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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 166 - ver ahora
Transcripción completa

que todos los problemas se solucionarían

si él se muriera, que todo el mundo estaría mejor.

Son cosas que se dicen sin pensar, no se lo tengas en cuenta.

Me pareció que lo decía

muy sentido, le noté hundido, de verdad, hundido.

Deprimido. Sí, eso es.

-Ese tío es un peligro

y cuanto más alejado esté de ti, mejor.

-¡No hables así de mi padre!

No será un padre modelo, pero es mi padre.

-Yo no lo querría ver ni en pintura porque tengo dignidad.

-Cojonudo, ¿eh? Acabas de fastidiarme la mañana.

¿Qué no te gusta de ese chico? Pues yo creo que está malmetiendo.

Claudia, ese chico no es trigo limpio.

-¡Hazme caso cuando te hablo!

¡Que me mires, joder!

-Estoy muy orgulloso de ti. ¿Qué te pasa?

-Nada.

-¿Cómo que nada? Si te he rozado y has visto las estrellas.

-Un golpe que me di haciendo "footing" por el Retiro.

-Yo creo que eso es un puñetazo, vamos.

Llevo demasiado en el oficio como para no reconocerlos.

-Me vi envuelto en...

en una pelea de discoteca.

Un mensaje de Quintero. ¿Y qué quiere ahora?

Dice que quiere hablar mañana de un tema personal.

Si tu madre me lo hubiese dicho, Alicia,

tú ahora serías mi hija

y Marcelino ni siquiera hubiese aparecido

en nuestras vidas.

Si tanto te quería, ¿por qué te lo ocultó?

Puede que estuviera enamorada de ti,

pero no podía cerrar los ojos ante la realidad

y, a la hora de formar una familia,

eligió a Marcelino, porque es un buen hombre.

Toma, son los pensamientos de Eric.

Me pidió que te lo entregase si le pasaba algo.

"¿Martín Díez?".

-Soy yo, ¿quién habla?

-"La portavoz de Planeta libre".

-¿Qué quieres?

-Saber si estás comprometido con la causa ecologista.

(DUDA) -No sé si te entiendo, ¿puedes ser un poquito más concreta?

-Conviértete en nuestro eco.

Investiga a las empresas que denunciamos

en el listado que enviamos a los medios.

(LEE) -"Un mensaje positivo y esperanzador

nunca podrá arraigar si se impone la fuerza".

-Tienes que darle un escarmiento. -¿A Martín?

-Es nuestro enemigo.

Esta tarde va a acercarse a charlar con los vecinos de la zona.

Es la ocasión perfecta para que le des una lección,

tal como habíamos hablado.

-¿Quién va a ser ahora tu nueva víctima?

-Pues igual apunto muy alto,

pero digamos que mi próxima víctima es el ayuntamiento.

¿Tú sabes el poblado chabolista que hay en el polígono?

Hace meses prometieron asfaltar las calles

y, a día de hoy,

ni siquiera han instalado las letrinas.

-"Déjale claro a ese desgraciado que como mejor está es callado".

-¡No sois ecologistas!

¡Sois unos matones!

¡Unos matones!

¿Y si estuviera empezando a haber deserciones en la organización?

Pues ojalá, pero no te hagas muchas ilusiones.

Puede que hoy uno de ellos se haya echado atrás,

pero no creo que vaya a suceder en la próxima acción que organicen.

Me parece un buen comienzo.

Martín, ten mucho cuidado.

Ya has visto que eres objetivo para ellos.

Pueden volver a intentarlo.

Eres una persona mezquina, una cobarde

que me ha estado chantajeando con la memoria de Eric

para presionarme a hacer cosas que tú no te atreves a hacer sola.

-¿De verdad crees

que no estoy comprometida con la causa?

-Tú confundes el compromiso con el fanatismo.

Vete de mi casa, por favor.

-Siempre me dices lo mismo,

que no volverá a ocurrir y, al final, siempre acaba pasando.

-Si ponemos los dos de nuestra parte,

estoy seguro de que no volverá a pasar.

-¿Los dos?

-Yo tengo parte de culpa, pero tú también.

No debiste enfadarme. -Tú te enfadaste solo.

-No me gusta que me menosprecien y tú lo hiciste ayer.

Me duele que no valores el trabajo que hago contigo como mánager.

-A mí me duelen otras cosas.

(Música emocionante)

Oye, Pepe,

entonces ¿no hubo ninguna pelea esa noche en la discoteca?

-"No, no hubo ningún altercado".

-Mira, Pepe, todavía no he abierto ninguna investigación,

si me dices la verdad, evitas meterte en un lío, ¿eh?

-"Vamos, hombre, después de tantos años de amistad,

¿no estarás dudando de mi palabra?".

-Perdona, Pepe, que este caso me tiene un poco alterado

y no sé ni lo que digo.

-"Trabajas demasiado, Elías.

A ver cuándo te pasas por Tribal y desconectas un poco".

-Bueno, yo de noche ya sabes que solo salgo a patrullar.

Pero bueno, Pepe,

te estoy muy agradecido por lo que me cuentas, ¿eh?

Sí, venga.

Nos tomamos ese café cuando quieras, en el Tribal o donde te dé la gana.

Un abrazo.

-¿Hablabas de la discoteca Tribal? -Sí, ¿la conoces?

-Alguna vez me he pasado por allí.

-Estaba hablando con el jefe de seguridad,

un viejo amigo. Por cierto, fue compañero.

-¿Policía?

-Sí, bueno, duró solo dos o tres años,

era un poco desastre.

-¿En qué sentido?

-Pues tenía expedientes disciplinarios

un día sí y otro también.

Tenía métodos un poco... demasiado expeditivos.

-¿Y qué necesitabas de él?

-Pues tengo una persona con varios golpes.

Él me cuenta

que fue por mediar en una pelea en la discoteca,

pero Pepe me dice que allí no ha habido ningún altercado

en la última semana.

-Ya, ¿y qué sospechas?

-Pues tengo la impresión de que ha sido su pareja

quien le propinó esos golpes.

-Si quieres, pásanos el caso a la UFAM

y aplicamos los protocolos de violencia de género.

-No sé si puede ser enmarcado en violencia de género,

tanto víctima como agresor son del mismo sexo.

-En ese caso sería violencia en el ámbito familiar,

lo podemos aplicar perfectamente en la UFAM,

pero con un protocolo diferente.

-Es que prefiero hablar antes con la víctima,

me ha dado dos versiones de los hechos

y ninguna es verdad.

-Eso ya es bastante sospechoso.

-Sí, yo creo que sí.

-Lo normal es que las víctimas mientan

sobre el origen de los moratones.

Si te hueles algo, tienes que actuar rápido.

Un día o unas horas pueden ser muy decisivas.

-Ya.

Bueno, yo creo que sé

cuál es el primer paso que tengo que dar.

Luego te cuento, ¿eh?

-Venga. Si me necesitas, ahí estoy.

(SUSPIRA)

-Jero, ¿qué pasa? Soy Guevara.

Sí, nosotros como siempre, hasta arriba de trabajo.

Sí, claro, nos tomamos algo cuando quieras.

Oye, mira, que te quería pedir una cosilla, algo urgente.

¿Tú sigues teniendo contacto directo con los franceses?

Ya sabes que los cauces reglamentarios

son un poquito lentos

y necesitaba una información cuanto antes.

Hombre, si me la pudieras dar hoy, mejor que mejor.

¿Eh? Sí.

Sí, te cuento de qué va, mira.

-La analítica está para enmarcarla y las demás pruebas

están dentro de los parámetros normales.

Se nota que haces deporte.

Pues sí, me gusta salir a correr dos o tres veces por semana,

aunque, últimamente,

no estoy teniendo mucho tiempo, la verdad.

Y la alimentación, ¿qué tal? Se ve que no haces excesos.

No los hago.

Aunque el menú de La Parra no es lo más saludable,

para qué engañarnos.

Los he visto peores.

De todas formas, si no hay patología, no hay cambios con la comida.

Estás hecho un roble.

Pero si ya os dije a Claudia y a ti que estaba hecho perfecto.

El chequeo que me has hecho

ha servido para hacerte perder el tiempo.

Lo de "Más vale prevenir que curar" está vigente todavía.

Mi único problema es la falta de sueño.

¿Tienes insomnio con frecuencia?

Ya sabes cómo es esta profesión, Antonio.

Estás casado con una inspectora jefe.

Claudia, a no ser que sea un asunto grave,

es capaz de desconectar por las noches, ¿eh?

La verdad es que mi falta de sueño estos días

no es por el trabajo.

Ya.

¿Y Natalia? ¿Se ha instalado ya?

(ASIENTE)

Hablar de nuestros problemas es tan bueno para la salud

como cuidar la alimentación y hacer deporte.

Mira, yo ya estaba mentalizado

de que la cosa iba a ser complicada, pero...

(RESOPLA)

está siendo mucho más duro de lo que yo me esperaba.

Es una situación muy delicada, sí.

Mira, he hecho cambios en casa, reformas

para adaptarla un poco a su nueva situación.

Pues todo le parece horrible.

Imagino que no para de quejarse. Es normal los primeros días.

Todos los cambios le recuerdan a su invalidez.

Y solo ve las cosas que faltan por hacer

y encima me hace sentir culpable.

Estará muy enfadada con su cambio de vida

y lo descarga con las personas que tiene cerca.

A todo le pone pegas.

Mira, hoy me ha llegado a decir

que prefería estar en el hospital de Toledo,

que ahí se sentía más segura.

Emilio, es que lo que le ha pasado a Natalia

es muy difícil de asimilar, hay que tener muchísima paciencia.

Ya, si yo intento tener toda la paciencia que puedo,

pero a veces me desmorono y me vengo abajo.

Poco a poco se irá adaptando.

Se dará cuenta de que hay que empezar desde cero.

Paciencia.

Ojalá tengas razón,

pero ahora, por el momento, me parece que es muy difícil,

por no decir imposible, que ella cambie su actitud.

Ya.

¿Y tus hijos? ¿Cómo se lo han tomado?

(RESOPLA)

Lo están pasando muy mal.

Jaime ayer se encerró en la habitación

y no quería hablar con nadie

y Marquitos se ha pasado toda la noche llorando

y preguntándome que qué le pasa a mamá,

que por qué está tan enfadada siempre.

¿Has pensado lo que te dije?

¿A qué te refieres?

Contratar a una enfermera que os eche una mano en casa.

Natalia tendría más autonomía y no dependería todo el tiempo de ti

y a ti te descargaría de trabajo,

sería bueno para el ambiente familiar.

Ya, ya lo sé,

pero no va a ser posible tampoco.

¿Por qué no?

Se lo he planteado a Natalia y se ha cerrado en banda.

Dice que no quiere tener a una desconocida por casa.

¡Vaya! De verdad,

a veces me veo en un callejón sin salida

y siento que no voy a poder tirar adelante con todo.

Bueno, bueno, es que cuidar a una persona así

es algo que desgasta muchísimo, tanto física como psicológicamente.

Además, con tu responsabilidad en tu trabajo,

te sentirás asfixiado muchas veces.

Mira, así es, precisamente como me siento.

A veces hasta me falta el aire.

Bueno, ya.

Tienes que, no sé, seguir haciendo deporte, desde luego

y buscar algún rato de ocio para ti,

aunque sea pequeño.

No me lo puedo permitir y me sentiría culpable.

Emilio, si no cuidas de ti, ¿quién te va a cuidar?

¿Y quién va a cuidar a tus hijos y a tu mujer?

¿Qué te parece si te vas a un psicólogo?

Que te ayude a gestionar esta situación.

Si no tengo tiempo ni de planteármelo.

Antonio, muchas gracias por todo.

Y bueno, mira, al menos sé

que este tiene cuerda para rato.

Seguro que sí.

Cuídate.

-Perdona el retraso.

Se me ha hecho tarde organizando la agenda del día.

-No pasa nada, no te preocupes.

¿Quieres tomar algo?

-No, he desayunado mucho en el bufet del hotel,

cogiendo fuerzas porque menudo día que me espera.

-¿Y eso?

-Mañana nos vamos a París

y todavía nos quedan muchos asuntos que solucionar.

-No sabía que os ibais tan pronto.

-Los dos tenemos trabajo allí,

Felipe me está organizando una exposición

y tengo que ponerme las pilas dibujando.

-Entonces ya no te voy a ver más.

-Ay, papá, no lo digas así,

que tú también te puedes venir a París a visitarme.

-Ya me gustaría, ya,

lo que pasa es que este trabajo me ata mucho.

En fin, me ha sabido a poco esta visita,

pensaba que os quedaríais más.

-Felipe ha organizado la agenda tan bien

que lo hemos resuelto todo en pocos días.

Es su trabajo y el mío hacerle caso.

-¿Y le haces caso en todo?

-No, papá, no.

Solo en temas profesionales.

Es que a él se le da mejor negociar que a mí.

-¿Qué tal llevas lo de tus golpes?

-Bien, ya no me duelen. (ASIENTE)

-Oye, hijo,

¿me vas a contar la verdad de lo que pasó esa noche?

-¿Otra vez quieres que te cuente lo de la pelea en la discoteca?

-No hubo tal pelea.

He hablado con el encargado de seguridad del local

que, por cierto, es amigo mío y me lo ha confirmado.

-No me lo puedo creer.

¿Has abierto una investigación por esa tontería?

-Mira, hijo, no es ninguna tontería

y solo le he hecho unas preguntas a un amigo.

-Me parece increíble que no confíes en mí

y que me trates como a un delincuente.

-No te trato como a un delincuente,

más bien te trato como la víctima de un delito de agresiones.

Mira, hijo, un momento,

me has contado dos versiones y las dos son mentira.

Entiende que sospeche, ¿no?

-¿Por qué siempre tienes que actuar como un policía?

Vale, la primera vez te mentí,

pero era para no preocuparte.

Lo de la pelea en la discoteca es verdad.

-Hijo mío, no me mientas, por favor, soy tu padre.

-Te he contado la verdad.

Vale, a lo mejor lo de la pelea

no fue tan grave y...

-No insistas por ahí, por favor.

Este tipo me ha jurado y perjurado que no hubo ningún altercado

ni grande ni pequeño.

-¿Y le crees a él antes que a mí? Cómo no.

-Si estoy intentando esclarecer los hechos

es para ayudarte, hijo.

-¿Ayudarme? -Sí.

-Que nos hayamos reconciliado después de tantos años

no significa que me tengas que investigar

ni que metas las narices en mi vida.

-No te estoy investigando, solo estoy preocupado por ti.

Mira, tengo la sensación de que Felipe te tiene controlado

y no te deja respirar.

-¿A qué viene nombrar a Felipe ahora?

-Creo que fue él quien te propinó esos golpes.

-Venga, esto es lo que me faltaba por escuchar.

¿Qué pasa?

¿Que te molesta verme feliz con un hombre?

-No, hijo, nada me gustaría más que verte feliz con tu pareja,

pero es que, cuando te veo con él, te veo mal.

-Esa es tu opinión.

No tienes ni idea, Felipe no es ningún maltratador.

-Eres tú quien ha utilizado ese término.

Israel, hijo mío.

Hijo, mírame a los ojos y dime que no fue él quien te pegó.

-A ti te da igual lo que yo te diga. -Isra.

-Tú ya has decidido condenar a Felipe.

-Oye, Isra, por favor, no te vayas así.

-He venido a despedirme de ti de buen rollo

y lo has estropeado todo.

Al final, parece ser que no has cambiado tanto,

sigues siendo un homófobo.

Según Martín Díez,

el activista le estaba esperando en el descampado

que hay al lado del poblado de chabolas.

Allí le salió al paso, se bajó de la moto

y le empujó hasta tirarle al suelo.

El tipo llevaba casco y puño americano para pegarle.

No sabemos por qué, pero aunque esa era la intención,

finalmente, no le pegó.

Cuando llegamos ya había puesto demasiada tierra de por medio.

Entonces, quizá, ya tenía decidido irse

y solo quiso darle un susto para intimidarle.

Eso pensé yo, pero Martín cree

que se bloqueó cuando le dijo

que eran todos una panda de matones

y que no le pegó porque, al final, tomó conciencia.

Me cuesta mucho creer

que esa gentuza se ande con tantos escrúpulos.

¿Tenemos modelo y matrícula de la moto?

Le preguntamos a Martín,

pero nos dijo que no vio ninguna de las dos cosas.

Solo sabemos que era una Scooter.

-¿Llegó a sacarle algún arma?

No, solo llevaba el puño de hierro

que, por desgracia, ya sabemos las lesiones que provoca.

Pues si iba tan preparado, yo también me apunto a la teoría

de que se arrepintió en el último momento.

En todo caso, sabemos que la agresión está relacionada

con el último artículo

que escribió Martín Díez sobre Planeta libre

y sobre su negativa a publicar la propaganda

que quería dictarle la organización terrorista.

¿Tenemos alguna descripción del atacante?

No, solo que llevaba ropa oscura,

que no se quitó el caso de la moto en ningún momento

y que era más alto y más corpulento que Martín.

Sí, bueno, pero eso no es difícil, ¿no?

Mira, habló Pau Gasol, ¿eh?

Bueno, a ver.

Alicia y Rober, os quiero a tope con esto.

Los de Planeta libre tienen ganas de lío

y no creo que se corten en emplear la violencia,

así que todos a trabajar.

¡Ah! Un momento!

Se me olvidaba.

Tengo que comunicaros

que mañana se incorpora a comisaría el inspector

que va a sustituir a Laura en la UIT.

Se llama Karim Benalí

y espero que todos le ayudéis

y se lo pongáis fácil para que se adapte lo antes posible,

¿de acuerdo? Venga.

Alicia, otras tres llamadas perdidas tengo.

¿De quién?

De mi madre, que está de pesadita...

Y no solo por la boda, sino por la futura cena familiar.

Es normal, se ha enterado de todo de golpe.

Además, estará ilusionada

con que las dos familias se conozcan.

Seguro.

¿Sigues dándole vueltas a eso que hablaste con Quintero?

Sí, pero prefiero no hablar del tema

y mucho menos para ponerme de mal humor.

No sé cómo pretende que le invites a la boda.

No sé si es que está mal de la cabeza

o se lo hace.

(Móvil)

Mi madre otra vez.

Sí, mamá.

Pues no, no he tenido tiempo de mirar ningún traje para la cena.

No, mamá, tampoco he mirado nada para la boda,

¡ni que fuera mañana!

Pásamela.

Espera un momento, que Alicia quiere hablar contigo.

(CARRASPEA)

Hola, Felisa.

No, no se preocupe, estamos en un rato de descanso.

Pues sí, yo también tengo muchas ganas de conocerla.

Que le hable de tú,

sí, sí, lo que pasa es que supongo que al principio me costará.

Ah, me parece una buena idea.

Vale, pues le pido el teléfono a Rober y concretamos nosotras.

Muy bien.

Un beso. Hasta luego.

Qué vitalidad tiene. Parece muy simpática.

¿Has visto? Tengo a quien parecerme.

Pásame su teléfono, que hemos quedado en vernos.

¿Y eso? ¿Cuándo? Pues lo antes posible.

A ver si puede ser antes de la cena con mi padre

y así vamos preparando poco a poco el terreno.

Creo que tu madre me va a caer muy bien.

Y tú a ella también, ya lo verás.

(Timbre)

Tranquila, Olga, ya voy.

-¿No me esperabas?

-¿A qué has venido?

-A que planifiquemos la próxima acción.

-Yo ya no formo parte de Planeta libre,

¿cómo te lo tengo que decir?

-Lo siento, pero no te creo.

Creo que estás pasando por una crisis.

-Estoy pasando por mucho más que una crisis.

No quiero formar parte de una organización

que emplea la violencia.

-Te has vuelto blandito.

-Solo la gente más débil

usa la fuerza para imponer sus convicciones.

-Salir con la hija de una poli te está afectando al cerebro.

-Mi relación con Olga no tiene nada que ver.

Yo nunca pensé que cambiaríamos nada a cañonazos.

-Como no vamos a cambiar nada es quedándonos de brazos cruzados.

Ya es hora de que montemos algo gordo para que el mundo reaccione.

-Conmigo no cuentes, ya estoy fuera.

Creí que te lo había dejado claro anoche.

-Si Eric te viera, se moriría otra vez, pero de pena.

Ni siquiera has sido capaz de darme refugio unos días.

Anoche me echaste a patadas, me pusiste en peligro.

-Me estabas insultando

y me chantajeabas con el recuerdo de Eric

para presionarme.

Tú no estás en peligro,

puedes moverte con tranquilidad, la Policía no te tiene fichada.

-O sí, eso no lo sabemos.

Y ya ha quedado claro que un pequeño error

puede costarte la vida, como le pasó a Eric.

Cada día me recuerdas más a él.

Al principio él también rechazaba mis ideas,

era muy ingenuo y yo le parecía demasiado radical.

Le parecía una locura cometer un atentado

para llamar la atención

sobre los crímenes contra el medio ambiente.

En esa época, le parecía contraproducente.

Me costó mucho que abriera los ojos.

-Tú le manipulaste para que usara métodos violentos.

-Tuvimos largas discusiones, hablamos

y, al final, los dos prometimos que haríamos todo

lo que estuviera en nuestra mano para salvar el planeta.

Tú también lo prometiste,

¿o es que se te ha olvidado el juramento que hicimos los tres?

En esa época, nadie parecía tener dudas sobre sus convicciones.

-¿Y de qué ha servido?

El planeta sigue igual, abocado a la destrucción

y Eric está muerto.

Todavía no me hago a la idea

de que no voy a volver a verlo nunca más.

-Su muerte ha dejado un vacío muy grande en tu vida

y no es fácil de llenar.

¿Sabes?

Eric y yo siempre decíamos que la lucha por la causa

no es incompatible con disfrutar de la vida.

Hay momentos para todo,

también para dar rienda suelta al instinto.

-No tengo nada que hablar ni que disfrutar contigo.

Vete de mi casa.

¡Fuera! ¡He dicho que te vayas!

(Puerta)

-¿Qué tal, Elías? -¿Eh?

-¿Alguna novedad? Me refiero al caso,

el presunto maltrato del que hablaste esta mañana.

-He hablado con la víctima y se cierra en banda.

Lo niega todo y mantiene la misma versión de los hechos.

-Ya.

-Ya le he dicho que me estaba mintiendo,

pero le da lo mismo.

No me quiere contar cómo se hizo esos hematomas.

-Cuantas más cosas me cuentas, Elías,

más veo claro que esto es un caso para la UFAM.

¿Por qué no me das el contacto de esta mujer?

-Es que, Lola,

no se trata de una mujer,

-¿Eh?

-Se trata de mi hijo.

-¿De Israel? -Sí, el único que tengo.

Creo que ha sido su pareja, Felipe, el que le ha hecho esos moratones

y por eso estoy tan agobiado.

-No, no, no, tienes indicios para estarlo, Elías.

Pero con una implicación emocional como la que tienes,

lo más razonable es que me dejes el caso.

-Está cerrado en banda,

no te va a contar nada ni a ti ni a nadie.

-¿Crees que ha podido sufrir

otras agresiones por parte de su pareja?

-Pues la verdad es que no me extrañaría,

este Felipe, no sé, es muy controlador

no le deja respirar

y, además, ahora se ha convertido en su representante

y se ocupa de sus cosas profesionales.

-Encaja perfectamente en el patrón del controlador.

-Ya, bueno, pero ya hablamos

de que no se puede enmarcar esto en violencia de género.

-No, en ese caso sería violencia machista

y es cuando un hombre maltrata a una mujer

por el hecho de ser mujer.

Ahí hay un protocolo específico.

-Lola, que Isra se ha puesto hecho una fiera

cuando le he comentado lo de Felipe.

Si me ha dicho

que era un retrógrado y un homófobo y...

-No, pero no se lo tengas en cuenta, de verdad.

En el fondo de su corazón, él no lo piensa,

lo ha dicho en un momento de arrebato.

-Me da miedo que por hurgar ahora en su vida,

le pueda perder otra vez.

Me ha costado mucho recuperarle, Lola.

-No estás hurgando en su vida, Elías,

tienes motivos fundados para sospechar

y, como padre, haces muy bien en intentar averiguar la verdad.

-Sé que hay que dejar un margen a la presunción de inocencia,

pero, de verdad, en este caso creo que no me equivoco, Lola.

-A las víctimas les cuesta muchísimo aceptar la realidad

y ver que los maltratadores son lo que son.

Admitirlo y luego no te digo más, contarlo y denunciarlo,

o sea que es un proceso muy largo, ¿vale?

-Lo que más miedo me da es

que mañana se va a París de la mano de su presunto agresor.

-Escucha, no puedes dejar que se vaya sin hablar una última vez con él.

-Sí, si lo quiero hacer, pero

primero quiero hablar con un amigo, a ver si me da cierta información

para tener más a lo que agarrarme.

-¿De qué se trata?

-Ya te cuento luego, ¿eh?

Gracias, compañera.

Entonces, físicamente está bien, ¿no?

Como un roble.

Pues menos mal

porque yo me temía que podía ser algo de corazón,

que hay veces que parece que le falta el aire.

No tiene ninguna patología, no,

pero si sigue bajo ese nivel de estrés,

no descarto que acabe teniéndola.

Y de ánimo, ¿cómo le has encontrado?

Peor de lo que me habías comentado,

pero no solo es un problema con el trabajo,

es su mujer quien le tiene desbordado.

Es que lidiar con esa situación familiar

le está suponiendo un desgaste inmenso.

Sí. Le he dicho que contraten a una enfermera.

Ya.

Pero Natalia se ha negado por completo.

O que acuda a un psicólogo.

Me temo que no va a hacer caso.

¿Y le has recetado algo?

Me temo que no, pero, tarde o temprano,

tendré que hacerlo.

Pues en comisaría está que no da pie con bola.

Si sigue así, le va a dar un soponcio.

Emilio es un hombre fuerte, pero todos tenemos un límite.

Le he dicho que se oxigene un poco

o que no deje de hacer deporte, por ejemplo.

¿Y qué te ha dicho?

Que se sentiría muy culpable

si no está todo el tiempo con su familia

o deja de acudir al trabajo.

Bueno, pues seguiré pendiente de él

y, si sigue en esta línea, pues no sé, me pondré pesada

y le insistiré en que se coja unas vacaciones

o, por lo menos, unos días de baja. Cuenta conmigo

si necesitas que vuelva a hablar con él.

Cariño, no sabes lo que me ayuda compartir esto contigo.

Me voy a comisaría, que no quiero faltar mucho rato.

Un momento.

Tú también tienes que bajar el pistón del trabajo.

Por cubrir a Bremón, vas a acabar poniéndote enferma tú.

Por mí no te preocupes

porque yo tengo una situación en mi casa muy equilibrada

que me da mucha fuerza y mucho de todo,

así que muchas gracias, cariño.

Hasta luego.

Hasta luego, Salima. Adiós.

-Cóbrame, anda, por favor.

-Es una pena que te perdieses la degustación de la escuela.

-Bueno, la próxima vez me avisas con más tiempo

y ya veré si puedo ir.

-Sí, que mis amigas se piensan que tengo un novio ficticio.

-¿Por qué?

-Hombre, como nunca te ven el pelo,

me vacilan y me dicen que eres imaginario.

-Pero si te he ido a buscar muchas veces.

-Muchas veces, no.

Fue una vez y hace tanto tiempo que ni me acuerdo.

-Olga, ¿tengo que recordarte que, aparte de ser el gerente,

estoy preparando mi proyecto para el máster de gestión deportiva?

-Vale, muy bien, pero no todo es trabajar y estudiar, ¿no?

-En mi caso sí porque no tengo a nadie

que me pague los estudios.

-¿Me estás mandando una indirecta?

-A ver, no te lo tomes a mal,

pero tú tienes a tus padres, que te lo pagan todo.

-Pues sí, tienes razón, tengo mucha suerte

y, por eso, esta noche te invito a cenar a un restaurante

que me han recomendado.

Se come de maravilla y es superbarato.

-Me encantaría, pero es que tengo tanto lío...

-Bueno, pero por un día que salgas antes no pasa nada, ¿no?

-Venga, vale, vamos a cenar juntos.

-¿De verdad?

-Claro, le pido el favor a uno de los monitores,

que me cierre el gimnasio.

-¡Qué ilusión, por fin vamos a hacer planes juntos!

-Mejor dejamos los besos

y lo que surja para esta noche, ¿vale?

Que ahora estoy trabajando.

-Antes no te importaba que te diese besos aquí.

-Ya, pero antes era monitor, ahora soy gerente

y no quiero perder las formas delante de los clientes.

-Bueno, vale, pero te tomo la palabra de lo de esta noche, ¿eh?

-Vale.

¿Qué haces aquí?

Ya no sé cómo decirte que me dejes en paz.

-Solo he venido a traerte un recuerdo,

a ver si consigo que reacciones.

-Mira, Nadia, por mucho que me presiones,

no vas a conseguir nada.

-Nada me detendrá para frenar la destrucción del planeta

a cargo de las élites

y de una masa social alienada por el sistema

y manipulada por los medios.

-Yo mismo redacté ese juramento, no hace falta que me lo recuerdes.

-Pues te comportas como si nunca lo hubieras escrito

y firmado con tu sangre.

Pobre Eric,

estaba tan orgulloso de su hermano pequeño...

Nunca pensó que pudieras traicionarle como lo estás haciendo.

-Llévatelos, yo no lo quiero.

-Yo no necesito que me refresquen la memoria,

eres tú el que no está siendo coherente con su juramento.

Si aún te queda un gramo de dignidad y quieres honrar la memoria de Eric,

ven a verme esta tarde.

Tengo algo importante que proponerte.

-Gracias.

Espe, ¿has visto al comisario?

-¿No está en su despacho?

-No, no lo encuentro por ningún lado.

Estaba pensando en presentar unas iniciativas

que me había currado para la UFAM y no lo encontramos.

-Yo que tú hablaría del tema con Claudia.

Ya sabes que Bremón no está en su mejor momento.

-Bueno, ya, pero ¿eso qué tendrá que ver?

¿Está viniendo a trabajar o no?

-Pues, para el caso, como si no viniera

porque no da una, el pobre.

-No sé cómo nos vamos a organizar, Espe,

porque además de estas iniciativas, tenía varios temas pendientes.

-¿Eso es lo único que te importa?

-¿Y qué más me tiene que importar?

-Pues no sé,

¿su estado de salud, por ejemplo?

-Mira, Espe, que sí, que yo entiendo

que esté muy estresado con su situación personal en casa,

pero, sinceramente, soy la que menos puede ayudar.

Además, el otro día nos comprometimos los dos

en tener una relación exclusivamente profesional

y que cada palo aguante su vela,

que no, que no.

-Eso suena muy fuerte, ¿no?

-Bueno, mira, que suene como suene,

pero cada uno tiene que aceptar las consecuencias

de las decisiones que se toman, ¿sí o no?

Yo lo estoy pasando muy mal, lo he pasado muy mal

y ahora me toca protegerme

y, no sé, parece mentira que me lo digas tú,

que me animes tú a hablar con él

cuando siempre has estado en contra de la relación entre los dos.

-Siempre no, al final me di cuenta de que os queríais

y te apoyé.

-Bueno, vale, vale, pero prefiero

que no me vuelvas a hablar de él nunca más,

a no ser que sea por temas profesionales.

-Como tú quieras.

-Perdona, Lola, ¿tienes un minuto? -Sí, claro.

-¿Te importa si vamos a mi mesa y hablamos más tranquilos?

-No, no hace falta, ¿eh?, que yo ya me iba.

-Es que me acaba de llamar el amigo este

al que pedí un favorcillo.

-Sí.

-Pues me ha contado que el novio de mi hijo

tiene en Francia un amplio historial delictivo

por agresiones, peleas, estafa...

-Menudo pieza. -Sí.

-¿Israel sabe lo de su historial?

-Pues no lo sé, pero lo dudo mucho.

-¿Pues qué quieres que te diga, Elías?

Debes contárselo para abrirle los ojos.

-No sé, si le he llamado un par de veces,

pero no obtengo respuesta.

Le he dejado un mensaje en el contestador

para ponerle al corriente.

Si no me devuelve la llamada, pasaré a algo más drástico

y quería tu opinión.

(SUSPIRA)

-¿Eh?

-Qué ganas de hacer daño tienen algunos medios.

-A ver.

(LEE) "La doble vida de uno de los dueños del bufete:

abogado y asesino".

De lo que tienen ganas es de vender periódicos

y hacen lo que sea con tal de conseguirlo.

-Pero está hecho con mala leche

y estamos sufriendo las consecuencias.

Me he pasado más de una hora intentando convencer a Manrique

de que no se vaya con otros asesores. -¿Y lo has convencido?

(RESOPLA) -Justo dice que lo siente mucho,

pero no quiere estar ligado a un despacho

en el que uno de los dueños es un asesino.

-¿Pero no le has aclarado que no es socio del bufete?

-Sí, pero no ha servido de nada.

-Está visto que la inquisición en los medios

y en la opinión pública no para de crecer.

Nos están crucificando.

-Ya me imagino el rosario de insultos y de descalificaciones.

-Pues más de uno se ha permitido insinuar

que estábamos encubriendo los crímenes de Sergio.

-¿Quién puede pensar semejante barbaridad?

Mira, no creo que sirva de mucho, pero vamos a redactar un comunicado

que aclare que Sergio ya no es socio del bufete.

-Yo me encargo.

Y la prensa está dando la lata

para conseguir una entrevista contigo.

-Remítelos al comunicado. -Vale.

-¿Cuántos clientes han dejado ya el bufete hasta ahora?

-De los importantes, casi todos:

Javier Marín, Junco, los Velarde,

Carrión y ahora me dices tú que Manrique.

Y, bueno, de los pequeños, tres cuartos de lo mismo.

-Vaya desastre.

Si seguimos así, vamos a la ruina.

-No, tranquilo.

Ya tengo a los pasantes llamando a los clientes

para convencerles de que sus asuntos fiscales

siguen en buenas manos con nosotros.

-¿Y no es contraproducente llamarles en pleno tsunami?

Quizá deberíamos esperar a que las aguas se aclaren.

-Si nos cruzamos de brazos y no hacemos nada,

nos quedamos solos, Marcelino.

-Oye, Cañaveral, ¿ha llamado ya? -No, de momento, no.

(Móvil)

Espera.

Vaya, Cañaveral

y no creo que llame para dar los buenos días.

Sí, Jorge.

¿Cómo...?

No, pues claro que no sabíamos que Sergio era un asesino, hombre.

¿Eh? -Hola.

-¿Cómo, cómo que quieres que dejemos de asesorarte?

No, hombre, no. -¿Qué les pasa hoy a tus empleados?

Están hablando por teléfono todos a la vez.

-¿No has leído la prensa?

-Intento no leerla por la mañana

para no ponerme de mal humor.

¿Qué ha pasado?

-Han sacado un artículo a doble página sobre Sergio.

Cuentan sus asesinatos y su vida con todo lujo de detalles,

incluido un asunto escabroso de juegos sexuales en Nueva York.

-Vaya, va a ser verdad

que las apariencias engañan.

Sergio, que era el yerno perfecto.

-Dímelo a mí,

que durante un tiempo me lo imaginé casado con Alicia

y padre de mis nietos, no te digo más.

-Vamos, no quiero imaginar lo que podría haberle hecho.

-Por suerte, Sergio ya está en la cárcel

y no podrá hacer daño a nadie más.

-Ya, pero esta noticia nos está haciendo la puñeta.

Los clientes están huyendo del bufete como de la peste.

-Bueno, no sé si servirá de mucho,

pero yo soy cliente

y no pienso abandonar el barco.

-¿Qué te motiva realmente, eh?

¿Es nuestra causa ecologista o lo haces porque te lo he pedido?

-Estoy al 100 % con la causa.

-Nuestro reto es sacudir las conciencias dormidas...

-No con palabras, sino con hechos contundentes.

-Veo que te grabaste a fuego nuestro discurso.

-Porque creo en él

y porque tú me motivas.

Mejor dicho, me inspiras porque tú me guías.

-Igual que Nadia me guía a mí. -Exacto.

Sin ti yo sería una oveja más del rebaño,

pero, gracias a ti, comprendí el valor de la vida.

Te seguiré adonde me pidas, te lo debo todo.

-Ya no, Quico.

Lo que ocurrió en el pasado ya está superado y olvidado.

-Imposible, tío, tú me sacaste de aquel pozo negro.

Gracias a ti superé los malos tratos del internado

y me diste fuerzas para seguir viviendo, de verdad.

-Devolverte la vida ha sido la cosa que más feliz me ha hecho

y ver en lo que te has convertido me llena de orgullo, hermano.

-Sabía que no nos fallarías ni a Eric ni a la organización.

-Solo he venido a ver qué tienes planeado,

luego ya veré qué hago.

-Necesito tu ayuda para colocar explosivos

en la fábrica de pintura del polígono.

-¿Estás loca?

Claro que no voy a participar, podría haber víctimas.

-No las habrá si lo hacemos por la noche

y los colocamos en los lugares apropiados.

Lo tengo estudiado.

-Es una temeridad y una incongruencia.

¿Tú sabes la de tóxicos que se van a producir en el incendio?

-Si queremos que nos tomen en serio, tenemos que hacer ruido de verdad,

un atentado más potente que el del congreso de Energías.

-No lo entiendo,

¿ahora resulta que sí que podemos contaminar?

-Son daños colaterales.

-Lo siento, Nadia, conmigo no cuentes para esto.

-¿Por qué me has llamado para quedar? Te lo voy a decir.

Porque has estado leyendo el juramento

que hicimos Eric, tú y yo mil veces

y no soportas los remordimientos por estar traicionando a tu hermano,

la persona que más de una vez te salvó la vida

cuando eras un crío.

Él planeó este atentado,

pero murió antes de poder llevarlo a cabo.

Aunque sea lo último que hagas por la organización,

ayúdame a que se cumpla su última voluntad.

¿Quieres honrar su memoria, sí o no?

-¿Qué haces?

-¿No lo ves? Estoy preparando mi maleta.

-¿Por qué no has respondido a mis llamadas?

Te he dejado varios mensajes.

Te he dicho mil veces que me mires cuando te hablo.

y que sea la última vez que no me coges el teléfono.

Deja eso.

-Quiero volverme a París hoy mismo y solo.

-Tú no te vas a ningún lado.

Y deja ya de hacerte la víctima inocente, ¿eh?

Si alguna vez discutimos es porque me pones de los nervios.

-Hemos terminado, Felipe.

No voy a aguantar más tus insultos ni tus golpes.

¡Se acabó!

-No, aquí no se acaba nada hasta que yo lo digo.

-Estoy harto de justificar tus palizas,

unas veces porque bebías de más, otras por tus nervios, por tus celos,

pero eres un maltratador de libro.

Cuando nos conocimos,

ya tenías más agresiones en tu historial.

-¿Pero quién te ha contado esa mentira?

-Sé que tienes antecedentes, pero cuando nos conocimos

se te olvidó mencionar ese pequeño detalle.

-¡No me levantes la voz, que te parto la cara!

¿Pero quién te ha calentado la cabeza sobre mí?

Ah, claro,

ese poli cutre homófobo que tienes como padre, ¿no?

Mira, no sé lo que te habrá contado, pero tuve alguna pelea de borrachos.

Sabes que trabajaba en la noche y no es tan raro.

-Claro, y siempre te acusaban a ti, ¡qué casualidad!

-Te noto demasiado alterado.

-¿Cómo quieres que esté tras descubrir que me has mentido?

-¿Tiene tanta importancia?

No te conté cosas de las que no me sentía orgulloso.

-Da igual, no quiero discutir,

solo quiero que cada uno siga su camino.

-¿Y cuál es el tuyo, eh?

¿Volver al agujero del que te saqué?

Todo lo has conseguido gracias a mí.

Eras un dibujante del montón y te he convertido en una estrella.

-Tienes muy distorsionada la percepción de la realidad,

pero, en cualquier caso,

preferiría ser un dibujante del montón

a pasar un minuto más a tu lado. -¡Desgraciado!

Acabas de firmar el contrato de tu vida gracias a mí

y así me lo pagas, ¿quién te has creído que eres?

Suelta esa maleta. -Déjame pasar.

-No te lo digo más, ¡suelta esa maleta!

-No te tengo miedo, quiero empezar una nueva vida sin ti.

-¡Te vas a enterar quién manda aquí!

-¡Apártate de mi hijo, hijo de puta!

-¡La culpa es de tu hijo, no para de provocarme!

¿Qué haces? -Te estoy deteniendo, idiota.

¿Eh?

¿Cómo estás, hijo?

-Estoy bien, papá. -¿Sí?

Mira, no te voy a leer tus derechos porque te los han leído tantas veces

que te los sabes de memoria, ya.

Eso sí, en francés.

Venga, vamos, Philippe, "allez".

Espérame aquí, hijo. ¡Vamos, venga!

Llevaba mucho tiempo pasándolo muy mal.

No sabía cómo salir del horror

en el que Felipe había convertido nuestra relación.

-Ya.

Oye, Isra, aunque parezca que lo más difícil ya ha pasado,

tienes que estar fuerte para el procedimiento judicial

que viene, ¿eh?

-Para mí lo más duro ha sido romper el vínculo

que tenía con él y ya está roto, así que no voy a dar marcha atrás.

-Tu expareja va a pasar la noche en el calabozo,

pero lo más normal es que, tras pasar por el juzgado,

salga con cargos.

-Oye, ¿qué vas a hacer?

Puedes quedarte en mi casa el tiempo que quieras, ¿eh?

-No hace falta, papá, pero gracias.

Unos amigos me van a recoger en el aeropuerto.

Me van a ayudar también a coger las cosas

que tenía en el piso con Felipe.

-Ahora Felipe va a intentar hacer lo posible

para que vuelvas con él, es de manual.

-Entiendo vuestros temores

porque tenéis mucha experiencia en estos casos,

pero yo ya me siento liberado

del infierno en el que estaba con Felipe

y no voy a volver a caer en él.

-Escucha, si vuelve a acosarte, lo único que tienes que hacer

es ir directo a la Policía francesa a denunciarlo

y les llevas una copia de la denuncia que has puesto aquí.

-Vale, no te preocupes.

-Y no quiero ser pesada, pero ahora lo más lógico es

que él intente hacerse la víctima

y te va a decir que lo está pasando fatal

para poder acercarse a ti.

Si sientes pena por él,

tienes que ponerte en guardia, es señal de que te está manipulando.

-Lo sé, conozco el proceso, es lo que hace siempre,

intenta que me ablande y, cuando lo consigue,

vuelve a las andadas.

Pero de verdad que esta vez estoy muy fuerte,

no voy a volver con él.

-Una cosa, vamos a ver, ¿y dónde vas a vivir?

-Me quedaré en casa de unos amigos hasta que encuentre algo.

París es muy grande,

así que buscaré algo lo más alejado posible de él.

-Puedes alquilar un piso con otro nombre

y, por supuesto, cambiar de teléfono.

Bueno, de eso ya hablaremos.

-Oye, sé que cuentas con la ayuda de tu padre,

pero, si necesitas cualquier cosa, me puedes llamar.

-Muchas gracias, Lola.

He comprobado en mis propias carnes la labor tan importante que hacéis.

-Lola es una crack,

ella me hizo ver el tipo de violencia al que te enfrentabas

y actuó rápido.

-¿Por qué no te vienes a cenar con nosotros?

-Estoy muy cansada, ha sido un día muy duro

y la verdad es que me apetece marcharme a casa

y seguro que vosotros tenéis ganas de estar a solas.

-Te acompaño al aeropuerto, te pongas como te pongas.

No te voy a quitar ojo hasta que te vea meter en el "finger".

-Escucha, Israel, vuelve pronto o tu padre se pone insoportable.

Y, si no, que se lo digan a Nacha.

-Ay, me hubiera encantado despedirme de ella.

Dale un abrazo de mi parte.

Si no hubiera sido por ella, no me hubiera reconciliado con él.

-Por supuesto.

Hasta luego. -Gracias, compañera.

Eh, ¿en qué piensas?

-En que no sé qué va a pasar con el contrato

que firmamos con la editorial.

Felipe sigue siendo mi representante. -Eso cualquiera te lo arregla.

El propio Marcelino puede pleitear

para que se rompa esa relación contractual.

Más vale perder un poco de dinero que aguantar a esa mala bestia.

Eh, ¿nos vamos a picar algo?

-Sí. -Pues venga, no se hable más.

Eh, ¿qué te pasa?

-Otra vez has estado a mi lado, papá.

Gracias.

-No tienes por qué darme las gracias.

Es lo que haría cualquier padre, ¿no?,

proteger y cuidar de su hijo.

-No quiero que pienses que mi vida es tan...

-¿Tormentosa? -Sí, podría decirse que sí.

Me encantaría que la próxima vez que nos viéramos

no tengamos que hacerle frente a nadie.

-Lo importante, hijo, es que podamos seguir viéndonos,

eso es lo importante.

-Y que vengas tú también a París a visitarme.

Así puedes comprobar que mi vida es normal.

-Ya. Oye, y en tu vida normal, ¿tú cenas?

-Claro.

-Pues vámonos, que estoy muerto de hambre.

-Yo me muero por tener una cena tranquila contigo, papá.

-Ay, hijo mío.

-Hola, cariño.

Ya iba a llamarte por teléfono pensando que te había pasado algo.

Lo siento, ya sé que te dije

que iba a llegar antes,

pero es que entre unas cosas y otras...

Ay, espera, espera.

(RESOPLA)

Es que me han dado las tantas, ¿eh?

Ya, pero si me dices que vas a venir a una hora

y no vienes, me preocupo.

Ya, pero no he tenido tiempo ni de avisarte.

Emilio ha estado más tiempo en su casa que en comisaría

y me ha tocado bregar con los de Jefatura

por unos efectivos que me tendrían que haber mandado.

No lo entiendo, de verdad. Bueno.

Te voy a ahorrar la conversación.

Me lo imagino. Voy a calentar la comida en el microondas

y en tres minutos está lista. ¿Qué me cuentas?

¿Vamos a cenar comida recalentada en un microondas?

Olga te excomulga, ¿eh?

Olga no está.

Me ha llamado diciendo que iba a cenar con Quico,

no sé dónde. Ah, bueno.

Entonces es por eso

por lo que te has atrevido a cometer ese sacrilegio culinario.

Por cierto,

¿qué tal el hijo de Elías?

Pues mira, es uno de los motivos por los que he llegado tarde.

Justo antes de salir, Elías y Lola me han contado

que el que le ha provocado los moratones era su novio.

¿Su pareja es un maltratador?

Y lo que es peor,

Elías le ha pillado in fraganti

agrediéndole en la habitación del hotel.

Al parecer, ya tenía antecedentes por agresiones en Francia.

No sé para qué te pregunto,

siempre malas noticias.

Bueno, también hay buenas noticias, el maltratador está en el calabozo.

Vamos a desconectar del trabajo

y a cenar tranquilamente.

Pues nada, me cambio en dos minutos

y antes de que salga del microondas estoy lista, ¿vale?

(Móvil)

No me digas

que no vamos a poder cenar tranquilos, hombre.

Dime.

¿Qué ha pasado?

Vale, vale, vale, tranquilo.

No te preocupes, enseguida estoy ahí.

No me lo puedo creer, ¿te tienes que ir?

Me tengo que ir, ha pasado algo muy grave.

¿Cómo de grave?

Los de Planeta libre han puesto un artefacto explosivo

en la fábrica de pinturas del polígono.

No tienen otra cosa que hacer que andar de justicieros por la vida.

Sí.

Lo malo es que, con tanto material químico,

las consecuencias son más graves

y, al menos, hay una persona muerta.

¿Un muerto? Sí.

No me esperes levantado.

Venga. Venga, anda.

(RESOPLA) Hasta luego, cariño.

Me ha encantado, ha sido maravilloso

y la presentación de los platos muy original.

No me extraña

que te hayan recomendado este sitio en la escuela.

-Si lo que te ha encantado ha sido el vino, el que no bebía.

-Es que me apetecía beber un poco.

pero una no cuenta, que me la eché encima.

-No sé cómo no te has echado las tres,

si estabas supernervioso.

-Bueno, ya te he dicho

que estaba ahí... Que he discutido con un cliente.

-Te tomas demasiado en serio tu trabajo, ¿eh?

-Puede ser, pero volvamos a la comida.

El arroz, el arroz exquisito.

-¿Qué dices? Si estaba pesadísimo.

-Con tu paladar no vamos a poder ir a ningún restaurante del mundo

porque los vas a criticar todos.

Oye, ¿no te apetecería probar platos de todos los países?

-Claro, eso lo podemos hacer en Madrid.

Hay restaurantes de todos los lados. -No, no.

Yo digo probarlos in situ,

o sea, ir a Méjico y probar los tacos auténticos,

la quesadilla, el guacamole...

-A mí me gustaría probar el "ramen" en Japón.

-Eso, me gustaría estar una temporada fuera de España,

saltando de sitio en sitio.

Hay veces que me lo planteo muy en serio.

-¿Y dejarías el gimnasio y los estudios?

-Es que si no lo hago ahora, ¿cuándo lo hago?

-Yo no quiero que te vayas. -¡Pero qué dices!

Yo sin ti no me voy ni a la vuelta de la esquina.

La cosa sería hacerlo juntos, ¿te apetece?

-Sí, pero yo no sé de qué íbamos a vivir.

-Bueno, los dos sabemos hacer cosas,

ya encontraríamos trabajo de algo.

-Pues mira, no sé si algún día podremos hacerlo,

pero ya me ha encantado que me lo hayas propuesto.

-¡Eh!

Me voy a cambiar de camiseta o te pongo perdida.

-A mí me encantaría ir a Argentina a probar las empanadillas.

-¿Y si intentamos tomarnos un año sabático?

¿Te imaginas? Sería genial.

-Calla, calla,

que me estás poniendo los dientes largos.

Esa fábrica era una de las empresas amenazadas por Planeta libre, ¿no?

Eso es.

Nuestra prioridad es desarticular la célula terrorista cuanto antes,

antes de que vuelvan a actuar.

Martín, oye, ¿sabemos algo nuevo de lo del incendio en la fábrica?

Ha sido un accidente, ¿no?

-Los datos van cayendo con cuentagotas,

pero todo parece indicar que es un atentado.

-¿Un atentado de quién?

-Oye, no me digas

que han sido los radicales ecologistas,

los de Planeta libre.

Tenían un sistema de videovigilancia muy rudimentario.

El material grabado se encontraba en la fábrica

y se quemó en el incendio.

Hemos hablado con el vigilante que hacía la ronda

en un coche por las calles del polígono.

Dice que fue una noche tranquila.

Lo extraño que recuerda

es el ruido de una moto circulando a gran velocidad.

Anoche, uno de mis vigilantes

vio a una mujer bajarse de una moto

y merodear por los alrededores de esta empresa.

¿Le vio la cara?

De refilón.

¿Me puede pasar el teléfono de su empleado?

Sí, claro, por supuesto, sin problemas.

-A partir de ahora, no voy a aceptar ni una negativa.

Vas a colaborar en todo lo que te pida.

Si no lo haces,

le enviaré a la Policía todas las pruebas

que tengo de tu implicación con Planeta libre.

-¿Has visto a Bremón? Le tengo que comentar una cosilla.

Precisamente acabo de hablar con él.

No va a venir

porque tiene un día de asuntos propios.

¿Otro? No lo hace por gusto, Elías.

Hoy tiene que estar con Natalia en la primera revisión

después de salir del hospital de Toledo.

Le aconsejaría que se cogiera una excedencia.

Yo no le iba a echar de menos.

El comisario lo está pasando muy mal y necesita el apoyo de todos

y espero que tú también se lo des.

Yo no soy el único que opina aquí que si tú estuvieras al mando,

las cosas funcionarían mejor.

-Todo lo que me he propuesto lo he conseguido a base de insistir.

Si no quieres ir a tomar una copita,

pues podemos ir al cine.

¿Te gusta?

-¿El qué?

-El cine.

-Ah, sí, sí,

pero, de verdad, es que no tengo tiempo.

-Me apuesto lo que quieras

a que antes de que cumpla dos meses entrenando,

tú y yo tenemos una cita.

Atiéndeme un momento, Espe, por favor.

Tengo que presentarte a un compañero.

Se llama Karim Benalí y es el inspector

que se va a hacer cargo de la UIT a partir de ahora.

Esperanza Beltrán

es nuestra oficial al cargo de Atención al ciudadano.

No creas que esto va a ser todos los días,

pero te he preparado un té verde con hierbabuena y azúcar.

Míralo como detalle de bienvenida a la comisaría.

-¿Hay hierbabuena en la sala? -A partir de hoy, sí.

¿No cree que le ha hecho bastante daño a Alicia

como para pretender que le invite a su boda?

Verás, Rober, si no te importa,

todo lo que tenga que ver con mi hija

prefiero hablarlo con ella personalmente.

Da la casualidad de que la boda también es mía

y no sé qué parte no entiende, pero no está invitado.

La vida da muchas vueltas, ¿no te parece?

Y todavía pueden cambiar muchas cosas.

-Hola.

¿Qué pasa? Un poco más y quedamos para desayunar.

No te ralles, que no es la boda hoy.

-Si ha sido mi culpa. Llevaba el pelo fatal

y he tardado más de una hora en dejármelo bien.

Te ha quedado estupendo.

No hace falta que os presente. Pues no.

Digo yo que esta chica tan guapísima es Alicia, ¿no?

Encantada de conocerla, Felisa. Lo mismo te digo.

Ya te dije que no me trates de usted, que me haces sentir mayor.

-Aquí lo que dice es que era muy extraño

que nadie se diera cuenta de nada en el bufete.

-Mira, Martín, era un joven abogado muy prometedor

y quise darle una oportunidad.

-Ya, pero una cosa es darle una oportunidad

y otra hacerle socio.

Es que le hizo socio

y, encima, Sergio se acabó haciendo

con la mitad de las acciones de la empresa.

-Bueno, esa es una historia que no viene a cuento.

-Soy todo oídos.

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Servir y proteger - Capítulo 166

28 dic 2017

Elías descubre que su hijo está sufriendo violencia doméstica por culpa de su pareja. La salud del comisario empieza a afectar al día a día de la comisaría. Nadia coloca un artefacto en una empresa de pinturas de Distrito Sur. Olga descubre algo de Quico que la horrorizará.

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  1. crisjuel

    No hay manera de ver los capítulos de servir y proteger

    29 dic 2017
  2. crisjuel

    No se ve la serie servir y proteger del día

    29 dic 2017