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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 208 - ver ahora
Transcripción completa

¿Le pasa algo? -Mi hijo Julio llega mañana a Madrid.

Pensaba que se echaría para atrás, pero...

ya viene de camino.

No sé qué trae en la cabeza porque para mí es...

es casi un completo desconocido.

-Todo lo que sé sobre ti es la versión de mamá

y por eso me negué a tener una relación fluida contigo.

Ahora sé que estaba equivocado.

-Ven aquí, hijo.

-Pensé que tu sobrina no venía hasta el mes que viene.

-Pues ya ves,

desde que tomó la decisión de venir a Madrid

ya no aguanta más en Santander.

-Va a ser un gran cambio para ella.

-Y estoy muy seguro de que se puede convertir

en una gran abogada.

Os conocéis desde niñas,

y tú estás buscando algo

lejos del centro.

Las dos saldríais beneficiadas.

Te doy oficialmente la bienvenida a esta casa.

Trae tus cosas cuando quieras.

Desde la boda de tu hermano

los colombianos no han dado señales de vida,

y con suerte no volverán a aparecer.

-Yo le digo una cosa: se equivoca, están ya aquí.

-¿De qué estás hablando?

-Estoy hablando de que ayer vi a alguien siguiéndole.

Si esos narcos vuelven a ponerse en contacto con usted,

avísenos urgentemente.

Vengo a decirle que don Alejandro llegará a Madrid la semana que viene.

-Muy bien, ¿y?

-Y ha decidido que usted sea el elegido

para ampliar sus finanzas. Primero en España,

después en Europa.

-"Gran empresa líder en Latinoamérica desembarca en Europa

y elige España como lugar desde el que operar".

"El empresario ha declarado

que se instala en un polígono industrial de Distrito Sur".

-Por sus negocios en España

y en Europa. -Gracias, Tano.

-Muchas gracias. -¡Ay, cuidado!

Eres rápido de reflejos. Gracias.

De nada. Hasta luego.

Hasta luego. Ya me dirás qué tal las algas.

El policía actuó en defensa propia.

Eso es lo que ustedes saben...

El policía tuvo la oportunidad de dar su versión de los hechos,

mi hijo no.

Está muerto.

Quiso vengarse de la muerte de su hijo

matando al oficial Batista.

Comisario, no se equivoque.

Yo solo vine aquí a hacer riqueza,

no vine a buscar venganza ni nada de eso.

Yo no tengo nada en contra

de los cuerpos de seguridad del Estado.

-Alicia, ¿qué tal con el nuevo?

Todavía tiene que mejorar, aún le pierden las tonterías.

¿Tonterías? Todo le parece un juego.

Y cualquier ocasión le parece buena para ligar.

Aunque estemos en medio de una investigación.

¿Son policías? -Sí, ¿podemos ayudarte en algo?

-Un chorizo me ha sacado la navaja y me ha robado.

-¿Estás bien? -Sí, ya se me ha pasado el susto.

Solo me queda el cabreo.

-Yo te atiendo.

-¿Podrías darme el número de tu móvil?

-No hace falta. Sabes dónde trabajo.

-Los billetes están pagados,

si no vienes conmigo iré yo solo a ver a Olga.

Te prometo que buscaré una ocasión para ir, de verdad.

¿Qué ocasión? Ya no estoy para amoldarme a tus necesidades.

Es tu decisión.

¿Antonio está de guardia? No,

Antonio se ha ido a París a visitar a Olga.

¿Y cómo no has ido tú con él?

No me digas más, en comisaría estás hasta arriba, ¿no?

No te puedes imaginar cómo me gustaría estar con ellos.

(Música emocionante)

¿Qué, qué te parece? Madre mía...

Tostadas con aguacate, un huevo duro y...

un zumo verde con un pinta buenísima.

Es un zumo detox.

Y por suerte, tenías todo lo que necesitaba en la nevera:

las espinacas, el pepino, la manzana, zumo de limón, jengibre...

Todo. Qué lujo.

¿Esto va a ser así todos los días?

Pues claro, para celebrar que estamos viviendo juntas.

Y para quitarme el dolor de cabeza

que, o lo he soñado,

o ayer nos pasamos un poquito con el vino, ¿no?

Tampoco bebimos tanto. Bueno...

Nerea, gracias por hacerme reír.

Anda.

Es que la anécdota de cuando tuvimos piojos...

Era para verlo.

¿Sabes...?

Siempre les dije a mis padres que quería tener una hermana.

¿Sabes que yo estaba deseando empezar la universidad

para venir a vivir contigo?

Pero, al final, entraste en la academia

y me quedé viviendo con mis padres.

Es que el Derecho...

Ya, pero yo me imaginaba que íbamos juntas a la facultad.

Oye,

seguro que hay alguna razón más.

Ya sé que estás en Madrid

para trabajar en el bufete con mi padre, pero

tiene que haber una razón oculta. Una razón, ¿para qué?

Para venir a Madrid. Ya sé que me dijiste

que venías para avanzar profesionalmente.

Pero intuyo que hay algo más. Pues no la hay.

Será deformación profesional,

pero siempre pienso que hay algo más que lo que se ve a simple vista.

Así que, confiesa.

No hay nada oculto,

ni un mal de amores ni nada por el estilo.

Estoy bien como estoy, así.

Soltera.

Yo también he tenido épocas así.

Aunque después de aquellos veranos locos,

yo me centré bastante en la carrera.

Y en aquel novio que tuve,

el que iba para notarías. Bosco.

Tan majo, y tan formal, como decía mi madre:

tan buen partido.

Pero muy aburrido. Mortal.

Y después de eso, alguna alegría para el cuerpo,

y ya está. Ahora estoy muy bien así.

Si aparece alguien, bienvenido sea, no me cierro a nada.

Ay, qué tarde es.

Se nos pasa el tiempo volando. Me voy.

¿Qué tal me queda tu ropa?

Mejor que a mí. Asquerosa.

Ni de coña.

Ten cuidado que igual te la robo.

Igual también yo te robo la tuya.

En cuanto salga del bufete voy a hacer las maletas.

Me hace mucha ilusión...

Y a mí también.

Tengo muchas ganas de volver a estar contigo.

¡Me voy!

Adiós, prima.

Hasta luego, prima.

Buenos días. -Buenos días, Jairo.

¿Qué ocurre?

-Acabo de ver el letrero de la nave industrial

que estaba en obras a la entrada del polígono.

-¿Y qué? -¿No la ha visto usted?

SZ...

CONSTRUCCIONES

Próxima inauguración.

-Vaya.

Así que Somoza no solo viene a instalarse en Madrid

sino que quiere hacerlo lo más cerca posible de nosotros.

-Que nos está provocando.

No solo viene al mismo polígono industrial,

está a tres naves de nosotros.

-Un momento, Jairo, déjame pensar.

-No sé qué quiere,

¿presionar para que usted acepte? Ya le dije que no.

¿Cuántas veces hay que decírselo? -¿Te quieres callar y dejarme pensar?

Lo más probable es que el resto de empresarios

también le haya dicho a Somoza que no quieren negocios con él.

Si no tiene distribuidores, seguirá intentándolo con nosotros.

Tiene toda la lógica, porque nosotros tenemos...

las mejores rutas.

Y también tenemos el "know how".

-¿Que tenemos el qué?

-"Know how".

Básicamente quiere decir que sabemos cómo hacer las cosas.

Espera un momento, Jairo.

Verás,

Julio no sabe nada de mis negocios en B, ¿comprendes?

-Comprendo. -Y así tiene que seguir siendo.

-Vale.

-Se me había olvidado que quedé con él

para que conociese el muelle y enseñarle todo esto.

Quiero que vengas con nosotros y vayas unos pasos por delante.

Si ves algo raro o sospechoso,

haz una señal para que yo lo distraiga,

mientras tú haces lo que sea para que desaparezca.

-Tranquilícese, que le hemos dado gato por liebre

a la policía del barrio mil veces.

Imagínese a su hijo que acaba de llegar de Miami.

-Con respecto a Somoza, no quiero que sepa ni una palabra.

No quiero que tenga ninguna relación con esa gente.

¿Sí? Venga.

¡Julio! Pasa, hijo.

-Perdonad, que se me han hecho las mil,

pero pasé frente a una churrería y no he podido evitarlo.

Después de tanta hamburguesa y tanto burrito en Miami,

no sabéis cómo me apetecían unos buenos churros.

¿Queréis? -No. Tienen buena pinta, pero...

Yo soy mayor y tengo que vigilar el colesterol.

-Yo sí te pillo uno.

-¿De qué hablabais que se os veía tan serios?

-Del "howol..."

-"Know how", Jairo.

No te vayas a cachondear de mi inglés.

Vamos a enseñarle todo esto a Julio.

-¿Qué?

Anoche hubo mambo, ¿no?

-Solo un poquito de jazz.

-Hola, Alicia. Qué buena cara traes.

Es que mi prima ha venido a vivir conmigo

y estoy muy contenta.

Te va a venir bien tener compañía.

Y seguro que así tu padre deja de estar tan encima, ¿no?

No, Montse y mi padre se han portado muy bien.

En el fondo, me estaban sobreprotegiendo.

Supongo que...

convivir con alguien de mi edad estará bien.

Qué te voy a decir a ti, ¿no? ¿Qué me vas a decir de qué?

Que te has ido a vivir con Lola. Sí, pero...

fue mudarse y salir corriendo al aeropuerto

que parezco la compañera de piso de Marco Polo.

Sí que le duran las vacaciones.

Es que le está echando una jeta la tía,

está encadenando días por acumulación de horas

y asuntos propios y no me dice cuándo vuelve.

Y menos mal que Fede me quitó los miedos que tenía,

por lo de las voces, pero, jolines...

que yo me fui a vivir con Lola para tener compañía.

Al final estoy más sola que la una.

Si necesitas cualquier cosa, me dices.

Oye, y ese, ¿qué?

Ese... Ese ya te digo yo...

que no ha dormido solo esta noche.

¿Cómo lo sabes? Anoche vino una chica monísima

a poner una denuncia porque le robaron el bolso,

y no sé si al final llegaron a alguna conclusión

sobre la identidad del atracador,

pero por cómo se miraron nada más conocerse,

estoy segura de que han estado dale que te pego toda la noche.

Dándole vueltas al tema hasta altas horas de la madrugada.

Él me contó que tenía unas entradas para un partido,

y lo perdió por tontear con la chica.

¿Por qué será que no me extraña nada?

El otro día vi una situación parecida con una testigo.

Da un poco de vergüenza ajena. Bueno, el chico es majo,

y siempre va con una sonrisa,

pero hacía tiempo que no veía un tío tan ligón, ¿no?

¿Cómo se llamaba la chica que vino a poner la denuncia?

Te lo digo ahora.

Carolina La Fuente.

Vale. Gracias, Espe.

La denuncia de Carolina La Fuente, pásamela, por favor,

quiero echarle un vistazo. La denuncia, ¿de quién?

Robo de bolso ayer a última hora. Carolina La Fuente.

¡Ah, sí!

Sí, la denuncia de Carol.

¿Carol?

Veo que sí recuerdas algo de anoche.

Buenos días a ti también, inspectora.

-¿Por qué no deja a la secretaria hacer eso?

-Es que es más elegante hacerlo de mi puño y letra.

Es simplemente un detalle,

pero en los detalles está el negocio.

Vaya y entréguele esto al señor Quintero.

A él y solo a él en sus manos.

No quiero que se traspapele por ahí en Correos

si lo mandamos con un mensajero.

-Lo más probable es que la rompa, o la tire a la basura delante de mí.

La actitud de Quintero está siendo muy hostil.

-Pero, ¿qué pasa con estos españoles? ¿Cuáles son esas formas?

Una cosa es lo que uno tenga dentro

y otra es demostrárselo al que tiene enfrente.

-Seguro que quiere invitar a la Policía.

-Bueno, ¿por qué no?

Ayer estuvo el comisario aquí y no pasó nada.

Eso es lo que tenemos que hacer,

actuar con normalidad.

-Está ahí la inspectora esa de Distrito Sur.

-Pues deme la del comisario, que quizá se ahorre el viaje.

Hágala pasar.

-Adelante, inspectora.

Gracias.

Con su permiso. Adelante.

Buenos días. Buenos días, señora.

-Toma.

-Gracias, tío. -¿Qué, ayer hasta...

hasta muy tarde nos quedamos?

-Pero no en la comisaría, en un hotel con una tía.

Ayudándole en un caso.

-En un caso...

¿No sería el pibonazo que vino a última hora a la comisaría?

Tú conoces a una tía, desconocida,

y a las pocas horas ya te la llevas al hotel, macho.

-A ver, Fede, tampoco era tan desconocida:

sabía su nombre, su edad,

y sus gustos en teléfonos móviles.

-Qué fuerte, macho...

Qué envidia me das, yo no me como una rosca.

Con esta percha, quién se va a colgar de mí.

-Ahí te equivocas, compañero, porque ligar...

no tiene nada que ver con el físico, sino con la actitud.

La clave de todo está aquí.

-Sí, ahora me vas a decir

que el intelecto es el nuevo sex appeal.

Pues no cuela.

Yo tengo un nivel intelectual

bastante superior a la media nacional,

¿y sabes para qué me sirve? Para resolver sudokus.

-La inteligencia es sexy, eso no lo dudes.

Ninguna tía se iría a la cama con un muermo,

pero yo te estoy hablando de otra cosa.

Hay dos claves infalibles para ligar:

la primera la simpatía.

Si consigues hacer reír a una mujer,

tienes muchísimo ganado, y en esa liga jugamos todos.

A cada tía le hace gracia una cosa,

solo tienes que ver con quién congenias.

-¿Y la otra?

-La otra es la que mejor me funciona.

La seguridad en uno mismo.

Y no te estoy hablando de ir de machito ni nada de eso,

sino de ser quien eres y no pretender ser otra persona.

Igual que ninguna tía se iría con un muermo

tampoco se iría con un inmaduro

que no sabe lo que quiere.

-Pues yo ahí estoy perdido.

Porque gracia, poca,

y seguridad en mí mismo tampoco.

Además de soso e inmaduro debo parecer tonto.

-Lo que tienes que hacer es cambiar la actitud y ponerte en positivo.

Todos hacemos algo bien,

todos somos buenos en algo,

solo debes buscar tu punto de partida para ganar confianza en ti mismo.

-Ya. Mira, yo el único sitio donde me siento seguro

es delante de un ordenador.

Se me dan mejor las máquinas que las personas.

-Algo es algo. -Sí, algo es algo,

y tengo muchísimas amigas

para llamarme a cualquier hora del día para contarme sus penas

y la última chica con la que se ha ido su novio.

-Eso significa que eres sensible, accesible...

Pero lo de los ordenadores es tu punto fuerte.

-También he de decirte que

yo he estado en las casa de todas las chicas que me han gustado,

y en sus habitaciones y por la noche.

-Muy bien. -Sí, muy bien,

pero para quitarle los virus del ordenador.

Yo no sé cuándo terminan las relaciones personales

y empiezan las necesidades informáticas.

-Pues yo estoy convencido de que tienes tu público.

Lo único que tienes que hacer es creértelo un poco más,

porque ahí fuera hay miles de mujeres que están como tú:

deseando tener una conversación agradable, ir al cine,

ir a cenar a un sitio chulo...

Y también irse a la cama con alguien que les haga reír

y olvidar sus movidas.

¿Puedo hablar contigo un momento?

¿Aquí mismo?

Como quieras.

Esta es la denuncia peor redactada que he visto en mi vida.

Igual es porque no has tenido mucha vida fuera de esta comisaría,

porque de donde yo vengo las he visto mucho peores.

Está bien, reconozco que anoche estaba un poco cansado

y es posible que redactara la denuncia más rápido de la cuenta.

El problema no es solo la redacción, no está debidamente cursada.

Bueno, se nos hizo tarde...

haciendo la declaración.

Pero tenía pensado terminarla hoy a primera hora de la mañana.

Pues me alegro porque falta mucha información.

Por ejemplo, la descripción del atracador es muy vaga.

La chica me dijo que era de noche y apenas pudo verlo.

Aparte de los nervios, claro.

¿Qué le dijo el atracador exactamente?

¿Tenía algún tipo de acento? Para eso no hace falta luz.

Tampoco especifica si el terminal robado

tenía alguna aplicación para ser encontrado,

y si la tenía, si hiciste un intento de localizarlo en modo remoto.

Esta denuncia sigue paso por paso

los tutoriales que circulan por internet para estos casos.

¿Y qué tutoriales son esos?

Los que te enseñan a engañar a las compañías de seguros.

¿Ves por qué es importante que seas riguroso?

¿Qué quieres decir?

No digo que la chica nos ha engañado,

lo único que estoy diciendo es que para hacer bien nuestro trabajo

debemos asegurarnos de que partimos de la verdad.

Menudo rapapolvo te ha echado la jefa, ¿no?

-Te digo yo que aquí hay algo más.

-Estaba yo pensando, Iker,

que con todo esto que me has contado de la confianza en uno mismo,

¿esto a ti te serviría para ligarte a una mujer como la inspectora Ocaña?

-Entonces, dígame, inspectora,

¿a qué le debo su visita?

Como inspectora jefe de la comisaría de Distrito Sur

tengo por costumbre saludar a los empresarios

que instalan sus negocios en el barrio.

Qué detalle...

Por aquí estuvo el comisario ya.

Digamos que somos extraordinariamente hospitalarios.

Supongo que no hay ningún problema

porque haya recibido dos visitas de la Policía.

No, en absoluto.

Ahora, ¿esas visitas no tendrán nada que ver

con que mi hijo haya muerto en manos de un policía?

Sin duda, ese fue un episodio

muy desgraciado,

tanto como que ese mismo agente

muriera el día de su boda en el altar

ante su prometida, su familia y sus amigos

entre los que yo me encontraba.

Ah, bueno...

Como decía mi padre: la vida es una vieja perra,

te quita a dentelladas lo que más quieres sin darte cuenta.

Confieso que me provoca curiosidad

que se haya instalado en el mismo lugar

donde han sucedido esos...

hechos tan desgraciados.

Es que no es por casualidad.

Mi hijo estaba aquí porque ya teníamos pensado

traer nuestro negocio para acá.

Madrid es una ciudad en expansión

y Distrito Sur es un lugar que nos ofrece mucho crecimiento.

Es nuestra puerta de entrada a Europa.

Ya veo, ya, para expandir su negocio.

Exactamente.

Ya conquistamos el mercado en nuestro país,

en Latinoamérica, ahora toca Europa.

Y ni siquiera la muerte de su hijo

le ha hecho cambiar de idea.

Mire, inspectora,

vayamos al grano, que yo estoy muy ocupado.

Usted quiere que le diga si yo tuve algo que ver

con el asesinato de ese policía y la respuesta es no.

Yo no soy de los que responde al dolor con más dolor,

rompiendo familias.

Ahora no tengo nada más en qué ayudarla.

El oficial fallecido, Roberto Batista,

era un policía muy querido,

y nosotros, sus compañeros,

ni perdonamos ni olvidamos.

¿Sería usted tan amable de entregarle esta invitación al comisario?

Estoy haciendo una inauguración de mi negocio y él está invitado.

Supongo que ha tenido en cuenta las medidas de seguridad

y el aforo permitido. Pero por supuesto.

Hasta una compañía de seguridad privada he contratado.

Usted está invitada si quiere venir.

No tengo tiempo para fiestas.

Buenos días.

Buenos días.

-¡Buenos días, oficial!

-Carol, estoy de servicio.

-Lo siento, pero la noche fue tan intensa

que no puedo controlarme.

-Si quieres salgo y tomamos un café aquí al lado.

-Tampoco hace falta, venía por lo de la denuncia.

La he mandado a la compañía de seguros que lleva lo del móvil,

y me han dicho que la denuncia está incompleta.

¿Tú cómo lo sabías?

-Eres la segunda persona que me lo dice esta mañana.

De hecho iba a llamarte para completarla

y cursarla debidamente.

Si te parece bien. -Por supuesto.

Siempre es agradable compartir tiempo con un policía tan guapo.

-Venga, siéntate.

Muy bien, repasemos de nuevo el atraco de principio a fin.

-¿Otra vez? -Sí, otra vez.

-Es que fue tan desagradable que cuando recuerdo

a ese hombre con la navaja se me pone mal cuerpo.

-Podemos repasar, al menos, la descripción del atracador.

¿Qué te dijo exactamente?

-Me dijo algo así como:

"Dame la pasta". No, no, no.

"Dame todo lo que lleves".

-¿Era una cosa u otra? -No lo sé, Iker, no me acuerdo.

-Está bien. ¿Te suena si tenía algún acento,

algo en la voz que te llamara la atención?

-¿De verdad hace falta todo esto?

Yo lo único que necesito es que me firmes la denuncia

y le pongas un sello para mandarlo a la compañía de seguros.

No creo que sea tan difícil.

-Verás, Carol, esto es una comisaría,

y lo que necesiten los de tu seguro, con todos mis respetos,

me la trae al pairo.

-Tampoco hace falta que me hables así.

-Yo no soy el funcionario que te da un sello para el seguro,

soy policía, y mi deber es resolver los casos.

Debo actuar con profesionalidad.

-Tampoco es el colmo de la profesionalidad

acostarte con la primera que entra a poner una denuncia

en la comisaría, ¿no? ¿Carolina La Fuente?

Sí. Soy la inspectora Alicia Ocaña.

¿Podemos hablar un momento a solas?

Es mi jefa.

Acompáñame.

Tolo lo ecológico está muy bien para el marketing,

pero donde se pongan unas morcillicas...

-O un bocadillo de lomo.

María,

escúchame.

Creo que te estás equivocando,

ya te lo dije, nuestros negocios no son competencia,

son complementarios.

Podríamos ser aliados. -Sí, ya me lo dijiste.

Lo que no recuerdo que me dijeras

es que eras el dueño del negocio de enfrente.

Eso se te olvidó. -Ya me disculpé por eso.

Cada uno ofrecemos cosas interesantes a un tipo de clientes.

Incluso cosas distintas a los mismos clientes,

pero no somos competencia.

-Mira, yo llevo muchos años trabajando en esto,

no tiene que venir nadie a explicarme cómo va.

-Por eso mismo, no tienes que cambiar.

No porque alguien nuevo haya venido al barrio a abrirse paso.

Ni tan siquiera sabes si lo logrará. ¿No lo ves?

-¿Estás utilizando la táctica de darme pena?

-Por Dios, no es ninguna táctica.

-Te voy a decir una cosa,

yo no he cambiado por nadie, y menos por ti,

no te hagas el importante.

-¿De verdad? -Sí.

-¿De verdad no has cambiado tu menú por mí?

-¿Qué pasa?

¿Tú tienes el monopolio de lo ecológico, o qué?

Mira, te voy a decir,

en La Parra siempre hemos experimentado con la cocina,

yo he servido desde platos árabes

hasta "cupcakes" de esos americanos...

Así que eso no va contigo.

-Ah, ¿no? -No.

-Entonces, ¿me puedes decir por qué estás tan de uñas conmigo?

Sinceramente, pensaba que había encontrado una amiga en el barrio.

Parece que sea tu mayor enemigo, no lo entiendo.

-Tú no me has viso a mí de uñas.

Cuando yo estoy de uñas con alguien se las clavo.

-Vale.

-Si algún día se da esa ocasión

no vas a tener ninguna duda. Tranquilo.

¿Qué?

-Yo creo que Jesús tiene razón. -¿Tú también?

-Sí, María. Hasta me enviaste a su local para ver qué venden.

Te has obsesionado con que son la competencia

y lo estás tratando fatal.

-¿No tengo derecho a defender lo mío?

-Claro que tienes derecho,

pero La Parra y El color de la Huerta no tienen nada que ver.

No te puede hacer daño su negocio. ¿No?

-No.

-Pues yo sé de muchos que van a desayunar allí.

-Y todos vienen con hambre, que me lo han contado a mí.

La gente va porque es la novedad.

Pero al día siguiente vuelven a tomar sus tostadas

con jamón y tomate como toda la vida.

¿Tú crees que los clientes vienen aquí a pedir quinoa y tofu?

-¿Estás insinuando que no sé hacer maravillas de menús con esas cosas?

-No estoy insinuando eso, digo que tu esencia,

lo que los clientes buscan aquí

son los platos típicos de toda la vida.

Tu comida casera que es mucho más sana.

Mejor que cualquiera de cualquier bar del barrio.

¿Sí o no?

María... -Eso es verdad.

-Y lo que también es verdad

es que te has pasado tres pueblos con ese hombre.

Quiero que sepa que esta es una conversación preliminar.

No tiene por qué responder a nada, ni tiene carácter de prueba.

Pero dependiendo de lo que diga,

podría pedirle que llame a su abogado

para un interrogatorio en toda regla.

No entiendo nada, ¿estoy detenida o algo así?

No. Por ahora.

Le voy a contar uno de los problemas más grandes

que tiene la Policía hoy en día, y nos es una tontería.

Cada año se producen cientos de denuncias por robos de móviles.

Y estamos hablando de robos con violencia, no de hurtos.

Si le quitan el teléfono sin darse cuenta estaríamos hablando de hurto.

Y eso no lo cubre el seguro. ¿Me sigue?

Sí.

En realidad, muchas de esas denuncias son falsas.

La gente se inventa una agresión para cobrar del seguro.

Pero un robo con violencia es un delito muy serio,

y nos obliga a dedicar recursos

para perseguir a delincuentes que no existen.

Una denuncia falsa también es un delito.

En realidad son dos:

simulación del delito y estafa. ¿Y sabe con cuánto están penados?

No.

En el caso de la simulación, entre seis y doce meses de prisión.

Y en el caso de la estafa hasta tres años de cárcel.

Aunque, por suerte, pillamos a muchos de esos mentirosos.

Si yo tuviera dudas de su caso,

lo primero que haría sería llamar a su portero.

Según esto, le robaron el bolso con las llaves dentro.

Con una simple llamada podría saber a qué hora llegó

y si siguió usando sus llaves.

Por no hablar de las tarjetas de crédito.

Es fácil saber si las canceló o si continuó usándolas.

Pero no me hace falta ninguna de estas cosas,

porque la calle en la que, según usted, la atracaron

está cubierta por una cámara de seguridad.

Así que, dígame,

¿si pido esas imágenes veré cómo un individuo la atracaba

o una calle en la que no ocurría absolutamente nada?

(SOLLOZA)

Está bien, Carolina, tranquila.

Por un móvil, aunque sea muy caro, no vale la pena complicarse la vida.

La denuncia aún no está cursada, ¿de verdad quieres ponerla?

No.

Está bien, puedes irte.

Gracias.

Prometo que no volveré a hacer ninguna tontería así.

Lo siento mucho.

Según yo lo veo, solo hay dos posibilidades.

Una: no te diste cuenta que era una denuncia falsa.

Y la otra, te diste cuenta pero decidiste pasarlo por alto.

Era tarde, la chica estaba buena,

y valía la pena olvidar tu profesionalidad

a cambio de una noche divertida.

¿Qué sería menos malo? La verdad.

Está bien, sé que puede sonar mal, pero, la verdad,

no pensé que la denuncia fuera falsa, ni se me pasó por la cabeza.

Jamás desconfié de Carol.

Y eso me convierte en una desconfiada

y una mal pensada, ¿no? No, te convierte

en mucho mejor policía que yo.

Por algo tú eres inspectora y yo un oficial con mucho que aprender.

Hacerme la pelota a estas alturas no te va a servir de nada.

Tengo la sensación de que nada de lo que pueda decir ayudará mucho,

pero lo voy a intentar.

Te pido perdón,

y te prometo que no me la volverán a colar otra vez.

Estaré más atento.

Eso espero.

¿Se lo dirás a Miralles?

Por esta vez no.

Gracias.

Y otra cosa, lo de enrollarte con una denunciante...

¿Va contra el reglamento?

No. Es que...

creí que la cagué también con eso. Pero dice muy poco de ti,

como policía no es nada profesional. ¿Por qué?

¿Se trata de valores?

¿Estamos hablando de eso? Es que, no lo pillo.

Hasta que un caso no está cerrado,

cualquier persona relacionada con el mismo puede ser sospechoso.

Hoy mismo te podrías haber visto en la necesidad de esposar

y leer los derechos a la chica con la que te acostaste.

Habría sido un momento muy incómodo, pero...

lo habría hecho sin mayor problema.

¿Incómodo y ya está?

Tú misma lo has dicho antes,

si ayer hubiera pensado que era culpable y pasado por alto

para acostarme con ella,

hubiese sido una falta de profesionalidad.

Pero ayer para mí ella era víctima de un delito,

le presté apoyo y congeniamos muy bien.

¿En serio me dices que puedes involucrarte personalmente

con alguien relacionado con un caso sin perder la objetividad?

Tú misma estás personalmente involucrada en un caso.

Mataron a tu novio,

y regresaste al cuerpo tras presentar tu renuncia

con la única idea de dar con el responsable.

Hasta el cabeza hueca del nuevo lo sabe.

Verás, a veces,

estar involucrado personalmente en un caso

es algo imposible de evitar.

No vuelvas a sacar ese tema en tu vida.

No he dicho ninguna mentira.

-Hola, David.

¿Dónde vas tan cargado?

-Han hecho varios pedidos a domicilio.

-Va bien el negocio, entonces. -No nos podemos quejar.

Estoy impaciente porque uno de los pedidos sea de La Parra.

-Ah, ¿sí?

Pues mejor que esperes sentado.

Tu padre y mi jefa acaban de tenerla muy gorda ahí dentro,

se masca la tragedia.

-¿Sigue pensando tu jefa que podemos ser competencia?

-Está obsesionada,

hasta ha cambiado el menú por uno más sano y ecológico.

Yo qué sé...

-No tiene ningún sentido. -No.

-Somos una tienda de frutas y verduras,

no un restaurante.

No somos ninguna amenaza para vosotros.

-Ya lo sé.

Pero no se lo tomes en cuenta a mi jefa.

De verdad, María es un pedazo de pan

es buenísima, pero le ha entrado la paranoia

y está tratando fatal a tu padre.

Yo me he sentido superincómoda, de verdad,

ha sido horrible.

-Mi padre no se merece tener problemas.

Si hay algo que necesitaba al llegar aquí

era una amiga. -¿Y eso?

-Mi padre no ha tenido una vida nada fácil,

ha tenido que luchar mucho.

por sacarme adelante,

por mantener a flote unas tierras que cada vez daban menos,

y por ser siempre legal en la forma de trabajar

mientras otros hacían sus chanchullos.

Y aún lo miraban por encima del hombro.

-Hay que ver, la gente normalmente despotrica de sus padres

y tú en cambio...

-Yo solo puedo decir cosas buenas de él,

la mejor persona que he conocido en mi vida.

Levantó sus tierras de la nada,

y cuando mejor estaba decidió venir aquí

solo para apoyarme. Y ahora voy yo,

y no quiero estudiar medicina.

¿Cómo le dices a tu padre algo así?

-Pero tú no puedes estudiar algo solo porque a él le hace ilusión.

Tú tienes que vivir tu vida, la que tú elijas, no la que elija él.

-Eso es más fácil de decir que de hacer.

-Hazme caso que sé de lo que hablo.

Hace podo tuve que tomar una decisión muy complicada,

y tuve que poner las cosas claras a alguien.

-Hola. -Hola.

David, este es Jairo, es...

un amigo del barrio.

-Buenas. -¡Qué tal, tío?

-Yo acabo de llegar, trabajo aquí al lado,

en la tienda de alimentación.

-Yo trabajo en el polígono, pero me gusta venir a tomar café.

-Sí, el bar está muy bien.

Y la camarera es la alegría del barrio.

-Sí, Paty es muy simpática, ¿a qué sí, Paty?

-Bueno, yo voy a seguir con el reparto.

Como siga aquí de charleta, van a echar raíces las verduras.

-Que te vaya bien, David. -Que te vaya bien, tío.

-¿Y a ti qué te pasa?

-¿A mí qué me pasa? -Sí, ¿qué te pasa?

-A mí no me pasa nada,

estoy normal, no siento.

A lo mejor no soy la alegría del barrio,

porque solo puede haber una, y eres tú.

-¿Quieres pasar a tomar algo? -No, mira, no.

Voy a ir a comprar verdurita.

-No son las más bonitas del mundo, pero seguro que saben mejor

que las del supermercado.

La mayoría de las naranjas que venden las recogen estando aún verdes.

Luego les aplican un tratamiento químico

para que cojan su color.

Por eso tienen buena pinta por fuera, y por dentro son insípidas.

¿Has dormido aquí? -No.

Pero creo que me ha pasado lo mismo que a ti,

ayer vi muchas cosas por aquí que me llamaron la atención

y me quedé con las ganas. He vuelto para hacer mi compra.

Sí que sabes de comida sana.

Es que he vivido muchos años en Estados Unidos.

De hecho, acabo de llegar.

Y allí están un poco locos con el tema de la comida.

Son capaces de lo más sano y de la mayor basura.

Ya.

Y...

¿vives por el barrio? ¿Tu familia es de aquí?

Pues... -Perdón por la espera.

Hemos empezado con los pedidos a domicilio y no damos abasto.

¿Te gustaron las algas?

Sí, y las manzanas también, por eso he venido a por más.

Mi prima me hizo esta mañana un zumo muy bueno.

Y me ha encargado que compre limas y apio.

Se ve que tu prima controla.

¿Para cuántos días quieres?

Para toda la semana.

A ver, un poco de apio...

Te voy a contar un truco.

Cuando hagas el zumo

nada más exprimirlo lo congelas, así conserva todas sus propiedades.

Y puedes ir descongelándolo por porciones.

Puedes usar bolsas de plástico con cierre hermético.

Van muy bien.

Qué buena idea. ¿Cuánto te debo?

Cuatro euros.

Aquí tienes.

Gracias. Muchas gracias.

Hasta pronto.

Nos vemos otro día. ¿Dónde?

Quiero decir si me recomiendas algún sitio por el barrio

Pues...

el bar La Parra está muy bien,

para comer todos los días o para picar algo.

Te gustará.

Gracias. Nos vemos.

Ahí lo tienes, encima tiene la desfachatez

de invitarnos a la fiesta de inauguración.

¿No te parece de un cinismo insoportable?

Quiere guardar las formas.

¿Para qué? ¿A quién quiere engañar?

Si todos sabemos lo que es.

Es como Quintero, bueno...

No es como Quintero, es peor que Quintero.

Saber y demostrar son cosas muy distintas.

Ya, bien lo sé yo, pero...

Pero este tío no va a conseguir engañarnos.

¿Qué te ha perecido en la distancia corta?

Muy educado y muy peligroso.

Opino lo mismo.

Le encanta guardar las formas como tú dices, pero...

la mirada lo delata. Y tiene aguante.

Cuando lo fui a ver,

le lancé a la cara todo tipo...

de acusaciones: narcotráfico,

haber contratado a ese mercenario para vengar la muerte de su hijo,

y él como si nada.

Frío como el hielo. Sí, sí, sí.

Este tipo es mucho más peligroso que Fernando Quintero,

y si se ha instalado en Distrito Sur,

eso...

eso nos deja el mensaje bien claro:

quiere vengarse por la muerte de su hijo.

Tenemos que estar muy alerta y vigilar sus pasos,

pero, sobre todo,

no podemos permitir que nos ciegue la ira

o las ansias de venganza. Emilio,

a mí me mueve la justicia, no la venganza, ¿lo sabes?

Lo que quiero decir es que debemos tener mucho cuidado

para que nuestros sentimientos personales

no interfieran ni se mezclen con este asunto de...

de Somoza.

Eso no es tarea fácil, comisario

Pienso en Rober cada día.

Cada vez que entro por la puerta de comisaría.

Cuando pienso en él

es como si recibiera una puñalada en el estómago.

No se merecía lo que le pasó.

Ninguno de los compañeros que hemos perdido lo merecía.

Pero no podemos permitir que ese dolor

nos haga cometer errores.

Tenemos que mantener la cabeza muy fría

para hacer bien nuestro trabajo.

Te prometo que lo haré,

y te aseguro que no le he dicho a Somoza nada inconveniente.

O casi. ¿Qué quieres decir con eso de casi?

Perdón. Me habían dicho que estaba solo.

Félix, qué alegría. Pasa.

Me he adelantado diez minutos.

No te preocupes.

Te presento a Félix Miranda.

Un gran amigo desde hace años.

Muchos, yo ya he perdido la cuenta.

Encantada. Igualmente.

Bueno, os dejo solos.

Qué bien, Félix.

Siempre es un placer verte,

pero tu llamada me ha dejado un poco preocupado.

Digamos que tengo un problema.

¿Qué ha ocurrido? ¿Tu hijo o tu mujer?

No, ellos están bien. No les ha pasado nada.

Quería denunciar un pequeño robo.

Siéntate y me cuentas.

No, no, el que se está equivocando eres tú.

En tu vida privada puedes hacer lo que quieras,

pero no puedes hacer lo que quieras mientras estés trabajando para mí.

Me importa una mierda que seas autónomo, yo también lo soy.

Y cuando vayas con tu camión

y lleves una lona que ponga Transportes Quintero,

estás trabajando para mí.

Estás trabajando para mi empresa,

soy tu jefe y harás lo que yo te diga.

Escúchame, y que te entre bien en la cabeza.

Todo lo que hagas puede influir en la imagen

de Transportes Quintero, ¿te queda claro?

Así que no quiero escuchar ni recibir

ni una sola queja más sobre ti ni sobre este asunto.

Estoy ocupado ahora. Luego hablamos.

Adiós.

No es de buena educación presentarse en casa de alguien sin avisar.

-Le traigo un mensaje de mi jefe.

Me pidió que se lo entregara en persona.

-¿Qué se os ha perdido en este barrio, Tano?

-No entiendo qué quiere decir. -Es muy fácil de entender.

España es un país bastante grande,

Madrid también es una ciudad muy grande,

con muchos distritos,

¿y habéis tenido que instalaros aquí?

En Distrito Sur, a unos pocos metros de mi empresa.

No sé cuántas veces más os tengo que decir

que no quiero negocios con vosotros. -Tranquilícese.

He venido a traerle una invitación

para la fiesta de inauguración de la nueva empresa del señor Somoza.

-¿Sabes?

Desde que el hijo de tu patrón apareció por aquí

el apellido de...

Somoza solo me está trayendo problemas.

Hay muchos transportistas en Madrid,

¿por qué la tenéis tomada conmigo?

¿Cuántas veces os tengo que decir que me dejéis en paz?

-Mi patrón no es como su hijo.

-¿Qué quieres decir?

-Don Alejandro es un hombre respetable y honrado,

el mejor en lo suyo.

Somos conscientes de que Andrés cometió un error,

su padre está pidiendo de la mejor manera

una oportunidad para enmendarlo.

-Me vas a decir ahora que el señor Alejandro Somoza

solo es un venerable patriarca

de buen corazón, ¿no?

-Lo único que tiene que saber es que puede hacerle muy rico.

-Yo ya soy muy rico.

-Usted no sabe lo que es ser muy rico.

En cuestión de dinero nunca hay suficiente.

-Supongo que tú sabrás bastante de eso, ¿no?

Porque siendo mercenario

también tendrás un precio.

¿Verdad?

-Acuda a la fiesta, no sea descortés.

-Ya veremos.

-Hola, papá, ¿molesto?

-No, hijo, pasa, por favor. Tú nunca molestas.

-¿Qué pasa? ¿Quién era ese?

-Alguien que venía...

a traerme esto.

Una invitación para uno de los eventos más aburridos del año,

la inauguración de una empresa.

¿Se puede saber qué demonios traes aquí?

¿Has venido a Madrid para hacerme cambiar la dieta?

-No sé de qué dieta hablas porque tu nevera parece un desierto.

He comprado todo eso por una chica.

-Vaya, has venido a Madrid para encontrar pareja.

-Qué va, si es una tontería.

Ha sido por una chica que había en una tienda de frutas

que está muy bien...

-¿Qué es lo que está muy bien, la chica o la tienda?

-Las dos cosas, pero no tiene mayor importancia, de verdad.

-¡Ay, quién pillara tu edad!

Yo también estaba todo el tiempo con chicas en la cabeza.

-¿Eras un ligón? -No, no te creas, todo lo contrario.

Durante toda mi vida he estado enamorado solo de una mujer.

-Pues no me creo para nada que esa mujer sea mamá.

-Será mejor que cambiemos de tema y empecemos a pensar

qué podemos hacer con todo esto para la cena.

¿Y quién más tenía las llaves de las cajas?

Ahí no guardo todos los relojes, solo algunos.

Tengo unos cuantos en la caja fuerte de la oficina.

Otros en una caja de seguridad, en el banco.

Y en casa, alguno suelto.

Voy cambiando de reloj

y dejo en la mesilla el que utilizo una temporada.

¿Y las llaves? Las llaves solo las tengo yo.

La llevo colgada en una cadena alrededor del cuello

junto a una medalla de la virgen.

Pues muy mal, Félix,

la verdad es que lo estás haciendo fatal.

Si alguien lo ve puede atar cabos

y pensar que esas llaves guardan algo de mucho valor.

De esa manera estás poniendo en peligro

tu integridad física y, de paso, los relojes.

Lo que tienes que hacer es hablar con tu aseguradora

y que te digan la mejor manera para proteger tu colección

sin poner en peligro tu vida.

Pero si te digo la verdad,

no tengo asegurados todos los relojes.

-¿Quería verme, comisario? Sí.

Pasa, Guevara.

Le presento a Félix Miranda, es un gran amigo.

Me estaba contando que le han desaparecido

dos piezas de su colección de relojes en el último mes.

Los relojes estaban bajo llave,

y no hay signos de cerradura forzada.

¿Alguien ha podido tener acceso a esa llave?

¿Algún empleado de hogar o algo?

Son llaves,

estaban en cajas de seguridad en diferentes sitios de la casa.

Pero insisto, Emilio,

nadie tiene acceso a esas llaves, siempre las llevo conmigo,

y a buen recaudo. -Bien, pero

¿duerme usted con ellas, no le molestan?

-No, hombre, me las quito para dormir, para ducharme...

Y si hace mucha calor.

-Resumiendo: que prácticamente se las quita al llegar a casa, ¿no?

-Pensándolo así, sí.

-Pues está claro que el primer sitio donde tenemos que investigar

es en su entorno más cercano.

Elías es uno de nuestros mejores investigadores,

así que estás en muy buenas manos.

Si lo acompañas, podéis ir cursando la denuncia.

Luego te paso las notas.

Lo que sí me gustaría es que vayas haciendo memoria

de los sitios donde has dejado llaves los últimos días,

nos sería de gran ayuda. Muy bien.

¿Te han invitado a la inauguración de Construcciones SZ?

Sí. ¿A ti también? Como para perdérsela.

No todos los días aparece un posible cliente

que busca proveedores partiendo de cero.

Además, para mi empresa de carpintería en PVC,

es una oportunidad de lujo.

Y, por lo que tengo entendido,

Somoza es un empresario total en el mundo de la construcción.

Busca terrenos, construye, promueve obras...

E, incluso, ejerce de inmobiliaria.

Sí, algo había oído yo también.

Es una gran noticia para Madrid, que un grupo así aterrice aquí.

Supongo que será una gran noticia.

Yo me pasaré un rato por compromiso.

-Entonces, allí nos veremos.

Gracias por todo, Emilio. No hay de qué.

Usted primero.

Tranquilo, comisario, que llegaré al fondo de este asunto.

Y gracias por la confianza. No hay de qué, Elías.

Y tu cervecita sin alcohol aquí está.

-Gracias.

-¿Qué, un día duro?

-Bueno,

yo prefiero llamarlos días intensos y productivos.

-Es una manera más positiva de verlo.

¿Te vas a quedar a cenar? Tengo un menú nuevo, sano.

Bueno, soso, aunque yo prefiero llamarlo sabroso y saludable.

-Gracias, pero ya he quedado para cenar.

¿Qué?

¿Un día intenso y productivo?

-No, un día de mierda.

-¿Qué ha pasado? -Mi jefa...

-O sea, mi prima.

-Sí, me ha echado una bronca de órdago.

Y lo peor de todo es que tenía razón.

-¿Y eso es lo peor de todo?

-Lo peor es cuando te echan la bronca sin razón.

O cuando sabes que la tienes,

pero el feje tiene que demostrar que es el jefe.

Eso sí que es una mierda.

-¿Eso es lo que te ha pasado a ti hoy?

-Pues no, mi jefe de ahora es un encanto.

-Iker, ¿te pongo algo?

-Depende de ella.

¿Quieres cenar conmigo?

-Qué pena. Había quedado para cenar con Alicia.

¿Te apuntas? -Una cerveza sin alcohol para llevar.

-Si quieres cenar, aquí hay un menú nuevo muy...

-Sabroso y saludable. -Vamos, de quedarse con hambre.

En otro momento ya probaré ese estupendo menú.

Buenas noches. -Hasta luego.

Inspectora.

-Lo tienes asustadito.

Muy contenta te veo, y ese tío es lo peor.

A mí me parece muy divertido. Y ese es el problema, Nerea,

que todo le parece un juego.

Alicia, a veces hay que jugar un poco,

si no, todo se vuelve muy aburrido.

Desde que se fue con Olga a París apenas hemos hablado.

No se ha querido poner al teléfono.

Es su manera de castigarme. Además...

No creo que esto lo vamos a arreglar.

Me dijiste que ya no es tan comprensivo como antes

con la dedicación que exige tu trabajo.

Eso es lo que yo siento.

Si no os queda mucho te espero y nos vamos juntos a casa.

Lo siento, Antonio, pero tengo mucho lío.

Además, el comisario me ha pedido que lo acompañe

a la inauguración de una empresa que se está instalando en el barrio.

Jairo, no vas a ir a esa fiesta,

¿entendido?

Si cabreas a Somoza, lo único que vas a conseguir

es firmar tu sentencia de muerte.

¿Qué quieres? ¿Terminar igual que tu hermano?

¿Quieres que te maten también?

-Yo podría acompañarte a la inauguración.

-No, no, no, no...

Eso no sería buena idea. Te aseguro que te aburrirías mucho

escuchando hablar de negocios toda la noche.

-Sí, supongo.

-Mi hijo no me ha robado los relojes. Mi hijo no es ningún ladrón.

Félix, por favor, no te pongas así.

Entiende que nosotros tenemos que barajar

todas las posibilidades, ¿de acuerdo?

Entiendo lo que tú quieras, Emilio,

pero, por favor, haz que tu gente haga su trabajo

y encuentre al autor del robo.

-Tú diles que volvemos a la comida mediterránea, ibérica...

A la comida normal, de toda la vida, ¿vale?

Si hasta el de la tienda ecológica esa viene aquí

a tomarse su bocadillo de lomo de orza.

-Dudo mucho que se vuelva a pasar por La Parra, la verdad.

Ayer te faltó echarlo a patadas de aquí.

-No exageres, no fue para tanto. -Sí que lo fue.

-¿En qué puedo ayudarte?

-Estaba haciendo un sofrito y me he quedado sin ajos.

-Ya sabes que los mejores ajos de España están en las Pedroñeras.

-Déjalo... -¿Ya no quieres ajos?

-No, que no quiero mentirte,

no he venido por los ajos. -Ah...

Todavía no he podido formar una opinión certera.

Si no ha empezado con buen pie, ahora es el momento de atajarlo.

Cuéntame, ¿cómo lo ves?

No sé, la verdad es que parece que...

que le importan más otras cosas que su propio trabajo.

Se distrae con mucha facilidad,

cada vez que pasa alguien con faldas.

Cada vez me gusta menos que se haya instalado aquí.

No sé si voy a tener estómago para acudir al evento como si nada.

Si a los amigos hay que tenerlos cerca,

a los enemigos mucho más.

Hasta que no podamos ir a por él con pruebas concluyentes,

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Servir y proteger - Capítulo 208

27 feb 2018

Alicia descubre que Iker se acostó con una joven que fue a poner una denuncia a comisaría. Bremón recibe la visita de un viejo amigo, Félix, que le pide que investigue el robo de algunos relojes de coleccionista. Somoza da una fiesta a la que invita a Quintero.

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