www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
4534618
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 225 - ver ahora
Transcripción completa

¡Enfermera! Ha entrado en parada.

Ahora podría estar vivo, la medicina le podría haber curado.

-Deberías hacer un blog. ¿Cómo se llama este hombre?

-Justo Ramírez.

-Tú avísame cuando hagas la primera publicación.

Tengo un amigo en el departamento de prensa del cuerpo,

que, seguramente, nos ayudará a difundirlo.

-Estoy dispuesto a compensarle por el sufrimiento que siente,

y por las molestias que supondría cerrar ese blog.

-Largo de aquí.

¡Largo de aquí!

-¡Vamos! ¡Dale!

¡Cuidado, Nacha!

(Impacto)

-¿Está viva? ¿Está viva?

-Sí, tiene pulso. ¡Llama a una ambulancia!

¡Corre! -¡Dios mío, qué he hecho!

Yo creo que no estoy bien, inspectora,

y esa pudo ser la causa del accidente.

¿Por qué no estás bien? ¿A qué te refieres?

Desde hace unos días estoy sufriendo dolores de cabeza...

Visión borrosa.

Claudia, te lo advierto, voy a llegar al fondo de todo esto

y yo aprecio mucho a Nacha, pero si su negligencia

le cuesta la vida a Sandra Gil, todos lo vamos a lamentar.

¿Tienes antecedentes de migrañas en la familia?

-Sí, tengo dos tías que las sufren con frecuencia.

-Lamento decirte que suele ser hereditario,

igual tienes una migraña leve.

No creo que sea una secuela de una lesión cerebral.

-Los compañeros dicen que la víctima iba mirando el móvil

en el momento del atropello

y los testigos han declarado que...

prácticamente, se abalanzó sobre el coche.

Fue imposible evitar la colisión. Provocan accidentes, ¿para qué?

¿Para cobrar un seguro? No entiendo.

Si es así, a esta le salió mal porque ha muerto.

O se están suicidando.

Las cosas en Cali funcionaban porque teníamos infiltrados en la policía.

-Descuide, si hay algo que no falta en este país es gente ambiciosa.

-Pues tenga eso como prioridad.

Aproveche y averigüe todo lo que pueda sobre un tal Iker.

Póngale atención a ese oficial

porque puede estar dispuesto a aceptar nuestras sugerencias.

-¡Hombre, hola!

-Ay, qué sorpresa, Yayo.

Este es Iker, Yayo es mi compañero de aventuras.

Le estaba contado a Iker lo bien que lo pasamos anoche.

Aunque a mí se me fue la mano con el vino.

La verdad es que me gusta Iker

y puede que te haya utilizado para...

darle celos.

Yayo, te pido disculpas. Lo siento mucho.

-Julio sospecha,

y si no sospecha, le falta el canto de un duro.

Y esta noche nos llega un cargamento gordo.

-Sí, pero ese cargamento sale inmediatamente para Bruselas.

-Inmediatamente no, tiene que pasar la noche aquí,

y su hijo no es tonto.

-Usted se lleva bien con la gente de dinero del barrio, ¿no?

¡Ya está bien, Elías!

¿Entonces qué pasa con Fernando Quintero?

Eso digo yo, ¿qué pasa con Fernando Quintero?

Toda la comisaría sabe que es un narcotraficante

y nadie mueve un dedo para atraparlo.

¿Que nadie mueve un dedo?

¿Qué quiere? ¿Qué quiere?

(GRITA)

(Música emocionante)

¡Julio! -Pero ¿qué haces?

Me has dado un susto de muerte. -¿Qué haces tú aquí?

-¿Y a ti qué te importa?

Soy el hijo del jefe, no tengo que explicarte nada.

-¿Estás intentando abrir la caja? -Sí, ¿qué pasa?

Quiero saber si es verdad lo que he oído en La Parra.

-¿De qué hablas?

-Quiero descubrir cuál es la verdad de Transportes Quintero.

-¿Se puede saber qué has oído en el bar?

Cualquier duda que tengas me la puedes preguntar a mí.

-¿Que te puedo preguntar a ti?

Mira, Jairo, a mí no me sirven ya tus explicaciones.

Quiero ver lo que está pasando aquí.

-Julio,

no puedes abrir la caja. -Jairo, ¡qué te largues!

-Te lo pido por última vez, vete tú.

-No, vete tú de una puñetera vez.

Soy el hijo de tu jefe, haz lo que te ordeno.

-Julio, el jefe es tu padre, no tú,

y estás aquí sin su permiso. Así que, vete.

-Que te den.

¡Jairo!

¿Qué haces? ¡Jairo, devuélveme eso!

No me puedes dar órdenes, ¿te enteras?

-Mira, niñato, estate quieto. No quiero hacerte daño,

pero si continúas, llamaré a Seguridad.

A ellos no les importa sacarte a patadas.

-Soy el hijo de tu jefe... -Eso no significa nada para mí.

Piénsate bien si quieres seguir con esto, Julio.

Pero como tenga que llamar a Seguridad,

mañana serás el tema de conversación número uno de la empresa.

Todos los empleados sabrán que te colaste aquí

a escondidas, a fisgonearle a tu padre.

Y vas a dejarle en ridículo delante de su empresa, al jefe.

¿Crees que te va a perdonar fácilmente?

No seas tonto.

-Esto no va a quedar así.

-¡Ay...!

Por más que intento quitármelo de la cabeza,

todo me recuerda a Iker:

los coches de policía, los tíos con los que me cruzo...

Qué exagerada eres. No, de verdad.

Es lo que me contaste que te pasa ahora por la calle,

que solo ves bebés, carritos y ropa de embarazada.

Lo mismo me pasa, lo veo por todas partes.

Eso es porque estás obsesionada.

Mi terapeuta dice que es psicológico.

Sí, ya lo sé, pero saberlo no me ayuda a que desaparezca.

No puedo borrarlo de mi mente, te lo juro.

¿Sabes otra cosa que no puedo borrar de mi mente?

Mi embarazo. ¡Ah!

¿Y sabes quién está obsesionado también con tu embarazo?

¿Iker?

No tiene gracia.

Te hablo de tu padre. Me lo imaginaba.

Ayer me preguntó otra vez cómo estabas

porque no se atrevía a preguntártelo directamente

para no parecer un entrometido. Un poquito lo es, la verdad.

Y un exagerado. Mi padre es el obsesivo de la familia,

aunque con el camino que llevas con Iker, le vas a quitar el puesto.

(Puerta)

Hablando del rey de Roma...

Hola, hija. Me dijiste que llegara a esta hora, ¿no?

Papá, puedes venir a la hora que quieras.

Esta es tu casa.

Ya, pero no quiero que me sientas como un pesado.

O como un entrometido.

Ya sabes que no lo eres. Para nada, tío.

-Menos mal que he terminado antes la reunión de Lendoiro,

para llegar a tiempo.

-¿A tiempo de qué? ¿Pasa algo?

Le pedí a mi padre que viniera porque quería enseñarle algo.

Y a ti también.

Papá,

te presento

a tu nieto.

O nieta.

¿Esta cosita es nuestra?

Sí, me han confirmado que todo va conforme a lo previsto.

Ay, qué bonito es mi "sobri"...

He escuchado por primera vez el latido de su corazón.

Me he asustado un poco porque iba muy deprisa,

pero me ha dicho la ginecóloga que es normal,

que se ralentizará con el tiempo.

¡Ay, cuánto me alegro!

Abuelo, no dices nada, ¿qué te parece tu nieto?

Es que me he quedado sin palabras, no sé qué decir,

me ha pillado por sorpresa.

No sabía que tenías cita con la ginecóloga.

-Ni yo tampoco, lo juro.

No lo sabíais porque no os lo dije. Pero ya sabes, hija...

Ya sé que puedo contar con vosotros para todo,

y lo haré, pero estos primeros pasos me gustaría darlos sola.

¿Os parece? Claro que sí.

-¿Me dejas ver...

este bichito?

Te lo puedes quedar, papá.

¿De verdad? Sí, yo tengo otra copia.

Sabía que te haría mucha ilusión

y pedí una copia "ex profeso" para el abuelo.

Muchas gracias, hija, no sabes lo que supone para mí esto.

¿Te quedas a cenar? No, me encantaría, pero...

Montse me ha preparado algo especial por nuestro aniversario.

Entonces no hay más que hablar.

Yo sí me quedo a cenar, hoy no salgo. Ah, mira tú...

Pues me marcho corriendo al despacho

para recoger una documentación que necesito mañana a primera hora.

-Tío, estás obsesionado con el trabajo.

-No hablemos, no hablemos, que tú tampoco tienes remedio.

Bueno...

Adiós, papá.

"Ainhoa Basso, 16 años, natural de Alcorcón,

muere arrollada por un vehículo".

El conductor asegura que la chica se lanzó al coche

sin razón aparente, y todo esto sucedió

a las cinco de la tarde.

A la misma hora en que ocurrió el extraño atropello de Nacha.

Sí, y también iba mirando el móvil.

Un testigo presencial asegura que la chica caminaba por la calle

mirando la pantalla del teléfono.

Pensamos que ambos casos pueden tener alguna relación.

Yo ya dije que había algo raro,

que ese accidente no era normal. Yo lo sabía.

He pedido colaboración a la comisaría de Alcorcón,

me han mandado un vídeo rescatado del móvil de la chica.

Aún no lo he visto,

pero los de Alcorcón dicen que es una prueba concluyente.

¿A qué estamos esperando?

-"Ha llegado la hora,

son las cinco y lo voy a hacer.

Voy a lanzarme.

En el próximo coche lo haré".

-Dios mío, pero ¿cómo ha podido?

Está claro que se trata de un suicidio.

Es evidente que la chica se lanzó voluntariamente al coche.

Si conectamos los dos casos, podremos demostrar

que Sandra Gil no estaba despistada mirando el móvil,

muy al contrario, sabía lo que hacía.

Es una posibilidad, pero por desgracia,

no tenemos el móvil de Sandra para comprobarlo.

Se destrozó con el impacto.

Fede está intentando recuperar la información.

¿Te ha dicho cómo va con eso? La cosa está complicada.

Me consta que la UIT

está intentando arreglar el aparato como sea,

pero Fede me ha dicho que está seriamente dañado.

Recuérdale que el caso tiene máxima prioridad.

Sí, yo se lo digo, pero...

Yo sabía que este atropello no fue negligencia de Nacha.

Elías, vamos con calma, ¿eh?

Ni quiero más numeritos como el que me has montado en La Parra,

ni vamos a sacar conclusiones precipitadas

hasta tener todo el informe del móvil sobre la mesa.

¿Entendido? (ASIENTE)

Disculpad.

¿Sí?

Soy la mujer de Antonio Torres, ¿ha pasado algo?

De acuerdo, muchas gracias. Voy enseguida.

Voy para allá. ¿Qué ha pasado?

Antonio ha sufrido una agresión en la consulta.

Está hospitalizado. ¿Está bien?

No lo sé, solo me han dicho que está estable.

¿Te han dicho quién lo ha agredido? No sé ni quién ni por qué.

Me tenéis que disculpar. Me voy al hospital.

Te acompaño, que no estás en condiciones de conducir.

Estoy bien, de verdad, Quédate en comisaría, es mejor.

Llámame para lo que sea, sabes que puedes contar conmigo.

Lo mismo te digo. Sí, muchas gracias.

Os mantendré informados.

Montse, no se me ha olvidado el restaurante.

Es más, te tengo preparada una sorpresa muy especial.

-"¿Y no me vas a decir qué es?".

-Pues te puedo decir

que es algo muy muy pequeño,

que con el tiempo crecerá,

y sin lo que nunca más podremos vivir.

-"¿Pequeño y que no podemos vivir sin él?

No sé, dame alguna pista más". -Bueno, muy pronto lo vas a entender.

Te veo en el restaurante.

Un beso.

(Puerta)

¿Se puede saber qué haces aquí?

-Tranquilo, Marcelino, no he venido a discutir contigo

ni busco ninguna bronca, ni nada por el estilo.

Solo me gustaría hablar contigo de algo...

bastante importante.

¿Puedo pasar a tu despacho?

-No tengo mucho tiempo, me esperan. ¿Qué quieres?

-Es entrar aquí y me vienen a la cabeza

recuerdos de los buenos tiempos,

cuando éramos amigos y nos teníamos tanto aprecio.

-Ese tiempo está pasado y enterrado, del que, te juro, me arrepiento.

-No hables así, Marcelino.

Tampoco fueron tan malos tiempos,

y a ti te fue muy bien llevando mis negocios.

Ya sabes que pudiste montar todo esto gracias a mi dinero, ¿no?

-Como te digo, ese pasado está enterrado.

Nuestra relación personal y profesional terminó.

No compartimos nada en este momento.

-Bueno, yo no diría eso.

Hay alguien a quien tú y yo vamos a compartir el resto de nuestra vida:

Alicia. -Alicia no quiere saber nada de ti,

¿cuántas veces tengo que repetírtelo?

-No hace falta que lo repitas ni una sola vez más.

Ella te quiere a ti,

no a mí.

La has acompañado en sus triunfos y en sus fracasos.

Y siempre has estado a su lado en los momentos más difíciles.

Cuando ocurrió lo de Carmen,

ahora con lo de Rober,

con su embarazo...

Yo sé que tú siempre vas a estar ahí.

Y ella debería sentirse muy afortunada por tenerte a su lado.

-No sé si estás siendo sincero,

o el mejor actor del mundo. (QUINTERO RÍE)

-Te juro que no estoy fingiendo.

-No sería la primera vez que te viera interpretar un papel.

-Esta vez te aseguro que no.

¿Sabes por qué le di a Alicia

el dinero que necesitaba para tu rescate?

En cierta parte, por ti y por nuestra vieja amistad.

Pero, sobre todo, lo hice por ella,

porque no quería que Alicia se quedase sin...

sin el hombre al que más ha querido hasta ahora

a lo largo de toda su vida.

Yo sé que ella para ti es también lo que más quieres en este mundo,

y estoy seguro que estarías dispuesto a hacer

lo que sea por su propio bienestar,

por protegerla, por salvarla.

Por eso quería hablar contigo.

-No te entiendo, Fernando.

Alicia está bien, no necesita nada.

-Bueno, de momento, sí, pero ¿por cuánto tiempo?

¿Qué te han hecho, Antonio?

No te asustes,

es más aparatoso que otra cosa.

No te asustes, no pasa nada.

¿Qué te han dicho los médicos?

Que solo hay hematomas, no tengo nada roto.

En dos días estoy en la calle.

No te lo crees ni tú.

Menudo susto me he llevado, casi me da un infarto.

No te asustes que no pasa nada, de verdad.

Tranquila. Mira, Antonio,

esos tíos han ido a hacerte daño,

y ahora me vas a decir qué es lo que ha pasado.

Es que ocurrió todo muy rápido.

Entraron tres embozados en la consulta

y, sin mediar palabra,

empezaron a darme golpes.

Eso no tiene ningún sentido. Sí que lo tiene.

¿Qué quieres decir?

No te lo había contado, pero esta tarde

fue a verme a la consulta Justo Ramírez.

¿Ha estado en la consulta?

Sí, quería que cerrara el blog donde denuncio sus estafas.

No me sorprende, le debes estar haciendo pupa con ese blog.

Solo advierto a la gente del peligro de caer en sus redes.

En fin, estaba muy nervioso

y me amenazó con demandarme.

¿Y tú qué le dijiste?

Que no.

Fue entonces cuando intentó sobornarme.

¿Te ofreció dinero? Sí, por mi silencio.

Le dije que no,

y lo eché de la consulta.

O sea, que te intenta sobornar,

tú te niegas, y a las dos horas te dan una paliza.

Pues blanco y en botella, vamos. Él te ha mandado a los matones.

Pues me temo que sí.

¿Por qué no me dijiste nada de la visita?

No quería que te pusieses nerviosa.

Y, aparte,

me ibas a echar un rapapolvo

por no cerrar el blog como me dijiste.

Yo solo te dije que ese blog te podía traer problemas,

y ahí los tienes.

Por lo menos hemos estado contando la verdad.

El blog ha tenido mucho éxito,

por eso está tan nervioso ese canalla.

Ay, Dios mío...

Tendría que haber estado yo más encima de este asunto.

Lo importante es que logré quitarle el pañuelo

a uno de los matones

y pude ver su cara.

¿Quieres decir que podrías hacer una identificación?

Sí, cuanto antes.

Si me traéis el archivo de los fichados...

tengo su rostro grabado aquí.

Puedo identificarlo perfectamente.

¿Estás seguro de que estás en condiciones de hacerlo?

La enfermera me ha dicho que tienes que descansar.

Mira, me he prometido a mí mismo que no voy a parar

hasta que pillen al causante de la muerte de Mateo,

y eso es lo que voy a hacer.

Voy a llamar a Elías

para que traiga el portátil con el archivo de fichados.

Que tengas claro que de aquí no me muevo.

Gracias.

-Alicia es policía y trabaja en la calle,

¿y si sufre un accidente durante una persecución?

¿Y si resulta víctima de una agresión?

-No hace falta que me recuerdes lo que vivo a diario.

-Ya sé que no hace falta que te lo recuerde, pero sabes

tan bien como yo el riesgo que está asumiendo en las calles

en su estado. Distrito Sur no es un barrio tranquilo.

Fíjate, sin ir más lejos,

a la madre de mi empleado, Jairo, a Felisa,

la atracaron el otro día a mano armada.

Si no llega a ser por Alicia...

-Lo sé.

-¿Y si le hubieran disparado?

¿Qué pasa?

¿Y si durante el forcejeo recibe algún golpe que sea peligroso?

¿Qué necesidad hay de correr todo ese riesgo?

-Intenté hace tiempo que abandonara la comisaría,

Alicia tuvo la oportunidad de conseguir un puesto en Europol,

pero es inútil, no quiere ni oír hablar de ello.

-Pero las cosas han cambiado, ¿no?

Por desgracia, ahora no está Rober.

Él era quien la podía tener más unida al barrio.

Pero ahora hay otra persona por la que se tiene que preocupar

y que es mucho más importante.

-Su hijo.

-Nuestro nieto.

Me he fijado antes, ¿eso es...

lo que creo que es?

-Sí, su primera ecografía.

-¿Puedo?

Gracias.

Qué cosa más pequeña, ¿verdad?

Alicia debería solicitar el traslado,

y no solo por su propio bien, sino por el de esta criatura,

por el de este niño.

Eso de Europol está muy bien. La sede está en La Haya, ¿no?

No creo que ni a ti ni a mí nos guste tenerla tan lejos.

Debería pedir traslado a otro distrito

que fuese mucho más tranquilo.

-Será muy difícil convencerla.

-Pero a ti te hará caso,

tú eres el único que la puede convencer.

Y estoy seguro que tu mujer

no va a tener ningún problema para conseguirle ese traslado.

A mí me encantaría hablar con ella,

pero sabes perfectamente que no va a querer escucharme.

Por eso estoy aquí

hablando contigo, porque...

creo que entre todos,

podríamos hacer lo posible para que Alicia cambie de opinión.

-Muy bien, hablaré con ella.

Estoy de acuerdo en que hay que evitarle

riesgos innecesarios.

-Gracias, Marcelino, de corazón.

Sabía que podía contar contigo.

Está bien...

Solo quiero pedirte una cosa más.

Por favor, cuando hables con ella,

tenme al tanto de lo que te diga o de lo que haga, ¿vale?

Te lo pido por favor.

Gracias, otra vez.

Hasta luego.

-Pues sí, todavía no me puedo creer

lo bien que nos hemos adaptado a vivir los tres juntos.

No hemos tenido ni un roce.

-Estábamos predestinados a vivir juntos en el piso.

-Además, como vamos juntos al trabajo

nos va bien para hacer la compra y todo eso.

-Sí.

Estaba pensando en hacer el bonito marinado.

¿Qué te parece? Cena ligera para tres.

-¿Qué me parece?

Ni una palabra más, te ayudo ahora mismo.

Hola, Lola. -Hola.

-Adivina lo que va a preparar Fede para cenar.

-No tengo hambre, gracias.

-Si no me has dejado ni cantarte el menú.

-De verdad, Espe, déjalo.

-Pues nada,

tú te lo pierdes, nosotros vamos a cocinar.

-Vosotros no vais a ninguna parte.

Quiero decir que...

que tengo que hablar con vosotros antes de la cena,

os estaba esperando -Pues si nos estabas esperando...

-Pues tú dirás. -Sí, yo diré.

Cuando he salido de comisaría

he ido a hacer unas compras por el barrio

y ¿a que no sabéis a quién me he encontrado?

-Ni idea, ¿a quién?

-A Paula. -¿La candidata?

-La que era la candidata ideal para compartir piso con nosotras,

la que tanto deseábamos.

Resulta que hubo un malentendido,

y, por esa misma razón, no pudo venir a vivir con nosotras.

-¿Cómo que hubo un malentendido?

-Pues sí, Espe, pero a lo mejor Fede nos lo aclara.

-He sido yo, sí.

-¿De qué estáis hablando? -¿Lo cuentas tú o lo hago yo?

-Es que no me entero de nada.

-Hablo de lo mentiroso y ruin que ha llegado a ser Fede.

-Por favor, de verdad, explicádmelo de una vez.

-Resulta que Fede escribió un mail a Paula

diciéndole que ya habíamos alquilado la habitación.

-¿Para que Paula se olvidara del piso y tú entraras a vivir con nosotras?

-Qué forma más rastrera de engañarnos.

-Lo siento, lo siento de verdad, yo...

sé que he hecho mal y que no he ido con la verdad por delante,

pero no quería dejar pasar esta oportunidad.

Tenía miedo de que me echarais,

ahora que Paula, la candidata ideal, está rondando por aquí.

-Y por eso le mentiste.

-No me lo puedo creer.

¿Tú?

-Lo siento, dejadme explicarlo. -Coge tus cosas y vete de esta casa.

-Lola, tú me conoces bien, sabes que no soy mala persona.

-Si hay algo que no soporto en esta vida, es la mentira.

Así que, por favor, vete ya.

(Puerta)

-Hola.

Esta visto que para que seamos puntuales

tengo que venir yo aquí y llevarte a rastras.

-Es que he estado entretenido.

-¿Y cuál es esa sorpresa que me tenías preparada?

-Cierra los ojos.

-A ver con qué me sales...

-Siéntate.

Ya puedes abrirlos.

-Ay... ¡es de Alicia!

No tenía ni idea de que ya tenía su primera ecografía.

-Ni yo hasta que me la ha regalado.

Mira: "Para el abuelo".

-¿Y ya sabemos si va a ser niño o niña?

-No, no sabemos nada.

Pero ella está bien.

-¿Y por qué lo dices así?

¿Hay algo que te preocupa? -No, Alicia está bien,

pero no sé...

si las cosas se tuercen.

-En un embarazo se puede torcer alguna cosa, pero...

hay que pensar que no va a ser así.

-No me refiero a la salud de Alicia,

sino a su trabajo.

Verás,

ha estado aquí Quintero.

-¿Y qué quería?

-Me ha dicho que está preocupado porque Alicia sale a patrullar

y corre un riesgo que no podemos controlar.

Y yo pienso lo mismo,

que debería estar trabajando lejos de la calle.

-Sí, en breve la pasarán a las oficinas.

-No nos referimos solamente a eso,

sino a que tuviera otro tipo de trabajo,

como el que hablamos de La Haya.

-Puedo mover mis contactos.

Pero primero Alicia tendría que pedir el traslado,

y, para eso, la tendrás que convencer tú.

-Voy a intentarlo.

Las circunstancias han cambiado

y ya no hay nada que la ate a Distrito Sur.

-Lo que no me termino de creer

es que hayáis podido tener una conversación civilizada

Quintero y tú y que os hayáis puesto de acuerdo en algo.

-Pues sí, nos hemos puesto de acuerdo.

Y ha dicho algo que me ha tocado:

ha reconocido que Alicia solo me quiere a mí,

y que soy el mejor padre que podría tener.

Hasta se ha emocionado con la ecografía.

-Los bebés amansan a las fieras.

-No sé, he sentido que...

que Quintero era sincero,

y que realmente quiere a Alicia.

-Es que es lógico,

Quintero también es su padre.

Ya sé que no te gusta oírlo,

pero pienso que ya estás en condiciones

de empezar a aceptarlo. Esa es la realidad.

Quintero también es su padre.

Es normal que se preocupe por su bienestar, igual que tú.

-Sí, quizá tengas razón.

-Los dos queréis lo mejor para ella.

Y vámonos ya al restaurante,

que como sigamos así, vamos a cenar a media noche.

-¿Y qué más da?

Los turistas extranjeros lo hacen a media noche.

-Y si te parece también pedimos paella.

(MARCELINO RÍE)

-Cuanto más lo pienso, menos me lo creo.

¿Nuestro Fede?

-Pues ya ves, a veces las personas son una caja de sorpresas,

pero para mal.

-Seguro que tiene una razón. A mí me contó

que vivía en un cuchitril, y tendría una vecina infernal

que le hacía la vida imposible. -O en un orfanato, como Oliver Twist.

Espe, por favor, deja de buscarle excusas baratas, que no.

Lo hizo porque se encaprichó con la habitación,

por eso y por orgullo.

Se le metió en la cabeza meterse en casa

y hasta que no lo ha conseguido no ha parado.

-Me llevo...

una maleta, mañana vendrá una furgoneta a por el resto.

-Pues me parece muy bien.

-Sé que llego tarde y que seguramente me vais a decir eso, pero...

quería deciros que lo siento.

-Efectivamente, sí, llegas muy tarde.

-Lola, por favor, deja que hable.

A ver, Fede, sigue.

-Yo solo quería...

demostrarme y demostraros que...

que no soy tan raro, y que también...

se puede convivir conmigo sin ningún problema.

-Justo antes estábamos hablando de eso,

de que no hemos tenido ningún roce.

-Pero sé que me he pasado con todo esto.

-Efectivamente, te has pasado de listo.

-¿Dónde vas a vivir?

-Voy a pillar una habitación barata en una pensión para estos días.

Y luego ya veré.

Quería que supierais que...

que no se puede tener mejores compañeras de piso que vosotras.

Bueno, y quería daros las gracias.

Con vosotras aquí he sido...

he sido muy feliz y me he sentido...

integrado como nunca antes en mi vida.

-¿Lo ves, Lola? ¿Ves cómo había una razón?

Fede se siente solo y por eso quería vivir con nosotras.

-No es eso lo que ha dicho.

-No lo ha dicho con esas palabras porque...

es muy duro reconocer que uno no tiene amigos,

y porque sonaría a excusa inventada, pero es evidente que es así.

Fede ha sido un compañero estupendo:

limpio, ordenado... Y gracias a él cazamos al dron.

Ha demostrado que con él se puede vivir de maravilla.

-No sé, no estoy tan segura de eso, Espe.

-Ah, ¿no?

Pues dime una sola cosa que te haya molestado.

-Pues mira...

Que no se me ocurre nada ahora. -¿Ves?

Pues vamos a admitirlo de nuevo.

Él solo quería formar parte de algo, ya está.

Es verdad que lo que hizo está muy mal,

pero habrá aprendido la lección.

Y ahora te voy a hacer la pregunta definitiva.

Las dos estábamos convencidas de que Paula era la candidata ideal.

Ahora que conoces a Fede y has convivido con él, dime,

¿lo cambiarías por Paula o por cualquier otra chica?

-Tienes razón.

Está bien, me has convencido.

Que... Que se quede.

-¡Ay, claro que sí!

Voy a ver si lo pillo en el ascensor.

Fede, ¿qué haces ahí? Pasa, hombre, pasa.

-Espero que Justo Ramírez reciba pronto su merecido.

Estos farsantes son un peligro para la gente.

-Bueno, para eso he creado el blog,

para denunciar a esos desgraciados

que se aprovechan de la desesperación de la gente.

-La verdad es que le has echado un par de pelotas.

Bueno, a ver si tenemos suerte y lo identificas,

y tendremos una buena excusa

para detenerlo. Venga, a ver si hay suerte.

Este no.

No.

Tenía más pelo.

En eso no te fijes, la gente cambia con el pelo.

Tanto pelo no.

Qué va, hombre, los ojos mucho más grandes.

¿Este es un delincuente?

Venga ya,

tiene pinta de no haber roto un plato en su vida.

-Antonio, no hace falta que comentes todas las fotos,

solo las que te resulten familiares.

-No.

No tenía pendientes.

Tampoco...

Este es, en serio.

¿Estás seguro? Totalmente seguro.

-Se le conoce como el Palomo, es un matón que se vende...

al mejor postor.

Ha estado en la cárcel varias veces por palizas y altercados.

¿Sabes dónde lo podemos encontrar?

Sí, suele parar en unos billares que hay en el centro.

Me voy para allá. Pero ¿tú solo?

Cuanto antes mejor, además lo conozco

y seguro que canta y nos lleva directos a Justo Ramírez.

Escucha, Elías,

no corras riesgos innecesarios, esta gente es violenta.

Tranquila, jefa, que sé lo que me hago.

-Gracias, Elías. Dale recuerdos de mi parte.

-Venga.

¿Estás seguro? Totalmente.

-Julio, ¿qué tal?

Discúlpame si llego un poco tarde,

pero me he entretenido por un asunto importante.

-Me gustaría que habláramos, papá.

-Sí, hombre, claro.

¿Qué pasa?

-Esta noche tu querido Jairo,

me ha humillado en la oficina. -¿Cómo que te ha humillado?

¿Qué ha pasado? -Papá, no me tomes por imbécil.

Seguro que ya te ha ido con el cuento.

-Nadie me ha venido con ningún cuento,

ni sé que haya pasado nada,

así que, será mejor que me lo cuentes tú.

-Escuché al comisario Bremón hablando en La Parra con otro policía

que insistía mucho que andas metido en negocios turbios.

Negocios de narcotráfico.

-¿Qué más has escuchado?

-Que todo el mundo en comisaría sabe cuál es tu verdadero negocio.

Que lo de los transportes es solo una tapadera.

Por eso decidí averiguar la verdad.

-¿Cómo?

¿Y qué has hecho?

-Me pasé por las oficinas hace un rato,

cuando supuestamente...

no había nadie.

Quería saber lo que ocultabas en las cajas

que tenías en el despacho apiladas.

Estaba intentando abrir una de ellas,

y apareció Jairo y me echó de malas maneras.

-¿Cómo que te echó de malas maneras? -Me empujó contra la pared, papá.

Y no llegó a pegarme, pero está claro que me tiene ganas.

Soy tu hijo.

¿Cómo se atreve a tratarme así?

-Espera, espera... Espera un momento.

Vamos a ir por partes.

En primer lugar,

el policía ese que dices que hablaba con el comisario,

¿no sería un tipo más o menos de mi edad,

delgado,

con el pelo blanco y también con barba?

-Sí. -¿Y no se llamaría Elías Guevara?

-Es él.

¿Lo conoces? -¿Cómo no lo voy a conocer?

Ese hombre me la tiene jurada desde hace tiempo

y va soltando mucha mierda sobre mí por el barrio.

-¿Por qué hace eso?

-Supongo que porque es un exalcohólico.

Mientras yo trabajaba duro para levantar la empresa

él estaba suplicando en las barras de los bares por una copa.

Es un amargado, hasta su familia le dejó hace un tiempo.

Y creo que no soporta que otros hayamos triunfado

mientras él sigue siendo un policía fracasado.

-No tiene pinta de borracho.

-Ya te digo que se ha rehabilitado, es un exalcohólico.

Pero te puedo decir

que lo que siente por mí no es solo envidia.

Verás, hay algo que...

algo que yo le hice hace unos años y que no debería de haber hecho.

Le obligué a ponerse a cuatro patas,

ladrando como un perro, suplicando por una copa.

-Papá, ¿por qué hiciste eso?

Es algo muy cruel. -Lo sé, hijo, lo sé,

y no me siento nada orgulloso, te lo estoy diciendo,

incluso hace unos meses llegué a pedirle perdón,

pero creo que se ofendió todavía más, y...

desde entonces me la tiene más jurada.

-¿Y por qué te registraron dos veces la empresa?

-¿También has oído eso?

No lo sé, supongo que por todo esto que te estoy contando,

por la manía que me tiene Elías Guevara.

Vinieron dos veces a registrar la empresa,

pero no encontraron nada.

Y ha quedado sobradamente demostrado

que Transportes Quintero es una empresa limpia,

que tiene también sus cuentas limpias, así que...

Si no me equivoco, el comisario ha dejado ya de escucharle.

-Sí, eso parece.

-Hijo, no merece la pena que hagas caso a lo que oyes,

a lo que Elías Guevara va diciendo sobre mí, porque...

te aseguro que es un amargado y que no para de meterse en líos.

Hasta hace poco estuvo suspendido de empleo y sueldo

por agredir a un detenido.

-Yo no tenía ni idea de todo eso.

Ahora me explico por qué el comisario parecía tan incómodo con él

y le mandó callar.

-Ya.

Bueno, aclarado este asunto,

vamos a hablar ahora de las cajas. -Papá, no hace falta...

-Sí que hace falta, hijo, y es muy necesario.

Eres mi hijo,

y yo quiero darte explicaciones.

Verás, esas cajas forman parte

de un pedido muy delicado de un cliente...

de confianza, que me pidió que tuviese mucho cuidado.

Así que, no quería dejarlas en el almacén

para que ninguno de esos cafres pudiese estropear algo,

romper algo, ya me entiendes...

Pero mañana mismo salen para Bruselas.

-Perdona si he dudado de ti.

-Verás, con respecto a Jairo, también quiero decirte que...

apoyo totalmente lo que ha hecho.

Porque tenía órdenes mías.

Le dije que nadie que no fuese ni él ni yo podía entrar en mi despacho.

Y eso también te incluye a ti.

-Que sí, que lo entiendo.

-Me ha dolido mucho esto que me estás contando, Julio.

Me ha dolido que llegues a sospechar de mí,

y sobre todo, que hayas entrado en mi despacho para espiarme.

Quiero que lo tengas en cuenta. -Papá, perdóname.

Tienes razón, tendría que haberte preguntado a ti primero.

Lo siento.

No volverá a pasar. -Eso espero.

Ahora, será mejor que te vayas a dormir,

que ha sido un día bastante largo y bastante duro.

-Buenas noches.

(SUSPIRA)

Jairo, soy yo.

Sí, acabo de ver todas tus llamadas,

discúlpame, tenía el teléfono en silencio.

No, no te preocupes, ya lo sé todo, me lo ha dicho Julio.

Quédate ahí, en media hora estoy en el despacho, ¿vale?

Espérame. Hasta ahora.

-Venga, no pongas esa cara.

Sabes que has hecho lo correcto.

El desgraciado que te ha contratado merece más que tú ir a la cárcel.

Y el juez tendrá en consideración que has colaborado con nosotros.

¡Antúnez! Eso sí...

una noche en el calabozo no te la quita nadie, macho.

Si eres tan amable de acompañar al señor a la "suite"...

Cómo te envidio, Guevara, un detenido.

¿Qué pasa, Iker? ¿Te aburres?

¿Que si me aburro?

Yo creo que esta es la guardia más aburrida de toda mi vida.

Si tienes ganas de fiesta te invito a acompañarme.

¿En serio?

Voy a trincar a un buen pajarraco. ¿De qué se trata?

Un tío que ha contratado a unos matones

para darle una paliza al marido de Miralles.

No jodas, ¿está bien?

Se puede decir que se ha librado de esta, pero está en el hospital

lleno de moratones. Te acompaño a pillar a ese.

Espera un segundo.

Claudia. "Dime, Elías".

Oye, que el matón este ha cantado al final.

Lo había contratado el listo este, como pensábamos.

"Ya sabes lo siguiente que hay que hacer".

Sí, vamos Iker y yo a detenerlo ahora.

Te mantengo informada. Venga.

Marchando, vamos a detener al tal Justo Ramírez.

¿Justo Ramírez? Alicia y yo no encontramos nada.

Pues ahora tiene un buen marrón encima. Vamos.

(Puerta)

¿Puedo pasar?

-Estaba a punto de apagar la luz.

-Solo quería darte las gracias.

-Ya me las has dado.

-Ya, pero quería explicarme.

-Pasa.

-Bueno, pues...

sé que...

sé que Espe ha tenido mucho que ver para que me perdonéis.

Pero como tú has sido la que ha cedido, quería que supieras

que me importa mucho esto que has hecho por mí.

-Has estado muy convincente, en todo el rollo que nos has contado

de lo integrado que te sentías en el piso.

Cuando nos suplantaste la identidad en internet

también nos la colaste. Eres un experto.

-Te aseguro que no estaba fingiendo.

Mira, yo soy un metepatas

y un inútil.

Desde pequeño todo el mundo me tenía tirria.

-Eras el patito feo, ¿no?

-Un poco eso, sí.

Y el típico niño repelente

que decía cosas cuando no tenía que decir...

Un repipi que le caía mal a todo el mundo:

a mis compañeros, a mis profesores... incluso a mi familia.

-Algún amigo tendrías.

-Sí, muchísimos.

Todos... todos invisibles.

Todos aquí, en la cabeza.

Era el marginado.

Luego aparecieron los ordenadores

y se convirtieron en mis mejores amigos.

-He de reconocer que eres un buen informático.

-Debe ser lo único que hago bien,

porque con la gente no...

no sé comportarme, no sé qué decir.

Las personas no vienen con un manual de instrucciones.

Y cuando les haces daño

no puedes darle al botón de suprimir y resetearlo.

-En eso tienes toda la razón.

Cuando haces daño a alguien es muy difícil volver atrás.

Sé de lo que hablas.

-Yo sé que no caigo bien de entrada,

si no, que se lo digan a Espe.

Empezamos muy mal ella y yo. -Sí.

Ella me decía todo el rato que eras un friki,

sabelotodo de mucho cuidado.

-Luego empecé a caerle mejor y...

y vino el piso...

y luego te conocí a ti...

y me hice a la idea de que este podía ser mi sitio.

Un sitio donde estar feliz,

donde sentirme seguro.

-Nosotras también estábamos bien contigo,

eres un gran compañero de piso.

-¿En serio?

No sabes lo que ha sido para mí la convivencia con vosotras.

Estar los tres viendo pelis,

o cocinar juntos...

O pillar al tío del dron.

-En eso estuviste muy hábil, te lo agradezco.

-De verdad que...

hacía mucho tiempo que no me sentía tan integrado como aquí.

Muchísimas gracias por darme esta segunda oportunidad.

Os aseguro que no la voy a desaprovechar

y que no os voy a fallar.

-Borrón y cuenta nueva, ¿vale?

Yo también he sido una borde contigo.

-No, no, para nada.

Bueno pues...

me voy a dormir.

Buenas noches. -Que descanses.

-Esta es la justicia de este país, están deteniendo a un inocente.

-Te hemos dicho que tienes derecho a estar callado.

-Yo lo que hago es curar a la gente, no contrato matones de tres al cuarto

para dar palizas a médicos.

¿En qué cabeza cabe algo así?

-¿Tú cómo sabes que eran matones del tres al cuarto

y no sicarios profesionales?

-Lo he dicho al tuntún, es una forma de hablar.

-Tampoco hemos dicho que fueran varios atacantes.

Al leerte los derechos solo he mencionado

que te detenemos por un delito de lesiones contra Antonio Torres.

Intentáis confundirme.

No dijisteis que la víctima era médico,

pero yo conozco perfectamente la profesión del señor Torres.

-Nos está dando todos los detalles.

-Pero si yo no he dicho nada. -Y lo has dicho todo.

Deberías creer que te hemos detenido por haberle dado tú la paliza.

Y tú nos hablas de unos matones.

-Porque yo soy incapaz de pegar a nadie.

Eso tendrá que decirlo el juez, ¿no?

Pero ¿qué juez?

Esta es una detención completamente ilegal.

Estáis poniendo frases en mi boca que yo no he dicho,

yo no contraté a nadie.

-Tú sigue cantando, pequeño ruiseñor.

-Me estáis liando, lo sabéis, yo soy inocente.

-Muy bien, señor inocente,

a ver si mantiene las mismas palabras en la sala de interrogatorios.

-Quiero hablar con mi abogado.

Tú no te preocupes que lo vas a tener,

pero porque lo vas a necesitar.

Por aquí.

-Jairo.

-Menos mal que ha venido porque estaba acojonado.

-Tranquilízate y no te pongas más nervioso.

-¿Que no me ponga nervioso?

Su hijo ha estado a punto de descubrirlo todo.

-Pero no lo ha hecho, ¿no?

-No lo ha hecho por los pelos.

¿Por qué se cree que sigo aquí? Estoy haciendo guardia.

Cada vez que oía un ruido pensaba que era su hijo con la policía.

-Pero no ha visto nada, ¿verdad?

-De milagro.

-¡Cállate, Jairo! Me estás poniendo nervioso a mí.

-¿Por qué no ha cogido el teléfono antes?

-Tienes razón, Jairo,

he ido a ver a Marcelino Ocaña esta tarde

y puse el teléfono en silencio.

Al salir se me olvidó conectar el sonido.

-Ya me imaginaba que había pasado algo.

No importa.

Menos mal que me ha dado por venir por las oficinas.

Si no llego a venir tendríamos un buen marrón aquí.

-Has hecho bien en venir, hijo.

-Lo último que yo quiero es ir a la cárcel.

Que voy a ser tío, y usted va a ser abuelo.

No se ría, ese niño no puede crecer con el padre muerto

y media familia presa. -¿Quieres dejarte de tonterías?

Eso no va a pasar, no te montes más películas raras en la cabeza.

-No es ninguna película, era Julio aquí con un cúter

a punto de abrir la caja y destapar el pastel.

-¿Te quieres callar de una maldita vez?

Solo quiero saber qué demonios ha pasado,

pero Julio me ha dicho que lo has empujado contra la pared.

-Dios mío, claro que lo he empujado, lo he puesto contra la puerta.

Y lo he amenazado para que se fuese, estaba fuera de sí.

-A ver, Jairo, yo no te estoy acusando de nada,

solo quiero saber exactamente qué ha pasado, ya está.

-Lo que ha pasado es que lo he puesto contra la puerta,

le he hecho fuerza con el brazo y le he dicho cuatro cosas

porque, si no, no se iba.

Pero veo difícil que Julio vuelva a confiar en mí.

-Por eso no te preocupes, ya he hablado yo con él,

le he dicho que eres mi mano derecha, mi hombre de confianza,

y que lo mejor para él será llevarse bien contigo.

Lo que quiero que hagas es que aflojes un poquito con él,

¿de acuerdo? -¿Le ha contado por qué estaba así?

-Sí, me ha dicho que estaba en el bar La Parra

y escuchó hablar a Elías Guevara con el comisario Bremón

diciéndole lo de siempre:

que si soy un narcotraficante, que si por aquí, que si por allá...

En fin, ya sabes. -Lo intuía.

¿Y usted qué le ha dicho?

-Pues qué le voy a decir, que Elías Guevara me la tiene jurada

desde hace tiempo y que no le haga caso,

que solo dice tonterías.

Afortunadamente, Julio no ha visto nada por aquí.

-Afortunadamente, sí.

Pero...

yo espero que no vuelva a meter las narices por aquí.

-No te preocupes, ya me encargo yo de eso.

Lo que tenemos que hacer urgentemente es sacar todo este material de aquí.

-No se preocupe, el camión está listo abajo.

Visto lo visto, tuve que adelantar la entrega.

-Entonces vamos a revisar aquello y sacamos esto de aquí.

-Claudia...

Dime.

No le digas a Olga que estoy en el hospital.

No pensaba, cariño.

Sería preocuparla sin necesidad.

¿Y si está llamando a casa? Ya nos inventaremos algo.

Deberías contárselo tú cuando te den el alta.

Eso voy a hacer.

Para qué preocuparla sin motivo, ¿no?

¿Cómo te encuentras? Bien.

¿No te duele? No.

Con todos los calmantes que me han dado no me duele.

Oye, vete a casa si quieres.

De eso nada. Yo no me voy de aquí, me quedo a pasar la noche contigo.

Tengo a las enfermeras si necesito algo.

Tú tienes que dormir,

tendrás un día duro mañana en la comisaría.

No, que yo sé lo que es estar en casa sola.

Lo pasé fatal cuando estuviste en París.

Ah, ¿sí? Eso no me lo habías contado.

Pues te lo cuento ahora.

Volver de comisaría, y que estuviera la casa sola

me daba mucha tristeza que me moría.

De aquí no me saca nadie.

(RÍE)

¿Te acuerdas?

Cuando operaron a Olga de apendicitis, con seis años,

nos quedamos los dos a dormir aquí.

Y eso que solo había un sillón.

Ella no quería que nos fuéramos de su lado.

Tuvimos que dormir los dos...

los tres así.

Y solo se tranquilizó cuando...

nos tuvo cogidos a los dos de la mano.

Me alegro que te quedes a mi lado, la verdad.

Muy bien.

(Teléfono)

Dime, Elías. "Claudia,

que ya tenemos a Justo Ramírez,

está en el calabozo". Han detenido a Justo Ramírez.

¿Lo habéis interrogado? "Él asegura que es inocente",

pero desde que lo tenemos no hace más que caer en contradicciones.

Seguro que fue él quien ordenó la paliza.

De momento, que pase la noche en el calabozo,

mañana iremos a su clínica.

Seguro que encontramos allí más pruebas.

Buen trabajo. Espera, no cuelgues,

Antonio quiere hablar contigo. "Venga".

-Elías. -"¿Qué pasa, amigo?

¿Cómo te encuentras"

-¿Cómo quieres que esté? En la gloria bendita,

después de que habéis pillado al pajarraco ese.

Te lo agradezco mucho.

-No hay de qué, amigo.

Tú ahora descansa. -"Bueno. Hasta mañana".

-Hasta mañana.

¿Qué?

¿Estás más tranquilo? Voy a dormir como un niño.

-Nos preguntábamos si cuando lleguen amigos a visitarnos

se pueden quedar unos días en el piso.

-Siempre que cumplan las normas y no abusen, claro.

-Por mí no hay ningún problema.

-Genial, porque Ramón, con el que he estado en Canarias,

que conocí en Sevilla, viene mañana.

Mensaje de Elías:

dice que Justo Ramírez sigue en el calabozo,

y él está en contacto permanente con el juez

para el registro de la clínica.

Él va para allá.

A ver si dan con una prueba definitiva para meterlo preso.

Tendría que estar en la cárcel hace mucho tiempo.

-"Iker Lemos, oficial,

destino anterior, San Sebastián".

No dejó allí muy buen recuerdo, se acostó con la mujer del comisario,

de ahí su traslado a Madrid.

-Parece de esos que no tiene inconveniente

en apropiarse de lo que le gusta aunque no sea suyo.

-Eso parece.

-Ves cómo era un regalo para el bebé.

Unos patucos. Son preciosos...

"Felicidades, mamá".

"Alejandro Somoza".

Yo lo único que quería era ser amable.

¿Sabe qué hago yo con su amabilidad?

¡Aléjese de mí!

Es que usted es muy brava, eso le puede hacer daño al bebé.

¿Qué quiere decir con eso?

Nada, me preocupa que esa criatura vaya a salir con el carácter suyo

o con el de su abuelo,

Fernando Quintero.

¿Os acordáis del caso de la Ballena Azul?

Sí, era un juego "online" que consistía

en diferentes tipos de retos, ¿no?

Concretamente 50.

El último era quitarse la vida.

Todo empezaba como un juego, y acababa con amenazas

por parte de los administradores que empujaban al suicidio

a los adolescentes más débiles psicológicamente.

Como nos enfrentemos algo así puede ser terrible,

ni siquiera sabemos el número de adolescentes implicadas.

¡Una y otra vez pones a Jairo delante de mí en todo!

Lo que ha pasado es otra prueba de lo insignificante que soy para ti.

-Está bien, Julio, tranquilízate,

vamos a hablar de todo esto con calma.

Vamos a hablar con calma. -Que me dejes en paz.

-Creo que he metido la pata hasta el cuello.

-¿Qué ha pasado? -Le pregunté por su anterior mujer,

la pobre está muerta, y no se lo tomó bien.

Pensó que era una entrometida... No sé.

-Lo mejor en estos casos es esperar a que el otro saque el tema.

Y si lo saca, tú escuchas.

-Llévalo a La Parra que lo están esperando.

-Pero si acabo de venir de allí.

-Pues vuelves,

¿no te gusta tanto estar de charla con Paty?

Pues aprovecha. -¿Y por qué no la llevas tú?

-La espalda me está doliendo otra vez.

-Venga, papá, que te vi esta mañana cargando cajas más pesadas.

¿Qué pasa? ¿Estás evitando a María?

Acabo de hablar con el médico de Sandra y no hay novedades,

sigue en coma.

Me ha dicho que tiene cortes autoinfligidos

con forma de triángulo en el interior del antebrazo.

Sí, las personas con tendencias suicidas

suelen hacerse estas lesiones.

Sí, en el caso de la Ballena Azul era parte de las pruebas.

Rastrea todas las comunicaciones de redes sociales y de móvil.

Esta vez, busca palabras clave como:

"triángulo" o algo que remita a un pacto.

Busca en foros, mensajes, donde sea. Me pongo ahora mismo.

  • Capítulo 225

Servir y proteger - Capítulo 225

22 mar 2018

Julio está a punto de descubrir droga en unas cajas en la empresa de su padre. Quintero, muy preocupado por la seguridad de su hija ante las amenazas de Somoza, visita a Marcelino para proponerle un pacto. Alicia muestra orgullosa a su padre y su prima la primera ecografía de su bebé.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 225 " ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 225 "
Programas completos (247)
Clips

Los últimos 1.067 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Davely

    Matemáticamente imposible que con 10 semanas salga semejante bebé en la ecografía hacer las cosas un poquitín más realista por favor

    24 mar 2018