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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 181 - ver ahora
Transcripción completa

Todavía se lleva una galleta el tonto este, verás.

Ella es Espe, es una compañera del trabajo.

Ella es Amina, mi hermana.

-Encantada.

¿De cuánto estás?

-De 20 semanas justas.

-Qué ilusión, ¿no? -Bueno, ilusionada sí que estoy,

aunque podría estarlo más, la verdad.

-Había como un mal rollo entre ellos.

-¿A qué te refieres?

-Unas vibraciones raras.

Yo me he quitado de en medio en cuanto he podido.

-¿Cómo se encuentra Sahir? -¿A ti qué te parece?

¿Tú cómo crees que se encuentra un hombre que está en la cárcel

separado de su esposa y sabiendo

que no va a ver el nacimiento de su hijo?

-Amina, yo lo siento.

-Si no lo hubieras metido en la cárcel, no lo sentirías.

-¿No fue nada de una investigación ni nada por el estilo?

-No, fue pura casualidad.

Sí, lo pillé in fraganti

cuando estaba vendiendo unos pasaportes a una familia

que iba a pasar ilegalmente a España.

Podía haber mirado a otro lado y nadie se hubiera enterado,

estaba yo solo, pero es eso lo que me recrimina mi hermana.

-En Distrito Dos estamos siguiendo la pista

a recientes contactos de la mafia colombiana en España.

Creemos que quieren establecer una red en Madrid.

Concreta, ¿a quién buscáis?

A Fernando Quintero.

Si tiene alguna información,

llámeme.

Si no podemos coger la mercancía en alta mar,

no podemos hacer confesar a las mulas

y no podemos coger al lugarteniente porque se ha esfumado,

solo nos queda una posible opción para tirar del hilo.

Vigilar posibles vías de distribución.

¿Y cuál es la empresa que, presuntamente,

ha estado vinculada con el narcotráfico en Distrito Sur?

(AMBOS) Transportes Quintero.

-Alicia me ha salvado la vida.

-¿De qué estás hablando?

-Entiendo que no te haya dicho nada todavía

porque no tiene que ser nada agradable

para ti darte cuenta de lo que ya te he dicho,

que, tarde o temprano, la sangre tira y mucho.

-¿También te habrías jugado la vida de esa manera

por una víctima que no fuera tu padre?

Tú eres mi padre. Dime la verdad, Alicia.

La verdad es que cumplí con mi obligación,

que es servir y proteger a los ciudadanos

y sí, habría hecho lo mismo por cualquiera.

¿Estás limpio? -Claro, tío. ¿Cómo me preguntas eso?

-Si voy a dar la cara por ti, no puedes estar metiéndote mierda.

No voy a hablar con Quintero si estás poniéndote.

-Soy el primero en dar una segunda oportunidad a todos,

pero ese chico me da muy mala espina.

Huele a problemas.

-Que te pires, tío, ¿eh? ¿No lo pillas o qué?

Que te vayas a chuparle el culo a Quintero,

que lo estás deseando.

-No tengo que chupar el culo a nadie. Si tienes mala suerte es cosa tuya.

Te voy a decir algo: ahora soy yo el que pasa de ti.

No vuelvas a buscarme en mi vida. -Venga, tira.

Te recuerdo que estás en este distrito

para un asunto muy importante,

no puedes perder la tarde pelando la pava en un bar.

(Móvil)

Es mi confidente, tengo que cogerlo.

Sí.

-¿Se puede saber por qué me dejas en evidencia de esta manera?

¿Por qué dices que estamos tonteando?

Y aunque lo hiciera, ¿a ti qué más te da?

-Tranquilo, ya sé que te debo mucha pasta, tío.

Ya.

No, además he encontrado un curro que está superbién

y pagan muy guay.

Oye, empiezo mañana muy pronto,

¿tú no me podrías dejar algo para pasar el día

y cuando pueda te lo pago todo?

Vale, vale, tío, no hace falta que te pongas así.

¿Eh? Sí, no te preocupes.

(Música emocionante)

(Puerta)

Hola, tronco.

-¿Qué quieres?

-Hablar contigo. ¿Puedo pasar?

-No, después de lo de anoche no me apetece.

-Jairo, ayer me pasé un huevo contigo, perdóname.

¡Jairo, no seas rencoroso, que nos conocemos desde enanos!

Deja que pueda hablar contigo, tío.

-Pasa.

-Huele a cafelito, ¿me invitas a uno?

¿Eh? -Pues no sé yo,

igual te pones más nervioso todavía. -Eh, que yo estoy bien, ¿eh?

No te vayas a pensar cosas raras. -Ya, ya.

-¿Tienes azúcar?

-Qué asco, tío, eso es un jarabe.

-A mí me gusta así, dulcecito, tío.

-Tote, si has venido aquí por el tema del trabajo,

ya te puedes estar pirando

porque yo no puedo hacer nada más "pa'que" Quintero te contrate.

¿Me entiendes? Te lo dejé claro anoche.

-Ya, vale, tranqui, ¿eh?

Ayer me pasé un huevo contigo, perdóname.

-Yo hice todo lo posible "pa'que" te contratase,

hasta le juré que respondía por ti.

Pero él no te quiere en su empresa

y, contra eso, no se puede hacer nada.

-Pues da igual, ¿eh?

Además, que él se lo pierde

y no vengo a hablar contigo de ese tema.

-Entonces, ¿de qué tema quieres hablar conmigo?

-Necesito que me dejes pasta, tío.

-Muy bien.

¿Cuánta pasta quieres que te deje?

-Me da igual, lo que puedas dejarme.

Es para tirar una temporada hasta que encuentre curro.

-Claro, hombre.

Claro, tío, sin problema.

Toma.

-¿Solo 200 pavos, tío?

-¿Te parece poco 200 pavos?

Porque si te parece poco, me los devuelves.

-No, esto me viene muy bien, Jairo, pero necesito algo más, tío.

-Bueno, ¿cuánta más necesitas? Cuéntame.

-Con 2000 pavos iría sobrado.

-Con 2000 pavos, ¿verdad?

Así, sencillo, claro, como si fuese calderilla.

Y te han dicho que Jairo te los va a prestar.

Pues, para tu información, no tengo 2000 pavos, tío.

-Ya me imagino que aquí no tienes 2000 pavos,

pero si quieres te acompaño al cajero y lo sacamos juntos.

-No, vamos a hacer otra cosa.

Te vas a quedar aquí, te vas a terminar tu café,

te vas a meter un baño de agua caliente y voy al banco.

Te traigo el dinero en una bandejita con un lacito

y luego te hago un masaje en los pies, ¿vale?

-¡Jairo, tío, por favor, eh!

Eres el único colega al que puedo recurrir, ¿vale?

Además, ya te lo he dicho, que en cuanto pueda te lo devuelvo.

-¿"Pa" qué quieres los 2000 pavos?

-Ya te lo he dicho, Jairo,

para aguantar un tiempo hasta que encuentre algo de curro.

-¿Para aguantar un tiempo? -Sí.

-Para aguantar un tiempo... -Sí, Jairo.

-Para aguantar un tiempo, Tote,

que yo sé lo que es tener que aguantar un tiempo

y no tener ni "pa" comer. Con 200 pavos tienes de sobra

si te administras.

Tú quieres 2000 pavos para ponerte ciego de anfetas.

-Pero ¿qué dices, chaval?

-¿Que qué digo? -¡Te dije que estoy limpio!

-Estás, ¿qué? -¡Limpio!

-¿Estás limpio? -¡Sí!

-¿Sí? -Sí.

-¿Con esos temblores y ese picor,

me tienes la cara de decir que estás limpio?

Dame los 200 pavos, que no te voy a pagar los vicios.

Dámelos.

-¡Es para aguantar hasta que encuentre curro, joder!

-Mira, pírate de mi casa

antes de que me arrepienta y te quite los 200 pavos ahora mismo.

Pírate.

-Te crees que eres el rey por tener un curro, ¿eh?

Pero eres un mierdas y un pringao.

¿Y sabes qué es lo peor? Que como colega no vales nada.

-Pírate de mi casa.

-¿Entonces no me van a dar el alta hoy?

-Será mejor esperar otras 24 horas.

-No lo entiendo, doctor.

Si yo estoy bien,

si la bala solo me ha tocado el músculo y la piel.

-Esta tarde te haremos otra cura.

(SUSPIRA)

-No sé si voy a aguantar otro día aquí encerrado.

-Pero ¿por qué no?

Si en tu trabajo te pasas todo el día en una habitación

y no te quejas. -Ya, pero es diferente

aquí me muero del aburrimiento

y allí hago cosas que sirven, cosas que me interesan.

-No me has contado cómo te dispararon.

Se suponía que, en este destino,

no ibas a hacer servicios en la calle.

-Así es, pero hacía falta gente para un operativo

y bueno, me ofrecí.

-No deberías participar en más operativos,

siempre traen cosas malas.

¿Recuerdas cuando lo del Bicho en Ceuta?

-Fue la primera vez que...

-Mira, te fuiste de El príncipe para llevar una vida más tranquila

y mira.

-Hombre, ya veo que mamá te ha aleccionado bien

para que me convenzas de que vuelva a casa.

-No ha hecho falta.

Llevo viendo cómo te implicas en todo lo que haces desde pequeño.

Mira, con diez años

te rompiste el brazo jugando al fútbol

y aguantaste sin decir nada hasta que se terminó el partido.

-Mi entrenador ya había hecho todos los cambios que podía

y yo no podía dejar al equipo con uno menos.

Recuerdo que esa noche la pasamos en el hospital.

-Igual que ahora

y aquí estaré siempre que me necesites

porque eres mi hermano y te quiero.

-Pero sigues enfadada conmigo.

(SUSPIRA)

-No vas a perdonarme que detuviera a Sahir, ¿verdad?

-Es que no te entiendo, Karim.

Fuiste demasiado estricto

sin pensar en las consecuencias de lo que hacías.

-Actué de la única manera que podía, cumpliendo con mi obligación.

-Si Sahir le hubiera hecho daño a otra persona, lo entendería,

pero lo que estaba haciendo era ayudar a una familia

que necesitaba salir del país.

Por una vez podías haber hecho la vista gorda.

-Falsificar documentos es un delito grave

y no lo hacía por altruismo, sino por dinero.

-Para tener con lo que alimentar a su futuro hijo.

-Ya.

Al menos ahora me reconoces que no le tendieron una trampa.

Amina,

da igual las vueltas que le demos,

no vamos a conseguir cambiar el pasado.

-¿Y el futuro?

Mi hijo nacerá mientras su padre está en la cárcel

sufriendo un infierno.

-Amina,

¿ha pasado algo con Sahir?

-Hace unos días le dieron una paliza en su celda.

-¿Qué?

-Los otros presos de la cárcel.

Por suerte solo le han quedado unos moratones,

pero pasó mucho miedo

y yo también lo paso cada día

sabiendo que vive rodeado de criminales muy peligrosos.

-Amina, yo...

-Sahir no es un hombre violento,

él no sabe desenvolverse en esos ambientes.

Si algún día lo matan en la cárcel, tú serás el culpable.

-Creo que deberías volverte a Ceuta esta misma noche.

-No, me iré mañana,

cuando te den el alta

y me quede tranquila de que estás bien.

-Por mí puedes estar tranquila, has hecho todo lo que podías hacer.

-Bueno, pues me quedaré aquí hasta que te hagan la cura.

-Amina,

el viaje es largo e incómodo.

Creo que deberías regresar a casa para descansar.

-¿De verdad quieres que me vaya, Karim?

-Dale un beso a mamá y a papá.

(Puerta)

Todavía se lleva una galleta el tonto este, verás.

¿Mamá? -Hola, hijo.

-Pero ¿qué haces aquí otra vez?

¿Quieres que te deje una llave?, que le has cogido el gusto a venir.

-El gusto y el disgusto.

(RESOPLA) -A ver, ¿qué pasa ahora?

-Que no paro de darle vueltas a lo del trabajo ese tuyo,

que sigo muy preocupada. -Pero ¿estás otra vez con eso?

-Que no me gusta que estés tan pegado al Quintero ese

con las cosas que se dicen de él.

-Sabes que los chismes que dicen de él en el barrio son mentira.

-No, esta vez no es un chisme de barrio,

no me lo ha contado la madre del Culebra, no.

-¿Quién te lo ha contado? ¿Ha sido Róber?

-No, tu hermano no sabe nada de esto.

Del Quintero se dicen muchas cosas y ninguna buena.

-Porque la gente es muy envidiosa, mamá.

Dime una sola persona poderosa de la que no haya chismes, una.

Sobre todo alguien como Quintero, que ha venido de lo más bajo

y se ha esforzado mucho, ¡dime una!

-Tú dime que no es verdad

que la Policía estuvo en su nave buscando droga.

-Espero que quien te haya contado eso,

te haya contado también que no encontraron nada

y esa, precisamente, es la mejor prueba

de que mi jefe es un tío normal y corriente,

es un empresario totalmente legal.

-Jairo, que soy tu madre,

que a mí no me puedes mentir.

-No te estoy mintiendo, mamá.

-¿El mentiroso tiene que ser tu hijo? -No.

-¿No pueden ser los demás? -No.

Pero yo te conozco muy bien

y cuando no eres capaz de sostenerme la mirada

es que estás escondiendo algo.

Te ha pasado desde siempre, ya desde chico, ¿no te acuerdas?

Cuando te preguntaba si habíais echado mano a la cartera.

Pero hijo, tú piensa en el daño que ha hecho la droga en el barrio.

Que muchos empezaron trapicheando a lo tonto

y han acabado en la cárcel o muertos.

Acuérdate, acuérdate del Ramón, del Javi, de la Marta del pescatero.

-¡Esa gente son todos unos yonquis, mamá!

Son yonquis y no tienen que ver conmigo,

yo no voy a acabar como ellos. -Ya.

No estás enganchado,

pero puedes trabajar para un narcotraficante.

-No te estoy diciendo eso, digo que me dejes tranquilo,

que no saques el tema de mi trabajo

por las tonterías que te cuente la gente.

Es mi trabajo. -No es lo que me cuenta la gente,

que yo también he atado cabos y he estado pensando

que tú, con un sueldo normal,

no me puedes regalar a mí un frigorífico

ni el perfume ese caro que me regalaste el Día de la madre.

Que sé que esos regalos me los haces de corazón,

pero no puedo mirar para otro lado.

Que yo he luchado mucho, Jairo, mucho

para sacaros a ti y al Róber adelante.

No soportaría ver cómo echas tu vida a perder.

-Ya está, mamá,

ya no te quiero ver sufrir, vamos a dejar el tema, ¿vale?

-Si tú no quieres que yo sufra,

hazme un favor,

deja de trabajar en Transportes Quintero.

Solo te pido eso.

(Puerta)

No creas que es tan sencillo,

aún tenemos que tomar muchas decisiones

y lo peor de todo es que quedan pocos días para la boda.

Pensé que iba a ser en "petit comité".

Sí, pero aun así tenemos que decidir el menú, la ropa,

organizar la ceremonia

y ni Róber ni yo tenemos tiempo para esas decisiones.

Menos mal que no habéis pensado en hacer un bodorrio

o te iba a dar algo. Calla, madre mía, qué horror.

No quiero ni imaginármelo.

Ay, mira quién ha venido.

¡Hombre!

Nacha, ¿qué haces aquí?

-Hola. -¡No te esperábamos!

¿Qué tal, compañera?

Era una pequeña sorpresa.

¿Cómo estás?

Bien, bien.

Bueno, la verdad es que un poco mareada,

pero es normal después del tiempo que he estado en cama.

Hemos estado preocupados, pero por suerte ha salido bien.

Por suerte, sí.

Y bueno, seguramente con las buenas vibras

que todos me mandaron, eso ayudó bastante.

-Y que estás hecha un toro.

Eso es por hacer deporte, te ha ayudado a recuperarte.

-La verdad es que tienes muy buen aspecto.

¿Cuándo te piensas incorporar?

-Bueno, de momento me voy a coger las vacaciones

que tenía pendientes para cruzar el charco

e irme a ver a mi familia.

Después de todo lo que he pasado me he dado cuenta que

necesito reencontrarme con mis orígenes.

¿Desde cuándo no vas?

Desde que tenía 15 años, cuando me fui,

por eso tengo tantas ganas de volver.

-Ya, no me extraña.

Pero ándate con ojo, aprovecha el tiempo para recuperarte,

si no, no me vas a poder seguir el ritmo a tu vuelta.

No sabes las ganas que tenía de verte aparecer, Nacha.

Lo sé, inspectora.

Y yo tenía tantas ganas de volver aquí.

Me ha dicho el comisario que te vas a Colombia.

Sí, la verdad es que estoy muy agradecida con él,

me ha permitido agrupar mis vacaciones pendientes

para poder hacer este viaje.

-Después de lo que has pasado, te mereces eso y más.

-Bueno, pero no se van a librar de mí tan pronto,

que vuelvo rapidito y con las pilas bien cargadas.

Me alegro de verte con esos ánimos,

lo has tenido que pasar fatal en el hospital, ¿no?

La verdad es que sí, pero

aquí este viejo cascarrabias no ha permitido

que me bajara la moral ni un solo instante.

Bueno, ¿cuándo coges el avión?

Ahorita mismo, Elías me va a llevar al aeropuerto.

-Sí, yo como estoy así, de vacaciones,

qué más me da hacer de chófer, ¿verdad?

Pues no te quiero entretener, no vaya a ser que lo pierdas por mí.

Me despiden de los demás compañeros.

-Cuenta con ello. Buen viaje.

Gracias. Chao.

Pásalo muy bien y desconecta mucho.

Claro. Pórtense mal, ¿eh? Chao.

Elías, ¿tienes un segundo?

Eh...

-Bueno, te espero en el coche,

pero no tardes, no quiero perder el avión.

-Dígame.

¿No te imaginas lo que quiero preguntarte?

Eh, no, ni idea.

Bueno, ¿qué tal llevas este momento de suspensión de empleo y sueldo?

¿La verdad? Ajá.

Pues no pienso mucho en ello, no.

No le doy mucha importancia.

¿Estás enfadado conmigo?

No, Claudia, tú hiciste lo que tenías que hacer.

Oye, si no te importa hablamos luego,

que no quiero que Nacha pierda el avión.

Vale. Gracias.

-Chaval, ¿adónde vas tan deprisa?

-Adonde me dé la gana. ¿Te vienes conmigo?

(SE RÍE) -Mira que sois bordes los Bautista.

-Ya.

-Tranquilo, que tú me caes mejor que tu hermano, ¿eh?

-¿Me quieres dejar tranquilo, tío?

-Un respeto, que soy la autoridad.

-Ya, lo que tú digas, tío.

-¿Tú no sabes que ahora ya no soy un simple agente,

que soy oficial?

-Muy bien, tío. Eres muy buen policía,

si te sigues esforzando así, llegarás más lejos todavía.

Me alegro por ti, campeón, muy bien. -¿Sí?

Por lo que veo no soy el único que ha prosperado.

Tú has pasado de ser un muerto de hambre en el polígono

a ser la mano derecha de Quintero, un mafias, fíjate.

-Me parece que te equivocas de persona

porque yo nunca me he muerto de hambre

ni tengo ningún jefe mafioso.

-No te pongas a la defensiva y elige el bando correcto.

-¿Y qué bandos son esos, a ver?

-¿No te lo ha dicho Róber?

O estás dentro de la ley o estás fuera.

-Ya.

Oye, ¿estoy acusado de algo?

Porque si lo estoy, me llevas a comisaría

y me llamas a un abogado, ¿te parece bien?

-No sé si te ha aconsejado es tu hermano Róber.

Eso debe ser porque tiene miedo

de que algún día acabes en la cárcel.

-No sé qué te ha dado conmigo.

Soy un ciudadano normal que está paseando tranquilamente

y tiene un trabajo muy corriente. -¿Ah, sí?

Y en ese trabajo normal,

¿has oído hablar de un tal Alejandro Somoza?

-Alejandro Somoza.

No, la verdad es que no, tío, lo siento.

-¿Seguro?

Pues verás, Alejandro Somoza es un narcotraficante colombiano

que está buscando socios en Madrid.

-Mi jefe no tiene tratos con ningún narco, ¿vale?

¿Por qué no te dedicas a cazar ladrones de postín

en tu nuevo barrio de pijos?

-No me gusta una mierda que me digan cómo tengo que hacer mi trabajo,

¿te enteras? -Perfectamente.

-¿Te enteras?

Si tu jefe se ve con algún colombiano

o enviado de Somoza me avisas de inmediato

por la cuenta que te trae.

-¿Es una amenaza?

-Es una oportunidad para que salves el culo,

así que mantén los ojos y los oídos bien abiertos

y me llamas con la información que te he pedido, ¿te enteras?

-Mira, Salva,

tú serás todo lo policía que quieras, pero yo no trabajo para ti

y no soy ningún chivato.

(RECHISTA) -Espera.

Te lo voy a poner bien clarito, ¿vale, Jairo?

A ver si te enteras así.

Llegado el momento tu jefe, ¿eh?,

se quitará el muerto de encima y te lo cargará a ti.

Él tiene recursos y contactos para irse de rositas,

así que hazme caso y coge la tarjeta.

-Muy bien, Jairo, ¿eh? Muy bien.

Tú te portas bien conmigo y yo me porto bien contigo.

-¿Qué tal, Emilio? ¿Cómo estás?

Bien, bien, gracias.

¿Algo interesante de menú?

La verdad es que solo he pedido un plato,

este guiso de carne y apenas he probado bocado.

¿Qué tal por casa?

Me imagino que la situación seguirá siendo muy delicada, ¿no?

No disimules, Antonio.

Supongo que Claudia te habrá puesto al día, ¿no?

Qué va, no, solo me ha dicho que a Natalia

le está costando adaptarse a la silla de ruedas.

Si solo te ha contado eso, te lo ha suavizado bastante.

Digamos que mi situación familiar es un auténtico infierno.

No sabes cuánto siento por lo que estás pasando, de verdad.

Más lo siento yo,

sobre todo por mis hijos.

Están sometidos a un estrés emocional terrible.

¿Te has planteado ir a un psicólogo, como te comenté?

No, Antonio, y no lo voy a hacer.

Es Natalia la que necesita un psicólogo,

pero se niega en redondo.

Razón de más, si ella no quiere ir, para que vayas tú, ¿no?

Te ayudará hablar con un profesional.

¿Me ayudará a qué?

Por ejemplo, ¿a no entrar en un bucle de ansiedad y depresión?

Yo no voy a caer en nada de eso ¿y sabes por qué?

Porque no me lo puedo permitir.

Saldré adelante, como he hecho siempre.

¿A costa de qué, Emilio?

¿A costa de qué? ¿Forzándote hasta que no puedas más?

¿Poniendo en riesgo tu salud tomando Bromazepam sin receta?

Eso también te lo ha contado Claudia, claro.

Sí, estaba muy preocupada por ti y yo también.

Esas pastillas no se pueden tomar sin supervisión médica.

Te pueden llevar

a efectos secundarios muy desagradables.

Te lo agradezco, Antonio, pero

los consejos guárdatelos para tus pacientes,

que yo no te los he pedido.

Tengo que irme. Gracias.

¿Y al comisario qué le pasa, que va echando humo?

-Está atravesando una mala racha, nada más.

-Lo ha pagado contigo porque te ha echado una mirada...

-No, no es nada personal.

Cuando no estamos bien, podemos ser muy bordes.

¿Y tú qué tal? ¿De dónde vienes?

-De comprar esta guía para París. Quiero estudiarla bien antes de ir.

-Déjame ver.

Interesante, ¿no?

¿Sabes que, a lo mejor, tu madre y yo nos hacemos una escapadita a verte?

-Sí, seguro. -¿Por qué dices eso?

-Porque siempre estáis que vais a hacer una escapadita

y nunca la hacéis porque no encontráis días.

-No hacen falta muchos días para ir a París, ¿no?

-Bueno, os dejo el menú, ¿vale?

-Te invito a comer, ¿te apetece?

-Claro, además luego voy a echar de menos estas invitaciones.

-Eso seguro.

-Hombre, Lola.

Parece que, últimamente, coincidimos en todos los sitios.

-¿Y qué tiene de raro? Es normal que nos encontremos.

Estos días estás trabajando aquí, en Kabul.

-Sí, bueno.

(SUSPIRA)

¿Puedo confesarte algo, Lola?

¿Un pequeño secreto?

-Si te apetece...

-Verás, justo antes de irme a Distrito Dos,

estuve a punto de pedirte una cita un par de veces.

-¿Ah, sí? No tenía ni idea.

-Sí, no me atreví porque pensaba que ibas a pasar de mí, pero

ahora hay más "feeling", ¿no?

-Pues no sé tú,

pero yo te sigo viendo igual que antes.

-No, Lola, ahora entre los dos hay una química brutal.

-Creo que te estás columpiando, no vayas por ahí.

-Vamos a ver, Lola,

¿vas a negar la atracción tan bestial que hay entre los dos?

¿Eh?

-¿Ayer te reí un par de chistes

y ya piensas que quiero rollo contigo?

-No, no es solo eso.

Le dijiste a Bremón que no te estaba molestando,

le dejaste caer que estabas a gusto conmigo.

-Vamos a ver, hay una gran diferencia.

Yo le dije que no me estabas molestando,

eso no significa que me gustes.

¿No crees que hay una gran diferencia?

¿Tú dónde te metes?

¿No sabes que tenemos que reunirnos con Alicia

para organizar el asunto de los colombianos?

Un poquito de respeto, Batista,

que estoy hablando con una compañera. Luego hablamos.

-No, no me pongas de excusa, Salva,

que tú y yo ya habíamos terminado.

(RESOPLA)

-Ya me has jodido el rollito con Lola.

Que yo sepa estás en Distrito Sur para trabajar, no para ligar.

Háblame con respeto que soy oficial, como tú.

Con más motivo para que dobles el lomo,

que no pegas palo al agua.

Fíjate si doy palo al agua

que he convencido a tu hermano para que me dé el soplo

si aparece un colombiano por la empresa.

¡A mi hermano ni te acerques!

¿Y eso por qué? Es un buen fichaje.

Quintero es el candidato número uno para hacer negocios con Somoza

y tu hermano es su mano derecha.

Mi hermano se encarga de llevar la logística en el muelle,

cargar y descargar, no está pringado.

Por favor, tu hermano está de mierda hasta las orejas.

Tú lo sabes, tú lo sabes.

Mira, Salva, no empecemos que la tenemos otra vez.

¿Qué es lo que pasa, Batista?

¿Estás protegiendo a Jairo?

¿O es que tú también estás a sueldo de Quintero?

¿Me estás llamando corrupto?

Perdona, pero con tu amigo Martínez no tengo que ver.

Para hablar de Martínez te lavas la boca con lejía

porque está muerto y era mejor policía que tú.

No, la boca te la lavas tú para hablar de mi hermano, ¿vale?

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

Se oyen los gritos desde mi despacho.

Nada, inspectora,

estábamos limando algunas diferencias.

Sí, no tenemos el mismo punto de vista

sobre cómo llevar la investigación de Somoza, es todo.

Muy bien. Los dos conmigo.

Estoy de trabajo hasta arriba, no tengo tiempo para nada.

¿Me queréis decir por qué estabais discutiendo a gritos?

¿Eh?

Muy sencillo, inspectora.

Salva y yo tenemos maneras diferentes de pensar

y es lo que tiene, estamos todo el día ronzando.

Ya. ¿Y tú, qué me tienes que decir?

Visto lo mal que nos llevamos, lo mejor sería no trabajar juntos.

Mira, eso me parece muy buena idea.

Veo que vuestra relación sigue como de costumbre,

pero vais a tener que aparcar vuestras diferencias

para trabajar en colaboración.

Inspectora, con el debido respeto, yo...

Tú nada, Batista.

La investigación sobre Somoza no es ninguna tontería

y el éxito para atrapar a esos criminales

depende del trabajo en equipo, ¿vale?

(Móvil)

Tengo que cogerle, un confite.

Dime, Toreno.

¿Mañana? ¿Tan pronto?

Bueno, bien, si no puede ser antes,

mañana quedamos y me das más detalles.

¿Alguna novedad?

Parece ser que el primer envío de la cocaína

de Somoza a Madrid está al caer. ¿Seguro?

Pensábamos que Somoza solo estaba tanteando

el terreno para establecerse, no creí que fuera tan rápido.

He quedado mañana para que me dé más información al respecto.

¿Y por qué no hoy?

Porque decía que era peligroso, Batista.

Además, tampoco es cuestión de atosigarle

y que se eche atrás, ¿no?

Escucha, Salva, ¿ese Toreno es de fiar?

Totalmente.

¿Y de dónde te sacas el confite?

Que yo sepa, en este caso,

no tenías colaboradores en la calle.

Pues ya ves, Batista,

parece que no he venido a pelar la pava.

He estado trabajando por las noches y el descubrimiento de Toreno

es un gran hallazgo para la investigación.

Bueno,

vamos a ver qué nos dice mañana

y esperemos que nos diga algo interesante.

Yo tampoco lo fiaría todo a lo que dice un confite.

A lo mejor todo no, pero es el único hilo que tenemos para tirar.

¿O es que tienes alguna información interesante que darme?

Algo tengo, hago un par de llamadas y luego te cuento.

Me parece estupendo,

pero después os quiero trabajando en equipo

y sin rechistar, ¿eh?

Nos jugamos mucho en este asunto

como para que andemos con peleítas de gallo.

Si esa droga llega a buen puerto,

muchos de los chavales del barrio podrían quedarse en el camino

y no lo voy a consentir.

Fuera de aquí.

Pues no me extraña que Salva te haya tirado los tejos

porque cuando trabajaba aquí se notaba que estaba coladito por ti.

-Si he tenido que pararle los pies en seco.

Se ha puesto empalagoso diciéndome

que tenemos una química brutal y más tonterías.

-Bueno, pero es que desde que se fue a Distrito Dos

y le ascendieron a oficial,

está de un subidito que vamos...

-No, si ya apuntaba maneras el chico cuando estaba aquí.

-Menos mal que va a estar en Distrito Sur un par de días

y no vas a tener que aguantarlo mucho tiempo.

-Pues sí, no va a ser como a Bremón, que lo tengo que aguantar a diario.

-¿Y qué tal con ese tema?

-Precisamente, ayer me vio hablando con Salva en La Parra

y se acercó y montó un numerito de celos que no veas.

-¡Madre mía! ¿Qué pasó?

-Que fue a Salva a recriminarle que estuviera ligando conmigo

en lugar de trabajando.

-¿En serio? ¡Qué fuerte! ¿Y tú qué le dijiste?

-Pues que me dejara en paz y que me dejara hacer mi vida.

-Muy bien hecho.

Es que, de verdad, no te puede montar esos espectáculos.

-Bueno, pero no sabes Salva a lo que se agarra.

Salva dice que como fui a Bremón y le dije que no me estaba molestando

significa que me gusta

y que tenemos un "feeling" de la leche.

¡Por favor!

Es que, de verdad, no lo entiendo.

-Yo creo que, más que lo de Salva, te ha molestado lo de Bremón.

-Pues sí.

-Es que el comisario, últimamente, está fatal.

No levanta cabeza desde lo de su mujer.

Está como si fuera un zombi por la comisaría,

con una mala cara el pobre que...

-A ver, Espe, está viviendo una situación muy complicada.

No me quiero poner en su piel, tiene que ser terrible.

Sinceramente, si me paro a pensarlo, lo que me da es lástima.

-Pues sí, Lola, sí.

Pero por mucho que esté sufriendo, no te puede montar esos numeritos.

No se puede meter en tu vida y decirte esas cosas, hombre.

-No, si tienes toda la razón. Ojalá lo arregle, de verdad,

ojalá su situación personal se arregle y...

Pero por su bien y por el bien de todos.

-Pues sí, ojalá

porque vamos, se va a volver loco él y nos va a volver locos a todos.

Y mira la que lio, ¿eh?, por el tema del "pendrive".

Ah, mira:

aquí está todo lo de las escuchas del caso Valderrama.

-Pensaba que no lo íbamos a encontrar.

-Ya. -En fin...

-Bueno, ¿qué? ¿Te vienes luego al gimnasio conmigo?

-Pero ¿no ibas esta tarde a ver a Karim al hospital?

-Sí, pero más tarde y así le doy el relevo a su hermana,

que lleva allí desde anoche.

-Ay, parece maja, Amina, ¿no?

-Sí, es majísima, ¿eh?

Es tan familiar... Es como si la conociera de toda la vida.

-¿Entonces la tensión que notabas entre ellos es real

o son imaginaciones tuyas?

-Por desgracia, es real como la vida misma.

-¿A qué se debe?

-Ay, Lola, no puedo entrar en detalles,

pero lo que sí te digo es que tuvieron una movida muy gorda

y la verdad es que les ha dejado la relación un poco tocada.

-¿Sí? -A mí me da mucha pena

porque yo creo que se quieren mucho.

-Bueno, pues si tanto cariño se tienen

y lo quieren arreglar, seguro que lo superan.

-Ojalá, a mí me encantaría que se llevaran bien,

pero va a ser un poco complicado

porque yo creo que el tema se les ha enquistado.

Bueno, venga, ¿qué? ¿Te vienes al gimnasio o no?

-Que no, hoy no me apetece, otro día.

Ay, siempre me dices lo mismo y luego nunca vienes.

-Es verdad.

Pero no, es que estoy agotada

y no tanto por el trabajo, sino porque estos temas con Bremón

me matan.

-Ya, es que llevas mucho tiempo ya sufriendo por ese tema.

¿Sabes lo que podemos hacer?

Nos vamos a La Parra, nos tomamos algo

y te distraes un poco.

-Que no, me apetece dormirme y que pase este día ya.

-Ay, Lola, de verdad, qué sosa.

Bueno, pues me voy al gimnasio, que el deporte me sienta fenomenal.

-Y estar enamorada, que hoy estás más guapa que nunca.

-Es verdad.

-Ya, tío, ya sé que 200 pavos es una miseria,

pero algo es algo, ¿no?

Sí, te juro que estoy haciendo todo lo posible

por conseguir los 2000 pavos, pero es que es mucha pasta, tío.

Ya, mira, yo necesito que me pases algo, ¿eh?

¿Cómo?

No, no, a Boris, no, por favor, tío.

No me mandes a Boris, no me mandes a él a cobrarme.

¡Oye! ¡Oye!

-Tranquila, no te preocupes.

Dile a tus padres que voy a hacer todo lo posible

por ayudarles, ¿vale?

-Muchas gracias. Le estoy muy agradecida.

-No hay de qué. -Gracias.

-Señor Quintero.

¿Se acuerda de mí? -Sí, hombre, claro.

Cómo me iba a olvidar de ti. Te llamabas Tote, ¿verdad?

-Sí.

Mire, me gustaría pedirle perdón

por cómo me comporté cuando fui a su empresa.

Espero que no me lo tenga en cuenta, estaba muy nervioso.

-Tranquilo, no te preocupes que ya eso está olvidado.

¿Se puede saber qué pasa? -Míreme.

Me gustaría que me diera una oportunidad de trabajo.

¿Eh? Igual que se la dio a Jairo en su momento.

-Ya, lo siento mucho,

pero ahora no tengo ningún hueco en mi empresa,

no tengo nada para ti.

-¡Señor Quintero, se lo suplico! -¿Qué haces?

-Se lo suplico, deme trabajo de lo que sea,

estoy desesperado. -¿Qué haces, chaval?

-Me conformo con cualquier cosa:

con cargar camiones, limpiar los baños,

con hacer de mensajero... Lo que me ordene.

-Por favor, levántate del suelo,

que estás haciendo el ridículo en mitad de la calle.

-Vale, perdone.

Le juro que no se va a arrepentir de contratarme.

Yo soy un currante como el que más

y me voy a partir la cara a diario para que usted esté contento.

-Vamos a ver si lo entiendes, por más que me supliques,

no te voy a dar trabajo, ¿te queda claro?

-Pero ¿por qué no, eh?

¡Si le da trabajo a todo el que lo necesita!

-No te equivoques.

Yo doy trabajo a la gente que se lo merece,

¿te queda claro? ¿Eh?

Si quieres trabajar en mi empresa o en cualquier otra empresa,

si tú quieres que yo a ti te dé una oportunidad,

lo primero que tienes que hacer es dejar de meterte la mierda

que te estás metiendo.

-Señor Quintero, ya no me meto nada, lo juro.

-¿Ah, sí? ¿Que no te metes nada?

¿Sabes que eso es lo que dice siempre un yonqui?

Lo primero que dice un adicto que depende de una sustancia.

Haz lo que tengas que hacer para dejarlo

y, cuando lo consigas, vienes y hablamos otra vez.

Pero vamos a ver, ¿tienes algo o no tienes algo?

Ya, es que eso y nada es lo mismo, ¿sabes?

Venga, vale, pues te dejo.

Pega bien la oreja, anda, a ver si te enteras de algo.

Chao.

Nada, otro que no sabe nada.

No, si al final me va a tocar tirar de los confites del Salva.

Mientras no tengamos otra cosa...

Tenías que haberle visto con Miralles,

el chulito, como si la bronca no fuera con él, ¿sabes?

Ya me lo imagino, estaría hinchado y sacando pecho.

pero, aunque no nos guste, vamos a seguir trabajando con él.

Pues no sé cómo lo voy a hacer porque cada día lo aguanto menos.

Tendrás que hacerlo, Róber,

si no quieres que Miralles te eche otra bronca, esta de verdad.

Compañeros, ¿algo nuevo del caso Somoza?

La verdad es que no.

De momento, nadie ha hablado con él

ni ha escuchado hablar de ninguna partida de coca

que vaya a venir desde Colombia.

Desde luego, si por vosotros fuera,

estaría como Pedro por su casa por Madrid.

Ay, menos mal que me van a dar un buen soplo a mí, que si no...

Pero ¿cuándo te lo van a dar? No veas cómo te repites.

¿Me estás llamando mentiroso, Batista?

No, pero estoy deseando estar delante del Toreno este,

a ver si tiene tantas ganas de hablar como dices.

¿No pretenderás venirte conmigo a ver a mi confite?

Mira, no me iba contigo ni a la vuelta de la esquina,

pro ya has oído a Miralles, no nos queda otra,

tenemos que trabajar juntos.

Pero a ver a Toreno me voy solo, punto.

Salva, si no vas a compartir información con nosotros,

¿para qué has venido a Distrito Sur?

Vamos a ver, Alicia, yo soy generoso, pero no creo conveniente

que Batista escuche lo que Toreno tenga que decir.

¿Y por qué no? ¿Tienes algo que ocultar?

Sé sincero,

¿por qué quieres estar delante cuando hable con Toreno?

Por ejemplo, para que no te guardes nada para ti solo.

¿Ah, sí?

Yo pensaba que era por si salía el nombre de tu hermano Jairo

como uno de los pringados con la droga de Somoza, fíjate.

¿Cómo te tengo que decir que de mi hermano te olvides?

Por favor, Róber, no entres al trapo.

Menos mal que tienes a tu novia para controlarte

porque los del polígono estáis asalvajados.

Bueno, basta ya, Salva.

¿Vas a colaborar con nosotros

o quieres que hable con Miralles y le diga que vas por libre?

Está bien,

mañana te vienes conmigo.

Ya te diré hora y lugar.

De verdad que cada día le aguanto menos.

Ya lo veo, Róber, pero tienes que controlarte.

En nuestro sueldo va mantener la calma,

aunque a veces sea difícil.

Mira Elías, ha perdido los nervios con un detenido

y lo ha pagado con una suspensión de empleo y sueldo.

Mientras esté este, voy a cambiar el café por tilas.

A ver, Alicia,

a ver qué te iba a decir.

Tú te acuerdas que lo de la empresa de catering

lo pillabas tú, ¿no? Sí, tranquilo.

Y yo voy a la floristería. Que sí, Róber.

Pero no me interrumpas más que tengo que acabar con estas diligencias.

Vale.

Bueno, pues luego te veo.

Aún no me puedo creer

que hayamos podido cenar a una hora decente.

Pues voy a intentar que, a partir de ahora,

sea la tónica general, ¿qué te parece?

Que no me hago ilusiones por lo que pueda pasar.

Voy a bajar la basura, ahora subo.

No, hombre, déjalo para luego.

Luego nos da pereza. Bueno, pues mañana.

Déjalo ahí, venga.

Estoy deseando que nos sentemos en el sofá con la mantita

los dos aquí, acurrucados, a ver algo en la tele.

Con las pocas veces que podemos hacerlo,

resulta un plan de los más exótico.

Sí, creo que la última vez que vimos una serie los dos juntos

debían poner todavía "Falcon Crest".

Venga, no exageres, hombre, en esa época ni nos conocíamos.

Venga, haz un repaso, a ver qué ponemos.

(Timbre)

No falla, no falla.

Ya era raro que nos dejaran una noche tranquilos.

A ver quién es a estas horas, por Dios.

(SUSPIRA)

Hola, Elías. Hola, Claudia.

¿Qué haces aquí?

Perdona que me presente a estas horas,

pero te quería comentar una cosilla.

Claro, claro, pasa.

Estábamos a punto de ver cualquier tontería en la tele.

¿Qué tal, Elías?

-Disculpa que me presente sin avisar,

es que hay un tema al que le estoy dando vueltas

y quería hablarlo con Claudia.

Si te viene mal, me paso mañana.

No, si has venido ahora es porque necesitas hablarlo ahora.

Claudia tiene razón, voy a bajar la basura

y aprovecho. Venga.

Eh, pasa, pasa. Gracias.

¿Quieres tomar algo?

No, no, gracias.

Supongo...

Supongo que estás aquí por lo de la suspensión, ¿no?

Si es que... ¿Que estás,

estás cabreado conmigo?

Vamos, que esta mañana me he quedado con la sensación

de haber sido un poco ambiguo

y te quería decir que yo no tengo nada contra ti,

que no...

¿De verdad? Sí.

Bueno, al principio me mosqueé un poco

porque pensé que no me habías apoyado lo suficiente, pero...

Elías, sabes como yo que, si hubieras ido a juicio,

las consecuencias hubieran sido peores,

tanto para ti como para comisaría. Sí, tienes razón, sí.

La verdad es que me costó aceptarlo,

pero bueno, una suspensión de diez días

es lo mínimo que me puede caer por pegar a ese malnacido.

La verdad es que fue solo un golpe, pero...

me arrepiento de haberlo hecho, sí.

Un golpe, pero le partiste la cara.

Ya, si yo soy el primero al que le duele haberlo hecho mal,

Claudia, y quería que lo supieras.

Te lo agradezco de corazón porque es verdad

que esta mañana me he quedado preocupada.

Ya, bueno, pero yo creo que podemos dar el tema por zanjado.

La verdad es que pegué a Beto cuando ya estaba detenido

y esposado y no hay excusa que valga.

Ni siquiera que Nacha haya podido quedarse ciega por su culpa.

Bueno, eso está bien.

Asumir los errores es la mejor manera de no repetirlos.

Si es que estos días de parón obligatorio

la verdad es que me están viniendo bien.

¿Sí? ¿Para qué?

Bueno, pues te da tiempo para pensar, para reflexionar...

Cuando estás metido en la faena del día a día

y a veces pasan por delante de ti cosas

que no te das ni cuenta.

Pues sí que le estás sacando provecho a la suspensión.

Me alegro mucho, hombre, me alegro.

Aunque, si quieres que te sea sincera,

estoy deseando que te incorpores, ¿eh?

Porque te echo mucho de menos en comisaría.

Bueno, pareja, pues yo ya os dejo.

¿Y esa maleta?

¿Os vais de vacaciones?

-No, ya quisiéramos. Es de Olga, se va de viaje.

Sí, tres meses a París, a continuar sus estudios de cocina.

Bueno, quitarse de en medio le vendrá bien

para olvidarse de lo que pasó con Quico.

Sí, eso pensamos nosotros.

Oye, pues luego te mando un mensaje con el contacto de Israel.

Cualquier cosa que necesite, que no dude en llamarle.

Fenomenal, pues muchas gracias, Elías.

Gracias, Claudia.

No, gracias a ti por todo.

Venga.

Venga.

(Puerta)

Hola, mamá.

-Hola, hijo.

-¿Qué tal?

-¿Has cenado? -No.

No me apetecía cocinarme nada.

-Eso ya me lo imaginaba yo.

Te he preparado unos filetes empanados

y esto es potaje de garbanzos y bacalao

para que comas mañana.

-Te lo has currado, muchas gracias.

-Ya sabes que a mí

cocinar me relaja mucho y me distrae de mis preocupaciones.

Además, tienes que comer más, estás muy delgado.

-Ya.

Tal y como te has ido esta mañana, pensaba que estabas cabreada conmigo.

-¿Cómo me voy a cabrear contigo, hijo?

Con lo que te quiero.

-Pues mira, después de escuchar esa frase,

me han entrado ganas de cenar.

A ver esto...

¡Madre mía, cómo huele! ¡Cómo huele! ¿Tú has cenado?

-Yo, sí.

-¿Sí?

A ver,

que no estás enfadada,

pero sigues preocupada por el mismo tema, ¿no?

-Pues sí.

¿Qué has decidido?

¿Vas a dejar de trabajar para Quintero?

-No. -No te importa lo que yo piense.

-Me importa lo que pienses tú más que nada en el mundo,

pero tengo que pensar antes en mi trabajo

y en mi futuro.

-¿Y eso es lo que quieres para ti? Trabajar para un traficante de droga.

-¿Por qué te empeñas en que mi jefe es un traficante?

-Porque lo mismo lo es.

-Es que no lo es, mamá, es al contrario.

Mi jefe me ha dado una oportunidad y no solo eso,

me ha librado de la cárcel, para tu información.

-¿Qué hablas, Jairo?

-Cuando me mudé al barrio con el Róber,

estaba más perdido que,

más perdido que yo qué sé.

No encontraba un trabajo, nada bueno que hacer con mi vida.

Y en un momento de desesperación cogí a un colega del barrio,

el Fiti, no sé si te acuerdas de él. -No.

-Dimos un palo.

Robamos unas televisiones en Transportes Quintero

y la Policía no nos pilló, a él, sí, pero a mí, no.

Pero, don Fernando se dio cuenta de que había robado allí

cuando ya trabajaba con él

y con una sola llamada podía haberme "enchironado",

pero no lo hizo, ¿sabes por qué? -No.

-Porque confía en mí, mamá.

Y porque yo valgo mucho para él

y porque sabe que no le voy a fallar.

-¿Y tú no te has planteado

que lo mismo es porque así sabe que te tiene trincado?

Jairo, tienes que alejarte de ese hombre.

Busca otro trabajo en el barrio.

-Pero ¿te crees que los que hemos salido del polígono

lo tenemos muy fácil? -Bueno, mira Róber.

Acabó siendo policía. -¿Qué quieres que mire del Róber?

Róber servía para estudiar y yo, no.

Y Róber no estuvo en un reformatorio, pero yo, sí.

-Mira, tú no valdrás para estudiar,

pero no te he criado para que seas un criminal.

-¿No te das cuenta de que es al revés, mamá?

Que yo antes andaba con lo peor del polígono,

todo el día en la calle dando bandadas arriba y abajo

sin tramar nada bueno

y que ahora, gracias a don Fernando, estoy centrado en un trabajo.

Estoy mucho más tranquilo. Mírame.

Ese hombre es como un padre para mí.

-Ya.

Se habrá portado muy bien contigo, pero yo sigo pensando

que tendrías que alejarte de él.

Trabajar para Quintero es como estar en la boca del lobo.

-Confía en mí, mamá,

que yo sé muy bien lo que hago

y no voy a acabar ni muerto ni en la cárcel

ni enganchado a nada, te lo puedo asegurar.

-Ya me gustaría, ya, confiar en ti,

pero no sé por qué me da que te estás equivocando y mucho

y que más pronto o más tarde lo vas a pagar.

(Puerta)

(SUSPIRA)

Hola, Espe.

-¿Qué ocurre? ¿Le ha pasado algo a Karim?

-No, tranquila, mi hermano está bien.

Es que he ido a la comisaría para dejarte sus llaves

y me han dicho que estabas por aquí.

-No entiendo, ¿por qué me devuelves las llaves?

¿Es que te vas?

-Esta misma noche me vuelvo a Ceuta. En una hora sale mi autobús.

-¿Y por qué te vas tan pronto?

Pensaba que te quedarías unos días más.

-Esa era mi intención,

pero como mañana le dan el alta a Karim,

pues dice que no es necesario que me quede.

-Ya.

Entonces, ha sido decisión de tu hermano, ¿no?

¿Está todo bien, Amina? -Sí.

Bueno, no.

¿Te ha contado Karim el motivo por el que estamos enfadados?

-Sí

y entiendo perfectamente que te cueste asimilar

que detuvo a tu marido, pero un policía

no puede presenciar un delito y quedarse de brazos cruzados.

-Pero si Sahir no estaba haciendo nada grave,

solo estaba... -Ya, no quiero entrar ahí.

No soy quien para juzgar a Sahir,

pero sí quiero que sepas que Karim lo está pasando muy mal.

Todo esto le afecta mucho.

-¿Cómo que no tenéis más pasta?

¿Es que te crees que soy imbécil o qué, eh?

-Espera, ¿eh? Tranquila.

Quédate aquí un momentito. Tranquilos.

Ahora mismo vuelvo.

-¡Eh, tú, quieta ahí!

-No me muevo de aquí, tranquilo.

-Yo estoy muy tranquilo,

pero necesito pasta de verdad

y este imbécil me dice que no tiene más que esa miseria.

-No te está engañando, los socios de este gimnasio

no pagamos las cuotas en efectivo,

sino a través de una entidad bancaria.

-Se lo he dicho, pero no me cree.

-¡Porque es mentira, eh!

Algo de pasta tiene que haber,

por ejemplo, de vender los botes y las mierdas para los músculos.

-Ya has cogido todo el dinero de la caja.

-¡Con eso no tengo ni para empezar!

No había ni 100 euros ahí. Yo necesito pasta de verdad.

-¿Cómo te llamas?

-¿Qué más te da cómo me llame? ¿Eh?

Necesito 2000 pavos

y no me voy a mover hasta que los consiga.

-Deberías bajar el arma

antes de que se produzca un accidente.

-¡De eso nada!

¡Tú, echa el cierre en la puerta! ¡Venga, vamos!

De aquí no se va a mover nadie

hasta que consiga los 2000 pavos que necesito.

¿Estamos?

Y si no hay dinero en el gimnasio,

tendré que conseguirlo de los clientes.

-Me han llegado rumores a comisaría

de cosas que han pasado aquí mientras no he estado

y ahora entiendo el cabreo que se cogió

cuando me vio tonteando con Lola.

¿Y se puede saber qué te dijeron, exactamente?

Venga, comisario, no se haga el despistado.

Ya me gustaría a mí estar en su lugar.

Es Lola, menudo pedazo de tía, ¿no?

Elías me ha dicho una cosa que me ha dejado tocada.

Es que, aunque luego ha cambiado de opinión,

dice que, al principio, pues que pensó

que yo podía haber hecho más por ayudarle.

¿Y tiene razón? Pues no, no.

Hice lo que tenía que hacer, no podía hacer otra cosa,

al menos eso creo.

Ya, pero te duele, ¿no?

Que haya pensado eso en algún momento.

A veces me pregunto qué hubiera pasado

si tú y yo no nos llegamos a conocer.

-Ya le dije que no soy ningún chota, pero no se da por enterado.

-Ese maldito policía no va a dejar de insistir.

Parece mentira, pero tiene metido en la cabeza

que los colombianos y yo tenemos algún tipo de negocio.

Estoy harto de que todo el mundo me diga lo que tengo que hacer:

Miralles, su marido, Salva y ahora tú.

Por favor, ¿por qué no me dejáis en paz?

Si me entrometo es por tu bien, ¿no te das cuenta?

Y no me compares con Salva,

a quien no creo que tu bienestar le importe demasiado.

Ya que te importa tanto, te diré por qué tomo las pastillas.

Porque es lo único que me ayuda a sobrellevar

la mierda de vida que me ha tocado vivir.

Emilio, no estás bien, ¿no te das cuenta?

Tienes que ir a un médico.

-Después de lo de Quico y la amenaza de muerte de Nadia,

de verdad que sentía que no podía respirar.

-¿Se te puso un nudo aquí?

-No sé cómo puedes vivir toda la vida así.

-¡Quiero móviles, carteras, quiero todo lo que tengáis de valor!

¿Entendido? Así que venga, vamos a las taquillas.

-Bien, bien. -Vamos.

-Pero deja que ella se vaya, está embarazada

y ella ya te ha dado todo lo que tenía.

Deja que se vaya, por favor.

-¡Que no! ¡Silencio!

¡Silencio ya todo el mundo!

-Le vas a decir a tu jefe de mi parte que no insista más

porque no pienso cerrar ningún tipo de trato

ni de negocio con él.

Y no lo digo por nada personal, ¿sabes?

Lo digo por su propia seguridad

porque, últimamente, tengo demasiada Policía

merodeando por aquí.

Así que no le conviene para nada en absoluto

intentar acercarse a mí.

Estos colombianos y la familia Somoza no van a aceptar un no por respuesta.

Tenemos que tener mucho cuidado

porque lo que pasó con el Algecireño

se puede quedar en una broma de mal gusto

en comparación con la guerra que se nos viene encima.

-¡Yo no he dicho que se siente!

-¿No ves que tiene dolores? ¡No puede evitarlo!

(RESPIRA FUERTE)

-Oye, ¿estás bien?

-¡Quietecito ahí! ¡Venga, va! ¡Abajo!

-Vale.

-Creo que son contracciones. -Tú tranquila, Amina, por favor.

Respira, va a ir todo bien, va a pasar.

-Como te vuelva a oír gritar te disparo, ¿eh?

¡Te juro por mi madre que te disparo!

  • Capítulo 181

Servir y proteger - Capítulo 181

19 ene 2018

Felisa pide a Jairo que se aleje de Quintero, Salva le presiona para que le pase información y su amigo Tote quiere que le preste dinero. Se produce un atraco en un negocio del barrio y la hermana de Karim se verá involucrada. Miralles reprende a Rober y Salva por sus continuas discusiones.

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