www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4479958
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 201 - ver ahora
Transcripción completa

¿Y qué hacía aquí?

Quería que convenciese a Quintero para hacer negocios con él.

Cuando me ha apuntado con la pistola sabía que quería matarme.

Me alegro que te hayas defendido, si no, estarías tú ahí tirado.

Todavía estás a tiempo de irte y olvidarte de esta mierda,

que te casas esta misma semana.

No voy a consentir que te metan en la cárcel,

se lo he prometido a mamá y es lo que voy a hacer.

Yo iba a entrar y, de repente,

Andrés Somoza me sorprendió con su pistola en la mano.

Y suerte que sonó un petardo y lo pude desarmar

porque se despistó, si no, no habría podido.

Lo que tu hermano está dispuesto a hacer por ti

le honra y además tiene todo el sentido

porque siendo policía a él no le va a pasar nada.

-Examinadas todas las diligencias se ha decidido

no tomar ninguna medida disciplinaria.

He matado al hijo de un capo colombiano.

Esto nos puede afectar mucho a todos.

Hoy es un día importante para ella y...

y también para ti.

Así que disfrútalo, te lo digo de corazón.

La verdad es que sin ti no habría llegado a donde estoy.

Te lo digo en todos los aspectos.

Eres la mejor jefa que se puede tener.

Gracias, Rober. Y además me juntaste con Alicia.

No es cuestión de quedar bien,

sino de hacer las cosas como deben hacerse.

Aunque sea por educación, deberías decirle que vas.

-¿Y si ella no quiere saber nada de mí?

-"Jairo Batista tomándose vacaciones en el curro,

no te reconozco".

-No son exactamente...

unas vacaciones,

he pensado mudarme ahí.

¿Nos vamos para casa?

Ya te dije que hoy quiero dormir sola.

Pero si dormimos juntos todos los días, ¿qué más da?

Pero esta es nuestra última noche de solteros.

¿Y? Son cosas de novias,

es un homenaje a mi madre.

Vas a ser la novia más bonita del mundo.

Pero ¿qué haces aquí con el teléfono?

-¿Qué pasa? -Es una falta de respeto.

¿Vas a estar jugando a los marcianos durante la ceremonia?

-Lo voy a poner en modo silencio para que no suene.

-En modo silencio no, lo vas a apagar del todo.

NI PERDONAMOS NI OLVIDAMOS

-Maldita sea.

Vamos, Jairo, coge el teléfono de una maldita vez.

¡Rober!

Rober...

¡No, por favor!

¡No! ¡No!

¡No!

(Música emocionante)

¡Venga!

Vamos. Para adentro.

¿Dónde están los demás?

Un poquito de agilidad que parece que estamos dormidos,

a ver si empezamos. ¿Dónde están los demás?

¡Vamos, vamos, por favor!

Perdona, es que estaba esta cafetera rota.

Eso, que estamos de lunes.

Por favor, ¿empezamos o no empezamos?

Perdón, inspectora, es que la cafetera estaba...

Sí, está estropeada, ya lo sé.

No os preocupéis, en el próximo informe de jefatura

les diré que en Distrito Sur no falta dedicación,

falta una nueva cafetera para la sala de "briefing".

Pero mientras tanto,

¿nos concentramos en el trabajo? Venga.

Márquez, hoy continúan los registros en el polígono de las Siete millas.

Han aparecido nuevas naves

implicadas en el tema del blanqueo de capital.

Ya sabes, lo de siempre.

Importaciones fraudulentas, evasión fiscal, etcétera.

Ponte con ello.

Beltrán, ¿qué sabemos del falso caso del datáfono?

La última semana ha repuntado la difusión del bulo

en las redes sociales.

-A mí me llegó por tres o cuatro grupos del chat.

La gente cree que le van a robar los datos de sus tarjetas de crédito.

-Varias personas mayores acudieron a preguntarme

porque habían oído que les podían vaciar sus cuentas

a través de las tarjetas bancarias.

Yo les expliqué que es imposible que el datáfono active alguna compra,

a menos que la tarjeta esté rozando el aparato.

He pasado la orden para que informen que es un bulo.

Bien hecho, Espe.

Elías y Nacha,

¿sabemos algo de los falsificadores de billetes de 50?

Con la última ya tenemos cuatro denuncias

de comerciantes de la zona.

Sin contar con las tres de particulares.

Solo sabemos que tienen una máquina nueva

capaz de fusilar todos los sistemas de seguridad

de los nuevos billetes de 50

-Se aprovechan que llevan menos tiempo en circulación

y la gente no los conoce bien. -Yo tengo a mis "confites" al loro.

Pero eso no basta, Elías.

Los medios de comunicación están creando mucha alarma social.

Por cierto, ¿habéis hablado con el Lupas?

Él tendría que saber algo de esto, ¿no?

Sí, Elías fue el primero en el que pensó y lo llamó,

pero no tiene intención de colaborar con nosotros.

¿Y eso por qué?

Porque era un "confite" de Rober.

Dice que solo se fiaba de él,

que los demás policías no le llegamos a la suela del zapato.

Y que si no trabaja con él

no trabaja con nadie.

El Lupa sabe de lo que habla, pero en una cosa se equivoca:

aquí todos sois de fiar.

Y la gente del barrio lo sabe.

Así que, salid ahí fuera y honrad la memoria de Batista.

¡Venga, todos a trabajar!

Vamos.

Esta herida va a tardar en cerrarse, ¿no?

Han pasado dos meses,

pero el hueco que ha dejado Rober es demasiado grande.

No había una sola reunión en la que se sentara bien en la silla,

o no acabara con un chiste de los suyos.

Dímelo a mí

no sabes cómo echo de menos su chulería y su gracia.

Esta comisaría no va a ser lo mismo sin él.

Ni sin ella.

Daremos con el francotirador.

Lo mismo que encontramos al asesino de Laura

o al de Osorio. Eso espero, Claudia.

Eso va a ser así.

"Ni perdonamos ni olvidamos".

Ay... Perdona, Claudia.

No quería asustarte. No te preocupes, pasa.

Es que estaba concentrada.

En tu ritual diario desde hace dos meses.

En este tiempo no hemos conseguido ni una sola pista.

A ver si el nuevo fichaje nos ayuda a cambiar la tendencia.

Acaban de asignarnos a un auténtico genio

para cubrir el puesto de la UIT, y es definitivo, nada de suplencias.

Menos mal, porque será el quinto que ocupe el puesto

después de Laura Escalada.

A juzgar por el informe es un auténtico cerebrito

que se deberían rifar hasta en el Pentágono.

Ya veo que los de Personal se han tomado interés,

¿y a qué se debe?

Son órdenes de arriba.

No entienden que en todo este tiempo no tengamos ninguna pista

que nos acerque al francotirador.

Y están preocupados por esta calma total

que existe desde el tiroteo de la boda.

Pues me importa muy poco lo que piensen los de arriba.

Quienes vemos la silla vacía de Batista todos los días

somos los de abajo.

¿Creen que necesitamos más motivación que esa?

Lo saben y lo valoran, no nos están poniendo en duda,

solo quieren que contemos con todos los medios posibles.

Disculpa, Emilio.

El cabreo no va contigo ni con los de arriba,

es pura frustración.

Es impotencia, me niego a creer

que lo único que puedo hacer todos los días

es repasar ese panel una y otra vez.

Confieso que siento exactamente lo mismo.

También apreciaba mucho a Batista.

Era una de las personas más nobles que he conocido.

Eso también me reconcome.

Esos narcotraficantes no solo han segado una vida de raíz

sino que...

se han cargado de un plumazo el futuro...

de un hombre joven a punto de formar una familia

y que hubiera sido un magnífico inspector de Policía.

(Puerta)

¿Interrumpo?

Te estaba buscando, comisario.

¿Por lo de Roca? Sí, ya he terminado.

Ha sido muy rápido, ¿no?

Sí, la denunciante ha retirado la denuncia discriminatoria

y se ha resuelto de forma amistosa.

Es la primera vez en toda mi carrera

que el cierre de un expediente sin sanción no se celebra.

Es por Rober, ¿no?

Sí, no es fácil de digerir.

Hemos perdido a un buen policía.

A dos.

Puedo aseguraros que Alicia está fuera de combate.

Ni Marcelino ni yo sabemos qué hacer para poder ayudarla.

Me voy a preparar la incorporación del nuevo.

Marcelino hace lo que puede y yo...

Solo soy la nueva mujer de su padre. No admite la ayuda, ¿no?

Quizá, tú podrías hablar con ella.

Eres lo más cercano a una madre que ha tenido

desde la muerte de Carmen.

Me halaga lo que me dices

y es cierto que Alicia es una persona muy especial para mí,

pero te confieso que desde el tiroteo

las pocas veces que hemos hablado ha estado muy poco comunicativa.

Inténtalo de nuevo, por favor.

No te preocupes. Te prometo que lo haré.

Hija, buenos días. ¿Cómo has dormido?

Estoy haciendo un poco de café.

Oí pasos arriba...

y he esperado a desayunar contigo.

Ya veo que has venido como todos los días

y no entiendo por qué.

Hija, simplemente para saber cómo estabas hoy.

Como todas las mañanas.

¿De verdad que no quieres un poquito de café?

Solo un poco de agua. Yo te la traigo.

¿Decías algo, hija?

Que dejes de hacer esto, papá.

¿Qué? ¿El desayuno?

Esto. Me tratas como si fuera una cría.

A ver...

Necesitas comer algo,

llevas así dos meses, y vas a caer enferma.

Estoy preocupado por ti.

Se cuidarme sola, no voy a morirme de hambre.

Puedo valerme sola, no necesito que me hagáis compañía,

y mucho menos la compra.

No es ninguna molestia.

Soy tu padre, es normal.

¿También es normal venir a esta casa todos los días?

Alicia, no me cuesta nada hacerlo.

Es que no quiero que me trates como si fuera un peligro público.

Tú tienes tu vida junto a la de Montse,

disfrútala.

(Teléfono)

Seguramente será del bufete, que es donde deberías estar.

¡Contesta!

González, ¿te importaría llamarme dentro de un momento?

Ya sé que está pendiente lo de Guijuelo,

pero ahora no puedo hablar.

Vale, después. Hasta ahora.

¿No te das cuenta que eso está afectando a tu trabajo?

¿Crees que esto me hace sentir mejor?

Por favor, no te preocupes por mi trabajo.

Tú eres para mí los más importante en este momento.

Entonces, ¿por qué me siento como si fuera una carga?

Cariño, entiendo muy bien cómo te sientes.

Cuando murió tu madre, yo estaba en tu situación.

Y fuiste, precisamente, tú la que me ayudó a salir.

¿Lo recuerdas?

No es lo mismo, papá. ¿Cómo que no?

¿No fuiste tú quien me animó a salir?

¿A recuperar a mis amistades? ¿A volver al trabajo?

Te echan de menos en la comisaría.

No te ganes la vida protegiendo a los demás.

Yo, ni siquiera, pude proteger la vida

de la persona que más quería.

¿Si fueras policía saldrías a patrullar conmigo?

¡Contesta!

No dices nada porque la respuesta es no.

Necesito que entendáis que las cosas no van a mejorar

porque me montéis guardias en el salón

o me llenéis la nevera.

No queremos que te sientas sola. Es solo eso.

Lo sé.

Pero no ayuda.

¿Puedes entender que...

necesito estar sola con mis recuerdos?

Está bien.

Iré esta mañana al bufete.

NI PERDONAMOS NI OLVIDAMOS

-Marisa, déjame tu teléfono, por favor.

¡Déjame el teléfono un momento!

¡Si solo quiero hacer una llamada, mujer, déjamelo!

-Es mi teléfono personal.

¡No me da la gana!

-Jairo, pasa a mi despacho.

¿Se puede saber a qué viene todo este jaleo?

-No es ningún jaleo, don Fernando.

Es Moreno, que está desaparecido. Le estoy llamando y no me coge.

Quería llamarle desde el de ella.

-Moreno no te va a responder a las llamadas,

está haciendo esta semana...

la otra ruta, la ruta especial.

Y lleva el otro teléfono.

-Bueno, ha sido un error mío.

Tenía que haber mirado el cuadrante de la próxima semana.

Es un despiste, no pasa nada. -Otro más, ¿no?

Ya llevas unos cuantos.

Esto no puede seguir así, Jairo, estás demasiado descentrado.

Verás, no sé si será mejor que te tomes unos días libres

para irte a la playa o a la montaña a que te dé el aire. ¿Qué te parece?

-¿A la playa?

Yo no le he pedido volver a trabajar

para cogerme vacaciones a los dos días.

-Quizá ese sea el problema,

que has vuelto demasiado pronto.

Sobre todo después...

de todo lo que le ha sucedido a tu hermano.

A lo mejor tendrías que haberte tomado un tiempo más...

-¿Me está pidiendo que me marche?

-Maldita sea, yo no quiero que te vayas, hijo.

Pero sí me preocupas mucho.

No lo sé, antes de la boda decías que querías irte a Barcelona

para empezar un nuevo camino.

Quizá eso sea lo mejor para ti.

Retomar de nuevo ese camino o esa nueva vida.

-Con todos los respetos, se está equivocando hasta el fondo.

El único motivo que tenía para irme a Barcelona

es que se lo había prometido a mi hermano.

Pero mi hermano está muerto.

Muerto y enterrado.

En una tumba que tendría que estar ocupando yo.

-Y sentirte culpable no va a conseguir que salga de allí.

Maldita sea, tu hermano sabía lo que hacía,

sabía el riesgo que corría y, aun así, quería protegerte.

-Se murió un inocente.

-Si quieres que la muerte de tu hermano no quede en vano,

quizá...

debas cumplir la promesa que le hiciste

de irte a Barcelona y...

y empezar de cero. Nadie te lo impide.

-¿Irme de aquí?

Olvidar esa injusticia sería como volver a matarlo otra vez,

y no lo voy a hacer.

Además, aquí está mi madre que me necesita.

Y Alicia.

Tengo que ocuparme de ella porque se lo debo a Rober.

-¿Cómo está? Por cierto.

No contesta a mis llamadas.

-Igual de mal.

He quedado en pasarme por su casa más tarde.

¿Le digo algo de su parte? -No, no, nada.

No le digas nada. No quiero meterte en problemas.

Aunque yo sería capaz de hacer cualquier cosa

con tal de ayudarla a salir de ahí.

-Pues lo tendría bien difícil,

porque es como si hubiera tirado la toalla.

Está como rendida, no levanta cabeza.

-Vamos a hacer una cosa. Tómate el resto del día libre,

y si te pasas a verla,

quiero que antes vayas a este sitio

y le lleves un helado de leche merengada.

Sé que era el que más le gustaba cuando era pequeña.

Por cierto,

no le digas que va de mi parte.

-No, descuide.

-¿Para ti era el cortado? -El solo.

-Tu solo, y para ti el cortado.

Ahí lo tienes.

-Uno con leche, María. -Yo te lo llevo.

-Buenas. -Hola, Elías. No te había visto.

A ver...

Era para ti el solo...

Venga. Y para tu compañera el cortado.

Ahí está.

¡Pero bueno, Paty! ¡Muchacha qué alegría!

¡Ay qué guapa estás! -¡Y tú!

-¿Qué haces por aquí? Yo te hacía en Barcelona.

-¡Hola, peque! -Pues sí.

He venido a ver a mi madre

y no he podido resistirme a pasar por el barrio.

-A nosotros nos puedes decir que nos echabas de menos.

-Bueno, a unos más que a otros...

-Me ha dicho tu padre que estás fenomenal.

-Sí, estoy muy a gusto,

pero hacía mucho que no veía a mi madre...

Y me ha comprado el billete para que no tuviera excusa.

-Así descansas un poco de Max. -Pues sí.

-He leído que la boxeadora Viky Martos lo está ganando todo.

-El ascenso de Viky le ha traído mogollón de clientes.

Se ha hecho entrenador personal y todo,

como el boxeo está tan de moda...

Solamente le vienen clientes forrados, así que...

-Y clientas, ¿no?

Que tu padre ha sido siempre de tratar con mujeres...

-También.

¿Y vosotros qué tal por aquí?

-Ya me ves, hasta arriba, como siempre.

Si no supiera que está divinamente con su marido en Guatemala,

me traía a Salima de las orejas.

-¿Cómo? ¿Marido?

¿Salima se ha casado? -Mujer...

-Con Eugenio, me imagino. -Por supuesto.

-¡Madre mía!

Creo que me voy a pasar cuando esté esto más calmado

y me cuentas todas las novedades del barrio.

-Claro que sí, preciosa, cuando quieras.

-Luego nos vemos.

-Yo me voy a tener que ir. Luego me paso a por el café.

-Todo esto está perfecto.

Hay que llevarlo al Registro

y enviar una copia a Guijuelo.

-Siento haber tenido que sacarte de casa.

-No pasa nada.

En el fondo, necesitaba un cambio de aires.

Y darle algo de espacio a Alicia.

El problema es que...

tantos cuidados y atenciones no sirven para aliviar el dolor.

-Es una mujer fuerte.

Tarde o temprano se recuperará.

Tendrás que dejar que lo haga a su ritmo.

Tú lo sabes mejor que nadie. -No me lo recuerdes.

Yo en aquella época era un zombi.

Pero gracias a Alicia...

bueno, y a Montse.

Conocerla me devolvió la ilusión,

las ganas de hacer planes... -Hola.

Que me estaban pitando los oídos.

¿Otra vez hablando de mí a mis espaldas?

-Yo me voy a llevar esto al registro, pareja.

Encantado de volver a verte, Montse. -Hasta luego.

¿Qué tal has dejado a Alicia en su casa?

-Pues como siempre.

No quería dejarla sola, pero ha insistido tanto...

De hecho, casi me ha rogado que no vuelva más por allí.

Yo la entiendo, ella es muy independiente

y nosotros como la queremos ayudar

estamos todo el rato encima, visitándola a todas horas...

Es inevitable, si queremos apoyarla debemos estar con ella.

-Quizá esta no sea la mejor forma de apoyarla.

-He prometido que voy a darle más espacio.

-Bien.

-Tengo que reconocer que tienes una paciencia...

infinita, Montse.

-Si tú estás bien, yo estoy bien.

Alicia también es muy importante para mí.

De hecho, he hablado con Miralles

porque creo que sería bueno que la visitara.

-Puede ser, Alicia siempre se ha apoyado mucho en ella.

-Puede ser que con Claudia se abra un poco más.

(Teléfono)

¿Sí?

Nerea, ¿cómo estás, cariño?

¿Dos días?

¿Tanta prisa tienes por tenerme como jefe?

No, cariño, no hay ningún problema.

De hecho, tu mesa ya está lista para que la ocupes.

A ti. Oye, dale recuerdos a mi hermano.

Un beso.

-Pensé que tu sobrina no venía hasta el mes que viene.

-Ya ves,

desde que ha decidido venir a Madrid ya no aguanta más

en Santander.

-Va a ser un gran cambio para ella. -Pues no me preocupa.

Yo tengo mucha fe en mi sobrina.

Siempre ha escuchado los consejos de su querido tío.

Por eso estudió derecho.

Mi hermano Adolfo quería que estudiara

no sé qué historia de marketing y publicidad,

pero ella me hizo caso a mí.

-No te llevas muy bien con tu hermano Adolfo, ¿verdad?

-Hace años lo di por perdido, es...

digamos, un poco tarambana.

Y Nerea es un sol: responsable, aplicada,

y estoy muy seguro de que se puede convertir

en una gran abogada.

Alicia se lleva muy bien con ella, ¿sabes?

Yo la quiero mucho.

-Eso me gusta más. -¿El qué?

-Verte sonreír, que hables con ilusión...

Ojalá la llegada de Nerea nos alegre un poco a todos.

-¡Perdona! ¡Perdona!

Jairo...

Jairo, siento muchísimo lo de Rober.

Quise haber venido al entierro, pero me enteré tarde.

Me habría gustado estar contigo. -Lo sé.

No te preocupes. Recibí tu mensaje.

-Ya, pero como no me contestaste, ni me cogías las llamadas,

pues estaba preocupada.

-Tú sabes que a Rober lo quería mucha gente

y recibí mil mensajes esos días.

-Me alegro de que no estuvieras solo. -Solo no, estaba ido.

Casi no recuerdo nada, ni de la boda ni lo del día siguiente.

Lo tengo todo borroso.

-Ya. -Bueno...

-¿Qué probabilidades hay de que tú y yo nos reencontremos

de la misma manera que nos conocimos?

¿No te acuerdas?

Aquí, nos chocamos... -Sí, sí, sí.

¿Y tú qué haces por aquí? -Mi madre se ha puesto pesada

y me ha hecho venir a verla una semana.

Iba a llamarte para vernos.

-Ya nos hemos visto.

-Lo siento muchísimo todo, de verdad,

sé lo mal que lo has tenido que pasar.

¿No te apetece tomar un café y...

nos ponemos al día por los viejos tiempos?

-No lo sé, Paty, ya te...

-Jairo, hijo, ¿qué haces con la compra?

Quedamos en hacerla juntos. -Sí, pero como no venías,

me he adelantado yo. Vámonos.

-Yo soy Felisa, la madre de Jairo.

-Encantada, he oído hablar un montón de usted.

Yo soy Paty.

-Anda. O sea, que tú eres Paty...

-Felisa, yo quiero aprovechar para darle el pésame.

Rober era...

-Muchas gracias.

Ha sido un golpe muy duro, sí.

Pero bueno...

tenemos que tirar "palante".

Y más vosotros, que sois jóvenes.

-¿Nos vamos que tenemos que cocinar? -Sí.

-Vámonos. Paty.

-Encantada. -Igualmente.

Oye, Jairo. Te llamo, ¿vale?

-Vale.

Cierra los ojos que te quiero dar una cosa.

Las llaves de casa.

Muchas gracias, cariño.

Y la próxima vez que nos veamos

estaremos a punto de convertirnos en marido y mujer.

Vas a ser la novia más bonita del mundo.

Hasta mañana.

Adiós, mi amor. Te amo.

¿Son para mí? No, son para él.

(Puerta)

Hola, Alicia.

¿Puedo pasar? Sí, adelante.

Siéntate.

No esperaba a nadie a estas horas.

En realidad no sé ni qué hora es.

Solo he pasado a ver qué tal estabas y a traerte...

recuerdos de todos tus compañeros.

Todos te echan de menos.

¿Qué tal vas?

Bien.

¿Qué tal... qué tal por allí?

¿Hay alguna novedad? Bien, sí.

Nacha se ha reincorporado.

Y ha venido con las pilas puestas.

Entre ella y Elías han solucionado en tiempo récord

el caso del exhibicionista del campus.

Qué bien.

También tenemos inspector nuevo en la UIT.

¿Qué sabéis de él?

Según Bremón,

se lo rifarían en el Pentágono.

Sabes perfectamente a quién me refiero, Claudia.

No estoy hablando del nuevo inspector de la UIT.

Prefiero no entrar en detalles.

Esto no es una visita profesional.

Solo he venido a ver qué tal estás.

Estoy igual que la última vez que viniste a verme.

Me contaste que Elías se había cortado el pelo

y que había un nuevo sándwich en la máquina de comisaría.

Lo único que necesito saber es si habéis averiguado algo.

¿No tenéis nada?

La investigación sigue su curso, pero...

parece que hubiera sido obra de un fantasma.

Los colombianos han desaparecido, no hay ni rastro de ellos.

Por ese lado el Distrito Sur está algo más tranquilo.

¡Pero tiene que haber algo, joder! ¡Algo, Claudia!

Lo único que me mantiene con vida

es pensar que vais a cazar al cabrón que me quitó a Rober.

Alicia...

Alicia, escucha...

Te entiendo perfectamente, sé cómo te sientes,

pero ni la rabia ni las ansias de venganza

te ayudarán a salir del agujero.

Entonces, ¿qué lo va a hacer?

Cuando te recuperes y vuelvas al trabajo

ya verás cómo te sientes mejor.

¿Y eso cuándo será?

Todo a su tiempo.

Si te atragantas de escucharme,

imagínate si te lo encuentras de frente.

El tío medía más de dos metros

y siempre con esa mirada turbia...

Me da escalofríos solo de pensarlo.

-Pero hablando sería un tío normal, ¿no?

-¿Hablar? No conseguí sacarle más de "Buenos días" y "Gracias".

-Si Esperanza Beltrán no logró sacarle conversación

es un caso de estudio.

-De estudio era el que vino después,

pero de antropología, de verdad.

Me he topado con tíos machistas en la vida, pero ese...

parecía sacado de una cueva.

Siempre contando chistes verdes... Qué asco.

-Pues a Miralles con esos chistes no...

-Yo no sé si tuvo algo que ver, pero duró dos semanas en comisaría.

En compensación nos mandaron a una mujer

pero no cuajó la cosa.

-No será que como todos vienen a ocupar el lugar de Karim,

¿quizá estás siendo un poco dura con ellos?

No sé, es que tres de tres es mucha casualidad, ¿no?

-Que yo soy una profesional. La duda ofende.

Pregúntale a cualquiera.

A lo mejor, un poco de razón sí que tienes, sí.

-Es normal.

Oye, ¿y qué tal le va a Karim en La Haya?

-Pues bien, muy bien.

Tiene un puesto de muchísima responsabilidad,

haciendo todo el seguimiento del ISIS en las redes.

-Pero yo también digo por lo otro, por vosotros.

-Ah, eso...

En contra de lo que yo pensaba,

seguimos manteniendo el contacto, pero solo como amigos.

-Pero alguna visita podéis programar,

seguro que hay vuelos baratos, si quieres te ayudo a buscarlos.

-A veces he estado tentada de hacerlo, pero...

No, no, así nos ahorramos

malos rollos, celos...

Disgustos... -Si tú lo dices...

¿Y en el piso nuevo qué?

-¿Qué de qué?

-Que si has recibido alguna visita especial

aprovechando que lo tienes para ti solita...

-Sí, sí que he recibido... la del perito del seguro

porque tengo unas humedades en el techo que, madre mía...

La del fontanero también para pedirle presupuesto

por una caldera. El piso es una ruina

y la casera es una dejada...

Y Lola de vacaciones, encima.

-Espe, una pregunta, tú que te enteras de todo,

¿tú sabes de una tienda nueva que abren en barrio

de verduras y frutas ecológicas o algo así?

-No sé, la verdad.

-Estoy oyendo a unos clientes, pero no sé nada más.

-Sí, yo sí.

Cuando llegué de Colombia me di una vuelta por el barrio

y había un local que ponía:

"El color de la huerta" o una cosa así.

Pregunté y me dijeron que sería una tienda

donde también se podían tomar zumos, allí.

-¿Se podrían tomar zumos allí?

-Sí, eso se lleva mucho ahora,

son locales donde, además de comprar fruta y verdura,

te puedes tomar un zumo natural en el momento...

-Verdes, detox, purificantes...

Habrá que ir a probarlos.

Te invito yo.

Ahí te dejo, María. Gracias. -Venga...

Como esa tienda funcione me arruina a mí el negocio.

-Pero ¿qué dices? -¡Hombre!

Me ha salido competencia, ¿no lo ves? -No seas agorera.

¿Qué daño te hace una tienda de frutas y verduras?

-Que vende zumos allí.

-Pero si tú vas a terminar yendo a tomarte un zumo.

Lo que necesitas es uno de fruta de la pasión...

para seguir tonteando con Elías. -Anda, déjate.

Déjate que estoy harta de los "swinger", los Flirting,

los "puenting" y todos los "enting".

Además te digo una cosa, Elías

es un cliente más, punto.

Los únicos amores que quiero son los platónicos,

que esos no hacen daño, nena. -Pues sí.

-"Me cobras, por favor". -Voy.

(Puerta)

-Pensaba que te habías olvidado que quedé en pasarme.

Pensaba que ya no venías.

Me gusta mucho la camisa.

A mi hermano nunca le dio por combinarla

con un kimono de flores, pero queda bien.

Mira...

te he traído helado, ¿quieres?

¿Tú quieres?

No, yo no.

A mí no me des dulce antes de las dos de la mañana,

cuando me quedo en el sofá hipnotizado mirando los anuncios.

¿Tampoco puedes dormir? No.

A veces me quedo sopa en el sofá

con tal de no volver a la cama.

¿Por las pesadillas?

Lo mío no son pesadillas, son sueños de cuando éramos canis.

De cuando vivíamos juntos. Está él tocando la guitarra...

Jugamos a la consola...

Nuestras peleas también.

Para mí...

la pesadilla es cuando me despierto en la vida real.

Me doy cuenta de que nunca más va a volver.

Me produce una sensación de vacío horrible.

Y duele mucho.

No lo habría explicado mejor.

Jairo, quiero preguntarte algo.

¿Tú notaste a Rober raro antes de la boda?

No, él estaba nervioso, pero...

pero normal, ¿no? No.

Rober me decía que eran los nervios de la boda,

miedo escénico, pero yo sé que había algo más.

Sé que algo más le pasaba, y en vez de indagarlo lo dejé pasar.

Lo siento, Jairo, es mi culpa.

¡Sí, es mi culpa!

Tenía que haber insistido más.

Alicia, no es justo que tú te culpes.

Mira,

aquí solo hay un culpable,

y ese culpable... Somoza.

Te juro que no voy a parar hasta que pague por lo que ha hecho.

Te lo juro.

Esa es la única motivación que tengo ahora mismo.

(SOLLOZA)

Jo, qué bien, me alegro que lo estés aprovechando.

¿No te importaría venir un día antes?

Ya te he mandado las fotos del techo del baño,

y la casera sigue sin decir ni una palabra...

¡Oye, oye...!

Ni una palabra del calentador.

Que para ti estará muy bien el agua fría,

pero... Mira, te tengo que dejar, Lola.

Chao, chao.

¿Te puedo ayudar en algo?

-Solo estoy revisando

el nivel de seguridad de la red de la comisaría. Tranquila.

Soy compañero.

Lo estoy viendo,

y este es el sitio ideal para un ciberataque.

La seguridad está bien, lo que pasa es que...

hay ciertas costumbres

de algunos de los usuarios

que dejan abiertas puertas que yo tengo que cerrar.

Te tengo que hacer cuatro o cinco preguntas.

¿Tú te metes mucho en redes sociales?

-Es que no te entiendo.

-Es que tu ordenador puede ser el punto débil

por el cuál, digamos que...

podrían robar cientos y cientos de terabytes

que contienen toda la información que hay en la comisaría.

Por eso necesito que me contestes.

¿Te ha llegado spam últimamente?

¿Has linkado algún enlace potencialmente malicioso?

O si te conectas al wifi de la comisaría para navegar

con tu móvil personal. -Bueno, ya está bien.

¿Cómo que compañero? ¿esto qué es?

-Oficialmente, a partir de mañana seremos compañeros.

-Pero ¿qué estás contando? -Que soy compañero.

Te lo estoy diciendo... ¿Algún problema?

Nada, este que... -Que soy compañero estoy diciendo.

Tú eres Fede, ¿no? Sí.

Inspectora jefe Miralles.

El compañero

es el nuevo inspector de la UIT.

Ah...

Como no has dicho nada en la reunión de esta mañana...

Es que oficialmente se incorpora mañana.

Supongo que has venido para familiarizarte con la comisaría.

Sí, un poco. Yo me acabo de enterar hace un rato.

Aunque me incorporo mañana, si quieres...

Una cosa supersencilla, cinco o seis truquillos,

para mejorar la seguridad de tu terminal.

Que es facilísimo de hacer. -Pues va a ser que no

porque ha acabado mi turno y yo me voy.

-¿He dicho algo malo?

Parece que la informática le ha dado algún problema o algo.

Sí, pero no de los que tú puedas arreglar.

Creo que será mejor

que vengas mañana para tu incorporación oficial.

Con las pilas bien cargadas.

Vale. Pues muy bien.

Estoy encantado de trabajar aquí,

y presiento que voy a tener bastante trabajo

en esta comisaría. No lo sabes tú bien.

Hasta mañana.

Cada día los mandan más raros.

-Una cañita, María. -Ahora mismo te la pongo.

¡Vaya!

-Siempre pasa en el peor momento.

-Aquí tienes tu caña, rey.

Dígame qué le pongo, aunque...

si es una caña de barril tendrá que esperar un poco.

-Venía a por un bocadillo. -Le doy la carta para que elija.

-Si lo tiene de lomo no tengo que mirar.

-De lomo, bien rico, de orza, con su aceitico y todo.

-Anda, ¿no será usted de Albacete?

-No, pero de muy cerca. Soy de Barinas, un pueblo de Murcia.

-Sí, sé cuál es,

allí hacen un arroz de pescado buenísimo.

-Me alegro de que me lo diga

porque al ser un pueblo de interior nadie se lo cree.

-Una vez paré allí, me acuerdo muy bien.

-Buena memoria.

-Lo que no sé es cómo maceran el lomo de orza,

¿en olla de barro o de peltre?

-De barro de toda la vida, como las de mi abuela.

Se lo preparo en un momentico.

Si me permite voy a cobrar a aquella mesa

que tiene hoy todo el mundo una prisa...

-¿Quiere que le cambie el barril?

-No, hombre, por Dios.

-Por favor, que somos casi paisanos.

-Pero me da... -Sí, yo se lo arreglo

en un periquete, de verdad. -Bueno, pues muchas gracias.

-¿Qué tal? Bien.

¿Y tú?

También.

Voy a cenar algo. ¿Te apetece?

No, ya he comido.

Hay tortilla y un...

un poquito de pizza de ayer.

¿Qué haces comiendo de pie? Siéntate, mujer.

Da igual.

Me voy a la cama. Hasta mañana.

Acuérdate de dejar la lamparita encendida,

así no te despierto cuando entre.

¿Cómo hemos llegado a esto, Claudia?

No busques. Estoy hablando de ti y de mí.

¿No te das cuenta?

Yo te considero una persona inteligente.

Vamos a sentarnos. Pero ¿qué formalismo es ese?

Llevamos un mes como si fuéramos compañeros de piso,

y nos tenemos que sentar para hablar como en un despacho, ¿o qué?

¿No quieres hablar?

Yo estoy cansada y prefiero hacerlo sentada.

Llevamos semanas que solo compartimos un ratito por la mañana.

Y nuestra conversación se limita a: "¿Quieres más café?"

"Gracias".

"Que tengas buen día".

Yo creo que estás exagerando.

Es verdad, sí.

Ayer me preguntaste si iba a ir a la tintorería, sí.

¿No te das cuenta que compartimos cama y nada más?

Que nuestras sonrisas son de cortesía y los besos los damos al aire.

¿No te das cuenta?

No hablamos de nada.

Hoy te he llamado y hemos hablado un buen rato.

Ah, sí, es verdad.

Quién iba a hacer la compra,

y quién iba a pagar el IBI, sí.

Típica conversación de compañeros de piso.

Esto que te estoy contando no viene de ahora,

esto viene de hace tiempo.

Bueno.

Es...

es posible que sea así y yo no le haya dado importancia.

Ese es el problema,

que hemos adoptado como norma lo que en una pareja sana no lo es.

¿Es que no lo entiendes?

Pero ¿qué es lo que tengo que entender, Antonio?

Que esto no va bien.

Que nos estamos convirtiendo en dos desconocidos.

Que hace meses que no hablamos de algo que nos importe.

¡Qué digo hablar!

¿Cuánto hace que no vamos al cine juntos?

¿Cuánto hace que no salimos a cenar?

Sí, eso es verdad.

No he querido pensar en ello,

pero la muerte de Rober me dejó hecha polvo.

A lo mejor me he instalado en la rutina

para poder sobrellevarlo.

Esa no es una excusa, esto viene de antes.

Además, no es la primera baja que tenéis en la comisaría.

¿Y no te has parado a pensar que es el cúmulo de bajas

o que Rober fuera una persona muy querida para mí?

Podías ponerte en mi lugar y entenderlo.

Siempre he sido muy respetuoso con tu trabajo.

Pero esto no va de nuestras profesiones, que por cierto,

son las mismas que cuando nos conocimos.

Esto va de ti y de mí, de nuestro matrimonio.

No nos tocamos,

no nos reímos.

Es muy triste.

Es verdad, desde que se fue Olga

en la pareja hemos perdido un poco de frescura

y de alegría, pero ¿qué quieres? Es normal.

Con ella compartíamos más momentos juntos.

Está claro que Olga es nuestro pegamento, ya lo he pensado,

y que cuando vuelva todo volverá a la normalidad.

Pero que nuestro matrimonio se haya ceñido a una crianza es muy triste.

Que es triste y venga que es triste, ¿y qué propones?

Conversación ya tuvimos una vez y no solucionó nada.

Pensaba que lo podíamos hablar,

pero veo que no tienes ningún interés.

Sí que tengo interés,

pero estoy cansada, la cabeza ya no me da.

A lo mejor, si lo retomamos mañana, se me ocurre alguna solución.

A lo mejor, cuando te pongas a pensar en ello

ya es demasiado tarde.

-Los recuerdos de la infancia se quedan grabados a fuego.

Todo: los sabores, los olores...

Yo me acuerdo del olor de casa de mi abuela

como si estuviera ahora mismo.

-Esos recuerdos son inolvidables, nos acompañarán siempre.

-Pero todo, todo, todo...

Y los dulces, de pequeña... -Estás aquí, papá.

Ya empezaba a preocuparme. -Si solo he tardado diez minutos.

Hijo, perdona,

hablando de la infancia y se nos ha ido el tiempo.

-¿Tu hijo? -David.

-Vaya un hombre tan guapo.

-Un hombre que va a tener consulta propia en unos años.

-¿Cómo consulta? -Va a matricularse en medicina.

-Perdone, señor doctor. Yo soy María.

¿Le pongo un bocata de lomo como a su padre?

-Ya he cenado, gracias.

-Pues una cerveza o un refresco... -No, de verdad.

Venía a buscarte para irnos a casa.

-No se hable más. Cóbreme, por favor.

-¿Cómo le voy a cobrar? Si me ha cambiado el barril y todo.

Yo tengo la costumbre de invitar a los recién llegados.

-Eso se avisa antes,

que un buen plato de jamón no lo perdono.

-¡Míralo! -Bueno, pues te lo debo.

-Muchas gracias. -Y otra cosa, Jesús,

cuando vuelvas por aquí me tuteas, que yo voy a hacer lo mismo.

-Hecho.

Hasta muy pronto. -Hasta luego.

-¡Tira!

-¿Qué haces aquí? ¿Hay algún problema?

-Normas de la empresa.

-¡No! Abre el juego por la izquierda, ¡joder!

¡Menudo fichaje el Jesusito este!

Hay que ver...

Siéntate y cuéntame.

Si quiere tomar algo, sírvete tú mismo.

-La verdad que prefiero decírselo sobrio.

-Entonces será mejor que deje el partido y apague la tele.

A ver, cuéntame. ¿Qué pasa?

-No sé ni el tiempo que llevo dando vueltas ahí fuera,

intentado poner orden por dentro para no volverme loco.

-No sé muy bien de qué me estás hablando.

¿Me estás hablando de ti, de Alicia...?

-¿Quiere que le hable de Alicia? Le diré que está hecha polvo.

Que no ha recuperado su vida desde ese día.

Que no duerme, que no tiene fuerza para ir al trabajo.

Y, además, se siente culpable.

Igual o más culpable que yo.

-¿Culpables por qué?

-Su hija es muy lista.

Dice que veía muy raro a Rober antes de la boda,

y está convencida de que le ocultaba algo.

Lo cual es verdad,

como solo sabemos usted y yo.

-Y así tiene que seguir siendo.

¿No estarás pensando en decirle nada a Alicia?

-No, no serviría de nada.

Y a mí no iba a librarme de mi carga.

Pero odio verla así de indefensa.

Culpándose, cuando el culpable soy yo.

-Escúchame bien, hijo,

tienes que empezar a mirar hacia adelante, hacia el futuro.

Cuando os juntéis Alicia y tú para hablar de tu hermano

tenéis que hacerlo de las cosas buenas,

de los buenos recuerdos de él.

De su generosidad, de su instinto policial,

no sé...

Si seguís recordando la miseria de la culpa,

lo único que vais a conseguir es quedaros en ese agujero.

Nunca vais a salir de ahí,

ni tú ni ella.

-De eso quiero hablarle, don Fernando, yo le he mentido.

-¿A quién? ¿A Alicia?

-Le he mentido hoy a usted.

Cuando me preguntó el motivo

de no cumplir la promesa que hice a mi hermano

de irme de aquí.

Rober era una persona...

que creía en un mundo ideal.

Un mundo donde la gente conoce el bien, el mal, el perdón...

Y donde las personas buenas

merecen ser felices.

-Tú hermano era una gran persona. -Sí, sí, era una gran persona.

Era muy noble.

Y muy idealista.

Arriesgó su trabajo y su vida para encubrirme a mí

con el asesinato de Andrés Somoza.

Eso demuestra que también era un estúpido.

-Tú no mataste a Andrés Somoza,

tú solo te defendiste, y eso fue lo que vio tu hermano.

Tu hermano sabía perfectamente que ese tío fue a por ti,

y que hubiese sido muy injusto que terminases en la cárcel.

-¿Y de qué le sirvió a mi hermano ser tan...

tan noble? No le sirvió de nada

porque no estamos en el mundo en el que él creía.

Mi hermano era un tío muy justo,

muy idealista,

y eso es un error

que pagó muy caro.

Mire,

yo me he quedado en Distrito Sur para hacer una sola cosa,

y la voy a hacer.

Yo voy a cobrarme esa muerte.

Y he venido a pedirle que usted me ayude.

Lo único que me mantiene en pie

es saber que los responsables de la muerte de Rober

pagarán por ello.

Y por eso ya sé lo que tengo que hacer.

Tranquilo, cariño.

-Alicia es capaz de todo cuando se le mete algo en la cabeza.

Es posible que no le di la importancia que merece,

pero he estado toda la noche dándole vueltas.

¿Qué pasa con tu matrimonio?

Suéltalo ya, dilo en alto y escúchate a ti misma decirlo.

Que se va a pique, Elías.

Antonio y yo necesitamos un psicólogo

que nos haga terapia de pareja, si no, yo no sé qué va a pasar.

Lo siento mucho, Alicia, ya sabes que queríamos mucho a Rober.

Lo sé. ¿Y cuándo te incorporas?

De eso venía a hablar con Miralles.

¿No quieres que vuelva? Claro que quiero que vuelvas.

Pero lo más sensato, por el momento, es que sigas de baja.

Teresa Ronda,

abrió la consulta en el barrio hace tres meses,

antes vivía en Barcelona.

Toma, esta es su tarjeta.

Se la podrías dar a Alicia.

Alicia Ocaña, la inspectora de la que hablamos,

es muy querida en esta comisaría

y acaba de pasar por una experiencia muy traumática.

Con la tienda nueva que van a abrir me tendré que poner las pilas.

-Te quería comentar una cosa, María...

-Yo pensaba que iban a vender solo frutas y verduras,

pero resulta que van a servir batidos, zumos naturales...

Eso me puede quitar muchísima clientela.

-Soy el nuevo oficial. Encantado. Encantada.

Te esperaba mañana. Lo sé.

Pero he preferido venir hoy para conocer la comisaría

y a los compañeros. Trabajo que adelanto, ¿no?

Sí, has oído bien, Claudia,

el oficial Lemos se incorpora a la comisaría a partir de mañana.

Teme que seamos competencia.

-Pues yo ayer la vi de lo más amable con nosotros,

incluso te invitó al bocata. -Claro, porque no sabía quién era.

Hoy he vuelto a ir y tampoco se lo he dicho.

-Y teniendo el negocio en el mismo barrio

¿cuánto crees que tardará en enterarse?

-No lo sé. Lo que me extraña es que no lo sepa ya.

¿Se puede saber por qué nadie me informó de esta incorporación?

No te pongas así, te lo pensaba decir.

¿Cuándo? ¿Mañana que se incorpora?

Y no creo que se te haya olvidado

porque estos días hemos comentado la incorporación

del nuevo inspector de la UIT, así que explícame qué está pasando.

¿Me parece solo a mí, o hay un ambiente triste en esta comisaría?

-Ese es el puesto que te ha asignado Miralles, ¿no?

Pertenecía a un compañero que perdimos hace poco,

un compañero muy querido. -Roberto Batista, ¿verdad?

Lo mataron en el altar.

Estaba a punto de casarse con la inspectora, Alicia Ocaña.

-¿Y tú cómo sabes tanto?

-Yo he rastreado a todos los agentes de la comisaría.

-¿De verdad has rastreado a todos los agentes de la comisaría?

(RÍE) -Sí. -¿Y qué has averiguado

de la inspectora Miralles? Parece una gran jefa.

Me ha costado mucho tomar esta decisión,

de verdad, no puedo...

no soy capaz. Yo sé por lo que estás pasando.

Yo también lo estoy pasando fatal,

pero en mi caso es, en parte, porque...

llevo tiempo ocultando algo

y no puedo seguir así

porque me pesa como un ladrillo por dentro.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 201

Servir y proteger - Capítulo 201

16 feb 2018

Han pasado dos meses desde el asesinato de Rober. La comisaría ha recuperado la normalidad, pero los ánimos siguen tocados. Alicia está de baja atravesando un difícil duelo. Tampoco Jairo es capaz de superar la muerte de su hermano. Llega un nuevo agente para la UIT.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 201" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 201"
Programas completos (409)
Clips

Los últimos 1.539 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Lamiralles Ojoclinico

    A Rober se lo han tenido que cargar a ver si aprende a hablar y va a un logopeda para mejorar su voz.. Marcelinito cuando quiera puede dejar d sobreactuar y oirse el solo. La Montsita también al logopeda. Alicia y el Bremon que piensen que por mover los labios y la cara no se les va a romper. En fin, que desperdicio !

    23 feb 2018
  2. MILA

    MUY MAL POR LA MUERTE DE ROBER!!! MUY MAL!!!

    21 feb 2018
  3. dolores troya nieves

    El actor q hace el papel de Jairo es muy bueno.Parece q fuera su vida .mis felicitaciones para el y todo el equipo.

    19 feb 2018
  4. Mercedes

    No puedo ver los capítulos pasados!!!

    19 feb 2018
  5. Gisella

    No me gusto q haya muerto Robert!.muy mal....

    18 feb 2018
  6. celia de miguel AKA celia younger

    porque ahora no puedo verlo? hoy no me deja entrar y ver el nuevo capitulo y nueva sesion. ... gracias por favor diganme que debo hacer. Celia de Miguel

    16 feb 2018