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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 190 - ver hora
Transcripción completa

-¿Qué me dices?

¡Madre mía!

-No estarás nervioso por conocer a mis padres.

-Un poco.

-Que no va a pasar nada, mis padres son gente normal.

Además, les vas a caer genial.

¿Estás bien?

Ha ocurrido algo. "¿Qué ha pasado?".

Es algo muy grave.

Eres la mejor policía que conozco.

Solo tú me puedes ayudar.

"El análisis demuestra de forma concluyente

que el disparo que causó la muerte de la mujer

de identidad desconocida"

fue hecho por la pistola encontrada en el lugar de los hechos.

Está bien, tú ganas, Bremón se queda, pero, eso sí, discreción absoluta.

No recuerdo nada de lo que pasó.

No sé si he podido hacer a esa chica algo o si...

No, no sigas.

Tú no eres capaz de hacerle daño a una mujer indefensa, Emilio.

Ojalá tengas razón.

"Soy Andrés Somoza".

-Encantado. ¿Qué puedo hacer por ti?

-"Me gustaría hablar con usted, pero no por teléfono,

prefiero que nos veamos en persona".

Vengo a proponerle que hagamos negocios juntos.

Es usted el socio perfecto

que andamos buscando para nuestra red.

-Tengo que rechazar tu oferta.

No es por nada personal, Andrés,

es, sencillamente, política de empresa.

No me gusta tener socios.

-No se preocupe por eso,

puedo llegar a ser muy persuasivo, ya lo sabe.

Confía en mí, papá. No lo voy a decepcionar.

-Quería darles esto.

Lo acabo de encontrar en el aseo de mujeres de La Parra

y creo que es de la mujer que estuvo anoche con el comisario.

El móvil está a nombre de Katia Vasilescu,

rumana, 30 años, soltera y sin hijos.

Lleva dos años viviendo en España.

La mayoría de los mensajes son promociones

y publicidad de compañías telefónicas,

pero hay varios mensajes escritos en rumano

que se han enviado a una chica que se llama Dana

y, por el tono en el que están escritos,

me atrevo a decir que es una amiga.

Karim encontró una posible dirección y vengo de allí.

Los vecinos me han confirmado que Dana vivía en ese domicilio.

Parece buena noticia.

Desgraciadamente, no he podido dar con ella,

pero me han confirmado que era su compañera de piso.

He jugado unas cuantas partidas sin mucha importancia,

me apetece subir un poco "the level".

-¿Y se puede saber por qué demonios lo haces, eh?

-Porque tengo los dedos calientes, no sé si me explico.

-Crees que estás en racha.

-No lo creo, estoy en racha.

Ayer partí la mesa, me llevé un picazo.

¿Qué pasa con mi hermano?

Pues me tiene bastante preocupado porque parece

que, últimamente, le ha entrado una afición repentina

por jugar al póker.

-Una mala noche la tiene cualquiera, el juego es así.

-Ya, "una mala noche la tiene cualquiera",

"el juego es así", "no es para tanto"...

Hermano, que he perdido todo lo que llevaba,

que le debo 5000 pavos a los organizadores de la partidita.

-Tranqui, tío, relax.

-Voy a jugar una, la última, para recuperarme y lo dejo.

-Conozco la partida perfecta para eso.

Vais a pasar los dos la noche en el calabozo.

No tengo ganas de pasar la noche en una celda.

¿Qué tal si me deja libre?

Sí, ahora mismo.

Piénselo bien,

yo creo que un oficial de policía no gana mucho dinero

y yo podría...

Como termines esa frase te voy a tener que denunciar

por intento de cohecho, ¿vale, listillo?

(Música emocionante)

(Timbre)

¡Hombre, Queco! Pasa.

-Churritos para desayunar para el marqués.

-Pero ¿ cómo que churritos?

Yo no tengo hambre de churritos, yo tengo hambre de dinero,

tengo hambre de cartas.

¿Se sabe el sitio y la hora?

-Mira, Jairo, que lo he estado pensando, tronco,

y siento haberte metido en todo esto. Me equivoqué.

-¿Cómo que te equivocaste? ¿Qué me quieres decir?

-Que pensé que podrías convertirte en un gran jugador,

parecía que tenías madera,

esos nervios de acero que hacen falta para apostar a lo grande.

-¿Y qué pasa? ¿Que ahora no lo piensas?

-No sé, tío.

Quizá no seas tan bueno como yo creía.

-Eh, Queco, Queco, venga, para el carro.

A ver si te aclaras, tronco,

porque ayer me dijiste que los fallos son normales

y que de los fallos se aprende y yo los tengo, como todo ser humano,

pero ha he aprendido y esta noche no se van a repetir,

ya lo verás.

Vamos a tomarnos un café y lo hablamos.

-Creo que lo mejor es que pares ahora, que estás a tiempo.

Ya he hablado con el organizador y no te esperan esta noche.

-¿Que has hecho qué?

-Sacarte del circuito antes de que te arrepientas de verdad.

No me lo perdonaría, Jairo.

-Queco,

Queco, esa partida es la única posibilidad

que tengo de recuperarme, tronco,

y de recuperar todo lo que he perdido

y yo te dije ayer que quería jugar,

si no recuerdo mal lo dije, ¿o no lo dije?

-Sí, sí, lo dijiste,

pero lo he estado pensando y puedes volver a perder.

-¿Para qué piensas en nada?

¿Tú desde cuándo decides por mí?

Vamos a ver, Queco,

¿por qué me has anulado la partida? -Por tu bien.

-¿Por mi bien? No necesito que pienses en mi bien,

yo lo que necesito es volver a jugar con un poquito de racha.

En eso quedamos ayer, ¿no?

¿Para qué me jodes ahora?

-¿Y estás dispuesto a arriesgarlo todo?

(SUSPIRA) -¿Es tu dinero?

¿Es tu responsabilidad? ¿Es tu vida?

-Creo que lo mejor, Jairo,

es que busques el dinero en otro sitio,

pagues lo que debes y te olvides del póker para siempre.

-No me quiero olvidar del póker, es que el póker me gusta mucho,

es que me gusta mucho apostar,

me gusta tener la sensación de poder con las cartas en la mano,

me gusta que me lata el corazón con el riesgo

y sentir que no tengo ningún problema en la cabeza.

Me gusta demasiado y no lo voy a dejar,

¿te enteras o no?

-Conozco esa sensación, pero no quiero que vuelvas a perder.

Quizá puedes pedirle el dinero a tu hermano,

a tu jefe y no te tienes que volver a sentar hoy.

-Queco, Queco,

hermano,

no va a pasar nada de eso, tío.

Lo que va a pasar es que me voy a sentar esta noche ahí

y voy a ganar.

-¿Seguro? -Seguro.

Seguro, tío.

Llámame al organizador de la partida

y consígueme la silla otra vez.

-Como quieras, tronco. Venga, te acepto ese café.

-Bien, bien.

-Oficial.

¿Tú no deberías de estar en el calabozo?

Ya le dije que no tenía ningunas ganas

de pasar la noche metido en ese agujero.

Apenas había empezado a gozar de la ciudad.

Ya veo que tampoco ha gozado de nuestras instalaciones.

No hay nada como tener platica

para que un abogado lo saque a uno rapidico de cualquier pedo.

No, si ya veo que, para ser tan arrogante,

hay que tener dinero, pero que para ti tu dinero.

Si no te importa, tengo trabajo.

Yo también me alegro de verle,

oficial Batista.

Es ese su nombre, ¿es cierto?

Sí, señor, Roberto Batista.

¿Quiere saber también mi número de placa?

No, de momento me vale con el nombre.

Es importante que uno sepa con quién está tratando,

especialmente si piensa buscarle las cosquillas.

Mira, no sé de qué me estás hablando,

pero si tienes algún problema con tu detención,

entras dentro y me denuncias

y, si no, te callas la boca.

Relájese, hombre, no pretendía faltarle.

¿No me diga que sigue enfadado

porque anoche lo comparé con un jugador de fútbol?

De eso ya ni me acuerdo.

Bueno, pues ya lo dejo hacer su trabajo,

aunque sí me gustaría una disculpa.

¿Cómo? ¿Me estás pidiendo que me disculpe contigo

por meterte al calabozo? Claro, hermano.

No soy un pendejo

al que se pueda detener por las buenas

y tratarlo como si fuese un "piró".

Mira, te voy a decir algo, no sé si serás un pendejo,

pero esto es España,

si te buscas líos en una discoteca, acabas detenido,

así que si vas a salir hoy, ándate con ojo.

En Cali, ningún policía malparido

se iba a atrever a joderle la fiesta a Andrés Somoza,

eso téngalo por seguro.

Mi familia es una de las más importantes

de todo Sudamérica, huevón.

En Colombia somos una institución.

Mi papá es más influyente que el mismísimo presidente.

Pues si tanto quieres a tu papito,

te coges y sales disparado a tu país con él otra vez.

Y te voy a decir algo, aquí tu apellido no vale.

De momento, pero estaría bien que recordara el nombre

de los Somoza porque yo no me voy a olvidar del suyo,

Batista.

Roberto Batista.

¿Me ha llamado, don Fernando?

-Sí, pasa, Jairo, pasa.

¿Ha salido ya el camión para Marsella?

-El de Marsella, sí, acaba de salir.

-¿Y se puede saber por qué ha salido a estas horas?

¿Por qué ha salido con retraso?

-Nos hemos retrasado un poco con la carga.

Cosas de seguridad.

-Ya, cosas de seguridad.

¿Algo de lo que me tenga que preocupar?

-No, no, para nada. Rutina, ya sabe.

-Rutina.

Verás, hijo,

no es eso lo que me han dicho.

Me han dicho que si ese camión ha salido con retraso

es porque tú has llegado tarde.

-No me pasa una, ¿eh?

-No puedo pasarte ni una.

Estoy arriesgando mucho confiando en ti.

-Tiene razón,

he llegado tarde, me he retrasado unos minutos

porque el teléfono se me ha quedado sin batería...

-¡Vamos, hombre! ¡Ya eres mayorcito

como para soltarme ahora excusas de patio de colegio, Jairo!

¿Te tengo que recordar que tienes que ser responsable

y cumplir con tu trabajo?

¿Te queda claro que tienes que hacerlo?

-Sí, me queda muy claro, estamos de acuerdo en todo,

incluido lo de que ya soy mayorcito. -¿A qué viene ese tono conmigo?

-Si me vas a tratar como un niñato,

prefiero hacerlo a la cara.

-¿De qué me estás hablando?

-De que fue a ver a mi hermano

para advertirle de que estoy jugando al póker, don Fernando.

Y luego lo tuve que aguantar previniéndome

de que jugar era peligroso y no sé qué.

Pero ya le dije que es mi dinero y mi tiempo

y hago lo que me da la gana, que es lo que le dijo usted, ¿no?

-Me parece bien, con tu dinero puedes hacer lo que te dé la gana

y con tu tiempo libre también, pero, como te dije,

si lo que hagas en tu tiempo libre me afecta a mí

o a mis negocios, me preocupo. Y si llegas tarde,

me afecta bastante.

Será mejor que te vayas ahora. Luego seguimos hablando.

Sabía que, tarde o temprano, volverías a aparecer por aquí.

-Obvio, un negocio como el nuestro no puede quedarse en el aire.

Estamos hablando de muchos millones de euros.

-Sí, claro. Siéntate. -Gracias.

-Sí, estamos hablando de muchos millones de euros,

pero ya te he dicho

que no tengo ninguna intención de cerrar

ningún negocio ni alianza con vosotros

y no se trata de las cantidades, se trata de la calidad

y la forma de trabajar.

-Le aseguro que sabremos recompensar su generosidad.

¿O es que nos ve como enemigos?

-No, por Dios, para nada. -Pues me alegro

porque con nuestros enemigos no somos tan generosos

ni tampoco perdemos el tiempo hablando.

-Sí, ya he visto lo que habéis hecho con ese policía,

con ese tal Salvador Jerez.

-Yo no le confirmé que esa vuelta fuese nuestra.

-¿Sabes? En España tenemos un dicho:

el que calla, otorga.

-Sí, lo sé, en Colombia también lo decimos.

No se le olvide que seguimos siendo primos hermanos.

Es más, usted haría bien en facilitarnos el regreso

a la madre patria

porque una cosa sí le digo, señor Quintero,

con su ayuda o sin ella,

los Somoza vamos a meter nuestra mercancía en Europa.

Piénselo.

Tómese unos días, yo puedo esperar.

Andaré por acá, disfrutando de la famosa noche madrileña.

Bueno, pues queda pendiente lo nuestro.

Con permiso.

¿Tú estás seguro de que es el hijo de Somoza?

Sí, lo es.

Hay que ver cómo cambian los tiempos.

Antes, los mafiosos eran más discretos, pero ahora...

Ahora se dedican a vacilar de su poder

y de las conexiones que tienen con las altas esferas.

A mí el niñato este me ha llegado a decir

que su padre manda más que el presidente.

Así que Alejandro Somoza nos ha enviado a su delfín.

Sí, su hijo mayor, Andrés Somoza.

Por lo visto, el capo delega cada vez más en él.

He estado metido en internet y hablan de ellos

hasta las revistas del corazón de su país.

¿Y por qué crees que no se molestan en esconderse?

Bueno, porque nadie ha conseguido demostrar

que nada de lo que tengan venga del narcotráfico.

Tiene empresas como tapadera que le funcionan bien.

Y media Policía comprada.

Pero vamos, eso por descontado.

Ayer intentó sobornarme a mí aquí mismo, en comisaría,

lo que pasa es que le corté el rollo y se echó para atrás,

pero se insinuó.

Está claro que Salva iba por el buen camino.

Seguramente, este ha venido a organizar

el salto del negocio familiar a Europa.

Mira, Miralles, por cómo mataron a Salva y a su informante,

no hay duda de que son ellos y no se andan con chiquitas.

No le tienen miedo a la ley.

Han matado a un policía, saben que lo sabemos

y ni se inmutan. Pero que no estamos en Cali.

Tranquila, que encontraremos pruebas.

No van a hacer lo que quieran, no lo permitiremos.

Este ya ha probado el calabozo, aunque sea por unas horas.

¿Y cómo salió tan pronto?

Juan Pena, su abogado, vino personalmente a sacarlo.

¿Pena, el de la jet set?

El mismo, el que anda por ahí

contando por los platós los casos de los famosos.

¿Y vino de madrugada a comisaría a sacarle?

Por si teníamos alguna duda del poderío de los Somoza.

No nos va a ser fácil encontrar un resquicio legar para pillarlos.

Ahora entiendo la chulería del niñato este.

Quería que le pidiera disculpas por haberle detenido.

Ya tenemos sus huellas,

seguro que nos son útiles en el futuro.

Eso seguro.

Rober,

mucho cuidado con esta gente, ¿eh?

Son peligrosos.

A mí me da igual, Miralles,

como me vuelva a cruzar con él y cometa la más mínima infracción,

me lo traigo otra vez a comisaría.

Escúchame muy bien, Rober,

no quiero peleas de gallos con Andrés Somoza.

Puedes salir perdiendo, ¿de acuerdo?

¿Y si me viene en plan gallo, como dices tú?

¿Qué hago? ¿Redacto un informe? Mira, puedes empezar por ahí.

Hay que ser más listos que ellos.

Tenemos que mantener la cabeza fría y no podemos perder el objetivo.

Hay que impedir a toda costa

que introduzcan su mercancía en España.

No te dejes provocar, ¿de acuerdo?

Está bien, andaré con pies de plomo.

Así me gusta, venga.

Prefería que te enterases por mí, inspectora.

¿Qué pasa ahora? Acaba de salir.

Es lo que tanto se temía.

Le juro que yo no he tenido nada que ver.

(LEE) "Emilio Bremón, comisario de Distrito Sur,

detenido por homicidio".

¡Maldita sea!

(RESOPLA)

¿Has visto la que tengo liada?

Las toallitas, mira que lo digo.

-¡María! -¡Voy!

¿Vosotros qué hacéis aquí todavía?

Os hacía camino de Tembleque.

-Pero no íbamos a irnos sin despedirnos.

Además, el autobús sale en una hora y tenemos tiempo para tomar un café.

-Sí, bueno, yo mejor una tila.

-¿Qué, Eugenio? ¿Acojonado por conocer a los suegros?

-María, no te voy a engañar,

me da pavor meter la pata o peor aún, montar un numerito.

-¿Qué numerito vas a montar tú, criatura?

Con lo educado que eres.

-Ya, pero ya sabéis lo que pasa cuando me pongo nervioso,

que me caigo redondo, me desmayo.

-Cariño, que no seas cenizo, que no te va a pasar nada de eso.

-Ya, Pero ¿ y si pasa? ¿Qué van a pensar tus padres de mí?

Que tienes un novio debilucho y enfermizo.

-No, o que eres una persona sensible

que le importa lo que sus suegros piensen de él.

-Le he dicho que mis padres son muy acogedores.

-Claro, y luego que tienes muchos puntos ganados.

¿No ves que eres el motivo por el que Salima vuelve

tras mucho tiempo a ver a sus padres?

-María, no me pongas más nerviosa de lo que estoy.

No sé cómo explicarles el por qué me distancié.

-Mujer, si eso no es lo importante,

os van a acoger con los brazos abiertos.

¿No veis que sois un parejón?

-Mira, el café me lo pones mejor descafeinado.

-Venga, voy.

-Oye, Pero ¿ tú por qué tienes los pies mojados?

-Por nada, hija, no te preocupes, ya lo tengo arreglado.

(SUSPIRA)

-¡Pero bueno, María, qué faena! Pero ¿ qué te ha pasado?

-Alguna de esas toallitas desechables,

que llevaba una caja y me ha atrancado el váter.

-¡Ay, por favor! Anda, deja que te ayude...

-Tira, que te doy con el mocho.

-Que no, que tú necesitas ayuda

y empiezas ahora con los almuerzos y no puedes estar a todo.

-Claro, ya iremos a Tembleque en otro momento.

Lo importante es que necesitas ayuda.

-De verdad que os estoy mirando y no me lo puedo creer.

¿Vas a dejar a tus padres colgados,

con las ganas que tendrán los pobres de dar un abrazo a su hija?

-Va a ser cuestión de un día.

-Salima, que si no coges el toro por los cuernos hoy,

mañana tendrás otra excusa.

-¿De verdad no quieres que me quede y te ayude?

-Que sí, me vais a ayudar, pero tomando el café en la estación.

Venga, cortando para Tembleque.

¡Vamos!

Anda, que vaya dos.

¡Buen viaje!

Ya está en los medios.

La noticia del comisario detenido va a correr como la pólvora.

Ya estaban tardando.

Nos guste o no, es una historia jugosa.

Tenemos que estar preparados para preguntas impertinentes,

así que os pido, por favor,

que mantengáis la calma y, sobre todo, la boca cerrada.

Perdón por el retraso.

Bienvenido de vuelta al servicio, Elías.

A lo que iba,

como comprenderéis, en Jefatura están muy inquietos

con el tema de Bremón y más ahora, que ha trascendido a los medios.

A partir de este momento,

cualquier información que haya que dar a los periodistas

me ocupo yo. No quiero sorpresas, ¿eh?

Cualquier comentario inocente

se puede convertir en una portada.

¿Y qué respondemos cuando nos pregunten?

Respondéis que no podéis responder nada, ¿eh?

Para no obstaculizar la investigación

y si alguno se pone pesado, me lo pasáis, ¿de acuerdo?

¿En qué punto se encuentra la investigación?

Alicia y Karim os podrán dar esa información.

Gracias al móvil de la víctima,

hemos conseguido localizar su último domicilio.

Compartía piso con una compatriota de nombre Dana.

Hemos intentado localizarla, pero no lo hemos conseguido.

El teléfono que se asocia a Dana está apagado

y todavía no ha aparecido por casa, ni siquiera para dormir.

¿Se cree que podría estar incriminada de alguna manera?

Es mucho aventurar para los pocos datos que tenemos,

pero hasta que no demos con ella, mejor no descartar nada.

Hemos pedido una orden de registro y el juez la acaba de conceder.

¿El comisario ha recordado algo?

No, nada, absolutamente nada.

Ya sabéis que, si no nos puede dar su versión,

le perjudica

porque las pruebas contra él son contundentes.

En otro orden de cosas,

según ha podido averiguar Batista,

los narcos colombianos del clan Somoza

están tanteando el terreno para instalarse en España.

Tanto es así que han mandado al hijo del capo,

Andrés Somoza.

Así que ya sabemos quién se cargó a Salva

y a su confite. Bueno, tenemos que probarlo.

Rober se está ocupando del caso.

Tenemos que estar todos muy atentos.

Si en algún caso, aparentemente inconexo,

aparece algún nombre colombiano,

nos lo decís de inmediato, ¿de acuerdo?

Además, el tío es un juerguista y va por ahí alardeando,

no creo que tarde en meterse

en alguna pelea nocturna o en un lío.

Ya lo habéis oído, así que a trabajar, venga.

Venga, a trabajar.

Elías. Sí.

No sabes la alegría que me da tenerte de vuelta.

Eres mi noticia del día, bueno, qué digo yo del día,

mi buena noticia de la semana.

Ya, supongo que está siendo duro, ¿no?

¿Tú cómo lo llevas?

Pues mal, la verdad.

(RESOPLA) No sé, estoy desbordada de trabajo

y las pocas horas que paso en casa, se me caen las paredes sin Olga.

Ya, bueno, pero con todo lo que tienes encima,

tendrás poco tiempo para pensar en eso, ¿no?

Tiempo, ninguno,

estoy haciendo más horas que un reloj.

De todas maneras,

es una sensación tremenda de frustración,

como si el trabajo no avanzara, no sé.

Ya, bueno, pero lo de la compañera de piso promete, ¿no?

Ten paciencia.

No puedo, Elías, no puedo tener paciencia

y lo último que me faltaba era tener los medios encima.

Pero ¿ tú te has leído las diligencias?

Sí, la verdad es que pinta mal la cosa, sí.

Bremón lo tiene crudo.

Había restos de pólvora en sus manos y se utilizó su pistola.

Sin embargo, yo le creo incapaz de hacer algo así.

Bueno, y además luego,

¿quedarse a dormir al lado del cadáver?

Demasiado macabro, ¿no?

Quién sabe lo que pudo pasar en esa habitación de hotel.

(RESOPLA)

Don Fernando, ¿un momento, por favor?

-Si vienes otra vez a echarme la bronca

por haberme preocupado por ti, será mejor que te largues.

-No, no tiene nada que ver con eso. Quiero pedirle perdón, don Fernando.

Lo siento mucho.

Me he puesto de una manera que no, que no son formas

y lo siento porque tenía toda la razón.

Ha sido mi culpa llegar tarde.

-¿Qué te he dicho sobre las excusas? No me gustan.

-Si no son excusas, de verdad que lo siento, de corazón.

Lo siento.

Lo que pasa es que cuando mi hermano me sigue tratando

como a un chavalito del polígono...

-Ya está bien de escuchar tonterías.

Tengo demasiados problemas encima muy serios y muy graves

como para tener que estar pendiente o preocupándome

de si mi mano derecha cumple o no con su trabajo.

-Eso es lo único que le quiero decir, don Fernando,

que por mí no tiene que volver a preocuparse de nada.

-Vamos a ver, Jairo.

Llevas demasiado tiempo aquí como para saber

cómo funciona todo esto, cómo funciona este negocio.

Sabes perfectamente que la seguridad de las rutas

depende de nuestra red de contactos.

Sabes perfectamente que me gasto muchísimo dinero

para que esas rutas estén libres, limpias y despejadas

y cualquier camión, el que sea, sale con el más mínimo retraso,

aunque sea media hora,

lo más probable es que se encuentre con algún control

o con alguna otra sorpresa desagradable.

¿Sabes por qué?

Porque esa media hora es, precisamente,

la que puede marcar la diferencia.

-Lo sé, don Fernando y lo siento.

No voy a volver a retrasarme en mi vida, de verdad.

-Eso espero.

(CARRASPEA) -Una cosa más.

-A ver, ¿qué pasa? -Ya que estoy aquí.

Quería preguntarle por el tío ese que ha venido esta mañana

mientras estábamos reunidos porque me suena.

-¿De qué?

-Me parece que me lo crucé en la discoteca

que me mandó vigilar, en el Valentina.

-Mucho me temo que te lo vas a seguir encontrando

por aquí, por esa discoteca o por Madrid.

-¿Es un enviado de Somoza?

-Es el hijo de Somoza.

Se ha instalado en Madrid

y quiere distribuir desde aquí su mercancía

para toda Europa

y quiere utilizar nuestros camiones para transportarla.

-Eso suena a mucha pasta, ¿no?

-Mucha.

Mucha pasta, pero a mí no me hace ninguna gracia

porque te aseguro que no sabríamos qué hacer para blanquearla.

Ese dinero es demasiado peligroso, Jairo,

así que les he dicho que no.

-¿Les ha dicho que no? (ASIENTE)

-Les he dicho que no.

No me quiero mezclar con esa gente.

Además, estoy seguro

de que ellos tampoco van a aceptar un no por respuesta,

están acostumbrados a salirse con la suya

por las buenas o las malas, ya has visto

lo que han llegado a hacer con ese policía,

con ese tal Salvador Jerez y su soplón.

-¿Fueron ellos? (ASIENTE)

-Y usted les ha dicho que no.

Don Fernando,

¿no se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de decirles que sí?

-Esos son de los que ponen un pie en la puerta

y, cuando están dentro, se lo llevan todo.

No van a parar hasta machacarme, hasta hundirme

y quedarse con el negocio. Me van a destrozar

porque a ellos, más que el dinero, les interesa el poder.

-¿Y qué alternativa nos queda? -Ninguna, Jairo.

No nos queda ninguna otra alternativa,

así que lo mejor que puedes hacer es irte preparando

porque la guerra que se nos viene encima

va a ser de las gordas.

-Pero don Fernando, a ver, hay una cosa que no entiendo.

Si el propósito de esta gente es el que dice,

¿por qué nos ofrecen una alianza?

¿Para qué? ¿Qué necesidad tienen?

Son muy poderosos, podrían empezar atacando.

-Lo harán, tranquilo, que lo harán.

Por ahora, lo que están haciendo

es estudiando y viendo cómo funcionan las cosas aquí.

También quieren saber cómo han podido montar

una red de distribución manteniendo alejada a la Policía.

En cuanto lo tengan todo controlado o sepan lo que quieren saber,

lanzarán su primer ataque,

pero tranquilo, porque nosotros jugamos con ventaja,

jugamos en casa.

Ahora, será mejor que te vayas. Déjame solo.

Bueno, una última cosa, Jairo.

Sobre lo que estábamos hablando al principio,

cuando has entrado,

quiero decirte que

el respeto es algo que cuesta mucho tiempo, esfuerzo y trabajo ganárselo,

pero se puede perder muy fácilmente,

¿sabes?

Nunca, ¿me oyes?,

nunca vuelvas a hablarme ni a tratarme así

si me preocupo por ti.

-Eh, ¿te importa?

-No, para nada.

-Buenos días, comisario.

Lo serán para ti.

¿Vuelves a estar de nuevo en activo?

Sí, ya se ha acabado mi suspensión.

La verdad es que estos diez días se me han hecho eternos.

Se ve que no valgo para otra cosa que para policía.

Si a ti se te han hecho largos, imagínate a mí, aquí, encerrado.

Esto es como el infierno a cámara lenta.

¿A qué has venido, Guevara?

A verlo con tus propios ojos, ¿verdad?

Venga, no me venga con esas, comisario,

hemos tenido nuestras diferencias, pero

la verdad es que no me da alegría ver a uno de los nuestros aquí dentro.

Es irónico, ¿verdad?

Encerrado en mi propio calabozo.

La de veces que habré estado allí,

al otro lado de las rejas sin imaginarme si quiera

que algún día me tocaría estar aquí.

Si es que todo esto es muy extraño, no tiene explicación.

¿De verdad no se acuerda de nada de lo que ocurrió?

No, Elías.

Lo único que sé es

que estaba hablando con esa chica en La Parra,

luego fuimos a tomar algo y

lo último que recuerdo es el tacto de su cuerpo frío

a mi lado, en esa habitación de hotel.

Precisamente eso es lo más extraño, que,

que despertaras junto a un cadáver, ¿no?

Yo ya sé que no, pero es que aunque hubiera sido usted,

ni por enajenación ni por accidente...

¿Cómo por accidente?

Sí, bueno,

que estuviera, a lo mejor, presumiendo de su pistola,

jugando a algo, no... Elías,

nunca he utilizado mi arma como juguete erótico,

si es lo que estás insinuando.

Ya, bueno, podría haber sido ella,

que quisiera ver cómo es un arma de verdad.

No podemos descartar ninguna posibilidad.

De verdad, Elías,

si has venido a sonsacarme, estás perdiendo el tiempo.

Te estoy diciendo toda la verdad.

No consigo hacer memoria

y no será porque no me esfuerce, es lo único que hago

desde que me desperté al lado de esa chica.

Bueno, venga, no se desespere, comisario.

Acabaremos por descubrir la verdad.

Es lo que siempre hacemos, ¿no?

Eso espero, Guevara.

Necesito saber si realmente soy un asesino.

Se nos acaba el tiempo.

En Jefatura están deseando quitárselo de encima.

Ya, ya,

ya me lo imagino, sobre todo con la prensa acechando.

Estarán deseando pasárselo a Fiscalía.

Ya, pero no podemos permitirnos

que nos acusen de concederle un trato de favor.

Te aseguro que no lo está teniendo,

pero tampoco sería justo tratarle peor que a los demás.

Digo yo.

Mira, voy a agotar las 72 horas que le corresponden

para investigar esto.

Pues ahora te quedan menos

y, por favor, no te pongas a la defensiva conmigo.

Solo te pido que trates a los medios con mucho cuidado.

Ya he dado orden a todos que no hablen con los periodistas.

La investigación está en curso, es todo lo que pueden comentar.

Sí, solo nos faltaban ahora filtraciones.

Mira, he preparado una breve nota de prensa,

a ver qué te parece.

Se trata, básicamente, de calmar los ánimos

y de explicar que Bremón ya estaba suspendido

y apartado de sus funciones cuando ocurrieron los hechos.

Muy bien.

(RECHISTA)

Montse, no me siento nada cómoda en esta situación.

Tengo la sensación de que, de que le estoy dejando vendido.

Él se puso en esa situación, Claudia.

(Puerta)

Pasa, pasa, Alicia, te estábamos esperando.

¿Cómo ha ido el registro?

Hemos inspeccionado minuciosamente el piso,

especialmente, la habitación de la víctima

y no hemos encontrado nada sospechoso,

excepto algunas prendas de vestir caras.

Bueno,

eso es algo extraño para una mujer

que necesita compartir gastos con una compañera de piso.

Sí, por eso me han llamado la atención.

El piso es de lo más humilde

y esas ropas eran nuevas,

algunas incluso llevaban la etiqueta.

¿Podría ser que hubiera tenido algunos ingresos extras,

recientemente?

O no.

Hay verdaderas profesionales tratando de estafar a las tiendas de moda

con las devoluciones.

En cualquier caso, su compañera de piso

podrá sacarnos de dudas.

¿Sigue sin dar señales?

¿Está desaparecida? En realidad, no.

Hemos encontrado entre sus cosas el móvil

que se asocia al móvil al que estábamos llamando.

Claro, por eso no podíamos dar con ella.

¿Has preguntado a los vecinos, a ver si saben cómo localizarla?

Mejor, hemos encontrado su agenda de trabajo.

Se dedica a la limpieza por horas,

en esta agenda apuntaba los lugares a los que tenía que ir.

Hoy, de dos a cuatro, está en una empresa no lejos de aquí,

Cerrajerías Martínez.

Pues te queda una hora. Ve para allá,

a ver si consigues hablar con ella.

Sí, salgo para allá.

Alicia,

el futuro de Bremón depende de lo que nos cuente esa mujer.

¿Prefieres que la traiga aquí?

Pues sí, sí.

Tráela y la interrogamos aquí.

No quiero que se nos escape nada. Entendido.

¿Cómo estás, Emilio?

¿Necesitas que te traiga algo?

No, no, tranquila.

Ha estado Elías hace un rato también.

Ya, quiere ayudar.

Miralles y Alicia están trabajando contrarreloj.

Yo ya no sé lo que me da más miedo.

Lola, la incertidumbre de no saber lo que pasó me está matando.

Yo no podría vivir sabiendo que soy un asesino.

Estoy convencida de que no lo eres, Emilio.

Te lo dije ayer y te lo diré las veces que haga falta.

Muchas gracias por tu confianza.

Ojalá yo tuviera tanta fe.

No dejo de pensar

en lo que será de mis hijos si voy a prisión.

No te pongas en lo peor.

No puedo evitarlo.

Natalia apenas puede sobrellevar lo suyo

y eso, esto sería demasiado.

En fin, esperemos que, al menos, no trascienda.

¿Qué pasa, Lola?

Nada.

Por favor, no me mientas.

Prefiero saber lo que está ocurriendo fuera

por doloroso que sea, de verdad.

La noticia ya es pública.

Está circulando por los medios.

¡Dios!

¡Dios, mi familia!

Pero ¿cómo he podido hacerles esto?

No les has hecho nada, Emilio.

Al menos no hasta que se demuestre lo contrario.

Lola, ni los medios ni las redes sociales

van a esperar a que demuestre nada.

¡Me van a crucificar, joder!

En estos momentos, mis hijos ya lo tienen que saber.

¡Su padre, un asesino! No, Emilio, no.

Vamos a sacarte de aquí, te lo prometo.

Lola, Lola, esto no ha hecho más que empezar

y solo puede ir a peor, ¡solo!

Mierda.

Mierda.

Pero yo no he hecho nada malo, te lo juro.

No entiendo por qué me llevas detenida.

No estás detenida, Dana.

Solo quiero que me acompañes a comisaría

para contestar unas preguntas. Yo tengo trabajo.

Si no limpio, no me pagan y buscan a otra

y necesito el dinero.

Será rápido, te lo prometo.

En cuantos nos cuentes lo que sabes, yo te llevaré a la empresa

y le daré las explicaciones a tu jefe, ¿vale?

¡No, no quiero que me relacionen con la Policía!

¡Será peor! Pensará que soy una ladrona o cosa parecida.

Trabajas sin contrato, ¿verdad?

Sí, qué remedio.

Si quieres trabajar en limpieza, es así,

por horas pagan siempre en mano, nadie te quiere hacer un contrato.

Mira, yo sé que es ilegal,

pero tengo un hijo pequeño en Rumanía, lo cuidan mis padres,

que son muy mayores ya.

Yo necesito mandarles dinero.

Me imagino que no trabajas en estas condiciones por gusto.

Si quieres, podrías denunciar a tu jefe.

¡Que no, no quiero!

Está bien, no tienes que darme explicaciones sobre eso.

Lo único que necesito es que me acompañes a comisaría

para contestar unas cuantas preguntas.

No te creo.

Dana, no soy de Hacienda ni de la Seguridad Social,

soy inspectora de policía

y nos puedes ser de ayuda en una investigación importante.

Acompáñame, por favor. Déjame marchar.

No quiero problemas con la Policía, por favor.

Dana, no te vas a buscar problemas por colaborar con nosotros,

si no más bien lo contrario. ¿Y cómo voy a ayudar yo?

Estamos investigando a tu compañera de piso.

¿A Katia? ¿Y qué ha hecho?

Ella nada, es la víctima.

¿Le ha pasado algo malo?

Me temo que sí.

¿Qué?

Alguien la ha matado. ¿Qué?

Por eso necesito que nos cuentes lo que sabes sobre ella.

¿Quieres ayudarme a encontrar a su asesino?

Vamos. Sí.

¿Qué pasa, Álex?

-¿Qué te pasa, Queco? ¿Y esa pinta? ¿No vienes a entrenar?

¿Y esa cara? ¿Qué pasa?

-Te traigo malas noticias, colega. -A ver.

-Lo de esta noche no va a poder ser.

Sé que tenías ganas de jugar y que era una oportunidad, pero no.

-¿Cómo que no va a poder ser? ¿Qué pasa, han encontrado a otro?

¿Lo ves, tío? No sé para qué abres la boca.

-No, qué va, les va a costar encontrar otro.

-Entonces, ¿no me quieren a mí?

-No, en realidad te aceptarían encantados,

pero Jairo, yo sigo creyendo que esta no es tu partida, tío.

-Vamos a ver, Queco.

¿Cómo te tengo que decir que necesito jugar esa partida

para recuperarme? ¿Cómo quieres que te lo diga?

-Las condiciones han cambiado, Jairo, me acaban de llamar.

Han doblado la apuesta mínima de entrada.

-Joder.

Es un pastizal, ¿eh?

-Mira, yo

creo que lo mejor es que te olvides del tema, tronco.

Es demasiado riesgo, puedes perder el sueldo de un mes en una mano.

-Ya, o ganarlo.

Llama, llama, tengo una intuición, hazme caso.

-¿Y de dónde vas a sacar la pasta, Jairo?

-¿Qué sabes si la tengo debajo del colchón?

-¿Quieres que te pida un préstamo?

Conozco gente que no cobra demasiados intereses.

-No, déjate, no necesito ningún préstamo.

-¿Y eso?

¿Qué pasa, tienes la gallina de los huevos de oro

y no me habías dicho nada?

-Tengo ahorrado para comprarle el piso a mi vieja,

como te dije.

No quería coger de ahí, pero no pasa nada

porque lo voy a reponer porque voy a ganar.

-Qué cabrón, qué callado te lo tenías, colega.

Pues escúchame.

-Si lo de esta noche te sale bien, tú mañana das la señal del piso.

¿Y tú no sabías nada?

¿Cómo es posible que no la hayas echado de menos?

Porque no he pasado por el piso esos días.

¿Y dónde has estado?

En casa de un familiar.

Muy bien, ¿de qué familiar?

Necesitaremos su teléfono para localizarlo.

¿Por qué nos estás mintiendo?

¿Eh?

¿Te escondes de alguien? No.

Entonces, deja de mentirnos, Dana.

No queremos buscarte problemas,

solo queremos que nos cuentes la verdad

para averiguar quién mato a Katia. Estaba en casa de mi novio.

No vivimos juntos, pero duermo ahí muchas noches,

por eso no eché de menos a Katia. Muy bien.

Lo comprobaremos.

No, por favor, no hablen con él, no conoce a Katia.

¿Tu novio no conoce a tu compañera de piso?

Es que llevamos muy poco tiempo juntos,

no quiero meterle en esto.

Es una comprobación rutinaria, tenemos que hacerlo, no pasa nada.

Sí, pasa, ¿y si me deja?

A su madre no le gusta que tenga una novia rumana

y los españoles hacen mucho caso a sus madres.

Mira, si se entera que me busca la Policía,

se pensará cualquier cosa y se enfadará conmigo.

Dana, no has hecho nada malo, nos estás ayudando.

No te va a dejar por eso

y si lo hace es que no merece la pena como novio, ¿no?

Está bien.

Trabaja en un taller de coches.

Es mecánico, se llama Ramiro.

Y ahora, háblanos de Katia.

¿Erais muy amigas?

Nos llevamos conociendo poco tiempo, pero estábamos muy unidas.

Estaba una compañera de piso y una amiga mía

que trabajaba con ella nos presentó.

¿En qué trabajaba Katia?

Pues al principio de camarera.

Locales nocturnos.

No, cafeterías normales,

lo que pasa es que la última cerró y no le pagaron dos meses.

Tuve que ponerle su parte del piso y prestarle algo más de dinero.

¿Y te enfadaste con ella por eso?

No, si no tenía la culpa.

Además, aceptó trabajar en limpieza mientras tanto.

Ah, y me devolvió todo el dinero hace poco.

¿Sabes de dónde lo sacó?

De la Primitiva.

¿Le tocó la Lotería?

Sí, estaba jugando todas las semanas.

Yo le decía que era tirar el dinero, pero ella tenía fe

y mira, que le tocó.

Pobre, que no ha tenido tiempo para disfrutarlo.

¿Te dijo cuánto dinero le había tocado?

No, pero debió de ser bastante

porque me pagó a mí y se compró ropa buena

y se iba a volver a Rumanía.

Había dado la señal para una casa ahí.

En su mesilla había un boleto, pero era para el sorteo de ayer.

Si le hubiera tocado la Lotería, ¿para qué seguir jugando?

Dana,

¿se te ocurre algún otro sitio

del que hubiera podido sacar el dinero Katia?

No sé, ¿algún negocio turbio?

¿Turbio?

Sí, ilegal.

No sé, chica de compañía, tal vez. No, ella nunca haría eso.

Últimamente, ¿sabes si había tenido nuevas amistades,

había llevado a alguien a casa?

Seguro que no.

Mira, en cuestión de ligues, teníamos confianza.

Nos lo contábamos todo.

Yo le hablaba de Ramiro,

ella me hubiese contado si llega a conocer a alguien.

¿Lo conoces?

No, seguro que no.

¿Quién es? Un ligue de Katia.

Imposible.

¿Imposible?

¿Qué pasa, que no es su tipo? ¿Es demasiado mayor?

Que no tiene nada que ver con eso,

pero le repito, es imposible que fuese su ligue.

Pero ¿por qué?

A Katia le gustaban las mujeres.

Era lesbiana.

Decía que lo mejor de España era que aquí no se tenía que esconder.

Mira, era una buena chica, no buscaba líos.

Ya.

Bueno, pues, por el momento, hemos terminado, ¿eh?

Necesitamos que estés localizable, ¿de acuerdo?

Gracias por tu colaboración, ha sido de gran ayuda.

Ya. Tienen que encontrar a quien la mató.

No te preocupes, lo haremos.

Buenas noches, perdón por el retraso.

-Buenas noches.

-Bueno, este es mi amigo Jairo, un tío de confianza.

Buena gente.

-Gracias por esperar. Encantado.

-Ya te he dicho que es de confianza.

-No te preocupes, si hace su trabajo.

-¿Quieres beber algo? Aquí el whisky es de primera.

-No, prefiero estar con la cabeza fría.

-Bueno, como quieras. Como veis, está un poquito tenso.

-¿Sabe tu amigo las condiciones?

-Sí, sí, las sé.

No soy ningún novato y tranquilos, que no estoy tenso.

-Bueno, pues caballeros.

No, cariño, lo siento, hoy tampoco podré ir a cenar.

Ya, ya lo sé, pero tengo que agotar todas las horas

antes de llevarlo ante el juez.

Sí, sí, lo sé. Sí.

Sí, te lo prometo.

Bueno.

Sí. Eh, te tengo que dejar. Pasa, pasa.

Sí, cariño, yo también.

Venga, un besito. Chao.

¿Qué sabemos del novio?

Ramiro García.

Me ha confirmado que Dana durmió con él las últimas noches

y también me ha confirmado que llevaban poco tiempo.

¿Y de Katia qué te ha dicho?

Me ha confirmado que solo la conocía de oídas.

Dana le contó que había ganado la primitiva

y fantasearon qué habrían hecho con tanto dinero,

pero no me pareció sospechoso.

Sería una manera muy rocambolesca de encubrir un robo.

Sí, estaba sorprendido y parecía sincero.

Además, gente con pocos recursos

que se hace rica de la noche a la mañana

no los habríamos encontrado en su lugar de trabajo.

La compañera de piso es una vía muerta.

Hay que seguir el rastro del dinero.

Y si no ganó la Lotería,

¿de dónde sacó ese ingreso tan repentino?

¿Y por qué se acercó a Bremón en La Parra?

La teoría del ligue del comisario se nos cae.

(Puerta)

¿Se puede? Sí, claro.

Traigo algo urgente, inspectora.

¿Qué es? Es del Anatómico forense.

¡Ah! Gracias, gracias, Espe.

Tranquilo, colega, seguro que te recueras.

-¿Estás seguro de que quieres continuar?

-Sí.

Completamente, no pasa nada.

Es cuestión de, de racha

y me va a entrar una buena.

Lo presiento.

-¿Tienes para cubrir las apuestas?

-Claro que tengo.

Tranquilo.

Queco, déjame dinero.

-¿Estás seguro?

-Queco, déjame dinero.

Estoy completamente seguro, confía en mí, coño.

-Vale.

(SUSPIRA)

Es la autopsia de Katia.

¿Y bien?

Vamos a ver.

Hay algo que no me cuadra.

¿Qué pasa?

Jorge, soy Miralles.

Escucha una cosa, quería preguntarte por la autopsia

que le has hecho a Katia Vasilescu.

Eso es.

Escucha, ¿tú crees que es correcto todo el informe?

Ya, ya sé que no sueles equivocarte, pero escucha,

es que me llama mucho la atención una operación tan reciente,

hace dos semanas.

¿Y por qué puede estar motivada?

(ASIENTE) Vale.

Vale, muchas gracias Jorge,

y disculpa, ¿eh?, ya sé que tus autopsias son impecables.

Venga, hasta luego.

¿De qué operación hablabas?

A Katia Vasilescu le extirparon un riñón

hace dos semanas.

Esa cirugía solo está justificada en caso de lesión grave

o cáncer.

Katia no estaba recibiendo tratamiento antitumoral,

a cambio, tenía una infección de caballo.

¿Qué voy a hacer ahora, tío?

-Seguro que encuentras una solución, colega.

-¿Una solución?

¿Qué solución voy a encontrar si he perdido todo lo que tenía?

-El piso de tu vieja tendrá que esperar.

-El piso de mi vieja me da igual, me he endeudado hasta aquí.

Pero ¿ cómo he podido caer una vez y otra vez?

¿Cómo, cómo?

-Has perdido el control, Jairo.

En el póker eso es lo peor que puedes hacer.

-Queco, no me des consejos ahora, que no los necesito.

No me estás entendiendo bien, tío.

Debo 100 000 euros.

¿Tú sabes lo que son 100 000 euros?

-Mucho dinero,

pero sabías dónde te metías al entrar en una partida así.

-¡Dios! ¡Jairo, tío, Jairo! ¿Cómo he podido estar tan ciego?

Pero ¿ cómo me he cegado tanto? ¿Cómo me pico tanto?

(GRITA)

Había momentos en que no sabía cómo me llamaba,

solo veía cartas.

¿Y tú por qué no me has parado?

Si tú estabas fuera, desde fuera se ve

porque yo he estado fuera.

¿Por qué me has dejado seguir? -Eh.

No me eches la culpa de tu mierda, claro que te advertí.

-Pero ¿ cómo me advertiste?

Diciéndome que tenía mucha madera para esto,

que se me iba a dar muy bien,

que solo tenía que controlar mis impulsos

y que no pasaba nada.

Trayéndome hasta aquí y presentándome a tus colegas,

los mafiosos búlgaros estos.

-Tú querías que llamara al prestamista a toda costa.

Yo intenté que no te metieras aquí, ¡si hasta te he prestado dinero!

Coño, Jairo.

-Ya lo sé, que me has prestado dinero,

otros 10 000 euros, tranquilo, tranquilo, que no se me ha olvidado.

-Me alegro

porque necesito que me lo devuelvas cuanto antes.

-¿Tú me estás hablando en serio?

-¿Creías que te los iba a regalar o qué?

-Creía que éramos amigos, es lo que creía.

-Claro, pero también soy un profesional.

El juego es una cosa seria y las deudas, Jairo,

se pagan en caliente.

-¿Cómo que eres un profesional?

¿No decías que no sacabas nada de esto?

-Jairo, por favor, no seas ingenuo.

¿Te crees que el póker es un pasatiempo?

-Ya sé de qué va esto.

Ya sé de qué va todo esto.

A ti te dijeron que yo movía pasta,

por eso te hiciste colega mío,

para traerme hasta aquí poquito a poquito

y era todo una trampa, ¿verdad que sí?

-Te has arruinado tú solito, Jairo, y yo soy el menor de tus problemas.

A mí solamente me debes un pellizco,

pero los búlgaros se ponen nerviosos si no les pagas,

así que te recomiendo que pagues según los plazos que te marquen

porque ellos no entienden de amistades.

(SE RÍE) ¿Y tú sí entiendes de amistades, Queco?

¿Tú sí entiendes de amistades, tío?

Que me has cogido de la manita

y me has ido trayendo por timbas cada vez más caras

¡para que todos tus colegas me desplumen!

-¡Yo no te he puesto una pistola en la cabeza, Jairo!

¿Bien? Fuiste tú

el que insistió en jugar. -Ya,

para que tú te lleves una buena comisión, ¿verdad?

¿Para eso?

Dime una cosa, ten narices de decirme una cosa.

Ahora que he perdido todo y que no te voy a tocar,

no, tranquilo, que no te voy a hacer nada,

¿yo era el pringado de la mesa? ¿A que sí?

A eso te refieres con profesional, te dedicas a captar pringados

para desplumarlos.

¿No? -Yo que tú, Jairo,

todo este despliegue de energía que tienes

lo utilizaría en pensar de dónde vas a sacar el dinero.

Espero tu llamada.

Pronto.

Gracias, Karim.

Nada.

Karim ha rastreado todas las listas de pacientes

de la Comunidad de Madrid,

tanto de hospitales públicos como privados.

Déjame adivinar,

no consta que hayan ingresado a ninguna Katia Vasilescu.

Nada.

También ha revisado todas las listas

de intervenciones quirúrgicas de Nefrología

y Katia tampoco asistió a ninguna consulta de especialista.

Si hubiera sido una operación convencional,

su compañero de piso lo sabría. Estás pensando lo mismo que yo, ¿no?

Que parece una intervención clandestina

y coincide en el tiempo con el dinero que consiguió

de forma tan repentina.

Todo nos lleva a pensar que estamos delante de un caso

de tráfico de órganos.

(RECHISTA)

(RESOPLA)

Lo de Bremón ha causado un incendio en Jefatura

y el artículo publicado solo ha hecho más que echarle gasolina encima.

Se quieren dar muestras de ejemplaridad

y vamos a ser muy estrictos con el comisario.

Lo único que podría parar esto es que encontraseis pruebas

que lo exculparan.

Según eso, a la chica le extirparon un riñón

dos semanas antes. Si sigues leyendo, verás

que la histología no ha encontrado problemas renales

y lo que es más grave,

ningún hospital u organización de trasplantes

tiene registrada dicha operación en España,

por lo que la donación no sería legal.

Estáis tratando de decir que se trata de tráfico de órganos.

A ver, es posible que esa chica se acercara a ti

buscando la protección de la Policía.

Seguramente, lo que querría es denunciarlos,

delatar a esos hombres.

¿Alguna vez Katia te habló de algún problema de salud

o de alguna operación?

Sí, se operó hace un par de semanas de apendicitis.

¿En qué hospital te dijo que la operaban?

No era un hospital, era una clínica privada.

Clínica La Rosaleda, es un centro privado

bastante exclusivo.

No tienen muchas camas,

pero están preparados para realizar

un amplio catálogo de operaciones muy avanzadas.

Presume de tener

un par de quirófanos completamente equipados,

cirujanos capaces de realizar trasplantes

y médicos especializados en inmunología e inmunodepresión.

En fin, lo que está claro es que tienen todo lo necesario

para realizar una operación como la que le hicieron a Katia.

En La Rosaleda llevamos un registro de las intervenciones.

Estamos colaborando con todas las organizaciones de trasplantes

y contratamos profesionales de primera.

Cumplimos las garantías sanitarias que exige la ley.

Excepto algunas excepciones amistosas, ¿verdad?

¿No tendrías que estar juntando mi parte?

Hoy termina el plazo.

-He pedido un crédito.

Estoy esperando que me llamen para resolver el papeleo

porque si me lo dan, que es muy probable,

voy a poder pagar casi la mitad de golpe,

así que déjame y no me comas la cabeza.

-La mitad.

Creo que no sabes con quién estás jugando, Jairo,

y no hablo solo por mí.

-¡Que me digas cuánto has perdido, Jairo!

-100.

-¿100? -100 000.

Si usted pudiera dejarme algo, don Fernando.

-Ni hablar, ni en sueños.

En este lío te has metido tú solito

y tú solito tienes que aprender a salir de él.

Si yo te dejo ese dinero, para ti sería muy fácil,

no aprenderías nada.

Te lo volverías a gastar, ¿y sabes por qué?

Porque has perdido el norte.

-Sí, ya, que necesito un aval,

ya me estoy enterando de que necesito un aval.

(GRITA DE DOLOR)

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Servir y proteger - Capítulo 190

01 feb 2018

Sale publicada la noticia de la detención del comisario acusado de homicidio. La investigación de Alicia y Miralles les lleva a sospechar que están ante un caso de tráfico de órganos. A pesar de las advertencias de Rober y de Quintero, Jairo pierde una gran cantidad de dinero al póker.

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