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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 183 - ver ahora
Transcripción completa

Estaremos atentos con lo que le pasa a su vecina.

Tranquilo, ya sé que te debo mucha pasta.

Vale tío, no te pongas así.

Necesito 2000 pavos y no me iré si no los consigo.

(AMINA GRITA) -¡Cállate!

-¡Quieto! ¡Soy policía!

¡Quieto o disparo!

¿Dónde vas? -Tengo que estar con ella.

-Está en urgencias, me acaban de echar de allí.

Confía, por favor, está en buenas manos.

-No puedo quedarme esperando.

Por favor, dime dónde está. Necesito estar con ella.

En cuanto te desintoxiques...

¿Y a mi camello qué le digo?

¿Que le pago en dos meses? Mandaría un matón a por mí.

¿Por eso has atracado el gimnasio? Estaba desesperado, tronco.

-He pasado tanto estrés que me entraron contracciones,

pero me las han parado con la medicación.

-¿El niño está bien? ¿Te han hecho una ecografía?

-Sí, está perfecto.

Haz el favor de no mirarme de esa manera,

bastantes miradas tengo en casa.

Mejor la mía que la de Ibarra, ¿no? Adónde quieres ir a parar.

A que Régimen Disciplinario está a punto de hablar contigo.

Lo entiendo perfectamente,

pero debe haber alternativas menos dañinas.

¡El daño ya está hecho, me lo hiciste tú!

Así que, por favor, cállate de una vez.

¿Dices que yo tengo la culpa de todo esto?

Por supuesto que sí.

Ojalá nunca te hubieras cruzado en mi camino, Lola.

Prometió dejarlos, pero se ha enganchado.

Hoy lo pillé mintiendo.

-Mentir sobre las adicciones es uno de los primeros síntomas.

-Se ha puesto como un loco.

Nunca me hubiera dicho esas barbaridades

si no tomara esa porquería.

No está en condiciones para ejercer de comisario.

-Debes hablar con Miralles.

-A veces me pregunto qué hubiera pasado

si tú y yo no llegamos a conocernos.

Un momento...

¿Seguimos hablando de Elías?

Estoy convencido de que si yo no me cruzo en tu camino,

ahora mismo serías la esposa de Elías.

-Vale, si no puede ser antes,

mañana quedamos y me das más detalles.

¿Alguna novedad?

Parece que el primer envío de cocaína de Somoza está al caer.

Pensábamos que solo estaba tanteando el terreno

para establecerse, no creí que fuera tan rápido.

¿Ese Toreno es de fiar? Totalmente.

-Últimamente tengo demasiada policía merodeando por aquí,

así que no le conviene, en absoluto, intentar acercarse a mí.

¿De acuerdo?

Ni él ni ninguno de sus hombres.

Ni los colombianos ni la familia Somoza

aceptarán un no por respuesta. Debemos tener mucho cuidado.

Lo que pasó con el Algecireño

puede quedar en una broma de mal gusto

comparado con lo que nos viene encima.

Estamos a tope, al final nos va a pillar el toro con la boda.

Puedo hablar con mi padre

para saber qué empresa sirvió la comida en la boda y arreglado.

Es que tengo la sensación de que te da pereza casarte conmigo.

¿Por qué dices eso?

No te veo con ilusión de que nos casemos.

Estás diciendo tonterías.

Todo lo que te digo son tonterías, ¿no?

(Música emocionante)

Ay...

Dentro de media hora Olga estará aterrizando en París.

Mira,

verla cruzar con su maleta el control

me ha dado una pena...

A mí también, pero es lo que hay.

Es lo que toca.

Este silencio...

Va a ser de raro no oír la voz de Olga todo el tiempo...

No tendremos que tomarlo tan a la tremenda.

¡Pero qué vamos a hacer sin ella!

Antes que ella viniera a vivir a casa teníamos vida,

incluso nos casamos. ¿Sí? No me acuerdo.

Ah, sí, llegaste tarde a la boda...

Ven aquí, de eso hace mucho tiempo.

¿Sabes? Podríamos retomar una bonita costumbre

que teníamos en aquella época. ¿Qué costumbre?

Solíamos comentar lo bonito que nos había pasado en la jornada.

Aunque fuera un pequeño detalle,

algo que nos sacara una sonrisa.

un pensamiento positivo. Sí, es verdad,

podía ser un comentario amable de un ciudadano.

La sonrisa de un paciente. Un buen café en La Parra...

Pues mira, me gusta esa costumbre, me parece buena idea.

Te la compro. Queda instaurada a partir de hoy.

Bien hecho.

Y ahora, ¿nos vamos a la cama?

No hemos pegado ojo en toda la noche.

No sé si voy a poder.

Necesitas descansar con el follón que tienes en la comisaría.

No me lo recuerdes.

Las cosas cada vez están peor con Bremón,

yo no sé dónde vamos a llegar. De verdad...

Este hombre no aparece,

y cuando viene tiene la cabeza en otro planeta.

El otro día me dejó plantada

en una reunión que habíamos cerrado para un operativo.

Yo...

Me dio un plantón de media hora, no puede ser.

No me extraña.

Me lo encontré en La Parra y la conversación no fue amistosa.

No me lo habías contado. Es que con el follón de Olga

no te quería preocupar. ¿Qué pasó¿

Le recordé que convendría irse a un psicólogo

para hacer un tratamiento.

Ya.

No me lo digas, se puso hecho una furia.

Lo peor no fue eso,

cuando le advertí sobre las pastillas no sabes cómo se puso.

No le gustó nada que me contaras que las tomaba.

Me dijo que guardara los consejos para mis pacientes

y salió echando humo.

Estoy muy preocupada, Antonio.

Este hombre no puede seguir así. Claro que no.

Hoy hablo con él.

Ahora, olvídate de la comisaría y vete a descansar.

No sé si podré dormir.

Todo el rato me vienen las imágenes

que me recuerdan a Olga, y es que...

El bizcocho.

La receta que nos enseñó antes de ir al aeropuerto.

Tiene buena pinta. Y huele bien.

¿Y si corto un trozo para los dos

y lo convertimos en nuestro bonito momento del día?

Buenos días, cariño.

Me he levantado antes para preparar el desayuno.

¿Te sirvo unas tostadas?

¿Quieres un café?

Oye, cielo...

siento mucho lo que pasó ayer.

No debí haberte dicho nada,

siento haberte reprochado por no mirar los menús de la boda.

¿Me perdonas?

¿No me vas a decir nada en todo el desayuno?

¿Sabes lo que más me dolió de todo?

Que por no mirar los menús creías que la boda no me hace ilusión.

Es lo que más me entristece.

Lo siento mucho, de verdad, no pensaba lo que decía.

Tenía un mal día.

Rober, míranos,

vivimos juntos, nos queremos, hemos superado todos los obstáculos.

Está todo bien, deberías estar contento.

Lo estoy, pero la detención de Tote me afectó más de lo que pensaba.

Igual que te afecta a ti lo que hablas con tu padre sobre Quintero,

y por eso no has mirado los menús.

Te prometo que no me volveré a enfadar.

Y otra cosa,

no sé por qué, pero últimamente estoy algo susceptible,

bueno, bastante.

No puedo con Salva, ya no lo aguanto,

no puedo ni mirarlo.

Pero no es excusa.

¿Me vas a perdonar por lo de anoche o no?

(Teléfono)

Cómo no, el pesado de Salva.

Dime, Salva.

"¿Se te han pegado las sábanas o qué?"

De eso nada, voy a llegar a la misma hora de todos los días.

"Pero no todos los días te dan información

de un gran capo colombiano,

date prisa y ven a la comisaría echando leches

porque llevo aquí un buen rato".

Porque no estuviste trabajando hasta las tantas.

Ahora iré, cuando pueda.

Hasta ahora.

No puedo con él, no lo aguanto.

¿Para qué te llamaba? Para que vaya a comisaría.

Pero sabe que todavía no es tu hora.

¿No quería contarte información nueva sobre el "confite"?

No ha dicho nada en concreto.

Solo quiere meterme prisa y molestarme.

¿No te das cuenta?

Lo que quiere es sacarte de quicio y tú picas siempre.

Cuando entras al trapo te pones a su nivel y eso es lo que pretende.

No entres en su juego, no le des ese gusto.

¿Qué haría yo sin ti, cariño?

No te preocupes, no entraré al trapo, te lo prometo.

¿Y qué te parece si miramos los menús para la boda?

Con todo lo que tienes: los anillos, el concejal, las flores...

¿Estás seguro?

A mí los menús me parecen un mundo fascinante.

Te tomo la palabra, pero no vale arrepentirse.

Pásame el ordenador.

No veas cómo echaba de menos esa sonrisa.

¿Me vas a perdonar por lo de anoche?

Solo si me prometes

que no volveremos a guardarnos nada.

No quiero que haya malos rollos ni secretos entre nosotros.

Me parece bien. Y tú me prometes

que no nos iremos más a la cama enfadados.

Te lo prometo. Vale.

Y me ha gustado que esté aquí. -Estaba mejor.

-Sí, sí.

Bienvenido, inspector.

¿Qué tal va el hombro? Mucho mejor.

Tengo alguna molestia, pero no me impide manejar el teclado.

Me alegro. ¿No quieres alargar la baja dos días más?

Aún puedes cambiar de opinión. Seguro, inspectora.

Llevo poco tiempo en esta comisaría, y me gustaría retomar el trabajo.

Pues no insistiré más.

¿Cómo está tu hermana? Mucho mejor.

Y, sobre todo, más tranquila.

Me alegro. ¿Le han dado el alta? Sí, esta mañana.

La hemos acompañado al tren, se ha ido para Algeciras.

A propósito de eso, quería decirte que...

anoche, el atracador se arrepintió

y se interesó por el estado de tu hermana.

Pasó a disposición judicial y...

Bueno, es un drogadicto, estaba con el mono

y por eso atracó el gimnasio, así, a la desesperada.

Precisamente, de eso quería hablarte. Dime.

Soy consciente de que sacar mi arma para reducirlo

fue todo un riesgo y te aseguro que sopesé la decisión,

pero él amenazó con disparar

y las contracciones de Amina lo pusieron nervioso...

Espe, frena. Para.

Tu actuación fue reglamentaria, hiciste un buen trabajo,

así que puedes estar tranquila.

Gracias.

¿Has podido dormir algo?

Lo suficiente para rendir al cien por cien.

Me alegro.

Porque estamos a tope, así que, en marcha los dos.

Me encanta Miralles, es una gran jefa.

-Lo es...

-¿Hay algo que se le escape a esta mujer?

Yo creo que estaba esperándome para darme la bienvenida.

Eso es un detallazo. -La verdad, está atenta a todo.

Se preocupa al máximo por todos sus agentes.

Ojalá todos los jefes fueran así. -Ojalá, pero...

me da que no hay muchos así.

-Gracias por todo.

Estaremos atentos con lo que le pasa a su vecina.

¡Hombre! ¿Cómo estás, Karim?

-Totalmente recuperado, y mi hermana también está muy bien.

Lo mejor que puedo hacer es volver a mi cueva

que tengo una pila de trabajo. Nos vemos luego.

-Hasta luego.

-¿Tú qué tal? -Bien.

Ha venido una señora diciendo que sus vecinos no paran de gritar

y que se teme lo peor.

Así que voy a hacer el seguimiento.

-Muy bien. ¿Y el otro tema?

-¿Qué tema?

¿Has hablado a Miralles sobre el comisario?

-Espe, aquí no. -O sea, que no lo has hecho.

-¿Y si está mal irle con el cuento? Sería como traicionarlo.

-Lola, tienes que acudir a Miralles. Creí que lo tenías claro.

-Para ti es muy fácil decirlo, pero...

Pero no, no he parado de darle vueltas toda la noche.

No sé, ¿y si empieza a mejorar y no es para tanto?

-Claro, y los elefantes son rosas.

Lola, si quieres engañarte a ti misma, adelante,

pero a mí no me la cuelas.

Lo que me contaste del comisario es muy grave e irá a peor.

Yo también lo he visto trabajar como un zombi,

pero no sabía lo de las pastillas.

-Ya. Es horrible.

-Lola, tienes la obligación de dar parte a Miralles.

Es más, dile

que yo apoyo tu declaración.

(SUSPIRA)

Está bien.

-Sí, María aún sigue en su pueblo de Murcia.

-Se llama Barinas el pueblo, ¿no? -Sí.

-¿Y qué hace allí tanto tiempo?

-Finiquitar la herencia de una tía abuela suya.

-Esas cosas son siempre muy engorrosas.

-La verdad que sí.

Dice que si no se complica volverá la próxima semana.

-A ver si es verdad,

porque empezamos a echarla de menos por aquí.

Y no lo digo por ti, que llevas estupendamente el bar.

Cuando María no está, pareces la dueña.

-Ni de lejos. Ya me gustaría a mí.

-Solo digo la verdad, digo lo que hay.

-Muchas gracias.

-Hombre...

si está aquí la personalidad más reputada del barrio.

-Tengamos la fiesta en paz, Elías.

Estoy tomando café tranquilamente y me gustaría seguir así.

-El señor no quiere que nadie perturbe su tranquilidad.

Haces bien, disfrútala el tiempo que puedas,

porque te vamos a trincar antes o después.

Eso tenlo por seguro. (RÍE)

Fíjate, yo hasta lo dudo.

Igual antes tú terminas expulsado del cuerpo.

Por lo que tengo entendido, te suspendieron de empleo y sueldo.

-Veo que estás bien informado.

-Ya sabes que tengo buenos contactos.

Entre ellos Eulalio Laporta.

¿Te suena? ¿O tengo que refrescarte la memoria?

Eulalio Laporta es el abogado de un tal Alberto Cruz,

un detenido al que pusiste la cara como un mapa.

-Eso no fue así, fue solo un golpe.

-¿Sí? Claro.

Pero un golpe...

a una persona esposada. Eso puede ser abuso de autoridad.

Creo que tienes un serio problema con la medida:

antes se te iba la mano con el alcohol,

y ahora se te va con los detenidos. Deberías hacértelo mirar.

-Tú no estabas allí, así que, cállate la boca.

-Según tengo entendido, eso es lo que has dicho,

o lo que has reconocido ante el juez. Supongo que para llegar a un pacto

y evitar el juicio, ¿o me equivoco?

-No te equivocas, estoy suspendido.

Pero hay una parte buena en todo esto,

y es que ahora mismo no llevo la placa,

y puedo decirte verdades a la cara sin que te quejes a Bremón.

-No sabes cuánto me alegra que seas tan optimista

y veas siempre el lado bueno de las cosas.

Podíamos celebrarlo tomándonos un whisky

aquí entre los dos, ¿no?

Perdona,

que tú eres un borracho, que no puedes beber.

-Habla con propiedad, Quintero,

lo fui y no me importa reconocerlo.

Pero siempre es mejor que ser un corrupto,

un narcotraficante y un hipócrita.

-¿Hipócrita?

Menudo insulto, ¿verdad? Al lado de los otros dos...

-Tú, de cara a la galería, ayudas a los jóvenes,

y luego les vendes droga que los mata en cualquier esquina.

Si eso te parece insignificante... -Ten cuidado con lo que dices, Elías.

-Corrupto, narcotraficante, hipócrita y asesino.

-Deberías callarte, amigo.

-Tú te cuidas de no ser el brazo ejecutor,

pero pagas a otros para que lo hagan por ti.

-No sabes lo que estás diciendo,

te estás metiendo en un lío muy gordo.

-Sí que lo sé,

hablo de Manuel Sotillo, el Algecireño.

¿No me digas que te has olvidado?

-No tengo ni idea de quién hablas,

te he dicho mil veces que no lo conozco.

-¿Ah, no? Ahora seré yo quien te refresque la memoria.

Tú pagaste a uno de tus trabajadores, Rafael Carrasco,

para que cometiese un robo, y estando preso con el Algecireño,

este lo estranguló siguiendo tus órdenes.

-¡Estás haciendo acusaciones muy graves!

Y no tienes ni una sola prueba.

-Porque tú limpias muy bien tu mierda, pero dame tiempo.

-Por favor, ¿podéis bajar la voz?

-Sí, claro.

Discúlpame, Salima.

Yo me voy. Será lo mejor.

Toma.

Te dejo esto para que invites a todos los clientes.

Porque los vecinos de este barrio

no se merecen que este mamarracho

les fastidie la mañana.

Esto no se va a quedar así, Elías.

Porque te va a salir muy caro

hacer este tipo de acusaciones en público.

-¡Uuuu!

-Que tengas un mal día, amigo.

-Perdóname, Salima, he perdido los nervios.

-Pero no deberías entrar al trapo.

Te lo volverás a encontrar por aquí,

y no me gustaría que se repita la situación.

Yo te digo que gracias a él María pudo comprar La Parra.

-Mira, Salima, detrás de esa generosidad

se esconde una rata.

No te fíes de él.

Venga.

¿Este menú no lo habíamos visto en casa?

No, este es nuevo.

Beso de cecina con pimiento al aceite de humo,

qué rico. ¿Tú dónde te metes, tronco?

Me llamas para que venga corriendo y cuando vengo no estás.

Afloja, estaba pateando la calle,

la información no viene a buscarnos aquí.

¿No irías a ver al "confite"? Ya me hubiera gustado.

Seguía otra pista. ¿Has descubierto algo?

Negativo. Hay una novedad y es que Toreno quiere vernos ya,

así que, te quedas a ver menús de boda, o te vienes conmigo.

Mantenedme informada de todo. Voy a pasar la mañana

redactando diligencias y estaré disponible para vosotros.

Conduzco yo. Pero dime adónde vamos

porque no me has contado ni el punto de encuentro.

¿Dónde está tu espíritu aventurero?

Vamos la Bosque del fresno. ¿Podemos irnos ya, por favor?

Pero cuéntame más cosas sobre Toreno,

lo único que sé de él es su apodo. ¿Sí?

Pues eso ya es demasiado. Mira, no estoy para bromas, ¿vale?

Dime su nombre y apellidos,

el tiempo que lleva pasándote información

y por qué es de fiar. ¿Te crees que soy tonto?

Toreno es mi chota.

Me ha costado mucho ganarme su confianza.

Y ya conoces las normas, cada poli tenemos nuestro chivato

y no tenemos que compartir sus informaciones.

No me tomes por tonto a mí tampoco,

porque al Toreno yo no lo conozco de nada.

Estamos asumiendo los mismos riesgos,

así que cuéntame todo. Ni lo sueñes.

¿Te quieres llevar tú todas las medallas?

Sí, señor, eso es compañerismo.

Que te quede claro, Batista,

para mí eres como un grano en el culo,

me repatea tener que trabajar contigo.

Este caso lo podía llevar yo solo,

pero tengo órdenes de mi comisario en Distrito 2

de colaborar con alguien de aquí. Punto.

Ya veo que no entiendes lo que es colaborar, Salva.

¡Rober, Rober! ¿Qué pasa, hermano!

Que vengo del Atlas y me he enterado

que el Tote lio ayer una que no veas, tío.

Que intentó un atraco a punta de pistola,

lo pilló la policía, lo han metido preso...

¿Tú sabes algo? Sí, estaba Espe allí,

fue ella quien lo redujo.

Había una embarazada que no dio a luz de milagro.

¿Qué me dices? Sí, pero ya están fuera de peligro.

Ah, bueno.

Pero si llega a disparar el arma, hubiera liado la de Dios.

Menos mal que no lo hizo. Te quiero contar algo.

Antes de ir al Atlas vino a casa a hablar conmigo.

Sí, te pidió pasta, le diste 200 pavos.

¿Cómo lo sabes? Porque me lo contó él.

Ayer estaba de guardia y al saber que lo trajeron al calabozo,

bajé para verlo. Y me echó la culpa a mí, ¿verdad?

Le di 200. ¿Sabes cuánto necesitaba?

2000.

Si le hubiese dado... Hiciste lo correcto,

si le hubieses dado más habría sido peor.

Eso no lo sabemos.

Lo único que sabemos es que yo me desentendí.

¿Y qué más querías hacer?

Es mi colega, Rober.

Mira, métete esto en la cabeza:

tú no eres responsable de las cagadas de Tote,

hasta le pediste a Quintero que le diera trabajo

porque me lo contó, y conociéndote, seguro que le diste la brasa.

¿Sigue en el calabozo? ¿Puedo ir a verlo?

Ha pasado a disposición judicial.

Me imagino que queda en prisión provisional

pendiente de juicio. ¡Batista!

No tenemos todo el día.

-¿Tú qué haces con ese? ¿No patrullabas solo con Alicia?

Debo atender un caso puntual con él.

Pues vaya papeleta te ha tocado.

Te mira con una cara de perro que no puede con ella.

La que tiene.

¿Sabes que...

que me pilló por la calle

para conocer los contactos de Quintero con los narcos?

Sí, me dijo que te lo había preguntado.

Último aviso, Batista.

Bueno, hermano, me tengo que pirar.

Alegra esa cara, y piensa una cosa:

por lo menos, el Tote no aparecerá muerto en un descampado.

Igual se desengancha en prisión. Quizá.

Quién sabe. Anda, luego te veo.

Eres un prisas, tronco.

No sabes lo que daría por estar en París, me encanta.

Quién me iba a decir a mí hace unos días

que Olga se pasaría tres meses en el extranjero.

Es una gran oportunidad para ella. Sí.

Desde luego.

Ese "stage" será la solución para sacar el curso adelante.

Lo que no sé es cómo lo llevaré yo,

porque hace unas horas que se fue y ya la echo de menos.

Son solo tres meses. En nada la tendrás de vuelta.

Es una gran experiencia a nivel personal y profesional.

La verdad, vivir fuera de casa curte.

Yo estuve de Erasmus en Roma y fue una experiencia increíble.

Lo que yo daría por volver a esa época de despreocupación.

Déjate de volver al pasado, estás a punto de casarte,

yo diría que atraviesas un gran momento de tu vida.

¿No? Sí, pero hay muchas cosas

que decidir, organizar... Miles de alternativas para todo.

Ya. ¿Qué pasa?

Pues...

que anoche discutí con Rober por no mirar los menús para la boda.

De fondo había algo más, pero me quedé con mal cuerpo.

Discutir con el novio justo antes de la boda

es lo más normal, lo raro sería no hacerlo.

Sí, supongo. Toma, Marquina.

La boda llega y pasa,

pero lo importante viene después.

El día a día es lo que marca la relación.

Y a vosotros os va a ir muy bien. No le des más vueltas.

¿Qué haces aquí?

Tranquila, que no he venido a verte a ti.

Vengo a renovar mi pasaporte.

¿No me digas que tienes previsto marcharte a otro continente?

A mi padre y a mí nos darías una gran alegría.

Vaya, tú también. Menuda mañanita me estáis dando:

primero Elías se pone a insultarme en el bar

y ahora tú te cachondeas de mí.

Y todo sin que abra la boca.

No sé si empezar a llamarlo acoso policial.

No vayas de ingenuo conmigo, que se te da muy bien malmeter

cuanto tienes la ocasión. ¿O no fuiste donde mi padre

a contarle lo de la bomba? ¿Llamarías a eso acoso?

Sí, es cierto, estuve allí, ¿y qué?

Que fuiste a presumir

de que me jugué la vida para salvarte.

Y sabes de sobra por qué.

Te faltó tiempo para ir a verlo y hacerle daño.

No te equivoques, Alicia.

en ningún momento quise regodearme, ni herirle, ni hacerle ningún daño.

Fui allí, sencillamente,

para decirle que me siento un padre muy orgulloso

de lo que su hija ha llegado a hacer por él.

Y tenía la necesidad de compartirlo con Marcelino.

Porque...

en definitiva, los dos somos tus padres, ¿no?

Quería que él también se sintiera orgulloso.

Nada más.

Y ahora, si no te importa, tengo cita para renovar el pasaporte.

-Aquí tienes. -Muchas gracias, Salima.

Oye, una pregunta,

¿tú de adolescente tenías muchos amigos?

-Como todo el mundo, supongo.

-¿Qué sabes de ellos ahora? -No mucho, la verdad.

Creo que les va bien, pero desde que me marché del pueblo

no sé nada de ellos.

¿A qué viene esa pregunta?

-A que yo cada vez que hecho la vista atrás

y pienso en mis amigos,

es como recibir mil patadas en el estómago.

-¿Tan mal les ha ido?

-Al Culebra lo rajó vivo su primo el Jota.

Al Cholo lo frieron a tiros en el parque del Rosal.

El cadáver del Fiti apareció en un vertedero

aunque ya no era colega mío.

El Javi y el Ramón enganchados al caballo

y haciendo chapas por ahí.

La Marta...

Para qué te voy a contar. -Madre mía, vaya panorama.

-Eso digo yo, vaya panorama.

Y no te he contado la última.

El Tote, ¿el chaval que estaba conmigo, que discutimos?

-Sí.

-Ha intentado atracar el Atlas a punta de pistola.

-¿Qué me dices? Lo he visto un par de veces por aquí.

Además, me pidió trabajo.

-En el colegio me decían

que teníamos que apuntar alto, tener aspiraciones en la vida...

A los que venimos del polígono

no tenemos futuro, solo la calle.

-No, al menos Rober y tú habéis tirado adelante.

En mi caso, cuando más difícil se ha puesto mi vida,

es cuando he logrado salir a flote.

Por eso siempre creo que hay esperanza.

Voy a atender a los clientes. Perdona.

-Sí, por favor.

-Hombre, ¿qué pasa contigo, canalla?

-¿Qué pasa, pieza? Eso digo yo.

-Hacía mucho ya. -¿Que si hacía mucho?

¿Cuánto llevas sin venir por el Atlas?

-Ando muy liado, tío.

¿Alguna novedad por allí?

-Sí que hay novedad, pero no te la voy a contar.

Vente a entrenar conmigo.

No vengas con excusas del trabajo, razón de más para sudar la camiseta.

Luego rendirás mejor. -Pareces un experto en el tema.

-Te digo una cosa, a estas alturas de la película,

si no entrenase, si no fuese ahí a soltar,

me habría vuelto loco ya, ¡loco!

-¿Estás bien?

-He tenido días mejores, la verdad...

-Siéntate conmigo, tío, te invito a una caña.

¿O estás liado? -Vale, pero solo una.

¡Adelante!

¿Inspectora? Pasa, Lola, siéntate.

A ver.

Mañana se celebra la rueda de prensa trimestral

donde se presentan los índices de criminalidad.

Como siempre, Bremón estará al frente,

pero me gusta saber los datos que se van a presentar

con anterioridad, y gran parte de ellos

son de la UFAM.

He ido a hablar con Emilio al despacho

pero todavía no ha llegado,

así que he preferido preguntártelo directamente.

Sí, sí, por supuesto.

Pues los datos son muy favorables,

tampoco te quiero liar la cabeza con cifras

y números enrevesados, pero los porcentajes demuestran

que las mujeres tienen cada vez menos miedo a denunciar.

Sobre todo en Distrito Sur. ¿Por qué crees que es eso?

Porque disponemos de UFAM,

en comisarías que carecen de ella, muchas mujeres...

van a denunciar, pero finalmente no lo hacen

por no haber personal especializado. Aquí eso no pasa.

Es mérito tuyo. Enhorabuena.

¿Bremón conoce esos datos?

Si me pregunta si hemos hablado de esto, no.

No me ha convocado para ello.

Muchas gracias, Lola. Puedes irte.

Inspectora, precisamente...

quería hablarte de Bremón. Claro. Adelante.

Bueno, mejor en otro momento. No, no, un momento.

Tienes que terminar lo que has empezado.

Si quieres decirme algo sobre Bremón quiero saberlo ahora.

Verás, desde que sufrió...

ese accidente su mujer Bremón no levanta cabeza,

está totalmente ido, está...

despistado, descentrado, está ausente.

Ya, lo sé.

Yo también lo estoy padeciendo.

Pero ¿ha sucedido algo en concreto?

Ayer me confesó que no había preparado

los índices de criminalidad trimestrales y...

precisamente, mañana es la rueda de prensa

y espero que lo haga hoy.

En Jefatura tienen que estar que trinan.

Además, extravió un "pen drive"

con los datos y los índices que Espe le había entregado,

y ni siquiera, se había dado cuenta. Lo encontró Márquez en el baño.

No me lo puedo creer.

Pero aún hay más.

Ayer me acusó a mí de ser la responsable

del infierno en el que se ha convertido su vida.

Perdió los estribos, estaba completamente fuera de sí,

me gritó que ojalá que no me hubiera conocido nunca,

que todo era por mi culpa... Fue muy desagradable,

lo pasé fatal. No me extraña.

Desde luego, es muy injusto e impropio de él.

Es un hombre mesurado, normalmente, no lo sé...

Encima, lo hizo en La Parra delante de todo el mundo.

Salima estaba completamente abochornada.

¿Y sucedió algo antes?

¿Algún detalle, alguna palabra,

algo que provocara que se disparara de esa manera?

Lo pillé en una mentira.

Está tomando Bromazepam.

Me juró que ya no tomaba esas pastillas

desde hace tiempo, pero...

Yo sabía que no, y lo pillé.

Además, abusa de ellas, las toma como si fueran caramelos,

y lo hace sin control médico.

Yo creo que es la causa de que esté perdiendo la cabeza,

y no se acuerde de las cosas. Sí, sí, precisamente hoy

quería hablar con él de las pastillas.

¿Sabías que las tomaba?

Lo que no sabía es que estaba así por ellas,

no lo había vinculado con los efectos secundarios.

Yo pensé que todo dependía de su depresión.

Esto que me estás contando es muy grave.

Tiene muchos cambios de humor,

creo, sinceramente, que no está en condiciones

de desempeñar su puesto.

Y tanto Espe, como otros compañeros lo piensan.

(Teléfono)

Dime, Montse.

Sí, por supuesto.

¿Perdón?

De acuerdo. Ven cuando quieras.

Aquí estoy.

Era Ibarra.

Quiere hablar conmigo sobre Bremón, precisamente.

Igual en Jefatura le han dado un toque sobre él.

A mí no me gusta ser chivata,

pero estoy muy preocupada por él. Has hecho muy bien.

No has sido ninguna chivata,

te has comportado de manera responsable

que es lo que os he inculcado. Tranquila.

Te quiero pedir un esfuerzo más.

Estúdiate bien los datos de la UFAM, de los que hemos hablado antes.

Es posible que mañana tengamos que tirar de ti

para explicarlos en la rueda de prensa.

De acuerdo, jefa.

No te preocupes. Cuenta conmigo.

Ya están descargando el que ha venido de Hamburgo.

Y los que están para salir a Bolonia y Bucarest, casi listos.

-¿Ha habido algún problema con la carga?

-No. Bueno...

-¿Se puede saber por qué demonios estás tan nervioso?

-Estoy muy rayado hoy, don Fernando.

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-El Tote...

ayer atracó el Atlas a punta de pistola,

la poli lo pilló, está en comisaría...

Tenía el mono.

-Tenía yo razón, ese chico no era más que un yonqui

que nos habría traído problemas.

Menos mal que no te hice caso cuando querías que lo contratase.

Si llego a hacerlo, imagínate el follón que tendríamos.

-Le tengo que pedir perdón, y reconozco que tenía razón

porque fui un tonto pensando que estaba limpio.

Pero aun así... -Aun así, ¿qué pasa, Jairo?

-Que me siento mal, vino a mi casa a pedirme dinero

porque estaba endeudado y quería hacer las cosas bien.

-Dios santo, no quiero volver a oír hablar de Tote,

porque no me interesa en absoluto, ¿de acuerdo?

-No le di nada,

don Fernando.

Pudiendo haberle dado.

No me hubiera costado, pero no.

Le di mucho menos de lo que me pidió y lo largué a la calle.

Ahora no me lo quito de la cabeza. -Tendrás que hacer un esfuerzo,

si está en la cárcel se lo ha buscado él,

y lo mejor que puedes hacer es olvidarte de él de una vez.

-Era un colega que necesitaba ayuda.

Y yo no se la he dado.

¿No es como si yo lo hubiera animado a atracar el Atlas?

-¿Te vas a sentir culpable?

Vamos, Jairo,

ese chaval ha elegido solo su propio camino.

Y si ha decidido lanzarse al vacío es su problema,

tú no puedes hacer nada, ¿qué vas a hacer?

Si intentas rescatarlo te va a arrastrar.

Y si intentas suavizar el golpe que se va a pegar

te va a terminar aplastando. Has hecho lo que debías.

Y ahora debes centrarte en el trabajo,

pasar página, y para la próxima vez,

aprender a elegir mejor tus amistades.

-Pues sí, porque parece que tengo un imán, macho.

En fin...

-Espera un momento, Jairo. Ven aquí.

No basta con intentarlo,

tienes que hacerlo y punto.

¿Sabes por qué?

Porque en este maldito trabajo que tenemos,

no nos podemos permitir el lujo de tener mala conciencia,

no tenemos tiempo.

Sabes muy bien que nos viene encima una tormenta de las gordas,

y no solo porque la Policía nos sigue cada paso que damos, no,

lo digo también por ese maldito colombiano, Somoza,

que nos está presionando demasiado.

No podemos permitirnos cometer ni un solo error,

porque lo podemos pagar caro, ¿entendido?

Así que te quiero muy centrado en esta empresa

y en todo lo que está pasando, ¿te queda claro?

-Don Fernando, yo voy a estar muy centrado.

Se lo digo de verdad.

-Muy bien, eso espero. Sigue trabajando.

(Teléfono)

-¿Sí? -"Jairo, soy Queco".

-Hombre, Queco, ¿qué pasa?

-"Que hoy iré un rato al Atlas,

me has convencido. ¿Vas a estar por allí?"

"Hacer máquinas solo es aburrido".

-Sí, tenía pensado pasarme después del trabajo.

-"Perfecto. Allí nos vemos". -Venga.

-¡Hombre!

Pero si estabas aquí,

llevo un rato buscándote por toda la comisaría

para tomar café juntas.

-No te mosquees, fui a tu mesa y no estabas.

-Fui a llevar unas diligencias a la oficina de denuncias.

Ha sido un momento. Tanto no me has esperado.

¿Qué lees con tanto interés?

-La estadística trimestral de criminalidad de la UFAM,

Miralles quiere que la revise, mañana es la rueda de prensa.

-¿Has estado con Miralles?

-Sí, y siguiendo tu consejo hablé con ella de Bremón.

-Bien, ¿y qué tal ha ido?

-Tenía la mosca detrás de la oreja, no le ha pillado de sorpresa.

Dice que tomará cartas en el asunto.

-Entonces, ya no está en tu mano.

-Y menos mal, porque me he quitado un peso de encima.

-Ya, los quebraderos de cabeza son lo peor.

Están todo el día ahí runrún, runrún...

Machacándole a una en el cerebro.

-¿Y tú qué quebraderos de cabeza tienes?

-Uno tremendo con Karim.

-¿Tan pronto? Pero si acabáis de empezar.

-Precisamente por eso, estamos en el momento

en el que se supone

que los sentimientos están a flor de piel, ¿no?

-Sí. -Pues no.

Porque Karim y yo todavía no nos hemos acostado juntos.

Ya, sí.

A mí también me parece raro. Es que creo que...

que no le gustará mi físico, que no le pongo lo suficiente.

-¿Qué tonterías estás diciendo? Tú estás estupenda.

Acaba de salir del hospital, ¿en qué momento os ibais a acostar?

-Precisamente hoy, cuando le acompañé a su casa

después de dejar a Amina en la estación.

Era el momento ideal para arrancarnos la ropa

y rodar por el suelo comiéndonos a besos.

Y él ni siquiera me ha rozado.

-La vida no es una fantasía sexual continua.

-Es verdad, pero yo sé lo que me digo.

-Te recuerdo que hace dos días le dieron un balazo en el hombro.

El chico no tiene cuerpo para mambo.

-La noche que empezamos a salir también era la ocasión perfecta,

y ni siquiera se acercó.

Dos situaciones con posibilidades y las dos las desaprovecha.

Eso es un patrón que se repite.

Que no le resulto atractiva, y ya está.

-Espe, para ya, de verdad,

si Karim sale contigo es porque le gustas mucho,

no dudes sobre eso, -Pero entonces,

debería morirse por estar conmigo como yo me muero por él.

Cuando deseas a alguien no hay excusas.

Te apetece o no, pero a él de momento no le apetece.

Le hago gracia, le sirvo para ir al cine,

para darse cuatro besos conmigo y chao.

-¿Te das cuenta de lo victimista que suena tu discurso?

Entre tú y Karim no hay impedimentos para ser felices.

¿Sabes la suerte que tienes por eso?

Os lleváis fenomenal, funciona lo vuestro,

el sexo llegará cuando toque.

Disfruta del momento y no te rayes.

-Visto así... -¿Tú sabes la envidia que me das?

Ojalá estuviera yo en tu situación, de verdad.

Yo sí que tengo razones para quejarme.

-Lo siento mucho, Lola.

-El hombre al que amo me...

me acusa de ser la responsable

de que su mujer esté en silla de ruedas.

Y que soy la culpable de que su vida se ha convertido en un infierno.

Y ahora voy yo, y le acuso a mi superior.

¿Sabes lo ruin y triste que yo me siento?

-He sido una insensible.

Tú sufriendo por tus movidas

y yo calentándote la cabeza con mis chorradas.

-Todo el mundo a mi alrededor rehace sus vidas y yo...

me siento tan sola, Espe.

-Vas a superar lo de Bremón.

Tú eres una mujer de bandera.

Seguro que aparecerá un hombre que te va a querer

y te hará feliz.

No tengo ninguna duda.

Ay....

Ven aquí...

¿Cómo que has despedido a la enfermera?

Natalia, creo que ya hablamos de esto

y fui bastante claro: no voy a contratar a una cuarta.

Es que has liquidado a tres en poco más de dos semanas.

No es que sean ineptas,

es que no les dejas hacer bien su trabajo.

Ahora no puedo hablar.

Cuando llegue a casa hablamos.

Adiós.

Siento mucho la interrupción.

No te preocupes, ha sido casi un alivio.

Hablaba con mi mujer que últimamente está imposible.

¿Qué te trae por aquí? Es un tema bastante personal.

Pero no sobre mí.

Háblame en plata.

Es que me ha llega información bastante delicada,

sobre usted.

Y tú, como buen periodista, vienes a comprobar si es cierto.

Para nada.

Vengo a advertirle porque rumores como el que me ha llegado,

pueden perjudicar su carrera.

¿Se puede saber qué demonios te han contado?

Conozco al camarero de un bar que se llama Red Lyon.

Le suena, ¿no?

Me ha contado que anoche estuvo usted allí

y que lio una buena.

Me dice que iba bastante borracho,

que increpó a un tipo sin razón aparente,

e intentó agredirle.

Al parecer, no lo consiguió porque otros clientes lo impidieron.

Si es así, debió ser una escena bastante lamentable.

Pues sí, fue...

bastante patético, la verdad.

Entonces,

¿reconoce los hechos?

Me deja usted de piedra, comisario.

Pensé que su versión del relato sería...

menos cruda. Martín, por favor, no me juzgues.

Sabes que atravieso un mal momento,

la situación en mi casa es insostenible,

y ayer había discutido con Lola.

No he venido a conocer los pormenores,

y mucho menos a juzgarlo.

Sé perfectamente lo que es estar en un mal momento.

Qué quiere que le diga, si yo sigo ahí.

Pero tiene que tener cuidado.

Usted es una persona muy conocida en el barrio.

Hechos como el de ayer pueden transcender,

y no solo dañar su imagen, también la de la comisaría.

Ya lo sé, Martín.

Ayer solo tomé una copa, pero...

la mezclé con un medicamento y me debió sentar mal.

Fue un gran error, pero no se volverá a repetir,

te lo aseguro, Oiga,

yo le garantizo que no escribiré nada sobre el tema.

Incluso si me preguntan, me voy a hacer el loco.

Pero imagine lo que harían mis compañeros de profesión

con un material como este.

Esperemos que no llegue a sus manos, pero...

si me ha llegado a mí...

Me hago cargo y...

es un gesto que te honra. Gracias.

Emilio, perdona la interrupción.

Tenemos que hablar contigo, es urgente.

-Bueno, yo ya me iba.

Toreno ya debería estar aquí, ¿no?

Pues ponte a mirar menús de boda, si quieres te ayudo.

Salva, te aviso, por ahí vas mal.

La verdad, yo no daba un duro por ti y por Alicia, ¿sabes?

Recuerdo la primera vez que fue a comisaría y ya le hiciste ojitos,

pero pensé que pasaría de tu culo.

O te callas, o al final, te parto la boca, tío.

Puede que esté un poco más tocapelotas de lo normal, sí.

Yo no sé qué es lo que no entiendes.

Desde que he vuelto a Distrito Sur no estoy a gusto.

Es que es normal,

no te aguanta nadie, y te lo has ganado a pulso.

Echo de menos a Martínez, éramos uña y carne.

Martínez era un policía corrupto.

Era un buen poli y era mi amigo, eso sobre todo.

Un buen policía no se salta la ley cuando le da la gana.

A mí me salvó la vida en mogollón de operativos.

Era el único que me echó la charla en mi adicción con las apuestas.

Así que era verdad, ¿no?

Y tú negándolo siempre, mirándonos por encima del hombro.

Es verdad que a veces soy borde, Batista.

Bien, muy borde.

Es porque me siento solo

y me pongo esta coraza de cabrón para mantener la gente a raya.

¿Y con tus compañeros de Distrito 2?

¿Cómo lo llevas? Bueno, lo llevo.

Voy a trabajar, hago la faena y a casa.

¿Y de chicas? ¿Tienes novia?

Qué voy a tener novia.

Chicas hay muchas, pero pasan de mi culo.

Si aprendieras a cerrar la boca...

Lo tuyo sí que es alucinante, ¿sabes?

Caes simpático a las tías,

los compañeros te aprecian, eres buen poli...

¿Has dicho que soy buen poli?

¿Has dicho que soy buen policía?

Anda, olvida esta mierda de conversación.

Voy a llamar a Toreno.

Madre mía, el contestador...

Voy a estirar las piernas.

Me imagino para lo que estáis aquí,

y creo que le estáis dando demasiada importancia.

Estoy acostumbrado a dar ruedas de prensa.

Mañana no habrá ningún problema. Calmaos, que esto es pan comido.

No estamos aquí por eso.

Hemos venido por un asunto muy grave

relacionado con tu trabajo al frente de esta comisaría.

No te entiendo, ¿a qué te refieres exactamente?

A Jefatura ha llegado la noticia de que anoche

protagonizaste un altercado en un local nocturno.

Por lo visto, un auxiliar de Jefatura lo presenció todo

y es quien les ha informado.

¿Es cierto que tenías signos de embriaguez

y que tuvieron que intervenir clientes del local para reducirte?

A ver, no es lo que parece.

Tomé solo una copa, pero me sentó mal

porque antes había tomado un medicamento y...

Me debió hacer reacción, pero esto no se volverá a repetir.

Hay más.

No has enviado a Jefatura el índice trimestral de criminalidad

que se va a tratar mañana en la rueda de prensa.

Se me ha olvidado, pero lo mando enseguida.

No te molestes y escúchame.

No es el único archivo

que no les has enviado en los últimos días.

A menudo estás ilocalizable, no respondes a sus llamadas,

y te han reclamado informes que nunca les has enviado.

Claudia me ha confirmado

que tu comportamiento ha sido errático en comisaría.

No cumples con tus horarios,

es habitual verte ausente, descentrado...

Y padeces cambios de humor importantes.

Hay testimonios de los agentes que lo avalan.

¿De qué testimonios me hablas?

¿Mis propios agentes me están delatando?

Tengo otra pregunta que hacerte, Emilio,

y necesito que seas completamente sincero.

¿Tomas Bromazepam sin receta médica?

(RESOPLA)

Voy a repetirte... ¡Vale! ¡Sí, sí, sí!

Lo tomo.

Lo tomo porque es lo único que me ayuda a calmar los nervios.

¿Me vais a detener por eso?

Siento comunicarte que Régimen Disciplinario

ha abierto un expediente contra ti. Te van a llamar para citarte.

Lo más probable es que te suspendan de empleo y sueldo

y durante ese tiempo dejes de ser comisario de Distrito Sur.

No me gusta este sitio ni un pelo.

¿Qué pasa ahora, Batista? Que yo no conozco al Toreno este.

Y si nos ha traído aquí por algo, ¿qué?

Ahora toca esperar y no tener prisa.

¿Te acuerdas de Jorge Hernández, el pipiolo ese?

Tuvo prisas y ahora está muerto. ¿Qué tiene que ver con esto?

Jorge se saltó las órdenes

y se metió en una nave con narcotraficantes armados.

¿Y qué te estoy diciendo?

Se saltó las órdenes y ahora está muerto, no hay más.

Vale, esperamos un poco más.

Tú ya tienes que estar acostumbrado a cumplir órdenes

porque Alicia te tiene que tener en casa...

¿Ves como no aprendes?

Yo me esfuerzo para trabajar a gusto juntos,

y tú haciendo el payaso, ¿no?

Mira, Batista, te voy a decir una cosa,

voy a contarte por qué confío en Toreno.

Así que escucha bien.

-¡Me persigue!

¡Me están persiguiendo! -¿Quién te está persiguiendo?

¿Quién te persigue ahora?

Has movido los hilos muy bien, Claudia.

No has parado hasta verme en esta situación.

Eso que dices es muy injusto. Estoy hablando con Miralles.

Pero ella se ha quedado sin palabras.

Me quedan muchas cosas que preparar. Mamá me habría asesorado bien.

Bueno, más bien te habría conducido.

No sabes lo obsesiva que fue con nuestra boda.

Era un día muy importante y quería que saliera perfecto.

Eso mismo pensé yo.

Carmen se preocupó de organizar una ceremonia rápida y espectacular

para enmascarar su realidad.

Te estás equivocando de pleno,

me acusas de querer tu puesto y estás acusando a Lola

de ser la responsable de tu caída en desgracia.

Pero nosotras no te hemos fallado, eres tú

solo tú eres el responsable de lo que está sucediendo.

Le faltó tiempo a Lola para chivarse.

Ha llegado el sobre de Romerales.

-El único cliente que paga nuestros honorarios al contado.

Una especie en extinción. -¿Se puede?

Han pedido un técnico del aire acondicionado.

-Pues no sabía nada. -Sí, estuve la semana pasada

por un problema de ruidos en los conductos de ventilación

de la sala principal. ¿Recuerda?

-Solo le pido que se dé prisa y no se alargue mucho.

Y tenga cuidado dónde coloca la escalera,

no me manche los papeles que tengo encima de la mesa.

-Vaya tranquilo. La coloco ahí.

-¿Cómo puedes meterte con Claudia con lo que ha hecho por ti?

¿Tú sabes lo que ha pasado

enfrentándose sola a la crisis de Elías?

¿A la agresión de Nacha?

¿Al desmantelamiento de Planeta Libre?

-Que no puedo pagar esos recibos?

Sí, son muchos, sí.

Usted me habla de números y yo le hablo de mi casa.

De la casa de mi familia.

La traidora chivata.

Mejor lo dejamos.

Te encanta verme en la mierda, ¿verdad?

Emilio, por supuesto que no me alegra que pases por un mal momento.

¿No estás feliz de verme como un perro apaleado?

He estado pensando que, quizá,

sea el momento de que...

tú y yo...

demos cierto...

paso.

Y había pensado que esta noche podía ser la noche.

-Te voy a llevar al garito de un colega

que pone música tecno y prepara unos cócteles...

que suben el ánimo a un elefante.

-No tengo yo la cabeza para música tecno ni para cócteles.

Mejor otro día, yo qué sé.

-Esa no es la actitud.

La noche es nuestra, amigo.

Sé que usted está muy involucrado en el barrio,

y ayuda a los más necesitados. No sabe cuánto me alegro

  • Capítulo 183

Servir y proteger - Capítulo 183

23 ene 2018

Karim se reincorpora a comisaría. Lola da parte a Miralles sobre el comisario. Rober acompaña a Salva a su cita con el confidente que tiene información sobre Somoza. Jairo, que no pasa por su mejor momento, se reencuentra con un antiguo compañero del gimnasio.

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  1. Jandro28

    K dice Tomás hacia falta ya una serie así k relate la vida diaria y la realidad sólo k le podían meter un poco más de acción pero por lo demás todo bien

    24 ene 2018
  2. Tomas

    Kabul es una ful. Q pasdilla ni fin ni fondo

    24 ene 2018