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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 245 - ver ahora
Transcripción completa

No sabes cómo me arrepiento, María. -Haberlo "pensao" antes, Elías,

en vez de andar con tanta tontuna de ahora así ahora no.

-Te pido perdón de corazón.

-Si ya lo sé, Elías,

pero lo hecho, hecho está.

No quiero engañar a Jesús, no se lo merece.

Y luego, necesito saber qué me pasa exactamente con Elías.

Esto es un sinvivir.

-(TARTAMUDEA) Tira la pistola al suelo o le rajo.

No, no, tírala más lejos, dale una patada.

-Hay un problema con su grupo sanguíneo.

-Alicia es 0 negativo. -Eso es.

Solo un porcentaje muy pequeño tiene ese grupo sanguíneo.

Sin reservas suficientes los médicos no se atreven,

sobre todo en operaciones así. -Yo no soy 0 negativo.

-Pero yo sí.

Antonio, llévame donde sea, estoy dispuesto a dar

toda la sangre que Alicia necesite.

-Tranquilito, eh. -¿Eso quién lo dice, tú?

-Sí. ¡Eh!

¡Quieto!

La culpa de todo la tienen los camellos

y los narcotraficantes que les envían a vender.

Solo buscan lo suyo: ganar dinero rápido,

aunque arruinen la vida de familias enteras.

Lo tienes a punto de caramelo. Si le aprietas, te lo contará todo.

La clave está en que te diga el nombre de su proveedor.

La caja que encontrasteis es mía.

Además de consumir, también trapicheo a veces

con cantidades pequeñas cuando estoy muy "tirao".

¿A quién le compras la droga?

Se la compro a uno que se llama Gomis.

-Señores, buenas noticias.

La operación ha sido un éxito.

Han reparado la fisura de la aorta, el bebé se encuentra bien,

no ha hecho falta hacer una cesárea y el embarazo sigue su curso.

-¡Gracias a Dios!

-Parece una multa. -Es una multa a nombre de tu madre.

-Supongo que alguna vez la multaron, no sé qué tiene de extraordinario.

-Mira la fecha.

-Septiembre de 2013.

Tiene que haber un error. -(SUSPIRA)

Vamos a ver. David, ¿tienes una prueba real

de que tu madre está muerta?

-No. No lo sé.

-Tu madre no murió en un accidente de coche, era drogadicta.

Cuando descubrió que estaba embarazada,

(SUSPIRA) se le vino el mundo abajo.

Ella no quería tenerte.

-Me duele que mi madre no sea ese ángel que me había imaginado,

pero lo que más me duele es que...

sabiendo dónde estaba yo,

no se haya dignado a aparecer nunca.

Ahora que sé que mi madre está viva quiero buscarla.

Y quiero que tú me ayudes.

-Muy bien, si eso es lo que quieres, haré todo lo que esté en mis manos

para ayudarte a encontrarla.

-Puedes, si quieres, venir a ver a Alicia a la UCI conmigo.

-Sí, sí, claro. Claro que quiero.

(EMOCIONADO) ¿Cómo no voy a querer?

(Música emocionante)

(AGOTADA) Papá, ¿qué pasa?

Alicia, ¿te encuentras bien?

¿Te duele mucho?

¿Qué ha pasado?

¿No te acuerdas? Te mareaste.

¿Y el niño, papá? ¿Está bien? Está muy bien, cariño.

No te preocupes, el médico ha dicho que está fuera de peligro.

Te han operado, ¿sabes?

No me acuerdo de nada.

Pues Quintero estaba aquí contigo, te habías levantado

y cuando yo llegué, te sentiste mareada, te desmayaste

y caíste en mis brazos.

¿Quintero? Sí.

De él sí que me acuerdo que vino a visitarme.

Sufriste una hemorragia interna.

Como consecuencia del navajazo, tenías una pequeña fisura

en la aorta abdominal que no detectaron al principio.

Se te abrió de pronto y...

has estado muchas horas en quirófano.

Dime la verdad, papá.

¿El niño está bien?

Sí, cariño, te lo juro.

Ha estado monitorizado todo el tiempo.

¿Entonces por qué parece que estés preocupado?

¿Yo?

¿Qué pasa, inspectora? ¿Tengo cara de sospechoso?

Papá, dime lo que sea, por favor.

Bueno...

Verás, cuando iban a empezar con tu operación

se dieron cuenta de que no tenían suficiente sangre de tu grupo.

No podían intervenir con garantías.

Tenías una hemorragia muy seria

y no había tiempo.

¿Y qué pasó?

(SUSPIRA)

Pues...

tenían que buscar a un donante.

Quintero.

Si no llega a estar aquí, no sé qué habría pasado.

Tu tipo de sangre no es muy común y Montse y yo no somos...

donantes válidos para ti.

No te sientas mal.

No me siento mal, hija.

Es...

No sé cómo me siento, pero...

has estado entre la vida y la muerte

y yo no he podido hacer nada.

Ha sido él quien te ha salvado.

Precisamente él. Y no puedo quitármelo de la cabeza.

No le des más vueltas.

Papá, ya sabes que... Lo sé.

Lo sé, hija.

Si no tenía que haberte dicho nada.

Lo que menos necesitas ahora es que me ponga así de tontorrón.

No pasa nada.

Fue una suerte que estuviera aquí.

Nunca pensé que diría esto, de verdad.

(Puerta)

-¿Se puede? -Claro.

Nerea.

¿Cómo estás, preciosa?

Agotada todavía, pero sin dolor.

Ay, no sabes lo que me alegra verte otra vez despierta.

Nos has dado un susto de muerte.

Me lo ha contado mi padre, pero no me acuerdo de nada.

No te vuelvas a meter en una así porque a mí me da un infarto.

-Aprovecho que estás aquí para ir al despacho,

que debo de tener una pila de cosas urgentes.

-Sí, González ya está bastante superado.

Él lo negará, pero lo noto al borde de un ataque de nervios.

-No te importa que me marche un rato, ¿no?

Papá.

Deberías irte dos días y acabar todo el trabajo que tienes,

y dormir, por fin, en una cama.

¿No ves que aquí me cuidan bien?

-No te voy a dejar sola en este hospital,

y lo sabes.

Y luego me dice que me cuide yo.

Y él tiene la espalda destrozada de dormir en esa butaca.

Adiós, tío.

¿Sabes que han detenido a "El Flaco"?

Miralles me lo contó ayer,

pero no me dijo mucho más.

Al parecer lo encontró un confite de Iker.

Fede y él fueron a detenerlo, pero se puso violento

y a Fede le partió la ceja de un cabezazo.

Pobre Fede.

No volverá a salir de su cueva nunca más.

(RÍE) Pobrecito.

Pero no te preocupes, está bien,

solo que el momento fue un poco desagradable.

Pero ya lo han cogido, va a estar todo bien, ya verás.

-Aquí tiene sus churritos.

-Gracias. -Qué aproveche.

-¡Buenos días! -¡Buenos días!

-Os traigo el pedido. -Muy bien.

-¿Cómo estás? -Mejor.

Mejor gracias a ti.

-¿Ah, sí?

-Me aconsejaste muy bien, diciéndome que hablase con mi padre

y que fuese de cara.

-Suelo hacerlo con el mío cuando tengo algún problema.

-Pude aclarar las cosas con él. Admitió su error y me pidió perdón.

-Espero que tú le perdonaras.

-Bueno, sí.

-¿Bueno, sí? No te veo muy convencido.

Yo no me quiero meter en vuestras cosas, pero...

por lo que me contaste él te mintió para protegerte, ya está.

-Ya no le echo la culpa.

Le he perdonado, pero con una condición.

-¿Qué condición?

-Que quiero conocer a mi madre.

Y que él me tiene que ayudar a buscarla.

-¿En serio?

-¿Qué te ha dicho? ¿Que sí? -Me lo ha prometido.

-¡Hostia, qué fuerte!

Vaya movida, David. -¿Qué? ¿No te alegras por mí?

-No, claro que me alegro, si...

yo creo que haría lo mismo en tu lugar:

intentar buscarla de cualquier manera.

Mucha suerte y, si necesitas algo, ya sabes que aquí estoy.

-Gracias.

¿Te lo dejo en la cocina? -Sí, "porfi".

-Que tengas un buen día, Paty. -Igualmente.

(Puerta)

Con permiso, inspectora.

Pensé que estarías acompañada, pero si quieres descansar, me voy.

No seas tan educadito y siéntate, anda.

¿Educadito? ¿Ahora me llamas así? Por Dios, ¿qué será lo próximo?

No me puedo reír mucho, por favor.

Oye, tú estás muy guapa, eh.

Lo del gotero te está sentando genial, deberías pinchártelo más.

Que no me hagas la pelota.

¿Cómo voy a estar guapa aquí encerrada?

No me voy a poner a discutir ahora sobre tu belleza matutina.

¿Qué?

¿Cómo te encuentras? ¿Te duele?

¿Quieres saber la versión para los invitados o la verdad?

La verdad, que hay confianza.

Me duele cada centímetro del cuerpo.

Me pican las costuras de la herida, tengo náuseas y huelo mal.

Pero estoy muy contenta. Y guapa.

Vale, y guapa.

Porque el niño está bien.

Me alegro mucho, compañera.

Iker, quería darte las gracias.

¿A mí, por qué?

Por detener a "El Flaco".

Lo prometiste y lo has cumplido.

Soy un hombre de palabra, aunque tú lo dudes.

La verdad es que ya no lo dudo tanto.

¿Qué tal fue el interrogatorio?

Bien. Cuando "El Flaco" se enteró de que estabas embarazada,

se vino abajo y habló.

¿Ha dicho algo de la caja de la papelera?

Sí, era suya.

Confesó que trapichea para pagarse unos picos y...

nos dijo quién le suministra.

Un tal Francisco Gomis.

¿Francisco Gomis? No me suena.

Pues cuando te diga de dónde sale igual te suena más:

Transportes Quintero.

Trabajó allí hace unos años, era encargado del muelle.

Vaya. Ya ves.

Al final será cierto que Quintero está metido en el narcotráfico.

¿No dices nada?

Pensé que te alegraría saber esto.

Sí.

Sí, claro que me alegra.

Pues lo dices con una cara...

No sé, Alicia, ¿no tenías ganas de meter a ese tío en la cárcel?

Bueno, igual querías descansar y yo estoy aquí molestándote,

encima hablando de trabajo.

No. Me voy.

Háblame de ese tal Gomis.

Lo único que puedo decirte es que Fede está sacando datos,

Miralles ha puesto a dos equipos en prealerta y la UDYCO ya lo sabe.

Tened cuidado, Iker.

Y si hay cualquier novedad, infórmame, ¿vale?

Claro, inspectora.

Siempre a tus órdenes.

(RESOPLA) La hemorragia interna fue muy importante

y en el hospital no tenían sangre de su grupo.

Si no llego a estar por allí para donar no sé qué hubiese pasado.

Afortunadamente ha salido todo bien.

-Me alegro. ¿Cuándo puedo ir a visitarla?

Me gustaría verla.

-Cuando quieras, seguro que se alegrará.

-Don Fernando, tenemos un problemilla.

-Qué raro, otro problema.

¿Qué pasa ahora?

-¿Podemos hablar en "privao"?

-Ya estamos hablando en privado.

-Vale.

-Creí que había quedado claro que entre nosotros y Julio

no iba a haber más secretos. -Vale, ningún problema.

Me acaba de llamar Gomis porque la policía ha ido a su casa.

-(SUSPIRA)

-Ha "escapao" porque el perro se puso a ladrar

y saltó a un patio interior, pero está "acojonao".

-¿Quién es Gomis?

-Francisco Gomis estuvo trabajando con nosotros en el muelle

hace un par de años. Era un tipo muy espabilado

que quería hacer dinero rápido y conocía bien las calles.

Así que lo saqué del muelle y le di otro puesto de más responsabilidad.

-Ya... Distribuyendo la otra mercancía.

-Exacto. -Y si lo pillan, iremos detrás.

-¿Pero el Gomis este guarda los alijos en su casa?

-No, no es tan tonto como para ponérselo tan fácil

a la policía, pero no nos conviene que vaya al calabozo.

-Ya, crees que podría delatarnos.

-Nunca se sabe. -No se trata de eso,

aunque todos tenemos un precio, sino de que lo pillen en un renuncio

o de que se le escape un nombre, un dato, cualquier tontería,

y nos relacionen con él.

La policía es muy lista y le tiene ganas a tu padre.

-La llamada que te ha hecho no habrá sido a tu móvil, ¿no?

-No, tío. Tenemos móviles de prepago.

Y las SIM no están a nuestro nombre. No somos gilipollas.

-¿Dónde está Gomis ahora? -Ha "cogío" un par de taxis

y está en un bar de la avenida Andalucía.

-Hay que ir a por él cuanto antes. Traedlo aquí sin que lo vean.

-¿Para qué?

Si no queremos que nos relacionen, ¿para qué traerlo?

-Para meterlo en un camión de incógnito y sacarlo de España.

-Bingo.

-Sí, muy inteligente, pero si es peligroso ir a por él,

traerlo aquí todavía más.

-Jairo, sabes que nuestra profesión es peligrosa y de riesgo,

también la de la policía, pero nosotros

siempre tenemos que llegar antes.

Así que vas a hacer una cosa.

Toma.

Coge mi coche y recoge a Gomis lo más rápido que puedas.

Tráelo acá cuanto antes, sin que nadie lo vea.

Será mejor que se meta en el maletero.

-¿Y si me para la policía viniendo? -¿Y si te cae una maceta

en la cabeza cuando vas por la calle y te la parte?

No te pongas en lo peor, Jairo. Y haz lo que te estoy pidiendo.

-Jairo tiene razón.

Es peligroso.

-¿Qué pasa? ¿Ahora dos mocosos me van a empezar a decir

cómo tengo que hacer mi trabajo? -Piénsalo.

Si buscan a Gomis para llegar hasta ti,

seguro que también vigilan a Jairo, su contacto.

-Eso digo yo, que se las apañe él solo, don Fernando.

-No. Si toma un tren o un avión lo van a pillar fijo.

Debemos protegerle, es de los nuestros.

-Pero qué nuestros, tío, no podemos arriesgar e ir a la cárcel

por proteger al Gomis.

-Dame las llaves, lo haré yo. -No, de eso nada. Ni hablar.

-Yo estoy limpio. Acabo de llegar a España, nunca me han fichado.

Además, soy hermano de Alicia, de mí no van a sospechar.

-Eso es verdad. -Mira, iré al súper,

haré unas compras, me tomaré mi tiempo

y si me siguen, vuelvo sin Gomis, y si no me siguen

en tres horas lo tienes en la carretera rumbo al extranjero.

-(SUSPIRA)

¿De verdad estás dispuesto a hacer eso por mí?

-Por supuesto.

Somos un equipo, ¿no?

-Está bien. Jairo, dale las llaves del coche.

Pero no vas a ir a buscarlo a ese bar.

Vamos a hacer lo siguiente: Jairo, llama a Gomis y dile que vaya

al centro comercial La Dehesa y que suba al "parking",

que ahí no hay cámaras, ¿entendido? -Vale, aparco,

hago unas compras para que no sospechen

y al abrir el maletero... -Entrará Gomis y te lo traerás

sin que lo vean.

Julio, conduce con mucho cuidado, no llames la atención, ¿de acuerdo?

-Tienes que empezar a confiar en mí. -Venga, que te paso una foto de él.

Estamos coordinados con la UDYCO, pero aún no tenemos nada.

A este Gomis se lo ha tragado la tierra.

Y me preocupa, eh.

Cada minuto que pasa se nos pone más difícil encontrar...

Emilio, ¿te estoy aburriendo?

No, no, para nada, perdona.

Querías detener a la novia de ese traficante, ¿no?

Sí, queremos hablar con ella, pero nos da largas.

Creo que sabe algo. Pues hablo con el juez.

Y tampoco estaría de más ir a Transportes Quintero,

a ver qué nos pueden decir.

Adelante.

¿Adelante? ¿Adelante, así, sin más?

Sí, ¿por qué? Adelante.

Porque por primera vez me autorizas a hablar con Quintero

sin advertirme previamente que está libre de toda sospecha,

que es un ciudadano ejemplar y que no le molestemos.

Parece que no te importe este caso. ¿Cómo no me va a importar?

Claro que me importa, pero es que...

tengo un asunto personal en la cabeza

que me tiene despistado.

¿Un asunto personal?

¿Qué?

¿Hablamos de tu hija, no? Sí.

No me coge el teléfono. Es desesperante

no poder localizar a alguien. Estoy pensando en saltarme

todos los protocolos y decirle a Fede que la busque.

(SUSPIRA) ¿Y de qué te serviría? Por lo menos sabría que está bien.

Ella te dijo que en cuanto le dieras el dinero

ya no volvería a aparecer, ¿no?

Sí. Fui un idiota al darle el dinero tan fácilmente.

No te culpes, yo también te animé. Ya, ¿pero qué iba a hacer?

La chica parecía que lo necesitaba urgentemente.

Que lo necesitaba urgentemente es más que evidente

porque se tomó muchas molestias para conseguirlo.

Lo que no sabes es para qué lo necesitaba.

Al principio me dijo que era para los gastos

de la muerte de su madre.

Ya. Pero crees que te ha mentido y que está metida en un lío gordo.

La verdad es que ya no sé ni qué pensar.

Lo que sé es que esto es muy raro.

Te reencuentras con tu padre y al poco tiempo

no quieres saber nada de él ni le coges el teléfono.

No sé, quizá es porque soy policía y está metida en algún lío.

Ella o algún amigo suyo.

Mi instinto me dice que necesita ayuda y no solo económica.

Podría pasar de todo y dejarme de líos,

pero no sería ético por mi parte.

¿Sabes que se lo conté a Natalia? Ah, no. ¿Cómo ha reaccionado?

La verdad es que se lo ha tomado muy bien.

Me ha animado a que tenga relación con ella

y que le lleve a conocer a sus hermanos.

Eso dice mucho de ella, es una gran mujer.

Sí, pero dejaré los temas personales

que tengo trabajo. Voy a llamar al juez.

Emilio.

Somos policías, pero también somos humanos.

Si me necesitas, ya sabes dónde estoy.

Pues sí, mira. Te quiero pedir que me sigas echando la bronca

cada vez que me veas un poco despistado.

Eres la única de la comisaría que tiene agallas para hacerlo.

Hola, María. Buenos días. -Hola, Jesús.

Ya me ha dicho Paty que has hecho las paces con tu hijo, ¿no?

Me alegro, porque estar de morros con quien compartes casa, trabajo...

Eso es muy mal rollo. -En fin, tema zanjado.

María, estaba pensando que esta noche podríamos salir.

Conozco un sitio donde ponen buena música.

-Pero... ¿que se puede bailar? -Claro, por eso te lo digo.

Sé que te va a gustar.

Pero si no quieres salir a bailar, podemos ir a cenar,

por ejemplo, a un mexicano. ¿Te gustan?

-Pues el mexicano me encanta, sí.

Pero no sé si tengo el estómago para salir a cenar fuera.

Igual otra noche sí.

-Bueno, pues nada, cuando puedas.

Pero que sepas que me apetece mucho salir contigo,

lo pasábamos muy bien.

Pues nada, voy a llevar esto a la guardería,

que si no los niños tendrán que merendar bollería

y no es plan. -No, no es plan.

-Pues nada, hasta luego. -Hasta luego, Jesús.

-Antes no me estaba riendo de ti, pero me ha hecho gracia

cómo me lo contabas. -¿Ah, sí? ¿Y qué es tan gracioso?

-Que parecía una novela rosa.

-¿Acaso lees muchas novelas rosas? -No, no quiero decir eso,

lo que pasa que sonaba un poco empalagoso.

-Empalagosa no, bobo. Lo que pasa es que estoy enamorada.

Pero como eres un poco insensible,

cualquier cosa que te suene a sentimientos te incomoda.

-Pero... ¿Enamorada? ¿Qué dices?

Si solo llevas con Teresa una semana.

-¿Y?

-Porque es absurdo que te enamores en una semana.

-Elías, el amor no tiene nada que ver con la lógica.

Además todavía no conoces bien a Teresa. Ella es tan...

dulce y atenta y detallista.

Es imposible no enamorarse de ella.

Oye, ¿me estás escuchando?

-Eh... Sí, me estabas diciendo algo sobre Teresa, ¿no?

-De verdad que eres la persona más romántica que conozco.

-(SUSPIRA) Ojalá tuvieras razón.

-¿Ha llegado ya? -No.

No ha llegado ni ha llamado todavía. -¡Dios! Maldita sea.

-¿Dónde demonios estará? -No sé, ni idea.

-Creo que lo llamaré... -No, Fernando, no lo llame.

¿Y si le ha parado la policía?

-No digas eso ni en broma. -No podemos llamarlo

ni usar el teléfono ahora, don Fernando.

Si ha tenido problemas, llamará él. Además, no hace mucho que se fue.

Vamos a esperar. -Maldita sea.

No tendría que haberlo dejado ir. -No piense eso.

Vamos a esperar un poco más.

Además, este día tenía que llegar antes o después.

-¿Qué día tenía que llegar? -El día en el que se pringase.

Si trabaja con nosotros, antes o después tenía que pasar.

De lo contrario se iba a sentir un cero a la izquierda, "marginao"

e iba a ser mucho peor. -Sí, sí, tienes razón.

Tarde o temprano tenía que llegar este día.

-¿Y ese quién es? -¿Quién?

Dios, el que faltaba.

Oficial Lemos, ¿verdad?

Sí. Oficial Lemos, qué sorpresa

verle por aquí. ¿Qué puedo hacer por usted?

Me gustaría hablar con usted si no tiene inconveniente.

¿Inconveniente? No, ninguno. No tengo inconveniente.

¿Quiere hablar conmigo a solas o se puede quedar mi ayudante?

Me da igual.

Como quiera. Estupendo.

Siéntese, por favor.

¿Quiere tomar algo? ¿Le apetece agua, café?

No, gracias. Estoy bien.

Verá, quiero encontrar a Francisco Gomis.

¿Quién? ¿Francisco...? Gomis.

Gomis. Exacto.

Francisco Gomis... Pues no me suena mucho ese nombre.

¿A ti te suena de algo? -Gomis a mí no me suena de nada.

Pues trabajaba para usted.

¿Trabajaba? Sí.

¿Me está hablando en el pasado?

Hace un par de años lo tuvo en sus muelles.

Ah, si se trata de hace un par de años,

tú ni siquiera habías entrado en la empresa, ¿no?

-No, ni siquiera estaba por aquí. -No lo conocía y yo,

la verdad, no sé si me acuerdo muy bien de él.

¿Por qué me pregunta por él? ¿Se ha metido en algún lío?

Pues sí. Y nos está costando encontrarlo.

Así que pensé que quizá usted podría ayudarnos.

Sí, claro, por supuesto. Jairo, ¿podrías acercarte a Personal

y traer la ficha de Francisco Gomis? -Claro.

No será necesario.

Tenemos su dirección y teléfono, pero, casualmente,

está en paradero desconocido. Buscaba otro tipo de información.

No sé. ¿Qué otro tipo de información?

¿Por qué lo despidió? ¿Yo?

Pues no lo sé... No lo recuerdo muy bien.

Ni siquiera recuerdo que lo despidiese,

se le debió acabar el contrato y no se le renovó.

¿Por qué? Pues no lo sé, la verdad.

Este negocio es muy inestable.

Tenemos picos con mucha demanda de trabajo

y otras veces en las que no hay tanto,

y no tenemos más remedio que tirar de contratos temporales.

Ya veo. ¿Recuerdan algo en su actitud

que le hiciera parecer sospechoso?

No. No sé, la verdad. Ya le estoy diciendo

que no lo recuerdo muy bien.

Quintero, ¿tiene alguna idea de dónde puedo localizarlo?

Aparte de los datos que tenga en su ficha.

Pues no, la verdad. Me gustaría mucho ayudarle,

pero desde que se fue de aquí no he vuelto a verlo.

No puedo decirle nada más.

¿Y sus empleados del muelle?

Todavía tendrá a gente que haya conocido a Gomis, ¿no?

Sí, por supuesto. Ahí tiene que quedar alguien

que haya trabajado con él hace un par de años,

pero no lo sé, porque si yo no lo recuerdo bien,

no creo que ellos lo recuerden tampoco.

¿Le importaría que les hiciera unas preguntas?

No, sin ningún problema. Jairo, ¿puedes acompañar

al oficial Lemos al muelle? -Claro.

Ya voy yo solo, me conozco el camino.

Además, no estaré más de media hora y tampoco les molestaré mucho.

Estupendo, como usted quiera.

Muchas gracias por su colaboración. (RÍE) No hay de qué, oficial.

Para nosotros, para Transportes Quintero,

siempre es un placer colaborar con las fuerzas del orden.

Una última cosa. Si por casualidad se enterasen de algo...

No se preocupe, se lo haré saber en cuanto me entere de algo.

Jairo, baja al muelle y vigila bien a este tío con quién habla

y con quién no. Si aparece Julio con el coche,

intenta que ni se le acerque. -No hace falta ni que lo diga.

-Tira.

-Señorita Nerea, ¿cómo está?

-Señor Somoza, ¿qué tal?

-Bien, agradecido de haber salido a pasear y de habérmela encontrado.

¿Me acepta un café? -Muchas gracias,

pero tengo una cita con un cliente y voy a llegar tarde.

Yo sigo teniendo la esperanza de que acepte mi oferta.

-Me temo que no va a poder ser.

-Sé que tarde o temprano terminará trabajando para mí.

Nosotros tenemos una conexión muy especial.

-Disculpe, pero yo no veo esa conexión.

-Ah, ¿no la ve? Pues debería fijarse más.

Ustedes, los españoles, andan siempre con un apuro, unas prisas...

Así no ven la importancia de la vida,

la magia de las personas.

-¿La magia de las personas?

-Usted tiene magia, ¿no la ve?

Yo le veo la magia.

-Me lo tomaré como un cumplido, supongo.

-Pero no lo es, simplemente es la pura verdad.

-La pura verdad es que está empeñado en contratarme

y parece que lo que yo piense al respecto no importe.

-Siento mucho darle esa impresión.

-No es una impresión, señor Somoza, es un hecho.

Me hizo una oferta, la rechacé, y usted me insiste e insiste.

Con mucha amabilidad, pero no deja de insistir.

Y eso, al final, resulta incómodo.

-Por favor, acepte mis disculpas.

-Con permiso. -¿Cómo sigue su prima? ¿Está mejor?

Me he "enterao" de que está en el hospital.

-Sí, pero afortunadamente ya está fuera de peligro.

-Me alegro mucho.

Debe de haber sido muy duro "pa" su familia al estar embarazada.

-Lo importante es que ella está bien y el bebé también.

-Qué bueno.

Cuando veo a una joven en peligro me trae recuerdos muy dolorosos.

Yo perdí a una hija.

Diecisiete años, una belleza.

Murió ahogada.

Que Dios la tenga en su gloria.

-No lo sabía, lo siento mucho.

-No se preocupe.

Bueno, Señorita Nerea, la dejo que siga su camino.

Su cliente debe de estar esperándola.

Mucha suerte tiene ese hombre de contar con los servicios

de alguien tan profesional como usted.

Que tenga un buen día. -Igualmente.

¡Nerea!

¿Qué? ¿Haciendo méritos entre los empresarios locales?

Hay que llevarse bien con el pez gordo.

¿Qué dices? No tengo nada que ver con ese hombre.

Él insiste en ofrecerme trabajo. ¿En serio?

No sé qué le ha dado conmigo, está empeñado en contratarme.

Pues es un tío importante que no está acostumbrado

a que le rechacen sus ofertas. Debería ir acostumbrándose

porque no soy su empleada ni tengo intención de serlo.

Me voy corriendo, que he quedado con un cliente. Hablamos.

Hablamos.

(Teléfono)

Lemos.

Sí, dime.

Pero ¿cómo que no?

Tío, aclárate. ¿Has visto a Gomis o no?

Creías, creías... Pues sigue buscando,

no puede habérselo tragado la tierra.

¡Que te calles, Gomis! ¡Cállate y no digas nada, maldita sea!

¡Bastante cabreado me tienes, ya!

Vamos a ver.

Me dijiste que estabas agobiado en el muelle, ¿verdad?

Querías un puesto con más responsabilidad

porque querías ganar pasta de verdad.

Y yo confié en ti, maldita sea.

Te saqué del muelle y te di un puesto con más responsabilidad

en el otro negocio, ¿y así me lo pagas?

-Solo ha sido un fallo. -¿Un fallo?

(CHILLA) ¿Un fallo? Maldita sea.

Un fallo, dice. Ja.

Dice que ha sido un fallo.

Lo que has hecho es una cagada como una catedral

porque por tu culpa tenemos encima a la policía.

Vamos a ver, Gomis.

¿Qué es lo primero que te dije que miraras

a la hora de fichar a un camello, ¿eh?

Dime.

¡Habla!

Jairo, ¿qué es lo primero que hay que mirar

a la hora de fichar a un camello? -Que no consuma lo que vende.

-Que no consuma lo que vende.

(CHILLA) Y vas tú con tus santos huevos

y no tienes nada más que hacer

que contratar a un maldito colega tuyo

que apesta a yonqui desde lejos. ¿En qué mierda estabas pensando?

-Tú sabías que estaba "enganchao".

Lo sabías perfectamente, pero era un colega tuyo,

estaba mal de pasta y quisiste echarle un cablecito.

-Querías echarle un cable a costa nuestra, ¿no?

Cuando un colega está en apuros, le prestas dinero,

lo alojas en tu casa,

pero no lo pones a cargo del negocio de otros.

-¿Te das cuenta de qué habría "pasao" si te pillan?

-No, no. Mejor dicho:

¿Sabes lo que va a pasar cuando la policía te encuentre?

Porque te va a encontrar tarde o temprano, tenlo por seguro.

A no ser que nosotros...

te hagamos desaparecer.

Y eso es lo que vamos a hacer.

Te vas a ir a Marsella, escondido en un camión

que sale de aquí dentro de media hora.

Y antes de que me preguntes nada, la respuesta es: No.

No te vas a despedir de tu novia,

no te vas a despedir de tu madre ni de nadie,

porque te vas a ir sin mirar atrás, ¿entiendes?

-Dame tu móvil y tu cartera.

-Te vamos a dar una identidad nueva.

Con el dinero que llevas ahí podrás tirar una buena temporada.

Búscate una habitación, búscate un trabajo,

pero no me llames nunca.

Como me entere de que te relacionan con nosotros,

te juro que te encuentro y te arranco la piel a tiras.

¿Te queda claro?

Sácalo de aquí.

No me gusta, Julio. No me gusta que veas todo esto.

Ni me gusta que te veas mezclado en todos estos asuntos.

-Es tarde ya para eso, ¿no crees? -No, no creo que sea tarde.

Porque tú puedes aspirar a mucho más, hijo.

-Quiero hacer esto. Y puedo hacerlo bien.

-Pero no tienes que demostrarme nada, maldita sea.

¿No ves la gentuza con la que tengo que tratar en este negocio?

-Sé perfectamente que es arriesgado, papá.

Pero es mi decisión, no la tuya.

Y pase lo que pase, será mi responsabilidad.

-¿Por qué? ¿Por qué quieres hacerlo, hijo?

Tú puedes tener una vida normal, como Dios manda, un trabajo

como el que tiene todo el mundo normal.

Y puedes ganar un dineral todos los meses.

No tienes por qué estar mirando por encima del hombro

para ver si alguien está siguiéndote durante toda tu vida.

-A mí todo eso me da igual.

Yo lo que quiero es estar al lado de mi padre.

Quiero estar contigo y quiero que te sientas orgulloso de mí.

¿Estamos?

-Yo ya me siento muy orgulloso de ti, hijo.

Mucho. -Y más que lo vas a estar.

No, Natalia, no puedo meterme en la base de datos para buscarla.

Ya, ya sé que es mi hija, pero...

también es una ciudadana y tiene sus derechos.

Gracias, Natalia.

Significa mucho para mí que seas tan comprensiva.

Pues supongo que saldré en un rato. ¿Cenamos juntos?

Estupendo.

Sí, espérame. Adiós.

(Puerta)

Adelante.

Hola. ¡Isa!

Isa, ¿estás bien?, ¿ha pasado algo? ¿Podemos hablar?

Claro, siéntate.

Te he llamado varias veces.

Estaba muy preocupado. Ya, he visto tus llamadas,

pero he tenido mucho lío, no podía hablar.

Vale, lo importante es que estás aquí.

¿Quieres tomar algo? ¿Café, agua? No, no he venido a tomar nada.

Me alegro mucho de que hayas venido.

Tengo muchas cosas que contarte.

La última vez que estuviste apenas pudimos charlar.

Y, no sé, creo que deberíamos...

No sé cómo explicarlo ahora. Deberíamos, ¿qué?

Mira, sé que nos acabamos de conocer,

pero somos padre e hija al fin y al cabo.

Ya. Creo que de vez en cuando

deberíamos vernos, contarnos, ponernos al día,

mantener un contacto. Ya.

Sí, es posible que tengas razón.

¿En serio?

Sí, como veas.

Pensaba que me ibas a mandar a paseo.

Ya. Mira, ahora mismo tengo otras preocupaciones.

Ya, ¿hay algún problema?

Sí.

Necesito 3.000 euros más.

¿Cómo 3.000 euros?

A ver, ¿qué ha pasado? Ha pasado que necesito más dinero.

No puedo contarte más, pero te doy mi palabra.

Si no, no te lo pediría. Pero...

Y es urgente. ¿No puedes contarme qué ha pasado?

Ya te lo dije, mi madre dejó muchas deudas.

Eso ya lo sé. Para eso era el dinero que te di,

para pagar las deudas, ¿no?

Pues hay más gastos de los que pensaba,

¿qué quieres que te diga? Quiero que me digas la verdad.

¿Para qué son esos 3.000 euros? ¿En qué andas metida?

Yo no ando metida en nada. Sé que esos 3.000 euros

no tienen nada que ver con los gastos de tu madre.

Creo que tienes un problema y que necesitas ayuda.

Piensa lo que quieras. Si me dices de una vez

tu problema, en lugar de pedirme... Mira, te pido algo muy sencillo,

o me lo das, o no. No hay más.

Claro que hay más.

¿A quién le debes ese dinero? Hablaré yo con ellos.

No, lo siento, pero esto lo voy a llevar yo.

O sea, solo estoy para firmar el cheque, pero no puedo saber

adónde va mi dinero. Que ya te lo he dicho.

¿Qué pasa, que no me crees?

¿Qué relación padre e hija quieres tener

si sospechas de todo lo que te digo? No sospecho de nada.

Solo pretendo ayudarte.

Pues si quieres ayudarme, dame los 3.000 euros.

Te los daré cuando sepa a quién se los pagarás

y en concepto de qué. Escucha, sé que necesitas

urgentemente ese dinero, es evidente,

pero mi instinto me dice que no es para ninguna deuda de tu madre.

Muy bien, comisario, eres muy listo. ¿Me los das o no?

Mira, no tengo mucho tiempo.

Si no eres sincera conmigo, no cuentes con ese dinero.

No dejaré que desaparezcas sin dejar rastro como la otra vez.

Muy bien, pues gracias por nada. Espera, Isa, por favor.

No quiero que te vayas así.

Mira, te prometo que te daré ese dinero y lo que necesites.

Pero solo quiero saber cuál es tu problema. ¿Lo entiendes?

Lo entiendo perfectamente.

No me llames más.

-Oye, David.

He estado pensando sobre lo que hablamos,

sobre lo de buscar a tu madre.

Tú... ¿estás convencido? ¿Quieres hacerlo?

-¿Te vas a echar atrás ahora? -No, te di mi palabra

de que te ayudaría, y lo voy a hacer.

Pero no sé si eres consciente de dónde te estás metiendo.

Puede que lo que encuentres no sea agradable.

-No sé, entiendo que te preocupes por mí, pero...

agradable o no, es mi madre.

-Ya. -Necesito hablar con ella.

Mirarla a los ojos, pedirle que me cuente, que me explique.

-Ya, pero quizá ella no quiera explicar todo aquello.

-Gracias por preocuparte, papá, pero ya he tomado la decisión

y estoy dispuesto a correr los riesgos.

Prefiero el dolor a seguir con la duda, ¿entiendes?

-Sí, lo entiendo.

Puedes contar conmigo, ¿eh? -Ya.

-(MARÍA) Jesús, ¿se puede?

-Sí, María, adelante.

-Hola. -(JESÚS) ¿Qué tal?

Pareces un poco nerviosa.

-Bueno, quería hablar contigo si tienes un rato.

-Sí, claro.

Pasa.

¿Estás bien?

-Pues...

No mucho, no sé, tengo...

Estoy hecha un lío.

Es que llevo varios días queriendo hablar contigo,

pero no encontraba el momento. -Yo también quería hablar contigo.

(VACILA) Es verdad que has estado un poco rara conmigo.

Y creo que sé cuál es el motivo.

-¿Ah, sí? -(ASIENTE)

¿Tiene algo que ver con Elías Guevara?

-¿Habéis hablado vosotros? -No, para nada.

Pero me lo he imaginado por las miradas que os echáis

y el comportamiento que has tenido conmigo estos días.

-(SUSPIRA) -A ver, no te estoy juzgando, ¿eh?

Al contrario.

Te agradezco que quieras contármelo

y que podamos hablarlo tranquilamente.

-A ver, que tampoco hay mucho de lo que hablar.

No estamos juntos Elías y yo, ni mucho menos.

-Ya, pero algo hay, ¿no?

-Algo hubo. -(SUSPIRA)

-Pero vamos, que fue nada, fue un beso...

-Ajá. -...y ahí lo zanjamos, no...

no queríamos complicarnos la vida y decidimos dejarlo en una amistad.

-Pero yo tampoco quiero complicarte la vida.

-Ya lo sé, si no es por ti, al contrario.

Si esa es la cosa... Tú y yo estábamos...

tan bien, tan a gusto, tan estupendamente,

y, de repente, se ha "liao" todo.

No sé, he vuelto a pensar en él...

-...y ya no sabes para dónde tirar.

-A ver, tengo claro que yo no quiero una relación con él,

y también tengo claro que tú me gustas.

Mucho.

-Sí, pero tienes dudas porque sigue estando en tu cabeza.

-Ya, bueno, tengo claro que no estoy enamorada de él,

tengo claro que tú me gustas,

pero lo que pasa es que yo creo que no...

que no es justo para ti...

ni para mí, ni para nadie que yo demuestre

como que tengo una seguridad que en realidad no tengo.

-Lo entiendo, sí. -¿Ah, sí?

Pues mira, yo no me entiendo ni a mí misma, la verdad.

-Agradezco tu sinceridad.

Si necesitas un tiempo para pensar, yo...

lo entiendo.

Pero si ha pasado algo entre tú y Elías en el pasado,

(RESOPLA) a mí me da igual.

(RESOPLA) Lo único que sé es que me gustas.

Mucho.

-Tú a mí también, Jesús.

Pero entiende que yo, así, no puedo empezar una relación.

-Ya.

Pues nada, tómate tu tiempo, que yo estoy aquí.

-Muchas gracias, Jesús.

Gracias.

-(SUSPIRA)

Al final "El Flaco" ha resultado ser un pobre diablo.

Se derrumbó en el interrogatorio, se echó a llorar

y dijo que estaba muy arrepentido.

A buenas horas, mangas verdes, porque estuvo a punto de matarnos.

Por Dios, ni me lo recuerdes, que se me ponen los pelos de punta.

Vamos, hombre. Y todo por cuatro pastillas.

Porque Alicia le echó un par de ovarios, si no yo ni lo contaba.

Ese "pobre diablo" estaba fuera de sí.

¿Tú crees que hubiera llegado a tanto?

Pues no lo sé, desde luego.

Estaba muy nervioso. Sí.

No razonaba.

Eso dice él, que estaba en esa situación

por el síndrome de abstinencia. Pues aun así estuvo a punto de hacer

una barbaridad.

Ay, cariño.

Ay...

Siento que hayas tenido que pasar por esto.

Bueno, no pasa nada.

Peor tuvo que haberlo pasado Alicia.

Bueno, ¿y la situación que se creó con Quintero?

¡Uy! Bueno.

Desde luego, caprichos del destino. Mira que tener que necesitar

la sangre de su padre biológico... Pues sí.

Fue una situación tremenda, pero por lo menos acabó bien

y ya está. Tremenda y muy difícil para Alicia.

Dos padres que, además, se llevan a matar.

Pues sí, pobrecilla.

(RESOPLA) Lo lleva como puede, pero yo te digo

que si eso me toca a mí a su edad, todavía estaba en el psiquiatra.

Y después de la muerte de su novio... Tiene una entereza

que no es normal.

El embarazo le estará ayudando a sobrellevar la muerte de Rober.

¿Resolveréis alguna vez ese caso? No me cabe la menor duda.

La única posibilidad de que un crimen quede impune

es que el asesino no tenga vinculación con la víctima.

Pues mira Unabomber, al final le pillaron.

Bueno, al asesino del Zodíaco no.

Oye.

Un caso de asesinato nunca se cierra.

Hay crímenes sin resolver, ¿no? Pero suelen ser ajustes de cuentas.

Normalmente, los narcotraficantes contratan a un sicario,

le dan un arma, hace el trabajito y se va.

Que es lo que querían hacer con Rober, pero se equivocaron

porque sí que tenía vinculación con la víctima.

Lo de Rober...

Lo de Rober fue una venganza personal.

Descubrimos quién era el brazo ejecutor, pero nos falta

una prueba para poder acusar al que ordenó al asesinato.

(Teléfono)

Es Olga. A ver.

Hola, cariño. ¿Qué tal?

¿Eh?

Ay, siempre dices lo mismo, que solo tienes un minuto.

Dime, cuéntame.

Pues bien, estamos bien. Tranquilos, descansando. ¿Y tú?

¿Qué?

Pero eso...

¡Eso es una gran noticia, cariño! ¿Qué es, qué es?

¿Eh? ¿Lo dices de verdad?

Ahora se lo cuento, no te preocupes.

Sí... Vale. Ya hablamos en otro momento, siempre igual.

Bueno, adiós. Te quiero. Ay...

¿Por qué cuelgas? Siempre igual. Ha colgado ella,

que no me deja hablar. ¿Qué ha dicho?

¡Bueno! ¡Que se viene a Madrid!

¿Cuándo? Unos veinte días,

aunque aún no lo tiene claro, pero lo importante

es que viene para quedarse. Continuará sus estudios de cocina.

¿Me lo dices de verdad? Sí, eso ha dicho.

¡Cariño, por fin una buena noticia! ¡Pues sí!

(RÍE) ¡Ay!

(Puerta)

Adelante.

(QUINTERO) ¿Se puede?

No creo que sea horario de visitas, la verdad.

Sí lo sé. Lo siento, pasaba por aquí y quería saber

cómo estabas.

Pero no me quedaré mucho tiempo, no quiero molestarte.

¿Cómo te han dejado pasar?

Bueno...

Ya sabes que no tengo muy buena reputación

en vuestra comisaría,

pero sabes que muchos me conocen y me respetan en el barrio,

así que siempre hay alguien dispuesto a echarme...

una mano o a hacerme un pequeño favor.

¿Cómo estás, cómo te encuentras?

Dolorida, pero no me quejo. Podría ser peor.

Sí, podría haber sido...

mucho peor.

Cuando te desmayaste llegué a pensar que te perdía para siempre,

te lo juro.

Ya me han dicho que os di un buen susto.

Sí, fue un buen susto.

Pero no sé, no pareces muy contenta, y deberías estarlo

porque, como quien dice, has vuelto a nacer.

¿A qué has venido exactamente?

A...

A saber cómo estabas, solo eso.

El bebé y yo estamos bien, el peligro ya ha pasado.

Ya tienes toda la información.

¿Qué pasa? No sabes cómo sacar el tema, ¿verdad?

¿El...?

¿El tema?

¿Qué tema? ¿A qué te refieres?

Has venido a ponerte la medallita.

A dejarme bien claro que fuiste tú quien donó la sangre,

que fuiste tú quien me salvó la vida.

(SUSPIRA)

Verás, no creo que yo merezca ninguna medalla.

Tenemos el mismo grupo sanguíneo, nada más.

Creo que hice lo que cualquiera habría hecho en mi lugar.

"Tenemos el mismo grupo sanguíneo",

o dicho en otras palabras:

"Tu padre soy y no Marcelino, que no se te olvide nunca".

Es eso lo que querías decirme, ¿verdad?

Pues tranquilo, no se me va a olvidar nunca.

Sabes muy bien que no tengo nada en contra de Marcelino.

Es más, seguro que él también estaría dispuesto

a dar su vida por ti.

Igual que yo.

Estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por ti

y por ese bebé.

¿Cualquier cosa? Sí, cualquier cosa.

¿Y por qué no empiezas por mostrar un poquito de generosidad?

¿Cómo?

Perdóname, pero creo que estoy siendo generoso.

Eres un egoísta.

¿Sabes por qué?

Porque tú solo piensas en ti.

Lo que tú sientes por mí, lo que tú sientes por mi hijo...,

pero te importa una mierda lo que yo o tu nieto sintamos.

Claro que me importa. Alicia, ¿qué estás...?

¿Qué quieres decir con eso? ¿Así que te importa?

¿Y por qué no piensas en cómo podría sentirme

cuando tenga que detenerte?

¿O cuando tenga que declarar contra ti en un juzgado?

¿O cuando tu nieto se entere de que eres un criminal?

Sabes muy bien que no va a ocurrir nada de eso.

Antes o después, reuniremos las pruebas para detenerte.

Y si tengo que hacerlo yo, me dolerá,

pero te juro que no me temblarán las manos al ponerte las esposas.

No entiendo lo que está pasando.

¿Ha pasado algo en estas últimas horas

para que vuelvas a verme como si fuera el mismísimo demonio?

Dímelo tú. ¿Que te lo diga yo?

Hija, lo único que puedo decirte es que ayer, a los pies de esta cama,

nos dimos un abrazo maravilloso entre tú y yo.

Un abrazo de ternura y de amor sincero

entre un padre y una hija.

Es lo único que sé,

pero ahora vuelvo a escucharte

decir todo eso que dices con tanto rencor.

No es rencor.

Yo no quiero venganza,

lo único que busco es justicia.

¿Qué sientes por mí, Alicia?

¿Qué sientes

cuando tienes a tu padre delante?

Nada.

Porque si sintiera algo, lo utilizarías para manipularme.

Haces muy bien el chantaje emocional.

(SOLLOZA) Alicia, eres mi hija.

Y ese bebé que tienes ahí dentro, es mi nieto.

Si de verdad te importan tu hija y tu nieto,

mantente alejado de nosotros.

Porque cuanto más cerca estés, más nos harás sufrir.

Buenas noches.

Buenas noches.

-En estas últimas semanas nos ha pasado de todo,

que si lo del atracador croata, que si lo de mi madre...

-Venga, no te agobies. Pensemos en las cosas buenas.

El Color de la Huerta va bien y eso os traerá muchas alegrías.

-En parte entiendo a María.

Seguro que en su pueblo está más "tranqui".

-Tengo miedo de que se estropee nuestra amistad.

María y yo siempre hemos congeniado y ahora tenemos malos rollos.

Se habrá ido para poner tierra de por medio.

-No, hombre. No te pongas en lo peor.

A lo mejor se ha ido porque tenía alguna boda, un bautizo...

-Podrían ser mil cosas. ¿Te parece si te llamo?

-Papá, Alicia es inspectora de policía.

Lo admitas o no, eres un delincuente.

Ella está en una posición delicada, no va a olvidar lo que eres.

-Todavía estás a tiempo de salir de todo esto,

es más, es lo que deberías hacer.

Le ofrecí mi ayuda, pero me ha dicho

que no quiere saber nada más de mí. Bueno, mejor dicho,

solo quiere saber de mí para pedirme dinero

y, como no se lo di, se marchó de mala manera.

Aparecerá dentro de un par de días, no es tonta.

Si verdaderamente está en dificultades,

se dará cuenta de que tener un padre comisario de policía

puede serle de ayuda.

Ha sido un verdadero placer conocerla.

-El placer ha sido mío, señor Quintero...

Fernando, si te parece bien que nos tuteemos.

-Sí, claro. Por supuesto.

-Hasta pronto. -Hasta pronto. Disculpe.

Hemos distribuido su fotografía entre todo el personal

para que lo pasen a los confites. Aún no hay nada.

Si no ha pasado por casa, ni ha sacado dinero,

no habrá salido de España. Si verdaderamente era

quien distribuía la droga de Quintero, no se quedará quieto.

Te pido que no se te escape ningún comentario imprudente

sobre lo que ha pasado con Gomis.

Don Fernando, a Alicia le tengo mucho cariño,

pero no me olvido de quién es.

Hola, Fede. Soy Bremón.

Pásate por mi despacho cuando puedas.

¿Rodrigo? -Reacciona,

que te has quedado tieso.

(RÍE) No esperabas verme por aquí, ¿eh?

¿Cuánto hace ya? ¿Veinte años? -Pues, no llega, pero casi.

Vaya, vaya.

Así que "El Chispas" ha terminado de frutero.

-(SUSURRA) Escucha, no me llames así. Ya no soy ese.

Quiero que me consigas lo que haya en la base de datos

sobre esta mujer.

Isabel Fernández Zafra, 25 años. hija de Mónica Fernández Zafra,

fallecida hace un año aproximadamente por cáncer.

¿Somoza te ha preguntado por mí? (ASIENTE)

Me lo encontré en frente de la comisaría

y sigue empeñado en que trabaje para él.

¿En serio? Si ya le dijiste que no. Pues como el que oye llover.

  • Capítulo 245

Servir y proteger - Capítulo 245

20 abr 2018

El Flaco acaba confesando y su declaración podría llevar hasta Quintero. Mientras, Alicia despierta y descubre que gracias al mismo Quintero ha salvado la vida. Bremón intenta tener una relación normal con Isa, pero a ella solo parece interesarle el dinero del comisario.

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  1. angeles aragon

    No puedo ver nada de nada de esta cadena, no se porque

    23 abr 2018
  2. angeles aragon

    POR QUE NO SE PUEDE VER EL CAPITULO 245 ?

    23 abr 2018
  3. Cecilia

    Es que de verdad . Es una serie policial o un culebron ? Ya pierde su esencia . Buscar mas echos Reales . Bulling colegio . Lo de las drogas ya aburre . y todo parece surgir entorno novela .... Fatal. Buscar mas acción en plan buscar trata de ( blancas personas que vienen y son sometidas a prostitución , tb las personas que cuidan personas mayores y les roban . Tb animales tratados mal que hay mucha gente abusa de animales y los tienen encarcelados y maltratados . y sobre todo dejar esa novela tan aburrida que esta demás no mola y deja a todos en plan que termine de una vez ... Tb pueden ingeniar que Rober que murió dejo un recado a Alicia en algún sitio . y que será un regalo para ella inesperado . y que Zomosa sufre una enfermedad tipo hepatitis y que lo buscan por no seguir con su trabajo . tb me gustaría que el hermano de Robert tiene que irse para dejar tranquilo a Quintero porque con Zomosa inferno se ven involucrados sin querer en una redada. Y tienen que demostrar que fue una chapuza que ellos no tienen nada que ver .. En fin mas emocion policial y menos novela ya aburre

    21 abr 2018