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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 172 - ver ahora
Transcripción completa

No.

¿Cómo se infiltran en las discotecas? -¿Tú cómo entrarías?

-Por la puerta. -Ellos lo mismo,

una vez controlan la puerta, controlan el local.

-Y todo lo que allí pasa.

-Sobre todo la droga, es lo que les interesa.

-El más peligroso de todos es este, el cabecilla,

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-Hace poco un detenido en una redada cantó y relacionó a Beto

con un asesinato que se produjo antes de que saliera de Inglaterra.

Ya podemos organizar un operativo.

¡Hey, dejadlo en paz! ¿Os creéis muy valientes?

Venga, de uno en uno.

-¡Tenéis que mandar un doctor, por favor!

-"Voy para allá, no la toques y no la muevas, ¿me oyes?".

-Daos prisa, por Dios. -Le van a hacer un TAC.

Tú no sabes cómo la han dejado esos desgraciados.

Veo que el operativo ha sido un éxito.

No tanto, uno de los cabecillas se dio a la fuga.

-Yo no puedo declarar contra ellos, ¿quiere que me maten?

-Es para lo que venían, ¿no? -Yo creo que venían a darme un susto,

pero si declaro contra ellos firmo mi sentencia de muerte.

(LLORANDO) -Le han dado un permiso.

Lo han soltado, está en la calle.

-Me parece bien que tengas buenas intenciones

y habrás aprendido mucho en la cárcel,

pero te diré una cosa, ¡escúchame!

¡Escúchame!

Mamá ahora tiene una vida como Dios manda

y no la vas a estropear.

-Que yo testificara y lo encarcelaran,

es la peor humillación para él.

Que viene a por mí, yo lo sé. Hay gente que no cambia.

Pero este hombre habrá cambiado, al menos un poco,

si no, no tendría el tercer grado.

¿Qué pasa?

¿Un delincuente no puede enderezar su vida?

¿Eso no es posible, o qué?

A ver, ¿quién? Tú, el delincuente eras tú,

¿tú has cambiado o no?

-Yo no te puedo arrastrar conmigo, tú tienes aquí tu vida.

-Tú no me arrastras, me voy contigo porque quiero.

-Soy un componente de Planeta Libre,

lo era antes de entrar en el barrio. ¿Y por qué te entregas?

Porque estoy harto de mentiras, de que muera gente por esta locura.

Esta mañana pensaba huir,

huir con Olga. Claudia.

Olga, no te das cuenta que el juez te podría acusar por encubrimiento?

Lo siento, mamá, te juro que te lo iba a contar,

fui a comisaría a contártelo,

pero me llegó el mensaje de Nadia.

Mira, lo iban a matar, yo estaba muy asustada.

Dame a Nadia,

y quizá me crea que realmente querías a mi hija.

¿Lo vais a usar como cebo? Si es listo lo aceptará.

La alternativa es una pena de 15 años.

Mejor en la cárcel que muerto. No le va a pasar nada, Olga.

Yo misma prepararé la operación.

No te lo voy a perdonar en la vida.

¿Le quedarán secuelas? Lo sabremos cuando despierte.

-¡Dame la mano, Elías, no puedo ver!

(Música emocionante)

¿Cómo ha ido la noche, Merinero? Sin novedad, inspectora.

Vete un rato, voy a hablar con el detenido.

Gracias.

¿Cómo has dormido?

Es una pregunta retórica, supongo.

Es pura cortesía, puedes no responder.

La noche ha sido dura, apenas he dormido.

La cama es incómoda y el vecino es un tarado.

Le di muchas vueltas a la cabeza toda la noche.

Eso está bien, porque tienes mucho en qué pensar.

¿Has desayunado ya?

Sí, lo que me han dado. Muy bien.

Pues tú dirás. ¿Qué hacemos?

No acabemos con la cortesía tan pronto.

Dime cómo está Olga. A Olga la dejamos al margen.

Vamos a lo que tenemos entre manos que es mucho y muy urgente.

¿Has pensado lo que te dije?

Porque cada minuto que pasa

es un minuto para que tus amigos cometan más atentados.

No son mis amigos.

Tenía un amigo en Planeta Libre y está muerto.

Lo que sea. ¿Vas a colaborar o no?

Llevo toda la noche intentando imaginar

qué haría Eric en mi posición.

Qué diría si supiera que estoy a punto de traicionarlo.

Lo que diría Eric es irrelevante, está muerto.

Eric no era un héroe, tú estás aquí por él.

Era un criminal, lo mismo que lo es Nadia.

El furgón sale para los juzgados en 20 minutos, tú decides,

o colaboras,

o te pongo en manos del juez,

y te aseguro que en Soto del Real no pasarás mejores noches.

Esta noche me acordé de algo

que Eric me enseñó en la casa de acogida.

Un día nos pusieron higos de postre en el comedor,

y Eric, en lugar de comerlo, lo guardó.

íbamos a plantar una higuera.

Precioso.

Cuidar aquella planta y verla crecer llenaba mis días.

Pero el tiesto quedó pequeño y había que trasplantarla.

¿Sabes lo que hizo Eric?

La plantó en medio del patio, donde los críos jugaban fútbol.

Al final del día acabó pisoteada, hecha un asco.

¿Y cuál era la lección?

La lección es ver cómo cambia la perspectiva del ser humano

cuando se implica en el cuidado de la naturaleza.

Vosotros matasteis esa higuera.

Igual que matasteis al vigilante en la fábrica de pinturas.

La higuera mide hoy cinco metros. Oh...

La volvimos a plantar y sobrevivió.

Eric era un tío fantástico,

pero Nadia no planta higueras,

Nadia planta bombas.

¿Colaboras o no colaboras?

Por supuesto que sí. Buena decisión.

¿Me puedes decir cómo está Olga, por favor?

-Buenos días. ¿Qué andáis los dos trajinando?

Preparando el desayuno para la mejor madre del mundo.

¿Será posible? ¿No debería ser al revés?

Debería yo haceros el desayuno a vosotros.

En tú casa haces tú el desayuno, aquí lo hacemos nosotros.

Eres la invitada de lujo

y te vamos a tratar como si fueras la reina de Inglaterra.

Ponte cómoda que te ponemos enseguida un café.

¿Ya están las tostadas? Las tengo a punto,

y si me dices dónde hay naranjas le hago un zumo.

Pues no hay naranjas.

Tío, desde que yo no estoy

esta casa está hecha un desastre.

La nevera la tienes que parece un descampado.

No tienes fruta, ni yogures, no tienes nada.

Tú sabes que yo desayuno poco, tío.

Desde que te fuiste

tomo café en el bar con gente, no aquí solo.

¿No será que eres un vago y no te gusta hacer la compra?

¿Qué estás hablando tú de vago?

Tú que vives en una mansión con chica de la limpieza

y pronto con mayordomo.

En mi casa bajo yo a hacer la compra, que te quede claro.

Y Alicia y yo somos unos currantes con un sueldo modesto.

Muy modesto, tío.

Tenéis un buen sueldo y una mansión pagada,

no sé de qué te quejas.

Qué tendrá que ver mi sueldo y mi casa para que compres naranjas.

¿Estamos? Solo quiero hacer un zumo.

¡Calla!

Mamá, qué te pasa?

Que no estamos discutiendo,

siempre nos hablamos así. Estamos de cachondeo todo el día.

-Que no es por vosotros, hijos, no.

¿Qué te pasa? Cuéntanos.

¡Ay...!

He tenido un sueño más raro esta noche...

¿Puede ser que haya oído las llaves?

-Sí, al poco de irte a dormir llegó Rober,

y aproveché para dar una vuelta, y luego regresé.

¿Por?

-No sé, serán bobadas mías, pero...

Esa es una de las cosas que más recuerdo de vuestro padre,

cuando volvía del bar a casa

y no atinaba a meter la llave en la cerradura,

ese tintineo de la llave hasta que conseguía entrar...

Yo me asustaba

porque sabía que venía borracho y la tomaría conmigo.

Eso no va a volver a pasar. Sí, ya lo sé.

No sé, a una le da por recordar

y me he acordado que erais pequeñitos

y vuestro padre andaba cabreado,

y yo os dejaba ver la tele hasta tarde,

cosas de mayores y todo,

para que él se durmiera

antes que vosotros y no quedarme a solas con él.

-Mamá,

vamos a pensar un momento.

Ese hombre no tiene ni idea dónde vivo yo, ¿vale?

No sabe dónde está esta casa.

Mientras estés aquí no tienes que preocuparte

ni por el sonido de la llave ni ningún sonido.

Por nada, ¿vale? Así es, mamá.

Y aquí tendrás tostadas todos los días,

y un zumo de naranja. Si quieres bajo a por ellas.

-Que no.

Ay, mis niños.

Sois lo mejor que me ha pasado en la vida.

Bueno, mamá, ¿desayunamos o qué?

Venga, sí.

Me lavo la cara y vengo enseguida.

¿Te das cuenta?

Mira cómo se pone al recordar a papá,

imagínate si se entera que has hablado con él.

Porque ella está pensado

en el bestia que la maltrataba hace años,

no en el hombre que ha salido de la cárcel.

En la cárcel las personas no mejoran, todo lo contrario.

No estoy de acuerdo

porque mi jefe sabe muy bien lo que es la cárcel

y me dijo que el tercer grado

no es una cosa que te den así por así.

Es una cosa que hay que currarse mucho.

Ayer te fuiste corriendo a contarle nuestras intimidades a tu jefe, ¿no?

A eso te dedicas, ¿no? Pues te voy a decir una cosa,

piénsatelo bien porque ya ves cómo se pone tu madre al recordarlo.

Así que elije: o tu padre o tu madre.

Las cosas no tienen que ser tan tajantes.

Es que son así de tajantes.

Tu madre es la agredida y tu padre el agresor.

No hay más vuelta de hoja.

Mira, me piro.

Piénsate bien lo que te he dicho.

Me voy, que me has quitado las ganas de desayunar.

Ha perdido la vista, Claudia.

Ese desgraciado la dejó ciega.

Lo sé,

pero a veces las secuelas inmediatas evolucionan favorablemente,

Acuérdate del inspector Sansegundo,

perdió la vista por una conmoción cerebral

y la recuperó a los diez días.

¿Qué dicen los médicos?

No sé, no me cuentan nada. Que le van a hacer pruebas, que...

Quieren ver cómo evoluciona. No me cuentan nada.

Pues no nos pongamos en lo peor, y no te vengas abajo.

Debes tener fe y transmitírsela a ella.

Fe sí tengo,

y tengo un motivo, se llama Beto.

Es la última persona que vio Nacha con sus ojos,

y quiero que la próxima vez lo vea detenido.

Y lo quiero detener yo.

Elías,

no vas a hacer ninguna tontería, ¿verdad?

No.

(Teléfono)

Sí, dime, cariño.

Fantástico. ¿Ya tenéis el teléfono preparado?

Muy bien. Yo estaré ahí en 15 minutos.

Venga. Gracias.

¿Es algo de Nacha? No.

De Planeta Libre, tengo que estar a siete cosas.

El comisario. El comisario está como está,

pero ese no es el tema.

A ver,

eso de que quieres detener tú a Beto lo entiendo,

pero es muy pronto para reincorporarte al servicio.

No, yo no me voy a apartar de Nacha.

A no ser que surja una prueba, que no va a surgir, claro.

Ya. ¿Tú crees que me chupo el dedo?

Seguro que si miro tú móvil

tienes un montón de llamadas a tus confidentes.

Elías,

estás muy afectado, no puedes trabajar todavía,

pero si te quieres reincorporar

te pongo a hacer trabajo de papeleo, ¿vale?

Está bien. De acuerdo.

Gracias. Venga.

Me voy, si me necesitas...

Gracias por venir.

Hola, Pipas, soy yo.

¿Qué hay de lo mío?

¿Cómo que de qué?

Alberto Ruíz Martínez, alias Beto,

el de los Florida, el de la discoteca Star.

Pues lo que te pregunté anoche.

Necesito esa información cuanto antes, ¿vale?

Cuando sepas algo me llamas. Venga, dale.

-Buenos días, inspectora.

Buenos días.

Supongo que sabrás que Marcelino no ha aceptado mi ayuda

para reflotar el bufete, es una verdadera lástima

porque si no consigue pronto el dinero

el despacho tiene los días contados.

Hay más sitios dónde conseguir dinero,

y donde no te piden cometer delitos para pagar la deuda.

Y yo me alegraré mucho de que lo consiga

y pueda resolver todos sus problemas, te lo digo de corazón.

En el fondo

creo que entiendo por qué Marcelino no ha aceptado mi ayuda,

me parece que es más una cuestión de celos,

¿sabes?

Tiene que reconcomerle mucho por dentro

ver que tu verdadero padre está dispuesto a ayudarte

cuando no puede salir adelante.

Señor Quintero, tengamos la fiesta en paz, ¿vale?

Alicia, tenemos trabajo, vámonos.

Mejor.

Un momento, Rober, me gustaría hablar contigo.

¿Habéis averiguado algo nuevo

o hay alguna novedad

sobre la investigación

de esos desgraciados de Planeta Libre?

Yo no tengo que darle ninguna información

sobre los pormenores de mi trabajo. Qué novedad.

Sabes muy bien que he sido amenazado de muerte

por esa gente, estoy compartiendo información con vosotros,

estoy colaborando con la policía.

Lo mínimo que merezco es estar al tanto de la investigación

como cualquier otro ciudadano, ¿no crees?

Pero cualquier ciudadano no se entromete

en la familia de las personas.

¿En qué familia me estoy entrometiendo?

Alicia es mi hija.

No me refiero solo a Alicia, sino a Jairo.

Lo dices porque estuve hablando con él otro día.

¿Qué querías que hiciera?

Tu hermano estaba mal, muy mal,

necesitaba hablar con alguien, desahogarse,

me eligió a mí, ¿qué otra cosa podía hacer?

¿Usted quién es para defender a mi padre?

¿Sabe las perrerías que ha hecho a mi madre?

No te equivoques,

sé perfectamente lo que le ha hecho a tu madre,

pero todos merecemos una segunda oportunidad,

le dije a Jairo que comprenda la soledad tan profunda

con el que tu padre tendrá que vivir.

¿Y a usted qué le importa esa soledad?

¿Qué le importa nuestra vida?

Mira, sí, me importa y mucho,

porque casi somos familia,

y no lo digo solo porque seas el hermano de Jairo,

que lo considero como un hijo,

sino porque estás a punto de casarte con mi hija.

Vamos a ser familia, Rober,

y la familia tiene que ayudarse.

No lo olvides. Y que tengas buen día.

-¿De verdad no quieres que te ayude?

-No, si fuera una sopa te pediría ayuda,

pero con esto puedo yo sola.

Creo.

-¿Por qué te han puesto eso en la cara?

-Pues

para evitar la sequedad, eso me han dicho.

¿Te gusta? -Sí.

Si llevaras una capa, un sombrero y una espada

parecerías El Zorro.

-Pues a mí me gusta llevarlo.

Me sirve para engañarme a mí misma,

para soñar con que no me pasa nada en la vista

y que es el antifaz lo que me impide ver.

(Puerta)

¿Quién es? -Es el comisario,

trae unas flores, pero le quedan como a un Cristo dos pistolas.

Comisario.

Hola.

Muchas gracias por la visita, comisario.

No hay nada que agradecer.

De momento es el lugar de un comisario junto a sus agentes.

Dando apoyo moral.

A ver a qué huelen esas flores.

Pues si es verdad eso de que los ciegos

desarrollan un olfato muy bueno

yo debo estar a punto de recuperar la vista

porque sería incapaz de adivinar qué flores son.

A no ser que las haya traído de plástico.

No son de plástico, son de verdad.

Aunque a mí me saca de las rosas y de las margaritas

y sé poco más.

Las escogió Espe,

y vienen de parte de todos tus compañeros.

¿Qué sabemos de los atacantes?

Esta mañana los llevamos a los juzgados

y el juez ha decretado prisión provisional sin fianza.

Entiendo que al tratarse

de una agresión a una oficial de policía

estamos hablando de una condena contundente, ¿no?

Bueno, seguramente la defensa

dirá que no lo sabían, pero he hablado con Jefatura

y están de acuerdo en que el juez

se va a dar un buen festín con ellos.

La verdad, le agradezco mucho la información.

Qué menos, Nacha.

Ya sé que esto no te va a ayudar en lo que estás pasando,

pero quería que estuvieras muy informada.

Sí que nos ayuda, comisario,

y más nos ayudará trincar al otro. Por supuesto.

La investigación sigue en curso.

Comisario,

Miralles me ha dicho que me tome el tiempo que quiera

para reincorporarme, pero si me necesitan,

por favor, avíseme. Descuida, te avisaremos.

Pero ahora te quedas con tu compañera.

Bueno, Nacha, tengo que irme a comisaría.

Espero que te recuperes pronto,

y que sepas que te echamos de menos.

Yo también echo de menos a todos.

Y que pase lo que pase,

en los próximos días que sepas

que me haré cargo personalmente

de que tengas los recursos para sobrellevar tu situación.

Tampoco nos pongamos derrotistas.

-Muchas gracias, comisario, no le haga caso.

-Lo dice en un tono como dándolo por hecho,

y aún tienen que hacerle pruebas y sacar conclusiones.

Claro que sí, yo solo quería transmitirte

mi deseo de ayudar en lo que pueda,

pero estamos convencidos de tu total recuperación.

Muchas gracias a los dos.

Pero tampoco me tienen que pintar el futuro color de rosa, ¿no?

Ya me voy haciendo a la idea de que no podré ver.

Si tenemos en cuenta cómo fue la pelea

bastante tengo con estar viva.

Oigan,

no estarán poniendo cara de pena, ¿no?

¿Eh?

Bueno, Nacha, que sepas

que para lo que necesites aquí estoy, ¿de acuerdo?

Adiós.

Comisario,

¿me puede hacer un favor?

Por supuesto. Dime.

Llévese a Elías a trabajar,

aquí no hace ninguna falta y está que se sube por las paredes.

-No, Nacha, quiero quedarme contigo.

-Y yo te lo agradezco, pero...

por favor, vete.

Nacha tiene razón.

Además, nos vendrá muy bien en Distrito Sur.

Con lo de Planeta Libre estamos desbordados.

Descansa mucho.

Chao.

(SUSPIRA)

Que no, hombre, que se ha acabado.

Le voy a pasar al juez

todo lo que tengo contra tu primo de menudeo.

¿Para qué tengo yo un confidente

si cuando lo necesito no me cuenta nada.

Una cosa es que tenga miedo de los Florida por haber cantado

y otra cosa es que me mientas,

si me mientes te comes los dos dientes que te quedan, Pipas.

Si no quieres que me altere, dame lo que te estoy pidiendo.

Venga, más te vale.

¿Te traigo una tila? ¿Qué dices tú?

Como trates así a tus confidentes te vas a quedar sin ellos.

¿Me vas a dar tú consejos, niñato?

Lo que debes hacer es trabajar,

que no has colaborado para trincar al tipo que atacó a Nacha.

¿Qué es lo que estás insinuando?

No estoy insinuando, te lo digo a la cara.

Que si no es tu novia la que está en el hospital

jugándosela, tu no mueves el culo.

Pero ¿qué estás hablando? ¡Chicos! Suficiente.

¿Vale? Todos estamos muy nerviosos.

Es un momento muy duro, pero somos compañeros, ¿no?

¿Os parece esta la mejor manera de ayudar a Nacha?

¡Espe!

¿Qué pasa aquí? Nada.

Es un malentendido, pero ya está solucionado.

Muy bien. Gracias.

Elías, ¿no me has oído antes en el hospital?

Como sigas en este plan tendré que relevarte del caso.

Te advierto que no tengo ningún problema

en ponerte con Pereda en seguridad.

Así recuerdas lo que es hacer puertas.

¿Estás de broma?

No me pienso ocupar de otro caso hasta no vengarme de lo de Nacha.

Pero ¿tú te estás oyendo?

¿En qué capítulo del código deontológico

explica lo de las venganzas?

Está bien, estoy muy obcecado con lo de Nacha.

Te doy mi palabra que voy a seguir el código punto por punto.

Pero no me apartes del caso, estoy a punto de trincar a Beto.

Está bien. Pero mucho cuidado,

aquí hay unos límites

que no se va a saltar ni tú ni nadie

mientras yo esté al cargo de la comisaría, ¿de acuerdo?

Inspectora, no hace falta que me diga nada.

Elías está dolido y es normal que reaccione así.

Nosotros deberíamos entenderle, y yo lo entiendo.

Bueno, pues ya te lo has dicho tú todo.

Y otra cosa más,

no te sientas mal por no investigar el tema de Nacha.

Cuando atacan a una compañera todos estamos afectados,

pero los delincuentes no descansan,

y los ciudadanos deben saber que estamos a su servicio.

Entendido. Pues a trabajar.

¿Se puede? Sí, pasa.

Ay, se te ha caído.

Ya está, no pasa nada.

¿En qué puedo ayudarte?

Dímelo tú. Me han dicho que querías verme.

Ah, sí, es verdad.

Era para comunicarte oficialmente

que has sido aceptada en los cursos de responsable de UFAM

que van a dar en Sevilla. Estarás 15 días fuera.

Entendido. Gracias. Tienes que preparar

una ponencia donde explicas

las particularidades de la unidad en Comisaría Sur,

exponer algunos casos significativos,

y contar cómo adaptar los protocolos de la UFAM

a casos concretos. Lo sé,

estaba al tanto y tengo casi todo perfilado.

Desde Jefatura también me transmiten que tienen plena confianza en ti,

y están convencidos de que dejarás el pabellón muy alto.

Eso es todo, gracias. ¿Ya?

¿Eso es todo?

Si te puedo ayudar en algo más...

No, no, nada.

Transmítale a Jefatura mi agradecimiento por la confianza.

Espera, Lola, espera.

Lo siento. He estado un poco seco, ¿verdad?

Un poco nada más.

Perdona, que llevo unos días...

Entre lo de Nacha, lo de Planeta Libre,

y la que tengo en casa...

Ya, lo entiendo.

Pero quiero que sepas que yo también confío plenamente en ti

y sé que lo harás muy bien.

Espero que disfrutes mucho del viaje y que sea muy enriquecedor,

tanto en lo profesional como en lo particular.

¿A qué te refieres?

Bueno,

Sevilla es un sitio con mucha vida, mucha fiesta,

el sitio ideal para desconectar.

Yo no voy a Sevilla a desconectar.

No me malinterpretes.

Yo voy a Sevilla a trabajar y a aprender todo lo posible

para mejorar el funcionamiento de mi unidad.

Eso por descontado, pero aparte de eso,

los cursillos son por el día,

y por la noche uno hace lo que quiere, ¿verdad?

¿Es cosa mía,

o estás intentando que vaya a Sevilla a echar una canita al aire?

Hombre, dicho así...

Te vendría muy bien, ¿no? Que me fuese a Sevilla a desconectar.

A desconectar de ti. Imagino que es lo que quieres decir.

No te lo tomes así, era solo un comentario.

Si lo sé no te digo nada. Pues lo hubiera preferido.

Yo solo pretendía ser amable, No,

tú intentabas convencerme de que me liara con cualquiera

para así sentirte menos culpable de lo que ha pasado, ¿no?

De verdad, no sé cómo acertar contigo.

Si estoy frío porque estoy frío, y si intento ser amable,

porque me paso de la raya.

Sinceramente, Emilio,

prefiero mil veces la frialdad a la hipocresía.

-Ponme un café solo, anda. -Buenos días, Elías.

-Buenos días. Mejor pónmelo doble.

Ya pensaba que te habías muerto, Pipas.

¿Ella es la chica de la que me hablaste?

-Es ella, sí.

-Tranquilo, aquí no hay nadie vigilando.

¿No sabes nada de Beto?

-Nada, ni una palabra. -¿Seguro?

-No tengo noticias.

-Bueno, está bien.

Dile a tu primo que puede dormir tranquilo.

-Se lo diré. Que corra el aire.

Yo me abro. He cumplido con mi parte.

Chao. -Dale.

-¿Te llevo el café a la mesa, o lo tomas aquí?

-Me lo tomo aquí mismo.

-¿Todo bien con ese tipo? Me da una mala espina.

Cada vez que me lo cruzo cambio de acera.

-¿El Pipas? Va de chungo, pero es todo fachada.

-Pues la fachada la tiene bien conseguida.

-El Pipas suele ayudarme.

Acaba de darme una pista muy jugosa para lo que estoy investigando.

-¿Es lo que ha pasado en el gimnasio?

Uno de los monitores está en el hospital por una paliza.

-Sí, y nadie dice en qué hospital está ingresado,

ni cómo fue la agresión,

ni si fue un robo, es un misterio total.

A lo mejor el oficial Guevara

puede darnos algo de información.

-¿Nadie os ha contado lo de Nacha?

-¿Qué es lo de Nacha?

-Hace un par de días empezamos un operativo

para desarticular la banda de los Florida,

una pequeña mafia de porteros de discoteca

que distribuye drogas en los locales.

-Lo sé, hay tres detenidos,

y por cierto, ni una miserable nota de prensa.

-El caso no está cerrado, se nos escapó uno de ellos,

el cabecilla.

-¿Y qué tiene que ver esto con Nacha?

-Poco antes de empezar el operativo

los cuatro sospechosos fueron al gimnasio

a darle una paliza a un tío,

y Nacha estaba allí y salió en su defensa.

-¿Contra los cuatro? ¿Ella sola?

-¿Y qué le han hecho?

-Está en el hospital con contusiones cerebrales severas.

Ha perdido totalmente la visión.

Todavía no es definitivo, pero...

puede que sea irreversible.

-Lo siento.

-Está en el hospital Madrid Sur por si queréis ir a visitarla.

-Claro, yo voy a ir inmediatamente.

Pero ¿tú cómo estás?

Se te ve agotado.

¿Te vas a coger una baja?

-¿Una baja?

De baja voy a dejar yo a ese hijo de perra

cuando lo encuentre, y estoy a punto de encontrarlo.

Os dejo.

No lo veo, Claudia, me parece muy arriesgado.

Descabezar un grupo terrorista siempre es arriesgado.

No se lo puedo plantear al juez,

va a decir que vemos demasiadas películas.

Lo de la fábrica de pinturas no es una película.

El vigilante muerto no era un actor, ni su mujer,

que es ahora su viuda, ni su hija huérfana.

Un centenar de carreteras de la red secundaria

Vale, me ha quedado muy claro.

está afectado por la nieve

¿Por qué estás segura de que podemos fiarnos de ese chaval?

y una veintena permanecen cortadas.

En primer lugar, porque se entregó voluntariamente.

Pero ninguna de la red principal -tampoco la AP-6-

En segundo, porque nos ha dado la información que le hemos pedido.

Y en tercer lugar, porque no tengo que fiarme,

lo voy a tener vigilado las 24 horas del día.

¿Y seguro que no hay una cuarta razón?

Dime la verdad, Claudia,

¿te la jugarías así si no fuera quien es?

¿Insinúas que le voy a dar trato de favor

porque fuera novio de mi hija? No pongo en duda tu profesionalidad,

pero eso es lo que se va a plantear el juez.

Pues si el juez se plantea eso,

le dices que ese chaval, como tú le llamas,

se metió en mi casa, se acostó con mi hija

para espiar mi ordenador y robarme el protocolo de seguridad

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido,

ha convocado para esta hora al Comité Estatal de Coordinación

del congreso de energías y hacer un atentado.

para analizar la gestión del temporal,

¿Cuáles pueden ser mis sentimientos hacia él?

Cálmate, por favor. ¡No, no me digas que me calme!

que provocó que el pasado fin de semana

Insinuar que yo puedo darle trato de favor a ese desgraciado...

miles de vehículos se quedaran atrapados en la AP-6

Mira,

no haberlo estrangulado con mis propias manos

es prueba suficiente de mi imparcialidad en este asunto.

Tienes toda la razón. Disculpa.

Todos queremos ver a esa gente en la cárcel.

No es que lo quiera ver en la cárcel,

es que no lo quiero ver a menos de 100 kilómetros de mi hija

en su vida. Pero ahora lo que me importa

es cazar a esa cabecilla y acabar con este asunto.

¿Entiendes?

(Puerta)

Es él. Tú decides.

¡Adelante!

Permiso.

Quítale los grilletes.

Cuando quiera, inspectora.

Sabemos que Nadia está preparando un nuevo atentado.

No tenemos manera de localizarla,

así que te vamos a utilizar para llegar hasta ella.

Entendido. ¿La llamo yo? No.

Tú haz vida normal,

vuelve a tu trabajo, tómate un café,

habla con tus conocidos, lo normal.

Y si alguien te pregunta,

has estado enfermo, has tenido gastroenteritis.

Sí, he estado en casa vomitando y con fiebre.

Correcto. Esperas a que ella te contacte.

Pero una cosa, cuando estés ahí fuera,

vas a empezar a tener ideas estúpidas,

algo así como hacer el petate y largarte.

No, no, yo... ¡Cállate y no interrumpas!

Vas a estar vigilado las 24 horas del día,

¿de acuerdo?

No se te ocurra hacer ninguna tontería,

porque a la mínima vas al calabozo.

No hay problema. Sí que hay problema,

Nadia es muy lista y si nota algo se fugará.

Coge eso.

¿Este es mi móvil?

Sí, es tu móvil, pero está intervenido.

El micrófono funcionará permanentemente,

grabará todas las conversaciones.

Si te sientas a tomar café con tu amiga

déjalo encima de la mesa.

No te separes de él ni para ir al baño.

En cuanto te separes dos metros ya sabes dónde vas,

te teletransporta a Soto del Real.

Sé que lo vas a hacer muy bien.

Y cuando todo esto termine te vas a sentir mucho mejor.

Te lo aseguro.

Gracias.

Claudia,

has dicho que hiciera vida normal,

¿eso incluye ver a mi novia?

¿Qué novia?

¿No me vas a dejar despedirme de tu hija?

Verás a Olga cuando nos entregues a Nadia.

Miralles,

creí que no lo querías ver

a menos de cien kilómetros de tu hija.

Él no es el único que sabe mentir.

¿Estamos hablando de ceguera irreversible?

-Ni los médicos lo saben todavía,

pero ahora mismo no ve absolutamente nada.

-Qué fuerte.

Con lo bien que había empezado este caso.

Los Florida saben mucho de palizas, pero de informática...

-Los encontraste muy rápido, Miralles estaba muy contenta.

-Yo pensé que había empezado bien.

Mi primer caso en esta comisaría

y termina con una compañera malherida y a punto de quedarse ciega.

-Tengamos fe,

y a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

-Ahora tenemos que agarrarnos al tal Beto.

¿En qué piensas?

-En nada,

que esto es un recordatorio.

-Un recordatorio de qué?

-Que lo importante no son los resultados rápidos

ni las palmaditas en la espalda.

Aquí nos jugamos el cuello en cada caso, todos los días,

y lo importante es protegernos los unos a los otros.

¿Te gusta el té?

-Esto sí que es un té en condiciones.

-No como esos del súper que no saben a nada.

-No, no saben a nada.

-Bueno, tengo que seguir.

Me alegro de que te haya gustado el té.

Cuando quieras te preparo uno.

-Ay, muchas gracias.

Eres muy majo.

-Menudo "feeling", ¿no?

"Cuando quieras te preparo otro".

Eso ha sonado a: "Cuando quieras te llevo al catre".

-Anda, eres más directa cuando quieres.

-Es que necesitaba desahogarme,

vengo de tener una bronca muy grande con Emilio.

Le llamé hipócrita a la cara.

-¿En comisaría? Lola, que es tu superior.

-Es mi superior y un hipócrita.

-Venga, cuenta.

-Básicamente me ha dicho:

"Que te lo pases muy bien en Sevilla".

-¿Y por eso le has montado una bronca?

-Es largo de contar y no quiero entrar en detalles

porque no me quiero cabrear,

pero en resumen ha sido como: "Te doy mi permiso

para que te líes con alguien y tengas tus aventuras".

-La verdad, dicho así suena fatal.

-¿Tú te puedes creer? Apartarme como quien quita una mosca.

"Líate con quien quieras que a mí no me importa".

"A ver si te olvidas de mí cuanto antes". Yo qué sé.

Lo peor de todo es que me ha llamado

para transmitirme la confianza de Jefatura en mi labor,

cuando quería decir: "Tira millas y no vuelvas".

¿No te parece hipócrita? -Efectivamente, es hipocresía.

Pero es tu superior y le debes un mínimo de respeto.

Y si a cada mando que se comporta con hipocresía

le llamas hipócrita, vas lista.

-Es que no puedo olvidar lo que ha pasado entre nosotros.

-Pero

¿tú no querías separar la vida personal de la profesional?

¿No es justo lo que le pediste, Lola?

-Me he pasado, ¿no? -Un poquito sí.

-Tienes razón, debería pedirle disculpas.

-Sería lo más profesional.

-Gracias, eres una gran amiga, siempre...

siempre me dices las verdades aunque duelan.

-Tú eres buena amiga también, y me dices verdades.

Lo digo por lo de equiparar el té a ir a la cama.

¡Anda, vamos!

-Nacha sigue ingresada, y dicen que está bastante mal.

-Qué fuerte, ¿no? Pues mira que lo siento,

escogí el peor día para ponerme malo.

-O el mejor, porque llegas a estar y te toca a ti.

-Vamos a seguir. Luego hablamos.

-Hola, desaparecido. -Nadia, ¿qué haces aquí?

-¿Qué haces tú aquí? Pensé que estarías huyendo.

-¿Por qué dices eso?

-Ayer te busqué y no había manera de dar contigo,

¿dónde estuviste?

-Podría decirte que estuve con gastroenteritis

como le he dicho a todo el mundo,

pero contigo eso no funciona. -Claro que no.

-He estado con Olga. -Pensé que habíais roto.

-Y hemos roto, pero ahora mismo eso no importa,

quería asegurarme de que no me ha denunciado.

-¿Y cómo la has convencido?

-Fácil, le dije que no volvería a verme nunca.

Que no le volvería a dirigir la palabra.

Y le juré que ni iba a pensar en ella.

-Sé perfectamente lo que estás haciendo,

pero no va a funcionar.

-¿Qué dices?

-Yo no tengo la culpa

de que tu relación con Olga se fuera a la mierda,

fuiste tú quien lo fastidio por confiar en esa niñata.

Con el tiempo me darás las gracias. -¿Con el tiempo?

¿Sabes cuánto tiempo queda hasta que nos detengan?

-Ahora que no está ella

estarás más concentrado y no cometerás errores.

-¿Eso quiere decir que tienes otra misión para mí?

-¿Estás dispuesto a seguir con la lucha?

-Claro, ¿a ti qué te parece? No tengo nada que perder.

-Necesitamos combustible, 15 litros de gasolina.

Guárdalos en tu casa,

te avisaré cuando pasemos a recogerlos

-Espera, ¿cuál es nuestro próximo objetivo?

¿Una de las empresas de la lista? -Lo sabrás en su debido momento.

-Nadia, no quiero que mueran más inocentes.

-Nadie quiere que mueran inocentes.

¿Por qué estás tan nervioso?

Debes trabajar esa ansiedad, no podemos permitirnos más errores.

-Sí, tienes razón.

-Espera instrucciones y actúa con normalidad.

-¿Por qué no viene nadie? Se acaba de ir del gimnasio.

-¡Eh, grumete!

-¿Pedro?

-¿Ya no me llamas papá? -Eh, que corra el aire.

-Tranquilo.

Te veo bien, te has cortado la melena.

-Sí, tengo trabajo en una empresa seria.

-Eso suena muy bien. ¿Dónde?

-¿Dónde? En Transportes Quintero.

Soy la mano derecha del jefe.

-Un hijo empresario y otro policía nacional,

¿quién me lo iba a decir?

Tan mal no lo habré hecho, ¿no?

En serio, me siento muy orgulloso, hijo.

-¿Orgulloso? Pues no sé de qué.

Porque nuestra educación es cosa de nuestra madre.

-Eso nadie lo discute.

La fuerza y el coraje de tu madre son admirables.

Y lo ha conseguido todo a pesar de mí.

Cruzarse conmigo es lo peor que le ha pasado en la vida.

Sí, no me mires así.

No eres el único que ha cambiado, yo también he aprendido mucho.

-Has aprendido que ponerte zapatos y asearte un poco

ayudan a vender la moto.

Pero yo te conozco de toda la vida

y también he estado encerrado, a mí no me vendes "na".

-Igual que de chico.

-¿De qué hablas?

-Me estoy acordando de cuando eras...

de cuando eras niño, la navidad del 2000.

Llega el cinco de enero y dices:

"Yo eso de los reyes no me lo creo,

los reyes son ricos y los ricos no vienen al "políngano".

Y tu madre y yo venga explicarte

que los reyes no eran normales, eran reyes magos

y que querían mucho a los niños.

Y tú venga decir:

"Si es así, me quedo despierto hasta que lleguen".

-Sí, de eso me acuerdo,

me quedé con una caja de galletas y un cómic

esperando a ver si aguantaba despierto.

-Y te quedaste frito como un angelito.

-Y todo eso ¿a qué viene?

-No viene a nada, es un recuerdo.

Soy tu padre y me acuerdo de cuando eras chico.

Normal, ¿no?

-Eres mi padre, pero de normal no tienes nada.

Los padres normales no hacen lo que tú hiciste a tu familia.

-Mira, eso no lo voy a discutir,

pero he cambiado, me gustaría demostrarlo.

-Ya.

-Toma.

-¿Eso qué es?

-Mi teléfono,

por si te acuerdas y...

y me quieres dar una oportunidad.

¿Me llamarás?

-Puede. No sé.

¿No la habéis cogido? No, pero no te preocupes,

He tratado de retenerla aquí.

Lo sé, he escuchado todo, el operativo sigue en marcha.

Yo ya he cumplido con mi parte. Y lo has hecho bien.

¿Y si desconfía? ¿Y si no me vuelve a llamar?

Tú ya has hecho lo que debías, está todo grabado,

has quedado con ella, has aceptado su tarea

y se pondrá en contacto contigo para que vayáis a por la gasolina.

¿Y si descubre que soy un traidor y quiere matarme?

Cálmate y céntrate en el plan, todo irá bien.

¿Eso es lo que me tienes que decir?

Que pronto acabaremos con esta pesadilla,

si obedeces y no cometes fallos que lo envíen todo al traste.

¿Y mamá cómo se lleva con ella?

Hijo, ya no sé qué decirle,

¿por qué no hablas tú con ella?

Es que es enfermera, no modelo,

no se la contrata por su cara bonita.

Lo sé, cariño.

Tu céntrate ahora en el examen de matemáticas,

¿de acuerdo? Venga, no te preocupes.

Un beso, guapo. Adiós.

Disculpe, no sabía que hablaba con su casa,

volveré en otro momento. ¿Ahora me llama de usted?

Unos días de tú, otros días de usted...

Le llamo de usted porque usted es mi superior

y le debo un respeto, por eso venía a pedirle disculpas.

Creo que no he estado acertada en cómo lo he tratado,

me he pasado de la raya. Lo siento.

No tienes por qué pedirme disculpas, pero...

te agradezco mucho que hayas venido.

¿Entonces qué? ¿Estamos en paz?

Bueno,

pues, pues...

No sé qué decir.

Me da miedo decir una tontería y volver a estropearlo todo.

Ojalá hubiera algún protocolo de intervención

para saber cómo actuar en estas circunstancias, ¿verdad?

Pues sí, la verdad,

es muy raro tratarse solo de comisario y oficial.

Hay que mantener las distancias, pero...

Exacto, pero a veces es difícil comportarse...

Como si no hubiera pasado nada.

Eso es.

Yo no voy a olvidar de la noche a la mañana

lo que ha pasado entre los dos,

por mucho que intente desconectar en Sevilla.

Lo entiendo.

Sé que voy a volver del viaje

igual que estoy ahora.

Me alegro,

no me gustaría nada perder a una de mis oficiales favoritas.

Buenas noches.

Disculpa, Emilio.

Pasa.

Venía a hablarte, precisamente, de las pastillas.

Cuando se te han caído no he podido evitar mirar lo que era.

Bromazepam,

la tomo por los nervios, ya sabes.

En UFAM estoy acostumbrada a ver mujeres que la toman a diario

y quería decirte que esas pastillas enganchan mucho.

Ten cuidado, ¿vale?

Entendido.

Espera que esta es buena.

Se supone que han hecho una máquina

capaz de fabricar hasta cien ladrillos al día

utilizando únicamente plástico reciclado, ¿qué te parece?

Eso son casi cuatro toneladas de plástico al día.

-Por fin una buena noticia, ya era hora.

-Es que las palabras buena y noticia normalmente no casan bien.

Las cosas buenas no suelen ser noticia.

-Martín, no pongas esa cara.

-¿Qué cara?

-Esa que debes estar haciendo de "pobrecita Nacha".

-¿No se supone que has perdido la vista?

¿O es que te estás quedando con todo el mundo?

-La vista sí, pero la intuición no.

-Ya, ya.

Perdón.

-Oye, ¿cuánta gente lo sabe?

Lo mío, digo. -Sí.

Te juro que solo los más cercanos.

Salima y María, por ejemplo.

Estaban empeñadas en venir a visitarte tras cerrar el bar.

Las he convencido de que esperen a mañana,

porque suponía que no quieres tener más visitas.

-Hiciste bien,

si viene mucha gente no puedo descansar.

Y ya tengo a Elías todo el día pegado como una lapa.

Aunque tu visita me alegra un montón.

(Puerta)

-¿Cómo está mi superpolicía?

-Hablando del rey de Roma.

Bueno, yo me tengo que ir

porque tengo unas cosas pendientes,

pero no te vas a librar de mí.

(NACHA RÍE) -Cuídate.

-Gracias.

-Hasta luego. -Chao, Martín.

¿Qué tal?

¿Has hablado con el médico?

-Sin novedades,

veo igual de bien que esta mañana cuando me dejaste.

Ni un carajo.

-Ten paciencia, nadie dijo que fuese a ser tan rápido.

Estoy seguro que en un par de días... -Ay, déjalo ya, ¿sí?

Yo ya estoy haciendo un esfuerzo bastante grande

para aceptarlo y asimilar que esto será mi futuro.

Te agradezco tus ánimos, pero fantasear con que

voy a volver a ver no me ayuda.

-Tienes razón, perdona.

-No hay nada que perdonar, tranquilo.

-No sé, todavía no he localizado a Beto,

pero he localizado a una tal Estrella,

una gogó que lo tiene loco.

Si la encuentro a ella, tendré más fácil echarle el lazo.

¿No te alegra?

-Es que ha sido muy rápido.

Demasiado rápido diría yo.

-Estuve agitando un poco el árbol a ver si caía algo.

-Ya, el árbol.

¿No habrás hablado con el Pipas ese?

-¿Y tú desde que no ves has desarrollado poderes?

¿Cómo lo sabes?

-Elías, me has dicho más de 20 veces

que no quieres deberle favores al chorizo ese.

Es mala gente.

-Es mala gente, pero sabe lo que se cuece,

y yo necesito localizar a ese tío antes de que se pueda ir de España.

-Y cuando lo encuentres, ¿qué?

-Lo detengo, lo ficho y adelante.

Si no le arranco la cabeza antes.

-Tú,

¿tú te acuerdas cuando me eché a la cara

al tipo que asesinó a Laura? Lo tuve a un palmo.

Le podía haber metido un tiro, y ganas no me faltaron,

pero no lo hice.

Porque una vez una persona muy importante me dijo que...

-No necesito que me des ningún sermón, ¿vale?

-Cállate un momento y escúchame de una vez, por favor.

Esa persona tan importante me dijo

que los buenos policías somos los que hacemos cumplir la ley,

no los que se toman la justicia por su mano.

¿Y sabes quién fue ese alguien?

-Claro,

Laura Escalada.

-Exacto.

¿Tú crees que a mí me ha ido peor que a ella?

Yo diría que no.

Y yo no me vengué.

Yo te agradezco muchísimo todo lo que estás haciendo por mí,

pero lo que hagas a Beto no me ayudará a recuperar la vista,

¿entiendes?

-Sí, lo entiendo.

Tranquila, de verdad que no se me va a ir la olla.

(Teléfono)

Un momento.

¿Sí? Guevara, sí.

(ASIENTE)

Hotel Cerezo en la M-40.

Venga, socio, te debo una.

Compañera, me voy. -No te vayas.

¿No viniste a hacerme compañía?

Silencia ese móvil y quédate aquí conmigo.

Pero en calidad de mi mejor amigo, no de policía.

-Está bien. ¿De qué quieres que hablemos?

(DUDA NACHA)

Pues

a ver.

Tampoco hace falta que hablemos de nada.

Con que te quedes conmigo un ratito ya me quedo tranquila.

-Pues tranquila,

que no me voy a mover de tu lado.

Un segundo.

Dame esa mano.

-Mamá, necesito verle.

No te puedes acercar a Quico. Solo un momento, mamá.

He dicho que no, Olga.

Nadia puede ponerse en contacto con Quico en cualquier momento,

es muy peligrosa, no puedes estar en medio.

Lo importante es desarticular Planeta Libre.

Una pareja necesita su tiempo, por mucho que os veáis en el trabajo.

Y yo estoy aquí cuidada por tu hermano.

-En eso tiene razón. Pues yo me voy a mi casa a dormir.

Soy tu hijo, Jairo.

He estado pensando,

y si te parece bien, hoy nos podemos ver.

-Tu eres la chica favorita de Alberto Cruz, ¿no?

De Beto. -¿Cómo sabes tú eso?

-Porque estoy buscándolo

y quiero que tú me ayudes a encontrarlo.

-Convence a tu madre para que venga a verme, por favor.

Me voy a cagar en... ¡Pírate de aquí, vamos!

Rober, Rober...

Yo solo quiero pediros perdón, hijo mío.

No me llames así que yo no soy tu hijo,

y tu perdón no lo acepto, pírate. ¡Escúchame, por favor!

-Tienes que llevarme hasta él.

-Habéis cerrado el Star,

habéis detenido a todos sus compañeros,

con toda esta movida se habrá esfumado.

-Tienes que llamarle.

¿No hay alguna novedad?

Están preparando el próximo atentado,

Nadia llamó a Quico y dice que utilizarán su estudio

para almacenar los explosivos que de momento le ha pedido

15 litros de gasolina, pero no sabemos nada más.

Qué bien huele a hierbabuena

-¿Quieres? -¿De verdad?

-Sí, yo me hago otro. -Gracias.

-Pero vas a tener que hacer algo por mí.

-¿El qué? -Acompañarme al cine esta noche.

¿Cómo lo ves?

-Ah, creía que no querías volver a quedar conmigo.

¿Qué ocurre?

Quieren volar Transportes Quintero.

¿Cuándo? Hoy.

Vete, pero te quiero de vuelta lo antes posible.

-¡Gracias! -¡El móvil en la mano!

-Vaya movida, don Fernando,

acabo de avisar a todo el mundo.

-Estoy muy preocupado

porque vamos a tener la nave llena de policías

y esperamos un camión cargado que bajo ningún concepto

puede llegar hasta aquí.

Estaba mirando cómo se fabrican los artefactos que tienen.

Y también cómo desactivarlos.

Le has lavado la cabeza a Quico y todo se ha ido a la mierda.

Si crees que está enamorado de ti te equivocas,

solamente te ha utilizado.

¿Por qué te crees que te eligió? Por ser hija de una policía.

A través de ti conseguía información, solo por eso.

Él solo quiso a una persona en su vida, a Eric.

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Servir y proteger - Capítulo 172

08 ene 2018

Quico decide colaborar con la policía con el fin de arrestar a Nadia. Nacha digiere las noticias sobre su ceguera mientras Elías intenta dar con Beto. Rober aconseja a Jairo ignorar a su padre.

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  1. Liliana

    Muy buena trama Nacha muy destacada

    17 ene 2018
  2. Patricia

    Yo trato de no perderme ningún capítulo!!

    08 ene 2018
  3. Cato

    Srs guionistas la serie Servir y Proteger esta cada vez mas pesada y tediosa .Demasiadas moralinas y consejos de vida muy repetitivos y largos los dialogos y comclusiones. La serie fue perdiendo capacidad de crear espectativas y suspenso. No parece una comisaria es como un club de amigos. Ademas el principal defecto es que es absokutamente predecible. Ponerse las pilas y ser mejores creativos.

    08 ene 2018