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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 234 - ver ahora
Transcripción completa

Tiene que ser genial que reconozcan tu trabajo en la UFAM, ¿verdad?

-Es una satisfacción enorme, todavía no me lo creo.

-Yo creo que para Lola no eres una subordinada, eres una compañera.

-Pues no se nota,

porque yo la ayudé a ser la mejor líder de la UFAM

sin pedirle nada a cambio.

Y por eso me duele

que no me haya dicho nada...

de ir a la gala con ella.

-Tú te mereces tanto como yo estar en esa gala, es lo justo.

Las dos estaremos allí para recoger la placa o lo que nos den.

¿Es un caso para la UFAM? Negativo.

Otro robo con violencia.

Los golpes son rápidos y muy coordinados,

suelen tener todos preparación militar.

Y también tienen acceso a todo tipo de armas.

¡Dame eso!

Vale, vale, tranquilo.

Con suerte, la policía no los detendrá,

y no encontrarán la mochila.

Patrón, no le he fallado en diez años,

y no le fallaré ahora. Le juro que encontraré el arma.

-La más nueva es la de San Miguel.

Luego tiene la de Santa Catalina, y la más antigua, la de San Jerónimo.

-Iré a esa. San Jerónimo en mi país es un santo muy popular.

-Dice usted que es un fanático religioso.

-Ultracatólico, sí señor.

Siempre llevaban un párroco con ellos,

todos los días a las 12 h rezaban el ángelus,

aunque estuvieran en el campo de batalla.

-Busque iglesias, Tano.

Si ese hombre es capaz de parar una batalla para rezar,

ese hombre aquí no puede estar un día sin ir a misa.

-¿Dónde está la caja fuerte? -No lo sé.

-¡Quiero que me traigas a rastras a ese tío! ¿Te queda claro?

A él y a los otros dos que entraron a robar en mi casa.

Porque a mí no me raba nadie.

Si haces el trabajo antes de una semana,

estoy dispuesto a doblar tu precio.

-Hay otra persona detrás de Petrovic, nuestro amigo Quintero.

-El día en el que Fernando Quintero

necesite ayuda para enfrentarse en una batalla,

ese día me retiraré.

-Si hay algo que le gusta más a un mercenario que la sangre,

es la plata. Es más efectivo que una pistola en la cabeza.

-Mucho os importa esa mochila, ¿no?

-Contenía algo de gran valor para don Alejandro.

Por eso quiere recompensarte.

-50 000 euros. -No te pases, capellán.

No tires del hilo que igual se rompe. -Ahórrate las amenazas.

Si quiere este arma, tendrá que pagar el precio.

-María, yo creo que me ha quedado suficientemente claro.

-¿De qué hablas? -De lo que hay entre Jesús y tú.

-Elías... -María, que no estoy ciego, ¿vale?

Venga, hasta luego. Apúntamelo.

-¿Estoy yo loca o Elías se ha puesto celoso?

-Me ha llegado información:

parece ser que aceptó sobornos en su anterior destino.

-Vamos a tener que seguir con el ojo montado sobre ese prometedor oficial.

-No nos conoce, patrón,

no puede permitirse dar un paso en falso,

pero le aseguro que cuando llegue el momento,

le haré una oferta que no podrá rechazar.

Iker Lemos terminará de nuestro lado.

-¿En serio me estabas esperando? -Eso son cosas de Paty.

Yo pensaba que ya no venías, me iba a subir a casa.

-Entonces no estás como yo.

-¿Cómo? -Pues porque me encanta,

venir a verte aquí a última hora. Es el mejor momento del día.

(Música emocionante)

Aquí tienes. -¡Dios! Lo siento muchísimo,

me he dormido, no sé cómo...

Dejo las cosas dentro y me pongo con las mesas, ¿vale?

-Tranquila que no se hunde el mundo. ¿Has desayunado?

Pues vete poniendo un café y algo para comer,

que es muy importante empezar el día con energía.

Mira...

este para ti, que no te quiero todo el día adormilada.

-María, ¿tú estás bien?

-Divinamente, ¿por qué? -Pues no sé...

Te veo distinta, ¿no?

Una sonrisa en la cara,

te mueves como si estuvieras bailando...

-No sé a qué te refieres.

¿Qué quieres decir, que todos los días soy una siesa?

-No, yo no he dicho eso.

Ya sé yo de qué va todo esto.

He visto que...

que el lomo de orza arrasó a noche,

y me imagino que la cosa no acabó en el plato.

-Pues no sé lo que quieres decir.

-María, por favor, déjate ya de rollos.

¿Qué pasó con Jesús? ¿Te lanzaste?

-¿Yo me voy a lanzar? Perdona, pero soy una señora.

¡No sabes cómo fue! Lo enganché para acá,

me lo traje y le pegué un beso de película,

pero de película. -¿En serio? Qué fuerte.

Y, ¿qué hizo él? -Devolvérmelo, qué va a hacer.

Nos supo a los dos a gloria.

-¿Y ya? ¿Fin de la historia?

-Pues fin de la historia, ¿qué tiene de malo?

-Que esto ya lo habéis vivido,

ya os habéis liado y después habéis dado un paso atrás.

-No, mujer, no vayas a comparar, esta vez es diferente.

Ha habido una química, un "feeling"...

Nos pusimos a hablar de nosotros, de nuestra vida, de intimidades...

Y había un grado de intimidad, un grado de pasión, un...

-Lo que no entiendo es qué os faltó para terminar juntos en la cama.

-Por Dios, qué burra eres. -Burra no, María,

teniendo el dormitorio arriba, no sé a qué esperas.

-Mujer, cada etapa tiene lo suyo,

no todo va a ser un pim pam pum.

Hay que disfrutar las cosas, saborearlas poco a poco,

y, luego, que somos mayores, que nosotros tenemos un pasado,

y la experiencia te hace ir con pies de plomo.

-Ya, ya lo veo,

tanto que parece que no avanzáis.

María, que el tiempo pasa volando. -Que tampoco somos tan mayores.

-Ya, pero sois dos personas adultas,

que cada uno sabe lo que quiere.

Tú a él le gustas, él a ti te gusta...

No sé, lánzate, vive la vida a tope.

-Bueno, el paso más difícil ya lo hemos dado.

Ahora lo importante es saborear las cosas:

tomarnos nuestro tiempo, nuestros raticos...

Y, sobre todo, sin prisa.

-A ver, que tú eres la experta en esto,

pero yo creo que el paso más difícil está todavía por dar.

-Ah, ¿sí? ¿Se puede saber cuál es ese paso?

-Definir qué relación tenéis:

si es un amiguito con derecho a roce, si es una relación seria,

y si es seria, si es en exclusiva o si es abierta. Esas cosas.

-Ay, la juventud cómo estáis...

Todas esas dudas te entran cuando te tiras a muerte

y no te conoces ni a ti ni al otro mucho menos.

Pero con Jesús y yo es diferente,

estamos en sintonía.

-¿Y si empezáis a salir y luego te das cuenta

de que no estabais tan en sintonía como pensabais?

-¡Hola! -Hola.

Un café con leche, por favor. -Muy bien, ahora mismo. Pónselo.

¿Quieres algo de comer? -No, gracias.

Oye, imagino que con la comisaría aquí al lado

habrá días que habrá más policías que gente normal, ¿no?

-Mujer, que los policías también son gente normal.

-Pero me refería... -Ya sé a qué te refieres.

La verdad es que sí, yo no me quejo de la clientela,

La Parra está abierta a todo el mundo, y luego es que...

la máquina de café de la comisaría echa veneno,

así que la mayoría de los agentes vienen aquí a tomar café.

-Ya. ¿Y comen aquí también?

-Pues algunos. Otros se llevan el bocadillo.

-Me imagino que los mandos no, a ellos les llevan la comida...

-No, aquí pasan desde los recién licenciados

hasta el comisario, todo el mundo. -Claro.

Pero con el ritmo de esa comisaría,

el comisario Bremón no creo que tenga tiempo de venir aquí.

-¿Conoces a Emilio? -No, no todavía.

-Pues te veo muy interesada

en los horarios de comida de la policía, ¿no?

-No, solo era curiosidad.

-Pero, a ver,

¿cómo que por qué no la besé más y me dejé llevar?

Tú qué sabrás. -Ya sois mayorcitos,

y lo normal es que hoy te hubieras despertado en su cama.

-Un respeto, que soy tu padre, no un colega.

-No te hagas el digno,

que se te nota qué es lo que te hubiera gustado que pasara.

-¿Tú crees? ¿Tanto se me nota?

-No te vengas abajo,

estás desentrenado, nada más.

-Ni que esto fuera una competición de coches o algo así.

-¿Hace cuánto que no mojas? Digo, que no estás con alguien...

-Tú sí que sabes cómo subir la moral a alguien, ¿eh?

-¿Habéis hablado, al menos, de hacia dónde vais?

¿Sois amigos con derecho a roce o algo más?

-Qué manía en poner nombres a todo, como si definir la pareja

despejara todas las dudas. -Todas todas no.

Pero no andas dando palos de ciego como si fueras un tolay.

-Me voy porque me estás poniendo de una mala leche...

Vete a la caja.

-Buenas, ¿estáis abiertos? -Sí, sí, pasa.

¿Qué te pongo?

-Necesito un zumito reparador porque trasnoché un poco,

y tengo la cabeza más "p'allá" que "p'acá".

¿Qué me recomiendas? -¿Te tocó guardia?

-No, cuando haces noche no madrugas.

No, no, que salí y...

cené demasiado,

mezclé vino, cerveza, chupitos...

-No te hacía de salir entre semana. -No, ni yo tampoco,

pero Espe y Lola me liaron. -Encima con dos chicas...

-Pero no es lo que piensas, ya me gustaría a mí.

Estaban celebrando una cena,

porque les dieron un premio en la UFAM.

-UFAM.

-Es la Unidad de Familia y Atención a Mujeres.

Es un servicio integral

de atención a mujeres que han sido víctimas de la violencia machista,

de género, sexual... ¿Y tú ayudas en esa unidad?

-Sí, sí, por supuesto. Muchas veces me ha tocado

rastrear los mensajes amenaza

que luego intentan borrar en los móviles,

o geolocalizar al agresor...

Bueno, hacemos el seguimiento

del servicio telemático de control de pulseras también.

-Pulseras. -Las pulseras electrónicas

que se ponen en los tobillos

para controlar las órdenes de alejamiento.

-Como en las películas.

-Igual que en las películas.

Hay una peli en los 90,

buenísima,

que les ponen las pulseras en el cuello.

No es ciencia ficción.

Y está el actor este... ¿cómo se llama?

Rudber... Hurbenauer...

Rudgerhauer. -¿Quién?

-Bueno, da igual.

-Nacha no está en esa unidad, ¿no?

-Nacha no. Nacha está en Judicial. Está con Elías, su compañero.

Ellos se encargan de investigar

todos los delitos...

Todas estas cosas que suceden, pero que pertenecen a nuestra comisaría.

-Es verdad, hace poco me enseñó la foto del delincuente

que están buscando, tenía una mirada que...

helaba la sangre.

A ver si los atrapáis pronto.

-La verdad es que estamos todos como locos con el tema.

Por favor, ponme algo, que me estoy muriendo...

-Sí, perdona. Es que me admira mucho vuestro trabajo.

Se os ve gente normal, pero sois héroes.

-Sí, tendríamos que ser superhéroes

porque una salida nocturna y mira cómo estoy,

a medio gas. -Tú confía en mí,

te voy a dejar como nuevo con un poco de ginseng.

¿Le pongo espinacas?

-¡Pues échale espinacas, sí!

No, escuche, eso no es así.

Porque sí tenemos pistas sobre Petrovic y su banda,

lo que no sabemos es su paradero.

Porque esta gente no son unos rateros del tres al cuarto,

tienen formación militar.

De verdad, no hace falta que me lo recuerde,

todo eso está en el informe que le envié.

No, eso no es verdad.

Toda la comisaría está trabajando a contra reloj,

de hecho, estamos obteniendo resultados.

Sí, sabemos que Petrovic es un fanático del fútbol,

y su equipo jugará en Madrid contra el Atleti.

Estamos preparando un operativo

para detenerlo en el acceso al estadio.

Por supuesto que sí, señor,

le mantendré informado como siempre. Gracias.

Dime, Espe. Hay una chica que quiere verlo,

ha insistido mucho, dice que es urgente.

¿Te ha dicho quién es?

Solo ha dicho que se llama Isabel Fernández,

y que necesita verlo lo antes posible.

¿Le digo que espere? ¿Que vuelva otro día...?

No, dile que pase y me lo quito cuanto antes.

Hola. Pase.

¿En qué puedo ayudarla, señorita?

Soy Isabel Fernández, pero todos me llaman Isa.

Soy estudiante de segundo curso de criminología,

y me gustaría poder entrevistarle para un trabajo.

Pues no me pilla en un buen momento.

¿En qué consiste exactamente la entrevista?

Lo digo porque igual es más adecuado

que hable con otro investigador de esta comisaría.

Me gustaría saber su visión

acerca del comportamiento delictivo en los últimos años

con la irrupción de las nuevas tecnologías.

Ve, lo que le decía.

En ese caso es mejor que hable con nuestro especialista

en la Unidad de Investigación Tecnológica.

Ya, pero lo que necesito es

una visión global de ese comportamiento,

nada concreto de esos nuevos delitos cibernéticos.

¿Y qué le ha llevado a elegir nuestra comisaría?

¿Vive usted en el barrio? No,

soy madrileña, pero no vivo en Distrito Sur.

He elegido su comisaría

porque me llamó mucho la atención el sobrenombre de hace unos años:

Kabul.

Eso de Kabul es más una leyenda que otra cosa.

Bueno, si ha cambiado tanto en tan poco tiempo,

tendrá mucho que contar, ¿no?

Además, me he informado y sé que desde su nombramiento,

la comisaría ha mejorado muchísimo en resolución de casos,

y ha disminuido la tasa de criminalidad...

en el barrio

Ya, pero...

todo eso no es tarea únicamente mía.

Por eso insisto en que puede hablar

con cualquier agente de la comisaría,

mismamente la agente que le ha acompañado.

De verdad que yo tengo un día muy complicado.

Ya, lo he visto en los periódicos.

Los ladrones de pisos, ¿no?

Pero tampoco le voy a robar mucho tiempo,

va a ser una entrevista muy breve.

Lo siento, tengo que cogerlo. Hable con la agente.

De acuerdo. Estamos en contacto.

Sí.

Hola, dime.

Sí, hace un rato acabo de hablar con uno de sus compañeros.

¿De qué quiere que le informe exactamente?

Del operativo.

Bien, todavía estamos preparándolo.

Le debemos tanto a mi abuelita...

se hizo cargo de todas nosotras cuando tuvimos que venirnos de Cali.

-Y os sacó adelante.

-"Sus mujercitas" nos llamaba.

-Tiene mucho mérito lo que hizo tu abuela.

-Y más conmigo,

tuvo que ver cómo me hacían "bullying" por ser extranjera

y lesbiana. -No me habías hablado de eso.

¿Sufriste algún tipo de agresión física y psicológica?

-Siempre me ocupé de parecer más fuerte que ellos.

-Algo de esa apariencia tenía que ser real, ¿no?

Mírate ahora, eres policía.

-Aunque a veces este trabajo me supera.

Nunca pensé que sería tan duro.

He perdido tantos compañeros...

En especial a...

una persona que era muy importante para mí.

-¿Laura?

¿Quieres hablar de eso?

-Laura era más que una compañera,

era mi amiga...

La verdad es que...

he visto tanta muerte que...

No sé, mi padres, mis compañeros...

Si a Sandra Gil...

le hubiera pasado algo y llega a morir,

no me lo hubiera perdonado, no lo hubiera podido soportar.

-Para eso estamos aquí,

para darte las herramientas para gestionar tu dolor

y que aprendas a convivir con él.

-Sin tu ayuda yo creo que...

hasta me hubiera planteado abandonar la policía.

La verdad es que cuando vengo a terapia

siento que puedo hablar de mis sentimientos

sin ser juzgada. Es liberador.

Cuando salgo de aquí, siento que dejo una carga enorme.

-Muchas gracias.

Pero recuerda que el trabajo lo haces tú, yo solo te escucho.

-Puedes ser todo lo modesta que quieras,

pero yo sé lo que has hecho por mí.

-Pues yo te digo una cosa, Nacha,

dudo mucho que hubieses dejado la policía.

Tú eres una superviviente nata y tienes una fuerza interior enorme

que siempre te va a sacar adelante. Como tu abuela.

Por hoy tenemos que terminar ya.

Has dicho una cosa muy positiva hoy:

está muy bien dejar aquí las cargas.

-Dentro de poco ya no cabrán más, la verdad.

La terapia me ha devuelto las ganas de disfrutar de la vida.

¿Quién me iba a decir que me apuntaría a un concierto?

-Ah, ¿sí? Disfruta mucho

La música ayuda, y sobre todo en directo.

-Es en Chueca, es música "soul".

Oye, ¿te vienes?

-No, no puedo, ese es tu espacio.

-La verdad es que mi grupo de amigos es muy acogedor.

-No lo digo por eso, lo digo porque eres mi paciente.

-¿Y?

-Pues que si te veo en tu contexto pierdo la objetividad.

-Ya nos hemos visto en el bar, fuera de estas cuatro paredes.

-Eso es distinto porque estábamos hablando de trabajo.

Yo no puedo perder mi rol de terapeuta,

no puedo ocupar un papel de amiga o de familiar.

¿Comprendes?

-Pues creo que sí, pero...

la verdad que es una pena que no podamos...

ser amigas.

-Ya, pero eso no quita que sintamos aprecio la una por la otra, ¿no?

No se puede tener todo.

Pásatelo muy bien.

-Bueno. Gracias.

Chao.

¿Por dónde has ido, Fede? ¿Qué es todo esto?

Me he estado informando sobre la Ustacha,

sobre todo para recopilar datos,

para saber un poco más sobre Petrovic.

Sus costumbres, sus rituales...

Resulta ser un movimiento

que se basa, principalmente, en la supremacía racial.

Pero también tiene un componente bastante poderoso religioso.

Digamos, que todos sus seguidores

consideran y reivindican

una Croacia 100 % católica.

Por eso durante y después de la Segunda Guerra Mundial,

allí se practicó la limpieza étnica,

contra los serbios cristianos ortodoxos, judíos o gitanos.

Pero qué barbaridad,

¿y después de tanto tiempo siguen con ese ideario?

Es que se creen como si fueran los caballeros templarios.

Los guardianes de la única religión verdadera.

Y, de alguna manera, Petrovic,

se cree el líder con esa responsabilidad.

Una especie de talibán. Efectivamente, un talibán,

un islamista radical...

Por un lado, son capaces de realizar los crímenes más absurdos,

y más abyectos, y por el otro lado, tienen la fe por delante.

A Dios rogando y con el mazo dando,

seguro que este tipo es de misa diaria,

como un buen feligrés.

Pues me gustaría saber lo que le cuenta a su confesor.

Sí, yo me pregunté lo mismo,

parecía increíble que una persona tan creyente

estuviera dispuesta a renunciar a sus oraciones diarias.

Por eso... Vamos a ver...

Estuve mirando las cámaras de seguridad

en los aledaños de todas las iglesias del barrio.

Esta es la de San Jerónimo.

Sí, esa iglesia está en el límite del distrito.

Pero mira la hora: las 19:52.

A esa hora, ¿entraba o salía de misa?

Salía, salía.

He mirado los horarios de la iglesia y estaba en misa de siete.

¿Dura casi una hora?

Creía que las misas largas eran cosa del pasado.

Es que esta es en latín.

Es la única que se oficia así en Madrid.

¿Y sabes si ha ido más días a esa misa?

Afirmativo, el día anterior también estuvo.

¿Y también estuvo solo?

Lo tenemos. Hoy también asistirá a misa de siete.

Bueno, no vayas tan rápido, Alicia.

Acercaos a San Jerónimo con esas fotos

y preguntad a todo el que veáis:

al párroco, al sacristán, a los feligreses...

A quien sea, ¿vale? Descuide, Jefa.

¿Y esto?

Esto es una medallita de una virgen, pero todavía no sé cuál es.

Muy bien.

Lo sé: nada de riesgos.

Ante cualquier movimiento raro

me meteré en el coche y pediré refuerzos.

No me lo tienes que recordar a cada paso.

Solo vamos a interrogar a un cura.

Fede, estás haciendo un gran trabajo.

Esta pista puede ser la clave para el caso.

Sigue así. Enhorabuena. Gracias, jefa.

-Qué buen color tiene, patrón.

-¿Qué más da el color? Dinero es dinero.

-Allá donde va Petrovic no le va a hacer falta.

-Exactamente.

-¿Por qué no le ha puesto dinero falso?

-Fíjese bien lo que le voy a decir.

El éxito o el fracaso de una batalla depende de los detalles.

Tener mucho cuidado con eso.

No quiero que Petrovic se ponga nervioso

al ver que son billetes falsos.

Los puede oler fácilmente a distancia.

-Dentro de una hora, Petrovic se estará confesando.

Dejará la mochila con la pistola y cogerá el maletín que le he dejado.

-Pero no se apure en irse,

no quiero que Petrovic vea que tiene afán en ir tras él.

-No se preocupe, yo estaré esperando en un banco de la iglesia.

El que esté más cerca del confesionario.

Esperaré a que salga. Fuera, uno de mis hombres

le estará esperando con una moto para seguirle.

-Pero usted se mantiene bien tranquilito

con esa mochila bien agarrada, ¿sabe?

Los sicarios que hagan su trabajo.

-Sí, yo iré con ellos en el coche hasta donde diga la moto.

Cuando llegue, Petrovic se habrá reunido con el resto de su banda.

-Plomo, ¿oyó? Plomo es lo que van a llevar esos desgraciados.

Después que Dios haga lo que tiene que hacer,

¿no son tan religiosos?

Cuénteme de esos sicarios que contrató,

¿son de ley? -Bueno, son de su misma calaña.

Los conocí en mi época en los Balcanes.

Son serbios con sed de venganza, por lo cual, si algo sale mal,

la policía podrá pensar que es una guerra de bandas.

-Mire estos europeos, hombre:

nosotros allá matándonos por dinero, y ustedes matándose por religión.

A mí no me importa lo que hagan con el botín de los croatas esos,

a mí me trae mi dinero completico. -A positiva, patrón.

-Ya es hora de que la gente sepa

que a Alejandro Somoza no le roba nadie.

Y a ver si Fernando Quintero empieza a leer entre líneas,

y se da cuenta quién manda aquí.

-La policía se va a volver loca resolviendo este caso.

-Las gracias deberían darme

por estar sacando esa basura de las calles.

Lástima que no voy a estar ahí para ver el final de esos puercos.

Tano,

recupere la mochila, no vaya a fallar de nuevo.

-No se preocupe, patrón.

-Hola. -Hola.

-Qué manía tienes con el té ese que tomas.

Si algo nos ha unido a ti y a mí

ha sido el café y las "tronchas", ¿no?

-Pues sí.

-¿Ya has apagado Radio Cali?

No sé, ayer estabas toda cantarina

y muy feliz con tu terapia y hoy estás toda mustia.

-Lo que pasa es que la sesión de hoy ha sido un poco más dura,

sobre todo el final. -Ya.

¿Y me lo puedes contar o es algo personal?

-Tú conoces a Teresa, ¿no?

-Sí, de oídas y de cruzarme con ella en La Parra.

Todo el mundo habla maravillas de ella.

-La verdad es que ella es muy buena en su trabajo.

-Eso dicen, sí.

-Lo que pasa es que hoy me ha metido un corte que yo no sé si...

fue una excusa o es que yo metí la pata, Elías.

-¿Quieres mi opinión o solo quieres darme la paliza y hablar tú?

Si no me cuentas más no te sigo.

-Lo que pasa es que yo le invité a un concierto,

y ella me respondió que no sin siquiera pensarlo.

-Pero vamos a ver, ¿tú qué sabes de ella?

¿Está casada, tiene familia?

¿Le gustan las mujeres?

-¿Tú crees que lo hubiera hecho si no estuviera segura?

-Me parece que estás dando demasiadas cosas por sentadas.

En cualquier caso, esa relación no sé si es lo más conveniente.

-¿Por qué? ¿Qué hay de malo?

-¿Tú tendrías una relación con un investigado?

-No es lo mismo.

-¿Tú podrías ser objetiva yendo a tomar una copa con un investigado,

o a la comunión de su hijo?

-Sí, ella ya me lo ha dejado muy claro,

pero es que fue una coincidencia,

yo le estaba hablando del concierto,

ella me dijo que la música era lo más y yo le dije que se viniera.

-¡Comisario!

Ah, es usted.

Sí, es que antes no le he dicho

que la entrevista no tiene por qué ser hoy,

que podía ser mañana, pasado, o cuando a usted le venga mejor.

¿Y ha estado esperando todo este rato aquí fuera?

Es que el trabajo lo tengo que entregar antes de tres días,

y me han dicho que a veces viene aquí a tomar un café...

o a comer.

Me temo que tendré que hablar con María para que sea más discreta

y no vaya aireando mi vida privada por ahí.

No ha sido su culpa.

¿Y si no llego a venir?

Bueno, me hubiera esperado hasta que terminara la jornada.

Le aseguro que hay días que salgo muy tarde.

No pasa nada, tampoco es un mal sitio para esperar.

Ya veo que tenacidad no le falta.

Esa es una buena cualidad para ser un buen criminólogo.

Sí, quiero sacar buena nota en esa asignatura,

y creo que con su entrevista puedo conseguirlo.

¿Y qué cree que sé yo

que no saben otros comisarios de Madrid?

Creo firmemente que usted tiene una visión más amplia

y mucha más experiencia.

Me he informado y sé que en su comisaría se resolvió

el caso del violador de la máscara.

Desarticularon la banda de venta de armas,

detuvieron a los cabecillas de la mafia

de los seguratas de discoteca.

Y, por supuesto resolvieron los casos

de los asesinatos de Elena Ruiz y Laura Escalada.

Veo que has hecho un trabajo de documentación muy exhaustivo.

Has nombrado de memoria todos los casos

resueltos satisfactoriamente en esta comisaría en el último año.

Sí, leía todo lo que publicaba Martín Díez.

De hecho, hasta he leído su novela.

"Kabul: policías en el corazón del barrio".

¿De verdad te has leído entera la novela de Martín?

Es una pena que se haya ido.

Cuando he entrado en la comisaría, me he dado cuenta que es igual

que la del libro, y los personajes están tan bien retratados

que la agente que me ha hecho pasar...

he reconocido que era Encarni en el libro.

Aunque el personaje que más me gustó fue...

el del comisario.

Reconozco que debe estar haciendo un trabajo muy muy bueno,

y que no tira nunca la toalla.

Y alguien que se toma tanto esfuerzo en algo,

creo que se merece una oportunidad.

¿Eso significa que me va a dar la entrevista?

Pásese mañana por aquí y buscamos un hueco.

Gracias.

Aunque mañana tengo una tutoría

y no sé a qué hora voy a terminar y puede que se alargue.

¿Por qué no me da su teléfono y le digo algo?

Está bien. A ver...

Toma mi tarjeta. Aquí tienes.

Muy bien.

¿Le puedo tutear, Emilio?

Por supuesto que sí, claro.

Pues mañana te digo algo y nos vemos. Venga.

Hasta mañana. Hasta mañana.

-Pero, vamos a ver, tú...

¿tú sientes algo por ella? Porque esos ojillos...

-Ay, Elías, no me líes, que no.

Que no, yo simplemente...

quería tener un gesto de agradecimiento con ella

porque me cae bien y por todo lo que ella ha hecho conmigo.

-No lo admitas si no quieres, pero...

yo creo que debes aclarar tus sentimientos

porque hay oportunidades que no se vuelven a dar.

-¿Lo dices por experiencia?

¿Me estás hablando otra vez de ese tren que dejaste escapar?

-Tienes buena memoria, Nacha.

-Pero vamos a ver,

¿desde cuándo tenemos secretos tú y yo?

-No es ningún secreto,

ocurrió cuando estabas en Colombia y se quedó en nada.

-En nada en nada no diría yo,

porque se ve que te ha hecho un poso de esos que duelen.

Por María, ¿no? -Para, para,

que fue solo un beso y una noche.

-Explícate, carajo. ¿Qué pasó?

-Ella estaba empezando a tener una relación

con un tipo que conoció en las redes y...

me di cuenta de lo que sentía por ella

porque cada vez que me hablaba de él me ponía malo.

-Y todo este tiempo tan calladito, ¿no?

¿Y qué más pasó?

-Que nos quedamos una noche solos y nos dimos un beso.

-Eso ya me lo contaste, ¿pero qué más pasó?

-Pues nada, se quedó ahí.

Me entró un miedo, Nacha...

-¿Miedo por qué? Si María es tan independiente como tú.

-No sé, compañera, miedo a sentir otra vez.

A ilusionarme y luego me rechace, no sé.

Hace tanto tiempo que no tengo una relación que ni me acuerdo.

-Bueno, tranquilo que María está ahí.

-No sé, yo creo que está empezando a tener algo con el Jesús este.

Porque cada vez los veo están tonteando y "roneando"...

Tuve mi oportunidad y la dejé escapar.

Por eso no quiero que te pase a ti lo mismo.

Si sientes algo por ella, aclárate y vete a saco.

No te andes por las ramas:

"Me cae bien, es muy simpática..."

-¿Por qué no te vienes esta noche al concierto conmigo?

Tú tienes alma de "soul".

-Todo el mundo sabe que tengo el alma más negra de todo Distrito Sur.

-Pero es en Chueca, ¿eh? -Ah.

-¿Y te da vergüenza que te vean conmigo?

-A mí ninguna.

Nos vamos a hacer una foto esta noche y se la mandamos a Guerra.

-Pues ahí me vas a tener.

El párroco lo reconoció a la primera.

Hace poco que va la iglesia, pero le parece raro

encontrar a alguien tan seguro de su fe.

Los donativos que suelta en el cepillo también ayudan.

Por lo visto echó un sobre con mucho dinero,

una de las asiduas lo vio y alertó al sacristán.

Les han robado varias veces,

y cuando echan un donativo lo recogen. Este era de los gordos.

El perfecto cristiano.

No le habréis contado para qué le buscamos.

No, ni una palabra.

Pero al párroco le pareció extraño que fuésemos buscando a Petrovic.

Para él es una persona con un alma pura

que cumple sus deberes como cristiano.

Si el párroco supiera...

Tampoco podíamos insistir que nos contara qué le confesó.

Obviamente, está bajo secreto de confesión.

No quisimos poner en riesgo el operativo

preguntando mucho y que le fueran con el chivatazo.

Pero el párroco nos aseguró que hoy asistirá a misa de siete,

es la que se celebra en latín. Bueno, algo es algo.

Tenemos confirmación para preparar el operativo.

Y...

también hay algo más, Claudia.

Pues será malo, porque lo has dejado para el final.

Hay alguien más que lo está buscando.

No somos los primeros que han preguntado por Petrovic.

¿Y qué sabemos de ellos? Aparte de que se han adelantado.

Era solo uno.

Lo buscaba para darle un mensaje importante sobre su familia,

que su madre estaba muy enferma o algo así.

Hasta el párroco dudó de que eso fuera verdad,

le sonó a excusa. ¿Os ha dado descripción?

Poca cosa: mediana edad, moreno y español sin acento.

Pues con eso no hacemos nada.

Me preocupa que si ese tipo

tiene los mismos datos que nosotros tenemos de Petrovic,

podría poner en riesgo el operativo. Pero es nuestra oportunidad.

Y nos queda poco tiempo para prepararnos.

Es arriesgado, pero es mucho más seguro que lo del partido de fútbol.

Es nuestro barrio, lo conocemos

y podemos acotar la zona de la iglesia.

De acuerdo. ¿Tú qué vas a hacer?

Quedarme en comisaría y montar el operativo, no pisaré la calle.

Muy bien. Iker, vas con Elías, Nacha y Menéndez.

De incógnito.

Si hay tanta gente preguntando por él,

es posible que le haya llegado a sus oídos

que lo buscamos por la zona de la iglesia.

Será mejor que le esperen en los alrededores,

así no notará nada raro fuera ni dentro de la iglesia.

Muy bien. Que escuche su misa en latín y que salga bendecido.

Cero intervenciones, y cuando se vaya le seguís,

quiero que nos conduzca hasta la banda y los alijos.

Si lo detenemos a él primero,

seguro que los otros huyen y tarde o temprano se reorganizarán.

Entonces, esperamos que llegue, le dejamos entrar en misa

y cuando salga le seguimos hasta su cueva, y entonces ¿qué?

Cuando yo tenga confirmación de que ha entrado en la iglesia,

yo doy aviso a Bremón ya Jefatura.

Así, mientras le vais siguiendo, podré ir dando las localizaciones.

Y tendremos prevenido al Grupo Especial de Operaciones.

Sí, esos delincuentes no se andan con tonterías,

son exmilitares. No te preocupes.

Cuando tengamos la localización exacta de Petrovic con la banda,

los GEO entrarán en tromba.

Pero os apartáis y les dejáis trabajar a ellos.

No quiero heroicidades. ¿Quién será el inspector al mando?

Alicia. Pero sobre el terreno, tú recibirás las órdenes directas.

Ahora reuníos con Elías y Nacha y preparad el operativo.

También necesitaremos alguna unidad de apoyo próxima

por si algo sale mal. Deben permanecer cubiertos.

De acuerdo. Tienes dos K a tu disposición,

tú decides dónde los colocas.

Y hablad también con Fede para que esté alerta

por si le necesitáis.

¡Venga! A por ellos.

La verdad que fue una noche estupenda,

lo que pasa que esta mañana estaba de un denso...

-Fue una noche genial, y te lo debemos a ti.

Imagínate si no me cuentas el mosqueo de Espe lo que hubiera pasado.

-Me habría arrepentido de no ir, menos mal que tú me convenciste.

La verdad que me daba un poquito de mal rollo

porque estaba con unas pintas...

Pensé: "No voy a estar a la altura de las circunstancias".

Y menos de la compañía... -Anda, no digas tonterías,

pero si vas guapísimo. -¿En serio?

Tenía la americana hecha un guiñapo.

-Hola. -¿Qué tal?

-Aquí, tomando té.

¿Te encuentras bien?

-¿Yo? Sí, es que...

vengo de picar algo de La Parra y tenía un poco de sed.

-Ya. ¿Y seguro que eso es lo único que te pasa?

Porque estás muy rara.

-¿Yo? -Sí, sí,

estás inquieta o nerviosa y disimulas fatal.

¿A que sí? -Sí, sí, sí,

eres como un libro abierto.

Creo que le estás dando vueltas a algo en la cabeza...

-Está bien. Es que tengo la mosca detrás de la oreja,

después de una cosa que he visto.

Resulta que esta mañana llegó una chica a la comisaría,

jovencita, de veintipocos años,

muy clarita de piel, muy guapa,

y preguntó por el comisario, insistiendo para hablar con él.

Yo pensé que era urgente

y molesté a Bremón con la visita.

-Es que con el día tan movido que hemos tenido,

estaría el comisario con ganas de visitas...

-Pues la hizo pasar sin conocerla de nada.

Lo que pasa que la despachó muy pronto,

en unos pocos minutos ella salió con mala cara,

yo creo que no salió muy contenta.

-Pues no sé dónde está el misterio. -No, espera.

Es que después fui a La Parra y me la encontré tomándose algo,

y a la salida la vi hablando con el comisario

muy distendida, a mí me pareció que eran conocidos.

-Pero, por la mañana, ¿no te dijo lo que quería?

-No, y me cansé de preguntárselo.

-¿Crees que podría tratarse de una admiradora,

o una chica que está coqueteando con él?

-Yo, por lo poco que conozco al comisario,

es un hombre muy de su familia, de sus hijos...

No creo yo que le esté poniendo...

por detrás, ahí, ¿sabes?

¿Qué pasa? ¿Qué he dicho?

-Yo creo que deberíamos contárselo, ¿no? Porque...

al final acabará enterándose por ahí, y mejor que lo sepa por nosotras.

-Pero ¿enterarme de qué?

-A ver, el comisario y yo estuvimos saliendo hace unos meses.

-¿Qué comisario?

-¿Qué comisario va a ser? El único que tenemos.

-¿Bremón?

No, no puede ser... -Ya te digo yo que sí, puede ser.

-Bremón estuvo a punto de dejar a su mujer

y tuvimos una relación bastante intensa.

-Intensa, esa es la palabra.

-Espe... -No, no, ya yo...

-A ver, Emilio no era feliz con su mujer, quería dejarla.

Así que se fue de casa y entonces empezamos a salir.

El caso es que solo duramos unas semanas porque...

por desgracia, su mujer tuvo un accidente de tráfico.

Y la cosa se quedó ahí, en el pasado.

-Y Bremón se sintió obligado a...

-Como te he dicho, es una historia del pasado.

Te lo he contado porque ha salido el tema

y porque eres mi compañero de piso, pero...

no voy a volver a hablar de esto nunca más.

-O sea, que no terminó bien, que...

Perdón. Perdón...

-Perdonado.

-¿Lola y Bremón?

-Es que...

-Hola, Teresa, ¿has trasladado tu despacho?

-No. Estoy repasando unas notas

sobre un paciente que voy a recibir ahora.

-¿Puedo? -Sí, claro.

-Ahora entiendo lo del cuaderno,

te ayuda a recordar los detalles de cada paciente.

Recibes tanta gente que necesitas preparar la visita

para ubicarte donde lo dejaste la última vez.

-Suelo acordarme,

pero es mejor recurrir a las notas y no a la memoria.

-No hay nada peor para un paciente

que sentir que no se le está prestando atención.

-La verdad es que tu trabajo no debe ser nada fácil,

después de pasar horas escuchando los problemas de los pacientes,

dedicas tus ratos libres a repasar los casos.

-Tú tampoco dejas la placa hasta que llegas a casa, ¿no?

Perdona, pero me tengo que ir.

-Oye, espera un momento... -¿Sí?

-Es que creo que estoy empezando a sentir algo por ti.

Perdón por soltártelo así...

Pero esta mañana cuando te invité al concierto,

yo creí que lo hacía porque...

me caías bien, pero desde entonces no he dejado de pensar en ti,

todo el día.

-Lo que te ocurre es muy frecuente en nuestra profesión,

se llama transferencia.

-Me atraes y me gustaría conocerte un poco mejor

necesito saber lo que siento. -No te pongas a la defensiva.

Esto es una teoría de Freud que explica cómo el paciente

puede proyectar en su terapeuta contenido de su subconsciente,

reviviendo así vínculos afectivos del pasado.

-Yo no estoy confundida, sé perfectamente lo que siento.

-Nacha, esto ocurre muchas veces,

al final, conmigo hablas de todo,

y nuestra relación se impregna de esas reminiscencias

de otras relaciones pasadas.

Esta vez ha surgido el amor, pero podía haber surgido el odio.

-O sea, que, ¿esto te ha pasado más veces?

-Siempre hay algo de transferencia.

Nosotras hablamos de todo y esa sensación que tienes de alivio

o de incomodidad me la atribuyes a mí.

-Entonces también os puede pasar a vosotros, ¿no?

-Podría ser, pero nosotros tenemos nuestras herramientas,

y en cuanto a ti, nuestro código deontológico

nos obliga a interrumpir las sesiones inmediatamente.

-¿No vas a ser más mi psicóloga?

-No, yo no puedo seguir tratándote, eso tienes que entenderlo.

-¿Ya está? ¿Eso es todo?

-Puedo recomendarte un colega para que sigas con tu terapia.

Estás haciendo muchos avances, sería una pena que abandonaras ahora.

-La terapia... Solo me hablas de eso.

Ya no soy más tu paciente,

¿tus sentimientos dónde están, Teresa?

-Nacha, ¿qué pasa con tu móvil, por qué no lo coges?

Hola. -Hola, ¿qué tal?

-Perdona, estaba en silencio. ¿Qué pasó?

-Que tenemos una reunión para un operativo.

Ponte las pilas. Y disculpa. -Nada.

-A ver qué excusa te inventas ahora para no coger el móvil

fuera de comisaría. -Ya.

-María,

¿quieres dejar de mirarlos así que van a pensar cosas raras?

-No sé lo que me pasa,

que no les puedo quitar la vista de encima.

-Yo sí sé lo que te pasa,

que les estás mirando a ellos, pero, en realidad,

te estás viendo a ti con Jesús. -Tú qué sabrás.

-Lo único que sé es que ahora mismo estáis en un limbo sentimental.

-¿Un limbo sentimental?

-Eso significa que no sabéis si estáis en un sitio o en otro:

ni frío ni calor... -Mira tú.

¿Y cómo se sale de ese limbo?

-Pues hablando, y aclarando las cosas.

Y averiguando si estáis los dos en sintonía.

Si buscáis lo mismo...

-Buenas. -Buenas.

-¿Qué tal? ¿Dónde puedo dejaros esto, aquí?

-Ya nos has traído el pedido, te has debido confundir.

-No, son muestras que me ha dejado un proveedor nuevo,

y te las traigo para que me digas qué te parecen.

-Bueno, yo mucho de esto no entiendo,

ya con el té me confundo, con tanto color:

si rojo, verde, negro... -Que no,

seguro que podrás ayudarme, siempre lo haces.

-Ah, si trae las "chips" vegetales estas...

Esto lo piden mogollón de clientes en vez de patatas fritas.

-Ah, ¿sí? Pues primera noticia.

-Parece ser que llevan menos aceite,

que están como desecadas...

Y son menos indigestas.

-Pues habrá que probarlo.

-Pues gracias a las dos.

Espero vuestra opinión. -Gracias a ti.

Invitarás a Jesús a algo, ¿no? Por las molestias.

-Ah, claro. ¿Qué quieres tomar, Jesús?

-A estas horas me vendría bien un cafecito,

pero que sea descafeinado. -Muy bien.

-Pues sentaos que ahora mismo os lo llevo.

María, ¿tú quieres otro café?

-Ponme una infusión de esas y así las voy probando.

-Vale. -Gracias, Paty.

¿Aquí? -Sí.

-María, no quiero engañarte, pero...

esto de las muestras ha sido una excusa para poder hablar contigo

de lo que pasó ayer.

-Sí, yo también lo he estado pensando.

-Me lo pasé muy bien. -Sí, yo también.

-Y estoy muy a gusto contigo, pero es que lo de ayer...

-Ya sabía yo que había un pero. -Espera, espera...

Es que lo de ayer me...

supo a poco.

Me hubiera gustado que nos dejásemos llevar.

-¿Llevar a dónde? -Pues no sé...

hasta donde queramos.

Creo que ya... que ya...

tenemos edad para disfrutar un poco de la vida, ¿no?

-Pues, mira, sí. En eso estoy totalmente de acuerdo contigo.

-Solo te pido una cosa y es que...

que tengas un poco de paciencia conmigo.

Porque ya sabes que hace unos cuantos años que yo no...

vamos, que me siento un poco inseguro.

-Pero si tú eres un emprendedor, un empresario de éxito.

Mira, de momento, te puedo decir que vas divinamente.

Vamos, que...

si te veo en alguna ocasión despistado,

yo te lo haré saber, ¿vale?

Y espero que tú hagas lo mismo conmigo.

-Hecho.

-Hay que ver, que dos adultos como nosotros,

tengamos que darle tanto rodeo a la cosa.

-Pues sí, sí.

Antes, cuando te gustaba alguien, pues...

le preguntabas si quería salir contigo y...

y ya está, todo arreglado. -Sí.

-María...

¿quieres salir conmigo?

¿Sí? -Sí.

(Campanadas)

-Tocan a misa, ¿me copias?

Te escucho, estamos preparados.

Menéndez, ¿todo bien?

Este pinganillo no me ajusta bien, se me cae todo el rato.

¿Qué tal se nos ve así, Guevara?

Desde aquí se os ve bien,

pero Nacha debe tener un calentón que no veas...

Alegra esa cara, que en lugar de una pareja tonteando,

vamos a parecer dos polis de operativo.

No me digas... Vamos, relájate un poco.

Piensa en algo que te guste.

Claro, como si fuera tan fácil con tus manos a mi alrededor.

-Atención, se acerca alguien,

creo que es Petrovic con uno de sus matones.

-Entras tú primero y te aseguras que está todo despejado.

Yo iré a confesarme,

en el confesionario al lado de la capilla.

Ahí habrá un maletín con dinero.

Cuando estás seguro que está todo controlado,

lo coges y me esperas. Iremos a Sevilla.

Cuanto más lejos estemos del maldito este colombiano, mejor.

Lo que más rabia me da es perder el partido del Dinamo Zagreb,

pero irnos hoy es lo mejor que podemos hacer.

(Teléfono)

¿Cuántas veces te he dicho

que para ir a la iglesia tienes que apagar el teléfono?

(IKER Y NACHA RÍEN)

-¿Qué hacen ahí parados?

-Parece que se ha agachado a atarse los cordones, pero no se mueve.

-Mantenemos posiciones. Que a nadie se le note nada.

(Campanadas)

(Música de suspense)

(Disparos)

¡Petrovic, entrégate, estás rodeado!

¡Eh! ¡Suéltala!

-Si disparáis la mato.

-¡Suéltala!

-No os acerquéis más si no queréis que acabe con ella.

¡Tirad las armas al suelo!

¡Venga!

Eso es, buen chico.

Vosotros dos...

Que no tengo todo el día, ¡vamos!

Lanzadlas hacia mí. ¡Vamos!

¿Estás bien? No te preocupes.

Voy a avisar a unos compañeros, vendrán enseguida.

Tápate.

Alicia, ha habido un tiroteo.

Petrovic ha salido huyendo por el callejón,

Elías y Nacha van tras él.

Uno de los hombres de Petrovic tiene un impacto de bala.

"Recibido. La unidad de refuerzo ya está en camino".

"Mando una ambulancia para allá".

Hola, ¿qué tal? ¿En qué puedo ayudarle?

-Entra. Vamos, coño, entra. -La caja está vacía,

la mayoría de clientes ha pagado con tarjeta.

-No quiero tu puto dinero. Cállate y haz lo que yo te diga.

-Yo obedezco, pero baja al arma.

-Cuelga el cartel de cerrado, echa el cerrojo y baja las persianas.

Tú y yo vamos a pasar aquí un buen rato juntos.

Como intentes algo, eres hombre muerto.

¿Está claro? -Sí.

-¡Vamos!

(JESÚS RESPIRA NERVIOSO)

-A quien he visto más nervioso de lo habitual, es a Bremón.

Y creo que no tiene que ver solo con el caso.

¿Crees que tiene que ver con la chavalita de esta mañana?

-A ver, Lola, ¿cuál es exactamente la pregunta?

-A ver...

¿tú dirías que están liados?

-Yo ya se lo advertí una vez: a mí esto no me va a salpicar, ¿oyó?

Si a mí me vienen a buscar, es otro quien va a pagar esta cagada.

-Te juro que haré lo que haga falta para recuperar ese arma,

hágame caso.

(Puerta)

-¡Papá!

¿Estás ahí?

-¡Vamos! Abre la puerta.

Voy a pedir refuerzos para peinar el barrio.

Hay que establecer un cerco del que no pueda salir.

Están peinando los alrededores de la plaza,

y controladas las salidas de las circunvalaciones.

Lo tenemos muy cerca, no podemos dejarle escapar.

Yo creo que no ha intentado salir del barrio,

debe estar escondido por aquí como una rata.

-Has estado muy creíble, se nota que te gusta mentir.

-Ya te he dicho que no te delataría. Suéltanos, por favor.

Claudia, ¿alguna novedad sobre Petrovic y su banda?

Sí, el herido ha cantado.

Sabemos que la banda se oculta en una nave en el Polígono Sur.

Si actuamos rápido, les pillaremos antes de que sepan que los buscamos.

Cuando yo tenía 14 años,

14,

los milicianos me pusieron un rifle en las manos

y me dijeron que...

o matara y robara para ellos, o me iban a matar a mí.

¿Qué hubieras hecho tú?

-Pero ya no eres un niño de 14 años,

eres un adulto y puedes elegir.

-Ha habido un tiroteo. -¿Cómo?

-Ha habido un tiroteo en una iglesia, y uno de los malos se ha escapado.

-¿Que se ha escapado uno de la banda? -Se ha escapado,

pero seguro que lo pillamos.

-Si lo que quieres es un rehén, pues...

llévame a mí, colaboraré, te lo juro.

-No, el chaval es más creíble como rehén.

Da más pena, además no habla tanto.

Me tienes harto con tu verborrea de tendero.

¡Vamos, tira!

¿Qué esperas? ¿Quieres que te pegue un tiro?

-¿Qué haces? Ya has escuchado a Fede, nos tenemos que quedar aquí.

-Paty, que tengo el pálpito que a Jesús le ha pasado algo.

Que te lo digo yo.

-Pero ¿qué haces con eso, tendero? Tú no sabes manejar una pistola.

-Yo no estaría tan seguro.

  • Capítulo 234

Servir y proteger - Capítulo 234

05 abr 2018

El operativo montado por Miralles se complica y Petrovic huye de la policía tras un tiroteo. Isa, una estudiante de criminología, solicita una entrevista al comisario Bremón. Nacha comienza a ver a Teresa como algo más que una psicóloga.

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