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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 200 - ver ahora
Transcripción completa

-Sí, que yo ni idea, pero ahora es lo menos importante.

Yo, de alguna manera sé que siempre, pase lo que pase,

podré apoyarme en ti y tú en mí espero que también.

-Claro que sí.

Fue un momento de enajenación,

los dos sabemos que ese beso no significaba nada.

-Claro que no, por Dios, ¿qué va a significar?

-¿No te ha hablado María?

-¿Y por qué tenía que hablarme María?

-Ah, pensaba que te lo había dicho.

-¿Qué? ¿Ha pasado algo?

-Sí, que esta noche nos han entrado en el bar.

-Misterio resuelto. -Pero bueno,

no me digas que has encontrado ya al ladrón.

-No, mujer, tampoco es eso,

pero he encontrado por dónde han entrado.

He encontrado que han manipulado la ventana del almacén,

la han quitado y la han vuelto a poner.

-Si la han puesto otra vez es que piensan volver.

(Ruido)

-¡Alto, policía!

¿Y qué hacía aquí?

Quería que convenciese a Quintero para que hiciera negocios con él.

Cuando ha sacado la pistola, sabía que iba a matarme.

Pues me alegro mucho de que te hayas defendido

porque si no serías tú el que estaría ahí.

Todavía estás a tiempo de irte de aquí

y olvidarte de toda esta mierda, que te casas esta semana.

Jairo, no voy a consentir que te metan en la cárcel.

Se lo he prometido a mamá y es lo que voy a hacer.

Yo iba a entrar por la puerta

y Andrés Somoza me sorprendió con su pistola en la mano

y suerte que sonó un petardo o lo que fuera

y lo pude desarmar porque se despistó,

si no, no hubiera podido.

He matado al hijo de un capo colombiano,

esto nos puede afectar a todos y mucho.

Mírame, Luci, dime la verdad, ¿has tomado drogas?

Si es una sobredosis, puedes tener graves secuelas.

Estoy aquí para ayudarte, cuéntame.

-Podía ganar mucho dinero y no tenía que hacer casi nada.

-Hacer, ¿qué? ¿Qué te han hecho?

-Soy una mula.

-En el hospital le han extraído más de 50 cápsulas de cocaína.

-Me dieron un número y un lugar,

la discoteca Valentina en un hotel de las afueras de Madrid.

Lo que saco en claro de las declaraciones de Luci

es que la red empezaba a operar desde la discoteca Valentina.

Luci formaba parte de los primeros envíos

y la muerte de Andrés Somoza

les desbarató los planes.

Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos para casa?

Ya te dije que hoy quiero dormir sola.

Pero si dormimos juntos todos los días, ¿qué más da?

Pero esta noche es nuestra última noche de solteros.

¿Y?

Que son cosas de novias, es un homenaje a mi madre.

Vas a ser la novia más bonita del mundo.

¿Cómo que te vas?

A escribir mi próxima novela.

¿Y qué pasa con el periodismo?

¿Vas a dejar tu gran vocación

de azote de los corruptos?

De momento, va a tener que esperar.

En fin, ya que "Kabul" está resultando ser un bombazo,

la editorial me ha pedido que me ponga con la siguiente.

-Mañana no estaremos en tu boda ni tu madre ni yo,

pero estoy seguro de que si ella estuviese ahí,

se sentiría la mujer más feliz del mundo

por ver que te has convertido en la hija que siempre quiso tener.

-¿Te has dado cuenta de que vas a tener tu propia familia?

¿Yo, padre?

No sé si el tío Jairo va a poder con unos sobrinos tan pijitos.

Hermano, solo quiero que les enseñes una cosa:

la amistad entre hermanos.

(Música emocionante)

Sí,

hombre, Camacho.

¿Qué hay qué tienes?

¿Cómo que no tienes nada?

Oye, vamos, se supone que eres mi mejor confite,

algo tendrás que tener.

¿Cómo que a Charlie le digo las mismas cosas?

No me seas moñas.

Mira, más te vale ponerte las pilas

si no quieres que nuestra colaboración acabe aquí.

¿Vale? Venga, espero tu llamada.

Más te vale, amigo. Hasta luego.

-Buenos días, Elías,

aunque parece que para ti no son muy buenos, ¿no?

-Era una conversación amistosa con un confite,

pero bueno, todo controlado.

¿Qué tal el hombre de anoche?

-Pues a eso venía, a contártelo.

-Ya, ¿cómo está?

-Vamos a necesitar tiempo. -¿Cómo tiempo?

-Pues me refiero a que aún es pronto

para determinar qué tipo de dolencias mentales sufre.

Esta mañana, cuando se ha despertado en el albergue,

estaba completamente desubicado y desorientado.

-A saber las noches que ha dormido en la calle.

Ayer no podía ni hablar,

lo único que hacía era comer, tenía un hambre...

-Ya, pero si no llega a ser por ti,

ese hombre hubiera acabado en el calabozo

o en algún lugar peor. Has demostrado tener un gran corazón.

-A quien tienes que darle las gracias es a María.

Fue ella la que insistió en no denunciarle

y le llenó la panza.

-Ya.

El hombre, aunque no habla mucho, recuerda el nombre de María

y lo bien que se portó anoche con él.

-María es una gran persona, tiene un corazón

que no le cabe en el pecho.

-Bueno, no te restes méritos,

los dos habéis demostrado tener una gran bondad,

solo así se puede ayudar a la gente que lo necesita.

La gente enferma necesita más comprensión y empatía

que mano dura. -En eso estoy de acuerdo.

-Mira, en el campo de refugiados de Grecia

comprendí una cosa que, aunque parece básica,

no se aplica todos los días. -¿Y es?

-Si nos ponemos en el lugar de los demás

y entendemos sus problemas, podremos ayudarles más fácilmente,

es así de simple.

-Esa teoría está muy bien,

pero sin gente como tú o como María no sería lo mismo.

-Ya, bueno.

Yo marcho ya, solo quería comentártelo en persona.

-Muchas gracias, Eugenio. -A ti.

Adiós. -Chao.

(EXCLAMA) -¿Qué está pasando aquí?

¿Que el duro corazón de Elías se está reblandeciendo?

-Mira, no sé de qué hablas,

pero si te refieres al caso del mendigo

que hablaba con Eugenio, la cosa es muy sencilla.

Ayer detuve a un tipo que resultó estar muy enfermo

y que solo robaba para comer.

¿Qué querías que hiciera? ¿Que lo metiera preso?

-No, tranquilo, también pienso que hiciste lo correcto.

Solo digo que ha sido pasar una noche de vigilancia con María

y te has vuelto como más bondadoso, más solidario.

No sé, te vamos a quitar el título de policía cínico de la comisaría.

-Bueno, a lo mejor antes no era tan ogro

ni ahora soy tan santo.

Lo que te puedo asegurar es

que pasar unas horas con María no ha tenido que ver.

-No tan pocas.

-Bueno, era parte del operativo.

-Que sí, que sí, lo que tú digas.

Si a mí me encanta ver esa parte más humana, más dulce...

Sea por María o no, ¿eh?

-Lo mejor que puedes hacer es dedicarte a tu trabajo y yo al mío.

-Sí que eres listo, Alejandro Somoza, sí.

Te has dado cuenta también de que el negocio del ladrillo

es lo mejor para blanquear dinero, ¿no?

(SE RÍE)

-Don Fernando.

-¡Qué sorpresa! ¿Pero qué haces aquí, Jairo?

¿No tendrías que estar ya en la boda?

-Todavía queda tiempo para la boda.

Yo necesitaba venir a despedirme.

Ya no nos vamos a ver más,

mi idea es salir mañana temprano para Barcelona.

-Vamos, hombre, hijo, no exageres tanto

que Barcelona está ahí al lado.

Pero si lo tienes a un tiro de piedra con el AVE, hombre.

Supongo que, si has venido hasta aquí,

será para recoger tu finiquito, ¿no?

-No, ya me lo pasó la secretaria.

No vengo por nada laboral ni por nada de dinero, no.

He venido por un asunto personal,

un asunto que tenemos pendiente entre usted y yo.

He venido a pedirle perdón, don Fernando.

-¿Perdón? Pedirme a mí perdón, ¿por qué?

-Perdón por no ser lo suficientemente fuerte

para quedarme a luchar con usted.

Yo no puedo irme a Barcelona sin decírselo.

Lo necesito,

necesito que usted lo oiga, don Fernando.

Siento que le estoy fallando.

Si yo fuese una persona más fuerte,

habría sido capaz de matar,

de acabar con sus enemigos hasta el final.

Presiento que se avecina una guerra con el clan de Somoza,

pero yo no puedo quedarme a su lado, don Fernando.

-Tranquilo, hijo, tranquilo, de verdad.

No te preocupes, ya hemos hablado de todo esto.

Tú has tomado una decisión y yo

la respeto, no pasa nada.

-Hemos hablado,

pero no de lo que pensamos, de verdad usted y yo,

que yo soy un cobarde. -Tú no eres ningún cobarde.

-Lo soy, don Fernando, por favor.

Sé que me podría necesitar

y yo le pago todo lo que usted ha hecho por mí

marchándome de aquí, huyendo como una gallina.

-No digas eso, hombre.

-Lo digo porque es lo único que pienso.

No me lo quito de la cabeza.

Antes pensaba que, a su lado, no iba a tenerle miedo a nada,

pero desde la muerte de Andrés Somoza,

no es solo que sienta miedo,

es que me doy asco.

Me doy mucho asco a mí mismo por ser un asesino.

Todavía veo su sangre en mis manos

y necesito huir,

necesito escaparme de aquí,

necesito empezar una vida nueva,

aunque ello implique

quedar como un completo cobarde delante de usted.

-Te lo acabo de decir hace un momento, Jairo,

tú no eres ningún cobarde

y me lo has demostrado muchas veces.

Por otro lado,

no te preocupes tampoco por los colombianos,

que esos ya no son ninguna amenaza.

-¿Por qué dice eso?

-Porque, según tengo entendido,

la Policía les ha desmantelado el chiringuito

y se han ido con el rabo entre las piernas.

-La discoteca Valentina. -Eso es, la misma.

Así que no creo que vuelvan en un tiempo

y, si piensan hacerlo, te aseguro que tardarán bastante.

Así que ve, hijo,

vete con calma y con tranquilidad y, sobre todo,

ve sin mirar atrás.

-Muchas gracias, don Fernando, muchas gracias.

-Anda, vete a la boda.

Jairo,

quiero decirte una última cosa.

Solo quiero que seas muy feliz, ¿eh?

Tú ya sabes que eres como un hijo para mí.

Me gustaría que tú me siguieses viendo a mí

como un padre.

Llámame de vez en cuando, ¿eh?

Cuéntame cómo estás, qué haces...

En fin, que

sabes que estoy aquí si me necesitas por algo.

Para lo que sea,

yo siempre, siempre estaré dispuesto a ayudarte.

Hala, venga, no seas moñas y vete a la boda, ¿eh?

-Oye,

¿por qué no subes a descansar y te tumbas un ratito?

Es que tienes pinta de no haber dormido nada.

-Media hora. -¿Cómo?

-Media hora es lo que habré dormido hoy,

¿no ves que me quedé aquí con Elías?

-¿Haciendo qué?

-Pues ya sabes haciendo qué.

-Ya lo sé, es una broma,

pero como tampoco me has dicho qué pasó...

-No he tenido tiempo,

pero tampoco te esperes nada del otro mundo.

Al final, el misterioso ladrón no era más

que un indigente, el pobre no andaba bien de la cabeza

y lo único que quería era una chispa de comida para ir tirando.

-Bueno, mira, al menos se resolvió todo, ¿no?

-La verdad es que Elías se portó muy bien.

-Aunque, digo yo,

no sé, que con tantas horas de espera

y en compañía de Elías,

supongo que hablaríais de muchas cosas, ¿no?

-Pues de las cosas normales.

Supongo que ellos entre policías hablarán de sus cosas

y eso cuando hacen la guardia. -A ver, María, que tú no eres poli.

-Por eso te digo, que hablamos de cosas pues normales,

de nuestros gustos, de cine...

A Elías le gustan las mismas películas,

estas de Doris Day y Rock Hudson que me gustan a mí,

te lo he dicho muchas veces.

-Sí, que yo ni idea, pero ahora es lo menos importante.

-¿Y qué es lo más importante, según tú?

-En el punto en el que estáis Elías y tú.

-¿Pero qué punto? ¿Qué hablas?

-A ver, el otro día os besáis

y luego os pasáis toda la noche hablando y hablando

¿y me vas a decir que no ha pasado nada más?

-Mujer, nada más, si te parece poco

que hemos descubierto quién era el ladrón.

-Que no, Panocho, que no me cuentes tu vida.

Bueno, me da igual si has hablado con Charlie.

Sí, lo que quiero es que me des información

sobre estos que roban neumáticos.

Venga, más te vale, amigo.

-¿Tú no tenías que irte a lo del almacén?

(ASIENTE)

-Buenas. -¿Qué tal, Elías?

-Ay, ponme un cafelito bien cargado, por favor.

-Oye, ¿cómo acabaste la noche? -Pues mira, se me ha hecho de día,

pero he conseguido

que este hombre duerma en el albergue.

Me ha dicho Eugenio

que le iban a hacer una revisión médica.

-Pobrecico.

-Pues sí, un hombre sin familia, solitario

que se estaba medicando y que, cuando dejó la medicación,

le vinieron todos los problemas.

Andaba el tipo desorientado sin saber si lo que hacía estaba bien o mal.

-En esta vida a veces es muy difícil saber

si lo que se está haciendo está bien o mal

o si hay que cambiar las cosas o dejarlas como están,

si te va a hacer más feliz cambiarlas, si no.

-Soy de la opinión que, llegado a una edad,

mejor que las cosas se queden como están.

-¿Seguro?

-Sí, sí, te lo digo por experiencia.

He sufrido ya tantos altibajos que de verdad

que valoro la monotonía, prefiero que no pase nada.

-Ya.

O sea, que tú eres de los del seis. -¿De qué?

-Sí,

que hay gente que sabe

que puede vivir en la vida experiencias como de un diez

o experiencias como de cero, pero digamos

que tú prefieres instalarte en un permanente seis.

-A ver, lo que quiero decir es

que me apetece tener una vida sencilla

y tomar un café y poder charlar tranquilamente.

No me gustaría perder lo poquito que tengo.

-Ya. No, si a lo mejor tienes razón.

A lo mejor tienes razón y es mejor no cambiar las cosas,

así que nada, tómate tu café

tranquilo.

-¡Pero Marcelino! ¿Se puede saber qué haces aquí?

-Todavía sigue siendo mi despacho, ¿no?

-Sí, pero no me entra en la cabeza que hayas tenido el cuajo

de trabajar el día de la boda de tu hija.

-Bueno, quedan algunas horas.

-Da igual.

Eso que estás haciendo no es tan urgente

y, aunque lo fuera, estamos aquí unos cuantos

para apechugar, así que haz el favor de irte ahora,

no vayas a llegar tarde a recoger a la novia.

-Vale, ya me voy, ya me voy. -De verdad, no entiendo

cómo se te ha ocurrido venir a trabajar en un día así.

-No es por falta de ilusión por la boda.

-¡Ya lo sé!

-Pero estaba muy nervioso en casa y necesitaba salir a tomar el aire

y a hacer algo y pensé que, trabajando,

se me pasaría el agobio, pero no has ayudado mucho.

(SE RÍE) -¿Tan nervioso estás?

-Mira, González, no sé por qué, pero peor que si me casara yo.

-Todo va a ir bien.

Alicia se lo merece y tú también. Va a ser un gran día.

Anda, ¡ven aquí!

Lo único que tienes que hacer es disfrutarlo.

-Oye, me sabe mal que no vengas y me gustaría compartirlo contigo.

Ya sabes lo pesada que se ha puesto Alicia

con hacer una celebración íntima.

Con decirte que vamos a ser la familia más cercana

y varias personas más.

Vamos, al final no seremos ni 20 en el convite.

-Que no pasa nada.

(SUSPIRA) -Y yo que siempre había soñado

con una boda por todo lo alto para mi niña y mira.

-Hola, Espe.

(LLORA) -Hola, no te había oído entrar.

-¿Estás bien?

-¿EH? ¿Yo? Sí, sí.

He entrado a por mi cargador del móvil, me lo había dejado aquí.

-Ahora lo llaman cargador del móvil, ¿no?

¿Qué es lo que te pasa?

(RECHISTA) -Nada, un bajoncillo sin importancia.

-Ya sabes que a mí me puedes contar lo que quieras, soy una tumba.

-¿Qué lo dices? ¿Porque yo soy una cotilla

y no sé guardar los secretos?

-No, no lo digo por eso, solo quiero ayudarte.

Es lo que se supone que tiene que hacer el nuevo Elías, ¿no?

El dulce y el humano

que se ha cargado al cínico oficial Guevara.

-Oye, que si te ha sentado mal lo que te he dicho antes,

perdóname, ¿eh? -No me ha sentado mal

porque tú siempre dices verdades como puños.

Y eso es lo que más me gusta de ti. -Gracias.

-Bueno, y tu generosidad,

tu simpatía, tu compañerismo...

-Bueno, vale ya, ¿eh?

Que si quieres subirme la autoestima, lo has conseguido.

-Pues yo te veo todavía un poquillo tocada.

¿Por qué no me cuentas lo que te pasa y te desahogas?

-Elías, que no, déjalo, de verdad.

-Bueno, pues

tendré que ser yo.

Siéntate.

Siéntate.

A ver, no hay que ser un adivino para saber lo que te pasa.

Tu novio se ha ido a miles de quilómetros

y ves vuestro futuro incierto, ¿eh?

-Es que lo he intentado, pero,

pero es muy difícil, Elías.

Desde que Karim me dijo que se iba,

intenté actuar de la forma más fría y racional posible,

que no se sintiera culpable

por su decisión,

que no le resultara difícil.

Pero es que, desde que se ha ido, tengo una pena aquí...

-Ya, pero ese sentimiento es normal, Espe.

Yo, sin acostarme con él, también tengo un poco de pena.

-He intentado usar la cabeza,

pensar que lo mejor para mí era no engancharme de alguien

que se iba a marchar.

Pero es que el corazón me dice lo contrario,

me dice que, quizá, debí haber actuado de otra manera,

que debí haberle pedido que se quedara conmigo.

Y ahí estoy,

en lucha entre la cabeza y el corazón.

Estoy hecha un trapo.

Yo intento por todos los medios disimular delante de la gente,

pero es que está siendo muy duro, Elías.

-Pues mira,

por eso que me cuentas yo prefiero estar solo y sin pareja.

No quiero peleas entre mi corazón y mi cabeza.

No quiero sufrir por amor.

-Nadie quiere.

-¿Qué tal, Marcelino?

Tranquilo, tranquilo, por favor,

vengo en son de paz, no,

no quiero discutir

ni busco ningún tipo de pelea contigo.

(SUSPIRA)

-¿A qué has venido, Fernando?

-Bueno,

he venido a felicitarte por la boda de Alicia, solo por eso.

-Mira, de verdad, es lo que me faltaba por oír y,

entonces, mira, no tengo tiempo para escuchar tonterías.

-Por favor, Marcelino,

lo que vengo a decirte no es ninguna tontería.

Verás, te acabo de decir que no vengo a discutir

ni quiero tocarte las narices hoy

ni esta visita tiene ningún doble sentido.

Simplemente vengo a eso,

quiero felicitarte

por la boda.

Hoy es un día muy importante para Alicia,

pero también lo es para ti

y quizá por esa vieja amistad que en su día tuvimos,

pensé que tenía que venir a decírtelo.

-Muy bien, pues ya lo has hecho.

Y ahora, si me disculpas...

-Eh, sé que no me vas a perdonar nunca

y que jamás volveremos a ser amigos, pero

de verdad, Marcelino, me gustaría que me escucharas.

-¿De verdad que todavía tienes algo que contarme?

-Sí, sí, sí.

Tengo algo que contarte, sí.

Eh...

Verás, yo,

yo quiero darte las gracias

por todo lo que habéis hecho por Alicia.

Sin duda, habéis conseguido que sea una mujer excepcional.

(SE RÍE)

No te lo he dicho nunca hasta ahora por,

no sé, supongo que por la rabia que me provocaban los celos de...

En fin, ya sabes

que a mí me hubiese gustado estar en tu lugar, pero

hoy sé que eres tú

quien tiene que estar a su lado.

-Me alegro que hayas aceptado por fin que Alicia es mi hija.

-No, Alicia es hija biológica mía

y eso ni tú ni ella ni nadie

lo va a poder cambiar nunca, Marcelino.

Pero

sí quería agradecerte todo eso que habéis hecho por ella, todo,

todo el amor, todo el cariño, todas las atenciones

que le habéis dado tanto Carmen como tú, los dos

porque sin duda habéis hecho que Alicia sea

una gran persona, una gran mujer.

-Gracias.

Y no solo por lo que has dicho,

si no por no insistir en aparecer por la boda.

Habría sido muy doloroso para todos.

-Tranquilo, tranquilo,

no tengo ninguna intención de aparecer por allí.

Eso sí, mientras se esté celebrando la ceremonia,

te aseguro que estaré brindando por vosotros

en la soledad de mi despacho.

Disfruta esa boda,

amigo.

Pasadlo bien.

Bueno, pues eso, que seáis muy felices.

¡Claro que sí! -¡Venga!

-¡Que vivan los novios!

Esto de brindar con vaso de plástico y refrescos

no es lo mejor del mundo, pero... Lo importante es el motivo.

La verdad es que estoy muy contento.

Nosotros también lo estamos de verte así.

¿Y quién te lo iba a decir a ti?

Con lo que soltaste por esa boca cuando te emparejé con Alicia.

Ya ves.

A partir de mañana, patrullarás con Alicia,

inspectora con la máxima calificación.

No tendrás queja, ¿eh?

Os complementáis bien.

Alicia aprenderá a trabajar en la calle

y tú aprenderás a trabajar en equipo.

Vamos a ver, inspectora, a ver cómo se lo explico.

¿Qué tal si no me lo explicas?

¿Qué tal si acatas mis órdenes sin rechistar

y yo me olvido de las quejas que tengo sobre ti,

que no son pocas?

(SE RÍEN)

Es que no te hizo ninguna gracia tener que patrullar con ella.

Pensaba que era una estirada y una prepotente.

Cuida esa boquita que en unas horas va a ser tu señora.

Sí, la verdad, qué equivocado estaba.

La que no se equivocó fui yo.

Ponerme con Alicia es lo mejor que me ha pasado en esta comisaría

y eso sin menospreciar a nadie, ¿eh?

Ay, que me emociono y no quiero llorar, ¿eh?

Espe, ni nosotros que llores, tenemos que estar contentos.

Estoy supersensible.

-En dos semanas lo tenemos aquí, de vuelta chinchándonos.

Es una broma, que vas a venir más calmadito.

Ahora, los primeros días no me voy a acordar de nadie.

Sobre todo cuando esté en las Canarias con las palmeras,

el solecito, la tumbona...

No te cortes y ponnos los dientes largos.

No, ahora en serio,

lo siento por no invitaros al banquete.

Bueno, hay algunas privilegiadas que van.

Pues eso díselo a mi futura esposa,

que decidió hacerlo en la intimidad y lo respeto.

Y así, de paso, te ahorras unos cubiertos y unos puros.

Y unos cuantos posados de compromiso, también.

Bueno, a ver, que quiero deciros algo.

A ver, lo primero, que,

que muchísimas gracias por aguantarme todos estos años,

que no es poco.

Lo segundo, que sois los mejores compañeros

que un policía pueda tener, eso por descontado.

Y lo tercero y lo más importante,

que os preparéis, porque después de casarme

voy a ser el triple de cabroncete.

¡Brindo por eso!

¡Vámonos! Por ti, Róber.

¡Por el cachorro!

Oye, y a trabajar que hay muchos malos que atrapar.

Venga. Venga.

¡Ay, Espe!

Hasta luego, chulo.

¡Guapo! Ah, espera.

Estoy muy orgullosa de ti.

¿Porque me caso? (SE RÍE)

Por lo bien que has madurado,

como persona y como policía.

Cuando llegaste vi que tenías muy buenas posibilidades,

pero ahora esas posibilidades se han convertido en realidad.

Muchas gracias, inspectora.

Vas a ser inspector

y sé que de los buenos.

La verdad es que sin ti, Miralles, no habría llegado donde estoy

y te lo digo en todos los aspectos.

Al principio tuve la tentación de dejar el Cuerpo

y, además, en varias ocasiones,

pero tú siempre has estado ahí, pendiente de mí,

con tu disciplina, con tus charlas, con tu regañina.

Eres la mejor jefa que uno pueda tener.

Gracias, Róber.

Y, además, tuviste la brillante idea de juntarme con Alicia,

que justo es la mujer de mi vida.

Cómo no te lo voy a agradecer, Miralles, de verdad.

¿Y qué tal si te marchas ya, eh?

No estaría bien que llegaras tarde a tu boda.

Venga, vale. Luego nos vemos, Claudia.

Luego nos vemos.

Espera un momento.

No. Venga, vamos.

Por supuesto, sí, sí.

-¿Es este papel?

-Ah, lo firmo y te lo devuelvo.

-Hombre, Jairo.

Oye, ¿hoy no se casaba tu hermano? -Sí.

-¿Qué haces aquí? Cómo no estás...?

-Que sí, hombre, enseguida me preparo.

-Hombre, que se case un hermano es algo muy especial, ¿no?

Yo no tengo hermanos, pero me lo imagino.

-Estoy muy contento por él, tío.

-Ya,

pues yo, sin embargo, te veo un poco triste.

-No estoy triste, pero también es un día de despedidas.

Estos están siendo mis últimos ejercicios aquí.

-Ah, ¿que cambias de gimnasio?

-No, no cambio de gimnasio,

cambio de ciudad, cambio de vida, Eugenio.

Mañana a estas alturas estaré en Barcelona.

-Vaya,

yo pensaba que estabas a gusto aquí.

No quiero parecer cotilla, pero no sé,

creía que estabas contento con tu trabajo.

-Estoy muy contento con mi trabajo y este barrio

es mi vida, pero todo eso se acabó.

-Ya. ¡Ah, vale!

Vale, vale, ya sé por qué te vas a Barcelona,

claro, ¿cómo no he caído antes?

Te vas por Paty.

Es que el otro día, después de hablar contigo aquí,

estuve preguntándole a Salima porque te vi de bajón

cuando me hablaste de una chica,

que habías dejado pasar la oportunidad

y ella me dijo que habías estado saliendo.

-Sí, estuve con ella.

-Pues ya está.

Claro, Paty ahora vive en Barcelona con Max, dos más dos, cuatro.

Te vas a reconquistarla, en plan Ryan Gosling.

-No, tío, que ni Ryan Gosling ni nada, tronco.

Nuestra historia terminó, no tiene que ver con que me vaya.

-Yo creo que, aunque sea por educación,

deberías decirle que vas.

¿Conoces a alguien más allí?

-No, -Pues ya está.

Seguro que te ayuda a aclimatarte los primeros días.

-Ya, ¿pero y si ella no quiere saber nada de mí?

-No lo creo,

pero vamos, solo hay una forma de averiguarlo.

Llámala.

-Hombre, perder no pierdo nada.

-Yo sí que voy a perder un buen amigo.

-¿Qué dices, tío? Si Barcelona está aquí al lado.

-Ya, Barcelona, sí, pero Guatemala, no.

-Es verdad, que vas allí con Salima. -Es unas pocas semanas.

Como mínimo, estaremos allí un año.

-Madre mía, tío. Te voy a decir una cosa, hermano.

Cuando te conocí te veía así, con esos pelos, tío,

y tan flaquillo, tan nerviosillo.

Parecías como un pollo que no quiere salir del cascarón.

Pero mírate, que si Grecia con los refugiados,

que si Guatemala...

Eres valiente, hermano, eres un tío valiente.

-En todas partes hay gente que necesita ayuda.

-Pero qué gran tipo eres, Eugenio.

-Y tú, por eso quiero que te vaya bien,

aquí, en Barcelona o donde sea.

-Muchas gracias, tío.

-Comisario, le traigo las diligencias del caso de robo de neumáticos.

Muy bien. Como Miralles no está.

Genial.

También se las he mandado por intranet.

Estupendo. Te has dado mucha prisa, ¿no?

Bueno, el mérito no ha sido mío.

No se va a creer lo que me ha pasado.

Dos de mis confites estaban compitiendo

por ver quién me daba antes el soplo.

Ha sido surrealista, pero bueno, ha surtido efecto

y la información me ha ayudado a desmantelar

esta banda de ladrones de neumáticos. Estaban aquí al lado.

¿En un taller?

Sí, bueno, no son delincuentes habituales.

Era un taller en quiebra

y pensaban sacarse algún dinero para levantar la cabeza.

Parece que está siendo un día muy tranquilo.

Sí, parece que los malos se han puesto de acuerdo

para dejar que Alicia y Róber se casen tranquilos.

Ojalá les vaya bien.

Sí, claro que les irá bien.

Se quieren, son jóvenes, tienen toda la vida por delante...

Me acuerdo perfectamente del día de mi boda.

Hacía un calor de justicia.

Era el mes de junio y yo con el traje estaba asado.

Natalia, en cambio, estaba preciosa.

Pues en mi boda caían los chuzos de punta,

pero mi exmujer, debo reconocerlo, estaba muy guapa, sí.

En fin, también quería decirle

que me alegro que esté mejor, que se haya recuperado.

Gracias, Elías.

La verdad es que sí, estoy,

estoy muy bien, ¿y sabes por qué?

Porque me he encontrado a mí mismo.

Creo que es una búsqueda que deberíamos hacer todos

en un momento dado de nuestras vidas.

Pues tiene razón, sí.

A mí me ocurrió cuando me reconcilié con mi hijo.

Por fin pude estar a gusto conmigo mismo y en paz.

En fin...

Bueno, supongo que en casa las cosas van mejor, ¿no?

Muchísimo mejor.

Natalia por fin ha aceptado la ayuda de una enfermera

y pronto se va a poder valer por sí misma.

De vez en cuando, si hace buen tiempo,

vamos a pasear y esta noche a lo mejor nos vamos al cine.

Me alegro mucho.

Acaban de confirmarme

que la semana que viene se reincorpora Nacha.

Eso es fantástico,

estoy deseando volver a patrullar con ella.

Solo te queda una semana.

Gracias, comisario.

-Mira, yo he tenido muy mala suerte en todo el tema del amor.

De verdad, no paro de meter la pata y se me da fatal.

-Paty,

¿te crees que yo soy un experto en amor?

Si tú me conoces perfectamente, yo mucho hablar, mucho fardar,

pero, a la hora de la verdad, soy un buenazo.

-Pues eso es lo que quiero,

alguien que no me haga sufrir.

-Yo lo único que quiero hacerte es feliz.

-"Jairo,

Jairo, ¿me estás escuchando?".

¡Jairo! -¿Qué? Perdona.

-Llevo un buen rato preguntándote qué quieres tomar.

-Ah, una caña.

-¿Y no quieres nada de comer? -No.

-Oye, ¿tú no tendrías que estar en una boda?

-La próxima persona que me diga eso no sé qué hago.

Me voy a preparar enseguida.

-¿Seguro que no quieres picar nada?

-Me voy a poner las botas en el banquete.

-¿Lo dices solo por la comida?

-¿Eh? No te sigo.

-No, que dicen que de una boda sale otra boda.

(SE RÍE) -Qué va, déjate.

Con que se case el Róber, los Batistas vamos cumplidos,

pero vamos, de sobra.

-Bueno, lo que tú digas.

-"¿Sí?".

-Hola, Paty, ¿qué tal? Soy Jairo.

-"Hola.

Qué, qué sorpresa.

Qué alegría escuchar tu voz, Jairo.

-A mí también.

Bueno, sorpresa no porque te estoy llamando yo,

pero me da mucha alegría escuchar tu voz.

-"Te he entendido a la primera.

¿Qué tal, que...? ¿Pasa algo?".

-Pues sí, pasa algo, pero algo bueno.

El Róber se va a casar hoy.

-"¿Qué dices? ¿En serio?

Jo, pues dale la enhorabuena de mi parte.

Bueno, y a Alicia, claro".

-Yo se la doy, no te preocupes.

¿Y tú qué tal estás? ¿Cómo te va todo?

-"Yo, bien.

Bien, todo muy bien, sí.

Oye, me mandarás fotitos y eso, ¿no?".

-Pues no va a hacer falta

porque te las puedo enseñar en persona.

Voy a estar mañana mismo en Barcelona.

-"No me lo puedo creer,

Jairo Batista tomándose vacaciones en el curro.

No te reconozco, ¿eh?".

-Bueno, no son exactamente unas vacaciones,

la verdad es que me he pensado mudarme ahí.

-"¿Cómo?".

-Mejor te lo cuento todo mañana con calma, ¿te parece?

Es que me tengo que preparar para la boda.

-"Claro, sí, sí, tranquilo.

Eh, una cosa, llámame en cuanto vengas

y no sé, te voy a buscar adonde sea, ¿vale?".

-Vale, no te preocupes, te llamaré cuando salga del autobús.

Bueno, mejor un poco antes, cuando esté llegando.

"Vale". -Vale.

-"Un beso, Jairo". -Un beso.

(RESOPLA)

-Aquí tienes.

Oye, a ti te ha pasado algo.

-A mí me ha pasado que por fin me estoy aclarando.

(SE RÍE)

-¡Pero bueno, Jairo!

-¿Qué haces ahí sentado? Yo te hacía ya en el piso.

De hecho, iba para allá. Venga, vamos.

-Qué guapa estás, mamá.

-La ocasión lo merece. Venga, vamos.

-Siéntate a tomarte una conmigo antes.

-¿Cómo quieres que me siente? ¿Estás loco?

¡Que llegaremos tarde!

Además, tenemos que pasar a recoger al Róber.

-Vale, vale, vamos.

No te preocupes, mamá, que vamos a llegar de sobra.

-¿Y esa cara de alelado que tienes?

No te habrás pasado con las cervezas.

-No, tranquila, no tiene que ver con eso.

Estoy muy contento porque es un día especial

y estoy muy feliz, mi hermano se casa,

acabo de hablar con la mujer a la que amo

y mi madre es la madre más guapa del mundo.

-Anda, anda, que eres un liante, venga.

-Venga, vamos. -"La chica que amo", dice.

-Hola.

-Qué elegante, doctor.

-Sí, tengo un compromiso ahora, enseguida.

-Parece que va a una boda.

-Voy a una boda, efectivamente,

sí, has acertado, sí.

Es una compañera de mi mujer y muy buena amiga.

Dentro de una hora es la ceremonia.

-Me alegra que en el mundo sigan pasando cosas buenas,

a pesar de gente como yo.

-No digas eso, tú solo has sido una víctima.

-No, yo soy la única responsable de lo que me ha pasado.

(RECHISTA) Fui una imbécil.

-Bueno, lo hecho, hecho está.

Ahora tienes que pensar en recuperarte.

-Me pueden caer hasta diez años de cárcel.

-No, no seas tan pesimista.

Mi mujer me ha dicho que, como mucho, son seis años

y, además, como has colaborado y es tu primer delito,

puede acabar convirtiéndose en tres años.

No es lo mismo que diez.

Puedes estar en un año y medio

fuera de la cárcel por buena conducta.

¿Eso significa que la vida se acaba?

-No. -¿Ves?

Eso es.

Eres muy joven,

te quedan muchas cosas por vivir.

El partido de tu vida no ha hecho más que empezar.

-Gracias, gracias por todo.

-Solo trato de mostrarte

que has cerrado una etapa muy dolorosa,

pero que ahora empieza una nueva que será mucho mejor.

-La verdad es que he estado pensando esta noche

y me podría haber pasado algo bastante más chungo.

-Sí, mucha gente ha muerto por hacer lo que tú hiciste.

Eso, comparado con un par de años en prisión

es mucho peor, ¿no?

-Tienes razón.

Supongo que hay que ver el lado positivo de las cosas.

-Por supuesto.

-Lo que más ilusión me hace es ver que todavía le importo a mi familia.

Mi padre al principio estaba muy enfadado conmigo,

pero mi madre le hizo recapacitar y

hace unas horas recibí de él el mejor abrazo

que una hija puede recibir de su padre.

-Me alegro, eso forma parte de la nueva etapa que vas a vivir.

-Me prometió que me iba a ayudar en todo lo que pudiese.

(RESOPLA) Y eso ha sido lo mejor de toda esta pesadilla.

-Luci,

para que no me tomes por tonto o iluso,

te tengo que decir que la cárcel es muy complicada.

Hay muchas tensiones, muchos conflictos

y muchas tentaciones.

Mírame bien,

¿me prometes que vas a ser firme?

-No se preocupe,

sé lo que tengo que hacer.

No, no voy a caer en los mismos errores.

-Me alegra oír eso.

-De hecho,

he pensado en retomar los estudios que dejé a medias.

En prisión tendré tiempo de sobra para hincar codos.

-Me alegra oír eso. (SE RÍE)

(Puerta)

-¿Se puede?

Han traído esto para ti, Luci.

-Gracias.

-Bueno, me voy que llego tarde a la boda.

Cuídate. -Hasta luego.

(LEE)

(SUSPIRA)

¡Estás guapísima, Alicia!

¿Sí?

No sé, Montse, yo me veo rara.

Pero es lo normal,

no estás acostumbrada a verte con un vestido así.

Le pasa a todas las novias.

Nunca me imaginé que este día iba a llegar.

¿Por qué no?

Róber y tú hacéis una pareja estupenda.

No, no es por Róber, es por mí, por todo lo que ha pasado.

Ha sido un año lleno de emociones en todos los sentidos.

(SUSPIRA)

Mi madre murió, a mí me tirotearon,

mi padre se casó.

Sí, ha sido un año muy intenso.

Y otras muchas cosas de las que prefiero no acordarme,

por eso me parece increíble haber llegado hasta aquí.

Pero lo has hecho sola.

No, lo he hecho gracias a vosotros,

gracias a las personas que me quieren.

¡Madre del amor hermoso!

Por favor, pero estás...

(BALBUCEA) Que, que, es que...

No tengo palabras para...

-Dice que se ve un poco rara,

pero ya le he dicho que es algo normal.

A ver, el vestido es precioso,

pero, no sé, igual debería haberme casado

con el uniforme de gala de la Policía.

Algunos compañeros lo hacen.

Ni hablar, ¿eh? Que ya he transigido mucho, hija.

A ver, tragué

con que no quisieras casarte por la iglesia, ¿eh?

Acepté que quisieras una ceremonia minúscula

con menos de 20 invitados

y, además, admití que no disfrutaras del viaje a Las Maldivas

que os regalamos,

pero que no quieras casarte de blanco,

por ahí no paso, lo siento, pero no.

(SE RÍEN)

-¿Qué pasa? ¿Qué he dicho? Estás muy gracioso

cuando te pones en plan cascarrabias.

Estás espectacular, así que no le des más vueltas.

Y ahora, vámonos, que se está agotando el tiempo.

-Tranquila, Montse,

si de eso se trata, de que la novia llegue tarde.

-No, si llegar tarde ya llegamos tarde,

la cuestión es no llegar tan tarde

que los invitados se crean que se ha arrepentido.

-Pero bueno, qué exagerada eres.

Tranquila, hija,

que Montse es muy maniática con los tiempos.

Vamos a ver, si nos vamos ahora,

vamos a estar dando vueltas por los alrededores de la finca

hasta que el novio llegue. Por favor, de verdad,

lo que menos necesito ahora es que discutáis por eso.

Papá, me da igual tener que esperar a Róber,

pero me estoy empezando a agobiar.

¿Te estás agobiando? ¿Estás mareada? -Marcelino, que la vas a agobiar más.

Por favor, vámonos ya.

Y

que sea lo que tenga que ser.

¿Qué tal? Qué guapa, ¿eh?

Muchas gracias, sí, sí.

Qué alegría. Hola.

¡Ay, madre mía! Tú no estés nervioso, ¿eh?

Es muy normal que la novia se retrase,

esto es un clásico, pasa siempre.

¿Qué te pasa? ¿No me dices nada?

A ver, mamá, no digo nada porque estoy muy nervioso.

En la vida pensaba que iba a estar tan nervioso.

¡Madre mía!

Tú piensa que estos nervios los vas a pasar una vez en la vida.

Sí, claro, eso si no sale mal.

¿Qué dices? Que no sale mal, ¿qué?

No, digo, como hoy en día todos se casan y se divorcian

de un día para otro... Anda, anda, anda.

No digas tonterías, te vas a divorciar tú.

A vosotros os va a ir fenomenal, ella es muy buena chica

y la vas a hacer muy feliz.

A ver si llega ya que me va a dar algo.

Venga. Mira Jairo, qué tranquilo está.

A ver, a ver, Jairo, hijo, por Dios.

¿Pero qué haces con el teléfono aquí, en mitad...?

¿Qué haces? -¿Qué hago con el teléfono?

-¡Es una falta de respeto!

¿Vas a estar con el telefonito jugando a los marcianos

durante la ceremonia?

-Lo voy a poner en modo silencio, una cosa para que no suene.

-No, en modo silencio, no, lo vas a apagar del todo.

-Deja que le ponga el mensaje a la Paty y lo apago.

¿Has dicho Paty?

Sí, mañana voy a verla a Barcelona. Qué bien.

A ver si el cambio de aires le espabila un poco.

Seguro que sí, ya verás.

Le va a venir genial. Además, Paty es una chica estupenda.

Anda que, desde luego...

Perdona, es que había mucho tráfico, lo siento.

Ya. ¿Qué tal todo?

Está nerviosísimo, pobrecito mío.

¡Ay, Dios! Pero es que la novia no llega.

Bueno, normal que se retrase, ¿no?

Normal que se retrase la novia, no tú,

que llegas tarde a tu boda y a la de todo el mundo.

(SE RÍE) Es la costumbre.

Costumbre te voy a dar yo a ti, la costumbre.

Estás muy guapa.

Creí que no lo ibas a decir.

Bueno, esto parece que va en serio,

ya no me puedo echar para atrás, mamá.

No, hijo, no.

¿Qué te pasa, mamá? ¿Estás llorando?

Que no, que me pongo muy nerviosa, me emociona mucho.

-¿Te vas a poner a llorar, mamá? -¡Que no! Que si no me despinto.

Se supone que hay que estar contentos.

Estoy muy contenta, ¿no voy a estar contenta? Venga.

(SUSPIRA)

(Móvil)

¿Quién será ahora? Apágalo, hombre, apágalo.

Espera, un segundo.

Por el número, parece la centralita del hospital.

Cógelo, pero no lo dejes sonar.

¿Sí? -"Antonio, perdona que le moleste".

-No te preocupes, pero dímelo rápido. Tengo poca batería.

-"Es sobre las flores". -¿Flores? ¿Qué flores?

-Las que recibí.

-¿Luci?

-Traían una tarjeta.

¿Qué pasa? Se ha muerto el teléfono.

Era Luci desde el hospital.

Me ha dicho no sé qué de unas flores. No pasa nada.

(Música de tensión)

(Música emotiva)

(Marcha nupcial)

¿Sí?

Comisario.

Qué sorpresa.

Pase y siéntese, por favor.

Espero que no haya venido a cantarme las 40 otra vez,

ya me quedó bastante claro

que tengo que colaborar con la Policía.

Sinceramente, no sé si realmente le ha quedado claro,

por eso he decidido venir a verle.

Será muy directo.

Verá, el problema de la droga está aumentando en el barrio

y es algo muy preocupante.

Estoy totalmente de acuerdo.

Ayer pillamos a una chica del barrio

que hacía de mula para unos narcos colombianos.

Casi se muere, se salvó de milagro.

Ahora está en el hospital, pero, cuando salga de allí,

irá directamente al juzgado

y el juez decretará prisión para ella.

Bueno, al menos ha conseguido salvar la vida, ¿no?

Que eso es lo que importa.

¿Y cuántas personas no pueden salvarla?

¿Y cuánta droga está empezando a entrar a nuestras calles

por culpa de esos cárteles? Sí, es realmente horrible

que esté entrando todo ese veneno en nuestro barrio

y los métodos que utilizan esa gente

cada vez son más despreciables.

¿Lo dice porque usted prefiere utilizar otros métodos?

Perdón, comisario,

¿me está acusando de algo?

Mire, lo único que quiero es hacerle ver

que la droga solo trae sufrimiento y muerte.

He visto a muchas familias en este barrio

romperse por culpa de ese veneno

y me parece que la gente que somos de bien

deberíamos hacer algo para luchar contra esta lacra,

¿no le parece?

Usted sabe que yo lo estoy haciendo, ¿no?

De hecho, financio un centro cívico que sirve, precisamente,

para ayudar a exdrogadictos a evitar la exclusión social.

Yo soy un firme defensor de la reinserción

y de las segundas oportunidades, ya lo sabe.

Me alegra oír eso.

Y también me alegra ver que está del lado bueno

después de que nos ocultara información sobre Somoza.

Bueno, sobre ese asunto...

¿Sabe? Yo también soy partidario de dar segundas oportunidades.

La vida me dio a mí una

después de dejarme sobrevivir a un ictus

y mi familia unas cuantas.

¿Sabe? En cierta forma le tengo algo de envidia.

¿Ah, sí? A mí, ¿por qué?

Pues porque usted tiene una familia

que, al menos, le apoya

y le quiere.

La mía no está muy dispuesta a darme segundas oportunidades.

Bueno, quizá debería seguir intentándolo.

Nunca hay que darse por vencido.

Es un buen consejo,

intentaré hacerle caso.

Bien, no le entretengo más.

Me alegro que esté de nuestra parte

y, por favor, recuerde todo lo que le he dicho

y no olvide nunca el bando en el que está, ¿de acuerdo?

No se preocupe, comisario.

Usted ya sabe que yo formo parte de los buenos.

Que tenga un buen día.

Pasa, Marisa, pasa.

¿Se puede saber qué es eso?

-Un hombre las ha traído.

-¿Para mí? -Sí.

-Está bien. Gracias.

(Puerta)

Una postal de Cali.

(LEE) "Ni perdonamos

ni olvidamos".

¡Maldita sea!

(Móvil)

Voy a dar lectura a los artículos del 66

al 68 del Código Civil.

-Vamos, Jairo, cógeme el teléfono de una maldita vez.

-A los cuales vosotros estaréis facultados y obligados

"una vez hayáis contraído matrimonio".

"Artículo 66",

el marido y la mujer son iguales

en derechos y obligaciones.

Artículo 67,

el marido y la mujer deben respetarse

y ayudarse mutuamente

y actuar en interés de la familia.

Los cónyuges estarán obligados a vivir juntos,

guardarse fidelidad

y socorrerse mutuamente.

Y leídos los artículos creo

que el padre de la novia quería decir unas palabras.

(SUSPIRA)

-Por Dios, estoy más nervioso de lo que pensaba.

(Risas)

Eh...

Hija, solo tú sabes

lo que nos ha costado llegar hasta aquí.

Ha sido un camino lleno de experiencias

y vivencias de todo tipo.

Ha habido desilusiones, reveses,

pero, sobre todo, ha habido amor.

Sí, amor es la palabra que me viene a la mente

cada vez que te veo.

El amor es lo que ha marcado mi relación contigo

porque eres lo que más quiero en este mundo.

A ver, yo pues siempre

que había soñado con este día,

me lo había imaginado de otra manera.

(SE RÍEN)

Pero, a pesar de que las cosas no hayan salido como yo esperaba,

ni estoy disgustado ni estoy triste ni nada por el estilo,

sino todo lo contrario.

Y esto es así porque te veo

enormemente feliz

y eso es lo que importa de verdad.

Hoy me siento el hombre más orgulloso del mundo,

la prueba viva

de que la vida, la realidad muchas veces supera

a los sueños.

(Aplausos)

¿Y ese niño? No sé, será un sobrino, digo yo.

¿Son para mí? No, son para él.

"Roberto Batista"...

-¡Ay, Róber!

¡Todos a cubierto! ¡Desalojen!

¡Desalojen!

Una ambulancia, ¡rápido!

Agente herido.

(LLORA) Aguanta, aguanta, por favor, la ambulancia ya viene.

Por favor. Me muero.

No, no, no te mueres.

Sí, lo sé. No, no te mueres, Batista.

Lo vas a hacer, lo vas a hacer, ¿vale?

Lo vas a hacer, aguanta un poco más por mí,

por favor, por favor.

Lucha, Alicia. No, no.

Sí, tus sueños. No.

Sé feliz, mi amor.

No.

¡Róber!

¡Róber, Róber!

¡Róber, por favor!

(LLORA) ¡No!

¡No!

¡No, por favor!

¡Por favor, por favor!

¡Por favor!

¡No, no, no!

¡No, no! Hija.

(GRITA) ¡No, suéltame!

(LLORA)

(GRITA)

Te confieso que, desde el tiroteo, las pocas veces que hemos hablado,

se ha mostrado muy poco comunicativa.

Inténtalo de nuevo, por favor.

Sí, no te preocupes, te lo prometo. Lo haré.

Si quieres que la muerte de tu hermano no quede en vano,

quizá debas cumplir la promesa que le hiciste

e irte a Barcelona

y empezar de cero, nadie te lo impide.

Acaban de asignarnos a un auténtico genio

para cubrir el puesto de la UIT y es definitivo.

Ya veo que los de Personal se han tomado interés.

¿Y a qué se debe?

Bueno, son órdenes de arriba.

No entienden que en todo este tiempo

no hayamos conseguido ni una pista que nos acerque al francotirador.

¿Te puedo ayudar en algo?

-No, solo estoy revisando el nivel de seguridad

de la red de la comisaría. Tranquila, soy un compañero.

Vamos, lo estoy viendo y este es el sitio ideal

para un ciberataque.

Te tengo que hacer cuatro o cinco preguntas.

Eh, ¿tú te metes mucho en redes sociales?

-Perdona, perdona.

Jairo.

Una pregunta, tú que te enteras de todo,

¿sabes algo de tienda que abren en el barrio

de verduras y frutas ecológicas o algo así?

-Ah, sí, sí, yo, sí.

Cuando llegué de Colombia me di una vuelta por el barrio

y había un local que ponía:

El color de la huerta o una cosa así.

Pregunté y me dijeron que sería una tienda

donde también se podía tomar zumos allí.

Habrá que ir a probarlos, ¿eh?

Oye, te invito yo.

Ahí te dejo, María. Gracias. -Venga.

-Hasta luego. -Qué alegría.

Como esa tienda funcione, me arruina el negocio.

-¿Pero qué dices?

-Hombre, que me ha salido competencia,

¿no lo ves?

-¿Cómo hemos llegado a esto, Claudia?

Vamos a sentarnos.

¿Pero qué formalismo es ese?

Llevamos un mes como si fuéramos compañeros de piso

¿y ahora nos tenemos que sentar para hablar?

¿Como si estuviéramos en un despacho?

¿No quieres hablar?

Estoy cansada, prefiero hacerlo sentada.

Ya empezaba a preocuparme. -Si solo he tardado diez minutos.

Hijo, perdona, me he puesto a hablar de la infancia

y se me ha pasado el tiempo volando. -¿Tu hijo?

(ASIENTE) -David.

-Vaya un hombre tan guapo.

-Muchas gracias.

-Nada, y otra cosa, Jesús,

que cuando vuelvas por aquí me tutees,

que yo pienso hacer lo mismo. -Hecho.

¿No tenéis nada?

Parece como si hubiera sido obra de un fantasma.

¡Pero tiene que haber algo, joder, algo, Claudia!

Lo que me mantiene con vida es pensar

que vais a cazar al cabrón que me quitó a Róber.

Alicia.

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Servir y proteger - Capítulo 200

15 feb 2018

Llega el día de la boda. Alicia y Rober se despide de sus compañeros. Mientras, unos misteriosos ramos de flores llegan a varias personas de Distrito Sur. Una terrible amenaza se cierne sobre la ceremonia. Ajeno a ello, Jairo se ilusiona con la idea de volver a ver a Paty.

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  1. Yeyo

    ¿Había huelga de peluqueros?. Con lo bonito que tiene Espe el pelo rizado, parece que tanto llamarla satélite ahora ¿piensa que alisándolo está mejor?. ¿Y Patty?, también pelo precioso y ¿se pone flequillo y mechas?. Tampoco entiendo que una mujer, como María, piense que está mejor con el pelo recogido que suelto. En fin... Eso de matar al personaje de Rober, me parece inadecuado e inoportuno (el apuntador teme lo peor ;) )

    13 jul 2018
  2. Mafaldavk

    Ainsssw yo por cuestiones de trabajo veo la serie online y en la muerte de Robert pensé que se le mataba por cuestiones de que al actor le hubieran salido nuevos proyectos.Al buscar informacion me informo que Noo,que al actor sumplemente se lo cargan los guionistas,y mi pregunta es?..No le habeis podido dejar en coma,? Una pequeña puerta abierra para volver a engancharle??.ESTOY CON LOS QUE DICEN QUE NO ENTIENDO SU MUERTE, y que para muchos nos hacia sacar una sonrisa....Suerte !!

    18 abr 2018
  3. Deanie

    ¿De verdad era necesario matar a Rober? es uno de los personajes más queridos de la serie y matarlo el día de su boda es cruel e innecesario. Entiendo que es una serie diaria y que los actores tendrán otros compromisos y más de uno abandonará la serie definitivamente, pero siempre se pueden buscar otras salidas. Por ejemplo, destinarlos a otra ciudad o otro país. Matando a los protagonistas lo único que consiguen es que perdamos las ganas de seguir viendo la serie.

    25 feb 2018
  4. Cristina

    Sinceramente no entiendo nada y no tiene ningun sentido la muerte de rober, pero ningun sentido esq me quede que no podía ni reaccionar cuando vi q le habian matado, se han cargado la serie en mi opinion y no la voy a ver más porq para mi rober era uno de los pilares de la serie, es un actorazo y le venía este papel a la medida, desde luego los guionistas se han lucido porq se han cargado la serie, desde luego la voy a dejar de ver. Enhorabuena a los guionistas por cagarla de esa manera y cargarse una serie que era buenísima y con un reparto espectacular, poniendo actores ahora en esta nueva temporada q sinceramente no me llaman la atencion para nada porq ni uno es conocido. Ahora entiendo porq rober mas q una celebracion en el brindis era una despedida. Que pena como se han cargado la serie.

    22 feb 2018
  5. Alicia

    La serie ya no es lo mismo,,,,,,,me había enganchado, pero ya no creo que siga, viéndola,,, ni el actor ni el personaje se lo merecían, Rober tenía mucho que dar, y él lo hacía muy bien

    19 feb 2018
  6. Neni

    Rober no merecía morir la serie no volverá a ser lo mismo.

    17 feb 2018
  7. Suchu

    Sitio la verdad no entiendo el xq fue con él. Pensé que iría Quinteros. Y con él terminaban. ..mal muy mal. Pensar que nunca me la pierdo.esto suele suceder como en todos lados..luego de un tiempo lo hacen para cambiar y renovar artistas así NOOO Saludo a la audiencia desde Argentina

    17 feb 2018
  8. Naranjas de la china

    Estoy de acuerdo con vuestros comentarios y considero que matar a Rober fue un golpe bajo porque era el alma del distrito sur y un personaje muy auténtico. Se veía venir este final desde hace días como fueron los momentos en familia, con Marcelino, protegiendo a su hermano con la muerte del hijo de Somoza y hasta despidiéndose de sus compañeros en el mismo capitulo 200 con una nostalgia que dejó patente quien se marchaba de la serie. Fue un gesto que honra a los guionistas hacia un personaje al querido por la audiencia. Ahora bien, matarlo fue un golpe bajo para dar paso a otras tramas fue un golpe bajo. Dejó a la mayoría de los espectadores tocados, entre ellos yo misma, y todo para atraer mas audiencia con historias más enrevesadas. Dejan a personajes sin ningún peso en la historia como es el ejemplo de Lola, su labor es muy valiosa pero apenas tiene protagonismo, parece que lo unico que importa es su frustrada historia amorosa con Bremon. En fin siempre se usa al amor como atracción para una serie y el mismo también se destruye para atrapar al espectador. Parece ser que nadie tiene derecho ser feliz y se ve como algo aburrido y rutinario. Un consejo: no transformen está serie como la de Acacias 38 que es un pestiño insufrible donde el malo dirige y malea a todo el mundo. Demuestren que son mucho mejor que eso.

    17 feb 2018
  9. Naranjas de la china

    Estoy totalmente de acuerdo con vuestros comentarios. Se veía venir el desenlace de Alicia y Rober desde hace un tiempo. Momentos de sinceridad en familia, con Marcelino, culpándose de la muerte del hijo de Somoza y en el mismo capitulo 200 despidiéndose de sus compañeros y mirando la rutina de la comisaría desde la más pura nostalgia y despedida. Todo esto puede ser un gesto que honra a los guionistas para dar la oportunidad a un personaje clave y el alma del distrito. Ahora bien matarlo para dar un giro inesperado (No del todo) e introducir historias que atraen al espectador es in golpe bajo de los guionistas. Estoy muy de acuerdo con los comentarios que se han hecho sobre otras series, Acacias 38 es un pestiño inaguantable que no deja de dar vueltas sobre la misma trama y asegurándose que el mal y la injusticia siempre triunfen. Aburren a las ovejas y acaban con espectadores que esperan mucho más que ver triunfar a personajes malvados. Servir y Proteger tiene personajes que apenas pintan nada como Lola por ejemplo, a pesar de que su labor sea importantísima apenas le dan protagonismo. Matar a Rober en el capítulo 200 no sólo fue un golpe del mal sobre el bien sino que deja a los espectadores tocados. Está claro que esto es televisión y no la vida misma pero no sigáis el camino de otras series matando a los personajes que más se quieren.Rober fue el alma de esa comisaría y sin él no será lo mismo.

    17 feb 2018
  10. Aurora

    Estoy muy decepcionada, Rober no merecía morir. Me estoy pensando si continuaré viendo la serie.

    17 feb 2018