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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 222 - ver ahora
Transcripción completa

Quiero que sepas

que puedas contar conmigo para lo que necesites, ¿vale?

Me hace mucha ilusión ejercer de tío de ese bebé.

Te lo agradezco, pero no será necesario.

No te ofendas, pero no siento que formes parte de mi familia.

Ella tiene claro que no nos quiere cerca del niño.

-Bueno, ya veremos, ¿no?

Es una verdadera pena que no podamos hablar tranquilamente

y con calma entre nosotros.

Os voy a decir una cosa: si no me dejáis otra opción,

estoy dispuesto a recurrir a la justicia

para reclamar mis derechos como abuelo.

-Tú no tienes que atender

a las expectativas de nadie sobre tu hijo,

solo a las tuyas. Lo sé, pero tengo la sensación

de estar viviendo una pesadilla constante.

Los que tienen un problema son los que no aceptan tu libertad.

No evita que sienta miedo.

Desde que sé que tengo cáncer,

nunca me había sentido tan bien de ánimo

ni tan positivo como ahora, ¿todo gracias a quién?

A mi médico, que hace maravillas conmigo.

-O se somete inmediatamente a quimioterapia

o, si no, va a morir.

¡Eh, eh!

¡Enfermera! Ha entrado en parada.

Mateo podía estar vivo, la medicina le podía haber curado.

Justo Ramírez es un charlatán,

es un delincuente en toda regla

que se está haciendo de oro a costa del sufrimiento ajeno.

Me han diagnosticado un cáncer de hígado, ¿sabe?,

y me gustaría

que fuera usted quien me tratara.

Me han hablado muy bien de su terapia protomolecular.

-"Ya. Lo mejor es que se venga por la clínica

en cuanto pueda. Para agilizar trámites,

puede rellenar el formulario de la web".

-Te veo un poco obsesionado con lo de ganar, ¿eh?

-Es que, para María, sería dar un salto muy importante,

le daría más rango a La Parra.

-Tú lo que quieres es tener un motivo para celebrar algo con ella.

-Bueno, eso también.

(LEE) "Los escalopines de seitán en salsa del bar La Parra".

-Que no estoy para tonterías. -¡Que no es ninguna tontería!

-¡Hemos ganado!

(GRITAN)

-¿Qué te pasa?

-No, no pasa nada.

Ah, qué coño.

(SUSPIRA) Bueno, ahora ya me puedo ir tranquilo.

-Estuvimos bailando hasta las tantas.

¿Conoces el sitio? -No lo conozco,

pero vamos, que tampoco me importa, te estaba pidiendo naranjas.

-Es que como alguna vez hemos hablado de Paty, pensé que, a lo mejor,

te interesaría saber que... -Pensaste, pero me da igual.

Aquí vengo a comprar fruta y verdura, no a que me cuenten batallitas.

-Hace un tiempo estuvimos saliendo. -Ahora me cuadran muchas cosas.

-Por cierto, podíamos ir a tomar algo al pub irlandés,

David me ha dicho que ponen muy buena música.

-¿Hoy? -Sí, ¿qué?

-Hoy es que estoy un poco cansada,

pero vamos, cualquier otro día, cuando tú quieras.

-Pues nada, que hasta otro día.

-Venga, adiós. -Chao.

-Ahí parece que tienes algo, ¿no?

-¡No puede ser!

-Carajo, pero si es Lola.

-¿Sabes dónde vive el degenerado? -El fotógrafo

disparó desde una cámara instalada encima de un dron.

(Música emocionante)

¿Te falta algo?

-Eh, sí, otro café.

-¿Otro? Ya llevas dos.

-Ya, necesitaba cafeína,

tengo que entregar un proyecto para clase y

bueno, ayer ya me acosté a las mil y hoy voy a necesitar mucha energía.

-¿Qué estudias?

-Estoy haciendo un módulo de Ingeniería y Tecnología.

-Ya ves.

¿Y eres del barrio? Nunca te había visto por aquí.

-Sí, vivo cerca,

lo que pasa es que antes iba al bar de la rotonda.

-Ah, ya sé cuál es ese bar.

-Qué rabia no haber venido a este bar antes.

Las camareras de allí son muy bordes en comparación contigo.

-Bueno, mi padre siempre me ha dicho

que a los clientes hay que tenerles contentos.

Él nunca ha llevado un bar, pero sí un gimnasio,

así que más o menos...

-Pues tu padre tiene mucha razón.

-Pues sí. Me alegro de que te hayas cambiado de bar.

-Y yo.

-Bienvenido a La Parra.

-Muchas gracias.

¿Tú vives por aquí cerca?

-Sí.

-Calle de Guijarro.

-Casi, vivo en los edificios de Avenida Toscana.

-Ya. ¿Es un piso exterior?

-Eh... -No, a ver,

es que vivo en un piso interior

y bueno, es que estaba pensando en cambiarme

a algo más luminoso, ¿no?

Y tu zona parece chula.

-Sí, la verdad es que está superbién, es una avenida muy grande

y no tenemos edificios enfrente. Vamos, desde mi habitación

tengo unas pedazo de vistas increíbles

y me entra mucha luz. -Eso está guay.

-Sí.

Hola, ¿qué te pongo?

-Ponme un café con leche y un bollo.

-Eh, perdona,

no hace falta que me pongas el café, cóbrate, anda.

-Bueno.

Pues gracias.

Suerte con ese proyecto.

Ahí va.

(RECHISTA) -¿Pero qué haces? ¿Qué miras, chaval?

-Eh, nada, estoy mirando a ver si se le ha caído una moneda

pues para ayudarla.

-¿Ayudarla? Le estás comiendo el culo con los ojos.

Te estoy viendo, ¿crees que estoy ciego?

-¿Estás tonto? ¿Qué haces? ¿Qué haces?

-Paty, te está mirando con una cara de pervertido

que no puede con ella. -Esto es un malentendido.

Si os he ofendido a ti y a tu novio, disculpa.

-No, no es mi novio ni mi guardaespaldas,

aunque a veces se le olvide. -Sea lo que sea, lo siento.

-¿De qué vas?

-Mira, Paty, que no me soportes, que me odies, lo que te dé la gana,

pero ¿vas a aguantar que vengan a tu trabajo a mirarte

para fastidiarme a mí? -Vamos a ver, lo primero,

no hables de él como si fuera un salido,

es un chaval muy majo y un nuevo cliente, ¿vale?

Que es lo más importante y, en segundo lugar,

la que decide si me molesta si me mira alguien o no soy yo,

¿vale? No tú.

-Paty, tú estabas mirando al suelo, yo le veía la cara.

Yo sé cuándo un tío le mira el culo a una tía con cara de cerdo.

-Y yo sé cuándo un tío empieza a ser un poco controlador

y se pone en plan psicópata.

-¿Lo dices por mí? -¡Hombre!

Vamos a ver, ayer, ¿qué? Con David, ¿qué? ¿Cómo le trataste?

-¿Y David qué tiene que ver ahora con nada de esto?

-Pues no lo sé,

igual piensas que, por ser mi ex,

tienes algún tipo de derecho sobre mí.

Estás muy equivocado. -Pues ya está, Paty, lo que quieras.

La próxima vez que venga un tío y te trate sin respeto,

no voy a hacer nada. -Mejor, me sé defender solita

y sin armas.

-No me pongas el bollo,

se lo das al siguiente cerdo que venga, como recompensa.

-Genial.

Bien, he hecho venir a Fede para que nos explique su teoría

sobre el "voyeur" que ha tomado las fotos indiscretas

a mujeres del barrio, entre las que se encuentra Lola.

Cuando quieras.

Gracias.

Bueno, como sabéis, después de la metedura de pata del otro día

con el ático del invidente, tuve que revisar mis cálculos

para descubrir, exactamente, el lugar desde donde se hicieron las fotos.

Las respuestas que obtuve eran completamente absurdas.

Hice más cálculos y más cálculos y más cálculos,

pero, en fin, lo único que parecía encontrar era

que el que había hecho las fotos era un hombre suspendido en el aire,

hasta que caí en la cuenta

de que la única respuesta posible

era que las fotografías

estaban realizadas con un dron, ¿eh?

Vamos sacando las fotos.

Repártelas tú.

Bueno, como sabéis, los drones

son aparatos voladores, pequeños, no tripulados

que se manejan por control remoto

y tienen una cámara instalada que sirve para hacer planes aéreos.

Últimamente, han bajado mucho los precios

y los han acercado al gran público.

Tienen varios usos profesionales

como el control de incendios forestales,

como arqueología o cámaras de seguridad

y, además, también otros usos, digamos, más recreativos.

A la gente le gusta mucho sacarlos para hacerlos volar

o para grabar a las familias, montañas...

-Vecinas en bragas...

-También.

-Y otro día servirán para soltar una bomba o pasar droga.

-Vamos a ver, los drones no son malos en sí mismos,

son un medio que se pone en manos de personas.

Y eso, lógicamente, les hace susceptible

de ser un medio para delinquir.

Bueno, Nacha tiene razón,

hace poco, en Inglaterra,

un tipo usó una grabación de un dron

para demostrar que su mujer le estaba siendo infiel

y hace muy poco también en Mallorca, en una cala,

dos chicas descubrieron

que estaban siendo grabadas por un dron

mientras tomaban el sol desnudas en su yate.

-Vamos, que ahora, además de luchar con los malos,

tenemos que luchar con robots.

-Bueno, el salido que me ha hecho esas fotos no es un robot,

es un cerdo normal y corriente

que vive en el barrio y tiene un aparato.

Efectivamente, nuestro "voyeur"

es una persona con muy pocos escrúpulos

y con ciertos conocimientos técnicos

que utiliza una estrategia.

A estas alturas, deberíamos conocer esa estrategia

para poder adelantarnos en la medida de lo posible.

Ya, ¿y qué podemos hacer?

Bueno, él ha seguido colgando fotos, lo que significa

que se siente impune,

así que no tendría por qué cambiar su rutina, ¿no?

Sí, vamos, que tenemos que localizar esos drones.

¿Y qué hacemos? ¿Patearnos las calles mirando?

¿Hay algún otro modo?

Pues, por mi parte, esto es todo.

Eh, Jairo.

-¿Qué tal, tío?

-Pues mira, ahora de reparto.

-Eso está bien, yo vengo de ahí... -¿De ver a Paty?

-Oye, ayer fui un poco borde contigo. -Un poco.

-Bueno, un poco, no, fui muy borde contigo.

Tuve un mal día y lo pagué contigo, no sé...

-¿Estás intentando disculparte?

-Sí, eso intento.

-Pues lo haces de pena.

-Lo siento, tío, te hablé muy mal, no tenía derecho a hablarte así.

¿Mejor?

-Muchísimo mejor, sí,

aunque hoy también pareces tener cara de pocos amigos.

-Bueno, pero eso tiene que ver con que Paty me pone nervioso.

-Ya, ya me he dado cuenta

de que entre vosotros a veces vuelan los puñales.

Supongo que, cuando alguien te ha importado tanto,

cualquier chorrada te afecta, aunque no quieras.

Sí, sí, sé que erais pareja.

-¿Te lo ha dicho ella?

-Tú, desde luego, no.

(RESOPLA)

-Siento no habértelo dicho yo.

-Déjalo,

lo hecho, hecho está. No pasa nada.

-Ya, pero

te lo tenía que haber contado yo.

-Mira, ni Paty ni tú estáis obligados a contarle a nadie

lo que habéis sido o habéis dejado de ser.

Además, que hace muchos días

que te estoy rallando con mis movidas con Paty,

que si mis sentimientos, mis miedos, mis dudas con ella.

Soy un bocazas, tío,

y te juro que si llego a saber lo que hay entre vosotros,

nunca me hubiese metido en medio.

Lo siento.

-No, tíono vayas por ahí.

Mira, para empezar, Paty y yo no tenemos nada,

o sea que no puedes romper algo que no existe.

Eso significa que sois personas libres

para hacer lo que os dé la gana y, además, aunque ella no se lo crea,

siempre voy a respetar las decisiones que tome.

-Entonces, ¿de verdad que ya no estás por Paty?

Una tía así es difícil dejarla escapar.

-No te voy a mentir,

Paty durante mucho tiempo fue el centro de mi vida,

no sabes la que lie

para conseguir que ella quisiera salir conmigo

y luego estuvimos juntos unas semanas, no más,

pero fue muy intenso y, para olvidarla, Dios.

-Es alguien muy especial.

-Sí, lo es, pero no para mí.

Lo que te quiero decir es

que decidimos ir por caminos distintos

y yo estoy muy contento con el mío.

Ahora mismo, el centro de mi vida es mi trabajo en Transportes Quintero

y me tengo que ir al curro.

-Ya que por fin hemos hablado de esto, me gustaría

que me dieras una respuesta clara:

"¿Te molesta si sigo intentándolo con Paty?".

-A ver, ¿aquí qué es lo importante?

Que Paty sea feliz

y tú eres un buen tío, ¿o no?

Sí, pues eso.

-Pero, de verdad, ¿Miralles qué pretende?

¿Que nos pateemos las calles mirando al cielo o qué?

-Dando palos de ciego.

-Vamos a ver, sabemos cómo actúa.

El radio de acción de su aparato es amplio,

pero no infinito.

Además, en fin,

tiene un perímetro de acción bastante recurrente

y una horquilla horaria.

Por el tipo de luz, podemos deducir a qué horas suele hacer las fotos.

-¿En qué horarios suele hacerlas?

-Pues, insisto, por la luz, yo creo que de cuatro a seis.

-En su hora de recreo.

-Y lo que es más relevante, siempre vuelve a por sus víctimas

en busca de un material, digamos, más comprometido.

-¿Comprometido? Es repugnante.

-Sí, es repugnante.

Como veis, estas fotos están hechas el lunes y el miércoles,

misma víctima, misma hora, pero menos ropa.

-Me estás diciendo que las fotos que me hace ese degenerado

no le parecen suficientemente piantes.

-No, te estoy diciendo que es algo que hace de forma recurrente.

-Sigue un patrón.

-Muy bien.

-Oye, ¿dónde vas?

-Tengo trabajo, Elías.

-¿Y esto?

-Esta tarde voy a librar y estaré en casa

de cuatro a seis. -Lola.

-Podemos usar tecnología antidrón,

podemos inhibir la señal para luego "linkear" el aparato.

-¿Y con eso qué conseguimos?

-Rastrearlo.

El dron nos puede llevar hasta el mirón.

-Inma, te voy a enviar ahora por mail los tres perfiles

que me interesan, ¿vale? Son los únicos tres que quiero ver

y, además, quiero hacerles la entrevista yo, personalmente.

Pues porque, a partir de ahora, en Transportes Quintero

vamos a valorar más la lealtad que la experiencia

y quiero mirar a los ojos

a todos los que vayan a entrar en esta empresa.

Eh, Inma, te llamo luego, tengo visita ahora. Chao.

-¿Qué, qué tal va la búsqueda de personal?

-Últimamente está complicado encontrar gente leal,

se lo digo yo.

-¿Qué quieres, Tano?

-Le traigo un mensaje conciliador de mi patrón,

un regalo para su futuro nieto.

No ponga esa cara,

debería estar contento.

España es un país muy seguro para la familia de un criminal,

no como Colombia, lo aprendí en mis años allí.

¿Sabe? Tuve allí un amigo que tuvo un nieto, como usted,

Santos, se llamaba, "El Sancocho" de Medellín.

Santos fue guerrillero en su juventud,

pasó del Ejército Popular de Liberación Nacional

a las Autodefensas Unidas Colombianas

y, de allí, se hizo sicario

de uno de los cárteles más importantes del país.

-Bueno, un buen pieza, su amigo.

-No, no se crea, no era ningún sanguinario,

eso sí, era efectivo.

Sabía cómo zanjar una discusión.

Solo mataba cuando era necesario

y a quien era necesario, aprendí mucho de él.

-Bueno, al menos era una persona muy considerada, ¿verdad?

-Con los años, se cansó de la guerra.

Decía que la sangre de sus enemigos se le había pegado a la piel

y que le pesaba.

-Mira, no sé qué cojones estás queriéndome decir, Tano,

pero será mejor que lo hagas ya porque tengo mucho trabajo pendiente.

-Paciencia, estoy terminando.

La última vez que le vi,

ya había tenido a su nieto y tenía razón,

la sangre de sus enemigos se había quedado pegada a su piel.

El líder de un cártel rival le estaba buscando

para un ajuste de cuentas

y, cuando fue a por él, no lo encontró,

se había ido con un amigo a ver

un partido de la selección colombiana de fútbol.

A quien sí encontró fue a su familia,

a su mujer,

a su nuera y a su nieto de un año.

Un amigo policía me enseñó las fotos de la masacre.

Le juro que jamás olvidaré las fotos de aquellos patucos.

La guerra de las drogas

arrasa todo a su paso,

culpables e inocentes,

viejos y jóvenes.

-¿Qué me estás queriendo decir, Tano?

-Estas historias de muerte

deberían hacernos reflexionar sobre lo importante que es la vida.

Por eso, mi patrón

quiere desearle a usted y a su familia

una próspera y larga vida

llena de decisiones acertadas.

De acuerdo,

hasta pronto.

-¿Qué pasa, don Fernando?

Acabo de ver a Tano salir de aquí.

¿Eso qué es? ¿Un regalo?

-Esto no es ningún regalo, Jairo,

esto

es una amenaza de muerte para el hijo de Alicia,

para mi nieto,

para tu sobrino.

Somoza lleva un tiempo diciéndome que si no nos aliamos con él,

terminará matando a toda mi familia como ya hizo con tu hermano.

-Lo voy a matar.

-Tranquilo, Jairo, ¡Jairo, Jairo!

¡Quédate aquí, no puedes perder la cabeza!

¡Te lo he dicho muchas veces!

-Fernando, esa gente no avisa dos veces.

Esa gente primero te mata

y luego deja un mensaje en una postal.

No me voy a quedar esperando a ver qué pone en la mía.

Lo voy a matar.

-¡Jairo, Jairo, Jairo, quédate aquí, Jairo!

¡Ven aquí!

(CARRASPEA)

Comisario.

Espero no venir en mal momento, ¿puedo pasar?

Sí, sí, sí, claro, por supuesto.

Siéntese, por favor, siéntese.

-¿Carrero?

Carrero, ¿me recibes?

¿Campo de visión despejado?

Perfecto.

-¿Con quién hablabas?

-Con Carrero, es el experto en tecnología antidrón.

Estaba comprobando si tenía visibilidad.

Vamos a ver, el plan consiste en inhibir la señal del aparato,

pero para eso necesitamos saber si tiene visibilidad plena

y así podemos apuntar hacia ahí.

-Si lo vais a derribar, a lo mejor es peligroso, ¿no?

-No, no, lo vamos a apuntar con una señal,

luego lo vamos a "linkear" y luego lo vamos a reprogramar

para recibir una respuesta RTH.

-Y ahora, ¿para que lo entienda?

-Sí, RTH, la respuesta es una abreviatura

de "Return To Home", volver a casa.

Consiste en que, el aparato, automáticamente,

vuelve a su origen, así que es tan sencillo como seguirlo

y él nos va a llevar hasta el piloto.

-Vale, vale, vale, ahora entiendo todo.

Pues nada, vamos allá, ¿no?

-Sí, parece que sí.

-Venga.

-Espera, si quieres me salgo, ¿vale?

-Que no, Fede, por favor.

Pero si esto es como un bañador, es un "body", no pasa nada.

Además, que tienes que estar ahí para controlarlo todo.

¿Somos profesionales o qué? -Sí, somos profesionales.

¿Se encuentra usted bien?

Sí, me encuentro bien,

es solo que tengo una mañana bastante ajetreada,

así que discúlpeme, comisario,

porque creo que no tengo mucho tiempo para atenderle.

No se preocupe, lo entiendo,

siento haberme presentado sin avisar,

pero estaba por la zona y he pensado que podíamos charlar un rato.

Sí, no se preocupe, ya sabe que esta casa es su casa

y que usted se puede presentar cada vez que quiera.

Solo le robaré unos minutos.

¿Y esto?

No me diga que tiene buenas noticias que contarme.

No, por Dios, no.

Esto solo es un regalo para uno de mis empleados

que acaba de ser padre.

(ASIENTE)

Verá, se trata de una visita más o menos rutinaria.

Hace ya semanas que no nos vemos,

desde la inauguración de Construcciones S.Z.

Y bueno, parece que, en este tiempo, Alejandro Somoza

ha conseguido instalarse en la ciudad

de una forma, digamos que tranquila.

Todo parece estar en calma.

Bueno, eso está bien, ¿no?

Bueno, sí, pero

no suelo fiarme mucho de las apariencias.

No sé si este es un periodo de paz

o solo la calma que precede a una tormenta

que nos puede atrapar a todos.

Lo que sí tengo muy claro es que

esta tranquilidad depende mucho del tipo de relación

que hayan establecido entre ustedes.

Comisario, entre el señor Somoza y yo no hay ningún tipo de relación.

Hablemos claro,

sé que Somoza ha querido hacer con usted algún tipo de negocio

y también sé que, entre ustedes, ha habido conversaciones.

Conversaciones, no ningún tipo de negocio.

Transportes Quintero y Construcciones S.Z.

son dos empresas completamente independientes

y así van a seguir siendo.

¿Se encuentra bien, seguro? Está usted sudando.

Eh, ¿sudando? Sí.

¿Yo? Eh, pues

no lo sé, comisario, no me estoy encontrando muy bien

desde esta mañana, no sé si es posible

que haya cogido algún virus o...

Eso explicaría el temblor que tiene en la mano.

¿En la mano?

No sé, igual.

¿Seguro que está bien?

¿Hay algo que quiera contarme?

Pues verá, yo...

¡Julio, Julio!

Mira, qué bien que estás aquí

porque me gustaría presentarte al comisario Bremón.

Comisario, le presento a mi hijo.

Anda, su hijo.

No sabía que tenía un hijo aquí, en Madrid.

Bueno, he vivido casi toda mi vida en Miami con mi madre,

pero ahora he decidido regresar

para aprender de negocios con mi padre.

Pues tu padre es un hombre muy astuto,

seguro que te puede enseñar muchas cosas,

pero deberías cuidarle más,

en ese estado debería estar en casa descansando.

Es verdad, papá, tienes mala cara, ¿estás bien?

-Pues no, hijo, no,

no sé qué me pasa que no me estoy encontrando bien

desde esta mañana, así que creo que lo mejor será

que vaya a la farmacia cuanto antes, a ver si me pueden dar algo.

Eh, comisario, no sé, si le podemos ayudar en algo más...

No se preocupe, solo lo que le he dicho

y, por favor, manténgame informado.

Sí, por supuesto, lo haré, no se preocupe.

Encantado de conocerte. Ha sido un placer.

-Adiós. Cuídese.

Gracias. Chao.

-Papá, ¿te llevo al médico?

-No hace falta que me lleves a ningún lado, Julio.

Voy yo a la farmacia y le cuento los síntomas que tengo,

así me darán algo. Espérame aquí.

-"Fede, estoy con Carrero, por aquí sigue despejado".

-Sí, por aquí tampoco vemos nada.

-"Oye, ¿qué tal Lola?".

-Muy bien, con un poco de frío,

pero no se queja de nada, absolutamente.

-¿Sabías que las fotos que ese cerdo ha colgado

ya están circulando por Sevilla?

-Lo sabes por Ramón, ¿no?

El sevillano que dice cosas tan bonitas.

-Sí, pero ya no me hace ninguna gracia

que me digan cosas tan bonitas.

Al final, que te alaben solo por tu físico

llega a ser vomitivo.

-Ya, bueno, te entiendo perfectamente.

No porque me haya pasado a mí mucho, pero vamos, que te entiendo.

-En fin, que el físico no es lo importante.

-Ya.

(Dron)

¡Ya está aquí, ya está aquí, ya está aquí!

Elías, Elías, ¿me copias?

El dron, que ya está aquí, a mis diez.

¿Lo veis? -"Espera, espera.

Sí, sí, lo vemos".

-Vale, ahora te tienes que quedar muy quieta, ¿vale?

Carrero necesita unos segundos para fijar su posición

y así inhabilitarlo antes de que se escape.

Eso, tú ve haciendo todo eso y tal,

todo lo que tienes que hacer.

Eso es, muy bien.

Muy bien, sí.

-"Ya está, lo tenemos".

-¡Ya está, lo tenemos, lo tenemos!

-"El dron ha empezado a descender".

-Vale, muy bien, eso es que Carrero ya lo tiene "linkado".

Ahora tenéis que seguirle hasta el origen,

no lo dejéis escapar.

-"Venga, tranquilo, déjanoslo a nosotros. Corto".

-Bueno, pues ya está, ya está. -Bien.

¡Al fin!

Madre mía, lo que ha costado.

-Sí, ha costado.

-Oye, muchas gracias, ¿eh? De verdad. No sé qué hubiéramos hecho sin ti.

-Somos profesionales. -Eres un "crack", de verdad.

-Igualmente. -Al fin tenemos a ese depravado.

-Y ya, hala, todo solucionado. (SUSPIRA)

-El mensaje ha sido entregado, patrón.

Sí, ahora solo hay que esperar a que entren en razón.

Ya sabe que esta gente

no es buena descifrando mensajes.

Sí, tiene razón, hay que tener paciencia.

De acuerdo, lo veo mañana en la oficina.

Hasta mañana.

Tranquilo, ¿eh, chaval?

-¿Qué?

¿Por qué no me haces una de tus llaves ahora?

-Piensa bien lo que estás haciendo.

-Llevo meses pensándolo,

llevo pensándolo desde que murió mi hermano,

¿pero amenazar a su hijo?

Eso no te lo voy a perdonar.

¿Qué te crees que haces?

-Estas cosas es mejor hablarlas mirándose a los ojos.

Ya hemos pasado por esto, ¿recuerdas? Tuviste un arrebato y te lo perdoné,

no cometas dos veces el mismo error.

Quieres demostrar que eres un hombre y que me puedes pillar desprevenido,

ya lo has hecho,

ahora demuestra que eres inteligente y baja el arma.

-Escúchale, Jairo.

Será mejor que le hagas caso.

No cometas ninguna tontería

y baja ese arma. -No, no, don Fernando,

no es ninguna tontería.

Tengo muy claro lo que estoy haciendo,

ya es hora de pasar a la acción con este gente.

-Está bien, hijo, tienes razón.

Desde que esta gente ha llegado, solo nos ha traído problemas.

No han dejado de insultarnos y de provocarnos, de amenazarnos,

pero nosotros también a ellos, ¿entiendes?

Si aprietas ese gatillo ahora,

solo vas a empezar una guerra

y se va a derramar mucha sangre. -Ya se ha derramado sangre.

-Haz caso a tu jefe, chico.

-Y la guerra es inevitable, solo sería cuestión de más tiempo.

-No, no, no, todo lo contrario,

aún estamos a tiempo de evitar esta maldita guerra.

Jairo, escúchame,

si disparas esa pistola,

lo único que vas a conseguir

es que ya no haya marcha atrás.

Lo único que vas a conseguir es sentirte responsable

para el resto de tu vida de lo que le pueda pasar a Alicia

y a ese niño, ¿me entiendes?

Jairo,

baja esa pistola,

te lo pido por favor.

Jairo.

(RESOPLA)

-Ha hecho bien viniendo a detener al chico,

si llega a disparar...

-Si hubiese disparado, ahora mismo estarías muerto,

¿me oyes?

No lo olvides, Tano,

y será mejor que se lo digas a tu jefe.

¡No voy a seguir aguantando ni una amenaza más!

Yo no quiero que haya ninguna guerra

ni tampoco quiero que se derrame ni una gota de sangre,

ni vuestra ni nuestra.

Escúchame bien,

¿qué era eso que me estabas contando antes

de aquel amigo tuyo, cómo se llama? -Mi amigo Sancocho.

-Eso es, Sancocho.

¿No te decía eso de que la sangre de sus enemigos

se le pega a la piel?

Pues no lo olvides tampoco, Tano,

porque si yo no lo llego a evitar, ahora mismo estarías muerto.

Tenlo en cuenta.

-Ese es el edificio, tiene que ser alguno de esos áticos, ¿no?

-Pero ¿de verdad que no hay ningún nombre

ni identificador con nombres y apellidos del piloto?

-No, es muy difícil.

Para usar un dron como "hobby", no hay que tener licencia,

pero para hacerlo como profesional, sí.

En cualquier caso es prácticamente imposible conseguir

el número de identificador del aparato.

Igual en 2019, 2020,

con la nueva legislación europea, sí, pero, de momento, es imposible.

-La gente debería usar estos drones con cabeza,

si no, esto va a ser un descontrol.

-Eh, buenas noticias.

El sistema de Carrero ha funcionado

y, además, está exactamente en la misma localización

donde perdimos de vista al dron. Ahí lo tienes.

-Calle Guijuelo, 21, 6D.

¿A quién corresponde esta dirección?

Es la vivienda de donde partió y aterrizó el dron.

El dueño se llama José Sanchís Arana.

Pero puede ser él o alguien que viva con él, ¿no?

¡Aquí está!

José Sanchís Arana,

es el hijo del dueño del piso.

-Así que ese es el imbécil que ha estado espiando al vecindario.

No sabéis las ganas que tengo de encontrarme con él,

en lugar de a través de este maldito robot.

Bueno, pues ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Ve a buscar a Nacha

y traéis a comisaría a este niñato, ¿vale?

Andando.

Buen trabajo, Fede.

Vamos, Lola, venga.

¿Hola, hola?

(REPITE) "Hola, hola".

Vale, bien.

¡Justo!

Justo Ramírez.

-Federico Martínez, ¿verdad? -Eso es, sí.

-Siéntese, por favor.

Bueno, no sabe la alegría que me da verle, ¿no?

Lo pone usted difícil.

-Me gusta estudiar detenidamente los casos,

por eso le he pedido tanta información

a través de la web.

Y, si le digo la verdad, no suelo quedar con posibles clientes

fuera de mi consulta.

-Le pido disculpas, es

que tenía miedo a quedar en la consulta.

-Miedo, ¿por qué?

-Bueno, ya sabe lo que se habla sobre las terapias alternativas.

Prefería estar en un lugar cómodo cerca de casa.

No es desconfianza, sino que así...

Prefería que la primera vez no fuera en la consulta, vamos.

-Está bien, como quiera.

Lo importante es que está buscando una solución a su problema

y siento mucho lo que está sufriendo.

Un tumor hepático no es nada fácil de sobrellevar.

-No se lo puede ni imaginar.

Sí, ¿usted ha tratado algún cáncer de ese tipo?

-Sí, muchos, y con excelentes resultados.

-¿Ah, sí?

-Sí, pero, antes de nada, me gustaría saber

por qué ha decidido apostar por la terapia protomolecular.

-Bueno, no hago más que ir a hospitales

y venga a hacerme pruebas:

ecografías, resonancias, análisis y, al final,

viene a concluir lo que yo ya sé, que tengo cáncer.

-Es desesperante, sí.

-Sí que lo es, sí.

Además, los médicos lo único que te proponen

son tratamientos muy agresivos:

quimioterapia, radioterapia...

Mi madre murió de cáncer de pulmón, ¿sabe?

Lo único que consiguieron fue que perdiera el pelo, la energía

y destrozarle el cerebro.

Por eso, cuando vi su web, me llené de esperanza.

¿Usted cree que la terapia protomolecular

puede hacer algo por mí, doctor?

-En primer lugar, no soy doctor, soy terapeuta natural.

-Anda, creía que...

-Bueno, realmente solo es una cuestión formal,

mis conocimientos médicos están fuera de toda duda,

lo que pasa es que la medicina tradicional

depende, financieramente, del sector farmacéutico

y eso la ha condenado.

Por eso yo prefiero usar terapias alternativas.

-¿Como cuáles? ¿A qué se refiere?

-El sistema tradicional de medicina

no es más que un engaño pensado para exprimirnos.

-Habla usted con mucha rotundidad.

-Porque a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

El sistema sanitario convencional

quiere ocultarnos lo que realmente puede sanarnos,

nuestro propio organismo.

-O sea que no tenemos que hacer nada, nos curamos solos.

-No es tan sencillo.

Tenemos que ayudar a nuestro cuerpo,

estimular sus mecanismos sanadores de forma natural

con algo tan sencillo como las vitaminas C y B17.

-Vamos, quiere decir con comprimidos como los que nos daban de críos, ¿no?

-No, esos complejos vitamínicos

no tienen el nivel de concentración adecuado.

Nosotros, en la clínica,

inyectamos un concentrado de vitaminas

de forma intravenosa.

Esto ayuda a destruir las células cancerosas,

aumentando la producción de peróxido de hidrógeno.

-Agua y oxígeno.

-Así es,

el oxígeno penetra en la célula y la destruye por completo,

está ampliamente documentado.

-¿Y la vitamina C?

-La vitamina C mejora el sistema inmune

y, sobre todo, refuerza la producción de interferón.

-Que curamos un tumor de hígado con zumo de piña, ¿no?

¿Es eso?

Perdón, es que es una broma de mal gusto, me ha salido mal.

Es que estoy muy nervioso, disculpe.

Estoy deseando iniciar el tratamiento.

¿Y cuál va a ser el coste?

-Doctor,

gracias por el antibiótico que me recetó.

-Así que es médico.

¿Qué tipo de encerrona es esta?

-Mierda.

¡Dios!

¡Un momento!

-Perdone, pero no tenemos nada más que hablar.

-Pero yo sí, le guste o no, me va a escuchar.

-¿Qué pasa? ¿Colabora con la policía?

¿Con un periódico?

¿Es uno de esos médicos conservadores que lucha contra el progreso?

-No, solo soy un buen amigo de una de sus víctimas.

-Yo no tengo víctimas,

trato a personas a las que ayudo de forma altruista,

informada y consentida.

-¡Venga, ya! ¡Deje de hacerse el digno, hombre!

¡Que le acabo de quitar la careta ahí mismo, dentro del mar!

Su charlatanería no vale absolutamente para nada,

peor, su temeridad es la que está matando a la gente.

Usted fue el que mató a mi amigo.

Se llamaba Mateo, tenía un cáncer hepático,

no sé si lo recuerda y era perfectamente tratable.

Usted lo condenó a muerte con sus porquerías de oxígenos,

de vitaminas inocuas y su charlatanería pseudocientífica.

-Le digo que me deje en paz.

Perdón, ¿qué está pasando aquí?

Este hombre me está molestando, policía.

-Este es el farsante.

Acabo de hablar con él en el bar y ya sé cómo trata a sus clientes,

diciendo que la medicina no existe que él es el único salvador.

-Si me está acusando de intrusismo, se equivoca,

yo jamás me he presentado como médico.

En cuanto a sus acusaciones de estafa, ¿en qué se sustenta?

Yo no le he pedido dinero ni he tratado de engañarle,

al contrario, le he ofrecido un tratamiento legítimo.

-¡Un fraude! -No, señor.

Un tratamiento académicamente documentado

con la sana intención de ayudarle.

Le aseguro que todas las personas que han venido a mí,

lo han hecho voluntariamente

y han firmado un papel de consentimiento informado.

Aquí, la única persona que me ha engañado es usted.

Este hombre se ha inventado un nombre falso

para engañarme y citarme en ese bar

y ahora no deja de insultarme y acosarme en público.

Bueno, cálmense, por favor, ¿eh?

Si no va a detenerme, me gustaría irme de aquí.

No tengo motivo para hacerlo.

Es lo que pensaba. Gracias.

¿Pero se puede saber qué estás haciendo?

¿Cómo se te ha ocurrido llegar tan lejos?

Tenía que hacerlo, Claudia.

¿Y qué has conseguido? Nada, ponerle sobre aviso.

Ya te dije que no era un hombre desesperado

vendiendo remedios de vudú, ha montado un entramado lucrativo

y, legalmente, impenetrable. Lo he grabado todo.

He querido pillarle en un desliz para poder ayudarte a denunciarle,

pero nada, es muy listo y no ha soltado prenda.

Además, ¡es un malnacido!

No tiene ningún tipo de empatía.

Cuando le hablé de Mateo, ni se inmutó.

Antonio, tienes que acabar ya con esta guerra personal

que tienes contra este sinvergüenza.

Algún día cometerá un error y, entonces, caeremos sobre él,

pero no puedes seguir obsesionado, de verdad.

Venga.

Vamos para casa, te acompaño, ¿vale?

Mira, me tomo la tarde libre y así me quedo contigo.

Venga.

Anímate, anímate.

Oye, Fede,

¿tú podrías echarle un ojo a mi ordenador?

¡Que me va lentísimo!

¿Tú crees que me habrán metido un virus?

-¿Le has metido un "pendrive" o algo?

-No, y, si lo hago, le paso el antivirus.

¿Y sabes lo que le he metido también?

La grapadora.

-Perfecto.

-Y una ensaimada de Mallorca, también.

-Estupendo.

-¡Fede! -¿Qué?

-Que no me estás haciendo ni caso.

-Perdona, estoy un poco nervioso con lo del mirón y...

-Pues mira, no deberías.

-¡Estáis locos, joder! ¡No he hecho nada!

-Llevas negando la mayor

desde que te hemos puesto las esposas

y mira que le hemos aconsejado que se estuviera calladito.

-Además, no creo que este pajarito mienta.

-Estáis perdiendo el tiempo conmigo, no he hecho nada.

-Es el dron que se usó para hacer las fotos.

-Os equivocáis, ¿eh? Estáis cometiendo un error muy grave.

-¿Tú crees?

¿Qué pasa, que con ropa no me reconoces?

-No sé de qué me habla.

-Te hablo de vulnerar

el derecho a la intimidad de muchas mujeres en este país

y luego de compartirlo en internet.

Te hablo de una actitud despreciable por la que vas a pagar.

-Yo no he hecho nada de eso. -¿Ah, no?

-¿Y por eso no me miras a los ojos?

-Bueno, yo creo que lo mejor será

que lo llevemos a la sala de interrogatorios

y esperar a su abogado para tomar declaración.

(SUSPIRA)

-Venga, José, sabemos que ese dron es tuyo

y para qué lo utilizabas.

Por lo menos, ten la valentía de reconocerlo, ¿no?

-Por mucho que sigan intentando amedrentar a mi cliente,

no van a conseguir una declaración incriminatoria.

Mi cliente les ha dicho la verdad desde el principio.

Efectivamente, el dron es suyo,

pero el uso del aparato ha sido puramente lúdico.

Se trata de un hobby, nada más. -¿Ah, sí?

¿Considera un hobby espiar a las vecinas

y hacerles fotografías para subirlas en las redes?

¿Sí?

-A usted le recomendaría que revisara bien la jurisprudencia

en este tipo de casos.

Sin ningún indicio del vínculo entre el dron y las fotos,

no pueden hacer nada.

Vamos a ver, sus compañeros han examinado todas las pruebas

y no han encontrado nada.

Les hemos facilitado el teléfono de mi cliente

y no han encontrado nada.

Cada segundo que mi cliente pasa en esta comisaría

es, aparte de una pérdida de tiempo,

una humillación absolutamente innecesaria,

así que, si nos disculpan... -Todavía no hemos terminado.

Me temo que sí.

Puede llevarse al chaval.

Buenas noches, caballero.

Márquez,

suéltale.

Le teníamos agarrado por las pelotas, hubiera cantado de plano.

Elías, todo este asunto de los drones es tierra de nadie

y lo sabes.

Estáis dando palos de ciego.

Os he dejado tiempo extra,

y eso que el teléfono en mi despacho está que arde.

Ese chico es el hijo

de un importante promotor inmobiliario,

¿o pensabais que se puede pagar a un abogado tan pijo?

¿Y por eso le ha dejado marchar, comisario?

Porque es el hijo de un amigo suyo de pádel.

Elías, te lo advierto, no me hables en ese tono.

Esa no es la cuestión,

la cuestión es que no habéis sabido rematar

una operación policial, esa es la cuestión.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

-Sí, tranquilo, no es nada, solo que me duele un poco la cabeza.

-Eso es la impotencia, nos matamos el día a trabajar

y, al final, el malo se va de rositas,

así es normal que enfermemos. Venga, vámonos.

-Verás, Jairo, yo entiendo cómo te sientes

y de dónde puede surgir todo ese impulso,

pero es que no nos podemos permitir actuar

de una forma tan visceral.

-¿Y cómo lo hace, don Fernando?

¿Cómo consigue mantener la cabeza fría?

-Pues no lo sé, hijo, no lo sé

porque no te creas que me resulta nada fácil.

Verás, cuando Tano salió de aquí

dejando esos malditos patucos azules,

lo único que quería, de lo que me entraban ganas

era de salir corriendo, cogerlo y machacarle la cabeza.

Pero no pude, maldita sea,

porque en ese momento se presentó el comisario

y tuve que quedarme aquí, temblando de los pies a la cabeza,

y no temblaba, precisamente, por miedo, no,

temblaba de pura rabia,

temblaba de puro instinto asesino porque lo único que quería

era tener la cabeza de Somoza colgada aquí, en mi despacho.

-Pues justo eso es lo que siento yo.

-No me importa morir, Jairo,

estoy preparado

porque yo he elegido esta guerra.

He cometido muchos errores en mi vida

y tengo muchos pecados

por los que pagar.

-Ya, pero Alicia, no. -Eso es, hijo, eso es.

Tenemos que protegerlos

a Alicia y al bebé y lo tenemos que hacer juntos, tú y yo.

Tenemos que hacer todo lo posible por ponerlos a salvo

y solo entonces, en ese momento,

será cuando podamos ir a por Somoza y acabar con él.

Jairo, hoy has hecho una cosa

que está muy bien y me siento muy orgulloso de ti.

Has sido capaz de controlar esos demonios que te salen de dentro,

pero mañana tienes que hacer lo mismo,

mañana, pasado, el otro y el otro y así hasta que yo te diga,

hasta que llegue el momento y podamos acabar con Somoza,

¿entiendes?

-Vale, pero quiero pedirle algo.

-Tú dirás.

-Cuando llegue ese momento,

cuando tengamos vía libre para darle a ese hijo de perra

lo que se merece,

tengo que ser yo el que apriete el gatillo,

don Fernando.

Luego, si quiere, le corta la cabeza y la cuelga en el despacho,

pero matarlo, lo tengo que matar yo.

-Está bien, está bien,

tienes mi palabra.

-Gracias.

-¿Quedan muchos?

-Un par de hojas más y ya.

-Pero si es el famoso Yayo Cárdenas.

-¡Pero bueno! Nerea Ocaña.

¿Qué pasa? ¡Cuánto tiempo!

Estás igual que en la facultad, ¡madre mía!

Espera,

abogada de oficio. -Así es, a ratos.

-Me acuerdo muchísimo de ti, de cómo competíamos en la facultad

para ver quién sacaba mejores notas, ¿te acuerdas?

Siempre ganabas tú, vamos.

-Sí, si hubieras dedicado más tiempo a estudiar

y menos a ligar con las de primero... -¡Oye!

Que sepas que si le dedicaba tiempo a las de primero

era porque no me hacías caso.

Eras la primera de mi "ranking" con diferencia.

-Sigue intentándolo, esta vez casi me lo creo.

-¿Y qué haces por aquí?

-Es mi abogada.

-Vengo a representar a Lola Ramos y a una decena de mujeres

que han visto vulnerado su derecho a la intimidad

por tu cliente. -Ya veo,

pues qué casualidad.

Oye, espero que no te metas en el mismo bucle

que los policías que me acabo de comer con patatas.

Sabes que, sin vinculación con las fotos,

puedes olvidarte del artículo 18.

-Derecho al honor.

Tranquilo, intentaremos ir a por el 18 y unos cuantos más.

En el caso de Lola Ramos, emprenderé acciones

por haber violado la intimidad de su domicilio.

Tengo testigos policiales que vieron el dron de tu cliente

frente a su ventana, por lo que te aconsejo repasar

el artículo 197.1 del Código Penal por revelación de secretos

y ya, de paso, el 197.3 por la difusión de las imágenes.

-Eso suponiendo que puedas demostrar que mi cliente las hizo públicas.

-No va a hacer falta,

tengo pillado a tu cliente, pero no por ahí.

Es más, teniendo en cuenta la que le puede caer,

va a confesar hoy.

-Sí, seguro que sí,

¿y por qué iba a confesar, vamos a ver?

-Porque, al margen de las fotos,

tu cliente ha cometido numerosas irregularidades.

Para empezar, la ruta de esta tarde y que tenemos registrada

es totalmente inaceptable para un dron sin licencia.

Ha sobrevolado ilegalmente una zona urbana

que incluye un parque infantil, con el agravante

de que el dron voló fuera del alcance visual del piloto.

-Tranquilo, que no tienen nada a lo que agarrarse.

Ocaña, sabes tan bien como yo

que las leyes sobre drones están en mantillas.

-Lo sé, Cárdenas, y, como no hay una ley propia,

las multas las regula

la Agencia Estatal de Seguridad Aérea,

es decir, como si fueran aeronaves,

por lo que estamos hablando de unas multas

que podrían llegar a los 225 000 euros

y créeme, me he mirado muy bien la jurisprudencia, no voy de farol.

-¿Eso es cierto?

-Si yo fuera tu abogada, te aconsejaría confesar

y pagar tus deudas con estas mujeres antes que arruinar a tu familia,

pero, como no lo soy,

te voy a hacer pagar por todos y cada uno de tus delitos.

-No puedo arriesgarme a pagar todo ese dinero,

mi padre ya está bastante enfadado.

(RECHISTA)

Quiero volver a declarar. -Oye, espera un momento.

Pero vamos a ver, ¿tú qué pretendes hacer?

¿Hundirme?

-Solo pretendo que la gente humilde tenga una defensa legal tan buena

como la que puedan pagar los ricos, en este caso, incluso mejor,

así que tú decides, o confesión o voy a por todas.

-Chica lista.

Está bien, trato hecho.

Espero volver a verte por aquí porque te la voy a devolver,

no te quepa duda.

Además, eso me motiva, me parece estimulante.

Si antes eras buena, ahora eres,

guau, espectacular.

-Mira, lo que has hecho es deleznable,

pero, si confiesas, podrás pagar tu deuda con la ley.

No es tarde para reparar el daño

que has hecho a las mujeres que has estado espiando.

-Será mejor que te vayas a descansar.

(Móvil)

"¿Qué quieres?".

¿Qué tal, Alicia?

Nada, solo quería saber cómo estás, cómo te encuentras.

"No entiendo a qué viene esa pregunta,

¿qué has estado, bebiendo?".

¿Quién, yo? No, eh, bueno,

no hasta ese punto, claro.

"Los extraños no se llaman por la noche,

no se preguntan cómo están

y eso es lo que somos nosotros, extraños".

(SE RÍE)

"¿Se puede saber de qué te ríes?".

Pues no lo sé, supongo que estoy de buen humor,

a pesar del día que llevo.

Ya sabes que siempre me hace muy feliz

escucharte y saber que estás bien, no sé,

que estás a salvo.

"Mira, ¿sabes qué te digo?

Que no estoy para adivinanzas, así que no vuelvas a llamarme más".

-Hola, papá. -Julio.

-¿Te encuentras mejor? -Sí, sí, sí.

Creo que sí,

no sé qué me ha podido pasar esta mañana,

supongo que estaría algo destemplado, no sé.

-Bueno, me alegro de que estés bien,

aunque es una pena que no hayamos podido ir al cine.

Vengo de ver un peliculón

de esas de darle luego a la cabeza.

-Vaya, pues menos mal que no he ido contigo al cine

porque, con el día que llevo,

no estoy como para ir a ver películas que me hagan pensar

o darle más vueltas a la cabeza. -¿Pues a que no sabes

a quien me he encontrado a la salida del cine?

-¿A quién?

-Al principio me costó reconocerlo, solo lo había visto en el periódico.

El constructor este amigo tuyo, el colombiano,

Alejandro Somoza.

-¿Y habéis hablado de algo, te ha dicho algo?

-Sí, se me ha acercado él.

Me ha preguntado si había recibido no sé qué regalo.

También me ha pedido que te mande recuerdos.

Muy majo me ha parecido el tío, la verdad.

(Móvil)

Eh,

papá, te espero fuera, ¿vale? -Está bien.

Oye, por cierto, me dijeron

que dejaste planchado al abogado del mirón.

Ya lo conocías, ¿no? Sí, Yayo Cárdenas.

¡Qué nombre! Suena como a cantante o futbolista.

Sí, como una estrella mediática.

-Estuviste brillante. Que sepa que su sobrina es una crack.

-Lo sé, por eso la he fichado.

-Y por cierto, con su permiso, claro, me gustaría invitarla a un café.

-Bueno, vale, pero a condición de que sea en el bar de abajo.

-Está bien, como quieras.

Tranquila, que no te voy a secuestrar ni nada parecido.

-Nerea, vigílalo, no vaya a ser que te saque secretos del bufete.

-No sé, Paty, yo es que estoy muy confundida.

-María, pues habla conmigo, a lo mejor te puedo ayudar.

-Es que no sé si yo ahora lo que quiero es un amor

o una amistad y, si salimos,

pues habrá otro beso y luego otro

y esas cosas ya sé yo cómo acaba, acaban mal.

-Va, María, dale una oportunidad al amor.

-No me atosigues, que ya me atosigo yo bastante.

-¿No te parece que, a tu edad,

deberías coger el toro por los cuernos?

-No sé, hijo, creo que estoy muy desentrenado,

me da miedo que el toro me dé una cornada.

-¿Pero qué dices? Si María está a punto de caramelo.

Papá, deja de hacer dibujitos

y aplícate el consejo que siempre me das:

"Lucha por lo que quieres porque nadie te va a regalar nada".

-Menos trabajo y más diversión,

eso es lo que necesitamos tú y yo, María.

-Que sí, Jesús, si no te he dicho que no,

lo único, que habrá que encontrar la ocasión.

-Es que la ocasión ya la he encontrado,

las Fiestas de Primavera de la Villa de Vallecas.

-Yo es que esta noche no sé si voy a poder.

¿Estás recogiendo ya los frutos de tu éxito?

La verdad es que los jefes no me han dicho mucho.

No, macho, no te hablo de los jefes,

sino de cierta oficial de ojos negros, pelo largo

y responsable de la UFAM. ¿Qué? ¿Te está mostrando ya tu gratitud?

A ti te pasa algo. -¿A mí?

-No sé, tienes un careto...

Te pasa algo fijo.

-Es que no paro de comerme el coco con lo que me dijiste,

bueno, mejor dicho, con lo que no me dijiste.

-No te sigo.

-Me refiero a Jairo,

no me dijiste que él era el ex en el que seguías pensando.

Creo que te debo una disculpa.

Las cosas entre tú y yo ya han quedado muy claras.

Sí, pero no me porté bien contigo,

quiero decir, que traté de ser honesto,

pero lo hice tarde y mal.

Oye, y si, en realidad, estoy mal

y me expulsan del cuerpo de policía,

yo es que me muero.

-No digas tonterías.

-No, tonterías no son que justamente antes

me estabas diciendo que vivo para trabajar

y encima me quedo sin curro y mal, es que yo, no sé, me hundo.

-No, no te vas a hundir, voy a estar yo.

Bueno, eso en el caso de que salgan mal los análisis,

que no va a pasar, ¿eh?

-Solo quiero conocer más sobre mi madre.

Ya no soy un niño. -Sabes suficiente.

-Casi no guardas fotos

ni me has contado qué clase de mujer era

y no es justo, ella forma parte de mí mismo.

Para mí es importante conocer de dónde vengo.

-H50 por K3, adelante.

-"Persónense en la calle de La Palma, 51,

han entrado a robar en una vivienda".

-Vamos, dale.

¡Cuidado, Nacha!

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  • Capítulo 222

Servir y proteger - Capítulo 222

19 mar 2018

La policía investiga el caso del voyeur que está utilizando un dron para espiar a las vecinas del barrio. Antonio ha conseguido contactar con el curandero Justo Ramírez, haciéndose pasar por un posible cliente. Quintero recibe otra amenaza de Somoza y Jairo decide acabar de una vez con el capo.

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