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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 178 - ver ahora
Transcripción completa

Necesita escucharse a sí misma,

Venga, de uno en uno.

(SE QUEJA)

-Tenéis que mandar un doctor, por favor.

-"Bueno, voy para allá.

No la toques y no la muevas, ¿me oyes?".

-Vale, pero daos prisa, por Dios.

-Todavía no he localizado a Beto,

pero he encontrado a una tal Estrella, una gogó,

que le tiene loquito.

¡Quedas detenido, desgraciado!

¿Se acabó lo de zurrar a mujeres! ¿Eh?

Apártate, Estrella.

Eh, ¿adónde vas, espabilado? Vamos, adentro.

Vas a pagar por lo que le hiciste a mi compañera, mamón.

Alberto Cruz se resistió a la autoridad

y tuve que reducirlo.

Y, para que conste,

tiene graves antecedentes por agresiones

y unos puños de acero.

-Pues además de buenos puños,

tiene uno de los mejores abogados de Madrid, Eulalio Laporta.

¡Que Beto va a por ti!

Que te propasaste en su detención y, aparte del caso de Nacha,

esto te puede salir muy caro.

Conozco bien a ese abogado

y te aseguro que va a intentar crucificarte.

¿Seguro que es la misma moto?

Vale, voy para allá.

Pedid un Z que vaya a reforzar la zona,

pero no levantéis la liebre.

Yo peinaría la zona y pediría dotación TEDAX

para anticiparnos a posibles riesgos.

Otro fuera de combate.

(GRITA)

(QUINTERO GRITA)

Quintero, ¿qué pasa?

(QUINTERO GRITA)

¿Quintero?

Te quedan 10 minutos de vida.

-No lo hagas. -600 segundos.

-No lo hagas. -Empieza la cuenta atrás.

Tic, tac.

-Alicia, maldita sea, no quiero que mueras aquí,

no quiero que mueras por mí. ¡Vete, por favor!

¡Cállate, joder!

(SUSPIRAN)

Desactivada.

No sabes la rabia que me da no haber pillado a esta tía.

Es lista, pero se habrá quedado de piedra

al descubrir que la bomba no estalló.

Parece que estáis perdiendo facultades.

-"No te creas,

el principal objetivo lo he alcanzado.

Es de interés público ver cómo Fernando Quintero

reconoce ser un criminal ecológico y se arrepiente de sus pecados.

Te va a encantar".

-Oye, oye, Na...

Karim ha propuesto

pinchar tu teléfono.

Comprendemos cuáles son

tus obligaciones y deberes como periodista,

pero apelo a tu sentido del deber como ciudadano.

No me digas

que no deseas atrapar a esa terrorista.

Nos vemos y me cuentas cuáles son, exactamente,

los objetivos de Planeta libre.

Te estoy ofreciendo una ventana para difundir tu mensaje.

-"¿A qué viene ese interés por nuestra organización,

si tú nos desprecias?".

-Yo no desprecio el contenido de vuestro mensaje,

lo que desprecio son los instrumentos que utilizáis para difundirlo.

-Te pido que te andes con ojo.

-No me puedo creer que hayas venido aquí

para decirme esto, de verdad.

Me podías haber llamado y te ahorras el viaje.

-Pues no, porque quería yo mirarte a los ojos

y que me dijeras a la cara

que Quintero no es ningún traficante de drogas.

Porque tú estás seguro de que no lo es, ¿no?

-Mamá, no, no lo es.

No hagas caso a los chismes que dice la gente por ahí,

parece mentira.

(Música emocionante)

-¿Por qué no te bajas a desayunar de una vez?

-No, no me apetece, no tengo ganas, no.

-¿Seguro?

-Sí, hombre, y, además, no...

Estando tú en ayunas no iba a desayunar yo,

que te daría envidia.

-A mí mientras no me digas lo que te has zampado...

-Ya, no, no, pero me da igual, de verdad.

Además, ¿y si me voy y, cuando vuelva, te han bajado ya?

No, prefiero estar aquí, no.

-Al pie del cañón.

-Tú sí que estás al pie del cañón.

Oye, ¿no te han dicho cuándo va a ser la operación?

-Simplemente me dijeron que a primera hora de la mañana.

-Ya, pero eso es muy relativo, para mí ya es primera hora y...

-¿Por qué no vas y te tomas una tilita

o algo así que estás como nervioso? Pareces un flan.

-No, de verdad, que no me entra ni una infusión.

Tengo el estómago cerrado.

Si lo que no entiendo es cómo puedes estar tan tranquila.

-¿Depende de mí la operación? No.

De eso se encarga la cirujana,

así que de nada sirve ponerme nerviosa.

¿Para qué?

-Cómo te admiro, Nacha.

Templar así los nervios...

-Cabeza fría.

-Y corazón caliente.

-¿Te acuerdas

de la noche de mi combate contra Vicky Martos?

-Cómo no iba a acordarme, ¿eh?

Menuda pelea hiciste, Nacha, ¿eh?

Le diste una lección a esa que no se me olvidará nunca.

-Yo tampoco me voy a olvidar nunca de esa noche.

-¿Te acuerdas de las palabras que te dije antes del combate?

-Pues claro, todas y cada una de ellas.

-Bueno, servirían para este momento igual.

-Lo sé, pero no me las recuerdes porque conseguirías hacerme llorar

y no creo que sea buena idea para mis ojos

ahora mismo.

(Puerta)

-¿Qué tal, Nacha? ¿Tranquila?

-Más tranquila que usted y que yo.

-Sí, tranquila, doctora, todo bien, animada.

-En unos minutos van a venir a buscarte

y te bajarán para empezar la anestesia.

-Eh, ¿yo la espero aquí, en la habitación o...?

-Si quiere, puede marcharse y volver más tarde

porque la operación va a ser larga.

-Bien. Gracias, doctora.

-Tranquilo, Elías.

Ya has oído a la doctora, todo va a salir bien.

-No me puedo creer que no estés ni un poquito nerviosa.

-Si quieres que te diga que lo estoy, ¿te quedas más tranquilo?

Pues hala, lo estoy. ¿Ya?

(SUSPIRA)

-¿En qué estás pensando ahora?

-Eh... Es una ñoñería.

¿Te la cuento?

-Pues claro, no me vas a dejar con la intriga justo ahora, ¿no?

-Pues mira, esta situación, esperando a que bajes al quirófano

me recuerda a cuando operé a Israel de vegetaciones

cuando era pequeño.

-¿Estás así, tan nervioso?

-Solo la idea de que le pudieran hacer daño

me daba taquicardia y él tan tranquilo, como tú.

-Dame la mano.

Todo va a salir bien, Elías.

Todo va a salir bien.

-Igual te apetece picar algo de lo mío.

-No, gracias, papá.

Es que no me entra nada.

-Sabes

que tienes derecho a pedir la revisión de los exámenes.

-Ya, pero no merece la pena.

El examen de Gestión fue un desastre

y el resto de los teóricos, por un estilo.

Además está lo de que no he ido a clase

y he entregado los trabajos tarde.

En el fondo me lo merezco.

-Todavía no te han dicho seguro que has perdido la plaza.

-Ya, pero me lo van a decir.

No van a hacer una excepción conmigo.

-Venga, las excepciones están hechas para eso, ¿no?

Si son razonables, deben entender

que no estabas en condiciones de hacer exámenes

ni de rendir como los demás.

Lo que has vivido los últimos días es completamente anormal.

-Pero es que tú no sabes cómo son allí.

Mira, la primera semana expulsaron a tres alumnos

porque llegaron tarde

y, un mes después, expulsaron a otro

porque decían que no mostraba suficiente interés.

Cuando te digo que son muy exigentes, es que lo son.

No hay nada que hacer.

(RECHISTA) -Bueno, ya veremos.

No todo el mundo tiene un padre médico

y una madre inspectora de policía.

-¿Tú qué pretendes, amenazar a mis profesores?

-¿Con qué los voy a amenazar, con una jeringuilla?

Lo que te estoy diciendo es que podemos hablar con los profesores

y corroborar el estado de peligro y ansiedad

con el que has vivido estos meses.

-No, ni hablar. Vamos, lo que me faltaba ya.

-¿Por qué dices "lo que te faltaba" si solo queremos ayudar?

-Papá, porque entonces, además de caerle mal a los profesores,

también les caería mal a mis compañeros.

-Bueno, vale, venga.

Es verdad.

A tu edad no es de recibo que vayamos los padres al centro,

pero te hablo de otra cosa,

de una charla entre profesionales.

No pido nada, solo vamos a dar fe de que lo que dices es verdad.

Como si fuera un justificante oficial.

Las circunstancias que has vivido son excepcionales.

Además, te olvidas

de que tu madre es una experta negociadora.

Mamá, tú no eres una experta negociadora,

tú te plantas en tu postura

y no sales de ahí hasta que el otro cede.

(SE RÍE)

-Bueno, y yo en medio.

Reconócelo, somos un equipo imbatible.

Y este equipo no va a dar el partido por perdido

hasta que el árbitro pite el final.

Sois unos padres estupendos,

pero yo prefiero dejar las cosas como están,

aunque muchas gracias a los dos.

-No tienes nada por lo que darnos las gracias.

-¿Ah, no? -No.

-Bueno, te las doy por esto.

-Mamá, ¿qué tal has pasado la noche?

-Bien, muy bien.

-Me alegro. Yo también muy bien. Me gusta que me hagas compañía.

-Pero yo me voy ya a mi casa, tienes que estar a tu aire.

-Bueno, sabes que te puedes quedar el tiempo que te dé la gana y más.

-Que sí, pero no te preocupes

que ya me voy para el polígono mucho más tranquila.

-Mucho más tranquila, ¿verdad?

-Sí, por la charla que tuvimos ayer.

-Sí. -Me he quitado un peso de encima

al escuchar de tu boca que no estás metido en nada.

-Claro, no debes hacer caso a los chismes

y tú lo sabes.

-Ya, pero es que no sabes las cosas

que se dicen del tal Quintero este en el barrio.

-Ya sabes cómo es el barrio,

hay mucha gente que no tiene nada que hacer

y le gusta salir a la puerta a criticar a este y al otro,

soltar veneno... Si los conoces.

-La Paquita ha sufrido mucho por su hijo, ¿eh?

-Pero no todos vamos a ser así en el polígono.

-No. -Algunos tenemos cabeza.

-Claro que sí, hijo, si yo ya lo sé.

Perdóname, perdóname por haberte hablado así.

-Nada. -Perdóname.

-No hay nada que perdonar, ¿qué te voy a perdonar?

Es normal que te pongas nerviosa si escuchas eso, no pasa nada.

Todo aclarado, mi trabajo es perfectamente honrado

y tengo la suerte de que mi jefe me tiene en estima.

A quien le guste, bien y a quien el dé envidia,

que se aguante. -Pues ya está.

Que yo te creo, ya está. -Eso.

Ya se acabaron las preocupaciones.

-Ahora

solo me faltaría que te echaras una buena novia,

como tu hermano Rober.

-Joe, macho, ya estamos comparando, como siempre.

-Que no. -Que Rober es Rober y yo soy yo.

-Pero que no es por comparar,

que yo estaría mucho más tranquila si no estuvieras solo.

-Pero que no estoy solo, tengo muchos amigos.

-Ya, amigos...

-Amigos que son buena gente, mamá.

-Es que una novia no es como los amigos.

Una novia está pendiente de que no te metas en líos.

-Si está pendiente y no te deja hacer lo que quieras,

no es una novia, es una madre, y te tengo a ti, la mejor de todas.

-Qué tonto eres.

Oye, no me contaste nada de la novia esa que tuviste.

-¿Qué novia, mamá?

Tengo tantas que no sé a cuál te refieres.

-Esa que me estuviste contando.

-La Paty.

-Qué nombre tan bonito.

-Muy bonito, pero no te acuerdes de él

porque es para nada. Se acabó, se fue a Barcelona.

-¿Y no puedes ir a verla allí?

-¿A qué voy a ir tan lejos, ir y venir...?

Y el trabajo y todo...

-Pero que os podéis ver los fines de semana

y las vacaciones.

-Somos muy jóvenes

para meternos en una relación a distancia.

-Bueno.

Lo que no sé es cómo pudo dejarte, con lo bueno que eres.

-Tampoco es culpa de ella, no le quedó otra.

Le salió un trabajo y se fue con su padre.

-Señal de que te va a salir otra mejor.

Es que no conozco a un chaval más guapo

y más "apañao" que tú.

-¿Ni siquiera tu otro hijo? -Anda, cállate.

-Le ofrecí la oportunidad de hablar y casi la convenzo.

Os juro que estuvo dudando,

pero, al final, me colgó.

Me colgó, no picó el anzuelo.

Se debió oler la trampa. Nadia es inteligente y escurridiza,

lo ha demostrado cuando intentamos atraparla.

Bueno, da igual.

Caerá.

Tiene un talón de Aquiles, su ego.

No ha sido suficiente, Martín, ¿no te das cuenta?

Tened un poquito de paciencia,

yo os digo que llamará.

¿No veis que necesita imperiosamente que la escuchen?

Necesita escucharse a sí misma,

le pierde su vanidad.

Solo necesito un poco de tiempo y de conversación con ella.

(RECHISTA)

Estoy con Alicia,

es posible que se haya olido la trampa

y que la hayamos perdido definitivamente.

Sabe que sus opciones en Distrito Sur son nulas,

está acorralada y lo más probable es

que esté pensando en desaparecer por un tiempo

y reaparecer en otro sitio, lejos de aquí.

Y, por desgracia,

de barbaridades contra el medio ambiente

vamos sobrados en todas partes.

Teníamos que haberla pillado cuando tuvimos oportunidad.

(Móvil)

Número privado.

Cógelo, podría ser ella.

Sí. -"Buenos días, periodista".

-Vaya,

pensé que te habías olvidado de mí, Nadia.

-"Nunca me olvido de mis enemigos".

-Bueno, pues

tú dirás qué puedo hacer por ti.

-"¿Hablabas en serio

cuando me ofreciste que contara la verdad?".

-Por supuesto que sí, yo siempre hablo en serio.

Ahora, una cosa te advierto.

Soy periodista, ¿eh?

Yo no trabajo al servicio de nada ni de nadie.

-"Me basta con que no manipules mi mensaje".

-Y no lo haré, Nadia.

Contarás tu verdad, ¿eh? Tu verdad

y, a lo mejor así,

la gente comprende el sentido de la lucha de Planeta libre.

Ahora, una cosa te advierto,

si quieres que hablemos sin tapujos,

tenemos que vernos cara a cara.

-"Estoy de acuerdo.

Te he enviado un mensaje encriptado

con las coordenadas del lugar donde nos encontraremos.

Debes ir solo, te lo advierto, o esto acabará muy mal".

-Ah, o sea que yo tengo que ir solo y tú puedes ir acompañada, ¿no?

-"Quiero decir que estas son mis condiciones,

las tomas o las dejas".

-Está bien, de acuerdo.

Todo el mundo tiene un talón de Aquiles.

-¿Y seguro que no es un fallo tecnológico?

No sé, a lo mejor es una paranoia de la mujer.

-El sistema de localización instalado en la pulsera GPS

funciona correctamente

y tampoco parece que el sujeto en cuestión

haya traspasado el área acotada por la orden de alejamiento,

pero, a veces, la tecnología falla.

-¿Y seguro que el sistema no ha fallado ahora?

Porque ella está convencida de que su exmarido está por ahí.

-A ver, Lola, al 100 % no te puedo dar seguridad.

¿Por qué no vas a hablar con la mujer

y te aseguras de que no son imaginaciones suyas

por el miedo que tiene a su ex?

-La verdad es que desconfío más del exmarido

porque tiene conocimientos de electrónica,

nos la ha liado más veces y es un pieza.

-¿Y qué hizo?

-Consiguió ponerle la pulsera al perro

para que diera vueltas por la casa

mientras se saltaba la orden de alejamiento.

-Guau, pues sí que es un crack, el tío,

pero, en ese caso, no es fallo del sistema.

-Debería aplicar el protocolo

y ver si ha violado la orden de alejamiento.

Ay, y pensar que ahora estaría dando vueltas por Triana.

-¿Te ibas de vacaciones?

-No, iba a ser un curso impartido en Sevilla

para UFAM de toda España de violencia doméstica.

(SE QUEJA)

-¿Y por qué no te has ido al final?

-Finalmente, se ha aplazado.

Bueno, pues me voy a ver al tipejo de la pulsera.

Gracias, Karim.

-De nada y suerte, espero que solo sea una falsa alarma.

-Bueno, todo tuyo.

-Hola, ¿qué tal?

-Hola, ¿cómo estás?

-Aquí te traigo tu vitamina de hierbabuena.

-Gracias.

-Oye, ¿y eso?

¿No te vuelves loco con tantos ceros y unos?

Que parece "Matrix".

-Esto es una página de "phising".

Es lo que utilizan los hackers para encontrar claves de la gente,

por ejemplo, de sus bancos y así,

y debo hallar un código para que me lleve hasta sus autores.

Estoy seguro de que, en algún lugar, han dejado una clave

que yo tengo que encontrar.

-¿Por qué dejan pistas para que los pillen?

-Por ego.

A los informáticos les encanta dejar su meadita en el trabajo.

Sí, para demostrar que son muy inteligentes.

-¿Y usted, inspector, también es un hombre con ego?

-Para nada.

De ser así, ¿qué hago aquí?

-Oye, no lo dirás por mí.

-No, Espe, claro que no.

-¿Qué te pasa?

-Verás, es que ser de la UIT en Distrito Sur

es muy diferente a lo que yo hacía en Ceuta.

-Pero en Ceuta también llevabas la informática.

-Y muchas cosas más.

A eso me refiero cuando te digo que es diferente.

Allí todos hacíamos un poquito de todo,

éramos muy poquitos y teníamos que apoyarnos unos a otros.

-Sí, el barrio de El Príncipe nos tenía muy ocupados.

-Entonces allí hacías mucho trabajo de calle, ¿no?

-Sí

y te juro que lo echo de menos.

-Yo hay días

que también pienso que mi sitio está fuera, en la calle

y que, no sé,

que mi trabajo en comisaría es una pérdida de tiempo.

-Si no paras quieta.

Eres la máquina en la ODAC.

-Ya, ya, yo sé que Miralles y Bremón están muy orgullosos de mí

porque, de lo contrario,

me habría pensado seriamente pedir un traslado.

Es que yo también entiendo perfectamente

eso que me cuentas de, no sé, del gusanillo de la calle,

de la adrenalina. -Sí, ¿verdad?

-Sí. -¡Vaya dos!

-Ah, ¿pues sabes lo que puedes hacer?

A veces aquí faltan efectivos

y, no sé, puedes pedir un cambio a los jefes.

Si es algo razonable, seguro que te dejan, ¿eh?

-Sí.

-No sé, cuéntame más

de tu vida en El Príncipe.

-¿Qué quieres que te cuente?

Si ya te he hablado de mis compañeros,

del primer día que llegué a trabajar allí.

-Todo de curro, de la comisaría, pero, no sé,

no me has hablado nada de tu familia, de tus amigos...

(CARRASPEA)

-¿Y qué quieres saber?

-Pues todo lo que tú me cuentes.

No sé, cómo te llevas con tus padres, si tienes hermanos...

-Sí, tengo, una hermana.

-Ajá. -Se llama Amina.

-¡Oh!

Qué nombre más bonito, Amina, sí.

¿Y qué es, mayor o más joven que tú?

-Espe,

la verdad es que no tengo muchas ganas

de hablar de mi familia.

-Vale.

Perdona, ¿eh? Que, nada, no quería molestarte.

-No, si no me molestas.

Es cosa mía,

pero es que, últimamente, hemos tenido algunas diferencias,

especialmente con mi hermana.

-Vale, pues

no me cuentes nada si no quieres, ¿eh?

-Gracias.

-Me voy a trabajar.

¿Nos vemos luego?

-Sí. ¿Te paso a recoger cuando acabe el turno?

Chao.

-Elías Guevara es oficial en la misma comisaría que Alicia.

¿Lo conoces? -Claro.

Alicia le tiene mucha estima, ¿qué le ha pasado?

-Un detenido, que ha presentado una denuncia

por abusos en su detención. -¿Y cómo ha podido ser?

-De momento, solo tengo la versión del agredido.

Elías no está, precisamente, muy colaborador conmigo.

-Pues evitar hablar le hace sospechoso.

-Está muy pendiente de una compañera que puede quedarse ciega

precisamente por los golpes que le propinó el detenido.

Dice que no le importa nada más.

-Esa actitud, evidentemente, no ayuda nada.

-Por eso he pensado que, quizás, podrías hablar tú con él.

-¿Quieres que sea su abogado?

-Yo no he pensado tanto,

pero quizás si fueras a hablar con él, con Alicia o con Miralles,

pudiera acceder y recibir la ayuda legal.

-Siendo una persona tan cercana a ti y a Alicia,

yo estaré encantado de ayudar.

-Gracias, cariño.

-Es que no me gusta verte preocupada.

-Menos mal que te tengo a ti.

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Oh, vaya.

(SE RÍE)

Qué bonito es el amor.

Siento mucho haber interrumpido este momento tan romántico.

-Yo ya me iba.

Pongo en marcha este asunto

y te llamo luego, cuando sepa algo, ¿vale?

-Vale, cariño.

-Que tenga un buen día, inspectora.

-¿Qué haces aquí?

(SE RÍE) -¿No te alegras de ver a un viejo amigo?

-Creía que te había dejado muy claro el otro día

lo que pensaba de ti.

-Sí, sí, sí,

lo dejaste muy claro.

Tú siempre dejas muy claras las cosas.

Pero verás, pasaba por aquí

y no he podido resistir la tentación de subir

a verte para comentar contigo

lo ocurrido con Alicia.

-¿Y qué es lo que ha ocurrido con Alicia?

-¿No te has enterado?

¿No te han dicho nada todavía?

Alicia me ha salvado la vida.

-¿De qué estás hablando?

-Verás, han intentado matarme otra vez,

en esta ocasión han sido esos malditos terroristas

de Planeta libre.

Entraron en mi empresa, me ataron, me amordazaron,

colocaron una bomba delante de mis narices

y, bueno, Alicia se presentó allí y, jugándose la vida,

desactivó la bomba y salvó la mía.

-¿Alicia? -Sí, Alicia, Alicia.

Entiendo que no te haya dicho nada todavía porque...

no tiene que ser nada agradable para ti darte cuenta

de lo que ya te he dicho muchas veces, ¿no?

Que, tarde o temprano, la sangre tira y mucho.

(SUSPIRA)

-Alicia, ante todo, es policía.

Salvar vidas es su trabajo

y no haberlo hecho

le habría puesto a tu altura

y ella, por supuesto, está muy por encima de ti.

-¿Sabes eso que dicen, Marcelino?

El que no se consuela es porque no quiere.

Que tengas buen día, viejo amigo.

(Puerta)

La situación es la siguiente:

Martín ha conseguido convencer a la activista que buscamos

de que está dispuesto a escuchar su punto de vista,

pero que tienen que hacerlo cara a cara,

momento que nosotros aprovecharemos para detenerla.

El encuentro tendrá lugar junto a un riachuelo

pasado el merendero de un bosque cercano a la salida 23 de la M40.

Nuestro objetivo sabe perfectamente

que, si hubieran quedado en el centro de la ciudad,

nos sería más fácil camuflar a nuestros agentes.

Pero lo que no sabe Nadia

es que esa zona está en pleno proceso de reforestación,

con lo que no nos será difícil encontrar un sitio

donde estar prevenidos ante una eventual intervención.

¿Tenemos preparados los micros y el Apolo, Karim?

Afirmativo.

Acabo de comprobar la señal y está en orden.

Muy bien.

Quiero que sepáis que Nadia es la pieza clave

que nos conducirá al resto de la organización.

Es nuestra oportunidad para desmantelar a todo el grupo.

La dificultad de este trabajo es

que algunos de nosotros estamos quemados

para este tipo de operativos.

En el caso de Lola

porque estuviste expuesta a los medios

y yo misma porque es muy probable que me conozca

y no tengo que recordaros que tuvo acceso a mi ordenador,

así que será difícil que tengamos agentes a la vista

y no nos será fácil acercarnos.

Eh... A mí no me conoce.

Yo soy nuevo aquí.

¿Quieres hacer trabajo de campo?

No sería la primera vez

y, si me lo han contado bien, tampoco sería la primera vez

que aquí se apoyan unos equipos con otros.

Bueno, pues en ese caso estaría muy justificado el apoyo.

Te lo agradecemos y contamos contigo.

Muchas gracias. Deberás llevar chaleco antibalas.

Ve gestionándolo. Dime, Espe.

Estaba pensando que quizás yo podría estar presente

en el operativo acompañando al inspector Benalí.

Pues me temo que a ti también es posible que te conozca,

así que lo siento, pero no.

Ahora tenemos que valorar las posibles escapatorias de Nadia.

No quiero que se nos escape bajo ningún concepto

y si en algún momento, por alguna razón,

veis que la vida de Martín corre peligro,

actuáis de inmediato, ¿de acuerdo?

Pues venga,

a ver si acabamos con esto.

Ya, entiendo.

No, si yo también me he dado cuenta

de que el niño, últimamente, está mucho más distraído, pero...

hágase cargo de que está pasando una situación muy difícil en casa.

Sí, con todo lo que ha ocurrido con su madre.

Ya, hablaré con él, no se preocupe,

pero le pido por favor también que hable con los profesores

para que tengan un poco en cuenta sus circunstancias, ¿eh?

Eso es.

Gracias, se lo agradezco.

Adiós.

(SUSPIRA)

(Puerta)

¿Se puede, comisario? ¡Hombre!

Salva.

Qué sorpresa, ¿eh?

La verdad es que sí, hace mucho que no nos veíamos.

Sí,

desde que usted decidió quitarme de en medio

para mejorar sus estadísticas.

Es broma, ya sabe, a los dos nos ha ido bien el cambio.

Ahora estoy bien en Distrito Dos, allí me valoran,

me tratan bien.

¿Sí? No sabes cuánto me alegro.

Y bien, ¿a qué se debe tu visita, si es que puede saberse?

Vengo por un caso.

(SUSPIRA)

En Distrito Dos estamos siguiendo la pista

a recientes contactos de la mafia colombiana en España.

Creemos que quieren establecer una red en Madrid.

Vaya, ¿y en qué podemos ayudaros, exactamente?

Pues verá, estamos interrogando

a posibles intermediaros que tengan o hayan tenido

relación hace poco con la mafia.

Concreta, ¿a quién buscáis?

A Fernando Quintero.

Nunca se ha podido demostrar

que el señor Quintero esté metido

en ningún tipo de negocio de tráfico de estupefacientes.

Lo sé, está limpio por esa parte,

lo que le hace más apetecible para Somoza, que es nuestro hombre.

Quintero podría ofrecerle rutas para introducir la droga en Europa

a través de España.

¿Tenéis pruebas para hacer esas acusaciones?

No, pero estamos trabajando para encontrarlas.

No entiendo por qué me cuentas todo esto.

Desde luego, no te hace falta mi permiso para interrogarlo.

Es una visita de cortesía, simplemente.

No queremos cruzarnos con ninguna investigación

que tengáis abierta aquí, en Distrito Sur.

Muy considerado por tu parte.

No, por mi parte, no, lo mío no es la cortesía

y mucho menos aún lo hago por gratitud,

como comprenderá.

Son órdenes de mi comisario.

(ASIENTE) El comisario Valverde,

siempre intentando guardar las formas.

Cuando le veas, le das recuerdos de mi parte.

¿Qué me dice de Quintero?

Bueno, que puedes preguntarle lo que quieras,

pero, eso sí, me gustaría que en el informe que elaboréis

dejéis muy claro que en la comisaría del Distrito Sur

nunca se ha podido demostrar

que esté metido en ningún negocio de drogas.

y no será porque no se le ha investigado.

Y, eso sí, me gustaría que esa visita

fuera como has dicho, de cortesía.

Vaya.

Usted nunca pierde la oportunidad

de quedar bien con la gente influyente, ¿verdad?

Digamos que, el señor Quintero, ha sufrido en primera persona

el ataque de un violento grupo de activistas

y no está ahora mismo para que le toquen las narices.

Yo simplemente voy a hacer mi trabajo, comisario.

Una última cosa, ¿quién llevó las investigaciones de Quintero?

Fue Batista, ¿verdad?

Sí, bueno, entre otros muchos agentes.

¿Por qué lo preguntas?

Por imaginar el grado de eficacia de tales investigaciones.

Ya, entiendo por qué lo dices

y te aseguro que estás equivocado.

Aún no he abierto la boca.

Si finalmente consiguieras demostrar

que Quintero es culpable de esas acusaciones

que estás diciendo,

te encantaría poder restregárselo por la cara a Batista.

¿A que sí, Salva?

Veo que me conoces, sí.

Me encantaría demostrar que Rober hizo mal su trabajo,

como siempre, vamos.

Escucha una cosa que te voy a decir.

He visto pasar por esta comisaría a muchos policías

y que sepas que los que llegan más lejos

no son los que tienen sentimientos tan mezquinos como los tuyos.

Ahora, si me perdonas, tengo que trabajar.

Muy bien,

ha sido un placer, comisario.

Cuídese, que no tiene buena cara.

(Puerta)

-La verdad es que me da muchísima rabia

no haber visto a Nacha antes de que se la llevaran a quirófano.

Hemos estado en una reunión de preparación

para el operativo de captura de la líder de Planeta libre.

¿Elías?

¿Estás escuchando lo que te digo?

-Perdona, ¿qué decías?

-Debes estar muy preocupado cuando escuchas "operativo"

y ni me preguntas nada.

-Pues sí, ahora solo tengo cabeza para Nacha, Lola.

-Ya. ¿Estaba nerviosa?

(SE RÍE)

-Yo no puedo entenderlo.

No tenía ningún nervio

y se puede quedar en la mesa de operaciones.

-Bueno, seguro que la procesión la llevaba por dentro.

Tú no lo entenderás porque lo expresas todo, pero ella,

ella es otra cosa.

-Sí que es otra cosa, sí. Ella es una fuera de serie.

-¿Quieres que nos vayamos a tomar un café?

-No, de verdad, que prefiero quedarme aquí.

Oye, perdona si soy muy franco,

pero es que no me apetece estar de charla, Lola.

-No, lo entiendo perfectamente. Avísame si necesitas algo.

Elías,

intenta calmarte.

Nacha necesita un compañero con el corazón en su sitio

cuando salga.

-Gracias, compañera.

-Que sí, hombre, no te preocupes por eso,

tendrás la mercancía en el plazo que habíamos acordado.

Sí, quédate tranquilo

que me voy a encargar yo personalmente

y ya verás como esta vez te aseguro que no va a haber ninguna incidencia.

Eso es.

Tranquilízate, ¿eh? Que está todo en mis manos.

Venga, hasta... Oye, te tengo que dejar ahora. Chao.

(Puerta)

¿Y bien?

¿Nos conocemos de algo?

-Oficial Salvador Jerez.

Antes trabajaba en Distrito Sur,

ahora estoy destinado en otra comisaría de la ciudad.

-Sí, ahora me parece que me acuerdo de su cara.

¿Pero a usted no lo destinaron hace tiempo

a la comisaría de Distrito Dos?

-Eso es, señor Quintero.

Yo antes trabajaba en Distrito Sur con Martínez,

un policía que falleció.

Creo que tenía buen trato con usted. -No se equivoque.

Yo nunca he tenido ningún tipo de trato,

ni bueno ni malo, con ningún policía corrupto.

Y ahora, si no le importa, tengo trabajo pendiente,

así que preferiría que me dijese a qué se debe su visita

o qué quiere de mí.

-Nada, es una visita informal para charlar con usted, simplemente.

Por eso vengo solo.

-Le repito mi pregunta: "¿Qué quiere de mí?".

(SE RÍE)

¿Qué es esto?

¿Qué tiene que ver esto conmigo?

Aquí veo a un señor, aproximadamente de mi edad,

en un puerto deportivo,

pero no tengo ni idea de qué puede significar.

-Ya, ¿le conoce?

-No.

¿De quién se trata?

-Las preguntas las hago yo, señor Quintero, ¿eh?

-Verá usted, oficial,

se está usted presentando en mi empresa

y, si no me equivoco, no trae ninguna orden.

-Ya.

Es un negocio que le va bastante bien, ¿verdad?

-Sí, no me quejo. -Ajá.

¿Por casualidad no estará entre sus planes

expandir su empresa a Latinoamérica?

Me refiero a subcontratas, intercambios comerciales...

Ya sabe usted.

(SE RÍE)

-Qué gracioso.

-¿Estoy siendo investigado por algo

o algo por el estilo?

-No, simplemente le estoy pidiendo su colaboración.

El de la foto se trata de Alejandro Somoza,

es un empresario y narcotraficante colombiano

del que se habla bastante

en la prensa del otro lado del charco.

-Yo es que solo leo la prensa nacional

y, últimamente, con tanto jaleo y líos que hay con lo de la política,

me quedo solo con la página de Deportes,

como un gran amigo mío. -Vaya por Dios.

Pues entonces le diré algo más.

Somoza opera en medio mundo

y ahora tiene los ojos puestos en España.

Está buscando socios para ampliar su red comercial

en nuestro país.

-Bueno, pues me parece muy bien,

pero yo le vuelvo a repetir que no tengo ni idea

de quién es ese tal Somoza

ni tengo nada que ver con empresarios colombianos

ni tengo ninguna intención

de expandir mi empresa por Latinoamérica.

-Pues me alegro de ello, señor Quintero.

-Y si, en algún caso quiere saber más sobre el tema,

puede preguntarle a esos compañeros suyos,

a Batista y a Guevara.

Ellos podrán decirle

que yo no tengo nada que ver con ningún narco,

por más que se han empeñado en demostrar lo contrario.

-Estoy al tanto de sus investigaciones.

Somos polis,

nos lo contamos todo.

-Me alegra mucho

de que estén tan bien comunicados entre ustedes.

-Bien, señor Quintero, dado que su colaboración

no va a ir más allá de negarlo todo, será mejor que me marche.

-Una última pregunta, oficial, antes de que se vaya.

(CARRASPEA)

En el caso de que yo reciba alguna llamada

o ese tal Somoza, esos colombianos se quieran poner en contacto conmigo,

¿qué se supone que debo hacer?

-Eso depende de sus prioridades, señor Quintero.

Si lo que quiere es ganar mucho dinero

aún a riesgo de poder ir a la cárcel,

coja el teléfono.

-Mis prioridades son quedarme como estoy,

que estoy muy bien.

-Bien.

En cualquier caso,

si tiene alguna información,

llámeme.

Y llámeme a mí mejor que a Guevara o a Batista,

nos entenderemos mejor, ¿de acuerdo?

-Por lo que estoy escuchando,

la relación que tiene usted con Batista y con Guevara

no parece ser muy buena, ¿no?

-No, no me gusta ninguno de los dos.

Por eso digo que tal vez usted y yo no somos tan diferentes.

-¿Un madero?

-Sí, un policía del Distrito Dos.

Hay que tener mucho cuidado con él, Jairo.

Quiero que lo tengas lo más alejado que puedas

de los camiones del muelle cuatro.

-¿Sabe algo?

-No lo sé.

Poco, creo que nada,

pero de alguna forma intuye

que Somoza quiere hacer negocios con nosotros.

(RESOPLA) -Pues vaya marrón.

-No, Jairo, no,

los marrones solo existen cuando se descubren.

Tranquilo.

-¡Ah!

(Puerta)

-Perdona que me presente aquí, Elías,

pero necesitaba hablar contigo urgentemente

y me dijeron que te encontraría en el hospital.

-¿Qué es lo que pasa?

-Necesito que hagas tu informe sobre el incidente con Beto

cuanto antes.

Las cosas se están acelerando

y no quiero que ese delincuente se nos adelante.

-¿Y tiene que ser ahora?

-He hablado con mi marido y con Miralles

y creemos que necesitarías un buen abogado

para preparar la argumentación.

-Sí, lo entiendo, pero es que ahora solo tengo cabeza para Nacha.

Lo haré luego.

-Mientras tu compañera está en el quirófano,

tú no puedes hacer nada por ella y sí por ti.

Si lo dejas para otro momento, puede ser tarde.

-No, pues me da igual si es tarde, inspectora.

De verdad, no me arrepiento de lo que hice.

-Cuidado con lo que dices.

-Nacha se puede quedar ciega o quedarse en la mesa de operaciones

por ese cabestro, es una mala bestia.

-Ya, pero no le puedes decir eso a un juez.

¿Es que no lo entiendes?

Tanto tú como yo nos dedicamos

a que la gente asuma las consecuencias de sus actos,

pero esas consecuencias las decide un juez, no tú.

-Bueno, asumo lo que he hecho,

pero no pensará que me ensañé con él, ¿no?

-Lo que yo piense no importa, importa lo que piense el juez,

por eso es tan importante que hagas tu declaración.

-Bien, está bien, lo haré,

pero cuando suba Nacha del quirófano.

-De acuerdo, pero ni un minuto más tarde.

(ASIENTE)

-Y, respecto a Nacha,

lo único que te pido es que tengas fe y calma.

Sé muy bien lo que es estar entre la vida y la muerte

y lo importante que es tener cerca a la gente que te quiere.

Ánimo.

-Gracias, inspectora.

¿Habíamos quedado?

Hace media hora.

Ah, me vas a perdonar.

¿Me puedes recordar para qué?

Quería comentar contigo el operativo que hemos desarrollado

para cazar a la líder de Planeta libre.

¡Ah! Es verdad.

Disculpa, me había olvidado por completo.

Pero bueno, no hace falta que me cuentes nada

porque sabes que confío en ti plenamente.

Sí, hace falta, Emilio, hace falta por muchas razones.

La primera, porque dos cabezas piensan mejor que una

y la segunda, porque no quiero tener yo toda la responsabilidad.

Bueno, sabes que respaldaré cualquier decisión

que tomes frente a Régimen disciplinario.

Emilio, sabes que no puedes descansar

toda la responsabilidad de la comisaría sobre mí.

Tú eres el comisario.

Miralles, cuidadito con el tono.

Vale, lo siento, perdona.

No, perdona tú.

Quien se tiene que disculpar soy yo, perdona.

Últimamente, estoy pasando una mala racha personal

y sé que, de alguna manera,

también está afectando a lo profesional, disculpa.

Ya, si ya sé que estás pasando un mal momento,

pero hazte a la idea

de que yo también tengo mis problemas domésticos.

Tienes razón.

A ver, explícame qué tienes pensado para detener a esa mujer.

Ahí tienes un listado de los agentes que desplegaremos

en el lugar del encuentro con Martín.

¿Eh?

Acuérdate de echarle un vistazo antes de que salgan.

Descuida, lo haré.

También tienes una relación del armamento

y los medios técnicos que vamos a desplegar.

(ASIENTE)

Este Karim es el nuevo de la UIT, ¿no?

Sí, es el nuevo responsable de la UIT.

Se ha presentado voluntario como infiltrado.

Me ha parecido buena idea

porque tenemos varios agentes quemados

y quería hacértelo notar

para que no te llevaras una sorpresa.

(RESOPLA)

¿Emilio?

¿Qué?

Haz el favor de no mirarme de esa manera, ¿eh?

Bastantes miraditas tenemos ya en casa.

Mejor la mía que la de Ibarra, ¿no?

¿Adónde quieres ir a parar?

A que a Régimen disciplinario le deben quedar dos Telediarios

para venir a hablar contigo.

Miralles, te aseguro que lo último

que necesito en estos momentos son reproches.

Yo no quiero reprocharte nada, al contrario,

lo que quiero es ayudarte antes de que ocurra una desgracia

y las cosas se pongan peor.

¿A peor?

¿Me puedes decir cómo podrían ir a peor?

Pues se me ocurren mil cosas

como, por ejemplo, que un día cojas el coche en este estado...

¿Y me mate?

Porque te aseguro que me daría absolutamente igual, Miralles.

De hecho, el accidente que ha tenido Natalia

lo tenía que haber tenido yo, mira.

Así, así todo sería mucho más fácil.

Menos mal que no sientes lo que dices.

Sí, lo siento, te aseguro que lo siento

y no hago más que pensarlo constantemente.

Escúchame, Miralles.

Fui yo quien se enamoró tontamente y le jodió la vida a Lola,

a Natalia y a mis hijos.

No sé por qué te extraña que diga que quien se merece morir soy yo.

Ese accidente lo tendría que haber tenido yo.

Por mi culpa ha sufrido mucha gente,

así dejaría de cagarla de una vez por todas.

Emilio, tienes que pedir ayuda.

Es evidente que tienes una depresión como la catedral de Burgos.

¿Y qué iban a hacer por mí? Si yo ya no tengo ningún remedio.

Claro que lo tienes, hombre, claro.

Para empezar, hay que controlar esas pastillas

que tomas, es que no puede ser.

Tienes que pedir ayuda en tu casa,

no puedes echarte toda la responsabilidad encima.

¿Tú has pensado en pedir una excedencia?

No puedo, te lo aseguro.

Me he gastado un dineral

adaptando la casa a las necesidades de Natalia

y luego están los médicos, las medicinas, las enfermeras...

No puedo.

(Móvil)

Ay, disculpa, tengo que cogerlo.

Dime, Antonio.

"Claudia, yo voy de camino a la Escuela de cocina.

¿Dónde andas?".

Estoy en comisaría.

"¿No recuerdas que hemos quedado con los tutores?".

Sí.

Sí, lo siento, Antonio, pero me temo que vas a tener que ir tú solo.

Se me ha complicado el día en comisaría.

"Está bien, no te preocupes, ya me ocupo yo".

Gracias, cariño.

(SUSPIRA)

"Karim, prueba a decir algo". Hola, hola.

Te escucho alto y claro.

(Móvil)

(SUSURRA) Sí.

"Elías, soy Claudia, ¿cómo está Nacha?".

Pues la han subido ya hace un buen rato.

Está aquí, descansado en la habitación.

¿Le han dicho algo los médicos?

Han conseguido reconstruirle

los vasos dañados

y, bueno, le tienen que hacer todavía algunas pruebas

para comprobar que el riego funciona perfectamente.

Ah, pues eso suena bien.

Bueno, crucemos los dedos.

Se ha despertado en la sala de reanimación,

pero no le han dejado abrir los ojos

porque no le subiese la tensión ocular

"antes de que le bajase la inflamación".

¿Y tú has podido hablar con ella o no?

Pues no porque le han dado un sedante,

está dormida.

Parece ser que es lo mejor para su recuperación.

Pobre, lo tiene que estar pasando fatal.

Pues no te lo vas a creer,

pero no ha pasado ningún miedo.

Ya, pero eso no quiere decir que no esté asustada.

Las personas que han sufrido tanto como Nacha

saben que la vida te puede cambiar de un minuto al siguiente.

Ya, y, si se rompen, dejan salir a la bestia.

Que me lo digan a mí, que me inventé al tipo duro

y Nacha es de los míos.

(SE RÍE)

Vamos a dejarnos ya de cháchara

que, a final, la vamos a acabar despertando.

Vale, tranquilo, no te preocupes, ya me has dicho lo más importante.

Escúchame una cosa, cuídate tú también, ¿vale?

"Cuídate tú porque Nacha te necesita fuerte y equilibrado".

Hasta luego, Claudia.

Venga.

Ahora que no me oyes,

te voy a decir una cosa.

Eres una persona muy importante en mi vida,

ni siquiera lo pude imaginar cuando empezamos a patrullar.

Además de devolverme a mi hijo,

me has devuelto

la confianza en mí mismo,

el cariño, el trabajo...

Estaba vacío, Nacha,

hasta que apareciste tú y me cambiaste la vida.

Eres como una hija para mí.

Sí, ya, ya me callo, que sé que soy muy pesado.

(Moto)

El sonido está perfecto, así que procura no moverte de ahí.

¿Y por qué no viene?

Aléjate un poco de tu posición, Karim.

"¿Ya has llegado?".

-Claro.

Aquí te estoy esperando, ¿dónde estás?

-"¿Estás solo?".

-Por supuesto, tal y como habíamos convenido, ¿no?

Eso es lo que tú querías, solos tú y yo.

-"No me fío, creo que no tienes palabra".

-Tal vez no tenga palabra,

pero lo que sí tengo es ambición, ¿eh?

Sé reconocer una exclusiva cuando la veo

y esta lo es.

Además, si has oído hablar de mí, ya sabrás

que soy capaz de cualquier cosa

con tal de obtener algo de carnaza para mis artículos.

¿No es así? ¿Eh?

Este encuentro a solas contigo

va a suponer un buen espaldarazo para mi carrera.

-"Muy bien.

Mira a tu derecha.

A la orilla del río hay una bicicleta.

Cógela y pedalea por el camino que sale a tu izquierda.

Date prisa".

-Elías.

Elías, ¿sigues ahí?

-Sí, sí, estoy aquí, a tu lado.

-¿Cómo ha ido todo? ¿Qué han dicho los médicos?

-Pues parece que muy bien,

pero no han podido comprobar

si has..., bueno, si has recuperado la vista.

-Me dijeron algo en reanimación, pero estaba muy dormida.

-¿Sí?

-¿Cuándo me la van a quitar, la venda?

-Pues, según el médico, te la puedes quitar ya.

Solo tienes que llamar a la enfermera.

-¿Y si lo hacemos nosotros?

-Eh...

Bueno, sí, ya han pasado las dos horas de margen

que querían.

La verdad es que solo hay que quitar la venda y...

Venga, eso.

-Quítamela.

-Eh, ¿estás segura?

-Pase lo que pase, quiero hacer esto ahora

y quiero contar con tu ayuda.

-Vamos allá.

(RESPIRA)

Suave.

No, no.

Cuando quieras.

Oye, no,

no te preocupes si no ves bien,

es que todavía puede seguir la inflamación.

-Te veo.

Te veo la cara.

Te estoy viendo, Elías.

-Cuidado, ¿eh?

Cuidado.

Fin de viaje, Martín.

Quédate ahí.

-No hay ninguna necesidad de apuntarme con un arma.

Yo no soy ninguna amenaza.

-¿Crees que soy imbécil?

He visto cómo te rodeaban un montón de moscones.

-No sé de qué estás hablando.

-¿Y por qué llevas este chaleco?

-Te lo puedo explicar.

Déjame que te lo explique.

-No me vas a explicar nada porque te voy a pegar un tiro.

-Pero espérate, vamos a hablar un momento...

¿Qué? ¡No, espera! ¡No, no!

-¡Quieto ahí!

-¡Quieto ahí o le disparo! -Tranquila.

Baja el arma, esto no tiene por qué acabar mal.

-Va a acabar mal,

me voy a llevar por delante a quien haga falta.

-Baja el arma.

(Disparos)

¡Nadia!

¡Suelta el arma!

(GRITA)

¿Qué ha pasado?

Está muerta.

Se ha debido dar un golpe al caer, no tiene heridas de bala.

¿Estás bien?

Ha disparado dos veces, me ha dado en el hombro.

Tranquilo, te vas a poner bien. Los refuerzos están de camino.

Voy a llamar a Miralles.

Operativo concluido, Claudia.

"¿La tenéis?".

Nadia ha sido baja. Intentó escapar y se cayó.

Ha muerto en el acto.

Te juro que, por unas décimas de segundo,

me he visto muerto, Rober.

Esto nos pasa casi a diario, para que veas.

Karim, aguanta. La ambulancia está de camino.

He estado pensando en irme.

-¿Cómo que irte?

-Cuando me den el alta,

voy a coger un avión derechito a Colombia.

Me he dado cuenta de que tengo

en mi memoria borrosas algunas caras de familiares,

lugares de mi infancia, amigos...

-Oye, por el tono en que me lo has contado,

parece que es solo un viaje de ida.

Oye, Nacha, no,

no te vas para siempre, ¿no?

-Papá, como me digas que has hablado con el director,

me voy a morir de la vergüenza.

-Pues que sepas que fue el primero en agradecerme

que fuera a verle

y contarle cara a cara lo que había pasado.

-Papá, no me lo puedo creer, ¡yo te dije que no fueras!

-Menos mal que no te hice caso.

-Te he dicho varias veces

que no quiero que hablemos de estos asuntos por teléfono.

Prefiero hablarlos cara a cara.

Ni por teléfono ni por mensajes ni por "mail".

¡Bueno, pues así es como hago yo las cosas!

¿Te queda claro?

¿Cómo tienes la cara de llamar a mi hermano chorizo?

¿Te recuerdo a tu amigo Martínez? Respeta a los muertos.

Era 100 veces mejor policía que tú

y no tuvo que esconderse debajo de ninguna falda

para prosperar.

Mira, Salva. ¡Eh, quieto, quieto!

Tranquilo, lo siento, me he pasado.

Está bien, vamos a parar esto porque tenemos que llevarnos bien,

no nos conviene. Ya te diré yo lo que me conviene.

No debería permitir que entrase aquí cualquier policía

haciendo insinuaciones o acusaciones sin protestar, claro,

porque sería una forma bien clara de darles la razón

y admitir que soy el culpable de todo aquello de lo que me acusan.

Quizá por eso va siendo hora

de que sea yo el que mueva pieza.

-¿Y qué va a hacer?

-He tenido una reunión un tanto tensa con el abogado de Beto.

He intentado hacerle ver

que con los testimonios de Rober y de Estrella

podemos desacreditar su denuncia por agresión

y llevarlo al terreno de la fuerza necesaria.

Pero el principal argumento del detenido

es un parte de lesiones muy completo

del maxilofacial que lo atendió y siguió su evolución.

Además, que el abogado Laporta está recogiendo pruebas

de otros asuntos.

-¿Qué asuntos?

-Pues tu relación con la bebida.

-¿Eres del barrio? -Sí.

Lo que pasa es que marché hace unos años

para buscarme la vida lejos de mis viejos, ya sabes.

-Ya decía yo que nunca te había visto.

-Pues ahora te vas a hartar. He vuelto a mi barrio para quedarme.

Quiero sentar la cabeza en el sitio donde me crie.

-Muy bien, pues tú dirás. Dime qué puedo hacer por ti.

-Mira, todo el mundo dice que Transportes Quintero

es una de las empresas más potentes del barrio,

y que siempre está contratando a peña ahí, en el muelle de carga.

A mí me han dicho que usted cuida de los suyos

y que no va pidiendo una corbatita por ahí

para darle una oportunidad a nadie.

-Es cierto que yo no pido ninguna corbata para trabajar,

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  • Capítulo 178

Servir y proteger - Capítulo 178

16 ene 2018

Con ayuda de Martín, los policías tienden una trampa a Nadia. Salva vuelve a Distrito Sur para investigar a Quintero. Miralles advierte a Bremón de los riesgos que está corriendo. Jairo trata de convencer a Felisa de que no tiene nada de qué preocuparse.

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  1. Rosi Delmar

    Me encanta esta serie!..estoy atrapada!!! Elías necesita una buena asesoría para salir de ésta...creo que un buen argumento es que Beto ya esposado se lanzó contra Estrella y êl la defendió...me parece que asî fue si no estoy equivocada.

    17 ene 2018