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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 213 - ver ahora
Transcripción completa

Eh...

Se me ha hecho tarde.

-Se marchó muy seria sin decirme nada.

-Vaya. -Y hoy no se ha pasado por aquí.

(RESOPLA) Que por una vez que me lanzo

y la chica sale corriendo.

-Tú eres un chico supermajo, de verdad,

y me caes genial y eres monísimo, pero...

-Pero solo podemos ser amigos.

-Sé que es una típica excusa que se da

para quedar bien, pero te juro que es verdad.

Sé lo mal que lo estás pasando. ¿Tú qué vas a saber?

A mí también me dejó mi novia.

No tienes pinta de que te hayan plantado

con un triste mensaje de texto. Fue mucho peor,

mandó a una amiga para decírmelo.

Yo pude superar lo de mi ex y tú también podrás.

Tu actuación con Ramiro ha sido un ejemplo de empatía

e inteligencia, dos cualidades muy importantes.

Bueno, pues, la verdad, muchas gracias

porque viniendo de ti es todo un halago.

¿No eres tú el que dice siempre

que los problemas hay que solucionarlos con profesionales?

En este caso, no.

-Mira, el ser humano es muy resistente al cambio.

Cuando se acostumbra

a que una situación sea de una manera,

resulta muy difícil variarla para lo bueno y para lo malo.

-Tirar la toalla así, ya, en un primer momento

y no seguir luchando por nuestra relación

es una soberana irresponsabilidad.

Me cuesta mucho expresar mis emociones,

pero yo quiero mucho a Antonio, lo sabes, ¿verdad?

Que te quiero, Antonio. Claro que lo sé.

No lo he puesto en duda nunca.

-Pero hay que demostrarlo. Vale.

¿Vale? Quiero que hagáis una lista

con las virtudes que reconocéis en el otro.

-"No sabría vivir sin ella,

somos cómplices en todo:

pureza, generosidad...".

¿Sabes?

Te quiero.

Y yo a ti.

Julio no sabe nada de mis negocios en B, ¿comprendes?

Y así tiene que seguir siendo.

-Seguro que aprendo mucho más contigo en un año

que en siete máster que pueda hacer en Estados Unidos.

-Mató a mi hermano y yo voy a hacer lo mismo.

-Mira, "mijo", yo tengo demasiado tiempo en este negocio

como para no tomar precauciones.

Ahora usted tiene dos opciones:

o lo corrige usted o lo corrijo yo.

-No se preocupe, esto no se va a volver a repetir.

-Quiero que venga y se disculpe delante de mí.

-Lo hará.

-Pasar por una humillación así me haría perder la cabeza,

se lo juro.

Es lo único que me falta

para aumentar más, si se puede, las ganas que tengo de vengarme.

-Somoza piensa que nos tiene sometidos,

cree que nos tiene en jaque, muy bien, que lo piense.

Tú y yo sabemos que solo es una estrategia, ¿verdad?

-¿Eso quiere decir que usted me va a apoyar,

que si hago lo que usted me pide, va a ayudarme a vengar a mi hermano

cuando llegue el momento?

-Por supuesto que sí y lo sabes, te ayudaré en todo lo que pueda.

¿Me vas a decir dónde vas a trabajar

o quieres seguir con ese aire de chico misterioso?

Mira, hablando del rey de Roma,

la empresa de mi padre.

Lo siento, me tengo que ir. Vale, luego me paso.

Alicia, ¡Alicia!

(Música emocionante)

¿Qué te han hecho las naranjas para que las trates así?

-Nada.

-Hay espacio de sobra, pero tienes

que colocarlas con delicadeza, ya lo sabes.

-El expositor ya está lleno.

Te empeñas en que las ponga todas, pero no caben.

-Venga, tómate un descanso,

ya veo que hoy no estás muy concentrado.

-Si no es cuestión de concentración, papá.

-¿Qué pasa, es por Paty? ¿Has ido a verla al bar o qué?

(RECHISTA)

-Eh, yo atiendo.

-Hola. -Hola.

¿Te puedo ayudar en algo?

-Sí, hoy, sí,

hoy tengo lista de la compra y todo de mi madre.

-A ver:

plátanos, peras, zanahorias... Muy bien, sin problemas.

Te lo preparo todo en un momento.

Tenemos en oferta la crema de calabaza,

está buenísima, a lo mejor a tu madre le gustaría probarla.

-A mi madre ya le pregunto cuando llegue a casa,

ahora tengo prisa. -Claro.

(SE QUEJA)

Qué torpe soy, hoy voy de culo.

-Bueno, no pasa nada, tío, no es tan grave,

se cae, se recoge. -Sí.

No sé qué me pasa hoy, que estoy muy patoso.

Está visto que hoy no tengo el día.

-No sabes cómo te entiendo, macho,

yo también he amanecido hoy torcido, no doy pie con bola.

-En mi caso he amanecido bien,

se ha torcido luego.

Y eso que sabía que la leche me podía llegar en cualquier momento,

pero, cuando te atiza, no veas cómo duele.

-Uh, no me digas más,

una chica.

-Ya. -La Paty.

-¿Cómo lo sabes?

-Hombre, lo sé porque os he visto, yo y todo el barrio,

que se comenta y todo, ¿eh?

Tal y como se os ve, se nota que hay algo.

-Ojalá hubiera algo.

-¿Pero tú lo has intentado?

-Eh, pues sí, sí, sí, lo que pasa es

que me he lanzado a la piscina y resulta que no había agua.

-¡Oh!

Vaya, hombre, lo siento.

(RECHISTA)

¿Te ha dicho, por lo menos, por qué?

-Bueno, que no es su momento, que no está preparada,

que a lo mejor tiene a otro pavo en la cabeza, ni idea.

-Pues a lo mejor, vete a saber.

En fin, así es la vida, unas veces se gana y otras se pierde.

Pero ya sabes el dicho, ¿no? "Hay muchos peces en el mar".

Pues eso.

-Bueno, aquí tienes todo. -¿Sabes lo que te digo?

Me voy a llevar un par de envases de la crema de calabaza

que me has dicho.

-Pues mira, serán 10,30. Eh, 10 está bien.

-Gracias. Toma. -Venga. Aquí tienes.

-Venga. Oye.

Y ánimo, ¿eh, fiera? -Vale.

-Venga. -Hasta luego.

-Hasta luego.

Hijo. -Dime.

-El mal de amores duele, pero siempre se pasa.

-¿Pero a ti qué te pasa?

Ya podías dejar de pegar la oreja a todo lo que digo.

-Solo he escuchado una parte, no ha sido a propósito.

-Ya.

-Ahora entiendo tu mal humor, la cosa no está funcionando con Paty.

-Papá, por favor, basta, no quiero hablar más del tema.

-Vale, vale, perdona.

(SUSPIRA)

-He aprovechado el descanso

para redactar el anuncio de compañera de piso.

-Qué bien, pero ya sabes que el texto es un reclamo para que nos llamen,

lo importante es la entrevista. -Totalmente de acuerdo.

¿Lo lees? -Claro que sí.

Lo repasamos juntas, pero seguro que está perfecto.

Ah... -¿Qué?

-Nada, es por cómo describes el piso, que dices que es coqueto.

-Y lo es.

-No sé, coqueto es lo que pones cuando el piso es cutre

y no es cutre, es confortable, amplio, luminoso...

-Vale, lo cambio. -Espera, espera.

Espera, que dices lo del buen ambiente

como si fuésemos chicas de Erasmus.

No sé, nosotras somos mujeres adultas

con un trabajo muy difícil que nos genera cierta tensión.

-Ya, Espe, pero tampoco se trata de ahuyentar a la peña.

-Ya, pero yo solo digo que cambies lo de "buen ambiente"

por "mujeres serias y trabajadoras", nada más.

-Vale. A ver, trae, ¡dame mi móvil! -Espérate.

Que es que aquí faltan filtros.

-¿Qué filtros?

-Pues mira, has puesto chicas entre 30 y 40 años,

no fumadoras y sin mascota.

y eso incluye a las mujeres de media España.

Yo qué sé, yo pondría pues mujeres limpias,

respetuosas con el medio ambiente y de personalidad autónoma,

lo que no quita para que les guste la vida social.

-¿Estás de coña?

Buscamos compañera de piso, no mejor amiga.

-Bueno, una cosa no quita la otra, no son incompatibles.

(SUSPIRA) -Buenas. ¿Qué tal, chicas?

¿Qué tal estos primeros días viviendo juntas?

-Pues muy bien, muy bien.

Estamos buscando compañera de piso. Mira.

Hemos redactado el anuncio, ¿qué te parece?

Y danos tu opinión, pero sé duro, que queremos que nos critiques.

-Está muy correcto.

Lo único, la palabra "coqueto" queda un poquito como cutre.

Esto ha sido cosa tuya, ¿eh, Espe? (SE RÍE)

-No, no, ha sido cosa mía.

¿Qué pasa, que ahora todos sois de la RAE o qué?

Vamos a ver, a mí "coqueteos" como adjetivo, me...

Hombre, está un poco en desuso, pero me gusta mucho.

Y como verbo, vamos, como verbo me parece fastuoso,

o sea, "coquetear".

¿Sabes? Genial.

Ahora la gente tira la caña, no sé qué, flirtea...

Pero nadie coquetea, ¿eh?

¿Dónde ha quedado "coquetear"?

Coquetear.

Vamos, a mí me parece fabuloso y muy elegante,

es una lástima que esté en peligro de extinción.

pero a mí me encanta.

-Fede, tú me estás vacilando, ¿no? -No.

No, vamos a ver, yo tenía previsto tatuarme aquí,

aquí, donde las banderas, poner:

"coqueto", pero con "k". Fíjate.

-¿Ramón? Hola, ¿qué tal, guapo?

Pues muy bien, aquí, currando. Sí.

Nada, sí, un aburrimiento.

Pero bueno.

¡Ay, lo que daría por estar contigo en Canarias ahora!

-Eh, ¿Ramón es su novio?

-No, exactamente.

-¿Cómo que no exactamente? O es su novio o no lo es.

-Digamos que están coqueteando.

-"Touché", ahí, ¿eh?

(SE RÍE) -Parece que no soy

la única cotilla de la comisaría, ¿eh?

-¿Cotilla? Lo mío es deformación profesional.

Yo me paso la vida rastreando gente.

Y me voy a, a rastrear.

Está todo muy coqueto por aquí.

-Las croquetitas caseras también bastante buenas

y unas torrijas que acaba de hacer María

increíblemente ricas.

¿Queréis que os ponga? ¿Sí, os apetecen?

Venga, pues ahora os las traigo. -Hola.

Oye, no te lo he dicho, pero estás guapísima con ese pelo.

Se te ve mucho más madura, mucho más

mujer, no sé.

Me encanta.

¿Me pones un refresquito de esos, de cero calorías?

-Sí.

¿A ti qué te pasa hoy, que te veo así, de superbuen humor?

-Y bueno, ¿dónde está el problema?

-Bueno, porque eso, últimamente, es bastante raro en ti.

-O sea, que te molesta verme de buen humor ¿o qué?

-No, no, para nada, para nada,

lo que pasa es que creo

que deberías mirarte esos cambios de humor,

que no son ni medio normales.

Un momento.

Ahora mismo, sí. -Ya sé por dónde vas

y tienes toda la razón, el otro día me pasé contigo.

Fui un borde, un capullo... (RESOPLA) Lo siento.

-¿Jairo Batista pidiendo perdón?

¿Estás enfermo? ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

-Bueno, Jairo Batista, cuando se equivoca,

intenta darse cuenta a tiempo e intenta reconocerlo.

-Ya.

-Oye,

¿y si tú y yo olvidamos todos los malos rollos

que hemos tenido y empezamos de cero?

Que no puede ser que desde que hayas llegado al barrio

ni hayamos hablado. -Ya, bueno, pero eso es culpa tuya

porque yo el primer día que te vi te dije de ir a tomar un café,

de ir a ponernos al día, hablar y tú pasaste de mí.

O sea... -Sí, pero no fue porque pasara de ti,

es que tú no sabes el momento

que yo estaba pasando con lo de mi hermano.

Cuando salí a la calle, lo último que esperaba encontrarme era a ti

y me asusté,

me puse nervioso y reaccioné fatal.

Lo siento,

lo siento, perdóname. -Tranquilo.

-No me tengas en cuenta que rechazara ese café, porfa,

pero ahora sí lo acepto.

Un café o lo que quieras en un sitio que no sea La Parra,

así cambiamos un poco.

¿Qué me dices?

(Móvil)

Dame un segundo.

Sí, don Fernando.

-"¿Lo has hecho ya?". -No, todavía no.

-¿Y a qué demonios estás esperando?

-Estoy esperando a pensar bien qué le digo.

-¡Pero si es que no hay nada que pensar!

Tienes que ir a pedirle perdón y punto.

Cada segundo que tardes en hacerlo estás poniendo tu vida en peligro.

-Sé muy bien que cada segundo cuenta, lo sé de sobra.

-Pues entonces no hagas más el tonto

y ve allí a pedirle perdón.

"Tenemos que ser muy inteligentes, Jairo",

si queremos atacar a esos malditos colombianos

y acabar con ellos

¡y no es nada inteligente hacer esperar a Somoza!

-Vale, voy ahora, en un rato.

-"¿Pero es que no me estás escuchando?

¡Quiero que vayas ahora!

Jairo",

quiero oírtelo decir.

-Voy ahora mismo.

-"Está bien, más te vale".

Llámame en cuanto salgas de allí, estaré esperando tu llamada.

No me falles, Jairo.

-No me pongas el refresco que me tengo que ir, ¿vale?

-Era Quintero, ¿no?

Si él silba, tú vas corriendo detrás como un perrito.

-No me vengas con eso ahora que lo que menos quiero es discutir.

-Yo tampoco quiero discutir.

-Pues entonces vamos a dejarlo.

-Mejor.

-Pero piénsate lo del café.

-No sé si decirte lo que propone esta chica.

-A ver, suelta.

-Poder tocar su batería en la habitación.

-¿Qué batería?

-Es que toca en un grupo de rock

y dice que no puede estar un día sin tocar.

-Entiendo que... -Le he dicho que no.

-Es que flipo con la gente, de verdad.

¿Le has escrito a la que quería una cama supletoria?

-Sí, también me la he quitado de encima.

Bueno, venga, no desesperemos, ¿eh? Aparecerá alguien normal.

-Ya, ¿pero qué entiendes tú por normal?

-Pues alguien que... A ver.

Esta dice: "Martina, 32 años.

Soy ordenada, limpia y trabajadora.

Respondo a todas las características que solicitáis".

Esta apunta maneras, ¿no?

-A ver, ¿qué más dice?

-Dice: "Solo tengo un pero,

viendo las fotos del piso he detectado una fuga de energía

fácilmente solucionable reorganizando los muebles del salón".

-Otra del "feng shui".

-"De esa forma, evitaríamos que nuestros lazos kármicos negativos

perduraran a lo largo de nuestras próximas encarnaciones".

-Otra descartada.

-Por favor, pero borro el mensaje ya que me da un yuyu...

-Es que, de verdad, no sé

si vamos a encontrar a alguien normal.

-Bueno, venga, ya está, no perdamos la calma.

Alguien aparecerá.

-Está bien, demos margen.

(SUSPIRA) -Bueno ¿y tú qué tal con Ramón, el sevillano?

-Pues la verdad es que muy bien. Te reconozco

que me está costando bastante desengancharme

desde que estuvimos ahí, en la playa.

-Claro, cremita va, cremita viene, ¿eh?

Jo, qué envidia, chica, de verdad.

-Sí, pero que no todo, al final, es lo físico

y que más allá de eso, como que...

-No hace falta que entres en detalles, ¿eh?

O sí. Cuenta.

-Que no, que no, de verdad,

si es que no me apetece enamorarme, Espe, ya.

No, me apetece pasarlo bien y punto

y por eso estoy poniendo una barrera, para que no pase de eso.

-Ya, ¿y eso Ramón lo sabe?

-Sí, sí, sí, se lo he dicho clarísimo.

-Vale.

(LEE) "Silvia, profesora de música,

40 años, muy ordenada, sociable y tranquila.

Me encanta la zona y el piso".

-Eh, venga, contesta.

-No dice nada más, ¿eh? -¿No?

-No, no. ¿Ves como no teníamos que desesperar, tonta?

(LEE) "Por cierto, se me olvidaba.

¿La prohibición de mascotas incluye a mi pequeña Luli?".

-¿Quién es Luli? -¿Luli?

Una pitón de la India de seis metros de longitud.

"Es muy buena y está educada". ¡Vamos!

-¿Pero qué le pasa a la peña?

O sea...

-Te dije que nos habíamos quedado cortas con los filtros.

-Sí, claro, ¿y qué pretendías que pusiéramos?

"No se aceptan animales de compañía, incluyendo murciélagos, pirañas

y cualquier tipo de ser vivo en general".

-¡Cucú!

Hacéis muy bien en no aceptar mascotas.

Yo tengo un vecino que tiene una iguana

y la saca a la calle con correa. Hay cada friki por ahí...

-Y todas han respondido a nuestro anuncio.

De verdad que nos ha escrito cada flipada...

-Bueno, creo que tengo una buena noticia para vosotras.

Conozco al candidato perfecto para ser vuestro compañero de piso.

-¿Sí? -¿Quién?

-¡Yo!

Si tengo todos los requisitos, ¿eh? Vamos a ver:

soy serio, soy ordenado, soy elegante,

bueno, elegante, no, me gusta cocinar, ¿eh?

Además, entre nosotros, cocino estupendamente.

Voy a seguir a rajatabla todos mis horarios de limpieza,

voy a ayudaros con las diligencias del trabajo

y, por si fuera poco, puedo poner todos mis conocimientos informáticos

al servicio del mantenimiento de lo que viene siendo la casa,

o sea que un caramelo.

-Eh, no cumples el requisito principal,

ser mujer.

-Hombre...

Vamos a ver, ¿no os parece un poquito

que lo de "solo chicas" es un poquito discriminatorio?

(AMBAS) No.

-Ah, o sea que preferías a una zumbada desconocida

que a un compañero que conocéis.

(AMBAS) Sí.

-Bueno, pues me parece estupendo,

de verdad, me parece genial.

-Pero Fede, hombre, que tampoco te conocemos tanto.

-Para.

Contra la columna.

Venga, anda, no me hagas cachearte a la fuerza.

-Te estás divirtiendo, ¿eh?

-No sabes cuánto.

Os está costando,

pero veo que estáis aprendiendo que estáis jugando en otra división.

-He venido a hablar con tu jefe, no contigo.

-Lo sé y permíteme un consejo:

"Disimula ese miedo que te corre por el cuerpo".

-¿Qué miedo ni qué miedo? -Lo sabes perfectamente,

quieres camuflarlo de enfado y a mí casi me la pegas,

pero mi jefe huele el miedo y tú, en este momento, apestas.

-¿Todo bien, Tano? -Está limpio.

-Bueno, pues déjanos solos.

-¿Estás seguro?

-¿Cómo que si estoy seguro?

Si no estuviera seguro, no se lo pediría.

-Sí, patrón.

-Pase por aquí.

Tome asiento.

Y entonces, ¿a qué le debo su visita por estos lados?

-Quería disculparme por mis palabras del otro día.

Lo siento.

-¿Ese fue el día que usted entró aquí, a mi despacho,

a culparme del asesinato de su hermano

y amenazarme de muerte?

-Fue un error, lo siento mucho. -¿Un error?

No, "mijo", fue mucho más que eso, fue un acto imprudente, de mal gusto.

Es más, hasta suicida.

Mucha gente ha muerto por mucho menos que eso, ¿usted sabe?

Dígame una cosa,

¿y sus disculpas son sinceras?

-Lo son.

-Ah, bueno, pues si sigue apretando los puños de esa forma,

se va a quedar sin circulación en las manos.

Mire, "mijo",

yo tengo muchos años en este negocio.

Yo no estoy buscando un arrepentimiento sincero.

En los negocios hay que ser prudente, hay que guardarse las tripas,

eso es lo que nos diferencia de los monos.

Lo que hizo el otro día en este despacho

fue sincero. Estúpido, pero sincero.

Ahora venir aquí, pedir disculpas

cuando en realidad lo que quiere es meterme un tiro en la cabeza,

eso requiere cojones.

¿No va a decir nada?

-¿Qué quiere que le diga?

¿Que le dé las gracias por ser tan comprensivo?

-Ah, es que resulta que ahora soy comprensivo.

-Tampoco he dicho eso.

-Pues he de decirle que sí lo soy.

¿Usted cree que a mí no me hierve la sangre

de pensar en mi hijo Andrés?

Mire, joven, los dos hemos perdido a alguien en esta guerra

y creo que es suficiente como para no derramar más sangre.

Mi hijo cometió errores, su hermano también

y los dos pagaron las consecuencias de sus hechos.

Ahora,

si vamos a estar discutiendo aquí quién tuvo la razón

y quién no, pues bueno, vamos a perder toda la tarde.

Lo que sí podemos hacer es construir, aguantarnos las tripas,

para eso fue que vino, ¿no?

(ASIENTE)

-Bueno, yo ahora lo que voy a hacer es que voy a llamar a su jefe

y le voy a decir que usted fue un varón

que vino aquí a disculparse.

Por mi parte, estamos en paz.

Vaya, pues.

-"Tranquila, Alicia, no te voy a pedir que me llames papá

ni nada por el estilo.

Solo espero que, a partir de ahora,

podamos ir acercándonos poco a poco, encontrándonos.

No sé, que poco a poco podamos ir construyendo

una relación entre nosotros dos, nada más".

"¿Pero qué cantidad de chorradas estás diciendo?

Tú y yo jamás vamos a estar unidos.

De hecho, esta es la primera y la última vez

que vamos a hablar de este tema.

No lo vamos a volver a mencionar en la vida".

"Alicia, te guste o no,

lo quieras o no,

ni tú ni nadie puede cambiar la realidad.

Yo soy tu padre".

"Marcelino Ocaña es el único padre que he conocido".

(SUSPIRA)

Alicia, ¿estás bien?

Sí.

Me he mareado un poco, pero ya se me ha pasado.

¿Segura?

Seguro, solo es el cansancio,

ha sido un día duro en comisaría.

Oye, para el mareo va muy bien

las infusiones de menta y de jengibre.

Además, que las traemos de la tienda de Jesús,

que son superecológicas y naturales. ¿Te apetece que te prepare una?

Te lo agradezco,

pero me voy a tomar esto y me voy a casa.

El mejor remedio natural que conozco para un mal pasajero

es el sofá de mi salón.

Pues mira, ahí te voy a dar la razón.

Cuídate, ¿vale?

Alicia, qué bien que te encuentro porque quería preguntarte una cosa.

Mira.

Running Star, es una maratón anual que se corre por la zona.

Quería preguntarte si la habías corrido alguna vez.

No,

ya te dije que solo salgo a correr para mantenerme en forma.

Ya, bueno, es que

yo no sé si apuntarme, es la semana que viene.

Mira, Julio, me tengo que ir. Espera un momento.

Tengo prisa. Perdona, Alicia,

¿estás bien?

Es que te noto un poco rara conmigo hoy.

¿Te he hecho algo que te haya molestado o...?

La verdad es que no tengo por qué darte ninguna explicación.

Nos conocimos hace unos días, no sabemos nada el uno del otro.

Ya, bueno, pero estamos empezando a conocernos.

Te equivocas,

no nos conocemos absolutamente de nada.

La has visto, ¿no?

¿Qué he hecho ahora?

Paty, he seguido todos tus consejos:

he tomado distancia, no la he presionado...

-Bueno, tranquilo, que hoy Alicia no tenía un buen día.

-Pero si antes estaba bien conmigo, no entiendo cómo ha cambiado tanto.

Es como si fuera otra persona. -Ya.

Yo creo que es por Rober.

Ha sido un palo muy grande y, especialmente, para ella.

Es normal que las personas que están más cerca de él

pues no sé, sufran cambios de humor repentinos

o parezcan que están bien

cuando en realidad están hechos polvo.

No hay manera de saber lo que les pasa por la cabeza.

Hay que darles tiempo.

-Si todo eso no lo dudo,

pero, no sé, tengo la sensación de que hay algo más.

A Alicia le pasa algo conmigo.

-Ahí ya no te sé decir más.

Lo siento, no poder ayudarte.

-Tranquila. Gracias.

(SUSPIRA)

¡Claudia!

¡Claudia, vamos a llegar tarde!

En la ópera, la puntualidad es británica.

¡Ya, ya, ya, ya voy! Venga.

Dime la verdad, me he pasado.

(EXCLAMA)

Estás espléndida.

Nadie va a pensar que estoy casado con un bellezón así.

¡Qué bobo eres! ¡Calla!

Tú también estás muy guapo, ¿eh?

¡Esta corbata es nueva! Está fenomenal.

Eso también es verdad, acepto el piropo.

Hacemos una pareja de revista.

No me puedo creer que vayamos al estreno de "Tristán e Isolda"

al Teatro Real y tan elegantes los dos.

Pero ahora nos vamos a dar prisa, ¿vale?

Porque si nos dejan fuera con todo el equipo puesto

vamos a hacer un pan como unas tortas.

Sí, qué bobo eres.

(Timbre)

¡Ay, espera!

¡Elías!

Bueno, perdonen sus majestades,

pero creo que me he equivocado de palacio.

-Menos coñas, Elías.

Estábamos a punto de ir a la ópera, ¿ha ocurrido algo?

Porque si estás aquí... ¿Qué ha pasado? ¿Es importante?

No, nada, la maldita confianza,

que no sabía cómo acabar esta diligencia

y como pasaba por aquí y siempre...

Pero bueno, ya veo que no cumplo las normas de etiqueta,

así que yo creo que sobro.

-Muchas gracias.

-No, no hay por qué darlas. De hecho, os pido disculpas.

Pero bueno, antes de irme debo deciros

que estáis mucho mejor que hace 30 años.

¡Sí, hombre, sí! Venga, anda, que no cuela.

Venga, disfrutad de la velada, parejita.

Adiós, compañero. Hasta luego.

Antonio, lo siento.

Mi trabajo

siempre está interfiriendo en nuestros planes.

No pasa nada, yo le tengo mucho cariño

y él a nosotros nos aprecia mucho.

Si no llega a ser por él, no hubiera ido a la terapia

y ahora no estábamos haciendo esto.

Y no sabes cuánto lo agradezco.

Antonio, estaba muy asustada, de verdad

y esto es muy importante para mí.

Lo sé.

¿Nos damos prisa, que no llegamos?

Que sí, que sí, vamos, venga. Vamos.

¿Lo llevas todo? Sí.

¿Las entradas? ¡Las entradas!

¡Mecachis!

Las entradas.

-Ay, Alicia, justo a tiempo para ayudarme.

¿No tendrás un brillo?

No sé, no encuentro el mío por ninguna parte.

A saber dónde lo he metido.

Toma.

Ay, gracias, eres mi salvación. Ahora te lo devuelvo.

Estás muy guapa. Ay, gracias.

Espero que Iker piense lo mismo. Pues claro que lo va a pensar.

Vamos a cenar a un restaurante etíope en Malasaña.

Lo he elegido yo.

Espero que lo paséis muy bien.

¿Y ya está?

¿No me vas a volver a echar la charla?

No.

La verdad es que hoy Iker casi se gana mi confianza en comisaría

por cómo ha manejado el caso de Ramiro,

así que por hoy te libras de mi discurso.

Me voy a ir a dormir, Nerea.

¿Tan pronto y sin cenar?

Es que no tengo hambre. Ya está.

Gracias.

Oye, qué mala cara tienes

y yo soy la peor prima del mundo por no haberme dado cuenta.

No he tenido un buen día.

¿Ocurrió algo en el trabajo?

No, no, no.

Y

¿tiene que ver con ese chico que te invitó a salir

y tú te rallaste porque fuiste un poco borde?

De verdad, Nerea, no me apetece hablar.

Alicia, que te conozco.

Si es porque no te apetece hablar, vale,

pero si es porque he quedado, no te preocupes

que lo cancelo y ya está.

Sabes que estoy para lo que necesites.

Lo sabes. Lo sé.

No te preocupes.

(Timbre)

Anda, ve a abrir.

(TARAREA)

(SILBA)

¡Vaya! Estás espectacular.

Me están dando unas ganas de...

(CARRASPEA) Buenas noches, jefa.

Iker.

Oye, ¿estás bien?

Tienes mala cara.

Tengo la cara que tengo. De verdad, no os preocupéis por mí.

Si quieres, me quedo.

Sí, bueno, podemos cancelar el plan.

Estoy perfectamente y me apetece quedarme sola en casa,

así que venga, largo. Pasadlo bien.

Iker, es una orden.

Vale, vale, venga, nos vamos.

Adiós.

Descansa.

-¿Qué, Elías, echando horas extra?

-No sabes lo puñetera que es esta diligencia, vamos.

-Bueno, no te vayas a quejar ahora, llevas toda la vida haciéndolas.

-Y me da la misma energía desde el principio, no te creas,

pero en comisaría, cuando se me cruza alguna,

tiro de Claudia y la finiquitamos de inmediato,

pero hoy se ha tomado la tarde libre para disfrutarla con su Antonio.

-Sí, se han ido a la ópera. -Sí. Estaban elegantísimos.

Tenías que haberlos visto,

irradiaban amor el uno por el otro.

-Bueno, te veo impresionado.

-Sí, lo estoy.

Después de tantos años juntos, tantos problemas,

pasar por tantos baches, pues ahí siguen día a día,

trabajando para solucionarlo

y siguen juntitos, enamorados y felices.

-Pues sí, la verdad es que es digno de admirar.

-Sí, yo a veces

echo de menos ese tipo de vida

por eso no me quiero ir a casa, porque no hay nadie esperándome.

Pero bueno, qué se le va a hacer,

no todo el mundo tiene la misma suerte en el amor.

-Pues fíjate que yo no creo que sea cuestión de suerte.

-¿Ah, no? ¿Y eso?

-Pues porque en el amor hay que ser muy valiente

y trabajar mucho.

El amor no debería costar trabajo, ¿no?

-Ay, Elías,

cuando las cosas se ponen mal y eso pasa siempre,

hay que plantarles cara,

intentar resolver los problemas

y eso da mucho trabajo.

Mucho.

-Tienes razón, sí.

-Sí.

Lo que no puede uno es mirarse el cuello de la camisa

y salir huyendo.

-No lo dirás por mí, ¿no?

Tienes razón, sí.

Al final, te quedas solo y arrepentido.

Oye, María, ¿te apetece si,

no sé...?

-Buenas.

Aquí llega la remese que faltaba, ¿te lo dejo aquí?

-Sí, un momentico.

Voy a vaciarte la caja.

-Que no, mujer, que con cuatro manos acabamos antes.

-Bueno, ¿qué? ¡Me lo traes todo!

-Sí, pero que no se te ocurra otra vez

mezclar mis productos con productos no ecológicos,

que nos conocemos.

-Que no, hombre, te prometí que no volverá a pasar.

-Ya. -Bueno, ¿me traes la factura?

-Sí, con el descuento que acordamos para iniciar nuestra colaboración.

-Ay, Jesús,

estos precios son más que generosos. Muchas gracias.

-Es un acuerdo mutuo, los dos salimos beneficiados.

-Sí, pero tengo la sensación de que por lo menos de momento

la balanza se inclina mucho más a mi favor.

-Tú habla de mis productos a tus clientes

y ya verás que, con el tiempo, la balanza se igualará.

-Eso por descontado.

Me pienso meter en internet y empollar bien los productos

para hablar de ellos con propiedad. -¿Internet? Que no, mujer.

No hace falta que te metas en internet.

Todo esto yo me lo sé de primera mano.

Si quieres te lo cuento, ¿tienes un rato ahora?

-Bueno, ahora estaba hablando con Elías.

-Eh, María,

te dejo aquí lo que te debo, ¿eh?

-¿Te vas ya?

-El lobo solitario se vuelve a su madriguera.

Buenas noches.

-Buenas noches.

-Buenas noches, Elías.

-¿Lobo solitario? ¿Qué dice?

-Cosas suyas.

Bueno, vamos al lío. Voy a coger apuntes.

-Bueno, yo creo que con todo lo que nos has contado

nos hacemos una idea, ¿verdad, Espe? -Sí, sí, de sobra, sí.

-De acuerdo, ya me iréis contando.

-Te acompaño.

(CARRASPEA)

-Gracias. -A ti. Ya te llamaremos.

¡Madre mía!

Una cosa tenemos clara:

Darketa viene de "dark", que significa gótica.

-Calla, que yo, cuando lo leí en el mensaje,

pensaba que era un hobby, un deporte, una intolerancia,

como el que es celíaco. "Hola, soy Darketa".

-Si es que debimos asegurarnos, Espe, antes de llevarnos la sorpresa.

Esta mujer que quería repintar las habitaciones de negro

y poner un altar satánico. ¡Dios!

(Timbre)

-¿Pero quién es ahora? Si ya no tenemos más citas, ¿no?

-No.

-A ver si va a ser la Darketa, que se ha olvidado algo.

Yo paso, yo no estoy, no.

-Abro yo.

¡Hombre, Fede!

-Hola. -Sí, pasa, pasa.

-Nada, que bueno,

he sido un poco brusco con vosotras en comisaría

y nada, quería disculparme.

Os he traído "ratatouille", ¿eh?

Lo he hecho yo.

-Qué majo, ¿no?

No hacía falta, la verdad,

si por nosotras estaba ya todo olvidado.

-Bueno, pero se lo agradecemos, ¿no?

Además, que como hemos tenido muchas entrevistas toda la tarde,

no hemos podido hacer la cena así que bueno, ¿pongo la mesa?

-No, tranquila, ya la pongo yo.

-Espe.

-Qué mono, ¿no? Es un sol este chico.

-Ya, bueno, pero que digo yo que viene aquí, se queda a cenar

y nadie le ha invitado.

-Bueno, ¿qué tal las entrevistas?

-Cero de cinco.

-Jo, pues he visto a una chavala ahí, como vestida de negro,

como con pinta de gótica, guay.

(SE RÍEN)

-Darketa, Darketa, se llama. -Sí.

-Pues había venido a una entrevista

una chica majísima que se llama Paula,

pero, finalmente, se ha decantado por otro piso.

-Vaya por Dios, qué lástima, ¿eh?

Bueno, venga, a cenar que esto ya está.

-A ver, lo voy a probar, a ver qué tal.

¡Qué rico, por favor!

Está buenísimo, ¿eh? Qué buena mano para la cocina tienes.

-Está riquísimo, de verdad.

Enhorabuena. -Gracias.

-¿Tú no comes?

-No, yo solo he venido a traértelo, o sea, a traéroslo.

Espe, que he pensado yo

que para el vacío que hay en la cabecera de tu cama,

le podíamos hacer como dos agujeros con el taladro a la pared

y poner una de las baldas que ha sobrado del salón.

Podrías tener una estantería donde poner fotos,

libros, lámparas... No sé.

-Sí, sí, es buena idea, sí, lo que pasa es que no tengo taladro.

-Bueno, yo tengo en casa una caja de herramientas

y no te creas, que no soy malo yo con las chapuzas.

-Pues me darías la vida.

-Claro que sí. -Gracias, Fede.

-Bueno, bueno, cuidado, cuidado, que viene el postre.

Ya veréis.

Es una tarta de queso, ¿eh?

Que es receta de mi abuela.

¿Eh? Casera, por supuesto.

-Por favor, qué buena pinta tiene eso.

-Ahí está. -Tú eres un chollazo, ¿eh?

-Bueno, quería deciros una cosa.

Eh, aunque sé que vuestra intención es tener una compañera de piso chica,

pues que si cambiáis de opinión, pues que eso,

que aquí estoy, ¿eh?

Bueno, y ahora me voy a lavar las manos

porque me las he puesto pingando con la tarta, ¿eh?

Luego ya os dejo tranquilas

y me voy a casa, ¿vale?

-Oye, ¿y si le damos una oportunidad a Fede?

Bueno, esto está que levanta un muerto.

A ver, que no lo digo solo por eso,

que también el chico es muy limpio, muy majo, muy educado...

No sé.

-El chico es muy majo porque nos está haciendo la pelota,

que está clarísimo.

Y, además, una cosa es

que el chico sea ordenado y limpio y tal,

pero otra cosa es ¡que sea nuestro compañero de piso!

-Bueno, pues nada, yo ya me voy, ¿eh?

(SE RÍE)

(Móvil)

Me llaman. Espera.

¿Sí?

¿Quién es?

Ah, Paula, Paula. Es Paula.

Sí, dime.

Ostras, nos das una alegría, ¿eh? De verdad.

¡Qué bien!

Pues no sé, bienvenida, que nos vamos pronto.

Venga, chao, chao. Chao.

¡"Habemus" compañera de piso!

(GRITAN)

-Bueno, qué bien, ¿no? Ya se ha terminado el problema,

ya tenéis compañera de piso nueva y ya está.

-Sí, sí, Paula, la que te he dicho antes.

-Qué bien.

Bueno, pues nada,

bueno, pues ya nos vemos mañana en comisaría.

Adiós. -Hasta mañana.

Y gracias, ¿eh?

(GRITA) -¡Sí!

¡Sí!

-¡Bien!

¡Qué gusto, de verdad, por fin! -Oye, la tarta de queso, por favor.

Yo la pienso probar.

-Permiso, don Alejandro.

Te he traído los expedientes que me pidió.

Alicia Ocaña, Claudia Miralles.

-Perfecto.

En la parte profesional he añadido los casos más relevantes

y algún fiasco de carácter público. (ASIENTE)

-Cabe destacar la detención de un criminal de Europa del este

que tiroteó a Alicia en la comisaría.

Tokarev. -Sí.

Y Miralles, que detuvo a un psicópata violador

que tenía aterrorizado a todo el barrio.

-No, pues, Tano,

si es que estamos rodeados de bandidos, mío.

Menos mal que tenemos a la Policía que nos defiende, ¿no?

(SE RÍE) -Sí.

Bueno, en la parte personal he seguido el protocolo de siempre:

biografía, árbol genealógico, amores, familia,

relaciones profesionales

y teléfonos, direcciones de trabajo, de casa...

Vamos, lo habitual.

-No, pues parecen muy profesionales.

-Lo son.

Las dos tienen los expedientes limpios.

Miralles es una veterana con una trayectoria intachable

y Alicia, una de sus pupilas más destacadas

con un récord de detenciones en un año...

Las dos tienen una moral intachable.

-Así que parecen incorruptibles.

-Eso parece, sí.

-Pues ya lo veremos.

¿Los puntos débiles?

-Miralles es la más expuesta. Su marido, Antonio Torres,

trabaja en un centro de salud del barrio, le tenemos localizado.

Su hija, actualmente, vive en París, también la tenemos localizada.

(SUSPIRA)

-Bueno, Tano, pues de momento a mí

la que más me interesa es la Alicia Ocaña,

la prometida de Batista.

-Alicia es la que presenta menos vulnerabilidades,

pero las tiene, también.

Su padre es un abogado reconocido y tiene un bufete en el centro.

-¿Y su madre? -Eso le iba a contar.

Alicia perdió recientemente

a dos personas importantes en su vida,

su madre, en un accidente de coche hace un año

y su prometido.

-Pobre, ¿no?

Pues esa Alicia es la que vino aquí, a mi despacho,

a amenazarme y a decirme que yo era un asesino,

a decirme que me iba a meter preso porque ella no perdona ni olvida,

¿eh?

Ella no va a dejar de buscar cosas en mi contra,

así que, por favor, indaga más sobre ella.

-¿Quiere que indague algún aspecto en concreto?

-¡Tano, por favor!

¡Necesito que averigües todo!

Que averigües qué come, qué desayuna,

cómo duerme, con quien se acuesta, ¡todo!

Si su abuela está viva, qué papilla come, ¡todo!

Necesito que averigües todo, ¿no entiendes?

-Entendido, patrón. Ah, una cosa más.

Jairo se ha comportado de una manera sumisa,

pero yo no creo que sea fiable, ¿eh?

-¿Fiable?

Mira,

si yo me hubiera dado la vuelta aquí, en este momento,

me clava esto inmediatamente en la espalda.

¿Cómo va a ser fiable?

Lo único bueno es que vino aquí y se disculpó,

por lo menos ya sabe quién es el que manda en este momento

y ya con eso me vale.

-De acuerdo.

-"Quería decirte

que por aquí estuvo el joven tuyo disculpándose".

-Muy bien, ¿y cómo ha ido?

-"No, pues se comportó como un hombrecito.

Quería felicitarlo porque pensé que no iba a venir".

-Espero que no siga dudando de la autoridad

que tengo sobre mi gente.

-No, ¿cómo cree que lo voy a dudar?

Nada más estaba comprobando

que usted tenía control sobre sus cachorros,

como yo tengo sobre los míos.

-Señor Somoza, lo de hoy ha sido una cortesía

para que enterremos el hacha de guerra

saldando esa deuda que teníamos de honor pendiente,

¿de acuerdo?

Pero en ningún caso, le repito, en ningún caso

significa un acercamiento empresarial

entre Transportes Quintero y Construcciones S.Z.

"Eso espero que no lo olvide, que lo tenga presente".

-Por supuesto que quedó claro, Quintero.

Yo sé que esto es un buen acercamiento

y no lo vamos a echar a perder, ¿cierto?

-Mire, es un poco tarde para seguir hablando de negocios,

así que seguimos hablando en otro momento, señor Somoza.

-"Por supuesto, ya hablaremos.

Buenas noches".

-¿Hablabas con Alejandro Somoza, el empresario colombiano?

-¿Estabas escuchando mi conversación?

-Claro que no.

He escuchado tu voz y, por cierto, parecías tenso.

-Pues no lo estoy, ya ves que no lo estoy.

No estoy tenso, estoy perfectamente.

-¿Eso es todo?

¿No me vas a contar lo que hablabas con él?

Esta mañana tampoco has querido decirme

con qué empresario te reuniste anoche.

¿Era también Somoza?

Papá, voy a formar parte de la empresa,

si estás en tratos con él creo que debería saberlo, ¿no?

-Está bien, está bien, hijo.

Está bien, anda, siéntate aquí mismo.

(SUSPIRA)

Tú ganas porque tienes razón.

Te voy a contar lo que está pasando con Somoza.

Verás, desde hace un tiempo me está tanteando

porque quiere integrarme dentro de su negocio,

o sea, quiere que fusionemos nuestras empresas,

pero yo, hasta ahora, estoy rechazando todas las propuestas

que me está haciendo.

-¿Pero qué dices?

Papá,

he leído sobre él en el periódico y es un pez gordo.

Posee un conglomerado de multinacionales

en Latinoamérica que flipas.

Tiene experiencia, medios y mucha, mucha pasta.

Si te fusionaras con él, podrías multiplicar tus beneficios,

¿no lo ves?

-Mira, hijo, te voy a decir una cosa:

Transportes Quintero

no es más que una empresa de barrio, ¿vale?

La he construido yo con mis propias manos,

ladrillo a ladrillo, cliente a cliente

y me ha costado muchísimo trabajo, tiempo y esfuerzo

conseguir el respeto y la confianza de la gente de este barrio

porque no olvides que yo para ellos sigo siendo un expresidiario,

¿de acuerdo?

Somoza no quiere realmente que fusionemos nuestras empresas

ni quiere integrarme dentro de su negocio,

Somoza lo que quiere es absorber Transportes Quintero

para luego quitarme de en medio.

A él los trabajadores de esta empresa

y la gente de este barrio le dan igual, te lo aseguro.

Así que si piensas que voy a permitir que eso suceda

o que eso ocurra, es que realmente no sabes

lo que estamos haciendo aquí.

-Por eso quiero que me lo expliques

y que me pongas al día de todo para entenderlo.

Papá, me gusta mucho oírte hablar así de tu empresa.

De verdad, es impresionante todo lo que has conseguido

con tesón, perseverancia y trabajo duro,

pero quiero que entiendas que yo no pretendo cambiar las cosas,

solo quiero mejorarlas,

respetando siempre tu visión sobre ellas.

-Hijo, me alegra mucho oírte hablar así,

pero de verdad que estoy con la cabeza como un bombo.

Está a punto de estallarme de tanto hablar de trabajo

durante todo el día. Necesito desconectar un poco.

Eh, ¿qué tal lo llevas tú con la chica esta que te gusta tanto?

(RESOPLA)

-Pues a ver, la cosa empezó bien,

pero, ahora mismo, estamos en un punto muerto

o en pleno retroceso, no lo tengo claro.

Es una mujer difícil.

-Vaya.

Espero que no heredes de tu padre ese imán

que tengo para las mujeres difíciles

porque tu madre no era, precisamente, una mujer fácil.

-¿Me lo dices o me lo cuentas?

-Si yo te contara, precisamente, te sorprenderías.

Oye, ¿qué te parece si vemos algo en la tele?

-Venga, vale.

A ver si echan una peli buena y desconectamos un poco,

que los dos lo necesitamos.

(TARAREA)

¡Antonio!

¡Quién te ha visto y quién te ve!

Menos mal que no te gustaba la ópera.

Mi gusto musical ha madurado con el paso de los tiempos.

He echado una lagrimilla y todo, ¿sabes?

Cuando murió Isolda. ¿Ah, sí?

Sí.

(TARAREA)

Para, para, para, no tararees más, no tararees más

que se me va a meter la melodía en la cabeza

y no me la va a sacar nadie.

La mejor música es la que se reproduce en la cabeza.

Lo he pasado fenomenal, cariño, ha sido una noche

fantástica, de verdad.

Tú, que la has hecho maravillosa.

(Móvil)

¡Es Olga!

Olga, cariño, ¿cómo estás?

¿Ahora llegas a casa?

Madre mía, estamos muy orgullosos de ti,

lo estás aprovechando fenomenal. Sí.

Venga, vale. Oye, te voy a pasar a tu padre,

que quiere hablar contigo antes de colgar.

Te quiero muchísimo.

¿Qué horas son estas de llegar a casa? A ver.

Vale.

¡Que no, hombre! Que te queremos mucho.

Que te mando un beso muy fuerte.

Sí, hablamos mañana, cariño, no te preocupes.

Adiós, adiós.

Bueno.

¿Qué pasa?

¿Te das cuenta de que no hemos hablado de Olga

en todo el día?

¿Y eso es una mala señal?

Muy al contrario,

es lo que pretendíamos con la terapia

y con la cita, ¿no?

Demostrarnos a nosotros mismos que somos algo más

que unos padres preocupados por su hija.

Nos hemos divertido como dos enamorados, ¿eh?

(ASIENTE)

Creo que este es el momento perfecto

para darte la lista que nos sugirió Teresa

con las cosas que nos gustan del otro.

Pero espera, yo no la tengo, no me ha dado tiempo.

Lee.

Ay, no tengo las gafas, pero...

¿De verdad yo soy así?

Cariño, si yo soy la mujer que tú describes en este papel,

es porque, desde que nos conocimos, has estado siempre a mi lado.

Eres la luz de mi vida, Claudia.

Siempre lo has sido, siempre.

Dame un beso.

Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero.

(SE RÍEN)

Espero que la botella de Oporto

que me has prometido al salir del restaurante

no sea una burda estratagema para traerme hasta aquí.

¿Decías?

Es rarísimo que vivas en un hotel, ¿eh?

Y más raro aún que te guste.

Pues a mí me encanta.

Me limpian la habitación, no tengo que hacer la compra...

Bueno, si me llegase el sueldo te aseguro

que no lo cambiaba por un piso de alquiler.

Y hay que reconocer que, como picadero,

es muy práctico.

Eh, vamos a ver, Nerea, escucha,

no sé qué te habrá contado Alicia sobre mí,

pero tienes que saber que

es cierto.

(SE RÍE)

¿Pero tú hay algo que te tomes en serio?

Todo.

Debes tener muchas fans en comisaría. Claro, ni que yo fuera un cantante.

Vas con ese rollo de estrella del rock.

¿Eso es lo que te ha contado tu prima de mí?

No, no, eso es deducción mía.

Bueno, pues,

la verdad, no sé si tengo muchas o pocas fans,

pero te aseguro que tu prima no está entre ellas.

Sí, eso lo sé, me lo ha contado.

Tú sabrás qué le habrás hecho.

Nada, en absoluto.

Simplemente, somos muy diferentes y ya, para rematarlo,

la inspectora jefe va y nos pone a patrullar juntos.

Pero bueno, estamos teniendo avances.

Hoy ha sido un buen día entre nosotros.

Sí, sí, sí.

Justo antes de que llegaras a buscarme me ha dicho

que casi te ganas su respeto.

A ver, consigo finalizar un operativo de diez

¿y casi me gano su respeto?

O sea, que no me lo he ganado.

¡Ay, señor!

Desde luego, tu prima es bastante difícil de impresionar.

Si te sirve de consuelo, ha sido así desde niña.

No me sirve mucho, la verdad.

Debe ser muy difícil para ella aceptar un sustituto de Rober.

Eso me consuela más.

Lo está pasando fatal

y yo a veces tengo la sensación de que no le soy de gran ayuda.

No conocía a Rober y apenas sé nada de su pasado juntos.

Bueno, tú no te preocupes por eso.

Quizás eso es, precisamente, lo que más pueda ayudarla.

¿Tú crees?

Cuando el pasado duele,

a veces es mejor rodearse de personas

desvinculadas a esos recuerdos.

¿Lo dices por experiencia?

El pasado está sobrevalorado,

yo prefiero brindar por el presente,

el inmejorable presente.

Oye, nos tomamos esta y te llevo a casa, ¿vale?

¡Venga ya!

¿Pero tú qué vas a ir ahora, de niño bueno

para quedar bien con tu compañera de patrullar?

Eh...

Vale, me has pillado, lo reconozco.

Verás, Nerea, es que tengo que hacer méritos.

Eso del "casi" me ha dolido. Ya.

Pues siento comunicarle, inspector Lemos,

que esta noche la única mujer

a la que tiene que impresionar es a mí

y siento decirle que las expectativas son muy altas.

Es lo que tiene ir con ese rollo de estrella del rock.

(SUSPIRA)

Si está intentando intimidarme, letrada,

(ASIENTE)

acepto el reto.

¿Desde cuándo trabaja aquí?

-Poco más de un año, creo.

-Pues sí que ha ascendido rápido en poco tiempo,

ahora ya es encargado de seguridad del muelle

y tu mano derecha en la empresa.

-Eso es porque se lo ha ganado a pulso, créeme.

Jairo es un chico que trabaja muy duro

y siempre está dispuesto a dar la cara por la empresa

y a mí me viene muy bien tener a alguien de confianza

en quien poder delegar de vez en cuando.

-Buenos días, prima.

Hola,

yo pensaba que estabas en tu habitación.

No he dormido en casa.

Eso ya lo veo, ya.

Venga, dilo,

lo que estás pensando.

-Da la impresión

de que no te has caído por las escaleras,

al menos, no como me lo has descrito.

-Claro que sí.

-Llevas muchos años viniendo aquí y tenemos ya confianza.

Por lo menos, cuéntame cómo te hiciste esos moratones.

-Te he dicho la verdad, Antonio, me caí por las escaleras.

-¿Sabes si tiene algún episodio parecido en su historial?

-Lo estuve mirando y hace tres meses vino también

con unas lesiones de poca importancia.

Decía que se había caído en la cocina,

pero ahora, a toro pasado, pienso que el motivo podía ser otro.

-Es probable.

Habrá que investigar si se trata de un delito puntual

o de un posible caso de maltrato.

-A ti te pasa algo conmigo. De verdad, Julio, tengo mis motivos.

Tendré que asumir que no has conectado conmigo

tan bien como yo contigo. No se trata exactamente de eso.

Entonces, ¿de qué se trata, Alicia? Por favor, cuéntamelo.

No la veo con muchas ganas de tener nada conmigo, la verdad.

-Bueno, bueno, bueno, no te impacientes.

Todavía ni siquiera sabes cómo se llama.

-Sí, sí que lo sé.

-¿Ah, sí? -Por fin me he enterado.

-Bueno, ¿y cómo se llama para buscarla?

-Por un lado me dices

que Quintero no le va a decir que sois hermanos,

pero por otro lado tú estás deseando que lo haga

y que, si tú se lo pides, él lo haría.

Sí.

Entonces, ¿por qué no haces lo que es más conveniente para ti?

Se lo pides sin darle más vueltas y ya está.

Voy a hablar con él.

El doctor Torres nos ha pasado un informe

diciendo que no concuerdan las heridas que tienes

con la explicación que le has dado.

-Antonio está muy equivocado,

no sé por qué se empeña en que no me caí por las escaleras.

-Tus hematomas

no te los has podido hacer de ese modo.

y hemos tenido que activar

el protocolo de prevención de violencia de género.

Me gustaría tener un poquito más de información primero

antes de iniciar el procedimiento y solicitar protección para ella.

-Y para su hijo, que, por cierto,

el chico podría contarnos

qué tal era la relación de su madre con el tal Santiago ese, ¿no?

-Lola, soy Paty.

No, no, no ha pasado nada.

No, te llamo para decirte que ha habido suerte.

Sí, acaba de venir Miguel, el hijo de Palmira.

-Que nosotros no estamos haciendo nada chungo.

Vamos, que jugamos sin dinero de por medio.

-Lo sé, me llamo Lola Ramos y quería hablar un momento contigo,

si no os importa.

-Pero que yo soy un tío legal, de verdad,

que no he hecho una apuesta en mi vida, te lo juro.

-Tranquilo, que no es para hablar de apuestas.

-Entonces, ¿de qué?

-Ven un momento conmigo y te lo cuento.

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Servir y proteger - Capítulo 213

06 mar 2018

Alicia intenta asimilar la difícil verdad sobre su hermano mientras Julio no comprende qué ha pasado. Quintero le recuerda a Jairo que aún debe disculparse con Quintero. Fede quiere compartir piso con Espe y Lola. Iker y Nerea tienen una segunda cita.

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  1. Yeyo

    No pegan unos plátanos verdes en El Color de la Huerta

    15 jul 2018