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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 235 - ver ahora
Transcripción completa

No me quejo de la clientela,

La Parra está abierta a todo el mundo.

Y la máquina de café de la comisaría echa veneno,

así que la mayoría de los agentes

vienen aquí a tomar café, sí.

-Pero con el ritmo de esa comisaría,

el comisario Bremón no creo que tenga tiempo

de venir aquí. -Ah, ¿conoces a Emilio?

-No, no todavía.

Soy estudiante de segundo curso de Criminología

y me gustaría poder entrevistarle para un trabajo.

Pásese mañana por aquí y buscamos un hueco.

La terapia me ha devuelto las ganas de disfrutar de la vida.

Quién me iba a decir que me apuntaría a un concierto.

-Qué bien, disfruta mucho.

-¿Te vienes?

-No, no, no puedo, eso es tu espacio.

-Mi grupo de amigos es muy acogedor.

-No, pero si no lo digo por eso, lo digo porque eres mi paciente.

-¿Tú tendrías una relación con un investigado?

-No, no es lo mismo.

-¿Ah, no? ¿Podrías ser objetiva

yéndote a tomar una copa con un investigado

o yendo a la comunión de su hijo?

-Creo que estoy empezando a sentir algo por ti.

-Nacha, esto ocurre muchas veces.

Al final, conmigo hablas de todo

y nuestra relación se impregna de esas reminiscencias

de relaciones pasadas.

-O sea, que esto también os puede pasar a vosotros, ¿no?

-Podría ser, pero nosotros tenemos nuestras herramientas.

Y nuestro Código Deontológico

nos obliga a interrumpir las sesiones inmediatamente.

-Me lo pasé muy bien. -Sí, yo también.

-Y estoy muy a gusto contigo, pero es que lo de ayer...

-Ya sabía que había un pero. -No, espera.

Es que lo de ayer me...

supo a poco.

¿Qué es? ¿Un caso para la UFAM?

Negativo. Otro robo con violencia.

Los golpes son rápidos y muy coordinados.

Suelen tener todos preparación militar

y también tienen acceso a todo tipo de armas.

(SE QUEJA)

¡Dame eso!

-Vale, vale, vale, tranquilo.

Con un poco de suerte, la policía no los detendrá

y no encontrarán la mochila.

Patrón, no le he fallado en 10 años,

no le fallaré ahora. Le juro que encontraré el arma.

-Mucho os importa esa mochila, ¿no?

-Contenía algo de gran valor para don Alejandro,

por eso quiero recompensarte.

-La más nueva es la de San Miguel,

luego tiene la de Santa Catalina

y la más antigua, la de San Jerónimo.

-Estuve mirando las cámaras de seguridad

en los aledaños de todas las iglesias del barrio, ¿eh?

Esta es la de San Jerónimo.

Las 19:52.

¿ ¿Entraba o salía de misa?

Salía, salía, ¿eh?

He mirado los horarios de la iglesia y estaba en misa de siete.

-Dentro de una hora, Petrovic se estará confesando.

Dejará la mochila con la pistola y cogerá el maletín.

No quisimos poner en riesgo el operativo

haciendo preguntas y que le fueran con el chivatazo.

El párroco nos dijo que hoy asistirá a misa de siete.

Tenemos confirmación para preparar el operativo.

Y también hay algo más, Claudia. No somos los primeros

que han ido preguntando por Petrovic.

¡Suéltala!

-¡No os acerquéis si no queréis que acabe con ella!

¡Tirad las armas al suelo! ¡Venga, no tengo todo el día!

Alicia, ha habido un tiroteo.

Petrovic ha huido por el callejón.

Elías y Nacha van tras él.

La caja está casi vacía, los clientes han pagado con tarjeta.

-No quiero tu puto dinero. Calla la boca y haz lo que diga.

-Vale, pero baja el arma. Bájala.

-Cuelga el cartel de "cerrado" y baja las persianas.

(Música emocionante)

¿Qué es lo que quieres?

¿Por qué no te marchas?

-Sobrevivir, eso es lo que quiero.

-Quedándote aquí no lo conseguirás.

Tarde o temprano te encontrarán, tienes que irte.

-Cállate.

No pienso irme hasta que no sea de noche.

-Te equivocas.

Quedarte aquí es lo peor que puedes hacer.

Si quieres huir, estás perdiendo un tiempo precioso.

Yo puedo hacerte de guía

y te aviso si veo a alguien.

-No me tomes por imbécil, ¿eh, tendero?

-Vale, vale, yo solo quiero que recapacites.

-Te he dicho que te calles. Me tienes harto, hablas demasiado.

Los vendedores sois todos iguales,

solo queréis vender y engañar a la puta gente.

Quédate ahí, tranquilo y enséñame las manos, quiero verlas.

-Solo digo que, cuanto más tiempo esté aquí,

más se extrañarán de que la tienda esté cerrada.

-He dicho que te calles, ¿cuántas veces lo tengo que decir?

(Móvil)

No lo cojas.

Déjalo que suene.

(RECHISTA)

-¡Papá!

(Puerta)

¿Estás ahí?

Ábrele.

-No, ¿para qué? Se cansará y se irá.

-Te he dicho que le abras de una puta vez.

No me puedo arriesgar a que llame a la policía.

(DAVID) -¿Estás bien, papá?

-Se cansará y se irá a tomar algo con sus amigos.

-¡Vamos!

O me haces caso de una vez o te pego un tiro

y esta será tu última mentira, ¿me has entendido?

-Sí. -Abre la puerta.

-Papá, ¿qué haces encerrado en la tienda?

-Mantén la calma, no hagas tonterías.

-¿Cómo dices?

-¿Qué quieres? -Sentaos.

¡Siéntate en el suelo, te he dicho!

-Escúchame.

No va a pasar nada, ¿de acuerdo?

Este hombre se va a ir enseguida,

pero ahora tenemos que hacer lo que él nos diga.

Siéntate, siéntate, venga.

Venga.

-Venga, niño, cuéntame, ¿qué es lo que pasa ahí fuera?

-Afuera, nada.

-¿Lo ves? -Está todo bien.

-Es el momento de salir,

antes de que empiecen a buscarte puerta por puerta.

-He preguntado a tu hijo.

Como vuelvas a hablar, os mato a los dos.

¿Has visto policías ahí fuera?

-Por los alrededores de la tienda, no.

Hay coches de policía

por la plaza y por la avenida hay muchos.

Me parece que van dando vueltas por el barrio,

pero, pero ahora mismo, en esta calle, no...

Está todo tranquilo.

-No me puedo ir de aquí hasta que no sea de noche,

así que vamos a estar los tres aquí, juntos,

tranquilos, ¿eh?

(Ladridos)

¿Todo bien, oficial? Sí, inspectora.

Estaba arreglando eso, que luego no hay quien se aclare.

¿Qué te han dicho del herido? Lo llevan al hospital.

Está inconsciente, pero no ha sido grave.

¿Ha dicho algo? Sí, pero todo en croata.

Lo mismo estaba rezando que llamando a su madre

como cagándose en nuestros muertos.

Métete en esa ambulancia y ve al hospital.

No te separes de él ni un momento,

quiero que lo interrogues en cuanto despierte.

De camino, solicitas un traductor.

Con un poco de suerte, le sacaréis algo.

Hay que encontrar a la banda antes de que desaparezca.

Entendido.

Claudia. Elías, ¿sabemos algo del fugado?

Pues tengo a varias patrullas buscándolo,

pero nadie sabe nada.

He pedido ayuda al helicóptero, por si lo localiza.

Muy bien. ¿Y tú? ¿Tienes novedades?

Nada, me he recorrido estas calles de alrededor

en un perímetro de 100 m y parece que aquí no está.

¿Ni le han visto pasar para saber adónde ha ido?

Negativo, jefa. Ese tipejo está en forma y es listo.

Se nos escapó sin dejar rastro.

Voy a pedir refuerzos para peinar el barrio.

Ve avisando a estaciones de autobuses, tren y aeropuerto.

Hay que establecer un cerco del que no pueda salir.

Ya están peinando los alrededores de la plaza

y he pedido controles en las salidas de las circunvalaciones.

Le tenemos muy cerca, no le podemos dejar escapar.

Creo que este tipo ni ha intentado salir del barrio.

Debe estar escondido como una rata. Pues mejor,

así le pillaremos en cuanto asome el hocico.

Una cosa.

En cuanto sepáis que está cerca, por favor, pedid refuerzos.

Este tío es muy peligroso y va armado.

No quiero enterrar héroes.

Hemos tenido suficiente con un tiroteo por hoy.

Del próximo que se ocupe GEO, ¿vale?

Entendido, jefa. Venga, en marcha.

Venga.

(SUSURRA) -Papá. -¿Qué?

-Sabes quién es, ¿no?

Es el de la foto que nos enseñó Nacha.

-Lo sé.

-¿Cómo vamos a salir de esta?

¿Qué vamos a hacer?

-Tranquilo.

Lo más importante es mantener la calma

y seguirle la corriente, ¿me oyes?

Vamos a hacer lo que nos diga.

En algún momento tendrá que irse y, entonces, todo habrá terminado.

-Silencio.

No quiero escuchar ni un cuchicheo más,

¿está claro?

(Móvil)

(CARRASPEA)

Toca la puta pantalla y te mato.

-Es mi novia.

Si no respondo, se va a extrañar y va a ser peor.

-Te he dicho que estás mejor calladito.

Eh, dame el tuyo también.

No quiero más tonterías, ¿eh?

Claudia, ¿alguna novedad sobre Petrovic y su banda?

Sí, el herido ha cantado.

Sabemos que se ocultan en una nave del polígono sur.

Si actuamos rápido, les pillaremos antes

de que se den cuenta.

Vale, tenemos que darnos prisa. ¿Tenemos?

Supongo que podré dar apoyo desde comisaría.

Exacto. Quiero que lo coordines todo desde aquí.

Va a haber muchos hombres y no quiero fallos, ¿vale?

Voy a ponerme el chaleco y me voy para el polígono.

Los GEO ya van para allá. Se puede armar una buena.

Estate atenta y te llamo cuando llegue, ¿vale?

Hola.

Julio, ¿cómo estás?

Físicamente, mejor,

aunque no me siento muy seguro en ninguna parte sabiendo

que esos malnacidos todavía rondan por el barrio.

Siento mucho que no les hayamos pillado todavía,

pero tenemos a media comisaría en ello.

Ahora estamos peinando el barrio buscándolos.

Daremos con ellos, es cuestión de tiempo.

He oído que ha habido un tiroteo cerca de una iglesia.

Sí, pero no puedo entrar en detalles.

Ahora estamos investigándolo.

Lo entiendo y de verdad que agradezco el trabajo que estáis haciendo.

Confío plenamente en vuestra profesionalidad,

pero yo venía por otro asunto.

No tiene nada que ver con esos delincuentes.

Pues tú dirás.

He venido porque quería hacerte un regalo.

Toma.

No tienes por qué, he hecho mi trabajo.

No tiene nada que ver ni con la paliza ni con tu trabajo.

Es una muestra de buena voluntad entre amigos y parientes.

¿Qué es?

Ábrelo.

-Es una virgen negra.

-¿Y a ti qué te importa si es negra?

-No, tranquilo,

lo digo solo porque, cuando era pequeño,

mi madre siempre me llevaba a ver a la virgen de Atocha.

También es negra.

-Esta es María Bistrica,

la patrona de Croacia.

-¿Le tienes mucha devoción?

-Sí.

Voy una vez al año a su santuario en Croacia para rezarle.

Voy a la iglesia cada día, a la misa.

Cuando estábamos en la guerra también lo hacía.

-Si eres tan devoto,

¿cómo es que te dedicas a robar y a secuestrar?

-Yo rezo mucho porque he pecado mucho.

Toda mi vida no he hecho otra cosa que pecar.

¿Qué años tienes tú?

-18.

-18.

Cuando yo tenía 14 años,

14,

los milicianos me pusieron un rifle en las manos

y me dijeron que o mataba y robaba para ellos

o me iban a matar a mí.

¿Qué hubieras hecho tú, eh?

Te digo yo lo que hubieras hecho:

lo mismo que he hecho yo, lo mismo que hacemos todos.

Ese mismo día maté mi primer hombre.

Desde entonces, no paré de matar.

Pero matar para sobrevivir, ¿eh?

-Pero ahora ya no eres un niño de 14 años, ¿no?

Eres un adulto y puedes elegir.

¿Por qué no cambias de vida?

-Porque no se puede, tendero.

-Te equivocas.

Siempre se puede dejar el horror atrás

y empezar una nueva vida en un sitio nuevo.

-¿Qué vas a saber tú?

Todos tenemos un destino, yo también tengo el mío.

No he tenido oportunidad de hacer otra cosa.

He tenido que cargar con esta cruz

y he tenido una vida de violencia.

-No estoy de acuerdo.

-Ah, ¿no? -No.

¿No era San Pablo quien masacraba a los cristianos

hasta que un día cayó del caballo

y cambió de vida para siempre?

-Mira, yo no creo en San Pablo ni en otro santo,

solo en María Bistrica de Croacia, ¿está claro?

Además, qué va a saber un tendero como tú

de la fe y del destino de los hombres, ¿eh?

¿Cuál es tu mayor preocupación?

Que no suban los precios, ¿verdad?

-Oye, María,

¿tú sabes si ha pasado algo en el barrio?

No paro de escuchar toda la tarde sirenas de la policía

y de ambulancias.

-¿Qué voy a saber? No he salido de aquí.

Pero, ahora que lo dices, es muy raro

que no haya venido ningún policía a tomarse el café.

-Es verdad.

¿Habrá habido algún atentado o algo así?

-Calla, prefiero no saberlo para no sufrir.

Y Jesús, que no me coge el teléfono.

-Ay, de verdad, ya no sé para qué digo nada.

Seguro que es un desfile o una carrera

o un partido de fútbol

y nosotras aquí, sin enterarnos de nada. Seguro.

-Pero lo más raro es que no me devuelva la llamada.

-Bueno, no seas agorera tampoco, María.

Tendrá lío en la tienda, ya está. No puedes ponerte en lo peor siempre.

-Fede. -Ven aquí.

Oye, ¿qué es lo que pasa en el barrio?

-¿En el barrio? Nada.

-¿Cómo que nada?

Entonces, ¿por qué entras así,

como si estuvieras buscando a alguien?

-No, pues bueno, en fin...

Es que en la comisaría el café, últimamente,

está realmente, realmente asqueroso.

(CARRASPEA) Y...

-Pues eso es lo que nos extraña, que estando tan asqueroso,

¿cómo es que no hay ningún compañero tuyo aquí tomando un café?

-Llevamos toda la tarde escuchando sirenas de la policía, Fede.

-Mira, vamos a ver.

Es que no os puedo dar detalles cuando hay un operativo en marcha.

-Por la banda esa de ladrones, ¿no?

-Ha habido un tiroteo.

-¿Cómo?

(RECHISTA) -Ha habido un tiroteo en una iglesia

y uno de los malos se nos ha escapado.

-¿Que se os ha escapado uno de la banda?

-Pero seguro que lo pillamos ahora mismo.

-Y ahora me salta el contestador.

-Ay.

-Antes no me lo cogía y, ahora, como si estuviera apagado.

(SUSPIRA)

Madre mía, este hombre me está poniendo atacada.

-Paty, ¿me puedes poner el cafelito? Me tengo que ir a comisaría.

-Tranquilo.

-Esto es muy raro,

Jesús nunca apaga el móvil, lo lleva siempre encendido

por si le hacen un pedido o le llama un proveedor.

Es muy raro.

-Se habrá quedado sin batería. Tranquila ya.

-Voy a la frutería a ver si le ha pasado algo.

-No, no, no, negativo absolutamente.

Vosotras os quedáis aquí, ¿eh?

-¿No dices que está todo controlado?

¿Por qué no me puedo acercar?

-Es mejor que os quedéis aquí, tranquilas,

hasta que todo esté solucionado.

Yo me tengo que ir a comisaría ahora, ¿eh?

Te lo pago mañana. -Tranquilo.

-No, no, no, de eso, nada.

-¿Qué haces?

María, ya has escuchado a Fede, nos tenemos que quedar aquí.

-Paty, que tengo el pálpito de que a Jesús le ha pasado algo.

Que te lo digo yo.

-¿Y qué vas a hacer? ¿Y me vas a dejar aquí sola?

Y si viene el hombre ese aquí, ¿qué?

-¿Cómo va a venir al bar que hay junto a la comisaría?

Hasta luego.

-María.

(SUSPIRA)

"Las madre imperfectas tienen hijos muy felices".

Tiene muy buena pinta. Si algo tengo claro

es que, precisamente, una madre perfecta no voy a ser.

Creo que esa es la idea del libro,

demostrar que intentar ser una madre perfecta

es imposible y muy frustrante,

tanto para la madre como para el niño.

¿Te lo has leído?

No, pero el otro día hablé con una buena amiga de Miami

que está embarazada.

Ella se lo ha leído y me ha dicho que está genial.

Esta mañana he visto la edición en español en una librería

y, bueno, me he atrevido a comprártelo.

¿Cómo que te has atrevido?

Sé lo poco que te gusta recibir consejos sobre tu embarazo.

Eso siempre depende de quien vengan.

En cualquier caso, gracias, y no solo por el libro,

que tiene muy buena pinta, sino por el detalle.

Es lo mínimo, ¿no?

Somos hermanos.

Alicia, yo lo único que quiero es que nos llevemos bien.

No tenemos por qué ser los mejores amigos,

pero, por lo menos,

podríamos intentar tener una relación cordial.

Y si estás incómoda, tampoco tenemos

que llamarnos hermanos ni nada por el estilo.

Poder llamarnos amigos ya es todo un logro.

Pues sí.

Bueno, no te molesto más.

Si tienes alguna noticia de los croatas, me avisas.

Sí, en cuanto haya algo que comunicar

y pueda hacerlo, lo haré, no te preocupes.

Genial. Entonces, me vuelvo a trabajar.

Estoy muy ilusionado como mi nuevo puesto

y quiero emplearme a fondo.

Suerte. Hasta luego.

-¿Qué es esta mierda, tendero?

-Son uchuvas colombianas.

-Chorradas.

Si son unos tomatitos patéticos.

Por lo menos he elegido bien la tienda,

hambre no voy a pasar.

Hay comida para aburrir.

(Puerta)

(MARÍA) -¿Jesús?

(Puerta)

Jesús, soy yo, María.

-¿Quién es esa, tendero?

-Una clienta, una pesada.

-No me vengas con chorradas. Esa es tu novia.

Has dicho que, si no contestabas, se iba a cabrear.

(RESOPLA) -Déjala en paz, por favor.

Se cansará y se irá.

-No, no, no, aquí ya no puede entrar, somos demasiados,

pero tampoco quiero que vaya con ningún cuento a la policía.

Vamos a hacer lo siguiente.

Voy a coger a tu hijo y lo voy a llevar a la trastienda.

-No, no. -Le pongo la pistola en la cabeza.

-No. -Mientras vas a hablar con tu novia

y le explicas que aquí dentro no pasa nada.

Al más mínimo intento de pasarle algún mensaje,

aprieto el gatillo.

Sabes que yo soy capaz, ¿no?

-Espera, no hace falta que apuntes a la cabeza de mi hijo.

Voy a hacer lo que me pides, ¿de acuerdo?

-Haré lo que me salga de los huevos. No intentes negociar.

No tienes nada que me interese. Tira.

-Hijo, hijo, tranquilo, tranquilo. -Va.

(RESPIRA ANGUSTIADO)

-¡Hey!

-Pero bueno, ¿se puede saber qué te pasa?

¿Qué haces ahí encerrado?

-He puesto un cartel.

-Ya, ¿pero por qué no me cogías el móvil?

-Perdona, me he puesto a hacer inventario

y se me ha ido el santo al cielo.

No sé, se me habrá terminado la batería,

no es la primera vez que me pasa.

-De modo que, tú aquí tan tranquilo, y yo muerta de preocupación.

-Preocupación, ¿por qué?

-Chico, ¿no te has enterado? -No.

-Que ha habido un tiroteo en el barrio

y se les ha escapado un maleante de esos de la banda

y está por ahí escondido.

-No tenía ni idea.

Como te he dicho, llevo mucho rato encerrado

y no me he enterado de nada.

-Bueno, pues nada, mejor que sigas con la tienda cerrada.

-Que sí.

Bueno, y perdona, ¿eh? Pero sigo con el inventario

para que me dé tiempo de llegar esta noche a la cena.

No me la perdería por nada del mundo. -Y yo tampoco.

Lo vamos a pasar muy bien. -Sí.

Venga, ve con cuidado, ¿eh?

-Sí, y tú también y haz el favor de conectar el móvil,

que me preocupo. -Que sí, mujer.

-Venga. -Adiós.

-Muy bien, tendero.

Ha estado muy creíble. Se nota que te gusta mentir.

-Ya te he dicho que no te delataría, ¿me crees ahora?

Suéltanos, por favor.

O, por lo menos, suelta a mi hijo.

-Ya va siendo hora de que me vaya.

Más tarde o más temprano, me van a encontrar.

Toma, ponme comida para llevar.

No me pongas chorradas exóticas, ponme manzanas, peras,

naranjas, pan. Vamos.

Muchas gracias.

(Puerta)

Adelante.

Enhorabuena, Miralles.

Acabo de hablar con el jefe del GEO

y me ha dicho que la operación ha sido todo un éxito.

Pues sí, no ha hecho falta ni pegar un tiro.

Les pillamos con la guardia baja. Entramos como un torbellino

y antes de que se dieran cuenta,

estaban todos detenidos.

Cómo me hubiera gustado estar ahí para verlo y apoyaros.

¿Qué me dices? ¿Echas de menos la acción?

Pues, sinceramente, sí.

Pues no te has perdido mucho.

Además, visto un asalto del GEO, vistos todos.

Ya sabes cómo es la rutina:

ariete en la puerta, entrada en tromba

y, antes de que puedan pestañear,

los malos tiene un subfusil MP5 en las narices.

Mira, hasta esa rutina echo de menos.

En fin, siéntate.

Gracias.

¿Qué hay de Petrovic?

¿Hay alguna pista de dónde puede estar?

Pues no, no tenemos nada del jefe de la banda

y eso que tengo a todas las patrullas

peinando el barrio.

He ordenado poner controles en las carreteras

por si se roba un coche y está avisado el aeropuerto

y las estaciones de tren y autobuses.

El cerco está puesto, otra cosa es que caiga en él.

¿Habéis encontrado alguna pista en la nave?

Todavía nada, pero Científica está rastreando todo al milímetro.

Lo que hemos encontrado es un pequeño arsenal

que tenía la banda:

cuchillos de asalto, pistolas, subfusiles...

¿Y hemos encontrado algo de los objetos robados?

Sí, también estaban allí.

Mucho dinero en efectivo

y muchos de los objetos que constan en las denuncias:

televisores, ordenadores, muchas joyas

y una obra de arte de gran valor.

Buen trabajo, ¿crees que hemos recuperado todo?

Hombre, yo creo

que algo habrán podido pasar a algún perista,

pero creo que sí, que estará allí la mayoría.

De hecho, lo tenían amontonado.

No les ha dado tiempo a hacer los lotes para sacarlo.

Solo nos falta una pista de Petrovic.

Yo sospecho que a Petrovic le hemos pillado por sorpresa

y debe estar improvisando.

Lo cual le hace más imprevisible y doblemente peligroso.

Exacto.

No sé cuál puede ser su siguiente movimiento.

No va a ser fácil dar con él, ¿eh?

Además, son mercenarios sin escrúpulos.

Tenemos que encontrarlo, ¿eh?

Si lo conseguimos, la operación va a ser redonda.

Él se viene conmigo.

-No, no, no, un momento, un momento.

Hemos colaborado contigo,

hemos hecho todo lo que nos has pedido,

o sea, que ya está. Por favor, márchate.

No vamos a llamar a la policía. -¿Quieres que me lo crea?

Lo vas a hacer en cuanto cruce esta puerta.

-No, lo juro, lo juro.

Piénsalo, piénsalo.

Mi hijo solo puede retrasarte e irás más rápido si vas solo.

-No me voy de aquí sin un rehén.

Te llamaré cuando esté lejos de Madrid

y te diré dónde está tu hijo.

-Ya, ahora soy yo el que tiene que creerte, ¿no?

-Da igual si me crees o no. Venga, chaval, en marcha.

-No, escucha, escucha. Espera, espera.

Espera, si lo que quieres es un rehén,

pues llévame a mí.

Colaboraré, te lo juro.

-No, el chaval es más creíble como rehén.

Da más pena. Además, no habla tanto.

Me tienes harto con tu verborrea de tendero.

¡Vamos, tira!

¿Qué esperas?

¿Quieres que te pegue un tiro?

Abre la puerta.

-Tranquilo.

-¿Pero qué haces con eso, tendero?

Si tú no sabes manejar una pistola

y, aunque supieras, no tienes cojones para matar a nadie.

Venga, dame la pistola.

-Yo no estaría tan seguro.

No me pongas a prueba,

no tengo ningunas ganas de matarte,

pero puedo pegarte un tiro en la rodilla

y dejarte cojo para toda la vida,

o puedo meterte una bala en el estómago

y hacer que te retuerzas de dolor durante horas.

Y que estés más de una semana en el hospital.

-Está bien, tú mandas ahora, tendero.

-Hijo, sal.

Ve a buscar a la policía.

Si no ves a ninguno, ve a la comisaría o llama al 091.

-No quiero dejarte solo... -¡Que te largues te digo!

-No es la primera vez que apuntas a alguien con un arma.

No eres un simple tendero.

-Venga, de rodillas.

Despacito.

-Te puedo dar mucho dinero si me dejas ir.

-De rodillas, ahora...

-Estás cometiendo el mayor error de tu vida, tendero.

Sé dónde está tu mierda de tienda, vendré con mi gente y te la quemaré.

Te mataré a ti y a toda tu puta familia, tendero.

-Las manos, las manos...

Muy bien...

si quieres ven a por mí,

aquí estaré esperándote, armado.

Y, sí, tienes razón,

no es la primera vez que uso un arma,

y tienes suerte de no haberme encontrado hace años.

En esa época,

te habría volado la tapa de los sesos

solo por atreverte a apuntar a mi hijo en la cabeza.

-Deberías dispararme ahora que tienes la oportunidad.

-No me das miedo, ¿sabes por qué?

Porque eres un cobarde.

Si lo que quisieras es cambiar de vida,

lo que deberías hacer...

es echarle un par de huevos

y tomar una decisión.

Para eso sí que hacen falta pelotas,

muchas más que para apretar un gatillo.

Ah...

para que lo sepas,

te lo digo por experiencia,

sí...

se puede cambiar de vida,

y dejar los errores atrás.

-Dime, tendero,

¿a qué te dedicabas antes de vender fruta?

-No quiero hablar del tema, y menos contigo.

-Tranquilo, que no le voy a decir nada a la pasma.

Ya lo he ido pillando, no te gustan los polis.

No eras uno de ellos, ¿verdad?

-En realidad, ni me vienen ni me van,

pero cuando te he dicho que no iba a llamar a la policía iba en serio.

Deberías haberme hecho caso.

-Suéltame, todavía estás a tiempo,

-Demasiado tarde,

no me has dejado otra opción.

-Acabaré en el trullo por tu culpa.

¿Has estado alguna vez en la cárcel?

-No.

-¡Policía!

-Ya era hora. Estaba empezando a preocuparme.

-Pues para estar preocupado te las has apañado muy bien.

-Qué va, ha sido suerte,

se ha despistado un momento, se ha confiado...

-¿Suerte? -Sí.

No se reduce a un mercenario solo con suerte

o pidiéndoselo por favor.

-¿Un mercenario? No lo sabía. Nunca había visto ninguno.

-Déjala ahí con cuidadito.

¿Es la primera vez que coges un arma?

-En Albacete tenía licencia de caza,

pero hace muchos años que está caducada.

-Supongo que tendrías una escopeta y no una pistola, ¿no?

-¿Podéis sacar a este individuo de aquí, por favor?

-¿No te da vergüenza, Petrovic?

Un simple frutero te ha dejado fuera de combate, machote.

-Os lo ha dicho él, me confié.

-Cualquiera habría hecho lo mismo. -Cacheadlo bien,

nunca se sabe lo que pueden llevar encima estos pajaritos.

-Ya lo he hecho, mira, he encontrado esto,

aunque no está de más que lo volváis a hacer,

porque yo no sé muy bien cómo van estas cosas y...

-Bien.

-Y la cinta americana aprieta mucho.

-De eso ya nos ocuparemos en comisaría.

Van a hacer falta unas buenas tijeras, ¿eh?

Venga, lleváoslo, y tened cuidado,

que incluso desarmado y atado puede ser peligroso,

que es una bestia.

-Tendero,

has demostrado tener mucho valor.

Suerte en la vida.

-¿Puedo ver a mi hijo? -Sí, sí, claro, por supuesto.

¡Eh, chaval!

-¿Estás bien?

-Sí.

Alucinando contigo, eres un valiente, papá.

¿Y tú cómo estás? -Bien, pero no tiene importancia,

estaba muerto de miedo.

-Ya me gustaría a mí manejar así el miedo.

La mayoría de las personas

se quedan paralizadas en estas situaciones,

y tú te has comportado como un héroe.

-¿De qué miedo hablas, papá?

Si has estado todo el rato supertranquilo.

-Qué va, lo aparentaba para no asustarte a ti.

Cada vez que veía cómo te apuntaba,

temblaba de los pies a la cabeza,

Si te llega a hacer algo...

Ay, hijo...

-¡Por un trabajo bien hecho!

-Oye, qué pinta tiene el tal Petrovic ese.

Me lo he cruzado por los pasillos

y me ha lanzado una miradita... -Es la mirada habitual.

Pero ya está cazado y la banda también.

-Exacto: polis uno, malos cero. (RÍEN)

-Oye, ahora que ha terminado toda esta crisis croata,

yo creo que podríamos...

hablar de temas más domésticos.

-¿De nuestro piso? -No, me refiero más cercanos.

Por ejemplo, la aventura de Bremón y Lola.

-Ay, qué raro, tú preguntando por Lola.

-Es que me interesa.

-Todo lo que tiene que ver con Lola te interesa.

-No vamos a discutir eso ahora, centrémonos.

Vamos a ver, si fue una historia tan dura y tan intensa,

¿cómo no me he enterado en comisaría?

-Porque todos lo saben, pero nadie lo comenta,

y como se enteren de que estás removiendo el tema

te puede caer una buena bronca.

Y no sé con cuál de los dos saldrías peor parado.

-Y aparte de Bremón,

¿con qué otras personas ha salido Lola?

-Pero qué curiosillo estás hoy.

Si tanto te interesa, pregúntaselo a ella.

-Vamos a ver... Visto lo visto,

yo creo que ella no tiene claro su tipo de pareja.

-Ah, ¿no? -No.

Bremón y Ramón son el día y la noche.

Solo se parecen en el "ón". (RÍE)

-Tienes razón. (RÍEN)

Ay, Fede, bromas aparte,

yo creo que Lola ahora no está para enrollarse con nadie,

y si lo estuviera, yo creo que tú...

-Que yo no tendría ninguna posibilidad.

-A ver, ninguna, ninguna, no...

No sé, esto de los gustos es muy complicado,

pero si algo tienen en común Bremón y Ramón es que...

no se parecen en nada a ti.

Bueno, quiero decir que...

Que te olvides de Lola.

Fíjate en otra.

-Mira, yo te agradezco mucho tus consejos,

pero ya soy bastante mayorcito para saber lo que quiero

y lo que no quiero hacer en mi vida.

-Cómo se pone... Pues no preguntes, chico.

-Me acabo de cruzar con Fede, ¿está bien? ¿Le pasa algo?

-Le he dicho algo que no quería oír.

-Está todo el mundo muy nervioso con lo de los croatas,

menos mal que ha terminado.

-Pues sí, menos mal, sí.

-Al que he visto yo más nervioso de lo habitual es a Bremón.

Creo que no tiene que ver solo con el caso.

¿Crees que tiene que ver con la chavalita de esta mañana?

-A ver, Lola, ¿cuál es exactamente la pregunta?

-A ver...

¿Tú dirías que...

están liados?

-Negativo. -Menos mal.

-Lo que digo es que esa no es la pregunta correcta.

La pregunta buena es:

a ti qué narices te importa

con quién salga o deje de salir Bremón.

-A mí me da igual.

Pero, ¿están liados o no?

-¿Qué os pasa a todos hoy? Parece que tengo un cartel que pone:

"Consultorio sentimental".

-¿Por qué dices "todos"?

-No, olvídalo. Me voy a casa...

que a ti te queda un rato todavía para salir.

Y mejor nos vemos allí.

-"Te has comportado como un héroe".

Eso es exactamente lo que le ha dicho Elías a mi padre.

-No puedo entender cómo tu padre se ha enfrentado a semejante bicho.

¿Tú sabes lo mal que podía haber acabado eso?

-Ni se lo pensó, María. Fue visto y no visto.

-Vamos a ver, que yo me entere,

cuando yo he llegado a la tienda, ¿ese tío ya estaba dentro?

-Estaba conmigo en la trastienda.

Y os he oído perfectamente, y Petrovic también.

-¿Tú estabas ahí dentro con él todo el rato?

-Sí, lo tenía a mi lado apuntándome en la cabeza.

-Ay madre del amor hermoso...

-Si mi padre llega a hacer el más mínimo gesto extraño,

yo creo que me vuela la cabeza.

-¿Tú no te diste cuenta de que pasaba algo raro ni nada?

-Qué va, si Jesús estaba tan pancho:

que si estaba haciendo inventario,

que qué bien lo íbamos a pasar de noche cuando fuéramos a bailar...

Madre mía...

Yo preocupada porque no me cogían el teléfono,

y los dos dentro secuestrados. -Madre mía...

Tu padre ha sido un héroe, pero tú has sido muy valiente.

-Yo estaba hecho un flan, temblaba y todo.

Pero, de verdad, mi padre...

Tenías que haberlo visto, parecía otra persona.

Hasta tenía el pulso firme cuando ha cogido la pistola.

-Calla, mejor no seguir hablando. Ha salido bien y ya está.

-Sí, pero que se sepa que ha sido gracias a mi padre,

que he oído por el barrio que ha sido la policía.

Pero cuando han llegado, mi padre ya había atado al asesino,

y tenía toda las situación controlada.

(TODOS) ¡Bravo!

-Parad, que me pongo rojo...

-¡Madre mía, qué guapo mi superhéroe!

-Que no, María, que no he hecho nada.

No sé qué os ha contado David, pero seguro que exagera.

-Solamente he dicho la verdad:

que tú solito has reducido a un peligroso mercenario.

-No os creáis ni la mitad. Ha sido un golpe de suerte,

el tipo ha dejado la pistola y yo la he cogido, nada más.

-Para eso hay que tener muchas narices.

-Que no, que cualquiera habría hecho lo mismo.

-Yo te habré debido parecer imbécil,

preguntándote por qué no me llamabas por teléfono

con lo que vosotros teníais dentro.

Perdóname. -Perdóname dice...

No sabes la alegría que me ha entrado cuando te has ido, de verdad.

-Ya me ha dicho tu hijo que estaba dentro con ese criminal

apuntándole en la cabeza. -Me ha costado mucho

hacer ver que no pasaba nada.

Estaba muerto de miedo, por David y por ti.

¿Sabéis aquello que dicen

que los asesinos tienen una mirada especial?

Pues este la tenía. -Por Dios, qué impresión.

Pero, bueno, ya ha terminado todo,

y lo que tenemos que hacer ahora es olvidarnos de todo,

y celebrarlo.

¿Tú y yo no teníamos que salir a bailar?

-Pero ¿qué dices de bailar

si has pasado toda la tarde secuestrado?

-Bueno, tenemos que pensar en el futuro,

y el futuro es salir a bailar con una chica muy guapa.

-Bueno, yo no me he arreglado ni nada con todo este escándalo...

-Pero si estás guapísima.

¡Venga, vamos a bailar! -Bueno, pues vamos.

Espera que cojo el bolso.

-Hasta luego. -Adiós, pareja.

De verdad que tu padre es la leche...

Me llega a pasar a mí lo que le ha pasado a él,

y estoy tres meses encerrada en casa sin salir,

y él se va a bailar... -Si te digo la verdad,

jamás me había imaginado que mi padre tuviese esa sangre fría.

(Puerta)

Vaya, ¿quién será a estas horas?

"Buenas noches, solo he venido a ver a Julio,

será solo un momento". "Sí, claro. Pasa, Alicia".

Julio, tienes visita.

Hola.

Hola.

Solo venía a darte una buena noticia.

Por fin hemos detenido a la gente que te dio la paliza.

Te dije que los atraparíamos y ya están todos en el calabozo.

Gracias por venir a contármelo, me quedo mucho más tranquilo.

Espero que no te hayas puesto en peligro para atraparlos.

No, ahora mismo no puedo salir a patrullar,

así que estoy siempre en comisaría.

Pero nunca dejo de luchar contra el crimen.

No sabes cuánto me alegro. Quiero decir,

me alegro porque no sigas corriendo riesgos innecesarios,

ni poniéndote en peligro

haciendo cualquier cosa que pueda perjudicar el embarazo.

También venía a decirte que, probablemente,

tendrás que testificar en el juicio.

Lo haré, no te preocupes.

Ahora que, por fin, hemos detenido a esta gente,

tenemos que conseguir que paguen por lo que han hecho,

y que no pisen la calle en una larga temporada.

También hemos encontrado tu televisión

y el resto de tus cosas en el escondite de la banda.

Así que podrás reclamarlas en unos días.

Lo importante ahora es que hayáis atrapado a esa gentuza,

para que podamos dormir tranquilos en este barrio,

y todo eso gracias a vuestro maravilloso trabajo

y a vuestra gran profesionalidad.

Gracias. Incluso ha sonado sincero. Lo es.

Pero si no te interesa recuperar tus cosas,

no tienes por qué reclamarlas.

Claro que me interesa recuperar esa televisión.

Es carísima, y sin ella los partidos del Atlético no se ven igual.

¿Te importa dejarnos solos un momento?

Eh... ¿a vosotros?

No, qué va, qué me va a importar.

No me importa nada en absoluto.

Estaré por ahí adentro,

ya me llamáis si me necesitáis para algo, ¿vale?

-Siéntate, por favor.

¿Quieres quedarte a cenar?

La pizza no es gran cosa, pero podemos compartirla.

Te lo agradezco, pero ya tenía planes.

Mejor en otro momento.

Julio, quería decirte que no tengo nada en tu contra.

Y, de verdad, no me pareces una mala persona.

Lo mismo digo.

Sé que quieres que nos conozcamos mejor y...

por eso he pensado que un día podríamos tomar algo

y charlar tranquilamente.

Me encantaría.

No creo que podamos llegar a tener una relación de hermanos,

para eso hacen falta muchos años de roces y peleas.

O no, yo no lo sé.

Siempre he sido hijo único.

Pues sí, yo también.

No sé, pero creo que hacen falta años y años en común.

Y por mucho que nos esforcemos no podremos recuperarlos.

Pero sí creo que podríamos tener una relación de amistad.

Lo mejor es no forzar nada.

Intentemos ser amigos.

Me ha gustado mucho el detalle de esta tarde, lo del libro.

Es el tipo de cosas que hacen los amigos.

Bueno, me voy. Ya puedes decirle a tu padre

que deje de escuchar detrás de la puerta.

Vaya, está claro que no...

se te escapa nunca ninguna, inspectora.

Entonces, ¿te vas ya, Alicia? Sí.

Nos vemos. -Te acompaño.

Verás, Alicia, me gustaría...

Simplemente, quería darte las gracias

por venir en persona a darnos la noticia y...

también quiero que sepas que está siempre será tu casa.

Para mí es la casa de Julio. Sí, sí, claro, claro.

Bueno, en fin...

Me siento muy feliz y me alegra mucho

que, por lo menos entre vosotros, vaya mejor la cosa.

Quintero,

por muy bien que me lleve con él,

entre nosotros nunca va a cambiar nada.

Buenas noches.

Oye...

¿estás bien?

Hace un rato estabas dando saltos de alegría.

-Sí, es que de repente,

se me ha venido encima todo lo que pasó esta tarde.

-Estás muy pálido, ¿quieres que te saque algo de comer?

-No, hace falta, no, estoy bien.

Pero no puedo parar de darle vueltas a la cabeza.

Si no llega a ser por mi padre,

estoy seguro que ese criminal me habría pegado un tiro.

Ahora mismo podría estar muerto, Paty.

Perdona, no quiero agobiarte con mis movidas.

-No, si no me agobias.

Es perfectamente normal lo que te pasa.

Lo raro era que antes estuvieras tan tranquilo.

Es normal que te venga ahora todo de golpe.

Habéis vivido momentos de tensión superduros.

-Sí, durante el secuestro mi padre estaba tan tranquilo...

y yo muerto de miedo.

Desde el momento en que he visto la pistola estaba acojonado.

Sin poder moverme, aterrorizado.

Me avergüenza que mi padre me viera temblando de miedo

mientras él estaba tan normal.

Creo que después de hoy,

va a pensar que soy un cobarde. -Oye, no digas eso.

Lo estás sacando de quicio.

-Es que, no me quito de la cabeza

la sangre fría que ha demostrado tener mi padre.

Era como si pareciera otra persona.

-¿Cuántas veces has visto a tu padre en esta situación?

Esta es la primera, ¿no?

Pues ya está, ahí lo tienes.

En la vida las personas no sabemos cómo vamos a reaccionar

ante según qué cosas, hasta que no las tenemos delante.

Y que tú temblaras y te acojonaras de miedo,

no quiere decir que seas ningún cobarde, ¿vale?

La próxima vez sabrás mantener la calma.

-La próxima vez, como vuelva a pasarme algo así,

me muero. -A ver, ya me entiendes...

Tendrás un referente claro en la cabeza: tu padre.

Vale, que igual no puedes desarmar a un atracador, pero...

al menos sabrás mantener la cabeza fría.

Estoy segura de ello. -Sí, es posible.

Paty, cuando puedas... Sí, voy.

Espera un momentito, ¿vale?

Hola. ¿Qué tal?

¿Qué os pongo? Pide lo que quieras que invito yo.

Tenemos que celebrar un éxito policial.

Pues me voy a venir arriba.

Una cerveza sin alcohol. Anda, mira, pues yo otra.

Pues marchando.

Bueno... Los jefazos nos han felicitado,

ni te imaginas lo contentos que estaban.

Sí me lo imagino, sí.

En la próxima reunión de Europol,

cuando estén reunidos con los jefazos de otras policías,

sacarán pecho diciendo que fueron ellos

quienes detuvieron a la banda de Petrovic.

Me parece muy bien que estén orgullosos de nuestro trabajo,

pero ya se les podía notar luego mejorando las equipaciones,

o cambiándonos los coches,

que parecen sacados de los Picapiedras...

O consiguiendo la equiparación salarial,

que en eso no pueden sacar pecho en Europa.

Gracias, Paty.

Todo se andará. Ahora vamos a celebrar el éxito.

(Teléfono)

Número privado.

¿Sí, dígame? "Hola, comisario, soy Isa".

Hola, dime.

"Perdone que le moleste a estas horas,

solo quería confirmar que nos vemos mañana por la mañana.

Al final, mi tutoría es al mediodía,

con lo que tengo toda la mañana para verle".

Pues ¿quedamos a las once, como habíamos dicho?

"Gracias. Hasta mañana". Estupendo. Chao.

¿La prensa ya te pide entrevistas por la detención de Petrovic?

Qué va, es una estudiante de criminología

que me quiere entrevistar para un trabajo.

Pero ¿ahora en la carrera les piden hacer entrevistas a comisarios?

Primera noticia.

Pues será una de estas cosas modernas:

"mentoring", "networking", y estas cosas...

Los americanos tienen nombre para todo.

Pues sí, como esto que estamos haciendo nosotros ahora,

tomarse unas cañas después de trabajar es "afterwork".

Sí. Pues vamos a brindar por el trabajo bien hecho.

Chinchín. No, no, "cheers!".

"Cheers!" Qué tontería más grande.

¡Es un inútil, un imbécil!

¿Y qué pasa si la policía tira del hilo de esa pistola?

¡Si descubren que esa pistola estaba en su mochila sabrán que es suya!

Cuando Balística analice la pistola van a saber

que usted mató a Yanakis.

¿Dónde me deja eso a mí? -Está precipitando las cosas.

-¡Por culpa suya, huevón!

-La policía tendió una trampa a esos croatas,

y se lio a tiros con ellos... -La policía va a revisar

cada pista que tenga de esa banda,

¿no ve que cometió crímenes en toda Europa?

Van a revisar cada arma que tengan. -¡Mejor!

Así pensará que Petrovic mató a Yanakis,

y nada nos relacionará con la muerte de Róber Batista.

-Ellos pueden decir que estaban en cualquier lugar de Europa

cuando se cometió ese crimen. ¿Adónde nos lleva eso?

¡A la mochila! ¿Y de quién es la mochila?

¡De usted!

Estamos jodidos, y punto.

Yo le voy a decir algo, Tano,

ya se lo advertí una vez,

a mí esto no me va a salpicar, ¿oyó?

Si me vienen a buscar, otro pagará esta cagada.

-Patrón,

le juro que voy a hacer lo que haga falta

para recuperar ese arma, hágame caso.

(Puerta)

Perdón. Espero no interrumpir nada.

De todos modos, se os oía discutir desde fuera.

¿Qué quieres? ¡Eh...!

Tranquilo, que vengo en son de paz, y solo.

No tenéis nada que temer.

¿Por qué vamos a tener algo que temer, hombre?

Nosotros no tenemos problemas con la policía.

¿Qué hace por aquí, oficial, qué quiere?

Pues...

Veréis...

Me gustaría

que le echarais un vistazo a este arma,

y me dijerais si os suena de algo.

Qué lástima que haya venido hasta acá nada más por esto.

Es que yo no sé de ninguna pistola...

Ni de esta ni de ninguna otra.

Yo simplemente dirijo un negocio de construcción.

Claro.

Y yo simplemente estaba paseando por el polígono y digo:

"Voy a hacerle una visita a Somoza para saludarle".

Ya ve, soy así de simpático.

Ya veo.

Entonces, ¿a qué ha traído esto?

Creía que podría gustaros verla.

Pero si no tenéis interés, mañana se la llevo a Balística,

porque ellos seguro que están interesados

en saber a quién pertenece y...

en qué crímenes ha participado.

A ver, oficial,

¿a qué va todo esto?

Pues esto va... Es muy sencillo,

a que si no queréis que presente este arma mañana en Balística,

quiero 30 000 euros, en efectivo y antes del mediodía.

Este es mi número personal.

Por si, de repente, se despierta el interés.

María es una mujer muy especial. -Sí lo es, sí.

-Y merece tener al lado alguien que la haga feliz.

-En eso estamos de acuerdo.

¿Dudas de que yo pueda hacerlo. -No, en absoluto, no.

Pero si vas a salir con ella, que vayas en serio.

-¿No te estarás portando como el perro del hortelano?

Cuando ella quiso realmente algo contigo, pasaste,

y ahora que la ves con otro estás que revientas.

Papá, él es Julio, Julio Quintero.

¿Quintero? ¿Hijo de Fernando Quintero?

-Sí, encantado de conocerlo.

-Aquí lo único que usted ha demostrado

es que no tiene los huevos para resolver sus problemas.

-Yo arreglo mis asuntos y saldo mis deudas

a mi manera y cuando creo que llega el momento oportuno.

Y sobre eso de que yo no sé cuidar y proteger a mi familia,

mucho ojo, Somoza.

-Vosotras trabajáis en la comisaría de aquí al lado, ¿verdad?

Es que tengo ahora una entrevista con el comisario Bremón y...

estoy un poco nerviosa. -¿Por qué?

-Porque ese hombre impone mucho, ¿no?

¿Es un buen jefe? -Sí, es un buen comisario.

Sí, se preocupa por su gente.

-¿Por qué lo quieres saber? -Es un asunto personal.

-Según Teresa, no me he enamorado de ella,

si no que estoy proyectando mis deseos de amor

en su figura profesional o una vaina así, no sé...

Dice que pasa mucho en las terapias,

que acabas viendo al terapeuta como una persona maravillosa

y perfecta y crees que es amor.

Pero a mí Teresa me gusta un montón, Elías.

-Ya, Nacha, pero la pregunta es: ¿le gustas tú a ella?

-Mire, se lo agradezco pero no hace falta que venga,

porque no voy a contar nada de lo que pasó.

Escuche, escuche, no soy ningún héroe, ¿de acuerdo?

Venga. Adiós. -¿Quién era?

-Nadie, un periodista.

-Papá,

¿se puede saber por qué no quieres contar lo que pasó?

¿Qué vas a hacer cuando termines la carrera, lo has pensado?

¿Vas a opositar, te vas a ir al sector privado...?

Eh...

pues me gustaría trabajar en el CSI.

¿Cómo dices? Sí, con los de la Científica.

Esos aparatos electrónicos para examinar las huellas y todo eso.

-¿Sí? Hola.

Sí, sí, soy yo.

Ah, sí, sé que has hablado antes con mi padre, sí.

Pero ya ha visto que no le gustan los periodistas.

¿De verdad crees que tengo una aventura con esa chica?

No, yo no.

Tú no, luego alguien sí, ¿no?

No sé, pero ver entrar a una chica desconocida tan joven

en tu despacho ha dado pie a comentarios en comisaría.

-¿No se da cuenta de que ahora tenemos un policía corrupto

al que podemos controlar en la comisaría de Distrito Sur?

-Demasiado fácil, patrón.

¿No será una trampa para acusarlo de soborno a un policía?

-Pues hoy me he acordado de ti. Ah, ¿sí? ¿Y eso?

Porque voy esta noche a un concierto de música brasileña,

a un local nuevo del centro,

y, no sé, si quieres te puedes apuntar.

Esta noche, imposible. ¿Ya tienes plan?

Sí, y es una cosa importante. No sabes cuánto lo siento.

Tengo el dinero, ¿dónde nos vemos?

¿O quieres que te lo acerque a comisaría?

En mi hotel esta noche, es un lugar discreto.

Apunta la dirección.

  • Capítulo 235

Servir y proteger - Capítulo 235

06 abr 2018

Jesús intenta calmar a Petrovic, pero la tensión va a ir aumentando. Mientras la policía busca al croata por el barrio, en comisaría y Miralles organiza el operativo para desmantelar el resto de la banda. Alicia tiene que aclarar su relación con Julio para aceptarle o no como hermano.

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  1. Naranjas de la china

    Ojo señores guionistas, que aunque Quintero sea un narcotraficante y entiendo que su hija le rechace por eso, la actitud de Alicia empieza a cansar. Entre su resquemor hacia Iker, las malas contestaciones quee le da a su padre Marcelino y la agresividad con la que se dirige a Quintero no es normal. Ya no son sólo hormonas. Es llevar el carácter serio de una inspectora al extremo que raya la mala educación.

    09 abr 2018
  2. Susana Noste

    No soy Madrilena, pero la serie me encanta porque me trae un medazo de ese Madrid Imperfecto entranable que tanto me falta por estas tierra americanas y esos madrilenisimos actores me encantan..... Alicia esta exageradita con la malcriadez esa...

    09 abr 2018
  3. Elsa Isabel Barreiro

    Me gusta mucho la serie. Elías es un gran personaje, es hora que encuentre el amor.

    08 abr 2018
  4. María

    Muy buena serie. Personaje preferido, Elías, y estoy de acuerdo con Elisabet...Alicia cansa. Felicitaciones a todos desde Argerntina!!

    08 abr 2018
  5. Fernando

    Iker sabe que está en la mira de asuntos internos y no es tonto. Algo se trama. Tiempo al tiempo. Alicia y sus hormonas van mejorando. Y los malosos por más bien parecidos y encantadores siguen siendo malosos y todo se sabrá. A veces se nos olvida todo lo que han hecho y les perdonamos por la emoción del momento. Pero no hay que olvidar que No son trigo límpio.

    07 abr 2018
  6. Elisabet

    Quintero el mejor me encanta y siiii Alicia agobia ya con tanto dramatismo una CANSINAAAAAAA

    07 abr 2018
  7. Elsa Isabel Barreiro

    Me encanta la serie, no pierdo ningún capítulo. Quiero que Elías encuentre el amor.

    07 abr 2018
  8. Claret

    Iker un policía corrupto, más adelante somos lo manda a matar seguro con tano

    07 abr 2018
  9. Marina

    Es Fernando quien va detras de Alicia que no le acepta entre otras razones, por sus asuntos con el narcotráfico

    07 abr 2018
  10. Sonia

    La serie me gusta. Quintero el mejor. Alicia una amargada sin gracia ya cansa siempre con lo mismo. Qué deje en paz a Fernando .

    06 abr 2018
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