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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 158 - ver ahora
Transcripción completa

Los ecoterroristas nos la han jugado. -Maldita sea.

Nosotros estamos tan interesados como usted

en descubrir quienes han sido los culpables del incendio.

Más les vale encontrarlos pronto, porque si yo lo hago antes,

se les van a quitar las ganas de hacer más pintadas

para el resto de su vida.

Son un grupo de chavales de instituto.

No tienen relación directa con Planeta Libre

ni han contactado con ellos.

Les pareció bien seguir su estela porque creen en un nuevo mundo.

¿Cuánto les podría caer? Más o menos dos años.

Es una barbaridad, van a destrozar la vida a esos chavales.

La ley es así.

No puedo quitarme de la cabeza a estos tíos de Planeta Libre.

Me da mala espina no sacar nada claro de la muerte del activista.

El tal Eric, parecía un fantasma.

Me preocupa que se puedan vengar e ir a por nosotros.

¿El actor Hugo Ferrer viene a comisaría?

Como si no tuviéramos suficiente trabajo,

nos toca hacer de niñera del actor de moda.

A mí no me hace ninguna gracia.

Sí, así me llaman, Carvallo.

Parece que los de arriba han requerido mis servicios

en esta comisaría. -Has estado espectacular.

Yo creía que eras uno de los nuestros.

Si no hubiese visto tus películas pensaría que eres policía.

Lola, Natalia ha tenido un accidente.

Siempre me tendrás, Natalia,

en la salud y en la enfermedad. Juntos seremos más fuertes.

No sé si Natalia aceptará algún día

que va a pasar su vida en una silla de ruedas.

Esto va a ser muy duro.

Y tu hermano, ¿no está en casa?

-No, está currando, me parece. -Me está bien empleado por no avisar.

Tenía tantas ganas de verlo

que he dejado las maletas y me he venido corriendo.

-Ya puedes ir a las duchas si quieres.

-Mañana más. -Venga.

Hola.

Tú no te tienes que enfadar ni con Quico ni con Pilar,

y si tienes dudas lo que tienes que hacer

es sentar a Quico enfrente y contárselo.

¿No podemos quedar para tomar una cerveza

y agradecerte la ayuda que me estás brindando aquí?

-No, lo siento. -¿Te puedo dar un abrazo aunque sea?

-¡Olga!

-Ha llegado esto para usted, señor Mayoral.

-Ayer me dijiste que pensara lo que quería

a cambio de mi silencio. -¿Tú sabes la cantidad de pirados

que llaman cada día diciendo tener pistas que resultan ser falsas?

-Pero la mía es verdadera. -¿Y cómo la demuestras?

-Esperaba que hubieses descubierto algo sobre Elena.

Lo siento, hubiera sido la primera en saberlo.

Tengo la sensación de que a mi hija le ha pasado algo muy malo.

-Pero ¿qué mierda estás diciendo, abogado?

¿Que no tienes el coche ni la puñetera moto?

-Te digo que te voy a dar suficiente dinero

para comprar un coche a cada miembro de tu familia,

pero el chantaje tiene que acabar hoy.

-Porque tú lo digas.

Mira, tienes 24 horas.

(Música emocionante)

¿Qué, pensando en algún experimento culinario?

-No, porque no son horas.

-No me puedo creer, ¿no estás soñando con pudín caramelizado

o frutas bañadas en chocolate?

Venga, pongamos los pies en la tierra,

¿has practicado el pilpil? El otro día te salió medio medio.

-Si no te gusta cómo me sale el pilpil,

el próximo día lo haces tú.

Olga, no contestes así a tu padre, solo estaba bromeando.

Pues mira la gracia que me ha hecho.

-Solo intentaba que hablaras un poco,

o si no es mucho pedir, arrancarte una sonrisa.

Es verdad, tu padre tiene razón, estás muy seria.

Pues sí, ¿sabes por qué?

Porque estoy harta de que todo el mundo me tome por imbécil.

¿Quién te toma a ti por imbécil?

Pues tú, por ejemplo,

con tu charla de ayer: que si soy infantil, que si los celos,

que si tengo que aprender a controlar mis sentimientos...

Lo único que te dije es que no te podías poner celosa

porque Quico le guste a otras clientas del gimnasio.

Pues después de hablar contigo fui a pedirle perdón.

Muy bien. Y le pillé "in fraganti" con otra.

¿Ahora qué consejo me vas a dar? -¿Has pillado a Quico con otra?

-Sí.

¿Cómo es eso, qué ha pasado?

"In fraganti", abrazados,

su cuerpo, uno pegado al otro, con la cabeza hundida en su cuello.

Y no le vais a defender porque no tiene defensa,

son todos iguales, unos cerdos.

Yo te dije que había que controlar incluso en estas situaciones.

Que se controlen ellos que son todos iguales.

-Calla, Olga, no hables así.

-¿Qué pasa, que te molesta que diga la verdad?

¿Que todos buscáis lo mismo?

¿Que por eso tú corriste a los brazos de Montse Ibarra?

No hables así a tu padre, ese tema está zanjado

y no se lo vas a recordar cada vez que te pongas tonta por algo.

Que sea la última vez que sacas ese asunto, ¿entendido?

(Puerta)

Hola. -Hola.

Vengo a hablar con Olga.

-No creo que sea el mejor momento, la verdad.

-¿Tú cómo te atreves a venir a mi casa?

-Porque creo que necesitamos hablar

y estoy harto de enviarte mensajes y no recibir respuesta.

-Y yo estoy harta de tus mentiras.

Sé perfectamente lo que vi anoche,

y Pilar y tú estabais muy agarraditos.

-Olga, déjame explicarte.

-No, tú no tienes nada que explicar porque tú y yo hemos roto.

-Olga, por favor...

Olga, deja que tu novio se explique, por favor.

¿No me has oído? Que ya no es mi novio.

-Pasa, las cosas hay que hablarlas.

Claudia, llegamos tarde a trabajar, ¿no?

Sí, vamos, vamos.

Buenos días, abogado. -¿Tú no duermes?

-Llevo horas levantado preparando los aperos de pesca.

¿Tienes un minuto?

-Pareces más educado que anoche.

-Porque no quiero que discutamos,

solo quiero que me des lo que te he pedido.

-Ya lo sé, Rafa,

pero no hace falta que me lo recuerdes a cada momento.

¿Por qué no te vas a pescar y me dejas trabajar?

-Esa es la cuestión. -¿Qué cuestión, qué he dicho?

-Porque a mí antes me encantaba ir al alba al pantano

que es cuando pican más,

pero conforme cumplo años me cuesta mucho trabajo levantarme

y pegarme una paliza con la bicicleta.

Mantecado está muy mayor y le cuesta seguirme.

Si tuviera el 4X4, mi Mantecado se vendría conmigo encantado.

-¿Mantecado es tu perro? -Sí, ¿quieres conocerlo?

-No, ni se te ocurra traerlo por aquí.

-Pues él a ti sí que te conoce bien, de la noche de autos.

La noche de autos, ya hablo como un abogado, o como un policía.

-Al grano, dime lo que me tengas que decir y vete, por favor.

-He ido al pantano a pescar carpas con la caña que me regalaste.

Me hubiese gustado más ir al lago a pescar truchas,

pero como no tengo el 4X4... Pues llegando al pantano,

me he llevado una alegría descomunal al verla.

-¿Al ver a quién? -A la víbora

cruzando el camino. Si hubiese venido Mantecado

la hubiese atrapado, pero como está mayor, y me he dicho:

"Voy a cogerla yo para llevársela a mi amigo el abogado".

He cogido un palo en forma de horquilla,

la he perseguido, he levantado una piedra y ahí estaba.

Y cuando la iba a coger ha pegado un salto y casi me muerde.

Pero yo no me rindo nunca, ¿sabes?

Y la tengo aquí, en el macuto,

¿la quieres ver? -Mira, ni se te ocurra.

-Te la enseño para que entiendas la diferencia

entre la culebra viperina y la víbora,

porque el otro día me miraste raro cuando te expliqué.

-Haz el favor de dejarla en la bolsa, ¿qué pretendes?

-Demostrarte que no bromeo, abogado.

Entrégame ya mi 4X4 y mi moto si no lo quieres pasar mal.

-Sergio, perdona...

-¿Cómo tengo que decirte que llames antes de entrar, González?

Largo.

-Tranquilo, abogado,

no te conviene que tu personal te vea tan acelerado.

Deberías ir al pantano a pescar. Templa mucho los nervios.

-Vete, por favor, y llévate al bicho ese.

-Y si te dijera que no hay ninguna víbora en el macuto,

¿cómo te lo tomarías? (RÍE)

Qué poco sentido del humor, mira,

si no hay víbora ni nada, solo un bocadillo de longaniza.

No la hay, pero puede haberla

si al acabar el día no tengo mi 4X4...

-¡Lo vas a tener! Solo necesito tiempo.

-El tiempo es oro.

Tictac.

Tictac.

-Fue un abrazo espontáneo de ella

que a mí también me pareció extraño, pero fue así.

-Es cariñosa para ser solo una clienta del Atlas.

Ah, no, que la paranoica soy yo.

Todas las clientas en el Atlas son igual de cariñosas.

-Olga, escúchame y luego juzgas, ¿vale?

Es verdad que Pilar me invitó anoche a cenar,

y es verdad que me tiró los tejos.

-Ah, lo reconoces.

-Sí, pero yo le dije que tenía novia, que nunca te haría daño,

y que no te cambiaría por nadie. -Claro.

Y para demostrárselo le diste un tierno abrazo, ¿no?

-Pero que el abrazo me lo dio ella para despedirse.

-Un tío te da calabazas y tú te cuelgas de su cuello.

Lo más normal del mundo.

-Mira, Olga, yo te quiero con toda mi alma,

y nunca te mentiría o te engañaría con otra.

-Lo siento, pero yo tengo que pensar, y quiero hacerlo sola.

Hasta ahora todas las víctimas son empleadas de la conservera.

No deberíamos tardar mucho en resolverlo.

¿Hay antecedentes de otros tirones en el polígono?

No que yo sepa.

¿Comisario Bremón?

Supongo que me estaba esperando.

Vengo a Distrito Sur para ponerme a sus órdenes.

¿Perdón?

El actor Hugo Ferrer, supongo.

Creo que me confunde. Inspector Carvallo

de Homicidios. ¿Con quién tengo el gusto?

Inspectora jefe Miralles.

Inspectora jefe Miralles, es todo un honor,

es usted una leyenda dentro del cuerpo.

Perdone, estoy un poco confundido, ¿es usted policía o actor?

No sabe la alegría que me acaba de dar,

¿para usted mi interpretación ha sido aceptable?

Más que aceptable, ha sido buena. ¿Me daría el aprobado como policía?

Bueno, habría que pulir algunas cosas:

las gafas de sol, el chicle, por ejemplo.

Claro, tomo nota:

gafas de sol, chicle, ¿qué era lo otro que me dijeron?

¿Qué opina sobre las manos en los bolsillos?

Algo me comentaron unas compañeras

que me recibieron cuando vine a presentarme.

¿Vino usted ayer? Sí, pero no estaba,

digamos que era muy tarde.

Pensé que la cita era hoy.

Sí, pero la impaciencia me pudo.

Mi hija se va a poner muy contenta cuando le diga que le he conocido.

Le encantan todas sus series. Dígale que se vea mis películas,

la televisión fue en mis inicios. Pues está como loca

esperando el programa de baile que dice que va a participar.

Sí, pero no nos desviemos del tema.

Será mejor.

Me explicaron que venía usted a documentarse para su próximo papel.

Eso es, pero no me traten de usted, que tampoco soy tan mayor.

¿Y a ustedes cómo debería tratarles?

¿Quién, tú o el inspector Carvallo?

Yo, Carvallo.

Yo creo que de tú para simplificar las cosas, ¿no, comisario?

¿Así es como lo hacen tus hombres?

Al comisario se le trata de usted por los galones.

A mí casi todo el mundo me tutea.

Mejor nos tuteamos, así no nos hacemos líos

con tus múltiples personalidades, ¿te parece?

Perfecto, pues aclarado este tema

lo único que necesito es que me mostréis

la verdad que todo policía lleva dentro.

¿Y eso cómo se concreta?

Por ejemplo:

digamos que me asignáis un operativo verdaderamente peligroso.

Necesito vivir en mis propias carnes

todas vuestras vivencias para convertirme en uno de los vuestros.

Los actores del método trabajamos así,

nos transformamos en el personaje hasta diluirnos en él.

Ya, ¿pero el trabajo del actor del método

tiene que ser una cosa tan extrema?

Si yo te contara.

Somos capaces de todo para conseguir la verdad.

Leonardo DiCaprio en "El renacido"

durmió dentro del vientre de un caballo muerto,

incluso comió el hígado crudo de un bisonte.

Y total, consiguió un Óscar.

En realidad, cuando me comunicaron tu llegada,

me dijeron que te diéramos un "tour" por la comisaría

y te resolviéramos algunas dudas que tenías.

No, no, esto no puede ser,

tengo que hacer una inmersión total dentro del sistema policial.

"El latido de la calle" va a hacer historia

y yo tengo que estar a la altura. No hay por qué preocuparse.

Nosotros vamos a conseguir que puedas hacer una inmersión total

en esta comisaría para que "El latido de la calle"

pueda hacer historia, ¿eh? Bien.

Así podrás contar la verdad de nuestro trabajo desde cerca

y darnos un poco de visibilidad en las redes sociales.

Medio millón.

¿Medio millón de qué? De "followers".

Estoy a la altura de cualquier futbolista galáctico.

Si queréis nos sacamos una foto...

No, no, no... A mí no me gusta eso de las fotos.

Miralles, por favor,

te pido que te encargues de él.

Para empezar podrías

darle un "tour" de presentación por la comisaría

y luego iremos viendo sobre la marcha.

Muy bien. ¿Me acompaña?

El chicle, el chicle.

No, no.

Buenos días, Marisa. A ver, que no me líe,

estos son los que salieron por la noche:

la ruta de Zaragoza, Junquera,

y de ahí directo para Dinamarca. -¿Y Fernando?

-Si le hubieras llamado te habrías ahorrado un viaje.

-Lo llamé, pero no lo cogía. Le esperaré.

-Va a estar toda la mañana con reuniones

y va a llegar muy tarde.

Tira para adentro, anda.

Espera un momento, Marisa.

¿Se puede saber a qué vienen esos nervios en la oficina, tío?

-Tengo un problema.

A lo mejor tú me puedes ayudar.

-Tienes un problema y quieres que yo te ayude.

Depende. -Seguro que sí,

tú siempre ayudas a Quintero con estos asuntos.

-No sé de qué estás hablando,

pero te recuerdo que Fernando es mi jefe,

mientras que tú eres... -Si me ayudas sabré agradecerlo.

-Vamos, Sergio, dime de qué se trata

y ya veré yo si me interesa o no ayudarte.

(SERGIO SUSPIRA)

-Sé que para reforzar la seguridad de la empresa, a veces,

Quintero ha contratado matones.

-¿Qué estás hablando, tío?

A ti se te ha ido la cabeza,

lo único que tenemos aquí son seguratas, deja de decir tonterías.

-Sé distinguir seguratas de matones.

-¿Sabes distinguirlos? -Sí.

-Enhorabuena, tío.

Te daré el teléfono de la empresa de seguridad

y hablas con ellos. -No soy tonto.

Sé de lo que es capaz Quintero con tal de protegerse.

-Baja la voz un poco y dime en qué marrón te has metido.

-Prefiero no darte detalles, ¿vale?

Solo dame el teléfono del cabecilla de una de esas bandas,

yo me encargo del resto. El dinero no es problema.

-Dime de qué se trata.

-Jairo, por favor, no insistas, tío.

Tú solo facilítame ese teléfono.

Fíate de mí que somos colegas. -¿Desde cuándo somos colegas?

¿En qué momento lo hemos sido?

¿Eh?

Hasta hace cuatro días nos insultabas,

dijiste que Róber era un muerto de hambre

que quería dar un braguetazo con Alicia Ocaña,

¿y ahora quieres que te ayude? -Estaba celoso.

No me lo tengas en cuenta.

Pero ahora es algo serio.

Por favor, ayúdame.

-Que no, que me da exactamente igual.

Si no me dices de qué se trata, yo no te voy a ayudar.

Vuelve por la tarde, le lloras a don Fernando,

y él, si quiere, te ayudará, yo no me arriesgo por ti.

Humo.

-Vete a la mierda, tío.

Todos los Batista sois iguales.

-No lo sabes tú bien.

Aquí se acaba el "tour" por comisaría.

Solo te quedaría por ver los calabozos,

pero en este momento tenemos un preso con bastante malas pulgas.

Si tienes alguna pregunta más... Pues de momento, no.

¿Ocurre algo? No es nada, estoy bien, de verdad.

Solo que recibí un balazo en el lado y todavía tengo secuelas.

¿Un balazo, cómo? Verás, fue una noche trágica,

estaba con mi compañero de patrulla y recibimos un aviso de...

De H-50 H-50, eso es,

tuvimos que acudir a una gasolinera para impedir un atraco

nada más llegar allí,

un chorizo se abalanzó sobre mi compañero y yo me lancé

en su defensa, fue entonces cuando me disparó por la espalda.

Fue algo desgraciado.

Muy buen trabajo, Carvallo,

hay que tener más cuidado con los chorizos, ¿eh?

No abuses mucho del término chorizo.

¿No? ¡Ah, lo pensé!

Lo pensé de verdad, pero me dejé llevar por la emoción.

El resto fue convincente? Muy convincente.

Lo sabía. H-50.

H-50, maravilloso.

Voy a tomar nota. H-50, ¿qué significa?

Es el nombre operativo de nuestra sala del 091,

ahí es donde deciden y reparten la dotación

para cada intervención policial. Buenísimo, buenísimo.

No sé si conoce a... Inspector Carvallo, por supuesto.

Anoche fue todo un placer.

Por cierto, inspectora,

¿sería posible que me asignaran con la agente Beltrán

para patrullar las calles?

Pues no sería posible,

la oficial Beltrán es la responsable de atención al ciudadano

y no podemos permitir eso.

Inspectora, usted sabe lo buena que soy yo patrullando,

y creo que Carvallo y yo haríamos un buen tándem.

Yo creo que sería mejor que se acoplara a una pareja

que ya tuviera una investigación en curso, por ejemplo,

Elías y Nacha... Elías, ¿puedes venir un momento?

Inspectora. Te presento a Hugo Ferrer,

el actor que ya os adelanté

que iba a venir a preparar su próximo papel en la película

"El latido de la calle", ¿no? "El latido de la calle".

Ha venido para asesorarse. Pues muy bien.

Me voy zumbando que me espera Nacha en el coche.

Espera, tenéis que llevaros al inspector Carvallo.

¿Quién es el inspector Carvallo? -Yo mismo.

-Ah.

Yo creo que es mejor que patrulle con otra pareja.

-¿Y no te importa quedarte en Atención al Ciudadano

y yo salgo a patrullar? Elías no va a ponerse en la ODAC,

y tú no vas a salir a patrullar,

he dicho que va a salir con Nacha y Elías y así va a ser.

Y tú coge tu libreta y apunta

todo lo que haga o diga Elías Guevara,

es el mejor ejemplo que puedes tener.

Bueno, si tú lo dices.

Oiga, inspectora,

¿qué perfil de policía diría que es Elías?

¿Perfil? Del mismo que sale en las películas:

rudo, individualista, con conflictos internos,

y cascarrabias, muy cascarrabias.

Tiene rollo, sí.

Tendré que ponerme el uniforme para patrullar,

la productora me ha hecho uno a medida.

-Seguro que te queda que ni pintado. -Elías, ¿dónde nos cambiamos?

-Nacha y yo patrullamos de paisano,

y tú tienes que hacer lo mismo, así que andando. ¡Vamos!

-Hasta luego.

Maite, ¿cómo tú por aquí? ¿Ha pasado algo? ¿Cómo está Isabel?

He venido para decirte en persona que ha salido del coma.

Qué buena noticia, me alegro muchísimo.

Sabía que te alegrarías, aunque poca cosa pueda representar

de cara a la investigación. Eso nos corresponde a nosotros.

En fin, tengo que decirte

que todavía no tenemos muchos avances en la investigación.

Pero ¿qué han dicho los médicos de Isabel?

Los médicos siempre suelen curarse en salud,

dicen que es un avance favorable en su evolución.

Me imagino que el hecho de despertar dos veces

en tan breve período de tiempo será una buena señal, ¿no?

Sí, y nos ha reconocido un poco.

¿Sí? ¿Ha preguntado ya por Elena?

Está todavía muy aturdida.

No quisiera inmiscuirme,

pero si pregunta por ella,

mejor no decirle que está desaparecida.

Es lo que hemos pensado.

¿Sabéis alguna cosa? No.

Vamos a ver cómo evoluciona Isabel

y a ver si yo puedo darte noticias pronto.

Por favor. Me voy, que quiero pasar el máximo tiempo con ella.

Por supuesto que sí. Me alegro mucho.

Es una muy buena noticia.

Olga, ¿tienes un momento?

Tu eres Olga, ¿no?

-Sí, soy Olga,

tengo mucha prisa y muy pocas ganas de hablar contigo.

-Creo que estás confundida con lo que pasó en el gimnasio.

-¿Confundida? No, engatusaste a mi chico

para que me pusiera los cuernos contigo.

-Te juro que no fue así, solo le invité a tomar algo,

pero no sabía que tenía novia, lo siento.

Te juro que no pasó nada, créeme.

Nos dimos un abrazo de amigos

después de que él me diera calabazas

y me dejara claro que te quiere mucho.

Si quieres seguir enfada así, tú misma,

pero no la pagues con él, de verdad.

No tienes por qué.

-¿Te manda él para que me comas el coco y le perdone?

-Si hago esto es para que veas que quiero ir de buen rollo contigo.

Después de todo, estamos un poco unidas por aquello que nos pasó,

y sería una pena que lo echáramos a perder por una tontería.

-Es que para mí la infidelidad no es ninguna tontería.

-Te repito que Quico es superfiel,

no tienes por qué tener dudas ni celos ni nada.

Él está colado por ti, de verdad.

Tal vez no te des cuenta de lo que cuesta

encontrar un chico tan noble y tan bueno como él en estos tiempos,

pero no se merece que lo castigues así, en serio.

Venga, sé feliz con él. Chao.

-¿Qué tal, cariño?

¿Ya has hecho las paces con Quico?

-No, pero las haré.

Parece que, al final, todo es un malentendido.

-Ves, hablando se entiende la gente. Te puede el genio.

Me voy a la consulta. -Espera,

te quería pedir perdón por lo de esta mañana

que te he dicho cosas horribles.

-¿Qué pasó esta mañana? No me acuerdo de nada.

-Por lo que te dije de Montse. Tienes razón, me puede el genio.

-¿Eso sabes a quién se lo tienes que decir?

A tu madre, que también le dolió.

-Te juro que ya había pensado en decírselo en cuanto la encuentre.

-Saldré para el pueblo en cuanto encuentre un billete para hacerlo.

Mi tía ha sufrido una recaída y no se puede valer por sí misma.

-¿Fue ella quien te cuidó cuando sufriste la agresión?

-Sí, me quiere como a una hija,

no te imaginas lo que ha llegado a sufrir

por las cosas tan malas que me hizo ese monstruo.

Por eso, ahora que me necesita tengo que estar ahí, cuidándola.

-Ojalá se recupere pronto y vuelvas a seguir con tu labor.

-Ojalá, cada día tengo más claro que quiero ser policía

y ayudar a la gente como lo haces tú.

-Escucha, Pilar, para cualquier cosa que necesites

aquí estoy, ¿de acuerdo? No dudes en contar conmigo.

-Bueno, te dejo,

que tengo que ir a por ese billete.

Muchas gracias por todo, Lola. -A ti, Pilar.

Lola, esa chica es la primera víctima

del agresor de la máscara, ¿verdad? Así es.

¿Cómo se encuentra?

Teniendo en cuenta lo que pasó, está muy recuperada.

Pilar es formidable.

Ella presta ayuda en una ONG

que colabora con mujeres que han sido agredidas,

contando su experiencia y cómo superó su trauma.

Es muy valiente, sois muy valientes.

Quiere ser policía y yo la estoy ayudando en todo lo que puedo.

Seguro que te toma como modelo. Sí.

Y la verdad, me está subiendo mucho la autoestima con su admiración.

Tiene mucho que admirar, mejor dicho, tenemos.

Si algo me ha enseñado Pilar es que ante las situaciones traumáticas,

lo mejor es pasar página. Tú pudiste hacerlo.

Tienes una fortaleza inmensa.

No me refería solo a la violación.

Ya.

Referente a lo nuestro,

veo que lo has superado y me reconforta que sea así.

Tus dotes de observación deben estar atrofiadas.

A mí también me está costando mucho, Lola.

Pues la sensación que tengo es de que estás rehaciendo tu vida

como si lo nuestro no hubiera pasado,

como si no significara absolutamente nada.

Lola, por favor, no quiero que lo veas así,

ni te imaginas lo mal que lo estoy pasando.

¿Y tú te imaginas cómo lo estoy pasando yo?

Tú eres joven,

pronto superarás nuestra ruptura. ¿Pronto?

Tú, al menos, tienes una familia, Emilio,

yo me he quedado colgada.

Una familia por reconstruir.

Al menos tienes algo que reconstruir.

Y ahora, si me disculpas,

tengo que ir a dar una charla a mujeres agredidas de una ONG.

-Martín,

qué gusto me da verte escribiendo otra vez con ese brío.

-La verdad es que he recuperado las ganas de escribir.

Y después de lo de Laura,

pensé que no volvería a hacerlo.

-Pues yo te felicito por haber recuperado la inspiración.

-Digamos que me he aplicado la máxima de Picasso.

-No me digas que también le estás dando al pincel.

-No, eso sí que sería una torpeza por mi parte.

-Picasso decía que la inspiración existe,

pero te tiene que encontrar trabajando, ¿no?

Y por ahí he tirado yo. -¿Pues yo sabes lo que creo?

que Laura, esté donde esté, se ha convertido en tu ángel,

y que te va a ayudar en todo lo que necesitas.

-Seguro que sí, María.

Yo pienso constantemente en ella.

-Inspectora, ¿qué te pongo?

Pues un sándwich vegetal,

para llevar, por favor. Ahora mismo te lo hago.

-Claudia, perdóname un momento.

¿Tú podrías pasarme el contacto de Cristina Feijoo,

la coordinadora de educación? Sí, claro, claro.

¿Te lo paso dentro de un momento? Claro.

Si no es indiscreción, ¿para qué lo necesitas?

Verás, es que no dejo de pensar en estos chavales,

los que quemaron los contenedores de Transportes Quintero.

Me gustaría dar con la clave de qué es lo que les mueve a actuar así.

Esos chicos han creído, equivocadamente,

que cometiendo algún acto vandálico

iban a crear la repercusión mediática suficiente

como para hablar de ecología.

Como si las ideas justificaran todo.

Claro, es que

los jóvenes antisistema son un caldo de cultivo

para organizaciones como Planeta Libre.

Y no solo para organizaciones ecologistas violentas,

también para fanáticos religiosos, al fin y al cabo,

estos grupos se nutren de chicos que están desencantados

con la sociedad que les rodea. Excelente observación.

Bueno, pues a ver si escribes un buen artículo

y les convences de que hay que defender las ideas,

pero siempre de manera tolerante y pacífica.

Estoy en ello, pero el tema es más complejo de lo que parece,

por eso me gustaría hablar con Cristina, ¿sabes?

Por ella está día a día trabajando con los jóvenes.

Seguro que te ayuda, y si necesitas alguna otra cosa,

no tienes más que decirlo, ¿vale? Gracias, Claudia.

Venga.

Ah, y...

que me alegro mucho de que estés trabajando, que estés tan activo.

Sí, hay que estar en la brecha, ¿no?

El trabajo es lo que te mueve a salir de la cama cada mañana.

Claro que sí.

(SUSPIRA)

Mamá, que bien que te encuentro, te estaba buscando.

Cariño, ¿qué tal? ¿Quieres tomar algo?

No.

Te quería pedir perdón por lo que dije,

ya sé que me puse muy borde.

Pues sí, muy borde, y no es la primera vez.

A ver, Olga, este tema

es muy doloroso para mí, pero también lo es para tu padre.

Ya le he pedido perdón, y de verdad, os prometo

que nunca más lo voy a volver a sacar.

Vale, está bien.

¿Y con Quico habéis aclarado las cosas?

Todavía no he hablado con él,

pero he entendido que toda esta rayada mía

es fruto de un malentendido.

Luego iré al gimnasio y le pediré perdón.

Me alegro, rectificar es de sabios.

¿Sabia? Si lo único que hago últimamente es meter la pata.

Anda, exagerada, se aprende de los errores,

y tú con este tema,

has aprendido que los celos no son una demostración de cariño,

sino de posesión.

Tienes razón, y cuando la tienes te la doy y punto.

Como casi siempre.

(RÍE)

Que gusto da ver a madre e hija tan bien avenidas.

Bueno, no siempre es así, esto solo es a ratos.

Apúntemelo, María, por favor.

No te preocupes, luego me lo pagas. Adiós, preciosa.

Luego te paso el teléfono, ¿vale?

Muy bien chicos, esto ha sido impecable.

-Es la última vez que patrullo con este payaso.

-No te quejes que ha sido un rato de lo más entretenido.

-Pero si es un circo. -¿Qué sucede, Guevara?

-Le estaba diciendo a Nacha

que ha sido la intervención más patética de los últimos años,

teníamos a los carteristas listos para detenerlos

y tus fans la han liado parda. -Eso no es nada,

tendrías que ver cómo se ponen en un "photocall".

¿Qué pasa, Hugo? Soy el oficial Roberto Batista.

Inspector Carvallo, encantado.

Nos ha dicho Miralles que vienes a ponerte al día

con unos asuntos policiales. Vale, vale, me has descubierto.

¿Qué quieres, dime?

Si me puedes firmar un autógrafo para mi hermano te lo agradezco.

El inspector Carvallo ha sido muy rápido en reflejos

y ha salido tras los carteristas.

-Estuve a punto de darles caza, forma física no me falta.

-Ni a tus fans que corrían detrás de ti,

y menos mal que no llevaba pipa, que se lía a tiros.

-Vaya, hombre, "keep calm",

yo sé dónde están mis límites, en serio.

Tiene que ser una pesadilla

que te persigan las fans por todos lados.

Uno se hace a todo,

es bonito recibir todas esas demostraciones de cariño popular,

¿Sabes qué hago cuando me vengo abajo?

Me doy una vuelta por un centro comercial,

en cuestión de minutos me suben la moral:

que si fotos, que si abrazos, besitos, ¿sabes?

-Qué dura es la fama. -Oye, Nacha, verás,

el operativo de hoy para mí ha sido una revelación,

de verdad, ha sido algo superinstructivo

y te lo quería agradecer a ti.

Sí, eres una compañera magnífica,

ojalá pudiera decir lo mismo de todo el mundo,

pero todo a su tiempo, pronto me convertiré en un gran policía.

Tan grande como tú, Elías, y cuando eso suceda,

me suplicarás que sea tu compañero de patrulla.

-Mira, ya lo estoy viendo.

-¿Por qué no vais a comisaría, yo tengo que ir a la farmacia?

-¿Qué te parece si te espero en la sala de descanso

y nos tomamos un café luego?

Toma, Hugo.

Vaya, hombre, siempre es agradable tener algún fan.

Era para tu hermano, ¿verdad? Sí, Jairo se llama.

Supongo que habrá visto todas mis películas.

Que va, él te conoce por la serie esa de la pizzería.

Pues dile a tu hermano que ahora soy un actor de cine, ¿de acuerdo?

De cine.

(Teléfono)

Mira, mi hermano, justo.

Díselo tú, que le hará ilusión.

¿Sabes qué te digo? No tengo tiempo que perder,

tengo que preparar un personaje.

-Una cosita, Carvallo,

-Sí, hombre, sí.

-Te lo digo por la preparación de tu personaje,

aquí en comisaría, están mal vistas las relaciones personales.

-Pues no sé de qué me hablas. -Te lo digo por Nacha,

que tengo ojos en la cara, y te digo que estás perdiendo el tiempo.

Para que tu personaje no patine. -Se nota que no me conoces.

-Lo suficiente para saber que tienes un ego que no cabe en esta comisaría.

Pero todos los actores estáis cortados por el mismo patrón.

-Se ve que has visto a pocos actores,

es una pena que no todos nazcamos en una familia de artistas.

-Será eso, pero ya te digo

que con Nacha estás perdiendo el tiempo.

-Elías, ya sé que Nacha es lesbiana,

no hay ningún problema, la seducción es todo un arte

que no está al alcance de todos,

y yo podría seducir a quien quisiera,

incluso a ti, Elías.

Me gusta tu rollo, tío,

contigo o sin ti, me voy a convertir en el mejor poli de esta ciudad.

-¡Anda, tira!

-(RÍE)

Jairo, no me puedo creer que te haya llamado el niñato este

para pedirte el teléfono de unos matones.

Y ya te digo yo que algo importante tiene que ser

cuando va a ti, en vez de acudir a su jefe.

Si te enteras de algo más dame un toque, ¿vale?

Venga, un beso, Jairo.

Hola, Alicia, ¿qué te pongo?

Un cortado, Salima.

Estoy con este señor. Muy bien.

Perdona el retraso,

pero he tenido muchísimo trabajo en comisaría.

No tienes que disculparte.

Si me he presentado así es porque me urge contarte algo importante.

Déjame adivinar, va sobre Sergio.

No sé si Miriam te dijo que anteayer estuve allí.

Sí, y que estuviste hablando con él.

¿Te dijo que los ingleses se quedaron el bufete de Castellanos?

Sí, pero no me contó detalles de la operación,

pero fue más explícito contigo, está que echa chispas.

Me contó las razones por las que tu mujer...

Gracias, Salima. ¿Usted desea algo más?

-No, gracias. Cóbrate lo suyo y lo mío, por favor.

-Muy bien, gracias. Muchas gracias.

-Te habló de mi amante, ¿no?

Lo averiguó y me extorsionó para obtener mis acciones,

como yo no cedía, se lo contó todo a Marisa.

Qué desgraciado, cada día se supera más a sí mismo.

Siento no haberte contado el alcance de la situación

cuando hablamos el otro día. No te preocupes,

me imaginé que había algo más con lo que te estaba presionando.

Lo estoy pasando bastante mal con Marisa, la verdad,

pero voy a reconstruir mi matrimonio.

Y mi padre sabrá agradecerte por mantenerte firme,

y no haber vendido tus acciones a los ingleses.

Sé que lo apreciará, pero en realidad,

quería contarte otra cosa.

Me dijiste que estuviera muy vigilante con Sergio

y cualquier cosa que notara te lo hiciera saber.

Últimamente, ha estado recibiendo visitas de un tipo...

bastante siniestro.

¿Es algún cliente? No, no, he hecho averiguaciones

y nadie sabe nada de él en el despacho.

¿Y cómo se llama? Rafaelín.

Ese nombre tan curioso lo pilló al vuelo uno de los pasantes

mientras el tipo entraba en el despacho de Sergio,

eso es lo que hace; entra y sale sin dar explicaciones.

Ya, con el nombre solo, no tenemos mucho de qué tirar.

Lo importante es cómo afectan esas visitas a Sergio,

y con razón, el tipo lo está chantajeando.

¿Estás seguro de eso?

Hoy mismo he oído, por casualidad,

como el tipo le exigía con un tono bastante amenazador

un coche, una motocicleta...

¿Y cómo es el tal Rafael este?

Es un tipo muy raro y primitivo.

Además, huele fatal,

como si no se duchara desde hace meses.

A veces parece que baja del monte, literalmente,

siempre lleva las botas sucias.

No sé nada más, pero no me extrañaría

que el tipo ese, por el motivo que fuera,

tuviera a Sergio por las pelotas, y perdón por la expresión.

No te preocupes, has hecho muy bien en contármelo, González.

Ojalá que haya encontrado la horma de su zapato,

me gustaría que pruebe de su propia medicina.

Hay algo más que te quiero pedir,

sigue vigilándolo,

y si notas cualquier movimiento extraño, dímelo.

Incluso si puedes hacer una foto con disimulo.

Lo haré. ¿Crees que podéis hacer algo con lo que te he contado?

Es pronto para decirlo,

pero cruzaré la información que me has dado con otros datos.

Y ahora tengo que volver al trabajo. Yo también.

Muchas gracias.

Gracias, Salima.

Muchas gracias.

"Los jóvenes implicados, ¿tenían conciencia de lo que hacían

o, simplemente, se comportaron como vándalos?

Urge educar a nuestros jóvenes

para que no confundan unos ideales que pueden ser loables,

con prácticas violentas que podrían llevarles a la Audiencia Nacional.

Sorprende que un movimiento tan pacifista como los ecologistas,

abrace métodos propios de terroristas".

-Hola.

-Hola.

-Me encontré a Pilar en la plaza y estuvimos hablando.

-Ya, y te habrá dado una versión de los hechos,

no muy distinta a la que yo te di esta mañana.

-Sí, tienes razón.

-Pero tenía que ser Pilar quien te convenza.

¿Por qué no podías creerme a mí?

-Sí que te creí un poco. -No, no confías en mí.

-Sí que confío en ti, Quico,

lo que pasa que entro aquí y os veo abrazados

y me hace sentir insegura. -Tu inseguridad hace daño.

-Yo nunca he sido celosa. -Entonces, ¿por qué lo eres conmigo?

-Ha sido algo puntual.

De verdad que no quiero perderte,

esto me ha hecho darme cuenta de que te quiero mucho.

-Y yo a ti, Olga.

No podía soportar la idea de estar peleado contigo.

Me he ido esta mañana de casa

pensando que habías roto conmigo de verdad,

me sentía como si me hubiera atropellado un camión.

-Tú y yo no vamos a cortar, y si quieres,

para demostrarlo esta noche dormiré contigo.

-Me apetece un montón, Olga.

Y sospecha que Sergio está metido en algo muy turbio.

¿Y qué es lo que ha notado?

Recibe visitas de un tipo extraño y a deshoras,

y cada vez que aparece Sergio se pone histérico.

Pero hay clientes

con pasta y raros que necesitan los servicios de un abogado, ¿no?

González no cree que pueda ser un cliente,

cree que es alguien que le está haciendo un chantaje.

¿Y en qué se basa? Oyó cómo el tipo que se llama Rafael

le exigía un 4X4 y un ciclomotor, y además de muy malas maneras.

A ver si va a tener que ver con lo que me ha contado mi hermano,

que dice que pasó Sergio por Transportes Quintero

preguntando por los servicios de unos matones.

¿Y qué hizo Jairo?

Decirle que no sabía nada y llamarme para contármelo.

Ambas cosas están relacionadas, fijo.

Un personaje turbio se presenta de forma reiterada en el bufete

para extorsionar a Sergio,

y Sergio, muy nervioso busca una vía rápida

para acabar con el chantaje.

Me dijo Jairo que se puso bastante histérico

y lo insultó al no obtener lo que buscaba.

Se le está yendo de las manos,

y ahora no hay duda de que está metido en algo turbio.

Ya, pero ¿en qué? Esa es la cuestión.

¿Qué habrá hecho Sergio para que un tipo así le haga chantaje

y tenga que recurrir a matones para darle un escarmiento?

Un escarmiento o algo peor, ¿no?

No creo que Sergio fuera capaz de hacer una cosa así.

Parece mentira que no lo conozcas,

es una alimaña, es capaz de cualquier cosa.

Claro que lo conozco,

tengo que ir a hablar con él, sea cual sea ese asunto,

no quiero que afecte a los negocios de mi padre.

Pero bueno, ¿qué pasa, Bika?

¡Robi!

¡Qué ganas tenía de verte!

Vaya pelo más chulo.

Ya me ha dicho mi hermano que estuviste en casa buscándome.

Sí, estaré unos días por Madrid,

he venido porque supe que te encontraría al pie del cañón.

Aquí estamos, defendiendo la fortaleza.

Hola, Alicia. ¿Te acuerdas de Bika?

¿Cómo no me iba a acordar? Tu concierto dejó huella.

Gracias.

Quizá no debería haber venido por sorpresa,

tendréis curro. Tú puedes venir cuando quieras,

y no estamos con nada gordo, ¿verdad, inspectora?

No.

Pues vamos a tomarnos algo.

Me parece bien, ¿te apuntas?

No, prefiero adelantar con el tema de Sergio.

Chao, Bika. Chao, chao.

Hala, cuéntame qué tal. ¿Cómo estás?

-¡Hola!

-¿Qué tal, inspector Carvallo? -Bien, bien.

-¿Cómo ha ido el operativo con Elías y Nacha?

-Con Nacha fenomenal, es una poli de primera,

Guevara, menudo carácter, no sé cómo lo aguantáis:

es torpe, gruñón, maleducado...

-No te fíes de las apariencias,

Elías es uno de los mejores hombres de esta comisaría

en todos los sentidos, aunque a veces se porte como un cascarrabias,

en el fondo es una bella persona. -Será muy en el fondo.

-Hugo, la inspectora jefe Miralles

tiene un ojo clínico para hacer equipos,

y si te asignó a Elías para este operativo

es porque tienes mucho que aprender de él.

-Sí, intento tomarlo como ejemplo,

y fijarme en lo que hace, e incluso imitarlo,

pero no para de pegarme bufidos cada dos por tres:

"Tienes un ego tan grande como esta comisaría".

"Todos los actores estáis cortados por el mismo patrón".

-Pero si eres igualito a Elías.

Eso te ha dicho, ¿en serio?

No se corta un pelo el tío. -¿A que no?

Pero no te preocupes, a mí todo me sirve para sumar,

al fin y al cabo,

el inspector Carvallo va a tener mucho de Elías Guevara.

-No me pienso perder "El latido de las calles".

-Qué linda eres.

No hablemos más de mí, tampoco soy tan interesante

¿Qué tal tu mañana?

-Más o menos. -¿Y eso?

-No sé, a veces me da rabia cómo se portan algunos sinvergüenzas.

Hay unos mangantes que andan robando por el polígono.

Roban a mujeres que salen de trabajar de una conservera que hay allí.

-Qué desgraciados,

¿cómo lo hacen, con navaja o con pistola?

-No, por el método del tirón.

A veces van en moto, a veces a la carrera.

Un tipo se pone a la altura de la mujer,

le agarra el bolso por la fuerza...

-Pero eso puede ser muy peligroso para ellas, ¿no?

-Sí, a veces las víctimas caen al suelo y sufren accidentes,

incluso se rompen huesos.

-¿Y dices que siempre actúan por el polígono Este?

-En general sí.

-Tienes que darme la localización exacta, ¿de acuerdo?

El inspector Carvallo les va a dar caza.

-Hugo, que tú eres actor, no policía.

-No sería el primer caso, Espe.

¿Tú sabes quién es Gregor Mistely?

¿El protagonista de "Ley en la ciudad", la serie?

El caso es que Mistely estaba tan metido dentro de su papel

que incluso salía de casa con el uniforme de policía puesto.

Lo que oyes. Un día encontró a unos ladrones

atracando una gasolinera y los cazó.

Así, tal cual.

-¿En serio hay que meterse tanto en la piel del personaje?

-Espe, en tu profesión y en la mía, vamos al límite.

Fíjate, esto lo tenemos en común.

-Va a ser que en algo nos parecemos, sí.

-Yo necesito sentir la adrenalina de vuestro día a día,

y para conseguirlo solo lo haré comportándome como vosotros.

Así que me apostaré cerca de la conservera

y esperaré hasta que aparezcan esos malnacidos,

y entonces, el inspector Carvallo les dará caza.

Todo el mundo en Madrid hablará de él.

-Perdona, pero me parto contigo.

-Espe, estoy hablando en serio,

de verdad, tienes que ayudarme,

no hay nadie como tú en esta comisaría.

-Ay, Hugo, no me engatuses.

-Espe, de verdad, lo presiento,

hacemos una pareja de policías increíble.

Vivamos al límite.

-Qué recuerdos me trae este bar.

-Pero bueno, Bika, qué alegría.

-¿Qué tal vas, Salima? -Aquí, dándolo todo en La Parra.

-Bien hecho. ¿Y María no está?

-Se ha ido a hacer unos recados.

Cuéntame tú, estarás triunfando por el mundo.

-No me quejo, bolos no me faltan.

-Normal, tienes la voz más bonita que he escuchado en mi vida.

¿Vais a dar otro concierto en La Parra?

A María le encantaría, y a mí ni te imaginas.

-Sería muy chulo repetir, pero vengo por poco tiempo,

solo estoy saludando a los viejos amigos.

-Sentaos que tengo que atender unas mesas en la terraza.

¿Qué queréis tomar? -Para mí un agua con gas.

Que sean dos. Muy bien. Hasta ahora.

No veas si te tiene la gente cariño,

cada dos por tres me preguntan dónde andas,

cuándo vuelves al barrio a actuar...

¿Y a ti te gustaría que volviera?

A mí me encantaría,

pero actuar otra vez contigo...

¿No te lo pasaste bien tocando conmigo?

Lo pasé estupendamente,

pero delante de todos los compañeros del barrio y de la comisaría...

Si en público no te gusta, repetiremos en la intimidad.

¿Y Sam qué, cómo está?

Está muy bien, te manda saludos.

Me hubiera gustado verlo, ¿por qué no ha podido venir?

Él no tiene tan buenos recuerdos del barrio

desde la paliza que le dieron aquellos indeseables.

Pero los trincamos y entre rejas están.

¿Y dónde va a ser el concierto?

Si me da el punto igual me paso a verte.

Genial, y nos tomamos algo.

Será mañana en Alcalá,

nos han contratado para un festival que se celebra allí.

¿Y qué tal por Noruega? Muy bien.

Estuvimos también en Suecia y en Finlandia.

Vaya tela, ¿y a esa gente tan fría le mola tu música?

Les chifla, hemos arrasado.

Y no son tan fríos como nos imaginamos.

Me imagino que con esa voz tan dulce y bonita

que tú tienes los derrites, ¿no?

Ay qué bien estar contigo, Robi,

nadie me mira como me miras tú,

con esos ojitos achinados.

Y nadie me llama Robi como me llamas tú.

Así solo te llamo yo,

y me hace sentir especial.

Te han debido tratar bien los vikingos, porque estás, vamos...

guapísima, pero guapísima.

Los vikingos son apañados,

pero donde se ponga un chico del polígono

que te diga que estás guapa...

Te lo digo en serio, Bika, no sé,

te veo con una luz especial.

Preciosa.

Será porque estoy atravesando un momento especial.

¿No me digas que te has enamorado de un vikingo?

Frío, frío.

Te han ofrecido un contrato millonario

y te largas a Miami a darlo todo.

Venga, Bika, que yo con las adivinanzas ya sabes que...

¿Qué?

Estoy embarazada, Robi.

Me ha pillado descolocado. ¿Te sorprende que esté embarazada?

¿Y cómo me lo has contado a mí antes que a nadie?

Perdonad, pero Miralles me ha pedido que nos pongamos con algo urgente.

¿Qué ocurre Maite? Te noto preocupada, ¿ha pasado algo?

Probablemente no tenga importancia, pero prefiero contártelo.

Dime, por favor.

Además de preguntar por su hermana,

mi hija se ha puesto a pronunciar el nombre de Sergio Mayoral.

No se conocían, ¿no? Por eso me extraña tanto.

-Hombre, Alicia, ya te vale.

¿Qué pasa?

Que os vais a casar,

y me tengo que enterar yo dos días después que María.

Os parecerá bonito.

Maite, ¿qué le sucedió a Isabel para entrar en coma?

Hace unos años estuvo en Nueva York unos meses

estudiando un máster en derecho,

mi hija siempre había sido un poco frágil,

inestable,

pero cuando volvió de allí, vino con una depresión muy profunda.

¿Qué pasó?

Al poco de llegar, se tiró por una ventana.

-Tienes un galán bebiendo los vientos por ti.

-No digas tonterías, Hugo no me tira los tejos,

y en esta comisaría hay mujeres más inteligentes y guapas que yo.

Por ejemplo tú. -¿Ah, sí?

Pues me lo acabo de cruzar y ni me ha mirado.

-¿Ah, no? Qué raro.

A ver si va a ser verdad que le gusto.

Esperanza Beltrán te está esperando

para enseñarte los entresijos de su trabajo en la ODAC.

La verdad, yo preferiría salir a patrullar con ella,

y atrapar a esos tironeros que andan robando bolsos

por el polígono Este.

Creo que no debes dejarte fiar por las primeras apariencias,

detrás de esa cara tan dulce, existe una mujer aguerrida,

llena de acción. Ella y yo hacemos un gran equipo, de verdad.

Échale un ojo a esto, ¿vale?

Es una secuencia de mi guion en "El latido de la calle".

-¿Para qué quieres que la lea?

-Me gustaría que me echaras una mano con la réplica,

y pudiéramos hacer un ensayo juntos.

Unos ratos está enfadada con el mundo, irascible,

y otros acepta su situación

y lucha para salir adelante. Es como una montaña rusa.

Ojalá le den pronto el alta y vea a los niños,

seguro que eso la ayuda mucho.

Si no te importa, preferiría que no me hables de Natalia.

-Yo no estoy metido en ningún asunto turbio.

Y buscas contratar matones para jugar a las cartas.

Yo solo le pedí información a Jairo

sobre la empresa de seguridad que trabaja para Quintero.

-Hermano, Bika y tu hacéis muy buena pareja, tío,

entre vosotros siempre había química, y yo creo que ahí...

Yo con Alicia no lo voy a dejar que estoy perfectamente,

pero si el niño es mío, me hago cargo de él.

Isabel, desde que ha despertado del coma,

ha pronunciado tu nombre en repetidas ocasiones,

tu nombre y tu apellido,

¿tú le encuentras explicación lógica a esto?

Supongo que la otra vez que despertó del coma, Elena le hablaría de mí

y le contaría que éramos pareja, no sería raro.

¿Es la única explicación que se te ocurre?

¿Qué otra podría ser? Pues no sé.

¿Que os conocierais desde hace algunos años?

¿Exactamente desde que los dos coincidisteis

estudiando un máster de Derecho en Nueva York?

  • Capítulo 158

Servir y proteger - Capítulo 158

15 dic 2017

Maite, la madre de Elena, comunica a Miralles que su hija Isabel ha vuelto a salir del coma. Olga y Quico se reconcilian, después del equívoco vivido con Pilar. La llegada del famoso actor Hugo Ferrer a la comisaría provocará más de un contratiempo.

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