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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 202 - ver ahora
Transcripción completa

De eso venía a hablar con Miralles. ¡Ah!

¿Y qué hacía aquí?

Quería que convenciera a Quintero para hacer negocios.

Cuando ha sacado la pistola sabía que iba a matarme.

Me alegro de que te hayas defendido, si no, estarías ahí tirado.

Todavía estás a tiempo de irte y olvidar todo esto,

que te casas esta misma semana, hermano.

No voy a consentir que te metan en la cárcel,

se lo prometí a mamá y es lo que voy a hacer, hermano.

Examinadas todas las diligencias,

se ha decidido no tomar ninguna medida disciplinaria.

He matado al hijo de un capo colombiano, ¿vale?

Esto nos puede afectar a todos mucho.

NO PERDONAMOS NI OLVIDAMOS

Maldita sea...

Vamos, Jairo, coge el teléfono de una maldita vez.

¿Son para mí? No, son para él.

"¡Róber! ¡Róber!

Róber...

No, por favor".

Acaban de asignarnos a un auténtico genio

para cubrir el puesto de la UIT y es definitivo.

No entienden que en todo este tiempo

no tengamos una sola pista que nos acerque al francotirador.

Están muy preocupados por esta calma total

que existe desde el tiroteo de la boda.

Me importa muy poco lo que piensen los de arriba.

Te echan mucho de menos en la comisaría.

Tú no te ganas la vida protegiendo a los demás.

Yo no pude proteger la vida de la persona que más quería.

¡Perdona! ¡Perdona!

Jairo...

-Pensé que tu sobrina no venía hasta el mes que viene.

-Desde que tomó la decisión de venirse a Madrid

no aguanta más en Santander.

-Sí, va a ser un gran cambio para ella.

-Y estoy muy seguro de que se puede convertir

en una gran abogada.

-¿Sabes algo de una nueva tienda en el barrio

de verduras y frutas ecológicas o algo así?

-Sí, yo sí.

El Color de la Huerta o una cosa así.

Pregunté y me dijeron que sería una tienda

donde se podrían tomar zumos allí.

-Como esa tienda funcione me arruina el negocio.

-¿Qué dices? -Hombre,

me ha salido competencia, ¿no lo ves?

-Ya empezaba a preocuparme. -Si solo he tardado diez minutos.

Perdona, hijo, me puse a hablar de la infancia

y se ha pasado el tiempo volando.

-¿Tu hijo? -David.

-Vaya un hombre tan guapo.

-Muchas gracias.

-Otra cosa, Jesús,

cuando vuelvas por aquí me tuteas, que yo pienso hacer lo mismo.

Es verdad, desde que se fue Olga

en la pareja hemos perdido un poco de frescura y de alegría,

pero es normal.

Esta conversación ya la tuvimos y no solucionó nada.

¿Te puedo ayudar en algo?

-Estoy revisando el nivel de seguridad de la red en comisaría.

Tranquila, soy compañero.

Este es el sitio ideal para un ciberataque.

Tengo que hacerte unas preguntas.

¿Tú te metes mucho en redes sociales?

-Yo me he quedado en Distrito Sur para hacer una sola cosa,

y la voy a hacer, yo voy a cobrarme esa muerte.

Y he venido a pedirle que me ayude.

(Música emocionante)

Buenos días, hija.

-Hola.

-¿Estás bien?

-Estás muy pálida.

-¿Otra vez has tenido pesadillas?

Llevo...

un rato levantada, no podía dormir.

¿Por qué no te acuestas? Yo te llevo el desayuno a la cama.

Por favor...

Yo solo quiero ayudar.

Pues entonces no me trates como a una inválida o a una loca.

No entiendo por qué seguís empeñados en venir todos los días.

Pasáis más tiempo en esta casa que en la vuestra.

No queremos que te sientas sola.

De verdad, no quiero discutir.

Ni yo tampoco.

Lo único que estoy diciendo es

que deberíais estar en vuestra casa disfrutando de vuestro matrimonio.

Y no teniendo que aguantarme.

No tengo derecho a amargaros la vida, ni a ser un estorbo.

Tú no eres un estorbo ni aunque quisieras,

eres mi hija y punto.

Y para un padre no hay nada más importante que estar ahí

en momentos como este.

Y ese es el problema.

Hagáis lo que hagáis no me podéis ayudar.

Es normal que pienses eso.

Estás atravesando un duelo.

-Lo tienes que atravesar paso a paso, es inevitable.

Pero con el tiempo recuperarás la ilusión

y las ganas de salir adelante con tu vida y con tu carrera.

Lo único que me mantiene en pie

es saber que los responsables de la muerte de Róber

pagarán por ello.

Y por eso ya sé lo que tengo que hacer.

Tranquilo, cariño.

Solo han pasado dos meses, es normal que todavía esté así.

-¿Tranquilo?

Tú no sabes de lo que es capaz Alicia cuando se le mete algo en la cabeza.

Cuando murió Carmen,

se empeñó en encontrar a los culpables del accidente

porque estaba convencida de que había algo detrás.

No va a parar hasta dar con quienes le quitaron a Róber.

Buenos días, Antonio, ¿sigues enfadado?

No sé de qué me hablas.

Escucha, ya te lo dije ayer,

es posible que...

que no le haya dado la importancia que merece,

pero que sepas que estuve toda la noche dándole vueltas.

Que tienes razón.

Desde que se fue Olga nos hemos alejado un poco

y yo ayer estaba muy cansada, no tenía la cabeza...

ni me sentía con fuerzas para afrontarlo.

Disculpa.

Sé que fue cosa mía.

No se trata de si es cosa tuya o cosa mía.

Te lo hubiera explicado anoche si me hubieras dejado.

Porque nuestro problema sé perfectamente cuál es,

y tiene nombre y apellidos.

¿Matrimonio? No.

Síndrome de nido vacío.

¿Ahora tú y yo tenemos un síndrome?

Con todos los síntomas, el síndrome de nido vacío:

ocurre cuando los hijos se van de casa y los padres se quedan solos.

Y ahora me vas a dar una explicación científica.

Le pasa a las parejas que han dedicado su vida

a criar a sus hijos sin otro objetivo.

De repente lo hijos vuelan y todo se descontrola.

A los padres les entra un desajuste hormonal

y se va todo al traste.

¿Y la culpa la tienen las hormonas?

Es como enamorarte, pero al revés.

A eso se llama desenamorarse.

Piénsalo: Olga se va y nos ponemos tristes,

y nos da un subidón de melatonina que es un inhibidor de la dopamina,

un neurotransmisor.

No te digo cómo tendremos las hormonas de la felicidad.

Las endorfinas.

Por eso andamos como alma en pena por casa,

sin ganas de hacer cosas juntos.

Ya sabía yo que esto tenía una explicación científica.

Te lo hubiera explicado ayer si me hubieras dejado.

A ver, pero si sabemos cuál es el problema

¿no podemos hacer nada?

Bueno, a veces hay acontecimientos que cambian

el rumbo que han tomado las hormonas.

Como esperemos algún acontecimiento que caiga del cielo

para cambiar el rumbo de las hormonas, vamos aviados.

(Teléfono)

Dígame. ¡Olga!

Precisamente, estábamos hablando de ti ahora.

¿Está bien? Dice tu madre que si estás bien.

¿Eh?

¿Lo dices en serio?

Sí, ya sé que vas con prisa.

Ahora se lo cuento a tu madre. Muchos besos.

¿Qué?

Que viene a vernos un par de días.

Antonio, en este momento

nuestro niveles de endorfinas y de dopaminas

tienen que estar por los aires ahora.

Ha venido caído del cielo, la verdad.

"¡Te mataré! Hasta nunca, Tokarev!

¡Alicia! ¡Alicia!

¡Alicia! Alicia..."

Alicia, ¿qué pasa?

Perdona, Espe, estaba distraída. ¿Cómo estás?

Tirando.

Me ha dicho Miralles

que te has incorporado hace dos semanas.

Me sentó de maravilla volver a Colombia.

Las vacaciones se han terminado y vuelvo a estar a mil como siempre.

Ya sabes que los malos nunca descansan.

¿Y cómo va todo por aquí?

Bueno, después de lo que pasó...

andamos todos algo tocados.

Lo siento mucho, Alicia.

Ya sabes que queríamos mucho a Róber.

Lo sé.

¿Y cuándo te incorporas?

De eso venía a hablar con Miralles. ¡Ah!

Pues está en su despacho.

Voy a verla.

Te presento

el oficial Roberto Batista.

Róber para los amigos.

Es uno de nuestros mejores agentes.

A partir de mañana patrullarás con Alicia,

inspectora con la máxima calificación.

¿No tendrás queja?

Os complementáis bien.

Alicia aprenderá a trabajar en la calle,

y tú aprenderás a trabajar en equipo.

Alicia...

Me alegro de que nuestra charla de ayer

te haya animado a salir de casa.

Sí, lo ha hecho.

Y...

por eso estoy aquí, dispuesta a empezar cuanto antes.

¿Cómo a empezar?

Quiero ponerme de lleno en la investigación sobre Somoza.

Bueno...

Siéntate.

Tranquila.

¿Qué pasa, no quieres que vuelva? Claro que quiero que vuelvas.

Pero lo más sensato, por el momento, es que sigas de baja.

Y durante ese tiempo, que hagas una terapia.

¿Eh?

Poco a poco te encontrarás mejor y podrás reincorporarte al servicio.

Me estás diciendo que no quieres que investigue la muerte de Róber.

No, no quiero por el momento.

¿Qué pasa? ¿No me ves capacitada?

No saques las cosas de quicio.

Muy bien, si no quieres que investigue el caso,

lo haré por mi cuenta y para eso...

no me hace falta esto.

No lo voy a coger.

Guárdalo ahora mismo, por favor.

Luego te enviaré mi renuncia con los motivos,

aunque son evidentes.

No estoy capacitada para trabajar con la objetividad de un policía.

Alicia, por favor,

date un tiempo para tomar esa decisión.

Solo necesitas tiempo.

Por el momento estás de baja.

Y para tu reincorporación yo puedo asignarte

otro tipo de casos.

No.

Soy un fraude, Claudia.

No estoy segura de poder proteger a nadie,

ni siquiera pude protegerle a él, le fallé.

Pero te digo otra cosa,

nada me apartará de mi camino para cazar al asesino de Róber,

y lo voy a hacer. Alicia, escucha bien lo que te digo.

No eres ningún fraude,

eres una policía excepcional,

una de las mejores inspectoras que me he cruzado en mi carrera.

Pero solo necesitas tiempo.

Eres mucho más fuerte de lo que crees.

No es fácil encajar la pérdida de un compañero,

y mucho más en tu caso,

la pérdida de la persona que amabas.

Pero solo es cuestión de tiempo.

¿Sabes que me ha venido a la cabeza al entrar en comisaría?

No.

Tokarev apuntándome con un arma.

Róber sacó la suya y disparó. Y estoy viva porque él lo impidió.

Porque eso hacen los buenos policías.

Alicia, no eres ni el primero ni el último policía

al que le ocurre una cosa así.

Pero hay mecanismos y terapias que ayudan

y tú necesitas ayuda.

La necesitas.

Por eso no te puedes reincorporar al servicio.

Róber murió en mis brazos

y eso es lo único que me viene a la cabeza

cada vez que intento empuñar un arma.

¿Crees que una terapia va a borrarlo de mi cabeza?

No.

Pero te ayudará a vivir con ella.

Y a volver al trabajo.

Alicia, ¿ya te vas?

Has hablado con Miralles de tu incorporación, ¿no?

Sí. ¿Y qué? ¿Cuándo vuelves?

No voy a volver, Espe.

¿Por qué? ¿Vas a pedir el traslado?

No. Acabo de presentar a Miralles mi renuncia.

¡Alicia!

¿Cómo estás? No te veo desde... Desde el funeral.

Sí, bueno...

Te he enviado varios mensajes.

Lo sé, pero no estaba para contestar a nadie.

Sí, ya...

Supongo que no está siendo nada fácil todo esto para ti.

Si no te importa, me gustaría marcharme a casa.

Ha sido un día complicado y no quiero que tú lo empeores.

Espera un momento, Alicia.

Me pediste que no fuese a tu boda y no fui,

respeté tu deseo. Te he hecho varias llamadas,

te he enviado mensajes que no has contestado,

respeto tu silencio.

Pero te encuentro casualmente en la calle y te pregunto cómo estás

porque me preocupas de verdad.

Creo que no me merezco que me trates con este desprecio

como si yo fuese culpable de algo.

¿Estás seguro de eso?

Sí, estoy seguro,

yo no tengo nada que ver con la muerte de Róber.

Róber murió porque mató por accidente y en legítima defensa

a Andrés Somoza, y su padre quiso vengar su muerte

contratando un profesional. Eso es lo único que yo sé.

Eso no significa que no estés implicado.

¿Qué estás insinuando?

Que Somoza vino a España para hacer tratos contigo.

Ya le expliqué a la inspectora Miralles y al comisario Bremón

que yo no hice ningún negocio ni tengo nada que ver con esa gente.

Eres un delincuente

y solo tratas con gentuza como tú buscándonos a los demás la ruina.

Así...

que de una forma u otra,

si no fuera por ti,

Róber estaría vivo.

Los colombianos se hubiesen presentado aquí

conmigo o sin mí, ¡maldita sea!

Pero ¿sabes qué?

Yo ya estoy cansado de pedirte perdón por existir.

Te voy a decir una última cosa, Alicia,

yo hubiese hecho lo que fuese

lo que hubiese podido, para evitar la muerte de Róber,

pero no pude hacer nada.

Yo jamás le he deseado ningún daño a nadie a quien tú quisieras

porque tú eres lo que más me importa en la vida.

Eso da igual,

porque la realidad...

es que Róber está muerto.

Y que el culpable pagará por ello.

Pero no te preocupes, yo no te voy a perseguir más,

porque ya no soy policía, acabo de presentar mi renuncia.

¿Cómo que has presentado...?

No quiero hablar de eso y mucho menos contigo.

Como te he dicho, no te voy a perseguir más,

pero te aseguro que mis compañeros no pararán

hasta meterte entre rejas.

Aquí lo tienes, Javier.

-Hola. -Hola, Jesús.

-¿Me pones un bocadillo como el de ayer para llevar?

Me encantó. Pero esta vez te lo pago. -Venga.

¡Marchando un bocata de lomo!

Oye, te voy a hacer una pregunta, por curiosidad,

¿tú te tomarías un zumo de apio?

-Con jengibre y zanahoria está buenísimo, ¿por qué?

-Porque me lo acaban de pedir, y yo del zumo de naranja no salgo.

Aunque con la tienda nueva que van a abrir,

me tendré que poner las pilas. -Te quería comentar una cosa, María.

-Yo pensaba que iban a vender solo frutas y verduras,

pero resulta que van a servir batidos,

van a servir zumos naturales...

Eso a mí me puede quitar muchísima clientela.

-Pero tú ofreces muchas más cosas:

tienes café, pincho de tortilla, cañas... De todo.

-Pero ese chico ha venido a por un zumo.

Si llega a estar aquello abierto, no entra.

-Tampoco hay que ponerse negativo.

A lo mejor haces buenas migas con los dueños.

-No creo.

-Yo creo que son negocios que se complementan,

incluso podríais colaborar juntos.

-No, no, déjate.

La competencia cuanto más lejos mejor.

Al enemigo ni agua.

-Tres, ¿no? -Venga.

Que tengas buen día.

-Eh...

-Chao.

Que sí, que te cobro ya, preciosa.

¿Cómo que ha presentado su dimisión?

Quería reincorporarse, y como no la he dejado

ha puesto la placa y el arma encima de la mesa.

Y aquí está su carta de renuncia para que la tramite con Personal.

Me la acaba de enviar por mail.

Es una crisis perfectamente comprensible,

pero debes convencerla para que cambie de opinión.

Y si alguien en esta comisaría puede hacerlo, eres tú.

No sé, la he visto en un estado que me ha dejado desmantelada.

Entonces tendría que acudir a un profesional, ¿no?

¿Te refieres a un psicólogo?

Se lo sugerí a los pocos días de morir Róber

y se negó en rotundo. Se lo he vuelto a decir

y no me ha hecho caso, no quiere. Bueno,

la clave está en darle un nombre,

una persona en concreto cuya...

solvencia haya sido probada ya.

¿Tienes alguien en mente?

Sí.

La psicóloga a la que acudo yo desde hace unas semanas.

No sabía que estuvieras haciendo terapia.

Me resistí y mucho, tú lo sabes, creía que yo solo

podía con todo lo del accidente de Natalia.

Y ya viste cuál fue el resultado.

Ahora sé que es la mejor decisión que he tomado.

Me encuentro mucho mejor,

y eso se traduce también en el trabajo.

Sí, yo te veo fenomenal, la verdad.

En gran parte es gracias a la terapia.

¿Y cómo se llama la psicóloga? Teresa Ronda.

Abrió la consulta en el barrio hace unos tres meses,

antes vivía en Barcelona.

Con ella he descubierto que pedir ayuda es de valientes.

Esta es su tarjeta.

Se la podrías dar a Alicia.

Le puedes decir que a mí me está ayudando mucho.

¿Sí? (ASIENTE)

¡Adelante!

Comisario, preguntan por usted.

Gracias, López.

Oficial Lemos. Bienvenido.

Claudia Miralles, inspectora jefe.

Oficial Iker Lemos, encantado. Encantada.

Te esperaba mañana. Lo sé.

Pero he preferido venir hoy para conocer la comisaría

y a los compañeros. Trabajo que adelanto, ¿no?

Sí, has oído bien, Claudia,

el oficial Lemos se incorpora a la comisaría

a partir de mañana.

(Teléfono)

Perdón. Lo pondré en silencio. No se preocupe, oficial.

Salga al pasillo y coja la llamada.

Por supuesto, inspectora.

¿Se puede saber por qué no me han dicho nada

de esta incorporación? Claudia, no te pongas así,

te lo pensaba decir. ¿Cuándo?

¿Mañana que se incorpora?

Y no creo que se te haya olvidado,

porque precisamente estos días hemos comentado

la incorporación del nuevo inspector de la UIT,

así que explícame qué está pasando.

Está bien.

Se trata de un favor que me han pedido en jefatura:

Incorporación rápida y discreta.

¿Discreta por qué? ¿Qué ha hecho?

Por lo que sé tuvo un lío de faldas con la mujer de un comisario

en el norte y se lo han querido quitar de encima.

Pero no me preguntes más porque no sé.

Por eso ha sido tan rápido.

Y nos lo tenemos que quedar nosotros.

Nunca viene mal tener refuerzos.

Por favor, vamos a zanjar esta conversación.

Porque si lo has olvidado, la última palabra la tengo yo.

A ver, Claudia, sé que Batista es insustituible,

su pérdida ha dejado un gran vacío, pero...

la vida sigue, hay que sacar adelante el trabajo de la comisaría.

Ese chico nos va a venir bien.

En una cosa tienes razón,

Batista es insustituible.

¿Puedo hacerle entrar, entonces?

Oficial, Lemos.

A partir de este momento

está a las órdenes de la inspectora jefe Miralles.

Será un placer y un honor.

Por aquí, por favor.

Esta va a ser tu mesa.

Está muy bien.

Me gusta.

Ahora te voy a presentar a una compañera

que te enseñará el funcionamiento de la comisaría.

Espe,

te presento al oficial Iker Lemos.

Esperanza Beltrán, encantada.

Iker se incorporará mañana. ¿Mañana?

No sabía nada.

Por favor, hazle el tour habitual por las instalaciones

y le presentas a los compañeros. Será un placer.

Bien. Te dejo en buenas manos.

Espe es el alma de la comisaría.

Además es la central de información, siempre sabe todo lo que pasa.

Puedes aprovechar el tour para los dos nuevos.

Inspectora. Fede,

Espe te va a hacer el tour por la comisaría.

¿Espe? Sí, Esperanza Beltrán,

¿hay algún problema? No muerde.

Te presento, el oficial Iker Lemos.

También es nuevo. -Fede, UIT.

Os dejo solos con ella.

Ahora, empezaremos por el sótano que está aquí...

-Oye...

¿me lo parece a mí o hay un ambiente así...

como triste en esta comisaría.

-Ese es el puesto que te ha asignado Miralles, ¿no?

Pertenecía a un compañero que perdimos hace poco,

un compañero muy querido.

-Roberto Batista, ¿verdad? -Sí.

Aún no nos hemos recuperado. -Normal.

Lo mataron en el altar,

se iba a casar con otra inspectora, Alicia Ocaña.

-¿Y tú cómo sabes tanto?

-Porque he rastreado a todos los agentes de la comisaría.

Todo legal.

Por los comentarios en redes te puedo decir

el número de comensales,

incluso la gente que ha presentado sus condolencias.

-¿Y a mí?

No se te habrá ocurrido rastrearme a mí.

-Tú yo tenemos muchas más cosas en común de lo que crees.

A mí también me gusta esa serie australiana, "Reims".

-¿Me estás diciendo con toda tu jeta

que has estado espiándome? -Espiándote no, rastreando,

que no es lo mismo. -No es lo mismo.

-Un inspector de la UIT tiene que rastrear su entorno.

No hacer esto sería bastante peligroso.

-¿Sabéis lo qué os digo?

Que mejor os buscáis la vida,

id bajando al sótano,

que está por ahí. Y cuando subáis...

taquillas está por ahí y archivos está por ahí.

Es lo único que necesitáis saber por ahora.

-¿Y tú qué vas a hacer? -¿Yo?

Irme al baño,

que está allí. Y luego volver a mi puesto de trabajo

Así que, nos vemos cuando terminéis el tour.

-La tienes en el bote, chaval.

-¿Tú crees?

-¿No has visto esa sonrisa?

-Hola.

¡Eh!

¿Es uno de esos días que no te hubieras levantado de la cama?

Uno de esos, sí.

Siempre pido lo contrario,

pero me encantaría que el día de hoy

tuviera 12 horas en lugar de 24.

¿Algo que me puedas contar?

Bremón me ha colocado a un oficial nuevo

sin preguntar ni consultar ni nada.

Qué raro, él siempre te encarga estas cosas.

Yo te hacía buscando un reemplazo para Róber.

Sí, lo estaba haciendo,

de hecho, en la academia ya habían seleccionado a dos

de la próxima promoción que está a punto de graduarse.

Pero Bremón se ha adelantado.

¿Te ha dado algún motivo? Razones personales.

Tampoco quiero juzgarle antes de tiempo.

Parece buen chico y lo importante es que cumpla.

De eso me ocupo yo.

Hay algo más, ¿no?

Alicia

me ha presentado su dimisión.

¿Cómo? Eso no es posible.

Ha venido con la intención de reincorporarse, no la he dejado,

y me ha entregado su placa y me ha mandado un correo

con la denuncia para tramitarlo con Personal.

Ya, pero tienes que convencerla... Sí, ya lo sé,

todo el mundo me lo dice.

Lo he intentado, pero no ha servido de nada.

Es adulta, ha tomado una decisión y parece tenerlo claro.

¿Y te vas a rendir así de fácil?

No, rendirme no.

Bremón y yo vamos a intentar que haga terapia con una psicóloga.

Algo es algo.

¿Alguna psicóloga en especial?

Una nueva que se ha instalado en el barrio.

Bremón hace terapia con ella, y dice que es muy buena.

¿Bremón va al psicólogo? Negaré que lo he dicho, Elías.

No se te ocurra decírselo a nadie. A mí me parece muy bien.

Para mí el paso de pedir ayuda fue importantísimo.

Si no hubiera acudido a Alcohólicos Anónimos

no sé dónde estaría yo ahora.

Entonces, a ti acudir a un profesional,

¿no te parece que sea rendirse al problema?

¿Estamos hablando de Alicia?

Estamos hablando de mí.

A ver, que ahora no consigo seguirte.

Mi matrimonio. ¿Qué pasa con tu matrimonio?

Suéltalo ya, dilo en alto y escúchate a ti misma.

Que se va a pique, Elías.

Antonio y yo necesitamos un psicólogo para terapia de pareja,

si no, yo no sé qué nos va a pasar.

¿Te has quedado más a gusto diciéndolo?

Ese es el primer paso.

Yo no quiero que entres en detalles,

pero espero que no sea algo que no tenga solución.

¿Sabes lo que ha ocurrido?

Que hemos hecho de Olga el centro de nuestras vidas,

el centro de todo, y ahora que se ha ido...

nos hemos quedado vacíos.

Es una sensación muy rara,

como si hubiéramos hecho un largo viaje

y a la vuelta no nos reconociéramos,

como si esos señores que se sientan enfrente en la mesa

no se reconocieran.

Por lo menos tienes claro lo que pasa, ¿no?

(Teléfono)

Guevara.

¿Cómo?

Sí, vale... Tú no hagas nada...

Vale, estate quieto.

Sí, espérame ahí, sí.

Tranquilízate, ¿vale?

Venga. Voy.

¿Ha pasado algo? Uno de mis mejores "confites"

que dice tener un soplo muy bueno que darme,

pero cree que lo persiguen y se quiere pirar.

Pues ve corriendo.

¿Y lo de tu matrimonio? Que no, que no...

Ve con el "confite", eso es más importante.

Hasta luego.

PSICÓLOGA TERESA RONDA

-¿Qué? ¿Con ganas de abrir la tienda?

-Tantas ganas como nervios.

Es el primer negocio que abro de cara al público.

¿Y si no se me da bien tratar con esta gente?

-¿Qué gente?

-Esta gente, la gente de la capital.

Hasta ahora trataba con los tomates y las lechugas

que plantábamos en la huerta del pueblo.

Aquello es muy distinto a esto.

-La gente es gente en todos los sitios, papá.

A ti siempre se te ha dado bien tratar con las personas,

y si no, mira qué buenas migas has hecho con la dueña de La Parra.

-Por muy bien que le caiga,

la cosa se puede torcer en cualquier momento.

-¿Por qué dices eso?

-Porque no le hace ninguna gracia que abramos esta tienda.

Teme que seamos competencia. -¿En serio?

Pues yo ayer la vi de lo más amable con nosotros,

incluso te invitó al bocata. -Porque no sabía quién era.

Hoy he vuelto a ir y tampoco se lo he dicho.

-Y teniendo el negocio en el mismo barrio,

¿cuánto crees que va a tardar en enterarse?

-No lo sé. Lo que me extraña es que no lo sepa ya.

-¿El grano va aquí? -Sí, sí.

Hijo...

muchas gracias.

Si no fuera por ti no habríamos abierto la tienda tan pronto.

Me has ayudado un montón.

-Es lo menos que he podido hacer, papá.

Lo has dejado todo para venirte a Madrid conmigo.

Estoy aquí para cualquier cosa que necesites:

atender a la gente, llevar pedidos a domicilio...

-Todo se andará, ahora lo que tienes que hacer es

centrarte en los estudios.

-Todavía no han empezado las clases. -Bueno,

pues cuando empiecen.

Primero de medicina no es como bachillerato,

no te duermas en los laureles.

Te fías de que eres listo y al final acabas sacándotelo todo.

Pero la carrera... -Es la carrera.

-Es la carrera. Eso.

-Inspectora.

¿Qué tal el tour?

¿Espe os ha enseñado todo?

No, lo hemos hecho solos.

¿Y eso por qué? La llamaron a su puesto.

Pero nos hemos apañado bastante bien solos.

Vista una comisaría vistas todas, ¿no, Fede?

-No exactamente.

Esta comisaría fue remodelada con los mismo planos

que otras tres que hay en España lo hizo el mismo arquitecto.

Las otras están en Segovia,

en Málaga y en Tenerife.

Lo he visto en internet.

Bueno, pues en esta sala hay poco que ver.

Una cafetera, unas cajas de infusiones...

Y la cafetera de vez en cuando se estropea, pero ya está arreglada.

Y si vuelve a suceder no pasa nada

porque en el bar de al lado, La Parra,

hay un café buenísimo. Tienes razón.

Digo que tiene razón.

Quiero decir... Tranquilo Iker,

me podéis tutear, aquí todos lo hacen.

A partir de este momento

contad conmigo para lo que necesitéis.

La puerta de mi despacho siempre está abierta

para mis agentes. Prefiero que entréis a preguntar

antes que se cometa un error por ir de listos.

¿De acuerdo?

De acuerdo.

Ya que podemos preguntarte,

¿puedo incorporarme hoy? Prefiero que no.

Tu incorporación oficial es mañana

y yo soy muy escrupulosa con el protocolo.

Conviene que esto lo tengáis muy claro

para empezar con buen pie.

¿Algo más?

(AMBOS) No. Bien.

Pues hasta luego.

Hasta mañana. Hasta mañana.

Oye, ¿de verdad has rastreado a todos los agentes de la comisaría?

(RÍE) -Sí.

Dame un minuto y adivino tu serie preferida en un momento.

¿Cómo me has dicho que te apellidas?

-Si eres tan bueno, deberías averiguarlo tú solito.

Oye, ¿y qué has averiguado

de la inspectora Miralles?

Parece una gran jefa.

-La verdad es que sí. No tiene nada que me chirríe.

Además, es una mujer muy discreta.

Bueno... Un placer.

-Igualmente. -Encantado de poder currar juntos.

Si me disculpas, estoy deseando incorporarme a la UIT.

-Muy bien. -Vale

-Hasta luego.

-Me han dicho que ha estado Alicia en la comisaría.

Me hubiera dado muchísimo gusto verla y darle un abrazo.

Se reincorporará enseguida.

-Seguro, sí.

-No nos pongamos tristes.

¿Tú qué tal en tu piso nuevo? -Yo...

así así, porque el calentador no me va,

la pared del baño se cae a pedazos...

Y me como todos los marrones porque Lola sigue de vacaciones.

-Los pisos el día que te los enseñan es todo de color de rosa,

pero viviendo allí te das cuenta de los defectos.

Tú ve haciendo una lista con todo lo que esté mal

y se lo pasas al casero, que lo solucione.

-Es que me está pasando una cosa...

y creo que el casero no puede hacer nada.

-¿El qué?

-Ven.

Hay noches que oigo unos ruidos muy raros.

-Ruidos de qué tipo.

-Como voces, susurros...

No sé, pequeños gritos... -Pero ¿qué notas? ¿Como...

como presencias? -¿Presencias?

-Sí, presencias,

en mi pueblo hay una casa que está llena de presencias.

20 años lleva el cartel de "Se vende", pero no la compran.

-No había pensado en eso yo.

-A lo mejor ha pasado una desgracia en tu piso

y se ha quedado allí algo. -¡María!

-No es por meterte miedo, pero se dan casos.

Si tienes miedo vente a mi casa a dormir

hasta que vuelva Lola de vacaciones. -No, gracias, pero soy policía,

no puedo tener miedo a dormir en mi propia casa,

faltaría más. -No sé, mujer, pero...

-Felipe, ¿tu mesa de siempre?

Venga, siéntate.

Ya ves cómo estoy,

ahora me vienen unos cazadores a comer.

Se van de caza y me traen las perdices para que las prepare.

Desde que no está Salima la vida no me da.

-¿Y los camareros que has probado estas últimas semanas?

-El que no era un borde era un torpe.

La gente se cree que para esto vale cualquiera, y no.

Hay que ser muy atento.

Con los clientes excepcional,

y muy trabajador, estar espabilado.

-Como tú, María, como tú.

-Y ahora me abren esa tienda enfrente,

"El color de la huerta". Me va a hacer la competencia.

Lo que me faltaba, nena, no quiero ni pensarlo.

-¡Hola! -Hola, guapa.

-¡Espe! -¡Paty!

Qué alegría. ¿Qué haces aquí?

-De visita, a ver a mi madre.

María, ¿te puedo pedir un bocadillo para llevar?

-Sí, pero vas a tener que esperar,

porque me viene un montón de gente a comer.

A Felipe lo tengo esperando,

y en aquella mesa están esperando el postre.

-Qué follón tienes.

¿Quieres que te eche una mano con esa mesa?

-¿Tú podrías? -Por supuesto.

-Pues me viene de perlas.

-Dicen que no quieren postre, que quieren dos cortados.

¿Quieres que los prepare? -¿Sabes manejar la máquina?

-Lo que no sepa hacer yo no está escrito en los libros.

Espe, ¿tú quieres otro cortado?

-Venga, ponlo.

-Vamos.

-¿Dónde encuentro yo una camarera como tú?

-Ya tuviste una camarera así

y aprendí todo de ella,

y Olga.

-Es verdad, sí.

(Puerta)

Puedo pasar. Quiero hablar contigo.

Aunque parezca mentira, Montse y mi padre no están.

Estoy sola.

Iré al grano porque se me está enquistando por dentro.

Quintero me ha dicho que se ha encontrado contigo,

¿es verdad que has entregado la placa?

Sí.

Pues no, Alicia, es una tontería.

Tu sueño era ser policía y eres muy buena policía.

Eres una de las mejores.

Y el primero que lo decía era mi hermano.

Jairo...

me ha costado mucho tomar esta decisión.

De verdad, no puedo...

No soy capaz.

Yo sé por lo que estás pasando,

yo también lo estoy pasando fatal,

pero en mi caso es porque...

llevo tiempo ocultando algo

y no puedo seguir así porque me pesa como un ladrillo por dentro.

Ayer intenté decírtelo pero no fui capaz.

Tiene que ver con la muerte de Róber, ¿verdad?

Jairo, ¿qué es?

La noche en que murió...

Andrés Somoza.

No fue Róber quien lo mató, Alicia,

fui yo.

Yo maté a Andrés Somoza.

¿Qué has dicho?

Tú sabes que Andrés le hizo una proposición a Quintero,

y Quintero la rechazó.

Como yo soy su mano derecha vino para vengarse.

Se presentó en casa, y me apuntó con una pistola.

Estuvo a punto de quitarme la vida.

Yo me defendí como pude,

enganché un cuchillo de la cocina

y se le clavó.

Fue en defensa propia, eso te lo juro.

Entonces Róber no lo... No.

Róber apareció un poco después,

antes de que me diese tiempo a pensar cualquier otra cosa,

y se empeñó en cargar con el muerto en mi lugar.

Lo montó todo para que pareciera que había sido él.

Decía que podía salir mejor de esa.

Ha muerto por mi culpa.

Yo maté a Andrés Somoza.

Soy el que tendrían que haberse cargado los colombianos.

Por eso estaba tan raro.

No eran los nervios de la boda,

por eso estaba tan frío tras haber matado a Somoza.

Yo se lo dije, pero se puso a la defensiva.

Ahora me cuadra todo...

Alicia,

te lo cuento porque ayer me dijiste que te sentías culpable.

Y pensabas que si hubieras hecho algo por indagar qué le pasaba a Róber

habrías descubierto algo, pero no.

Tú no tienes la culpa de nada.

Yo soy el único culpable.

Yo tengo que cargar con ese peso.

Claudia, ¿podemos pasar un momento? Claro, sí.

Adelante, por favor. Pasa, Teresa.

Te presento a Teresa Ronda,

es la psicóloga de quien te hablé.

Claudia Miralles. Encantada. Igualmente.

Me he tomado la libertad de pedir a Teresa que venga y...

si podía atender a una de nuestras policías.

En todo lo que pueda ser útil será un placer.

Muchísimas gracias.

Alicia Ocaña, la inspectora de quien hablamos

es muy querida en esta comisaría

y acaba de pasar por una experiencia muy traumática.

Claudia, si no te importa voy a tener que dejaros solas

mientras le pones al día.

He quedado a cenar con Natalia en su restaurante favorito.

Esto también se lo debo a Terea.

Estamos iniciando una nueva etapa.

Y uno de mis principios es

que el trabajo tiene su espacio en la vida,

pero el ocio también.

No te preocupes, lo entiendo perfectamente.

Máchate que yo me ocupo de todo.

Gracias. Adiós. Hasta luego.

Siéntate, por favor, Teresa.

No sé...

si te ha puesto al día el comisario. Poca cosa.

Me ha contado las circunstancias de la muerte del compañero de Alicia.

Bueno, lo había leído en prensa.

Desde aquel día está destrozada, como es natural.

Tiene la autoestima por los suelos. Hoy mismo ha presentado su dimisión.

Y la verdad es que...

es la inspectora más brillante

con la que he tenido el privilegio de trabajar en mi vida.

Ya destacó en la academia.

Fue la primera de su promoción. Por cómo hablas de ella

se nota que para ti Alicia es más que una subordinada.

Pero debo aclarar que no puedo tratar a una paciente si ella no quiere.

Es el primer paso para iniciar una terapia:

aceptar la ayuda que se te brinda,

darte cuenta que tú solo no puedes salir de una situación,

y estar dispuesto a trabajar.

La terapia no es un sitio donde uno va a desahogarse.

Me lo imagino.

Trabajar día a día las dificultades que se presentan

y aplicar lo que hemos descubierto en terapia.

Eso requiere una gran fuerza interior.

Yo creo que a ella le sobra fuerza.

Si ella quiere, yo estoy encantada de tratarla.

¿Cuándo crees que podría ir?

A ver...

Pues...

mañana tengo un hueco a las diez.

Te prometo que haré lo posible para convencerla de que vaya.

Eso te lo aseguro.

La estaré esperando. Muy bien. Gracias.

Si sirve de algo, puedes decirle que tengo experiencia en ese terreno,

he tratado a personas en circunstancias similares

y estoy convencida de que puedo ayudarla.

Seguro que sí. Muchísimas gracias. Hasta luego.

-¿Podemos hablar un momento? claro, pasa.

Sabemos quién es el francotirador que asesinó a Róber.

¿Quién, Elías, quién? Tenemos su nombre y apellidos.

Es un profesional,

un sicario internacional a sueldo.

-Si tienes que contar a tus compañeros lo que te he dicho...

No lo voy a hacer, Jairo.

Róber hizo un pacto contigo y pienso respetarlo.

Además,

que lo sepan no serviría de nada, y haría doblemente inútil su muerte.

(Puerta)

Hola, Alicia, ¿qué tal?

Hola, Claudia. Pasa.

Gracias.

Igual he venido en mal momento.

No se preocupe, inspectora, yo ya me iba.

Muchas gracias.

¿Ocurre algo? Sí.

Ha ocurrido.

Tenemos información sobre el asesino de Róber.

Le ha llegado a Elías a través de un "confite" bastante seguro.

¿Quién es?

Claudia, ¿qué pasa?

La información de una investigación en curso es materia reservada

y no puede salir del ámbito del cuerpo.

Tú has renunciado.

Entonces, ¿a qué has venido?

¿A restregármelo, a torturarme?

No la he tramitado.

Te la daré si la rompes y te comprometes a ir a terapia.

Bremón me ha hablado de una psicóloga muy buena,

me he entrevistado con ella hace un momento

y creo que te puede ayudar.

Te quiero en su consulta mañana a las diez.

Sé, positivamente, que tienes fuerza para salir de esta.

Pero también sé que necesitas ayuda profesional.

Solo te pido que lo intentes.

Está bien. Allí estaré.

Y ahora te toca a ti.

Se llama Yorgo Yanakis.

Sabemos que es un exagente del Mosad reconvertido en sicario.

No creemos que sea un miembro fijo del clan Somoza.

Sospechamos que lo contrataron específicamente para matar a Róber.

Alicia,

te ordeno que te recuperes cuanto antes.

Gracias.

Por cómo te has portado siempre conmigo...

y por darme un motivo para seguir viviendo.

Ven aquí, anda.

Ni rastro de Yanakis.

Sabemos que estuvo en el Valentina unos días antes de disparar a Róber.

Un camarero se lo ha confiado a Elías.

-No pude sacarle nada más.

-Ese tipo podía ser nuestro hombre, pero...

la imagen no tiene nitidez como para identificarlo.

-¿Crees que tenemos suficiente para pedir al juez

una orden de busca y captura?

Quizá sí, pero no podemos perder de vista el objetivo

que es la persona que contrató al sicario.

Necesito reincorporarme. ¿Estás segura?

Volver a ser policía es lo único que me ayudará de verdad.

Los psicólogos no dan soluciones mágicas.

El dolor sigue estando ahí.

Pero te dará herramientas

que te ayudarán a enfrentarte al dolor.

Sabemos que hace unos años trabajó para el Mosad.

Si trabajó, para un servicio de inteligencia

sabrá muy bien cómo borrar su rastro.

Debes conseguir algo que nos ayude a pillarlo.

Necesitamos demostrar que estaba a sueldo de Somoza.

Rastrearé la "deep web".

A este tipo de gente es fácil encontrarla por esa vía.

Exacto.

¿Por qué estás aquí? Pensaba que eso ya lo sabías.

Sé la versión oficial, el atestado, que decís vosotros,

pero me gustaría que me digas con tus palabras lo que pasó.

Antes de eso me gustaría decirte que...

la decisión de venir no ha sido mía.

Eso suele ocurrir. Si estoy aquí es...

en parte porque he venido obligada. No.

Nada te retiene a salir por esa puerta.

-Tío, si piensas que no puedo encajar en el bufete...

-No quería decir eso...

Solo quería saber si habías tenido...

no sé, algún problema en Santander,

algún disgusto, una mala experiencia. -No, no, nada de eso.

Me apetecía ver más mundo.

Vivir una temporada en Madrid, conocer gente nueva...

-Eso me parece muy sensato.

-Si no lo hago ahora, ¿cuándo lo voy a hacer?

-¿Te acuerdas de lo que hablamos ayer?

-Como no me lo recuerdes tú...

-Eso de que te estaba costando mucho trabajo

encontrar un camarero para sustituir a Salima.

Tú no te preocupes porque ya te he encontrado uno.

Bueno, una. -¿Sí? ¿Quién?

-Yo.

-Si puedo ayudar en ese caso, estaré encantado.

Muchas gracias, ya están Nacha y Elías en ello.

Lo sé, pero me encantaría ayudar a encontrar a ese francotirador.

Cualquier cosa por hacer justicia a un compañero caído.

Prefiero que te concentres en los casos que te he asignado.

¿Alguien te ha dado permiso para sentarte ahí?

Pues sí, ¿por? ¿Qué tal, Alicia?

Déjame que te explique... Entiendo que la vida continúa

y no podemos seguir lamentándonos la pérdida de Róber, pero ¿esto?

Escúchame. Siento que te hayas enterado así,

pero efectivamente, la vida continúa.

Puede que en mi casa haya espíritus.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

-¿Ves como no tenía que contarte nada?

-Es que es muy fuerte.

-Yo no creo en los espíritus, pero...

si creyera, en mi casa hay uno que quiere comunicarse conmigo.

Antonio, no todas las cosas pueden ser como tú quieres.

Pues es así como lo siento.

Pues yo siento que verdaderamente pasa algo entre nosotros

y tú no quieres afrontarlo. ¿Y qué quieres que haga?

Que pienses por qué no quieres hacer nada.

Tanta ilusión porque venga Olga ¿sabes qué me hace sospechar?

Que ella es lo único que te importa.

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Servir y proteger - Capítulo 202

19 feb 2018

Antonio y Claudia atraviesan una crisis matrimonial. María no da abasto en La Parra y se desahoga con su nuevo vecino, Jesús. Jairo quiere que Alicia sepa la verdad. El oficial Iker Lemos llega a la comisaría para cubrir el puesto de Rober.

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  1. Lamiralles Ojoclinico

    Sastrería por favor!!! Suban el bajo del pantalón blanco de la abogada esquelética , que le arrastra por el suelo, se lo va a pisar y !zas! Patas arriba se quedara. Jaaaaaa primos! La casa de la pradera modo madero!

    27 mar 2018
  2. Didi

    Pienso que el nuevo ¿¿¿¿¿ que llegas suplantar a Rober es de los malos Oseas tienes tratos con zomosa .

    20 feb 2018
  3. Eva

    Aunque me impactó la muerte de Rober creo que con los nuevos movimientos no lo echaremos de menos... A Quintero que nonlo toquen, please! Deseando ver el próximo capítulo!

    20 feb 2018
  4. Mirta Liliana

    Desde Argentina sigo la serie todos los días porque me encanta pero que desilución con la muerte de Rober. Lloré a mares, no pueden hacer esto los guionistas. Espero que no maten a más protagonistas

    20 feb 2018
  5. Jorge

    Creo que es un error cambiar, a los protagonistas tanto, y muy trágico la forma, de hacerlo cuando se ve una serie se coge cariño a los protagonistas, y que de repente desaparezcan así tan trágica mente, a la mayoría no gusta en el capítulo 200,demasiado impacto a personas sensibles hace saltar las lágrimas, si ves una serie para pasarlo bien y evadir los problemas diarios, reales, la serie te pone triste, más que alegrar, aunque sea ficción claro está, me gusta la serie hasta el capítulo 200,veremos ahora demasiado drama, y yo voy a echar de menos a los que ya no están en la serie, bautista, salima, Martín, etc

    20 feb 2018
  6. Kike

    Se ha convertido la serie en sonrisas y lágrimas!!!

    20 feb 2018
  7. Kabdba

    Deseando encontrar un hueco para poder ver este capitulo!

    19 feb 2018
  8. Gemma

    A mi me gusta mas el nuevo iker ramos, seguro que revolucionara la comisaria. Y voy a seguir viendo la serie.

    19 feb 2018