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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 171 - ver ahora
Transcripción completa

Le quería con locura.

Claro, no tenía ni idea del calvario que le daba a mi madre.

Era un maltratador.

Un día casi la mata de una paliza.

Que le han dado un permiso.

Que le han soltado, que está en la calle.

Que yo testificara en su contra y le metieran en la cárcel

es la peor humillación que le podían hacer.

Que yo lo sé, que viene a por mí, que yo lo sé.

Ya, mamá, pero no va a pasar porque no lo consentiremos.

Ni yo ni mi compañera, ¿verdad? Exacto.

-Me parece muy bien que tengas buena intención

e imagino que habrás aprendido en estos años en la cárcel,

pero te voy a decir una cosa, escúchame:

"Mamá ahora tiene una vida como Dios manda

y no vamos a dejar que se la estropees".

Cuando decidí volver con ella,

lo hice con la mejor de las voluntades,

pero es que nunca pensé que esto podría ser tan complicado.

¿Tú le has recetado Bromazepan?

¿Yo? Ni hablar, hombre, ni hablar.

Puedo contar con los dedos a los pacientes

a los que receto ese cóctel explosivo.

Delante de mí se ha tomado una pastilla

que parecía que le iba la vida en ello.

Pues es un ansiolítico muy fuerte.

-"No dirá nada, confío en ella".

-"No digas tonterías, ¿qué más sabe?".

-"Le di a entender

que la primera acción fue cosa de un hombre".

No le di más datos, salvo el nombre de Eric.

-Tenemos un marrón encima.

-Tú, no. Yo.

-He recibido una llamada muy preocupante.

Era de Planeta libre,

"ha reivindicado el atentado en la fábrica de pinturas".

Es la sospechosa

que vio la vigilante de seguridad de Quintero

merodeando por la fábrica de pinturas.

¿Te suena? No la he visto en mi vida.

Pero Olga, no te puedo arrastrar conmigo.

Tienes aquí tu vida, tu familia, tus estudios...

-Es que no me arrastras, me voy contigo porque quiero.

Tengo novedades del chico al que le partieron la mano.

Parece ser que los porteros de discoteca

pertenecen a una mafia.

Qué mal suena eso, ¿no?

Pues sí, el clan de los Florida.

¿Cómo lo hacen para infiltrarse en las discotecas?

-¿Cómo entrarías? -Por la puerta.

-Pues ellos lo mismo.

Y una vez controlan la puerta, controlan todo el local.

-Y, a través de ella, lo que pasa. -Sobre todo la droga,

que es el negocio que más les interesa.

-El más peligroso es este, el cabecilla,

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-Hace poco un detenido en una redada de drogas

cantó y relacionó a Beto con un asesinato

que se produjo antes de que saliera de Inglaterra.

Ya podemos organizar un operativo.

Que no, yo no voy a dejar la Star para volver a currar en tu antro.

Soy el jefe de sala del garito de moda.

Esta gente viene, hace su curro, les pagamos

y ahí se acaba nuestra relación.

-Prepárate. -¿Qué vais a hacer?

-Qué vamos a hacer ahora.

Volveré a llamarte para darte instrucciones.

-Soy un componente de Planeta libre

y lo era antes de entrar en el barrio.

¿Y por qué has venido a entregarte?

Porque estoy harto de mentiras.

Estoy harto de que muera gente por esta locura.

Esta mañana pensaba huir,

huir con Olga.

Claudia.

¿Pero no te das cuenta

de que el juez te podría acusar por encubrimiento?

Lo siento, mamá.

De verdad que lo siento, te juro que te lo iba a contar.

Fui a comisaría a contártelo,

pero me llegó el mensaje de Nadia.

Mira, le iban a matar, mamá. Yo estaba superasustada.

-Yo no sé lo que te han contado,

pero no es verdad.

Quieto, tío.

(GRITA) ¡Dejadlo en paz!

¿Qué? ¿Os creéis muy valientes?

Pues venga, de uno en uno.

(Música emocionante)

(SE QUEJA)

Nacha.

(SE QUEJA)

Dios.

Nacha.

Nacha.

Nacha.

Nacha.

Muy bien, muy bien, muy bien.

Respira, respira, por favor, respira, ¿eh?

Tranquila, voy a pedir ayuda.

Respira, respira, tranquila, Nacha.

(RESPIRA)

-"Guevara".

-Es Nacha, está muy mal.

-"¿Cómo...? Un momento, a ver, ¿quién es?".

-Soy Lucho, estoy en el gimnasio, en el Atlas

y necesito que mandéis una ambulancia, por favor.

Está mal.

-"A ver, cálmate, ¿qué ha pasado? ¿Quién está herida?".

-¡Nacha!

La han golpeado y está mal, está inconsciente.

Han sido ellos.

¡Tenéis que mandar un doctor o algo, por favor!

-"Voy para allá. No la toques y no la muevas, ¿me oyes?".

-Vale, pero daos prisa, por Dios.

Nacha, venga.

Tranquila, ¿eh?

-¡Olga!

-¡Papá!

-¡Ay!

Me lo acaba de contar todo tu madre. -Perdóname.

-No hay nada que perdonar. ¿Estás bien?

-Estoy muy angustiada, necesito saber cómo está Quico.

Papá, es mi novio, es normal que me preocupe por él.

-¿Cómo va a estar? En comisaría,

tomando declaración, digo yo.

-¿Y cuándo le van a dejar salir?

-¿Cómo que cuándo le van a dejar salir?

¿Crees que le van a dejar salir tras lo que ha hecho?

-Papá, él no es un... -¿Un terrorista?

¿Es la palabra que estás buscando? ¿Terrorista?

-Papá, él no ha hecho nada.

Se vio arrastrado.

Él no se ha manchado nunca las manos de sangre.

-¿Cómo has pensando en algún momento en huir con él?

-Tenía mis razones. -¿Ah, sí?

Comprendo que estés enamorada, pero por Dios, Olga.

-Papá, ¿crees que es el momento adecuado para echarme una bronca?

-No, no lo es, no.

-Me habías dicho que me habías perdonado.

-Pero no puedo olvidar lo que ha pasado.

-Quico es bueno, no es como... -¿Como qué?

¿Como sus compañeros de organización? ¿Es lo que me quieres decir?

Mira, no conozco

lo suficiente a Quico, mucho menos de lo que pensaba,

pero a ti te conozco muy bien,

eres incapaz de encubrir a un criminal.

-¿Tú de verdad piensas que no quería denunciarle?

-¿Y por qué no lo hiciste?

-Yo fui a comisaría a hablar con mamá,

pero, cuando estaba allí, me llegó un mensaje

que decía que iban a matar a Quico.

Y esa gente no va de farol.

-Bueno, comprendo que has sufrido mucho.

-Papá, tengo que llamar a mamá, no quiero que a Quico le pase nada.

-¿Qué le va a pasar?

Está en comisaría rodeado de policías.

¿Qué le van a hacer?

-Papá, esa gente puso una bomba en el pabellón polideportivo.

Allí había policías

y han incendiado una fábrica de pinturas.

¡Han matado a una persona!

Quico les acaba de delatar, ¿crees que lo van a querer vivo?

¿Nos calmamos?

Ya sabes lo que dice tu madre.

Primero, mantener la cabeza fría

y lo segundo, no sacar conclusiones precipitadas.

-¿Y eso qué significa?

-Quiero decir que no sabemos si Quico está diciendo la verdad.

Eso es lo que quiero decir.

Él dice que no se ha manchado las manos de sangre,

¿pero cómo podemos saber que es verdad?

¿Cómo podemos saber que el mensaje

que te ha llegado es verdadero?

-Porque yo le conozco y confío en él.

-Dios.

Eh, no llores.

Tu madre va a llegar al fondo del asunto.

Lo importante es que estás bien.

-Papá, Quico va a terminar en la cárcel o muerto.

Y si a él le pasa algo, yo me voy a morir.

-Está en manos de la mejor policía de este país,

vamos a confiar en tu madre.

-Oye, Nacha.

Nacha, te van a llevar al hospital, yo voy enseguida, ¿vale?

Aguanta, compañera.

Van a Madrid Sur, ¿no?

Por favor, por favor.

Eh, Lucho.

Tenemos que hablar, será solo un minuto.

-Lo importante es agarrar a los que han hecho esto.

-Sí, gracias por avisarnos tan rápido.

Sí, la información que nos has dado

en declaración previa será muy útil.

-Ya, si yo he hecho lo que he podido.

Gracias a su compañera, que me ha salvado.

-Ya. Estos venían a por ti, ¿no?

-Sí, pero luego ella entró a defenderme

y yo no puede hacer nada,

no me podía levantar de los golpes que me habían dado.

Veía borroso y perdí el conocimiento.

-Te desmayaste, ¿no?

-Sí, y cuando me desperté, ya no estaban.

En cuanto la vi tendida en el suelo, te llamé por teléfono.

No entiendo cómo han entrado así, libremente en el gimnasio.

-Había un monitor en la puerta que también se llevó una paliza.

Estos entraron sin preguntar.

También está camino del hospital. -Joder.

Estamos vivos de milagro.

-Si íbamos a detenerlos esta misma noche,

estaba el operativo montado y tenía un buen marrón,

pero ahora, después de atacar a una policía

y con un testigo presencial, están jodidos.

-Lo del testigo no lo dice por mí, ¿verdad?

-Hombre, ¿y por quién quieres que lo diga?

Tú eres el único que los ha visto, el monitor estaba desmayado.

-Oficial, yo no puedo declarar contra ellos.

¿Quiere que me maten?

-Es a lo que venían hace un momento.

-No, yo creo que venían a darme un susto y...

Pero si declaro contra ellos en un juicio,

he firmado mi sentencia de muerte.

-Aquí la que se debate entre la vida y la muerte es Nacha.

-Ya, ya lo sé.

-Y Nacha se ha jugado el tipo contra cuatro tíos

para salvarte el culo.

Lo mínimo es que tengas la mitad de cojones que ella, ¿o no?

¡Oye!

No, espérese un momento, doctor,

que este no necesita una tirita hasta que oiga lo que tengo que oír.

¿Qué?

-Que sí, que cuente con ello,

que por Nacha lo que haga falta. -Está bien,

te tomarán declaración en el hospital.

-Vale. -Venga, vámonos.

Andando.

Márquez, ¿cómo va el operativo?

¿Cinco minutos?

Bien, ¿Lola Ramos está al tanto de todo?

Bien, ¿ha revisado todo con vosotros?

Oye, hacedle caso en todo, ¿vale?

Venga, compañero, buen servicio. Gracias.

¡Eh!

(CARRASPEA)

¿Cómo está?

No, no me dicen nada.

Yo, como no me cuenten algo en diez minutos, entro por la fuerza.

¿No te han informado? ¿No te han dicho nada?

Pues no...

Bueno, sí, que sigue en la UCI, que está inconsciente

y que le tienen que hacer pruebas...

¿Pero está fuera de peligro o no?

Bueno, ha perdido poca sangre y no tiene muchas fracturas, pero...

¿Pero qué?

Ven.

¿Pero qué, Elías? Cuéntame.

Tiene contusiones en la cabeza muy severas.

Le van a hacer un TAC,

pero tú no sabes cómo la han dejado esos desgraciados.

Deberíamos haber hecho ese operativo antes, Claudia.

No creo que los hubierais pillado.

Ya, pero no habrían ido a por Lucho

y ahora Nacha no tendría la cabeza reventada

ni ese pobre chaval, el monitor ni...

Vale.

(RECHISTA)

Venga.

No le des más vueltas, ¿eh?

¿Cómo ha quedado el operativo?

¿Has avisado a Lola?

Sí. Márquez y Roca están encima de todo.

Lola va a coordinar por si surgiese algún imprevisto

que no va a surgir, pero bueno.

No.

Teóricamente, esos tipos iban a ir a la discoteca

como todos los días.

Tampoco tienen por qué saber que había un operativo.

Claudia, solo te pido un favor, ¿vale?

Dime.

Cuando los tengamos detenidos, no me dejes a solas con ellos

porque soy capaz de arrancarles la cabeza.

Elías,

eres un profesional como la copa de un pino

y Nacha no está pasando por algo tan duro

para que estos tipos se libren

porque a su compañero se le fue la mano, ¿vale?

Sí.

Es tiempo de pensar en Nacha, no de lamerse las heridas.

Bueno, me voy a comisaría.

¿Qué necesitas?

Nada, nada. Gracias, gracias.

Eh, Claudia.

Que con todo esto no,

no te he preguntado por Quico, ¿cómo está tu hija?

¿Olga? Pues todavía está en shock, pero bueno.

Se le pasará.

Al fin y al cabo, hemos evitado males mayores.

Oye, y tú, ¿cómo estás?

De aquella manera,

pero ahora es momento de pensar en Nacha,

no de lamerse las heridas.

¿Eh?

¡Miralles!

¿Vienes del hospital? ¿Qué tal está Nacha?

Tiene contusiones severas en la cabeza

y sigue inconsciente, es todo lo que sé.

A ver, ¿cómo es posible que no me hayas avisado aún?

Si no vengo a comisaría, ni me entero.

Te he llamado siete veces y lo tienes desconectado.

No he recibido ninguna llamada tuya.

Me habré quedado sin batería.

Discúlpame, pero en este momento en comisaría

estamos en una situación muy delicada,

por decirlo de manera suave.

Ya, ya me hago cargo.

No creo que te hagas cargo. Tenemos a una agente en el hospital,

tenemos un operativo en marcha para detener a cuatro personas

y a un miembro de un comando terrorista

esperando para ser interrogado.

Todo eso ya lo sé, Miralles.

¿Qué me quieres decir?

Pues que o te pones las pilas

o te echas a un lado para que yo pueda trabajar.

Estos tres a tocar el piano y después a calabozos.

Veo que el operativo ha sido un éxito.

No tanto, uno de los cabecillas se ha dado a la fuga.

¿Qué ha pasado?

El plan de Elías era hacer las detenciones

en la zona de los reservados, donde solían reunirse,

pero se ve que hoy han cambiado de plan

porque estaban alterados por lo del gimnasio.

Han llegado por separado. Les han mordido.

El cabecilla nos ha visto venir y se ha dado a la fuga.

Hemos logrado capturar a estos tres, pero nos ha faltado el líder,

el tal Beto. Lo siento mucho, inspectora.

No lo sientas, Lola, tres detenciones están muy bien.

Eh...

Ve a hablar con Karim, a ver si los puede identificar

y a ver si los puede relacionar

con sus perfiles en los foros, ¿vale?

Elías me ha dicho

que Lucho está dispuesto a hacer los reconocimientos aquí

y en sede judicial. Muy bien.

¿Y Gálvez?

Gálvez sigue patrullando la zona de la discoteca

y ha mandado a dos Z a capturar testigos.

Buen trabajo. Gracias.

¿Qué?

¿Nos hacemos una foto y la compartimos? ¿Eh?

Miralles, no caigas en eso. Ven.

Tranquila.

Bueno, me quiero ir al hospital. ¿Ya?

Sí.

Quería ver a Nacha, pero si necesitas que me quede aquí,

que te eche una mano. No te preocupes.

No te preocupes, ya me apaño, de verdad.

Y discúlpame. Nada, hombre.

Así que fue Eric quien te lavó el cerebro.

No me lavó el cerebro, solo me enseñó

que la ideología no vale de nada por sí sola,

lo que cuenta son las acciones.

Nosotros, a las personas como Eric las llamamos captadores

y eso fue lo que hizo contigo, reclutarte.

No, él era como un hermano para mí.

De chaval me salvó la vida.

Él solo luchaba por un mundo mejor y yo estaba de acuerdo con él.

Claro, luchaba poniendo bombas, ¿no?

Porque a eso es a lo que se dedica Planeta libre,

a poner bombas, a matar gente.

Yo no tengo que ver con Planeta libre ni con los atentados.

Planta libre nació de forma pacífica

y estábamos en contra de cualquier acción violenta.

Qué casualidad

que todos los arrepentidos de un grupo terrorista

siempre dicen lo mismo.

Ellos nunca han hecho nada malo.

Sí, claro, es que él no tiene nada que ver.

Fue su hermano, pero él no estaba al tanto.

¿Qué me vas a decir?

¿Que tú solo te dedicabas a repartir panfletos?

No repartía panfletos,

he hecho más cosas.

Pues empieza a contarnos qué cosas

porque no tenemos toda la noche

para oírte hablar de tu hermanito Eric.

Les conseguía materiales

como el radiotransmisor, por ejemplo,

y también les ayudé a buscar un piso franco

donde guardábamos el material y nos reuníamos.

Y les ayudé a fabricar el explosivo que usamos

en el congreso de Energías.

Pero cuando Eric murió, me di cuenta de que todo aquello era una locura,

así que lo dejé. Para, para, para.

¿Así que lo del congreso de Energías y sostenibilidad

también fue cosa tuya?

Sí,

participé en la operación.

Aquello no fue una operación, aquello fue un acto terrorista,

que yo estuve allí.

No hubo ningún muerto

y yo no puse ningún explosivo ni ayudé a planificarlo.

Sí, ya nos has dicho que eras un santo,

que todo lo hacían los demás.

Yo solo les ayudé a...

¿A qué, a ver?

A conseguir el protocolo de seguridad.

¡Entraste en mi casa, entraste en mi ordenador!

Te acogimos en casa porque no tenías dónde caerte muerto

y tú lo único que buscabas era el protocolo de seguridad.

¡Querías robarme el protocolo!

Mira, chaval, todo eso de que tú no has puesto las bombas

igual te sirve

para mirarte al espejo por las mañanas,

pero a todos los efectos eres culpable

de pertenencia a una organización terrorista.

Mira, Código penal, artículo 572,

entre seis y doce años de cárcel tienes ahí.

En el congreso de Energías podíais argumentar

que no queríais atentar contra las personas,

que solo queríais cometer estragos.

Artículo 173:

"Estragos e incendios tipificados, entre 15 y 20 años de cárcel".

En la fábrica de pinturas sí murió alguien.

Venga, machote, que ya tienes entre 20 y 30 años de cárcel

que te vas a hinchar.

O nos das algo mejor que eso de que no has puesto las bombas

o te harás viejo en Soto del Real.

Si no fuiste tú, ¿quién fue?

Nadia, ¿verdad?

Ayúdanos a cogerla, ¿dónde está?

No lo sé.

Ya empezamos con: "No lo sé, no sé nada".

He venido aquí por voluntad propia, de verdad,

y quiero ayudar.

Pero no sé dónde está, es muy lista.

¿Cómo contactabas con ella?

Venía a mi casa y nunca me dijo dónde se quedaba.

Pero hablaríais por teléfono.

Danos su número.

Os los voy a dar todos, de verdad, pero no sirve de nada

porque ella usaba tarjetas de prepago y se deshacía de ellas a los días.

El único que sabía de ella era Eric.

Que, casualmente, está muerto y no puede hablar.

Juro que no sé nada. ¡Bueno, basta ya!

Esto no está funcionando. Dejadme sola con él.

Fuera los dos.

Venga.

(Puerta)

Elías. No, no te levantes.

Recuerdo ese tipo de revistas

en unas circunstancias muy parecidas a las tuyas,

cuando estaba esperando el diagnóstico de mi mujer.

No te creas,

a más de una arranqué las páginas de puros nervios.

Gracias por venir.

Qué menos, ¿no?

Qué, Elías, ¿cómo está Nacha?

Miralles ya me ha contado

que lo que preocupa son las lesiones craneales.

(ASIENTE)

A ti las revistas del corazón no te van a ayudar.

Lo que sí te puede servir de algo es desahogarte y hablar.

Prefiero no desahogarme delante de un superior, comisario.

En estos momentos no somos un comisario

y un oficial.

Somos dos compañeros preocupados por otra compañera,

¿estamos, Elías?

Si le pasa algo a Nacha, comisario, yo no sé que...

Lo sé, lo sé.

Por eso ahora, cuando te dejen pasar,

quiero que vayas junto a ella

y que le digas que te va a tener a su lado.

Y nada de ir a trabajar, ¿eh? Te quedas ahí.

Cuando pasan estas cosas, uno necesita a su binomio.

Nacha es como una hija para mí.

Contestona y con muy malas pulgas, pero

como una hija, al fin y al cabo.

Tienes que ser fuerte

por Nacha.

No te puede notar debilidad.

Lo sé.

Lo sé.

Debemos confiar en que todo va a salir bien.

No quiero robarle más tiempo, comisario.

Tendrá mil cosas que hacer. No, no te creas, Elías.

(SUSPIRA)

Yo también estoy pasando lo mío.

He tenido que delegar en Miralles

para que vigile el día a día de Kabul.

Así que bueno, me voy a quedar por aquí.

Te dejo a tu aire.

Si necesitas algo, estaré en cafetería o así, ¿vale?

Eh, comisario,

muchas gracias.

-¿Señores?

Soy el doctor.

La vida de la agente Aguirre no corre ningún peligro.

La presión intracraneal ha ascendido y se encuentra estable.

-Menos mal.

Gracias, doctor.

-Pero las lesiones en el área occipital

son preocupantes.

-¿Y eso qué quiere decir?

¿Le van a quedar secuelas?

-Lo sabremos cuando despierte.

Les diré más por la mañana.

Buenas noches.

-¿Secuelas? Elías.

¿Qué secuelas, eh?

Te abrí la puerta de mi casa,

te traté como a un hijo.

Nos contaste la milonga de tu infancia desgraciada

y nosotros te dimos una familia

y tú lo único que querías era utilizarnos.

Engañaste a mi hija para aprovecharte de nosotros.

Ni una palabra.

Me duele la traición,

me duele profundamente

ver a mi hija con el corazón destrozado.

Pero me cabrea hasta el tuétano que me hayas colado un gol.

¿Quién te ha entrenado para manipular así a la gente?

¿Dónde has aprendido a engañar así?

¡Contesta!

¡Contesta, te he hecho una pregunta!

Todo lo que he dicho sobre mí es cierto, te lo juro.

Mira, Quico,

ya no vas a salir de aquí.

De aquí vas a ir directamente a prisión provisional

hasta que se celebre tu juicio.

Lo único que puedes conseguir si eres inteligente,

y creo que lo eres,

es conseguir una condena más suave.

Lo sé y vuelvo a repetir:

"El 99 % de cosas que he dicho sobre mí son ciertas".

Solo me callé lo de Planeta libre, ya está.

Cuando te pillamos con la maqueta,

ni siquiera pestañeaste.

Le contaste a Olga un rollo sobre un padre y un hijo

que jugaban con el avioncito

y tú lo veías, pobrecito, cuando eras pequeño,

desde tu ventana.

Todo cierto. ¡Y una mierda!

Eric me enseñó.

¿Qué te enseñó?

Siempre decía

que una mentira flota en un mar de verdades.

El orfanato, los maltratos,

lo que sentía por Olga, todo era verdad.

A mi hija ni la nombres, ¿entiendes?

He estado intentando confesarlo todo desde hace tiempo

por ella, porque para mí ella es lo más importante de este mundo.

¡Cállate ya! ¡Cállate!

¿Qué crees?

¿Que me vas a ablandar con tanta palabrería barata?

Si estoy aquí es por ella.

Podría haber huido.

Sí, podrías, podrías haber hecho muchas cosas,

podrías habértela llevado donde te diera la gana

porque la has manipulado,

así que no sería tan importante para ti.

Si hubiese huido conmigo, la hubiera hecho cómplice

¿y cuánto hubiéramos durado? No...

Yo no quiero eso para ella.

Un poco tarde para eso, ¿no?

Es cierto,

yo la manipulé para poder entrar en tu casa

y acceder a tu ordenador.

Fue un error y voy a pagar por ello,

pero yo la quiero de verdad.

Fue ella la que me ayudó a ver mi error.

Te lo juro, Claudia, es la verdad.

Te lo juro.

No jures tanto y demuéstralo.

Demostrarlo, ¿cómo?

Yo te suelto y vuelves con Nadia,

recuperas su confianza y te ofreces a ayudarla

en la próxima acción de Planeta libre.

Dame a Nadia

y a lo mejor me creo que realmente querías a mi hija.

Pero yo no valgo como espía.

¡No me hagas reír, hombre!

¡No me hagas reír!

Si fuiste capaz de entrar en mi casa,

fisgar en mi ordenador

y engañarnos a todos, puedes hacerlo perfectamente.

Tómate tu tiempo para pensarlo.

Otra cosa, no, pero tiempo vas a tener de sobra.

Ayúdanos a desarticular a Planeta libre,

es tu única oportunidad de aliviar tu condena

y de demostrar que tu relación con Olga

formaba parte de ese 99 % de verdad.

Dime, Rober, ¿qué pasa?

No hagas ruido, que está mamá dormidita.

¿Qué tal ha pasado la tarde?

Mira, ¿ves?

Bien, bueno... Un poco intranquila,

pero se ha quedado frita con una peli que le he puesto.

Normal.

Vaya día, macho.

¿Y eso? ¿Estás bien?

Los del clan de los Florida han entrado en el gimnasio

y le han dado una paliza a una compañera,

a Nacha, la han mandado derecha al hospital.

¿Qué me estás contando, tío? ¿En serio?

Joder, ¿y cómo está?

Está.

¿Los habéis pillado? A todos menos a uno.

Tenemos los calabozos a reventar, Jairo.

Y hemos pillado a uno de los de Planeta libre.

Pero vamos, que no te puedo contar más.

A lo que iba, que hemos tenido una noche movidita.

Pues yo lo siento,

pero te la tengo que mover un poco más.

¿Qué ha pasado? ¿Le ha pasado algo a mamá?

Escucha. Tranquilo, siéntate.

Siéntate, que no es nada de mamá. Siéntate. Es de papá.

¿Qué pasa?

Que ha llamado por teléfono esta noche al móvil de mamá.

¿Este hombre es gilipollas o qué le pasa?

Mira, eso es quebrantamiento de medida cautelar.

Lo llevo a comisaría y derecho a la cárcel

y que se olvide del tercer grado.

Vamos a tranquilizarnos un poco. Siéntate, por favor.

Te lo he contado para que lo sepas. sencillamente,

no para que te pongas en plan "Harry 'El sucio'".

No me pongo de ninguna manera, pero parece mentira que no lo sepas.

Tiene prohibido acercarse o llamarla

y lo primero que hace es llamarla.

¿Qué crees que va a hacer lo segundo?

Por eso no te preocupes, Rober, que te juro

que como se le ocurra acercarse a ella

voy a ser el que le mande a la cárcel de vuelta.

Directito, con estas manos, en concreto a la Enfermería.

El móvil de mamá, dámelo.

¿Qué le quieres, denunciar? Dame el móvil de mamá, Jairo.

Vamos.

Toma.

¿Dos minutos has estado hablando con él por teléfono?

Ha sido todo muy rápido.

Mira, muy rápido es coger el teléfono

y decir que como vuelva a llamar, le denuncias.

Dos minutos es hablar un rato. No lo he cronometrado, Rober.

¿Pero tú qué es lo que no entiendes?

A ver, ¿qué habéis hablado?

No he hablado, ha sido él el que no paraba.

Me estaba diciendo que si me acordaba de esto y lo otro.

Yo me he quedado sorprendido, lo he visto un hombre nuevo.

Estaba tranquilo, tío.

Estaba de buen rollo.

Intentaba hablar con un hijo suyo.

Pensaba que ni se acordaba que tenía hijos.

¿No ves que te estaba manipulando? Claro que me di cuenta,

que me estaba intentando ablandar, lo sé.

Ha empezado a hablar de cuando jugábamos a los piratas,

que me llamaba grumete. ¿Te acuerdas de eso?

No me jodas, ¿vale?

No me jodas, ¿eh?

Vamos a bajar la voz y vamos a tranquilizarnos,

que despertamos a mamá. ¡El que tiene que despertar eres tú!

No te tienes que acordar de cuando jugabais a los grumetes

y a los policías,

debes recordar cuando venía borracho y le pegaba patadas y puñetazos.

Lo sé perfectamente. No me hables así, no he hecho nada.

Por eso es por lo que me enfado contigo,

porque no has hecho nada.

Tenías que haberle cogido y colgarle.

Le he colgado. Pero directamente, no te enteras.

Que no queremos nada con él, es un delincuente.

Ese hombre es un delincuente

que ya ha pagado por los delitos que ha cometido.

¿O no?

Huy, verás el Jairo, al final.

"Verás el Jairo al final" no, Rober. Tú eres policía.

Tú se supone que crees en la ley

y también tienes que creer en una cosa

que se llama la reinserción social.

¿O no? Jairo, hay gente que no cambia.

Pero este hombre habrá cambiado algo, por lo menos un poco

porque, si no, no le habrían dado el tercer grado ese.

¿Qué pasa?

¿Que nadie que haya sido un delincuente

puede cambiar, hacer las cosas bien? ¿Eso no es posible o qué?

¿Quién? A ver, ¿quién?

Ah, vale, ya sé por dónde vas, amigo.

Lo dices por tu amigo, Fernando Quintero.

No lo decía precisamente por él, lo estaba diciendo por mí.

Yo estuve en el reformatorio y he intentado cambiar.

¿O no la voy a poder cambiar nunca?

O tú, Rober, tú, coño, que el delincuente eras tú.

Yo me metí ahí para que no fueras a la cárcel.

¡Deja de mirar el móvil, que te estoy hablando!

¿Tú has cambiado o no?

¡Coño!

Jairo, ven aquí, ¿adónde vas?

Me voy a la calle, que me has puesto caliente.

-Hola. -Hola.

Me han dicho

que has estado identificando a Los Florida.

-Sí. No han agarrado a Beto.

Tú no sabes lo peligroso que es tenerlo suelto, ¿verdad?

-Sí, lo sé, y sé más cosas,

que se llama Alberto Cruz Martínez

y que la policía inglesa lo busca por tráfico de estupefacientes

y por asesinato

y que tiene un tatuaje de un dragón en un brazo,

también sé eso.

-Es el peor de todos, es una bestia.

-Ya. Tú no sabrás por dónde está, ¿no?

-No sé, supongo que lejos.

Conseguirá un pasaporte para salir de España.

-Sí, no me extrañaría.

Lo que no sé es

si lo habrá podido conseguir sin tu inestimable ayuda.

(RECHISTA) -¿Cómo dices?

-Mira, si nos hubieras dado esa información antes,

todo esto no hubiera ocurrido, ¿sabes?

-Yo solo quería despedirme.

Me voy a Salamanca en el primer autobús de la mañana.

-¿Cómo que a Salamanca? Te tienes que quedar a declarar.

-No.

Yo con Beto suelto no estoy tranquilo.

-Nos hemos dejado la piel por este caso,

Nacha está reventada por defenderte a ti.

-A mí también me han dado una paliza y me he quedado sin curro.

¿Qué más queréis que haga?

A ver,

yo estoy muy agradecido a tu compañera

y al Cuerpo de Policía,

pero no pienso quedarme en Madrid para tentar a la suerte.

-A mi compañera le han hecho un TAC en el cerebro

y puede tener daños irreversibles.

A ver, Lucho,

al Beto este le vamos a meter en la cárcel

y se va a pasar años allí, pero con tu declaración.

Es un asesinato en grado de tentativa.

Se podría pudrir en la cárcel.

No sé, me gustaría poder ayudaros,

pero para eso tengo que estar vivo.

Espero que Nacha se recupere pronto.

-¡Tú eres un mierda!

(Puerta)

Que sí, Rober, no te preocupes.

Claro, tú pasa esta noche con ella

y mañana nos vemos y hablamos tranquilamente.

Venga.

Descansa. Un beso.

Chao. Yo también te quiero.

(RESOPLAN)

Una noche larga, ¿eh?

Dos más como esta y paso a segunda actividad.

Oye, ¿se sabe algo nuevo de Nacha?

Pues Elías acaba de mandar un mensaje hace un rato.

Sigue en el hospital, pero no hay noticias nuevas.

Seguro que se pone bien,

Nacha es dura como una piedra

y tú has detenido a esos tres salvajes.

Cuando se despierte va a estar orgullosa de ti.

Yo he detenido a tres, pero nos ha faltado uno,

el más peligroso.

Lo encontraremos.

Cuando alguien comete el error

de atacar a un policía de esta comisaría,

termina cayendo siempre, Lola.

No pienso irme de Kabul

hasta haber encontrado a ese tal Beto.

¿Irte de Kabul?

¿Cómo es eso? ¿Te trasladan?

Bueno, hay un encuentro de responsables de la UFAM

en Sevilla, son 15 días de puesta en común:

analizar casos, actualizar protocolos

y luego conferencias y ponencias.

Pues

por cómo lo dices no parece que te apetezca mucho.

A ver, es interesante y sirve para reciclarse,

pero con toda la que hay aquí montada no sé, me siento un poco mal.

Pero reciclarse también es importante.

No y, además, me va a venir muy bien personalmente, la verdad.

Bueno, ¿qué tal lleváis el interrogatorio al chico este,

el de Planeta libre?

Bueno, algo hemos sacado.

Es el novio de la hija de Miralles, ¿no?

No me gustaría nada tener que interrogar al yerno de la jefa.

La verdad es que es una situación delicada,

pero Miralles no se anda con tonterías.

Quiere lo mismo que queremos el resto,

que no haya otro atentado.

Bueno, ¿y el chico colabora?

La verdad es que no nos ha dado ninguna información útil

porque tampoco estaba en primera línea,

pero tirando del hilo acabarán cayendo el resto.

Bueno, ¿por lo demás todo bien?

Más o menos.

El padre de Rober ha llamado a la madre.

Conozco perfectamente el caso.

Sé que Pedro tenía medidas cautelares.

Ha sido coger el tercer grado y llamarla al móvil.

Lo bueno es que la mujer estaba durmiendo

y no se ha enterado de nada.

La llamada la atendió Jairo, el hermano de Rober.

Eso es quebrantamiento de medidas cautelares.

Desde la UFAM podemos llevar el caso.

Sí, pero esta noche mejor dejarlo así.

Rober va a dormir con ella y mañana tomará una decisión.

Bueno, pues habrá que dormir.

A ver si descansamos un rato.

¿Qué haces ahí, Jairo?

-Don Fernando, ¿qué tal? Pues aquí, trabajando.

-¿Trabajando?

¿A estas horas?

-Me quedaban unas cosas por supervisar

y prefería hacerlo ahora, antes de que se acumulen las tareas.

-¿No decías que tu madre había venido a hacerte una visita?

¿No la habrás dejado tirada para adelantar ese trabajo?

-Está con mi hermano.

-¿Se puede saber qué te pasa?

Te noto preocupado

y seguro que no tiene que ver con el trabajo.

Anda, ven aquí.

A ver, hijo.

¿Qué te pasa?

(RESOPLA)

-Si no, no te presentas a estas horas

y, sobre todo, con esa cara de venir de un entierro.

¿Qué ha ocurrido? -¿Un entierro, don Fernando?

Más bien resurrección.

A mi padre le han dado el tercer grado,

ha salido de la cárcel.

-Pero bueno, es una buena noticia, ¿no?

-¿Buena noticia?

¿Sabe qué ha hecho tan pronto poner un pie fuera?

Llamar al teléfono de mi madre

y lo tiene estrictamente prohibido por el juez.

-Vaya, ¿sigue teniendo la orden de alejamiento?

-Sí.

-¿Tu hermano sabe algo de esa llamada?

-Sí.

-¿Y qué te ha dicho?

-Qué no me ha dicho.

Está supercabreado con mi padre y conmigo.

-Contigo, ¿por qué?

-Porque tendría que haberle colgado el teléfono

nada más escuchar su voz.

-Ya.

Y tú sí querías hablar con él, ¿no?

-Yo hablé con él dos minutos, tampoco es para tanto.

-No sé, la última vez que me hablaste de tu padre

fue para decirme que era un animal y que no merecía tener hijos.

-Pues sí, es lo que sigo pensando.

No tiene perdón lo que le hizo a mi madre.

Se la podría haber cargado.

-Ya.

¿Y tú qué preferirías, que se pudriese en la cárcel

y que se muriese allí de viejo o qué?

-No lo sé.

-Verás, hijo, tú sabes que yo he estado allí dentro

y te puedo asegurar que el tercer grado

no se lo dan a cualquiera así como así, ¿eh?

-Eso que se lo digan a mi madre, que cojan los policías, los jueces

o quien coño le haya dado el tercer grado

y que se lo cuente a mi madre, que ha estado recibiendo golpes

y le dio un ataque de ansiedad

con solo recibir el mensaje de penitenciaría.

Y eso que no sabe lo de la llamada

porque, por suerte, se fue a dormir cuando sonó el teléfono.

A ver cómo se lo toma cuando se entere.

-No sé, no sé, Jairo, yo...

Seguro que tu padre lo único que quería

era saber de ti, cómo estabas,

cómo te va la vida, cuánto habrás crecido...

¿No crees? -No lo sé

porque llamó al teléfono de mi madre.

Pero decía eso, decía lo que usted dice,

quería verme, quería saber de mí, ha pasado mucho tiempo,

que soy su hijo

y me pidió mi número de teléfono, pero no se lo di.

-Verás, es una situación muy difícil

porque yo no te puedo decir nada, no te puedo aconsejar,

es un tema muy personal, muy familiar.

Además, el delito que cometió tu padre

no tiene nada que ver con lo que a mí me llevó allí dentro.

-En el fondo es muy simple.

Por más que me duela reconocerlo, mi padre,

mi padre es un monstruo.

Para mi madre va a ser culpable toda la vida

y para mí, también.

-Es esa la cuestión.

Jairo, eso es lo peor.

Verás,

cumplir con la justicia es fácil, es cuestión de tiempo,

pero conseguir el perdón de los demás es...

Te puede llevar toda la vida.

-Yo no quiero saber nada de él.

-¿Y qué vas a hacer?

¿Lo vas a ignorar, como si no existiese?

-Pues sí.

-Te entiendo, te entiendo perfectamente,

pero fíjate, también puedo llegar a entender a tu padre

y ese profundo sentimiento de soledad

con el que va a tener que vivir para toda su vida

porque, en cierta forma, a mí me pasa algo parecido.

Sé de lo que hablo.

-¿Qué quiere decir?

-Mira a tu alrededor.

Ahí dentro, en mi despacho.

¿Has visto alguna vez

una foto de mi hijo, algún retrato suyo?

Desde muy pequeño se lo llevaron a Miami

y apenas lo veo desde entonces.

No contesta a mis llamadas

ni a mis correos...

Ni siquiera se preocupó por mí ni me llamó

cuando estuve a punto de morir en el hospital

por los dos tiros que me pegó el Algecireño.

-Bueno, pero usted tiene otra hija

y está mucho más cerca.

-No sé qué es peor, Jairo,

si tener un hijo que vive en Miami y no quiere saber nada de mí

y ni siquiera se preocupa

cuando estoy a punto de morir en un hospital o,

o tener una hija

que no quiere invitarme al día de su boda

y que, cada vez que me ve por la calle,

lo único que me dice son las ganas que tiene de meterme en la cárcel.

Ya ves.

Tu padre y yo somos muy distintos, pero,

en el fondo, tenemos algo en común,

los dos estamos solos.

-No, don Fernando, usted me tiene a mí.

-Lo sé, Jairo, lo sé.

Eres lo más parecido a un hijo que tengo en la vida.

-Además, no se puede comparar con mi padre.

Usted,

por mucho que haya estado preso, igual que él,

usted no es una mala persona.

Mi padre sí lo es.

-Gracias, hijo, gracias.

-Gracias a usted.

Muchas gracias por la conversación,

pero creo que debo irme a casa con mi madre.

-Sí, yo creo que será lo mejor.

Cuídate mucho. Lo que necesites, llámame.

-Gracias.

-Tómate esto antes de que se enfríe, te sentará bien.

-A mí lo único que me sentaría bien es que soltaran a Quico.

-Bueno.

(Puerta)

-Mamá, ¿y Quico? ¿Está bien?

Eh... Sí, está bien,

pero tiene que pasar la noche en comisaría.

¿Cómo?

No entiendo que tenga que estar en el calabozo

como si hubiera asesinado a alguien. Tranquilízate.

Vamos a hablarlo con calma. ¿Te preparo algo, cariño?

Sí, por favor.

(SUSPIRA)

Verás, Olga.

(CARRASPEA)

Quico ha confesado delitos muy graves

y el procedimiento indica claramente que hay que detenerlo

y ponerlo a disposición del juez.

Lo habéis condenado a muerte.

En cuanto Nadia se entere de que ha confesado,

va a ir a por él y le va a matar.

Está rodeado de agentes, no le va a pasar nada.

¿Y si le pone una bomba?

Ya puso una en una fábrica de pinturas

y mató a una persona.

Cariño, no es lo mismo

poner un artefacto casero en una fábrica de pinturas

que en una comisaría.

Nosotros tenemos nuestras medidas de seguridad.

Además, Nadia tampoco tiene por qué saber nada.

En cuanto intente contactar con Quico y vea que no puede...

Le hemos permitido activar su teléfono a intervalos

para que nadie note su ausencia.

Le habéis arruinado la vida.

Hija, yo,

yo sé que estás sufriendo y haría lo que fuera por evitarlo,

te lo prometo, pero,

pero yo no le he arruinado la vida a nadie.

Nadie le obligó a juntarse con terroristas.

Pero él no es como ellos.

¿No? Pues a ver si lo demuestra.

¿A qué te refieres?

No debería decirte esto,

pero ya que estás tan implicada, creo que debes saberlo.

Planeta libre está planeando un nuevo atentado

y si él nos ayuda a evitarlo y a detener a Nadia...

Ayudaros, ¿cómo?

Le vais a usar como cebo.

Se lo hemos propuesto y, si es listo, aceptará,

la alternativa es una pena de 15 años.

¡Prefiero verle en la cárcel a verle muerto!

¡No le va a pasar nada, Olga!

Yo misma prepararé la operación.

Voy a estar ahí.

Va a estar protegido en todo momento.

¿Protegido?

Protegido, ¿cómo?

¿Como Jorge, el policía que estaba a tu cargo?

¿Como Laura Escalada? ¿Como Osorio? -¡Olga!

¡Ya está bien! ¡Venga, vale!

-Mira, si le pasa algo a Quico,

no te lo voy a perdonar en la vida.

(Portazo)

-Vaya por Dios.

Anda, no se lo tengas en cuenta.

Tiene los nervios destrozados. Venga.

Tú te diste cuenta desde el primer momento.

En el minuto uno ya dijiste que ese chico tenía algo raro.

¿Yo? Qué me iba a dar cuenta de nada, hombre.

Soy el típico padrazo

que mira mal a los novios de nuestra hija, nada más.

Al poco tiempo pensaba que era el yerno perfecto.

Me engañó, Claudia, como a todos.

¿Sabes?

Mientras le interrogaba, le estaba observando

y me daba cuenta

de que tiene un déficit emocional inmenso.

Todo eso que pensamos la primera vez que le vimos,

que era huérfano,

que había pasado de un centro de acogida a otro.

El perfil favorito de los captadores, ¿no?

Claro.

Sí.

Le dieron un objetivo aparentemente justo.

Le hicieron sentirse útil, valorado, querido...

Se lo creyó,

se creyó un héroe.

Y ahora

parece que está arrepentido de verdad

y que quiere enmendar su error, no sé.

Igual me engaña, pero

ha insistido en firmar una declaración jurada

exculpando completamente a Olga de todo.

Ese gesto le honra.

(SUSPIRA)

Tengo que acabar con Planeta libre como sea, pero,

pero tengo que evitar que le pase algo a él, porque

¿Y si Quico resulta

que ha sido más víctima que terrorista?

Va a salir todo bien.

Venga.

(RESOPLA)

Está bien esta habitación, ¿eh, Nacha?

Mucho mejor que la UCI.

Nacha, ¿no te sabes

mantener lejos de una pelea, hija?

He visto la cara a esos payasos.

Sí, los has dejado finos, vamos.

Si los coges uno a uno, no tienen ni para el aperitivo.

Nacha, mira que dejarte hacer esto por defender a un chaval

que te estaba invitando a un deporte acuático.

¿Por una vez no podías dejar de ser tan buena policía?

¿Eh?

-Se me habrá pegado de ti.

-Eh, compañera.

Estás despierta.

(SE QUEJA)

-Oye, ¿y qué ha pasado

con las detenciones con los Florida?

-El operativo sigue abierto.

Hemos detenido a tres de ellos, pero se nos ha escapado Beto.

(SUSPIRA)

(SE QUEJA)

-Tengo la boca seca.

¿Y Lucho?

-Lucho fue el primero en avisarnos,

pero el muy mamón se ha largado de Madrid

porque no quiere colaborar con nosotros.

Pero bueno, al menos ha identificado a tres de los atacantes.

-¿Qué te han dicho que tengo?

Los médicos, digo.

-Bueno, me han dicho que,

que tienes muchas contusiones,

que te tienen que hacer muchas pruebas

y que tienes que estar un tiempo en observación.

(ASIENTE)

-¿Puedes encender la luz, por favor?

-Sí, qué pasa? ¿No ves bien así?

Espera un segundo.

(RESPIRA FUERTE)

-¿Qué pasa?

¿Se te ha pasado el efecto de los analgésicos?

¿Llamo a la enfermera?

¿Eh, Nacha?

-Quiero ver a un médico.

Quiero ver a un médico, yo no estoy bien.

-Pero es normal, Nacha, te acaban de dar una paliza.

Tienes que tener un poco de paciencia.

¿Qué?

¿Tienes frío? ¿Te duele? -Es que no veo nada.

-¿Qué dices?

-No veo nada, Elías, está todo oscuro.

Está todo negro.

-¿Qué? -¿Qué me está pasando, Elías?

Dame la mano. -Nacha.

-Dame la mano.

Dame la mano, Elías, ¡no puedo ver!

(SOLLOZA)

¿Has pensado lo que te dije? Porque cada minuto que pasa

es un minuto de margen

para que tus amigos cometan más atentados.

No son mis amigos.

Lo que sea.

¿Vas a colaborar o no?

Es que las cosas quizá no tienen que ser tan tajantes.

No, es que son así de tajantes, Jairo.

¿Vale? ¿Eh? Tu madre la agredida y tu padre el agresor.

Es que no hay más vuelta de hoja.

Piensa bien lo que te he dicho, piénsatelo bien.

Vamos a ser familia y la familia tiene que ayudarse.

No lo olvides

y que tengas buen día.

Dime la verdad, Claudia,

¿te la jugarías así si no fuera quién es?

Insinuar que yo puedo dar trato de favor a ese desgraciado...

Mira,

que no le haya estrangulado con mis propias manos

es prueba suficiente de mi imparcialidad en este asunto.

¿Te gusta el té? -Sí.

Esto sí que es un té en condiciones.

-No como los del súper, ¿verdad?

Esos que te venden en bolsitas, que no saben a nada.

-No saben a nada.

-¿Vas a venir tú ahora a darme consejos, niñato?

Lo que tendrías que hacer es trabajar un poco,

que no has movido un dedo

para trincar al tipo que atacó a Nacha.

¿Pero tú qué dices? ¿Qué estás insinuando? A ver, listo.

No estoy insinuando, te lo digo a la cara,

que si no es tu novia

la que está en el hospital jugándosela,

tú no mueves el culo.

Elías,

no tengo que preocuparme

porque hagas ninguna tontería, ¿verdad?

No.

-¿Se puede? Sí, pasa.

Se te ha caído.

Ya está, no pasa nada.

Era solo para comunicarte oficialmente

que has sido aceptada en los cursos de responsable de UFAM

que van a dar en Sevilla, así que vas a estar 15 días fuera.

Es que no puedo olvidar lo que ha pasado entre nosotros.

-¿Tú no querías separar la vida personal de la profesional?

No es justo lo que le pediste, Lola.

-Me he pasado, ¿no?

-Un poquito, sí.

-Eh, Pipas, soy yo.

¿Qué hay de lo mío?

¿Cómo que de qué?

Alberto Ruiz Martínez, alias Beto.

Sí, el de los Florida, el de la discoteca Star.

Pues lo que te pregunté anoche.

Oye, necesito esa información cuanto antes, ¿vale?

En cuanto sepas algo, me llamas. Venga, dale.

(GRITA) -¡Eh! Grumete.

-¿Pedro?

-¿En serio no me vas a llamar papá?

-Eh, eh, que corra el aire.

-Tranquilo.

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Servir y proteger - Capítulo 171

05 ene 2018

Nacha ha salido malherida tras el enfrentamiento con el grupo de matones de discoteca. Quico confiesa todos los detalles de su implicación en Planeta Libre. Miralles le ofrecerá un trato. Jairo conseguirá interceptar una llamada de su padre dirigida a Felisa.

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