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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 180 - ver ahora
Transcripción completa

Debéis saber que Nadia es la pieza clave

que nos conducirá al resto de la organización.

Será difícil tener agentes a la vista.

Y no será fácil acercarnos.

A mí no me conoce, soy nuevo aquí.

¿Quieres hacer trabajo de campo? No es la primera vez.

-¡Quieto ahí! -¡Tranquila!

Baja el arma. Esto no tiene por qué acabar mal.

Le informo de que el operativo

para detener a la líder de Planeta Libre ha concluido.

Nadia ha muerto por una caída al emprender la huida.

Me has dado un buen susto.

No te preocupes, retó "Baraka".

Eso significa que estoy protegido, que soy inmortal.

-Anda, tonto.

-Cuando me den el alta,

voy a coger un avión derechito a Colombia.

Me voy, pero vuelvo para seguir dando la lata.

-En Distrito 2 estamos...

siguiendo la pista a recientes contactos

de la mafia colombiana en España.

Quieren establecer una red en Madrid.

Concreta, ¿a quién buscáis?

A Fernando Quintero.

Si tiene alguna información,

llámeme.

Mejor a mí que a Guevara o Batista, nos entenderemos mejor.

-No debería permitir la entrada de policías haciendo insinuaciones

o acusaciones sin protestar.

Sería una forma clara de darles la razón y admitir

que soy culpable de todo lo que me acusan.

-Usted me enseñó que quien pega primero

pega dos veces.

¿Cómo puedes llamar a mi hermano chorizo?

¿Te recuerdo a tu amigo Martínez? Un respeto con los muertos.

Él no tuvo que esconderse bajo ninguna falda para prosperar.

Mira, Salva... Quieto, quieto...

Lo siento, me he pasado. Está bien.

-Acaban de detener a esos terroristas de Planeta Libre,

así que, un problema menos.

-Ya,

pero ahora que no tienen que dedicarse a Planeta Libre

quizá tienen más recursos para apretarnos las tuercas.

Además, tenemos al policía de Distrito 2, al Salva,

que menudo elemento. Tampoco hay que relajarse.

Yo creo que te puedo echar un cable,

pero conociendo lo cabezón que eres,

no sé por dónde empezar contigo.

-Colega,

por tu amiguito Quintero.

Si tú has podido hacerte un hueco allí,

imagínate lo que podemos hacer los dos dentro de esa empresa.

Porque somos un equipito tú y yo.

-¡Apártate, Estrella!

¡Eh! ¿Dónde vas? ¡Adentro!

Vas a pagar por todo lo que hiciste a mi compañera, mamón.

Alberto Cruz se resistió a la autoridad y tuve que reducirlo.

Y tiene graves antecedentes por agresiones, y puños de acero.

-Además, tiene uno de los mejores abogados de Madrid, Eulalio Laporta.

-¿Un acuerdo? -Régimen Disciplinario,

reconocería que te has extralimitado

y te impondríamos una sanción aunque sea leve.

-¿Sabéis lo que os digo?

Que Nacha ha recuperado la vista y Beto irá a la cárcel.

Si tengo que pagar ese precio, lo hago, sale barato.

Nos casamos en 20 días.

Tengo un amigo que es concejal del distrito

que me debía algún favor, y está mirando

la gestión de casarnos en la finca.

20 días para...

que cambie todo. 20 días.

(Música emocionante)

¿Estás bien?

Sí. ¿Por?

No, Antonio, no estoy bien.

¿Y me lo vas a contar o no?

Es que...

no me hace ninguna gracia que Olga se vaya a París...

Es muy joven para irse tan lejos.

Estuvo a punto de irse a Rusia,

¿y te vas a preocupar porque se va a París?

Además, va a trabajar.

O a estudiar, las dos cosas, es un "stage".

Lo que sea, pero va a estar lejos de nosotros.

Tendrá su alojamiento, estará todo preparado.

¿Y si le ocurre algo?

No va a pasar nada, y si le ocurre,

tendrá que solucionarlo con sus medios,

para eso es adulta. ¿Adulta? Ni adulta ni nada.

Aún no es adulta.

A partir de los 18 años se es adulto.

Me da igual lo que diga el carnet.

Mira, tan legalista para algunas cosas...

Ya sabes lo que quiero decir, para mí sigue siendo una niña.

No está madura para andar por el mundo ella sola.

Razón de más para que madure, ¿no?

Los polluelos no aprenden a volar hasta que no los echan del nido.

Y si se estampa en ese vuelo, ¿qué?

No va a pasar nada.

Le vendrá bien estar fuera de Madrid,

olvidarse de Quico y de todo lo que ha pasado.

En eso te doy toda la razón.

¡Buenos días! Qué hambre tengo.

Yo quiero café. -¿Vas a tomar café?

-¿Por qué no?

Cariño, porque estás como una moto.

Normal, mamá. ¿Te das cuenta que me van a dar clase

Michael Bras, Pierre Gagnaire, Jerome Bocus...

por ejemplo? -Gente importantísima, ¿no?

-Pues sí, son los mejores chefs de Francia,

y es como decir que son los mejores del mundo.

Tú no sabes lo que es trabajar con ellos,

eso lo pones en el currículum, y ya...

Vas a tener que emplearte a fondo con esos chefs,

con ellos y con el francés.

Una oportunidad así no la tiene todo el mundo.

Desde luego.

Esta mañana tienes examen, ¿no? Sí.

Y lo voy a bordar.

Vais a estar orgullosos de mí, me va a salir genial, lo prometo.

¡Sois los mejores padres!

Y, encima, con leche de avena que me encanta.

-Salí a por algo de desayuno.

No me digas que te he despertado. -No.

Para nada.

¿Cómo estás? -Bien.

He dormido de un tirón toda la noche, ¿y tú?

-Un poco preocupado por ti.

-¿Tú? ¿Preocupado por mí?

Te recuerdo que es a ti a quien han disparado.

-No puedes dormir aquí, tendrás la espalda hecha polvo.

-Qué va, estoy como una rosa.

-No mientas...

-Bueno...

La verdad es que me duele un poco la espalda.

Pero nada que no se solucione con Pilates

y un par de Ibuprofenos en vena. -Te lo digo en serio, Espe.

Te vas a trabajar y vas a estar cansada todo el día.

-No sufras, yo tengo mucho aguante.

-De día vente cuando quieras, pero por la noche...

te vas a tu cama a dormir.

-Si voy a mi casa no podré dormir dándole vueltas a la cabeza.

(Puerta)

-Adelante.

-Karim... -Samila.

-¿Cómo estás?

-¿Qué haces aquí? No me digas que has venido...

-No, no, es peligroso para el bebé. He tomado el autobús.

-Habrás pasado la noche en la carretera,

eso no es bueno. -Los asientos son cómodos,

he pasado toda la noche durmiendo, pero...

¿Cómo estás? ¿Qué dicen los médicos?

-Que no me preocupe, es una herida limpia.

Haré rehabilitación porque tocó el músculo.

-(HABLA EN ÁRABE)

¿Te duele mucho?

-Como estoy con analgésicos casi ni me entero.

Con tal de que no se infecte saldré de aquí prontito.

Por cierto, que no os he presentado.

Ella es Espe, una compañera de trabajo.

Y ella es Amina, mi hermana.

-Encantada. ¿De cuánto estás?

-De 20 semanas justas.

-¿Y es el primero?

Qué ilusión, ¿no? -Sí.

Ilusionada sí que estoy.

Aunque podía estarlo más, la verdad.

-Amina, qué ilusión.

Gracias por hacer el esfuerzo.

-Estoy muy disgustada contigo,

pero eres mi hermano, no voy a abandonar a mi hermano.

-A mí se me ha hecho tarde, me tengo que ir a la comisaría.

Pero... que...

te mejores, compañero.

Bueno, un placer. -Igualmente.

-Que vaya todo muy bien. -Gracias.

-Este sitio es una maravilla. ¿Te gusta?

Pondremos las sillas a este lado, con vistas a la sierra.

¿Os casáis en la misma finca? Nos casa un conejal.

Así no tenemos que ir al juzgado,

todo lo más íntimo y familiar. Es perfecto.

Y en este otro lado las carpas para el convite.

Demasiada tranquilidad teníamos en esta comisaría por la mañana.

Oficial Ramos. -¿Qué tal?

-Cada día estás más guapa.

Da gusto venir a la comisaría solamente para verte.

De ti no puedo decir lo mismo. El sentimiento es mutuo.

Me voy que tengo mucho trabajo. -Adiós, guapa.

¿Y tú ya te has graduado la vista? Porque casarte con este...

Tengamos la fiesta en paz, Salva.

Sí, porque vamos a trabajar juntos.

Bremón me envía para coordinarnos

en el caso de Somoza.

Yo tampoco estoy dando saltos de alegría,

pero son órdenes.

A ver, ¿qué tenemos? Lo tenéis todo ahí,

pero os hago un breve resumen.

Ameripol nos informa

de que Somoza se quiere introducir en España,

y ha enviado a un lugarteniente de avanzadilla.

¿Se sabe si está fichado?

No tenemos datos concluyentes,

pero se ha esfumado, un soplo probablemente.

¿Un soplo de quién? Eso quisiéramos saber.

¿Sabes si tiene infiltrados en la policía?

Esa gente tiene topos donde les da la gana, están forrados.

Lo que sabemos es que han empezado a introducir producto en España.

¿Por avión o marítimo?

Según Ameripol, todo por mar, en alijos,

en "containers", pero no hemos dado con ninguno.

Hace dos días detuvieron a una mula en Barajas.

¿Y ha confesado?

Qué va, esa gente prefiere ir a la cárcel

antes de delatar al cártel. Es una sentencia a muerte.

¿Qué tiene que ver todo esto con Distrito Sur?

Si no podemos coger la mercancía de alta mar,

no podemos hacer confesar a las mulas,

ni atrapar al lugarteniente porque se ha esfumado,

solo nos queda una opción para tirar del hilo.

Vigilar vías de distribución.

¿Y cuál es la empresa,

presuntamente, vinculada al narcotráfico en Distrito Sur?

(AMBOS) Transportes Quintero.

-Sí, mamá. Tranquila que estoy bien.

No os he avisado porque no quería preocuparos.

Fue solo un rasguño.

Vale.

Vale.

Dale un besito a papá. Te quiero.

Adiós.

-Está muy afectada. -Ya lo sé.

Estaba llorando la pobre.

-Se disgustó mucho cuando decidiste venir a Madrid.

-Amina, por favor, no empecemos con lo de siempre.

-¿Recuerdas lo que te dijo?

"Madrid es muy peligroso,

cuídate, que no te pase nada".

-Me acuerdo.

-Y tú le dijiste que era más seguro que el Príncipe.

Que ibas a estar detrás de un ordenador,

que no se preocupara... -No hace falta que repitas

cada una de mis palabras.

-No sabes cómo sufrió cuando llamaron del hospital.

Estuvo a punto de coger un autobús a Madrid.

Menos mal que la convencí para venir yo.

-No tenía que haber venido nadie.

No he corrido peligro, la herida ha sido limpia.

-¡Te han disparado, Karim!

Has corrido peligro. -No tenías por qué venir,

no necesito que me cuide nadie. -¿No?

Pues yo diría que esa compañera te estaba cuidando muy bien.

Ha pasado aquí la noche, ¿verdad?

-¿A qué viene ese tono?

Sí, ha pasado aquí la noche.

Y somos algo más que compañeros.

-Tú verás lo que haces, ya eres mayorcito.

-Por eso mismo.

Te agradecería que no le digas nada a mamá.

Prefiero evitar problemas

y que se ponga a hablar de boda y todo eso.

¿Ya sabéis si es niño o niña?

-Todavía no.

Sahir quiere una niña.

Yo prefiero un niño.

-¿Cómo se encuentra Sahir?

-¿A ti qué te parece?

¿Cómo crees que se encuentra un hombre preso,

separado de su esposa

que no verá el nacimiento de su hijo?

-Amina, lo siento.

-Si no lo hubieras metido en la cárcel no lo sentirías.

-¿Has venido a reprocharme o a ver cómo estoy?

¿Cómo te lo explico? -De ninguna forma lo voy a entender.

-Solo hice mi trabajo.

-Lo que hiciste fue destrozar una familia.

Tu familia. Tu sobrino crecerá sin un padre.

-No es mi culpa, fue tu marido quien cometió un delito.

-Le tendieron una trampa, y aun así decidiste detenerlo.

-Soy policía y acato órdenes.

Sí, mi trabajo es detener delincuentes.

Abre los ojos con eso de que le tendieron una trampa.

-¿Además le vas a llamar mentiroso?

-Si no lo quieres ver porque estás enamorada, vale,

pero no es un hombre perfecto. -No digo que sea perfecto,

pero no merece estar dos años en la cárcel, ¡dos años!

-Espero que en estos dos años

entienda que hizo un delito y que tenía que detenerlo.

-Eso no lo entiende nadie,

ni Sahir ni yo ni nadie que tenga corazón.

¿Cómo pudiste hacer eso a tu propia hermana?

-Hola.

Perdón si llego en mal momento. No, inspectora.

Le presento a mi hermana, Amina. Encantada.

Perdón, he estado toda la noche de viaje

y necesito descansar un poco.

¿Puedo ir a tu casa? -Sí, claro que sí.

Con lo del operativo no he cogido las llaves, así que...

pasa por comisaría y pídeselas a Espe.

Están en mi taquilla.

-Muy bien. Hasta luego. Hasta luego.

-Aquí tiene su "café au lait".

-"Merci beaucoup".

-Nada menos que a París, ¿eh? Qué guay.

-La verdad es que tengo muchas ganas, y no solo por el "stage",

sino por lo bien que hice el examen hoy.

Ya tenía ganas de que me saliese algo bien.

Los profesores me han felicitado,

me han dicho que por fin ha vuelto Olga chef.

-¿Olga chef? -Sí, es como me llaman de broma.

-¿Y sabe Olga chef dónde va a vivir en su estancia en París?

-No, todavía no.

Sé que la escuela está al oeste, y nos han dicho que igual nos ponen

un apartamento cerca de la Torre Eiffel,

pero no lo sé todavía.

-Ojalá te pongan una buhardilla con vistas a la Torre Eiffel.

y te inviten a un montón de "soirées",

y des paseos románticos por el Pont Neuf.

-Bueno, no estoy yo para mucho romanticismo.

Solo quiero encerrarme tres meses a aprender cocina,

nada de tíos ni de paseos románticos ni nada,

aprender cocina y ya está.

-Pero algo de tiempo libre sí tendrás para hacer turismo, ¿no?

-Bueno, París para hacer turismo siempre va a estar ahí.

Pero esta oportunidad la tengo que aprovechar.

-En un tiempo te veo montando tu propio restaurante

y ganando un montón de estrellas Michelin.

-Hola, guapa,

¿me pones una cerveza y un pincho de tortilla?

-¿Y si te pongo de patitas en la calle?

-¿Qué pasa? -Eso digo yo, que qué pasa.

Ayer te fuiste sin pagar y ahora vienes como si nada.

-Vamos a ver, ayer no me fui sin pagar,

se me olvidó el dinero en casa como le puede pasar a cualquiera.

Te dije que hoy te lo pagaba y aquí estoy.

No seas tan desconfiada.

-No soy desconfiada, así no se hacen las cosas.

Deberías tener un poco más de educación,

sin tomarte esas confianzas con gente que no conoces de nada.

-Perdona si soy un maleducado y me he tomado demasiadas confianzas.

Mira, aquí tienes.

Cóbrate lo de ayer, lo de hoy

y el cafecito de tu amiga.

-El cafecito ya me lo pago yo.

-Lo siento, solo intentaba ser simpático,

si te he ofendido te pido disculpas, pero no tienes que enfadarte.

-Tienes razón. Perdón por ser tan borde.

-En verdad no hay nada que perdonar,

es verdad que me tomo demasiadas confianzas.

Yo es que soy así, extrovertido.

¿Tú cómo te llamas? -Olga.

-Ah, Olga...

qué nombre tan bonito.

Yo me llamo Tote.

¿Y tú?

-Salima. -Salima.

Olga, Salima, encantado de conoceros.

Mucho mejor así, ¿no? Buen rollo, educación,

sonrisitas...

Dame una sonrisa, seguro que tienes veinte mil motivos para hacerlo.

¿Has visto? Mucho mejor así.

Parece que ha entrado un rayo de sol por la ventana.

Salima, ¿te puedo hacer una pregunta?

-A ver. -¿Este bar lo llevas tú sola?

Lo digo porque con el menú tan apetitoso

como el que tenéis, estoy seguro que al mediodía

se tiene que poner hasta arriba.

¿No me contratarías de camarero para echarte una mano?

-¿Tú no buscabas trabajo en una empresa de transportes?

-Sí, pero ¿sabes qué? Que estoy cansado de cargar cajas,

a mí lo que me gusta es tratar con la gente.

Yo quiero un trabajo cara al público.

Sirviendo mesas, por ejemplo.

-Tendrás que hablar con la dueña, con María,

pero no creo que esté por la labor.

Además, entre las dos nos apañamos muy bien.

-Bueno, por intentarlo no pasa nada.

¿Dónde está María?

-Te lo dije ayer, está de viaje.

Toma, tu pincho y tu caña,

y las vueltas.

-Cualquier cosa que necesites, siempre estamos aquí.

Ya es mala pata que tu primera noche con Karim

sea en el hospital. -Tengo la espalda rota,

y he amanecido con una cara y unos pelos...

-Bueno, tú con la cara lavada estás preciosa.

-Tendrías que haberme visto,

a él se le habrán quitado las ganas de pasar otra noche conmigo.

-Peor aspecto tendrá él, ¿o no?

Tú ahora mismo eres su ángel de la guarda.

Si no lo cuidas tú, ¿quién sería? -Ah, calla,

que se me olvidaba.

Estaba yo recién levantada y ha aparecido la hermana.

-¿Pero no vivía en Ceuta?

-Se ha cogido un autobús, toda la noche viajando,

y embarazada de cinco meses. -Madre mía.

¿Habéis hablado? -Sí, nos ha presentado.

Una chica guapísima, muy amable, muy educada,

pero había un mal rollo entre ellos.

-¿A qué te refieres? -No sé, como...

unas vibraciones raras.

Yo me he marchado en cuanto he podido.

-Aclara lo de las vibraciones.

-No te sé decir, serán problemas de familia.

Karim no me ha contado nada ni yo le he preguntado detalles.

Pero el otro día le pregunté por su familia,

y se puso muy raro, ¿sabes?

Ah, que está ahí... -¿Quién?

-La hermana.

-¡Amina! -Ah, hola.

-¿Está todo bien? -Sí, sí.

Todo bien.

Karim me ha dicho que te pida las llaves de su casa

que las tiene en su taquilla.

-Ya voy yo.

-Y...

quería darte las gracias por cuidar de mi hermano.

Ya me ha dicho que sois algo más que compañeros.

-Bueno, sí, nos estamos conociendo.

Karim es muy simpático y muy buen compañero.

-Me alegro de que haya encontrado una mujer como tú.

Se ve que eres buena persona. -¿Sí?

Pero si nos acabamos de conocer.

-Hay un proverbio árabe que dice:

"Mira los ojos y verás la profundidad del corazón".

Yo en tus ojos veo un corazón limpio.

-Qué bonito.

No sé qué decir...

Gracias.

-Quizá has notado diferencias entre Karim y yo,

pero eso no quiere decir nada.

Somos familia y yo lo quiero mucho, le deseo todo lo mejor.

-Él también te quiere mucho, y me ha hablado de ti,

pero no ha entrado en detalles.

-Prefiero que te lo explique él.

-Aquí tienes las llaves.

He escrito también la dirección. -Muchas gracias. Muy amable.

Pues voy a darme una ducha

y a descansar un rato. -Sí, que debes estar agotada.

Por cierto,

toma mi tarjeta por si necesitas algo mientras estás en Madrid.

Llámame sin ningún problema. -Muchas gracias, Espe.

-Que descanses.

¿Has visto qué mona? -Majísima.

Vamos a centrarnos que el tiempo vuela.

-Por un momento pensamos

que Elías se liaba la manta a la cabeza

y decidía ir a juicio.

-Eso habría sido un desastre.

-Ya lo sé,

pero Elías es tan orgulloso

que aceptar la suspensión de empleo y sueldo...

En fin, me ha sorprendido para bien.

¿Se puede? Hija, pasa.

-¿Qué tal, Alicia?

-Pero qué suerte tengo

de tener a mis dos chicas en la hora del descanso.

¿Un cafecito? No, debo volver a comisaría.

Solo he venido a contaros las noticias.

¿Qué noticias?

Pues que me caso dentro de un mes.

¿Ya? ¿Tan pronto?

En menos de 20 días, exactamente.

Enhorabuena.

Gracias.

¿No iba a ser más tarde?

Es que el sitio que nos gustaba tenía lista de espera,

pero ha quedado un hueco libre y no queremos esperar más.

Qué emoción. ¿Dónde es el sitio?

A ver qué te parece.

¿Y os da tiempo a realizar todo el papeleo?

Rober se encarga de todo,

viene un concejal del distrito a casarnos en el lugar del convite.

Y...

te quería pedir...

que fueras mi padrino. Pero si tú quieres.

Hija, ¿cómo no voy a querer?

Me encantaría llevarte del brazo al altar.

Aunque allí no habrá altar, sino un estrado.

A donde sea.

-Es un sitio precioso, me encanta.

Fíjate.

Bueno, ¿y el vestido?

Te confieso que no he tenido tiempo de mirarlo.

Date prisa que te va a pillar el toro.

Ya. Si quieres te ayudo a elegirlo.

Me harías un gran favor. Vale.

Te llamo y quedamos.

Os dejo, que desde que me he reincorporado no paro.

Luego nos vemos.

Chao. -Chao.

Me alegro mucho por ti, de verdad.

¿Seguro? Porque estás un poco serio.

Hay algo que me preocupa, pero...

no es nada. Vamos, papá, ¿qué es?

Me he enterado de algo que...

me gustaría haberlo sabido por ti.

Ha habido un operativo en Transportes Quintero

con una bomba de por medio.

Dicen que tu actuación ha sido heroica.

Que te la jugaste,

y le salvaste la vida.

No sé quién te lo ha contado ni cuánto lo ha adornado,

pero solo hice mi trabajo.

¿También te habrías jugado la vida

por alguien que no fuera tu padre? Tú eres mi padre.

¿Cuántas veces tenemos que hablar de esto?

Dime la verdad. Solo cumplí con mi obligación

que es servir y proteger a los ciudadanos,

y habría hecho lo mismo por cualquiera.

Hoy es un día feliz para mí,

no lo arruinemos hablando de Quintero.

Lo siento. Perdóname.

Perdóname, hija, tienes razón.

Perdóname.

-Buenas.

-¡Tote!

¿Qué haces aquí? -¿Qué hago aquí?

Vengo por lo del curro.

-¿Por lo del curro? Pero ¿qué curro?

-¿No ibas a hablar con tu jefe para que me dé trabajo?

Lo que hablamos de que iba a ser tu aprendiz,

estoy dispuesto a empezar cuando haga falta.

-No me lo puedo creer. Dos cositas: lo primero,

yo no te dije que iba a hablar con mi jefe,

y segundo, no tienes trabajo todavía, espera que te llamen.

-A mí eso de esperar no se me da bien.

-¿Quieres que te ayude? Pues aprende,

aprende a tener paciencia. ¿Cómo has entrado aquí?

-El segurata, que es un máquina.

Le he dicho que somos colegas y que voy a currar aquí

y me ha dejado entrar. -Madre mía, el segurata...

Tote, a ver si te queda claro,

una cosa es que hable con él para conseguirte curro,

y otra que tengas un curro. Son cosas distintas.

Primero hablo con mi jefe, y a lo mejor tienes un curro,

pero no lo tienes ya. -Vale, pero no me vengas con estas,

que si hablas con él me consigue trabajo seguro.

Además, lo necesito.

Necesito que me hagas un favor por los viejos tiempos.

Mira,

¿te acuerdas de esta foto?

-Claro que me acuerdo del viaje a Ibiza.

-¿Recuerdas cómo conseguimos el dinero para el viaje?

-No, ahora no me acuerdo.

-Del coche que mangué y vendí por piezas,

-Sí, sí, sí.

Hay cosas que es mejor olvidar.

-Jairo, cómo voy a olvidar ese viaje si fue una pasada.

Todo el día de fiesta, con unas chavalas que flipas...

¿Te acuerdas de las dos alemanas? -¿Las del yate?

Estaban petadas de pasta.

Y se encapricharon de dos matados como nosotros.

Tú te liaste en la cubierta del barco.

-Baja la voz que estamos en una oficina.

-Yo a la mía me la llevé al camarote y...

Ese viaje fue como una de esas películas

que se van a Las Vegas de farra todo el día.

Además, allí,

estábamos tú y yo como hermanos.

-Sí.

Pero ha pasado un tiempo.

-Ya, pero...

Mira, Jairo,

yo lo estoy pasando mal, tío, necesito que me eches una mano.

-¿Tú estás limpio? -Claro que estoy limpio, tío.

-Si voy a dar la cara por ti, no puedes andar metiéndote mierda,

no hablaré con don Fernando si vas a andar poniéndote.

Ya no somos niñatos, ya no estamos para desfasar.

-Ya lo sé, tienes razón.

Pero ya no me meto nada.

Estoy limpio, por eso he vuelto al barrio,

¿no me crees o qué?

-Sí te creo, Tote, sí te creo.

Vamos a hacer una cosa. Concéntrate. -Vale.

-Lo primero que vas a hacer es salir de aquí,

y que don Fernando no te vea.

No vuelvas en tu vida sin avisar.

Y te esperas a que yo te llame, ¿vale?

Voy a ver qué se puede hacer.

-Vale, pero llámame, por favor. -Que te voy a llamar.

-Vale.

-Venga, no llames la atención. -Tranquilo.

-Venga, desfila.

-El menú no está mal,

pero en Distrito 2 hay sitios mucho mejores.

-En Distrito 2 todo es mejor. -No.

No hay oficiales tan guapas como tú.

-Anda, corta el rollo, pesado.

-Te lo digo en serio, en Distrito 2...

Deberías pedir el cambio,

allí te van a valorar mucho más y el barrio es otra cosa.

-Que no, aquí se me valora mucho.

Estoy al frente de la UFAM,

y me llevo bien con mis compañeros.

-Como quieras, pero en Distrito 2 nos divertimos de verdad.

El otro día,

a uno que llega de la Academia por escala ejecutiva

le hicimos detener a un loro. -¿Cómo?

-Te lo juro. Verás,

en el barrio hay una tienda de todo a un euro,

y en la puerta tienen un loro que habla,

y convencimos al pipiolo para que lo detuviese

por insultar a los clientes. -¿En serio?

-Te lo juro,

el tío tenía tantas ganas de sacar la placa,

que lo detuvo por "intromisión en el derecho al honor".

Se lo llevó en el Z

y las risas que pasamos cuando llegaron los dueños del loro,

¡madre de Dios!

-Le cayó una bronca de cuidado. -¡Bueno!

Lo mejor fue cuando salió el comisario y le dice el loro:

"Tú qué miras, mamón".

-¡Qué bueno!

-Y eso no es lo mejor, ¿eh?

-¿Qué tal, comisario? ¿Comerá usted solo?

Sí, un café solo con hielo.

Y un vaso de agua, por favor.

¿Un café solo con hielo?

Un café solo con hielo y un vaso de agua.

(RÍEN AMBOS)

-No puede ser. -Te lo juro.

-¡Qué bueno!

¿Para eso has venido a Distrito 2?

¿Para perder el tiempo

tonteando con las oficiales?

Disculpe, comisario, estoy en mi hora de comida.

Pues dedícate a comer

y no a molestar a las compañeras.

No me está molestando, comisario,

hemos coincidido a la misma hora y estamos compartiendo mesa.

Y aunque me estuviera molestando él o cualquier otra persona,

me encargaría yo solita, ¿no?

Te recuerdo que estás en este distrito

para un asunto muy importante.

No puedes perder la tarde pelando la pava en un bar.

Con el debido permiso,

creo que esto está totalmente fuera de lugar,

es mi hora de comer

y no estoy descuidando la investigación.

Es mi confidente. Tengo que cogerlo.

Toma, Lola.

-¿Se puede saber qué te pasa, Emilio?

A mí no me pasa nada.

¿Puedo saber por qué me dejas en evidencia de esta manera?

¿Por qué me dices que estamos tonteando?

Que quede claro que no estoy tonteando con nadie,

y aunque lo hiciera, ¿a ti qué más te da?

Mi vida sentimental no es asunto tuyo, ¿vale?

Yo sé que lo estás pasando muy mal,

y sabes que lo siento muchísimo,

pero yo no tengo la culpa.

No la pagues conmigo, por favor.

Es tu problema.

Gestiónalo tú y a mí me dejas en paz.

-No hay de qué, comisario.

-Madrid-Bogotá...

Bogotá-Cali...

¡Hola!

Qué pronto has venido.

¿Te ha dejado Miralles escaparte para no oír tus chistes?

-Ese sentido del humor

es lo único que echaré de menos cuando vayas a Colombia.

¿Cómo has dormido? -De un tirón.

Sin dolores de cabeza ni nada. -Me alegra oírlo.

-Gracias.

¿Y cómo están las cosas por Kabul? ¿Tranquilitas?

Para que vengas así al mediodía...

-La verdad es que no sé cómo contarte esto, pero...

Prefiero que no te enteres por terceras personas.

Mi abogado y el de Beto llegaron a un acuerdo,

no habrá juicio.

-Eso es una buena noticia. -No está mal,

pero eso incluye una suspensión de empleo y sueldo de diez días.

-Esos diez días de empleo y sueldo te los pago yo.

-Qué dices, eso lo cubre el sindicato.

-Si no hubiera sido por mí

no le habrías tocado ni un pelo al pendejo de Beto.

-Ya, pero me equivoqué.

No se puede vivir anclado en el rencor.

Lo hice mal.

-Es que no me gusta verte triste.

Aunque yo tengo una buena noticia.

-¿A qué esperas? Suéltala.

-Mañana me dan el alta. -¿Tan pronto?

Pensaba que estarías en observación unos días.

-Y yo,

pero me han dado los resultados de las últimas pruebas

y todas dan negativo. Los vasos sanguíneos están...

sanados y el riego sanguíneo estable.

Nada, que me largue para casa ya.

-No sabes qué alegría me da oír eso.

-Ven acá.

No sabes lo mal que lo he pasado.

-Pues lo disimulabas muy bien.

-Ya.

Me he hecho la dura, pero estaba muerta de miedo.

-Ya que estamos de confesiones,

yo también lo he pasado fatal. -A ti se te nota, no sabes disimular.

-Ya, pero no es por ti,

es por los hospitales, que les tengo fobia,

que hace calor y huele a desinfectante.

-Y yo pensando que era por mí.

-Y por ti un poco también.

¿Te vas a Colombia?

-Estaba a punto de comprar los billetes.

Pero estaba pensando una cosa,

¿por qué no te vienes conmigo?

-¿Yo a Colombia? ¿Qué pinto yo allí?

-¿Cómo que qué pintas allí?

¿Solo vas a estar conmigo cuando me dan palizas?

No.

Colombia es un país chévere,

me gustaría enseñártelo, te encantaría.

-Seguro que me va a gustar.

Pero ese viaje es para ti.

Te vas a encontrar con mucha gente y cosas del pasado,

yo sería un estorbo.

-Nunca consigues ilusionarte con nada, ¿no?

-A mí me ilusiona verte ilusionada a ti.

Así que compra esos billetes

que estos sinvergüenzas suben el precio.

¡Ale!

-Hola, Alicia. Hola, Felisa.

Perdona que te moleste. ¿Quieres un café?

Sí, con leche. Un café con leche, por favor.

¿Nos sentamos? Vale.

Tú no molestas nunca.

No te preocupes, no te robaré mucho tiempo.

Es que...

quería verte a solas para comentarte una cosa.

Claro, tú dirás. Es sobre Jairo.

Tú sabes que él es muy noble, pero...

me tiene algo preocupada.

¿Por qué? Por el trabajo ese que tiene.

Es que he oído cosas que no me gustan nada

de la empresa Transportes Quintero.

No sé,

me han dicho que ahí se hacen negocios raros, y...

Quizá solo sean rumores del polígono, pero...

¿Qué tipo de rumores?

Porque se dice

que el tal Quintero

trafica con drogas, y yo qué sé.

Fíjate que tiene muy buena imagen,

que hace donaciones a familias necesitadas...

Jairo dice que eso son las malas lenguas

y las envidias del polígono, pero cuando el río suena...

A ver, Felisa,

a nosotros también llegan esos rumores,

y son más que rumores.

De hecho, una vez hicimos un registro en la empresa.

¿Y qué encontrasteis?

Nada.

Eso me deja más tranquila.

Yo no quiero que Jairo vaya por mal camino,

y si tú que me dices que todo es mentira...

Yo no te puedo decir que es todo mentira,

lo único que te puedo decir es lo que vi.

Tú tampoco crees que Quintero sea trigo limpio, ¿no?

No.

Me gustaría decirte otra cosa, pero no.

¿Has hablado de esto con Rober? No, qué va.

Si se lo cuento la tengo liada con los dos hermanos.

Yo prefería hablarlo contigo,

las mujeres tenemos la cabeza más fría.

¿Tú hablarías con él?

A ver qué puedo hacer.

Perdóname, Alicia, que...

que te he puesto triste.

Tendríamos que estar dando botes de alegría con la boda.

Supongo que Rober te lo ha contado. Qué me va a contar.

No es de dar muchas explicaciones.

Solo sé que os casáis en veinte días.

Entonces algo sí te ha contado. ¿Quieres ver dónde será?

Anda, claro.

Se lo enseño a todo el mundo, soy la pesada de la comisaría.

Mira.

¡Ay, por favor, qué sitio tan bonito!

¡Me encanta!

Pero si parece un sitio de esos donde se casan los famosos...

Entonces, ¿te gusta? Me encanta.

Alicia, yo no sé si voy a desentonar ahí.

¿Por qué vas a desentonar? Que nosotros somos muy sencillos,

no estamos acostumbrados a estos lujos.

Anda, que tienes unas cosas... Vas a estar divina.

Aquí tenéis el café con leche.

Y enhorabuena a la madre del novio. -Muchas gracias, bonita.

Bueno, el sitio estupendo. Y la iglesia, ¿por dónde cae?

Ah, que os casáis por el juzgado.

Ya sabía que eso no te haría tanta ilusión.

Mujer, a mí...

me hacía más ilusión la iglesia porque es más bonito.

Un juzgado es un sitio muy feo, muy frío y desangelado.

En cambio la iglesia,

con su altar, sus flores, su órgano, sus cánticos, no sé...

Nos casamos por lo civil, pero no en el juzgado,

vendrá un concejal a este sitio.

¿La ceremonia va a ser en ese jardín tan bonito?

Entonces me encanta, estupendo.

Va a ir todo muy bien.

Lo importante no es el sitio,

lo importante es que os queráis.

Eso sí te lo puedo garantizar.

(Puerta)

¡Adelante!

-Don Fernando, ¿qué tal?

¿Tiene cinco minutillos? -Claro, para ti siempre.

Siéntate si quieres. ¿Qué ocurre?

-Pues...

No ocurre nada, quería hablarle del chico que vino el otro día,

Tote.

-¿Qué pasa con él? -Con él no pasa nada.

En el muelle de carga en los días duros

están desbordados, don Fernando,

yo creo que un par de brazos extra no vendrían mal.

Aunque sea días sueltos

para hacer refuerzo.

-Creo que ya te dejé clara mi postura sobre este asunto, ¿no?

No creo que necesitemos meter gente nueva en la empresa,

teniendo en cuenta que tenemos merodeando

a ese policía del Distrito 2, ¿te acuerdas?

Y mucho menos nos interesa contratar a un tipo

tan conflictivo.

-Piense una cosa, Tote no es conflictivo.

-Si me lo reconociste tú mismo.

-Reconocí que había sido problemático en su día, igual que lo fui yo,

igual que muchos del polígono.

Pero está mucho más tranquilo.

-Pues me alegro mucho por él si está más tranquilo.

Pero si necesitamos refuerzos en el muelle

y contratar a más gente,

te aseguro que tengo unas 70 personas mucho más capaces

y más dispuestas a trabajar que ese chico.

-Pero ese chico necesita una oportunidad.

-Vamos a ver, Jairo,

¿tú viste cómo le temblaban las piernas?

-Sí.

Porque se ha quedado pillado de todo lo que se metió.

Pero a día de hoy,

está completamente limpio,

y lo queremos para coger cajas y cargarlas,

para nada más.

Yo le aseguro que está limpio porque me lo juró.

Y yo lo creo, porque de pequeños éramos como hermanos,

lo digo en serio. Yo siento que tengo que ayudarlo.

-Verás, Jairo,

sabes que yo siempre...

soy una persona dispuesta

a dar una segunda oportunidad a todo el mundo,

a ti te la di, ¿no?

Incluso cuando ya sabía que me robaste los televisores.

Pero ese chico me da muy mala espina.

Huele a problemas.

Yo comprendo que tú no te des cuenta

porque eres su amigo, y en el fondo, eres muy buena persona.

Eres un tío fiel y leal,

pero ten cuidado porque no te puedes jugar el futuro

así como así, cualquier día te pueden traicionar.

Y si eso pasa,

ni eres fiel, ni eres leal,

ni eres generoso.

Eres un idiota.

-No voy a insistir más,

lo último que le digo sobre este tema,

lo último y me callo.

Yo pongo la mano en el fuego porque él no me traicionaría.

-No insistes, pero sigues haciéndolo.

Verás, Jairo, en este negocio

hay que saber tomar decisiones duras porque debes marcar el territorio,

porque nunca, jamás,

debes mostrar tus debilidades

ni debes dejarte engañar. ¿Te queda claro?

Verás, Jairo, aparte de todo eso,

estoy seguro de que si tú estuvieses sentado aquí en mi lugar,

harías lo mismo que estoy haciendo yo.

-De acuerdo.

Siento haberle molestado. -No, tú a mí nunca me molestas,

pero espero que dejemos zanjado este tema,

no quiero volver a oír hablar de ese Tote nunca más.

-Oído.

-Venga, vuelve al trabajo.

-La verdad es que es majísima tu hermana.

-Es una bellísima persona, de niños nos llevábamos genial.

-No quiero parecer indiscreta, pero...

si te apetece, puedes contarme lo que pasó entre vosotros.

-Sí, debería.

-No...

no quiero agobiarte, que te sientas obligado,

pero ella también lo ha mencionado y me parece raro conoceros a los dos

y no saber qué es eso que os tiene tan tensos.

-El marido de mi hermana, Sahir se llama.

Falsificó unos documentos,

es una historia muy larga, pero le cayeron dos años de cárcel.

-¿No me digas que te tocó a ti detenerlo?

Madre mía, Karim, qué trago.

Lo siento muchísimo. -Gracias.

Yo creo que Amina sabe que es lo único que podía hacer.

Aun así, es difícil de perdonar.

-Ya me imagino. -Sahir no es mal tipo,

realmente, no ha tenido mucha suerte en la vida.

Tomó la mala decisión de querer ganar dinero rápido.

Tú me entiendes.

-¿Falsificaba algo de inmigración? -Justamente.

Pasaportes, permisos de residencia en España...

En una ciudad fronteriza como Ceuta

es fácil tener clientes en ese negocio.

Tuvo la mala suerte

de que lo pillaron cometiendo el delito.

-No me digas...

¿No fue una investigación ni nada por el estilo?

-Qué va, fue pura casualidad.

Lo pillé "in fraganti" vendiendo pasaportes a una familia

que iba a pasar de forma ilegal a España.

-Y no te quedó otra que detenerlo, claro.

-Podía haber mirado para otro lado y nadie lo sabría,

estaba yo solo.

Es, justamente, eso lo que me recrimina mi hermana.

Si te digo la verdad, cada vez que lo pienso

se me quita el sueño.

A veces, creo que tiene razón.

-No, Karim, no digas eso.

-Mi sobrino va a crecer sin un padre.

Y Ceuta es muy chiquitito, todo el mundo se conoce.

Sahir está marcado de por vida.

-Si lo hubieses dejado ir te quitaría el sueño igual.

-Pero tendría el cariño de mi hermana.

-Yo creo que no lo has perdido.

Tu hermana está dolida, pero...

tarde o temprano te comprenderá y te perdonará.

-No sabes cómo es mi familia, Espe.

-Pues no, pero sé una cosa,

que le faltó tiempo para venir desde Ceuta en autobús,

embarazada de cinco meses. -Eso es verdad.

Y menuda paliza de viaje, lo sé por experiencia.

Y aún le queda la vuelta a la pobre.

Además, debe volver al trabajo,

tendrá que volver mañana al autobús.

(Puerta)

Amina...

-¿Cómo te encuentras? -Mucho mejor.

Tengo la espalda algo agarrotada,

y con ganas de salir de la cama, pero muy bien.

¿Tú has descansado? -Sí.

He descansado y he comido algo.

Y traigo todo lo necesario para pasar la noche aquí.

-No te puedes quedar a pasar la noche aquí.

Es muy incómodo. Pregúntale a Espe.

-Como tú quieras, pero el sillón es criminal,

no se lo recomiendo a nadie, y menos a una embarazada.

-Te lo agradezco, pero he venido para estar con mi hermano.

Además, he dormido una buena siesta.

No le pasará nada al bebé por pasar una noche incómoda.

-Amina, por favor, se razonable. -Bueno, déjala,

tu hermana ya es mayorcita para saber lo que puede hacer.

Si necesitas cualquier cosa,

puedes llamarme, sea la hora que sea.

-Eres muy generosa, de verdad.

-Venga, bonito.

Mejórate. -Sí.

-Chao.

-Es una chica estupenda.

-Lo es.

Me hace muy feliz que te guste. -Me gusta mucho.

Y tu casa también.

La has decorado con mucho gusto.

Gracias, pero la alquilé así, estaba amueblada.

-He visto la foto de nuestro viaje a Sevilla.

Gracias por ponerla ahí.

Es un bonito recuerdo.

-Yo pensaba que no te gustaba esa foto,

como todavía tenías los brackets...

-Y la odiaba.

Pero significa mucho que la tengas puesta en casa.

-Amina,

me acuerdo mucho de ti.

-Yo también.

Pase lo que pase, somos hermanos.

-Jairo.

Grande. Cómo sabía que no me ibas a fallar, tío.

¿A qué quieres que te invite?

-Déjalo, me encuentro mal de la barriga.

-¿Me vas a rechazar una cerveza?

Salima, por favor, ponme dos cañas.

Tranquilo, una birra y a la cama.

Yo te digo que mañana estoy ahí puntual, como un clavo.

-Espera Tote...

-Puntual y sobrio, y con muchas ganas de currar.

¿Dónde me has colocado?

En el muelle de carga, ¿no? Escúchame,

yo cuando me pongo, tío,

te monto una empresa de mudanzas rápidamente.

-Tote, no...

-No, ¿qué? -No te he conseguido ningún trabajo.

-¿Qué dices?

-Que don Fernando se ha cerrado en banda.

-Pero, ¿cómo me dices esto, tío?

No, es broma, ¿eh?

Anda, eres un cachondo.

-Gracias, Salima.

No, no es ninguna broma.

No ha podido ser, tío.

Lo siento mucho, tío.

-Pues siento decírtelo, pero me has decepcionado.

-¿Que te he decepcionado yo?

Pero si la empresa no es mía. -No me vengas con esas, ¿eh?

Que yo he visto cómo andas allí,

si te propones, consigues lo que quieras.

Tú allí eres el capo. -Lo que tú digas.

O sea no te he conseguido el trabajo a mala leche ¿o qué?

-Yo no he dicho eso, pero te voy a decir una cosa,

si tú me pides un favor, yo hago lo que sea,

haz la prueba, pídeme algo, pídeme algo.

-No se trata de eso... -¡Pídeme algo!

-Escucha. -¡Qué!

-Que no levantes la voz aquí.

-Te levanto la voz porque esto me duele,

y no por el curro, tío,

sino por la amistad.

Porque yo todavía te llevo aquí.

Pero tú te has olvidado de tu colega.

-Tote, yo lo he intentado,

le he insistido... -¡Pues insiste más!

¡Métele caña, tío!

-¿Qué caña quieres que le meta a mi jefe?

Si le meto caña, no solo no te va a contratar,

sino que me va a despedir a mí, atontado.

Tú no conoces a don Fernando.

-No, a quien no conozco es a ti.

Has cambiado, colega, ¿y sabes qué te digo?

Que este tío a mí no me mola nada. -Escucha,

vamos a olvidarnos de Transportes Quintero

y vamos a pensar dónde colocarte, que hay más empresas en el barrio.

-Gracias, pero ya no necesito nada de ti.

No quiero que vayas diciendo que soy una carga, que te molesto...

Pero, ¿quién ha dicho eso? -¡Que te pires, tío!

¿No lo pillas? Vete con Quintero que es lo que estás deseando.

-Yo no tengo que chupar el culo a nadie,

si tienes mala suerte es cosa tuya.

Ahora soy yo el que pasa de ti.

No vengas a buscarme en mi vida. -Venga, tira.

-Lo siento, Salima.

-Hola...

Sí, no te preocupes.

Tranquilo, ya sé que te debo mucha pasta, tío.

Ya.

Además he encontrado un curro que está superbién y...

y pagan muy guay.

Vale.

Empiezo mañana temprano.

¿No podrías dejarme algo para pasar el día?

Cuando pueda te lo pago todo.

Vale.

Vale, tío, no hace falta que te pongas así.

Sí, no te preocupes.

En dos días lo tienes todo.

Venga.

-Mi hijo nacerá mientras su padre está en la cárcel.

-¿Ha pasado algo con Sahir?

-Hace unos días le dieron una paliza en su celda.

Sahir no es un hombre violento.

Él no sabe desenvolverse en esos ambientes.

Si lo matan en la cárcel tú serás el culpable.

-Si has venido por lo del trabajo, ya te puedes pirar.

Yo no puedo hacer nada para que Quintero te contrate.

Te lo dejé clarito anoche. -Vale, tranqui.

Ayer me pasé contigo. Perdóname.

-Yo hice todo lo posible para que te contratase,

hasta le juré que respondía por ti.

No te quiere y no podemos hacer nada. -Bueno, pues da igual.

Necesito que me dejes pasta.

-El comisario, últimamente, está fatal.

No levanta cabeza desde lo de su mujer,

anda como un zombi por la comisaría, con una mala cara...

-Espe, está viviendo una situación muy complicada.

Sinceramente, si me paro a pensarlo me da lástima.

-Te ayudará hablar con un profesional.

Me ayudará, ¿a qué?

A no entrar en un bucle de ansiedad y depresión.

Yo no voy a caer en nada de eso, ¿sabes por qué?

Porque no me lo puedo permitir.

¿Forzándote hasta que no puedas más?

¿Poniendo en riesgo tu salud, tomando Bromazepam sin receta?

-Justo antes de irme a Distrito 2

estuve a punto de pedirte una cita. -No tenía ni idea.

-No me atreví porque pensé que pasarías de mí, pero...

Ahora hay más "feeling", ¿no?

-Lo primero que tienes que hacer es dejar la mierda que te metes.

-Señor Quintero, yo ya no me meto nada, lo juro.

-¿Sabes que eso es lo primero que dice un yonqui?

¿Lo primero que dice alguien que depende de alguna sustancia?

Haz lo que debas para dejarlo.

Cuando lo consigas, vuelve, y hablamos otra vez.

-¿Por qué quieres estar delante cuando hable con Toreno?

Para que no te guardes nada para ti solo.

Yo pensaba que era por si salía el nombre de tu hermano

pringado con la droga de Somoza.

Bien, si no puede ser antes...

Mañana quedamos y me das más detalles.

¿Alguna novedad?

Parece que el primer envío de la cocaína a Madrid está al caer.

Pensábamos que Somoza estaba tanteando el terreno

para establecerse, no creí que fuera tan rápido.

¿Ese Toreno es de fiar? Totalmente.

Hijo, piensa en el daño que ha hecho la droga en el barrio.

Que muchos empezaron trapicheando y acabaron en la cárcel o muertos.

Acuérdate del Ramón,

del Javi, de la Marta del pescadero...

-Esa gente son yonquis,

no tienen nada que ver conmigo, yo no acabaré así.

-Tú no estás enganchado, pero trabajas con traficantes, ¿no?

-Si tu jefe se ve con algún colombiano o enviado de Somoza,

me avisas de inmediato por la cuenta que te trae.

-¿Es una amenaza?

-Es una oportunidad para que salves el culo.

Tu hermano está de mierda hasta las orejas,

¡y tú lo sabes!

Salva, no empecemos que la tenemos otra vez.

¿Estás protegiendo a Jairo o también te paga Quintero?

No, yo con tu amigo Martínez no tengo nada que ver.

Para hablar de Martínez lávate la boca,

porque está muerto y era mejor policía que tú.

¡La boca te la lavas tú para hablar de mi hermano!

¿Se puede saber qué está pasando que os oigo desde mi despacho?

  • Capítulo 180

Servir y proteger - Capítulo 180

18 ene 2018

Alicia y Rober tienen que trabajar junto a Salva. Amina, la hermana de Kariml, se presenta por sorpresa. La relación entre los dos hermanos es bastante tensa. Bremón, cada vez más desquiciado y dependiente de las pastillas, tiene un ataque de celos contra Lola.

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  1. LuzDeLunaPR

    Cuando dijo 20 semanas , yo pensé que a menos que fueran gemelos,esa barriga estaba mal.

    16 jun 2018
  2. Ángela

    No hay ninguna mujer en los alrededores del estudio de grabación de la serie que les haya hecho notar que una embarazada de 20 semanas (y encima primeriza) jamás tiene tanta barriga? Amina parece estar de 8 meses!!!

    18 ene 2018