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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 167 - ver ahora
Transcripción completa

El único problema es que me están pidiendo

Ese tío es un peligro. Cuanto más lejos de ti mejor.

-¡No hables así de mi padre! No será un padre modelo,

pero es mi padre.

-Si fuera el mío no querría verlo ni en pintura por mi dignidad.

-¡Cojonudo! ¡Acabas de fastidiarme la mañana!

¿Qué no te gusta de ese chico? Creo que está malmetiendo.

Ese chico no es trigo limpio.

-¡Hazme caso cuando te hablo! ¡Que me mires, joder!

Estoy muy orgulloso de ti.

¿Qué te pasa?

-Nada. -¿Cómo que nada?

Te he rozado y has visto las estrellas.

-Un golpe que me di haciendo "footing" por El Retiro.

-Yo creo que eso son puñetazos.

Llevo mucho tiempo en el oficio como para no reconocerlos.

-Me vi envuelto en...

en una pelea de discoteca.

-Lo normal es que las víctimas mientan sobre los moratones.

Si te hueles algo, tienes que actuar rápido.

Un día u horas pueden ser decisivas.

-No me lo puedo creer.

¿Abres una investigación por esa tontería?

-Hijo, no es una tontería.

Solo le he hecho unas preguntas a un amigo.

Siento que Felipe te tiene controlado.

No te deja respirar.

-¿A qué viene Felipe ahora?

-Creo que fue él quien te dio esos golpes.

-¡No te lo digo más! ¡Suelta esa maleta!

-No te tengo miedo. Quiero empezar una nueva vida sin ti.

-¡Te vas a enterar de quién manda aquí!

-¡Apártate de mi hijo, hijo de puta!

-Me encantaría que la próxima vez que nos viéramos

no tengamos que hacerle frente a nadie.

-Lo importante, hijo, es que podamos seguir viéndonos.

Eso es lo importante.

Ayer sin ir más lejos me dijo que todos los problemas

se solucionarían si se muriera. Todo el mundo estaría mejor.

Cosas que se dicen sin pensar. No se lo tengas en cuenta.

Me pareció que lo decía...

muy sentido. Lo noté hundido, de verdad, hundido.

¿Deprimido? Sí.

Siento que no voy a poder tirar adelante con todo.

Espe, entiendo que esté estresado con su situación personal en casa,

pero sinceramente soy quien menos puede ayudar.

-"¿Martín Díez?" -Soy yo, ¿quién habla?

-"La portavoz de Planeta Libre."

-¿Qué quieres?

-Saber si estás comprometido con la causa ecologista.

-No sé si te entiendo. ¿Puedes ser más concreta?

-Conviértete en nuestro eco.

Investiga a las empresas que denunciamos en el listado

que damos a los medios.

-"Un mensaje positivo y esperanzador nunca podrá arraigarse

si se impone la fuerza".

-Tienes que darle un escarmiento. -¿A Martín?

-Es nuestro enemigo.

-¡No sois ecologistas, sois unos matones!

¡Unos matones!

-(ASUSTADO)

Alicia y Rober, os quiero a tope con esto.

Los de Planeta Libre tienen ganas de lío

y no se cortarán en emplear la violencia.

Todos a trabajar.

Necesito tu ayuda para poner explosivos

en la fábrica de pintura del polígono.

-¿Estás loca? ¡No voy a participar en eso, podría haber víctimas!

-No si lo hacemos de noche y ponemos los explosivos

en los lugares apropiados. Lo tengo estudiado.

-¿Sabes los tóxicos que se producirán en el incendio?

-Si queremos que nos tomen en serio, tenemos que hacer ruido de verdad.

Los de Planeta Libre han puesto un artefacto explosivo

en la fábrica de pinturas del polígono.

No tienen otra cosa que hacer que andar de justicieros por la vida.

Lo malo es, que con tanto material químico,

las consecuencias son más graves. Al menos hay una persona muerta.

(Música emocionante)

¡A ver, atención!

Los Tédax ya han emitido un primer informe

en el que aseguran que la explosión en la fábrica de pinturas

no fue un accidente.

Al parecer, fue provocado por un artefacto

de fabricación casera, accionado por control remoto

del exterior del edificio.

¿Se sabe algo del tipo de explosivo?

Similar a los dos artefactos que explotaron

en el Congreso Energías y Sostenibilidad.

Las consecuencias han sido mucho peores.

Un fallecido y un incendio de la leche.

-Sí, los bomberos han tenido que echar el resto

para poder apagarlo. Todavía se ve la cortina de humo negro

desde la rotonda. El artefacto no era muy potente,

pero con los productos químicos y pinturas de la fábrica

ha prendido como la pólvora.

¿Esa fábrica era una empresa amenazada por Planeta Libre?

¡Eso es! Si estos degenerados querían hacer ruido,

lo han conseguido. Ahora todos hablarán de Planeta Libre.

Damos por hecho que el atentado ha sido cuestión

de esos ecologistas radicales, pero no lo han reivindicado.

Todavía no. A estas alturas tenemos pocas dudas

de que no hayan sido ellos.

Mucho ecologismo y contaminan más que nadie.

Además, se llevan a gente por delante.

¿Se confirma que el fallecido era el agente de seguridad?

Sí, Gerardo Gómez.

Ya hemos informado a la familia de lo ocurrido.

Pobre hombre. Yo lo conocía. Era del barrio.

La familia se merece que cojamos a los culpables

cuanto antes. Alicia, Rober, a tope con esto.

Y los demás, dando el apoyo que necesiten.

Nuestra prioridad es desarticular la célula terrorista cuanto antes.

Antes de que vuelvan a actuar, ¿de acuerdo?

Otra cosa. Os recuerdo que hoy se incorpora

el nuevo inspector de la UIT, Karim Benalí.

Ya sabéis todos que tiene la difícil tarea

de sustituir a Laura.

Por favor, ponédselo fácil.

¿De acuerdo?

Tranquila jefa, que le vamos a dar trabajo para parar un tren.

Vamos.

Patead los alrededores de la fábrica

y hablar con todo el mundo. Alguien ha tenido que ver algo.

No hallaremos muchas pruebas por la explosión y el agua

de los bomberos, va a estar complicado.

Eso es cosa de los Tédax. Vosotros a lo vuestro.

Hablad con los trabajadores del polígono.

Necesitamos un hilo para hallar a los responsables

de este sin sentido, venga.

Hoy nos espera un día movidito. Un café y salimos pitando.

No sé si hoy es el mejor día para que conozcas a mi madre.

¿Por qué no?

Acabaremos reventados y tendremos ganas de descansar,

no de organizar cenas.

Por esa regla de tres, nunca haríamos planes.

"En Kabul siempre tenemos lío", eso me dijiste al llegar aquí.

Tienes razón.

Tendremos que aprender

a integrar la vida profesional con la personal.

¿Qué pasa? ¿Estás nervioso porque voy a conocer a tu madre?

Pues sí, un poco. Porque mi madre es un poco peculiar.

Mi madre también lo era. Todas las madres lo son.

Te empezará a contar todas mis movidas

de cuando era pequeño.

Las escucharé encantada. Hasta que te ponga la cabeza

como un bombo. Es un poco parlanchina.

Mejor. Lo que me pondría nerviosa sería no tener tema de conversación.

Eso con mi madre no te va a pasar, tranquila.

Entonces, ¿qué? Hacemos hoy la cena, ¿verdad?

Venga, vale.

Cuanto más la retrasemos, más nervioso me voy a poner.

Venga, vamos.

Tus negocios están en buenas manos, Rodolfo, te lo aseguro.

No corren peligro tus finanzas.

Sí, ya sé que te dije que Sergio Mayoral era el mejor.

Bueno, me equivoqué.

Sí, lo entiendo. Pero mira, si quieres pues...

te llevo personalmente tu cuenta. Hazlo por nuestra amistad.

¿Qué me dices?

Vale, sí.

OK.

Es tu decisión. Bueno si... cambias de opinión,

este bufete sigue siendo tu casa.

Hasta luego.

-¿Se puede? -¡El que faltaba!

¿Qué haces aquí? Te pedí que no volvieras por este despacho.

-Tranquilo, Marcelino. Vengo en son de paz.

Antes de echarme, escucha lo que te digo. Te interesa seguro.

-Viniendo de ti, seguro que son problemas.

Y de eso ya voy sobrado ahora.

Haz el favor de marcharte. No quiero discutir contigo.

-Es una lástima. Creo traer la solución a esos problemas

que tienes.

-¿De qué estás hablando?

-La solución a los problemas económicos,

claro está.

También te traigo el apoyo empresarial

que necesita este bufete.

Creo que andas bastante escaso de las dos cosas

o ¿me equivoco? -Ya.

Y aquí estás tú... para regodearte, ¿no es así?

-Te equivocas, aunque reconocerás que ya te lo advertí, ¿no?

Debiste hacerme caso y anticiparte contratando los servicios

de la agencia de comunicación que te comenté.

Todo esto que ha provocado Sergio Mayoral

es puro morbo para la prensa, Marcelino.

Estoy seguro de que exprimirán hasta el último detalle.

-Ese es mi problema. Tú ya tienes a tu abogado

que gestione tus chanchullos, ¿verdad? Bien, pues no hay motivo

para que vuelvas a poner los pies en este bufete.

-Tranquilo y guárdate ese orgullo.

Tú y yo sabemos que este bufete tiene los días contados.

-¿De qué hablas?

-¿De qué voy a hablar? Lo sabes perfectamente.

Hablo de la fuga de clientes que estás teniendo, Marcelino.

Sabes perfectamente que soy un miembro muy importante

de la asociación de empresarios. Me premiaron este año.

Conozco a todos tus clientes.

Y sé que todos

están buscando otros bufetes que les lleven sus asuntos.

Nadie quiere verse salpicado por todo esto.

-Y apuesto a que tú estás recomendándoles

otros abogados a los que acudir.

-Pues mira, te vuelves a equivocar. Y ya van dos.

Les estoy pidiendo que continúen contigo.

Que confíen en ti.

Al fin y al cabo, ¿qué culpa tienes tú de los bajos instintos

que haya podido tener uno de tus socios, ¿verdad?

El único problema es que me están pidiendo

que para quedarse contigo

yo tendría que predicar con el ejemplo.

¿Me estás diciendo que quieres volver a trabajar con nosotros?

-Bueno, si Transportes Quintero está en tu cartera de clientes,

el resto de empresarios continuará contigo, te lo aseguro.

Además, también estoy dispuesto a ingresarte la liquidez

que necesitas hasta que te recuperes de este golpe.

¿Qué me dices?

Sí, ahora ya sí que te oigo. Escucha.

Sí, he hablado un par de veces con Jefatura.

Quieren estar informados de la investigación

para poder controlar los medios.

Que sí, Emilio, no te preocupes. Ya sé que debes estar con Natalia.

Venga, yo luego te llamo.

Claudia, ¿has visto a Bremón? Le tengo que comentar una cosilla.

Precisamente acabo de hablar con él.

Hoy no vendrá porque tiene un día de asuntos propios.

¿Otro?

No lo hace por gusto, hoy tiene que estar con Natalia

en la revisión tras salir del hospital de Toledo.

Yo le aconsejaría que cogiera una excedencia.

Yo desde luego no iba a echarle de menos.

El comisario lo pasa muy mal y necesita el apoyo de todos

y espero que el tuyo también.

Pues no soy el único que opina que si tú estuvieras al frente,

las cosas funcionarían mejor.

Mira, no quiero el puesto de Bremón ni regalado.

Pagaría con tal de no bregar con los de arriba.

Si tú a esos te los comes con patatas.

Se ven bien los toros desde la barrera. Dejemos el tema.

A ver, ¿cómo está tu hijo? Pues muy bien.

Han venido a recogerle sus amigos al aeropuerto

y han pasado por el piso que tenía con Felipe para recoger sus cosas.

Se va a instalar con ellos hasta que encuentre apartamento.

¿Y cómo le ves de ánimos?

Hombre, un poco nervioso pero animado con esta nueva etapa,

lejos del maltratador este que le estaba amargando la vida.

Por cierto, ¿dónde tenemos a ese tío?

¿Ese? Sigue en el calabozo.

Intento apurar los plazos de la ley para ver si lo tengo todo bien atado.

Me parece bien.

No te lo pierdas, que lleva toda la noche protestando

y amenazando con llamar al embajador de Francia.

Se creerá que va a venir el ejército francés.

Menuda joya. Los franceses estarían encantados de que nos lo quedáramos.

Sí, Lola y yo hemos avisado a Israel de que puede intentar manipularlo

para recuperar la relación.

Pues eso por descontado,

pero ¿tú como ves a Israel? ¿Crees que lo conseguirá?

Yo le veo fuerte.

Además ya ha empezado los trámites para romper la relación profesional

que tenía con el tipo. ¿Tenía también relación profesional?

Sí, el tal Felipe se convirtió en su representante

para tenerlo más controlado, ¿no te lo dije?

Pues no, y si me lo dijiste, no me acuerdo, la verdad,

pero me parece bien que rompa los lazos que le unan a él.

Sí, yo quiero echarle un ojo a Israel, no sea que flaquee.

No descarto coger un avión e ir a París un par de días.

Te diría que fueras a verlo esta semana,

pero con el lío que tenemos, Elías...

No, ahora ni se me ocurriría.

Si estoy volcado en ayudar a Alicia y Rober

con la investigación del atentado.

Ya he reportado a Bremón. La verdad que está muy preocupado.

Tenía que estar aquí al pie del cañón.

Y vuelta a lo mismo,

que no le moveré la silla al comisario ni un milímetro.

¿Por qué te empeñas en defenderlo?

Si las has tenido con él de todos los colores.

Porque la discrepancia no tiene nada que ver con la lealtad

y porque hay que saber el puesto que ocupa cada uno, amiguito.

De acuerdo, inspectora.

Bueno.

-Así que se trata de eso, ¿no?

Quieres volverme a tener en tus manos.

Ni loco.

Acabo de deshacerme de un criminal. No pienso asociarme con otro.

-Mucho cuidado, Marcelino, no empieces a insultar.

Deberías pensar con la cabeza fría.

Entiendo que estés nervioso. Todos en tu situación lo estarían,

pero ¿de verdad estás dispuesto a echar por la borda,

tirar a la mierda todos estos años de trabajo con el bufete?

Te estoy ofreciendo la solución.

-No voy a vender mi alma al diablo.

Otra vez no.

-Bueno, al menos reconoces quién fue el que financia todo esto,

de dónde salió el dinero para montar el bufete la primera vez,

con esta decoración tan bonita.

Mira, incluso... hasta creo que esa mesa de caoba

pudo salir de mi bolsillo, ¿me equivoco?

-Sí.

¿Y sabes por qué la mantengo?

Porque me ayuda a recordar el inmenso error que cometí

y no pienso caer dos veces en la misma trampa.

-Está claro que te puede el orgullo, amigo.

Vamos a hacer una cosa, tómate un tiempo para pensar

y ya dirás algo. No hace falta que sea ahora.

-La respuesta es no.

No quiero nada tuyo. No quiero tener ninguna relación contigo,

ni deberte ningún favor. Ahórratelo.

-No te equivoques, Marcelino, porque yo esto no lo hago por ti.

A estas alturas de la película, yo jamás te haría un favor personal.

-Entonces, ¿para qué me ofreces ese dinero?

¿Qué ganas con ello?

-No seas tonto, hombre. ¿No te lo imaginas todavía?

Si te lo ofrezco, es por Alicia.

No quiero que sufra viéndote en la banca rota.

-No vas a perder la ocasión para recordarme que ella...

-Es mi hija.

No tengas miedo. Puedes decirlo con todas sus palabras.

-Te equivocas. Para Alicia sigo siendo su padre.

-El vínculo que me une a ella es algo tan grande

que ni tú, ni ella, ni nadie va a poder negar ni romper jamás.

Lo único que quiero es lo mejor para ella.

Por eso te ofrezco la solución para que salves tu bufete.

-Si quieres lo mejor para ella, olvídala

y deja de meter tus narices en su vida.

Respeta sus deseos.

Y en cuanto a mi bufete,

lo que le ocurra no te incumbe.

-Pero sí me incube lo que le pase a Alicia.

¿Le has dicho ya que dentro de nada vas a tener que cerrar esta empresa?

Piénsatelo, Marcelino.

Deberías aceptar mi ayuda, amigo.

¡Hombre! ¡González!

¡Qué oportuno!

Verás, deberías decirle a tu socio que no sea tan cabezota

y se deje ayudar.

-¿Qué hace ese por aquí?

-No te vas a creer lo que acaba de ofrecerme.

-Después de todo lo que ha pasado en las últimas semanas,

puedo creerme cualquier cosa.

-Enhorabuena por los dos, Max.

Me alegro mucho de que Vicky haya ganado su primer combate.

El gimnasio genial, sin ningún problema.

No, no y es que no paramos de crecer. Hay más altas que bajas.

Claro.

Sí, sí, sí.

Perdona, Max. ¿Te importa que hablemos más tarde?

Tengo una persona esperando el mostrador.

Vale. Venga, hasta luego.

-¿Sorprendido?

¿Te habías hecho ilusiones de que la víctima fuese yo?

-¿Cómo te atreves a venir aquí después de lo que hiciste?

-Si me hubieras ayudado, ese vigilante no hubiera muerto.

-Ya te dije que no te iba a acompañar.

-Estaba sola.

No pude controlar su posición al detonar el explosivo.

-Pues no haberlo activado.

¿Cuántas veces dijimos que no provocaríamos víctimas?

Olvídate de mí para siempre, Nadia.

Yo ya no formo parte de la organización.

-Estás muy equivocado. Seguirás dentro hasta que yo quiera.

-Ni lo sueñes. Vete de aquí ahora mismo. ¡Largo!

-¡Qué ingenuo eres!

A partir de ahora, no aceptaré ninguna negativa por tu parte.

Vas a colaborar en todo lo que te pida.

Si no lo haces, enviaré a la policía todas las pruebas

de tu implicación con Planeta Libre.

¿Entendido?

Bien.

¿Habéis confirmado que no hay más víctimas?

El que se encontraba en la nave en el momento era el vigilante.

¿Qué resultados hay de las cámaras de la fábrica?

Poca cosa. Mejor dicho, nada.

Tenían un sistema de vigilancia rudimentario.

El material grabado se encontraba en la fábrica,

se quemó en el incendio. Alguna cámara ni funcionaba.

Las tenían para dar el pego.

Pues sí que estamos buenos. ¿Tenéis algo más?

Hablamos con un vigilante que hacía ronda en el polígono,

pero dice que tuvo una noche tranquila.

Lo único extraño que recuerda es una moto a gran velocidad,

pero ni siquiera la vio.

La persona que atacó a Martín también iba en moto, ¿no?

Tiraremos de eso, a ver qué encontramos.

Iremos por las empresas del polígono

a ver si alguien escuchó o vio algo más.

De Transportes Quintero me ocupo yo.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Buenos días.

Busco a la inspectora jefe Claudia Miralles.

Pues la has encontrado. ¿Quién eres?

Soy Karim Benalí, nuevo inspector de la UIT.

Encantada, Karim. Adelante.

Un placer.

Te presento a la inspectora Ocaña y el oficial Batista.

Bienvenido, Karim. Cualquier cosa, cuenta con nosotros.

Lo mismo digo.

Ellos se están ocupando del incendio en la fábrica de pinturas.

¿Estás al tanto?

Sí, creo que hubo una víctima mortal.

Tenemos mucho trabajo por delante para atraparlos

y antes de que cometan otra locura.

Si no necesitas más, nos vamos.

De acuerdo. Me informáis, ¿vale? Cierra la puerta al salir.

Karim, me hubiera gustado recibirte de otra manera,

pero estamos desbordados en este momento en comisaría.

Te tienes que incorporar enseguida a la UIT.

No se preocupe. Me adapto rápidamente.

Me gustaría decirte una cosa, Karim. La aptitud, con "p",

es algo que le presupongo a todos los que os incorporáis a comisaría.

Pero la actitud, con "C",

es muy importante para mí.

Quiero entrega total

y no quiero distracciones en horas de trabajo, ¿entendido?

Alto y claro, inspectora.

Me gustaría presentarte a tus compañeros,

pero con el ajetreo que tengo y sin el comisario aquí...

no tengo ni un minuto.

No se preocupe. Me puedo ir presentando.

No te preocupes. Acabo de tener otra idea mejor.

Ven conmigo. Como usted diga, inspectora.

Y mejor tutéame. Al comisario no, pero a mí sí.

¿Eh? Gracias.

Pasa. Muy amable.

-(ASIENTE) No se preocupe, he anotado todos los datos

y se lo pasaré al compañero que lleva el caso.

Nada, nada. Gracias a usted por llamar.

Buenos días.

¿Quién era, Espe?

Una vecina que vio salir a los chicos que atracaron

el locutorio ayer por la tarde.

Voy a pasarle todos los datos a Santana.

Atiéndeme un momento, por favor.

Tengo que presentarte a un compañero nuevo.

Se llama Karim Benalí y es el inspector que se hará cargo

de a UIT a partir de ahora.

Esperanza Beltrán es nuestra oficial al cargo de atención al ciudadano.

-Hola. -Pues, bienvenido.

Te esperábamos con los brazos abiertos.

-Espero estar a la altura de todo. Claro que sí.

Espe es el alma de la comisaría. Es la más adecuada

para presentarte al resto.

Tengo que terminar una cosilla y ahora mismo te hago el tour.

Bien, te dejo en buenas manos.

Si tienes algún problema, no dudes en consultarme.

Mi puerta está abierta. Muchas gracias.

Mucho ánimo y bienvenido a Kabul.

-¿Kabul? -Sí.

Así llaman a este distrito. Bueno, el nombre viene de antiguo,

de cuando este barrio era mucho más peligroso.

-Espero que no lo sea más que mi destino anterior.

-¿De dónde vienes? -De la Jefatura de Ceuta.

Hacíamos intervenciones en El Príncipe.

-Ostras, me contaron muchas historias sobre ese lugar.

-Algunas ciertas y otras no.

Lo que sí que es verdad es que me apetecía cambiar

y por eso pedí el traslado,

para trabajar en un sitio más tranquilo.

-Bueno, no sé si has venido al sitio más tranquilo,

porque esta comisaría es la más movidita de Madrid.

Ya te darás cuenta, ya. Oye, Nacha, un momento, por favor.

-Dime rápido que tengo prisa.

-Te presento a Karim Benalí. Es el nuevo inspector de la UIT.

Ella es la agente Nacha Aguirre.

-Suerte y que se te dé bien tu trabajo.

-No parece estar muy ilusionada de verme por aquí.

-Bueno, no te preocupes, que no es nada personal.

Es que vienes a sustituir a Laura Escalada,

una compañera que...

murió asesinada y Nacha y ella estaban muy unidas.

-Ahora entiendo por qué está tan distante.

Lo estará pasando mal. -Bueno, ella y todos.

Laura era una gran compañera y todos la queríamos mucho.

-Espero que después de un tiempo, penséis que soy buen compañero.

Yo haré todo lo que esté en mi mano para ello.

-Bueno, ¿quieres un café antes de que te presente

al resto del personal?

-Si puede ser, ¿lo podríamos dejar para más tarde?

Es que me gustaría llegar, dejar mis cosas y desbloquear el sistema.

-Claro, ya tendremos tiempo de tomar café.

-Además, tampoco soy mucho de café. Soy un poco más de té.

Cuando puedo, me tomo un té moruno...

-(SOPLA)

Hombre, Rober, qué sorpresa.

Buenos días, señor Quintero. Buenos días.

Un placer tenerte por aquí siempre, visitando esta empresa.

No solo porque seas policía, sino porque eres hermano de Jairo.

Siempre vengo en calidad de lo primero, ya lo sabe.

Vaya por Dios, ya decía yo.

A ver, ¿qué es lo que te trae por aquí esta vez?

Investigo la explosión de anoche en la fábrica de pinturas.

Ya, y ¿qué pasa? ¿También soy sospechoso de eso?

Porque si es así, en esa comisaría cada vez dais más palos de ciego.

Esta vez no se le acusa de nada. Es porque la nave que ardió

está a un par de calles, paralela. Lo sé, lo sé, lo sé.

Tengo a mis servicios de limpieza que no dan abasto quitando

este maldito polvo que se ha colado e incrustado por todas partes. Mira.

Entiendo su molestia, pero lo peor no se lo llevó usted.

¿Sabe que ha habido un muerto? Un vigilante. Estoy al tanto de todo.

Es más, pasé toda la noche en vela por si tenía que tomar medidas

para defender mi empresa de esos ecoterroristas

de Planeta Libre, porque fueron ellos los que pusieron la bomba, ¿no?

No puedo avanzar la investigación. Vaya, mira tú por dónde.

Pues yo sí que te puedo avanzar alguna información

y, además, estoy seguro de que os será de mucha utilidad.

Verás,

anoche uno de mis vigilantes vio a una mujer bajarse de una moto

y merodear por los alrededores de esta empresa.

¿Le vio la cara? De refilón.

Parece ser que se quitó el casco para recogerse el pelo,

hacerse una cola o qué sé. Fueron unos segundos.

¿Pudo hablar con ella?

Bueno, la increpó y le preguntó que qué hacía por allí,

pero se subió en la moto y se quitó de en medio.

¿Me pasa el teléfono de su empleado? Sí, por supuesto, sin problemas.

Nos vendrían bien las grabaciones de sus cámaras.

Claro que sí.

No hay ningún problema, te repito. Ya sabes que para mí es un placer

colaborar con la policía. Es lo que más feliz me hace.

Toma, aquí tienes.

Muy bien, gracias por su tiempo. No hay de qué.

Ah, una última cosa, esto ya a nivel personal.

Oh, miedo me da. Dispara.

¿No cree que le hizo daño a Alicia como para que le invite a su boda?

Verás, Rober, si no te importa,

todo lo que tenga que ver con mi hija prefiero hablar con ella en persona.

Ya, pero la boda también es mía.

Y no sé qué entiende, pero no está invitado.

La vida da muchas vueltas, ¿no te parece?

Y todavía pueden cambiar muchas cosas.

Claro.

¡Qué lástima!

Ahora justo que me tengo que ir, llegas tú.

-Mis horarios son variables. -No pasa nada,

mientras puedas cuadrar en tu agenda para que quedemos a tomar algo...

-Eso va a estar complicado. -Bueno, torres más altas han caído.

-Te veo muy seguro de ti mismo. -Claro.

El que la sigue, la consigue.

Todo lo que me propongo, lo consigo a base de insistir.

Si no quieres tomar una copita, pues podemos ir al cine.

¿Te gusta? -¿El qué?

-El cine.

-Ah, sí, pero, de verdad, es que no tengo tiempo.

-Apuesto lo que quieras a que antes de que cumpla

dos meses entrenando, tú y yo tenemos una cita.

-Pues igual eso de que "el que la sigue, la consigue"

esta vez va a estar complicado.

-Ya veremos.

-Eh, ¿quién es ese?

-Ah, un nuevo socio del Atlas, tal vez no habréis coincidido aún.

-¿Y qué quería?

-Invitarme a salir.

Es simpático y hablador, pero...

-Pero puede esperar sentado, ¿no? -(RÍE)

Oye, ¿venías a entrenar o venías a buscarme?

-Pues más bien lo segundo, hay unos choros vendiendo

joyas robadas por Internet y ya sabes que yo con la tecnología me lío.

-Pero ¿no te has enterado? -¿De qué?

-Ya se ha incorporado Karim, el nuevo inspector de la UIT.

-Ah, sí, algo me comentó Miralles. Ya lo conoces, ¿no? ¿Qué pinta tiene?

-Normal. No sé, es...

No es un friki de la informática, pero tampoco me he fijado mucho

ni me pienso fijar.

-Cualquiera que quiera sustituir a Laura lo tendrá crudo contigo.

-La verdad es que todavía sigo esperando

el día que aparezca por la puerta de la comisaría.

-Bueno, tú sigue entrenando, ¿eh?

Voy a ver si el nuevo me soluciona la papeleta.

-Vale, yo igual solo haré unos 20 minutitos de saco

y me dejo caer por la comisaría, ¿vale?

-Ya. Bueno, ¿y no comes?

-Luego me pillo un sándwich de la máquina.

-Sí que le gustas al pollo este, ¿eh? -(RÍE)

-Venga, sigue.

-Hola. -Ah, hola.

-¿Qué tal? -Bien, bien.

-Eres Karim, ¿no?

El nuevo inspector de la UIT. -Así es.

-Soy la oficial Lola Ramos, ¿qué tal? -Encantado.

-Ah. -Bueno.

-Ah, tú debes de ser la responsable de la UFAM.

-¿Cómo lo sabes?

-Espe me presentó a todos los compañeros

y dijo que estabas fuera siguiendo a una víctima de maltrato.

-Así es.

-¿Qué tal tu primer día? Te veo muy bien integrado.

-Acabo de instalarme y la verdad es que ya tengo trabajo.

-¿Con qué andas? -Miralles me ha pedido

que le dé prioridad al atentado en la fábrica de pinturas.

Tengo que revisar todo el material recogido

en las cámaras de seguridad de una empresa cercana, llamada...

Transportes Quintero. -Es muy conocida en el barrio.

Tiene buen sistema de vigilancia, siempre manda archivos clasificados,

así que no te preocupes. -Mejor, tengo trabajo hasta arriba.

Debo encontrar una motorista que, por lo visto,

paseaba por la zona de los hechos antes que sucediera la explosión.

-Pues suerte y bienvenido a Kabul. Bueno, Kabul es...

-Sí, Espe me lo ha explicado todo. Se ha portado superbién conmigo.

Me enseñó toda la comisaría.

-Espe es una mujer muy especial, ya te darás cuenta.

-Oye, ¿cómo has conseguido acceder a las claves de Laura?

-Pues eso no ha sido tarea fácil,

porque Laura tenía muy bien organizada la seguridad.

Para este tipo de casos en la UIT tenemos unos protocolos genéricos

que, gracias a ellos, he accedido a la información.

-Vamos, que eres un crack.

-Yo no podría. -Perdonad,

no sabía que estabais reunidos.

-Qué reunidos, si nos estábamos presentando.

-Bueno, no creas que esto va a ser todos los días,

pero te preparé un té verde con hierbabuena y azúcar.

Como detalle de bienvenida a la comisaría.

-¿Hay hierbabuena en la sala de descanso?

-A partir de hoy, sí.

-Espe, es todo un detallazo. Muchísimas gracias.

-De nada, hombre.

Os dejo, tengo mucho trabajo y no me puedo quedar hablando.

-Tenías razón, es muy especial. -Lo es, es maravillosa.

Te dejo seguir trabajando.

Te traeré unas cosas que necesito que mires, ¿vale?

Son unas escuchas y unos seguimientos.

-Lo que necesites, aquí estoy. -Venga.

-Que vaya bien.

Vamos allá.

-¿Estás bien, Olga?

-Claro, ¿por qué no lo iba a estar?

-No sé, mujer, porque te veo un poco baja "pa" lo que tú eres.

-No creo que haga falta que sea la alegría de la huerta.

-No, mujer, ni muchísimo menos. Ese es mi puesto.

Lo preguntaba por si te podía ayudar en algo.

-¡Qué cara! Estás mosqueada, ¿a que sí?

-Otra. Que estoy mosqueada y punto, que me dejéis en paz.

-¿Qué le pasa?

-Pues yo qué sé qué mosca le habrá "picao".

-Si está así de tensa, será por los exámenes.

O puede que discutiera con Quico. -Yo creo que más bien lo segundo,

porque esta de cocina sabe igual o más que los profesores.

-No sé, me extrañaría que se haya peleado con Quico.

Nunca los vi discutir. -Siempre hay una primera vez.

-Ya, eso es verdad. A ver si lo solucionan pronto,

porque teniendo a Eugenio lejos, me da una pena verlos de mal rollo.

Además, se les ve muy bien.

A propósito de Eugenio, ¿qué sabemos de él? ¿Cuándo viene?

-Creo que el mes que viene. No sé, tengo unas ganas...

-No, si se te ve en la cara.

-Un café, chicas, por favor.

-Martín, oye, ¿sabemos algo nuevo de lo del incendio en la fábrica?

Ha sido un accidente, ¿no? -Los datos caen con cuentagotas,

pero todo indica que es un atentado. -¿Cómo? ¿Un "atentao" de quién?

-¡No me digas que han sido los radicales ecologistas!

¿Los de Planeta Libre?

-Bueno, si tan interesadas estáis en los detalles,

¿por qué no os metéis en la web y leéis el artículo?

Yo ya me lo curré recabando datos. Ahora precisamente iba a redactarlo.

-Que no tenemos tiempo de meternos en Internet.

Haz el favor, haznos un adelanto.

-¿Qué queréis saber? -Lo importante.

¿Ha "pasao" algo a alguien?

-Desgraciadamente, sí. Una víctima. El vigilante de seguridad de la zona.

-¿Cómo el vigilante? ¿Gerardo?

-¿Lo conocías?

-Ay, por Dios, no me lo digas. Claro que lo conocía,

pero ¡si es uno de mis clientes más antiguos!

Si ese hombre lleva toda su vida trabajando en el polígono

como seguridad. Ha "trabajao" en montón de empresas.

Madre mía.

¿Sabes quién te digo, Salima? El que pedía los cafés asiáticos.

-Sí, el que preguntaba siempre si había zarangollo.

-Pobrecico. Era de Cartagena, pero llevaba años aquí, más que yo.

-Pobre, siempre se reía de mí, me hacía lío con el café asiático.

Decía que para prepararlo bien había que ser de Cartagena

y si no había más remedio, de Murcia.

-Pues ya que conocéis tantos detalles sobre Gerardo,

¿por qué no me habláis un poco de él? Así lo menciono en mi artículo.

-Mira, te podría decir muchas cosas para que la gente se diera cuenta

de lo buena persona que ha sido siempre, lo correcto, lo educado.

-Soy todo oídos.

-Oye, qué majo es el nuevo compañero, ¿no?

-¿Quién? -Pues Karim, hija, ¿quién va a ser?

-Sí, sí es muy majo, sí.

-Uy, a ti te pasa algo.

Te pasa algo porque conociéndote ya estaríamos cotilleando sobre él,

cotilleando en el buen sentido.

-Estoy muy cansada y ya está.

-La verdad es que es monísimo, ¿eh?

-Sí que es monísimo, sí, pero a mí eso qué más me da.

-Pero ¿se puede saber qué te pasa?

-Déjalo, que no es nada.

-Espe, que te conozco como la palma de mi mano.

-A ver, no es nada personal contra ti ni nada, ¿eh?

Pero esta mañana, cuando he entrado en el despacho,

y os he visto a Karim y a ti hablando tan de buen rollo,

pues he pensado que esas cosas a mí nunca me pasan.

No sé, no os conocíais de nada

y ya había una conexión entre vosotros

y yo, por mucho que me esfuerzo, parece que soy invisible.

-Espe, ¿se puede saber qué tonterías estás diciendo?

-Ya lo sé que suena a tontería, ya, pero se me ha metido en la cabeza

y es superdesagradable.

-Espe, no existe ninguna conexión entre Karim y yo.

Te estás montando películas.

Pero si tú has hablado mucho más con él.

Yo solamente trataba de ser amable porque era su primer día, nada más.

-Ya, si tú nunca haces nada,

pero tienes a todo el mundo loquito por ti,

desde el comisario hasta el último mono, sí.

-Espe, no es verdad. Se te está yendo la pinza.

Te lo digo muy en serio.

Pero ¿qué tendría que haber hecho? Solamente he tratado de ser amable.

¿Insultarle, ladrarle? No entiendo.

-Bueno, hubiera dado igual,

porque lo hubieras tenido comiendo de tu mano.

No, y encima te ríes, ya.

-No, me río porque la realidad no concuerda en absoluto

con la película que te estás montando.

Pero si yo estoy más sola que la una, Espe.

De verdad, ¿de qué tienes envidia? ¿De lo mal que lo pasé con Bremón?

-Mira... Jo, perdóname, Lola.

Es que estoy pagando contigo mi inseguridad.

-Pero ¿qué inseguridad?

-Pues no sé, es que veo a las chicas de la comisaría entrar y salir

y yo no me como un rosco.

Todos me ven como la simpática, graciosilla de la comisaría.

-Eso no es verdad, Espe.

Vamos a ver, ¿quién se llevó al huerto a Hugo Ferrer? ¿Eh?

¿Quién era la envidia de todas?

¿Quién tuvo con él un romance de película?

-Bueno, no fue para tanto.

Además, se demostró que ese chico estaba como unas maracas

y todo formaba parte de su método actoral.

-Mira, Espe, no pienso consentir que pienses esas tontería sobre ti,

Que si eres solo la simpática, que si invisible. Basta ya.

Asume de una vez que eres una mujer 10.

-Que sí, Lolilla, que yo también te quiero, ¿eh?

Pero yo tengo ojos en la cara y sé que guapa no soy.

-No, eso no es verdad.

Además, es que solo parece que se nos juzgue por la belleza.

No contribuyamos nosotras a eso, ¿no?

-Si yo la teoría me la sé muy bien, lo de la belleza está en el interior,

pero luego a los tíos lo que les importa es el físico.

-Eso no es verdad.

Vamos a ver, eso es otro topicazo. Hay tíos que no son así.

Además, ese tipo de tíos a nosotras no nos gustan.

-Ay, Lolilla, si no existieras habría que inventarte.

Si tenéis buenas noticias, por favor, contádmelas,

que menudo día llevo.

Pues solo nos estábamos dando ánimos mutuos. ¿Alguna novedad?

Poca cosa, buscamos a la mujer que merodeaba con la moto

por el polígono antes de la explosión.

Me ha dicho Karim que estaban viendo las cámaras de seguridad.

¿Estás un poco nerviosa o me lo parece a mí?

Es que esta noche conozco a la madre de Rober.

¿A tu futura suegra?

-Lo raro es que no la conocieras ya. Es genial, ¿no?

No sé, es que estoy tan cansada que a lo mejor meto la pata.

Que no, que tú tranquila, lo vas a pasar muy bien, ya verás.

Ya os contaré. Me marcho, que Rober me espera.

Suerte.

-Parece que no estás inspirado, ¿eh, Martín?

-¿Y eso por qué lo dices?

-No sé, parece que te está costando escribir el artículo

sobre la explosión en la fábrica de pinturas.

-Pero ¿qué dices, mujer? Lo he escrito ya hace un rato.

Ahora estoy mirando los comentarios de los foreros.

-Ah, ¿sí? ¿Y qué dicen?

-Pues de todo, pero vamos, sobre todo dan caña a Planeta Libre

por haber reventado una fábrica con productos tan tóxicos

y haberse llevado por delante la vida de un inocente.

-Es que pobre Gerardo, qué culpa tendrá él del cambio climático,

o de que el Ártico se esté derritiendo, que...

-Efectivamente.

-En fin.

-Perdón por el retraso, pero no he podido salir antes.

-No se preocupes, Marcelino, siéntese. Sí, sí, sí.

En fin, que me hago cargo del jaleo que debe tener

gracias a ese artículo que escribió un colega mío sobre su socio.

-Exsocio. Sergio Mayoral no tiene ya ninguna relación con Ocaña Abogados.

-Ya, ¿y eso desde cuándo? ¿Un par de días, una semana?

Porque cuando cometió los crímenes sí la tenía.

-Supongo que ya ha leído el artículo, ¿verdad?

-Hombre, lo he leído yo y lo ha leído media España.

Fíjese, es prácticamente lo más visto después del atentado en la fábrica.

-Bueno, pues su colega podría haber buscado

un titular menos sensacionalista.

-Estoy de acuerdo con usted,

aunque también comprendo que era difícil resistirse

a una frase tan impactante como esa.

Además, es que es todo verdad.

-Bueno, será verdad,

pero está destrozando la reputación que me ha costado una vida conseguir

y no me parece justo.

Ni yo ni nadie de mi bufete tenemos nada que ver

con las atrocidades que ha cometido este señor.

-Marcelino, a mí no me tiene que convencer, ¿eh?

Estoy de acuerdo con usted. Por eso hemos quedado.

Lo que pasa es que no sé en qué le puedo ayudar.

-¿Cree usted que hay alguna forma de minimizar el daño

que está haciendo este artículo a mi despacho?

-Yo en su lugar sacaría un comunicado. Ahí sí...

Ahí si quiere le ayudaría a redactarlo.

-Gracias, pero mi socio González lo ha hecho y no ha servido.

¿Conoce usted al periodista que ha escrito este artículo?

-Pues no personalmente, pero he oído hablar de él

y en fin, la verdad es que está bien considerado en la profesión.

-¿Cree usted que estaría dispuesto a emitir una rectificación?

-¿Una rectificación sobre qué?

Porque es que aquí no hay nada que sea mentira.

-Al menos para aclarar que Sergio ya no es socio del bufete

y que ni yo ni mis empleados estábamos al tanto

de las actividades privadas de este señor.

-Vale, actividades privadas, lo podemos llamar así, pero...

Sergio es un asesino.

Es un asesino que se ha cargado a dos personas a sangre fría

mientras ascendía en Ocaña Abogados.

Veo muy difícil que mi compañero acceda a rectificar algo de esto.

-Es que parece que mi otro socio y yo, no sé, hubiésemos sido

poco menos que sus cómplices.

-No, hombre, no, tampoco dice eso.

Aquí lo que dice es que era muy extraño

que nadie se diera cuenta de nada en el bufete.

-Sergio nos engañó a todos.

Es un miserable, un mentiroso compulsivo

que no debió pisar nunca el bufete.

-No debió pisar nunca el bufete, pero lo hizo,

y le faltó tiempo para ponerle una alfombra roja debajo de los pies.

-Oye, Martín, era un joven abogado muy prometedor

y quise darle una oportunidad.

-Pero una cosa es una oportunidad y otra cosa es hacerle socio.

Es que le hizo socio,

y encima Sergio se acabó haciendo con la mitad de las acciones.

-Bueno, esa es una historia que no viene a cuento ahora.

-Soy todo oídos.

Está bien.

Como quiera.

Oiga, sé que es injusto,

pero la opinión pública es así.

Puede llegar a ser extremadamente cruel

y en este caso no solo se están ensañando con Sergio,

sino con quienes le hicieron subir como la espuma,

y también le hicieron sentir tan endiosado.

-Hombre, qué sorpresa.

Marcelino Ocaña dejándose caer por el bar del barrio.

¿Te puedo invitar a algo?

-Por supuesto que no.

-Siento no haberle podido ayudar más.

-Gracias, Martín.

-Vaya, un abogado y un periodista enredando juntos.

No sé si me voy a tener que poner a cubierto.

-Siempre tan gracioso.

Si quiere sonsacarme algo, ya le aviso que no va a sacarme nada.

Si quiere hacer alguna declaración sobre el atentado en su polígono,

en la fábrica de pinturas,

ahí estoy perfectamente abierto.

-La cuestión es que hoy no tengo yo muchas ganas

de hacer ninguna declaración.

Preferiría tomar una cerveza contigo tranquilamente si te parece bien.

-No sabe cuánto se lo agradezco, pero tengo que decir que no.

¿Sabe? No puedo compadrear con gente tan poderosa como usted.

Afectaría a mi objetividad como periodista.

-Sí.

-Un placer verle.

-Igualmente, Martín.

Alicia, ¿pruebas el pollo?

¿Me has oído?

No, perdona, ¿qué decías? Que si quieres probar el pollo.

No, tengo el estómago cerrado,

pero seguro que está riquísimo, como siempre.

Oye, ¿lo de como siempre lo dices con retintín o qué?

No seas susceptible. Ya sabes que me encanta.

Bueno, ¿cómo me ves? ¿No me he arreglado demasiado?

Pero ¿qué dices? Si estás guapísima.

A lo mejor estaríamos más cómodos en un restaurante.

Alicia, estate tranquila, ¿vale? Que mi madre no te va a examinar.

Creo que el día que me presenté a las oposiciones

no estaba tan nerviosa como hoy.

Sí, yo también lo estoy un poco.

Hace una hora que me llamó y todavía no aparece.

(Llave)

Mira, parece que te han escuchado. Ahí están.

Hola.

¿Qué pasa? Poco más y quedamos para desayunar.

No te piques, que nos la hemos dado hoy.

-Ha sido mi culpa, que llevaba el pelo fatal

y he tenido más de una hora en dejármelo así.

Le ha quedado estupendo.

No hace falta que os presente, ¿no? Pues no.

Digo yo que esta chica tan guapísima es Alicia, ¿no?

Encantada de conocerla, Felisa. Lo mismo te digo.

Ya te dije que no me trates de usted, que me haces sentir más mayor.

Anda que no has tardado en presentarme a tu novia.

Un poco más y la conozco en el altar. ¿Qué altar?

Seguramente nos casemos por juzgado. Eso todavía no lo habíamos hablado.

Casarse por la iglesia es más bonito, pero bueno, yo no digo nada.

Toma, he hecho natillas de postre.

Mételas en la nevera, gorrión. Qué ricas.

¿Has escuchado bien? Gorrión. Esa no se la sabía, ¿eh?

Es el mote de Rober cuando canijo.

-Es que no sabes lo pequeñito y moreno que era cuando nació.

Oye, mamá, venga, vamos a sentarnos, que se enfría la cena.

Has cocinado tú, ¿no? Sí, ¿cómo lo sabes?

A ver, porque se huele a pollo al ajillo desde el portal

y porque no sabes hacer otra cosa.

He intentado que aprenda más, pero no hay manera.

Oye, ¿qué vamos a hablar toda la cena de mí?

No te mosquees con ella, gorrión. -Yo lo digo por tu bien,

que como no salgas del bucle del pollo al ajillo,

tu novia va a acabar aborreciéndolo.

Un poco aborrecido lo tengo.

Lo prepara todas las semanas, hasta dos veces.

Uy, pues no te preocupes, que le doy un curso intensivo

de arroz con bacalao. Mamá.

Venga.

No te mosquees con ella, gorrión. Vamos a brindar.

-Eso.

-Por el Rober y la Alicia. No, por mamá.

No, por vosotros.

-Hola. -Hola.

-Pensaba que ya no ibas a venir a cenar.

Después de que no contestaras a mis mensajes.

No tenía nada en la nevera, así que he comprado pizza, ¿quieres?

He traído también zumos para beber.

Si quieres voy a la cocina y... -No, si tampoco tengo hambre.

-Pero siéntate, hombre, no estés ahí de pie.

¿Estás segura de que no quieres? Está muy rica y la acaban de traer.

-No tengo hambre, no seas pesado.

-Joder, cómo vienes hoy. ¿Has tenido un mal día?

-Pues regular.

-¿Y eso? ¿Has tenido algo en la escuela?

¿Y con tus padres?

-No.

Quico, lo que me pasa es que se derriten los polos,

que hay más territorio desértico, que nos cargamos el medio ambiente.

-¿Y lo piensas así, de pronto?

-No, de pronto no,

después de enterarme de que hubo un atentado en una fábrica

y ha muerto un hombre.

-Sí, bueno, algo he oído. Sí, de pasada, de refilón.

-¿Y qué te parece?

-¿Qué me parece el qué?

-Que unos violentos supuestamente ecologistas

se dediquen a poner bombas.

-Olga, no sé por qué hay que hablar de esto ahora.

No sé tú, pero he tenido un día muy estresante

y lo único que me apetecía era llegar a casa para cenar contigo.

-Qué raro que no te apetezca hablar, si tú estás muy involucrado

en esto del medio ambiente.

De hecho, más de lo que deberías, ¿no?

-No, no abras ese cajón, Olga.

-¿Qué pasa? ¿Que me tienes preparado un regalo?

Mira, mira, mira qué regalo, enterarme que mi novio es terrorista.

-Yo no soy ningún terrorista.

-Ah, ¿no? ¿y esto qué es? Propaganda en el buzón.

-¿Desde cuándo lo sabes?

-Desde anoche. Fui a cerrar el cajón que estaba medio abierto y lo vi.

-¿Y por qué no me dijiste nada? -Te lo digo ahora.

He estado todo el día sin saber qué hacer.

-Olga, creo que tenemos que sentarnos y hablar sobre el tema.

Tengo algo que explicarte. -Yo no quiero que me expliques nada.

Solo quiero saber una cosa. ¿Eres miembro de Planeta Libre?

-Pero déjame que te cuente algo, Olga, por favor.

-No tienes nada que contarme. Ya sé todo lo que tengo que saber.

-Olga. ¡Olga!

-Espero que pase por comisaría uno que atendí anoche en Urgencias.

¿Por qué dices eso?

¿Qué le había pasado?

Dice que le pegaron unos porteros de discoteca.

Vino con el brazo roto,

pero empezó contándome que se cayó de una bici y no coló.

En Jefatura ya nos han alertado que hay movimientos sospechosos

en locales nocturnos.

Puede ser un incidente aislado, pero quiero que Nacha y tú vayáis

a la discoteca Star, a ver qué pasa.

¿Tienes la identidad de la víctima? A ver, espera, Antonio...

Antonio me ha dado esto. Es lo único que tengo.

Ya me ocupo yo.

Eso espero.

¿Te has pensado mejor lo de mi invitación?

-No pierdas el tiempo, de verdad. -No, si no lo pierdo, lo invierto.

Había pensado que si no quieres ir a tomar una copita y tampoco al cine,

¿por qué no vamos a hacer esquí acuático

al pantano de San Juan?

-Lucho, vete a vacilar a otra, ¿sí? A mí me dejas en paz.

¿Lo entendiste o te lo pinto?

-Verás, a estas alturas, yo soy el único empresario

que está dispuesto a mantener la confianza en el bufete Ocaña.

Pero ¿qué estás diciendo?

El bufete de mi padre tiene una cartera de clientes envidiable.

Algunos llevan incluso décadas con él.

Y todos están abandonando el barco, ¿no lo ves?

Ninguno quiere verse salpicado por todo ese turbio asunto

que ha provocado Sergio Mayoral, ¿no te das cuenta?

Marcelino se está quedando sin clientes.

-Marcelino, sé el daño que te causa Quintero solo por aparecer.

No me cabe en la cabeza que te plantees aceptar su dinero.

-Levantaría el bufete.

-¿Y merece la pena?

¿Tan grave es la situación del bufete?

Tanto que entraríamos en concurso de acreedores y desaparecer.

Pero ¿cómo es posible?

El escándalo de Sergio nos ha hecho mucho daño.

-Si ves a este del brazo roto...

casi se lo hace encima cuando nos vio aparecer.

Espero que lo hayáis tranquilizado.

Sí, al principio no quería hablar,

pero le dijimos que solo quería que nos contara lo ocurrido.

¿Podría identificar a los agresores?

¿Y sabes si hay trapicheo de droga ahí?

Dice que no conocía a los porteros,

pero creo que más bien iba a pillar, no a bailar.

-Que no, que no voy a dejar la Star para volver a currar en tu antro, no.

Soy el jefe de sala del garito de moda.

No te lo tomes como algo personal, ¿vale?

Vente una noche y os invito a una copita a Nuria y a ti.

No, qué va, esta noche no.

No, porque cerramos, pero cualquier noche de esta semana.

-Me voy a ir al cine.

¿Os queréis venir? -Pero ¿qué vas solo tú?

-Sí, pero si os apuntáis perfecto. Podemos ir al cine y a comer algo.

-Yo no, hoy es mi planazo semanal. Hoy ponen mi serie favorita

y me gusta verla con un gran bol de cereales y yogur y tal.

-Déjame cinco minutos, solo te pido eso.

-Ya me has hecho bastante daño.

Debería estar en la comisaría denunciando.

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Servir y proteger - Capítulo 167

29 dic 2017

La policía investiga la explosión en la fábrica de pinturas. Olga decide enfrentarse a Quico y preguntarle si es un miembro del grupo eco-terrorista. Karim es el nuevo inspector de la UIT que llega a la comisaría. Alicia está nerviosa ante la cena con la madre de Rober.

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  1. Viena

    Fin 1temporada. Bremon a una oficina. Miralles de comisaria. Alicia inspectora jefe. Elias viviendo con su hijo en Madrid. Esper se insinua relación con karim. Lola y nacha con sus vidas. Quintero asesinado por los colombianos y su fabrica quemada. Jairo se marcha a Barcelona con pati y la madre,con el marido otra vez en la carcel, al polígono y ejerciendo de futura abuela. Martin y resto bar la parra igual. Marcelino con el bufete otra vez en alza. Robert y Alicia en 2temporada como pareja y futuros padres. Quico a la cárcel con olga en sus clases de cocina esperandole.

    06 ene 2018