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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 169 - ver ahora
Transcripción completa

-No sabéis lo que me alegra veros así,

Le quería con locura.

Claro, no tenía ni idea del calvario que le daba a mi madre.

Era un maltratador.

Un día casi la mata de una paliza.

Anda que no has tardado en presentarme a tu novia.

Poco más y la conozco en el altar. ¿Qué altar?

Lo más seguro es que nos casemos por el juzgado.

Eso no lo habíamos hablado.

Por cierto, espero que pase por comisaría

un chaval que atendí ayer en Urgencias.

¿Por qué dices eso?

¿Qué le había pasado?

Dice que le pegaron unos porteros de una discoteca.

Vino con el brazo roto,

pero empezó contándome que se había caído y no coló.

En Jefatura nos han alertado

que ha habido movimientos sospechosos

en locales nocturnos, puede que sea un incidente aislado,

pero quiero que Nacha y tú os acerquéis por la discoteca Star,

a ver qué pasa. ¿Tienes la identidad de la víctima?

Antonio me ha dado esto. Es lo único que tengo.

No quiero nada tuyo,

no quiero tener ninguna relación contigo

ni deberte ningún favor.

-Dile que no sea tonto,

estoy dispuesto a inyectarle liquidez,

el dinero que sea necesario para salir adelante

y volveré a traer de vuelta al bufete a los empresarios más importantes.

Ni lo sueñes.

Necesitamos una inyección de capital para seguir funcionando.

Y la vais a tener.

¿Qué estás diciendo, hija? Que tengo ahorros

y he estado hablando con el director del banco

y va a darme un crédito. ¡No te vas a endeudar por mi culpa!

Yo decido dónde invertir mi dinero.

Confío mucho en este bufete

y, además, Montse va a colaborar con sus ahorros.

He estado echando cuentas. Con eso podemos tirar

hasta que el bufete empiece a funcionar

y podamos recuperar la confianza de los clientes.

-Si ves a este del brazo roto...

Casi se lo hace encima cuando nos vio aparecer.

¿Podría identificar a los agresores?

¿Y sabe si hay trapicheo de droga ahí?

Dice que no conoce a los porteros,

pero creo que iba allí a pillar, no a bailar.

-Que no, que yo no voy a dejar la Star

para volver a currar en tu antro.

No, soy el jefe de sala del garito de moda.

Amenazaron a los porteros que tenemos contratados.

El caso es que mi jefe tuvo que ceder para evitar males mayores.

Esta gente viene, hace su curro, les pagamos

y ahí se acaba nuestra relación.

Se hacen llamar El clan de los Florida.

-Necesito tu ayuda para colocar explosivos

en la fábrica de pintura del polígono.

-No voy a participar, podría haber víctimas.

-Si queremos que nos tomen en serio,

tenemos que hacer ruido de verdad.

Los de Planeta libre han puesto un artefacto explosivo

en la fábrica de pinturas del polígono.

Esa fábrica era una de las empresas amenazadas por Planeta libre.

Eso es.

¿Sabemos algo nuevo del incendio en la fábrica?

¿Ha sido un accidente?

-Los datos van cayendo con cuentagotas,

pero todo apunta a un atentado.

-¿Cómo un atentado? ¿Un atentado de quién?

-Oye, no me digas

que han sido los radicales ecologistas,

los de Planeta libre.

-Vas a colaborar en todo lo que te pida.

Si no lo haces, le enviaré a la Policía

todas las pruebas que tengo de tu implicación con Planeta libre.

-Anoche, uno de mis vigilantes vio a una mujer bajarse de una moto

y merodear por los alrededores de esta empresa.

¿Le vio la cara? De refilón.

-No me queda otra que denunciarte.

-Pues hazlo, hazlo si quieres, pero aquí estaré esperando.

Olga.

(Música emocionante)

-Buenos días.

Anoche tuviste que llegar muy tarde,

te estuve esperando y creo que me quedé dormido.

Sí, cariño, lo siento.

Con Bremón a medio gas,

es que no me dan las horas en comisaría.

No te estoy regañando, solo me preocupo por ti.

Te eché de menos.

No sabes lo bien que me sienta saber que siempre estás ahí.

Por cierto,

tengo novedades del chico este al que le partieron la mano.

Parece ser que los porteros pertenecen a una mafia.

Qué mal suena eso, ¿no?

Pues sí, El clan de los Florida.

Se quieren hacer con el control de las puertas de las discotecas.

Vaya, ¿tanto dinero da la seguridad de esos locales?

Bueno, es que no es la seguridad lo que les importa.

Lo que quieren es tener el control

del tráfico de drogas que hay dentro,

eso es lo que da dinero.

Bueno, anda, estaré atento

por si veo algún otro caso sospechoso.

Oye, ¿y Olga? ¿No se ha levantado todavía?

Olga, por favor, cógelo.

Llevo toda la noche llamándote.

No he dormido pensando en ti.

Te lo ruego, llámame.

(Puerta)

Olga.

-No pareces muy contento de verme.

Quizás esperabas a otra persona, no sé, ¿quizás a tu novia?

-¿Qué es lo que quieres?

-Anoche la vi salir de tu portal y estaba llorando.

-Eso no es de tu incumbencia.

-Al contrario, claro que me incumbe.

Todo lo que afecta a un miembro de mi organización, me afecta.

-Vaya, antes hablabas de nuestra organización

y ahora parece que Planeta libre es solo tuyo.

-Es de todos los que intentan, verdaderamente, salvar a la Tierra.

Aunque no he venido a teorizar contigo sobre eso.

Dime, ¿qué ha pasado con tu querida Olga?

¿Habéis discutido? -¡Basta ya!

Dime, ¿qué quieres de mí?

-Saber qué ha pasado con Olga.

-Lo que pase o deje de pasar con Olga es cosa mía, ¿te enteras?

-Bueno, pues nada,

hasta que no me digas qué ha pasado, no me voy de tu casa.

-Hemos roto, ¿contenta?

-No, no lo estoy en absoluto.

-Pues entonces, ¿qué quieres?

-Saber todo lo que ha pasado. ¿Por qué habéis roto?

-Olga me pidió que nos fuéramos juntos, yo me negué

y se hartó de no poder hacer planes conmigo.

¿Vale?

-¿Y tú crees que yo me voy a creer eso?

¿Piensas que soy tonta? -Es la verdad.

Olga se ha cansado de no poder hacer planes conmigo

y está harta de llevar una relación así,

así que me ha dejado, fin de la historia.

-Quico, no me mientas

y dime cuál es la verdadera razón por la que habéis roto.

-¿Por qué no quieres creerme, Nadia?

-Porque no es la primera vez que intentas engañarme.

Te lo advierto, no me hagas descubrir la verdad por mí misma,

no te conviene.

Sabes que me lo vas a decir.

No entiendo que digas que está controlado.

¿Cuándo tenía el examen?

Tranquila, si en cinco minutos no aparece,

voy a despertarla.

Bueno, es que me extraña que no se haya levantado

porque desde que está en las clases de Cocina,

no la hemos tenido que despertar.

Me temo que esta vez sea yo el responsable, ¿sabes?

¿Por qué dices eso?

Seguro que se ha quedado toda la noche estudiando

después del rapapolvo que le di ayer.

¿Un rapapolvo? No me habías contado nada.

La pillé discutiendo con Quico en la plaza

por no sé qué plan que querían hacer por la noche.

Total, que le dije que se dejara de planes

y que se viniera a estudiar.

¿Quico y ella discutiendo?

(Puerta)

Cariño, ¿qué te pasa? Pareces una zombi.

-Así me siento, como una zombi.

No podía dormir y me tomé una pastilla

¡y madre mía!

¿Pero qué me estás contando?

Nunca has tenido problemas para dormir, ¿qué ocurre?

Que me quedé estudiando hasta tarde y me desvelé.

-Lo que yo decía.

Ya.

(Móvil)

¿Sí? "Claudia, soy Martín".

Ah, hola, Martín. Sí, dime.

He recibido una llamada muy preocupante.

Era de Planeta libre, una mujer.

¿Crees que es la misma mujer de otras veces?

"Yo juraría que sí.

A ver".

Ha reivindicado el atentado en la fábrica de pinturas.

"Me ha dicho que no pretendían matar a nadie",

que ha sido, lo ha dicho así,

una baja no deseada.

Que lo lamentan, pero que eso no va a detenerles.

¿Te ha contado algo más, te ha dado detalles?

"La llamada se cortó",

pero vamos, a mí me ha parecido que iba bastante en serio.

Así que yo creo que hay que esperar más ataques.

Pues sí, ya veo yo

cómo sienten la muerte de ese pobre vigilante.

Oye, pásate por comisaría y repasamos la llamada, ¿vale?

¿Puedes?

"Sí, por supuesto. No hay problema".

Hasta luego.

Los de Planeta libre han llamado

para reivindicar el atentado de la fábrica de pinturas.

Que sienten mucho la muerte del vigilante,

pero que van a seguir atentando.

¡Pero qué hipócritas!

¿No quieren matar a nadie y continúan atentando?

¿Qué pretenden?

Pues sí, no sé, ya llevan una muerte,

dos si contamos el activista fallecido.

Ese hombre iba mucho a La Parra.

Se llamaba Gerardo.

Me voy a la ducha.

Pero cariño, si no te has tomado el café.

Ya, es que está muy caliente.

-Vaya.

Esto no está caliente en absoluto.

Entonces, descubrió los panfletos,

me preguntó que por qué los tenía y no tuve más remedio que confesar.

-¿Que no tuviste más remedio?

¿Me estás hablando en serio?

-Sí, pero puedes estarte tranquila, que no te he delatado.

No sabe ni que existes.

No dirá nada, confío en ella.

-¡No digas tonterías! ¿Qué más sabe?

-¿Quieres que llame a comisaría? ¡Habla!

-Le di a entender

que la primera acción fue cosa de un hombre,

no le di más datos salvo el nombre de Eric, nada más.

-¿Por qué le hablaste de Eric?

Tenemos un marrón encima.

-Tú, no. Yo.

-Tienes que cambiarte de piso, desaparecer del mapa.

No puedes seguir aquí.

¿Me estás entendiendo lo que te digo? ¡Tienes que marcharte!

Pasar a la clandestinidad para seguir trabajando para nosotros.

-Yo de aquí no me muevo.

Mañana haré vida normal.

Abriré el gimnasio, como todos los días,

pero no pienso esconder mi cabeza debajo de una manta.

-Eres más idiota de lo que pensaba.

No tardarán en venir a por ti.

-Razón de más para que te vayas.

Tranquila, no les diré nada de ti.

-Estás completamente loco.

No sabes lo que haces.

Ven conmigo, aún estás a tiempo.

(Puerta)

Oye, mamá, ¿y cómo está Marisa, la vecina?

¿Sigue igual de cotilla?

-Qué va, qué más quisiera, la pobre.

Ya no dice ni mú.

-¿Y eso por qué?

-Por los hijos, Jairo, que no dan más que disgustos.

Al pequeño le han trincado dos veces por tráfico de drogas

y el mayor lleva ya en paro más de un año. Pobrecita.

-Joder, pues no tenía ni idea.

-A ver, no todas tienen la suerte que tengo yo.

-Ya.

(Puerta)

Mira, aquí está este. ¿Qué pasa?

Chaval, un poco más y tenemos que abortar el desayuno.

He pillado un atascazo en la avenida...

¿Para qué vienes por ahí? Quería pasar por la pastelería

a comprar las mejores trenzas de crema

de todo Madrid a mamá.

-No seas gruñón, Jairo,

que tampoco llevamos tanto esperando.

Qué bien huele.

Además, ya sabes que no me gusta que discutáis.

(AMBOS) ¡Si no discutimos!

Estaba deseando estar en casa con Jairo.

Desde que me fui de aquí,

la primera vez que me llama para que venga.

¿Qué estás diciendo? Vamos, que vives como un rey.

Cualquier día meto la llave y ha cambiado la cerradura.

No des ideas, que lo hago.

-No sabéis lo que me alegra veros así,

llevándoos tan bien y con un buen trabajo.

¡Es que estoy más orgullosa de vosotros!

-Eh, el mérito es mío, no sabes lo que cuesta aguantar a tu hijo.

¿Qué dices? El mérito es de mamá,

que nos sacó adelante cuando papá cayó preso.

-Bueno, ahí no fue fácil para ninguno.

Estábamos señalados por todos en el polígono.

Pero ahora, fijaos qué bien, los dos con un buen trabajo

y mi Rober a punto de casarse.

-Rober a punto de casarse con su jefa,

que está montada en el dólar, qué braguetazo.

Cállate, cada vez que hablas, sube el pan.

-Me cayó muy bien tu novia, ¿eh?

Es muy guapa y muy educada

y además que se le ve que te quiere con locura.

-Se ve que le quiere con locura, sí, señor,

porque si no estuviera loca no se casaba con él.

-¿Pero qué...?

Mira que te gusta meterte con tu hermano.

-Te estoy dando la razón.

Lo digo en base a los hechos que observo.

Alicia se come el pollo al ajillo.

Eso solo lo hacemos los que le queremos.

Te daba así...

¿Qué pasa? También te quiero, ¿o no me lo como?

-Tú lo que tienes que hacer es presentarme ya una novia.

Eso para mí sería la felicidad absoluta.

-¡Bueno! Por hablar.

¿Qué pasa?

-¿Qué pasa? Nada, que tuve una, pero no cuajó.

-¿Y quién era? ¿La conozco?

-No, no era del polígono.

-Ah. ¿Y por qué no me habías dicho nada?

-No te había dicho nada

porque ya soy mayorcito para irte contando mis ligues.

-Bueno, hijo, qué carácter, hombre. Yo era por saber.

-Pero si no hay nada que saber. Fue un rollo muy corto.

No funcionó.

La chica se fue a Barcelona y ya está,

ahora estoy centrado en el trabajo

y superfeliz de que estés con nosotros, mamá,

que eres mi novia favorita. -¡Sí!

Pero tranquilo, que llegarán otras. Sí, otras llegarán,

pero no sé si serán hijas de un abogado prestigioso.

¿Quién sabe, no?

No veas lo nerviosa que estoy por conocer al hombre este.

-Normal.

¿Por qué dices eso, mamá?

Pues hijo, un señor tan importante,

con tanto dinero, tan estudiado,

y yo...

Marcelino es un hombre muy simpático.

Además, está deseando conocerte.

Simpatiquísimo.

Yo cada vez que me lo cruzaba, mamá,

parecía que se había tragado un cucharón.

Cállate, no sabes de qué hablas.

Ponme más nerviosa de lo que estoy.

Mamá, tranquila y confía en mí, va a salir todo bien.

Venga, a desayunar, a comer las trenzas.

Que cada capítulo de la película corresponda a una estación del año

es una clara alegoría de las diferentes etapas

en la vida de una persona.

Es como si fuera una metáfora del aprendizaje de la vida.

-Sí, es precioso eso que dices, sí.

-No lo digo yo, lo dice la película.

-Ya, pero tú lo interpretas todo muy bien

porque yo me había quedado solo con los dos monjes perdidos

en el fin del mundo, que no hablan nada

y tú captas el mensaje, yo no me había dado cuenta.

-Supongo que habrá

que estar familiarizado con la filosofía oriental.

-Pues sí, va a ser eso, sí.

-Además, los diálogos se reducen tanto

para que sean las imágenes las que te cuenten la historia.

-Bueno, unas imágenes espectaculares, qué paisajes.

-¡Qué paisajes! ¿Y la imagen de las piedras?

-Claro, las piedras. -Las piedras.

O sea, las piedras son como esas cargas

que nos imponemos en el alma

por nuestras decisiones, por nuestros actos.

O sea, es...

Y las puertas del templo, ¿te diste cuenta?

-¿De qué?

-De que no delimitan nada y lo delimitan todo.

-Ah, claro, nada y todo a la vez. -Claro.

Cruzar esas puertas se convierte en una cuestión de voluntad,

al menos yo lo veo así.

El director no te dice lo que tienes que pensar,

eres tú el que interpreta la película.

-Claro. -Es una de esas películas

que hay que ver en más de una ocasión.

-¿En serio? ¿Que la quieres ver otra vez?

-Vaya tabarra te estoy dando, ¿verdad?

-No, no, no, no.

No, qué va, si me encanta lo que me dices,

si ya te conté que a mí me gusta mucho el cine,

pero estoy acostumbrada a otro tipo de películas,

así, más de evasión.

-De evasión, ¿para salir corriendo del cine?

-Sí.

No, me refiero al cine comercial.

(ASIENTE)

-A mí me gustan ese tipo de películas también,

una película puede ser buena y un éxito en taquilla.

-Sí, y a mí me gustan, por ejemplo, las comedias románticas

protagonizadas por Hugh Grant, soy fan de ese hombre.

No sé, "El diario de Bridget Jones", "Notting Hill",

"Love actually"...

En esa, cuando el actor baja las escaleras bailando

es que me parto.

-No me acuerdo de ese momento, así que tendré que volver a verla...

-¡Karim! Que te estaba buscando.

Que te necesito para un caso, déjate ya de cháchara.

Venga, dale.

(GRITA DIVERTIDA)

-Me tienes que contar todo de tu cita con Karim.

¿Qué? ¿Qué tal fue la filmoteca? (SUSPIRA)

-Bien, bien.

-¿Te gustó "Primavera, verano, otoño y primavera"?

-¿Pero cómo te acuerdas del nombre de ese ladrillo chino?

-Bueno, era coreana y veo que no te gustó demasiado,

pero bueno, que no es lo importante.

¿Qué tal con Karim? -Bien, bien, bien.

La verdad es que el chico fue muy educado,

muy atento...

Estuvimos viendo la película

y luego nos fuimos a cenar al restaurante mejicano.

-¿Y por qué me lo dices con esa cara de pena?

-Porque no entendí absolutamente nada, Lola, nada.

Con esos dos monjes ahí, perdidos en el fin del mundo,

sin hablar y tan lenta...

-Bueno, hija, no pasa nada, tampoco.

-Pues eso, exactamente, que no pasa absolutamente nada

y Karim quiere verla otra vez.

-Bueno, pues tenéis gustos cinematográficos distintos

y ya está.

-Si es que él es un superintelectual,

que ve metáforas e imágenes donde yo solo veo piedras

y ya me lo veo venir, mañana querrá ver

una peli de un iraní o de un macedonio, vete tú a saber.

-Bueno, que tampoco es tan grave.

Lo importante es que habéis conectado, ¿no?

Y que os lleváis muy bien juntos.

-Bueno, ¿aunque tengamos gustos diferentes?

-Claro.

Ya sabes el dicho: "Los polos opuestos se atraen".

-Hace un par de días,

le metieron a un chaval una paliza en la puerta de la discoteca Star.

Hemos dado una vuelta por ahí

y hemos conseguido hablar con los empleados.

Al parecer, los porteros pertenecen a una mafia de matones

que controlan la seguridad de varios locales nocturnos.

-Hace tiempo recuerdo haber leído sobre mafias

que operaban en discotecas,

pero pensaba que estaban desarticuladas.

-Recuerdas bien, sí.

-Yo acababa de entrar en el Cuerpo y no vivía en la península.

-Hará de esto siete u ocho años, sí.

Sí, la Policía Nacional montó una macrooperación

con la ayuda de la policía colombiana, holandesa, americana.

Montamos la de Dios es Cristo,

pero logramos trincar a cuatro cabecillas de la banda.

-Sí, lo recuerdo. Además, fue sonado.

-Sí, bueno, descabezamos a cuatro bandas gordas, ¿eh?

Los búlgaros, los iraníes, los boxeadores...

-Y los Miami.

-Oye, pues sí que estás puesto en el tema, sí.

-Para un policía que acaba de empezar

aquella operación era mejor que una película de gánster.

-Los gánster los teníamos enfrente de casa.

Y nosotros sin darnos cuenta.

Les incautamos 23 millones en efectivo,

75 millones en bienes

y 300 kilos de coca, ahí es nada.

-Y creéis que han vuelto a la carga.

-Bueno, según el modus operandi,

eso parece, sí.

y si son tan violentos como los otros,

ya nos podemos agarrar los machos porque no se andan con tonterías

y tiran de pipa enseguida.

-¿Y piensas que tienen que ver los de ahora y los de entonces?

-Pues puede que sí.

De momento, se han hecho llamar Los Florida.

Puede que sea un homenaje a aquellos que crearon el negocio en los 90.

-¿Y cómo se infiltran en las discotecas?

-¿Tú cómo entrarías en una?

-Pues por la puerta.

-Pues ellos lo mismo.

Una vez controlan la puerta, controlan todo el local.

-Y, a través, de ella, todo lo que pasa.

-Sobre todo la droga, el negocio que más les interesa.

-¿Y qué hacen con los dueños de las discotecas?

-Los convierten en títeres a base de amenazas y extorsiones.

Una vez colocan a los porteros,

empiezan a cobrar comisiones de todo lo que se mueve.

-¿Y de cuánto estamos hablando?

-Yo que sé, hace unos años era como un 20 %,

yo no sé si habrá cambiado.

Pero vamos, eso es el chocolate del oro,

en cuanto colocan a los porteros

se convierten en los reyes del trapicheo,

ya no se conforman con la comisión.

-Supongo que espantarán a los camellos locales.

-Sí, colocan a los suyos y les piden unos mínimos

y, si no cumplen con las expectativas,

les meten una paliza o se la meten a la competencia.

-Una mafia en toda regla.

-Tú lo has dicho, sí.

Amenazas, extorsiones, secuestros...

A veces actúan hasta como sicarios para cobrarse alguna deuda,

generalmente del entorno de la droga, claro.

-Unas hermanitas de la caridad.

-Sí, las más piadosas del convento, sí.

-¿Y qué necesitas de mí?

-Pues mira, necesito que rastrees en la web

todo lo que puedas sobre esta banda, Los Florida:

foto, vídeos, conversaciones en foros...

Lo que puedas, necesitamos un hilo del que tirar.

-Pues dalo por hecho. ¿Para cuándo lo necesitas?

-Pues para ayer.

-Eso por preguntar.

-Venga. -Luego te lo llevo.

-¡Hombre, Marcelino!

¡Qué sorpresa!

¿A qué se debe el honor de tu visita?

Pero pasa, anda, pasa y hablamos mejor dentro de mi despacho.

Marisa, que no me pasen ninguna llamada.

Siéntate, si quieres.

-Conmigo no hace falta que interpretes el papel

de amable empresario.

-Bueno, relájate, abogado, por favor.

Lo que vengas a decir,

también podrías decirlo con un poquito más de educación,

¿no te parece?

Por cierto, ¿quieres tomarte algo?

-No te molestes, lo que voy a decirte no me va a llevar mucho tiempo.

-Bien, soy todo oídos. -Bien.

Voy a ser totalmente claro

para que no haya ningún malentendido

y zanjemos este asunto de una vez para siempre.

-Al grano, por favor.

-No quiero tu dinero,

así que no vayas anunciándote por ahí como el salvador del bufete

porque no vas a volver a ser cliente mío.

-Me lo temía.

Aunque también te reconozco que, por un momento,

pensé que venías a darme las gracias por haberte ofrecido mi ayuda.

-Mira, que te quede claro

que si me he molestado en venir hasta aquí

es para evitar que vuelvas a pisar mi despacho.

-Ya.

¿Algo más?

Porque eso ya me lo dijiste la última vez que nos vimos.

-Claro que hay más.

Quiero que sepas

que Alicia apoya totalmente mi decisión.

De nada va a servir tu dinero

para conseguir algo que Alicia nunca te va a dar.

-Bueno, eso creo

que debería decírmelo ella misma en persona, ¿no te parece?

-Así le ahorro a ella el mal trago de venir a decírtelo.

Nunca conseguirás su cariño,

al contrario, cada día que pasa

te odia más.

Te has querido aprovechar

de una situación muy delicada para nosotros

y te ha salido mal la jugada.

Eres un miserable

y un cobarde.

-¿Algo más?

-Sí.

Si crees que puedes jugar a tu antojo con la voluntad de la gente,

comprándola con dinero, te equivocas.

Algunos tenemos principios.

-Marcelino, Marcelino.

Un discurso muy bonito,

digno de ser pronunciado por un político, de verdad.

Supongo que te habrás pasado un buen rato

ensayándolo frente al espejo.

-No me hace falta ensayar nada.

Es algo que debí decirte hace mucho tiempo.

-Pues ahora me vas a escuchar tú a mí.

Verás, Marcelino.

Eh...

Si te he ofrecido ayuda, ha sido desinteresadamente,

sin esperar nada a cambio,

sin esperar que me devolvieses ese dinero,

era a fondo perdido.

Tampoco esperaba recibir tu agradecimiento

porque sabía que no lo iba a tener.

-Ya.

Será porque conozco tus favores, siempre te los acabas cobrando.

-Sí.

Tú me conoces bien, ¿no?

Pero yo a ti también.

Te conozco muy bien, Marcelino.

Eres un pusilánime.

¿Cómo te atreves a decir que yo soy un cobarde?

Si no llega a ser por mí, Alicia ni se hubiese enterado

de que estabas a punto de caer en la bancarrota,

a punto de quedar en la ruina.

¿Quién es aquí el cobarde?

-Solo lo hacía para protegerla.

Miraba por ella.

Pero claro, ¿tú qué vas a saber de cuidar a la gente?

Todo lo que tocas, lo destruyes.

-Mucho cuidado con tus palabras, Marcelino.

Eres tú el que está viniendo a verme a mi casa.

-No te preocupes, ya me marcho.

-Sí, será lo mejor.

-Ah, bueno, y quiero que sepas

que nadie va a acabar con Ocaña Abogados.

Logrará ocupar el lugar que le corresponde

y lo hará sin tu dinero.

-Y yo me alegraré de que eso sea así

porque parece que ya casi lo has conseguido, ¿verdad?

Como ya te dije la otra vez,

si en algo me interesa tu bienestar

solo es por el bien de Alicia.

Ya ves, yo también velo por el futuro de mi hija.

-Bueno, Consuelo,

estas son las actividades de hoy, ¿vale? Venga.

Eh, buenos días, Claudia.

¿Qué tal, Quico? ¿Todo bien?

Sí, claro. ¿Querías algo?

Pues no, nada especialmente.

Pasaba por aquí y me ha parecido buena idea charlar contigo.

¿Pero de verdad que estás bien? No sé, no tienes buena cara.

No, bueno, estoy un poco cansado.

Esta semana hemos tenido mucho jaleo en el gimnasio.

Hay que descansar.

A ver si te va a pasar lo mismo que a Olga,

que no ha pegado ojo en toda la noche.

No lo sabía.

Voy a ser muy directa:

¿Olga y tú habéis cortado?

¿Eso es lo que te ha dicho Olga? No, ella no me ha dicho nada.

Soy yo quien ha sacado sus propias conclusiones.

Es que, últimamente, casi no os veis,

Antonio me ha dicho

que habéis discutido en mitad de la calle,

y no ha dormido nada.

Pues no, no hemos roto.

Bueno, pues algo pasa, hay cosas que no me encajan

porque Olga está muy rara. ¿Qué ocurre?

Bueno, debe ser que estamos pasando por una pequeña crisis,

pero nada que no se pueda solucionar. Eso espero.

Sabes que hoy empezaba los exámenes en la Escuela de Cocina.

No me gustaría que se distrajera en estos momentos.

Yo la apoyo totalmente y no haría nada que la perjudicase.

Para mí Olga es lo más importante del mundo.

Celebro oír eso.

Perdona.

¿Te puedo ayudar en algo?

-Solo quería información sobre precios, horarios...

-Sí, claro. Ahora mismo te atiendo.

Pero toma este folleto y te lo vas mirando.

-Gracias.

Bueno, me voy,

no quiero interrumpirte más en el trabajo.

Gracias por la charla, me he quedado más tranquila, ¿eh?

Yo también me alegro de haber hablado contigo.

-No entiendo nada.

¿Has dejado a esa niñata o no?

¿A qué demonios juegas?

-Olga no va a contar nada.

Si le he seguido la corriente es para no levantar sospechas.

¿Qué haces aquí?

-Se me olvidó comentarte que ya le he comunicado a la prensa

que somos nosotros los responsables del ataque a la fábrica de pinturas.

También les he dicho que seguimos adelante

con el plan de actuar contra las empresas del listado.

-¿Seguimos?

-Cuento contigo, por supuesto.

-Te lo pido, déjame en paz, ¿quieres?

-Lo siento, te necesito.

Aunque no me gusta que tu novia nos pueda delatar a su mamá.

-Olga no va a hacer nada, estate tranquila, Nadia.

-No lo estoy.

No ha dicho nada ahora, pero no me gusta dejar cabos sueltos.

-¿Qué piensas hacer?

-Ocuparme personalmente de que no hable.

-Nadia, te lo ruego, no le hagas daño.

-¿Te ocupas tú de ella o lo hago yo?

-Me encargo yo.

-Bien.

-Aquí tienes tu coñac, Blas. ¿Todo bien?

-Muy bien.

(EXCLAMA) -Qué cara, a ti te ha pasado algo.

-Me han suspendido en la Escuela de Cocina.

-¿Pero qué me dices?

Si tú cocinas divinamente, eres la mejor cocinera que conozco.

-Pues ya ves, me han cateado

y lo peor es que tienen razón.

Lo he hecho fatal.

-¿Pero qué te ha pasado?

-Que no he dado pie con bola.

Ni he sido capaz de terminar el plato que estaba preparando.

-¿Y qué has hecho?

-¿Qué voy a hacer?

Entregarlo a medias.

Qué vergüenza, lo he pasado fatal.

-Bueno, bueno, me lo creo porque me lo estás contando tú,

me lo cuenta otro y lo mando a tomar viento.

Si tú en la cocina eres una máquina, no fallas una.

-Pues hoy, todas. No estaba a lo que tenía que estar.

-Bueno, mujer, no te preocupes, un mal día lo tiene cualquiera.

-Ya, pero es que empezar así los exámenes...

No había forma de concentrarme, lo he hecho todo al revés.

-Bueno, cariño, ¿y dónde tenías la cabeza?

-¿Quieres saber dónde tenía la cabeza?

En el atentado a la fábrica de plásticos

y el pobre Gerardo.

-¡Ay, calla, calla, calla!

Que oigo su nombre y se me ponen los pelos de punta.

¿Pero tú conocías a Gerardo?

-Sí, del tiempo que estuve trabajando aquí

cuando estabas fuera.

-Pobrecico.

Parece que lo estoy viendo ahí, con su cafecico

antes de irse a trabajar.

-A mí siempre me pedía una café asiático cartagenero.

Y yo decía: "Este hombre me está tomando el pelo".

-Un asiático.

Fíjate que a eso siempre se le había llamado café ruso,

pero bueno, como en tiempos de Franco todo lo ruso estorbaba,

lo volvieron a bautizar como asiático.

Ay, pobre hombre, qué manera de morir tan...

-Hola, María. -Hola, Espe, cariño.

¿Qué te pongo?

-Pues un cortadito, pero me lo llevo puesto,

que tengo un lío...

¿Sí? Bueno, se te ve contenta, ¿no?

-Pues hombre, no estoy precisamente contenta, contenta,

pero sí satisfecha del trabajo bien hecho.

¿Por qué? ¿Se me nota?

-A ti siempre se te nota todo, corazón.

-Es que, no sé, hoy es uno de esos días

en los que me siento orgullosa de ser policía.

-Pues si son buenas noticias, cuéntalas, mujer,

que aquí nos hacen falta.

(SUSPIRA) -Esta mañana

hemos recibido el aviso

de unos posibles malos tratos a un menor.

Hemos acudido a la vivienda y menos mal

porque la cosa hubiera podido ir a más.

El chaval presentaba signos

de haber sido golpeado estos últimos días.

-¿Y qué habéis hecho con el crío?

-Lo hemos llevado al hospital para que comprueben

que los golpes son debidos a los malos tratos

y luego hemos pasado el caso a la comunidad

para que se encarguen de la tutela del chaval.

-Vamos, que ese crío hoy ha vuelto a nacer.

-Sí, pero el mérito no ha sido solo nuestro,

también del vecino que ha dado el aviso.

-Menos mal que el hombre estaba al quite.

-Es que no te imaginas lo importante

que es la colaboración ciudadana, María.

Si toda la gente alertara de lo que sabe

o de lo que ve, el mundo sería mucho mejor.

-Ya.

-La colaboración ciudadana salva vidas.

-Bueno, cariño,

pues enhorabuena y que tengas buen servicio.

-Hasta luego, María.

-Cariño, aquí te dejo un zumico.

-Compañero, dime que tienes algo.

-He estado haciendo un rastreo en la "deep web"

de foros y páginas relacionadas con la palabra "Florida".

Como podréis imaginar, me he encontrado de todo,

desde noticias del huracán hasta ofertas de Disney World.

-No va mal.

-El caso es que he conseguido dar con foros de acceso restringido,

uno en especial.

Después de un buen rato,

he conseguido descodificar la contraseña

y entrar en él. -¿Y dentro qué había?

-Unas fotos muy interesantes cuyos metadatos indican

que se han subido desde la red de...

-La discoteca Star. -Bingo.

-Chaval, eso es un pleno al 15.

-Sí. Aquí tenéis las fotos, chicos.

Mirad.

-Qué miserables son, ¿eh?

Suben las fotos de las personas agredidas

como si fueran un trofeo de caza.

-Oye, espera un momento. Dale un poco más para arriba.

Oye, ese tatuaje del brazo, ¿me lo puedes ampliar?

-Sí, claro.

Mira.

-Es un dragón.

-Oye, ¿se puede saber la hora y el día

en que se colgaron estas fotos en la red?

-Por supuesto. Mira. Ahí va.

La primera fue de hace 12 días a las 04:36 de la madrugada

y la segunda es de hace 7 días a las 03:17 de la madrugada.

-A estos payasos les va la marcha, ¿eh?

-Sí.

Oye, Karim, por favor,

¿podrías mirar si hay denuncias de la madrugada

o del día siguiente después de las agresiones?

-Ya lo hice y, lamentablemente, no.

No ha habido ningún parte de agresiones en esas fechas.

-Está claro que estos salieron con tanto miedo

que ni se acercaron al hospital a denunciar

ni a revisarse.

-Pero es curioso,

hay varios comentarios felicitando a estos bestias

y hay alguno

que me llama especialmente la atención.

Por ejemplo este.

(LEE) -"El Star es nuestro, que nadie me lleve la contraria,

que os quede claro".

-Y el usuario firma como Beto_42.

-Debe ser el alias de Alberto. -Sí.

Oye, por la forma en que se dirigen al tipo este,

se ve que ocupa un escalafón muy alto.

¿Podría ser el cabecilla?

-Podría ser, estoy haciendo un rastreo del usuario

para ver si encuentro más información,

pero, por el momento, esto es lo que hay.

-Buen trabajo, Karim.

Oye, mándanos esas fotos al correo, a ver si podemos identificarlos.

Seguro que tienen antecedentes.

-Por supuesto, ahora las tenéis.

-¿Sí?

A ver, Lucho, tranquilízate, ¿sí?

Es que si me hablas así, deprisa, no puedo entenderte.

Vale, vale, muy bien.

Quédate ahí, no te muevas. Ya voy ahora mismo para allá.

Era Lucho.

Estaba supernervioso y dice que me quiere ver enseguida.

-¿No te ha dicho nada más?

-Nada, está en La Parra y voy a ver qué es lo que quiere.

-Eh, ¿quieres que te acompañe?

-No, déjalo,

no creo que sea buena idea. Me ha pedido que fuera sola

y es un lugar público, no creo que pase nada.

-Ya tenéis las fotos en el "mail", chicos.

-Vale, gracias, Karim. -De nada.

-Hemos empezado a aplicar las medidas de ajuste

de las que hablamos y hemos hecho los cambios necesarios

para poder facturar por horarios cerrados

en lugar de las horas contabilizadas y no hay incidencias.

-¿Y los empleados?

-Todos se han adaptado bien a la nueva situación.

-A ver, me refiero a la reducción de salarios.

¿Han puesto muchas pegas?

-Prácticamente, ninguna.

Lo han comprendido y saben que es una medida temporal.

-Son una gente estupenda.

-Son una gente leal y agradecida.

No lo habrían hecho por otro que no fueras tú.

-Pues diles que me quiero reunir con ellos.

En cuanto tengamos beneficios,

les voy a compensar con una gratificación especial.

-Lo haré.

Ah, he asignado a dos de mis pasantes,

a Ramírez y Sánchez,

para que busquen nuevas carteras de clientes

en los sectores en los que mejor se manejan.

-¿Y crees que lo van a hacer bien?

No están muy acostumbrados a estas tareas.

-Confío en ellos.

Ramírez trabajó un tiempo como "community manager"

en uno de esos sectores

y tiene una buena agenda de la que tirar.

-Por fin buenas noticias.

Bueno, por mi parte he hablado con el banco

y he hipotecado mi casa,

de modo que pronto tendremos liquidez.

-Pues nos vendrá muy bien ese dinero.

-Por ahora, podemos usar el capital que nos ha dejado Montse.

-Han sido muy generosas.

-Son mujeres maravillosas.

Bueno, lo importante ahora es mantener el ánimo,

que los empleados vean que seguimos adelante

y que estamos convencidos de que vamos a salir de esta.

-Contigo al timón no va a haber quien nos pare.

-Y con gente como tú a mi lado, González,

que no sé cómo voy a agradecerte

tu lealtad durante todo este tiempo.

-Hice lo que debía y punto.

-No todo el mundo piensa así en estos tiempos.

Otros, ante las presiones de Sergio, habrían vendido sus acciones.

-A esa rata no le habría vendido ni una caja de cerillas.

-Eres más que un socio, González, eres un amigo de los de verdad.

-Vale.

¿Se puede? Claro, hija.

Mira, precisamente le estaba comentando a González

que sin vosotros no hubiera podido salvar el bufete.

Tienes mucha suerte de tener a González a tu lado.

Ya he escuchado demasiados piropos por hoy.

Me vais a poner rojo de la vergüenza.

Os dejo, que tengo mucha faena. -Vale.

-Chao. Chao.

Bueno,

¿y tú no estabas de servicio hoy?

Sí, pero tenía que hacer unas gestiones por aquí

y he pensando en venir, que me invitaras a un café

y a ver qué tal estabas. Pues bien.

Bueno, qué digo, muy bien.

Tu ayuda y la de Montse

han sido fundamentales, hija.

Entre todos vamos a sacar el bufete adelante, ya verás.

Sobre todo estoy muy sorprendido

de la reacción de los empleados, con el plan de ajuste.

Me alegro mucho, papá.

La gente confía en ti y eso es muy importante.

Lo sé.

Y bueno, ya que estás aquí, quería comentarte una cosa.

Esta mañana he ido a ver a Quintero.

Papá, eso no te conviene.

Quería decirle cara a cara

que se metiera su dinero por donde le cupiera.

Lo he hecho ¿y sabes qué?

¿Qué?

Que me he sentido como Dios.

Me alegra mucho verte tan contento y tan feliz,

pero tienes que sacar a Quintero de tu mente, papá.

Se acabó ese hombre en nuestra vida.

Sí, tienes razón.

-Lucho, ¿ha sucedido algo? No esperaba que me llamaras.

-Sí, algo muy grave y todo ha sido por mi culpa.

No tenía que haber ido ayer a la comisaría,

tenía que haberme negado, joder.

-Bueno, tranquilízate. A ver, ¿qué ha pasado?

-Me han despedido de la discoteca.

Me ha llamado mi jefe de Benidorm y me ha dicho que puerta

y sin finiquito.

-¿Así, sin más? ¿No te ha dado ninguna explicación?

-No, solo que ya no soy el jefe de sala de la Star.

Mi vida se va a la mierda en un segundo,

ya soy un parado más.

-Bueno, pero algo te tiene que haber dicho.

¿Por qué te ha despedido? -¿Por qué va a ser?

Se ha enterado de que hablé con vosotros

de lo que se cuece en la discoteca, por eso.

-¿Cómo lo ha sabido? Hemos sido superdiscretos.

Por nosotros no ha sido.

-Por vosotros sí ha sido.

¿Os creéis que esta gente es tonta, verdad?

Os han visto merodeando y hablando con los vecinos

y fijo que alguien les ha ido con el cuento.

-¿Pero cómo han sabido que eras tú el que ha hablado con nosotros?

-Sus tentáculos son muy largos y tienen oídos por todas partes.

Han llamado a mi jefe y le han pedido que me echara.

Joder, ¿qué cojones voy a hacer ahora? ¿Eh?

-Bueno, tranquilo, otra cosa encontrarás.

Mira, puedes coger el trabajo ese que rechazaste,

el del tipo de la otra discoteca. Seguro que sales ganando.

Lucho, las cosas en la Star se van a poner bien chungas

y cuanto más lejos estés de esa gente, mejor para ti.

-Seguro que se ha corrido la voz y me han tachado de chivato.

No voy a volver a currar en una discoteca.

El mundo de la noche es así.

-Que no, eso no va a pasar, no digas eso.

-¿Cómo que no va a pasar? Soy un apestado.

No voy a volver a currar en la noche de Madrid.

-Lo estás viendo todo muy negro, ¿eh? -Lo veo como es.

-No, hiciste lo que debías, colaboraste con nosotros

porque estaban agrediendo a un chaval en la puerta de una discoteca.

Te voy a decir una cosa, eso es un punto a favor

para que encuentres trabajo en otro sitio.

-Tú ves visiones, normal.

Eres poli y curras para que se cumpla la ley,

pero en mi mundo, en el mundo de la noche,

la deslealtad se paga muy cara, ¿sabes?

-Bueno, otra cosa saldrá.

Y lo poco que te conozco yo veo

que eres un tipo echado para adelante,

resuelto, espabilado...

-Ya veremos.

-Oye, Lucho.

¿A ti te suena un tal

Alberto, Beto?

Mira.

-No.

-Tenemos indicios para pensar que pertenece al clan de los Florida

y, probablemente, sea el cabecilla.

¿Te suena alguno de esos?

-¿No has escuchado lo que te he dicho?

¿Eh? ¿En serio me estás preguntando esto?

Yo lo he perdido todo por hablaros de esta chusma, ¿vale?

-Escúchame tú a mí, esto también es importante para ti.

-No, no voy a decir una palabra más.

No cuentes más conmigo.

No veas lo nerviosa que está mi madre

porque le vamos a presentar a Marcelino.

Qué tontería,

ni que mi padre fuera de la realeza o algo así.

Que esté tranquila, que es normal.

Eso le he dicho y pensaba que la había tranquilizado,

pero nada, no hay manera. Mira.

El quinto vestido que me envía ya.

Anda como loca por las tiendas para estar presentable.

Es muy bonito.

¿Quieres que la llame y se lo diga?

Si es lo mismo que le he dicho yo, pero no hay manera.

No sé, no sabía que se iba a poner tan nerviosa.

Ha quedado en volver a casa de Jairo tras el desayuno

y todavía no ha aparecido.

Le ha dado las llaves, pero visto lo visto...

Rober, tu madre es una mujer maravillosa y simpática

y seguro que se gana a mi padre rápido.

Mira, otro vestido.

Es muy bonito.

Dile que me lo has enseñado y que es perfecto.

Es justo lo que voy a hacer.

Gracias.

Mira. Es la sospechosa

que vio el vigilante de seguridad de Quintero

merodeando por la fábrica de pinturas.

¿Te suena?

No, no la he visto en mi vida.

(Móvil)

¡Mi madre!

Quiere hablar conmigo por el vestido o contigo.

Pues pásamela, yo encantada.

Dime, mamá.

¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando?

Tranquilízate, mamá.

Venga, ahora mismo voy para allá corriendo.

¿Qué le pasa?

No lo sé, me ha dicho que vaya corriendo a casa de Jairo.

No te preocupes, yo me encargo, pero llámame luego.

Mamá.

¿Qué te pasa, hija?

¿Es por el examen?

Sí, he suspendido.

Bueno, no pasa nada, ¿eh? No te preocupes.

Ya nos habías dicho que te daban miedo los teóricos.

No ha sido un teórico, sino un práctico.

¿Un práctico? Si lo llevabas fenomenal.

Ya, mamá, no sé qué me ha pasado. Bueno, sí, lo sé,

que no tengo la cabeza donde la tengo que tener.

(RESOPLA)

Quería venir a contártelo, porque tengo la cabeza como un bombo

y no puedo pensar ni actuar con claridad.

Ya sé lo que me vas a contar.

Tiene que ver con Quico, ¿verdad?

¿Cómo lo sabes?

Pues porque esta mañana he ido a verle.

Te he visto cómo estabas

y me ha parecido buena idea hablar con él

y, bueno,

a ver si me lo podía contar

y ya me ha dicho que estáis pasando por una crisis.

Cariño, lo siento, pero es que

apenas duermes y estás tan desconcentrada

como para suspender un examen de cocina,

que es lo que más te importa.

No hace falta ser muy lista

para saber que estás sufriendo de mal de amores.

¿Eh?

Pero, por lo que veo,

esta crisis es más grave, ¿no?

Sí.

¿Estáis a punto de cortar o qué?

Sí.

Es bastante grave, la verdad,

y yo tengo que contártelo, mamá, porque tengo la cabeza como un bombo.

(Puerta)

Siento mucho interrumpir.

Miralles, ¿podemos hablar un segundo?

Sí, claro.

Un segundo, Olga, solo un segundo.

(Puerta)

(Móvil)

Tú de pequeño tenías que ser fino, ¿eh?

-¿Por?

-Hombre, por la cara de pillo que tienes.

¿Por qué nunca hablas de los orfanatos donde te quedabas?

-No son ninguna maravilla, no te pierdes nada.

-Ya, imagino.

Yo tuve suerte

de que me sacasen pronto del de Rusia.

-¿Pero te acuerdas de todo?

-No, la verdad es que no.

Me trajeron muy pequeña,

así que no tengo apenas recuerdos de esa época.

Fue duro para ti, ¿verdad?

Perdón, no tienes que responder, si no quieres.

-No, es que, a ver,

los niños a veces pueden ser muy crueles

y en los orfanatos siempre había peleas

y los fuertes cargaban contra los débiles.

-No te imagino como una persona débil.

-Porque la fortaleza me la dio mi hermano.

Si no hubiera sido por él, no hubiera sobrevivido.

-Es increíble la conexión que podemos llegar a tener

con gente que no es de nuestra sangre, ¿eh?

Discúlpame, cariño,

es que Bremón tenía que hablar conmigo,

pero no nos van a molestar más,

le he dicho que avise que estoy reunida

y que no me pasen llamadas. Soy toda tuya.

¿Qué ocurre, Olga, qué ocurre?

Pues que yo quiero muchísimo a Quico, mamá,

y yo no quiero que le pase nada malo.

Pero claro.

Él también te quiere a ti,

me ha dicho que eres lo que más le importa en el mundo.

¿El mensaje?

¿Qué ha pasado? Te ha mandado él un mensaje, ¿no?

Sí,

que quiere que quedemos y hablemos.

Pues muy bien.

Las cosas se arreglan hablando,

pero a lo mejor, si me lo cuentas, te puedo echar una mano.

No, es que no es tan importante.

Pues yo diría que sí, ¿eh?

A juzgar por cómo estás.

Lo que pasa es que...

Quico es muy guapo y...

yo me pongo muy celosa cuando veo que las chicas van a hablar con él.

Ya, pero yo creí

que el tema de los celos estaba superado.

Y yo, pero se ve que no.

Y como sé que no puedo ser tan posesiva,

creo que lo mejor es que me tome un tiempo

para saber si puedo seguir con esta relación.

Bueno, tú no te precipites, ¿eh?

Sí, esta es una decisión que tengo que tomar yo.

Solo te lo contaba para desahogarme

y para que supieras lo que me pasa.

Bueno,

y yo te lo agradezco.

Y quiero que sepas que tengo plena confianza en ti,

en que vas a solucionar el tema de los celos, ¿vale?

Pero te lo repito: "No te precipites

y haz las cosas con calma".

Es la única manera de que se solucione.

¿Vale?

Gracias, mamá.

(Puerta)

(LLORA)

(Puerta)

¡Mamá!

¿Qué ha pasado, mamá?

¿Qué pasa?

Estate tranquila, que ya estoy aquí, ¿vale?

¿Quieres un vasito de agua? No, no.

A ver, ¿qué te pasa para que estés así, mamá?

Espera a que llegue tu hermano.

¿Le has llamado a él también? Sí.

Sí, nada más colgar contigo, le he llamado.

Oye, mamá, ¿no estarás enferma?

No, que no es eso. ¿Seguro? ¿De verdad?

Sí.

Sí.

¿Cuánto hace que has llamado a Jairo?

Pues en cuanto te he colgado. Es que quiero que estéis los dos.

Voy a llamarle, a ver dónde anda.

(Puerta)

Mamá, qué pasa, vamos a ver.

Que me tienes preocupado, ¿pero qué ha pasado aquí?

¿Te ha dicho algo a ti? Jairo, no lo sé.

Mamá, ya estamos los dos, ¿qué pasa?

Que me ha mandado un mensaje al móvil

de Instituciones penitenciarias.

Jairo, nuestro padre.

Que le han dado un permiso.

Que le han soltado, que está en la calle.

No pasa nada, mamá.

Ya está.

(LLORA)

Ya.

Miralles, de Jefatura no paran de llamarme

diciéndome que ya tendríamos

que tener encerrados a los responsables.

Hay un vigilante muerto y eso sin contar

el dineral que está suponiendo el incendio de la fábrica.

Bueno, ya lo sé, pero

seguro que este caso

tiene la misma prioridad para mí que para ti.

¿Tú le has recetado Clonazepam?

¿Yo? Ni hablar, hombre, ni hablar.

Puedo contar con los dedos a los pacientes

a los que receto ese cóctel explosivo.

-No me puede estar pasando a mí otra vez.

Mamá, que si va a por alguien, va a ser a por mí.

-Mira, mamá, es muy sencillo, no te va a tocar ni un pelo.

¿Vale? Porque te juro que como se le ocurra acercarse a ti,

el que va a dormir en comisaría voy a ser yo

porque él va a dormir en el hospital.

Eh, Jairo. Si se pone chulo, en el cementerio.

-El más peligroso de todos es este, el cabecilla,

Alberto Cruz Martínez, alias Beto.

-Sí, al parecer, trabajó durante algunos años

como portero de discoteca en Manchester,

pero al año pasado se vino aquí, a Madrid,

y creemos que es cuando empezó a organizar a los Florida.

Sí, hace poco un detenido en una redada de drogas

cantó y relacionó a Beto con un asesinato

que se produjo justo antes de que saliera de Inglaterra.

Ya podemos organizar un operativo.

Esta gente está loca.

-No, no, Salima,

porque los locos no saben lo que hacen

y esta gente sí que lo sabe, lo sabe perfectamente.

No me cabe duda de que aquí va a haber más atentados.

Esto puede dar un giro al caso completo.

Miralles, que la distribuyan por todas las comisarías.

Juraría que yo he visto a esta mujer.

Prepárate,

"volveré a llamarte para darte instrucciones".

Mamá, ¿dónde vas a estar mejor que con dos policías?

A ver qué pinto yo allí.

Tú te acabas de mudar, os estáis conociendo.

¿Tienes ganas de complicarte la vida metiendo a tu madre, a la suegra?

-Esta noche en la filmo

ponen una nueva película del ciclo de Kim...

-¿Kim Ki-duk? -Ese, sí.

La película se llama "Tiempo".

No sé, ¿te apetecería ir a verla?

-"Quico, soy yo, necesito hablar contigo".

-Vale, vente al gimnasio, yo estoy hasta que cerremos.

-"No, no, tenemos que hablar tranquilamente

y a solas".

-¿Te pasa algo? ¿Te ha dado un pronto o qué?

Que me acabo, me acabo de acordar

de dónde he visto a una sospechosa esta misma mañana.

Llegaré tarde, tengo un operativo.

Vale, vale, qué le vamos a hacer.

-Lo mejor hubiese sido que me hubieses denunciado.

Mira, si tú vienes conmigo, yo me entrego

y denuncio a todo Planeta libre,

pero tienes que estar a salvo,

solo hasta que los hayan encerrado a todos.

-No, yo no quiero ponerte en peligro

y tampoco quiero que vayas a la cárcel.

Vámonos, vámonos juntos.

-Está bien, prepara la maleta, pero con lo justo.

A las nueve nos vemos en mi estudio, ¿vale?

-A las nueve te veo.

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Servir y proteger - Capítulo 169

03 ene 2018

Quico confiesa a Nadia que su novia le ha descubierto. Nadia envía un mensaje a Olga en el que amenaza con matar a Quico si delata su identidad.

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