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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 159 - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, de todas formas, eso tiene que determinarlo un juez.

¿Tú sabes la cantidad de pirados que llaman cada día

diciendo tener pistas que luego resultan ser falsas?

-Lo que pasa es que la mía es verdadera.

-¿Y cómo lo demuestras?

-Entrégame ya mi 4x4 y mi moto o lo vas a pasar muy mal, abogado.

-Sergio, perdona...

-¿Cómo tengo que decirte que llames antes de entrar, González?

Largo.

-Tranquilo, abogado,

no te conviene que tu personal te vea tan acelerado.

-Últimamente, ha estado recibiendo visitas

de un tipo bastante siniestro. ¿Y cómo se llama?

Rafalín.

Con el nombre solo no tenemos mucho de lo que tirar.

Lo importante es cómo afectan esas visitas a Sergio

y con razón, el tipo lo está chantajeando.

-Tengo un problema, a lo mejor tú me puedes ayudar.

-Depende.

-Sé que, para reforzar la seguridad de la empresa,

a veces Quintero ha contratado a matones.

¿Qué habrá hecho Sergio para que le haga chantaje

y para que tenga que recurrir a unos matones

para darle un escarmiento? Un escarmiento o algo peor, ¿no?

Róber, no creo que Sergio fuera capaz de hacer una cosa así.

Venga, va, Alicia, parece mentira que no le conozcas.

Maite, ¿cómo tú por aquí? ¿Ha pasado algo? ¿Cómo está Isabel?

Por eso he venido, quería decirte en persona

que ha salido del coma.

-¿No podemos quedar para tomar una cerveza

y agradecerte la ayuda que me estás brindando aquí y todo?

-No, lo siento.

-¿Te puedo dar un abrazo, aunque sea?

(SE RÍE)

-Mira, Olga, yo te quiero con toda mi alma

y nunca te mentiría o te engañaría con otra.

-Lo siento, pero yo tengo que pensar y quiero hacerlo sola.

-Nos dimos un abrazo, pero de amigos

después de que él me diera calabazas

y me dejara claro que te quiere mucho.

-Necesito vivir en mis propias carnes todas vuestras vivencias

para convertirme en uno de los vuestros.

Los actores de método trabajamos así,

nos transformamos en el personaje hasta diluirnos en él.

-Oye, yo creo que es mejor que patrulle con otra pareja.

-¿Y no te importa quedarte en Atención a Ciudadanos

y que yo salga a patrullar?

Elías no va a ponerse en la ODAC

y tú no vas a salir a patrullar.

He dicho que va a salir con Nacha y Elías

y así va a ser. Punto.

-Muy bien, chicos, muy bien, impecable.

Esto ha sido impecable.

-Es la última vez que patrullo con este payaso.

Lola,

Natalia ha tenido un accidente.

Siempre me tendrás, Natalia.

En la salud y en la enfermedad.

Juntos seremos más fuertes.

No sé si Natalia va a aceptar algún día

que va a pasar su vida en una silla de ruedas.

Tú eres joven,

pronto superarás nuestra ruptura. ¿Pronto?

Tú al menos tienes una familia, Emilio.

Yo me he quedado colgada.

-Hay unos mangantes que andan robando por el polígono este.

Roban a mujeres que sales de trabajar de una conservera que hay allí.

-Muy bien, tienes que darme la localización exacta, ¿de acuerdo?

-Ay, Hugo, no me engatuses, ¿eh?

-Espe, de verdad, lo presiento.

Hacemos una pareja de policías increíble.

No me digas que te has enamorado de un vikingo.

Frío, frío.

Te han ofrecido un contrato millonario

y te largas a Miami a darlo todo.

Estoy embarazada, Robi.

(Música emocionante)

Te has quedado mudo.

No, solo que...

Vaya, es un notición, ¿eh?

Enhorabuena.

Gracias, Robi.

¿Y de cuántos meses estás embarazada?

Cuatro meses.

Así tienes tú el brillo que tienes en la cara.

Estoy muy feliz.

Estoy supercontenta.

Así que de cuatro meses, ¿eh?

¿Y cómo no me lo has dicho antes?

Es que acabo de confirmar la noticia hace nada,

yo siempre he tenido la regla muy irregular

y no me extrañaba nada que no me bajara.

¿Y tú no te habías notado nada? Ni náuseas, malestar o...

Y ahora tampoco es que se me note mucho.

Creo que voy a ser una de esas mujeres

a las que le crece la tripa de repente en los últimos meses.

Eh... Oye, Bika, y

¿a cuántas personas se lo has contado?

A nadie, tú eres el primero en saberlo.

Qué bien.

Es que me ha pillado descolocado.

No me lo esperaba.

¿Tanto te sorprende que esté embarazada?

No, pero es que no me imaginaba que quisieras ser madre.

Bueno, no lo había pensando nunca antes, pero...

¿Y cómo es que me lo has contado a mí antes que a nadie, Bika?

Perdonad que os interrumpa,

Miralles me ha pedido que nos pongamos con algo urgente.

¿Pero qué quiere?

Claro.

Déjame un segundo.

-Hombre, Alicia, ya te vale.

¿Qué pasa?

Hombre, ¡que os vais a casar!

Y me tengo que enterar yo de refilón dos días después que María.

No sé. Chicos, ¡muchas felicidades!

Gracias.

-¿Que te casas?

¿Y por qué no me lo habías dicho?

No lo sé, Bika, nos hemos puesto a hablar de la gira

y de los vikingos y se me ha pasado. Ya, claro.

Felicidades, me alegro mucho por los dos.

(AMBOS) Gracias.

-Bueno, ¿y cuándo es la fecha de la boda?

Pues todavía no lo hemos pensado.

Oye, Miralles me ha metido un poco de prisa, ¿vamos?

-No te preocupes por mí,

ya hablamos de esto luego, no te preocupes.

Vale, perfecto.

Salima, nos vemos. -Sí.

Chao. Hasta luego.

¿Qué quiere Miralles?

Adelante.

Bueno, ya lleva bastantes horas despierta.

Eso es un buen síntoma de recuperación.

Ojalá no se tuerzan las cosas,

sería una decepción horrible que volviera a caer en coma.

No, no tiene por qué.

Esta mañana me has dicho

que ya empezaba a reconocer las caras

y ahora que había preguntado ya por Elena, ¿no?

Sí, sí, varias veces.

Al final le hemos tenido que decir que estaba de viaje.

Ya.

Disculpa, pero siéntate, por favor.

¿Qué te ocurre, Maite?

Te noto más preocupada que esta mañana, ¿ha pasado algo?

Probablemente no tenga importancia,

pero prefiero contártelo, por si acaso.

No, no, dime, por favor, claro.

Además de preguntar por su hermana, ahora mi hija

se ha puesto a pronunciar el nombre de Sergio Mayoral.

Yo creo que no se conocían.

No, por eso me extraña tanto.

Tengo entendido que mi hija empezó a salir con ese chico

mientras su hermana estaba en coma.

Cabe la posibilidad

de que Elena le hablase de él a Isabel

la primera vez que despertó.

O en los ratos que estaba junto a ella

mientras estaba inconsciente.

Sí, Elena tenía la esperanza de que su hermana la escuchara.

De todos modos, me parece raro que lo nombre tantas veces seguidas.

¿Cómo que lo nombre tantas veces?

Sí, sí, nombre y apellido. Es muy raro.

Sí, eso es extraño, sí.

¿Tú podrías darme el teléfono de Sergio?

Yo no tengo ningún inconveniente,

pero comprende que tengo que consultarlo con él primero.

Si como parece estaba tan enamorado de Elena,

es raro que no haya hecho nada por ponerse en contacto conmigo.

Sí, lo normal es que lo hubiera hecho.

Pero la desaparición de un ser querido

siempre descoloca mucho y

cada persona reacciona de una manera diferente.

Maite, ¿qué le sucedió a Isabel para que entrara en coma?

(RESOPLA)

Perdona, no te tenía que haber hecho esa pregunta.

No te preocupes, contigo tengo confianza para contártelo.

Hace unos años, Isabel estuvo en Nueva York unos meses

estudiando un máster en Derecho.

Mi hija siempre había sido un poco frágil,

inestable.

Pero, cuando volvió de allí, vino con una depresión muy profunda.

Yo insistí mucho para que fuera a un psicólogo,

pero ella decía que no, que no le hacía falta.

Nunca supe el motivo concreto de esa depresión.

¿Qué pasó?

Al poco de llegar a España, se tiró por una ventana.

¡Dios mío!

Lo siento mucho, tuvo que ser durísimo.

Mucho.

Yo, antes de que ocurriera esa desgracia,

le pregunté mil veces qué le pasó en Nueva York

porque entendía que eso tenía que ver con su estado,

pero ella nunca me lo quiso contar.

Y no sospechas nada.

No tengo ni idea.

La que sí lo debe saber es mi hija Elena.

Ellas tenían mucha confianza.

Pero Elena no te ha contado nada, claro.

No.

Tuvo que ser algo grave lo que le sucedió allí.

Y Elena

lo sufría tanto como si le hubiera pasado a ella.

Gracias por atenderme siempre, Claudia.

No, no, por favor.

Gracias a ti por venir a contarme las novedades.

Me vuelvo al hospital.

Maite,

no sé por qué tu hija Isabel repite el nombre de Sergio Mayoral,

pero te aseguro que voy a averiguarlo.

Hasta luego.

Ánimo, ¿eh?

(SUSPIRA)

Los mensajes de este tipo

están al límite entre la libertad de expresión

y la apología del terrorismo.

Más la segunda,

y no solo por la pintada de Transportes Quintero

y la quema de los contenedores,

sino porque incita a cometer acciones más violentas.

Bueno, de todas formas, eso tiene que determinarlo un juez.

Nosotros tenemos que rastrear quién está detrás de este "nick".

A ver si por fin buscan a alguien que sustituya a Laura.

Róber. ¿Qué? ¿Qué pasa?

No, estoy diciendo que vamos a tener que echar mano

de la UIT de Distrito Dos para que nos ayuden.

¿Dónde tienes la cabeza?

Estaba pensando en Jairo,

en que no me puedo creer que haya confiado en mí

y me haya contado eso,

que Sergio quería contratar a unos matones.

¿Seguro que estabas pensando en eso? Sí.

No sé, desde que has hablado con Bika,

te ha cambiado la cara, pareces un poco descolocado.

No.

La inspectora Ocaña,

¿me equivoco? No.

La famosa policía

que estuvo a punto de morir en manos de unos mafiosos rusos.

Estoy bien informado, ¿verdad?

Bueno, más o menos.

Bueno. Hugo Ferrer, actor

y un verdadero placer.

De verdad.

Quizá no hacía falta que te dijera mi nombre,

por tu mirada diría que ya me habías reconocido.

Sí, aunque reconozco

que no he visto muchas de tus series.

Normal, ya no hago series. Eso era antes.

Ahora se dedica a hacer programas de baile.

¡Vaya! Parece que aquí, tu compañero,

me la tiene guardada por no haberle firmado un autógrafo.

¿Ya os conocíais?

Bueno, brevemente.

Oye, de verdad, zanjemos de una vez el tema.

Me pareces buen chaval.

Mira, aquí está.

Mi autógrafo,

agente.

Gracias, pero soy oficial.

La inspectora Miralles nos ha dicho

que estás en la comisaría

preparando tu nuevo papel de policía.

Sí, sí, para mi próxima película, "El latido de la calle".

Va a dar mucho que hablar.

De verdad, esta inmersión por Kabul está siendo esencial para mí.

Entre todos me estáis ayudado a configurar

y a construir mi personaje.

De hecho, excepto Elías Guevara, que es un poco cascarrabias,

pienso haceros un guiño a todos en la película.

Me encantó tu papel en "Testigo explosivo".

Que digo que te lo tendrías que currar mucho

porque la peli tenía mucha acción.

Bueno, yo estoy en buena forma física,

pero, si te soy sincero,

a mí me dobla un especialista en esas secuencias.

Ya me gustaría poder hacerlas,

pero los productores no pueden arriesgarse

a que me pase nada.

Este figurín les hace ganar demasiado dinero.

Ya imagino que el cine es todo mentira.

No, yo busco la verdad.

Quiero que mi personaje

respire autenticidad por todos sus poros.

Eso es lo más importante.

Hugo. Eh, Bremón.

Esperanza Beltrán te está esperando en la sala de "briefing"

bueno, para enseñarte

los entresijos de su trabajo en la ODAC.

Bien, bien, perfecto, perfecto, la ODAC, ¿qué es la ODAC?

Oficina de Atención al Ciudadano.

Oh, vaya.

Yo, la verdad,

preferiría salir a patrullar con ella

y atrapar a esos "tironeros"

que andan robando bolsos a diestro y siniestro

por el polígono este.

Ya, comprendo.

Verás, es que Espe es imprescindible en su puesto

y te aseguro que te convendría conocer bien su trabajo

pues para poderle sacar todo el fruto a tu personaje.

Claro. Déjame que reitere,

de verdad que preferiría estar

en un dispositivo un poco más arriesgado

que la agente Beltrán.

Creo que no debes dejarte fiar por las primeras apariencias.

Detrás de esa cara tan dulce

existe una mujer aguerrida y llena de acción.

Ella y yo hacemos un gran equipo, de verdad.

Venga, acompáñame.

Un placer, ¿eh?

-Con este examen neurológico ya me quedo más tranquilo.

Parece que el golpe que te has dado en la cabeza

no reviste gravedad.

De todas formas, ante cualquier molestia,

por favor, a Urgencias, que te hagan más pruebas.

-Qué mal rato he pasado, doctor,

pensaba que ese tiparraco me arrancaba el brazo.

-Bueno, lo que hay que hacer es soltar el bolso

y no arriesgarte a que te arrastre por el suelo.

Igual tienes problemas para conciliar el sueño.

Si es así, si te desvelas, tómate un ansiolítico.

Y a ver si la Policía acaba atrapando a ese "tironero"

antes de que cometa más fechorías.

-Muchas gracias por todo, doctor.

-No hay de qué, toma.

Necesitarás el parte de lesiones.

-Espérame fuera, por favor.

Necesito que me acompañes a comisaría

para tomarte declaración y presentar la denuncia.

-Vale. -Gracias.

Bueno, por lo visto la mujer no ha salido tan mal parada

comparado con lo que podría haberle pasado.

-Probablemente, sí.

El golpe en la cabeza no le ha producido más daños,

pero hay que vigilarla.

-Hay que ser canalla

para arrastrar a una mujer así por el suelo

solo para quitarle el bolso.

-Ese "tironero" ha encontrado un filón en el polígono este.

-Sí, se aprovecha

de que esas calles están muy desiertas

a muchas horas del día

y que por ahí pasan un montón de mujeres

que trabajan en una empresa de conservas de la zona.

-Sí, me lo comentó Claudia, sí.

-Por desgracia, esas zonas son difíciles de vigilar.

Tienen salidas por todas partes.

-A ver si, con la descripción de las víctimas,

podéis identificar al ladrón. (SUSPIRA)

-Eso va a ser complicado, Antonio.

Ese tipo de robos ocurren en un instante,

son visto y no visto

y a las víctimas no les da tiempo ni a quedarse con ningún detalle.

-A ver qué os cuenta esta mujer, la he visto muy fuerte y lúcida.

Os puede dar una buena pista. -Ojalá.

Pues nada, Antonio, buen día, ¿eh?

Muchas gracias por todo.

-Nacha,

¿te puedo hacer una pregunta?

-Claro.

-¿Cómo llevas lo de Laura?

(SUSPIRA) -Bueno.

La verdad es que me acuerdo todo el día de ella

y algunos días lo llevo mejor, otros peor, pero

hago lo que puedo, la verdad.

-Bueno, normal, ¿no?

Lo malo sería que intentaras cerrar el duelo en falso.

Mientras que te deje sentir...

-Eso es lo que intento,

dejar aflorar mis emociones con naturalidad.

-Ya sabes que me tienes aquí para lo que necesites.

-Gracias.

Que tengas buen día, ¿eh? -Igualmente.

-Chao.

¿Vamos?

Ya, doctora.

Escuche, sé que la situación de mi mujer es irreversible,

pero a veces me gusta pensar que puede suceder un milagro.

Ya.

Entiendo.

Sí.

Todos estaremos muy pendientes de ella

hasta que se acepte a su situación.

Esta tarde me paso por ahí.

Gracias, doctora.

Adiós.

Estaba hablando con el hospital donde está Natalia.

Me lo he imaginado.

La verdad es que le están ayudando mucho,

no solo en el manejo de la silla de ruedas,

sino lo que es más importante,

a asimilar su situación,

pero no está siendo nada fácil.

Unos ratos está enfadada con el mundo, irascible

y otros acepta su situación

y lucha para salir adelante.

Es como una montaña rusa.

Ojalá le den pronto el alta

y vea a los niños, seguro que eso le ayuda mucho.

Si no te importa, preferiría

que no me siguieras hablando de Natalia.

Por supuesto, Lola. Disculpa, no me he dado cuenta.

No quiero parecerte brusca ni nada parecido

o que pienses que no me importa tu situación, pero...

No, no tienes que justificarte. Lo entiendo, no volverá a pasar.

Entiendo que quieras desahogarte, Emilio,

pero yo no soy la persona indicada para hacerlo.

No volverá a ocurrir, Lola. Siento haber sido tan egoísta.

No se trata de egoísmo, sino de asumir

que los dos tenemos que salir a flote como podamos

sin contar el uno con el otro, ¿entiendes?

Ni yo contigo ni tú conmigo.

A lo mejor nos hacía falta esta conversación

para tratar de definir el tipo de relación

que tenemos que tener a partir de ahora.

Por mi parte no habrá ningún problema.

Creo, Emilio, que tenemos que limitarnos a tener

una relación estrictamente profesional,

dejando al margen todos los temas personales,

por mucho que nos afecten.

Muy bien.

Así será.

Este es el informe del tercer trimestre del año.

Veo que las denuncias siguen su línea ascendente

y que se han incrementado cerca de un 20 %.

Aunque parezca lo contrario, es una gran noticia.

Claro, no quiere decir que hayan aumentado los casos,

sino que hay más mujeres que denuncian su situación

y que se atreven a denunciar.

Por eso son tan importantes las campañas de sensibilización,

para dar visibilidad a este problema tan enorme

que es la violencia de género.

Estás haciendo un gran trabajo, Lola.

Mi confianza en ti al frente de la UFAM

es absoluta.

Gracias, comisario.

(Puerta)

Eh, esta ya la conozco.

Tiene rollo, ¿eh?, esta sala.

-Sí. ¿Quieres un café?

-No, no, gracias.

-Pues en esta sala, los polis mostramos nuestro lado más humano.

Aquí nos contamos nuestros conflictos,

los anhelos, deseos, los problemas personales...

Para nosotros es fundamental conseguir cierto grado de confianza

porque en medio de un operativo

no está de más llevarse bien con tu compañeros.

-Vaya, me fascina el don de palabra que tienes.

En serio, te explicas como un libro abierto,

es alucinante.

-¿No estás exagerando un poco?

-No, para nada.

En serio, muchos de mis compañeros

deberían aprender de tu desparpajo y de tu naturalidad.

Sí, estoy convencido de que detrás de ese uniforme

se esconde una gran y excelente actriz, ¿eh?

-No sé, Hugo, yo no me veo, la verdad.

-Pues yo completamente, ¿eh?

-¿Sí? -Tienes madera de actriz, sí, sí.

Sobre todo de teatro, por lo espontánea que eres.

-Mira, eso sí que soy un rato, sí.

-Oye, ¿nunca te has subido a un escenario?

-Pues sí, de niña en el colegio, sí.

Me pusieron a sujetar una colcha.

-¿Una colcha?

-Hacía de telón.

Vamos, que no me dieron

ni un papel de pastorcilla en el coro.

-¡Madre mía!

El director de casting de tu colegio no tenía ni idea.

No supo captar tu talento ni tu fotogenia.

A ver, perdona.

Sí, sí, sí, oye.

En serio, estoy convencido

de que darías fantásticamente por cámara.

No sé, tienes así, como un, un aire a una diva clásica

o algo así, con los rizos y... -¿Me estás llamando vieja?

-No, hombre, no, por favor.

Te estoy llamando diva.

Anda, ven aquí.

Ven, quiero sacar una foto para subirla a mi perfil.

-Quita, quita, ¿eh?,

que van a pensar que en esta comisaría

no damos un palo al agua. -¡Ven aquí!

-Bueno, venga, ya.

-Eso es. -Me voy a mi puesto que...

-¿Adónde te vas?

Si todavía no me has enseñado lo mejor.

-¿A qué te refieres?

-¡Al calabozo!

Espe, tengo que experimentar esa sensación de claustrofobia,

esa humedad en las paredes agrietadas

y carcomidas.

-Pues siento decepcionarte, pero está recién pintado.

Además, que no te lo puedo enseñar

sin una autorización de la inspectora jefe.

Es un lugar con las visitas muy restringidas.

-Por eso no te preocupes, yo hablo con Miralles.

Ah, por cierto,

échale un ojo a esto, ¿vale?

Es una secuencia de mi guion, "El latido de la calle".

-¿Y para qué quieres que la lea?

-Bueno, me gustaría

que me echaras una mano con la réplica

y que pudiéramos hacer un ensayo juntos, ¿eh?

-¿Qué?

¿Tiro del globo hacia abajo o estás bien por ahí arriba, Espe?

-¿Qué, qué, cómo?

-¿Que cómo va lo tuyo con Hugo?

No todos los días tienes a un galán bebiendo los vientos por ti.

-No digas tonterías, Lola,

Hugo no me está tirando los tejos ni nada.

En esta comisaría hay mujeres más inteligentes y más guapas.

Mira, por ejemplo, tú.

-¿Ah, sí? Pues me lo acabo de cruzar y ni me ha mirado.

-¿Ah, no? Qué raro, ¿no?

A ver si va a ser verdad que le gusto.

(SE RÍE) No, no.

Eso es imposible. -Imposible, ¿por qué?

-Pues porque un actor de éxito como él

seguro que tiene un montón de modelazos detrás,

no se va a fijar en una mujer como yo.

-Como tú, ¿de qué? ¿De atractiva?

¿De interesante?

¿De buena policía?

-A ver, Lola, que muchas gracias por los piropos,

pero yo no doy tanto de mí.

-Ay, de verdad, qué cansina te pones a veces, ¿eh?

-Ni cansina ni cansina, ¡es que es verdad!

Es que ni yo soy un bellezón

ni mi trabajo en esta comisaría es el más importante.

-Pues díselo a las personas que pasan por la ODAC

y quedan encantadas contigo.

Además, que hace poco detuviste a "Oso",

que nos traía de calle porque no paraba de vender armas.

Y, por si no lo sabías,

el uniforme a ti te queda mejor que a nadie.

-Venga, Lola, por favor,

pero si me está como un saco de patatas.

Me hace barriga, cartucheras... De todo.

A ver, gracias por animarme,

pero no quiero hacerme ilusiones con él.

-Pero bueno, pero mujer, ¿pero por qué no?

¿Acaso no tienes derecho a divertirte o qué?

¿De qué son esos folios?

-Es una secuencia de su peli.

Sí, Hugo me ha pedido que la lea

para que luego hagamos un ensayo juntos.

(SUSPIRA) -¡Madre mía!

Y todavía tienes dudas de que le gustas.

(SE RÍE)

(LEE) "Interior. Día. Calabozo".

¿Y cómo has conseguido

que Miralles te autorice tan rápidamente la visita?

-Pues con un autógrafo para su hija

y prometiéndole que no haría nada que tú no me dejaras.

-¿Yo? Pero si yo aquí no pinto nada.

-Ya será menos.

-Esto es jurisdicción de otro compañero.

Mira.

Hugo, te presento a Merinero.

-Hola. -Hola, ¿qué tal?

Encantado.

-Se encarga de hospedar a los malos.

(EXCLAMA) -Supongo que aquí

contemplarás emociones de todo el espectro del alma humana.

-Bueno, eso es una forma muy suave de decirlo.

-¿Sí? ¿Cómo lo dirías?

-Pues que aquí se cuece mucha mala leche.

-¡Eso es buenísimo!

¡Me encanta esa frase!

Si no te importa, la utilizaré para el inspector Carvalho.

-Voy a aprovechar para subir a tomar un café.

-¡Pero Hugo, oye, sal de ahí!

¡Que tú no puedes estar ahí!

-Tú dame solo un minuto.

Necesito empaparme de estos barrotes

para meterme en el personaje.

Sí. ¿Te has estudiado la secuencia?

-Bueno, no he tenido tiempo de memorizarla,

la he mirado así, un poco por encima.

-Espe, bueno, no te preocupes.

Será suficiente para darme la réplica.

Te cuento, tú eres Sofía,

mi novia y mi compañera de patrulla.

Has venido a visitarme

porque me han encerrado por un crimen que no he cometido.

Yo soy el inspector jefe Carvalho.

-Eh, pero a ver, inspector jefe, no porque aquí pone solo inspector.

-No, bueno, no te preocupes, de verdad.

Es un pequeño detalle.

Tengo que hablar con el guionista para que lo corrija.

-Ya, pero es que si el personaje es solo inspector...

-Es inspector jefe, tranquila.

Verás, los guionistas están para eso, ¿entiendes?

Para cambiar todo lo que las estrellas les dicten.

Pero, de verdad, no te preocupes por esas minucias,

Ahora vamos a lo verdaderamente importante, ¿eh?

¿Ensayamos?

-Mira, Hugo, yo es que no tengo mucho tiempo.

Debería volver al trabajo y...

-Espe, por favor, no me puedes hacer esto, ¿eh?

Necesito que seas mi partener para inspirarme en tu mirada.

Por favor.

Espe, por favor.

Por favor, por favor. (SE RÍE)

-Bueno, venga, sí. -¿Sí?

-Rápido, rapidito. -Seguro.

¡Bien, bien! Vamos allá. -Sí.

-Calentamos un poquito y empezamos, ¿de acuerdo?

(GRITA)

(RESPIRA FUERTE)

Bien, bien.

Mírame.

Es muy importante el contacto visual, Espe.

(RESPIRA)

(INTERPRETA) "La línea que separa a un policía de un asesino

es muy fina.

Todos podemos cruzarla en ciertas circunstancias,

¿no crees, Sofía?".

-Ah, Sofía. Eh..., yo.

(CARRASPEA)

"No pienses eso, mi amor. Tú no eres ningún criminal.

Te sacaré de aquí".

-Vale, tú dale, ¿eh?

Dale, sin miedo.

Quiero decir, tienes que darle un poco más de intención,

como si estuvieras en la piel de Sofía.

(CARRASPEA) -Eso es.

Eso es. (SE RÍE)

-Pero muy bien, ¿eh? Vas muy bien.

Te doy el pie. -¿El...?

¿El pie...?

-El pie, no, el pie,

son las últimas palabras de cada bocadillo.

-Ah, porque el bocadillo es...

-El párrafo, el párrafo que dice cada actor.

-Vale, venga, ya lo tengo claro.

-Lo tienes. -Sí.

-Lo tienes, lo tienes. -¿Me das el...?

-Te doy el pie. Los ojos. -Sí.

Los ojos, Sofía, Sofía. -Los ojos, los ojos.

(CARRASPEA)

-"¿No crees, Sofía?".

-"No pienses eso, mi amor.

Tú no eres ningún criminal.

Te sacaré de aquí".

-"Gracias, mi amor.

¿Sabes? Eres

mi único alivio.

Tengo tantas ganas de abrazarte que sería capaz de

arrancar estos barrotes con mis propias manos,

aunque a veces creo que

me estoy volviendo loco.

¿Y si soy un asesino?

¿Alguien incapaz de amar?".

(CARRASPEA)

-"No flaquees, mi amor.

Si tú mismo no estás convencido de tu inocencia,

¿cómo vamos a convencer a los demás?

Tú estás

perfectamente capacitado para amar.

Me lo has demostrado muchas veces".

-"Tienes razón.

Si aún...". -Espera, un momento.

Pero esto que pone aquí no tenemos que hacerlo, ¿no?

-Espe, cariño, no puedes cortar.

El clímax de la película es,

es la guinda de la secuencia, tienes que...

-¡Ah!

-Por favor, repítelo. (CARRASPEA)

-"Tú estás perfectamente capacitado para amar.

Me lo has demostrado muchas veces".

-"Tienes razón.

Si aún soy capaz de algo en esta vida es

de amar

y eso es gracias a ti, Sofía".

(SUSPIRA)

(SE RÍE)

(SUSPIRA)

Si es una cuestión de dinero, dímelo,

pero necesito que hagas lo que sea para entregarme el coche hoy mismo.

(SUSPIRA) Ya.

Luego te vuelvo a llamar.

Se te están pegando los malos modales de tu chico.

Entrar sin llamar a la puerta está muy feo.

No tanto como estar de okupa en el despacho de mi padre.

Además, yo puedo entrar cuando me dé la gana.

Ya te ha entrado la vena de niña malcriada.

En fin, no quiero discutir.

Si buscas a González, no está. Estará con su masajista profesional

o habrá vuelto al redil con su esposa.

Sabes de sobra que no me interesa esa información

y, además, he venido a verte a ti.

Oh, qué honor.

¿Y a qué se debe la visita?

He venido a comprobar

que no estás jugando sucio con mi padre mientras está de viaje.

Veo que no seguiste mi consejo de leer el periódico.

Como te dije,

al final no había oportunidad de negocio con los ingleses.

Ya me dijiste

que, al final, compraron el despacho de Castellanos.

Pobrecillos,

tuvieron que conformarse con su segunda opción.

No disimules, Sergio,

sé de sobra que no sabes manejar tu frustración

y, además, estoy segura

que estarás armando alguna táctica para arrinconar a mi padre.

Estás perdiendo facultades, Alicia. Te recordaba con mejor olfato.

Yo no estoy metido en ningún asunto turbio.

¿Y por eso estás buscando contratar matones?

Para jugar a las cartas.

¿De qué hablas?

De que muy desesperado tienes que estar para irlo contando.

(SE RÍE)

Mira, yo no sé lo que te habrá contado Jairo,

pero solo le pedí información sobre la empresa de seguridad

que trabaja para Quintero.

Ya.

Ahora resulta que estabas buscando seguratas.

Pues sí, mira, para tu información,

estoy pensando en mudarme a un chalet acorde a mi nuevo estatus

y me conviene tener las espaldas bien cubiertas.

Hay mucho envidioso suelto por ahí,

empezando por el tapón de tu cuñado, al parecer.

Sergio, por favor, no digas tonterías

y deja de negar la evidencia de que estás metido en algo turbio.

Sé que hay un tipo que viene a verte casi a diario

y que te está haciendo chantaje.

Y tú has venido a interesarte por mí, a ver si quiero poner una denuncia.

Qué profesional.

Te lo advierto,

si ese asunto en el que estás metido afecta a mi padre,

tú y yo nos vamos a ver las caras. ¡Déjame en paz!

Ni busco matones ni le hago la cama a tu padre

y mucho menos me están haciendo chantaje a mí,

¿entendido?

Pues, por lo nervioso que te has puesto,

yo diría que las tres cosas son verdad.

Espe, ¿has visto mi móvil por algún lado?

-No.

-¡Aquí estaba! Menos mal.

Bueno, que no te he preguntado

si has ensayado la secuencia con Hugo.

-Ya lo creo que la ensayamos y en el calabozo y todo.

Nos metimos bien en faena.

-¿Ah, sí?

-Se ve que le di la réplica muy bien

que terminamos el ensayo con un morreo que no veas.

-¿Qué me dices? ¿Te lanzaste a darle un beso?

-No, qué va, se lanzó él

y yo no me iba a negar, como lo exigía el guion...

-Bueno, ya me lo estás contando todo. ¡Qué pena no tener palomitas!

(SE RÍE) -Vale.

No voy a entrar en detalles, pero el beso fue de película.

-¡Qué fuerte!

¡Qué bueno! ¿Y al final en qué habéis quedado?

-¿Cómo que en qué hemos quedado? En nada.

Si el beso pertenecía a la ficción, por desgracia,

y el texto ponía bien clarito

que Carvalho y Sofía, su novia y compañera en la peli,

se besaban al final.

-Espe, los actores, cuando ensayan, no se suelen besar.

-¿Ah, no? -No.

Él se podía haber saltado perfectamente esa parte

y no lo ha hecho.

(SUSPIRA) -Pues yo hubiera preferido que no me hubiese besado

porque ahora estoy más confundida y agobiada.

-¿Por qué tienes que hacer un drama

de que un tío bueno te tire los trastos?

A ver, ¿me lo quieres explicar?

Disfrútalo, déjate llevar.

-Pues porque el cosquilleo que siento supera la ficción

y no me quiero hacer ilusiones.

-Espe, de verdad, no te comas la cabeza,

te lo digo por experiencia.

Si tienes la oportunidad de disfrutar de un macizo como Hugo,

¡ríe!

-¡Hey! -Hola.

Bueno, pues yo me voy, que he quedado con Alberto.

(SUSPIRA)

(Puerta)

-Espe, quería,

quería darte las gracias

por el ensayo de antes.

De verdad, ha sido algo espectacular, tenía una verdad...

Fíjate, si todavía tengo el bello de punta.

-¿En serio? -¿En serio?

Espe, gracias a ti

estoy encontrando un montón de matices para mi personaje.

Cada vez siento como que es más auténtico.

(ASIENTE) -Pues qué bien, ¿no? -Sí.

Ahora solo me falta un pequeño detalle

para terminar de ahondar en Carvalho.

-Si yo te puedo ayudar en algo...

-Espe, claro que me puedes ayudar.

Mañana es el día D

y tú y yo vamos a salir a patrullar juntos.

-Hugo, sabes que eso es imposible.

-Bueno, yo ya se lo he sugerido al comisario

y no me ha dicho ni sí ni no.

-Pues entonces es que no, fijo.

-Vamos, Espe, no podemos resignarnos a que,

a que nos corten las alas.

Ni el comisario ni nadie puede frenar nuestras ansias

de salir a la jungla de asfalto

y arrancar de cuajo esas malas hierbas.

-¿Eso es del guion o me lo estás diciendo en serio?

-¿Quién sabe diferenciarlo?

Para mí, todo es el sueño de la vida.

Debo irme.

Esta noche tengo una cena con mis productores

y luego quiero llegar pronto al hotel

para descansar. Necesito estar fresco para mañana.

Que se prepare el "tironero" del polígono

porque mañana todo el peso de la ley caerá sobre él.

(SUSPIRA)

Hasta mañana, Sofía.

(Puerta)

(Puerta)

¿Eh, eh?

Hermano, tú avisa antes de que vas a venir,

que ya no vives aquí. Me podías haber asustado.

Si tuvieras la conciencia tranquila,

lo que pensarías es que vengo de visita.

Mi hermano o un madero que viene a darme la chapa.

Vaya cara, chaval.

Desde que estás con los pijos, pareces un zombi.

¿Y ahora quién es el que se repite?

Cuando me ves, le echas la culpa a lo mismo.

Antes tenías otra chispa, qué quieres.

Tengo un motivo serio para estar con esta cara, ¿vale?

Me he enterado de una noticia hoy, Jairo, que me puede cambiar la vida.

(SE RÍE) ¿Que te puede cambiar la vida?

A ver, ¿qué te ha pasado?

Tengo la boca seca, necesito algo fresco.

Pues ahí está la nevera.

¿Qué pasa?

¿No será que Alicia se ha echado atrás con la boda?

No, pero puede ser que mi matrimonio esté en peligro por esto, ¿sabes?

A ver, antes de nada, ¿qué hablaste con Bika? Siéntate.

¿Con Bika? Sí, anoche.

Pues hablamos de lo bien que le va, hermano,

de los conciertos, de la gira,

de lo bien que le está yendo todo, está muy contenta.

¿No te dijo nada más?

No, que tenía muchas ganas de verte.

Por cierto, lo pasé muy mal, hermano,

no sabía si decirle que te vas a casar,

pero al final pensé que mejor que se lo digas tú.

Pues hiciste bien.

Y, a ver, ¿no la notaste rara o con ansiedad por verme o tensa?

¿Con ansiedad por verte?

No, hermano, te estoy diciendo.

Tenía ganas de verte, yo qué sé.

¿Por qué me estás preguntando por ella?

A ver, venga, desembucha.

Mira, Jairo, Bika está embarazada de cuatro meses

y es justo el tiempo que hace que estuvimos juntos.

¡Mi madre!

(RESOPLA)

Vaya puntería tienes, macho.

No digas tonterías porque ella aún no me ha dicho

que sea el padre. ¿Y se lo has preguntado?

Íbamos a entrar en materia, pero apareció Alicia,

pero me dijo que iba a ser el primero al que se lo contara

y eso es mosqueante. Un poquito, sí, la verdad.

¿Por qué no quedasteis para preguntarle?

Me mandó un mensaje para quedar cuando saliera de comisaría

y no le he contestado.

Te digo una cosa, así de cobarde no se puede ser.

Escúchame. Quería verte y aclararme primero

y, en caso de que sea mío, qué le digo a Bika.

Pues a ver que te digo yo a ti si el niño es tuyo,

¿qué quieres que te diga? La situación es muy rara.

Pues vaya, sí que ayudas.

A ver,

lo que sí te digo, hermano,

es que... A ver cómo te lo digo.

Hermano, Bika y tú hacéis muy buena pareja, tío.

Entre vosotros siempre ha habido mucha química

y yo creo que ahí... Ni de coña, hermano.

Yo con Alicia no lo voy a dejar, estoy perfectamente.

Ahora, si el niño es mío, me hago cargo de él.

Pues a ver cómo te haces cargo, valiente.

"No lo voy a dejar con ella", dice.

Pues a ver cómo le explicas a ella en las vísperas de la boda,

que vas a tener un hijo con otra. Es lo que te estoy contando,

que no sé cómo voy a salir de esta.

Tranquilo, tómate tu cerveza.

Lo primero es confirmar que tú eres el padre, ¿vale?

Porque, hasta que se confirme eso, estamos hablando por hablar.

Una vez que se confirme,

pues ya se verá, ya se verá.

Pues vendrá un niño al mundo de Bika y tuyo y será guapísimo

porque con la Bika será un niño superbonito.

No estoy para bromas, Jairo.

Si no te lo digo de broma, es para animarte.

Es la verdad, de corazón.

Y te voy a decir otra cosa de corazón:

si vas a ser padre, serás muy buen padre

porque has hecho muchas prácticas conmigo.

Oye, Jairo, una cosa,

no se te ocurra contarlo por ahí a nadie, de verdad.

Por nada del mundo quiero que llegue a Alicia.

Si llegara el momento, querría ser yo quien se lo contara.

¿Cómo se lo voy a decir a alguien y menos a Alicia?

Quédate tranquilo. Me tengo que pirar.

Si te agobias, estoy en el teléfono.

Ah, y una última cosa.

Toma, mira,

te he conseguido el autógrafo del actor Hugo Ferrer.

Ha pasado por comisaría y sé que te mola.

¿Que me mola? ¿Qué dices? ¡Si es un flipado! Te molará a ti.

¿Pero qué dices, tronco?

Si en "Testigos próximos" está de lujo.

A mí me molaba en la serie de la pizzería,

el chaval actuaba bien, pero en esa peli está sobreactuado.

Lo has pillado porque te gusta, di la verdad.

No sé, puede ser.

Pues eso.

Buenas noches.

Bika, cariño, ¿qué estás tomando?

-Un zumo. -¡Ah!

Pues te pongo otro, ¿no?

-No, gracias, María, si ya me iba.

-Yo pensaba que estabas esperando a alguien.

-Al final parece que no.

-Vaya, parece que te has quedado un poco "chof".

-¿Tanto se me nota?

-Un poco.

De todas formas, lo que te noto es

un brillo especial en la mirada,

como de tristeza y alegría al mismo tiempo, ¿cómo es eso?

-No podías haber definido mejor mi estado de ánimo.

¿Has estudiado Psicología?

-No, hija,

pero con tanto tiempo aquí, tras la barra,

bien me podían convalidar la carrera.

Venga, tómate otro zumico

que me voy a la mesa y me tomo uno contigo.

-Gracias, María.

-¿Sabes lo que pasa?

Que hay gente que va por la vida con un escudo,

no sabes si tienen frío, si tienen calor...

Pero tú, no.

Tú eres transparente, tú eres como yo,

a ti se te ve el alma.

-¿De verdad me puedes ver por dentro?

-Hombre, tanto como eso...

Es una manera de hablar.

-Yo creo que sí, que eres capaz.

Mírame bien.

Te lo estoy poniendo muy fácil.

-¡No me digas que estás embarazada!

¡Ay, virgen santa! ¡Pero enhorabuena!

¡Otra artistaza como tú que viene al mundo!

-O artistazo, todavía no sé qué será.

-Ya entiendo ese brillo que tienes tú de alegría en los ojos.

Pero la tristeza, ¿por qué?

¿Las hormonas, que te tienen ya revuelta?

-No.

Es que he decidido que voy a criar al niño yo sola.

-¿Qué pasa, que el padre se ha desentendido de la criatura?

-No, el padre aún no sabe que existe la criatura.

-¿Y no crees que deberías contárselo?

-Es una historia muy larga,

pero, de momento, creo que es mejor así.

-Bueno, pues si tú

has tomado esa decisión, tendrás tus motivos, ¿no?

-Los tengo.

-Bueno,

de todas formas, a esa criatura no le va a faltar de nada

porque tiene una madre muy fuerte y muy valiente.

-Gracias, María.

Me ha venido superbién hablar contigo de esto.

No sé, ya veré si le digo algo al padre o no.

-Bueno, como decía mi madre,

uno tiene que ser feliz por sí mismo.

Si luego alguien te acompaña en el camino, pues estupendo

y, si no, pues estupendo también.

-Tu madre debió de ser una mujer muy sabia,

hizo que su hija también lo fuera.

-Bueno, sabia, no sé,

pero libre e independiente, como la que más.

Y tú eres de las mías.

Por tu hija. -O mi hijo.

-O hijo.

Pero va a ser una niña, ya lo verás.

(Puerta)

Adelante.

Siento presentarme así, sin avisar.

No pasa nada,

si vienes a estas horas, será por algo importante.

¿Hay alguna novedad sobre Elena? Pues no, no exactamente.

Pero es que hoy he conocido algunos detalles

que, francamente, me hubiera gustado saber por ti.

Yo he colaborado con la Policía en todo lo que me habéis pedido.

¿A qué te refieres?

(TARTAMUDEA) Eh, bueno,

la hermana de Elena ha salido del coma.

Qué buena noticia. No lo sabía.

Me alegro mucho por Isabel y por su madre.

Sí, Maite.

De su madre quería hablarte.

Me sorprende que, en todo este tiempo,

no hayas hecho ninguna intención de conocerla.

Se me pasó por la cabeza un par de veces,

pero me daba miedo que me culpara de algo.

¿En qué sentido?

No sé, quizás piensa que yo hice algo malo

para que su hija se fuera tan repentinamente.

No está probado que se haya ido voluntariamente,

pero bueno, eso no es problema.

Estoy segura de que pronto

vamos a encontrar la solución de este caso.

Seguro que sí.

Y ahora, si no te importa, Claudia, tengo que preparar una reunión.

Claro, claro, pero es que no hemos terminado.

Me gustaría comentarte un par de cosas más.

Dime.

En primer lugar, si me permites darle tu teléfono a Maite,

la madre de Elena me lo ha pedido. Por supuesto.

Estaré encantado de hablar con ella y de ayudarle en lo que pueda.

¿Qué otra cosa quieres decirme?

Pues verás,

(CARRASPEA)

Isabel, desde que ha despertado del coma,

ha pronunciado tu nombre en repetidas ocasiones.

Tu nombre y tu apellido.

¿Tú encuentras explicación lógica a esto?

Supongo que la otra vez que despertó del coma,

Elena le hablaría de mí y le contaría que éramos pareja,

no sería raro.

¿Es la única explicación que se te ocurre?

¿Qué otra podría ser?

Pues no sé,

¿que os conocierais desde hace algunos años?

¿Exactamente, desde que los dos coincidisteis estudiando

un máster de Derecho en Nueva York?

¿Puedes explicarme esto?

Sí, Isabel y yo coincidimos en Nueva York

en un máster de derecho. (ASIENTE)

Pero fue hace muchos años y apenas tuvimos relación.

Si dice mi nombre ahora no creo que sea por eso.

¿Y por qué nos lo has ocultado?

Nadie me preguntó si conocía a Isabel.

Yo creo que sí.

Pero en caso de que no lo hubiéramos hecho,

¿no crees que es una información lo suficientemente relevante

como para que nos lo hubieras dicho?

(SUSPIRA) Isabel,

Isabel tenía una obsesión enfermiza conmigo.

Perdió la cabeza.

Era, psicológicamente, muy inestable.

Yo, por respeto a su familia, prefería no contárselo a nadie.

Pero me acabas de decir que apenas teníais relación.

¿A qué vienen tantas preguntas?

¿Soy sospechoso de algo?

Si es así, creo que debería haberlo sabido

desde que has entrado por esa puerta.

Mi trabajo es investigar

y, a medida que vamos hablando, me doy cuenta

de que tu historia tiene menos coherencia.

Enseguida estoy contigo, Ugarte.

¿Hemos terminado, inspectora?

Por el momento, sí, pero estate localizable.

Buenas noches.

Buenas noches.

Buenas noches. -Buenas noches.

(SE RÍE)

Parece que he llegado en mal momento.

-Me tienes hasta las narices con tu don de la inoportunidad

y con tu impertinencia.

-Oye, despacito, abogado.

Si lo has pasado mal en el interrogatorio con esa poli

no es culpa mía. -Nadie me ha interrogado

porque no hay ninguna prueba contra mí.

-De momento.

Pero te recuerdo que puedo dar un empujoncito a la investigación.

-Lo siento mucho, Fran,

pero es que no he tenido tiempo, no he parado en todo el día.

Pero tú no te preocupes,

que mañana llamo a mis servicios jurídicos

para que preparen el contrato, ¿vale?

Sí, hombre, claro, yo también estoy muy contento

de haber cerrado este negocio con vosotros.

Estoy seguro de que esta alianza tiene mucho futuro.

De acuerdo, de acuerdo, Fran.

Estamos en contacto, ¿vale?

Hasta luego, chao.

¿Qué tal, Jairo? ¿Cómo ha ido el día?

-¿Qué tal, don Fernando?

Pues el trabajo en el muelle, todo en orden.

-Bien, como debe ser. ¿Y por lo demás?

-Por lo demás, un poco raro.

Se ha presentado Sergio Mayoral esta mañana

preguntando por usted. -¿Sergio?

Qué raro, no recuerdo haber quedado con él.

-No, yo creo que era perfectamente consciente

de que venía sin avisar. Estaba bastante nervioso.

-¿Y qué quería?

-¿Qué quería?

Pues quería hablarlo con usted en persona,

pero cuando le he dicho que iba a estar fuera, me lo ha contado a mí.

Quería el contacto de un matón.

-¿Cómo?

¿Un matón?

¿Has dicho que quería el contacto de un matón?

Ese maldito niñato está sacando los pies del tiesto

y voy a tener que frenarlo en seco. ¿Qué ha pasado?

-No tengo ni idea de qué está tramando,

pero le he dicho que trabajamos

con una empresa de seguridad 100 % legal y punto.

-Muy bien, muy buena respuesta.

-Sí, pero el muy niñato, como usted dice,

me ha soltado en toda la cara

que sabe todos los negocios turbios que tenemos entre manos.

"Que venga, hombre, Jairo, que seguro que conoces matones para aburrir".

-¿Y tú qué le has dicho?

-Le he insistido

que si quiere el contacto de nuestra empresa de seguridad,

se lo doy sin problema y que, si no, humo.

Pero parecía muy ansioso por encontrar a alguien

que le haga el trabajo sucio, don Fernando.

-Y supongo que no te habrá dicho para qué

o de qué se trataba ese trabajo sucio, ¿no?

-Pues no.

Con lo bien que nos llevamos, no se lo he podido sacar.

-Ya.

Con lo ambicioso que es, vete tú a saber

en qué clase de líos andará metido ese tío.

-Vete a saber.

Sea lo que sea, he intentado no pillarme los dedos

para que esa mierda no nos salpique. -Bien, bien.

Muy bien, hijo, muy bien.

Has manejado estupendamente la situación.

Sabía que no me equivocaba contigo

cuando aposté por ti desde el principio.

-Gracias. -¿Sabes?

Estoy muy orgulloso de ti, hijo.

Mucho y de verdad.

Te agradezco que decidieras quedarte a mi lado.

Ahora quiero que hagas una cosa.

No pierdas de vista a Sergio,

quiero enterarme de cualquier movimiento extraño que haga.

-Por supuesto, usted no se preocupe que voy a estar muy atento.

-Vete a descansar, anda.

-Te he dicho que el coche ya está listo, Rafa,

pero falta que la gestoría del concesionario

tramite la matriculación y el permiso de circulación.

Hacer eso lleva un mínimo de tiempo.

(Móvil)

(RESOPLA)

El que me faltaba.

-Y la moto, ¿qué? ¿También está pendiente de papeleo?

-Le he dado prioridad al todoterreno.

Además de que vale un pastón,

he tenido que hacer muchas gestiones para conseguirlo en tan poco tiempo.

¿Sabes lo que cuesta saltarse los dos meses de espera?

-¿Y tú sabes las ganas que tiene mi sobrino

de darle una vuelta a su novia? -Que espere.

No le va a pasar nada y no levantes la voz.

Mis empleados no son tontos y están con la mosca detrás de la oreja.

-¿Qué pasa?

¿Alguno se ha chivado y por eso ha venido esa poli?

-No, pero no me han faltado ganas

de contarle a la inspectora el chantaje que me estás haciendo.

-No me extraña.

Tiene que ser duro vivir con tus remordimientos.

-Yo no tengo remordimientos

porque no he hecho nada.

-Pues para no haber hecho nada,

te estás preocupando mucho en complacerme.

A lo mejor es porque tengo una foto

que prueba que has cometido un asesinato.

-Esa foto no prueba nada.

Es tan ambigua que podría interpretarse de mil maneras.

-Lo que tú digas. pero si no temieras nada,

ya me habrías denunciado a la Policía.

-Vale.

Mañana quedamos a las afueras y te doy tu 4x4.

-Esa es la actitud, abogado.

¿Ves? Por ahí vamos bien.

Y ahora me voy,

que yo también soy un hombre muy ocupado.

A los bichos malos como tú no hay que perderles nunca la cara.

Hasta mañana, campeón.

Ríete de mí, Rafalín,

porque va a ser la última vez que lo hagas.

¿Podemos quedar para hablar?

"¿Ahora?".

Si puedes, claro.

Pero, si no, a ser posible hoy.

"¿A las 12 o así?".

Venga, a las 12 veo si me puedo escapar.

¿En La Parra? "Ok. Allí nos vemos".

Venga, vale, muchas gracias, Bika. Un beso.

-¿Sabes si ha llegado Espe?

No la he visto en toda la mañana

y tengo ganas de enseñarle todo lo que ha aprendido.

Yo creo que la voy a impresionar.

-Espe y tú habéis hecho buenas migas, ¿eh?

-Yo diría que buenas migas se queda corto.

Entre Espe y yo hay,

hay magia.

¿Para esto querías que me viniera a vivir contigo?

¿Para estar pendiente de cada paso que doy?

¿Para que no tengamos privacidad? ¿Privacidad? Oye, ¿de qué vas?

No sé qué es lo que está pasando,

pero si necesitas mentirme, no deberías comprometerte conmigo.

-Si alguien me hubiera dicho hace un año

que yo iba a ser madre,

les hubiera dicho exactamente lo mismo

que decías tú de casarte cuando eras un crío:

"¿Yo? En la vida".

Pues justo de esa personita quería hablar yo.

-Estoy excitado, tengo la adrenalina por las nubes.

¡Madre de Dios! Por fin sé lo que siente un policía.

-Mira, como no dejes de hacer locuras,

vas a saber lo que siente un detenido.

¡Y quítate ese uniforme ya!

Todo esto puede tener consecuencias, no solo para ti,

para el Cuerpo.

-Pero Espe, ¿adónde vas?

Sergio y la hermana de Elena fueron pareja.

Esto sucedió hace unos pocos años,

cuando los dos estudiaban en Nueva York.

Tenemos pruebas de ello

y el testimonio de alguien que estudiaba el mismo máster

que la pareja.

¿Ni Elena ni Sergio comentaron nunca nada

de ese pasado en Nueva York? No.

Pero cuando Isabel, la hermana de Elena,

despertó del coma pronunciando repetidamente

nombre y apellido de Sergio Mayoral,

me pareció que tenía que tirar de ese hilo.

Eso convierte a Sergio en sospechoso.

Bueno, nos ha ocultado ese dato, yo creo que es evidente.

-Mira que es casualidad, ¿no?

Fuiste pareja de Isabel justo antes de su crisis

y fuiste pareja de Elena justo antes de su desaparición.

-Entiendo cómo se siente.

En una situación así, todos buscamos una explicación

o mejor, un culpable.

Cualquier cosa menos vivir con la incertidumbre.

Estás muy alterada, ¿qué ha pasado?

¿Te ha contado algo?

No me lo ha contado, lo he visto. Tiene una pistola.

"Dime, Claudia".

Alicia, cógete un K

y espérame en la puerta de comisaría en diez minutos.

Vamos a registrar la casa y el despacho de Sergio Mayoral.

"¿Qué ha pasado?".

Te lo cuento de camino.

Tú consigue el K mientras pido la orden al juez.

Es posible que esté armado,

tenemos que llevar chalecos antibalas.

"Claudia, ¿estás segura?".

Te necesito preparada para todo, Alicia, ¿vale?

¿Qué haces, tío? ¿Estás loco?

-Ni te muevas.

-Aparta eso. -¡He dicho que ni te muevas!

  • Capítulo 159

Servir y proteger - Capítulo 159

18 dic 2017

Bika acaba de contar a Rober que está embarazada. Maite, la madre de Elena, sorprende a Miralles con una información: tras despertar del coma, su hija Isabel repite constantemente el nombre de Sergio Mayoral. Lola, para superar de una vez su ruptura con Bremón, toma una decisión drástica.

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  1. Karmela

    Me parece que es la serie mejor interpretada Los actores son de lo mejor q hay en España Enhorabuena seguid asi

    28 dic 2017
  2. angela padilla

    yo tampoco puedo ver el 159

    19 dic 2017
  3. Miguel

    Esta serie debería ser más real. Si a habido una explosion, no hemos visto ni el humo. Si han pillado a unos delincuentes,, ni siquiera han corrido 10 metros, bla bla bla. Esta comisaría debería ser la comisaría del cotilleo y del café ¿, siempre están tomando café y nada más.

    19 dic 2017
  4. Brad

    No consigo reproducir el capitulo 159. ¿le pasa esto a alguien más? A parte de esto, la serie me tiene completamente enganchado. Muy buena.

    19 dic 2017
  5. Sra

    No logro ver la serie en rtv en el smart TV . No se carga y en el móvil desde hace ya mucho tiempo que no puedo.

    19 dic 2017
  6. criolla

    Una serie muy bien escrita,los actores excelentes y lo mejor que los casos terminan ,no los arrastran eternamente como en Acacias que la deje de ver hace meses. Felicitaciones.

    19 dic 2017