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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 224 - ver ahora
Transcripción completa

¡Qué coño!

(SUSPIRA)

Bueno, ahora ya me puedo ir tranquilo.

-Dile que si le interesa María, que se ponga las pilas,

que se lo deje claro y pase a la acción.

-Qué suerte tiene mi padre.

-Que ahora no quiera tener relaciones

no significa que lo des todo por perdido.

-¿Qué tal van los bocatas?

-¡Perdona Elías! Ya los tengo preparados.

-Muy bien... -Y las aguas.

-Gracias. -¡Di que sí!

-Pero ¿eso no queda un poco lejos?

-¿Vallecas lejos?

A no ser que lo hayan cambiado desde la última vez que fui...

-Hasta luego. -Adiós.

No sé, pues...

Vale, ¿no? Vamos.

-Perfecto, te recojo a las 21:00. -Vale.

-H50 por K3, adelante.

-"Persónese en la calle de La Palma 51,

han entrado a robar en una vivienda".

-¡Vamos, dale!

¡Cuidado, Nacha!

(Frenazo)

(ALTERADA) -¿Está viva? ¿Está viva?

-Sí, tiene pulso. ¡Corre, una ambulancia!

-¡Dios mío! ¿Qué he hecho?

Es que yo creo que no estoy bien, inspectora.

Esa pudo haber sido la causa del accidente.

¿Por qué no estás bien? ¿A qué te refieres?

Desde hace unos días estoy sufriendo dolores de cabeza,

visión borrosa...

Creo que son secuelas

por causa de la ceguera transitoria que sufrí por la paliza.

-Claudia, esto es muy grave.

Si Aguirre sabe que tiene secuelas, debe comunicarlo inmediatamente

a sus superiores. ¿Estás de acuerdo?

Sí, estoy de acuerdo. Claudia, te lo advierto.

Llegaré al fondo de esto. Aprecio mucho a Nacha,

pero si su negligencia le cuesta la vida a Sandra Gil,

todos lo vamos a lamentar.

Solo quiero conocer más sobre mi madre.

Ya no soy un niño.

-Sabes suficiente.

-Casi no guardas fotos

ni me has contado qué clase de mujer era.

No es justo, ella forma parte de mí mismo.

-¿Cómo se llamaba? -¿Quién?

-Tu mujer. -Marina.

-¿Cómo era? Nunca hablas de ella.

-¿A qué viene tanta pregunta?

-Pensaba que Marina sería una parte importante de tu vida.

-Pero veo que es un tema delicado. -Sí. Es un tema delicado.

No me apetece ahora recordar todo aquello.

Por supuesto que nos vemos, pero tendré que entrenarme

para estar a la altura. Eres muy exigente.

Solo hemos salido unas veces,

tampoco hacemos planes de futuro.

Tú no quedas al mismo tiempo con otros chicos, ¿no?

Pues no. Soy un espíritu libre.

Pues además de espíritu libre podrías haber sido honesto

y haberme contado que salías con otras mujeres.

Habría estado bien.

-Sabiendo que vives en Madrid, podría...

invitarte a cenar.

-¿Qué te parece una cata de vinos?

-Pues mira,

me encanta el vino y que lo propongas, así que sí.

-Después de la cata hemos ido a picar algo

y no paraba de contarme anécdotas sobre la "uni", su vida en Madrid...

Y no dejaba de pensar en Iker.

¡Nerea! Ya lo sé.

Iker es mal, fatal, error.

Pero ¿qué quieres que haga si no me lo quito de la cabeza?

(Música emocionante)

¿A qué hora te has levantado?

Hace rato ya. Hay café hecho, si quieres.

Has dormido mal, ¿eh?

No sé si bien o mal,

pero he estado toda la noche dando vueltas.

Ya me he dado cuenta de que estabas dando vueltas,

pero pensé que habrías dormido algo.

¿Qué es lo que te preocupa?

¿A ti qué te parece?

Le das vueltas a lo del curandero. Ya te digo yo

que eso se está convirtiendo en una obsesión.

Solo quiero que se haga justicia, nada más.

Todos queremos que se haga justicia.

Pero ya te he dicho veinte veces

que en esto la justicia no puede hacer nada

porque ese hombre no ha hecho nada estrictamente ilegal.

¿Cómo puedes decir eso con lo que sabemos de Justo Ramírez?

Porque no hay pruebas para meterlo en la cárcel.

Su abogado lo ha aleccionado muy bien

y no hay resquicio legal para meter mano.

Perdóname, pero no estoy conforme.

¿Y qué vas a hacer? Estoy voy a hacer.

¿Qué es esto?

Abrir una página web.

No entiendo.

Mira, si paras a cualquier persona en la calle

y le cuentas lo que sabes de Justo Ramírez

y cómo dejó morir a Mateo,

se va a escandalizar.

Y te va a decir que debería estar en la cárcel, ¿sí o no?

Muy probablemente. Pero la justicia no dice lo mismo.

Por eso voy a olvidarme de los jueces

y contarle esto a la gente de la calle.

Hay que difundir lo que ese malnacido está haciendo

y lo contaré a los cuatro vientos, con pelos y señales.

A ver si esta persona deja de engañar a más enfermos.

Ya...

Lo entiendo.

Lo que vas a hacer es publicar lo que le pasó a Mateo.

Eso es. Y no solo eso.

Voy a publicar fotos de sus folletos.

Escribiré artículos intentando desmontar la palabrería

con argumentos científicos.

Ya, pero se te olvida un detalle. ¿Cuál?

Te puede denunciar por difamación.

¡Ojalá esto salte a la opinión pública!

¡Ya está bien, hombre,

de hacer dinero a costa de la salud de la gente!

Este señor vino a decirme a la cara en La Parra

que curaba el cáncer con vitamina C.

Cariño, estoy contigo en esto. Lo único que te digo

es que midas muy bien lo que haces.

Solo me voy a ceñir a los hechos, nada más.

Pero voy a hablar de medicina, que es una ciencia.

No se pueden recetar cosas sin aval científico,

¡hay que cortar con esto! Pero no te pongas así.

¡Ya!

¿Olvidaste que te has casado con un médico?

No, no me he olvidado.

Pero ya te digo que te andes con ojo.

Porque este tío, como tú bien dices, es muy listo.

Ya te he dicho que solo voy a hablar de hechos.

Bueno, todo esto si consigo subir por fin

la página web, porque Internet es una complicación.

Dominios, "hostings", yo qué sé.

A lo mejor te puede echar una mano Fede,

el nuevo inspector de la UIT. Eso es una buena idea.

Hablaré con él. (ASIENTE)

Por todos estos motivos, Nacha,

Régimen Disciplinario ha decidido retirarte del servicio activo

hasta que se aclare lo sucedido

y se determine el alcance y la gravedad de los hechos.

¿Tienes alguna pregunta, Nacha?

-Ninguna.

(CARRASPEA)

Solo quiero decir que lo entiendo perfectamente

y, además, creo que es lo mejor.

¿Has pedido cita con el médico?

Estoy en ello, me tienen que hacer pruebas.

-Otra cosa, la víctima del atropello es hija de un empresario conocido.

La prensa está muy encima del asunto.

Lo más seguro es que intenten contactar contigo.

-Entendido.

-Si yo fuera tú, no haría ninguna declaración.

En un atropello todos se ponen

de parte de la víctima automáticamente.

Lo que digas te puede perjudicar a ti

y al resto del cuerpo.

-Comprendo perfectamente.

¿Alguna cosa más?

Sí, Nacha.

Sé que te sientes culpable por todo y no es justo.

Era yo la que iba al volante.

¿A quién voy a culpar?

Elías Guevara iba contigo.

No, Elías sí que no tiene culpa de nada.

-Guevara ha reiterado que la víctima salió prácticamente de la nada

y que fue imposible esquivarla.

-Todos los días los peatones cruzan así

en la calle y nadie les atropella,

pero yo tenía que haber reaccionado

y no hice nada.

-Bueno, hay una investigación en curso,

así que no te castigues antes de tiempo.

Gracias, Nacha. Puedes retirarte.

Permiso.

-Está muy tocada.

No es para menos. Lo ves muy crudo, ¿verdad?

Antes de hacer ciertas declaraciones,

debería haber consultado a un abogado.

¿Qué quieres decir?

Le dijo a Asuntos Internos que ya tenía visión borrosa

y jaquecas antes de ponerse al volante.

Le puede traer problemas.

No la condenes antes de tiempo.

Me has preguntado tú si lo tiene crudo.

Lo mismo esos síntomas no tienen que ver con el accidente.

Puede que no,

pero en Régimen Disciplinario no lo ven así.

Un atropello en una calle sin apenas tráfico

y una conductora que declara visión borrosa...

Blanco y en botella.

Bueno, un momento, no seamos simplistas.

Primero, Nacha está buscando una explicación.

Es un mecanismo psicológico básico tras un trauma.

Es más fácil pensar que uno es el culpable que aceptar

que en realidad ha sido fruto del azar.

No sé.

Me pasaría la mañana especulando, pero tengo la investigación.

Escucha, ¿hay testigos?

Aún no hemos encontrado nada,

pero estamos recabando imágenes de las cámaras de la zona,

a ver qué vemos.

Si pudiéramos trabajar con discreción

y no con la prensa dando por saco...

La prensa, Jefatura, la familia de la chica...

Va a querer meter la cuchara todo el mundo.

¡Venga, ánimo!

Gracias.

Hasta luego.

-Aquí tienes tu cafelito. A este te invito.

(SORPRENDIDO) -¿Y eso?

-¡Hombre!

Todo el mundo habla del mirón al que has detenido.

Eres el héroe de la semana.

(RÍE) -¿Sí? Anda, anda.

No, este te lo pago.

Ha sido trabajo en equipo y si te tienes que poner

a pagar cafés, te dejas la hijuela. (RÍE)

En serio, no es por ser desagradecido.

No me gusta ponerme medallas.

-Bueno...

Oye, ¿es verdad que hacía las fotos con un dron?

-Sí, sí, con un dron.

Por 150 euros te lo puedes comprar en el centro comercial El Cruce.

-¿En serio por solo eso te compras un helicóptero?

-Sí. El cacharro en sí es barato.

Lo complicado son las multas

por volar por la noche, por volar encima de una zona residencial

y, encima, por delinquir

y cometer intromisión en el derecho al honor.

Es que por eso ya te crujen.

-Ya ves. Pues espero que le caiga una buena.

Madre mía, y pensar que lo he tenido aquí tomando café.

-¡No me digas! ¿Le conocías?

-No, solo lo he visto una vez, que vino a tonar un día café.

Creo que antes solía ir al bar La Rotonda.

Yo qué sé, vino y dijo que necesitaba mucha cafeína

porque estaba con un proyecto.

-Sí, lo que estaba preparando era un álbum de fotos, el muy cerdo.

-Qué asco. -Un asqueroso de mucho cuidado.

-Eh, hola. Perdonad que os moleste, ¿eres Fede?

-Eh... Sí. ¿Antonio? -Sí.

-Por lo de la web. -Sí, sí. ¿Claudia te ha contado?

-Me ha comentado un poco por encima,

para que me contaras los detalles.

-Se me ha ocurrido abrir una página web

para contar el caso de mi amigo y otros que sufrieron esa terapia.

Sobre todo para que no le vuelva a pasar a otra persona,

que no caiga en la trampa de ese sinvergüenza,

para quitarle la careta a ese tal Justo Ramírez.

-Perfecto. Si quieres, te ayudo.

En fin, si quieres nos sentamos. -Sí, por favor.

He comprado un "hosting", pero no sé subir la web al servidor.

Aparte, tampoco sé qué dominio comprar.

Algo que llame la atención, que entre mucha gente.

-Bien, vamos a ver.

Fundamentalmente quieres escribir un texto sobre este tío.

-Sí, cuatro o cinco artículos que demuestren que lo que hace

no tiene ningún aval científico, que solo busca su lucro personal.

-Tienes que hacer un blog. ¿Cómo se llama el fulano este?

-Justo Ramírez.

-Justo Ramírez...

¿Me permites? -Sí.

-Ahí está, Justo Ramírez.

Podríamos llamarlo...

La Verdad sobre Justo Ramírez.

-Genial.

-Lo de la verdad le da como una impronta.

Bien. (TOSE)

La Verdad sobre Justo Ramírez.

-¿Este sería tu correo habitual? -Sí.

-Muy bien.

Vale, pues en breve te llegará un e-mail

con un enlace que tienes que "linkear", ¿vale?

Te he puesto de contraseña "antonioclaudia", en minúscula.

Luego tú tendrás que cambiarlo para sea menos obvio.

-¿Y ya está? -Ya está.

Bueno, casi.

Acuérdate de que lo tienes que actualizar.

Como verás, la interfaz de publicación

es bastante intuitiva, o sea, que no...

-¿Es gratis?

(RÍE) -Sí, es gratis.

Bienvenido al siglo XXI, Antonio.

Tú avísame cuando publiques tu primer post.

Tengo un amigo en el departamento de prensa del cuerpo

que conoce a muchos redactores de sociedad.

Seguramente nos ayudará a difundirlo.

-Bueno, pues muchas gracias, Fede. Estás invitado al café.

-Muchas gracias. -Me tomaré otro.

¿Quieres que pida unos churros o algo?

-Venga, unas porritas. -Venga.

(SOMOZA) -¡Inspectora Ocaña! ¡Qué gusto verla!

Buenos días.

Disculpe el atrevimiento, pero está radiante esta mañana.

¿Quería algo?

Decirle que ese embarazo le sienta muy bien.

¿Cómo sabe que estoy embarazada?

Este barrio es como un pueblo pequeño, ¿cierto?

Me imagino que su comisario la va a relevar de ese turno

de la noche del servicio de la calle.

Con esa condición, tiene que estar sentada en una oficina.

Eso no es asunto suyo, señor Somoza.

Bueno, cierto.

La verdad, disculpe la molestia, pero estaba preocupado

por su salud y la del bebé. Perdón si la molesté.

Por supuesto que me ha molestado, es un hipócrita.

¿Cómo menciona a mi hijo

cuando es responsable de que no conozca a su padre?

Esa es una acusación muy grave, inspectora.

Si no quiere saber lo que opino sobre usted, no me hable.

No tenemos nada de qué hablar hasta que lo detenga por asesinato.

(RÍE)

Y eso que dicen que la maternidad dulcifica a la mujer.

Veo que no le está haciendo efecto eso.

Tenga cuidado, inspectora.

¿Me está amenazando?

¡Nada que ver!

¿Cómo va a pensar que la voy a amenazar?

Nada más digo que si usted sufre, el bebé también.

Tiene que estar en paz, no va a querer criarlo con odio.

Le educaré para ser buena persona y no hacer daño a nadie.

No como usted,

que lo crio en la crueldad y lo convirtió en criminal.

A mis hijos no los crie en la crueldad.

¿Tiene más hijos?

Ya no.

Tenía una hija, Valentina.

Pero también murió.

No crea que murió en el mundo de crueldad y crimen

en que dice que yo vivo.

Valentina era pura e inocente.

¡Alicia!

Vamos, tenemos lío.

Conduzco yo, si no te importa.

Muy bien, ya está todo.

-¿Como cuándo tendré los resultados?

-Te he hecho muchas pruebas, en cuatro o cinco días

vendrán de laboratorio.

-Así, a primeras, ¿cómo me ves?

-No te lo puedo asegurar hasta ver la pruebas,

pero me da la impresión de que estás fresca como una lechuga.

-No, ¿pero y lo de...

ver borroso y estos dolores de cabeza?

-No sé. ¿Tienes antecedentes de migraña en la familia?

-Sí, dos tías la sufren con frecuencia.

-Lamento decirte que suele ser hereditario,

igual tienes una migraña leve.

-Pero no me pasaba antes de que me dieran la paliza

y de que sufriera el episodio de ceguera transitorio.

-Bueno, puede ser una casualidad.

No me da la impresión de que sea secuela de una lesión cerebral.

-Te voy a dar unos antinflamatorios y unos analgésicos

y te los vas a tomar cuando empiece el dolor.

Pero no esperes a que sea intenso, porque ahí no habrá marcha atrás.

Te daré un volante para el oftalmólogo

para un estudio general de la visión,

no sea que el dolor de cabeza venga por la vista.

-OK, gracias.

-¿Se puede? -Sí, adelante.

-Pasa. -Hola, Antonio.

-Otra cosa, procura no someterte a mucho estrés.

Es absurdo decirle esto a una policía,

pero muchos estudios relacionan el estrés con el dolor de cabeza.

-Entendido.

-Voy a por el sello.

-¿Qué? ¿Qué te ha dicho?

-Que no tiene nada que ver con la lesión cerebral.

-¡Lo que te decía!

Esa chica iba viendo el móvil, cruzó sin mirar.

Le pudo pasar a cualquiera.

-No, yo no lo tengo muy claro y sus padres tampoco.

-Los padres no estaban allí y yo sí.

Tú no tuviste la culpa.

-Para empezar, Bremón me ha retirado del servicio activo.

Me lo comunicó hace una ratito.

Y Régimen Disciplinario me investiga por negligencia.

-¿Negligencia? Me va a escuchar el comisario.

-No, lo está llevando Ibarra. Es normal, Elías.

-Lo normal es defender a una agente hasta cerrar la investigación.

Si te suspende de buenas a primeras es para dar un golpe de efecto

para la prensa y para Jefatura.

Que vean que estamos haciendo algo.

-Yo qué sé, ya está hecho.

Además, estoy supercansada y me voy a casa ahora.

-¿Te llevo? -No, tranquilo. Tú estás...

de turno en comisaría, tendrás cosas que hacer.

-Si necesito algo, te llamo. -Eso espero.

No dudes en que te voy a ayudar.

Delante de Bremón, de Régimen Disciplinario

y hasta delante de San Pedro.

-Gracias, compañero.

-Aquí tienes. Pide hora cuanto antes y, ya sabes,

descansa, nada de estrés

y no le des vueltas a la cabeza.

-OK. Listo, Antonio. Gracias.

-¡Doctor!

(Móvil)

-Sí, dígame.

Sí, soy yo, sí.

¿Una entrevista?

¿Por el blog? Caramba, qué rápido.

Sí, sí, sí. Encantado, encantado.

Eso es, sí.

Justo Ramírez, ese es el nombre del farsante.

Pretende curar el cáncer con una terapia alternativa

que denomina protomolecular.

Ni es terapia ni es alternativa a absolutamente nada.

Sí, sí, sí.

Lo he vivido en un caso muy cercano, personal.

Sí, le voy a contar detalles de todo.

Cuando diga.

(Llaman a la puerta)

-Disculpe. ¿Me mandó llamar?

-Pasa, Tano, pasa.

Cuéntame cómo va lo de la policía.

-Avanzando.

Voy mucho a tomar café donde ellos y he tanteado a un par.

-Quiere decir que no tienes nada. -De momento.

Esto no es Colombia.

No podemos ofrecer plata así como así.

-Por eso que son tan hidalgos necesitamos a alguien en comisaría,

pero en este momento.

En Cali funcionaba porque teníamos infiltrados en la policía.

Eso necesitamos que pase ahora en España.

-Descuide, si hay algo que no falta en este país es ambiciosos.

-Ah, bueno. Pues téngame eso como prioridad.

Aproveche y averígüeme todo lo que pueda de un tal Iker.

-¿Iker? ¿De qué me suena a mí ese nombre?

¿No es el oficial nuevo del norte?

-Ah, ¿es que es nuevo?

Ah, pues eso nos funciona muy bien a nosotros.

Póngale atención a ese oficial,

puede estar dispuesto a aceptar nuestras sugerencias.

-¿Ha hablado con él?

-No, pero me lo crucé en la plaza.

Es compañero de patrulla de la inspectora Alicia.

-Muy bien, le haré un perfil. -Perfecto.

-Buenos días.

-Tranquilo, Tano.

El señor Quintero es un hombre honorable.

Déjenos solos.

¡Señor Quintero!

Gusto verlo, hombre.

Le puedo ofrecer café, aguardiente...

-No gracias, no quiero nada.

-Ah, bueno. Pues está bien.

Ha venido muchas veces por aquí últimamente.

Me dijeron que nos diste una visita providencial,

lástima que no estaba "pa" atenderlo como se merece.

-Si vine fue porque Jairo estaba...

alterado y quería evitar que cometiese una estupidez.

-Es la segunda vez que viene por acá a hacer el ridículo.

Se salvó porque yo no estaba,

o estarían las gaviotas comiéndoselo en el vertedero.

-Afortunadamente no hay gaviotas en Madrid.

Buitres sí, bastantes. Pero gaviotas, no.

-Mi punto es que nadie viene a amenazarme

y vive para contarlo.

-Tranquilo, eso no volverá a ocurrir.

-Ah, ¿sí? ¿Y cómo sabe?

-He estado hablando con Jairo y le he explicado

que este tipo de asuntos debe tratarse de otra forma.

-Fíjese, señor Quintero, no es por faltarle al respeto,

pero me parece que ese Jairo no le hace caso para nada.

Me prometió que no iba a venir otra vez y fíjese.

-Qué le vamos a hacer si el chico es de sangre caliente.

Y los tiene bien puestos.

Como ustedes.

Si le echan a los perros, se defenderá.

-¿Más o menos a quién le está diciendo perro?

-A Tano.

A su hombre de confianza, su mano derecha.

Verá, señor Somoza,

hasta ahora he sido muy paciente

y muy educado aguantando y soportando sus amenazas.

Pero no estoy dispuesto a seguir aguantando ni una más.

¿Le queda claro?

¿A qué viene ese regalo de los patucos de bebé?

¿Y toda esa historia de los niños muertos en Colombia?

(RÍE) -A ver, hombre...

¡Pero estos españoles sí que son sensibles, hombre!

¡Unos patucos, pues!

Un regalito para un bebé.

¿No se hace así cuando un hombre va a tener un nieto?

-¿También es casual y normal que se tenga que encontrar

con mi hijo a la salida de un cine?

-Bueno, a eso se va a tener que acostumbrar, señor Quintero.

Ahora que somos vecinos nos vamos a encontrar a cada rato.

Mientras más me evite, más nos vamos a encontrar.

-Verá, señor Somoza, se lo he dicho ya mil veces,

pero se lo voy a volver a repetir.

Nunca, jamás, voy a trabajar con usted.

Y mucho menos para usted.

-Bueno, pues usted va a tener que atenerse a las consecuencias.

-Cuidado, Somoza. Acabo de decirle que no aguantaré

ni una sola amenaza más.

-Ah, no. Yo no amenazo a nadie, señor Quintero.

Hay un refrán español que dice que el que avisa no es traidor.

Eso mismo, lo único que estoy haciendo es avisándole

de que me voy a seguir encontrado de casualidad con su gente.

Sin ir más lejos, hoy me encontré con su hija Alicia.

-Tenga mucho cuidado porque no va bien por ahí.

-Esa Alicia está bien preciosa con ese embarazo, ¿cierto?

Ojalá le vaya muy bien, no vaya a ser que tenga problemas.

-Solo le voy a decir una cosa.

Tóquele un solo pelo,

un solo pelo a alguno de mis hijos, y le juro por Dios

que le enseñaré lo que es sufrir.

Va a sufrir tanto

que me va a suplicar que lo mate.

No lo olvide.

-¿Es una amenaza o una advertencia?

(Portazo)

No me chulee, señor Quintero, no me chulee.

¡Eh, Nerea!

¿Qué? ¿Otra vez con el turno de oficio?

Sí, tenía un interrogatorio.

Al grafitero ese, ¿no? ¡Menudo pieza!

Se llama Alberto y no me puedo creer que lo hayáis detenido.

Se ha identificado, ha entregado los espráis

ha dado un teléfono y domicilio... Nerea, ¡Nerea!

Hacía pintadas en la casa de un concejal.

Hacía un firma en una pared trasera. No sabía lo del concejal.

Es posible que no. Pero es un delito por daños.

Eso se lo contáis al juez, le hará un gracia loca.

Perder el tiempo con esta tontería.

¿Qué te parece si dejamos de hablar de trabajo?

¿Qué tal con tu colega anoche?

Muy bien, ¿por?

No, por nada. Curiosidad.

Nos divertimos mucho. Además, entiende bastante de vinos.

Genial, me alegro.

¿Tú qué tal? ¿Yo? Bien.

No tenía pensado salir, pero un colega de paso por Madrid

me llamó y salimos de copas.

Menudo peligro.

Tampoco desfasamos tanto.

Nos encontramos con unas amigas... Ya, claro.

Las conocimos el verano pasado en Tarifa haciendo "windsurf".

¡Si no digo nada! ¿También haces "windsurf"?

Me defiendo, quien controla es mi colega.

Hombre, hola.

-Huy, qué sorpresa, Yayo.

Mira, este es Iker.

Yayo es mi compañero de aventuras de anoche.

Ah, el entendido en vinos.

Bueno, tampoco es para tanto. Aficionado, más bien.

-¿Qué haces por aquí?

-Nada, tengo una gestión rápida con el tema de José,

pero termino enseguida.

-Le estaba contado a Iker lo bien que lo pasamos anoche.

Aunque se me fue la mano con el vino.

-Qué va, te sentó estupendamente el vino.

De hecho, estabas un poquito seria, pero a partir del tercer priorato

se te pintó una sonrisa que no se te borró.

-¡Es que estaba buenísimo!

Y a mí me da por reír y reír como una loca.

Tenemos que repetirlo, ¿eh?

-Sí, cuando quieras. -Cuando quieras tú.

Yo creo que será cuando os pongáis de acuerdo.

Voy con unas diligencias que corren prisa.

Venga, hasta otra. Chao.

Y si... ¿y si quedamos esta noche?

-Ay, es que esta noche no puedo.

-Pues mañana, mañana tampoco tengo nada.

-Mañana tengo trabajo, debería descansar.

-Sí es verdad. Además, tienes razón.

Tampoco podemos estar bebiendo todas las noches.

Si quieres, podríamos hacer un plan más tranquilo.

Me acabo de poner "home cinema" en casa,

se ven pelis mejor que en el cine. Tiene su Blu Ray, su 5.1...

Nos quedamos ahí, unas palomitas...

-Suena genial, pero tengo una semana supercomplicada.

Yo te llamo, ¿vale?

Además, tengo un montón de llamas perdidas

y debe haber algún marrón en el bufete.

-Nos vemos, ¿vale? -OK.

-Chao. -¡Chao!

-Bueno, entonces, según usted, ¿qué tenemos que hacer?

¿Quedarnos quietos hasta que le apetezca aplastarnos?

-Callarnos, eso vamos a hacer, Jairo,

callarnos un poquito, que ya está bien,

si te parece.

Y vamos a aprender a pensar antes de actuar, ¿de acuerdo?

Siéntate, anda.

¿No te das cuenta, hombre?

¿No te das cuenta de que Somoza lo único que quiere es asustarnos?

Quiere provocarnos para que nos pongamos nerviosos

y terminemos actuando a la desesperada.

-¿"Pa" qué? -Para darte dos tiros, por ejemplo.

¿Crees que puedes entrar en su empresa

a las bravas con una pistola en la mano?

¿No ves que se lo pones a huevo para que sus vigilantes

te peguen dos tiros?

Encima, se va a ir de rositas.

-Lo siento mucho, no lo puedo controlar.

Es superior a mí. -Pues tendrás que hacerlo.

¡No puede hacernos nada porque nos necesita!

No puede montar una red de distribución así como así.

Ni puede ir preguntando al resto si quieren traficar con cocaína.

(RESOPLA)

-Vale, ahí tiene razón.

-Jugamos con ventaja, Jairo.

Y no podemos perderla, ¿sabes?

Tenemos que actuar con cabeza y con sangre fría.

Si cometemos un fallo, ¡un solo fallo!,

nos estallará todo en la cara

y va a perjudicar, a hacer daño, a gente a la que queremos mucho.

-Le dijo que iría a por Julio y Alicia, ¿no?

-Me dio que vio a Alicia en la plaza y en La Parra,

y que le sentaba muy bien el embarazo.

Dijo que sería una lástima que le ocurriese algo.

(RESPIRA)

-Jairo, ¡Jairo! -Se la va a cargar.

-Lo conozco... -¡Tranquilízate!

-¡Dios! ¡Por eso precisamente estamos hablando!

¡Esto es lo que tienes que aprender!

¿No te das cuenta?

Tenemos que proteger a Alicia y a ese niño.

Y a Julio también.

En cuanto podamos y tengamos la más mínima oportunidad,

acabaremos con Somoza.

-¿Cuándo va a ser? ¡Está ahí al "lao"!

Llevo esperando desde el día de la boda.

-Tendrás que seguir esperando y tomártelo con calma,

porque la obsesión que tienes con Somoza

no te deja ver con claridad.

O te relajas y te tranquilizas

o vamos a tener un serio problema. -¿Problema?

Problemas ya tenemos, tenemos muchos problemas.

Entre ellos, su hijo. Su hijo es un problema.

-¿Por qué? ¿Qué pasa con Julio?

-Julio sospecha.

Si no, le falta el canto de un duro para sospechar.

No es normal que un chaval de universidades pijas de Miami

esté enredando en el muelle de carga

haciéndose amigo de camioneros y revisando albaranes.

-Entiendo.

-Y esta noche llegó un cargamento gordo.

-Sí, pero sale inmediatamente para Bruselas, ¿no?

-Primero tiene que pasar la noche aquí.

Y su hijo no es tonto.

-Está bien, vamos a hacer una cosa. En cuanto llegue ese camión

las cajas delicadas las subimos aquí,

a mi oficina, ¿de acuerdo?

Tenemos que hacer lo posible para que Julio no se entere.

-De acuerdo. -Está bien.

(CARRASPEA)

Gracias, Paty. A vosotros.

Tú dirás, Elías.

Imaginará de lo que quiero hablarle.

Por la cara que traes, imagino que nada agradable.

¿Y qué cara quiere que traiga

después de lo que le ha hecho a mi compañera?

¿Qué le he hecho, según tú?

Tirarla a los pies de los caballos.

Utilizarla de carnaza con la prensa y Jefatura.

Te equivocas. Entiendo que tiene mucha presión

para encontrar un chivo expiatorio, pero perjudicar a un compañera

para acceder a esas exigencias... Basta ya, Guevara.

Vamos a dejar una cosa clara:

tú no entiendes las presiones que tengo yo,

tú no tienes ni puñetera idea de mi situación con Jefatura.

Tengo claro que Nacha no tiene que ser la cabeza de turco de esto.

¿Qué cabeza de turco? ¿De qué hablas?

Hablo de una injusticia.

Te recuerdo que era Nacha la que estaba conduciendo.

La investigación, obviamente, gira en torno a ella.

Si se la ha suspendido se servicio ha sido una medida protocolaria.

Es una decisión que depende de Régimen Disciplinario, no mía.

El único protocolo que le importa es quedar bien con los de arriba.

A los agentes, que les den.

Mira...

te lo voy a pasar porque sé que estás dolido por Nacha,

que lleva una época que no se la deseo a nadie,

pero no la pagues conmigo, que no tengo culpa de nada.

Podría haberla protegido y no echarla

a Régimen Disciplinario. ¿Protegido?

¿Por qué no la protegiste tú, bocazas, su compañero?

¿Cómo permites que vaya a Miralles diciendo que tiene jaquecas?

¿Sabes la que habéis liado? No tiene nada que ver.

Eso porque lo dices tú. Pero habrá que investigar, ¿no?

Pues la investigación la lleva Régimen Disciplinario.

Cualquier cosa que declarar, a ellos cuando te pregunten.

Estaba allí y vi lo que pasó. Esa chica se nos echó encima.

(JULIO) -Hola, ¿me pones una tónica?

¿Quieres alguna cosa más, Elías?

Está claro que hay policías de primera y de segunda.

¿Eso a qué viene?

También ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

Esta chica está claro que es una ciudadana VIP.

¿A qué viene eso?

A que si no fuera hija de un empresario con contactos

Nacha no estaría suspendida.

Anda, no digas tonterías.

Siempre se ha llevado bien con la gente de dinero del barrio.

Ya está bien, Elías. ¿Entonces qué pasa con Quintero?

Eso digo yo, ¿qué pasa con Quintero?

Toda la comisaría sabe que es un narco

y nadie mueve un dedo para atraparlo.

¿Que nadie mueve un dedo?

¿Tienes problemas de memoria o has vuelto a beber?

Dos veces hemos registrado Transportes Quintero

y las dos por orden mía.

¿Qué hemos encontrado? Nada, ni con micrófonos.

No encontramos nada porque Quintero estaba avisado.

Mira, Elías...

He dicho que no iba a tomar represalias contra ti,

pero te estás pasando de la raya.

¿Qué quieres? ¿Que te abran un expediente?

Termínate el café y vuelve al trabajo.

No quiero volver a hablar de esto.

Es una orden.

Sí, por favor, corten y peguen lo que quieran del blog.

Cuanto más gente lo lea, mejor, ¿no?

Antonio Torres.

Bueno, para mí es un honor

que una revista tan prestigiosa se haga eco de mi denuncia.

(Llaman a la puerta)

Muchas gracias. Muy bien, buenos días.

Sí, adelante.

¿Qué hace usted aquí?

-He venido a verle. ¿Puedo pasar?

¿O no está dispuesto a hablar de nuestras diferencias?

-Tengo poco tiempo.

-Si lo ha tenido para escribir ese artículo

sobre mis terapias, tendrá unos minutos para discutir

sobre su contenido conmigo, digo yo.

Mire...

Entiendo el dolor que siente por la muerte de su amigo.

Se ha dejado llevar por los sentimientos

y no le guardo rencor.

Pero debe retirar inmediatamente ese artículo

o se meterá en un lío.

-¿Sabe quién se va a meter aquí en un lío?

Usted, en cuanto sus pacientes, bueno, perdón, sus víctimas,

lean mi artículo. Le van a llover denuncias.

Yo estaría buscando un abogado.

-Ya lo he hecho.

Y me ha dicho que presentemos una querella

contra usted por difamación.

Pero soy razonable y creo que hablando se entiende la gente.

-¿Sabe?

Por mucho que hablemos usted y yo no nos vamos a entender nunca.

-Ya verá como sí.

Mire, le propongo un trato bien sencillo.

Usted retira ese artículo

y yo renuncio a tomar medidas legales.

-Le voy a proponer otro.

Usted cierra su consulta

y deja de sacar dinero a pobres moribundos,

que es un crimen,

y yo sigo escribiendo lo que me da la gana

porque es un derecho constitucional.

-Doctor Torres,

¿se da cuenta de que esto va a acabar en los Tribunales?

-¿Eso es lo que quiere? -Estupendo, ¡qué maravilla!

¡Más publicidad!

-Sea razonable.

-Es que soy razonable. ¿Sabe por qué?

Porque tengo muy claro mi objetivo.

Que no haya otra persona desesperada que caiga en su trampa.

-Usted sabe que mis terapias ayudan a mucha gente.

-¡Venga ya, hombre!

Hay mucha gente que se cura de forma natural,

lo único que pasa es que creen en su terapia,

¿cómo lo llama?, protomolecular.

¿A quién se le ha ocurrido ese nombre tan ridículo?

-Yo no le he insultado, doctor Torres.

-Ya, es que...

yo no soy un charlatán,

no soy responsable de la muerte de nadie, ¿sabe?

-Yo tampoco.

-¿Cómo que no? Usted hace que muchos enfermos

abandonen la quimioterapia, condenándoles a su muerte, ¿sabe?

Y, de paso, sacándoles la pasta.

-Usted están convencido de la eficacia de la quimio,

yo estoy convencido de la eficacia de la medicina protomolecular.

Yo respecto sus convicciones,

respete usted las mías.

-¿No se da cuenta de que no se trata de respeto,

sino de evidencias científicas?

¿Sabe una cosa?

Hace cinco minutos me han llamado de un programa de televisión.

Acuda usted conmigo.

Discutamos estas cosas en público.

-Ni hablar, ya sé cómo funcionan esas tertulias.

Los escépticos harán piña contra mí.

Harán gala de sus prejuicios y perjudicarán aún más

la imagen de las terapias alternativas.

-Claro, tiene miedo de discutir con un médico de verdad

porque se le vería el plumero.

-Le aseguro que mi terapia cura.

Lo que pasa es que a las farmacéuticas y a los médicos

no les interesa que haya una alternativa a su negociete.

No quieren perder trabajo.

(RÍE) -Claro, hombre, claro.

Pues venga al programa de televisión,

discuta usted conmigo. No se atreve, ¿verdad?

-De eso nada.

-De eso nada, por eso ha venido a amenazarme con querellas.

Sabe perfectamente que mi artículo es demoledor.

-Insiste en manejar esto desde el enfrentamiento.

¿Por qué no nos esforzamos en llegar a un acuerdo?

-¿Qué acuerdo?

-Soy una persona generosa, doctor Torres.

Por eso monté mi consulta,

para ayudar a la gente.

Si usted entrase en razón y dejase de atacarme,

también podría ayudarle a usted.

-¿Ayudarme a qué?

-Ya se lo he dicho.

Soy una persona muy generosa.

-¿Está usted intentando sobornarme?

-Estoy dispuesto a compensarle por el sufrimiento que siente

y por las molestias que supondría cerrar ese blog.

-Creí que lo había visto todo en mi vida.

Largo de aquí.

¡Largo de aquí!

-Doctor Torres... -¡Fuera de aquí, hombre!

Venga. Si no, llamo a seguridad

y lo sacan de aquí a rastras. ¡Largo!

¡Payaso!

Emilio, yo ya me voy.

Disfrútalo. Suerte tienes, ganas tengo de que me llegue la hora.

¡Menudo día!

¿Te han apretado mucho en Jefatura? No te lo imaginas.

Este asunto de los atropellos está siendo una pesadilla.

Bueno, y un caramelo para la prensa sensacionalista.

¿Has visto lo que han sacado? No, ¿qué?

Un gráfico con atropellos de coches de las fuerzas de seguridad

a la población civil.

¿Un historial de atropellos?

Con estadísticas incluidas.

En España, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado

atropellan a una persona cada tres meses.

No me lo puedo creer. ¿Se puede ser más tendencioso?

A Jefatura le sienta como una patada en el estómago.

Claro, y se desahogan dándote las patadas a ti, ¿no?

Correcto. Pero bueno, las patadas de Jefatura van en el sueldo.

Las que me fastidian son las que me dan aquí dentro.

¿A qué te refieres?

A Elías, a quién va a ser.

¿Quieres que hable con él? No, déjale.

Se le escapa la fuerza por la boca.

Bueno, si te sirve de consuelo,

me ha montado una escena por no defender a Nacha frente a Ibarra.

Más le valdría quedarse callado, así no ayuda a su compañera.

¿Has hablado con ella?

Sí, hace un momento.

Está más animada, le han hecho un reconocimiento

y a falta de los resultados de la analítica,

no parece nada grave. Igual se queda la cosa en migraña.

Menos mal.

Lo único es que está agobiada

porque la chica no despierta del coma.

Ella se culpa de todo, y no creo que beneficie nada

delante de Régimen Disciplinario.

Perdón que interrumpa, es importante.

Un coche acaba de atropellar a una chica en Alcorcón.

Y creo que puede que tenga que ver con lo de Nacha.

¿Por qué dices eso?

Igual me equivoco, lo están investigando...

¡Desembucha, Espe! ¿Qué puede tener que ver con Nacha?

Los compañeros dicen que la víctima iba mirando el móvil

en el momento del atropello.

Los testigos han declarado

que prácticamente se abalanzó, fue imposible evitarlo.

Es lo mismo que dice Elías que pasó.

También tiene 16 años.

¿Están provocando accidentes para qué?

¿Para cobrar un seguro?

Si es así, a esta le salió mal,

porque... ha muerto.

O se están suicidando.

Solo hay una manera de saberlo.

El móvil.

Ve a hablar con Fede.

Dile que averigüe todo lo que había en el móvil de Sandra.

Pero quedó destrozado... Da igual.

Que lo intente, venga.

Bien.

¿Qué estás pensado?

Que no puede ser casualidad.

El atropello de la chica de Alcorcón

y lo que le ha pasado a Sandra tiene que estar relacionado.

Vamos a comprobarlo. Venga.

¿Vamos a tu despacho? (ASIENTE)

Vamos.

Mira.

¿Ves? Estas son las estadísticas de las visitas de tu blog.

Como solo llevas un día, te aparece esto,

pero te llegarán estadísticas semanales, mensuales, anuales

y muchísimos más datos.

-32.814.

Eso son... eso son muchas visitas, ¿no?

-Sí, está bien.

Si lo comparas con la web de un periódico, no.

Pero para un blog está estupendo. Y para uno que acaba de abrir

es una locura.

-Muchas gracias, Fede. De verdad.

-De nada, hombre.

-No sabes lo que significa para mí.

-¿Te han llamado ya periodistas? -¡Sí!

Me han llamado de dos periódicos, una revista médica, una radio...

hasta me han invitado a un debate en televisión.

-No está nada mal.

-¿Sabes lo mejor?

Que hoy vino por aquí Justo Ramírez.

-¿Justo Ramírez en persona? -Sí.

-Habrá venido contento.

-Quería que cerrara el blog,

amenazó con demandarme y hasta me intentó sobornar.

-Es que está desesperado.

-No. ¿Sabes lo que le pasa?

Que ve que se le acaba el chollo.

-¿Tú qué le dijiste?

-Que no iba a cerrar el blog,

que se metiera el dinero donde le cupiera

y que vendría muy bien la querella.

Y lo eché de la consulta.

-Te quedaste más ancho que largo. -Sí.

Me quedé muy contento, ¿sabes? Sobre todo por Mateo.

Siento que por primera vez se hace justicia con él.

-Pues me alegro mucho.

-¿Qué haces esta noche? Me gustaría invitarte a cenar.

Es lo mínimo para agradecerte lo que has hecho.

-Te lo agradezco mucho.

Pero mañana tengo trabajo, prefiero irme pronto al sobre.

Otro día nos vamos a cenar, ¿vale?

-¿Prometido? -Prometido.

(RÍE)

-Muchas gracias. -Muchas gracias.

Bueno...

-Don Fernando, su hijo viene. ¿Qué hago, lo entretengo?

-No, no, no.

Toma esto y haz como que estamos trabajando.

-Pero va a ver las cajas.

-Que las vea, no hay nada más sospechoso que ocultar algo.

-También es verdad. -Ahora disimula.

Nos despedimos tranquilamente y cada uno a su casa.

-Oye, esto... -Sí...

-Y aquí... -Hola, ¿qué tal?

-¿Qué tal, Julio? ¿Cómo estás?

-Bien. -¿Te vas aclimatando a la empresa?

-Pues sí. Al principio andaba un poco despistado,

pero poco a poco me voy enterando de cómo funcionan las cosas.

-Me alegro, me alegro mucho.

¿Qué te parece si voy recogiendo un poco, apago el ordenador

y nos vamos a tomarnos algo por ahí?

-Claro. Tú, Jairo, ¿te apuntas?

-No, me tengo que quedar un rato más con esto.

-No pasa nada. Si quieres, te mandamos la ubicación

y, si te apetece, te apuntas.

-Vaya, me alegra ver que ya os lleváis bien.

-¿Cómo nos íbamos a llevar mal, si somos prácticamente familia?

-Sí, prácticamente.

-La pena es que no seamos una familia más unida, ¿no?

Que te lleves tan mal con Alicia, papá.

-No será porque yo no ponga de mi parte

y lo intente una y otra vez.

-¿Qué es lo que le pasa? ¿Por qué te odiará tanto?

-Yo qué sé.

-¿Tú qué opinas, Jairo?

-¿De qué?

-Mi padre es un hombre muy noble, trabajador, comprometido,

un filántropo.

-Sí, lo es.

-¿Cómo es que su hija no sabe reconocer todas esas virtudes?

-No lo sé, chico.

Lo que sé es que me tengo que ir al muelle.

Así que nada, don Fernando.

Pasadlo bien.

-¿Sabes qué, papá?

Voy a hablar con Alicia.

Le voy a decir que te tiene que dar otra oportunidad,

a lo mejor es que no te conoce.

-Verás, Julio, yo...

lo dejaría estar. Alicia es una mujer de carácter

y no le gusta nada sentirse presionada.

-Solo le voy a preguntar.

No entiendo por qué se lleva así contigo,

qué es eso tan horrible que has podido hacer

para no dirigirte la palabra.

-Sinceramente, te lo agradezco. Creo que es un detalle muy bonito.

-Pero prefieres que no lo haga. -Pues sí.

Prefiero darle tiempo a Alicia.

Ya sabes lo que se dice, el tiempo lo cura todo.

Seguro que en cuanto nazca el niño se ablandará un poco.

-Sí, quizás tengas razón.

Llevo poco aquí, seguro que hay cosas que no me has contado.

-Ah, no, no te creas. No hay tanto.

Pero ya las irás descubriendo poco a poco, ¿verdad?

-¿Nos vamos ahora? ¡Venga! -Venga.

(Llaman a la puerta)

-Hola. -Hola.

-Mira.

¿Lo reconoces? (RÍE)

Uno de los prioratos que probamos ayer.

Si no me falla la memoria, era tu preferido.

Pero he tenido un error de principiante

y se me ha olvidado el sacacorchos.

¿No tendrás uno por aquí? ¿Tenéis una cocina?

-Yo es que estoy trabajando.

-Sí, ya te veo. Como una campeona,

pero en algún momento habrá que descansar.

-Sí, de hecho estaba a punto de irme.

-Mira qué suerte.

Justo tengo mi coche abajo

y dos entradas para un concierto en Malasaña.

-¿Te gusta el "jazz"? -Sí, me encanta.

Pero no tengo cuerpo para salir.

-Tampoco hace falta que incendiemos la ciudad.

Una copa, oímos el concierto y ya está.

-Te agradezco que hayas venido, pero...

que tengo mucho trabajo. Lo siento.

-Bueno... Vale.

No sé, es que pensaba que te apetecería el plan.

Oye, ¿pasa algo? Es que...

A ver, pensaba que...

habíamos conectado, pero a lo mejor me lo he imaginado, nada más.

-No, si ayer lo pasamos genial.

Y eres un tío majísimo.

-¿Pero?

-Pero eso es todo.

No quiero engañarte ni darte falsas esperanzas.

(RÍE AVERGONZADO)

-Ya es un poco tarde para eso, creo yo.

A ver, tampoco esperaba que cayeras rendida a mis pies,

ni nada parecido, pero entre lo de ayer y lo de hoy

hay mucha diferencia.

-¿A qué te refieres?

-Pues no sé, que ayer, bueno, y esta mañana,

estabas de otra manera.

Me mirabas con ojitos, sonreías...

Venga, que había tonteo, no digas que no.

-He sido amable, no hay que ver más allá de eso.

-"Joé", madre mía. Si es que...

Si es que soy tonto, lo tenía delante.

No lo hacías por mí, sino por él.

-¿Que qué?

-Por el chico este, el tal Iker.

Le estabas intentando poner celoso. ¿A que sí?

-Mira, estoy muy cansada, de verdad. -No pasa nada, tranquila.

Tampoco me he enamorado perdidamente.

Además no me gusta ser segundo plato,

pero podrías haber sido un poco más sincera

desde el principio.

-Que yo no quería darle celos a nadie.

-Nerea, una abogada de tu categoría tiene que aprender a mentir mejor.

¿Y qué pasa?

¿Que no te da bola el guaperas este?

-Vale.

La verdad es que sí.

Que me gusta Iker.

Y puede que...

que sí, que te haya utilizado para...

darle celos.

Suena como superabsurdo, ¿no?

Yayo, te pido disculpas. Lo siento mucho.

-No pasa nada, ya está. Si...

Por lo menos has sido sincera.

(SUSPIRA) Pues nada, ya...

ya nos veremos por aquí.

Oye... ¿y si vamos al concierto igual?

Como amigos. Digo, me puedes contar lo que quieras,

me hablas del tal Nacho este, o Alfonso o como se llame.

¡Iker! Lo puedes poner verde si quieres, te escucho encantado.

-A lo mejor otro día, ¿vale?

-Bueno.

Disfruta el vino.

(Se cierra la puerta)

(Llaman a la puerta)

¿Todavía estás trabajando? Venga, anda, vámonos a casa.

Sí, vámonos, por favor.

Por cierto, me he encontrado

al abogado amigo tuyo de nombre extraño.

Yayo Cárdenas. Sí, ese.

Llevaba una cara...

Pobre... Hemos tenido un momentazo...

Me crucé con él en comisaría.

Y estaba Iker. Y yo, absurdamente, me puse

supercariñosa como para... ¿Darle celos a Iker?

Sí.

Y se ha hecho ilusiones, vino a buscarme para salir...

Y he tenido que reconocerle que me gusta Iker.

O sea, ¡qué vergüenza!

Bueno, no pasa nada.

Ya se lo has dicho y te lo has quitado de encima.

Sí, esa es la parte buena.

Y la parte mala es que todavía te gusta Iker.

Sí...

-Pero ¿qué? ¿Qué...?

¿Qué quieren, qué quieren?

(Forcejeo)

(GRITA) -¡Rápido!

(Golpes)

Papá, te presento a tu nieto.

¡O nieta!

(RÍE)

¿Esta cosita es nuestra? ¡Sí!

Todo va muy bien, conforme a lo previsto.

Ay, qué bonito es mi "sobri".

Ainhoa Basso, 16 años, natural de Alcorcón.

Muere arrollada por un vehículo.

El conductor asegura que se lanzó al coche

sin razón aparente y todo esto sucedió

a las 17:00.

Justo a la hora en que ocurrió el extraño atropello de Nacha.

Pensamos que ambos casos pueden tener relación.

Lo dije, que había algo raro. Ese accidente no era normal.

Yo lo sabía.

-¿Ves cómo era un regalo para el bebé?

(RÍE) Dos patucos.

¡Son preciosos!

"Felicidades, mami".

"Alejandro Somoza".

¿Sabes por qué le di a Alicia el dinero para tu rescate?

Porque no quería que Alicia se quedase sin...

sin la persona, el hombre, que más ha querido hasta ahora.

Estoy seguro que estarías dispuesto a hacer lo que sea

por protegerla, por salvarla.

-No te entiendo, Fernando.

Alicia está bien.

No necesita nada.

-Bueno, de momento sí.

Pero ¿por cuánto tiempo?

-La llevas a La Parra, la están esperando.

-Pero si acabo de venir de ahí.

-Bueno, pues vuelves.

¿No te gusta estar de charla con Paty?

Pues mira, aprovecha.

-¿Por qué no la llevas tú? ¿Qué pasa?

¿Estás evitando a María?

-De repente se enfrió la cosa

y Jesús se fue, dejándome la palabra en la boca casi.

-¿Así, sin más?

-Como te lo cuento.

-Que no, que eso no puede ser.

No sé, habrá pasado algo para que hiciera eso.

-Nada.

Le pregunté por su mujer, la que murió.

Y nada, se torció, se torció y...

no quiso hablar más. Se fue y hasta hoy.

-Qué forma más rastrera de engañarnos.

-Lo siento, lo siento de verdad. Yo...

Sé que he hecho mal y no he ido con la verdad por delante,

pero no quería dejar pasar esta oportunidad.

Tenía miedo de que me echarais ahora que Paula,

la candidata ideal, está rondando por aquí.

-Coge tus cosas y vete de esta casa.

Sí, soy su mujer, ¿ha pasado algo?

De acuerdo, voy en seguida.

Voy para allá. ¿Qué ha pasado?

Antonio ha sufrido una agresión. Está hospitalizado.

  • Capítulo 224

Servir y proteger - Capítulo 224

21 mar 2018

La tensión entre Somoza y Quintero crece. El colombiano atemoriza a Quintero con posibles consecuencias para Alicia y Julio. Nacha, que se siente culpable por el atropello de la joven, es apartada cautelarmente del servicio activo.

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  1. Lamiralles Ojoclinico

    No sé si estos comentarios le saluda lee alguien más que la Peña de marinas que ven la serie, pero debieran leerlos los guionistas, regidores, atrezzistas, ... Etc. Donde se ha visto que un policía abra la puerta de su casa sin mirar por la mirilla, precaución elemental que todo el mundo debe seguir, es como si se montan en el coche y no se ponen el cinturón de seguridad. Por favor un poco de ejemplo de prudencia no estaría mal, aún hay mucha gente que abre la puerta sin ninguna precaución.

    24 mar 2018