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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 146 - ver ahora
Transcripción completa

Ni en la desaparición de Elena, ni en el asesinato de Laura

tenemos avances significativos. Respecto al caso de Laura,

siguen investigando la pista medieval.

Ojalá saquemos algo. A veces me subo por las paredes.

Yo no entiendo que, siendo tan listo para la informática,

te conformes con trabajar de pinche en un bar de barrio.

-A mí me gustaba mucho la cocina, y en mi gremio hay mucho friki,

y no me va la gente rara.

Seguro que no te preocupa

que Quintero aproveche tu ausencia para acercarse a mí, ¿verdad?

No, porque estoy seguro de que no le vas a dejar.

-Ya veo que estás campando a tus anchas por aquí.

Pareces el dueño y señor de todo esto.

-Pronto lo seré.

-Muy seguro te veo yo de eso.

-Te lo puedo explicar perfectamente, de verdad.

(SUSPIRA)

¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

¿Que deje mi trabajo? -Sí, o Transportes Quintero o yo.

-Lo que yo quiero es tu lealtad, porque el día que me falle,

atente a las consecuencias.

-Tú no me has contado la verdad de vuestra ruptura.

-No digas eso, te lo he contado todo.

-Porque te conozco y estás pilladísima.

-Aún no tengo pruebas,

pero sé que Quintero está moviendo droga con sus camiones.

Es un narcotraficante,

y Jairo se está convirtiendo en su mano derecha.

-Haz caso a mi hija y déjala en paz, ¿vale?

O nos veremos las caras.

Las explosiones se originaron al comenzar los oradores.

Muy pocas y ocasionadas por el follón que se armó,

ninguna por los artefactos.

No parece que quisieran hacer mucha pupa.

Ruido mediático.

Nos debes mantener informados.

Para algo debes mantener la relación con Olga.

¿Tenemos algo más del sospechoso captado por la cámara?

excepto que debía de tener información privilegiada.

Si no, no se explica cómo sorteó la seguridad del congreso.

(VOZ DISTORSIONADA) "Llamo en nombre de Planeta Libre

para informarte sobre la organización".

Esto es más grave de lo que yo pensaba.

¿Vas a publicar el listado con las 50 empresas amenazadas?

Por supuesto que no. Gracias, Martín.

Pero no creo que sea el único periodista

al que enviaron el dosier. ¿Cuántas están en nuestro distrito?

Cinco.

Y entre ellas está la de nuestro querido amigo Fernando Quintero.

Les aseguro que mi empresa cumple estrictamente

con todo lo que exige la ley.

No tengo que rendir cuentas a nadie,

y no voy a ceder ante ningún chantaje ni amenaza.

Por eso queremos ofrecerle nuestra protección.

No quiero ver a ningún policía dentro de mi edificio.

-Es difícil que te olvides de Jairo si te lo cruzas todos los días.

-¿Y qué hago? -Vente a Barcelona conmigo.

Mañana mismo.

-Yo creo que lo conozco. ¿Estás segura?

A ver, no estoy cien por cien segura,

pero podría haberlo visto entrando o saliendo del gimnasio.

(Música emocionante)

Rober, estoy helada.

Qué exagerada, no es para tanto.

A este paso me van a salir sabañones.

Peor es el calor.

El frío, al menos, se combate; más mantitas, más abriguitos.

¿No? Y más juntitos. Ya, ¿y la ducha qué?

A mí me gusta ducharme con agua caliente por la mañana,

y de este grifo salen cubitos de hielo.

El agua fría es lo mejor para despejarse por la mañana.

¿Te estás quedando conmigo? Yo me acostumbré desde pequeño.

Me alegro mucho por ti, Superman,

pero yo no puedo, es superior a mis fuerzas.

¿Cuándo van a arreglar la caldera del edificio?

Bueno, de mañana no pasa.

¿Seguro? Si no es mañana, pasado.

Hasta que no se arregle el tema, me vuelvo a casa de mi padre.

¿Te vas a rajar solo porque no tenemos agua caliente?

Cuando no es la caldera es el ascensor,

que cualquier día se cae con uno dentro.

Y si no las tuberías, o al vecino le da por tocar la trompeta.

A mí el vecino no me molesta tanto.

Porque habrás crecido con una orquesta debajo de casa,

pero yo no.

¿Llamo al casero para quejarme? Es lo mismo de siempre, Rober.

Al final, él solo quiere cobrar a final de mes.

Cariño, entonces no sé qué más quieres que haga.

Pues yo sí lo sé,

¿por qué no nos vamos a casa de mi padre?

¿Quieres decir hasta que arreglemos la caldera?

Es que una mudanza para cuatro días...

No estoy hablando de cuatro días, hablo de mudarnos allí para siempre.

¿Has visto mi cartera? ¿Has oído lo que te acabo de decir?

Sí, pero no termino de entenderte. ¿Y Marcelino?

Al volver del viaje de novios se mudan a la casa nueva.

Nada, no aparece. A ver, Rober, escúchame.

La casa está vacía y estaremos muy bien los dos,

y me dijiste que Jairo quería vivir solo.

¿Y qué hacemos en una casa tan grande?

Es mucho más trabajo, más gastos y más que limpiar.

Pero tenemos una caldera que funciona,

cosas que no se rompen cada cuatro días,

ni vecinos tocando la bandurria, ni hermanos con sus novias.

Pero hay que coger el coche hasta para comprar pan,

y yo quiero vivir en el barrio donde curro.

¿Prefieres esto que una urbanización con todas las comodidades?

Pues sí. ¿Dónde compras, en el centro comercial?

Todo el día con el coche arriba y abajo. Yo paso.

Eres un exagerado. De exagerado nada,

además, Paty acaba de dejar a Jairo,

y yo quiero tenerlo cerca ahora.

(Teléfono)

¿Sí? "Hola, hija".

Papá, ¿qué tal? "Recién instalados en el hotel,

en plena Madison Avenue".

Debe ser muy tarde, ¿por qué no estáis durmiendo?

"Es una historia muy larga. El vuelo se retrasó dos horas,

y luego dos horas más en el control de aduanas

porque mi apellido coincidía con un Ocaña buscado por el FBI".

¿Cómo?

"Pero estate tranquila que ya está todo arreglado".

Estaréis agotados.

"No sabes las ganas que tenemos de coger la cama.

Solo llamaba para decirte que habíamos llegado bien".

Gracias. Hablamos otro día con más calma.

Descansad mucho. Adiós, hija. Hasta mañana".

¡La encontré!

Es lo que tiene una casa pequeña, está todo a mano.

Luego nos vemos, ¿vale?

¿Qué era eso tan importante que no me podías contar por teléfono?

Solamente podía hablar contigo, no tengo a nadie más.

-¿Qué pasa? Jairo, ¿no?

-Sí, algo tiene que ver, pero no.

Mi padre. -¿Cómo que tu padre?

Pues eso, mi padre.

No me he quedado a desayunar

porque me iba a interrogar todo el rato con la mirada,

y yo sin saber qué decirle.

-Paty, no me estoy enterando de nada.

-Ven.

(RESOPLA)

Mi padre quiere que vaya a vivir con él a Barcelona.

-¿Cómo? Pero ¿a vivir para siempre?

-No, me imagino que no.

Una temporada por lo menos.

Al menos hasta que se me pase lo de Jairo.

¿Qué me dices?

-¿Qué dices tú?

-No sé, no tengo ni idea de lo que hacer.

Me lo ha dicho tan de sopetón, que tengo la cabeza hecha un lío.

-Pero ¿tú te quieres ir a Barcelona?

-Pues no lo sé,

necesito un cambio de aires,

necesito irme, pero por otro lado,

es que toda mi vida está aquí, tú estás aquí,

mis amigos, el trabajo...

-¿Qué va a pasar con el gimnasio si tú te vas?

-El gimnasio, vaya tela, pues no lo sé, la verdad.

Es la menor de mis preocupaciones ahora mismo,

y después de las movidas con Jairo, no me apetece currar ahí.

No es lo mismo.

-A lo mejor, te viene bien irte.

Así verías las cosas con más distancia.

-¿Tú piensas que debería irme? -¡No!

A ver, yo no he dicho eso.

Si te vas, te echaré mucho de menos.

-¿Y yo qué voy a hacer sin ti? Si tú eres mi mejor amiga.

-Pero si decides irte, lo voy a entender.

Tampoco sé qué decirte, porque es una decisión muy personal.

Si vienes a por consejo,

no lo vas a encontrar porque ni yo sé lo que haría.

-Con que me escuches me vale.

Necesitaba desahogarme, tenía aquí una angustia

y un peso que no sé qué hacer.

¡Paty! Hola, Claudia.

Perdona por colarme en tu casa a estas horas.

No te preocupes, cariño. ¿Ha pasado algo?

¿Es por el hombre que reconociste ayer,

el del gimnasio? No, mamá.

Paty ha venido por un tema personal. Ah.

¿Qué hombre del gimnasio?

Espera.

¿Conoces a este hombre?

A mí me suena haberlo visto en el gimnasio.

Olga, necesito que Paty no esté contaminada de información

cuando vea la foto. Ah, vale. Me callo.

-No se le ve muy bien, la verdad.

Fíjate bien, ¿no lo conoces de nada?

Este tío socio no es, yo lo reconocería enseguida.

Pero no sé quién es.

No te puedo ayudar, lo siento.

No te preocupes. De todas maneras,

si te acuerdas de algo me llamas inmediatamente.

Yo voy ahora para el gimnasio,

puedes venir y preguntar a Quico, igual él ha visto algo.

Vale, me visto y voy contigo al gimnasio.

¿Tú no tienes "muffins" de esos, no te han sobrado?

Tengo hambre, no he desayunado.

-Muy bien, aquí tenéis. -Gracias.

-Gracias.

-Menos mal que os encuentro.

-Tienes mala cara, ¿has dormido? -No.

He estado toda la noche trabajando.

-No puedes seguir así, tienes que descansar un poco.

-Lo que necesito es encontrar al asesino de Laura,

y creo que, por fin, estoy tras la pista correcta.

Lo que había que hacer es

darle otra vuelta al mundo de los juegos de rol.

Creo que ahí está la clave.

-Ya hemos hablado con todos los del grupo de "cosplay" de Laura

y, la verdad, ninguno tiene nada que ver con su muerte.

-¿Cómo podéis estar tan seguros?

No es la primera vez que se dan crímenes

entre este tipo de gente, mira:

hay casos en Estados Unidos y en Francia,

incluso hubo uno aquí, en España. -Martín.

-Estamos hablando de gente que mata como parte de un ritual.

Elías, gente que utiliza armas medievales

como la ballesta. -Oye, Martín,

creo que te estás obsesionando con todo esto.

Nosotros nos movemos por indicios, no por corazonadas.

-Indicios, perfecto. ¿Quieres indicios?

Mira este, mira este.

Julien Barreaux.

Lo mataron en un juego de rol

y el tío no paró hasta encontrar al jugador que lo hizo

para asestarle una cuchillada en el pecho.

¿Entiendes? Lo eliminaron de una partida

y su forma de vengarse fue cometer un asesinato de verdad.

-Yo he estado en muchas partidas de póquer y he visto muchas peleas,

y no se me ha ocurrido investigar a todos los jugadores.

-Martín, todos conocemos casos de asesinatos rituales

como el del asesino de la catana.

-Entonces estáis de acuerdo conmigo, me estáis dando la razón.

-Déjame terminar, por favor.

Elías quiere decirte que no podemos culpabilizar

a los jugadores de rol sin pruebas determinantes

de que la muerte de Laura tenga que ver con ello.

-Pero estaréis de acuerdo conmigo

en que si nos movemos por esos círculos

tendríamos alguna posibilidad de encontrar al asesino.

Mejor que estar aquí tomando un café, ¿no?

-Es imposible razonar contigo, ¿verdad?

-He descubierto que hay una tienda

donde se reúnen los jugadores de rol más activos.

Mira, está en el centro de Madrid.

¿Y sabes qué es lo mejor?

Los dependientes van disfrazados.

Y ofrecen descuentos a quienes entren con un "cosplay".

-Está bien. Dame la dirección.

-Esta.

(RESOPLA)

-Vamos a pasarnos por allí a ver qué podemos sacar, ¿sí?

¿Puedo quedarme con esto? -Claro.

-Perdona por el retraso.

¿Qué te sirvo?

-He venido a comer croquetas

que ayer estaban riquísimas. -¿Croquetas a estas horas?

-¿Es mal momento? -Sí, no sé.

Es que la gente suele tomar café,

desayunos, bollería. -Pues qué lástima,

son las mejores croquetas que he probado en mi vida.

-En ese caso habrá que preparar unas croquetas para desayunar.

-No sabes cómo te lo agradezco.

-Vas a tener que esperar un poco para que estén listas.

-Por esas croquetas vale la pena esperar lo que haga falta.

Yo voy a mirar, ¿vale? Tranquila.

Hola, Quico. Hola.

-¿Qué tal va el día, Quico?

-Bien, como no había mucha clientela, estuve poniendo al día las fichas.

Ha venido tu padre y quiere que lo llames en cuanto puedas.

-Ya, seguro que quiere tener una respuesta.

-¿Va todo bien?

-Bueno, regular.

Tengo que tomar una decisión y no tengo ni idea de qué hacer.

-¿Y esa decisión tiene que ver con la policía?

-No, pero quiere hacerte unas preguntas.

¿Qué tal? ¿Qué tal?

A ver si tú nos puedes echar una mano.

¿Conoces a este hombre?

No me suena de nada, no. ¿Seguro?

Sí, seguro, ¿por qué lo buscan?

-Por las explosiones en el pabellón.

Dicen que ha estado por aquí, pero no me suena.

Espera, Paty, tranquila. Gracias.

Míralo bien.

¿No has visto a nadie por aquí con ese aspecto?

Pues sí, ahora que lo dices,

se parece a un hombre que vino hace unos días

preguntando por las cuotas del gimnasio.

¿Y te dijo algo más o rellenó alguna ficha?

Vino, preguntó por los precios y se fue.

En total cruzamos cuatro palabras.

¿Recuerdas algo de su aspecto físico?

¿Que tuviera algún tatuaje, o un colgante o una cicatriz?

¿Algo que nos sirva para identificarlo?

No, hablamos muy poco, y aquí viene mucha gente.

Ya.

Pero ¿es el mismo de la foto?

Se parece, pero no lo podría jurar.

Vale.

Por favor, si recuerdas algo más o si viene por aquí,

me llamas inmediatamente. Claro.

Este es mi teléfono directo en comisaría.

El de casa ya lo tienes.

Aunque no creo que venga, si ya saben que lo siguen.

¿Y por qué crees que lo sabe?

No sé. Nosotros hemos sido muy discretos,

no lo hemos filtrado a la prensa.

En estos casos hay que ser muy discretos,

es lo más importante.

Y actuar con mucha naturalidad, ¿eh?

Lo haremos, no te preocupes que estaremos atentos.

Con los ojos muy abiertos que esto es muy importante.

Claro que sí, Claudia. Gracias a los dos.

Hasta luego. Adiós.

-Tenías que haberlo visto: el tipo se ha plantado en la barra

y hasta que no se ha metido cinco croquetas

no se ha quedado a gusto. -Vaya un éxito de croquetas.

-Y luego se ha tomado un café con leche para rematar.

-Hay gente para todo, café con leche y croquetas de bacalao.

-Ya te digo. Oye, Carlos, ¿a ti no te ha parecido alucinante?

-¿El qué? -El tipo de esta mañana,

que viniera solo a comer croquetas a primera hora.

-No, como dice María, hay gente "pa to",

y hay gente que le da por cosas rarísimas,

por las croquetas de bacalao por la mañana.

-¿A ti te ha pasado? -Acuérdate con los "muffins" de Olga.

-Es verdad, la gente hacía cola antes de abrir para tomarse uno.

-Como el que va a Benidorm y a las siete de la mañana

coge la sombrilla y se va a primera línea para guardar el sitio.

Lo mismo pero con "muffins".

-María, ¿podría pillar un par de horas después de comer?

-¿Y a qué hora volverías? -Volvería antes de la cena, seguro.

Siempre que avises con tiempo, te puedes ir tranquilo.

-Si lo pudiera hacer en otro momento no te lo pediría,

pero es papeleo y eso es un lío.

-Nada. -Te lo compenso otro día.

-Qué me vas a compensar, hoy por mí y mañana por ti.

-Vale. Le voy a echar un poco de vino blanco al pisto,

que yo creo que le va a dar rollo. -Muy bien.

Qué gracioso es, nena, cada vez me cae mejor.

-Pues sí, y a trabajador no le gana nadie.

Mira qué limpia tiene la cocina. -Ya te digo, una joya.

Yo rezo porque no se vaya.

-Pues podrías dejar de atosigarlo a preguntas.

-Solo le he preguntado a qué hora iba a volver.

-No digo hoy, digo ayer.

-¿Ayer?

-Sí, que si somos muy buenos amigos,

que si me va a invitar a otro concierto...

-Ya, creo que me pasé un poco, ¿no? -Mucho.

-Ya, a veces me pongo

en modo madre protectora y me paso cuatro pueblos.

-Ya, pero yo te digo que entre Carlos y yo no hay nada.

Ni puede haberlo, ¿eh?

-¿Te estoy pidiendo yo alguna explicación?

-No, pero yo te las doy.

Venga, a trabajar.

-¿Dices que le vas a echar un chorro de vino blanco al pisto?

-Sí, al sofreír le echamos vino blanco

y le puede dar un saborcillo más dulce.

El tomate es dulce, pero con esto... -Tranquilamente, es tu receta.

-Venga.

-Que te he dicho que tienen tu foto. -Eso es imposible.

Teníamos los planos de los dispositivos de seguridad

y la ubicación de las cámaras. No me han podido grabar.

-Pues lo han hecho y yo lo he visto.

-Cálmate y dime qué se ve.

y si yo te reconozco, lo hará cualquiera.

-Tú me reconoces porque sabes cómo soy y estás sobre aviso.

Dudo mucho que la imagen tenga calidad,

aun así, mantén la calma. -Eso es fácil decirlo,

pero tener a la inspectora delante con tu foto no es cualquier cosa.

-¿Fue ella quien te lo enseñó?

-Sí, estuvo en el gimnasio haciéndome preguntas.

Alguien te ha ubicado en el Atlas.

-¿Sabes quién? -No.

-Bueno, mantén la calma.

¿No has dicho ninguna tontería?

-Pero ¿por quién me tomas? -Quiero saber qué has dicho

para no caer en contradicciones.

-Solo dije que viniste al gimnasio a preguntar precios.

La policía está detrás de ti y nos van a pillar.

-La policía no tiene nada sobre nosotros,

solo sospecha, nada más.

"Si no hacemos tonterías, es imposible que nos cojan".

-¿Quién soy? -¡Quita!

-¿Qué te pasa?, solo era un juego.

-Yo qué sabía, vaya susto me has dado.

-¿Por qué estás así de nervioso? Soy yo, Olga.

-Ya sé que eres tú.

-A ver si te he pillado hablando con otra.

-¿Qué dices? Estaba hablando con un amigo.

-Pues yo no te creo. -¿Por qué no me crees?

-Por pruebas, indicios, sospechas.

Soy hija de inspectora de policía, ¿recuerdas?

-¿Y si te juro que hablaba con un colega?

-Si me lo juras te creo,

pero te voy a denunciar a mi madre de todas formas.

-¿Por qué?

-Por abandono, que llevo dos días sin verte el pelo.

¿Se puede saber qué te pasa? -¿A mí? Nada.

-Pues dame un beso y te perdono.

Quico, ahora sí que me voy a enfadar,

¿qué beso es ese?

¿Seguro que no me ocultas nada?

-¿Qué te iba a ocultar? Lo sabes todo de mí.

-Todo no, todavía no me has llevado a ver tu apartamento.

-No he tenido tiempo, Olga.

-Quico, llevas cuatro noches durmiendo allí.

¿De verdad que no me ocultas nada?

-Te juro que no tengo ningún secreto.

Si quieres vamos ahora mismo. -Claro, hecho.

-Eso has dicho, yo estoy deseando verlo.

-Vale.

-Maldita sea la hora en la que esos ecoterroristas

se han puesto reivindicativos,

me están fastidiando a base de bien. -Hombre, como para no.

Todo el barrio ha visto a la policía en nuestra puerta.

-Dicen que lo hacen para protegerme.

Lo que están haciendo es arruinarme el negocio.

-Desgraciados, no se pillan un descanso,

están ahí día y noche.

Tenemos todos los envíos importantes paralizados.

-Lo peor no es eso, Jairo,

lo peor son las portadas de los periódicos cada mañana

diciendo que Transportes Quintero

es de las empresas más contaminantes de Madrid.

De las que más contaminan en todo el país,

que mis camiones son viejos, que contaminan mucho.

-¿Esos periodistas del lado de quién están, tío?

-Eso mismo digo yo.

¿Por qué no hablan de la cantidad de dinero que dejamos en el barrio?

O de los puestos de trabajo que estamos creando.

No, ellos a meter el dedo en la llaga,

a decir que contaminamos mucho y tenemos que cambiar la flota

por vehículos eléctricos, Pero ¿quién se han creído?

¿De dónde creen que sale el dinero? Si esto sigue así,

tendré que transportar la mercancía en carros de mulas.

-De verdad, este mundo nos está volviendo a todos locos.

-Si para esta gente el progreso es

contratar arrieros en lugar de conductores de camiones,

qué quieres que te diga; apaga y vámonos.

-Don Fernando, le digo una cosa. -¿Qué?

-Yo creo que más que oficialmente protegernos,

los policías están aprovechando para vigilarnos a degüello.

-Ya lo sé, ¿te crees que no me he dado cuenta?

Pues claro que sí.

Pero tranquilo, ya estoy tomando cartas en el asunto.

-Aquí tenéis la cuenta que me habéis pedido.

Yo no sé cómo estáis tan tranquilos tomando algo.

He leído que Transportes Quintero

también está amenazado por los radicales de Planeta Limpio.

-Libre, Salima, se llaman Planeta Libre.

Pero no te preocupes, son cuatro muertos de hambre,

cuatro perroflautas que se pasan el día fumando hierba

y se les va la fuerza por la boca.

-Tranquila que nosotros nos cuidamos solos.

-No sé, pero tienen bombas. -¿Tienen bombas?

Y nosotros tenemos pelotas,

si ellos también las tienen, que vengan a ver qué les pasa.

-¿Sabes qué tendría que hacer esa gente?

¿Sabes lo que tendría que hacer?

Dejar en paz a los pequeños y medianos empresarios

y meterse con los grandes.

¿Por qué no van contra las multinacionales?

Con ellos no se atreven, vienen a amenazarme a mí,

que soy un humilde empresario

que paga religiosamente sus impuestos todos los años.

-Y no se atreven porque, en el fondo, son cuatro "mataos"

que no tienen ni media leche.

-Vale, vale, yo solo digo que tengáis cuidado.

-Ahí tienes. Quédate la vuelta.

-Hola, Salima. -Hola, Paty.

¿Te pongo tu café? -Sí, por favor, para llevar.

-Jairo, tenemos que irnos, hay trabajo.

¿Vienes o no?

-Aquí tienes tu expreso.

-Gracias.

-¿Te pasa algo, Paty?

-Estoy bastante fastidiada.

Me duele ver cómo alguien que quiero tanto

ha escogido un camino que no es el adecuado.

Me gustaría tanto poder ayudarle.

-Ya, pero cuando alguien no quiere ayudarse a sí mismo...

Es el primer paso para resolver un problema.

-Pues tienes razón,

y lo único que consigo es sufrir más y pasarlo peor.

-Si quieres, ya sabes que puedes contármelo.

Yo no lo sabía, pero María me dijo

que quienes estamos detrás de la barra

somos las personas idóneas para escuchar las penas.

-No hace falta, ya me has dicho todo lo que necesitaba oír.

-¿En serio? -Sí.

Y, a veces, es mejor tomar distancia,

verlo desde otro punto de vista

y ver si realmente se puede solucionar el problema o no.

Te doy lo del café.

En serio, Salima, muchísimas gracias.

Me has ayudado a tomar una decisión que es vital para mí.

-Nada, guapa.

Hablamos, ¿eh? -Luego nos vemos.

-No entiendo de qué quieren hablar conmigo,

si no me van a contar nada nuevo.

Bueno, Sergio,

a veces es conveniente repasar las cosas pasado un tiempo.

¿Repasar? ¿Qué quieren repasar?

Ya les he contado todo lo que sé sobre Elena,

o mejor dicho, todo lo que no sé. Yo me quedé en shock

con su desaparición, no sé nada más.

Tranquilo, Sergio. Siéntate, por favor.

Solo queríamos preguntarte si habías recordado algún detalle

que en el momento te resultara insignificante,

pero con el paso del tiempo cobrara otro sentido.

Miren,

estoy intentando centrarme en mi trabajo en el bufete,

para no pensar en ella, porque cuando lo hago...

Incluso habíamos hablado de ir a vivir juntos.

Razón de más para pensar

que no ha sido una desaparición voluntaria.

¿Entonces?

Verás, Sergio,

cada día que pasa sin noticias suyas,

empeora la situación.

Pensáis que está muerta, ¿verdad?

Tenemos abiertas varias líneas de investigación,

estamos hablando con las personas que estaban relacionadas con ella.

Hemos hablado con sus compañeros de la academia de Ávila.

¿Sabían algo?

No nos han podido aportar nada que no supiéramos.

Pues yo no puedo ayudarles más.

Lo siento.

Está bien, pero es posible que te volvamos a llamar.

Gracias por tu colaboración.

Fernando. -Sergio, qué sorpresa.

¿Se puede saber qué haces tú aquí?

¿Has venido a quejarte por algo?

-No, no, yo ya había terminado.

Hasta luego. Adiós.

Señor Quintero, qué sorpresa.

Déjeme adivinar,

viene por la amenaza terrorista, ¿verdad?

Bueno, entre otras cosas.

Inspectora.

Si no le importa, me gustaría hablar con usted a solas,

si es posible.

Tengo mucho que hacer, Emilio. Luego te veo.

Siéntese.

Gracias.

¿Más cómodo así? Sí, claro, por supuesto,

así podemos hablar más tranquilamente y en confianza.

Quería decirle que nos estamos tomando las amenazas muy en serio,

y estamos llevando a cabo las medidas necesarias

para garantizar la protección de las empresas amenazadas.

Ahórrese el discurso, comisario, no necesito su protección.

¿Perdón? Lo que ha oído.

Quiero que retiren toda la protección y la vigilancia

que tienen dispuesta en mi empresa.

No necesito que me proteja.

Le puedo garantizar que la amenaza es muy real.

Ya han hecho un acto terrorista,

y es muy posible que vuelvan a actuar.

prefiero seguir adelante sin esa vigilancia.

No le entiendo, ¿por qué?

Por solidaridad,

no quiero suponerle ningún tipo de gasto al Estado.

Y creo que es mejor que dedique usted esos recursos

y el tiempo de sus hombres a resolver cualquier otro caso

que sea más urgente o importante para su comisaría.

No es asunto suyo decidir a qué dedica el Estado sus recursos.

Pero es asunto mío decidir cómo quiero proteger mi empresa

de cierto tipo de amenazas o de chantajes.

No se preocupe, comisario,

tengo contratado un gran equipo de seguridad

y están al corriente del peligro.

En fin, su petición me es algo inusual.

Ya sabe usted que a mí me gusta ser muy original.

Dedique esos recursos y sus hombres

a reforzar la lucha antiterrorista o a lo que crea conveniente.

Por nosotros no se preocupe, si nos enteramos de algo,

o vemos algo sospechoso, se lo diremos inmediatamente.

¿No tiene miedo a un atentado?

Más miedo tengo a perder mis clientes.

Y eso es lo que va a ocurrir si Transportes Quintero

aparece en ese listado de empresas amenazadas.

En eso, poco podemos hacer. Lo sé, lo sé.

Tampoco pueden protegerme de la prensa,

ni de esa chusma ecologista que solo va a conseguir

que mis clientes se pasen a la competencia.

Dedique todos sus esfuerzos y sus hombres

a atrapar a esos malditos terroristas.

Será lo mejor para todos. Por supuesto que sí.

Muchas gracias,

yo le agradezco su interés, pero a partir de aquí,

prefiero defenderme solo.

De acuerdo, le entiendo,

si no ve necesaria la protección policial, no la mantendré.

Muchísimas gracias por su comprensión, comisario.

Gracias a usted. Que tenga buen día.

Hola, Alicia,

¿qué tal fue la boda de Marcelino?

Querrás decir la boda de mi padre.

Bueno, trataba de ser educado.

Pues conmigo te puedes ahorrar los modales.

Verás, Alicia, solo quería saber cómo estabas

después de todo el lío de la boda

y de ese viaje de Marcelino a Nueva York.

¿De verdad crees que quiero hablar contigo de cómo estoy?

Sí. No sé qué puede tener de malo,

a mí me importa mucho tu vida.

¿Mi vida? (RÍE)

Por favor, déjame en paz. Alicia, por favor, Alicia.

Alicia.

Solo quiero que sepas una cosa:

si en algún momento, alguna vez te encuentras sola

y necesitas hablar con alguien, quiero que sepas

que siempre puedes hablar conmigo, que sabrás dónde encontrarme siempre.

Al único lugar al que iría a visitarte, sería a la cárcel.

Alicia, por favor. ¿Cómo quieres que te diga?

No quiero que seas educado conmigo,

que me preguntes por la boda de mi padre,

o que me hables de él. Si me sintiera sola,

llamaría a cualquier persona antes que a ti.

No es justo, ¿sabes?

No es nada justo

que solo estés descargando

toda la rabia que tienes contenida contra mí.

Sabes perfectamente que no he sido yo

quien te ha estado mintiendo todos estos años.

Olvídame,

por favor.

Entre tú y yo no hay nada.

Si fueras la última persona del planeta,

te aseguro que preferiría antes la compañía de una cucaracha.

¿Tiene usted que poner una denuncia, o tramitar algún asunto policial?

No, no.

Le aconsejo que deje en paz a mi compañera

y cada uno por su lado.

Estoy de acuerdo, cada uno por su lado.

Y si no te veo nunca más, sería la mujer más feliz del mundo.

Estoy seguro de que algún día te vas a arrepentir

de cómo me estás tratando.

Te agradecería que no vuelvas a mi lugar de trabajo a molestarme.

Verás, tampoco te creas el centro del mundo, Alicia.

No he venido para verte, y mucho menos para molestarte,

he venido a ver al comisario por un asunto profesional, solo eso.

Ya.

Y supongo que no hay que ser muy listo para saber cuál.

Es por los coches que hay frente a tu negocio, ¿verdad?

No quieres que husmeen en tu basurero.

Está claro que en esta comisaría

estáis completamente obsesionados conmigo.

Seguro que sí, y por eso le habrás pedido al comisario

que retire la vigilancia. Sí, en eso tienes razón.

He venido para pedirle que retire a esos policías

porque serán mucho más valiosos persiguiendo a esos terroristas

que en la puerta de mi empresa perdiendo el tiempo.

Y así te quitas algunos moscones de encima, ¿verdad?

Yo no tengo nada que ocultar, ya lo sabéis.

No, claro.

Tu eres, a ver,

sí, un ciudadano honrado y ejemplar, ¿es eso?

Vamos a ver, Alicia, os habéis presentado en mi empresa

cuando os ha salido de las narices,

lo habéis puesto todo patas arriba cuando habéis querido,

y nunca habéis encontrado nada, nunca.

¿Hasta cuándo va a durar este circo?

Hasta que yo te ponga las esposas.

Está claro que estás cegada por el odio.

Y tú por el dinero y la corrupción.

Ya está bien, creo que es suficiente.

Intenta calmarte un poco.

Que tengas buen día.

Tranquila, Alicia. Déjame, Rober.

Ya está, ¿vale?

(SOLLOZA)

Vamos a ponernos a trabajar, no perderé más tiempo con esta rata.

Hay que encontrar, cuanto antes, a ese terrorista.

(Puerta)

Adelante.

Miralles, perdona si antes...

No te preocupes, estoy acostumbrada a Quintero.

¿Se queja porque su empresa está en peligro?

No, no quiere tener

un Z aparcado en la puerta. Ah, ¿y eso por qué?

Dice que no quiere gastar dinero público en su negocio.

Qué solidario. ¿Por qué será que no me lo creo?

Por favor, no vuelvas con eso.

¿No te extraña que no quiera a la policía cerca?

Quizá no quiere que sepamos lo que ocurre en su empresa.

Ya lo hemos vigilado.

Le hemos pinchado el teléfono, y nada.

No quiero volver a tener su caso sobre la mesa.

Además, no es el único empresario que ha renunciado a la vigilancia.

Está claro que da mala fama, y ellos miran por su negocio.

Y nosotros miramos por el suyo, por eso los protegemos.

Pero no me voy a quejar,

así tengo más efectivos para buscar al hombre de la foto.

¿Hay alguna novedad? Muy poco,

tenemos constancia de que fue visto en el barrio,

concretamente en el gimnasio, preguntando por las cuotas.

Pero nada más. Un tipo sano y deportista.

Eso parece.

Ahora mismo estamos buscando en foros y grupos de ecologistas.

¿Crees que puede pertenecer a alguno?

pero seguramente perteneciera antes de radicalizarse.

Nadie se levanta por la mañana y piensa:

"Voy a poner una bomba". Todo eso lleva su tiempo,

su aprendizaje.

Tenemos la foto y es el hilo del que tiramos,

a ver si encontramos algo por ahí, ¿vale?

Mantenme informado si hay alguna novedad,

y por favor, dale máxima prioridad a este asunto.

Eso estamos haciendo.

Espe,

quiero que me mires una cosa.

La verdad es que entrenar a Vicky es una maravilla.

Ahora estamos entrenando técnica, potencia, precisión, pegada.

Ya no me descuida tanto el costado.

En cuanto domine ese carácter que tiene,

estaremos listos para saltar al circuito profesional.

Os aseguro que la veréis en las Olimpiadas.

-Venga ya. -Que sí.

Vicky va a ser una boxeadora invencible.

-¿Y tú no piensas volver? -No, por el momento, no.

Además, os he observado y hacéis bien el trabajo,

los monitores funcionan.

¡Eh! (RÍE)

Has mejorado en reflejos.

No, mi sitio está en Barcelona.

La verdad, estoy entrenando con unas boxeadoras increíbles,

cualquiera de ellas os daba una paliza.

-Venga ya.

-No le aguantabais ni tres asaltos.

Venga, poneos con el saco,

que os vais a ir a casa sin sudar la camiseta.

¿Qué, me vas a contestar sobre lo de Barcelona?

¿Te vienes conmigo?

-Sí, papá, me voy contigo. -¡Bien!

Ya verás qué bien te vendrá alejarte de todo esto, hija.

-Pues sí, eso espero,

porque aquí solo veo sufrir a la gente que quiero.

-También me haces sufrir a mí viendo que estás mal.

Lo vamos a pasar genial, verás.

-Espero que sepas sitios a donde llevarme.

-Los conozco todos y soy conocidísimo en la ciudad.

Te llevaré a los mejores sitios.

-Aunque me llevaras a los peores me da igual,

siempre y cuando sea contigo.

-Ay, hija.

(SUSPIRA) Cuánto te he echado de menos.

-Y yo, yo también muchísimo.

Pero ¿qué vamos a hacer con el gimnasio, papá?

-No te preocupes, ya se encargarán los monitores de abrir y cerrar,

y ya buscaremos a alguien que haga las cuentas.

-Alex podría quedarse en la recepción,

y Quico que le eche una mano. Yo confío mucho en él.

-Pues bien, no se hable más.

-No sabes la sensación de alivio que acabo de sentir ahora mismo,

como si me hubiera quitado mil kilos del pecho.

-Ay, hija, que haya tenido que enterarme

que estabas mal por otras personas. -Ya lo sé, lo siento.

No volverá a ocurrir, lo prometo. -No volverá a ocurrir,

porque desde ahora vamos a estar juntos.

-Venga para casa a hacer las maletas, ¡que nos vamos a Barcelona!

Solo quiero que me diga

si reconoce a la persona de la foto que le acabo de enviar.

No creemos que forme parte de la organización,

solo pensamos que puede ser un simpatizante

que se haya colado en alguna reunión,

por eso necesitamos identificarle.

Tampoco le puedo decir por qué lo estamos buscando,

pero necesitamos saber quién es.

¿Lo conoce o no lo conoce?

No.

Por favor, enseñe la foto a todos los miembros de la organización,

y si alguien lo reconoce, llame inmediatamente.

Sí, es importante. De acuerdo, muchas gracias.

Alicia.

¿Y ahora qué quieres?

¿No nos hemos dicho ya todo lo que teníamos que decir?

Tú sí, pero yo no.

Hay una cosa que me gustaría que supieses,

y prefiero decírtelo a solas.

Por eso he estado esperando a que salieses de la comisaría.

No sé con qué más me puedes amenazar,

pero no me das miedo, y no necesito a mis compañeros

para protegerme de ti. Lo sé, lo sé.

Tranquila, lo que tengo que decirte no es ninguna amenaza.

Entonces, ¿qué quieres?

Verás, Alicia,

me da exactamente igual

que vayas diciendo por ahí que soy un criminal,

que me insultes o me trates como a una mierda

delante de tus compañeros para humillarme una y otra vez.

Porque hagas lo que hagas, digas lo que digas,

por mucho que me odies o intentes alejarme de ti,

hay algo que ni tú ni nadie va a poder cambiar,

y es que yo soy tu padre.

Por mucho que grites o patalees,

es mi sangre la que corre por tus venas.

Por mucho que reniegues de mí o que trates de despreciarme,

yo siempre voy a estar ahí,

esperándote,

dispuesto a perdonártelo todo.

Porque el lazo que nos une es algo tan fuerte

que nunca nadie lo va a poder romper.

Porque tú eres mi hija, Alicia,

y yo te quiero,

y te querré siempre.

¿No se había ido ya el desgraciado este?

¿Te estaba molestando? ¿Quieres que se lo explique?

No, déjalo.

Te estaba esperando el muy cabrón, ¿y qué es lo que quería?

Decirme la verdad.

¿De qué verdad me hablas? Ya más no te puede decir.

Que haga lo que haga,

él siempre será mi padre. Lo que es, es un malnacido.

Sí, pero tiene razón, Rober,

yo le he insultado, lo he humillado,

he intentado apartarlo de mí de todas las maneras posibles,

pero la realidad es que él es mi padre biológico.

Alicia, eso no es así,

tu padre es Marcelino Ocaña. Tú lo has decidido.

Él te ha educado y criado, Quintero no es nada tuyo.

Da igual lo que yo haya decidido, ¿no lo entiendes?

Está dentro de mí, su sangre, sus genes,

incluso su carácter es el mío.

Pero eso no importa ahora. Claro que importa,

y yo no puedo hacer nada para evitarlo.

Ya está.

Así que este es el apartamento...

Ahora lo entiendo todo.

Parece que hemos viajado a otra época.

-Es que el alquiler venía con muebles.

¿Pensabas que te lo estaba escondiendo?

-Entre unas cosas y otras, al final, nunca me traías aquí.

Pero si es por el piso, no te preocupes,

a este le ponemos un par de cosas y lo dejamos supermono.

-Olga, yo no te estaba dando largas, es que estaba muy ocupado.

-¿Con qué? O mejor dicho, ¿con quién?

Porque en la mudanza

no habrás tardado más de medio minuto.

-No es solo la mudanza, son gestiones con el banco,

la luz, el agua...

¿Y esa Olga tan celosa de dónde sale?

Yo no la conocía. -Yo no soy celosa.

-Lo pareces. -Creo que me estás ocultando algo.

-Encuéntralo si puedes.

-Sí, mira, eso voy a hacer.

Voy a empezar con una inspección ocular.

-¿Quieres dejar de jugar a policías? -¿Por qué? A mí me divierte.

Mi madre dice que tengo que empezar por el centro

y luego ir mirando alrededor.

Un elemento interesante.

Sólido.

Nada.

El lugar ha sido limpiado a fondo,

señal inequívoca de que el sospechoso quería borrar sus huellas.

Ay, ay, ay.

-Vale, Olga, ya es suficiente.

-¿Te pasa algo? -¿No querías ver el piso?

Pues ya lo has visto.

No, no, Olga, que es tarde.

-El tiempo es algo relativo,

y estoy deseando estrenar el sofá. -Hoy no,

tengo turno de tarde y debo irme enseguida.

-Si lo estás deseando.

-Me van a echar la bronca en el trabajo.

-De eso me encargo yo.

De algo servirá ser el novio de la mejor amiga de la dueña.

-Sabes que no me gusta aprovecharme. -Ya, pero a mí sí.

Así que no te hagas el remolón.

-Yo creo que tienes razón,

por un día que llegue tarde no pasa nada.

-Mira qué hora es.

Llevamos toda la mañana hablando con majaras disfrazados.

Es una pérdida de tiempo. -Había que intentarlo.

Nunca se sabe dónde puede saltar la liebre.

-Si quieres liebres allí tenías a dos frikis

disfrazados de conejitos con gafitas.

-Te recuerdo que Laura era una de esas frikis

a la que le gustaba disfrazarse. -Que me perdone donde esté,

pero estoy harto de oír que los juegos son buenos,

y que los medios van a por ellos.

-Algo de razón sí que tienen,

los periódicos van en cuanto ocurre un caso como este de Laura.

-Que están estigmatizados, ya.

La única verdad es que no tenemos ningún indicio,

ni una sospecha, ni una prueba. No tenemos nada.

-Habría sido un milagro encontrar algo así de fácil.

Además, dudo mucho que el asesino de la ballesta

se mezcle con gente tan normal. -Ya, bueno.

Esos no han matado nunca ni una mosca.

-Pobres. -Mucho rollo de guerreros,

y de espadas, pero había que verles la cara

cuando nos acercábamos.

-Había que intentarlo,

y no podemos, a estas alturas, desechar ninguna posibilidad.

-Pero Martín se equivoca

si piensa encontrar al asesino entre esos tarados.

-Martín solo intenta ayudarnos.

Y creo que, en el fondo, su teoría tiene algo de razón.

Yo creo que la muerte de Laura forma parte de un juego.

-O podría ser un psicópata que le gustan las espadas japonesas.

-Escocesas. -¿Qué más da?

Aquí no casa nada, ni el asesinato del agricultor,

ni el juego de rol. No tenemos nada, Nacha.

-Ya.

Tenemos que encontrarlo.

La verdad es que se lo debemos a Laura y a Martín.

-Está hecho polvo el pobre,

ya le he visto la cara esta mañana.

-Pobre, yo lo entiendo, yo también estoy fatal.

Es muy difícil no pensar en Laura todo el rato.

-Pero, al menos, tú sigues haciendo tu vida.

Pero él está desquiciado.

Parece que no tiene otra cosa que hacer

que cazar al asesino de Laura. -Es muy difícil aceptar

que pierdes todos tus sueños de un día para otro.

-Es difícil

pero él está fuera de la realidad,

es imposible razonar con él.

-Es verdad, igual debería buscar ayuda.

-Ya, a ver quién se lo dice.

Está perdiendo sus trabajos, sus amigos,

en La Parra porque lo conocen, si no, ya le habrían dado una patada.

-Elías, no hables así,

me duele mucho oírte decir eso de Martín.

-Perdona, ya sé que soy un poco bruto.

-Él solo quiere lo mismo que nosotros.

-Si a mí me llevan los demonios por no tener nada,

y que ese malnacido siga en la calle.

-Bueno, algo encontraremos.

-Esto es como buscar una aguja en un pajar,

y no tenemos nada, Nacha.

¿Sabes qué?

Que vamos a ir a por ese tipo

y lo vamos a trincar,

cueste lo que cueste y esté donde esté.

-Sé que no te vas a rendir, ¿verdad? -Aquí, en Kabul, nunca nos rendimos,

ni cuando yo era joven, ni ahora.

Venga.

-Buenas tardes, iniciado.

-Buenas tardes, maestro.

-¿Sabes por qué estamos aquí?

-Aquí fue donde completé la segunda tarea.

Este es el lugar donde clavé una flecha

en el corazón de la Hechicera de Thorne.

-¿Estás dispuesto a seguir el camino del Guerrero de Waldor?

-Por supuesto, maestro.

-Debes completar cinco pruebas de iniciación.

Ya has superado con éxito dos.

Aún te queda mucho por aprender.

-Lo sé, maestro.

-¿Has traído contigo el objeto de poder

que te ayudó a completar tu segunda tarea?

Bien hecho.

-Solo necesité una flecha. -Lo sé.

Una muerte mucho más limpia que la de tu primera misión.

-Lo siento, en aquel entonces no estaba preparado.

Matar con la espada al Campesino Guardián del Castillo

no fue fácil. -Debiste practicar antes.

-Ahora lo sé.

Cortar una cabeza es más complicado de lo que imaginaba.

-Así es el camino del guerrero,

superar pruebas cada vez más complicadas

que te permitan entrar en la casa de Waldor.

Ya está decidida cuál será tu siguiente tarea.

-Estoy dispuesto, ¿cuál es la próxima misión?

-Debes raptar una doncella

y esconderla en la fortaleza palatina.

-¿Como hizo Rómulo? -Así es, iniciado,

como hizo Rómulo con las doncellas sabinas.

Él fue el primero de la dinastía de guerreros

de la que somos descendientes.

Prepárate,

tu próxima misión será pronto.

Pronto recibirás nuevas instrucciones.

-Estaré preparado, maestro.

Han asesinado a una de mis agentes,

y soy incapaz de encontrar al asesino.

Ha desaparecido otra, y no sé ni cómo ni por qué.

Y un grupo de ecoterroristas está amenazando al barrio

y no sé dónde buscarlos.

"Tenemos que vernos esta noche". -¿Esta noche? ¿Estás loco?

La policía está detrás de ti.

Es mejor que te quedes donde estás escondido.

-"No soy idiota, si no fuese importante no iría a tu casa.

Estaré allí a las diez".

-¿Te has metido mucha caña en el gimnasio?

-No, pero me tengo que ir ya.

-Pero esta noche dormimos juntos, ¿no?

Les diré a mis padres que voy casa de Paty.

-A mí me extraña que trabaje de pinche,

sabiendo tanto de informática.

Podría trabajar en otro sitio con un sueldo mejor.

-Para Carlos lo más importante es trabajar a gusto.

Creo que tuvo una mala experiencia como informático.

Si estaba en el barrio, alguien tiene que conocerlo.

Igual milita en una organización extranjera y viene de otro país.

Pon un enlace a Europol y otro a Interpol,

a ver si pueden decirnos algo de ese individuo.

¿Y tú qué?

-¿Yo qué de qué?

-No, que...

Nos han contado que te han visto tomando el sol

en un banco del parque de la Dehesa.

-Vaya.

En este barrio es imposible tener secretos, ¿no?

Bueno, tampoco me has contestado.

¿Ya te encuentras mejor?

Sí, me encuentro mucho mejor, y con ganas de trabajar.

Yo también tenía ganas de que volvieras.

Hasta mañana. Hasta mañana.

-Es que nunca se lo voy a perdonar a Jairo, tía.

Por su culpa tú te vas, y yo me quedo sin mi mejor amiga.

-Por un lado sé que me conviene alejarme de él,

irme de aquí, pero por otro,

siento que le estoy dejando abandonado, ¿sabes?

A su suerte.

-Bueno, quizá entonces deberías quedarte.

¿Sabes que Paty se marcha a Barcelona?

No, no lo sabía.

Se marcha hoy, y por lo visto, va para largo.

Sí, eso es, una ballesta medieval con unas flechas.

Ah, ¿que son saetas y no flechas?

Sí, sí, entiendo la importancia.

¿Tienen que ver con las fotos que le he enviado?

Perfecto.

No se preocupe, yo le busco. Voy para allá.

Es sobre Alicia, sé que han discutido varias veces,

y ella le ha dejado claro que no quiere verlo.

¿Por qué no la deja en paz de una vez?

Lo que pase entre Alicia Ocaña y yo, no es asunto tuyo ni te incumbe.

-Tengo buenas noticias,

una pista sobre el asesinato de Laura.

Suéltalo ya, por Dios. Acabo de hablar con un armero

que asegura ser el fabricante de la ballesta

con la que mataron a Laura. ¿Estás seguro?

Todo coincide. ¿Sabemos quién compró el arma?

Estás más fuerte de lo que pensaba. -Es que hago deporte también.

Pero no soy de gimnasio,

soy de hacerlo al aire libre

que es más sano y no te miran mal.

-La policía busca a un tipo con gafas y gorro.

¿Ves alguno así por aquí?

-¿Y el sitio donde estabas qué? -No puedo seguir allí.

Los vecinos empezaban a sospechar, pero además, ¿qué te pasa?

¿A qué vienen tantas preguntas? -Me estoy preocupando por ti.

-Pues yo creo que empiezas a dudar.

¿Es eso? ¿Ya no crees en la lucha?

  • Capítulo 146

Servir y proteger - Capítulo 146

27 nov 2017

Alicia ofrece a Rober mudarse a casa de Marcelino, pero él no parece muy dispuesto. Elías y Nacha investigan una tienda de juegos de rol en busca del asesino de Laura. Paty duda si irse a Barcelona con su padre o quedarse. Finalmente toma una decisión, que puede cambiar su vida.

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