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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 194 - ver ahora
Transcripción completa

-Es la aplicación de moda para conocer gente.

-Mira, este es mono...

-Ya has quedado con un ligue. -Tanto como un ligue no.

Tengo una cita.

-Tú haz lo que quieras, pero en estos temas

solo hay solitarios y mentirosos.

-Usted no me conoce. -Ni tú a mí tampoco.

Verás, no acepto ni chantajes ni amenazas de nadie.

He estado en el Valentina. Adivinad a quién he visto.

¿A Andrés Somoza? El mismo.

¿Qué ha dicho? Nada relevante.

Pero decidí seguirlo. Adivinad adónde fue.

Transportes Quintero.

¿Habló con un colombiano sobre casas prefabricadas?

¿Me lo tengo que creer?

Estamos seguros de que Somoza quiere importar droga

y busca un socio. Usted tiene todas las papeletas.

(RÍE)

"Hola, Jairo. Al habla Andrés Somoza".

-¿Qué quieres? ¿Quién te ha "dao" mi número?

-"¡Tranquilo! Lo noto nervioso".

(SUSPIRA) -¿Me quieres decir para qué me has llamado?

-"Vernos y conversar de negocios. A las 16:00 en mi hotel".

-Tras del mal rollo que tuvieron ayer, ¿para qué voy?

-No interesa tener toda la información posible

sobre Somoza, saber cuáles son sus planes

y qué es lo que quiere.

-No dejaré a mi jefe por mucho que ofrezcas.

-Esta noche, cuando ponga la cabeza en la almohada,

acuérdese: los Somoza no venimos de turismo.

Si alguien traiciona nuestra mano tendida,

nos ponemos de muy mal humor.

Ha ocurrido algo. "¿Qué ha pasado?".

Es algo muy grave.

Eres la mejor policía que conozco.

Solo tú me puedes ayudar.

A Katia Vasilescu le extirparon un riñón hace dos semanas

Esa cirugía solo está justificada en caso de lesión grave o cáncer.

¿Alguna vez te habló de un problema de salud u operación?

Sí, se operó hace un par de semanas de apendicitis.

¿En qué hospital dijo que se operaba?

No era un hospital, era una clínica privada.

Clínica La Rosaleda, centro privado bastante exclusivo.

No tienen muchas camas, pero pueden realizar un amplio catálogo

de operaciones muy avanzadas.

No pretendemos que quede en libertad,

solo pedimos que hable con Jefatura y nos den más tiempo

para seguir investigando, ¡por favor!

El juez ha aprobado las escuchas al doctor Ballester.

-¿Diga? -"No me vuelvas a colgar

ni me pongas más escusas".

Tienes que hacer esta operación cuanto antes".

-No puedo hacerla. Buscad otro médico.

Lástima que le entrase un ataque de conciencia.

En unas horas le hubiéramos pillado en acción.

Creo que tengo parte de culpa de la muerte de una mujer.

Tuvimos que cambiar una operación a última hora.

Pensé que se habrían ido los de la limpieza.

Pero ella seguí y lo descubrió todo.

Yo me asusté.

Creí que me iba a chantajear, pero fue al contrario.

Pidió que le extirpara un riñón para venderlo.

¿Sabe? Se sentía engañada,

que Ivan no había cumplido con lo prometido.

Amenazó con ir a la Policía.

-Me acaba de llamar Fajardo

y me ha dado malas noticias sobre Bremón.

¿Malas noticias de qué tipo?

Ha sufrido un ictus.

Tenía muy mala pinta, no sabían si iba vivo... o muerto.

(Música emocionante)

¡Lola! ¿Se sabe algo?

Nada, todavía no ha venido nadie.

Supongo que le estarán haciendo pruebas aún.

Oye, ¿cómo has venido tan rápido, cómo te has enterado?

Me lo ha contado Espe y vine corriendo.

¿Ella cómo se ha enterado? Por Fajardo.

No sé si he hecho mal viniendo,

pero no he podido contenerme al enterarme.

Bueno, no te preocupes.

Veremos a ver qué dicen los médicos.

Se ve que no ha venido la familia todavía,

les habrán avisado de Instituciones Penitenciarias.

Si crees que mi presencia es incómoda, me voy

(Sintonía de móvil)

¿Sí?

Hola. Sí, sí, sí.

Perdona, no he visto los e-mails en dos horas.

¿Cómo?

¿Pero tan pronto?

Sinceramente, me viene muy mal.

Sí, no. No lo tenía previsto.

Sí, si le pueden dar mi plaza a otra persona...

De acuerdo. Sí, sí, lo siento. Gracias.

¿Qué pasa?

¿Eh? Eran los del curso de la UFAM.

En Sevilla.

Eso se había retrasado, ¿no? ¿Cuándo empieza?

Pasado mañana, pero mañana es la cena de recepción.

¿Les acabas de decir que no vas?

No, claro. Es que no puedo ir.

Andamos fatal en comisaría, tenemos casos muy complicados.

Lola, en comisaría siempre tenemos unos casos muy complicados.

Ya, pero no hay nadie que pueda sustituirme.

Ya buscaré a alguien.

Quiero que hagas ese curso.

Te quiero al día en los avances contra la violencia de género.

Además, te hace ilusión, ¿no?

Pues ya no me la hace.

Es por Emilio, ¿no?

(Música tensa)

Creí que lo tenías superado.

No, no. Emilio es mi amigo, no... No te confundas.

Pero eso no quita que sufra por lo que está pasando

y quiera estar a su lado.

Si estuviera en Sevilla, no estaría nada a gusto.

Da lo mismo dónde estés.

Los que le pueden ayudar son los médicos, no tú.

Además, dentro de poco se va a presentar su familia.

Su mujer, sus hijos...

Bueno... No te quiero echar.

Pero, por tu bien, es mejor que no estés presente.

Ni... ni por ti ni por Natalia ni por el mismo Emilio.

Su mujer no creo que pueda estar muchas horas.

Y dudo que quiera venir.

Eso da igual, Lola.

Lo que tienes que aprender es a tomar distancia.

Con los años me he dado cuenta que lo más importante es

saber colocarse en el lugar adecuado de la foto.

Pues no vendré al hospital.

Pero no creo que tenga cabeza para estar en Sevilla.

Ya...

Por lo que tengo entendido, al curso van a asistir

representares de unidades equivalentes de Francia,

Alemania, Inglaterra...

¿No crees que Distrito Sur merece la pena que esté representado allí?

Lola, dice mucho de ti

que renuncies a algo que te hace tanta ilusión por un amigo.

Pero no debes renunciar a tu carrera, ¿vale?

Te digo lo mismo que te diría Bremón.

Supongo.

Con que uno haya arruinado su vida ya es suficiente.

Eso es lo que no puedo soportar.

Que yo esté afianzando mi carrera mientras él

lo está pasando tan mal. ¡Lola!

No eres responsable de sus actos. Es verdad que Emilio ha tenido

muy mala suerte últimamente,

pero también ha tomado decisiones con consecuencias terribles.

Nunca te lo he dicho, inspectora, pero te admiro muchísimo.

Eres una de las mujeres más sabias que he conocido nunca.

Lola, se aprende de los errores.

De las batallas ganadas y perdidas en la vida, de eso se aprende.

Por tu bien te digo

que tomes distancia unos días de Distrito Sur, ¿vale?

¡Ve a hacer ese curso, ve a Sevilla!

Y aprovéchalo.

(Se abre la puerta)

Buenas tardes.

¿Son familia o amigas de Emilio Bremón?

Somos compañeras suyas. ¿Cómo está?

Fuera de peligro.

Gracias.

(Música emotiva)

Una agüita, preciosa.

-Pues espérate un momentico, que ahora mismo te la pongo.

Este mediodía ha sido un no parar.

-Tener faena es bueno para el negocio.

-¿Cuándo me he quejado de tener trabajo?

-¿Esa mala cara a qué viene?

-¿Cómo quieres el agua, del tiempo o fría?

-Venga, que nos conocemos. Eres la alegría de la huerta.

Esa cara es por algo.

-No quiero contártelo, no quiero que des la brasa.

-Creía que éramos amigos y teníamos confianza.

-No tengo ganas de hablar del rollo del "Flirting".

-Ya sabía que era por eso.

-Si lo sabes, déjalo estar. No hagamos leña del árbol caído.

Además, necesito hacer esto, estar concentrada.

-Está bien, está bien. Me voy.

Pero cuando he tenido problemas te he permitido ayudarme.

-Que sí, Elías.

Perdóname, cariño. Cuando estoy así, "cruzá", no rijo.

Pues nada, el ligue este del "Flirting".

Me ha "dao" calabazas.

-¡No! No me digas que te ha "plantao".

-Pues sí.

El plan era quedar esta noche para una cena

y me ha mandado un chat, que no puede.

-Mujer, a lo mejor tenía alguna reunión, no sé.

-¿Tú te crees eso? -Pues no.

-Los ligues on-line no brillan por su formalidad.

-¿Entonces para qué me engatusa?

Que si estoy loco por conocerte, eres maravillosa,

no hay otra como tú...

-En eso tiene razón. No creo que haya otra como tú ahí.

-¿Tú qué sabes si no estás en esto?

-Pues mira, por Max, que era un plasta con esto

y me enseñaba sus ofertas.

-¿Cómo ofertas?

-No me interpretes mal, las llama así la aplicación, "ofertas".

-O sea, ¿yo soy una "oferta"?

(RÍE) -Da igual.

Pero no te comas la cabeza con el Alfredo este, ¿qué más da?

Lo mismo que queda contigo, queda con 100 más.

-¿Cómo lo sabes? -Porque Max

cuando tenía un chat con una chica tenía conversaciones con siete más.

-¿De verdad? -Sí, luego se hacía un lío,

se confundía, tenía que deshacer las citas...

-Vaya un punto filipino el Max.

Si es que sois todos iguales.

-Oye, perdona,

no estoy en "Flirting" ni voy picoteando de flor en flor.

-Habría que verte, que no me fío ni de mi sombra.

-No estamos hablando de mí, hablamos de Alfredo.

¿Qué excusa te puso para no quedar?

-Eso es lo más fuerte.

-Se le ha puesto malo el cerdo. (RÍE) -¿Perdona?

-Sí, un cerdo vietnamita que tiene como mascota.

-Hay gente que tiene como mascota un cerdo vietnamita.

-¡Eso es de marcianos!

-Oye, te prometo que he visto a un artista, un actor,

que tenía un cerdo vietnamita, lo llevaba así.

No me acuerdo de la foto ni de quién...

-Los actores están locos, pero este hombre se supone

que es un hombre serio, corredor de bolsa,

un hombre formal, elegante... Vamos, con la cabeza en su sitio.

-María, estos tipos en las redes dan la mejor imagen de sí mismos

y desaparecen las deudas, los hijos, los problemas...

-Es que tendría que haberte hecho caso.

El "Flirting" no es "pa" mí.

-Pues la verdad es que no. Eres demasiado buena.

Demasiado inocente.

-¿Inocente a mi edad?

-La bondad no tiene fecha de caducidad.

-Encima estoy para caducar. Déjalo, no lo arregles.

-¿Cómo voy a decir eso yo? ¡No! Lo que quiero decir es que...

tu bondad es demasiado valiosa para que la expongas con estos.

-Muchas gracias, Elías.

Y gracias por abrirme los ojos.

(Música dramática)

(RONCA)

(SUSURRA) Emilio, ¿cómo estás?

¿Qué?

¿Qué ha pasado?

Ha sido un ictus.

Pero no te van a quedar secuelas.

Eso sí, te tienes que quedar en observación.

Tienes motivos para alegrarte.

¿De qué quieres que me alegre?

Bueno...

Con la vida que has llevado, te podía haber pasado antes

y podía haber sido mucho más grave.

Casi...

preferiría estar muerto que ir a la cárcel.

No vas a ir a la cárcel.

Nadie te va a condenar.

Ya sabemos quién mató a Katia Vasilescu.

¿Qué?

Bueno, si no cometemos ningún error

y la suerte la tenemos de nuestra parte,

es cuestión de días que lo atrapemos.

¿A quién?

Las mafias de tráfico de órganos.

Sí.

Hemos encontrado a un médico que trabajaba con ellos

y era el que les hacía las extracciones.

Y...

¿ha confesado? Sí.

Gracias a Antonio. Da la casualidad de que lo conocía

de los tiempos de la facultad.

Y también hemos conseguido

que nos ayude a tenderle una trampa al enlace de la mafia.

Escucha, Miralles...

¿tú crees que...

esa chica, Katia,

acudió a mí para que la ayudara? Bueno...

Creemos que es lo más probable, porque quería denunciarlos.

(SOLLOZA) La pobre se equivocó de policía.

No, Emilio.

Tú solo eres una víctima colateral más de esa mafia.

La estaban siguiendo,

fueron detrás de vosotros y fingieron

que tú la habías matado

aprovechando que no estabas en condiciones, solo eso.

Si no hubiera ido pasado de vueltas...

¡Emilio! Un buen policía...

¡Emilio, Emilio! ¡Escucha!

Escucha, Emilio.

No pienses más en eso, por favor.

No hagas que me arrepienta de habértelo contado.

Si el médico se entera de lo que te he dicho

y que te ha afectado, no me deja volver a entrar.

Venga.

Escucha. ¿Qué?

¿Han avisado a Natalia?

No sé, imagino que sí.

Pero...

Lola está ahí fuera. Quiere verte.

¿Lola? Sí.

Si prefieres, le digo que no puede entrar.

No, no, no.

Dile que pase. Sí.

Me he portado como un imbécil con mucha gente.

Con ella más que con nadie.

Bueno.

¿Qué haces aquí, Jairo? ¿Por qué has vuelto tan pronto?

-Le he dejado con la palabra en la boca.

-Verás, no sé si te has precipitado un poco.

Quizás deberías haberte quedado un poco más para averiguar algo

o tener información o saber qué querían, ¿no te parece?

-Sé perfectamente qué querían. Me ha sobrado un minuto.

A ver si lo adivina usted.

-Quiere que me traiciones, ¿no?

-Sí.

-Me han ofrecido una pasta para trabajar con ellos.

Han dicho que tengo que estar

del lado de los tiburones o sé qué.

-Ya, es un truco muy viejo.

Es lo primero que se tiene que hacer:

intentar destrozar una empresa desde dentro

comprando a tu mano derecha.

-Viniendo he estado pensando cuál será el próximo movimiento.

-¿Y se puede saber qué has pensado?

-Si han intentado captarme a mí,

lo pueden intentar con cualquiera de los nuestros.

No sé, algún camionero, algún hombre de confianza...

El negocio es grande.

En Algeciras hay mucho movimiento y la cabeza,

o sea, usted, está en Madrid.

Quizás Andrés Somoza se pase por allí.

-Tienes razón, hijo.

Quizás tenga que llamar a las centrales y sucursales

que tenemos, sobre todo la de Algeciras.

Hablar con los responsables y amarrarlos bien.

Quiero que aquí tengas los ojos y los oídos bien abiertos, ¿vale?

-Tengo un par de capataces "miraos", de absoluta confianza,

que me pueden ayudar a controlar a todo el mundo.

-No quiero que te fíes de nadie. Ni de esos capataces de confianza.

Si ves cualquier movimiento extraño, lo que sea,

quiero que lo digas inmediatamente.

-De acuerdo, don Fernando. Ni lo dude.

-Jairo...

empieza lo duro, ¿sabes?

Esa gente, esos malditos colombianos,

son depredadores.

Y arrasan allá por donde van.

Lo primero que van a intentar va a ser machacarme

para quedarse con este negocio y nuestro territorio.

Así que ahora más que nunca, hijo,

necesito apoyarme en ti.

-Don Fernando, usted puede contar conmigo

para lo que sea, se puede apoyar lo que necesite.

-Lo sé.

Eh... ¿sigues teniendo la pistola que te di?

-La tengo. Y cargada.

-Muy bien.

Porque a partir de ahora quiero que la lleves encima siempre.

¿Me oyes? ¡Siempre!

Y prepárate para lo peor.

Porque esta maldita guerra acaba de empezar.

(Se abre la puerta)

(Música emotiva)

-Emilio...

Entra, entra.

Gracias por estar aquí.

Qué menos. Eres mi amigo.

Me extraña que me sigas considerando tu amigo

después de todas las perrerías que te he hecho.

No exageres.

Todo ha sido culpa mía, Lola.

Tengo lo que me merezco.

No digas eso.

Ahora lo único en que lo que tienes que pensar es en tu recuperación.

Eres muy buena persona, Lola.

No sé cómo me puedes hablar así después de todo.

Todos somos humanos.

Es normal que nos equivoquemos.

Entonces yo debo ser muy, muy humano,

porque no he hecho más que meter la pata.

Déjate ayudar, Emilio.

Lo que ha pasado es un toque de atención

para que eches el freno a cosas que...

a cosas que sí puedes cambiar.

Voy a dejar las pastillas y el alcohol.

Es un buen comienzo.

Miralles me ha contado que estáis a punto de cazar

al asesino de Katia.

Eso significa que no voy a ir a prisión.

Es una excelente noticia, ¿verdad?

Gracias a vosotros.

Dale las gracias a todos los compañeros

de la comisaría cuando vayas mañana de mi parte, ¿vale?

Lo haré.

Me voy a ir.

Tu familia puede presentarse en cualquier momento.

¿Volverás a verme otro día?

Creo que no.

En tu habitación quienes deben estar son tus hijos y tu mujer.

Yo debo saber cuál es mi lugar.

(Música emotiva)

Cuídate, Emilio.

Adiós, Lola.

Adelante, señor Ballester.

Siéntese, por favor.

En el calabozo hace muchísimo frío.

¿Me podrían dar alguna manta?

Alicia, por favor, ocúpate de que Merinero se las proporcione.

¿Qué se sabe de Ivan? ¿Hay alguna pista sobre él?

Sin coincidencias en la base de Policía Nacional y Europol.

La imagen estaba demasiado pixelada.

Entonces esto va a tardar un montón, ¿no?

No se preocupe, la investigación dará sus frutos.

Pero como no queremos que sospechen,

si queremos atraparlos rápido,

tenemos que actuar antes de que pase a disposición judicial.

¿Qué piensan hacer?

Vamos a tenderles una trampa para que piquen.

Necesitamos su colaboración.

Eso le servirá para reducir su condena.

No hace falta que lo diga.

Yo quiero ayudar.

Solo me interesa impedir que sigan actuando.

Me alegra ver que lo tiene tan claro.

Alicia, por favor, explícale cómo organizaremos el operativo.

Le hemos preparado un e-mail para que se lo mande.

Échele un detalle y diga si hay un error que haga sospechar.

Se trata de hacerle creer que se arrepiente, en definitiva,

que está dispuesto a llevar a cabo la operación que le propuso.

Entiendo.

He copiado el estilo de sus e-mails anteriores..

No sé si va a picar.

A lo mejor Ivan ya tiene otro médico en mi lugar.

Esta gente tiene unos tentáculos muy largos.

Pagarán lo que sea para conseguir su objetivo.

Señor, no todos los médicos están dispuestos a hacer lo que hizo.

En cualquier caso, hay que intentarlo y rápido.

Tenemos a favor que un enfermo espera un órgano.

Sí.

A mí estos e-mails me parecen bien.

Parece que los he escrito yo.

Revíselo bien, es importante que no cometamos ningún fallo

por pequeño que sea.

Cuando reciban este e-mail

se pondrán en contacto conmigo a través del móvil.

Los mensajes de confirmación los hacen telefónicamente.

De acuerdo. En cuanto Alicia envíe el e-mail,

nos quedaremos a la espera con su móvil.

Alicia, ocúpate con Karim de todo.

Enseguida.

Inspectora, quería pedir un favor personal.

Usted me dirá.

Yo tengo un hijo de 20 años.

Está siguiendo mis pasos, está estudiando Medicina.

No porque lo haya mamado en casa, sino porque Julio

tiene auténtica vocación. Le pasa como a Antonio, su marido.

¿En qué consiste el favor?

Para él va a ser terrible cuando se entere de todo esto.

Me gustaría poder decírselo yo, poder hablar hoy con él.

Enseguida podrá hacer esa llamada.

(Música dramática)

(SOLLOZA) Él no me va a querer volver a mirar a la cara.

Y lo entiendo.

Porque no me perdonaría que dejara la Medicina por mi culpa.

Si tiene auténtica vocación, seguirá queriendo ser médico.

Véngase conmigo.

Por aquí, por favor.

Cuenta, ¿cómo está Bremón?

-Bien.

Se quedado solo en un susto.

Lo tienen en observación, ero saldrá de esta.

(SUSPIRA) -Pues ha tenido suerte, ¿eh?

Un ictus es cosa seria.

-Sí, pero se ha recuperado rápido, es buena señal.

No le quedarán secuelas.

-Cómo me alegro.

Todo lo que ha pasado últimamente habrá influido.

-Sobre todo que ha estado con un cóctel

de ansiolíticos y alcohol que lo han colapsado.

-Quién iba a pensar que algo así le podía pasar al comisario.

-A partir de ahora va a dejar esas adicciones.

-¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con él?

-Sí, le pedí a la inspectora que me dejara pasar unos minutos

antes de que llegara su familia.

-¿Sabe que va a quedar exonerado por la muerte de Katia?

-Sí, Miralles se lo ha contado.

Me ha pedido que dé las gracias a todos los agentes de comisaría

por el buen trabajo que hacen.

-Qué ganas de que todo vuelva a la normalidad.

Con la presión de Miralles, cuando vuelva el comisario

seguro que cae ella.

-Es una grandísima persona. -Ya.

-Tenemos mucha suerte de tenerla.

-Oye, ¿te has enterado de que el curso de UFAM

empieza en Sevilla pasado mañana? Lo vi en Intranet.

-Sí, me llamaron para informarme cuando estaba esperando

en el hospital para ver a Emilio.

-Supongo que vas.

-Creo que no es un buen momento, Espe.

Estoy centrada en comisaría y ves cómo vamos.

Además, tendría que estar mañana allí.

-Pues vas.

-No debería ir.

-No eres tan imprescindible.

-Gracias, también te quiero.

(RÍE) -¡Que no!

Lo digo porque nos podemos arreglar sin ti.

¿Se lo has comentado a Miralles?

(ASIENTE) -Casi me obliga a ir.

-Razón de más.

Hazle caso a la inspectora jefe y llama diciendo que vas.

(DUDA) -No sé.

-Anda, Lola. No busques excusas.

El comisario estará atendido por su familia

y tú necesitas despejar la cabeza.

-Es que no sé si me habrán guardado la plaza.

-Llama.

(Música agradable)

(ESPE RÍE)

(Música de tensión)

Tenga.

Gracias.

¿Ha podido hablar con su hijo? Sí.

Se lo he contado todo.

Como imaginaba, será difícil que me perdone.

Lo hará, es su hijo.

Además, que haya confesado y nos esté ayudando

para atrapar a esos mafiosos dice mucho de usted.

Si los atrapamos.

Creo que Ivan no volverá a llamar.

Es más, creo que no va a volver a contactar conmigo.

¿Y si sabe que me han detenido?

Tenga paciencia. ¿Sabe?

Cuando echo la vista atrás

me arrepiento de tantas cosas...

(SOLLOZA)

Me sentía tan poderoso con mi estatus social,

mi tren de vida y, de repente, de la noche a la mañana...

¡todo se me ha hundido!

(Sintonía de móvil)

¡Es Ivan! ¿Lo cojo?

Colóquelo en la mesa.

Ponga el altavoz.

(Música de tensión)

¿Diga?

-"El Torbe este ha recibido el e-mail.

¿Por qué has cambiado la idea?".

-Necesito el dinero

y quiero hacer la operación.

-"Está bien. Nos corre prisa.

La apendicitis es de riesgo".

-Estoy preparado, pero una cosa,

el donante debe pasar las pruebas de preoperatorio.

-"¿A qué hora?". -En un par de horas

en el centro de salud de El Tejo.

En el Distrito Sur.

La operación mañana, en mi clínica, como siempre.

-"¿Por qué este centro?".

(NERVIOSO) -Porque estoy dando un curso en el centro.

Y les he dicho que necesito unas extracciones hoy mismo.

(MÁS SEGURO) Son gente de confianza y, además, me deben favores.

Eh... si puede esperar a mañana, lo hacemos tranquilamente

en La Rosaleda, como siempre.

Eso sí, tenemos que retrasarlo todo un día.

-"Está bien.

Busco a la chica y vamos para allá".

-De acuerdo.

Lo ha hecho usted muy bien.

¿Y ahora qué?

Tenemos que terminar de cerrar el operativo.

Tendremos que ensayar con usted.

¿Me tendré que enfrentar a él?

No se preocupe, todo irá bien. Confíe en nosotros.

Es que estoy...

Tranquilo, todo va a ir bien, sabemos lo que hacemos.

(Música emocionante)

Socio, buenas noches.

Buen provecho.

-Muchas gracias.

Con lo grande que es el barrio y no hacemos más que encontrarnos.

-Me gusta este bar.

Parece muy... español.

-¿Hum? Un poco aburrido, ¿no?

¿No ibas a pasar la noche de marcha con chicas?

-La noche es joven.

Se pueden compatibilizar los negocios con la diversión.

Las chimbitas o las pibas, como dicen acá,

las tengo en el hotel, calentándome la cama.

¿Vamos y se las presento?

-No.

-¿Entonces qué, socio?

¿Lo deja libre el "boss" tan temprano?

(RÍE)

-Yo siempre estoy de guardia.

-Así me gusta.

Pero me da a mí que usted es un poco cagadito, ¿sí o no?

Le ofrecí que habláramos para trabajar de negocios

y enseguida le fue con el chisme a don Fernando.

(ASIENTE) -Soy muy cagadito.

¿Me dejas cenar tranquilo?

-No me está negando lo que digo, socio.

-Claro que no. Don Fernando es mi jefe,

le debo lealtad absoluta.

Claro que le conté todo lo que hablamos.

Y lo que hablemos ahora, si hablamos, se lo contaré.

-No entiendo cómo puedes rechazar una oferta millonaria.

Despreciar algo así es de necios. ¡No!

Más bien dicho, de cagaditos.

-¿Por qué no dejas de ser tan fanfarrón?

¿O por qué no buscas otro al que darle la tabarra?

-Hemos venido para quedarnos, es su última oportunidad.

O está con nosotros o contra nosotros.

-¿Por qué estaré con vosotros?

¿No te ha quedado claro que no?

-Mi familia no acepta un no por respuesta.

Lo considera una falta de respeto.

Somos gente brava, nos hemos hecho una posición

gracias a coraje y sacrificio.

-Estupendo, impresionante. ¿Me puedo terminar el sándwich?

-Mi abuelo empezó este negocio.

Mi padre lo hizo grande y yo lo heredaré.

-"Mu" bien, un pin "pa" ti.

-¿El nombre de Escobar le dice algo?

(CARRASPEA) -¿Manolo?

¿El de las canciones?

¿El de "el carro me lo robaron"? Sí me dice.

-No se lo tome a broma. -Si te gusta España,

vete acostumbrando al humor que te daña el ego.

Es una especialidad de aquí.

-Está bien.

Ustedes lo han querido.

Ah, una cosa más.

La A-3 va a estar muy peligrosa hoy día.

Ya puede ir llamando al camión de Quintero,

no sea que tenga un pequeñito percance, socio.

-¿Qué estás hablando?

(Sintonía de móvil)

Hombre, don Fernando.

¿Cómo?

Voy para allá, voy para allá enseguida.

Señor Ballester, cálmense y compórtese con naturalidad.

Estoy con usted.

¿No les parecerá raro?

Normalmente no tengo enfermeras cuando hago esto.

Busque una excusa para justificarlo.

Está bien.

Usted le tomará las constantes a la donante.

Pero déjeme hablar a mí. Bien.

Repasemos el operativo. Lo más importante es

alejar a Ivan lo máximo posible de ella,

así podré reducirlo y esposarle.

¿De acuerdo? De acuerdo. Pero, inspectora.

¿Y si la donante reacciona mal? Están muy necesitados.

No quieren problemas con la Policía.

(Sintonía de móvil)

¿Sí?

Estoy en la consulta siete.

Siéntese.

Yo les abriré la puerta.

Así podré reaccionar si Iván reacciona mal.

Ivan es peligroso.

Lo sé.

(SUSPIRA)

(Llaman a la puerta)

Tranquilo.

(Música de tensión)

Pasen, el doctor Ballester les está esperando.

¿Y esto?

-Es una enfermera de confianza.

O hacemos los análisis aquí o lo dejamos para mañana.

Así que, anda,

deja que la enfermera tome las constantes a la donante.

-¡Dame la pistola!

¡Venga!

Suelta a la chica y no te pasará nada.

¡Venga, venga!

Las manos arriba.

¡Abre la puerta!

¡No te muevas o te dejo seco!

¡Aparta! ¡Dámela!

Quedas detenido por, entre otros, tráfico de órganos.

(Sirena)

No te tendría que haber hecho caso con el "Flirting".

Lo borro pero ya.

-Algunas citas se frustran. -Sí, ¿antes de quedar?

-¡Mejor antes!

Te ahorras las expectativas, ponerte guapa, todo eso.

-¡Que no! Lo que más rabia me da es

la excusa tan idiota que me ha puesto.

Que cerdito vietnamita está malo. ¡Venga hombre!

-No me parece tan idiota.

Alucinarías con las mascotas que tiene la gente.

Tienen papagayos, monos, castores... ¡Hasta tiburones y todo!

-La gente está ida. -"Chalá".

-Que me da igual.

Seguro que no es cerdo vietnamita, sino cerdita madrileña.

-¿Perdona? -Que sí, me lo ha dicho Elías.

Esos del "Flirting" están todo el día jugando a dos barajas.

(RESOPLA) -María, por favor, ¡acabas de empezar!

No te rayes.

-No tengo edad ni tiempo para estar zascandileando

para estas cosas. -Mujer, no tires la toalla.

-Ahora que dices "toalla", tengo que poner una lavadora.

Voy al baño por las toallas.

¿Tú te quedas?

-Sí, he quedado con Karim. -Pues espérate.

(Sintonía de móvil)

-Dime, Lola. -"¿Dónde estás? ¿Te has ido?".

-No, estoy en La Parra.

-"Quería despedirme antes de ir a casa.

A las 9:00 salgo para Sevilla".

-Vale, ahora voy a la comisaría. -"Vale.

Menos mal que me animaste a llamar, casi me quedo sin plaza".

-¿Qué te tengo dicho? Que me hagas caso siempre.

-"Anda, vente".

-Venga, voy para allá.

(EMOCIONADA) -Ay, Espe.

No te lo vas a creer.

El cerdito de Alfredo se llama "George".

-¡Ah! ¡Claro, por George Clooney!

Todos saben que tenía de mascota un cerdo vietnamita.

-¿Tenía de mascota un cerdito?

Pues ahora me entero.

Ay, él también. Míralos, qué monos.

-Oye, es guapo el tal Alfredo este.

No es George Clooney, pero se parece.

-Se le parece un montón.

Me ha invitado a cenar mañana al restaurante de El gran emperador.

(SUSPIRA) -¡Qué lujo!

-Dice que para compensar el plantón de hoy.

-No habrás dicho que sí.

-No quiero parecer "lanzá", pero sí.

Para que no se echara para atrás, el restaurante tiene una pinta...

-Ay, no sé, María. Es que...

Si me pongo malpensada, me pregunto por qué al restaurante de un hotel.

-Porque es un lujazo y tiene un montón de estrellas.

-Y a habitación está a un ascensor de distancia.

-Sí que eres malpensada.

-¡Lo has dicho tú antes!

Que no tienes edad para perder el tiempo.

-Mujer, de ahí a llegar y besar el santo...

(RÍE)

-Pasa Jairo, pasa.

¿Qué te han dicho?

-El conductor era Rodríguez.

El camión estaba limpio, solo llevaba madera encima.

Está el seguro evaluando las pérdidas.

-¿Cómo nos ha podido pasar todo esto?

-El pobre Rodríguez cenaba en un área de servicio de la A-3

y, mientras, le meten fuego al camión.

-Está claro que son los colombianos.

Lo importante es saber hasta qué punto está involucrado

Rodríguez en todo esto.

-La mano en el fuego no la pongo por nadie,

pero es de los trabajadores más antiguos.

-¡Mierda!

-¿Ha hablado con la Guardia Civil? -Sí, sí.

He hablado con ellos.

Lo de siempre, la investigación sigue en curso,

pero sin testigos apunta a que ha sido un acto vandálico.

-Esta gente sabe cómo hacer daño.

Está claro que es un aviso.

Lo que no sé si contra usted o contra mí.

-Contra los dos. Se sienten heridos en su orgullo

por decirles que no y nos lo quieren hacer pagar.

-Ya...

Bueno...

No sé qué más decirle.

La compañía de seguros cubrirá todas las pérdidas, ¿no?

-Sí, sí. Por eso no te preocupes. El dinero no es ningún problema.

Lo importante es el mensaje de intimidación que han enviado.

Es solo el primer aviso.

Nos dicen que saben cuál es la ruta de los camiones

y que pueden atacarnos donde y cuando quieran.

-¿Cree que si conocen la de los limpios

conocen la de los otros?

-Es evidente, ¿no te parece?

Quieren quedarse con mis vías de entrada de mercancía en Europa.

Y una de dos:

o cedo o me destruyen.

-¿Y qué va a hacer?

¿Va a ceder?

(RÍE)

-Hacen falta muchos Somoza para intimidarme a mí.

-Como caído del cielo, el Andresito.

-Querrá saber si hemos recibido el mensaje.

Ponlo en manos libres.

-"¿Qué va, socio?".

-Dime.

-"Usted me tiene registrado en su celular".

-Hombre, pues claro.

Ya hemos iniciado una relación, socio.

-"Significa que trabajará para nosotros".

-Vete a la mierda, Andresito.

-¡Señor Quintero!

Sí recibió mi recado.

-Sí que lo he recibido, sí.

Te digo una cosa: acepto el envite. Si queréis guerra, la vais a tener.

-¿Quién está hablando de guerras?

Somos hombres de negocios, no militares.

"Solo queremos es llegar a un acuerdo".

-No sé cómo se hacen los negocios en Colombia, tú país,

pero aquí, si queremos llegar a un acuerdo,

no vamos quemando camiones.

-Mire, no somos mariquitas que nos andamos con sutilezas.

Nos atamos los machos y no nos gusta que nos desprecien.

-"Mira, niñato, escúchame en esto".

Dale este recado a tu papaíto:

cuando alguien le ladra a Fernando Quintero,

Fernando Quintero muerde.

¿Qué?

-"Mu" bien.

¿Qué? Está claro que los tiene bien puestos,

pero volverán a la carga.

-Que vuelvan, que vuelvan.

Pero nos pillarán de frente, con la cabeza bien levantada.

Porque no le tenemos miedo a nada, ¿verdad?

Si quieren pelea, tendrán pelea.

-¡Hombre!

Eso está claro.

-Yo se lo digo, cariño.

Un beso, pásatelo bien.

¿Era Olga? ¿No le has dicho que esperara?

Se lo he dicho, pero ha quedado para una "performance de cuisine"

en Montmartre, "oh là là".

Jo, me hubiera gustado hablar con ella.

Te he pasado un mensaje, pero no me has contestado.

Ya, me he dejado el teléfono en el despacho

porque estaba en interrogatorios

con el enlace de la mafia del tráfico de órganos.

Al final pudimos llevar a cabo el operativo.

¿Hablaste con la directora y te lo autorizó?

Sí, Catalina se portó fenomenal.

Hemos podido solucionarlo de forma rápida y limpia.

¿Quién es el tipo?

Pues un matón que se hace llamar Ivan.

Utiliza ese alias desde que salió de Eslovaquia.

¿Aniceto colaboró?

Sí, sin él no habríamos podido hacerlo.

Se prestó a hacer de cebo

y atraer a Ivan y la donante al centro de salud.

¿También participaste en el operativo?

Lo hicimos entre Alicia y yo. Da gusto trabajar con ella.

O sea, ese Ivan mató a la chica que apareció al lado de Bremón.

Afirmativo.

Para Bremón lo peor ha pasado. (ASIENTE)

¿Has cenado? No.

Desde mediodía no he comido nada. ¿Y tú?

Yo he picado algo mientras hacía estas albóndigas.

Todavía están calentitas.

¿Sabes lo que más rabia me da?

Que sé que este tipo es solo un eslabón de la cadena.

Ya.

Quieres decir que la mafia va a seguir actuando.

Sí, si la investigación no para.

Estos tipejos actúan por toda Europa.

Ojalá tengáis pronto resultados.

Da escalofríos pensar que compañeros de profesión

estén a merced de esos mafiosos.

Bueno, en todas las profesiones cuecen habas.

¡Hum!

Qué ricas están, ¿no?

¡Qué rabia!

Que Aniceto, mi compañero de universidad haya caído tan bajo.

Mira, si te sirve de consuelo,

parecía muy arrepentido

y ha dicho que está dispuesto a colaborar en lo necesario.

Y se ha deshecho en elogios a ti.

Si siempre ha sido muy buen tipo, pero...

La codicia pudre las mejores manzanas.

¿Qué va a pasar con él?

Ha pasado a disposición judicial.

Que colabora con nosotros le permitirá

atenuar la condena que le impongan, claro.

Bueno, anda. Termina eso y vete a descansar.

Si yo estoy baldado, no quiero imaginar cómo estás tú.

No puedo, cariño.

Quiero pasar por el hospital a ver a Bremón.

Me gustaría contarle que se ha solucionado

el caso del asesinato de Katia.

Quiero que al menos hoy duerma tranquilo.

(Música evocadora)

Hola, cariño. Hola.

Siento llegar tarde, te he dejado solo con el marrón.

¿Marrón cenar con tu padre y Montse?

Pero si estoy encantado.

Me refiero a preparar la cena y todo eso.

Pues mira, he sacado una nueva receta hoy.

Se van a decepcionar al no comer tu pollo al ajillo.

Tendrán que comer un exquisito mar y montaña.

¿Mar y montaña? ¿Eso qué es?

Había unas gambas por el congelador y te lo puedes imaginar, ¿no?

Gambas y pollo...

Mar por las gambas y montaña... Por el pollo, lo he deducido.

Recuérdame que si nos retiramos de la Policía

montemos un restaurante. Qué tonta.

(Timbre)

Abre y saco el vino.

Hola, justo acabo de llegar.

-¡Hola! -Entonces, ¿hemos llegado pronto?

Es que, eh...

He terminado antes de lo que pensaba y Montse me ha cogido...

No pasa nada.

La cena casi está. Vale.

Bueno.

-Me han avisado de jefatura que habéis resulto

de la chica rumana.

Sí. Con lo cual, Bremón queda exonerado.

Hemos detenido a un delincuente eslovaco

miembro de una red de tráfico de órganos.

Él mató a Katia.

Me han pasado el informe, conozco los detalle.

La investigación sigue abierta, tiene ramificaciones en Europa.

Lo importante es que se acaba la pesadilla para Bremón.

No pude pasar a verlo, ¿cómo está?

Bien, los médicos son optimistas. No quedarán secuelas.

También tengo que verlo.

Ya está bien de hablar de trabajo.

Por cierto, ¿dónde está mi futuro yerno?

Aquí está el cocinillas. ¿Hay hambre?

Hola, guapo.

¡Marcelino!

Toma, dale caña.

¿Nos sentamos? Muy bien.

Claro, vamos a empezar con los entrantes

y ahora saco el guiso.

¿Ha dicho Alicia que lo bordó

en un caso de tráfico de órganos?

Lo saben, pero mi padre no quiere hablar de trabajo.

¿De qué quieres hablar?

¿De qué va a ser, Rober? Vamos a ver...

(SUSPIRA) Estamos Montse y yo algo inquietos

porque estamos a una semana de la boda

y os vemos algo relajados.

¿Relajados nosotros?

Con la boda, no con el trabajo.

Al no estar Bremón, Miralles necesita una mano.

A ver, hija, pero una boda es una boda

¿Hum? Creo que necesitáis refuerzos.

Estamos dispuestos a ayudar con los preparativos.

De verdad que no hace falta. Además, tenéis mucho trabajo.

No nos queremos entrometer,

pero sí echaros una mano.

Por ejemplo, hemos traído una propuesta de viaje de novios.

-Cariño, íbamos a hablar de eso en el postre.

Hay asuntos más urgentes.

-Es para que se relajen y vean que no hay nada que temer.

¿Adónde nos proponéis ir de viaje?

A las Islas Maldivas.

-Montse ha reservado un hotel con las habitaciones

que están justo encima del mar.

Os lo agradecemos un montón, pero no asumas más gastos.

Ya pagas el convite.

Perdonad que os interrumpa, pero...

si sirve de algo, el viaje ya lo tengo mirado.

Quería regalártelo.

¡No me habías dicho nada!

Porque era una sorpresa.

¿Recuerdas que siempre digo que de niño

me hacía mucha ilusión ir a las Canarias?

Sí, me lo dijo. (RÍE)

Como no me he gastado ni un duro en venir a vivir contigo,

quería regalártelo y es lo que más me apetece.

Irme a Canarias con la mujer de mi vida.

Entonces parece que lo de las Maldivas

va a tener que esperar.

Oye, ¿no te gustaría hacer un viajecito en Semana Santa?

-Sí. ¿Por qué no?

Quiero aprovechar para decir algo, ya que en el banquete no podré.

¿Por qué no vas a poder?

Porque sabes que soy "mu cortao" y vergonzoso

y cuando esté todo el mundo no voy a poder decirlo.

Voy a aprovechar que están tu padre y Montse

para decirte que eres lo que más quiero en el mundo.

Nunca imaginé que la vida sería así de bonita a tu lado.

Te quiero con todo mi amor desde el día en que te conocí.

Espero estar contigo el resto de mi vida, por supuesto.

Muchas gracias por quererme como me quieres

y por hacerme ser mejor persona.

Y lo más importante,

por comerte mi pollo al ajillo sin rechistar.

(RÍE)

Ah, Marcelino, que sepas

que una vez que nos casemos habrá que hacerte abuelo.

¡Brindemos por ello!

Te quiero. Y yo, mi amor.

Puedes encender la luz, Claudia.

Lo siento, Emilio. Te he despertado, ¿no?

Qué va, hace cinco minutos pasó la enfermera

a tomarme las constantes y me dejó la luz apagada.

Bueno...

¿y cómo te encuentras?

Según dicen, bien.

Estoy en observación y muy, muy observado, por lo que ves.

(RÍE) Celebro que estés de tan buen humor.

¿Qué haces aquí tan tarde?

No me han dejado hablar contigo por teléfono

y no podía esperar a mañana para darte las buenas noticias.

¿Buenas noticias?

Me encantan esas dos palabras tan...

tan alejadas de mí últimamente.

Hemos detenido al asesino de Katia Vasilescu.

¿Cómo? ¿Ya lo tenéis?

Se hace llamar Ivan, es un eslovaco.

Pero su nombre real es Mirko Stefanik.

¿Cómo ha sido?

Finalmente conseguimos que el médico

que practicaba las extracciones colabore y ahí lo tienes:

detenido.

¿Pero tenéis pruebas?

Hemos cruzado sus huellas dactilares

con un par que encontró Científica en la habitación del hotel

y coinciden plenamente.

Además, al introducir esas huellas en la base de datos de Interpol,

han saltado las alarmas.

¿Por delitos parecidos?

Estaba en búsqueda y captura, pero no por tráfico de órganos,

sino por tráfico de personas y proxenetismo.

Entonces las pruebas son concluyentes.

Solo me queda darte la enhorabuena.

Bueno... No, de verdad.

No para de pensar que la comisaría funciona mucho mejor sin mí.

Se resuelven los casos rápidamente.

No digas bobadas, Emilio.

Estamos deseando que te reincorpores.

Te vamos a recibir con los brazos abiertos.

No estoy tan seguro.

Aún recuerdo la humillación de estar en el calabozo

y salir por la sala central

bajo la mirada de todos.

Eso sin contar el daño hecho a mis colaboradores,

a las personas que aprecio.

Y que te aprecian, Emilio.

Y si hablamos de Lola y de mí,

te aseguro que no vamos a dejar de apoyarte.

Pero porque sois muy buenas personas.

Bueno... No merezco que seáis mis amigas.

A ver, ¿y qué? ¿Qué tal con Natalia?

¿Ha podido venir a verte? Sí, vino con los niños.

Y no sé, quizás no esté todo perdido.

Ella ha estado algo distante, pero los niños han sido cariñosos.

Claro, ¿qué esperabas? Son tus hijos.

Con Natalia tienes que tener paciencia, dale tiempo.

Ha sufrido mucho últimamente.

Seguro que podéis recuperar puentes.

Voy a hacer todo lo que esté de mi parte.

¿Sabes, Claudia?

He estado reflexionando mucho.

Me he dado cuenta de que la he cagado.

Pero te aseguro de que voy a cambiar.

Joder, cómo he podido caer en esta espiral tan destructiva.

Bueno, ya está. Ya está.

Ya ha pasado todo.

Ahora te vas a recuperar, vas a salir de ese bache,

¿Eh? ¡Venga!

Y te dejo. (RÍE)

Te dejo, que Antonio me estará esperando.

Una pregunta, Claudia, perdona.

Y, por favor, quiero que seas muy sincera conmigo.

¿En algún momento pensaste que yo podría ser un asesino?

Nunca, Emilio.

Nunca he dudado de ti.

Tú no eres capaz de matar a nadie.

Solo eres un hombre que no supo

gestionar su vida durante un tiempo y ya está.

Pero ahora todo va a cambiar.

Y vas a volver a comisaría, que nos haces mucha falta

especialmente a mí.

Adiós, venga. Gracias, Claudia.

(Música emotiva)

Es una primera cita, simplemente es un tanteo.

-No, pero tenemos mucha conexión, nena.

Me dice unas cosas por el chat...

-Ese quiere llegar donde yo diga.

-Que no, luego está el detalle de El gran emperador, es un galán.

-¿Qué se te ha perdido por aquí? También es mi casa.

Sí. ¿Y qué quieres?

Vaya humos tienes.

No tengo humos, tengo prisa, Rober.

¿Qué sabes de un camión de Transportes Quintero

quemado en una estación de servicio de la A-3?

Necesito que escribas un buen artículo

para restituir la imagen del comisario.

Estamos hablando de un hombre

que acumula un vastísimo currículo de aciertos.

También algún fracaso. Todos tenemos fracasos, Martín.

Pero hay que reconocerle que ha hecho mucho por este barrio.

¿Crees que los narcos están con Quintero?

A tanto no llego, pero el camión que han quemado era un mensaje.

Si tienes alguna idea brillante para quitarlos de en medio,

soy todo oídos.

-La única manera de quitarnos a Andrés Somoza de encima

es que lo pillen.

O que lo pillen por el sabotaje al camión

o por la muerte de Salva y el confite.

Da igual, pero que lo pillen.

¿Entiende?

-¿A ti qué te pasa con esa carica?

-Es por Eugenio.

-¿Qué le pasa a Eugenio?

-Salima y yo también nos vamos. -¿A Barcelona?

-No, a Guatemala.

-¿Guatemala? ¿Qué se os ha perdido allí?

-Voy a trabajar con mi ONG.

-Lo intento, hija. Lo intento con toda mi alma.

Pero me he perdido los momentos más importante de tu vida

y este es el más importante de todos.

No sé qué tiene de malo que vaya a esa boda.

Si aparecieras, me sentiría muy incómoda.

Cuando viniste a pedirme el dinero del rescate

no te sentiste incómoda.

Es muy ruin que me hagas chantaje con eso.

-¿El pelo qué tal? -Me encanta?

Si Alfredo no cae rendido a tus pies, está ciego.

-Ciego no sé, pero impuntual... un rato.

¿Me habrá dejado "plantá"?

-Esta tarde pasamos al ataque.

Vamos a ir a ver al hijo de Somoza.

Vamos a comprobar si se ata los macho tan fuerte como dice.

Cuando escuché hablar de Somoza,

la primera vez me dijeron que era un tipo inteligente.

Me hablaban de tu padre, no del impresentable de su hijo.

-Seguramente ni sea su hijo.

-¡Retira eso, malparido!

-Che, che, che.

-Ya te tengo, cabrón.

Vamos a ver ahora quién es el payaso.

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Servir y proteger - Capítulo 194

07 feb 2018

Miralles y Lola temen por la vida de Bremón. Andrés Somoza ordena quemar uno de los camiones de Quintero. El doctor Ballester decide colaborar con la Policía y ayudarla a desmantelar la red de tráfico de órganos.

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