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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 186 - ver ahora
Transcripción completa

¿Cómo quieres que te ayude?

¿Cómo quieres que te ayude?

¿Tomas Bromazepán sin receta médica?

(RESOPLA)

Voy a repetir la pregunta. ¡Vale, sí! Sí, sí, sí.

Siento comunicarte

que Régimen disciplinario ha abierto un expediente contra ti.

Lo más probable es que te suspendan de empleo y sueldo

y durante ese tiempo dejas de ser comisario de Distrito Sur.

El comisario será apartado de sus funciones temporalmente.

Martín, me gustaría pedirte por favor que...

Que mañana en la rueda de prensa no haga preguntas

sobre la ausencia del comisario.

Qué gran venganza, ¿eh? Qué gran venganza.

Emilio, déjame. -¿Qué ocurre, comisario?

El desencadenante es que ayer provocó un altercado

en un bar de copas, el Red Lion.

Por casualidad había allí un compañero de Jefatura

y por eso ha llegado a oídos de Régimen disciplinario

y de Ibarra.

¿Qué haces?

-¿Eh? Nada.

-¿Cómo que nada? -Es que...

-¡Que me estabas robando! -Vi los billetes y pensé que...

-Voy a llamar a la Policía. -No lo haga.

-Voy a llamar a la Policía.

-¡No lo hagas! ¡No vas a llamar a nadie!

(SE QUEJA)

¿Me podía decir cómo se llama el local de copas

que tiene justo enfrente?

Así que Valentina.

Ya tenemos un sitio por el que tirar.

-Un hombre me ha llamado

y me ha dicho que tiene secuestrado a Marcelino.

-No sé lo que quieres de mí,

pero aún estás a tiempo. de no cometer una tontería

de la que te vas a arrepentir toda tu vida.

-No estás en condiciones de darme consejos,

así que vamos, ¡tira!

¡Que tires! ¡Vamos!

-Aquí me conoce todo el mundo

y con un poco que me pase, la gente se irá de la lengua

que si soy esto, lo otro, si soy un fiesta, que si la lío...

-¿Ves tú? Eso sí que lo entiendo.

Si el problema es el sitio, nos vamos a otro garito,

será por bares.

-No sé, me da un poco de mala espina el chaval ese con el que va Jairo.

-Se llama Queco

y es normal que te dé mala espina

porque siempre anda metido en movidas raras.

Timbas de póker, concretamente.

-Había organizado una timba de póker para hoy,

pero se ha caído uno de los jugadores, así que...

-No me digas. Y en esos casos, ¿qué haces?

-Pues buscar un sustituto. ¿Por qué no juegas tú, tío?

-No.

-Mira, te digo a ti una cosa:

como yo me llamo Queco, hoy terminas jugando una partida.

-¿Qué es esto, Jairo? ¿Qué está pasando aquí?

-¿Pero qué haces aquí?

¡Ay, por favor!

Oye, no vuelvas a hacerme esto nunca más.

-Sí que me echabas de menos, ¿eh?

¿Quieres casarte conmigo?

-Claro que quiero casarme contigo.

-No me gusta hacer el imbécil así.

Tenía que haber parado a tiempo, no tenía que haberte dejado

que me convencieras para jugar, eso tendría que haber hecho.

-Si tanto cariño le tienes a tu padre,

preocúpate de conseguir 100 000 euros

"o no vuelves a verlo nunca más".

100 000 euros es muchísimo dinero,

no es tan fácil conseguir esa cantidad.

Para la familia de un abogado tan importante seguro que sí.

-¿No queréis que me mueva para intentar conseguir el dinero?

Somos policías, no pagamos rescates.

(Música emocionante)

"Cuñao", espero que me hayas llamado para algo importante,

son las seis de la mañana.

-Paco, estoy metido en un buen lío.

No sabía a quién llamar, necesito que me ayudes a salir de esta.

-¿Me quieres decir qué pasa?

¿Y ese quién es?

¿Qué hace en mi sótano?

¿Está muerto?

-No, está dormido,

le he dado unas pastillas para dormir.

-¿Cómo que le has dado unas pastillas?

¿De qué va todo esto?

-Es un abogado con mucho dinero,

le he secuestrado para pedirle un rescate.

-¿Qué?

¿Has secuestrado a este hombre? -Sí, ya te lo he dicho.

-¿Pero tú estás loco? ¿Cómo se te ocurre?

-Pues claro que estoy loco, Paco, loco y desesperado.

Necesito dinero y tú lo sabes.

Lo que gano trabajando se lo llevan las deudas del banco.

Además, van a echar a gente en la empresa y estoy en esa lista.

-¡Pero que has secuestrado a un tío, coño!

-Que sí, que no hace falta que me grites.

-¡Mierda!

¡Mierda, mierda, mierda, mierda!

¿Pero crees que así vas a arreglar tus problemas económicos?

-Desde luego que cruzado de brazos no se arregla.

Tenía que hacer algo, el banco me va a quitar la casa.

Piensa en tu hermana y en tu sobrina.

Nos quedamos los tres en la calle.

-¡Pero que has secuestrado a una persona!

-Te juro que yo no quería.

-¿Ah, no?

-Que no, que yo estaba en su despacho

y me fijé en un sobre que tenía con dinero

y no me lo pensé dos veces y fui a por el sobre,

pero, cuando estaba cogiendo el dinero,

el tío me sorprendió y no me quedó otra.

-¿Cómo que no te quedó otra?

-No, iba a llamar a la Policía.

Yo intenté convencerle de que no lo hiciera,

pero él estaba empeñado

y no me dejó otra opción.

Y ya, cuando le golpeé, la cosa se precipitó

y pensé en el secuestro como única opción

para conseguir el dineral que necesito.

-¿De cuánto dinero estamos hablando?

-100 000 euros.

(RECHISTA) -Lo sé, es mogollón.

Y tú tampoco los tienes.

Tenía que hacer algo.

El banco me va a quitar la casa.

Piensa en tu hermana y en tu sobrina,

nos quedamos los tres en la calle.

-Mira que le dije a mi hermana

que no se casara con un descerebrado como tú

y ella ni caso.

¿Te das cuenta en el lío en el que te has metido?

-Claro que me doy cuenta.

-¿Y ahora qué quieres? ¿Meterme también?

-A ti no te conoce. -¿Y a ti, sí?

-Me ha visto la cara y sabe quién soy.

-¡Pero tú eres imbécil!

Has secuestrado a este hombre a cara descubierta.

-Todo sucedió muy rápido, como por impulso.

Tenía que actuar en ese momento. -¿Qué impulso ni qué impulso?

-Estaba en su despacho cuando me llamaron del banco

y cuelgo y llama Reme llorando, diciendo que nos van a quitar la casa

porque han recibido la orden. -Te acabas de joder la vida.

-¿Pero qué haces?

-Yo no soy tan tonto como tú.

Un café nos vendrá bien a todos.

Gracias.

Oye, ¿de verdad no podemos hacer algo?

Podríamos empezar por revisar las cuentas del bufete de tu padre,

las nuestras, las que haga falta con tal de juntar el dinero.

-Eso ya lo hemos hablado, González.

Somos policías,

no vamos a negociar con secuestradores.

-¿Ni siquiera por tu marido o por tu padre?

Pagar nunca es la solución.

No garantiza la vida del secuestrado,

sea o no sea mi padre.

Si creen que vamos a pagar, tenemos una oportunidad,

pero cuando lo hagamos, la vida de mi padre no valdrá nada.

Vale, está bien.

Pero tengo la obligación de deciros que, si decidís pagar,

puede que sea tarde para juntar el dinero.

Gracias, González.

Pero ahora, lo que podemos hacer es esperar

a que los secuestradores se pongan en contacto.

No sé si ha sido buena idea que avisaras a Miralles.

Miralles tenía que saberlo,

sabe mejor que nadie cómo manejar estas situaciones

y va a ser discreta

para que el tema no trascienda en comisaría.

¿Qué es lo que puede hacer con los datos que tenemos?

Interrogar a los empleados del bufete

por si vieron algo extraño, revisar las cámaras de seguridad

por si pudieran darnos pistas,

hacer el mismo trabajo que haríamos ante cualquier secuestro.

Esperemos que haya suerte.

Pero estoy convencida de que ese hombre

tenía que conocer a mi padre.

Si pudieras hacer memoria, González...

No paro de darle vueltas, pero no me viene a la cabeza nadie

que pudiera hacer algo así.

Hablaba muy nervioso, está claro que no es un profesional.

Supongo que eso es bueno.

Es un arma de doble filo. ¿Por qué?

Los profesionales saben cómo actuar, mantienen la cabeza fría

y lo que les interesa es conseguir el dinero cuanto antes

para hacerle el menor daño posible a las víctimas

por si algo sale mal y les atrapamos.

Un secuestro es muy grave, no quieren sumar más delitos.

En el caso de alguien inexperto y tal vez desesperado,

pues puede agobiarse, verse superado por la situación

y cometer una locura.

Su torpeza puede ser muy peligrosa.

No lo quiero ni pensar.

¿Cómo estará?

¿Lo estarán tratando bien?

Me preocupa su corazón, no está bien.

Tiene que tomarse sus pastillas a sus horas.

¿Sabes si las llevaba encima?

Nunca las lleva.

¿Qué pasa?

Han secuestrado a mi padre.

Estáis locos.

¿No os dais cuenta de la barbaridad que estáis haciendo?

¡Os vais a pudrir en la cárcel!

-¿Pero tú qué quieres, que te pinche? ¿Es eso?

¿Quieres morir desangrado?

Vamos, levanta.

Levanta.

Vamos, camina hacia esa puerta.

-Tengo mucha sed. -Venga.

-Esto es una locura, Telmo.

¡Y ese hombre tiene razón, te vas a pudrir en la cárcel!

¿Pero cómo has podido ser tan descerebrado, coño?

Encima te lo traes aquí, a mi sótano. ¿Que no había otro sitio?

-¿Y qué podemos hacer?

-No, no, "cuñao", no te confundas, qué puedes hacer tú.

A mí no me metas en este marrón, esto es cosa tuya.

-Lo sé, Paco,

pero eres mi cuñado, mi amigo.

Tienes que ayudarme,

aunque sea por tu hermana y tu sobrina.

-Dime que mi hermana no tiene que ver con esto,

que ni siquiera lo sabe.

-No, es cosa mía, solo mía, pero

a mí me viene muy grande, yo solo no puedo.

A ti siempre se te ocurren cosas buenas.

¿Eh? Sabes pensar con la cabeza fría.

Yo solo sé meter la pata.

-Mira, eso es verdad.

Solo a ti se te ocurre hacer una cosa como esta

y, encima, de forma tan chapucera, coño.

-Ya sé que solo sé meter la pata, pero me dejé llevar

y solo pensaba en el dinero que necesito.

-Y ahora me llamas y quieres que yo te lo solucione.

Si es que...

Mira, solo por llamarme y decirme que viniera

ya me has convertido en tu cómplice, ¿entiendes?

Lo que yo tendría que hacer ahora mismo

es irme corriendo a denunciarte a comisaría.

-Lo siento, Paco.

Son los bancos, que tienen la culpa de todo.

Te vuelven loco, yo estoy desesperado por conseguir ese dinero.

-Ya. -Ni siquiera tú nos quisiste ayudar

cuando te dije que íbamos a perder la casa.

-¿Qué? ¡Pero tendrás jeta!

¿Cómo quieres que te ayude?

Te he dejado dinero mil veces y no me lo has devuelto nunca.

Además, yo también estoy de deudas hasta el cuello con el banco.

-¿Y qué podemos hacer, Paco?

Piensa.

Seguro que a ti se te ocurre algo.

-Yo creo que lo mejor es soltar a este hombre.

No se me ocurre otra solución.

-Que me ha visto, que sabe quién soy.

Que me va a denunciar y voy directo a la cárcel.

-A la cárcel vas a ir igual.

En cuanto te den el dinero y le sueltes,

se va a ir corriendo a comisaría a denunciarte

y te detendrán y te quitarán el dinero.

Pero lo que puede ocurrir es que, si sueltas al abogado ahora,

la pena sea menor

y a lo mejor el juez hasta se apiada de ti

por lo pardillo que has sido.

-No creo que se apiade,

su mujer y su hija le van a pedir mi cabeza al juez.

-¿Su mujer y su hija?

-Sí.

La mujer y la hija son,

son inspectoras de policía.

(SE RÍE) -Estás de coña.

O sea, dime que es una broma pesada.

O sea,

¿me estás diciendo que has secuestrado al padre

y al marido de unas policías? -Yo qué coño iba a saber.

-Mira, se acabó la historia.

Se acabó la historia.

Tienes que soltar a ese hombre ahora mismo.

¿Eh? Tienes que tener a toda la Policía detrás.

Como te cojan, te despellejan vivo.

-Por eso hay que seguir adelante, Paco.

Ya que estamos de mierda hasta el cuello,

¡que nos llegue hasta las orejas!

Tenemos que conseguir la pasta y luego ya...

-¿Luego ya...? Luego, ¿qué, Telmo?

Luego, ¿qué?

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?

-Hasta donde haga falta.

¡Lola!

Te estaba buscando.

Quería hablar contigo por la rueda de prensa

sobre los índices de criminalidad. ¿Algún problema?

Cambio de planes.

Vas a tener que llevarla tú sola. ¿Yo sola?

Pero habíamos quedado en que ibas a ser tú,

como inspectora jefe, quien iba a dar esa información

y yo iba a estar para apoyar y dar cifras de violencia de género.

Ya te he dicho que hay cambio de planes.

Voy a tener una mañana muy complicada

y no tengo la cabeza para ruedas de prensa.

Ya.

Bueno, no sé, es que dar datos no es solo soltar números,

hay que saber analizarlos, interpretar su evolución...

Yo de UFAM controlo todo lo que quieras,

pero de lo demás...

Lola, lo vas a hacer perfectamente.

Quiero que te estudies las estadísticas,

que repases los informes y, si tienes dudas,

le preguntas a los compañeros de cada área.

Ya. Bueno, los periodistas se van a sentir ninguneados

porque dijimos que iba a ser el comisario,

luego dijimos que tú, la inspectora jefe

y ahora una simple oficial. Bueno, necesidades del servicio.

Si los periodistas protestan, que protesten.

Vas a ser tú quien dé la información.

Yo confío en ti.

No, no, si está bien,

pero muchas veces los periodistas se ponen a hacer preguntas

que no tienen que ver con la comisaría.

Acuérdate en la anterior rueda de prensa,

hacían preguntas sobre el concejal del distrito

acusado de corrupción. Lola,

a cualquier tema espinoso tú les respondes

que te tienes que ceñir exclusivamente

a la lucha contra la delincuencia, ya está.

Y mucho cuidado con los enterados. Ya.

Que muchos saben más de lo que deben de algunos casos

y quieren tirar de la manta. Ya, ya, ya.

No, si te lo he visto hacer.

Decimos que no se nos permite dar datos

para no entorpecer la investigación, que estamos investigando sobre ello

y que el dato que encontremos

lo haremos público en su debido tiempo.

Ya está, eso es, ¿eh?

Y ya que vas a estar sola,

aprovecharía para explayarme con la UFAM,

tenemos unos datos extraordinarios.

Sí, sí. Y tú eres la responsable.

Así que a por ello.

¿Y no puede estar nadie conmigo acompañándome?

Porque de verdad, me va a dar algo a mí sola.

Bueno, pues si es cuestión de sentirte arropada,

pues que esté Espe contigo.

¿Qué pasa conmigo?

Que vas a estar con Lola en la rueda de prensa.

¿Yo? Sí, tú.

Yo no puedo estar y tienes que estar dándole apoyo,

así que os quiero a las dos repasando los datos estadísticos

de los índices de criminalidad del último trimestre

de Distrito Sur.

Nada, no quiero ninguna pregunta, ninguna cuestión

ni ninguna protesta.

Cuento con las dos, ¿de acuerdo?

¿Y por qué no puede dar ella la rueda de prensa?

-No lo sé, no me ha dado ninguna explicación.

-Lleva toda la mañana rarísima.

He preguntado por ahí, pero nadie me sabe decir nada.

-Pues menuda responsabilidad me ha caído.

-Bueno, tranquila que entre las dos preparamos esa rueda de prensa

y va a salir de perlas.

-Quién te ha visto y quién te ve, ¿eh?

Con lo insegura que eres, estás que te comes el mundo.

-Será el amor.

Me siento más a gusto, relajada,

más segura de mí misma.

-Me alegro.

-Venga, vamos. -A ver cuándo me toca a mí.

Tranquilos, tarde o temprano van a llamar.

¿Alguna novedad? No.

De momento solo tenemos que esperar

a que los secuestradores se pongan en contacto.

Imagino cómo debes estar y más sin poder hacer nada.

Si te puedo ayudar en algo...

No, en nada.

Ninguno podemos hacer nada, solo nos toca esperar.

Me quedo aquí.

No, tienes que seguir con lo tuyo. ¿Cómo va la cosa?

Lo último que dijo Toreno antes de morir fue Valentina

y, según he podido averiguar con Karim,

Valentina es el nombre de una discoteca

y, por lo visto, de música salsa,

igual tiene que ver con los colombianos.

No sé ni para qué te digo esto.

No te preocupes, me viene bien no hablar de mi padre,

aunque sea por un minuto.

Lo dicho, me quedo aquí. Que no, Róber.

Sigue con la investigación, es importante.

Sigue esa pista, esa discoteca puede ser un hilo del que tirar.

¿Seguro?

Si hay alguna novedad, te llamo. Vale.

Pero llámame, que voy a estar pendiente.

Gracias, Róber. De nada. Chao.

(Puerta)

¿Estás seguro de que quieres seguir adelante con esta locura?

-No me queda otra, Paco.

Ahora lo que importa es conseguir el dinero,

después ya veremos.

-Espero que este no sea tu móvil, eres capaz.

-No, ayer compré unos teléfonos de prepago,

el mío lo tengo apagado.

(Móvil)

-Es un número oculto, seguro que son ellos.

Ya sabes, González, mucha serenidad. (SUSPIRA)

Hola.

-Sabes quién soy, ¿verdad?

-"Sí, estaba esperando"

su llamada.

-¿Habéis conseguido ya los 100 000 euros?

Los quiero antes de que acabe el día.

-No, estamos en ello, pero,

"pero una cantidad así, en efectivo, no se reúne de la noche al día"

sin levantar sospechas.

El señor Ocaña no tiene tanto dinero como usted cree.

-"No te andes con tonterías, que sé que tenéis dinero de sobra".

Y lo quiero ya. Ten el teléfono a mano.

Te llamaré para darte más instrucciones.

-"No, espere, espere un momento".

No cuelgue, por favor.

"Tendrás el dinero",

pero antes queremos asegurarnos de que el señor Ocaña está bien.

-Está perfectamente.

Soy la hija de Marcelino, les juro que van a tener el dinero,

pero necesitamos una prueba de que mi padre está vivo.

Quiero hablar con él.

Está bien. Espere.

Tráelo.

Tráelo.

-"Siéntate ahí".

-Es tu hija,

así que cuidadito con lo que dices, ¿eh?

-¿Alicia?

Papá, ¿estás bien?

Sí, estoy bien, no me han hecho nada.

Esta gente lo único que quiere es dinero.

Vale, lo importante es que mantengas la calma.

¿Tienes las pastillas?

No, no llevaba las pastillas encima.

Pero estoy tranquilo, ¿eh? No noto nada, hija.

-Se acabó.

"Ya saben que está bien. Lo siguiente es el dinero.

Ya tendrán noticias nuestras".

¿Papá? Han colgado.

Bueno, al menos sabemos que está vivo.

Se le oía muy entero.

Lo más importante es llevarle esta grabación a Karim

para que intente sacar los datos posibles.

Esa voz...

-¿Qué pasa?

-Esa voz, yo, que la he oído en algún sitio.

-¿Y de qué pastillas hablabas?

-Pues hace no demasiado tiempo sufrí un ataque al corazón.

Tengo que tomar una medicación todos los días.

-Está bien, dime cómo se llaman y voy a la farmacia a por ellas.

-No, no, mejor voy yo.

Toma, apunta ahí.

Don Fernando, quería verme.

-¿Cuántas horas has dormido?

-Unas pocas.

-¿Cuántas?

(RESOPLA) -Dos. ¿Por qué?

-Muchas me parece que son para la cara que traes.

-Vamos a ver, yo estaba aquí a mi hora, me parece.

-Aparecer por esa puerta, Jairo,

no es lo mismo que estar.

¿Qué demonios estabas haciendo anoche en el reservado?

Y no me digas que estabas buscando las llaves

porque no te creo ni te inventes otra excusa, que nos conocemos.

-Vale, no voy a inventarme una excusa, don Fernando.

Fui a tomar una copa

y no tenía que haberlo hecho, le pido disculpas.

-¿Cómo te atreves a presentarte allí con un desconocido? ¿Eh?

¿Pero tú quién demonios te crees que eres?

¿Mi socio o qué?

Si yo no me llego a presentar allí de sorpresa,

ni me hubiese enterado, ¿verdad? ¿Eh?

A saber cuántas veces más lo habrás hecho.

-No lo he hecho más, eso se lo puedo jurar.

Don Fernando, pregúntele a los camareros,

a los empleados... Se lo juro.

-No tengo por qué preguntarle a nadie,

que sea la primera y la última vez que haces algo así, Jairo.

Estoy harto,

harto y muy cansado

porque si no te lo he dicho ya mil veces, no te lo he dicho ninguna.

No soporto ni las faltas de respeto

ni que se abuse de mi confianza

y tú no solo lo has hecho ni una ni dos veces,

lo has hecho más.

-No pretendía faltarle al respeto

ni abusar de la confianza, don Fernando.

Solo quería tomarme una copa.

Lo siento.

Lo siento, no lo haré más, no debería haberlo hecho,

pero es que... -¿Pero qué?

-Que lo único que quería era

tomarme una copa con un amigo, tranquilamente,

sin tener que aguantar las miraditas de siempre.

-¿A qué te estás refiriendo?

-A ahorrarme problemas, don Fernando, a no enmarronarme.

Porque estoy harto,

antes porque era Jairo, el que ha salido del correccional

y desde que trabajo para usted, peor.

No hay garito del barrio que yo pise

sin que haya peña con las miraditas, apartándose de mí

como si yo le fuese a hacer algo, fuese peligroso,

estuviese apestado, cuchicheando...

Y a mí eso no me mola.

La gente dice: "Respeto". A mí ese respeto no me gusta.

Quiero estar tranquilo, tomar una copa a gusto.

-Lo sé, lo sé, lo sé, lo sé, lo sé, si lo entiendo.

¿Por qué te crees que tengo ese reservado?

Precisamente por eso,

para poder tomarme una copa con algún amigo

o comer o tener alguna cena de negocios

cuando a mí me apetezca

sin tener que aguantar al Elías Guevara de turno

soltando improperios e insultándome delante de todo el mundo.

También sé lo que dices con lo de las miradas,

yo llevo mucho más tiempo aguantándolas.

Miradas de odio, de envidia, de miedo...

¿Pero sabes una cosa?

Tienes que aprender a hacer lo mismo que yo,

tienes que aprender a pasar de todo eso.

-Yo intento, don Fernando, yo intento pasar de todo eso,

yo lo intento, pero tengo mi orgullo.

Yo soy como soy

y cuando lleva ya un melón demasiado tiempo mirándome

y luego hablar con el de al lado, me vuelve a mirar

y no sé qué y no sé cuánto, es que no me puedo controlar.

"¿Qué te pasa, vamos a ver?". ¿Entiende lo que le quiero decir?

-Tranquilo, chaval.

Tranquilo, hombre. Mira, vamos a hacer una cosa.

A partir de ahora, hijo,

cuando quieras ir al reservado, ve,

pero te voy a poner dos condiciones:

una, quiero saber cuándo vas,

dos, quiero saber con quién vas, ¿te queda claro?

-Don Fernando, muchas gracias, de verdad, muchas gracias.

-¡Hombre!

Pero mira quién tenemos aquí, vaya sorpresa.

Si es la Policía.

Hace tanto tiempo que no venían a visitarnos, ¿verdad?

Que casi os estábamos echando de menos.

Sí, yo también me alegro de verle.

Si no le importa, me gustaría hablar con usted,

pero a solas.

Sí, hermano, yo ya me voy. Don Fernando.

-Hasta luego. Luego hablamos.

Muy bien, pues no sé,

si me dices en qué te puedo ayudar...

¿Le suena algo el nombre de Valentina?

¿Cómo?

¿Valentina?

Valentina, ¿qué? Valentina a secas.

A secas, Valentina a secas.

Pues no, la verdad.

No recuerdo haber conocido a ninguna mujer

con ese nombre a lo largo de mi vida, pero

de todas formas, me sorprende, ¿a qué viene esa pregunta?

Mira, ya te lo recuerdo yo.

Es un local donde ponen música salsa, una discoteca.

Vaya, qué bien,

pues no, no conozco ninguna discoteca con ese nombre

y, por otro lado, no sé, yo de joven jugaba al fútbol,

tuve una lesión en la rodilla

y la verdad es que no he sido muy bailongo en mi vida,

no le he dado mucho a eso del chachachá.

Mire, este local puede estar relacionado

con narcotraficantes colombianos a los que investigamos.

¡Ya está bien, por Dios santo y la virgen del Carmen!

Estoy hasta las narices de que vengáis una y otra vez

con el mismo cuentecito de los narcotraficantes.

Y usted relájese un poco.

¡No tengo por qué relajarme! ¿Te enteras?

¡Porque estoy muy harto

de tantas acusaciones por vuestra parte!

Os he dicho ya por activa y por pasiva

que no tengo nada que ver con ningún narcotraficante,

no tengo nada que ver con ningún colombiano,

no tengo nada que ver con ninguna mafia

ni tengo nada que ver con ningún maldito asunto de drogas

así que, por favor, cópialo 100 veces,

a ver si se te queda en la cabeza.

Se lo va a copiar usted, ¿vale?

Yo solo le estoy haciendo una pregunta,

usted es un empresario importante, ¿no?

Tiene contactos importantes, ¿no?

Igual ha oído por ahí de unos narcotraficantes

que se quieren instalar en España y traer sus mercancías de América.

Le estoy preguntando.

Mira, no, los únicos pesados que me habéis hablado de este asunto

habéis sido vosotros.

Primero ese compañero tuyo, ese tal Salvador Jerez,

después tu jefa, la inspectora Miralles

y ahora tú también te apuntas al jueguecito, ¿verdad?

Tiene que ser muy divertido para vosotros en esa comisaría

porque parece que allí estáis un poco obsesionados conmigo, ya.

Pues sí, mire, es lo que hay. Solo hacemos nuestro trabajo.

Pero vamos, no se preocupe usted que no le molesto más.

Venga, que pase un buen día.

Igualmente.

(Puerta)

Trata de recordar, González.

Quizá sea un cliente del bufete. No, no.

-¡Piensa!

-Ya lo tengo.

Creo que sé quién es el secuestrador.

Sí, es un técnico de aire acondicionado

que vino ayer al bufete.

Desde que entró se portó de una manera muy extraña

y, además, se pasó mucho tiempo en el despacho de tu padre.

-¿Pero entra en el bufete y sale de ahí con Marcelino

como si nada? Cuadraría con su perfil.

Ni se ha preocupado en taparse la cara

para deformar la voz o usar un distorsionador.

Está claro que es un aficionado y está desesperado.

Vamos a comisaría y, de camino, informamos a Miralles.

Gracias, Ochoa.

Sí, tenéis que seguir muy pendientes

y buscad la furgoneta.

Sí, claro, claro.

Hay que seguir investigando en el entorno más cercano.

Oye, y con este tema, por favor, muchísima discreción, ¿eh?

Vale. Gracias.

El técnico que fue ayer al bufete se llama Telmo García

y hoy no ha ido a trabajar.

Es nuestro hombre. Eso parece.

No ha aparecido por su casa

desde que fue ayer a trabajar por la tarde.

Su mujer ha intentado localizarlo sin éxito.

Hay que evitar que sepa que le hemos identificado.

Márquez se ha quedado en su casa

por si aparece o llama por teléfono,

pero hay otro dato importante,

el jefe de la empresa donde trabaja dice que Telmo García

está atravesando por serios problemas económicos.

Al parecer, la semana pasada le pidió un adelanto

porque estaba desesperado.

Le iban a desahuciar de su casa por no poder pagar la hipoteca

y también estaba muy nervioso porque, con los recortes,

se temía que hubiera una reducción de plantilla y le tocara a él.

Está claro que actuó llevado por la desesperación.

Secuestró a mi padre en un arrebato sin pensar en las consecuencias.

¿Algún indicio de que tenga un cómplice?

No, por el momento, pero no hay que descartarlo.

En todos los secuestros, por chapuceros que sean,

siempre intervienen más de una persona.

Ahora necesitamos que Karim geolocalice la llamada.

Sí, así es.

Yo con otra llamada ya lo tengo.

-¿Y por qué no ha llamado ya? Tal vez nos quiera poner nerviosos.

Pero tenemos que mantener la calma.

¿Por qué haces una cosa así?

No tienes pinta de delincuente

ni de mala persona.

-Lo hago porque estoy desesperado.

Por eso ayer quería quedarme con tu maldito sobre con dinero.

Si no me hubieras pillado, no estarías aquí.

-Eso no es verdad,

me has secuestrado porque ha querido.

-Anda, cállate de una vez.

-Lo que no entiendo es por qué haces esto

si tienes un empleo fijo.

¿Qué pasa, es que no te llega o...?

-Pero qué fácil es para la gente como tú hablar de dinero, ¿verdad?

Como os sobra

ni se os pasa por la cabeza que para vivir en este país

ya no vale solo con trabajar,

pero tú de eso ni te has enterado.

-A mí también me ha golpeado la crisis, ¿eh?

-¿Ah, sí? ¿En serio? Ah, qué pena.

¿Y eso qué significa?

Que has tenido que vender tu chalecito en Ibiza, ¿verdad?

Yo me mato a trabajar de sol a sol

y con el sueldo de mierda que me dan

no tengo ni para pagar las facturas del banco.

Mi mujer trabajaba limpiando escaleras

y la han echado a la calle,

pero es que a mí también me van a dar la patada en la empresa,

que estoy en la lista de los próximos despidos.

(SUSPIRA)

-Lo siento.

-"Lo siento".

¿Y a mí de qué me sirve que lo sientas?

¿Me vas a dar tu casa? ¿Eh?

Porque a mí están a punto de quitarme la mía.

¿Tú sabes lo que es ver a tu mujer y a tu hija

sin un techo donde dormir

después de pasarte toda la vida trabajando?

Y eso a los bancos les da igual.

La gente pobre para ellos es escoria,

eres un número y solo quieren que pagues.

-¿Y la solución a tu problema es secuestrarme?

-¿Y qué quieres que haga?

¿Eh? ¿Qué quieres que haga?

Tengo que salvar a mi familia.

-¿Y cómo piensas salvar a tu familia si te meten en la cárcel?

¿Sabes la que te puede caer por esto según el Código penal?

¡De seis a diez años en prisión!

A ver, ¿es eso lo que quieres?

¿Quieres pasar todo ese tiempo en prisión

sin poder ver crecer a tu hija?

Dime, ¿quién se va a encargar de ella?

-¡Cállate!

-Oye,

mira, yo solo intento hacerte ver la realidad.

Yo entiendo la angustia que estás pasando,

pero puede haber otra solución.

-No hay otra solución. -Déjame que te exponga algo.

Es una idea, ¿eh?

Le puedes hacer caso o no.

Déjame ir

y te juro que no te voy a denunciar, es más,

te consigo el dinero que necesitas, los 100 000 euros

que habéis pedido y un poco más.

-¿Pero tú te crees que yo soy tonto?

¿Me has visto cara de idiota o qué?

-Ni te he visto cara de tonto ni de idiota ni de nada,

solo te quiero ayudar.

Te doy mi palabra de padre.

-¿De verdad hablas en serio?

-Sí, confía en mí.

Mira, esto solo puede salirte mal.

Sobre todo a ti.

Mira, cuando la Policía entre por esa puerta, que va a entrar,

ya no habrá remedio.

(Puerta)

-Tus medicinas.

-Ven.

He estado hablando con el abogado.

-¿Hablando de qué?

-Igual tú tenías razón y lo mejor es soltarle.

Me ha dicho que, si le dejamos libre,

él no pone ninguna denuncia y nos da el dinero.

Piénsalo, Paco.

En cualquier momento la Policía puede echar abajo esa puerta...

-¡Pues precisamente por eso!

¡Hay que darle más tiempo!

-¿Qué quieres decir?

-Que ahora el que no está convencido soy yo.

¡Eh, eh! A mí no me vas a camelar, ¿eh?

¡Este es un inocente, pero yo, no!

-Os juro que no os quiero engañar.

-Yo creo que nos está diciendo la verdad.

-¿Pero cómo puedes ser tan pardillo? -¿No ves que es una locura seguir?

-¡Habérmelo dicho antes de pringarme!

Estoy en esto hasta las cejas y voy a llegar al final

y quiero mi parte. Dame el teléfono. -No.

-¡Que me des el teléfono, coño!

-"Dígame".

-Queremos un millón de euros dentro de dos horas.

-¿Quién es usted?

-"Da igual quién sea yo, queremos esa cantidad".

-¿Un millón? Pero habían pedido 100 000.

-Bueno, hemos cambiado de idea. El precio ha subido.

-Nadie tiene esa cantidad en efectivo,

¡es imposible juntar ese dinero en dos horas!

-Seguro que si hacéis un esfuerzo lo podéis conseguir.

"¿O es que la vida del abogado Ocaña no vale tanto?".

-Para conseguir esa cantidad hay que convencer al banco,

hay que presentar avales. Es, literalmente, imposible.

-¡Que no me cuentes tus problemas!

Queremos ese dinero en dos horas en la calle del Meta,

en el polígono industrial Villablino, en un contenedor de la calle.

"Si no entregáis el dinero, el abogado va a acabar mal".

Ah, otra cosa, cuidado con pasarse de listos.

¿Tienes algo? Estoy en ello.

Un millón en dos horas, ¿se han vuelto locos?

Lo que he dicho es verdad,

es imposible juntar esa cantidad y menos en dos horas.

-Ese hombre que ha llamado no es Telmo García.

No, no, tenía otra voz y parecía mucho más agresivo.

Tira.

Vamos.

-¿Pero tú estás loco?

¿Pero cómo se te ocurre pedir esa cantidad de dinero?

-A partir de ahora se van a hacer las cosas como yo digo, ¿entendido?

Estoy en esto hasta el cuello

y todo por tu culpa, así que vamos a sacar provecho

Y hay que ser ambiciosos, te advierto, ¿eh?

-Da igual. -¿Cómo que da igual?

¿Cómo que da igual? Habías pedido calderilla.

-Era justo el dinero que necesitaba, pero te repito que ya no importa.

¿Qué más da que consigamos ese dinero?

La Policía nos va a pillar.

-Vamos a ver, "cuñao",

que la Policía no tiene por qué atraparnos.

¿Eh?

Con ese dinero nos vamos del país y empezamos una vida nueva.

-¿Y Reme?

¿Y tu mujer?

Y las niñas, ¿qué?

-Pues nos vamos primero nosotros.

Cuando estemos instalados en un país sin extradición con España,

ya vendrán ellos.

-¿Y cómo piensas salir del país?

-Tengo un amigo camionero.

Puede llevarnos escondidos hasta Marruecos

y luego ya allí se nos ocurrirá algo.

Senegal, por ejemplo.

¿Eh? Con dinero podemos movernos sin problemas por África.

-¿África, con los negrinos?

¿Pero qué coño se me ha perdido en África?

¡Yo solo quería recuperar mi casa! -¡No hay tiempo para lamentarse!

-Teníamos que haber aceptado la oferta del abogado.

-¿Pero cómo puedes ser tan pardillo?

¿Eh? ¡Tan "pringao"!

Toda la vida has sido un calzonazos

que ha desgraciado la vida de mi hermana.

Pero eso se ha acabado.

¿No querías una idea?

Pues ahí la tienes.

Telmo, Telmo, eh, eh.

Hazme caso.

Hazme caso, no llores.

Coño, que esto nos va a salir bien.

Oye, no te vengas abajo, ¿eh? Que te necesito entero y fuerte.

Eh, deja de llorar. ¡Va!

Que juntos lo vamos a lograr, va.

-¡Eh! Te estás machacando, colega.

-Ya te digo, tío. Y eso que estoy reventado de anoche,

pero quemar la adrenalina me ayuda.

-A mí, yo también me voy a machacar un poco

y después nos tomamos una sauna, ¿eh?

Para eliminar las toxinas que queden y una buena ducha.

Esta noche tenemos jarana.

-¿Esta noche? -Sí.

-¿Qué es lo que pasa esta noche?

-Me han dado un soplo cojonudo.

Para hoy se ha montado una partida de las de salir forrado.

-No, hermano, yo necesito descansar

y además que no,

que ya perdí suficiente dinero anoche.

-Tuviste mala suerte, Jairo.

Lo que te pasó anoche ocurre una vez cada 1000 partidas.

Te estuve observando y no juegas mal. -¿Que no juego mal?

Si llego a jugar mal, salgo de allí en pelotas

y no solo sin zapatillas. -No te machaques.

Cuando vienen malas no hay nada que hacer,

pero te repito, me fijé, tienes buena técnica.

-¿Me lo dices me lo dices o me lo dices para enredarme?

-Te lo digo, te lo digo.

Sí, tienes buena técnica.

Tienes un defecto, que eres muy impulsivo, tío.

Tienes que controlarte un poco más, pero se nota que has jugado mucho,

y eso que me dijiste que no.

Pero a un profesional no se le engaña.

-Mira, Queco, yo, cuando era chavalito,

allí, en el polígono, jugaba mucho, ¿vale?

Hacíamos muchas timbas en un descampado, muy guapas,

nos apostábamos posturillas de polen, cigarrillos, cerveza...

Lo que les robábamos a los padres y a los hermanos.

Pero en cuanto empezó a haber pasta de por medio,

yo me piré ¿y sabes por qué?

Porque la peña empezó a ponerse muy chunga

y a la mínima se veían las navajas por allí.

-Hay gente que no sabe jugar.

-A esta distancia que te tengo he visto cortarle la oreja a uno

con un cuchillo porque pensaban que hacía trampa.

-No me extraña que, con ese panorama, dejaras de jugar,

ahora bien, las timbas a las que voy yo

no son peligrosas, tronco.

Y la de esta noche menos aún, es un chollito.

Te lo estoy diciendo,

hasta a mí me extraña que me hayan llamado.

Aparte de la timba, hay unas mujeres de impresión, tío.

Unas mujeres guapísimas

con las que puedes pasar un buen rato.

Es un sitio muy exclusivo,

hasta te puedes encontrar a un famoso jugando en tu mesa.

-¿Un famoso? -Sí. Futbolistas, cantantes...

-Suena guapo, pero...

Otra noche, "bro".

-Bueno, como quieras,

pero partidas como esta son difíciles de pillar.

Yo te juro que, además de pasar una noche de lujo,

te vas forrado.

En tu vida vas a ganar un dinero tan fácil.

-¿Me lo estás diciendo en serio?

-Hay jugadores muy malos y con mucha pasta

que te están pidiendo que les desplumes.

Y algunos tienen mucho vicio

y entran como miuras al trapo, tronco.

Con un poco de psicología y sangre fría,

te vas a casa con los bolsillos llenos.

-Es que suena demasiado bien, desgraciado.

-Vente tú mismo y lo compruebas

y si crees que exagero,

todas las bebidas corren de mi cuenta.

-Déjame que me lo piense un poco.

-¿Qué ocurre? ¿Andas mal de pasta o qué?

Si es por el dinero, no te preocupes, te lo presto yo

y esta misma noche tú me lo devuelves.

Si con la pasta que vas a ganar a lo mejor te cobro hasta intereses.

-Queco, el dinero no es ningún problema, tío.

-Entonces no te me vuelvas al tono ese bajonero.

-Venga, dale, cuenta conmigo. -¡Eso quería oír yo!

Muy bien. Pues ahora vamos a trabajar un poco.

¿Has comprobado si Telmo García tiene antecedentes penales?

Sí, y está limpio.

Ese hombre no es un delincuente, solo tiene unas multas de tráfico.

Su perfil está claro, es un pobre hombre

agobiado por las deudas

y a punto de ser desahuciado con su mujer y su hija.

Actuó a la desesperada,

eso justifica que solo pidiera los 100 000 euros,

justo lo que le debe al banco. ¿Y por qué ahora pide un millón?

Nadie cambia de cifra así como así.

Eso es cosa de su compinche.

Ahora lleva la voz cantante en las llamadas.

Eso quiere decir

que ha cogido las riendas del secuestro.

Se ve claramente por la voz que es una persona más segura,

más agresiva.

Eso justifica el cambio de cifra o el cambio de estrategia.

Lo cual solo empeora la situación.

Esos dos hombres juntos son una bomba de relojería.

Claudia, este secuestro es una chapuza,

Pueden ponerse nerviosos, incluso discutir entre ellos

y cometer una locura. ¡No digas eso!

Tranquila, Montse,

Alicia solo trataba de analizar la situación con la cabeza fría.

Estoy intentando analizar la información

como si se tratara de otro caso.

Es eso o volverme loca.

Discúlpame, Alicia,

no quería decir que estuvieras siendo cruel.

Va a ir todo bien, ya lo verás.

Seguro que Marcelino sabe cómo tratar a esta gente

y tranquilizarles.

Sí, mi padre sabe manejar situaciones con mucha tensión.

Es un negociador nato.

A poco que le dejen hablar,

les estará convenciendo de que cometen un error

y minándoles su moral.

He localizado la dirección del móvil desde el que han llamado.

Es un sótano en la calle Almendralejo número 3.

El propietario es Francisco Guzmán, es cuñado de Telma García.

Gracias, los tenemos.

González, necesito que se quede aquí.

Si llaman los secuestradores, hay que entretenerlos, ¿de acuerdo?

Dígales que están intentando conseguir el dinero,

lo que haga falta. De acuerdo.

Montse, tú quédate también.

En estos casos, el tiempo es importantísimo.

Por supuesto, estate tranquila. Vamos.

(SUSPIRA)

Sí, Lola, tenemos sospechas de que esa discoteca

puede estar relacionada con la mafia colombiana

que se quiere instalar en España. Yo he estado allí.

Sí, estuve una vez bailando salsa.

¿También te ha dado por el rollo de la salsa?

Bueno, una vez que estaba muy metida en ese mundo

de la salsa, merengue, bachata... Piña colada, ¿eh? Margarita...

Sí, también, también.

Que bailar da una sed que no veas. Hay que reponer líquidos.

¿Y cómo es que te dio por ahí?

Pues el amor. Una vez tuve un rollito con un moreno de Punta Cana

y me aficioné mucho.

El tío bailaba que no te puedes hacer una idea,

pero, eso sí, fuimos a esa discoteca y salí de ahí acomplejadísima.

¿Acomplejadísima tú? Pues no me pega nada.

Yo creía que bailaba bien, pero es que es llegar ahí

y todos, como lo tienen en la sangre, ¿sabes?

Tienen ese rollito natural y, a su lado, un pato mareado.

Oye, Lola, me han dicho que solo la frecuenta gente latina.

Pues sí, sí.

A ver, es muy conocida,

hacen campeonatos de salsa y todo eso.

¿Tú notaste algo raro cuando estuviste allí?

Róber, es que fue hace muchísimo, la verdad,

anda que no ha podido llover desde entonces.

Habrá cambiado todo mucho.

De todas maneras, como habéis dicho, esa mafia acaba de desembarcar aquí.

Por eso mismo te digo.

Si esa gente nada más llegar son capaces de liarse a tiros

en plena luz del día,

no te digo si se hacen los dueños del barrio.

Pues tendrás que ir a bailar salsa, ¿qué tal se te da?

En cuanto te vean, te van a sacar fijo.

La verdad es que me defiendo.

En mi época fue cuando se empezó a llevar la salsa

y o bailabas salsa o te quedabas a dos velas.

Pues te llevas a Alicia a bailar de operativo y a investigar.

Oye, por cierto, le ocurre algo, ¿no?

¿Por qué dices eso?

Porque me he cruzado con ella antes y ni me ha mirado.

Tenía una cara de preocupación...

No sé, la habrás pillado despistada o no se habrá dado cuenta.

¿Pero no tenías hoy la rueda de prensa?

Calla, llevo unos nervios que no veas.

Sé las estadísticas de criminalidad como el Padre nuestro,

pero lo que me da miedo son las preguntas de los periodistas.

Ya te digo.

Yo dame calles, coche, delincuentes, pero es pensar en subirme ahí arriba

y me entran unos sudores fríos...

Y a mí, ¿qué te crees? Seguro que te sale genial, ya verás.

Róber, tenemos que irnos.

¿Qué pasa? Karim ha localizado su escondite.

Lola, me voy.

(SUSPIRA)

Tenemos que largarnos de aquí cuanto antes.

La Policía ya te está buscando.

-¿Saben que he sido yo? -Sí.

Me ha llamado Aurora para preguntarme si sabía algo.

Ha ido a tu casa a ver a Reme y se ha encontrado a un policía allí.

-Sabía que me iban a descubrir, pero

no tan pronto.

¿Qué hacemos?

-No sé, lo primero, pirarnos de aquí ya,

que este sitio ya no es seguro.

En cuanto la Policía ate cabos, se presentan aquí.

Lo mejor sería irnos a... ¡Adonde sea, pero ya!

Y lejos.

-Paco,

todavía podemos arreglarlo.

Puedo entregarme

y echarme la culpa de todo.

Puedo incluso decir que tú me has convencido

de que me entregara.

A ti no te pasaría nada. -Que no, Telmo,

que no, que tenemos que llegar hasta el final.

¿Eh?

Venga, sácalo de ahí, nos lo llevamos.

¿Que no me has oído?

Telmo, Telmo, vamos a salir de esta

y lo vamos a hacer

con un millón de euros en el bolsillo.

¿Entiendes, eh?

¿Sí? Venga, sácalo.

-Vamos.

Vamos. -¿Adónde?

-A otro sitio.

-Todavía estás a tiempo de rectificar.

Sé que eres un tipo razonable, no tienes por qué hacerle caso.

No empeores la situación. -Mira, escúchame.

Cierra ese pico de oro, ¿eh?

Te juro que te pincho con esto hasta que no te quede una gota,

¿entendido?

Venga, tira.

-Bueno, pues si van a la página dos del informe

que han recibido a la entrada,

encontrarán unos datos expresados en unos gráficos

que clasifican los delitos

en función del sistema estadístico de criminalidad.

Destacamos, entre los datos trimestrales,

la ausencia de homicidios dolosos y de asesinatos consumados

que se complementa, a su vez, con el incremento del 20 %

en homicidios dolosos y asesinatos consumados

en grado de tentativa, lo cual nos indica

una actuación muy rápida de nuestros agentes

que, activados por la alarma ciudadana,

han acudido al escenario del crimen,

neutralizando así la amenaza homicida.

Nos preocupan bastante los mantenimientos de los niveles

de criminalidad de baja intensidad,

que es lo que más alarma causa en la calle.

Esto podría parecer un mal dato,

pero me he permitido poner en un pie de página

los primeros datos de la serie histórica

que señalan que, cuando Distrito Sur era conocido como Kabul,

estos niveles, estos índices eran tres veces más altos,

lo que nos indica que estamos ante una tendencia muy positiva,

pero que todavía tenemos muchas cosas que cambiar.

Y no quisiera acabar este discurso sin antes destacar

el éxito del incremento del 5 %

en los delitos de violencia de género.

¿Sí?

-¿Cómo se puede considerar un dato positivo

que hayan aumentado un 5 % los delitos de violencia de género?

-Bueno, porque, en realidad, no ha aumentado el número de delitos,

sino su visibilidad.

Esta cifra lo que nos indica es

que ha habido un incremento en el número de denuncias

y, al final, eso es lo importante, ¿no?

Que las mujeres se atrevan a denunciar.

-Quisiera señalar que este aumento

es debido al excelente trabajo

que la oficial Lola Ramos y el resto del servicio de la UFAM

están haciendo para garantizar la seguridad

a las mujeres maltratadas que, al sentirse protegidas,

acuden a denunciar cada vez más.

-Se nos informó que esta rueda de prensa

la iba a dar el comisario Bremón. ¿A qué se debe su ausencia?

-El comisario Bremón no ha podido acudir

porque bueno, está de baja por enfermedad.

-Pero, según algunas fuentes,

el comisario ha sido suspendido de empleo y sueldo.

¿Es eso cierto?

-Lo siento, pero preferimos no contestar a preguntas

sobre asuntos personales de compañeros o superiores.

Si tienen alguna otra pregunta referida al informe

o necesitan que entremos más en detalle

en alguno de los apartados.

-Creo que la sanción al comisario, si es cierta,

es un asunto lo bastante importante para ser tratado.

¿De qué asuntos personales se está hablando?

-Perdona, compañera, ¿eh?

Pero a mí me importa más una mujer maltratada

que un comisario suspendido,

así que me dejas a mí que haga alguna pregunta, ¿verdad?

Sobre, en definitiva,

el tema sobre el que versa la rueda de prensa, ¿verdad?

Eh.

Yo es que quisiera plantear

algo sobre el protocolo de actuación

cuando una mujer denuncia por maltrato.

Según algunas quejas que he podido recoger por el barrio,

parece ser que hay un vacío de hasta 48 horas

desde que la mujer hace la denuncia

hasta que el juez decreta la orden de protección.

Entonces, digamos que, durante ese tiempo,

la mujer se siente desprotegida, ¿eso es cierto?

-Bueno, no exactamente.

Eh...

Los procedimientos judiciales, tanto de órdenes de protección

como los juicios cada vez son más rápidos,

pero, evidentemente, no son automáticos.

Una cosa son los procedimientos judiciales

y otra cosa es la activación del protocolo de protección.

En los casos realmente graves,

las mujeres quedan totalmente alejadas

y protegidas de sus agresores desde el momento en el que denuncian.

-Muchas gracias.

-Bueno, pues muchas gracias por acudir

y, como siempre, quedamos a vuestra disposición

para cualquier duda o aclaración que necesitéis.

-Madre mía, menos mal que me has salvado.

Esa periodista casi me come viva. -Qué tía.

No soltaba la presa.

-Martín,

gracias por echarme un capote, eres un cielo.

-Sí, lo que pasa es que, a estas alturas,

con todos los favores que me debéis,

a lo mejor ya me podíais dar una medallita de esas

que dais de vez en cuando.

¡Alto, policía!

Aquí no hay nadie.

Se han debido de dar cuenta.

Hemos llegado tarde.

Ochoa, se han marchado, hemos llegado tarde.

Han debido ir en la furgoneta que estamos buscando.

Sí,

quiero que todos los controles que tenemos alrededor de la zona

revisen cada furgoneta que vean, ¿de acuerdo?

Es de mi padre.

Esto no va a terminar bien.

Vamos a acudir a la cita

y vamos a seguirles el juego hasta el último momento,

hasta que Marcelino esté a salvo. ¿Y de dónde sacamos el dinero?

Utilizaremos un señuelo.

No, si se dan cuenta, se podrían precipitar las cosas.

No tenemos otra opción,

o vamos con el señuelo o con las manos vacías.

Sí que hay otra opción.

Necesito pedirte un favor. Es algo muy personal.

Dime, Alicia, qué pasa.

-Mira, nadie nace enseñado.

Los principios son duros y lo más normal es cagarla.

Hay que hacer una especie de curva de aprendizaje.

Pero te puedo asegurar yo a ti

que tú en esto puedes llegar lejos

o lo que es lo mismo, amigo, forrarte.

-Ya, ya.

-He tenido que pedir ayuda,

pero bueno, eso es asunto mío.

Lo importante es que aquí tienes lo que necesitas

para liberar a Marcelino.

Solo te voy a pedir una cosa.

-Ese chico con el que estabas,

deberías tener cuidado.

¿Eh? Es peligroso.

-¿El Queco es peligroso?

-Le jodió la vida a un amigo mío, ¿eh?

Le llevó por un circuito de timbas de póker.

Le animaba a apostar, al principio eran pequeñas cantidades,

pero acabó siendo su perdición.

Yo te doy el dinero y tú sueltas a mi padre.

¿Pero te crees que somos idiotas?

¿Te crees que lo vamos a traer aquí?

Hablo con él ahora o no vas a tener el dinero.

¿Pero tú qué quieres? ¿Matarlo?

Tengo que llamarlo a la hora acordada.

"Como me retrase un solo minuto, tu padre morirá".

-Tenía que haber vuelto hace un rato.

-Puede que haya tenido un contratiempo.

-O tal vez la Policía lo haya pillado ya.

-Todavía no has visto nada, pero, si quieres, te abro los ojos

en mi casa.

-¿Y tiene que ser esta noche?

-Ah, claro, claro, que estarás muy cansado,

querrás irte a tu casa. Sí, pues nada.

-Sí, la verdad es que sí.

¿Tú crees que yo estoy contenta con ese artículo?

Entiendo que quieras salvar la cara,

pero lo que me importa es nuestra reputación.

Eso no te lo crees ni tú.

Si de verdad te importara, no iríais por ahí

aireando los trapos sucios de esa manera.

Yo intenté evitarlo por todos los medios, Emilio,

te lo prometo. ¡Te salió fatal!

Si no sabes hablar en público, ¿para qué te prestas?

¡No tienes derecho a hablar así a la oficial Ramos!

Bastante hizo con dar la cara. Ha arruinado mi carrera.

¿Estás pensando en dejarlo ahora que le estás pillando el truco?

-Mira lo que tengo, estoy contento, no me quiero enganchar.

-Si fueras un ludópata, vendrías tras de mí

pidiendo que te buscara una partida. Más bien es al revés.

-Ya, ya me he dado cuenta de que insistes mucho.

-¿Cómo está, comisario?

Vete a la mierda. No se ponga así, comisario.

Yo no he escrito ese artículo, ¿eh?,

y la periodista que lo firma apenas la conozco,

es una recién llegada. Eso no importa.

Sois todos de la misma calaña.

Vivís jodiéndole la vida a los demás.

No me gusta beber sola.

¿Tu nombre? Katia.

Emilio.

  • Capítulo 186

Servir y proteger - Capítulo 186

26 ene 2018

El secuestro de Marcelino se complica. Telmo pide ayuda a su cuñado y Alicia teme que la cosa acabe mal. Keko convence a Jairo para participar en una nueva timba. Rober continúa con la investigación sobre la mafia colombiana, siguiendo la pista de un local llamado "Valentina".

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