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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 196 - ver ahora
Transcripción completa

y te dejará marcharte.

Necesito que escribas un buen artículo

para restituir la imagen del comisario.

Estamos hablando de un hombre

que acumula un vastísimo currículum de aciertos.

Y también algún fracaso... Todos tenemos fracasos, Martín.

Hay que reconocer que Bremón ha hecho mucho

por cambiar la imagen del barrio.

Salima y yo también nos vamos. -¿A Barcelona?

-No, a Guatemala.

-¿A Guatemala un año? Eso es muchísimo tiempo.

-No quiero estar un año separada de Eugenio.

-¿Qué haréis allí? -Voy a trabajar con mi ONG.

¿Flirting? ¿De qué me suena a mí esto?

-Es la aplicación de moda para conocer gente.

-Mira, este es mono.

-Tú haz lo que quieras, pero en estos temas

solo hay tipos solitarios y mentirosos.

-Hemos quedado en el restaurante del Gran Emperador.

Nena, ¿qué me pongo?

-¿No tienes nada especial para estas ocasiones?

-Yo no tengo estas ocasiones.

-Pues vete acostumbrando porque esto va a ser un no parar.

-Eres un bellezón, María.

Ganas mucho al natural. -Muchas Gracias.

Tú también.

-"Kabul. Policías en el corazón del barrio".

-Mañana la van a distribuir por todas las librerías de España.

-¿Te has inspirado en la comisaría? -Mucho más que eso.

Todo Distrito Sur y su gente sois mi fuente de inspiración

-Este negocio no puede quedarse en el aire.

-¿No se le pasa por la cabeza la posibilidad de decir que sí?

-Estos ponen el pie en la puerta y una vez dentro se lo llevan todo.

No pararán hasta hundirme y quedarse con todo el negocio.

Me van a destrozar.

-Mi familia no acepta un no por respuesta.

Lo considero una falta de respeto.

Ustedes lo han querido.

¡Ah, una cosa más!

La A3 va a estar muy peligrosa hoy.

Señor Quintero, ¿ya recibió mi recado?

-Sí que lo he recibido, sí.

Y te voy a decir una cosa, acepto el envite,

si queréis guerra, la vais a tener.

-"Lo único que queremos es llegar a un acuerdo".

-Verás, no sé cómo se hacen los negocios en Colombia,

pero aquí si queremos un acuerdo con alguna empresa,

no vamos quemando sus camiones.

¿Sabes algo de un camión de Transportes Quintero

que apareció quemado en una estación de servicio de la A3?

Sé lo mismo que tú,

que lo quemaron en una estación de servicio

mientras cenaba el conductor.

¿Y qué clase de negocios tiene Somoza con Quintero?

No lo sé, ¿los tiene?

¿Crees que las presiones de Somoza pueden llegar a eso?

Desde la muerte de Salva lo he tomado como algo personal,

y realizan estas acciones si no consiguen lo que quieren.

Vamos a ir a ver al hijo de Somoza,

y vamos a comprobar si se ata los machos

tan fuerte como dice.

La primera vez que oí hablar de Somoza

me dijeron que era un tipo inteligente,

Indudablemente, hablaban de tu padre y no del impresentable de su hijo.

-Este, seguramente, ni sea su hijo.

-Vamos a ver ahora quién es el payaso.

-Alicia, ¿qué quiere? -He venido a pedirle

que me deje asistir a la boda, eso es.

-¿Y tú qué le has dicho? ¿Qué quieres que le diga? Que no.

Pues si ya tienes la respuesta,

largo.

-Ya me voy.

(Música emocionante)

¿Qué pasa?

Eso digo yo, ¿qué haces aquí?

Estuve hablando con mamá y me ha estado dando la chapa,

dice que llegará un día en que ella no esté

y tengo que cuidar de ti...

Me he quedado muy preocupado.

A ver si le ha pasado algo a mamá y no lo quiere contar.

¿A ti te ha dicho algo? No. Yo qué sé.

¿Vas a estar siempre preocupado?

¿Qué te pasa? Estás muy nervioso. No pasa nada, estoy normal.

¿Me lo vas a decir o te acabaré pillando?

Eso va a ser peor.

¿Eso que tienes en la mano es sangre?

¡No es mía!

¿Es de Andrés Somoza?

¿Has matado a Andrés Somoza? ¡Rober!

Espera un momento. Escúchame.

Ha sido todo muy rápido, me estaba apuntando a la cabeza,

de pronto, han sonado las lentejas, le he golpeado en el brazo,

he cogido un cuchillo, hemos empezado a forcejear...

Yo no me lo quería cargar, ha sido un accidente.

Te lo juro.

Te lo juro, tío.

¿Me vas a detener?

Que te calles, Jairo, déjame pensar. Escúchame,

Vete de aquí.

¡Rober! No mires más ahí. Vete de aquí, tío.

Tú no has visto nada, no sabes nada, si te quedas aquí

te voy a salpicar con mi mierda y es mía.

Vete y deja que me ocupe yo.

Escucha una cosa, Jairo.

He sido yo, yo he hecho esto. ¿Cómo?

Yo he venido a esta casa,

he ido a entrar por la puerta con mis llaves,

¿vale?

De repente, me ha sorprendido Somoza por detrás

con esa pistola...

Me ha metido para adentro con la pistola

y hemos empezado a forcejear.

Lo típico, he intentado desarmarlo,

he cogido un cuchillo en un descuido,

y en el forcejeo se lo ha clavado él solo.

Su vida o la mía, legítima defensa.

Cuadra perfectamente, Jairo.

No puedes hacer eso, Rober.

No voy a consentir que te metan en la cárcel,

se lo he prometido a mamá y es lo que voy a hacer, hermano.

Tío, sé que has metido la pata, lo sé,

lo sé, pero tú una vez me echaste una mano,

y esta vez me toca a mí.

A ver cómo solucionamos esto.

¿Y cómo se te ocurrió escribir la novela?

-Hay veces que la realidad que te circunda es tan potente,

que, casi por sí misma, se convierte en ficción.

Todo esto es como si no me hubiera ocurrido,

es como si se hubiera apoderado de mí.

Pero no es la primera vez que ocurre.

Hay muchos periodistas

que novelan casos que han vivido,

incluso policías.

Cogen sus experiencias y las convierten en novelas.

Joseph Wambaugh era un policía estadounidense

que se convirtió en novelista.

Y con bastante éxito. -Ni idea de quién es.

-¿Y te ha costado mucho escribirla?

-Esa es un pregunta que ningún escritor

te va a responder con exactitud.

Lo que es traspasarlo al papel ha costado menos de un mes.

Pero es como si hubiera estado escribiéndolo durante años.

-Qué místico te estás volviendo desde que eres escritor.

-Que no, mujer, que no.

Cada rueda de prensa a la que he asistido,

cada conversación que he tenido con un policía,

las horas que he pasado en este bar observando a la gente...

Todo eso era escribir.

Era escribir.

Y cuando me senté delante de la página en blanco,

ha salido en tromba, no podía parar de teclear.

-¿Y cómo dices que se llama el bar La Parra en la novela?

-La Higuera.

-¿Cómo La Higuera? Podrías haber puesto La Parra

y nos hacías un poco de publicidad.

-Pues no. Porque es La Parra y no es La Parra.

Los personajes y hechos de la novela están inspirados en la realidad,

pero solo inspirados.

Hay parte que es verdad y parte que no.

Aunque reconozco que...

hay una línea muy fina entre la realidad y la ficción.

-Sí, sí, por lo que veo la línea...

la línea es fina fina. Hay aquí...

un comisario Remón,

una inspectora jefe Morelles,

y un Eulalio que trabaja en una ONG.

No había otro nombre más antiguo para ponerme.

Eulalio.

-Pero ¿no habrás contado todas nuestras intimidades?

-No, no, tranquila.

No hay intimidades nuestras.

Lo que yo he hecho es

novelar lo que ocurría a mi alrededor.

Eso de la inspiración de los escritores es un mito.

La inspiración no ocurre mientras observas las nubes.

Un escritor lo que hace es

retratar lo que ocurre a su alrededor.

-Ya, a mí todo eso me parece muy bonito,

pero verás cuando el comisario Bremón se entere

de que hay un comisario llamado Remón.

-Confiemos en que el comisario entienda

que mi Remón no es él.

-Solo le falta la B inicial.

-Bueno, tampoco pasaría nada.

¿No?

Pongamos que alguien identifica...

los hechos relatados en la novela con la realidad.

Siempre se llevarían una impresión muy positiva

de la comisaría de Distrito Sur.

-Mira, así termina el libro:

"Y aquí dejamos la historia mientras la vida sigue en el barrio de Kabul,

con su comisaría llena de claroscuros,

y su gente corriente con historias extraordinarias".

-Bien, ¿no?

¿Y qué hacía aquí?

Quería que convenciese a Quintero para que hiciera negocios con él.

¿Y tenías que ser tú quien lo convenciera?

Iba paso por paso.

Primero habló con Quintero,

pero Quintero pasó de él.

Luego lo intentó de todas las maneras.

Quiso sobornarme para que traicionara a don Fernando, pero me negué.

Esta gente están acostumbrados a mandar

y no les gusta que les planten cara.

Cuando me apuntó con la pistola sabía que iba a matarme.

Me alegro mucho de que te hayas defendido,

si no serías tú el que estaría ahí tirado.

Todavía estás a tiempo de irte y olvidarte de toda esta mierda.

Te casas esta misma semana, hermano.

Te he dicho que no, ¿vale?

Pero si me voy a comer este marrón quiero que seas sincero conmigo,

dime qué tratos quería hacer Somoza con Quintero.

Porque no se apunta a nadie con una pistola

por un cargamento de casas prefabricadas.

Somoza quería introducir su cocaína aquí,

por eso necesitaba la red de transportes de Quintero.

Por fin me dices la verdad.

Quintero no quería saber nada de esos asuntos,

por eso le dijo que no. Pero hay algo que no me cuadra.

Si Somoza insistió tanto a Quintero,

ya debía saber que estaba metido en el negocio del narcotráfico.

No, Rober,

te lo repito: Quintero es un simple transportista.

Claro que a él le interesaba hacer negocios con Quintero,

pero Quintero no quería saber nada de Andrés Somoza,

tráfico de drogas ni de ningún lío de esos.

Otra vez estás ocultando la verdad. Es que es lo que hay.

Andrés no aceptó la negativa,

y estaba convencido de que haciéndome daño a mí

Quintero se asustaría y cambiaría de opinión.

¿Tú nunca vas a decir nada malo de Quintero o qué?

Aunque te maten como te ha podido pasar.

Pues no, aunque me cueste la vida, aunque vaya a la cárcel.

Lo siento.

Es mi elección, es lo que he escogido.

Y ahora, tío,

vete de aquí, Rober.

Vete, esta mierda me la tengo que comer yo.

Ya te he dicho que no, yo me quedo aquí y apechugo.

Pero quiero que me hagas caso,

quiero que te alejes de Quintero, y déjame terminar...

Yo sé que Quintero se ha portado muy bien contigo,

pero si estás en esta situación es por su culpa.

Si tanto te quiere entenderá que estás en peligro

y te dejará marcharte.

Hermano, piénsalo, de verdad.

Tienes las manos llenas de sangre,

has matado a un hombre. Ya lo sé.

Te has convertido en un asesino.

Aunque no se entere nadie,

tu cabeza te lo recordará toda la vida.

Y quiero que recuerdes

que por culpa de tu amigo Quintero estás en esta situación.

Así que, vete ya, Jairo.

Hazlo por mí, por mamá y por los que te quieren.

Este hombre ha muerto en tu apartamento,

aunque yo me coma el crimen, van a ir a por ti.

Vete a Barcelona, intenta recuperar a Paty, lo que quieras,

pero te tienes que ir y olvidarte de Quintero.

Hablaré con él.

Espero que hagas algo más que hablar.

Me iré de aquí, te lo prometo.

Es lo mejor que podía oír hoy.

Ahora te voy a decir cómo vamos a hacer esto.

Al salir no pises la sangre para no dejar huellas.

Vete derecho a un lugar que te conozcan:

un bar, una discoteca o lo que sea.

Intenta entrar por la puerta de atrás,

que no sepan en qué momento has entrado.

Debe parecer que no has estado en casa en toda la noche.

No cojas el teléfono en un rato.

Y lo más importante,

vente en un par de horas,

y cuando te encuentres la casa llena de policías

te haces el sorprendido, como que no sabes nada.

Vete ya, hermano, vete.

Elías, soy Rober,

me acaba de pasar una cosa muy grave, tío.

Ven directo a casa de mi hermano. Acabo de matar a un hombre.

¿Avisas tú a Miralles?

¿Qué pasa ahora, Jairo?

Nunca había matado a nadie, Rober.

Mira, Jairo, sé que esto es muy duro,

pero sé que lo vas a conseguir, que vas a salir adelante.

Yo te voy a echar una mano.

Vete ya, anda.

Ya está, Jairo.

Venga, vete.

Montse está al caer. Me dijo que me recogería aquí

porque le pillaba de paso desde Jefatura.

Siento que te hayas encontrado aquí con Quintero.

Ha sido una situación muy violenta.

No, más lo siento yo por ti.

Pero este hombre...

parece mentira que no se dé por aludido

y siga empeñado en formar parte de nuestras vidas.

Sí.

Pero la verdad es que me ha hecho pensar.

¿Cómo?

Que si lo pienso bien,

entiendo que Quintero quiera asistir a mi boda.

A veces me pregunto si no hemos sido demasiado duros con él.

Alicia, de verdad que no te entiendo.

Quintero tiene razón al decir

que mamá le negó la posibilidad de comportarse como un padre.

Y siendo justos con él,

no ha dejado de intentar que le dé una oportunidad.

Ha pasado media vida en la cárcel, y es un delincuente.

Tú también formaste parte de determinadas actividades.

Precisamente, al servicio de Quintero

hasta que le dije basta.

Pero reconoce que fuisteis aliados.

Sí, un aliado magnífico, ya lo creo.

Un aliado que no dudó en traicionarme robándome a mi mujer.

¿Es que ya no te acuerdas? Perfectamente.

Y también recuerdo que nos ayudó a pagar el rescate de tu secuestro.

Prefiero no contestar a eso.

Papá, por favor, no te enfades. Pues deja de hablar de ese individuo.

Es que tengo que hacerlo.

Necesito apartar todo el rencor

y todo lo que me ha hecho daño en los últimos meses.

Quiero perdonar hasta lo imperdonable.

Invitar a Quintero a mi boda sería una forma de empezar de cero.

Me alegro por ti.

Y me encanta ver que todavía tienes esa capacidad de perdonar.

Se nota que eres joven.

Pero cuando llegas a mi edad,

te has gastado por el camino todo el perdón que tenías.

Y hay cosas que nunca perdonarás,

y la sola idea de pensar que voy a tener a Quintero

delante de mí en tu boda,

hace que se me revuelva el estómago.

(Puerta)

Ahora, si eso es lo que quieres, lo entenderé,

pero entonces seré yo el que no irá a tu boda.

Por favor...

Hola. -Hola.

Te espero en el coche.

Es culpa mía, la he cagado.

Lo llamaré para pedirle perdón.

Deja que pase un rato,

lo conozco muy bien, y ahora no serviría para nada.

Mejor que pase un poco de tiempo.

Tienes razón.

Ánimo.

Pues eso, Elías, esta tarde estuve hablando con mi madre,

la mujer estaba preocupada con Jairo.

Jairo se hace el tonto,

pero estamos toda la familia muy preocupados,

porque sabemos que Quintero lo puede meter en un lío.

Y con razón.

Le he dicho que no se preocupe que yo venía a hablar con él.

Yo a mi madre no le cuento nada de lo que sospechamos de Quintero,

bastante tiene ya la mujer.

Pero Somoza ha ido varias veces a presionar a Quintero.

Sé que le ha quemado un camión.

Aunque fuera solo por eso,

pensaba que mi hermano me haría caso.

¿Le avisaste antes de venir? No, hay que pillarlo de sorpresa.

Si lo llamo para decir que vengo a hablar con él

se hubiera puesto a la defensiva.

Yo he venido directamente y he entrado con mi llave.

Y, de repente,

Andrés Somoza por detrás encañonándome con su pistola.

Me ha metido adentro, tenías que haberlo visto...

Me miraba con una cara... Ese tío venía a matarme.

Y a partir de ahí la pelea, ¿no? Eso es.

¿Te importa repetirme lo de antes?

Yo iba a entrar y, de repente, Andrés Somoza

me sorprendió con su pistola en la mano.

Y suerte que sonó un petardo y lo pude desarmar,

porque se despistó. Si no, no hubiera podido.

Y, a todo esto, Jairo no está.

No lo sé, yo no he querido llamarle hasta que vinierais,

vierais las escena del crimen y levantarais el cadáver.

Me parece bien.

Ya lo llamo yo.

-¿Sabes?

Tengo la sensación de que hoy es uno de esos días...

¿Qué días?

Que sientes que es un final de etapa,

que tienes muchos frentes abiertos y de repente se cierran.

Ah, ¿sí?

Como si las aguas volvieran a su cauce

y tuviéramos, por fin, un respiro. Sobre todo tú.

No sabes lo que me alegra que dejes de ser ya

comisaria en funciones.

Pues mira, hablando de cerrar etapas,

mira lo que ha aparecido,

el mando del DVD... ¿Has escuchado lo que he dicho?

Sí, sí, yo también estoy contenta de que Bremón ha vuelto,

lo que me da miedo es que no vuelva a ser el mismo.

El mismo, el mismo, no va a llegar a ser.

Cuidar de una persona dependiente es algo muy duro.

Menos mal que se ha dado cuenta

de que ha tenido que reordenar sus prioridades.

Lo he visto de muy buen ánimo. Yo me conformo con que...

con que se recupere de todo.

Y tú,

con todo lo que ha pasado, ¿has llegado a alguna conclusión?

¿Conclusión de qué?

Por ejemplo, que serías una gran comisaria.

¡Quita, quita, por Dios!

Lo digo en serio, estoy orgulloso de ti.

Sabes cuidar de tus agentes y de tus superiores.

Porque a mí me gusta la gente.

Por eso estoy mejor de inspectora jefe que de comisaria.

Los comisarios pasan su vida apagando fuegos

que no tienen relación con la realidad de la comisaría:

que si la imagen, la burocracia,

la política, yo qué sé... Cosas así.

A mí me gusta estar al lado de mis agentes.

Viviendo con ellos la realidad de la calle.

En eso te doy la razón.

Ya.

Tú tampoco estarías cómodo en un puesto burocrático,

porque te ofrecieron uno y lo rechazaste.

No me arrepentiré nunca.

Porque a los dos nos gusta lo mismo.

Y se nos da bien lo mismo. el trato humano.

Espera...

(Teléfono)

No lo cojas. Tengo que cogerlo, lo siento.

Sí, dime, Elías.

¿Cuándo ha sucedido eso?

Vale.

Voy inmediatamente para comisaría.

Ve preparándolo todo para la declaración.

Vale, voy enseguida.

Lo siento, cariño.

Compañero,

vas a tener que venir a comisaría.

Miralles quiere hablar contigo y tenemos que tomarte declaración.

¿No hay ninguna noticia de Jairo?

¿No tienes idea de dónde puede estar? Ni idea.

Te veo muy tranquilo, ¿no? Es lo mejor en estos casos.

Pero Jairo puede estar en peligro,

si quieres avisamos a la patrulla para intentar localizarlo.

Mira, el mayor peligro que tenía Jairo

era Andrés Somoza.

Y ya no lo tiene. Ya.

Pues vamos a esperar, a ver si llama.

Es mejor no levantar la liebre en Transportes Quintero

antes de hablar con Miralles. Me parece bien.

Cuando quieras nos vamos.

¿Te importa refrescarme lo que me has contado antes?

¿Otra vez, Elías?

Yo prefiero verlo aquí que me hago mejor a la idea.

Soy así de tonto. Tú entraste primero, ¿no?

Yo entré y Andrés Somoza me sorprendió por detrás

con la pistola en la mano.

Yo no sé si me estaba esperando en el rellano

o me siguió sigilosamente. ¿Y qué más?

Me obligó a entrar.

Pero has dicho que te empujó.

Sí, pero no me tiró al suelo, no le hizo falta.

Yo, en cuanto noté la pistola en los riñones, tiré para adentro.

¿Y cómo estaba?

Estaba muy nervioso,

por eso le di conversación a ver si se relajaba,

y que me dijera qué es lo que quería.

¿Qué rollo tenía? ¿Qué decía?

Decía que cómo le iba a contar sus planes a un tombo.

Eso es lo que me dijo. "Tombo" es policía en colombiano,

lo sé porque a Nacha se le escapa de vez en cuando.

¿Y por qué no te defendiste con tu arma?

Ya te he dicho que me la quitó antes de entrar.

Ya.

¿Y después, qué pasó?

Después me dijo que me sentara en el sofá

y empezó a darme la charla

sobre la importancia del apellido Somoza en Colombia.

Y me dijo que no podía consentir que lo humillaran de esa manera.

¿A qué crees que se refería con lo de la humillación?

Hubo una vez que tuvo un altercado y lo llevé detenido.

La verdad, se puso bastante chulo, en plan:

"Tú no sabes quién soy yo..."

¿Y por eso iba a querer matarte?

Supongo que sabía que estábamos a punto de pillar sus negocios.

Miralles, primero mataron a Salva,

a su confidente, y ahora venían a por mí.

Bueno eso parece más razonable.

Yo lo que no entiendo es por qué no te disparó.

Si iba a matarte, por qué soltarte tanto rollo.

Ya te he dicho que estaba muy nervioso.

Yo creo que no tenía mucha práctica apretando el gatillo.

Parecía que tenía que envalentonarse antes de dispararme.

Como si tuviera que justificar lo que me iba a hacer.

¿Y qué pasó?

Que sonó un golpe muy fuerte en la calle,

se distrajo y yo aproveché para desarmarlo.

La pistola salió volando,

yo sabía que llevaba mi arma en su bolsillo,

por eso, vi un cuchillo de cocina encima de la mesa

y recordé que él tenía mi pistola en su bolsillo.

Entonces agarré el cuchillo y empezó el forcejeo.

Fue todo muy rápido,

en medio del forcejeo acabó con el cuchillo clavado.

Se lo clavó él como me lo pude haber clavado yo.

Y podía haber sido yo el fiambre.

¿Andrés Somoza sabía que Jairo y tú sois hermanos?

Yo creo que no, yo creo que me estaba siguiendo

y aprovechó para atacarme cuando tuvo la oportunidad.

Andrés Somoza era de boquilla

y era muy echado para adelante, pero...

El que tenía peligro era el padre.

Este era el típico niñato que quiere impresionar a su padre.

¿Por qué crees eso?

Porque una vez discutimos

y estuve tirándolo a ver por dónde me salía,

y le dije que la mejor manera de llamar la atención

no era venir a España a matar policías,

y le sentó fatal.

Me dijo que quién era yo

para decirle cómo tenía que hacer las cosas.

Yo creo que deberíamos hablar otra vez con Quintero.

¿Y eso?

No sé, pero me parece mucha casualidad

que Somoza te quiera matar a ti,

en la casa de la mano derecha de Quintero,

que todos sabemos que es tu hermano. Pues no te sigo, Elías.

¿Estás insinuando que era una trampa?

Ni yo mismo sabía que iba a ir a casa de mi hermano

hasta unas horas antes. Pues yo estoy con Elías.

Aquí hay algo que no me cuadra, no sé.

Me parece que está todo demasiado conectado.

Vamos a ver, tampoco yo sabía quién era Andrés Somoza,

y que lo iba a humillar cuando lo metí al calabozo.

Creo que ha sido una casualidad.

Lo que está claro es que Andrés Somoza venía a matarme.

Eso seguro.

Inspectora, Jairo Batista está ya en su casa.

Lo traemos para acá. Gracias.

¿Te importa dejarnos solos un momento?

¿Qué piensas?

No sé, lo que cuenta Rober coincide totalmente

con lo que dice la Científica.

¿No estaría presente

cuando Científica hizo el análisis preliminar, ¿no?

¿Por quién me tomas? Ni que fuera nuevo.

Le pedí que saliera hasta que el juez levantara el cadáver

y los lupas acabasen sus primeras valoraciones.

Bien, bien.

Yo creo que debemos hablar cuanto antes con Jairo Batista.

Pero de verdad, ¿no te importa?

-De verdad. Es la opción más lógica y también la más rápida.

-Ya, pero a ti te hacía ilusión que la boda fuera en una iglesia.

-Mira, con el disgusto que se han llevado tus padres,

si te casas en una iglesia católica les da un ataque.

-Mis padres hace tiempo que tienen claro

que yo no practico ninguna religión.

Eso sí, lo que le prometí a mi padre, y yo estoy de acuerdo,

es que si algún día tenemos hijos,

deberían conocer las dos religiones.

-Por supuesto, me parece lo más justo.

-Pero prométeme que una boda por lo civil

no te parece menos boda.

-¿Tú cómo crees que es una boda de acuerdo a nuestra biblia?

-No sé, con cura, supongo.

-No, señora, no dice nada acerca de cómo hay que celebrarlas,

y no habla de cura porque en aquellos tiempos no había.

Para Dios una boda civil es tan boda como cualquier otra:

la judía, la romana, la que sea.

Mientras fueran legales y consentidas por el resto de la comunidad,

todas eran igual de válidas. -Madre mía, cariño,

cuando hablas así me derrito.

-A ver, cuidado.

¿Estás bien? -Sí, sí.

-María, ¿estás bien?

-Sí, no pasa nada.

-Espera. A ver, déjame...

-Gracias.

-¿Bien? -Sí.

-Pero ¿qué ha pasado?

-En medio de la cena se ha empezado a poner mal, y ya ves...

-Igual ha sido una reacción alérgica por algo que has comido.

-No, no, nada de eso,

he empezado a marearme...

Fíjate que estaba sentada y perdí el suelo y todo.

Ha debido ser bajada de tensión. -O de azúcar.

Voy a prepararte un zumo de naranja con azúcar.

-No, no, no... Solo de pensar en tomar algo

se me revuelve el estómago.

-Yo quería llevarla a urgencias, pero ella ha querido venir aquí.

-Aquí es donde mejor estoy.

Solo de estar...

aquí sentadica, parece que...

que me siento más calmada.

Siento mucho haberte estropeado la noche.

-No pasa nada, mujer,

seguro que habrá muchas noches para que cenemos juntos.

-No sé yo, Alfredo,

porque todo esto ha empezado un poco raro.

Primero se te pone malo el cerdo.

Es que Alfredo tiene un cerdico vietnamita

de mascota en casa.

Y luego yo.

-Pero no compares, mujer, por favor.

-No comparo, pero me refiero que, a lo mejor...

a lo mejor es una señal.

-María, yo lo único que sé

es que me ha encantado cenar contigo esta noche.

aunque haya durado tan poco.

-Bueno, nosotros nos vamos. -¿Por qué?

-Porque es muy tarde y prácticamente tengo que estar aquí en unas horas.

-Pues tienes razón.

Que descanséis.

-Buenas noches. Encantado. -Igualmente.

Adiós, chicos. -Adiós.

-¿No quieres que me quede contigo un rato?

-No.

Lo mejor que puedo hacer es subir a acostarme,

y así descanso.

-Bueno...

En ese caso, será mejor que me vaya.

-Sí, voy a cerrar la puerta.

-Con cuidado. -No, ya estoy mejor.

-¿Sí? -Sí.

-María,

no me gustaría que te hubieras sentido incómoda

con lo que te he contado en la cena,

lo de los "swingers". -¿Lo qué?

-El intercambio de parejas.

Los clubes de los que te hablé,

lo del poliamor y todo eso.

-No, ya ni me acordaba.

-Ya, es que al principio suena un poco raro.

Y la primera vez que vas a un club de esos

hasta te sientes incómodo.

Pero luego ves que la gente que va es de lo más normal.

Sí, sí. Hay banqueros, hay panaderos, hay jueces, hay...

-No me sueltes todo el repertorio que ya...

-Pero es que yo pienso de verdad

que el amor debería compartirse de una manera mucho más natural.

-Sí, sí, yo te comprendo,

pero tengo que subir a acostarme,

tengo un barullo en la cabeza... -Ya.

Pues nada...

Hasta mañana. -Venga.

Hasta luego. -Sí.

-Hasta luego.

¡Por favor!

¡Qué palizón!

(RESOPLA)

-Esta noche a esas horas yo estaba en el cine.

¿Vas mucho al cine?

La verdad es que no soy mucho de cine.

No le voy a engañar.

Pero últimamente me he propuesto ir más.

Desde que lo dejé con...

con Paty, la hija de Max, que se fueron a Barcelona...

lo he pasado regular, y...

me ha costado mucho coger el sueño por las noches.

Me puse a salir de fiesta, pero...

no me ha ido muy bien.

Y ver películas me relaja mucho.

Ver historias de otra gente.

Y creo que no va a traer ningún problema.

Por lo pronto, es posible que hoy te haya salvado la vida.

¿Tienes alguna prueba de haber estado en el cine?

Sí.

Sabes que lo próximo que voy a hacer es ir al cine

y comprobar si esto es verdad. No hay ningún problema.

Seguro que hay mucha gente que se ha topado conmigo.

Desde el que me vendió las palomitas,

hasta el que orinó a mi lado en los servicios.

De todas formas,

¿estoy acusado de algo o no? No me ha quedado muy claro.

Si estuvieras acusado

tu hermano no te habría permitido abrir la boca

hasta que no tuvieras un abogado al lado.

No te preocupes,

solo estoy comprobando unas informaciones que tengo.

Y asegurándome de que ninguno de los estáis metidos en problemas.

¿Conocías a Andrés Somoza?

Sabía quién era. Me lo crucé un par de veces.

¿Dónde? -En mi trabajo,

él iba a reunirse con mi jefe.

¿Sabes de qué hablaron?

No.

Estoy encargado del muelle de carga y descarga,

y esa es mi tarea.

Los contratos, los números, los estrechones de manos...

Cuando se cierran las puertas del despacho del jefe...

yo no me entero de nada.

¿Y se te ocurre por qué podría estar Andrés Somoza

en la puerta de tu casa?

¿Tenía algo que hablar contigo?

Piensa un poco.

¿No se te ocurre ninguna razón por la que pudiera estar allí?

Lo único que se me ocurre

es que igual

pensaba que yo podía influir de alguna manera

en alguna decisión de don Fernando.

Lo que sí sé, porque se oía en el trabajo,

que lo que quería este tío

era tener algún tipo de negocio con mi jefe,

no sé cuál.

A lo mejor se dio cuenta

que don Fernando y yo nos tenemos cierto aprecio

y pensó que yo podía

tener mano ahí. No sé, es un suponer.

¿Y seguro que no sabes en qué consistían esos negocios

que le proponía Somoza

a don Fernando Quintero?

En concreto no,

pero somos una empresa de transporte de mercancías.

Me imagino que quería transportar algún tipo de mercancía.

Muy bien. Puedes irte.

Pero no puedes dormir en tu casa hasta que la Policía científica

no terminen de analizar la escena del crimen.

Y tú, Rober, también puedes irte,

el juez ha autorizado tu libertad provisional.

Vente conmigo a casa.

Gracias, Miralles.

Jairo,

gracias por venir.

(Puerta)

Voy.

Hola. -¿Estás bien?

-Perfectamente, ¿por qué?

-Acabo de salir de guardia y como he visto luz, no sé...

-Estaba en la cama dando vueltas y he bajado para adelantar.

¿Te pongo algo? -Sí.

Un té calentito me tomaría.

-Siéntate que recojo esto.

-¿No puedes dormir y te pones a hacer cuentas?

-Sí, hijo.

Masoquista que es una.

Unos cuentan ovejitas, yo cuento cajas de cerveza.

-Mejor que beberlas como hacía yo para conciliar el sueño.

No serán las cuentas lo que no te deja dormir, ¿no?

-No, hijo, no, a mí el dinero

no me quitaba el sueño durante la crisis, imagínate ahora.

-Tu vida de vampiresa en la red es lo que te quita el sueño.

-Un poco menos de cachondeo no estaría mal, Elías.

-¿Qué tal la cita?

-Pues mira, te lo voy a contar

con la condición de que no me digas: "Ya te lo advertí".

-Esto promete. Dale.

-La noche ha empezado muy bien,

me ha llevado a un restaurante espectacular,

el del hotel Embajador, precioso,

una cosa superpija,

una cena, todo maravilloso...

-Que me aburro. Vete al grano.

-En fin, a mitad de la cena,

se ha puesto a decirme cosas

que me han hecho sentirme bastante incómoda.

Vamos, que estoy revuelta todavía.

Así que me he hecho la mareada y me ha traído aquí.

-No te habrá faltado al respeto, ¿no?

-No, no, qué va. -¿Entonces?

-Pues me ha dicho que tiene dos novias.

-¿Dos nada menos? -Sí, a la vez.

Y que ahora son pocas,

porque en otras épocas ha tenido cuatro y cinco,

pero que se llevan todos estupendamente

y lo pasan muy bien porque siempre están probando cosas nuevas.

Lo siguiente ha sido preguntarme si yo había hecho un trío.

-Supongo que sí, como todo el mundo...

-¿Tú sí? -Que no, María, es broma.

-No, allá cada cual...

Me parece estupendo.

(Puerta)

-Ya abro yo.

-Hola. -Hola.

-¿Estás bien? -No, no estoy nada bien.

Me han atracado justo cuando iba a subir a mi coche.

-¿Te han agredido? ¿Qué se han llevado?

-La cartera, el móvil...

Iba a denunciarlo a la comisaría, pero he visto luz en el bar

y he venido.

¿Tú no te ibas a acostar?

-Sí, me he acostado,

lo que pasa que no pegaba ojo,

y he bajado para adelantar un poco de trabajo.

-Casi me alegro.

¿Te importa si llamo a un taxi desde aquí?

-No, llama, llama.

-No quiero meterme donde no me llaman,

pero deberías poner una denuncia.

Cuanto antes lo sepan las patrullas

más posibilidades hay de que cacen a los cacos.

-Sí.

-Perdona, que no nos hemos presentado bien, soy Elías Guevara,

oficial de policía.

Si quiere vamos a comisaría y cursamos una denuncia de inmediato.

-Muy bien. Gracias. -Andando.

Gracias por el té, María.

-Yo cierro.

-¿Un par de chicos con sudadera? -Sí.

-Le han dicho que sin moverse les diera la cartera y el móvil.

-Sí, eso es.

-¿Recuerdas qué aspecto tenían?

-Ha sido todo muy rápido.

Recuerdo que llevaban vaqueros y que uno era alto y delgado

y el otro era más bajito y más grueso.

-¿Recuerdas el color de pelo o de la ropa?

-Estaba todo muy oscuro.

Te mentiría. Lo veía todo oscuro, gris...

-No te preocupes, es normal en estos casos,

con los nervios no se acuerda uno de nada.

Bueno, la descripción de la cartera y el móvil ya está aquí...

-He intentado ser lo más detallista posible.

-Ya solo falta...

firmar.

Aquí. Si eres tan amable.

-Muy bien.

-Muy bien.

-¿Cuánto hace que conoces a María?

-Mucho tiempo.

Nos vemos a diario y La Parra

es casi una extensión de la comisaría.

-¿Y desde cuándo os acostáis juntos?

-¿Perdona? María y yo no nos hemos acostado nunca.

¿Qué dices? -Entonces estáis deseando hacerlo...

Créeme,

yo tengo un sexto sentido para esas cosas.

Hay detalles que no se me pueden ocultar.

-¿Qué detalles? -Pues pequeños detalles

que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente.

Digamos que tengo un don

para detectar el estallido de la libido que pone en marcha

las feromonas.

¿Tú has oído hablar de los "swingers"?

-Sí, son los tipos estos que van a cantar al karaoke, ¿no?

-No, no, esos son los "singers".

Yo te hablo de los "swingers".

Somos los que creemos en el poliamor,

los que practicamos el intercambio de parejas.

-Sí, Alfredo, algo he oído, sí.

-Pues yo soy muy aficionado a esos bares.

La verdad es que soy muy aficionado

a experimentar cosas nuevas con el amor.

-¿Con el amor? -Con el amor y el sexo.

-Si estás intentando invitarme a un bar de "swingers"

te digo que has dado con la persona equivocada.

-No te precipites porque yo ya sé

que la primera vez que a uno le hablan,

esto suena a marcianada. -Ya.

-Pero luego, cuando pruebas...

Pero si hay personas...

a las que hay que decir que, por favor, pongan el freno.

Porque se obsesionan

con todas las posibilidades amorosas que descubren.

-Se nos ha hecho tardísimo, tengo que acabar la denuncia.

¿Te importa si nos centramos en el robo?

-¿El robo? -Sí.

-Es una lástima que me han robado el teléfono,

porque si no ahora mismo

te estaría enseñando la foto de una de mis dos novias.

Porque tengo dos novias.

Supongo que María te lo ha contado, se quedó impresionada.

-Sí, me lo ha contado.

-Mercedes y Julia.

A cual más guapas, ¿eh?

El caso es que Mercedes

está obsesionada con hacer un trío

con un policía.

También podemos invitar a más personas,

no hay que ser excluyentes con estas cosas.

Oye, podíamos invitar a María.

-Oye, yo ya tengo suficiente para la denuncia,

y la patrulla ya está avisada.

Cuando tengamos algo te avisamos. ¿Vale?

-Bueno, espero no haberte importunado.

-No, no.

-Pero piénsatelo.

Venga. Adiós.

Buenas noches, señor Quintero. ¿Se puede?

Sí, claro. Pase.

Qué sorpresa, inspectora.

Está claro que se pueden pasar a cualquier hora

para terminar a uno de amargarle el día, ¿no?

¿Y por qué piensa que vengo a amargarle?

Cada vez que uno de sus hombres se pasa por aquí

es para decirme que soy sospechoso de algo

o para traerme malas noticias,

así que, vayamos al grano. Está bien.

No sé si está usted al tanto de que esta noche Andrés Somoza

ha muerto a manos de uno de nuestros policías.

En el apartamento de Jairo Batista,

su mano derecha.

¿Cómo? ¿Qué muerto?

¿Y qué hacía en el apartamento de Jairo?

No lo sé.

Pero estamos trabajando con dos hipótesis:

una que fuera detrás de nuestro hombre,

y otra, que quisiera matar a Jairo.

Supongo que cuando se refiere a su hombre

lo hace al hermano de Jairo, a Rober Batista.

¿Y cómo dice que se ha producido esa muerte?

No se lo he dicho,

y me temo que no puedo darle detalles de la investigación,

salvo que ha sido en legítima defensa.

Ya.

Entonces, dígame qué puedo hacer por usted.

Como ya le he dicho,

estamos trabajando con dos hipótesis,

y necesitamos despejar cuanto antes una de las dos.

Está claro

que Andrés Somoza iba con intenciones homicidas,

así que, dígame usted, por favor,

qué motivo se le ocurre para querer matar a Jairo.

No sé, la verdad,

y con todos mis respetos,

creo que es más lógica la otra hipótesis.

Sería más razonable pensar

que ese hombre iba detrás de Rober por ser policía.

Pero esa hipótesis tiene un problema,

es que solo un delincuente querría matar a un policía.

A ver, a ver...

¿Me está preguntando si yo creo que ese hombre es...

era un delincuente?

Porque no lo sé, sinceramente.

Se lo preguntaré de otra manera.

¿Qué negocios le propuso Andrés Somoza?

Y, por favor,

no me diga que quería transportar materiales

para construir casas prefabricadas porque no cuela.

A menos que entre las paredes de esas casas

hubiera otras sustancias ocultas.

Mire, inspectora, creo que ya se lo dije antes.

En ningún momento ese hombre me habló de drogas

ni de nada que tuviese que ver con drogas.

Lo que pasa es que, al igual que ustedes,

yo también sospeché que había algo extraño

en lo que me estaba proponiendo,

por eso no hice ningún negocio con ellos.

Vaya, vaya, vaya...

Esto sí que es nuevo. ¿Así que lo admite?

No, no, cuidado, yo no admito nada.

Lo único que admito es que yo y mi empresa

no llegamos a ningún acuerdo comercial con esa gente,

nada más.

¿Qué le dijo exactamente?

Me dijo que el precio de las tarifas de transporte

que yo le puse por delante,

si eran demasiado altas le daba igual

porque para él el dinero no era ningún problema.

Al parecer, los negocios que tenían en Latinoamérica

le daban grandes beneficios.

Y seguía insistiendo e insistiendo,

pero en todo momento le dije

que no haría ningún negocio con ellos.

¿Y cree usted que ese fue el motivo por el que quiso ir a ver a Jairo?

No lo sé.

Jairo me dijo que se le había presentado

para intentar convencerlo de que yo cambiase de opinión,

pero no consiguió nada.

No me sorprende,

ese chico más que fidelidad le tiene a usted devoción.

La misma que yo le tengo a él, y mucha confianza.

No es fácil encontrar alguien tan serio y trabajador como Jairo.

¿Y cree usted que Andrés Somoza

estaba también detrás del ataque que sufrió

uno de sus camiones en la A3?

No lo sé, no tengo ninguna prueba. Lo único que tengo son insinuaciones,

rumores... Vaguedades, al fin y al cabo.

Pues espero que sea cierto, porque de lo contrario

podríamos acusarlo de encubrimiento a un criminal.

Y no le robo más tiempo, señor Quintero.

Eso sí, le ruego que si recuerda algo más

de la conversación con el señor Somoza

levante ese teléfono y me llame.

Es verdaderamente agotador

tener que sacarle la información con fórceps.

No se preocupe, la llamaré en ese caso.

Buenas noches.

Buenas noches.

¡Vamos, Jairo, coge el maldito teléfono de una vez!

Dónde demonios estarás...

-O sea, que no solo tiene dos novias,

sino que también te ha tirado los trastos a ti.

-Me ha tirado los trastos en diferido,

en nombre de una novia suya para no sé qué lío.

-Ay, Elías, tenías razón.

Estas cosas de ligar por internet son un nido de raritos.

-Supongo que también habrá gente normal.

-Bueno, estas últimas semanas he estado yo.

-Entonces no solo hay gente normal, sino...

gente excepcional como tú.

-El caso es que a mí me ha tocado el pervertido.

Y no estoy para esto, Elías, de verdad.

-María, la verdad,

siento que te haya salido mal la cosa.

-Pues yo no,

porque me ha quedado claro que yo no necesito una relación.

Si tiene que venir que venga,

pero esto de andar de cita en cita no es para mí.

Además, las buenas relaciones surgen si tienen que surgir.

-En eso estoy totalmente de acuerdo.

-Te voy a poner otro zumo. Venga.

¿Y tú nunca has estado en un bar de esos de "swingers"?

-Yo así.

Nunca.

-Pues según cuenta Alfredo,

es entrar y ligarte a las chicas de dos en dos.

Y a los chicos.

-Pero eso del ligoteo lo tengo ya olvidado.

Yo ahora soy como un lobo solitario.

-Ni que fueras John Wayne, parece esto una película del Oeste.

En fin,

más vale estar solos que mal acompañados.

-Por los lobos solitarios.

-¿Está Alicia?

Me imagino que estará durmiendo.

Jairo, ven aquí.

¿De dónde te has sacado lo de la entrada de cine?

Lo de la entrada de cine...

Se presentó Jesucristo a verme, hermano.

Me acordé de que mamá quería ir al cine con la tía.

Me colé por la puerta de atrás, fui al baño,

pedí palomitas para asegurarme que me viera gente, ¿sabes?

Llegué al final de la peli, pero da igual.

A la salida me hice el encontradizo con mamá y con la tía.

Lo de la entrada fue lo más fácil:

el suelo estaba lleno de entradas a la salida.

Me parece bien,

pero hubiera preferido que no mezclaras a mamá en esto.

Yo también,

y por eso no la he nombrado en el interrogatorio,

pero si no están contentos con lo que pregunté en el cine,

siempre puedo acordarme

que me encontré con mi madre y con mi tía.

Me alegro de que haya salido todo bien.

¿Tú estás seguro de que todo ha salido bien?

No quiero que tengas problemas por mi culpa.

Confía en mí, deja de preocuparte.

La declaración ha ido perfectamente.

(Teléfono)

Era Quintero, ¿no?

¿Por qué no lo has cogido? Porque no.

Tengo tres llamadas perdidas suyas,

pero no estoy para hablar con él hoy.

Y menos, sabiendo que mañana me despido.

Este vez tiene que irte de Transportes Quintero.

No te queda otra. Lo sé.

Y no solo vale con irte,

debes poner tierra de por medio, irte de la ciudad.

Lo haré, Rober, lo haré.

Hermano, los Somoza son gente muy peligrosa, de verdad,

son capaces de cualquier cosa.

¿Y tú qué? Bueno, yo tengo un arma

y soy policía, tengo la ley de mi parte.

Pero no puedo estar pendiente de mí y a la vez de ti.

Lo entiendes, ¿no?

Hermano, de verdad, confía en mí.

Todo va a salir bien, ya lo verás.

No te merezco, tío.

Jairo, no digas tonterías, hermano.

Y ahora vamos a dormir, que vaya día llevamos.

Voy a preparar la habitación de invitados

y mañana le cuento todo a Alicia.

Jairo, ¿qué haces aquí?

¿Pasa algo? Pues sí que pasa,

pero estate tranquila, ¿vale?

Por favor, cuéntame qué ha pasado.

La casa de Jairo ha quedado precintada.

Ha sido el escenario de un crimen.

Pero estate tranquila que nosotros estamos bien.

He sido yo que he matado a Andrés Somoza.

¿Qué?

Pero en legítima defensa, de verdad.

Pero cómo...

Fui a ver a mi hermano

y estando en el rellano me sorprendió por detrás,

me metió pistola en mano y se lio.

Yo creo que quería ajustar cuentas conmigo

por meterlo al calabozo e investigarlo con Salva.

Pero era su vida o la mía, fue en legítima defensa.

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

¿Seguro? Seguro.

¿Y tú, Jairo, cómo estás? Yo estoy perfecto.

Yo, estaba en el cine

que me he encontrado con mi madre allí.

Y cuando he llegado a casa

estaba la Policía, el piso precintado... Vaya movida.

Venimos de comisaría, estuvimos varias horas declarando.

No me puedo creer que estés bien después de...

¿Después de haber salvado la vida?

No me quedaba otra, era él o yo. Es lo que he declarado.

Ya me lo imagino. No me refería a eso.

Lo has debido de pasar fatal.

Bueno, pero ya pasó, cariño.

¿Habéis cenado? ¿Os preparo algo?

Algo calentito nos vendría bien, la verdad.

Sentaos. Os saco algo de beber. Vale.

¿Es porque estoy yo delante o no piensas decírselo a Alicia?

No voy a decirle nada, y tú tampoco.

Si es tu decisión, a mí me parece perfecto,

lo que tú digas, pero piénsalo bien.

Es Alicia,

dentro de nada va a ser tu mujer.

No hay nada que pensar, Alicia es policía también.

Diciéndoselo la metería en un follón.

¿Tú cuando fuiste al reformatorio lo dijiste?

No. Pues lo mismo.

Vale. Hermano, de verdad,

confía en mí, todo va a salir bien. ¿Vale?

De verdad.

Que aunque no cuenta nada explícitamente

se dice que la oficial es una antigua gogó de gran talento

pero todos dudan de las razones

por las que fue ascendida por el comisario.

¿Se puede saber qué estás cotilleando?

¿Eh? Que...

No es cotilleo, comisario, es ficción pura y dura.

A ver, trae.

¿Tan horrible fue la cena? -No, la cena fue muy bien,

pero Alfredo, ahí donde lo ves tan señor,

tan galán y tan educado,

resulta que en sus relaciones personales es bastante generoso.

Vamos, que le gusta compartir.

-¿Que está casado? -No, no es eso, hija.

-¿Que tiene novia? -Novia no, novias.

En plural. -¿Es polígamo?

-Es "swinger", de los de intercambio de parejas.

-¿Pero qué me dices? Oye, que no tiene pinta.

-Para que veas.

-¿No te interesa que te presente a mi novia?

-De verdad, Alfredo.

Te pido que no insistas, ¿vale? -Ya.

Pero es que ella disfrutaría tanto,

conociéndote con...

con tu actitud policial, tu tono...

-Tendrás que elegir otro policía, yo voy de paisano.

-Pero tienes uniforme, ¿no?

¿Mi hermano se ha levantado ya?

Se ha ido hace un rato. Estaba bastante afectado.

He intentado hablar con él mientras se tomaba el café,

pero no he conseguido sacarle ni diez palabras.

Es normal, no todos los días se tiene un cadáver en el salón.

Y no todos los días se mata a alguien.

¿Por qué dices eso?

Te veo demasiado tranquilo para haber matado a un hombre.

No me preocupa una posible sanción a Batista.

Su hoja de servicios es intachable, y todo apunta que...

fue en defensa propia. Espero que Montse lo vea igual.

¿Qué pasa?

Supongo que serán los nervios de la boda.

Hace que estemos todos...

más alterados.

Tengo noticias que darte.

y es posible que te sorprenda.

Puedes abrirlo.

¿Y esto viene de...? De La Haya.

Y, sí, es lo que parece.

Yo me enteré esta mañana.

La inspectora Miralles ha estado aquí

preguntándome por las visitas de Andrés Somoza.

No me digas que no me preocupe, porque me preocupo bastante.

-Dígale lo que le dé la gana

porque Andrés ya no puede llevarle la contraria.

-¿Cómo? -Mi hermano ha cargado con el muerto,

no sé si usted lo sabe.

Lo que dice Fernando Quintero es que él se negó

en el mismo momento en que el colombiano se lo propuso.

Si nos hubiera avisado en el momento en que lo contactaron...

Hubiéramos abierto una línea de investigación

y posiblemente hubiéramos evitado una venganza.

Exactamente.

Creo que va siendo hora de que le haga una visita personal.

Ahora que los colombianos están fuera de juego,

reforzaremos la seguridad y seremos mucho más fuertes.

-No, no lo veré porque ya se ha acabado,

hoy es mi último día trabajando para usted.

¿Tú crees que debería sentirme culpable

por defenderme de Somoza?

Yo creo que no tenías más remedio que hacer lo que hiciste.

Pero también comprendo

la razón oculta por la que...

pareces más despreocupado.

Buenos días. Buenos días, Montse.

Adelante, podemos comenzar.

  • Capítulo 196

Servir y proteger - Capítulo 196

09 feb 2018

Rober va devolver a Jairo el sacrificio que hizo por él. Marcelino se enfada con Alicia por sus dudas sobre Quintero. Salima advierte a Martín de que su novela podría traerle problemas legales. Tras la cita de María con Alfredo, Elías sospecha de las intenciones de éste.

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  1. Paula

    Me parece fatal que hayan matado a Rober. Nose si seguire viendo la serie, eran mi pareja favorita. ¿Que guionista tienen?. ¿Porque no puede cuajar ninguna pareja?. No lo entiendo. ¡Quitar un personaje que gusta!!!. Estoy muy, pero muy decepcionada. Igual que con Laura, era mi favorita y la quitais. Estoy disgustada total. ¿¿¿¿

    15 feb 2018
  2. viena

    No creo que la que a la que maten sea a Alicia, se acabaría uno de los personajes principales. Más bien me da la sensación que será la manera de hacer desaparecer a Robe de la serie. Ha matado al hijo de somoza y su padre no se va a quedar con las manos quietas. Además tenemos en el avance la escena del nuevo personaje intentando besar a Alicia. Muchas personas nos hemos sentido decepcionadas porque si según viene en la revistas va a transcurir un plazo de 2 meses entre la escena de la boda o de la muerte y los nuevos capítulos y personajes, ya van a buscarle pareja. Ya sea como Rober de testigo protegido o montaje de asesinato el día de la boda, Rober ya no estará. Se acabará una de las principales parejas de la serie, junto con la de Miralles y Antonio. Jairo es de supoener que desaparezca una temporada, vuelva cuando asesinen al hermano, porque regresa Patiy será para encargarse otra vez del gimansio o para cerrarle definitvamente y que llegue al local un nuevo negocio de los que van a salir o para dar más tramas a la serie. El que desaparezca Rober no nos gusta a mucha gente, porque también trama sería como afrontan la vida ahora de casados, trabajo, convivencia y relaciones familiares, si sigue como dicen la madre de Rober. Esperemos que los guionistas se piensen la vuelta de Rober, porque según sea la continuación muchas personas no veremos la segunda temporada. Gracias y un saludo

    10 feb 2018