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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 157 - ver ahora
Transcripción completa

El argumento tiene que salir de uno mismo.

¿Vendes tu parte? -No le pienso traicionar a Marcelino.

-Mira que no creo que a tu mujer le haga gracia saber

que sois tres en tu matrimonio.

-"Estoy con 39 de fiebre.

¿Me vas a hacer llamar al médico para demostrártelo?".

-No te preocupes, no hace falta que llames al médico,

ya si acaso llamo yo a tu mujer

y le cuento sobre esa otra fiebre que tienes,

la fiebre peruana esa que te deja tan indispuesto.

-"No hay ninguna necesidad de hacer eso.

Te juro que mañana mismo me tienes ahí".

-¿Cómo que llego tarde? No, escucha.

¿Oye?

¡La madre que los parió!

-Todavía tienes que aprender a encajar mejor los contratiempos.

Yo encajo las derrotas, Fernando,

pero el que me jode, lo paga caro.

-Esa revista nos la ha jugado.

-¡Maldita sea!

-El bufete seguiría tal cual.

¿Y esa oferta de una sociedad inglesa

para absorber el bufete? La rechacé, por supuesto.

Les corría prisa una respuesta y yo no podía tomar una decisión así,

a espaldas del socio mayoritario de la empresa.

¿Por quién me tomas?

Me fío más de una víbora que de tu palabra.

Nosotros estamos tan interesados como usted

en descubrir quiénes han sido los culpables del incendio.

Más les vale encontrarlos pronto

porque, si yo lo hago antes,

le aseguro que se les van a quitar las ganas

de hacer más pintaditas para el resto de su vida.

Lo que sospechábamos,

son un grupo de chavales de instituto.

No tienen relación directa con Planeta libre

y ni se han comunicado con ellos,

solo les pareció buena idea seguir con su estela

porque creen en un nuevo mundo. Quieren hacer llegar el mensaje.

Bien, pues nosotros también les vamos a hacer llegar el mensaje.

Una acción tiene sus consecuencias.

Lola,

Natalia ha tenido un accidente.

El médico que la operó le ha hecho unas pruebas

y me ha dicho que le van a quedar secuelas.

¿De qué tipo?

Natalia no va a poder caminar nunca más.

Siempre me tendrás, Natalia,

en la salud y en la enfermedad.

Juntos seremos más fuertes.

Rober y yo hemos estado peinando las asociaciones ecologistas

y grupos similares con la foto de Eric,

pero en todas aseguran

que él no podía ser el líder de Planeta libre.

Tenéis que seguir investigando.

Lo más probable es que quieran volver a actuar.

(LEE) "Planeta libre lamenta la pérdida de uno de sus miembros

y acusa a las fuerzas de seguridad del estado

de ser los causantes de su muerte".

Traigo un mensaje de Nadia.

(LEE) -"La verdadera amistad dura más allá de la muerte.

No traiciones la memoria de tu hermano".

-Ha llegado esto para usted, señor Mayoral.

-"Bueno, ayer me dijiste

que pensara en lo que quería a cambio de mi silencio".

-¿Me estás pidiendo que te compre un 4x4?

-Sí.

He estado mirando modelos. Mira, ten.

Este es el que me gusta.

Si te parece bien, vengo a buscarlo esta noche.

-¿Vamos con el calentamiento? -Venga.

-Pues espérame en la sala.

Es una aspirante a policía,

ahora la estoy preparando para las pruebas.

Luego nos vemos, cariño.

-¿Sabes la cantidad de pirados que llaman cada día

diciendo tener pistas que luego resultan ser falsas?

-Lo que pasa es que la mía es verdadera.

-¿Y cómo lo demuestras? -Mañana quiero mi todoterreno.

Ah, me acabo de acordar

que mi sobrino va a cumplir 16 años y le quiero regalar un ciclomotor.

¿Está claro? Todoterreno y ciclomotor.

Eso es todo de momento.

(Música emocionante)

Mira, en el centro de salud las opiniones estaban divididas.

A mí que me lo expliquen.

¿Cómo te puedes poner del lado de quien quema contenedores

o pinta en las paredes amenazas? No lo entiendo.

Porque el mensaje ecologista ha calado.

Mira Carlos, el hijo de Mari, el celador, sin ir más lejos.

Me vino a decir que las empresas de transporte de Quintero

contaminaban la atmósfera que respiramos.

¿Qué años tiene? Tiene que ser un niño.

Dos años menos que Olga.

Vamos, a mí me dio toda la impresión de que no le hubiera importado nada

ser el que estaba quemando contenedores.

Me parecen unos inconscientes. ¿Y así quieren ayudar al planeta?

¡Vamos!

Oye, que todos fuimos jóvenes alguna vez, ¿eh?

¿Y? ¿Y? ¿Y?

¿Qué pasa?

¿Que no entiendes cómo la gente puede comulgar con esas ideas?

Pues no, quemando contenedores no lo entiendo.

Además, bastantes problemas tenemos ya en Distrito Sur.

Espero que nadie quiera repetir la hazaña.

¿Qué?

Que todos quisimos cambiar el mundo alguna vez, Claudia.

No voy a discutir contigo

porque veo que tenemos opiniones diferentes,

pero yo lo que digo es que los padres de esos chicos

deberían de estar muy atentos porque una cosa es defender ideas

y otra cosa es cometer delitos. Como si fuera tan fácil.

Pero ¿tú de qué lado estás?

Que estoy en contra de que se ande espiando a los niños.

Bueno.

Puede pasar que sospeches algo

como ocurrió con aquella chica, Lorena.

Si hacen un cambio radical, si no, nada.

Pues mejor me lo pones.

Gracias a que la madre tenía los ojos abiertos,

pudimos evitar que la captara una célula yihadista.

¡Nunca sabrás con quién andan! Bueno.

Por más que creas que estamos encima de Olga,

no podemos tener la garantía

de que no ande mezclándose con malas compañías, hombre.

-¿Y con quién no debería de mezclarme?

No te preocupes, cariño,

tu padre solo te estaba poniendo de ejemplo.

¿De ejemplo de qué?

-Vamos, que tu madre está encantada de que no quemes contenedores,

en resumen. Oye, no tiene ninguna gracia, ¿eh?

-Mamá, yo ya sé de qué lado estás,

pero, en el fondo, los chavales tienen razón,

el mundo se va a la mierda y nadie hace nada.

¿Perdona? ¿Los estás defendiendo?

El vandalismo no ayuda nada, no hace nada.

Y pedir por favor a empresas y al gobierno

que no contaminen creo que tampoco.

Para eso están las cumbres del clima

que terminan fraguando en leyes medioambientales.

Bla, bla, bla, mucha palabrería, pero luego, a la hora de la verdad,

cuando tienen que cambiar el modelo económico,

que es el culpable del calentamiento global,

ahí nadie hace nada. ¿O va a cambiar Quintero su flota?

¿Va a pagar más que las empresas que no contaminan?

Pero bueno, alucino, ¿eh? ¡Porque hablas como ellos!

Porque a lo mejor tienen razón, mamá.

Pues no tienen razón los que queman contenedores,

no tienen razón los que sabotean actos

en pabellones de deportes llenos de gente

y el peligro que eso implica. ¡No tienen razón!

Es que parece que esa es la única forma

de salir en portadas y en telediarios.

Mira, vamos a dejarlo. Porque no piensas igual, ¿no?

-Bueno, haya paz. Chicas, venga.

-No, estoy harta de que me trate como una cría.

Es que parece que no puedo tener mi propia opinión.

¡Es que el uso de la violencia no es opinable, Olga!

Vale, mamá, lo que tú digas. ¡Pero bueno!

(Portazo)

¡Y encima se enfada! ¿Qué tengo, que aplaudir?

Le aseguro que los involucrados en el ataque a su empresa

están detenidos. Ya puede estar tranquilo.

Qué bien. Por fin una buena noticia, ¿no?

Ya iba siendo hora de ver lo eficaz que puede llegar a ser

la Policía de Distrito Sur cuando quiere, ¿verdad?

Mire, actuamos con el mismo interés en todos los casos,

que le quede claro, solo que este se dio más fácil.

Sí, claro.

En cualquier caso, lo que sí es seguro es

que, a partir de ahora,

todos vamos a poder dormir mucho más tranquilos

ahora que esos fanáticos de Planeta libre están entre rejas.

Justamente esos están en libertad. ¿Cómo?

¿Qué quieres decir?

Pues que los causantes de quemar los contenedores

no fueron más que unos chavales de instituto

con ganas de apoyar el ecologismo, pero con poca idea de cómo.

A ver, a ver, a ver.

¿Me estás queriendo decir que tanta alerta y prevención

solo era por unas gamberradas de cuatro chavales del barrio?

No, gamberradas, nada

que quemar contenedores apoyando a un grupo,

presuntamente terrorista no es ninguna tontería.

Dudo mucho que el juez lo considere solo un delito de daños.

¿Y cuánto les podría caer?

Pues más o menos dos años.

¡Vamos, hombre! ¡Eso es una barbaridad!

¡Le van a destrozar la vida a esos chavales!

En todo caso se la destrozan ellos solos, ¿no?

La ley es así.

Mira, no creo que encerrar dos años a esos chicos en prisión

sea la solución, más bien todo lo contrario.

Esos chavales todavía no tienen ni idea

de lo que es la vida y, si están ahí dentro,

lo que van a aprender es a delinquir.

¿Eso me lo dice por experiencia?

Pues sí, precisamente por eso, por experiencia

porque yo ya sé lo que es pagar varios años de cárcel

por unos cuantos errores de juventud,

así que sé perfectamente de lo que estoy hablando

y no me avergüenzo por reconocerlo.

Sé muy bien que si esos chicos entran en la cárcel dos años,

cuando salgan de allí van a salir más torcidos de lo que entraron.

¿Y qué hacemos con ellos?

Porque le recuerdo que fue usted

el que vino a pedir que los trincáramos lo antes posible.

Bueno, pues póngalos a trabajar.

Si se pasan ocho horas cargando y descargando camiones,

verás tú cómo se les quita las tonterías de la cabeza.

Y, si no, fíjate en tu hermano, es un buen ejemplo.

A mi hermano ni le nombre,

que mi hermano y la ecología poco tienen que ver.

Ya lo sé, hombre, ya lo sé,

pero no te hagas el tonto conmigo, Rober,

que los dos sabemos de lo que estamos hablando.

Si no le hubiese dado trabajo a tu hermano,

¿qué hubiese sido de él? ¿Eh?

Los dos sabemos que era carne de prisión, ¿o no?

Y ahora, fíjate.

De mozo de almacén, de jefe de almacén, precisamente,

y cumplidor como pocos.

Creo que se ha hecho un hombre a mi lado, ¿no?

No exagere.

¿Me estás diciendo que estoy mintiendo o qué?

Mi hermano lo que necesitaba

era una oportunidad para demostrar su valía,

que le quede claro.

Y yo fui el único que le ha dado esa oportunidad.

Lo sabes perfectamente, no lo olvides, aunque te pese.

Vaya, qué novedad,

Fernando Quintero discutiendo con la Policía.

(RECHISTA) Bueno, yo no diría eso.

Yo creo que tu compañero y yo

más bien estábamos intercambiando puntos de vista

sobre cómo debería ser la educación de los chicos del barrio, ¿no?

Sí, mira, quiere darles trabajo en su empresa

en vez de meterlos en prisión.

Bueno, ya apareció el buen samaritano.

Lamentablemente, eso no depende de nosotros, sino del juez.

Bueno, eso está por ver.

Sobre todo si yo estoy dispuesto a retirar esa denuncia ahora mismo

porque prefiero que esos chicos estén en la calle

a que se pasen dos años en la cárcel

y se les arruine la vida para siempre.

¿En serio?

Pues ayer eras tú mismo el que estaba dando voces

y exigiendo su detención.

Ayer pensaba

que estabais persiguiendo a unos cuantos terroristas

y no a unos chavales del barrio

de los que, seguramente, conozca hasta a sus familias.

Además, dicen que rectificar es de sabios, ¿no?

Pues eso.

Mire, aunque retire la denuncia,

actuaron en vía pública contra el material urbano.

El fiscal actuará de oficio.

Sí, claro, ya sabemos todos

que no siempre la justicia es justa, ¿verdad?

Que tengáis buen día.

Y encima se permite darnos lecciones sobre la justicia.

Tengo agujetas hasta en las pestañas. -Pues eso es buena señal.

Te dejo entrenando, que ya sabes

que para las agujetas lo mejor es hacer ejercicio.

-Gracias por acompañarme, Lola.

Oye, ¿y por qué otro día, cuando acabes tu turno,

no venimos juntas a entrenar y tal? Puede ser divertido.

-Si quieres vente a correr conmigo.

Me di en el gimnasio de baja hace unos meses.

-¿Y eso por qué? ¿O es que vas a otro?

Seguro que no tienen monitores tan guapos

como los de aquí.

(SE RÍE) -Si el Atlas está muy bien, la verdad,

pero yo, desde que descubrí el "running",

es como una droga, engancha

y, sinceramente, prefiero mil veces correr al aire libre

que encerrarme entre cuatro paredes.

-Y cuando llegue la lluvia, ¿qué?

Yo con eso no puedo, ¿eh? -¿No?

Pues te vas a tener que acostumbrar, en invierno también hacemos tronchas.

-¿Qué son tronchas?

-Tronchas, vigilancias, lo llamamos así.

Es algo que no se aprende en las academias.

-Es que puedo aprender tantas cosas contigo.

Mira, te propongo un trato:

tú te vienes un día a entrenar conmigo al gimnasio

y yo salgo a correr contigo de vez en cuando y...

-Bueno, lo pensaré, pero tú céntrate en las oposiciones,

que tienes que sacar muy buena nota en la preparación física

y no quiero distraerte.

-No, si para eso ya está Quico. -¿Quién?

-Quico, el monitor guaperas.

¿No le conoces?

Pues debe haber entrado a trabajar hace poco

porque si no te acordarías, ya verás. -¿Sí o qué?

-Sí.

-Lo que yo te diga, que vas sobrada de distracciones.

-A ver, como monitor es supercañero,

me pone unas series de trabajo superduras,

está ahí, a tope, todo el día encima.

Mira, por ahí viene.

-¡Vamos, Pilar!

Pero ¿qué haces ahí plantada?

Charlando no vas a superar las pruebas de policía.

-Sí, ya voy. ¿Luego vienes a buscarme?

Es que tengo un par de dudas con las pesas y tal.

-Claro. Vete calentando que luego voy yo.

-Vale. Por cierto, mi amiga también quiere apuntarse.

-¿Cómo? Genial.

Tardo menos de un minuto en hacerte la ficha.

-No te molestes, de verdad.

Ya estuve dada de alta en el gimnasio

y, como no lo pisaba, me tuve que dar de baja.

-Se te ve en forma.

Seguro que estás entrenando con la competencia.

-Si tú al "running" lo llamas competencia...

-Ah, yo también soy fanático de correr al aire libre.

-Entonces comprenderás que no me quiera dar de alta

si no voy a venir,

por mucho que Pilar quiera que la acompañe.

-Apuntarse por acompañar a alguien es el fracaso absoluto.

El argumento tiene que salir de uno mismo.

Hay que mirar por su propia salud.

-Tú lo has dicho, ya me mantengo en forma por mí misma.

-¡Un segundo, un segundo!

¿Te importa hacer una comprobación?

-¿De qué tipo?

-Tócate los pies.

-Si lo hago, ¿me vas a dejar irme?

-Ya se verá. Tú hazlo.

(SE QUEJA) -Duele, ¿verdad?

Esos son los isquiotibiales.

Si lo único que hacemos es correr, se acortan y pierden flexibilidad.

Lo ideal sería acompañarlo con un poquito de pilates.

-Déjame adivinar... ¡Tenéis clases de pilates!

-Y, además, en horarios muy flexibles.

Y, además, vamos a acompañar ese entrenamiento

con una buena rutina de ejercicios de pesas

porque, cuando corres, no se tocan los brazos.

-Vaya, tienes argumentos para todo, ¿eh?

No me extraña que Paty y Max

se hayan ido a Barcelona tan tranquilos.

-Es mi trabajo.

-Pues se nota que te gusta

y la verdad es que sí, me acuerdo que aquí había muy buen ambiente.

-Entonces, ¿qué? ¿Desenterramos esa ficha?

-Está bien. -No te vas a arrepentir.

Además, voy a conseguir que bajes tiempos en tu carrera.

(Puerta)

¿Se puede, comisario?

Bienvenido.

Gracias, Claudia.

¿Cómo estás? ¿Qué tal está Natalia?

Bien, bueno, poco a poco.

Hoy ha empezado la rehabilitación en el hospital de Toledo.

Ya me han advertido que va a ser un proceso largo y doloroso

y que lo peor va a llegar

cuando empiece con su vida cotidiana.

Bueno, pues si necesitas más tiempo para estar con ella...

No, no, hoy iré a verla con los niños.

Ahora lo que necesito es olvidarme de todo aquello

y centrarme en el trabajo

y que la gente deje de mirarme con cara de pena.

Es una sensación horrible.

Lo entiendo.

Pero bueno, si necesitas hablar con alguien,

ya sabes dónde me tienes.

Gracias, Claudia.

Has hecho un gran trabajo en mi ausencia.

Ya, no he hecho nada. ¡Anda!

No seas modesta.

La comisaría sigue funcionando como siempre.

Has solucionado dos casos muy importantes

y, encima, en Jefatura no me echan de menos.

¿Ah, no? ¿Eso te han dicho?

Pues les faltó tiempo para sugerirme que me iban a mandar a alguien, ¿eh?

Bueno, eso es lo habitual en las situaciones de interinidad,

pero, de verdad, no te preocupes.

Has hecho un buen trabajo

y no tienen por qué tener queja de nada.

Bueno, todos hemos trabajado bastante duro,

ya está.

He estado viendo que el expediente del ataque a Transportes Quintero

ya está listo para el archivo. (ASIENTE)

Enhorabuena.

De verdad, Miralles, es un alivio

poder delegar en alguien tan competente como tú.

¿Ah, sí?

Pues no te creas, que no quiero tu puesto ni regalado.

¿Tan terrible ha sido?

Bueno, Quintero amenazando en mi despacho,

la prensa pidiéndome declaraciones,

los de jefatura queriendo quedar

a toda costa bien con todo el mundo...

No sé cómo aguantas esa presión todos los días.

Es una cuestión de costumbre, supongo.

¿Tú sabes lo que es lo más difícil?

No.

Conseguir ese equilibrio

entre responder a las peticiones de arriba

y de abajo.

Es muy complicado tener a todo el mundo contento.

Bueno, pues lo tendré en cuenta la próxima vez

que tenga tentaciones de ponerte a caldo, ¿eh?

¿Ah, sí? Pues mira.

Me alegra mucho que estés tan comprensiva

porque me acaba de llegar

una de esas peticiones absurdas de los de arriba

y no he podido negarme.

¿El actor, Hugo Ferrer, va a venir a comisaría?

¿Qué te parece?

Como si no tuviéramos suficiente con el trabajo policial,

ahora nos toca hacer de niñera del actor de moda.

Hombre, pues no me hace ninguna gracia, pero bueno.

¿Podemos negarnos? ¿Tenemos otra opción?

No, ¿no? Pues ya está.

Pues lo único que nos queda es tratarlo bien,

al fin y al cabo es un actor importante.

De algo servirá, digo yo.

Es un actor, una celebridad, ¿pero qué pinta en una comisaría?

Dime.

Maite.

¿Ha pasado algo? ¿Estás bien?

Siento molestar.

Es que hoy me he levantado con una angustia aquí

y no consigo quitármela.

Tenía la esperanza

de que hubieseis descubierto algo sobre Elena.

No, lo siento. Hubieras sido la primera en saberlo.

Sé que tengo que dejar trabajar a la Policía,

pero no he podido evitar venir.

Es comprensible,

pero a veces nuestro trabajo consiste en esperar.

Esperar ¿hasta cuándo?

Es que tengo la sensación

de que a mi hija le ha pasado algo malo,

algo muy malo.

Hay que seguir adelante. Nosotros estamos alerta

por si hubiera algún movimiento en las tarjetas de crédito,

en las cuentas corrientes o de correo.

Tenemos vigilados los aeropuertos y todas las listas de pasajeros

de vuelos nacionales e internacionales. Venga.

Yo no soy policía, pero

es que no necesito pruebas, es que me la han matado.

Pero ¿por qué?

No tenemos ninguna evidencia de eso,

no podemos descartar ninguna posibilidad.

Pero ¿qué otra posibilidad cabe?

Elena conoce nuestro protocolo.

Si quiso borrar su rastro, sabe cómo hacerlo.

Pudo cruzar una frontera con una identidad falsa.

No podemos descartar una marcha voluntaria.

Yo, sí y no necesito indicios.

Conozco a mi hija y nunca me haría algo así

y menos aún cuando parece

que su hermana está saliendo del coma.

Por un momento he pensado que todo volvía a la normalidad.

Vamos, Maite, mucho ánimo.

Escucha, ahora tienes que estar con Isabel,

tienes que estar junto a ella, te necesita, ¿vale?

Nosotros nos vamos a ocupar de encontrar a Elena,

te lo aseguro.

Venga, ve al hospital. Te acompaño.

Gracias.

(LLORA)

(Puerta)

Venga, dame tres más.

-Es que pesa mucho, ¿eh?

-Venga, no seas tan quejica, para superarse hay que sufrir.

(SE QUEJA) -Es que me duele mucho aquí, mira.

-¿Dónde? -Aquí, justo aquí.

-Déjame ver.

¿Ahí? -Sí.

-Hazme una, que yo la vea. -Vale.

-No, no, ¿ves?

Estás inclinando la cabeza

y eso te produce la tensión en el trapecio.

Ten en cuenta que es igual de importante la calidad

como la cantidad de los ejercicios. -Vale.

¿Así? -No.

No, mira.

Haz una.

Eso es. Así mucho mejor.

-No puedo más, ¿eh?

-No, venga, dame la última, que es la más importante.

Eso es.

Muy bien, ¿ves como sí podías?

¡Muy bien! -Ha sido por ti, ¿eh?

Si no, no hubiera sido capaz. -Que no, hombre, no.

Cuando le vayas pillando el tranquillo,

me vas a necesitar menos.

Vamos a estirar ese trapecio. -Venga.

-Venga. Te pones aquí.

Tira de ahí.

Eso es.

Cuidado con el hombro.

-Cuando acabes con ella, ¿me puedes ayudar a mí?

-Claro.

Muy buen entrenamiento, Pilar.

Ya te puedes ir a las duchas, si quieres.

-Mañana, más. -Venga.

Hola.

¿Qué pasa?

-Pues no sé, dímelo tú.

Vengo a verte en un descanso entre clases

y te pillo aquí, superentregado con esa clienta.

-Es mi trabajo, le estaba ayudando con una postura.

Lo hago con todos los clientes. -Sí, claro.

-Vale ya, ¿eh?

No me montes el numerito en mi trabajo.

Te estás portando como una cría.

-No te preocupes, que ya me voy, pero pásate por los vestuarios,

no vaya a ser que alguna clienta necesite que le enjabones la espalda.

-Mira, mira.

-Hombre, por fin. ¿Qué pasa, Rober? ¿Que no tienes trabajo?

Precisamente, listo. Inspectora.

Estábamos con un posible testigo. Perdón por el retraso.

No pasa nada.

Ya que estamos todos, vamos a empezar, ¿de acuerdo?

A ver, os comunico que en los próximos días

va a haber una visita un poco especial en esta comisaría.

-Especial, ¿en plan director general o...?

No.

El actor, Hugo Ferrer, ha solicitado preparar

su próximo papel de policía patrullando junto a nosotros.

-Lo que nos faltaba para el duro.

-Hugo Ferrer, ¿quién es ese?

-Es un actor guapísimo y, además, que trabaja muy bien.

No me puedo creer que no lo conozcas, Nacha.

Yo sí que le conozco, a mí sí que me mola.

A ver, sus pelis son un poco aburridas,

pero él actúa bien.

Yo, como no veo el cine español, ni idea.

-Muy mal, Nacha.

Sí, de pequeño hizo una serie en un pueblo de la costa

y se iban de vacaciones. Sí, yo la vi.

Y luego hizo otra mejor... A ver, un momento.

Ya consultaremos su filmografía en casa.

Ahora vamos a intentar ponerle a esto un poco de seriedad,

¿de acuerdo? -Eso digo yo,

¿por qué tenemos que perder el tiempo?

Elías, discutir las órdenes de prensa de Dirección General

sí que es una pérdida de tiempo,

así que vamos a limitarnos a obedecer, ¿estamos?

¿Y por qué nos lo encasquetan a nosotros, digo yo?

¿Por qué no lo mandan al Distrito Norte?

Allí nunca pasa nada.

El actor, Hugo Ferrer,

ha solicitado específicamente venir a este distrito

porque va a interpretar a un policía de barrio

y quiere ver cómo se vive eso de verdad.

Pues como se meta en un lío en el polígono

se va a enterar el niño bonito ese, verás.

Si quieres, le cambio su sueldo por el mío

y que se meta en el papel.

Venga, ya. Vamos a ver.

Ya que no nos podemos negar,

os pido, por favor, que le demos la bienvenida como se merece.

¿Eh? De la mejor manera posible

y que intentemos solucionarle todas las dudas que le surjan,

por muy estúpidas que nos parezcan.

No, si ya me imagino las dudas que va a plantear.

Con los actores no puedo, de verdad.

-¿Qué pasa, que has conocido a muchos?

-Pues mira, por suerte, no.

Pues mira, yo un autógrafo sí que le voy a pedir.

¿De verdad? Sí, pero para mi hermano.

Sí, seguro. ¡Venga!

Vamos a ver, por favor, un poquito de seriedad.

Seamos prácticos. ¿Va a estar aquí?

Pues a lo mejor eso da visibilidad a esta comisaría

y me da la excusa de poder llamar a los de arriba

y pedirle las cosas que nos faltan. Si tú lo dices...

-¿Cuándo llega? Mañana.

Pero os pido, por favor, que seáis muy discretos,

no lo vayáis contando a todos.

Lo último que necesitamos

es tener un tumulto de fans en la puerta de comisaría, ¿vale?

Y que vosotros, por favor, le tratéis con normalidad.

Solo es un actor.

-Tranquila, que no me voy a hacer ninguna foto,

eso se lo dejo a Rober.

Que es para mi hermano, chaval.

(SE RÍEN)

¡Por favor! ¡Venga, a trabajar todo el mundo, ya!

Vámonos.

Lola, por favor, espera un momento.

Alonso, cierra la puerta.

Gracias.

Quería hablar a solas contigo.

¿Ha pasado algo?

Las dos sabemos que sí.

No sé a qué te refieres, inspectora.

No hace falta disimular, Lola.

Me refiero a lo que ha sucedido con el comisario,

con la mujer del comisario y contigo

y quiero preguntarte

si estás en condiciones de trabajar, nada más.

El trabajo es lo único que me queda.

¿Has pensado en solicitar traslado de destino?

Tal vez trabajar aquí, por el momento,

no sé, te resulte incómodo.

No renunciaré a la UFAM de Distrito Sur por nada del mundo.

Me alegra oír eso,

estás haciendo un trabajo fantástico.

Eres un buen ejemplo y, además, me han dicho

que la charla con las mujeres víctimas de agresiones sexuales

has estado estupenda, ¿eh? Muchas gracias.

¿Puedo volver al trabajo? Por supuesto. Venga.

(Puerta)

Te veo muy cómodo en ese sillón.

-¿Verdad que me queda bien?

Será que es mi lugar natural.

-No te hagas ilusiones,

pronto no tendrás sitio ni en la mesa de los pasantes.

Marcelino vuelve mañana de su viaje.

-Veo que no te ha informado,

Marcelino piensa alargar su luna de miel.

Hasta dentro de una semana, por lo menos, no le veremos el pelo.

Ya ves lo que le importa el bufete a tu querido Marcelino.

-Eso no cambia nada,

solo te da unos días más para pavonearte ahí sentado.

-Asúmelo, eres un cero a la izquierda,

ni siquiera la secretaria te tiene en cuenta.

Deja de aferrarte a este lugar en el que no le importas a nadie

y véndeme tus acciones.

Así podrás rehacer tu vida con Jenny o con cualquier otra incauta.

-Cuidado con lo que dices.

-Perdón, es verdad.

No debí usar la palabra incauta

para referirme a tu masajista peruana.

Seguro que es muy espabilada, más que tú.

-A ver si te queda claro de una vez: nunca te voy a vender mi parte.

-No hará falta,

¿sabes por qué?

Porque pienso asesorar a tu mujer en el divorcio

para que te saque hasta el último céntimo pro bono.

-Nunca haces nada desinteresadamente. ¿Qué pretendes conseguir?

-¿De verdad te lo tengo que explicar?

A cambio de mis servicios

solo le pediré quedarme con tus acciones de la empresa

y ni tú ni Marcelino podréis hacer nada

para impedir que el bufete sea mío.

-¿Das por hecho que Marisa se plegará a lo que tú le digas?

-Puedo ser muy convincente.

Se me dan muy bien las mujeres.

Estoy seguro de que Marisa y yo nos vamos a entender de maravilla.

Yo sí se apreciar a una mujer con clase.

-La subestimas.

Sabe distinguir a una rata, aunque se vista de galán.

Sabe perfectamente la clase de interesado, trepa

y retorcido que eres.

Ya me he encargado yo de explicárselo.

Dudo que te atienda el teléfono.

Pero vamos, llámala,

ofrécele tus servicios para el divorcio.

Ah, no, no, espera.

(SE RÍE) Si ya no quiere dejarme.

(RECHISTA) -¿Te ha perdonado?

¿Cuánto has tenido que arrastrarte para conseguirlo?

-Los entresijos de mi relación matrimonial

me los reservo para mí.

Nunca debiste meter tus narices ahí.

Una jugada tan rastrera y, ya ves, no te ha servido de nada.

-En cualquier caso, nos lo hemos pasado bien, ¿verdad?

-Tú disfruta los pocos días que te quedan

jugando a ser el jefe.

En cuanto vuelva Marcelino, te echaremos de ahí,

aunque sea con agua hirviendo.

-Espera, González.

Ilústrame, ¿cuál es tu plan maestro para deshacerte de mí?

¿Qué gran estrategia has urdido?

-A ti te lo voy a decir. -No tienes nada, ¿verdad?

Ni lo vas a tener.

Eres patético.

-Encontraré la forma, dame tiempo.

He estado bastante ocupado salvando mi matrimonio,

pero, en cuanto vuelva Marcelino... -¿En cuanto vuelva Marcelino?

A ver si te enteras de que no me da ningún miedo.

Incluso los dos juntos no me llegáis ni a la suela de los zapatos.

(Móvil)

Rafalín, ¿qué quieres ahora?

-"Abogado, me has hecho quedar fatal".

-Te oigo muy mal, hay mucho ruido.

-"Porque estoy en la fiesta de cumpleaños de mi sobrino.

¿Sabes qué le he regalado? 50 cochinos euros.

Y todo por tu culpa.

¿Dónde está la moto que te pedí para él?

¿Y mi 4x4?".

-Que no te impacientes, lo estoy gestionando.

-"No me gusta que me tomen el pelo. Soy de pueblo, no tonto".

-Oye, Rafa, de verdad que te oigo fatal.

¿Por qué no te pasas después por aquí y vemos cómo lo solucionamos?

-"Solo hay una manera de solucionarlo,

que me des lo que te pido". -Que sí, me quedó claro ayer,

pero pásate después y vemos cómo lo hacemos.

-"Está bien. Esta noche, cuando acabe la fiesta.

Puedes que se haga tarde, ¿eh?

Mi familia es muy de celebrar

y nos toca hacer el ritual de la gallina".

-¿Qué gallina?

-"Es una tradición de las fiestas. Te lo explico.

Consiste en coger una gallina de...".

-No, Rafa, Luego te veo, ¿vale? Venga.

(SUSPIRA)

-Hola, Olga, ¿qué te pongo?

-Pues me vendría bien

una magdalena muy rellena de chocolate.

-Bueno, a ti y a medio barrio,

pero te recuerdo que se nos fue una gran ayudante de cocina

y los dulces se acabaron.

No sé, ¿te vale con un batido?

-Vale.

-A ver.

Aquí tienes tu dosis de chocolate

y ahora cuéntame qué es lo que te pasa.

-Nada.

-A ver, déjame adivinar:

has discutido con Quico.

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Hombre, porque a estas horas sueles tener clase

y, si tuvieras libre,

estarías en el gimnasio con tu querido Quico

y estás aquí, sola y mustia, así que blanco y en botella...

-Madre mía, te pareces a mi madre, das un poco de miedo, ¿eh?

-Bueno, he aprendido mucho de María.

Dice que, para ser un buen camarero,

hay que adivinar qué es lo que necesitan los clientes

y tú necesitabas tu dosis de chocolate

y ahora necesitas desahogarte.

Venga, va, suéltalo.

-Pues a ver,

que he pillado a mi chico muy ocupado con otra.

-Pero eso es muy raro, si se os ve muy bien juntos.

-Pues ya ves.

Cuando no estoy yo, se pone fino con otra clienta,

que si sonrisitas, que si te corrijo esta postura...

-A ver, Olga, es su trabajo.

-No, si eso dice él,

pero es que es de manual, vamos a ver.

Te pongo ojitos, que si te doy masajitos...

Así empecé yo con él, ¿sabes?

-Ya, y ahora es tu novio.

Olga, tienes que confiar en él.

No puedes estar sufriendo por cada chica que vaya al gimnasio

o lo vas a pasar muy mal y te vas a rallar un montón.

Tienes que controlar esos sentimientos.

¡Olga!

¡Qué sorpresa!

Salima, ponme un té, por favor.

Sí, claro, ahora mismo.

(SUSPIRA) -Hola, mamá.

¿Qué tal?

¿Sigues enfadada por lo de esta mañana?

No, qué va.

Siento haberme ido así de casa,

lo que pasa es que me pone muy nerviosa

que me trates como a una cría solo porque piense diferente.

Cariño, es que a veces defiendes unas cosas...

Mira, mamá, no vamos a empezar otra vez que no estoy de humor.

¿Qué te pasa?

A ver, hace unos meses,

cuando papá pasaba bastante tiempo

con Montse Ibarra por lo de su enfermedad,

¿tú cómo controlabas los celos?

Pues te confieso que fue duro, pero

cuando empecé a pasarlo muy mal,

me senté a hablar con tu padre y se arregló todo.

No hay nada que no se arregle hablando.

Pero ¿por qué me preguntas eso?

Nada, cosas mías.

¿Crees que Quico puede estar con otra chica?

No.

A ver, no creo que hayan llegado tan lejos,

lo que pasa es que hay una del gimnasio

que se lo come con los ojos.

¡Pero hija, eso es normal!

Tu chico está..., es que está muy bien.

¡Mamá! Bueno.

No le puedes impedir que le miren otras

y te digo una cosa, si fuera al contrario,

si Quico se pusiera celoso porque te miraran otros chicos,

te aconsejaría que lo dejaras.

Ah, o sea que, si me enfado, encima me va a dejar.

A ver, que te pongas de morros porque le mire una chica

no está bien.

Tú de lo que te tienes que preocupar

es de cómo reacciona él ante estas cosas.

¿Eh?

Yo le veo muy enamorado,

no creo que tengas que preocuparte por la relación.

Ya, pero es que entro en el gimnasio y los veo a los dos ahí

y me pongo mala.

A los dos, ¿a qué dos? ¿A Quico con quién?

Con Pilar,

la primera víctima de...

Ah, sí, ya sé que ha vuelto al barrio.

Vamos a ver,

no te tienes que enfadar ni con Quico ni con Pilar

y, si tienes dudas,

lo que tienes que hacer es sentar a Quico enfrente y contárselo.

No hay nada que no se arregle dialogando.

¿Me oyes? Nada, absolutamente nada.

Además, hablar de lo que sentimos, de lo que nos pasa

es un síntoma de madurez.

A lo mejor tendría que pedirle disculpas a Quico, ¿no?

Bueno, eso te dejo que lo valores tú,

ya eres muy mayor.

Hola, Lola.

Hola.

¿Qué tal la nueva agente a tu cargo?

Bien, acabo de darle el protocolo de la UFAM para que se lo estudie.

Con una profesora como tú, seguro que aprende rápido.

¿Todo bien?

Sí, sí, no, es que está quemando.

Cuidado, que abrasa.

No me refería a eso.

Quería saber cómo te encontrabas después de todo lo que ha pasado.

La verdad es que preferiría no hablar de eso.

Tú has tomado tu decisión y yo la respeto totalmente.

Me parece loable,

pero ahora tenemos que asumir que tenemos una relación profesional

y ya está.

Si es lo que quieres...

No es lo que quiero, es lo que tú has decidido.

Ya, bueno...

De todas maneras, se me va a hacer un poco extraño

vernos todos los días y comportarnos como dos autómatas

a los que solo les interesa el trabajo.

La verdad es que necesito contarte mis inquietudes.

Si no te lo digo a ti, ¿a quién se lo voy a contar?

¿Qué tal a tu mujer?

Perdona.

Perdóname, de verdad, lo siento, no quería decir eso, de verdad.

¿Cómo, cómo está?

Me han dicho que la han trasladado

a un hospital especializado en Toledo.

Sí.

Sí, allí hay muy buenos profesionales

y le enseñarán a adaptarse a su nueva situación.

Con los nuevos avances tecnológicos,

seguro que podrá tener una vida relativamente normal.

Ahora estamos adaptando la casa

para cuando regrese.

Me alegro.

Y los niños, ¿qué tal? ¿Cómo se lo han tomado?

Bien.

Bien, mucho mejor de lo que pensaba.

Lo más duro ha sido decírselo, pero

los niños son más flexibles de lo que imaginamos.

El pequeño dice que ahora su madre será como

el profesor Xavier, de "X-Men".

(SE RÍE)

La verdad es que no sé a quién quiero engañar.

No sé si Natalia va a aceptar algún día

que va a pasar su vida en una silla de ruedas.

¿Y tú cómo estás?

Bien, bien, yo

poniéndome al día con todos los casos

y organizando con Miralles todo.

¿Quién es el autómata ahora?

No me refiero a lo profesional.

(SUSPIRA)

Ya, ya lo sé, Lola, pero

si sigo hablando de esto, pues no va a quedar muy bien

que el comisario vaya llorando

por las esquinas de la comisaría, ¿no?

Esto

va a ser muy duro

para todos.

En eso tienes razón.

Bueno, será mejor que me marche.

Oye, ¿tu padre no se iba a volver para acá?

Salima, dos cafés.

Sí, me ha llamado esta mañana para decírmelo,

que se quedan una semana más,

pero con el lío de comisaría no te lo conté.

Qué gustazo, ¿no?

Bueno, supongo que serán privilegios de ser tu propio jefe.

Anda que no me molaría a mí poder hacer eso.

Por lo visto, se lo están pasando de maravilla.

Tenías que haberlo oído, parecía un niño

pidiendo permiso para quedarse un rato más.

¿Y se lo has dado?

Lo digo por Sergio, que está malmetiendo en el bufete.

Pero González lo tiene controlado y, si ocurre algo más, me lo dirá.

Además, mi padre ni me ha preguntado por el bufete.

Pues quién lo diría, tu padre,

que era adicto al trabajo, según tú. Ya ves.

Pero desde que está con Montse ha cambiado mucho.

Aquí tenéis. Gracias.

¿Te puedes creer que han improvisado el viaje?

Mi padre, que tenía la agenda cerrada meses antes.

Entonces, ¿no se quedan en Nueva York?

Van a recorrer la costa este: Washington, Filadelfia...

A ver hasta dónde llegan.

A mí siempre me ha encantado conocer mundo,

pero no he tenido opción de salir.

Pero tendremos nuestro viaje de novios, ¿no?

Pero vamos, lo tengo mirado. 15 días nos corresponden.

¿Y has pensado dónde te gustaría ir?

Igual podíamos recorrer la costa este nosotros también.

¿La de Estados Unidos? ¿Qué dices?

Me refiero a Levante, a la costa blanca.

Rober, que ahí podemos escaparnos cualquier fin de semana.

Vamos, que te lo estoy diciendo de broma, Alicia.

Y yo voy y pico. Qué tonta.

Ahora en serio, a mí me gustaría ir más lejos.

Y a mí, también. Tipo Canarias o...

Pero bueno, ya tendremos tiempo de hablar de todo eso, ¿no?

Claro, claro.

Lo que no me puedo quitar de la cabeza

es a los tíos estos de Planeta libre.

Me da muy mala espina

que no hayamos sacado nada en claro de la muerte del activista ese.

El tal Eric parecía un fantasma.

Y me preocupa que se puedan vengar y vayan a por alguno de nosotros.

¿Crees que serían capaces de atentar contra la Policía?

Pero vamos, ¿y por qué no?

No sé, porque creo

que les importa mucho la opinión pública.

El atentado del congreso de Energías podría haber sido una masacre.

Tengo la sensación de que no quisieron hacer más daño.

Ya, pero ahora que ha muerto uno de los suyos,

la próxima vez van a ir a hacer más daño.

Y por eso tenemos que anticiparnos. Sí.

Venga, vamos a trabajar.

Gracias, Salima. Hasta luego.

Apúntaselo.

Deberías dejar de exponerte así.

que mira qué carita se te queda.

-Pero ¿cómo no le voy a preguntar qué tal está, Espe?

(SUSPIRA) -¿Sabes?

Una vez tuvimos un compañero aquí, antes de que tú llegaras,

que nunca, jamás contaba nada

ni preguntaba nada de su vida personal.

-Como Osorio. -Qué va.

Osorio a su lado era una fiesta.

Basauri se llamaba.

Era un tío vasco, hermético hasta más no poder.

En cinco años que estuvo aquí destinado

no supimos nada ni de su familia, de sus aficiones...

Nada de nada. No sabíamos ni dónde vivía.

Si se llegó a pensar que era un infiltrado.

(SE RÍE)

-Pues a mí me encantaría ser como el Basauri ese,

pero creo que llego tarde.

Todo el mundo sabe ya lo de mi relación con el comisario y

a él no le,

(SUSPIRA)

no le faltan ni dos segundos para adivinar lo que pienso.

-Pues tendrás que aprender a mirar para otro lado.

Ay, Lola.

Tienes que dejar de sufrir por él ya, ¿eh?

-No, si yo ya sé que ese accidente ha acabado con cualquier posibilidad

que tuviéramos él y yo, pero... -Pero nada, Lola.

Al principio va a ser muy complicado, ¿eh?

Pero, con el tiempo,

aprenderás a rehacer tu vida.

Mira, seguro que aparece un hombre más guapo,

más joven, más cachas y más soltero,

como Hugo Ferrer.

-Tú sueñas.

-Oye, pues haríais una pareja de portada de revista,

ya lo estoy viendo yo:

"El actor, Hugo Ferrer y la policía de la UFAM".

¿Qué?

-Conociendo lo carroñeros que son,

la cosa sería: "El actor y la policía gogó".

Vamos, como si lo viera.

Gracias, pero paso.

No sé, no sé

si me voy a volver a enamorar alguna vez más.

-Pues vas a dejar un reguero de corazones rotos por el camino.

-No sé cómo lo haces, que siempre me sacas una sonrisa.

-Pues para eso estoy, tonta.

Ven aquí.

(SUSPIRA) Cariño mío.

Ya verás, tiempo al tiempo.

Lo vas a superar, ya verás.

(LLORA)

-Ya verás.

"Eso es lo que quiero,

alguien que no me haga sufrir".

-"Yo lo único que quiero hacerte es feliz".

(Timbre)

(SUSPIRA)

-¡Sorpresa!

-¡Bika García, qué alegría verte! Pasa, por favor.

(SE RÍEN)

Entra, entra.

Qué bueno, yo te hacía por el Polo Norte,

cantándole a los pingüinos. ¿Qué haces por aquí?

-Bueno, casi. Estaba en Noruega,

pero los pingüinos viven en el Polo Sur.

Acabo de llegar a Madrid.

-¿Otra visita relámpago?

-Bueno, ya veremos.

Ya sabes que me gusta improvisar.

De momento tenemos concierto y luego ya se verá.

¿Y tu hermano? ¿No está en casa?

-No, no, está currando, me parece.

Estoy liado con sus turnos, ya no sé cuándo curra o no.

¿Has probado a buscarlo en comisaría? -Me está bien, por no avisar.

Tenía tantas ganas de verlo

que apenas he dejado las maletas en el hotel

y me he venido corriendo.

-¿Para qué pagas un hotel pudiéndote quedar aquí perfectamente?

-No te preocupes,

lo pagan los del festival en el que vamos a tocar.

Parece que ya me voy haciendo un nombre en este mundillo.

-Así, sí, tía, así, sí.

¿Lo ves? Es que tú has nacido para triunfar.

-Bueno, ¿vendrás a verlo? Tengo invitaciones.

-Claro, ¿cuándo es?

-Dentro de unos días.

-Pues perfecto.

Me avisas cuando vaya a ser y, si puedo, voy.

-Muy bien. -Vale, guay.

Oye, perdona que no te invite a tomar nada

ni nada, pero es que me tengo que ir a currar,

que tengo el turno de noche. Siento que hayas venido para nada.

-Para nada no, hombre, para verte a ti, canijo.

¡Y mírate!

Pareces responsable y todo, hablando de fichar en el trabajo.

-Cómo cambian las cosas, ¿eh?

-Ya te digo.

Bueno,

pues nada, no te entretengo más,

no querrás hacer esperar a tu jefe.

-Claro. Bueno, al jefe, no, que no curra,

que para eso es el que manda.

Es mucho peor hacer esperar a un camionero

que se mete una paliza de 1000km. -Te creo.

Venga, va, que te acompaño un trecho.

-Vale, guay.

-¿Y ve cómo poner una denuncia no es nada complicado?

La próxima vez, si no le va bien venir,

le dice a su hijo que le ayude a ponerla por internet.

Mira qué fácil. Venga, hasta luego.

¿Qué? ¿Ya has acabado el turno?

-Sí, además hoy se me ha hecho especialmente largo.

-Pues a mí me queda media hora.

Si quieres te esperas y nos vamos a tomar algo.

-Te lo agradezco,

pero no aguanto aquí ni un minuto más.

Me apetece irme a casa y desconectar con una serie.

-Ya, pues a mí me queda un rato.

Tengo que tramitar un par de denuncias de última hora.

-¿Un par? ¿Por qué será que nunca vienen solas?

-Ya te lo digo yo,

en este caso porque se trata de la misma banda,

se dedican a dar tirones a bolsos con una moto.

Si ya llevo cuatro denuncias en dos días.

Mujeres solas en la zona del polígono este.

-¿Qué son, prostitutas?

-No, no, nada que ver.

Hay una empresa conservera en la que trabajan mujeres

y, como hacen turnos,

no es difícil verlas yendo y viniendo solas

o de dos en dos.

-O sea que los de la moto han encontrado un filón.

-Hola, chicas.

Busco a Bremón, me mandan del Distrito Cuatro.

-Oficiales.

-¿Perdona?

-Somos oficiales, no chicas.

Si desconoce el rango, puede llamarnos agentes,

pero hace tiempo que dejamos de ser chicas.

-Vaya, espero que no del todo.

Soy el inspector Carvalho, de Homicidios.

Perdonadme si hemos empezado con mal pie.

-Yo soy la oficial Ramos, Lola Ramos

y ella es la oficial Espe Beltrán.

-Encantado.

-Ha sido alucinante.

-¿Qué pasa?

-¿Qué? ¿No lo reconoces?

Es Hugo Ferrer, el actor.

Así que este es tu próximo papel, Carvalho.

-Sí, así me llaman, Carvalho.

Parece ser que, los de arriba,

han requerido mis servicios en esta comisaría.

-Pues has estado espectacular, ¿eh?

Yo creía que eras uno de los nuestros.

Vamos, si no hubiese visto todas tus películas

pensaría que eras poli de verdad.

-Espe, por favor, ningún policía entra así en ninguna comisaría.

-¿Ah, no? ¿Por qué? ¿Qué he hecho mal?

Dime, dime, por favor.

Me interesa mucho vuestra opinión como profesionales.

-Pues, no sé, el chicle, las gafas,

las manos en los bolsillos... ¿Un poco todo?

-Vaya, hombre.

-A ver, ni caso, ¿eh?

Que has estado muy bien,

lo que pasa es que en esta comisaría

no estamos acostumbradas a tener compañeros de trabajo con tu planta.

-Hombre, pues muchas gracias, oficial.

-Perdona si he estado un poco borde. -No, no te preocupes.

-Es que te esperábamos mañana. -Lo sé, lo sé.

Me he adelantado.

Acabo de llegar con el avión, llego de Los Ángeles, pero tenía...

-¿Has rodado una película?

-Bueno, no exactamente.

-Pues cuéntanos, ¿qué has hecho en Hollywood?

-No, no he estado en Hollywood.

Estaba rodando un programa de baile para la televisión latina.

-Ah, rollo famosos bailando y eso.

-Sí, sí, exacto.

De vez en cuando compagino mi trabajo actoral con esos "shows",

aunque realmente ahora lo que más me interesa

es prepararme a conciencia

para construir el mejor inspector Carvalho posible.

Sé que todavía me falta, lo sé, pero bueno,

también creo que estoy en el lugar adecuado.

-Que no, ¿eh?

Tú tranquilo, que lo estás haciendo muy bien.

Además, estamos para ayudarte.

-Pues me dejas más tranquilo, la verdad.

Voy a ir al hotel a descansar un poco y mañana será otro día.

Tomo nota. Nada de gafas ni chicles ni...

-Manos en los bolsillos. -Manos en los bolsillos, eso es, sí.

Chicas.

-Menudo fantasma.

¿A qué venía eso de: "Chicas"?

Eh...

¿Que lo ha sacado, de una peli americana?

Parece que trabaja en una serie de instituto.

-Ah, no, pero hizo una de esas, también.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Pues hace tiempo ya, ¿no? Porque también tiene una edad.

-Pues tú dirás lo que quieras,

pero tiene un magnetismo... (SE BURLA)

-¿Qué?

-Me voy.

-Que sí, Paty,

que si tengo algún problema, os llamo.

Tranquila, pero es que ahora todo va bien en el gimnasio.

Fíjate, esta mañana he conseguido recuperar a una clienta

que llevaba tiempo sin venir.

No, sí, pero si está todo a tope.

Sí, no, no, sí, sí.

¡Ah!

Bueno, mira, oye, que te tengo que dejar.

Venga, hasta luego. Chao.

Pilar, ¿qué te pasa? ¿Te has dejado algo?

-Mira, esa excusa es buena y no se me había ocurrido.

-¿Excusa?

-Sí, es que pasaba por aquí y digo:

"¿Por qué no invitar a Quico a tomar una cerveza

o a cenar, a bailar...".

-Mira, Pilar, me pareces una chica muy maja

y me gustan mucho las chicas valientes...

-¿Pero...?

-Yo ya tengo novia.

-¡Vaya!

¿Y no podemos quedar para tomar una cerveza

y agradecerte la ayuda que me estás brindando aquí y todo?

-No, lo siento.

No quiero hacerle eso a Olga.

-Ya, es que tienes miedo de que se enfade.

-No, es que no la cambiaría por nada del mundo

ni por nadie.

Además, no quiero que se enfade sin ningún motivo, ¿sabes?

-Ya, vaya, pues

es una lástima, la verdad.

Solo espero que nuestra relación no cambie

y me sigas tratando tan bien como hasta ahora,

pero que te rechacen siempre es un palo.

-No tienes nada de lo que avergonzarte.

Mírame.

Cualquier otro no hubiera pasado de ti.

¿Vale? -¿En serio?

(SE RÍE)

Bueno, pues

si tu vida cambia ya sabes dónde estoy, ¿no?

¿Te puedo dar un abrazo, aunque sea?

(SE RÍE)

-¡No! ¡Olga, Olga, espera!

-Para haberte arreglado con tu mujer no parece que tengas prisa por irte.

-Pero ¿a ti qué te importa?

¿Ahora me vas a criticar por trabajar hasta tarde?

(Móvil)

Mira, es mi esposa. Me espera abajo.

Qué suerte, todo el bufete para ti, que ya veo que tienes mucho interés.

-El único interés es perderte de vista,

no te equivoques.

Tengo mucho trabajo y prefiero estar solo.

-Ya, claro.

-Buenas, ya estoy aquí. -Pasa, te estaba esperando.

-Yo ya me iba.

No nos han presentado, soy Juan González,

socio del bufete. -Encantado.

-Adiós, González.

Esta es la última vez

que pones los pies en este despacho, ¿me oyes?

Esto tiene que acabar hoy.

-Bueno, qué forma de recibir a tus invitados, ¿no?

-Apestas a alcohol.

-¿Y qué quieres?

Si me has sacado de la fiesta de cumpleaños de mi sobrino

y encima me echas la bronca.

¿Dónde está la moto?

Le he dicho que volvería con una sorpresa,

todavía puedo quedar bien.

-No hay ni moto ni coche.

-¿Y por qué no?

-Porque esto lo vamos a hacer a mi manera.

Se acabó eso de venir aquí a presionarme cada día

o llamarme por teléfono para contarme tu vida.

Ya no me quedan excusas para justificar quién eres

y mis colegas empiezan a sospechar

y eso no nos conviene a ninguno de los dos.

-A ti menos que a mí.

Dame lo que te pido y déjate de monsergas...

-Mira, Rafalín,

te voy a dar bastante dinero

como para que te compres cuatro todoterrenos.

-Eso serían como 20 motos.

-Sí, o, si quieres, te puedes ir a vivir a Cuba como un marajá

y te dedicas a cazar anacondas, ¿eh?

A cambio, eso sí, me vas a dar tu teléfono

y todas las copias que tengas de esa foto.

No quiero volver a verte en la vida.

Si sigues jugando conmigo,

acabarás consiguiendo que nos descubran

y yo iré a la cárcel, pero tú tampoco te vas a librar.

Estás encubriendo un crimen y chantajeándome con ello.

-Pero ¿qué mierda estás diciendo, abogado?

¿Que me has hecho venir hasta aquí

y no tienes mi coche ni la puñetera moto?

¿Quieres que vuelva a quedar como un imbécil

delante de toda mi familia?

-Vamos a ver, Rafa, me parece que no me estás escuchando.

Creo que el alcohol no te deja pensar con claridad.

Te acabo de decir que te voy a dar dinero

para que le compres un coche a cada miembro de tu familia,

pero el chantaje tiene que acabar hoy.

-Porque tú lo digas.

Te tengo cogido por las pelotas, abogado,

y voy a seguir exprimiéndote.

No pienso matar a la gallina de los huevos de oro,

no soy imbécil.

Mira, tienes 24 horas.

Si no me das lo que te pido,

voy a mandar un mail a la Policía con una bonita foto.

¿Qué pasa? ¿Me ves incapaz?

Mira, yo no tengo claro si cadáver se escribe con B o con V,

lo que sí sé es que la Policía va a entender mi mensaje.

¿Está claro?

Aquí las cosas se hacen a mi manera.

(SUSPIRA)

-Necesito vivir en mis propias carnes todas vuestras vivencias

para convertirme en uno de los vuestros.

Los actores de método trabajamos así,

nos transformamos en el personaje hasta diluirnos en él.

Te presento a Hugo Ferrer,

el actor que ya os adelanté

que iba a venir a preparar su próximo papel

en la película "El latido de la calle".

"El latido de la calle". "El latido de la calle".

Oiga, inspectora,

¿qué perfil de policía dirías que sería?

Rudo, individualista, con conflictos internos

y cascarrabias, muy cascarrabias.

-¿Tú cómo te atreves a venir a mi casa?

-Porque creo que necesitamos hablar

y estoy harto de llamarte y enviarte mensajes

y no recibir respuesta.

-Y yo estoy harta de tus mentiras

porque sé perfectamente lo que vi anoche

y tú y Pilar estabais muy agarraditos.

-Olga, déjame explicarme.

-No tienes nada que explicar porque hemos roto.

-Entrégame mi 4x4 y mi moto o lo vas a pasar muy mal, abogado.

-Sergio, perdona...

-¿Cómo tengo que decirte que llames antes de entrar, González?

Largo.

-Tranquilo, abogado,

no te conviene que tu personal te vea tan acelerado.

-Últimamente, ha estado recibiendo visitas

de un tipo bastante siniestro.

¿Y cómo se llama?

Rafalín.

Con el nombre solo no tenemos mucho de dónde tirar.

Bueno, lo importante es cómo afectan esas visitas a Sergio

y con razón, el tipo lo está chantajeando.

-Tengo un problema, a lo mejor tú me puedes ayudar.

-Depende.

-Sé que, para reforzar la seguridad de la empresa,

a veces Quintero ha contratado a matones.

A mí también me está costando mucho, Lola.

-Pues la sensación que tengo es de que estás rehaciendo tu vida

como si lo nuestro no hubiera pasado,

como si no hubiera significado absolutamente nada.

Lola, por favor, no quiero que lo veas así.

Ni te imaginas lo mal que lo estoy pasando.

¿Y tú te imaginas cómo lo estoy pasando yo?

Maite, ¿cómo tú por aquí? ¿Ha pasado algo? ¿Cómo está Isabel?

-Por eso he venido, quería decirte en persona

que ha salido del coma. ¡Vaya! ¡Qué buena noticia!

Me alegro muchísimo.

Sabía que te alegrarías,

aunque poca cosa puede representar de cara a la investigación.

Eso nos corresponde a nosotros.

Vamos a ver cómo evoluciona Isabel

y a ver si yo puedo darte noticias pronto.

Vale, por favor.

Un personaje turbio se presenta de forma reiterada en el bufete

para extorsionar a Sergio y Sergio, muy nervioso,

decide buscar una vía rápida para acabar con el chantaje.

Sí, me dijo Jairo que se puso bastante histérico.

¿Qué habrá hecho

para que un tipo así le haga chantaje

y para que él tenga que recurrir a unos matones

para darle un escarmiento? O algo peor, ¿no?

Hay unos mangantes

que andan robando por el polígono este.

Roban a mujeres

que salen de trabajar de una conservera que hay allí.

-Muy bien.

Tienes que darme la localización exacta, ¿de acuerdo?

-Hugo, no me engatuses, ¿eh?

-Espe, de verdad, lo presiento.

Hacemos una pareja de policías increíble.

-¡Robi! ¡Bika!

¡Qué ganas tenía de verte!

¡Vaya pelo más chulo!

Quizá no debería de haber venido así, por sorpresa, tendréis curro.

Tú puedes venir cuando quieras.

Además, no estamos con nada gordo, ¿verdad, inspectora?

No.

Bueno, pues vamos a tomarnos algo.

Hala. Cuéntame, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Muy bien, ¿y tú?

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Servir y proteger - Capítulo 157

14 dic 2017

Olga discute con sus padres por sus ideas cercanas a los postulados de Planeta Libre. Cuando va a buscar apoyo en su novio, encuentra al chico abrazado a Pilar. Sergio tiene una idea para acabar con el chantaje de Rafa. La cantante Bika regresa al barrio buscando a Rober.

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