah, sí.

¿Cómo estás? ¿Te preparo algo de comer?

Nerea, ya tengo bastante con mi padre.

Déjate mimar un poco.

Queremos asegurarnos de que no te falte de nada.

Ya y de que no haga pesas también.

Eso es tu padre, yo no te voy a vigilar.

Sé que puedes cuidar muy bien de ti misma.

Gracias. Y no, no quiero nada de comer.

¿Por qué no te sientas un rato? Sí.

Ay, pequeña, se te habrá hecho eterno estar en el hospital.

Ni te lo imaginas. Y eso que han sido unos días.

Imagínate la gente que se pasa ingresada semanas enteras.

He pasado mucho miedo.

Y todo el mundo me preguntaba por ti.

Hasta Somoza.

¿Te ha preguntado por mí? (ASIENTE)

Me lo encontré enfrente de la comisaría.

¿Sabías que tuvo una hija que murió ahogada?

No, ni idea. ¿Quién te lo ha contado?

Él me lo soltó. Me preguntó por ti

y dijo que ver sufrir a una mujer joven le recordaba a ella.

¿Desde cuándo tienes tú que ver con Somoza?

Fue él quien vino. No sé qué le ha dado conmigo.

Pero cada vez que nos encontramos, casualidad o no,

se pone a charlar.

Y sigue empeñado en que trabaje para él.

Pero ya le dijiste que no.

Como el que oye llover. ¿Sabes qué me dijo?

Que tenemos una conexión especial.

Que ve magia en mí.

¿Magia?

¿No crees que puede buscar algo más que una abogada?

¿Qué? ¿Sexo?

A mí no me ha dado esa impresión.

Reconoce que es muy insistente contigo.

Sí. Pero porque no sabe cómo convencerme de que trabaje para él.

Es que no le veo el punto sexual, de verdad.

En cualquier caso, es bastante extraño.

Sí.

(Timbre)

Voy a abrir.

Hola, chicas.

¿Qué tal?

¡Hola!

¿Qué tal, enfermita?

-Pero será posible... ¡Mira qué buen aspecto que tiene!

Es por mi nuevo "look".

Te queda genial, ¿eh?

¿Queréis tomar algo? ¿Un tecito? (AMBAS) -Ah, pues sí.

-Gracias. Estás guapísima, guapísima.

Gracias. ¿Qué me habéis traído?

Bombones y una sorpresita.

-Un par de pelis, como vas a estar descansando unos días...

Aunque las ha elegido esta.

-Son dos pelis románticas. Seguro que te van a encantar.

-Rollo pasteloso, un poco así de Hugh Grant.

-Como si fuera algo malo.

Es el mejor actor de pelis románticas del mundo.

A mí me encanta.

Y teniéndoos a vosotras no creo que necesite más comedias.

(RÍEN) Venga, sentaos.

Oye, "cuidao", ¿eh? Cuidadito, cuidadito.

Adelante.

¿Todavía estás por aquí?

Pues mira tú por dónde, me iba a ir,

pero antes tenía que pasar a preguntarle a Fede

qué tal lleva una investigación.

¿Y sabes qué me ha dicho? Que desde esta mañana

no ha adelantado nada... Vale, vale.

Sé lo que me vas a decir.

Utilizar los recursos policiales para un asunto personal

es intolerable.

No te pases. No es necesario faltarme al respeto.

Tú me faltas al respeto saltándote mis órdenes.

Pero ¿tú sabes lo que investigaba Fede?

Pues, si te digo la verdad, no.

No tienes ni idea porque ni lo has mirado.

Ayer te dejé un expediente con una nota que decía:

"Importante y urgente".

Escúchame, Miralles.

Tengo un mal presentimiento.

Creo que Isa tiene algún problema.

Alguien le extorsionando o algo parecido.

¿Te importaría buscar ese expediente, por favor?

Está bien. Yo busco ese dosier,

y mientras tanto tú te relajas ahí sentadita, ¿de acuerdo?

Si no te importa, prefiero estar de pie.

Aquí está.

Tienes razón.

"Importante y urgente", no sé cómo se me pasó.

(SUSPIRA)

Joder.

Pederastas.

Pederastas, sí.

Fede ha localizado un foro que usan para comunicarse.

Organizan una quedada en Madrid para intercambiar material.

Y Fede había logrado infiltrarse y ganarse su confianza.

Y le he retirado del caso justo cuando iba a localizar esa quedada.

Exacto. Esta gente borra los mensajes cada poco

para evitar ser localizados.

Y eso ha pasado,

¡que Fede no estaba conectado en el momento clave!

Así que gracias a ti podemos perder el caso.

Lo siento, mucho.

Lo siento, no sé en qué estaba pensando.

Anoche Isa estaba fuera de sí, desesperada.

Necesita mi ayuda y no sé lo que puedo hacer.

Siento mucho que estés así y me gustaría ayudarte.

Pero saltarte los protocolos y bloquear el trabajo de la UIT

no es el sistema.

¿Sabes qué pasaría si se entera Régimen Disciplinario?

Pues tienes suerte de que Fede sea como es,

otro agente podría haber puesto una queja por abuso de autoridad.

Y entonces yo tendría que informar.

Lo siento mucho, Claudia.

De verdad, lo siento.

Dile a Fede que se olvide de lo de Isa.

Eso ya lo he hecho.

Procura descansar, creo que lo necesitas.

(Puerta cerrándose)

(SUSPIRA)

(Timbre)

(RÍE) Hola.

(RÍE) Hola.

Qué guapa, ¿no?

Gracias. Nueva vida, nuevo "look".

No sabía si estarías despierta.

Estoy harta de cama.

¿Flores?

Me habías dicho que eso no era nada original.

Recuerdo lo que te dije.

Y te dije que lo que no me gusta es llevar flores a los hospitales,

pero sí a las casas cuando el paciente ha regresado.

Ya. Siempre tienes una respuesta para todo.

¡Anda, ven!

¿Cómo estás?

Estoy bien.

Igual no debería abrazarte. Tranquilo, no me vas a romper.

Lo que voy a hacer es sentarme.

Como Nerea se entere, la tendremos.

Me he enterado.

Pero no te chives a tu tío.

No. Hola, Iker. Hola.

Qué flores tan bonitas.

Sí. Gracias.

Bueno, solo quería pasar a saludar.

Os dejo tranquilas.

¿Qué dices? Tómate un café...

O te podrías quedar a cenar, ¿no?

Sí, estoy preparando la comida. Está casi a punto.

Sois muy amables, pero prefiero que no.

Cuando estés más recuperada, si quieres cenamos.

Tómate un café. Alicia, no son horas de café.

¿Y un té?

Un "rooibos", que no tiene cafeína ni teína.

Está bien, acepto el té.

Muchas gracias.

Siéntate.

¿Se sabe algo de Gomis?

¿Tu padre te deja hablar de trabajo?

¿Se sabe algo sí o no?

Sigue sin asomar la jeta.

Quizá haya salido del país. Hay alerta en Aduanas,

pero vete tú a saber.

¿Habéis interrogado a Quintero? (ASIENTE)

Admite que tuvo a Gomis en plantilla hasta hace dos años.

No le renovaron el contrato y desde entonces no sabe nada de él.

Pregunté a varios empleados y lo confirmaron.

¿Y tú qué piensas?

Que es todo mentira.

Que Quintero le ayudó a desaparecer.

¿Estás bien? Sí. Sí, sí.

Es que estoy cansada. Me vendrá bien el té.

Pues ya está listo.

Para ti.

Gracias.

(Sintonía de móvil)

Isa, ¿cómo estás? ¿Estás bien?

(ASUSTADA) "Papá, ayúdame, por lo que más quieras".

¿Qué está pasando? ¿Dónde estás?

"Eres el único que puede ayudarme. Por favor... papá".

Ya, hija. ¿Dónde estás?

Necesito saber dónde estás.

¡Isa! Isa, ¿me oyes?

¿Isa?

¡Joder!

Riquísimo el té. Muchas gracias.

La pena es que no te quedes, Nerea cocina muy bien.

Me encantaría, tal vez en otra ocasión.

Oye,

se te echa de menos.

Espero que te mejores pronto.

Gracias por venir a verme. Es un detalle.

Y me han encantado las flores,

aunque no sea el regalo más original del mundo.

Intentaré ser más original a la próxima.

Y yo espero no estar ingresada próximamente.

Iker, ¿te acompaño?

Vale.

Perdona, Nerea.

Chao. Chao.

Qué majo es. Y eso que parecía un capullo.

Ya...

Pero tiene buen fondo y es buen policía.

Mira que echabas pestes de él.

No pensé que lo diría,

pero me alegra tenerlo como compañero.

Y esa actitud con la que va creo que es una pose.

¿Tú crees? Sí.

No sé, es como si fuera un escudo

para no mostrar que realmente es un tío sensible.

Me cuesta creer lo que oigo, de verdad.

¿Por qué?

Porque pensaba que te caía mal,

y que por eso te daba bajón que saliera con él.

He cambiado de opinión.

No, si me parece bien. Voy a vigilar la cena.

(Música emotiva)

Confirmado. Hay vacante en la Cámara de Comercio.

Es el momento de hacerte con ella. -No, sé, hijo,

¿quieres que termine metido en política

y relacionándome con esa gentuza? -Que sí, papá.

-Qué bonita estampa la que veo aquí.

Padre e hijo trabajando juntos.

-Gracias, Sebastián, puedes irte.

¿Qué tal, señor Somoza?

-Muy bien, Sr. Quintero. ¿Cómo está?

-¿En qué puedo ayudarle?

He venido a hablar de negocios, si no es mal momento.

-Bueno,

tratándose de usted, cualquier momento es malo.

¿Le apetece tomar una copa?

-Pues lo mismo que usted.

Lo que sí le voy a pedir es que hablemos a solas.

Con todo el respeto.

-Con todo respeto le diré yo a usted

que no es de buena educación presentarse sin pedir cita.

Mi padre y yo también hablábamos de negocios.

-Tienes razón, eso sería lo más normal.

Pero ¿saben lo que pasa? Yo no soy una persona normal.

Cuando Alejandro Somoza llega, se acabaron las citas, ¿entiende?

-Seguro que mucha gente tiene miedo de los narcotraficantes...

(QUINTERO) -¡Julio!

Ahora.

Discúlpelo, señor Somoza.

Todavía es un chico joven e impulsivo.

-¿Su hijo sabe que usted dice por ahí que trafico con drogas?

-Yo no he dicho nada de eso por ahí.

Julio es mi hijo. No tengo secretos con él.

-Pues debería tenerlos.

Los hijos no tienen por qué saberlo todo,

como que su padre tiene las manos manchadas de sangre.

Mi hija nunca supo de dónde venía mi riqueza.

-No sé qué edad tendrá su hija,

pero mi hijo ya es todo un hombre.

-Valentina murió cuando tenía diecisiete años.

-Vaya. Lo siento mucho por usted.

-Si hubiera sabido a qué me dedico jamás me lo habría perdonado.

-Pero usted tenía un hijo que sí sabía a qué se dedicaba.

Andrés, ¿no?

Hasta era su mano derecha.

-Y ya ve cómo terminó. ¿Eso no le da qué pensar?

-¿Me está amenazando?

Porque no voy a soportar

ni una sola amenaza más por su parte.

-Me había ofrecido un trago, ¿cierto?

-Sí, sí.

Supongo que una vez más no hemos empezado con buen pie.

-Así parece.

-No se preocupe por su hijo, yo lo entiendo.

Es normal que esté nervioso, con miedo.

No es fácil lidiar con la policía detrás.

Ese Gomis que trabajaba aquí...

-¿Gomis?

No sé muy bien de qué me está hablando.

(RÍE) -Quintero, Quintero...

Le voy a decir una cosa:

el tiempo es la única riqueza que no se recupera una vez perdida.

Así que vamos a dejarnos de "huevonadas".

No pierda el tiempo con mentiras y disimulos.

Gomis trabajaba para usted, era uno de sus distribuidores.

La policía llegó a él a través del Flaco,

el mismo que derramó la sangre de su hija.

-¿Qué quiere, Somoza?

Creí que había venido a hablar de negocios.

-Pues ese negocio ya está hecho, esa es la verdad.

Yo vengué a su hija.

Pensé que usted lo podría hacer,

pero no lo hizo y, ya está, yo lo hice.

La gente podría pensar que no tuvo agallas.

Pero yo soy su amigo.

Yo soy su aliado.

Yo lo ayudo, usted me ayuda.

-No entiendo de qué demonios me está hablando.

-¡Tenemos que hablar!

-Jairo, estoy reunido. ¡Lárgate ahora mismo!

-No se preocupe, señor Quintero.

Ya dije todo lo que tenía que decir.

Muchas gracias por la copa.

Que tenga un buen día.

-Lo siento.

-¿Qué pasa para que entres en mi despacho de esa forma?

-Han "matao" al Flaco. Apareció muerto en los baños de la cárcel.

(Música de tensión)

Anoche al poco de irte, recibí una llamada suya,

llorando, muy asustada.

Se cortó la conversación y luego no pude comunicar.

Escucha, Claudia,

anoche le estuve dando vueltas

y decidí abrir una investigación, pero necesito tu apoyo.

Mi padre siempre dice que el esfuerzo

es lo que más recompensas da. Tengo fe en ti

como tú, cuando me convenciste para que luchara

por mi deseo de ser policía.

Así que, aplícate, que quien algo quiere...

(PATY) ...algo le cuesta.

¿No hay más datos de ella? No, ninguno.

He sabido hace poco de su existencia.

La única certeza que tengo es que está en serios problemas.

¿Y qué tipo de problemas?

Me ha pedido varias veces dinero.

Le di 3000 euros y a los pocos días volvió a la carga.

¿Tienes los números de serie de esos billetes?

Sí, los apunté por precaución, porque no me fiaba.

Aquí están.

Pues, Fede, ponte con ello.

¿Sabes por qué se ha ido María?

-Si no te lo ha dicho, no sé por qué debería hacerlo yo.

-No te pongas borde. María y yo somos amigos.

-Pues llámala y le preguntas.

-Es que no quiero molestarla, pero quiero saber cómo está.

¿Tan difícil es?

-No te quejes tanto, Gomis. Marsella no es mal sitio para vivir.

-No te preocupes por tu familia.

Tendrán sus necesidades cubiertas. Yo me encargaré.

No me llames por teléfono.

Cuando quiera hablar contigo, te llamaré yo dentro de unos meses.

Ese teléfono...

Todavía funciona.

Yo no estaría tranquilo, sabiendo que estamos detrás de Gomis

y que estás aquí,

en la lista de sospechosos por la muerte del Flaco.

-Ya os he dicho que no sé quién es ni tengo nada que ver

con ese tal Gomis, y menos con el Flaco.

-La investigación no ha hecho más que empezar.

¿Crees que mandaron matarlo? Lo están llevando en Homicidios.

¿Sospecháis de él, sí o no? Ya he hablado bastante.

Sabes perfectamente que Quintero...

Es tu padre, lo sé. Y un criminal.

¿Qué dicen los reclusos?

Han dado versiones diferentes

y nada fiables. Es como no tener nada.

Se habrán puesto de acuerdo para cubrirse.

-El que primero cante, van por él.

-Eso refuerza la hipótesis de que es un encargo.

-Qué negocio tan redondo.

Aparte de humillar a Quintero, capaz y le cargan el muerto

por su relación con Gomis.

(Teléfono)

¿Sí?

Hágalo pasar.

Visita inesperada.

Quintero junior.

-¿Quinterito? ¿Qué querrá?

-Hay que responder.

-No le daré ese gusto.

-Se ha pasado de la raya, ¿no le parece?

Yo creo que se pasó en el momento en que mató a mi hermano.

-Verás, Jairo, sabes que tienes que tranquilizarte.

-Hay que darle donde más le duele.

Y, como ya no tiene a su hijo Andrés, es Tano.

Hay que matar a Tano, don Fernando.

  • Capítulo 246

Servir y proteger - Capítulo 246

23 abr 2018

Bremón sigue intentando localizar a Isa. El rastro de Gomis se pierde y con él, la ocasión de implicar a Quintero. Mientras, éste conoce a Maica, una atractiva mujer de negocios. Rodrigo, un antiguo amigo de Jesús, se presenta en "El Color de la Huerta". Alicia recibe el alta.

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